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INTIMACIÓN

Este documento discute la resolución por intimación de un contrato según el derecho civil peruano. La parte fiel tiene dos opciones: solicitar el cumplimiento o la resolución del contrato a través de la vía judicial o extrajudicial. Si elige la vía extrajudicial, debe requerir a la parte infiel que cumpla dentro de un plazo determinado o el contrato se resolverá automáticamente. El fundamento de la intimación es dar a la parte infiel la oportunidad de cumplir antes de resolver el contrato. La intimación debe hacerse por carta

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INTIMACIÓN

Este documento discute la resolución por intimación de un contrato según el derecho civil peruano. La parte fiel tiene dos opciones: solicitar el cumplimiento o la resolución del contrato a través de la vía judicial o extrajudicial. Si elige la vía extrajudicial, debe requerir a la parte infiel que cumpla dentro de un plazo determinado o el contrato se resolverá automáticamente. El fundamento de la intimación es dar a la parte infiel la oportunidad de cumplir antes de resolver el contrato. La intimación debe hacerse por carta

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RESOLUCIÓN POR INTIMACIÓN

DE LA PUENTE
La parte fiel, en realidad, tiene dos opciones:
1. Elegir entre la vía judicial (artículo 1428) y la extrajudicial (artículo 1429); y
2. Si optara por la vía judicial, entre solicitar el cumplimiento o la resolución del contrato.
Si la parte fiel elige, en la primera opción, la vía extrajudicial deberá requerir a la parte infiel para que satisfaga su
prestación y, sólo si ésta no lo hiciera dentro del plazo señalado, se resolverá extrajudicialmente el contrato.
 Debe tenerse presente que la elección de esta vía determina que la parte fiel pierda la posibilidad de solicitar,
dentro el indicado plazo, la resolución del contrato. Vencido el plazo sin que la parte infiel satisfaga su
prestación, el contrato quedará automáticamente resuelto, de tal manera que la parte fiel no podrá ya solicitar
la ejecución.
 Si la parte fiel opta por la vía judicial y, dentro de esta opción, elige la resolución del contrato, la parte infiel
queda impedida de ejecutar su prestación. En cambio, si la parte fiel opta por la vía extrajudicial, la parte infiel
podrá ejecutar su prestación dentro del plazo que se le conceda, pero se resuelve automáticamente el
contrato si no lo hiciera.

Fundamento de la acción extrajudicial


Se trata de establecer lo siguiente:
1. Si la llamada “resolución por autoridad del acreedor” está orientada fundamentalmente a permitir a la parte infiel
ejecutar su prestación, y dar así cumplimiento al contrato; o
2. A proporcionar a la parte fiel un instrumento para, a cambio de la concesión de un plazo especial para el
cumplimiento, dejar automáticamente sin efecto la relación jurídica obligacional creada por el contrato.
Los autores mayoritariamente se inclinan por la segunda posición.
 MDP piensa que el artículo 1429 sólo puede representar un aporte valioso para que la resolución por
incumplimiento discurra por los cauces que deben corresponderle, en la medida que constituya un
procedimiento que no atente arbitrariamente contra la normal finalidad de todo contrato, que es su
cumplimiento.
 Debe observarse que el presupuesto de la resolución es la posibilidad de cumplimiento mediante el
otorgamiento de un plazo adicional para ello, y que la consecuencia de no obtener este cumplimiento, pese a
existir la posibilidad del mismo, es la resolución de pleno derecho, y no a la inversa, o sea que la finalidad es
gozar del derecho a la resolución automática por haber otorgado el plazo adicional.
 No tendría sentido que la ley concediera a la parte fiel un poder tan grande como es hacer ineficaz el contrato,
si es que no se ha otorgado a la parte infiel una chance efectiva de cumplir cabalmente la inejecutada
prestación a su cargo.
 MDP considera que el fundamento de la llamada resolución por intimación es la resistencia y el
comportamiento negativo de la parte infiel para ejecutar la prestación a su cargo dentro del plazo especial que
se le ha concedido, pese a haber tenido la posibilidad de hacerlo.

Naturaleza jurídica de la intimación


El requerimiento o intimación hecho por la parte fiel a la infiel para que cumpla su inejecutada prestación dentro del
plazo especial que la concede es un acto jurídico unilateral.
 La intimación es un acto jurídico unilateral por cuanto la parte fiel, declarando tener todavía interés en el
cumplimiento de la parte infiel dentro del plazo fijado en la intimación, se obliga a no exigir el cumplimiento
ni la resolución antes de que finalice dicho plazo.
 Además, es un acto jurídico unilateral por cuanto tiene valor frente a la parte fiel aun sin el asentimiento de
la parte infiel.
 Es un acto irrevocable, desde que la parte fiel no se puede retractar de otorgamiento del plazo.
 Tiene carácter recepticio.
Oportunidad de la intimación
FORNO: la intimación para el cumplimiento puede efectuarse en cualquier momento, a partir del término del plazo
contractual de cumplimiento y hasta que se opere la prescripción, la cual debe producirse en igual lapso que el
establecido para la prescripción de la acción de cumplimiento (esta es la opinión predominante).
 MPD cree que el requerimiento del que trata el artículo 1429 sólo puede hacerse cuando se ha dado el
presupuesto del artículo 1428, o sea el incumplimiento de la parte infiel. Mientras esto no se ha producido, el
contrato está en proceso de ejecución, de tal manera que no cabe tomar medidas como la intimación, que
puede tener la grave consecuencia de dar lugar a la resolución de pleno derecho, sin que exista la causal de
dicha medida.
 En el caso de retardo en la ejecución de la prestación, ese retardo sólo se convierte en incumplimiento mediante
la constitución en mora, lo cual excluye la posibilidad de que el requerimiento sea hecho antes del vencimiento
de la obligación, o sea cuando no hay retardo, ni constitución en mora ni incumplimiento.
 Mediante la intimación a cumplir no se prorroga un contrato en el que aún no hay parte incumpliente, sino que
es necesario que, producido el incumplimiento, la parte fiel que, por ello, tiene ya el derecho de solicitar el
cumplimiento o la resolución del contrato, no ejercite este derecho, sino que opte por conceder a la parte infiel
un plazo especial para cumplir.

