BALÍSTICA DE LAS ARMAS CORTAS
INTRODUCCION
Un arma de fuego, por muy simple o complicada que sea, es
una máquina térmica que utiliza la fuerza explosiva de una mezcla o de
un compuesto químico transfiriéndola y dirigiéndola sobre un cuerpo
sólido y cilíndrico móvil. Dicho cuerpo sólido es el proyectil (componente
de esa máquina que a gran velocidad recorre un determinado espacio y
se detiene violentamente al chocar contra el obstáculo hacia el que se ha
dirigido, transladando hacia él la fuerza que posee, disgregándolo,
rompiéndolo o dañándolo). El motor de una máquina de estas
características es el explosivo, siendo éste el invento que da origen a las
armas de fuego.
Partiendo de esta clara definición de lo que son las armas de
fuego podemos intentar trasladarla al actual concepto de la Balística,
que, haciendo una recopilación de varias acepciones, la podemos definir
como la ciencia que estudia el movimiento de los proyectiles, el
fenómeno que ocurre en el interior de las armas para lanzarlosl
al espacio, así como lo que ocurre durante el desplazamiento de
los mismos y los efectos que produce al impactar con algún
cuerpo u objeto.
Más adelante podremos analizar con detenimiento qué es lo
que el estudio de esta ciencia nos puede enseñar a los investigadores,
pero antes de adentrarnos en este análisis es conveniente conocer
básicamente la historia de las armas de fuego desde sus inicios a través
de todas sus transformaciones y desarrollos, y como ha evolucionado
hasta nuestros días, casi siempre amparándose en las necesidades
armamentísticas de las guerras.
SÍNTESIS HISTÓRICA DE LAS ARMAS DE FUEGO
Posiblemente alquimistas o personas que estudiaban el fuego,
practicando con la mezcla de sustancias que producían una combustión
más rápida se encontraron de pronto delante de una nube de gas
inflamable que explosionaba al contacto con el fuego. Este explosivo
estaba compuesto por sustancias encontradas fácilmente en la
naturaleza: carbón de madera, azufre y salitre. Había nacido la “pólvora
negra”.
No se sabe con precisión sobre cuando se fabricaron las
primeras armas de guerra, posiblemente fuera en Europa en los años
anteriores próximos a 1.300 con la fabricación de piezas de artillería de
nombres tan originales como “basiliscos, pasavolantes, espingardas,
etc”, pequeños cañones que cerrados por una parte, por la otra
proyectaba con fuerza todo tipo de proyectiles de piedra, metralla o
dardos que se pusiera en el interior delante de la pólvora. Lógicamente
estas armas eran muy pesadas para su uso individual y por ello las
necesidades de la guerra incentivaron la fabricación de las primeras
armas portátiles aproximadamente sobre el año 1.350 construidas con
un cañón de bronce fundido cerrado en un extremo y sobre el cual se
realizaba un orificio que comunicaba el exterior con el interior del cañón.
Por la parte abierta del cañón se introducía la pólvora negra que se
arrastraba hasta el fondo, delante de la cual se colocaba uno o varios
proyectiles. Por el orificio de la parte posterior se introducía un poco de
pólvora más fina que, al prenderse fuego, producía el disparo. Este
método, más o menos evolucionado en sus mecanismos, se conoce con
el nombre de “avancarga” o de carga delantera.
ARMAS DE AVANCARGA
Varios años más tarde, los cañones se empezaron a fabricar
de hierro forjado, construyéndose en fraguas instaladas en zonas con
fácil aprovisionamiento de grandes cantidades de carbón de madera,
hierro y fuerza motriz. Aún así, había que mejorar el sistema de disparo
del arma que tenía que estar asistido por dos personas una de ellas
debía tener siempre un elemento de fuego encendido, más o menos
móvil, para encender la pólvora.
SISTEMA DE DISPARO POR MECHA
En principio, utilizaron la mecha, una cuerda larga untada con
alguna sustancia que permitía que se quemara lentamente sin hacer
llama conservándole en un extremo la brasa siempre encendida. Primero
se aplicaba manualmente a la pólvora del exterior del arma y a
continuación se habilitó un serpentín donde iba sujeta la mecha que con
un tirador inferior a modo de gatillo se hacía bascular sobre una
cazoleta lateral que contenía la pólvora al lado del orificio comunicante
con el interior del cañón.
Los perfeccionamientos de estos mecanismos se fueron
sucediendo a medida que surgían problemas como la caída de la
pólvora de la cazoleta al ladear el fusil, que la lluvia mojara la pólvora o
que cualquier movimiento de la mecha hiciera caer una chispa sobre la
pólvora y produjera accidentalmente el disparo, y se fueron creando la
cubrecazoleta de la pólvora, la palanca de disparo, resortes y palancas y
múltiples dispositivos distintos de martillos de mecha.
SISTEMAS DE DISPARO POR PEDERNAL.
Quedaba por resolver uno de los problemas más importantes:
la presencia de la mecha, que tenía que estar siempre encendida, con
las dificultades y riesgos que eso conllevaba. Solucionó este
inconveniente el empleo, primero, de la piedra de sílice y después, de la
pirita, que al golpear a una pieza de hierro templado y más tarde de
acero, producía chispas. Mención aparte para el sistema de rueda, dicen
que inventado por Leonardo Da Vinci, que “mecanizó” por primera vez el
sistema de disparo. Fabricado muchas veces por cerrajeros o relojeros y
provocando que con el avance de la metalúrgica se perfeccionaran y
redujeran los muelles pudiendo encajar dentro de la empuñadura. Aún
así el sistema de rueda, muy caro de fabricar y muy delicado quedó
prácticamente para uso civil, por quien podía permitírselo, continuando
utilizando los ejércitos el sistema de mecha hasta que, dicen que
inventado en España, se creó el sistema de eslabón de pedernal.
Datar cronológicamente el paso de los sistemas de mecha al
de rueda y de éste al de eslabón de pedernal sería imposible pues los
tres convivieron durante muchos años, mientras, en distintos lugares de
Europa, se utilizaban y perfeccionaban incluso sin conexión de
conocimientos, abarcando esta época entre el año 1.500 y el 1.650
aproximadamente.
Lo que sí está claro es que, con el eslabón de piedra de sílice
comenzó lo que le podemos llamar la edad de oro de las armas ligeras,
modificando el arte de la guerra gracias a su sistema económico y eficaz.
Eso sí, como es lógico, tuvieron que convivir distintos tipos de
mecanismos con distintos tipos de nombres para denominar el eslabón
de pedernal. Así, se podían encontrar los eslabones tipo “miguelete”,
“sardo”, “español”, “albanés”, “norteafricano”, “a la florentina” “báltico”
“jacobino”, “a la francesa”, etc., siendo su funcionamiento y
componentes más o menos los mismos.
Consistían en un martillo, de cabeza partida, entre la que, por
presión de un tornillo, se sujetaba la piedra de sílice, un disparador con
sus mecanismos, que provocaba la caída de éste contra una batería de
acero que estaba tapando la pólvora de ignición.
Al golpear la sílice violentamente contra el acero de la batería,
provocaba unas chispas que incendiaban la pólvora de la cazoleta. Esta,
a su vez, trasmitía el fuego a través del fogón a la pólvora del interior
del cañón, inflamándola y produciendo el lanzamiento del proyectil a
través del cañón. La acción de arder una sustancia, como la pólvora,
súbitamente con llama y sin explosión se denomina deflagración.
Las piedras de sílice (Trióxido de silicio SiO3), con diversas
variedades estructurales, una de ellas la piedra de pedernal, rubia o
negra, eran llevadas en bolsas por los soldados, pudiendo usarse cada
piedra para unos 50 disparos.
Los estudios de aquella época (a partir de 1.500) sobre lo que
hoy llamamos balística, en la que se desconocían los principios y efectos
de la física moderna, se limitaban a una simple visión empírica, teniendo
conocimiento de que un proyectil que gira sobre sí mismo durante su
trayectoria era más preciso, al mantener más tiempo su dirección. Esto
lo comprobaron en las flechas que portaban aletas traseras de dirección,
inclinadas en forma de hélice.
Posiblemente, en un intento de dar este movimiento de
rotación a los proyectiles de las armas de fuego, se empezaron a realizar
pruebas practicando estrías longitudinales dentro del cañón.
Resultaba difícil querer dar explicaciones al hecho de que
llegasen a fabricarse cañones con estrías rectilíneas que, lógicamente, no
podían llegar a dar ningún giro a los proyectiles. Es más probable que
estuviera motivado por la enorme suciedad que la pólvora negra
provocaba en el interior de los cañones, que podía llegar a impedir la
carga de las balas de plomo, Estas estrías rectas tendrían el cometido de
recoger la porquería de la pólvora quemada, evitar el taponamiento y
facilitar, por tanto, el paso de los proyectiles por el ánima del cañón.
Una combinación de estas dos necesidades provocó,
posiblemente, en fechas anteriores próximas al 1.600, la aparición de las
primeras armas estriadas. Hay que mencionar que estudiosos de la
época discutieron sobre si las balas giratorias eran más precisas,
alegando que era debido a que ningún diablo podía cabalgar sobre ellas
y desviar su trayectoria.
Aun así, fabricar cañones con estrías constituía un gasto
económico, y sobre todo de tiempo, excesivo. Esto unido a que, en el
campo de batalla, las armas estriadas necesitaban más tiempo de carga
para forzar el proyectil en el cañón que los fusiles de ánima lisa, hizo que
entre los militares, no estuvieran muy introducidas estas armas hasta
casi principios del año 1.800, requiriendo entonces estar bastante más
adiestrado para su uso.
En aquellos momentos, el calibre de las armas que se
fabricaban era elegido normalmente al gusto del fabricante. Las balas se
medían por un diámetro ligeramente inferior al del cañón del arma, para
facilitar su carga, y tenían un peso según su tamaño en plomo dúctil.
Eran propulsadas por medidas en gramos de pólvora negra, usualmente
transportada en dosificadores o en pequeñas bolsas que la mantuviera
preservada de la humedad. Según la carga de pólvora, se podían
conseguir disparos con proyectiles que salían de la boca de fuego del
arma a casi 300 metros por segundo, con un alcance de casi 1.000
metros, a pesar de carecer el arma de estrías y tener por tanto el
proyectil una trayectoria muy curva. También se empezaron a utilizar los
cartuchos en envoltorios de papel con la carga de pólvora y la bala
dosificados en un pequeño recipiente cómodo de portar y utilizar.
A partir del año 1.715 aproximadamente, los ejércitos de toda
Europa empezaron a intentar que todas las armas de sus Regimientos,
que antes eran elegidas por cada comandante donde pudiera y según
su particular entender, tuvieran las mismas características de calibre y
piezas para facilitar sus abastecimientos, y reparaciones naciendo, de
alguna manera, las armas de ordenanza.
SISTEMA DE DISPARO POR FULMINANTE.
Durante muchos años pareció indiscutible la continuidad de las
armas de avancarga y el sistema de disparo por pedernal. Había
sobrevivido a varias guerras y a todas las campañas de Napoleón. Sin
embargo, la inventiva humana no paraba de discurrir ideas que pudieran
revolucionar o renovar el mercado de las armas de fuego. Así, durante
muchos años, se probaron varios innovadores dispositivos de repetición,
nuevas pólvoras y algún sistema de retrocarga que, en principio, no
consiguieron desbancar, por su poca fiabilidad, al asentado y seguro
sistema de pedernal.
Pero de todos estos intentos iban quedando, sobre todo, las
ideas, que más adelante fueron perfeccionadas por otras personas.
En el año de 1.805, un párroco escocés aficionado a la caza
patenta el primer sistema de percusión sin piedra de pedernal, utilizando
como iniciador de la ignición de la pólvora, fulminato de mercurio, lo que
abrió las puertas a que, pocos años después, se perfeccionara dicho
sistema.
Hacia 1.820, posiblemente en varios lugares a la vez de
Europa y Estados Unidos, entre los que ya se intercambiaban y
mezclaban las ideas, se patentaron varios modelos similares de este
cebo de cápsula fulminante, aunque generalmente se atribuye su invento
al ingles Joshua Shaw que lo patentó en Estados Unidos. Este nuevo
cebo revolucionario consistía en una cápsula de latón que contenía el
fulminato de mercurio, el cual se colocaba directamente sobre el fogón o
chimenea que comunicaba con la parte posterior del interior del cañón,
donde se encontraba la pólvora negra. Para producir el disparo sólo
había que golpear la cápsula con el martillo percutor utilizando los
mecanismos de disparo.
