En el libro de Esdras hay una tarea material, la reedificación del templo (3-6), impulsada
por Zorobabel y Jesúa, y una espiritual, la implantación de la ley (7-10), dirigida por
Esdras. En el libro de Nehemías hay una tarea material, la edificación de las murallas de
la ciudad (2-6) conducida por Nehemías, y una espiritual, la ratificación de la ley (8-10)
dirigida de nuevo por Esdras. El último capítulo de Nehemías (13) transmite la sensación
de que, a pesar de todos los esfuerzos realizados en la buena dirección, la tendencia del
pueblo a tropezar en los viejos problemas sigue estando presente, como el abandono de
la casa de Dios (Nehemías 13:10), la profanación del sábado (13:15) y los matrimonios
mixtos (13:23). Es la constatación de que hay una propensión hacia la mala dirección, que
tiene que estar siendo corregida continuamente.
Entre la construcción del primer templo y la del segundo hay grandes diferencias. La
enormidad del proyecto que Salomón acometió contrasta con la modestia del que
acometieron Zorobabel y Jesúa. También hay un contraste entre el estado en el que la
nación se encontraba en el tiempo de Salomón, en pleno poderío en todos los sentidos, y
el estado en que se encuentra tras la vuelta del exilio, dependiente de un poder extranjero
con el que hay que contar para casi todo. No obstante, es el mismo Dios el que estaba
detrás de aquel gran proyecto y el que está detrás de este proyecto menor, lo cual indica
que, a fin de cuentas, no es la magnitud del proyecto lo que importa en sí, sino para quién
se está haciendo.
A pesar de las dificultades que la tarea de reconstrucción supone, siendo la más
formidable la oposición de los enemigos (Esdras 4-5; Nehemías 4,6), se aprecia el aliento
divino, no sólo por el envío de Hageo y Zacarías para darles ánimo (Esdras 5:1), sino
también por la inclinación del corazón de los grandes monarcas persas en favor de su
pueblo, siendo el primer caso Ciro (Esdras 1:1), luego Darío (6:1) y después Artajerjes
(Nehemías 2:7-8). Si Ciro publicó el edicto permitiendo el regreso de los judíos a su tierra,
Darío dará orden de que cese la oposición a la construcción del templo, mandando
incluso que se provea para la misma (Esdras 6:8-9), y Artajerjes además de dar donativos
para la casa de Dios (7:21-22), eximirá de impuestos a los que sirven en el templo (7:24),
concediendo autoridad a Esdras para nombrar jueces y gobernadores (7:25),
reconociendo la ley de Dios a la par con la ley del reino (7:26).
PAUTAS EN ESDRAS Y NEHEMÍAS
Dirigentes Misión Oposición Desviación del Rectificación
pueblo
Zorobabel - Bajo el rey de Persia Esdras 4:4- Esdras 9:1-2 Esdras 10
Jesúa (Esdras 1:3; 7:1,6) 24; 5:3-4
Esdras
Nehemías Bajo el rey de Persia Nehemías Nehemías 5:1-5; Nehemías
(Nehemías 2:6) 4:1-8; 6 13:10,15-16,23 13:3
En estos libros hay varias listas de nombres que aparecen y al quedar consignados quiere
decir que la obra que hicieron no pasó desapercibida para Dios. No fueron simplemente
números en una masa de gente. Hay seis listas, de las cuales una, la de los
comprometedores, es la única vergonzosa. Son las siguientes:
1. Los pioneros (Esdras 2). Es decir, los que ponen los cimientos.
2. Los que secundan (Esdras 8). Esto es, los que refuerzan lo construido por los
pioneros.
3. Los comprometedores (Esdras 10). Los que ponen en riesgo, o comprometen, lo
hecho por los dos grupos anteriores.
4. Los reparadores (Nehemías 3). Los que arreglan lo que ha sido destruido.
5. Los comprometidos (Nehemías 10). Los que se comprometen a sostener lo
construido.
6. Los esforzados (Nehemías 11). Los que se implican totalmente, aun a costa de
correr riesgos personalmente