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Cosa Juzgada

Este documento analiza la figura jurídica de la cosa juzgada, sus lineamientos y teorías. Explica que la cosa juzgada se refiere a la irrevocabilidad de las decisiones judiciales y busca equilibrar la justicia con la seguridad jurídica. Describe las diferentes clases de cosa juzgada, incluyendo la formal y la material, y analiza teorías como la presunción de la verdad y la teoría materialista. El objetivo es determinar soluciones para casos donde entran en conflicto resultados de proces

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Cosa Juzgada

Este documento analiza la figura jurídica de la cosa juzgada, sus lineamientos y teorías. Explica que la cosa juzgada se refiere a la irrevocabilidad de las decisiones judiciales y busca equilibrar la justicia con la seguridad jurídica. Describe las diferentes clases de cosa juzgada, incluyendo la formal y la material, y analiza teorías como la presunción de la verdad y la teoría materialista. El objetivo es determinar soluciones para casos donde entran en conflicto resultados de proces

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COSA JUZGADA

Luis Raúl Sotelo Depaz


Resumen.
El presente trabajo de investigación de carácter jurídico, desarrolla la figura jurídica la Cosa
Juzgada y sus respectivos lineamientos; por lo que es oportuno precisar que a legislación
vigente no nos brinda una solución clara ante la posibilidad de que existan
pronunciamientos judiciales incompatibles cuando estos provienen de procesos de distinta
naturaleza. Mediante el presente trabajo se podrá determinar las implicancias y alternativas
de solución para aquellos casos en los cuales entran en conflicto los resultados de los
procesos.
Introducción.
Es muy honroso presentar y someter a vuestra consideración el presente trabajo de
Investigación jurídico-Académico; que lleva por título la Cosa Juzgada, con la finalidad de
determinar su concepto básico su clases y lineamientos teoricos que competen en el tema
antes mencionado, esto con el objetivo de plantear soluciones y alternativas en aquellos
casos en los que no se puede delimitar específicamente la cosa juzgada.
Al poner en vuestras manos, el presente trabajo de investigación confio en su valoración
positiva en el marco de acrecentar el conocimiento jurídico dentro de la formación integral
del estudiante del Derecho el cual será el mejor incentivo al esfuerzo desplegado en su
elaboración y de la misma manera alentará a seguir bregando en este difícil sendero como
futuro profesional
Contenido.
1. Concepto.
La función jurisdiccional se resuelve en la actuación del derecho objetivo en el caso
concreto, lo que se hace además de modo irrevocable. Esta característica, que diferencia
a la Jurisdicción de la Administración, lleva a cuestionarnos lo que sea la cosa juzgada,
expresión con la que tradicionalmente se han denominado los efectos del proceso de
declaración1.
Los puntos de partida para comprender lo que sea la cosa juzgada exige atender a que:
a. Cuando una persona acude a un órgano jurisdiccional impetrando su tutela
efectiva, lo hace normalmente porque ha surgido una situación de incertidumbre
respecto de la existencia y/o contenido exacto de una relación jurídico material,
esto es, porque se ha planteado un conflicto de intereses que debe resolverse
de modo que la incertidumbre sea sustituida por la seguridad. Después de
realizar toda la actividad jurisdiccional tiene que llegar un momento en el que se
declare con certeza si la relación existe y cuál es su contenido. Se ha de pasar
de la incertidumbre a la seguridad.
b. 'Estamos aquí, una vez más, ante la pugna del valor justicia con el valor
seguridad jurídica. Al primero podría convenirle que en cualquier momento
pudiera someterse de nuevo al conocimiento judicial el tema ya resuelto en un
proceso anterior, con la esperanza de alcanzar un mayor nivel de adecuación a