Forma de la intimación
El artículo 1429 es muy preciso al establecer que el requerimiento debe hacerse mediante carta por vía notarial.
 Tratándose de un requisito de forma y no habiéndose establecido que la omisión de este requisito es causal de
nulidad, resulta de aplicación el artículo 144, según el cual cuando la ley impone una forma y no sanciona con
nulidad su inobservancia, constituye solo un medio de prueba de la existencia del acto.
 El requerimiento de cumplimiento es válido aun cuando no haya sido hecho mediante carta por vía notarial, pero
como la única manera de acreditar que efectivamente se ha hecho el requerimiento es mediante ese mismo
medio, resulta que la falta de la carta por vía notarial determina la ineficacia del requerimiento, puesto que no
hay otra manera de probar su existencia.
 Si el destinatario del requerimiento admite que éste se ha hecho utilizando cualquier otra forma, el
requerimiento es válido y produce plenos efectos.

Contenido de la intimación; en el régimen del derecho civil peruano la intimación debe tener el siguiente contenido:
a. Requerimiento hecho por la parte fiel para que satisfaga su prestación. No es suficiente que se requiera a la parte
infiel para que cumpla el contrato o que ejecute la prestación a su cargo, sino que es necesario que se precise
en qué consiste esa prestación y se le conmine para que la satisfaga.
b. Fijación de un plazo para que, dentro de él, la parte infiel satisfaga la citada prestación.
c. Apercibimiento de que, si no se satisface la prestación, el contrato queda resuelto. Es preciso que el
apercibimiento tenga ese contenido, no bastando una intimación a cumplir, sin que sea necesario en la intimación
el apercibimiento de tener por resuelto el contrato.
* A diferencia de lo que ocurre en la cláusula resolutoria expresa, en la intimación la parte fiel no conserva la
facultad de valerse, cuando quiera, de la resolución del contrato después de haberse producido el
incumplimiento, sino que, quiéralo o no la parte fiel, el incumplimiento produce automáticamente la
resolución. No se olvide que la parte fiel, al intimar el cumplimiento, pierde por este solo hecho la facultad
de exigir judicialmente el cumplimiento si su intimación no fuera acatada.

Fijación del plazo para cumplir (no menos de 15 días)


 FORNO: el plazo puede ser fijado por la parte fiel conforme a su criterio y sin tomar en consideración la posibilidad
de cumplimiento de la prestación a cargo de la parte infiel. El deudor contó con todo el tiempo del contrato para
cumplir sus obligaciones, debiendo asumir las responsabilidades que le competen.
 La Exposición de Motivos Oficial dice que la fórmula elegida por el legislador de establecer un plazo objetivo de
15 días, si bien en algunos casos puede resultar poco flexible, es preferible en aras de evitar la incertidumbre
que se originaría de adoptarse la solución del C.C italiano de establecer en el requerimiento “un plazo
conveniente”. Mediante este precepto el legislador busca solucionar un conflicto, dejando a salvo el derecho del
deudor para que pueda impugnarla judicialmente.
 Para MDP el plazo se concede para una finalidad determinada, que es el cumplimiento de la relación jurídica
obligacional. Ya se ha visto que el fundamento de la intimación es conceder a la parte incumpliente la posibilidad
de ejecutar la prestación a su cargo y que sólo si, pese a haber tenido esa posibilidad se niega a hacerlo, se
justifica que el contrato quede resuelto de pleno derecho.
* Si la parte fiel, a sabiendas que el plazo especial que concede a la parte incumpliente no es idóneo para la
ejecución de la prestación, persevera en exigir el cumplimiento dentro de dicho plazo bajo apercibimiento de
quedar resuelto el contrato, no está obrando conforme a las reglas de la buena fe.
* El argumento de que la parte incumpliente contó con todo el plazo de contrato para ejecutar su prestación y
no lo hizo, no resulta convincente para MDP. Si el acreedor otorga el plazo especial, lo que hace para obtener
el cumplimiento del contrato, no interesando si el deudor fue diligente o no durante la vigencia de éste. Por
lo demás, el incumplimiento puede obedecer a causa no imputable al deudor, caso en el cual no pudo cumplir
oportunamente.
* Es evidente que si la parte fiel no tiene interés en recibir la prestación en la oportunidad en que la parte infiel
esté posibilitada a ejecutarla, el remedio no es que otorgue un plazo arbitrario no inferior a 15 días bajo
apercibimiento de que el contrato quede resuelto, sino que no haga uso del artículo 1429 y actúe dentro del
cauce del artículo 1428.
* El autor no cree que la finalidad del artículo 1429 es que la parte fiel adquiera el derecho de resolver el
contrato por su propia autoridad, sino permitir el cumplimiento del contrato. La resolución de derecho sólo
se justifica si la parte infiel, estando en aptitud de ejecutar su prestación dentro del plazo especial, no lo
hace.