El sistema de disparo por pedernal ya podía empezar a
desaparecer ante este nuevo sistema con tantas comodidades, garantías
de disparo y rapidez.
Lentamente, las armas de pedernal empezaron a reciclarse y,
para abaratar sus costos, a sustituir en la misma arma la plataforma de
los mecanismos de percusión, cambiándole el martillo y su muelle y
colocándole un fogón.
A la vez que se adoptaba mayoritariamente la cápsula
fulminante, habían empezado a preocuparse de afinar la puntería,
intentando mejorar las estrías del cañón y estudiar los proyectiles, sus
características y su forma de carga. Para ello, se hicieron numerosas
pruebas con balas de plomo de distintas configuraciones, como esféricas
o tipo ojival con su base cóncava, que facilitaba su auto expansión.
También se habían ya creado los primeros cartuchos completos con
envoltorio de cartón, que se introducían en el cañón envolviendo a la
bala.
Esta envoltura del proyectil, que podía ser también de paño
engrasado, era necesaria sobre todo en los cañones de ánima lisa,
puesto que al ser la bala de diámetro más pequeño que el del cañón,
había que tratar de taponar lo más posible el escape de gases,
concentrándolos detrás del proyectil y aprovechándolos en el disparo.
Cuando se empezaron a querer utilizar con más asiduidad las
armas con cañones estriados, seguían presentándose los mismos
problemas; había que introducir el proyectil en el cañón a presión, de
manera que contuviera los gases e impidiera que adelantaran al proyectil
por el hueco de las estrías. Sobre 1.850, un oficial francés inventó el
proyectil que llevó su mismo nombre, Minié; un proyectil ojival y
cilíndrico, de diámetro ligeramente inferior al ánima del cañón, que tenía
en su base una cavidad cónica tapada. En el momento de producirse el
disparo los gases actuaban dentro de esa cavidad provocando la
expansión de la parte exterior del proyectil, de plomo, que se acoplaba a
los canales de las estrías del cañón produciéndose el aprovechamiento
de todos los gases y consiguiendo que el proyectil saliera por el cañón
con movimiento giroscópico de rotación sobre sí mismo que le
transmitían las estrías del ánima.
En la época de las armas de avancarga con percusión de
cápsula, tuvo su nacimiento el revólver de tambor, definitivamente
implantado en los Estados Unidos por Samuelt Colt, después de muchos
prototipos de diferentes armeros y con diversas variaciones y modelos
también en Europa.
ARMAS DE RETROCARGA
Evolucionar las armas, a costa de las guerras o para
provocarlas, por ello los armeros no descansaban en unos tiempos en los
que los ejércitos protagonizaban la política de los países y la industria del
armamento trabajaba sin parar. La imaginación y la técnica intentaban
encontrar un sistema que agilizara la lentitud de la carga por la boca del
cañón, provocando gran cantidad de patentes y experimentos que no
conseguían desbancar totalmente a la habitual avancarga.
El primer arma que consiguió adelantar definitivamente lo que
serían las armas modernas lo patentó un oficial alemán llamado Dreyse
que, en 1.835, ideó un sistema de retrocarga en el que la percusión de
una carga cebo se realizaba mediante una aguja montada sobre un
muelle. El cartucho todavía estaba configurado dentro de un envoltorio
de cartón o tela de lino donde iban alojados el cebo, la pólvora y la bala,
Los primeros modelos del fusil Dreyse se fueron introduciendo en los
ejércitos europeos. En América empezaban a utilizarse sistemas de
retrocarga pero con cartuchos en los que iban contenidos la pólvora
propulsora y el proyectil, se seguía utilizando la cápsula fulminante por
separado colocada en el fogón y percutida por el martillo.
Dados ya estos pasos avanzados sobre la retrocarga, sólo
quedaba inventar el cartucho metálico, lo que realizaron en Estados
Unidos posiblemente como consecuencia de los estudios y necesidades
que provocó la guerra civil americana (1861-1865), donde se probaron
los últimos modelos y prototipos de armas. Al igual que en Europa,
muchas batallas se decidieron por el tipo de armas utilizadas, su
capacidad de disparo y su efectividad.
Casi con la misma rapidez que emergieron las armas de
retrocarga, con casquillo metálico, se creo la necesidad de dotar a estas
armas de un sistema de repetición, es decir; que dispusieran de un
mecanismo de carga rápida acoplado al arma, en lugar del tradicional
monotiro. La influencia del rifle de palanca Winchester de 1866 se
trasladó a Europa donde se creó el Mauser 1871 de cerrojo giratorio. El
siguiente paso fueron las armas semiautomáticas y automáticas a partir
de 1900.
En lo que respecta a las armas cortas, en aquellos años en
los que sólo se conocía el revólver, su evolución solamente se había
notado afectada por el paso del sistema de avancarga al de retrocarga y
del originario de simple acción al de doble acción, que terminó de
imponer el revólver de cartucho metálico como arma individual de
cualquier persona que quisiera en Estados Unidos y de las fuerzas de
Policía en los países de Europa, (donde en los años sucesivos, a partir
del 1902, se estableció la necesaria autorización oficial para la tenencia
lícita de armas).
Ya en los alrededores de 1.900 se empezaron a producir
prototipos de las armas cortas semiautomáticas, que terminarían por
implantarse y convivir con los revólveres hasta la actualidad.
Hemos recorrido brevemente como fueron evolucionando las
armas para poder pasar a desarrollar, por separado, los componentes de
las armas y comprender el porqué de sus cualidades, analizadas desde el
punto de vista de la Balística.
A la hora de empezar a estudiar la Balística tenemos que
partir, en principio, de dos factores determinantes: el Arma y el
Cartucho, que condicionarán con posterioridad todas las peculiaridades
técnicas que nos vamos a encontrar en el análisis balístico. Por tanto, es
de obligada explicación y entendimiento conocer todo lo posible sobre el
cartucho metálico, con sus características, componentes, tipos, etc,
además de determinadas partes del arma que intervienen en la balística,
como el cañón y su calibre.
EL CARTUCHO METÁLICO
Los cartuchos metálicos convencionales están compuestos por
una vaina donde van alojadas en su parte interior la pólvora y en cuya
base se aloja el fulminante y por el proyectil que se acopla en la
boca del casquillo
Actualmente existe la Comisión Internacional Permanente
(C.I.P.) para la Prueba de Armas de Fuego Portátiles, de la que forma
parte España, que establece, para cada calibre, una estandarización de
las dimensiones tanto del cartucho como de la recámara del arma.
De esta forma normalizan una “recámara mínima” con sus
dimensiones mínimas y el “cartucho máximo” o de dimensiones
máximas, para así poder asegurar la intercambiabilidad completa de
municiones fabricadas en cualquier parte del mundo, dentro de un
mismo calibre. (Ver Anexo 1).
SISTEMAS DE PERCUSIÓN DE CARTUCHOS METÁLICOS
Los primeros cartuchos metálicos que se empezaron a utilizar
en Europa con las armas cortas de retrocarga, sobre 1.836, fueron
ideados por el francés Lefaucheux que inventó el cartucho de percusión
“de espiga” el cual consistía en un cilindró de latón relleno de pólvora
negra, con un proyectil ojival encajado por su cuerpo hasta la mitad del
casquillo, y una cápsula con fulminante en su base, interiormente era
percutida por una aguja o espiga que sobresalía ligeramente del culote
del casquillo. Al presionar el disparador, el martillo percutor golpeaba a
la aguja que, por fricción, hacia detonar el fulminante. Eran cartuchos
que había que colocar adecuadamente en las recámaras y tener mucho
cuidado es su manejo para evitar disparos accidentales al golpearse o al
caerse.
En Estados Unidos empezaron a utilizarse cartuchos metálicos
denominados Lipfire, en los que, en un lado de la base de la vaina
estaba contenido el fulminante. Su mayor inconveniente era que, al no
ser simétricos la alimentación de los cartuchos en recámara requería
cierto cuidado para recargarla adecuadamente.
Varios años después de la aparición de estos cartuchos, sobre
1.857, surge una nueva munición inspirada en la Lipfire. Este nuevo
cartucho en vez de tener el fulminante en una zona de la base lo tiene
colocado a lo largo de todo el contorno de su base (RIM), no siendo por
ello necesario prestar atención a como se colocaba el cartucho al
cargarlo, se le denominaba Rimfire o Percusión anular, ya que la
aguja puede golpear en cualquier parte del borde del culote,
comprimiendo su pestaña y provocando el encendido del fulminante;
para ello es necesario que la pestaña se apoye sobre el plano de culote
de la recámara. El único problema de éste sistema era que no se podían
utilizar en municiones demasiado potentes puesto que las paredes del
culote eran demasiado finas y no se podía aumentar su espesor porque
el percutor no habría llegado a detonar y activar el fulminante.
El cartucho de percusión anular todavía se utiliza con armas
del calibre .22, munición óptima pero de potencia inferior al resto de los
cartuchos actuales. Este cartucho había sido desarrollado anteriormente
en Europa, sobre 1.847, por el francés Flobert que creó los cartuchos de
percusión anular de pequeño tamaño y calibre y que no contenían
pólvora en su interior saliendo el proyectil disparado por la fuerza de los
gases originados sólo por el fulminante, siendo ésta la única diferencia
que existe en los cartuchos actuales entre un Flobert y uno de percusión
anular.
El tercer paso en la evolución de los cartuchos llegó, varios
años después, en 1.868, cuando Hiram Berdan inventó en América el
cartucho de percusión central, reinventado un año más tarde en
Inglaterra por Edwin Boxer.
Como su nombre indica la aguja percutora tiene que golpear
en el centro de la base del culote del cartucho donde ese encuentra
alojada la cápsula con el fulminante. A simple vista todas las cápsulas
son idénticas pero se pueden distinguir por el tipo de cebo que llevan.
Las cápsulas pueden ser Berdan o Boxer.
Este sistema de percusión terminó por revolucionar los
cartuchos metálicos y asentó para siempre los principios de las armas
modernas desde el momento que empezaron a inventarse y adecuarse
todas las armas nuevas para los cartuchos de percusión central que
llegaron a facilitar la recarga y los futuros automatismo.
Las cápsulas fulminantes.- para cartuchos de percusión
central consisten desde su creación en un pequeño recipiente metálico
de latón o cobre, en el que va alojado el explosivo iniciador, de gran
sensibilidad, bien prensado, aislado del exterior por opérculos, lacas o
barnices, pero capaz de hacer explosión por percusión. Para
estanqueizar la cápsula de la vaina se recubre con una laca celulósica de
color.
La cápsula es un elemento trascendental para el
funcionamiento del cartucho y desde su invención ha evolucionado
considerablemente su composición y su modo de fabricación. Deben de
ser seguras y estables y fiables para producir el disparo. Esta formada
por:
Un elemento metálico.- Generalmente fabricado de latón
72/28, cobre-cinz.
Mezcla iniciadora.- Compuesta desde sus inicios por uno de
estos dos elementos básicos: Fulminato de Mercurio o Estifnato de
Plomo-Tetraceno. Estos son explosivos iniciadores, capaces de detonar
por fricción, choque o llama, muy sensibles y capaces de transmitir el
fuego a aquellas pólvoras con las que estén en contacto.
A estos iniciadores puros siempre se les añaden otras
substancias oxidantes, reductoras, etc.
Su principal papel es la iniciación de la combustión de la
pólvora y para ello es muy importante la temperatura de detonación,
longitud de su llama y la presencia de partículas pesadas que, por su
gran masa, transmiten mucha energía y por choque son capaces de
propagar la detonación.
Actualmente se siguen utilizando las mezclas con alguno de
estos componentes básicos. El Fulminato de Mercurio es más corrosivo
que el Estifnato, pero, en cualquier caso, dependiendo del fabricante,
nos vamos a encontrar con algunos de estos componentes:
- Estifnato de Plomo.- Explosivo iniciador principal que más se
utiliza en la actualidad.