1
CHIOVENDA, GIUSEPPE. De la acción nacida del contrato preliminar. en: Ensayos de Derecho Procesal Civil.
tomo i. Buenos Aires: ejea, 1949; p. 214.
la legalidad, pero esa posibilidad significaría que las relaciones jurídico
materiales estarían siempre sujetas a discusión, sin alcanzar nunca estabilidad.
La seguridad jurídica impone que la discusión tenga un momento final,
alcanzado el cual el resultado obtenido se convierta en irrevocable. El
fundamento de la cosa juzgada es, pues, la seguridad jurídica, y aquélla es la
fuerza que el ordenamiento jurídico concede al resultado del proceso, es decir,
a la sentencia que se dicta al final del mismo. Esa fuerza atiende a un efecto del
proceso, efecto que se resuelve en la irrevocabilidad de la decisión judicial. Esta
irrevocabilidad no corresponde a las decisiones de todos los órganos del
Estado, sino que se atribuye únicamente a las decisiones que provienen de los
órganos jurisdiccionales. Sólo éstos deciden con cosa juzgada. La cosa juzgada
puede considerarse de un modo estático y de una manera dinámica. En el
primer sentido se toma en cuenta un estado jurídico en sí mismo, sin atender a
nada fuera de él, y así se dice que respecto de una determinada cuestión existe
cosa juzgada. En el segundo sentido, el dinámico, la cosa juzgada se refiere al
efecto que produce una resolución judicial sobre un proceso que se inicia con
posterioridad, lo que comporta la comparación entre los objetos de dos
procesos diferentes, aquél en el que se formó la cosa juzgada y aquél otro en
el que debe incidir; ¡en este segundo sentido el efecto de! a cosa juzgada suele
referirse a la sentencia final. Partiendo de lo anterior parece evidente que la
cosa juzgada debería referirse únicamente a las sentencias que resuelven la
cuestión de fondo planteada en el proceso por la pretensión, pues es en ellas
donde se contiene la decisión jurisdiccional. Sin embargo, por la consideración
de que la cosa juzgada significa inatacabilidad, tradicionalmente se viene
distinguiendo entre cosa juzgada formal y cosa juzgada material. La
inatacabilidad se refiere, primero, al mismo proceso en que se dicta la
resolución, convirtiéndola en inimpugnable, y a ello se denomina cosa juzgada
formal. Cuando la inatacabilidad se refiere a un proceso distinto, impidiendo que
el tema se someta de nuevo a discusión, se habla de cosa juzgada material. La
distinción parte de un error de base, pero la tradición nos obliga a plantearnos
en primer lugar el tema de la denominada cosa juzgada formal.

2. Naturaleza Jurídica.
Existe un conjunto de teorías acerca de la cosa juzgada, siendo las principales las
siguientes:
a. Presunción de la verdad.
César A. Zorzoli2, señala que los romanos consideraban que la cosa juzgada
se limitaba a asegurar la estabilidad del derecho resultante de una decisión
judicial, es decir que, para ellos, la Cosa Juzgada era una presunción de
verdad desechando todo planteamiento que se pretendiera efectuar o realizar
nuevamente sobre la cuestión debatida. Esta teoría fue implementada por el
Código de Napoleón con buena acogida para la época. En la actualidad se la
crítica desde el momento en que, en no todos los casos lo decidido puede
estar sujeto a la verdad o a la realidad, como así también puede existir una
aplicación equivocada de la norma sustancial. Por otro lado, Montero Aroca
precisa que esta concepción era asumida en el Código Civil Español, cuando
decía en el derogado art. 1.251 que “contra la presunción de que la cosa
juzgada es verdad sólo será eficaz la sentencia ganada en juicio de revisión”.

2
ZORZOLI, Óscar A. “Cosa Juzgada. Mutabilidad”. En Revista Peruana de Derecho Procesal, Año 1998,
Tomo N° 1, pag.145.
Esta presunción iuris et de iure es residuo histórico de carácter netamente
medieval (se llegaba a decir que res iudicata facit de albo nigrum), que hoy no
se admite3