Efectos de la intimación
Si la prestación no se cumple dentro el plazo señalado, el contrato se resuelve de pleno derecho, automáticamente
por ministerio de ley.
 No es adecuado que esta modalidad de resolución sea llamada por autoridad del acreedor, pues esto puede
llevar a creer que es el acreedor el que declara la resolución. El artículo 1429 dice claramente que, si la prestación
no se cumple dentro del plazo señalado, el contrato se resuelve de pleno derecho, lo que significa que la
resolución opera automáticamente, por ministerio de la ley, sin que sea necesaria declaración alguna. A lo más,
el acreedor podrá recurrir al Poder Judicial pero la sentencia no tendrá carácter constitutivo, sino meramente
declarativo.

Actitud del deudor ante la intimación


Si la parte perjudicada con el incumplimiento requiere a la otra para que satisfaga su prestación dentro del plazo que
le señale, esta parte tiene ante sí las siguientes opciones:
a. Ejecutar la prestación a su cargo dentro del plazo señalado en la intimación, con lo cual evitará la resolución
de pleno derecho.
b. Rehusar simplemente la ejecución de la prestación.
c. Oponerse a la intimación alegando que el plazo concedido no es idóneo para la ejecución de la prestación.
Esta oposición puede formularse extrajudicialmente, de tal manera que exista la posibilidad de que también
extrajudicialmente el acreedor se allane a ella y señale un nuevo plazo que permita la ejecución de la
prestación. Si este allanamiento no se produce, el deudor deberá demandar judicialmente que se declare la
ineficacia de la intimación y, consecuentemente, la invalidez de la resolución.
d. Impugnar la intimación por no haberse dado los presupuestos de aplicación del artículo 1429, como puede
ser que ya ha ejecutado completamente la prestación, que el contrato adolece de algún vicio que afecte su
validez, que el plazo de ejecución se encuentra aún vigente, etc. Esta impugnación debe hacerse
judicialmente en el proceso de conocimiento, si es que la parte fiel no se allana extrajudicialmente. En la
eventualidad que la demanda de la parte infiel fuera declarada fundada, el juez deberá declarar la invalidez
de la resolución, con efecto retroactivo a la fecha de la citación con la demanda.
Constitución en mora
 FORNO: un solo requerimiento bastaría para la constitución en mora y la intimación a cumplir.
 MDP piensa que para que dicho artículo sea aplicable se requiere, tratándose del incumplimiento por retraso,
que jurídicamente el retraso se convierta en incumplimiento mediante la constitución en mora.
* La parte que se perjudica con el incumplimiento de la otra puede requerirla para que satisfaga su prestación,
es necesario, como requisito previo para formular el requerimiento que la parte requerida haya faltado al
cumplimiento, y esto sólo ocurre jurídicamente cuando ya se ha producido la constitución en mora.
* El deudor no puede ser requerido a cumplir si no se encuentra en estado de incumplimiento.
* El autor se inclina por la posición que exige la secuencia de la constitución en mora y la intimación.

Daños y perjuicios
El deudor no responde de los daños y perjuicios resultantes de la inejecución de la obligación, o de su cumplimiento
parcial, tardío o defectuoso, por causas no imputables.
 El artículo 1429 no prevé expresamente que la indemnización de daños y perjuicios es de cargo del deudor
aun por causa no imputable, de tal manera que el deudor no responde en tal caso. La indemnización de daños
y perjuicios sólo procede cuando el incumplimiento es por causa imputable al deudor.
 La oportunidad en la cual la parte fiel debe reclamar el pago puede hacerse en la misma comunicación de
intimación o discutirse por separado, ya sea en la vía judicial como en la extrajudicial.

Renuncia a la intimación
No existe inconveniente aluno para que las partes, bien sea en el propio contrato recíproco o en otra convención
separada, renuncien al derecho de aplicar el artículo 1429, de tal manera que, aun si se hiciera el requerimiento de
satisfacción de la prestación previsto en dicho artículo, tal requerimiento no constituiría sustento legal para que el
contrato se resolviera de pleno derecho.

