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Teoría del Consumidor en Microeconomía

La teoría del consumidor estudia el comportamiento de los agentes económicos como consumidores de bienes y servicios. Esta teoría relaciona las preferencias del consumidor, las curvas de indiferencia y las restricciones presupuestarias para obtener las curvas de demanda individual del consumidor. La teoría neoclásica asume que las preferencias pueden modelizarse mediante una función de utilidad convexa y que los consumidores actúan de forma racional para maximizar su utilidad dada su renta y los precios de los bienes.

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Teoría del Consumidor en Microeconomía

La teoría del consumidor estudia el comportamiento de los agentes económicos como consumidores de bienes y servicios. Esta teoría relaciona las preferencias del consumidor, las curvas de indiferencia y las restricciones presupuestarias para obtener las curvas de demanda individual del consumidor. La teoría neoclásica asume que las preferencias pueden modelizarse mediante una función de utilidad convexa y que los consumidores actúan de forma racional para maximizar su utilidad dada su renta y los precios de los bienes.

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Teoría del consumidor

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La teoría del consumidor es una rama de la microeconomía, que estudia el comportamiento
de un agente económico en su carácter de consumidor de bienes y de serviciosencaminada a
la obtención de la curva de demanda del consumidor para los distintos bienes, llegando al
concepto de utilidad marginal. Esta teoría relaciona las preferencias, las curvas de
indiferencia y las restricciones presupuestarias a las curvas de demanda del consumidor.

Índice

 1Teoría neoclásica del consumidor


o 1.1Consecuencias
 2Teoría poskeynesiana del consumidor
o 2.1Racionalidad procedimental
o 2.2Saciedad o saturación
o 2.3Separación
o 2.4Subordinación
o 2.5Crecimiento
o 2.6Dependencia
o 2.7Herencia
 3El equilibrio del consumidor
o 3.1Enfoque cardinalista
o 3.2El comportamiento del consumidor bajo la perspectiva ordinalista
 4Curvas de indiferencia
o 4.1Propiedades de las curvas de indiferencia
o 4.2Representación de las restricciones económicas
 4.2.1La resolución del problema del consumidor: el equilibrio
 5Véase también
 6Referencias
o 6.1Bibliografía

Teoría neoclásica del consumidor[editar]


Es la teoría más comúnmente recogida en los manuales de microeconomía. Y entre los
supuestos más fuertes están:

1. Las preferencias del consumidor pueden modelizarse como una función de


utilidad U convexa y al menos dos veces diferenciable.
2. Las funciones de utilidad no varían en el proceso de consumo, esto tiene el efecto de
que el consumidor se comporta igual que si antes de consumir nada decidiera como
distribuir la renta disponible (en lugar de ajustar adaptativamente el consumo a
medida que gasta la renta disponible).
De acuerdo con estos supuestos, dado un nivel de precios un consumidor perfectamente
racional consumirá cantidades de cada bien de tal manera que la utilidad total sea la máxima
posible compatible con la renta disponible. Es decir, un consumidor racional consumiría

cantidades de bienes de tal manera se cumpla:


Donde el conjunto se refiere al conjunto de valores a los que afecta la restricción
presupuestaria:

Donde:

es el vector de precios (positivos) de los n bienes de la economía.

es la renta disponible del individuo para el consumo.


Consecuencias[editar]

 Los supuestos anteriores implican que existe una curva de demanda continua
para cada consumidor.
 Los supuestos anteriores implican que no existen bienes insubstituibles, es decir,
que una disminución en el consumo de un bien, puede ser compensada con un
mayor consumo de otros bienes. Esta consecuencia ha sido criticada,
argumentando que ciertos bienes, como algunos alimentos, son necesarios y no
son intercambiables por una mayor cantidad de ocio por ejemplo.

Teoría poskeynesiana del consumidor[editar]


La teoría del consumidor poskeynesiana difiere abruptamente de la anterior al admitir
que las preferencias tienen una estructura lexicográfica incompatible con la existencia
de una función de utilidad escalar. Así el consumidor dividiría los bienes entre
categorías y preasignaría una parte de la renta a cada categoría distribuyendo entre
los bienes de cada categoría posteriormente el presupuesto. Existe una cierta
evidencia empírica de que los consumidores gastan su dinero de esta manera. Las
ideas básicas proceden de Nicholas Georgescu-Roegen y Herbert Simon de la
escuela behaviorista. Los principios básicos son:

1. Racionalidad procedimental (Herbert Simon). El consumidor se regiría por


reglas o hábitos no compensadores.
2. Saciedad (Georgescu-Roegen). Más allá de un umbral finito la necesidad
queda satisfecha y consumir más unidades no aumenta la satisfacción o
"utilidad".
3. Separación (Lancaster). El consumidor divide los bienes y necesidades en
diversas categorías, débilmente relacionadas (medidas a partir de
las elasticidades-precio cruzadas).
4. Subordinación (Georgescu-Roegen). Las necesidades están jerarquizadas y
subordinadas unas a otras.
5. Crecimiento (Georgescu-Roegen, Pasinetti). El tiempo y el aumento de
ingresos permiten pasar de una necesidad a otra de forma escalonada.
6. Dependencia (J. K. Galbraith). Las necesidades están influidas por la
publicidad, las modas, la cultura y los amigos.
7. Herencia (Georgescu-Roegen). Las elecciones de hoy están condicionadas
por las elecciones de ayer. De acuerdo con esto a medida que mejora o
empeora la renta de un consumidor las variaciones de las cantidades
consumidas serán dependientes de las del pasado más que decisiones
optimizadoras.
Racionalidad procedimental[editar]
Se ha comprobado empíricamente que la gran mayoría de decisiones de los
consumidores son espontáneas y se basan en rutinas o procedimientos que no
atiende a más de uno o dos criterios. Los consumidores no examinan
sistemáticamente todas las opciones posibles, salvo para ciertos bienes. Los
procedimientos dependen mucho más de la costumbre previa que del análisis racional
de todas las posibilidades. Ese medio para decidir, llamado racionalidad
procedimental, proporciona un medio rápido y sencillo de tomar decisiones, un
procedimiento de optimización riguroso entre todas las posibilidades podría ser
inadecuado. Por tanto, podemos decir, que un consumidor con información limitada y
conocimientos limitados está siendo racional al escoger métodos procedimentales de
elección, pero este tipo de racionalidad no es la racionalidad optimizadora que
presupone la teoría neoclásica.
Saciedad o saturación[editar]
Más allá de cierto umbral finito consumido, una necesidad queda satisfecha y
consumir más unidades asociadas a esa necesidad no aporta ninguna satisfacción
adicional. Eso implica matemáticamente que a partir de cierto valor finito de la
cantidad consumida la derivada de la utilidad marginal se anula idénticamente. Las
consecuencias de este principio han sido analizadas por Georgescu-Roegen.
Separación[editar]
De acuerdo con este principio introducido por Lancaster, el consumidor subdivide sus
elecciones y necesidades en diversas categorías, débilmente relacionadas unas con
otras. Eso implica que los cambios en los índices de precios de un tipo de productos
asociados a determinadas necesidades, no afecta prácticamente a las cantidades
consumidas de otras categorías, ya que las categorías son básicamente
independientes. Así difícilmente una cantidad insuficiente de alimento puede ser
compensada por una mayor cantidad de oferta cultural, dado que probablemente el
alimento y el deseo de ocio pertenecen a categorías diferentes de deseos y
necesidades.
Este principio postkeynesiano contrasta con las hipótesis típicas de la teoría
neoclásica donde cualquier disminuición en la cantidad proveída para una necesidad
puede ser compensada por una cantidad superior de otro producto.
Subordinación[editar]
Artículo principal: Pirámide de Maslow