- Fulminato de Mercurio.- Explosivo iniciador principal de poca
potencia, gran velocidad y violencia en la detonación. Sensible al
choque. Prácticamente ya en desuso.
- Trinitrorresorcinato de Plomo.- Explosivo iniciador principal,
sensible al calor. Poca potencia y gran violencia y velocidad a la
detonación. No es higroscópico.
- Clorato Potásico.- Explosivo principal que puede servir de
catalizador de la inflamación del Fulminato de Mercurio. Muy
corrosivo y poco utilizado. Prácticamente ya en desuso.
- Tetraceno.- Muy sensible al choque, se utiliza como mezcla.
- Nitrato de Bario.- Oxidante, utilizado para que la combustión
alcance mayor temperatura.
- Sulfuro de Antimonio y Azufre.- Reductor, regula la longitud de la
llama.
- Perióxido de plomo.- Oxidante, facilita la inflamación.
- Siliciuro Cálcico.- Reductor, abrasivo que facilita la inflamación
por fricción como agente térmico.
- Polvo de vidrio.- Sensibilizante que favorece la inflamación por
efecto mecánico.
- Tiocianato cuproso.- Actúa de antiácido y reductor, sirve de
transmisor de calor útil para la iniciación.
- MgO, ZnO, CO3Ca.- Estabilizadores químicos, neutralizan restos
ácidos.
- Trilita y Tetralita.- En pequeñas dosis incrementa la potencia de
las mezclas iniciadoras.
El Opérculo.- De papel o estaño, para preservar de la
humedad.
El Barniz.- Para el sellado final de la cápsula. De vital
importancia, cada fabricante guarda en secreto su composición y
características.
El Yunque.- En las cápsulas Boxer. De latón 72/28.
Actualmente existen dos tipos de cápsulas fulminantes para
cartuchos de percusión central: Boxer y Berdan.
En el cebo Berdan el yunque forma parte del casquillo. En el
cebo Boxer, el yunque forma parte de la cápsula fulminante. El yunque
es una especie de pivote contra el que golpea la pared de la cápsula al
aplastarla la aguja percutora y provoca el incendio del fulminante.
Podemos apreciar fácilmente la diferencia entre dichas
cápsulas examinando en el interior del casquillo. Si al fondo solamente
observamos un orificio central o chimenea por donde se transmite el
fuego del iniciador a la pólvora del interior del casquillo es Boxer. Si
observamos dos orificios o chimeneas, es Berdan. También se aprecia la
diferencia en que cada vaina lleva un alojamiento adecuado al tipo de
cápsula.
Conviene saber que los cartuchos con cápsula Boxer se
pueden utilizar para recarga y los que portan cápsula Berdan no se
reutilizan para recarga por el peligro que conlleva colocar estas cápsulas
manualmente.
A la hora de analizar determinados aspectos de la balística nos
va a ser interesante conocer el tipo de cápsula y los componentes de la
misma.
La vaina o casquillo.- es uno de los cuatro elementos del
cartucho y sirve de contenedor de los otros tres. Están fabricados
normalmente de latón militar 72/28 (72% de Cobre y 28 % de Zinc)
aunque últimamente se ven algunos más económicos de aluminio. Al
dilatarse en el momento del disparo, acoge los gases de la combustión y
soporta sus presiones, después del disparo debe recuperar rápidamente
sus dimensiones para permitir su extracción de la recámara sin adherirse
a ella.
Hay que saber diferenciar cuando se observan las vainas
según sus características y así poder determinar para que armas son
adecuadas. Estas pueden ser de diferentes tipos, para distinguirlos se
dividen en: Grupos, Subgrupos y Variantes.
Grupos : Indican las diversas formas en que se pueden
presentar las paredes del casquillo.
Cilíndrica: Sus paredes son paralelas entre sí.
Cónicas: Sus paredes tienden a converger en la parte superior.
Golleteada: Sus paredes superiores presentan un claro
estrechamiento o gollete similar al del cuello de las botellas.
Las cilíndricas y las cónicas se utilizan principalmente para
munición de arma corta, estas últimas prácticamente en desuso.
Las golleteadas se utilizan principalmente en cartuchos de
fusil y armas largas rayadas así como en armas cortas hace años
también en algunas armas cortas.
Subgrupos: Se pueden reducir a cinco formas fundamentales:
Rimmed (con reborde o pestaña).- Disco de la base más ancha que
las paredes del casquillo. Sin ranura del extractor. Se utilizan
generalmente en revólveres y algunas armas de repetición. Ultimamente
en algunas pistolas, aunque con riesgos de sufrir encasquillamientos. En
muchas de las catalogaciones de los cartuchos viene señalado con una
“R” detrás del calibre.
Rimless (Sin reborde, ranuradas).- Disco de la base del mismo
diámetro que las paredes del casquillo y tiene ranura para el extractor.
Son los más utilizados en las armas actuales. En muchas de las
denominaciones de los cartuchos viene señalado con las letras “RL”
detrás del calibre.
Semi Rimmed (con semireborde).- Disco de la base ligeramente más
ancha que las paredes del casquillo, con ranura para el extractor,
principalmente usado para armas cortas. Viene señalado en muchas de
las catalogaciones de los cartuchos con las letras “SR” detrás del calibre.
Rebated (con la base reducida).- Diámetro del disco de la base más
pequeño que el de las paredes del casquillo. Utilizado hasta hace poco
solamente para munición de artillería. Ultimamente en algunas pistolas
con cañones intercambiables para no tener necesidad de cambiar el
cierre.
Belted (reforzadas o fajadas).- Diferente de los anteriores al tener
en la parte inferior del casquillo una cintura más gruesa que sirve para
reforzarlos además de ser Rimless. Se utiliza en fusiles de caza de gran
potencia.
Variantes : Se basan solamente en la forma de la parte inferior
del disco de la base del casquillo:
Chata.- La base del casquillo es plana. Se tiene en la mayoría de los
cartuchos de la actualidad.
Redondeada.- Base de forma convexa, actualmente, prácticamente
en desuso.
La pólvora.- es el tercer componente del cartucho que
analizamos. Gracias a la pólvora se consigue que unos granos de energía
química encendidos en un volumen reducido se transformen en una gran
energía térmica y al empujar el proyectil fuera del cañón en energía
mecánica.
Partiendo de los primeros cartuchos metálicos cargados con
pólvora negra con una composición estándar de 75% de Salitre, 15,6%
de Carbón y 9,4% de Azufre, se fueron mejorando las características de
sus componentes, su pureza, su composición y su granulado, punto este
del tamaño de los granos que servía para adaptarlos a las necesidades
de su utilización.
La pólvora negra tiene una característica física manifiesta, la
gran cantidad de humo que despide tras el disparo producto de que la
combustión deja muchos residuos sólidos, por dicho motivo se le
denomina “pólvora humeante”.
Las pólvoras no humeantes que se empezaron a fabricar como
propelente de las armas de fuego poco antes del año 1900 (en el año
1887 se conoce el primer cartucho de pólvora no humeante, calibre 8
mm. Lebel para el fusil Lebel.), se basan en compuestos químicos
derivados de la nitración de compuestos orgánicos del carbono y su
combustión produce poco humo ya que los residuos son casi por
completo gaseosos.
Pueden ser de varios tipos según se mezclen determinados
productos a la base inicial de nitrocelulosa. Añadiendo y mezclando a
estos productos básicos determinados compuestos químicos se consigue
alterar la combustión y la inflamación de la pólvora dependiendo también
para ello de la forma y del grosor de los granos.
Desde el punto de vista de la utilización de las pólvoras como
explosivo, básicamente vamos a encontrar dos tipos de explosivos para
armas: Deflagrantes y Detonantes.
Entendemos como deflagrantes cuando se `produce una
explosión de naturaleza química en la que la zona de reacción se
propaga en el medio inicial por conductividad térmica, cuando reacciona
una partícula calienta todas las demás y crece su temperatura hasta
llegar a su autoinflamación. La pólvora es pues un explosivo cuyo
régimen de descomposición natural es la deflagración Estos explosivos
“propelentes” tienen una velocidad de transformación que no sobrepasa
los 2.000 metros por segundo; se les añaden otras sustancias para
acelerar su velocidad de combustión.
Los llamados explosivos detonantes son las sustancias o
mezclas de sustancias de naturaleza química, cuya reacción de
descomposición de carácter oxidante se produce en un tiempo muy
breve con gran producción de calor que se acumula en los gases
originados en forma de energía cinético molecular capaz de
transformarse en trabajo mecánico. La velocidad de propagación de la
combustión, llamada onda expansiva, es de 1.000 a 10.000 metros por
segundo: se suelen presentar en una combinación de explosivos
detonantes y algunas sustancias que ralentizan la velocidad de
combustión optimizando la presión y adecuándola para las armas
portátiles.
Dependiendo de las características de la pólvora va a
depender lo que ocurra dentro del arma: la presión máxima que se
produzca dentro del cartucho, el funcionamiento de la presión en el
interior del cañón y la velocidad inicial del proyectil al salir por la boca
de fuego del arma. Todo esto nos viene dado por la velocidad de
combustión, (característica de cada determinada pólvora, que es la
velocidad con que cada grano de pólvora explosiona), y de la velocidad
de inflamación (que es la velocidad con que la explosión se transmite
desde un grano a otro hasta coincidir con la explosión máxima de todos
los granos de la carga).
De ello derivará la importancia de la forma y grosor de los
granos que condicionará la velocidad de combustión y el desarrollo de
las presiones en función directa de la superficie presentada a la
combustión, pudiendo, por tanto, variar sus efectos desde una acción
suave a una violenta, eligiendo un grano tubular grueso o un grano muy
fino, respectivamente.
Va a ser de gran importancia para el investigador y estudioso
de la balística conocer las consecuencias y reacciones que de cada tipo
de pólvora dejará como rastro de su uso porque nos van a indicar los
diferentes tipos de señales y residuos dejados por la combustión
producto de los disparos, con los que podremos posteriormente analizar
y aportar datos importantes a la balística forense como las diferentes
huellas dejadas por la pólvora en el cuerpo humano y la distancia de
disparo entre el arma y el objeto que lo recibe. Por este motivo es
necesario explicar varias características de los residuos de la combustión.
En las distintas composiciones de las pólvoras se encuentra
frecuentemente oxígeno. En el caso de las pólvoras realizadas con
nitrocelulosa pura el oxígeno es muy escaso y la pólvora se denomina
“de combustión incompleta” o “de simple base” y entre sus residuos se
pueden encontrar restos sólidos de carbón y restos gaseosos de óxido de
carbón el cual tiende a continuar la combustión en el exterior en donde,
en contacto con el oxígeno de la atmósfera, puede provocar llamaradas.
Al alcanzar temperaturas menos elevadas los residuos son menos
dañinos para el cañón del arma. Las pólvoras de este tipo tienen una
densidad más voluminosa, ocupan más. Son bastante higroscópicas y
son muy adecuadas para armas ligeras.
En el caso de las pólvoras que poseen nitroglicerina además
de la nitrocelulosa, el oxígeno se encuentre por exceso y la pólvora se
llama “de combustión completa” o “de doble base”. En sus residuos no
se encuentran partículas de carbón libre ya que el oxígeno se desarrolla
en forma de ozono. Esto produce una gran elevación de su temperatura
de combustión y tiene el efecto de que sean fuertemente oxidantes y
corroen más el cañón del arma. Las pólvoras de este tipo tienen una
densidad más condensada, ocupan menos. Son poco higroscópicas. Este
tipo de pólvora se subdivide en Esferoidales y Discoidales (esferoidal
aplastada). Tiene una progresividad decreciente y se pueden trocear en
glóbulos muy pequeños.
Existen también las pólvoras llamadas “de triple base”, en
las que además de nitroglicerina y nitrocelulosa llevan un tercer
elemento, la nitroguanidina, un producto que disminuye la
temperatura de combustión rebajando su potencia y aminorando por
tanto la erosividad y la llamarada.
Cualquiera que sea el tipo de pólvora moderna que se utilice,
con cargas normales, nos vamos a encontrar que se queman por
completo, no dejando prácticamente residuo de ninguna clase. Sólo en
las cargas poco potentes se pueden observar en el cañón partículas sin
quemar, por falta de presión suficiente, pero que no interfieren en la
precisión del arma, pues son sopladas fuera del cañón por los gases que
preceden al proyectil. En cualquier caso sus residuos se limpian
fácilmente con disolventes que no atacan al acero del cañón.