b. Teoría Materialista.
Para César A. Zorzoli, esta teoría coloca a la sentencia como un hecho jurídico
material y no procesal, es decir, que la sentencia vendría a cumplir la función
de negocio jurídico otorgando derechos subjetivos y no se limitaría a la
declaración del derecho objetivo. Los sostenedores son Wach, Kohler y otro.
Esta teoría desconoce todo carácter declarativo de la sentencia, si reconoce
que la sentencia es un efecto de la Ley y no de ella misma. Por su parte
Montero Aroca precisa que los civilistas del siglo XIX, principalmente la
pandectística alemana, estimaron que la cosa juzgada material justifica su
fuerza vinculante porque la sentencia establece en cada caso cuál es el
derecho entre las partes; el tribunal del proceso posterior queda vinculado a
la cosa juzgada porque las relaciones jurídicas son como las sentencias las
declaran. La cosa juzgada produce efectos novatorios en el ámbito de las
relaciones jurídicas materiales; estas quedan constituidas en la realidad según
lo decidido en la sentencia.
3. Clases.
a. Cosa Juzgada Formal.
Tradicionalmente viene referida la cosa juzgada formal a la calidad de
inimpugnable que alcanza una resolución judicial dentro del proceso en que se
dicta, si bien a esa calidad en nuestro derecho positivo se denomina firmeza,
palabra mucho más expresiva y menos llamada a equívocos.
El efecto formal refiere siempre a la imposibilidad de reabrir la discusión en el
mismo expediente en el cual se produjo, pero permitiendo hacerlo en uno
posterior. se trata, a la postre, de una suerte de gran preclusión que rige sólo
dentro del proceso y abarca todas las decisiones interlocutorias en general y las
sentencias que pueden ser ejecutadas aun estando pendiente algún recurso de
alzada4
Cuando decimos que la sentencia puede ser definitivamente firme, estamos
hablando definitivamente firme desde el punto de vista formal. Formal en el
sentido de que la sentencia puede ser objeto de otra sentencia posterior, en otro
juicio; que confirme o invalide la anterior. Poniendo por ejemplo los juicios de
interdicción, en los cuales la persona es declarada legalmente interdicta, es
decir; incapaz de realizar ciertos actos de disposición y de administración por
determinados problemas psicológicos, pues bien; esas sentencias definitivas
son de índole formal, no material. ¿Por qué formal? porque esta sentencia, juicio
o proceso, puede ser objeto de un nuevo litigio, o que convalide esta sentencia
anterior, o definitivamente la anule. ¿Pero esto por qué? Porque este nuevo
proceso, la parte interesada, es decir; el interdicto va a demostrar que la
incapacidad no existe. Y al no existir la incapacidad, el Juez debe fallar
restituyéndole todas las facultades, tanto jurídicas como administrativas. Por
esta razón se les denomina sentencias de índole formal, porque aceptan

3
Montero Aroca, Juan.- Derecho Jurisdiccional. Valencia 2000, Tomo II, Pag. 462
4
ALVARADO VELLOSO, Adolfo. Lecciones de Derecho Procesal Civil. Lima: EGACAL, 2011; p. 666 y 667.
revisión a futuro, que puede modificar la anterior o puede crear una nueva
situación.
posterior.

b. Cosa Juzgada Formal.


La cosa juzgada material, la verdadera cosa juzgada, no la producen todas las
resoluciones jurisdiccionales, sino, en principio, únicamente las sentencias
sobre el fondo. La cosa juzgada parte de la irrevocabilidad que ostenta la
decisión contenida en la sentencia y supone la vinculación, en otro proceso, al
contenido de lo decidido en la sentencia, es decir, a la declaración de la
existencia o inexistencia del 367 efecto jurídico pretendido. Los efectos de la
cosa juzgada. pues, no tienen carácter interno. sino externo; no se reflejan en
el proceso en que se produce la cosa juzgada, sino en otro posterior5.
Estos efectos externos pueden contemplarse desde un doble aspecto:
- Negativo o Excluyente:
Aludido por toda la doctrina supone la exclusión de toda decisión jurisdiccional
futura entre las mismas partes y sobre el mismo objeto. es decir, sobre la misma
pretensión. Es el tradicional principio del non bis in ídem. Teóricamente este
efecto negativo impediría la iniciación de un nuevo proceso sobre la misma
pretensión, pero ello evidentemente es imposible de modo práctico, por lo que
el efecto se limita a impedir que se dicte decisión sobre el fondo del asunto en
el proceso posterior. La excepción de cosa juzgada no puede impedir la
iniciación de un nuevo pleito, pues la fuerza de la misma no puede determinarse
a priori pero sí se opone a que se dicte un nuevo fallo sobre el fondo. Se conozca
de la excepción procesal de modo previo o junto con el fondo del asunto, la
resolución a dictar será siempre meramente procesal

- Positivo o Prejudicial:
Este aspecto es consecuencia del anterior e implica el deber de ajustarse a lo
juzgado cuando haya de decidirse sobre una relación de la que la sentencia
anterior es condicionante o prejudicial. Aquí la cosa juzgada no opera corno
excluyente de una decisión sobre el fondo en un proceso posterior, sino que le
sirve de apoyo. Si un proceso se ha declarado que no existe una servidumbre
de paso, en otro posterior en el que el dueño del predio no sirviente demandó
al dueño del predio no dominante por los daños y perjuicios derivados del paso,
se ha de partir necesariamente de la no existencia de la servidumbre; podrá
discutirse ahora si existen o no los daños, pero el hecho de la no existencia de
la servidumbre es indudable y operará como prejudicial respecto de la falta de
derecho a seguir utilizando el camino, senda o cañada.