Las necesidades son a menudo jerarquizadas, subordinadas unas a otras. Este


principio se asocia a menudo a la pirámide de necesidades de Abraham Maslow.
Según el principio de subordinación la distribución del presupuesto no consiste en
maximizar una utilidad entre bienes disponibles, sino que los bienes situados en un
nivel jerárquico no son consumidos a menos que estén mínimamente satisfechas las
necesidades de bienes de los niveles jerárquicos inferiores. Esto puede implicar en
algunos casos que orden de preferencias de combinaciones de bienes siga un orden
lexicográfico. Si eso sucede entonces la función de utilidad asociada a la utilidad
marginal tiene que estar representada por un vector cada una de cuyas componentes
estaría asociada a un determinado nivel jerárquico de necesidades.1
Crecimiento[editar]
Este principio tratado por Georgescu-Roegen y Pasinetti establece, que el tiempo y el
crecimiento de la renta disponible para un consumidor hacen que sus preferencias
evolucionen escalonadamente y el acceder a niveles de renta superiores hace que se
consideren necesidades que previamente no habían sido consideradas.
Dependencia[editar]
El principio de dependencia es el reconocimiento de que los gustos dependen de la
publicidad, las modas, el grupo social al que pertenece el agente económico, y no
simplemente de unos gustos autónomos objetivos. Este principio fue señalado
inicialmente por John Kenneth Galbraith.
Herencia[editar]
El principio de herencia establece que las preferencias actuales de un consumidor
dependen de su historia pasada de consumo. Es decir, las elecciones de hoy están
condicionadas por las elecciones de ayer. Esto hace que la dinámica de consumo a lo
largo del tiempo, no depende de maximizar una función de utilidad objetiva e
inmutable, sino que nuestra historia de elecciones pasadas puede ser lo más
determinante en la configuración de nuestros gustos actuales. Esto hace que las
preferencias de los agentes económicos sean altamente dependientes de su historia
vital.

El equilibrio del consumidor[editar]


El primer intento teórico encaminado a proporcionar una explicación válida de la
formación de la demanda del consumidor es la teoría de la utilidad. Su fundamento
básico se encuentra en el concepto de utilidad, entendida como la capacidad de un
bien para satisfacer una necesidad humana.
La utilidad tiene, pues, un carácter objetivo en cuanto es una cualidad que reside en
los bienes, y un carácter subjetivo porque al poseer cada individuo gustos y
apetencias diferentes, la utilidad que reporta un bien a diversas personas también es
diferente.2
La forma de medir las preferencias de una persona sería a través de las funciones de
utilidad. Si consideramos un individuo que se ve en la necesidad de elegir entre una
serie de bienes disponibles (a, b, c, d,.... z), podemos definir una función de utilidad
del tipo:

El resultado es el índice de utilidad que produce una determinada combinación o


cesta de los bienes a los que el consumidor se enfrenta.
Enfoque cardinalista[editar]
Desde un enfoque cardinalista podemos entender que las combinaciones de bienes
elegidos reportan al individuo una utilidad que puede ser medida y que atribuye
significado a la cuantía de la diferencia entre los valores numéricos que adopte el
índice de utilidad.
Esta teoría es la más antigua, de las que estudian el comportamiento de la economía
doméstica, es importante por el significado de la distinción que hace entre utilidad
marginal y utilidad total.
La utilidad de un bien varia a medida que lo hace la cantidad consumida del mismo.
Se denomina utilidad total a la proporcionada por el conjunto de las unidades
consumidas del bien considerado, es decir, a la suma de las utilidades que reportan
las diversas unidades consumidas. La utilidad total se comporta de manera que va
creciendo a medida que aumenta el consumo de un producto, hasta un punto máximo
a partir del cual empieza a disminuir. A partir de la utilidad total se define el concepto
de utilidad marginal como la variación (incremento o disminución) de la utilidad total
que resulta de la variación de una unidad en el consumo del bien en cuestión.
La utilidad marginal tiene carácter decreciente para todos los niveles de consumo. En
efecto el valor que confiere cualquier consumidor individual a las sucesivas unidades
de un determinado bien, disminuirá de modo sostenido a medida que aumente su
consumo total de ese bien, manteniéndose constante el consumo de todos los demás
bienes.
Así con una determinada renta y dados los precios, el equilibrio del consumidor se
produce cuando se da:3

El significado económico de esta igualdad supone que la utilidad adicional


proporcionada por la última unidad monetaria invertida en la compra y consumo de un
determinado bien debe ser igual para todos los bienes. En efecto si esto no se
produjese la elección habría sido otra.
La deducción de la curva de demanda a partir de la citada igualdad, supone que si el
consumidor ante una subida de precio permanece en la misma combinación de bienes
que antes de la subida quedará fuera del equilibrio. El consumidor para alcanzar su
nuevo equilibrio tendrá que incrementar la utilidad marginal obtenida de ese producto,
lo que dado el carácter decreciente de la misma supone disminuir el consumo del
bien. Por tanto, de esta manera se han obtenido dos puntos de la curva de demanda
de esta persona para el bien A, el resto de los puntos se obtendrían con la misma
mecánica aplicada.
El comportamiento del consumidor bajo la perspectiva
ordinalista[editar]

El enfoque ordinal sólo da importancia a la ordenación de las preferencias. Desde


este punto de vista no es necesario que los individuos asignen un valor numérico a
sus preferencias. Lo importante es que una combinación de bienes proporciona la
misma o menos utilidad que otra. Por este motivo, el concepto de utilidad aparece
ligado a la visión cardinalista de las preferencias. Según este enfoque la función de
utilidad (U) no ha de representar necesariamente una magnitud ordinal o medible. Es
claro que a lo largo del proceso que se expone, el valor numérico de U no se ha
utilizado en absoluto. Esto es así porque lo único relevante es que curvas de
indiferencia que representan mayores niveles de satisfacción deben corresponder a
mayores valores de U. Pero toda la teoría expuesta sería igualmente válida si los
valores numéricos de U1, U2, y U3 hubiesen sido 2, 3 y 4 que si hubiesen sido 4, 6 y
8 o 4, 9, y 16 respectivamente. Esto es así porque lo único importante de la función
(1) es que es capaz de ordenar las combinaciones de bienes adquiribles por el
consumidor de forma que arroje valores más altos para las combinaciones preferidas
a otras.
Este enfoque parte de un consumidor enfrentado a una serie de bienes (X1, X2...Xn)
cuyos precios vienen dados por el mercado (p1,p2...pn) y que dispone de una renta
monetaria (R) para adquirirlos. El problema que se plantea consiste en determinar
cuáles serán las cantidades demandadas de cada uno de los bienes, habida cuenta
de los precios que rigen en el mercado, de su renta y de las preferencias subjetivas
que tiene por cada uno de los bienes.
El paradigma de este consumidor individual consistirá en suponer que actúa de forma
que, a través de las cantidades demandadas de los n bienes, maximiza el bienestar o
satisfacción de sus necesidades individuales. Para ello será, por tanto, preciso
formular de manera explícita y operativa la función de satisfacción o de preferencias
del consumidor para después aplicarle la restricción que supone su renta y determinar
su procedimiento de optimización de su conducta.