FORNO
LECTURA ESPECÍFICA
Son 2 aspectos que contribuyen a darle utilidad a este instrumento:
1. Se trata de un mecanismo extrajudicial de resolución, es decir, de un instrumento resolutorio que opera sin
necesidad de pronunciamiento de la autoridad judicial y que puede ser actuado directamente por el
acreedor.
2. No requiere de una estipulación de las partes porque este derecho de resolución emana directamente de la
ley.
Ahora, los acreedores pueden escoger entre 2 mecanismos de resolución, aunque no los haya estipulado:
- Resolución judicial y la resolución por intimación
Omisión del legislador
El legislador buscaba:
- Una forma de tutela liberatoria que permitiera al acreedor liberarse de la relación jurídica ante el
incumplimiento del deudor, pero que para lograrlo no tuviera que pasar por el tamiz de la autoridad judicial,
sino que se configurara como un mecanismo de auto tutela privada.
- Y, además, que no requiera ser estipulada en el contrato mediante un pacto específico como sí es necesario
en la resolución por cláusula expresa.
Pero, sobre todo, su decisión de incorporar esta figura a nuestro ordenamiento se basó básicamente en procurarle
al privado un mecanismo de resolución que evite la penosa vía judicial. La tarea no era tan compleja, sin embargo,
nuestro legislador no se esforzó en implementar un procedimiento que permitiera al acreedor en forma simple
resolver la relación contractual directa e inmediatamente, sino que estableció un procedimiento de resolución que
pasa primero por una exigencia de cumplimiento.
Siendo la exigencia de cumplimiento un procedimiento que impone a un acreedor que busca la resolución de
liberación la necesidad de reclamar primero al deudor la ejecución de la prestación A PESAR DE QUE YA NO LO
INTERESA.
El legislador peruano que intentaba articular un procedimiento resolutorio extrajudicial que operara sin necesidad
de estipulación específica, perdió de vista su propósito central y solo consagro aquel procedimiento mixto
compuesto primero por la exigencia de cumplimiento como paso preliminar a la resolución, olvidando completar la
figura con una formula como la contenida en el texto legal alemán, que permite al acreedor resolver directamente la
relación sin tener que pasar por la exigencia de cumplimiento cuando esta ya no le es útil o ya no le interesa.
Función de la resolución por intimación.
La resolución por intimación parece conjugar en un solo procedimiento 2 alternativas de solución para el mismo
problema, pero estas no solo siendo distintas entre sí, sino que también incompatibles:
1. Exigencia de cumplimiento  ejercicio del derecho de crédito
2. Resolución  destrucción de la relación contractual
En tanto incompatibles, la única forma de regular ambos supuestos es poniéndolos a disposición del acreedor de
manera alternativa, lo que supone que, ante el incumplimiento, el acreedor debe hacer un juicio de conveniencia y
escoger una de las soluciones, desechando la otra. Sin embargo, el artículo 1429 propone ambas soluciones
combinadas dentro de un solo esquema procedimental ordenándolas en forma sucesiva y empezando por la
pretensión de cumplimiento.
- Entonces, nuestro ordenamiento jurídico le ha conferido al acreedor dentro del contexto de un solo
procedimiento, el derecho a exigir extrajudicialmente el cumplimiento, y a establecer el momento en que
tendrá lugar automáticamente la resolución, también extrajudicialmente, si el cumplimiento no se ha
verificado al vencimiento del plazo establecido.
Naturaleza jurídica
El derecho de resolver la relación contractual por causa de incumplimiento en las distintas modalidades que puede
manifestarse adopta la estructura de un derecho potestativo.
- El acreedor emite una declaración señalando que se extinguirá la relación contractual si al vencimiento del
plazo que señala, la prestación a cargo del deudor permanece insatisfecha, extinción que tiene lugar si esa
situación se presenta, afectando la esfera jurídica del otro contratante.
Aunque, no todos están de acuerdo con esta calificación de la resolución por intimación en términos de derecho
potestativo.
- FORNO  lo que ocurre es que en el mecanismo de resolución por intimación el fenómeno extintivo de los
efectos contractuales no tiene lugar como consecuencia inmediata de la declaración de intimación por parte
del titular, pues a resolución como fenómeno extintivo queda sometida a un plazo que debe ser fijado por este
en la intimación y que en el Perú no puede ser inferior a 15 días, plazo que indica el momento en que
desaparece el interés en la prestación y surge el interés en el acreedor de extinguir la relación contractual.