4. Características.
Es coercitiva, puesto que el vencido está obligado a cumplir con la condena que se le
ha impuesto y en el caso que no lo haga voluntariamente, el vencedor podrá exigirlo
por medios compulsivos.
Es inmutable, en el sentido de que las partes deben respetar lo resuelto y no pueden
renovar en otro juicio la controversia.

5
MONrOY GALveZ, Juan. El medioevo del derecho y la nueva ley de Títulos valores. en: Themis. 2da. época.
No. 41. Lima: 2000
5. Cosa Juzgada en el Proceso de Ejecución.
Conforme lo hemos expuesto, el ordenamiento nos brinda alternativas para excluir la
posibilidad de que existan sentencias contradictorias. sin embargo, el objeto del
presente trabajo es enfocarnos en una situación particular: la existencia de resultados
contradictorios en procesos de distinta naturaleza, específicamente, un proceso de
conocimiento y uno de ejecución. A fin de resaltar la importancia de esta situación y
de manera ilustrativa, partiremos de un breve caso que exponemos a continuación,
para luego abarcar una serie de inquietudes: dos empresas han suscrito un contrato
de arrendamiento de activos con opción de compra (el Contrato). Llamaremos a la
primera empresa “inversiones LGM” y a la segunda “Maquinarias MAC”.
En el mes de julio de 2009, inversiones LGM dejó de pagar la renta mensual pactada
en el Contrato debido a que, supuestamente, había ejercido el derecho de opción de
compra que fue pactado en una de sus cláusulas. Luego de seis meses, y ante los
constantes reclamos por parte de Maquinarias MAC, inversiones LGM interpuso una
demanda de declaración judicial solicitando que el juez declare que había ejercido
válida y legítimamente, en el mes de julio de 2009, el derecho de opción de compra
pactado. Algunas semanas después, mientras el proceso de declaración judicial se
encontraba aún en trámite, Maquinarias MAC planteó, en la vía de proceso de
ejecución, una demanda de obligación de dar suma de dinero, con la finalidad de que
LGM le pague las cuotas adeudadas en virtud del Contrato suscrito por escritura
Pública. en este último proceso, el juez constató que la demanda cumplía con los
requisitos formales previstos, razón por la cual dispuso que inversiones LGM realice
el pago de las cuotas adeudadas “bajo apercibimiento de dar inicio a la ejecución
forzada”. es importante destacar que la empresa demandada planteó su contradicción
dentro del plazo establecido afirmando que la obligación se habría extinguido por
consolidación, pues había ejercido válidamente la opción de compra pactada en el
Contrato antes de dejar de pagar las rentas. La contradicción fue desestimada, como
era de esperarse, pues a criterio del juez, no podía afirmarse con certeza que la
demandada hubiera ejercido legítimamente su derecho de opción de compra en tanto
dicha cuestión estaba siendo discutida en un proceso distinto y ante otro órgano
jurisdiccional. La decisión fue confirmada en segunda instancia y, posteriormente, la
Corte suprema rechazó el recurso de casación planteado por la demandada,
quedando firme. El proceso de ejecución concluyó favorablemente a los intereses de
Maquinarias MAC. Mientras tanto, en el proceso de declaración judicial, el juez de
primera instancia declaró fundada la demanda, lo cual fue confirmado por la Sala Civil
correspondiente y, finalmente, desestimado el recurso de Casación planteado,
adquirió la autoridad de cosa juzgada. es de precisar que esta última decisión se dio
casi dos años después de haberse ejecutado la obligación6.
En resumen, nos encontramos ante dos procesos de distinta naturaleza sobre los
cuales se ha resuelto en sentidos opuestos. en el primer caso, el juez ordenó ejecutar
una obligación mientras ésta venía siendo cuestionada en un proceso distinto, en el
cual finalmente se declaró que dicha obligación se había extinguido. Esta decisión es
el resultado de un proceso iniciado con anterioridad al de ejecución pero que concluyó
mucho después, perjudicando a la empresa que había ejercido su derecho
válidamente y que nunca debió ser ejecutada. ¿Cómo actuar frente esta situación y
otras similares que no son poco frecuentes en nuestro sistema judicial? ¿Existe
alguna alternativa para reducir su incidencia ajustándonos a la normativa vigente?
Para absolver estas interrogantes, es necesario elaborar un cuestionamiento inicial
que es el de determinar si ambas resoluciones, contra las cuales ya no procede medio