Curvas de indiferencia[editar]
Artículo principal: Curvas de indiferencia

Las curvas de indiferencia son uno de los modelos fundamentales del modelo
cardinalista que la escuela neoclásica usa para modelizar el comportamiento
prototípico de un consumidor. Este modelo puede ilustrarse, en el caso más simple,
considerando sólo dos bienes (X e Y) lo que permite recurrir a representaciones
gráficas, en casos con más bienes se generaliza el modelo de dos bienes, aunque
muchas de las características del modelo de muchos bienes no se pueden
representar fácilmente en un gráfico bidimensional.
Supongamos que los dos bienes son deseados por el consumidor de forma que a
mayor cantidad poseída de uno de ellos, manteniéndose constante el otro, mayor será
la satisfacción. Supongamos que el consumidor se encuentra con una unidad del bien
Y y tres del X. De esta combinación de los dos bienes, el consumidor obtiene una
determinada satisfacción que él reconoce. Nótese que en las teorías ordinalistas este
tipo de "compensaciones" no son posibles, por lo que en dicha teoría en general no
existirían curvas de indiferencia completas.
Si se reduce ahora en una unidad la cantidad poseída del bien X de forma que tenga
sólo dos unidades del mismo. Esto implicará una disminución de su grado de
satisfacción solo compensable mediante el aumento de la cantidad poseída del obro
bien (Y). Supongamos que el propio consumidor admite que si recibiera a cambio de
esa unidad perdida de X, 0,5 unidades de Y se encontraría en la misma situación que
antes. Es decir, su satisfacción sería la misma en el punto B que en el punto inicial
(A). Reduzcamos en otra unidad la cantidad poseída del bien X –hasta una sola
unidad-, y si el consumidor piensa que necesita a cambio 1,5 unidades del bien Y para
compensar esta pérdida, el punto C, representará otra combinación de bienes que,
para el consumidor, significa la misma satisfacción que las representadas por los
puntos A y B. Este proceso puede repetirse tantas veces como quiera de forma que,
uniendo todos los puntos que representan cantidades de bienes cuya posesión
implica la misma utilidad o satisfacción para el consumidor individual, podríamos
trazar lo que se llama curva de indiferencia del mismo.
Una curva de indiferencia es, por tanto, el lugar geométrico de las combinaciones de
bienes poseídas que representan la misma utilidad o satisfacción de las necesidades
para el consumidor individual analizado. Este proceso puede repetirse para
combinaciones iniciales distintas de la A y de esta forma podría obtenerse una familia
de curvas de indiferencia cada una de las cuales une los puntos que representan
combinaciones de X e Y que reportan la misma satisfacción o utilidad al individuo.
Formalizando un tanto lo expuesto, la familia de curvas de indiferencia puede venir
representada por una función de satisfacción o utilidad que puede formularse como:

(1)
Donde X e Y son las cantidades de los dos bienes poseídas por el individuo y U es un
indicador del grado de satisfacción o utilidad alcanzado por el mismo. Es evidente
que, con arreglo a la expresión (1), los puntos de una curva de indiferencia
determinada cumplirán la propiedad de que U es constante y por ello una curva de
indiferencia genérica puede representarse como:

(2)
Donde K es una constante que indica el nivel de satisfacción alcanzado en cualquiera
de los puntos de la curva de indiferencia.
Propiedades de las curvas de indiferencia[editar]

 Cada curva de indiferencia es decreciente. Esto es así porque, como los dos
bienes considerados son deseados por el consumidor, si la cantidad poseída de
uno de ellos aumenta, la única forma de mantener constante el nivel de
satisfacción será disminuir la cantidad poseída del otro.
 Dos curvas cualesquiera de indiferencia no pueden nunca cortarse, es decir tener
un punto común. Representado en ella dos curvas de indiferencia cada una de
ellas correspondiente a un nivel distinto de utilidad (U0 y U1). Supongamos que
ambas curvas se cortan en el punto D. Este punto, por pertenecer a la curva de
indiferencia U0 reportará la misma satisfacción que el punto D´, pero también la
misma que el punto D´´ por pertenecer, también, a la curva de indiferencia de
nivel U1. Pero esto es contradictorio porque la combinación representada por el
punto D´ necesariamente ha de reportar mayor satisfacción al consumidor que la
D´´ porque teniendo ambas la misma cantidad del bien X (OA), la representada
por D´ tiene mayor cantidad del bien Y que la D´´. En consecuencia, la
contradicción se debe al cruce de las dos curvas, que no es posible.
 Cada curva de indiferencia representa un mayor nivel de utilidad o satisfacción
cuanto más alejada se encuentre del origen.
 Las curvas de indiferencia son convexas respecto al origen de coordenadas. Esto
indica simplemente que a medida que va disminuyendo la cantidad poseída de un
bien el consumidor lo valora más en términos del otro y por tanto, exige mayores
cantidades para resarcir disminuciones adicionales del bien que se va haciendo
más escaso.
 Por último, es claro que por cada punto del cuadrante positivo X1 X2 pasa una y
solo una curva de indiferencia y en consecuencia, todo el cuadrante positivo
puede cubrirse con una familia de curvas de indiferencia. Como en el cuadrante
positivo representa todas las posibles combinaciones de los bienes X1 y X2 que el
consumidor puede poseer, es claro que la función (1) representa la totalidad de
las preferencias del individuo porque valora cualquier posible combinación
accesible de bienes.
Estamos ya en posesión del primer término del problema de optimización de la
conducta del consumidor individual, a través de la función objetivo a maximizar:

(3)
que será creciente con X e Y. Las distintas propiedades de las curvas de indiferencia
pueden representarse matemáticamente a partir de la expresión (3) de la siguiente

forma y . Esta expresión indica que la utilidad aumenta al aumentar la


cantidad poseída de uno cualquiera de los dos bienes cuando se mantiene constante
la cantidad poseída del otro.

Esta expresión indica que las curvas de indiferencia son decrecientes.


UX Y < 0 y UY Y < 0
Siendo UX = dU/dX y UX X = d2U/dx12
Estas expresiones indican que, a medida que se dispone de mayor cantidad de un
bien, los aumentos de utilidad derivados de la adquisición de una unidad más del
mismo son cada vez menores. Puesto que UX es el aumento de utilidad derivado de
la última unidad consumida de X se le denomina utilidad marginal del bien X de forma
que la expresión señalada en la letra A significa que las utilidades marginales son
positivas.
Representación de las restricciones económicas[editar]
Artículo principal: Recta de balance

¿Qué es lo que impide al consumidor individual obtener un nivel de satisfacción de


sus necesidades tan alto como desee, es decir, un valor de U tan elevado como
quiera? Indudablemente el hecho de que los bienes X e Y son escasos, tienen un
precio, y la renta monetaria de que dispone para adquirirlos está limitada. Si la renta
del consumidor es r, es claro que la cantidad máxima que el consumidor puede
adquirir de los bienes es aquella que implique un gasto total igual a su renta. Es decir,
el consumidor ha de someterse al cumplimiento de la restricción:

(4)
El primer miembro es la suma de los desembolsos que es preciso hacer para adquirir
las cantidades X e Y de los bienes X e Y (el producto del precio por la cantidad
adquirida) y el segundo miembro es su renta disponible para el gasto.
La ecuación (2) representa la restricción presupuestaria al problema de maximización
de la utilidad o satisfacción del consumidor y se conoce con el nombre de recta o
ecuación de balance o restricción presupuestaria. Su representación geométrica en el
cuadrante positivo X Y será una recta. Para una renta monetaria dada tal como, por
ejemplo, la r0, la ecuación (2) vendrá representada por la recta AA´cuyas
características geométricas serán:

 Ordenadas en el origen: haciendo X nulo en la ecuación (2), que tiene como


interpretación económica el supuesto en que el sujeto dedique toda su renta al
producto X:
Y = r0/PY
 Abscisas en el origen: anulando Y en la expresión (2), de manera análoga
significa aquella combinación del consumidor en que dedica toda su renta al
producto Y:
X = r0/PX
Esto indica que cuando mayor sea la renta, manteniéndose constantes los precios de
los bienes, la recta de balance estará más alejada del origen, y las variaciones de la
renta monetaria (r) se reflejarán en desplazamientos paralelos de dicha recta. En
efecto, al variar r los precios no se alteran y, por tanto, la inclinación de la recta sigue
siendo la misma. Un incremento de la renta de r0 a r1 producirá un desplazamiento de
la recta AA´ a la BB´. Manteniéndose constante la renta monetaria un cambio en los
precios que no sea proporcional, cambiará la inclinación de la recta de balance.. Una
disminución del precio de X de pX a p1B producirá un desplazamiento de la recta de
balance de AA´ a AB.
La resolución del problema del consumidor: el equilibrio[editar]
Tenemos ahora planteado el problema del consumidor en los siguientes términos. Se
trata de maximizar la expresión (1) sometida a la restricción (2). Es un caso de
máximo condicionado.
Los precios de los bienes son un dato para el consumidor que acude al mercado y la
renta del mismo está fijada, de forma que se encuentra determinada la recta de
balance que representamos por la recta AA´. El problema es obtener la combinación
de bienes que mayor satisfacción reporta al consumidor.
El consumidor puede adquirir las combinaciones de bienes representadas por
cualquiera de los puntos de la recta AA´. Si se sitúa en un punto F estará sobre una
curva de indiferencia de índice U1, pero esta combinación, aunque accesible o
factible, no será la que mayor utilidad le reporte. En efecto, si sigue descendiendo
sobre su ecuación de balance AA´´ irá accediendo a combinaciones situadas en
curvas de indiferencia más alejadas del origen y, por tanto, alcanzando mayores
niveles de satisfacción.
Esto ocurre así hasta el punto E, porque si el consumidor pasa del mismo en su
camino descendente por la recta de balance empezará de nuevo a encontrar
combinaciones situadas en curvas de indiferencia de índice inferior. Por tanto, el
punto de equilibrio, de máxima satisfacción, es el punto E.
Esta situación de equilibrio se caracteriza por que en ella la curva de indiferencia y la
ecuación de balance son tangentes entre sí, lo que indica que las inclinaciones
geométricas de ambas en el punto E son idénticas. La inclinación de la recta de
balance hemos indicado que era (-Px/Py), la inclinación de la curva de indiferencia
será:

o lo que es lo mismo:

que es la ecuación representativa de la condición de equilibrio o máxima satisfacción


del consumidor y que es conocida como ley de igualdad de las utilidades marginales
ponderadas.
La interpretación económica de la ecuación (3) es que cuantificado en UX el aumento
de la utilidad que le reporta al consumidor la adquisición de la última unidad del bien
X, es decir, su utilidad marginal. El precio de esta adquisición es pX. Por tanto, el
primer miembro de (3) indica la utilidad que le reporta al consumidor el gasto de pX
euros en comprar la última unidad del bien x1 dividido por ese precio, es decir: la
utilidad que le reporta al consumidor el último euro gastado en la adquisición del bien
X.
Por tanto la ecuación (3) indica que las últimas unidades monetarias gastadas en
ambos bienes han de reportar la misma utilidad al consumidor por de lo contrario no
se estaría en equilibrio. En efecto, en caso de que el último euro gastado en la
adquisición del X1 reportara más utilidad que la dedicada a Y, debería dedicarse una
parte adicional de renta a la adquisición de X a costa de Y porque esto incrementaría
la utilidad o satisfacción total.
EL CONSUMIDOR
El propósito de una teoría es predecir y explicar. Una teoría es una hipótesis que
se ha comprobado satisfactoriamente. Una hipótesis no se comprueba por el
realismo de sus supuestos, sino por su capacidad para predecir con exactitud y
explicar. Por las conversaciones en la carnicería y por nuestro propio
comportamiento, observamos que cuando sube el precio de un determinado corte
de carne, compramos menos. Basándonos en esta observación, podemos construir
la siguiente hipótesis general: “si sube el precio de un artículo, entonces la cantidad
que se demanda de él disminuye”. Con el fin de poner a prueba esta hipótesis y
llegar a la teoría de una demanda, debemos ubicarnos en el mundo real y ver si la
hipótesis resulta realmente verdadera para varios artículos, para diversas personas
y en diferentes momentos.

Un enfoque de la teoría de la demanda se basa en el supuesto de que cada


consumidor puede medir la utilidad o satisfacción que recibe el consumidor en
cada unidad de un artículo. Este supuesto es irreal puesto que sabemos que los
consumidores no se comportan de esa manera. Sin embargo aceptamos la teoría de
la demanda porque predice correctamente el comportamiento del consumidor. Así
pues, el consumidor actúa como si midiera la utilidad, aun cuando en realidad no
la mida.

Los defensores del mercado de consumo afirman que el consumidor es el que


rige el mercado y lo obliga a ser competitivo, de tal manera que no da lugar al
monopolio, y que éste suele surgir cuando la intervención estatal altera las
condiciones del libre juego y presenta ciertas coyunturas favorables para ese
fenómeno. Se cita, por ejemplo, el caso de un precio oficial fijo que no corresponde
a la realidad, lo cual da lugar a que haya ocultamiento de mercancías y a que surja
una oferta monopolizada.

CURVAS DE INDIFERENCIA Y PREFERENCIA


Los consumidores tenemos distintas preferencias o gustos, basando nuestra
elección de opciones en nuestras preferencias. Se deben caracterizar el conjunto de
preferencias del individuo en forma tal que podamos hacer predicciones refutables
sobre el comportamiento. Debemos formular ciertos supuestos sobre la preferencia
de los consumidores y analizar cómo el consumidor escoge entre diversas
opciones.

Esto conduce a herramientas teóricas que nos permiten estudiar temas como las
prestaciones sociales de los empleados. Para poder manifestar algo científico sobre
la conducta del consumidor debemos formular supuestos. Los supuestos deben ser
concretos y relacionarse con la selección de artículos de consumo. Los artículos de
consumo son todos los bienes y servicios. Los artículos de consumo proporcionan
un flujo de servicios de consumo por unidad de tiempo. Los objetos elegidos son
entonces los servicios que los artículos de consumo proporcionan.

Los supuestos que nos auxiliarán en nuestro estudio son los siguientes:

 La naturaleza de los Bienes.- Los bienes y los servicios consumidos


por la unidad familiar se llaman genéricamente bienes. Necesitamos
pensar que los bienes proporcionan una corriente de servicios de
consumo por unidad de tiempo. Los objetos de elección son entonces los
servicios facilitados por los bienes, antes que los bienes mismos.
 Información Completa.- Pensamos que el consumidor tiene una
información total acerca de todo lo que se relacione con sus decisiones
de consumo. Un consumidor conoce todo el conjunto de bienes y
servicios que existen en el mercado, conoce con exactitud la capacidad
técnica de cada bien y servicio para satisfacer una necesidad. También
conoce el precio exacto de todos los bienes, y sabe que estos precios no
cambiarán como resultado de sus acciones en el mercado. El consumidor
conoce con precisión la magnitud de sus ingresos durante el tiempo
planteado.
 Teoría de la Preferencia del Consumidor.- Una unidad consumidora,
ya sea un individuo o una familia, obtiene satisfacción o utilidad de los
servicios facilitados por los bienes consumidos en un tiempo
determinado. En este período considerado, el individuo consumirá una
gran diversidad de bienes distintos, y nos referimos a este monto de
bienes distintos como un conjunto de bienes. Para alcanzar un objetivo,
la unidad consumidora debe tener la capacidad de ordenar distintos
conjuntos de bienes alternativos y determinar su orden de preferencia
entre ellos. Para tal fin supondremos que cada unidad consumidora
puede hacer comparaciones entre conjuntos alternativos de bienes que
satisfagan las condiciones, a través de las “Leyes de la Preferencia”.

1.- Para dos conjuntos de bienes cualesquiera, X y Y, la unidad consumidora puede


determinar cuál proporciona mayor satisfacción. Si X proporciona mayor
satisfacción que Y, afirmamos que X es preferible a Y. Si los dos conjuntos
proporcionan la misma satisfacción, decimos que el consumidor es indiferente
entre X y Y.
2.- Cuando X es preferido a Y, y Y es preferido a Z; X es preferido a Z. La
preferencia es una relación transitiva.
3.- Si el conjunto de bienes X es estrictamente mayor que el conjunto de bienes Y,
X es preferible a Y. Entendemos que un conjunto de bienes es estrictamente
mayor que otro si contiene más unidades de cada bien.

Cuadro 7. Ordenamiento de los conjuntos de bienes

Conjunto Cantidad Cantidad Lugar


de X de Y
A 8 8 4

B 5 7 3

C 6 5 3

D 7 4 3

E 5 6 2

F 3 6 1
- Se asigna un número mayor a los conjuntos más preferidos.