Actualmente, cada fabricante de cartuchos utiliza las mezclas y
tipos de pólvora que, tras sus continuas y exhaustivas pruebas, les
parecen más adecuados y fiables para cada tipo de munición y calibre.
En estos análisis y en los que realizan después los Bancos Oficiales de
Pruebas se miden las dimensiones de los cartuchos para ver si se
encuentran dentro de los márgenes de tolerancia permitidos para cada
tipo de calibre, la calidad de cada uno de los componentes del cartucho
y, sobre todo, las presiones que desarrollan cada tipo de pólvora en el
interior del cañón.
Por tanto, es conveniente saber que la fuerza específica de un
explosivo es la presión desarrollada por una unidad de peso en una
unidad de volumen libre. Estas presiones nos las vamos a encontrar
expresadas en kilogramos fuerza por centímetro cuadrado ( Kgf/cm² ).
Actualmente la medida legal de presión es el Pascal. En la
práctica los laboratorios de balística de casi todo el mundo utilizan como
medida de referencia el Megabar que se designa comúnmente como
“bar”.
En los manuales técnicos que acompañan a cada arma nos
vendrá señalada la presión máxima que puede soportar su cañón, y en
las cajas de cartuchos también se pueden encontrar indicada la presión
máxima que puede producir cada cartucho, teniendo en cuenta estas
características podrá evitarse realizar una mezcla peligrosa entre
cartuchos y armas incompatibles o inadecuadas entre sí.
Hay que tener en cuenta que en el sistema americano e
ingles, las presiones vienen expresadas en libras por pulgada al
cuadrado “Pounds per Square Inch” (psi) y que por tanto nos
podremos encontrar con ambos tipos de mediciones. Debe saberse, por
tanto, su conversión exacta para entenderlo adecuadamente:
Kgf/cm² == psi x 0,07031
Psi == Kgf/cm² x 14,223
Con los modernos métodos de medición se puede medir la
evolución de la presión en el interior de todo el cañón y mediante un
ordenador observar la curva de desarrollo de la presión (expresada en
bares) en función del tiempo (expresado en milisegundos).
Kgf/cm² == 0.980665 bar.
1 bar == 1,01972 kgr/cm².
También podemos clasificar las pólvoras según las formas y
dimensiones del grano que, como ya se ha dicho, influirán directamente
sobre el control de la velocidad:
- Cilíndrica.- Granos cilíndricos macizos.
- Tubular.- Granos cilíndricos huecos.
- Multiperforada.- Granos cilíndricos acanalados por varios
agujeros.
- Esféricas.- Granos esféricos o esféricos aplastados.
- Lentejuela.- Grano cilíndrico macizo de pequeño espesor.
- Laminillas.- Granos paralelepípedos de forma plana.
- Bandas.- Granos paralelepípedos largos de poco espesor.
La bala o proyectil.- es el último elemento que se va
explicar y resulta ser al servicio del cual están el resto de los
componentes del cartucho. La bala más comúnmente utilizada suele
estar compuesta por dos elementos y hay que analizar la materia prima
que forma cada uno de estos.
También encontramos balas formadas por un solo elemento,
normalmente una aleación de plomo y antimonio, en ocasiones con
pequeños porcentajes de estaño. Hay algunas otras balas macizas poco
usuales de un solo elemento cobre, madera, plástico.
Las balas de aleación son más económicas por ser más
baratas de hacer que las de camisa. Estas balas de plomo debido a su
baja temperatura de fusión se utilizan en cartuchos de baja potencia. La
utilización repetitiva con un arma de cantidad de disparos seguidos
puede provocar un emplomamiento del ánima del cañón.
Las compuestas por dos elementos tienen uno común que es
la envuelta o camisa que acoge el resto de los elementos, suele ser de
latón militar 90/10 (90% de cobre 10% de zinc), aunque las hay también
de cupro niquel, acero cobreado, etc. El latón utilizado para las camisas
de los proyectiles es de distinta proporción que la de los casquillos.
El otro elemento es el que forma el núcleo que rellena la
envuelta, suele ser de aleación plomo-antimonio, éste último al 2 o 3% y
tiene la finalidad de ajustar el peso de la bala a las tolerancias de sus
dimensiones, darle una consistencia suficiente para que no se deforme
durante el disparo y que cumpla las exigencias de perforación. Existen
cada vez más cartuchos que montan proyectiles de características
especiales según la finalidad para la que son creados, más adelante
describiremos los más llamativos y modernos según sus formas y
composiciones.
En cuanto a la forma de la envuelta del proyectil podemos
encontrarlas abiertas o cerradas por detrás que son las balas blindadas y
abiertas por delante que dejan ver el plomo en la punta y son las balas
expansivas por la deformación que sufre en el choque con el blanco.
Estas son las más comunes pero en cuanto a su forma general las
podemos encontrar esféricas, cilíndricas, ojivales, aerodinámicas,
cilíndrica cónica, etc. Esta forma nos influirá determinantemente en el
coeficiente aerodinámico.
Sus dimensiones vienen determinadas normalmente por
su diámetro o calibre y su longitud que junto con su composición
configurará la estabilidad en el vuelo.
DENOMINACION DE LOS CALIBRES.
Debemos conocer que existe una pequeña diferencia sobre el
calibre de las armas y el de los cartuchos (medidas de recámara más
anchas que la de los casquillos y diámetro de cañón inferior al diámetro
de proyectil ) y explicar como es la denominación nominal de los
cartuchos metálicos desde sus orígenes.
Para empezar hay que tener en cuenta que existen dos formas
diferentes de denominar los cartuchos. La corriente anglosajona,
utilizada en Estados Unidos y en el Reino Unido describe todas las
medidas en pulgadas, (los americanos en centésimas de pulgada y los
ingleses en milésimas de pulgada) y la Europea denomina los cartuchos
teniendo en cuenta normalmente las dimensiones reales del cartucho
completo medidas desde el sistema métrico decimal (normalmente en
milímetros). Muy importante tener en cuenta que en el sistema
anglosajón para expresar por ejemplo 0,375 milésimas de pulgada le
eliminan el 0 y sustituyen la coma por un punto quedando entonces
.375, es conveniente por tanto anteponer este punto para expresar
correctamente los cartuchos británicos y norteamericanos.
Posiblemente pueda confundirnos un poco pero hay que decir
que ninguno de estos sistemas puede servirnos como norma puesto que
en todos ellos hay excepciones, sobre todo entre los norteamericanos
donde es constante la desnormalización. Algunos ejemplo son: los
calibres .44 americanos cuyo diámetro real suele estar comprendido
entre .427 y .430 milésimas de pulgada. El más conocido calibre .38
Special para revólver que podríamos pensar que su diámetro es .380
milésimas de pulgada y que sin embargo mide realmente .358.
Es conveniente saber además que cuando hablamos de los
cartuchos para arma corta de 9 mm., también se está hablando de los
muy conocidos .38 Spl y del .357 Magnum con el proyectil del mismo
diámetro.
Muchos calibres tendremos que entenderlos por la
denominación con que se les conoce, pero sobre todo sepamos entender
que muchas veces existen diferencias entre la denominación de un
cartucho y su calibre y medidas reales.
Posiblemente en lo referente a cartuchos para armas largas,
bien de caza o militares sea donde más mezclas y denominaciones
distintas nos podemos encontrar y en las armas cortas donde menos
dificultades vamos a encontrar.
Los primeros cartuchos de fuego anular por ser de origen
norteamericano se definen y nombran generalmente por el calibre
expresado en centésimas de pulgada.
Así nos podemos encontrar con los calibres .22; .25; .32; .30;
.38; .41; y .44 que aparecieron en primeras versiones cortos pero que
después según se fue alargando la vaina para que contuviera más
pólvora fueron apareciendo mas versiones y tenemos por ejemplo .22
Short (corto) de 1.857; .22 Long (largo) en 1871, .22 Extra Long (extra
largo) en 1880, y el .22 Long Rifle (largo para rifle) en 1887.
Actualmente quedan en uso el .22 Short, el .22 Long y el .22
Long Rifle aunque nos podremos encontrar otros nuevos como el .22
Magnum, el .22 Stinger o el .22 Xpediter, todos de percusión anular.
Los primeros cartuchos metálicos de fuego central estaban
cargados con pólvora negra. En Estados Unidos se utilizó un sistema que
los nominaba por este orden: el calibre del cartucho, el peso de la
pólvora negra en grains, y el peso del proyectil también en grains
(ejemplo .44-40-200; .45-70-500; etc), normalmente se terminó por
suprimir el último dato a medida que se fueron diversificando los pesos
de proyectil de cada cartucho.
Posteriormente, con la llegada de la pólvora sin humo, se
empezó a utilizar otra forma de denominarlos con el calibre aproximado
del proyectil seguido por el nombre de la fábrica, persona que lo diseñó
o lo introdujo en el mercado (por ejemplo .455 Webley .30-06
Springfield; .256 Newton, .32 Smith Wesson; etc). En armas cortas nos
encontraremos con denominaciones Corto, Largo, Special. y Magnum.
Esta norma también tenía sus excepciones como las que ya
mencionamos anteriormente.
Después tenemos experimentos o modificaciones a los que
son muy aficionados los americanos y que ellos denominan Wild Cats
como por ejemplo el cartucho 7-08 Remington que indica que se trata de
una vaina del .308 Win. Golleteada, para un proyectil de 7 mm., y como
se puede ver está denominación se salta todo tipo de nomenclatura.
El sistema Inglés es bastante parecido al norteamericano pero
el calibre esta indicado en milésimas de pulgada, con el nombre del
fabricante o inventor a veces precedido o seguido de la denominación de
la forma de la vaina (ejemplo .280 Rimless Ross; .300 Holland and
Holland Magnum Belted; etc.). También se les añadían expresiones
como Magnum, Express, B.P. (Black Powder) para pólvora negra, N.E
(Nitro Express) para pólvora sin humo.
Cuando en casi toda Europa, excepto en Gran Bretaña, se
adoptó el sistema métrico decimal, empezaron a aplicar la nueva
nomenclatura a los cartuchos metálicos, expresándola por medio de dos
cifras separadas por el signo x, la primera indica la medida del diámetro
del proyectil y la segunda la longitud de la vaina, ambas en milímetros
(ejemplos: 9 x 19 mm.; 7,65 x 17). Hacia esta denominación genérica es
hacia la que se tiende actualmente pero seguimos conviviendo con los
nombres abreviados normalmente originales de los cartuchos.
El 9 mm. Parabellum (9 x 19) fue desarrollado en Alemania
por la empresa D.W.M. de donde cogió el nombre del código telegráfico
de la fábrica: Parabellum.: El 9 mm Bergmann (9 x 23) fue diseñado por
Teodord Bergmann. También tenemos que compartir definiciones del
mismo cartucho como la del 9 mm. Corto (9 x 17) y conocido desde sus
inicios como .380 A.C.P. (Automatic Colt Pistol) iniciales que nos servirán
para distinguir entre un mismo calibre para pistolas, cuando las lleve, o
para revólver.
Lo cierto es que en la actualidad todos los cartuchos que nos
encontramos siguen teniendo cualquiera de las denominaciones de las
que hemos hablado con sus variantes y significados. Los cartuchos
viejos con sus nombres originales y los nuevos con el calibre expresado
según el gusto particular de la empresa que los patenta. Al final en
Europa nos acostumbramos a las denominaciones anglosajonas o a
ponerle apellido y traducir sus calibres a nuestro sistema métrico.
Tengamos como referencia obligatoria siempre a mano que:
Cuando hablamos de longitudes:
1 pulgada .………….. 25,4 milímetros.
1 milímetro………….. 0,03937 pulgadas.
Cuando hablamos de peso:
1 grain………………… 0,0648 gramos.
1 gramo……………….. 0,03527 grains.
1 onza…………………. 437,5 gramos.
1 gramo……………….. 0,03527 onzas.
Conozcamos por tanto los calibres de los cartuchos para saber
por que armas pueden ser disparados y comprobemos siempre la misma
en la leyenda que cada cartucho lleva en la base de la vaina, donde
suele figurar su calibre y la marca del fabricante del cartucho.