6
Revista ius et veRitas, N° 47, Diciembre 2013 / issN 1995-2929
impugnatorio alguno, poseen realmente la autoridad de cosa juzgada. De ser
afirmativa la respuesta, el segundo paso será determinar, en función al alcance de
cada una de estas decisiones, si es posible que una de ellas prevalezca sobre la otra
(considerando el aspecto temporal) o si es posible armonizar su contenido en
términos prácticos a fin de lograr que la segunda decisión produzca efectos, pese a
que la ejecución ya se llevó a cabo. Caso contrario, tendremos que apreciar cuáles
son las consecuencias de la (in)existencia de cosa juzgada en una de ellas y cuál es
la salida más conveniente para las partes, sobre todo a la parte que se ve favorecida
con la última decisión, a fin de ocasionar el menor perjuicio posible para sus intereses
debido a imprecisiones normativas o errores de interpretación.

6. Eficacia de la Cosa Juzgada.


Todo lo anterior nos lleva a la consideración de la Cosa Juzgada porque esta, aún
cuando sea material puede ser revisada, aún cuando el Principio doctrinario y jurídico
diga que no es así, pero lo hemos visto muchas veces como es el caso de la Oposición
como terceros ante un embargo (Sentencia Ejecutoriada y firme). En la Oposición a
la ejecución de la sentencia se debe observar el derecho de los terceros, por las
partes en litigio, es decir; el derecho que de esa sentencia no puede perjudicar a los
terceros

La Cosa Juzgada entonces será eficaz:


a) Inimpugnabilidad, Se refiere, a que la Sentencia de cosa Juzgada no puede
ser revisada por ningún Juez cuando se hayan agotado ya todos los Recursos que dé
la Ley, inclusive el Recurso de invalidación.
b) Inmutabilidad. Consiste, en que la sentencia no es atacable indirectamente,
por no ser posible abrir un nuevo proceso sobre el mismo tema; no puede otra
autoridad modificar los términos de una sentencia pasada en cosa Juzgada.
c) Coercibilidad, Consiste en la posibilidad de ejecución forzada en los casos de sentencia de
condena.

7. Límites objetivos y subjetivos.


Limites objetivos:
a) La obligación del Juez de no juzgar sobre lo que ya ha sido juzgado, tiene
límites.
b) La Cosa Juzgada Material es Ley entre las partes dentro de los limites del tema
litigioso objeto de la sentencia, y dentro de los límites subjetivos de la
controversia decidida.
c) El Art. 1395 del CC., Parte in fine establece que "La autoridad de la cosa juzgada
SOLO PROCEDE respecto de lo que ha sido objeto de la sentencia", es decir,
que el objeto de lo decidido por sentencia pasada en autoridad de Cosa
Juzgada, no puede o debe constituirse en el objeto de una nueva pretensión a
decidirse en otro proceso, entre las mismas partes, con el mismo carácter o
calidad y por la misma causa.
Limites objetivos:
a) La Cosa Juzgada como resultado de la resolución de la relación procesal es
obligatorio para los sujetos de esta relación. Es decir, es Ley entre las partes.
Esa decisión es OBLIGATORIA para los sujetos de esa relación, de ese litigio.
b) Excepción: todo (Sentencia) acto jurídico que afecta a las partes que interviene
en él hacen que la decisión exista y es válida con relación a todos (erga omnes).
8. Extensión a terceros.
Los límites subjetivos de la Cosa Juzgada no es más que extender los efectos de la
Cosa Juzgada a terceros, al resto, a todos los demás, a la sociedad. Por lo tanto, esa
intervención de los terceros en el proceso para pedir la revisión o para oponerse a la
conformación de la sentencia es lo que llamamos "Extensión a terceros de la Cosa
Juzgada". Esto a su vez es una de los límites subjetivos de la Cosa Juzgada. Porque
la Cosa Juzgada tiene allí un límite, tiene una pared que le impide surgir todos los
efectos a todos. En este caso los terceros tienen la oportunidad de hacer valer los
derechos que les correspondan mediante los mecanismos que la Ley le otorga
(oposición, tercería en todas sus formas, adhesión, intervención voluntaria).