Pensemos que sólo existen dos bienes, X y Y. Las preferencias de un consumidor,


aparecen en el cuadro 7 y se demuestra en la gráfica 13. Aquí, el conjunto de bienes
A claramente preferido a todos los demás conjuntos, ya que tiene más de ambos
bienes. Los conjuntos C y D son, por hipótesis, indiferentes a B. El consumidor
está dispuesto a recibir menos de Y si recibe a cambio más de X. Pero el conjunto
B se prefiere a E, porque éste tiene menos de Y y la misma cantidad de X. De igual
forma, E se prefiere a F. Por último G y H son indiferentes a F, ya que el
consumidor está dispuesto a sustituir X por Y.
Gráfica 13. Ordenamiento de los Conjuntos del cuadro 7.

El estudio de la conducta del consumidor se facilita por el empleo de una función


de utilidad que asigne un valor numérico o un nivel de utilidad a los conjuntos de
bienes. Probablemente resulte difícil aceptar la idea de que el fenómeno, altamente
subjetivo, de las preferencias del consumidor, que depende de la conformación
fisiológica y psicológica de cada persona, puede cuantificarse así. Sin embargo,
para la mayoría de nuestros propósitos no tienen importancia en sí mismo los
valores numéricos particulares asignados a los conjuntos de bienes. Sólo se pide a
la función utilidad que refleje los mismos ordenamientos que el consumidor asigna
a los conjuntos de bienes alternativos. Por ejemplo, si el consumidor prefiere el
conjunto A al conjunto B, la función de utilidad debe asignar un valor numérico
mayor al conjunto A que al conjunto B, pero los valores numéricos mismos así
asignados carecen de importancia. De igual manera, si el consumo es indiferente
entre el conjunto A y el conjunto B, la función de utilidad debe asignar el mismo
valor numérico a cada conjunto, pero el valor particular así asignado carece de
importancia. El orden asignado a los conjuntos de bienes A-H en el cuadro 7 puede
concebirse como valores numéricos asignados a estos conjuntos por alguna
función de utilidad. Aquí, sólo se requiere que la función de utilidad facilite una
medición ordinal, no cardinal de la utilidad proporcionada por los conjuntos de
bienes.

Una vez determinado que sólo las propiedades ordinales de la función de utilidad
son importantes para nuestros fines, no existe ningun peligro en considerar una
función de utilidad específica. En realidad, esta es probablemente la forma más
conveniente para entender las propiedades ordinales que nos interesan. Para
demostrar con un ejemplo, pensemos que la utilidad obtenida por Verástica del
consumo de los bienes X y Y está dada por la función

Ut = X Y

La utilidad es el producto de las cantidades de X y Y consumidas por Verástica.


Usando esta función de utilidad, Verástica obtiene 100 unidades de utilidad de un
conjunto consistente en 10 unidades de X y 10 unidades de Y 100 = (10)(10).
Verástica obtiene también 100 unidades de utilidad de un conjunto consistente en
5 unidades de X y 20 unidades de Y, o de un conjunto consistente en 1 unidad de
X y 100 unidades de Y. Verástica está indiferente entre estos conjuntos. Sin
embargo prefiere cualquiera de ellos a un conjunto consistente en 5 unidades de X
y 5 unidades de Y, porque este último sólo tiene una utilidad de 25 Ut = (5)(5) =
25 de acuerdo con la función de utilidad.

CURVAS DE INDIFERENCIA
En la tercera década del siglo, los economistas ingleses, preocupados por la
controversia sobre si la utilidad es medible en un sentido cardinal, idearon un
enfoque a la teoría de la demanda de los consumidores individuales que evita el
concepto de utilidad. Su método de la curva de indiferencia se emplea
frecuentemente como una alternativa al enfoque utilitario.

La curva de indiferencia sirve para demostrar las diversas combinaciones del


artículo X y el artículo Y que proporcionan igual utilidad o satisfacción al
consumidor. Una curva de indiferencia más alta muestra un mayor grado de
satisfacción, y una más baja muestra una menor satisfacción.

En el estudio de la curva de indiferencia se emplean dos conceptos


fundamentales. Uno de ellos, el mapa de indiferencia del consumidor, tiene
relación con las preferencias de éste, o lo que desearía hacer. El otro aspecto es su
línea de presupuesto que proporciona información sobre las restricciones que
encuentra al buscar satisfacción de sus deseos.

Cuadro 8. Muestra los puntos sobre las curvas de indiferencia.


Curva de Curva de Curva de
Indiferencia I Indiferencia II Indiferencia III

QX QY QX QY QX QY

1 10. 3 10 5 12

2 5 4 7 6 9

3 3 5 5 7 7

4 2.3 6 4.20 8 6.20

5 2.7 7 3.50 9 5.50

6 1.2 8 3.20 10 5.20

7 0.80 9 3.0 11 5.0


8 0.50 10 2.90 12 4.90

9 0.30

10 0.20

El cuadro 8 da puntos sobre tres curvas de indiferencia para un consumidor.


Graficando éstos en un mismo sistema de ejes y uniéndolos mediante curvas
suaves, se obtienen tres curvas de indiferencia.

Gráfica 14. Curvas de


indiferencia.

Todos los puntos situados sobre la misma curva de indiferencia proporcionan


igual satisfacción al consumidor.

Una curva de indiferencia es un conjunto de puntos o combinaciones particulares


de bienes, cada uno de los cuales produce el mismo nivel de utilidad total, por lo
que el consumidor es indiferente.

En la gráfica 15 aparece un conjunto de curvas de indiferencia. A este punto se


le llama “mapa de indiferencia”.
Gráfica 15. Mapa de indiferencia
del consumidor.
Las curvas de indiferencia más
altas indican un nivel más alto de
satisfacción o utilidad, así, la curva
de indiferencia IV indica un mayor
nivel de satisfacción que la curva de
indiferencia II, la cual a su vez
representa un mayor nivel de
satisfacción que la curva I de
indiferencia.

CARACTERÍSTICAS DE LAS CURVAS DE INDIFERENCIA


Las curvas de indiferencia tienen ciertas características que reflejan los tres
supuestos relativos a las preferencias del consumidor. Para simplificar,
supongamos que sólo existen dos bienes X- Y A esto llamamos espacio de los
bienes en el plano X - Y.

1.- Cobertura de las curvas de indiferencia.- El consumidor puede comparar dos


conjuntos de bienes y decidir, o bien que prefiere uno de ellos o que los dos le
son indiferentes. Esto significa que existe un punto en la superficie de la utilidad
asociado a cada conjunto en el espacio de bienes, o que una curva de
indiferencia pasa por cada punto del espacio de bienes.
2.- Pendientes de las curvas de indiferencia. Cuando los conjuntos de bienes
mayores se prefieren a los menores, implica que las curvas de indiferencia no
pueden tener pendiente positiva. Las curvas de indiferencia se trazan
generalmente de manera negativa; en algunos casos pueden tener segmentos
horizontales o verticales.
3.- No intersecación de las curvas de indiferencia. La gráfica 16 ilustra esta
propiedad. La curva I y II de la gráfica son curvas de indiferencia, y los puntos
P, Q y R representan tres conjuntos diferentes, aquí se muestra claro que R debe
preferirse a Q porque contiene más de ambos bienes; R y P son equivalentes
por estar localizados sobre la misma curva de indiferencia. De la misma forma
P y Q son indiferentes. La diferencia es una relación transitiva, es decir, si A es
independiente a B y B es indiferente a C, A debe ser indiferente a C. En este
caso, R es indiferente a P y P es indiferente a Q; por lo tanto, R debe ser
indiferente a Q. Las curvas de indiferencia que se intersecan, como las que tiene
la gráfica 16. Son lógicamente imposibles con los supuestos formulados acerca
de las preferencias del consumidor.

Gráfica 16. Las curvas de indiferencia


no se intersecan.

4.- Curvas de indiferencia Convexas al Origen.- Las curvas de indiferencia, no


implicada por los supuestos relativos a las preferencias del consumidor, pero
empleada a menudo por conveniencia de la exposición, es que las curvas de
indiferencia son convexas.
Gráfica 17. Las curvas de indiferencia son convexas.