Si durante el transcurso del plazo concedido en el requerimiento el deudor cumple, desaparece la lesión
que hacía surgir el derecho potestativo de resolución, lo que determina la desaparición del derecho mismo.
Pero, si subsiste la situación de incumplimiento, la otra parte no puede evitar en modo alguno el efecto
resolutorio.
No parece que pueda continuar dudándose de la naturaleza de derecho potestativo de la resolución por intimación.
Pero, es conveniente puntualizar que la alteración de la realidad jurídica que este derecho potestativo provoca,
consiste en la cesación de los efectos contractuales y no simplemente en la modificación de la relación contractual
mediante la introducción de un elemento nuevo consistente en la concesión de un plazo de cumplimiento que se
caracteriza por su perentoriedad. No puede olvidarse que se trata de un mecanismo de resolución por
incumplimiento, de manera que no es dable considerar el plazo de la intimación como el efecto fundamental de la
figura, y por tanto como la modificación en que se agota este derecho potestativo.
El ordenamiento se ha puesto en una doble hipótesis:
1. El acreedor tiene todavía interés en el cumplimiento para lo cual la norma le permite pretenderlo
consignando la exigencia correspondiente en su requerimiento.
2. El acreedor sucesivamente pierde tal interés, que es reemplazo por el interés en la liberación.
La peculiaridad de la figura consiste precisamente en que esta sucesión de momentos es prevista por el propio
acreedor, siendo el plazo que el acreedor señala en el requerimiento el puente entre el primer y segundo momento,
porque el vencimiento del plazo marca el instante en que decae el interés en la ejecución de la prestación para dar
paso al interés de liberación.
- Esto significa que, si la imposibilidad de la prestación sobreviene después de efectuada la intimación, el
deudor responde como un incumplidor incluso si se debe a una causa no imputable.
- Significa, además, que el plazo que prevé el art. 1429 y que el acreedor debe establecer en su requerimiento
no es un plazo de cumplimiento ni debe tener una extensión suficiente para que el deudor pueda ejecutar la
prestación.
- En consecuencia, el acreedor no tiene que evaluar cuanto tiempo necesitara el deudor para ejecutar
íntegramente la prestación, sino en que momento decaerá su interés en la prestación.
- La extensión del plazo que no debe ser inferior a 15 días no es compartida por FORNO, ya que el
ordenamiento busca proteger un interés del deudor que, a diferencia de lo que él piensa, el legislador ha
considerado digno de atención jurídica.
No es dable sostener que la resolución constituya un procedimiento que atenta contra la normal finalidad del
contrato que es el cumplimiento si no se otorga a la parte infiel una chance efectiva de cumplir la prestación
inejecutada, como si al ordenamiento le interesara el cumplimiento del contrato como un fin en sí mismo, por
encima del interés del acreedor.
- Es evidente que la situación de incumplimiento provocada por el deudor es la que más bien atenta contra la
finalidad del contrato y lesiona de paso el interés del otro contratante, de manera que el ordenamiento deberá
otorgar a estos lo más eficientes mecanismos de tutela.
Se reconoce comúnmente que la intimación se configura como una declaración unilateral de carácter recepticio. La
declaración de intimación es recepticia porque en todo caso está dirigida a la parte que no ha ejecutado su
prestación, de manera que es esta la única a quien tal declaración interesa y frente a la cual puede producir
efectos, de manera que como toda declaración recepticia, produce efectos desde que llega a conocimiento del
destinatario.
Discutida es en cambio la naturaleza negocial que la mayoría le atribuye a la declaración de intimación. Pero, para
FORNO no hay duda que la intimación resolutoria sea un acto negocial, porque el derecho de resolución constituye
un mecanismo de tutela frente al incumplimiento y tal no es otra cosa que un antecedente lógico y necesario en el
que se sustenta el derecho de resolver. La gravedad del incumplimiento por otro lado es una exigencia impuesta
por el ordenamiento a ese presupuesto. Esto quiere decir que el ordenamiento no confiere el derecho de resolución
por intimación en el caso en que se verifique cualquier incumplimiento sino únicamente cuando se presente un
cierto tipo de incumplimiento caracterizado por su relevancia.
- No se puede sostener por ello que además de la intimación, que constituye el ejercicio del derecho de
resolución y por lo tanto de un acto negocial, se requiera de otros factores complementarios o concomitantes
a ese ejercicio como es la gravedad del incumplimiento.
La modificación que este acto negocial como derecho potestativo provoca en la relación contractual:
- Descartada que tal modificación sea la introducción de un nuevo plazo de cumplimiento.
- La resolución depende de que exista incumplimiento y por lo tanto el efecto extintivo de la resolución no
puede verificarse si no hay incumplimiento en ese momento.
- El acreedor indica con la intimación que la resolución tendrá efecto si al expirar el plazo que el fijo se
mantiene la situación de incumplimiento.
Presupuesto de la resolución por intimación
PRESUPUESTO DE ORDEN GENERAL APLICABLE  el incumplimiento de la obligación es el antecedente lógico y
necesario (presupuesto) para que pueda surgir y ejercerse el derecho de resolución.
Otros aspectos: Relevancia del incumplimiento
La resolución solo es un mecanismo de tutela disponible para los contratantes si se presentan los presupuestos y
los requisitos necesarios para su actuación. En tal sentido, si se tiene un incumplimiento de escasa importancia, la
resolución no es una opción válida para el contratante de manera que siendo su única alternativa la vía del
cumplimiento, no existe ninguna situación de incertidumbre que pueda ser despejada por la resolución.
Nuestro Código no tiene un precepto específico que solo permita la resolución en los casos de incumplimiento de
importancia no escasa o que excluya la posibilidad de resolver la relación contractual cuando el incumplimiento es
de escasa relevancia. Sin embargo, debe tenerse presente las reglas de la buena fe objetiva. Entonces, para
determinar cuándo es que el incumplimiento de una de las partes es de tal entidad como para justificar la
resolución, debe entenderse a las reglas de la buena fe, considerando que el incumplimiento puede ser cualitativo,
cuantitativo o temporal. No hay duda acerca de que la tarea de evaluación de la idoneidad del incumplimiento en
términos de su importancia para determinar si se justifica la resolución corresponde en definitiva al juez de mérito.
En cambio, los criterios que la doctrina ha sugerido para evaluar la importancia del incumplimiento no son
homogéneos.
No puede dejar de considerarse que la resolución constituye un mecanismo de tutela para el contratante, que el
ordenamiento le concede como reacción frente a la lesión de su interés en la prestación, provocada por el
incumplimiento de la otra parte. Si esto es así la elección de la resolución debe responder a una evaluación
personal acerca de la subsistencia de su interés en la prestación. Por lo tanto, la valoración que más tarde se haga
acerca de la importancia del incumplimiento no puede prescindir de la ponderación del referido interés.
La valoración de la importancia del incumplimiento debe tener como referencia temporal el momento en que expira
el plazo concedido en la intimación y no el momento en que se intima al contratante incumplidor. En efecto, la
importancia del incumplimiento debe ser observada como un requisito o exigencia, una forma de ser, en fin, del