9. Alternativas para evitar resultados contradictorios.


uno de los primeros mecanismos a los cuales debemos aproximarnos es al de la
acumulación, regulada a partir del artículo 83 del Código Procesal Civil. Con el
propósito de determinar si dicha figura hubiera podido aplicarse a la controversia
surgida entre LGM y MAC, debemos recordar que se trata de dos procesos de
naturaleza distinta que siguen su curso en paralelo. ello determina, de inmediato que
sea imposible acumularlos.
Podría argumentarse en contrario que sí sería posible acumular ambos procesos bajo
el supuesto del inciso 2 del artículo 891 del Código Procesal Civil (acumulación
subjetiva de pretensiones sucesivas); sin embargo, no consideramos que esto resulte
viable no sólo por la vía procedimental en que se tramitan, sino también por el objeto
y la naturaleza de cada uno de ellos. Descartada esta primera alternativa,
corresponde enfocarnos ahora en la posibilidad de suspender el proceso de ejecución
y si esta acción podría perfilarse como una de las soluciones posibles. En efecto,
cuando existen cuestiones previas que a criterio del juez o por disposición legal deben
ser resueltas antes de tomar una decisión con respecto a un caso concreto, es posible
suspender su tramitación hasta que dichas cuestiones tengan una respuesta. No
obstante, en la práctica es muy difícil obtener una decisión de un juez a fin de
suspender un proceso de ejecución en virtud de otro proceso donde se cuestione el
título ejecutivo (salvo cuando exista algo pendiente de dilucidar en la vía penal). esta
resistencia de los jueces a estimar las solicitudes de suspensión en los procesos
ejecutivos responde a distintas razones, que pueden resumirse en las siguientes tres:
(i) el proceso de ejecución busca obtener un resultado en un corto periodo de tiempo;
(ii) el proceso de ejecución se desnaturalizaría si la parte ejecutada, por la sola
existencia de un proceso distinto donde se cuestione el título, tuviera la certeza, o al
menos una alta probabilidad, de que la ejecución se suspenda o retrase; y, (iii) el juez
del proceso de ejecución se encuentra limitado siempre a evaluar los supuestos
contenidos en las disposiciones del artículo 690-D del Código Procesal Civil7. estos
reparos, sin embargo, no pueden ser considerados como concluyentes para afirmar
que es imposible suspender un proceso de ejecución. Los jueces deben ponderar en
cada caso concreto los daños que ocasionaría posponer la decisión definitiva con las
consecuencias de llevar adelante la ejecución. Para ello, dentro de sus criterios
resulta fundamental analizar cuán probable es que el resultado en el proceso donde
se cuestiona el título favorezca a la parte ejecutada, motivando su decisión de
suspender o no el pedido a partir del referido análisis. es posible cuestionar hasta qué
punto puede el juez de la ejecución pronunciarse sobre la materia que se discute en
el proceso donde se viene cuestionando el título ejecutivo, sin embargo creemos que