La convexidad significa que la curva de indiferencia se encuentra por encima de


su tangente en cada punto, como se demuestra en la gráfica 16, inciso B. La curva
de indiferencia de la figura A es cóncava.

Siempre que las curvas de indiferencia sean convexas al origen, pueden tener
cualquier forma entre dos extremos, la línea recta y el ángulo recto.

Los mapas de indiferencia a menudo se trazan de modo que las curvas aparezcan
paralelas una de la otra. Sin embargo este paralelismo es casi carente de significado
económico. Una curva de indiferencia puede cambiar su forma general en
diferentes áreas del mapa. Un movimiento hacia el noroeste es un movimiento que
conduce a las combinaciones preferidas.

FORMAS PARTICULARES DE LAS CURVAS DE INDIFERENCIA


Existen casos en que las curvas de indiferencia toman una forma distinta de las
normales. Las principales son:

1.- Curvas ascendentes


Gráfica 18. La curva de
indiferencia es ascendente cuando
la utilidad de uno de los objetos es
negativa, como el trabajo.

2.- Rectas horizontales o verticales.

Gráfica 19. Las


escalas de preferencia
toman esta forma
cuando se trata de cosas
perfectamente
suplementarias.

3.- Curvas de indiferencia para bienes sustitutos perfectos.


Gráfica 20. Los bienes que son
sustitutos perfectos son la misma cosa,
como la moneda y la moneda
fraccionaria, los huevos blancos o rojos,
son huevos.

4.- Rectas inclinadas.

Gráfica 21. Las escalas de


preferencia toman esta forma cuando
se trata de bienes perfectamente
sustituibles.

TASA MARGINAL DE SUSTITUCIÓN


La teoría subjetiva del valor manifiesta que las diversas combinaciones de bienes
pueden generar el mismo nivel de utilidad. Es decir, el consumidor se muestra
indiferente en cuanto a la combinación particular que reciba. Esto será, de acuerdo
con lo que indiquen los precios en el mercado, ya que un bien puede ser sustituido
por otro en términos tales que el consumidor permanezca igual que antes, en la
misma curva de indiferencia. Es importante conocer la tasa a la que el consumidor
acepta sustituir un bien por otro.

La tasa marginal de sustitución de Y por X se refiere a la cantidad de Y que el


consumidor está dispuesto a sacrificar con el objeto de obtener una unidad
adicional de X; permaneciendo todavía en la misma curva de indiferencia.
Encontrándose que cuando el individuo se mueve hacia abajo en la curva de
indiferencia, la tasa marginal de sustitución disminuye (TMSxy).

Gráfica 22. Tasa Marginal de


Sustitución.

La curva I es una curva de indiferencia. El consumidor es indiferente entre las


combinaciones Q, que tiene Ox, de unidades de X y OY, unidades de Y, y la
combinación R que contiene Ox2 > Ox1 unidades de X, OY2< OY1 unidades de
Y. En este momento el consumidor está dispuesto a sustituir Y1 Y2 unidades de Y
por X1 X2 unidades de X. Por lo tanto, la tasa a la que está dispuesto el consumidor
a cambiar X por Y, es el resultado de:

El razonamiento anterior nos da la taza de sustitución. Pero a medida que el punto


Q avanza a lo largo de la curva I hacia la R, la razón.
se aproxima cada momento a la pendiente de la tangente t, en el punto R; en el
límite, para movimientos muy pequeños en la cercanía del punto R, a la pendiente
de la curva I, es decir, a su tangente en el punto R, se le llama tasa marginal de
sustitución de X a cambio de Y.

TMSxy = al número de unidades de Y que deben sacrificarse por unidad de X


adicional para que el consumidor se sienta igualmente bien o continúe obteniendo
el mismo nivel de satisfacción.

PRECIOS Y PRESUPUESTOS
Después de analizar las curvas de indiferencia debemos iniciar la introducción a
los precios de los bienes y al presupuesto del consumidor. Las compras que realiza
un consumidor pueden determinarse una vez que los precios sean conocidos, su
presupuesto y sus gustos.

La línea de presupuesto es el lugar geométrico de los conjuntos de bienes que


pueden comprarse si se gasta todo el ingreso monetario.

Al consumidor se le fija una restricción; ésta se relaciona con la escasez. A esto


se llama restricción presupuestal, la cual, para nuestro estudio, se refiere al monto
disponible del consumidor durante un período de tiempo bajo análisis. También se
afirma que la línea de restricción presupuestal muestra todas las distintas
combinaciones de los dos artículos que un consumidor puede comprar, dado su
ingreso monetario y el precio de los dos artículos.
Gráfica 23. Línea de
Presupuesto. La gráfica
muestra la forma en que se
colocan los precios y el
presupuesto del consumidor.

En el ejemplo de la gráfica el precio de X es de $ 5.00 por unidad y el precio de


Y es de $ 10.00 por unidad, mientras el presupuesto del consumidor es de $ 50.00
durante un período determinado.

Con estos datos, encontramos que el consumidor puede comprar 10 unidades de


X si se gastara todo su presupuesto y podría comprar 5 unidades de Y si gastara
todo su ingreso. Resultando una línea en el cuadrante de 10X y 5Y; aquí se dan
todas las posibilidades de gastar de un presupuesto en los dos bienes a los precios
establecidos.

Encontramos que la línea de presupuesto representa las máximas combinaciones


posibles que puedan ser adquiridas con el ingreso y los precios.

La gráfica 23 muestra que el consumidor puede comprar 10X y 0Y, también 8X


y 1Y, o 4X y 3Y. Determinándose que el consumidor puede comprar cualquier
cantidad localizada en el espacio presupuestal, si lo realiza no gasta todo su
ingreso, recordemos que la gráfica muestra solamente cantidades físicas de X y Y.
La línea de presupuesto se considera el límite de las oportunidades del consumidor
para adquirir los bienes X y Y.

El espacio del presupuesto es el conjunto de todos los bienes que se pueden


comprar gastando todo o parte del ingreso dado. El espacio del presupuesto es sólo
una parte del espacio de los bienes.

Cambios en los precios y el tamaño del Presupuesto. La posición de la línea de


presupuesto depende del tamaño del presupuesto. Cuando el presupuesto aumenta,
la línea se aleja a la derecha, si disminuye el presupuesto la línea se mueve a la
izquierda. Los cambios en los precios y en el tamaño del presupuesto se muestran
moviendo la pendiente y la posición de la línea de presupuesto; conduciendo a los
siguientes casos.

INGRESO MONETARIO LIMITADO


Si todos los consumidores tuvieran ingresos ilimitados, es decir, si existiese una
cantidad ilimitada de recursos, no existirían los problemas del economizar ni
habría economía. Pero ya que esta situación no existe, ni siquiera para las personas
más ricas, los humanos se obligan a moderar su conducta en base a sus limitados
recursos económicos. Para la teoría de la conducta del consumidor, esto significa
que todos los consumidores tienen una suma máxima de dinero que pueden gastar
en un tiempo determinado. El problema del consumidor es el gastar esa cantidad
de tal manera que le produzca la máxima satisfacción. Suponiendo que sólo existen
dos bienes, X e Y, que se adquieren en las cantidades X - Y. Aquí, el consumidor
individual se enfrenta a los precios Px y Py, determinados por el mercado; donde
el consumidor tiene un ingreso conocido y fijo (M) para el tiempo a considerar.

Así, la suma máxima que puede gastar el consumidor en cada período es M, y


esta cantidad sólo se puede gastar en los bienes X y Y; de donde el M³ XPx + YPy.

MOVIMIENTOS EN EL INGRESO MONETARIO


Al consumidor casi siempre se le impone una restricción en sus compras. Dicho
límite tiene que ver con la escasez. A la situación que se presenta se le llama
restricción presupuestal, la cual, para nuestros propósitos, será el monto del ingreso
disponible del consumidor durante el período de tiempo determinado. Los modelos
más sofisticados incluyen:

1.- El monto de los activos que el individuo puede vender para obtener el ingreso
adicional.
2.- El monto de los obsequios que el consumidor puede obtener.
3.- La cantidad que la persona puede recibir en calidad de préstamo o a través del
robo.