presupuesto resolutorio constituido por el incumplimiento. Siendo esto así, lo lógico es que el requisito se satisfaga
al tiempo en que la extinción de la relación contractual deba tener lugar. El plazo consignado en la intimación tiene
como función diferir hasta su término el momento resolutorio. En otras palabras, consistes en establecer el
momento en que decae su interés en el cumplimiento y aparece en su reemplazo el interés en la liberación, de
manera que la gravedad del incumplimiento que es el fenómeno que lesiona el interés del acreedor en el
cumplimiento debe ser apreciado justamente al momento en que esa lesión tiene lugar.
Ahora, si después de producida la intimación, pero antes de que expire el plazo fijado por el acreedor el deudor
cumple parcialmente, la magnitud del incumplimiento debe ser apreciada al momento en que vence el plazo. Si el
pago parcial no fue aceptado por el acreedor, se hará caso omiso de él al efectuar la evaluación. Pero si de lo
contrario fue aceptado por el acreedor, la evaluación acerca de la importancia del incumplimiento recaerá nada
más que en la parte de la prestación no ejecutada.
Finalmente, es importante analizar lo problemático de la mora. Forno considera que nada impide que, si la situación
de mora todavía no se ha presentado, la propia intimación resolutoria, en tanto que exigencia de cumplimiento,
provoque los efectos de la mora porque la interpelación consiste justamente en la exigencia de cumplimiento,
realizándose así el propósito de la norma que ha previsto la interpelación como requisito general de configuración
de la mora, de otro modo se dejaría al acreedor sin la protección necesaria.
La intimación con la que se da inicio a este procedimiento de resolución puede realizarse cuando al vencimiento del
plazo establecido para el cumplimiento se configura una situación de falta de ejecución de la prestación ya sea que
en forma previa se haya constituido en mora al deudor o no.
Consecuentemente este mecanismo de tutela solo puede actuarse cuando la falta de cumplimiento origina una
lesión al interés del acreedor, pero nunca antes. No compartimos la tesis según la cual la intimación puede
formularse antes del vencimiento de la obligación, anticipando el supuesto de no cumplimiento oportuno.
Pero, la ley no ha fijado un plazo especial de prescripción o de caducidad para el ejercicio del derecho de resolución
por intimación, lo que para Forno parece correcto, ya que, tratándose de un mecanismo de tutela alternativo al
derecho de cumplimiento, el plazo para el ejercicio del derecho de resolución debe prolongarse tanto como subsista
el derecho al cumplimiento, de tal modo que se extingue con la prescripción de este derecho.
Procedimiento resolutorio
La intimación es la que da inicio al procedimiento resolutorio, la cual debe contener una exigencia formulada al
deudor para que ejecute la prestación insatisfecha, la fijación de un plazo y la advertencia del efecto resolutorio
para el caso de que al final del plazo que el acreedor haya establecido la prestación permanezca insatisfecha.
- El artículo 1429 indica que quien se perjudica con el incumplimiento debe requerir a la otra parte para que
satisfaga la prestación. No existe lugar a dudas de que la intimación debe contener una exigencia de
cumplimiento que no es otra cosa que el ejercicio extrajudicial del derecho de crédito, por lo que no sería
suficiente recordar solo la falta de ejecución.
- El acreedor debe establecer un plazo en su requerimiento. Es un plazo durante el cual subsiste el interés del
acreedor en el cumplimiento y cuya expiración pone de manifiesto la extinción de dicho interés y el
surgimiento de aquel relativo a la liberación, que se realiza automáticamente mediante la resolución. Esta
conclusión es determinante para resolver el problema al criterio que debe adoptarse para determinar la
extensión del plazo. Para Forno, la extensión del plazo debe determinarse en función de tales intereses mas
no en atención a lo que sea necesario para que el deudor pueda cumplir. Se le debe dar un protagonismo al
interés del acreedor, por tanto, la conveniencia del plazo no tiene que estar referida necesariamente a la
posibilidad de cumplimiento sino precisamente al interés del acreedor.
- El contenido de la intimación se complementa con la advertencia del efecto resolutorio. No es suficiente que
exija la prestación y señale un plazo, debe advertir que su interés en el cumplimiento tiene un límite temporal
al final del cual surgirá un interés de liberación, lo que ocurrirá a la expiración de ese plazo si la prestación no
ha quedado ejecutada.
Formalidad de la intimación
El artículo 1429 dispone que la intimación se realice por carta y que esta se remita a su destinatario por conducto
notarial. Esta exigencia se trata de una formalidad ad solemnitatem, cuya inobservancia comprometería
directamente la validez de la intimación, o si la ausencia de semejante formalidad no afecta la validez de la
intimación en tanto que es un medio idóneo para probar la existencia de la intimación.
El sistema de las formalidades establecido por nuestra ley civil aleja toda posibilidad de duda. El artículo 144
puntualiza que cuando la ley impone una forma y no sanciona con nulidad su inobservancia, se trata tan solo de un
medio de prueba de la existencia del acto. Por lo tanto, el artículo 1429 al no sancionar con nulidad la ausencia de
tal exigencia, nos permite concluir que la ausencia de las referidas formalidades solo repercutirá en el aspecto
probatorios mas no en la validez o eficacia del instituto.
Ya está establecido que no acatar la formalidad que prevé el artículo 1429 no acarrea la nulidad de la resolución
por intimación, pero la manifestación de voluntad no poder ser tácita cuando la ley exige declaración expresa, de
modo tal que, si así fuera, una manifestación tácita se equipararía a la ausencia de manifestación de voluntad y por
ello a la nulidad del negocio jurídico. Por tanto, la intimación tácita no es legalmente válida porque el artículo 1429
exige la expresa.
Por su parte, Forno cree que el legislador debe optar claramente en la problemática de la formalidad relativa a la
resolución por intimación imponiendo una forma ad solemnitatem, o eliminando toda referencia a formalidad desde
que la formalidad ad probationem no tiene ninguna relevancia práctica. De ambas alternativas, Forno postula la de
eliminar toda solemnidad para dejar a la prudencia de los particulares decidir en cada caso concreto de acuerdo a
las circunstancias la forma que debe adoptar el especifico negocio que se proponga celebrar y asumir el riesgo que
su decisión comporte en términos de seguridad jurídica.
Alternativas del deudor intimado
Puede, solo dentro del plazo fijado en la intimación, ejecutar la prestación incumplida evitando la resolución de la
relación jurídica y extinguiendo más bien su obligación por cumplimiento. La ejecución deberá ser total pues en
caso contrario no habrá propiamente cumplimiento y la resolución tendrá igualmente lugar.
Por otra parte, el deudor puede no ejecutar la prestación dentro del plazo fijado, de manera que la relación
contractual queda automáticamente resuelta sin necesidad de ninguna actuación o declaración ulterior por parte
del acreedor.
El deudor no puede paralizar la intimación ni sus efectos por la vía de una oposición judicial o extrajudicial toda vez
que este sujeto al derecho potestativo resolutorio del acreedor.
Efectos
Los efectos del instituto de la resolución por intimación pueden ser identificados en 2 momentos:
- Antes de la expiración de plazo fijado en la intimación
- Después de tal vencimiento
Forno considera que, durante el transcurso del plazo fijado en la intimación, el acreedor puede exigir la ejecución de