Nos encontraremos en algunos cartuchos marcados en su
culote detrás del calibre con la expresión + P, que nos indicarán que sus
presiones y por tanto sus prestaciones son superiores a las de los
cartuchos normales.
DIFERENTES TIPOS DE CARTUCHOS Y PROYECTILES
Para empezar, este apartado, es conveniente diferenciar entre
los cartuchos de uso policial, los de uso militar, los de uso deportivo y los
utilizados para la caza, lo mismo para arma larga que para arma corta.
Aquí se trata de los cartuchos policiales y militares para arma corta
porque el objeto de este estudio es la balística de las armas cortas y
teniendo en cuenta que cada vez va teniendo más implantación en
España y a ser más conocidos los usos y avances de las municiones
policiales norteamericanas.
En lo referente a los cartuchos para uso militar hay poco que
hablar. El Convenio Internacional de La Haya de 1.899 y la posterior
ratificación de la Convención de Ginebra prohibe “el empleo de balas que
se ensanchen o se aplasten fácilmente en el cuerpo humano, tales como
las balas de envoltura dura, las cuales no cubran enteramente el núcleo
o estuvieran provistas de incisiones”.
Está claro que para uso militar sólo están permitidas las balas
ojivales con envuelta o camisa completa aunque ésta quede abierta por
la parte del culote de la bala, esto es debido a que se le hace más daño
a un ejercito hacerle atender heridos que enterrar muertos, y es más
humano herir incapacitar temporalmente que matar. Este proyectil es del
tipo denominado “ordinario” para uso militar. Tiene un gran poder de
penetración y un menor poder de detención.
En cuanto a los cartuchos de uso policial las consideraciones
que se han de tener en cuenta son distintas. El actual Reglamento de
Armas español, prohibe expresamente para su uso civil los proyectiles
tipo Dum Dum y las municiones con proyectiles de punta hueca,
precisamente estos últimos el tipo de cartucho que se demuestra como
más efectivo y práctico para dotación policial.
En la actualidad la incidencia de los avances en este campo,
principalmente originados por el gran mundo de las armas en Estados
Unidos, ha provocado que la mayoría de los cuerpos policiales hayan
asimilado otro tipo de consideraciones distintas a las militares con
diferentes perspectivas de utilización como pueden ser el uso de las
armas policiales en lugares donde se pueden producir daños a terceros
provocados por rebotes imprevisibles lo que debería descartar para su
uso los proyectiles ordinarios blindados.
Atendiendo a estos motivos, sin tener en cuenta otros como
los de la caza, más amplios y no contenidos en este trabajo, se han
desarrollado varios tipos de proyectiles denominados de punta blanda o
hueca con su envuelta incompleta y otros blindados pero con su envuelta
prefragmentada. Estos cartuchos mejoran considerablemente su poder
de detención disminuyendo ligeramente su poder de penetración. A su
vez, al facilitar su expansión con el impacto, reducen la posibilidad de
rebote en relación con el cartucho militar ordinario blindado.
Hay muchos tipos de cartuchos, los que se mencionan a
continuación son los que pueden ser utilizados en armas cortas.
Prácticamente todos los cartuchos son supersónicos (velocidad
inicial superior a 340 metros/segundo), pero existen varios tipos o
calibres de cartuchos que si no indican lo contrario su velocidad es
subsónica (inferior a 340 m/s), como pueden ser el .22 Short, .22 Long
Rifle y .45 ACP, de sobra conocido como tal por los expertos policiales.
En cualquier caso el resto de los cartuchos pueden ser adaptados o
fabricados especialmente para que tengas unas cualidades subsónicas.
A continuación se van a relacionar una serie de denominaciones de
cartuchos y proyectiles que nos podremos encontrar:
Cartuchos de alta velocidad.- Cartuchos en los que se utiliza un tipo
de pólvora especial para aumentar su velocidad, que influirá en su poder
de penetración. Suele acompañarse de una mejora en las características
y peso del proyectil.
Cartuchos de pruebas.- Cartuchos sobrecargados en la cantidad de
pólvora o su tipo para originar presiones muy altas y probar las
resistencias de las armas.
Cartuchos perforantes.- Cartuchos con gran poder de penetración y
capacidad de atravesar superficies duras como pequeños blindajes
debido a la composición del proyectil (núcleo de tungsteno, acero, etc.) y
a la gran energía procedente de una pólvora especial.
Cartuchos intimidantes.- Cartuchos utilizados policialmente con el
proyectil de madera o de plástico, escaso alcance y efectividad. De sobra
conocido estos últimos por unidades antidisturbios.
Cartuchos de gas.- Utilizado por la policía de algunos países como
defensa personal, en los que se carece de proyectil y lleva una carga de
gas lacrimógeno (CS, CN). También nos encontraremos con cartuchos
cargados con anestésico.
Cartucho de salvas o fogueo.- Cartucho que carece de bala o es
fungible. Desde hace algún tiempo se fabrican de plástico y los más
modernos se están normalizando y suelen ser de color blanco.
Proyectiles expansivos.- El proyectil tiende a deformarse en el
momento del impacto.
Proyectiles de punta ojival.- Pueden ser de punta ojival aguda
(normalmente para arma larga) y punta ojival roma (para arma corta,
normalmente). Se atiende a su forma e indistintamente pueden llevar
camisa o no.
Proyectiles de punta blanda.- El proyectil tiene la punta de plomo al
descubierto fuera de la envuelta. Su propósito es que se expanda al
impactar para aumentar el poder detención y evitar rebotes.
Proyectiles de punta hueca.- La punta de la bala está perforada en
el sentido de su eje al objeto de obtener una expansión más rápida. Las
hay con envuelta completa y con un espacio hueco debajo de la punta,
entre ésta y el núcleo de plomo.
Proyectiles de punta bimetálica.- Contienen un injerto de metal más
duro que el plomo en la punta que al impactar provoca su deformación.
Proyectiles macizos de punta hueca.- Son de latón o cobre con un
orificio en la punta cubierto con un tapón de plástico que en unos casos
se cae de la bala en el momento del disparo y en otros casos se
desprende al impactar.
Proyectiles múltiples (tres en uno).- Este proyectil consta de tres
porciones acopladas que se separan durante la trayectoria o en el
momento del disparo.
Proyectiles seccionados.- Son los que se encuentran seccionados
longitudinalmente de arriba debajo de forma que se abren por la mitad
en el momento del impacto.
Proyectiles invertidos.- Se ha colocado a propósito el proyectil con la
punta hacia el interior del cartucho y la base hacia el exterior. De pocas
cualidades balísticas en cuanto a su trayectoria y puntería, pero al
penetrar en el cuerpo por su base determina un orificio amplio e
irregular y origina graves lesiones en profundidad.
Proyectiles Dum Dum.- Nacidos en la India en el siglo pasado llevan
el nombre del arsenal ingles que los fabricó por primera vez. Se
caracterizan por que llevan su envuelta o blindaje abierto por la punta y
por la base. Su efecto expansivo en el impacto es mayor que en los
demás proyectiles.
Proyectiles explosivos.- Las balas que contienen una carga en su
interior que estalla al chocar contra el blanco.
Proyectiles incendiarios.- Llevan en el interior del blindaje una
sustancia incendiaria, normalmente fósforo blanco, que al chocar
pueden producen fuego y dependiendo del medio donde impacten
provocar un incendio.
Proyectiles trazadores.- Al ser disparados indican el recorrido del
proyectil mediante una señal luminosa visible en la parte posterior de la
bala.
Se relacionan algunos de los últimos tipos de cartuchos
diseñados :
THV.- (Tres Haute Vitesse). Cartucho francés de última generación
diseñado con un particular perfil de la bala que tiene una punta en forma
paraboloide-negativa-cóncava y la base del proyectil hueca con las
paredes exteriores provistas de estrías de engrase. Tiene una elevada
carga de pólvora especial que le transfiere una velocidad inicial de 740
metros/segundo y una fuerte energía lo que unido al poco peso de la
bala le confiere unas propiedades de gran poder de detención. Empleo
eficaz en cortas distancias debido a la rápida pérdida de velocidad del
proyectil.
NYCLAD.- Proyectil de punta hueca cubierto con una ligera capa de
nylon y cuyo núcleo de plomo tiene un menor contenido de Antimonio
que aumenta su capacidad de expansión.
K.T.W.- Cartucho perforante creado por Kopsch, Turcus y Ward
cuyas iniciales componen el nombre del cartucho. Su principal
característica es su proyectil fabricado según que modelo en Tungsteno,
Wolframio, Bronce o Latón, cubierto con una ligera capa de Teflón
(Polímero de tetrafluoretileno) de color verde, con forma tronco cónica
redondeada. El teflón facilita la penetración al servir como lubricante.
ALIA.- Proyectil perforante de punta cónica diseñado para obtener
una alta velocidad. Su envuelta es de aluminio y su núcleo de acero
extraduro. Tiene bandas circulares en la base del proyectil provistas de
lubricante.
ACTION SAFETY GECO.- Proyectil de cuerpo metálico hecho de
aleación de cobre, está taladrada en su centro desde la base y en la
punta lleva una caperuza de plástico que protege la cavidad del proyectil
y garantiza la carga en cualquier tipo de arma, este pequeño tapón se
cae al salir la bala por la boca del cañón.
PPC (Protected Power Cavity).- Proyectil blindado en el que el grosor
de la envuelta está calculado en distintas zonas para conseguir una
expansión lenta y uniforme. La punta se rebate para retrasar la
expansión.
SILVERTIP.- Bala provista de una punta postiza de aluminio con
vástago que se aloja en una perforación del núcleo facilitando la
expansión. También existe con punta hueca con un sistema de ranuras
oblicuas de expansión que garantiza la expansión de la bala.
SHORT STOP.- “Parada a corta Distancia”. Cartucho para revólver,
del calibre .38 o .357 Magnum. La bala está formada por un receptáculo
hecho con tejido de kevlar lleno de perdigones muy finos tipo mostacilla
que por efecto giroscópico con que sale de la boca de fuego del arma se
abre, proyectándolos con escaso poder de penetración pero con un gran
poder de detención en distancias inferiores a 15 metros y prácticamente
inofensivo a 30 metros. Diseñada originalmente para actuaciones
policiales en el interior de aeronaves al carecer de potencia para
atravesar el fuselaje incluso en caso de impacto directo.
HYDRA-SHOK.- Cartucho de punta hueca en cuyo interior lleva un
vástago cónico. Al impactar transmite hacia atrás la energía aumentando
el diámetro de las paredes de la bala elevando su poder de detención.
ARCANE.- (del latín Arcanus = Secreto). Cartucho perforante para
arma corta, de uso policial. Su proyectil cónico es de cobre macizo y
utiliza una pólvora cuya fórmula se mantiene en secreto.
ACCELERATOR.- Se hace mención a este tipo de munición aunque
esté fabricado para arma larga por las características especiales que lo
conforman. Es un tipo de cartucho que dispara proyectiles subcalibrados
sirviéndose de la vaina, no modificada, de un cartucho metálico diseñado
originalmente para un calibre mayor. El proyectil va alojado dentro de
una cápsula (sabot) desechable de nailon de alta resistencia, este
soporte es del calibre original del proyectil. De este modo incrementan la
velocidad inicial de la bala disparada y significativamente no quedan las
marcas del ánima del cañón sobre la superficie del proyectil lo que
dificulta o imposibilita su identificación.
ARMAS CORTAS Y MECANISMOS DE FUNCIONAMIENTO.
Como el presente trabajo está claro que va encaminado a las
armas cortas, diremos que estas están diseñadas para su empleo con
una sola mano y por una sola persona y necesitamos conocer al menos
básicamente las posibilidades de empleo de cada arma, características y
cualidades. Diferenciamos entre dos tipos de armas cortas: Revólveres y
Pistolas.
Los modelos de revólveres son tan extensos como sus
diferentes marcas, calibres, longitud, etc, pero su funcionamiento es
básicamente común para todos. Su principal característica es que la
munición que utiliza va alojada en un tambor giratorio con varias
cavidades o recámaras, donde se introduce manualmente. Cuanto menor
es el calibre más cavidades tiene el tambor. El tambor puede girar hacia
la izquierda o hacia la derecha según la marca y modelo del arma. La
otra pieza importante del arma es su armazón que normalmente lleva el
cañón engarzado y fijo sobre el mismo (hay revólveres como los Dam
Wessom que llevan cañones roscables e intercambiables.