7
revista ius et veritAs, N° 47, Diciembre 2013 / issN 1995-2929
no debe rehuir a dicho análisis debido a que (i) no se estaría avocando a una causa
pendiente ante otro órgano jurisdiccional, sino que únicamente estaría realizando una
evaluación estricta de la incidencia que podría tener su resultado en el proceso que
le compete. La decisión final sobre el proceso de cognición plena siempre la tendrá
el juez de la demanda; y (ii) no se aleja de los límites que le impone el artículo 690-D
del Código Procesal Civil en tanto estos corresponden únicamente a la decisión
respecto a la contradicción formulada, mas no para decidir sobre la suspensión del
proceso, sobre la cual únicamente aplican las disposiciones contenidas a partir del
artículo 318 del Código Procesal Civil. en tal sentido, la suspensión del proceso de
ejecución, si bien no debe dejar de ser restrictiva, sí debe atender a los criterios antes
expuestos a fin de reducir al mínimo la posibilidad de encontrarnos ante un resultado
irreversible que perjudique a sobremanera a una de las partes. todo ello no sólo
tomando en cuenta qué es lo que realmente se juzga en un proceso de ejecución y
cuál es el resultado que este produce (ordenar la ejecución), sino los grandes límites
que la norma impone a una de las partes, los cuales ocasionan que la decisión en la
cual concluye el proceso de ejecución no pueda adquirir la autoridad de cosa juzgada.
Conclusiones.
La importancia de la cosa Juzgada radica en que permite la estabilidad social y la
continuidad de la función legislativa a través de la función jurisdiccional. Transforma la
incertidumbre de la ley en la certeza de la sentencia, con efectos perpetuos. Hay un interés
social en la solución de los conflictos ya que si ellos no fueren decididos terminaría el estado
de derecho, para transformarse en una anarquía.

El ordenamiento jurídico tiene el deber de asegurar la coherencia y congruencia entre sus


diversas disposiciones normativas. Es por esta razón que existen principios y normas cuyo
objeto es la formación de un sistema normativo unitario, congruente y coherente en el cual
se resguarden las relaciones jurídicas intersubjetivas por medio de un funcionamiento
carente de contradicciones. ¿Cómo lograr lo anterior? Únicamente reduciendo al mínimo
todos aquellos obstáculos que perjudiquen este desarrollo. La legislación vigente no nos
brinda una solución clara ante la posibilidad de que existan pronunciamientos judiciales
incompatibles cuando estos provienen de procesos de distinta naturaleza. Mediante el
presente trabajo analizaremos las implicancias y alternativas de solución para aquellos
casos en los cuales entran en conflicto los resultados de un proceso de ejecución y otro de
conocimiento
Es necesaria una mayor difusión, de los alcances de la Nulidad de Cosa Juzgada
Fraudulenta - pues se sigue considerándose como un juicio de contradicción de sentencia
y por lo tanto como un recurso más frente a un fallo adverso o una forma de detener la
ejecución de una sentencia. el objeto de la Nulidad de Cosa Juzgada Fraudulenta no implica
la revaloración de la prueba actuada en el proceso primigenio, esto es, se contrae
únicamente a determinar si el proceso cuestionado se ha seguido con fraude o colusión
que signifique afectación al debido proceso.
La tutela jurisdiccional tendrá el carácter de efectiva si el juez cuenta con la posibilidad de
otorgar tutelas diferenciadas, así tendremos a un juez absolutamente activo y con
posibilidades por ejemplo de dictar tutela preventiva no para reparar un perjuicio sino para
evitarlo, prevenirlo o evitar su continuidad, a su vez contaremos con un juez capaz de
anticipar lo que va ha decidir en una sentencia con autoridad de cosa juzgada, también con
la posibilidad de dictar medidas urgentes satisfactivas sin mayor tramite y solucionando
problemas que no tenga una discusión adicional en el ámbito judicial, etc., en suma un juez
con estas herramientas hará que su actividad (servicio de justicia) sea satisfactoria y
efectiva para los ciudadanos que recurren al Sistema de Justicia, en otras palabras tutela
jurisdiccional realmente efectiva.
Bibliografía.
CHIOVENDA, GIUSEPPE. De la acción nacida del contrato preliminar. en: Ensayos de
Derecho Procesal Civil. tomo i. Buenos Aires: ejea, 1949; p. 214.
ZORZOLI, ÓSCAR A. “Cosa Juzgada. Mutabilidad”. En Revista Peruana de Derecho
Procesal, Año 1998,Tomo N° 1, pag.145.
MONTERO AROCA, Juan.- Derecho Jurisdiccional. Valencia 2000, Tomo II, Pag. 462
ALVARADO VELLOSO, Adolfo. Lecciones de Derecho Procesal Civil. Lima: EGACAL,
2011; p. 666 y 667
MONROY GALVEZ, Juan. El medioevo del derecho y la nueva ley de Títulos valores. en:
Themis. 2da. época. No. 41. Lima: 2000
REVISTA IUS ET VERITAS, N° 47, Diciembre 2013 / issN 1995-2929

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