la prestación, es decir, puede ejercer su derecho de crédito, habida cuenta de que su interés en el cumplimiento
subsiste hasta que el plazo expire. Esta exigencia de cumplimiento cesa de tener relevancia jurídica en el mismo
momento en que concluye el plazo fijado y se resuelve la relación contractual. Por otro lado, entiende que el plazo
fijado por el acreedor lo vincula de modo tal que no puede precipitar una resolución que él mismo ha diferido a la
expiración de un plazo. La misma razón nos conduce a rechazar la posibilidad de que el acreedor pueda reducir el
plazo ya fijado. También considera que antes de la expiración del plazo fijado el acreedor puede evitar la resolución
cambiando de determinación solamente si el ordenamiento admite el ius variandi. Esta misma regla debe regir
respecto de la posibilidad de ampliar el plazo fijado.
En lo que concierne a los efectos que se desencadenan a la expiración del plazo, el propio artículo 1429 nos señala
que el principal efecto de la intimación es la resolución de la relación contractual de pleno derecho si la prestación
no ha quedado ejecutada al momento en que vence el plazo fijado en la intimación. Esto quiere decir que este
efecto jurídico tiene lugar por ministerio de la ley y por lo tanto sin necesidad de que deba ser constituido por
pronunciamiento de la autoridad judicial.
Pero el efecto resolutorio no solo ocurre sin necesidad de intervención judicial o de otra autoridad, sino que se
produce al momento en el que el plazo expira sin necesidad de ulteriores actuaciones o nuevas declaraciones del
acreedor. Esto porque el acreedor efectúa su elección al momento de intimar al deudor que es cuando decide la
resolución estimando el momento en que ella deberá tener lugar, lo que por lo demás juzga de acuerdo a sus
intereses. En consecuencia, no puede sostenerse que, si no se le permite una nueva elección, el acreedor no tiene
la posibilidad de exigir el cumplimiento. La nueva elección deberá admitirse dentro de los límites del ius variandi y
siempre antes de la expiración del plazo.
LECTURA GENERAL
La llamada resolución por autoridad del acreedor es aquel mecanismo de resolución extrajudicial que no requiere
de estipulación previa. Consiste en que, ante el incumplimiento de un contratante, la parte perjudicada puede
intimarlo para que cumpla, señalándose un determinado plazo, pero advirtiendo al efectuar la intimación que el
contrato queda resuelto si al término de dicho plazo el deudor persiste en el incumplimiento.
Es un mecanismo alternativo y opcional al de la resolución judicial, que sumado a la resolución por cláusula expresa
y a la resolución por vencimiento de plazo esencial integra la institución de la resolución por incumplimiento.
Además, el incumplimiento que constituye un requisito indispensable para que cualquiera de los mecanismos
resolutorios pueda ponerse en marcha, la interpelación o requerimiento que debe efectuar el acreedor es el otro
presupuesto de la forma ad solemnitatem para realizarla.
- El código itálico dispone que la interpelación debe hacer por escrito, lo que a Forno le parece acertado.
- Nuestro código atinadamente exige que la intimación se dirija por vía notarial.
- El requerimiento debe ser expreso y claro y contener la exigencia de la obligación incumplida.
- Es necesario indicar el plazo dentro del cual la prestación debe ser ejecutada.
Con relación al plazo a conceder al deudor, la doctrina no es pacífica. Forno se inclina por la tesis en la cual se fije
el plazo mínimo que la ley permita o un plazo mayor cuando no atente contra el interés del acreedor.
- El deudor ha tenido ya un plazo adecuado, establecido generalmente en su beneficio, para ejecutar la
prestación y no es equitativo pedirle al acreedor que conceda un plazo similar pues ello podría causarle graves
perjuicios.
Nuestro legislador no ha señalado que el plazo que se conceda debe ser prudencial como lo ordena el BGB,
tampoco ha exigido un plazo conveniente como lo manda el código italiano, y por lo tanto bastará conceder este
plazo mínimo de 15 días, aunque la prestación no pueda ejecutarse dentro del mismo. Las partes puede pactar la
concesión de un plazo superior, pero nunca inferior.
Por otro lado, otro de los puntos que debe contener el requerimiento es la advertencia expresa de las
consecuencias que se derivarán si el deudor persiste en su incumplimiento a la expiración del plazo otorgado. En
ese sentido el acreedor en la forma más clara posible debe manifestar que vencido el término sin que la prestación
haya sido ejecutada el contrato quedará resuelto. La relevancia de incluir el apercibimiento en el texto de la
intimación radica en que no puede tener efecto resolutorio cualquier requerimiento que el acreedor haga al deudor
para el cumplimiento.
Otro tema que se discute es el de si para poner en marcha esta modalidad resolutoria se requiere que el deudor se
encuentre previamente constituido en mora. A entender de Forno cuando la ley peruana expresa que alguna de las
partes falta al cumplimiento de su prestación está poniendo de manifiesto que el requerimiento puede hacerse tan
pronto como el plazo contractual de cumplimiento haya llegado a su término, pero ello no necesariamente significa
que debe configurarse primero una situación de incumplimiento técnicamente moroso.
Ahora, con respecto al momento en que puede efectuarse el requerimiento. Lo normal es que el requerimiento
tenga lugar en cualquier momento, a partir del término del plazo contractual de cumplimiento y hasta que se opere
la prescripción la cual debe producirse en igual lapso que el reservado para la prescripción de la acción de
cumplimiento. Pero hay autores que opinan que la intimación puede hacerse antes del vencimiento del plazo del
contrato.
Forno participa de la tesis negativa. En realidad, la intimación es un requisito y forma parte estructural de la
resolución por autoridad del acreedor y esta es una medida creada para el caso en que la prestación no se ejecute
dentro del plazo estipulado, es por ello que creemos que no puede ponerse en marcha un mecanismo resolutorio
cuando todavía no ha vencido el plazo para efectuar un cumplimiento oportuno.
A partir del momento en que el acreedor cursa la intimación a su deudor, no puede ya exigir la ejecución forzada. No
puede hacerlo durante el transcurso del plazo concedido. Tampoco se le puede exigir la ejecución una vez
transcurrido el plazo porque entonces el contrato por el solo vencimiento del mismo queda resuelto.
El deudor dispone de las siguientes alternativas:
a. Cumplir la obligación dentro del plazo, pero no es necesario que pague también al tiempo la reparación de
los daños y perjuicios que eventualmente le haya exigido el acreedor.
 Hay quienes opinan que cuando el acreedor recibe el pago dentro del plazo, pero no hace reserva de su
derecho a la indemnización debe interpretarse que está renunciando a él, sin embargo, en opinión de
Forno, la renuncia de un derecho no puede presumirse ni menos aún extraerse del silencio que no
constituye manifestación de voluntad a menos que la ley o el contrato le atribuyan ese significado.
b. Puede no estar conforme con el requerimiento o con la resolución si el plazo ya ha vencido. Considera tal
vez que los presupuestos o requisitos necesarios para que la resolución se produzca no han sido
plenamente satisfechos.
 Hay algunos autores que opinan que el deudor puede oponerse al requerimiento o a la resolución. Para
Forno la validez de la resolución puede ser directamente impugnada, pero de ningún modo puede la otra
parte enervar el efecto resolutorio de la intimación oponiéndose a ella, aun cuando tal oposición tenga
lugar antes del vencimiento de plazo otorgado. De no ser así, este mecanismo resolutorio no tendría
más eficacia que la que el deudor le confiera.