Sus mecanismos de disparo pueden funcionar mediante
cualquiera de estos dos sistemas: simple acción o doble acción, excepto
los fabricados en sus orígenes todos los revólveres actuales funcionan
indistintamente en los dos sistemas. La simple acción consiste en hacer
retroceder manualmente el martillo percutor, normalmente con el dedo
pulgar de la mano que empuña el arma, hasta su posición más retrasada
donde queda sujeto por un fiador. Basta apretar el disparador para que
el martillo se libere y caiga con fuerza para golpear en el culote del
cartucho alojado en el tambor el cual está enfrentado al cañón por
donde atraviesa el proyectil disparado. Para el siguiente disparo se repite
la operación.
El sistema de doble acción se acciona apretando directamente
el disparador que provoca mecánicamente dos movimientos, uno del
tambor que gira hasta colocar una de las recámaras con su cartucho
enfrentada al cañón y otro que hace retroceder el martillo hasta que al
llegar a su tope retorna con fuerza hacia delante para golpear el
cartucho, en unos modelos directamente y en otros sobre una aguja
percutora.
En ambos casos hay que repetir todos los movimientos ya
descritos para cada disparo, hasta agotar el tambor.
La presión manual que se ejerce en el disparador al utilizar el
sistema de doble acción es superior, incluso el doble, que la que
realizamos al disparar mediante simple acción.
En los revólveres antiguos la parte delantera del martillo
acababa en punta e incidía directamente contra el cartucho. En los
modernos el martillo sólo golpea a la pieza que forma la aguja percutora,
la cual va articulada para protegerse de caídas accidentales del arma o
golpes involuntarios sobre el martillo. Debe impedir que se dispare el
arma si no se está apretando el disparador.
La descarga de los cartuchos disparados de los revólveres se
efectúa basculando el cañón hacia uno de sus lados, según el fabricante,
y empujando el eje delantero del tambor que moverá el extractor que en
forma de estrella sacará todas las vainas de su interior a la vez.
Los cartuchos utilizados para revólver se caracterizan porque
su base lleva pestaña (Rimmed) que se apoya en los bordes del tambor
e impide que se cuele el cartucho hacia dentro.
Las pistolas se diferencian de los revólveres además de en
su formato, en su funcionamiento, carga, extracción y mecanismos. Los
cartuchos van almacenados en un cargador de petaca que a su vez se
introduce en la empuñadura.
Tiene varias piezas fundamentales separadas entre sí que son:
su armazón con la empuñadura, el cerrojo y el cañón, normalmente
móvil.
Una vez introducido el cargador con los cartuchos en su
alojamiento de la empuñadura se tira con fuerza del cerrojo hasta su
tope trasero, movimiento que sirve para dejar montado en su posición
más retrasada el martillo percutor, seguidamente se suelta el cerrojo
que por efecto de un muelle vuelve hacia adelante y arrastra consigo un
cartucho del cargador para dejarlo alojado en la recámara del cañón,
lugar preparado para el alojamiento del cartucho y para soportar las
presiones y la dilatación de la vaina. Ya ha quedado preparada el arma
para el disparo.
Este mecanismo se denomina también de simple acción.
Al apretar el disparador libera al martillo que se abate hacia
delante y golpea a la aguja percutora que incide sobre el fulminante del
cartucho del cañón provocando el disparo.
En muchas de las pistolas modernas nos encontraremos con
mecanismos de disparo por doble acción, quiere decir que una vez que
tengamos un cartucho en la recámara se pude tener el martillo en
reposo abatido hacia delante y con una presión del disparador, más
fuerte y de mayor recorrido que en la simple acción, provocamos que el
martillo percutor se retrase automáticamente y al llegar a su tope trasero
vuelva violentamente hacia delante a golpear a la aguja.
En las pistolas los gases producidos por el disparo no sólo
sirven para empujar al proyectil fuera del arma, también se aprovecha
parte de su fuerza para empujar hacia atrás el cerrojo del arma que a su
vez engancha en su retroceso, con la uña extractora, el casquillo del
cartucho disparado y lo expulsa fuera del arma, al retornar el cerrojo
hacia delante vuelve a introducir un cartucho del cargador en la
recámara del cañón.
Se repite esta operación mientras haya cartuchos en el
cargador y hasta que se agoten los mismos.
Este mecanismo de disparo se denomina semiautomático,
debido a que después del primer disparo basta seguir apretando el
disparador manualmente antes de cada uno de los siguientes disparos
hasta acabar los cartuchos del cargador.
Se denomina automatismo, y también existe en algunas armas
cortas, cuando una vez cargada el arma, con una sola vez que se
apriete el disparador y mientras se mantenga apretado se van
produciendo los disparos continuados de los cartuchos del arma hasta
vaciar el cargador o levantar el dedo del disparador.
Independientemente del tipo de arma que estudiemos ambas
tienen un importante elemento en común que es el cañón.
Está construido en alguna mezcla de acero que le confiere
una gran resistencia a las presiones que se originan dentro de él. Su
parte interior, denominada ánima, presenta un estriado helicoidal que
cada fabricante determina para cada arma en número, sentido del giro
(hacia la izquierda o la derecha), longitud y en la medida de cada estría
y campo y la distancia entre ellos.
Dentro del cañón una estría es el surco hacia el interior del
cañón y un campo es el saliente o espacio entre dos surcos. Para
determinar el calibre de un arma se mide la distancia entre dos campos
opuestos en la boca de fuego del arma.
Siempre será ligeramente inferior al diámetro del proyectil que
utilice, teniendo en cuenta que el calibre de un cartucho es el diámetro
tomado en la parte más ancha del proyectil. Esta pequeña diferencia de
calibre está provocada para obligar al proyectil a apretarse dentro del
ánima contra las estrías del cañón y coger ese sentido de rotación
longitudinal a su eje que hará su trayectoria más tensa y larga.
CONCEPTO DE BALISTICA
La intención final de este apartado es analizar la Balística
desde el punto de vista que interese al estudioso de la Criminología, que
tiene que analizarla como una de las muchas técnicas policiales a las que
se recurre durante una investigación, dentro de los delitos en los que
intervienen armas de fuego, debiendo otorgarle por tanto al perito en
balística una destacada importancia entre los expertos que concurren
como auxilio de la administración de justicia.
La base de la ciencia Balística surgió en las policías europeas y
actualmente es donde con más seriedad y rigor se continúa
evolucionando el estudio de la Balística.
En los Estados Unidos, justificado por su permisividad en la
tenencia de armas o por la falta de control sobre las mismas, ha
permitido la existencia de amplios Departamentos de Balística en la
Policía y sobre todo en la Oficina Federal de Investigaciones o F.B.I., el
cuerpo policial, fuera de Europa que más hombres y mejores medios
dedica a esta tarea y ha llegado a fomentar la creación en algunas
universidades de secciones que analizan y estudian los efectos de las
armas de fuego en los seres vivos.
Esto demuestra la gran importancia que se le da a este tipo de
pericia.
Analizados básicamente los conceptos elementales de los
cartuchos y de las armas cortas nos pasamos directamente a explicar el
concepto de Balística con que iniciábamos este estudio.
Recordemos que la Balística según recogen todos los libros técnicos
sobre la materia es la ciencia que estudia el movimiento de los
proyectiles, el fenómeno que ocurre en el interior de las armas
para lanzar el proyectil al espacio, lo que ocurre durante el
desplazamiento y los efectos que produce al tocar algún cuerpo
u objeto.
Partiendo de esta definición se forman tres grandes grupos
para su estudio, estos son: Balística interna, Balística externa y Balística
de efectos.
BALÍSTICA INTERIOR.- Se ocupa de lo relativo a la
estructura, mecanismos y funcionamiento del arma de fuego y del
cartucho, así como de lo que ocurre desde que la aguja percutora golpea
al fulminante hasta que el proyectil sale por la boca de fuego del arma.
Para lograr los conocimientos necesarios sobre las armas no
hay más camino que la lectura y el estudio de buenos tratados sobre
armas y cartuchos y sobre todo el análisis práctico con la realización de
pruebas y ensayos que nos sirvan para entender los razonamientos
expuestos en los libros.
Contar con el asesoramiento de personas experimentadas en
el mundo de las armas nos facilitará las cosas.
¿Que puede hacer el especialista a partir de unos buenos
conocimientos de la balística interna.?
En primer lugar determinar las características y el
funcionamiento de cualquier arma y cartucho, así como de sus
cualidades, efectividad y posibilidades de empleo. Podremos verificar la
existencia de manipulaciones o transformaciones realizadas sobre sus
mecanismos.
Importantísimo a la hora de estudiar pistolas originalmente
detonadoras preparadas para disparar municiones de fuego real.
En el momento del disparo, todavía dentro de la balística
interna y por tanto en el interior del arma, se producen sobre el casquillo
y el proyectil una serie de señales características que van a ser
determinantes con posterioridad para el estudio pericial.
Sobre el culote del casquillo van a quedar grabadas las
marcas dejadas, en los revólveres, por la aguja percutora al golpear al
fulminante y por la pared de la cabeza de cierre al retroceder contra ella
el casquillo por efecto de los gases.
En las pistolas además de estas señales quedarán grabadas las
señales producidas por la uña extractora al agarrar el casquillo para
sacarlo de la recámara y por el expulsor al golpearlo para lanzarlo
violentamente fuera del arma.
A su vez sobre la superficie del proyectil disparado quedarán
impresos los surcos longitudinales que configuran dentro del ánima sus
campos y estrías, al apretarse el proyectil contra las paredes del interior
del cañón y coger su sentido de giro.
Analizando con posterioridad las señales microscópicas que
han quedado sobre el proyectil disparado y sobre el casquillo percutido,
se podrá determinar si ese proyectil y ese casquillo han sido disparados
por un arma en concreto. Estos estudios se realizan cotejando
comparativamente esos casquillos y proyectiles problemas con otros
muestras recuperados por los peritos en las pruebas de las armas sobre
las que existan dudas de su participación en determinados hechos.
También podremos determinar si varios casquillos o proyectiles han sido
disparados por la misma arma.
En los mejores cuerpos policiales, como la Guardia Civil donde
cuentan con Departamentos de Balística, existen unas bases de datos
donde se guardan, perfectamente catalogados, todos los casquillos y
proyectiles relacionados con hechos delictivos sin esclarecer. Cada vez
que aparecen nuevos proyectiles y casquillos o se recuperan armas
sospechosas estos se cotejan con estas bases de antecedentes.
Las idénticas distribuciones y posiciones que tienen los
mecanismos y piezas, de los que intervienen en el disparo, en todos y
cada uno de los modelos de esa misma arma, ayudará al experto a
determinar ante el estudio de los casquillos y proyectiles que tipo de
arma y modelo los ha disparado.
Todos estos trabajos los realiza el perito en el Laboratorio con
la ayuda de microscopios de comparación que permiten además la
fotografía de esas señales características que podríamos catalogar como
la huella digital de cada arma, está demostrado que no existen dos
armas que dejen idénticas señales.
Los fenómenos relativos a las presiones que se originan en el
cañón forman parte de la balística interior. Los estudios referentes a las
presiones se realizan en laboratorios con ayuda de bombas
manométricas que controlan las características de las pólvoras y con el
empleo de cañones de prueba que controlan los resultados. Ya se ha
referido en el estudio de las pólvoras los métodos de medición de las
presiones. La seguridad de las armas depende en gran medida de no
superar los límites de las presiones. Los fabricantes de municiones deben
respetar estos límites, cada cartucho tendrá definidos los suyos.
Respecto a la BALÍSTICA EXTERIOR se puede decir que
estudia los fenómenos que ocurren al proyectil desde que sale del arma
hasta que da en el blanco y tiene por objeto el conocimiento de los
movimientos de un proyectil en su trayectoria, lo que permitirá realizar
las tablas de tiro.
