ISOSTASIA
La isostasia es la condición de
equilibrio gravitacional a la que tiende
la zona externa de
la geosfera (la corteza y
el manto contiguo) de manera que se
presentan diferencias de altitud, como
las que distinguen océanos de
continentes, que compensan las
diferencias de densidad en las distintas áreas. Se resuelve en movimientos
verticales (epirogénicos) y está fundamentada en el principio de
Arquímedes. Fue enunciada como principio a finales del siglo XIX.
HISTORIA DE LA ISOSTASIA:
George Airy, matemático y astrónomo real, propuso que las montañas más
altas tenían raíces que alcanzaban mayor profundidad que la corteza
circundante, teniendo la corteza una densidad constante. Por su parte John
Pratt, matemático y archidiácono de Calcuta, sugirió que la densidad de las
montañas varía inversamente a su altura. Ambas propuestas son equivalentes
desde el momento en que afirman que para un punto cualquiera del sustrato
a una profundidad finita la carga es igual en todas partes.
Los geólogos estaban fascinados con el fenómeno. Clarence Dutton lo llamó
isostasia y fue de los primeros en darse cuenta de las implicaciones que
tenía para la dinámica interna de la Tierra. Varios geólogos vieron en él la
explicación a los niveles cambiantes de tierra y mar en Escandinavia:
propusieron que durante la última glaciación el peso de las masa de hielo
había hundido la tierra que estaba ahora rebotando.
Los avances posteriores en Geofísica y Geodesia cambiaron el estatus de la
isostasia de idea novedosa a verdad ampliamente aceptada. Los geofísicos,
notablemente Veikko Heiskanen, emplearon y mejoraron la formulación de
Airy; de hecho el modelo se llama en la actualidad de Airy-Heiskanen. Por
su parte, por conveniencia, los geodésicos prefirieron el modelo de Pratt,
mejorado por John Hayford, cuyo trabajo merece mención aparte.
Los geodésicos sabían perfectamente que la determinación de la longitud y
la latitud hechas por triangulación arrojaba resultados diferentes a la
calculada por métodos astronómicos y atribuían esta discrepancia a las
desviaciones de las plomadas. Hayford llevó a cabo una serie enorme y
sistemática de mediciones con la mayor precisión posible en la época usando
el modelo de Pratt como referencia. Demostró de esta forma que las
desviaciones de las plomadas varían de forma sistemática. También que los
límites entre la tierra y el mar provocaban variaciones mucho mayores que
la topografía local. Con estos resultados en la mano Hayford anunció
en 1909 un nuevo modelo para el elipsoide de referencia, una superficie
definida matemáticamente que aproxima la forma real de la Tierra, que fue
ampliamente aceptado. Además confirmó algo que algunos geólogos venían
sospechando, a saber, que el material de los continentes era menos denso
que el del suelo oceánico.
Con los resultados de Hayford en la mano los geólogos no tenían más
remedio que enfrentarse al hecho de que la isostasia suponía una amenaza
grave a la teoría de una Tierra que se contrae rápidamente al enfriarse
como base para los modelos de la tectónica. Si los continentes eran más
ligeros que los suelos oceánicos entonces la hipótesis de que los continentes
se hundieron para formar las cuencas oceánicas propuesta por Eduard
Suess en su muy influyente Das Antlitz der Erde (La faz de la Tierra;
publicado en tres volúmenes entre 1883 y 1904) no podía ser cierta. Como
consecuencia se necesitaron nuevas hipótesis que salvaran este problema. Se
propusieron muchas teorías tectónicas alternativas por parte de geólogos y
físicos y todas tropezaban de una u otra manera con la misma piedra, la
isostasia. Por ejemplo, la deriva continental de Wegener parecía imposible:
¿como podían unos continentes menos densos moverse a través de suelos
marinos más densos?
Hubo que esperar a los años 60 del siglo XX, con el desarrollo de la
tectónica de placas, para encontrar una teoría capaz de solventar los
problemas que planteaba la isostasia. El nuevo modelo establecía las
fronteras entre placas de grosor equivalente, no entre continentes y
océanos, haciendo así posible el movimiento de éstas.
Características
La isostasia es la condición de equilibrio ideal que presenta la superficie
terrestre debido a la fuerza de la gravedad y a la diferencia de densidad de
sus partes. Como el manto y la corteza oceánica son más densos que la
corteza continental (la corteza flota como un iceberg), cuando esta última
se pliega se produce una acumulación de materiales en una región muy
concreta. Por ejemplo, al plegarse se forma una cordillera y se forma un
equilibrio. Posteriormente, esta cordillera se erosiona y los materiales se
depositan en otro lugar, rompiendo el equilibrio. Para restablecer el mismo,
las raíces ascienden.
Factores
Esta condición de equilibrio puede llegar a romperse por distintos factores:
Movimiento tectónico.
Deshielo.
Al producirse erosión que traslade materiales de un bloque a otro.
Tras esto se producen movimientos epirógenicos, que son aquellos que se
producen para devolver el equilibrio isostático a la corteza.
Actualmente existen tres modelos isostáticos:
Modelo de Pratt
El modelo de Pratt fue desarrollado para propósitos geodésicos por Hayford.
El modelo asume una profundidad de compensación constante.
Modelo de Airy-Heiskanen
El modelo de Airy fue desarrollado para aplicaciones geodésicas
por Heiskanen. El modelo Airy-Heiskanen es similar al de un iceberg flotando.
En lugar de hielo tenemos material cortical de densidad y en lugar de
agua de mayor densidad tenemos material del manto de densidad . Si
existe una elevación (como una montaña) sobre la superficie, debe existir
una correspondiente raíz que se introduce dentro del manto. Como el
material cortical es de menor densidad que el material del manto, existirá
una fuerza de empuje que equilibre la fuerza de atracción gravitatoria de
las montañas. Un mecanismo similar tiene lugar por debajo de los océanos.
Como el agua de mar tiene menor densidad inducirá una raíz negativa, es
decir, una corteza más fina por debajo de los océanos.
Modelo de Vening Meinesz
Más conocido como modelo de isostasia regional o flexión litosférica, este
modelo fue propuesto en la década de 1950 a partir de estudios que Vening
Meinesz realiza en los Himalayas que mostraban una raíz cortical menor de
lo que predecía la teoría de Airy.
Según este modelo, la litosfera actúa como una placa elástica y su rigidez
inherente distribuye las cargas topográficas sobre una región, en lugar de
hacerlo por columnas.