ROPPO
La resolución de derecho: intimación a cumplir
Frente al incumplimiento, la parte que lo sufre puede intimar a la otra para que cumpla dentro de un adecuado plazo,
si la intimada no lo hace, el contrato queda resuelto de derecho. El remedio implica la presencia de todos los requisitos
previstos en general para la resolución (incumplimiento injustificado, de no escasa importancia).
La intimación a cumplir es un negocio unilateral recepticio y formal: consiste en una intimación y en una advertencia
que la parte legitimada dirige por escrito a la parte incumplidora.
El contenido de la intimación comprende dos elementos:
1. El primero es la intimación a cumplir dentro de un plazo razonable. El plazo por regla no puede ser inferior a 15
días; sin embargo, se deja a salvo la posibilidad de que el contrato mismo indique un plazo distinto, o que por la
naturaleza del contrato o según los usos, resulte conveniente un plazo menos de 15 días. Siendo el acto
recepticio, el plazo corre desde que llega a conocimiento del destinatario. Si es que no se cumplen dichos
requisitos, el acto es ineficaz, no tendrá efecto resolutorio.
2. El segundo elemento es la declaración que, transcurrido inútilmente dicho plazo, el contrato se considerará
resuelto. La jurisprudencia es rigurosa al requerir una declaración clara y unívoca. El destinatario de la intimación
debe saber que no ha recibido un genérico estímulo, sino un acto capaz de provocar la destrucción del contrato.
 La norma indica con claridad el automatismo del efecto resolutorio, y por lo tanto su irreversibilidad. Vencido el
plazo, la parte incumplidora no puede salvar el contrato cumpliendo tardíamente, y el intimante no puede
prorrogarlo o de otra manera renunciar al efecto resolutorio.

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