La Balística exterior del proyectil estará influenciada
directamente por el tipo de arma que se utiliza (longitud del cañón,
calibre, número de estrías y campos de su ánima, así como de su ángulo
de giro y sentido de éste), y principalmente, por el tipo de cartucho y
sus componentes que van a determinar en el proyectil disparado, según
sea su composición, forma, peso y diámetro, cual será su velocidad,
energía cinética, inercia, gravedad, trayectoria y coeficiente balístico.
Velocidad inicial.- Velocidad del proyectil en el instante que
abandona la boca de fuego del arma para iniciar su trayectoria. Se
representa por la expresión Vo y se mide mediante cronógrafos por los
metros que el proyectil recorre en un segundo, m/s.
Cuando consultamos bibliografía americana nos
encontraremos que ellos miden la velocidad en pies por segundo (fps).
1 pie…………………………. 0,3048 metros.
1 metro……………………… 3,2809 pies.
Velocidad remanente.- Llamada también residual, es la
velocidad que tiene el proyectil en un punto dado de su trayectoria,
viene expresado por Vx. Velocidad de impacto es la velocidad remanente
medida en el momento del choque con el blanco y determina la energía
que se va a transferir al cuerpo.
Velocidad de rotación.- Es la del proyectil en su movimiento
de giro sobre su eje originada por la acción forzada del rayado del arma
sobre la bala. Determinará su precisión y estabilización. Es factor
determinante la longitud del cañón, clase de arma y las características
del paso de hélice de las estrías del cañón.
Paso de hélice.- es la distancia que recorre la bala en el
interior del cañón al girar 360 º.
Energía.- Hay dos tipos de energía, la Estática o potencial y la
Cinética o en movimiento. En términos de balística siempre se refiere a
energía cinética. Se mide en Pies Libra (ff/lb) o kilográmetros. Su
fórmula es Energía = m x v² : 2. Actualmente la energía se debe medir
y definir en Julios.
1 julio == 0,102 kgm.
1 kgm == 9,81 julios.
La energía cinética es la expresión más fiel de la potencia
global de un proyectil y se volverá a hablar de ella en la balística
terminal o de efectos.
Inercia.- Un cuerpo en movimiento tenderá a permanecer en
movimiento si no actúan sobre este fuerzas externas. Un proyectil
disparado tiende a continuar en movimiento pero su trayectoria y
velocidad serán influidas por la resistencia del aire y la gravedad.
Gravedad.- Es la fuerza de atracción ejercida por la Tierra
que provoca que todo cuerpo suspendido caiga hacia la tierra. Nada más
salir el proyectil de la boca del cañón la gravedad empieza a actuar
sobre él. La fuerza de la gravedad es distinta según la zona geométrica
donde se mida. En general se admite un valor medio de 9,81 m/s². Este
valor se llamará siempre “g” y es invariable sea cual sea el peso del
móvil. La fórmula de la masa de un cuerpo es P/g, cuando P es el peso y
g la intensidad de la fuerza de la gravedad.
Trayectoria. Es la línea curva que recorre el centro de
gravedad del proyectil en el aire. Va a depender de la velocidad inicial de
la velocidad remanente y de la velocidad de rotación. Tan pronto está en
el aire el proyectil se ve sometido a dos aceleraciones ya definidas: el
retardo y la gravedad. Si la gravedad es constante el retardo influye de
manera diferente en el comportamiento: según las características del
proyectil y en función de la velocidad.
Coeficiente Balístico.- Es un término técnico que se usa
para describir la capacidad de un proyectil para mantener su velocidad
contra la resistencia del aire. A mayor coeficiente mayor eficacia del
proyectil tiempo de recorrido más corto y más velocidad en el impacto.
C= M : i.d² , M es la masa; i la forma del proyectil; d el diámetro.
También puede venir definido como el resultado de dividir la densidad de
sección por el índice de forma.
Densidad de Sección.- Peso del proyectil con relación a su
diámetro. Resultado del peso en gramos por la sección máxima en
centímetros cuadrados. Para un mismo peso de bala, la densidad de
sección aumenta cuando el calibre disminuye. Para un mismo calibre, la
densidad de sección aumenta con el peso del proyectil. De este dato
dependerá la capacidad de un proyectil para conservar su velocidad.
Se podrá aumentar la densidad de sección reduciendo el perfil
de la ojiva, sacrificando coeficiente balístico o también alargando la parte
cilíndrica lo que afectaría a su estabilidad. Como regla general la longitud
máxima de un proyectil no puede quintuplicar el calibre.
Indice de forma.- La forma de proyectil tiene una influencia
directa en el tiempo de recorrido de la trayectoria y en la velocidad
remanente en el momento del impacto.
Alcance Eficaz.- Es la distancia en la que el proyectil todavía
conserva aptitudes operativas. Suele venir reflejada en las características
del arma y de los cartuchos.
Alcance Máximo.- Es la distancia que alcanza un proyectil
hasta el final de su trayectoria. Su velocidad remanente es mínima y la
energía cinética prácticamente nula. También le llaman alcance de bala
perdida.
Pero aparte de estos fenómenos provocados por el proyectil
también se entiende por Balística Externa y cada vez adquiere mayor
protagonismo, el estudio y análisis de los gases y residuos procedentes
de la deflagración del fulminante y de la pólvora del cartucho.
Además, del estudio de la Balística Exterior se podrá llegar a
determinar la existencia de residuos del disparo en el lugar de los
hechos, en la víctima y en el autor de estos.
En primer lugar me voy a referir a las posibilidades que genera
el estudio de los residuos de los disparos:
Cuando se dispara un cartucho y se produce la deflagración de
la pólvora, los gases ocasionados presionan sobre el culote de la bala
impulsándola a gran velocidad y con gran fuerza hacia el interior del
cañón, lo que motiva que su paso sea forzado, y por efecto del estriado
adquiera un movimiento de rotación sobre su eje longitudinal, que lo
acompañará durante toda la trayectoria. La pólvora continúa
quemándose y acompaña al proyectil hasta que el mismo abandona el
cañón; luego, cuando esta pólvora entra en contacto con la atmósfera,
provoca el clásico estampido y una salida de gases.
Esa lengua de fuego lleva gases y pequeñas partículas de
pólvora sin quemar que, si el disparo se efectúa a corta distancia, se
agrupan en torno al punto de impacto.
Hay que decir que la distancia a la que se hizo un disparo
contra una persona no puede resolverse con total precisión, aunque los
libros nos hacen distinguir entre cuatro tipos: Disparos a Bocajarro, a
Quemarropa, Corta Distancia y Larga Distancia, según se manifiesten los
caracteres constantes (Orificio de entrada, Anillo de contusión y Anillo de
suciedad) o los caracteres de proximidad (Estrella, Quemadura, Mancha
y Tatuaje), adquiriendo importancia, sobretodo, en los casos de
supuestos suicidios.
Caracteres constantes: Independientemente de la distancia
de disparo, aparecen siempre, sea cual sea la distancia del arma al
cuerpo.
Orificio de entrada.- Lugar de entrada del proyectil.
Anillo de contusión:- Aparece como resultado del
golpe del proyectil y de la excoriación epidérmica alrededor del orificio
de entrada.
Anillo de suciedad.- Ribete negro que se sitúa en el
borde del orificio producido por el roce de la superficie del proyectil, que
transporta partículas metálicas, herrumbre y suciedades recogidas a su
paso por el ánima del arma que lo dispara.
Caracteres de Proximidad.- Sólo se forman cuando el
disparo se realiza a corta distancia. Sus características, extensión y
aspecto varían con la distancia, el arma empleada y la pólvora del
cartucho, son los siguientes:
Estrella .- Cuando el disparo se hace de 1 a 3 cm de
distancia de la superficie humana, la presión de los gases que siguen al
proyectil forma en la piel un orificio estrellado con una cavidad
subcutánea, a la que llegan los indicios del disparo, denominada “cuarto
de mina”.
Quemadura .- La combustión de la pólvora que
constituye la carga de propulsión de un cartucho produce gases muy
calientes que siguen su misma dirección y que producen quemaduras en
la piel cuando esta se encuentra próxima a la boca de fuego.
Mancha .- Ennegrecimiento circular en torno al orificio
de entrada producido por los humos, los restos carbonosos y los
residuos no volátiles de la combustión de la pólvora.
Tatuaje .- Está formada por los granos de pólvora sin
quemar o parcialmente quemados cuya fuerza de penetración es
suficiente para desgarrar la epidermis e incrustarse.
Teniendo en cuenta que estamos hablando de armas cortas
podemos generalizar con estas denominaciones a la hora de hablar de
distancia de disparo:
Bocajarro: La trayectoria exterior del proyectil es nula
ya que sale de la boca de fuego del arma y penetra directamente en el
cuerpo o atravesando la ropa que le cubra. Se podrán encontrar restos
orgánicos en el interior del cañón del arma.
Quemarropa: Disparos efectuados con el arma
despegada del cuerpo o ropas y a una distancia aproximada de 5 cm.,
en cualquier caso no superior al alcance de la llama. Se pueden buscar
restos orgánicos en el cañón del arma.
Corta Distancia: Disparos efectuados entre 5 cm. y 50 cm.
Larga Distancia: Disparos efectuados desde un mínimo de
50 cm. en adelante.
Los estudios de distancias de disparos, deben basarse
principalmente en el análisis de esos signos característicos dejados sobre
la piel o las ropas, pero, teniendo siempre en cuenta, el tipo de arma
y munición utilizada.
No podemos basar solamente ese estudio, en lo que nos digan
antiguos libros que explicaban las señales producidas por un disparo sin
tener en cuenta el arma y munición empleada. Los avances y el
desarrollo, sobre todo en el campo de las pólvoras, posibilita la
existencia de grandes diferencias entre las composiciones de la carga de
los cartuchos, lo que provoca por tanto diferencias en cuanto a la
cantidad y forma de residuos.
Deberían efectuarse, siempre que se pudiera, pruebas y
ensayos, con la misma arma y munición y contrastarlos con los análisis
de los expertos forenses.
Determinación del calibre del proyectil que produjo una
herida.
Las dimensiones de un orificio de entrada no dependen
únicamente del calibre del proyectil, sino también de la distancia de
disparo, del grado de elasticidad de la piel, del ángulo de incidencia del
proyectil, de la forma de este y de las características de la zona del
cuerpo lesionada.
Se debe tener en cuenta todos estos puntos para empezar a
estudiar e intentar esclarecer el calibre del proyectil. En los impactos
producidos en las zonas óseas del cuerpo y en las del cráneo se puede
averiguar con más aproximación el calibre del proyectil.
Determinación de la persona que ha realizado un disparo.
Durante muchos años, se ha estudiado varios procedimientos
para intentar determinar las cantidades de ese minúsculo rastro de
pólvora sin quemar que queda en las manos o ropa del autor de los
disparos. En definitiva para intentar asociar a un individuo con la
utilización de un arma de fuego.
¿Que partículas se pueden encontrar en las manos o ropas?
La pólvora moderna está formada por nitrocelulosa,
nitroglicerina y otros compuestos orgánicos. Los fulminantes que
provocan la combustión de la pólvora, como ya se ha explicado,
contienen normalmente compuestos de plomo, bario y antimonio, entre
otros. También se puede encontrar en los residuos de disparo los
lubricantes, cobre, zinc, plomo, níquel o aluminio procedentes de la
bala o de la vaina.
Hace años se recubrían las manos del sospechoso con una
película de parafina con el fin de levantar los nitritos residuales y poder
ser examinados y analizados posteriormente, también se procedía de
esta forma sobre otras partes del cuerpo, ropas o cualquier otro objeto
sospechoso de estar cerca del lugar del disparo.
Este procedimiento se abandonó hace bastante tiempo
porque los estudios de los nitritos presentaban gran cantidad de falsos
positivos o falsos negativos, además de que en la vida cotidiana nos
podemos encontrar con que se pueden manipular normalmente objetos
que contengan derivados [Link] cierto que todavía hoy, muchos
investigadores se remiten de forma errónea a la “prueba de la parafina”.
El método que se utiliza en la actualidad va encaminado al
estudio de la existencia de partículas conjuntas de plomo (Pb), bario
(Ba) y antimonio (Sb), procedentes por tanto de la detonación del
fulminante del cartucho denominados residuos específicos. No de los
derivados nitrados de las pólvoras. Estos componentes juntos son muy
difíciles, por no decir imposibles, de encontrar en objetos o cosas en
combinación más que en residuos de disparos.