Estos movimientos realizados por el consumidor, conducen a incrementar el


ingreso y con ello aumenta su poder de compra en el mercado. Si escogemos
arbitrariamente unos números, podemos ver con facilidad el procedimiento que
seguimos para representar gráficamente el comportamiento del ingreso individual.

A) El M = $ 60.00 bien X = $ 3.00 bien Y = $ 2.00


B) El M = $ 90.00 bien X = $ 3.00 bien Y = $ 2.00

C) El M = $ 30.00 bien X = $ 3.00 bien Y = $ 2.00

Gráfica
24. Movimientos en el
ingreso monetario.

Suponiendo que todo el ingreso monetario se gastara en un bien X, se puede


adquirir el doble de X, permaneciendo Px inmodificado, o a la inversa tratándose
de Y. Por eso se presentan los tres casos de un cambio en el ingreso.
A).- Cuando los precios nominales y relativos permanecen constantes, las
combinaciones se realizan sobre la misma línea de ingreso.
B).- Cuando los precios nominales y relativos permanecen constantes, y aumenta
el ingreso monetario, ocasiona un desplazamiento de la línea de ingreso hacia
arriba y hacia afuera.
C).- Cuando el ingreso monetario disminuye y los precios nominales y relativos
permanecen constantes, la línea de ingreso se desplaza al origen del
cuadrante.

Los cambios en el ingreso monetario se ilustran en la gráfica 24, que contiene los
tres movimientos que se presentan por el comportamiento del ingreso.

EQUILIBRIO DEL CONSUMIDOR


Un consumidor está en equilibrio cuando, dado su ingreso y las limitaciones de
precios, maximizan la utilidad o satisfacción total que obtiene de sus gastos. En
otras palabras, está en equilibrio cuando, dada su línea presupuestaria, alcanza la
más alta curva de indiferencia.

El consumidor está actuando racionalmente. Su toma de decisiones individuales


consiste en comparar preferencias por oportunidades. El consumidor arregla sus
problemas con la tendencia de satisfacer de la mejor manera unas preferencias
dadas a partir de las oportunidades disponibles.

El consumidor escoge una canasta o combinaciones de consumo que maximiza


su utilidad. La canasta de consumo que maximiza la satisfacción del consumidor,
es el óptimo para el consumidor.

El proceso de optimización se aplica a la toma de decisiones del agente


económico individual. La maximización, es el proceso de lograr el equilibrio en el
mercado. El equilibrio es una propiedad de los mercados.

Todas las combinaciones de bienes dentro del espacio que éstos ocupen están
disponibles para el consumidor, en el sentido de que puede adquirirlas si tiene
ingreso para hacerlo. El espacio del presupuesto del consumidor lo determina su
ingreso fijo; el mismo establece lo que el consumidor puede comprar.
Gráfica 25. Equilibrio del
Consumidor.

En la gráfica 25, la recta MN es la línea de presupuesto, donde la pendiente se


debe a la proporción de los precios y cuya posición la da el tamaño del presupuesto
del consumidor. Existen cuatro curvas de indiferencia que fueron seleccionadas de
aquellas que comprenden el mapa de indiferencia del consumidor. En la gráfica
25, el consumidor está en equilibrio en el punto E, que se localiza en el punto de
tangencia de la línea de presupuesto y de la curva de indiferencia II. Las
oportunidades abiertas al consumidor se encuentran en la línea de presupuesto o
en cualquier punto por debajo de la línea. El consumidor desea estar en la curva de
indiferencia más alta posible. Esto se da en la curva IV. La combinación de X con
Y, en el punto E, es preferible a todas las demás. Si el consumidor comprara menos
de X y más de Y, se movería a Q, resultando que estaría en una curva de
indiferencia más baja, es decir, en la curva I; si se moviera a R, sucedería lo mismo
que pasó en el punto Q. Al consumidor siempre le gustará estar en la curva de
indiferencia más alta como el caso de la curva IV; pero no la puede alcanzar por
lo bajo de su presupuesto, por los precios altos o por la combinación de ambos.

En el punto E, el consumidor alcanza un máximo de utilidad, sin embargo, es un


máximo restringido, restringido por su ingreso limitado y por los precios que se
tienen que pagar. Cuando el consumidor está en equilibrio, su curva de indiferencia
más alta posible es tangente a la línea de presupuesto. El equilibrio.- Es una
situación en la cual las fuerzas que actúan sobre un sistema ( un mercado) se
compensan entre sí, de manera que no existe una tendencia neta al cambio.
EFECTOS DE LOS CAMBIOS EN EL INGRESO
Aquí se considera lo que sucede con un cambio en el ingreso del consumidor, al
suponerse constantes los precios y sus deseos.

De este tema en adelante la atención se centrará en la compra de un sólo bien, el


bien X. Hasta este inicio el consumidor había considerado las utilidades tanto de
X como de Y dividiendo su presupuesto entre los dos. En lo sucesivo el eje vertical
servirá para medir el ingreso monetario durante un período establecido; el eje
horizontal continuará midiendo las cantidades del bien X durante el mismo
período.

Las curvas de indiferencia mostrarán los intercambios de cantidades de X por


cantidades de dinero; ya que el dinero puede cambiarse por otros bienes, las curvas
de indiferencia manifestarán preferencias e indiferencias por varias combinaciones
de X en relación a otros bienes.

La línea de presupuesto se construye tomando un punto del eje vertical que mide
la cantidad del ingreso, debido a que el presupuesto y el ingreso son idénticos; en
el eje horizontal el punto se obtiene dividiendo el ingreso entre el precio de X y la
línea que une los dos puntos de la línea presupuestal.

En conclusión, entre más alto es el ingreso, más comprará de un artículo el


consumidor. Los bienes que se compran en cantidades mayores cuando el ingreso
se aumenta, se les llama bienes normales.

Gráfica 26. Bienes Normales.

La gráfica muestra que existen tres líneas de presupuesto; las cuales son
paralelas, lo que significa que el precio de X se mantiene constante; el precio del
ingreso en dinero que es la unidad, también se mantiene constante, la línea de
presupuesto A tiene el presupuesto más bajo, mientras las líneas de presupuesto B
y C significan más ingresos; también la gráfica manifiesta un conjunto de curvas
de indiferencia que permanecen constantes porque las preferencias no cambian; se
muestran todas aquellas curvas de indiferencia que son tangentes a la línea de
presupuesto.

Otro de los efectos en los cambios del ingreso es el que nos conduce al análisis
del por qué un aumento en el ingreso desplaza la línea de presupuesto hacia arriba
y a la derecha, y el desplazamiento es paralelo cuando suponemos que los precios
nominales permanecen constantes. Además la curva de consumo-ingreso se mueve
hacia el eje de la Y, indicando con esto, que cuando el consumidor alcanza un
cierto nivel, consume menos de X. Los bienes que se generan de estos cambios se
denominan “bienes inferiores”. Los ejemplos más comunes de estos bienes son la
margarina y las papas.

Un bien inferior es el que se compra en cantidades menores cuando el ingreso


aumenta y en mayores cantidades cuando el ingreso disminuye.

Gráfica 27. Bienes Inferiores.

En la gráfica 27, la razón de los precios está representada por la pendiente A, la


línea original del presupuesto, que permanece constante. Cuando el ingreso es A,
el consumidor alcanza el equilibrio en M sobre la curva de indiferencia I,
consumiendo OX1 unidades de X. Al aumentar el ingreso hasta el nivel B, esto
lleva al consumidor a un nuevo equilibrio, localizado en el punto N sobre la curva
de indiferencia II; se ve con claridad la ganancia que ha obtenido. Si vuelve a
aumentar su ingreso, su nivel se localiza en la línea C, su nuevo equilibrio es el
punto P sobre la curva de indiferencia III.

La curva de ingreso-consumo es el lugar geométrico de las combinaciones de


equilibrio que se producen cuando varía el nivel de ingreso y los precios
permanecen constantes. La curva de ingreso y consumo tienen pendiente positiva
en toda su extensión cuando ambos bienes son “normales” o “superiores”.

MAXIMIZACIÓN DE LA SATISFACCIÓN
El supuesto principal de la teoría de conducta y la demanda del consumo es
cuando un consumidor busca asignar su ingreso monetario entre los bienes y
servicios disponibles de tal modo que su satisfacción, se eleve al máximo. En
suma, un consumidor arregla sus compras para maximizar la satisfacción, sujeta a
sus ingresos limitados.

El individuo racional arregla sus problemas con la tendencia de satisfacer en la


mejor forma unas preferencias dadas a partir de las oportunidades disponibles. El
individuo que razona antes de satisfacer sus necesidades escoge una canasta o
combinación de consumo que maximiza su utilidad.

La canasta de consumidores que maximiza la satisfación del consumidor es por


lo tanto, el óptimo para el consumidor. Es útil informar que el proceso de
optimización se aplica a la toma de decisiones del agente económico individual.

El óptimo del consumidor se alcanzará siempre que el consumidor maximice su


satisfacción sujeto a su restricción presupuestal. El estudio de la maximización de
la satisfacción del consumidor se puede realizar a través de los siguientes
procedimientos:

 Maximización de la satisfacción por medio de la curva de indiferencia y línea


de presupuesto.
 Maximización de la satisfacción con enfoque de la utilidad marginal
ponderada por el precio.
 Maximización de la satisfacción a través de la curva de indiferencia - línea
de presupuesto.
Gráfica 28. Maximización de la
satisfacción

La maximización de la utilidad exige que el consumidor logre ubicarse en la


curva de indiferencia más alta posible. Esto ocurre cuando la tasa a la cual el
consumidor está dispuesto a sustituir X por Y, que es igual a la tasa en la cual el
consumidor puede sustituir X por Y. Esto sólo ocurre en el punto P, sobre la curva
de indiferencia II. Es aquí, donde la curva de indiferencia más alta alcanzable es
tangente a la línea de presupuesto.

Maximización de la satisfacción con enfoque de la utilidad marginal ponderada


por el precio. En el análisis de la teoría del enfoque del consumidor hemos
considerado la elección de un mercado, nos encontramos con infinidad de artículos
donde seleccionar, estableciéndose la duda de ¿cómo decidiremos lo que vamos a
comprar?

Lo primero que debemos saber, es que nuestro presupuesto es limitado; es decir,


tenemos determinada capacidad para gastar. Con esta restricción, nuestro objetivo
es maximizar nuestra satisfacción. La regla básica es igualar, en cuanto sea posible,
la utilidad marginal por un $ de todos los bienes y servicios que compremos.
Recordemos que la utilidad marginal (Um) de un bien A es 30, su precio $5.0, su
utilidad marginal por un $ es 6.

La regla general a seguir para todos los bienes y servicios desde A a Z es:

¿Qué significa la igualdad?


Demuestra que la utilidad marginal por un $ gastado en cada bien debe ser igual
para obtener la utilidad marginal. La situación óptima del consumidor se denomina
a veces “ ley de utilidades marginales iguales por unidad de gasto.”

La mayoría de los consumidores se conducen por esta ruta en sus compras que
realizan todos los días, afirmando siempre que han realizado una buena compra.
La maximización de la satisfacción se enfrenta a algunas complicaciones; aunque
la regla de la maximización de la utilidad no se puede poner en duda desde el punto
de vista de la lógica. Aun cuando podemos tratar de maximizar nuestra satisfacción
esforzándonos en igualar utilidad marginal por un $ en todas nuestras compras, no
siempre es posible alcanzar ese máximo teórico y mantenerlo. La primera
complicación, es que podemos cansarnos de algo que llevamos mucho tiempo
consumiendo, ya que a todos nos gusta la variedad en nuestras vidas.

Así la utilidad marginal de lo que consumimos depende un tanto de lo que


consumimos ayer.

La segunda complicación de la maximización de la satisfacción, es que pueden


aparecer en el mercado nuevos bienes o servicios que hacen menos deseables a los
anteriores. Este fenómeno se presenta en los artículos que cambian con la moda o
el estilo. La complicación se presenta al mirar en el mercado productos nuevos que
nos llevan a comparar modas pasadas con modas presentes. La tercera
complicación, es que nuestros gustos o estimaciones de la utilidad pueden verse
alterados por la publicidad que se hace del bien en el mercado. Otra razón
importante para cambiar la diversidad de bienes que consumimos es por la
constante variación en los precios. Si el precio de un bien aumenta en relación al
de otras alternativas, su utilidad marginal por un $ disminuye, respecto a esos otros
bienes que queremos comprar.

La última complicación que se considera, es la utilidad marginal de cada bien o


servicio que consumimos, debido a que puede depender de otros bienes que
utilizamos conjuntamente. En economía se llama “interdependencia de utilidad”.
La interdependencia entre los bienes puede tomar la forma de relación
complementaria o de sustitución. Dos bienes son complementarios el uno del otro
si el consumo de uno revaloriza la utilidad marginal del otro, los huevos con jamón,
los frijoles con chorizo, las papas con huevo, son un buen ejemplo. Existe relación
de sustitución entre bienes, si el consumo de uno reduce la utilidad marginal del
otro. Por ejemplo, la utilidad marginal obtenida al desayunar con jugo de naranja,
disminuye si al mismo tiempo se toma algún otro jugo de fruta.

Unidad Quinta
EJERCICIO

A.- ESCRIBIR SOBRE LA LÍNEA, LA LETRA QUE CONTESTA LA


PREGUNTA.
_____ Al movernos a lo largo de una curva de indiferencia en dirección
ascendente, la TMSxy
A) disminuye B) aumenta C)
permanece constante
D) baja, sube o permanece constante

_____ Si una curva de indiferencia fuera horizontal, esto significa que el


consumo está saturado
M) del artículo X únicamente N) del artículo Y únicamente
O) de X y de Y P) de ninguno de los dos artículos

_____ Si el consumidor está por debajo de su línea de presupuesto


F) no gasta todo su ingreso G) está gastando todo su ingreso
H) está en equilibrio J) puede estar gastando o no, todo su
ingreso
_____ En el equilibrio la pendiente de la curva de indiferencia es:
O) igual a la pendiente de la línea de presupuesto
P) mayor que la pendiente de la línea de presupuesto
Q) menor que la pendiente de la línea de presupuesto
R) igual o menor que la pendiente de la línea de presupuesto

_____ La curva de precio-consumo para una demanda rectilínea prolongada


hasta ambos ejes
D) desciende en toda su extensión E) sube en toda su
extensión
F) baja y luego sube G) sube y luego baja

B.- ESCRIBIR LA DEFINICIÓN DE LOS SIGUIENTES CONCEPTOS


1.- Curva de indiferencia
2.- Tasa marginal de sustitución
3.- Presupuesto
4.- Restricción presupuestal
5.- Equilibrio del consumidor

C.- EL CUADRO DA PUNTOS EN CUATRO CURVAS DISTINTAS DE


INDIFERENCIA PARA UN CONSUMIDOR
A) Trazar las curvas de indiferencia I, II, III, IV.
B) ¿Qué muestran las curvas de indiferencia?
D) En el cuadrante, trazar tres curvas de indiferencia que muestren que los
artículos X y Y son perfectamente complementarios.
E) Supongamos que el precio de un artículo Y es $ 1.0 por unidad, cuando el
precio del bien X es de $ 2.0 por unidad y el ingreso monetario es $ 16.0
por unidad de tiempo y lo gasta todo en X y Y.
a) Trazar la línea de restricción presupuestal para el consumidor.
b) Explicar la razón de la forma y propiedades de la línea de restricción
presupuestal.

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