En el caso de no detectarse alguna partícula que contenga los
tres elementos, sino una combinación de dos de ellos (Pb/Ba, Pb/Sb,
Sb/Ba), nos encontraríamos ante residuos que aparecen habitualmente
tras la detonación de un fulminante pero que no son exclusivos del
mismo, son llamados residuos característicos puesto que éstos
también se pueden encontrar en otro tipo de actividades o profesiones.
Ante la presencia de este tipo de residuos se tendrá que hacer una
valoración individualizada del caso, debiendo tener en cuenta parámetros
como el número de partículas encontradas, la forma geométrica de las
mismas, etc.
El hecho de hallar residuos de disparo de un objeto o cuerpo
indica la exposición o el contacto a una fuente de tales residuos.
Esta técnica ha avanzado mucho en los últimos años debido
al desarrollo de sistemas automatizados que simplifican y eliminan el
tedioso y prolongado proceso de investigación. Actualmente se utiliza el
Microscopio electrónico de barrido con analizador por energía dispersiva.
Aunque existen otros métodos más precisos pero más costosos, como
pueden ser la Espectrometría de Absorción Atómica o el Análisis por
Activación de Neutrones.
Para una mayor certeza se deben efectuar comparaciones con
el arma dubitada, estableciéndose para cada arma y tipo de munición la
prueba experimental necesaria.
Siempre que se pueda deberían efectuarse esas pruebas, hay
que cerciorarse y comprobar en los ensayos que lo que decimos y
defendemos es verosímil y posible.
Determinación de la distancia y ángulo de disparo por medio del
residuo del disparo.
Se debe de analizar:
La densidad del residuo de los impactos por unidad de
superficie. En relación inversa a la distancia del disparo.
El ángulo de incidencia del impacto determina su superficie. A
90º se da la superficie mínima. Si disminuye el ángulo aumenta la
superficie.
La cantidad del residuo del disparo está en relación directa con
la cantidad o peso de la carga de pólvora, que determinará el volumen
absoluto o relativo del compuesto residual.
Lógicamente también influye el grado de progresión de esa
pólvora y su velocidad de combustión.
El calibre de la boca del cañón e incluso el perfil de la boca del
ánima, influye en la cantidad de residuos expelidos.
A mayor longitud del cañón, en un mismo calibre, mayor
cantidad de residuos depositados en el tubo y menos dispersión inicial.
La forma de la estría del cañón influye en el sentido de que
cuanto más corto es el paso de la estría mayor es su superficie y por
tanto aumenta la dispersión centrífuga de las proyecciones residuales.
La cantidad de residuo que sale del cañón está en relación
directa a la velocidad inicial del proyectil. A más velocidad mayor es la
cantidad que el proyectil arrastra tras de sí.
También hay que contar con la influencia de un coeficiente
balístico experimental propio del tipo de arma usada, del tipo de
munición y de la combinación arma-munición.
Y por último existe un coeficiente de casualidad no previsible y
que puede estar debido a factores climáticos, longitud del arma,
tolerancia de la munición, su estado de conservación, errores probables
de la contraprueba, etc.
Prueba de Griess
Todavía nos encontramos en libros y determinados estudios
referencias a la llamada “Prueba de Griess”. Dicha prueba consistía en
tratar el interior del cañón de un arma con el baño de una sustancia
química especial que, dependiendo de la coloración que mostrara este
líquido tras recorrer el ánima del cañón, nos podía aventurar a decir si el
arma había sido disparada recientemente o concretamente después de la
última limpieza del cañón del arma, o no.
Esta prueba desde siempre se realizaba con unas conclusiones
cargadas de cautela y en ningún caso determinantes. Con el tiempo y
tras varias pruebas realizadas en Laboratorio en el que se comprobó la
existencia de falsos positivos y falsos negativos, hace tiempo que ha
dejado de realizarse ni quiera como método de descarte.
Por último la BALÍSTICA DE EFECTOS.- Estudia los daños
producidos por el proyectil sobre el objeto o personas, también la
podemos definir como Balística Terminal, que es la forma en que la
energía potencial del proyectil se libera.
Muchos autores y durante muchos años, han realizado
profundos estudios para intentar definir en cifras los efectos de los
proyectiles en el momento del impacto. Antes que en nada la Balística
Terminal se funda en la observación y en la experiencia.
Con el estudio de la Balística de efectos se podrá también
establecer un punto de referencia para conocer, junto con la balística
externa, la posición víctima-autor, el punto desde el cual se hizo el
disparo, averiguar el trayecto del proyectil, y también la distancia de
disparo.
Intimamente relacionado con la Balística de efectos son los
tipos de proyectiles utilizados con cada arma que tendrán unas distintas
consecuencias dependiendo del objeto contra el que impacten
(vehículos, chalecos antibala, vidrios, personas, etc.), y derivarán en los
estudios de penetraciones y efectos en diversos materiales.
BALISTICA DE EFECTOS EN LOS SERES HUMANOS
Se pueden diferenciar tres vertientes derivadas de este
aspecto de la balística: la primera de ellas encaminada al estudio de
las heridas y efectos producidos en los órganos del cuerpo vivo, la
segunda que estudia la efectividad de los proyectiles en su misión de
abatir o parar a una persona. Y la tercera enfocada a la identificación
de las armas que han disparado casquillos y proyectiles.
Los dos primeros enfoques se van a analizar conjuntamente
por la íntima y necesaria relación que existe entre el tipo de proyectil
utilizado y los efectos y heridas que va a provocar en un cuerpo
humano.
Dos factores intervienen en la efectividad del proyectil, que
son el Poder de Penetración y el Poder de Detención o Parada.
Por Poder de Penetración se entiende la aptitud de un
proyectil para profundizar sobre una superficie dura o en un cuerpo
orgánico, abriéndose paso sobre la materia impactada. Si lo atraviesa
completamente se denomina perforación, suele ser inversamente
proporcional a la sección de la bala y en razón directa de su peso.
Para catalogar los efectos de las distintas municiones en
base a su poder de penetración se debe de tener en cuenta: Energía
cinética, velocidad, superficie del proyectil y calibre, forma, peso,
capacidad de deformación y su composición. Durante la explicación de
la Balística de Efectos de definieron estos conceptos aunque en todas
las tablas de tiro no figuren más datos que los relativos a la energía
cinética.
Energía Cinética o fuerza viva .- Como ya se ha dicho es
la expresión con que se define la potencia global de un proyectil. Su
fórmula, m x v² / 2, es el semiproducto de la masa (m) multiplicado
por el cuadrado de la velocidad (v²). Este valor se expresará en julios.
Tomando como ejemplo un proyectil de 8 gramos disparado
a una velocidad de 420 m/s, su energía cinética será:
0,008 x (420 x 420) : 2 = 705,6 julios.
El antiguo sistema lo expresaba en kilográmetros y
consideraba el “g” convencional de la fuerza de la gravedad (g = 9,81
m/s²) y se utiliza la fórmula P/g x v² : 2.
En el caso anterior de un proyectil de 8 gramos a 420 m/s el
desarrollo sería : 0,008 : 9,81 x (420 x 420) : 2 = 71,9 kgm.
Al final las cifras por conversión serán las mismas si : 1
julio = 0,102 kgm, y 1 kgm = 9,81 julios.
71,9 kgm x 9,81 julios = 705 julios
705,6 julios x 0,102 kgm = 71,9 julios.
Energía de choque o fuerza de impulsión.- Es el
producto de la masa por la velocidad (m x v), viene dado en función
de la duración del esfuerzo y de alguna manera es la facultad del
proyectil de transmitir su movimiento.
Poder de Detención o de Parada es la capacidad para
anular, detener, incapacitar o dificultar a una persona la posibilidad
de provocarnos un daño. Existen fórmulas empíricas, tablas y
coeficientes que pretenden cuantificar el poder de parada en cada tipo
de proyectil con relación a los mismos parámetros descritos para el
poder de penetración aunque se analicen desde diferentes
perspectivas.
Suele ser proporcional a la sección de la bala por lo que los
calibres grandes tienen ventaja.
Muchos estudios se llevan realizando en los últimos tiempos
para cuantificar y tipificar las cualidades balísticas de cada proyectil y
su mayor o menor adecuación para actuaciones policiales. De todos
estos estudios sobre distintos tipos de municiones se pueden extraer
las siguientes conclusiones:
- Los proyectiles de excesiva penetración tienden a disminuir su
capacidad de detención o parada.
- Los proyectiles con punta hueca que se expanden inmediatamente y
se fragmentan son los que mayor poder de incapacitación y de
detención poseen.
- Dentro de los proyectiles de punta hueca, los cartuchos
sobrepresionados y de alta velocidad presentan mejores resultados.
- Los proyectiles de forma tronco cónica son mejores que los de punta
roma.
- Los proyectiles sin expansión o de expansión lenta sólo tienen a favor
su mayor poder de penetración, de menor importancia a la hora de
analizar las municiones letales.
- El punto de impacto es determinante para evaluar la incapacitación. A
iguales punto de impacto los proyectiles de punta hueca
sobrepresionados ofrecen mejores resultados.
Genéricamente el poder destructor de un proyectil con
relación a su cartucho se manifiesta en la forma en que se va a liberar
su energía.
El efecto máximo se obtiene cuando la energía se libera en
un mínimo de tiempo. A energías cinéticas iguales una menor
penetración determinará un mayor efecto destructor. Hay que tener
en cuenta que una bala que se fragmenta en el impacto, aunque sea
muy rápida, puede tener un poder destructivo débil.
El tipo de ojiva y la estructura en los proyectiles para arma
larga alterarán considerablemente todas estas consideraciones.
La estabilidad del proyectil en su trayectoria es otro punto
importante que se puede alterar cuando sufre alguno de estos
movimientos:
Cabeceo o desviación del eje del proyectil del de la
trayectoria.
Volteo o giro alrededor de su centro de gravedad.
Precesión o movimiento en espiral.
Nutación o movimiento rotatorio en roseta.
Un proyectil será más lesivo cuanto más inestable es su
movimiento. Un proyectil que entra en ángulo oblicuo o se voltea al
contacto con los tejidos, transmite mucha más energía cinética que el
proyectil estable, blindado, que no pierde forma ni dirección.
El último factor que hay que tener en cuenta y que es de
difícil verificación previa, lo constituye el factor humano. Actualmente
se está creando en Estados Unidos una base de datos sobre
enfrentamientos armados en los que se analizan y se tienen en
cuenta la eficacia real de los cartuchos que intervienen en los mismos.
El efecto que produce sobre un ser un humano el impacto
de un proyectil disparado por un arma de fuego se le denomina en
términos balísticos “Shock neurológico”, y los mecanismos que lo
desatan no están completamente clarificados siendo posiblemente este
la base de la sobrecarga sensitiva que lleva a la incapacitación
instantánea. También existirá un shock traumático y otro
hidrodinámico.
Cuando una persona siente el repentino trauma de la
penetración de un proyectil que provoca una cavidad en el interior del
cuerpo, estimula determinados nervios que mandan impulsos a la
médula espinal o al cerebro. Estos impulsos pueden bloquear
determinadas reacciones o conductos vitales ocasionando una pérdida
de la fuerza muscular o de la consciencia. Este efecto de cavitación
probado sobre arcilla húmeda, plastilina o gelatina balística es el
provocado por el retroceso de la materia y es debido a unas ondas de
estela y a la brusca desaleración del proyectil durante la penetración.
Confirma que el poder destructor está influido por el tiempo que el
proyectil tarde en parar su movimiento.
El shock neurológico se puede ver afectado por la ingestión
de drogas o por un estado psicótico de la persona que recibe el
disparo que eleva su aguante al dolor y bloquea los mecanismos de
transmisión al cerebro. Acabará derrumbándose por un shock vascular
debido a la pérdida de sangre.
Normalmente las lesiones que determinan la muerte con
mayor rapidez son en primer lugar el cerebro, después el corazón,
hígado y bazo, los grandes vasos sanguíneos, el abdomen, los
pulmones y finalmente los miembros.
El tercer punto importante de la balística de efectos se trata
de la identificación de las armas a través de los proyectiles y los
casquillos disparados.
ESTABLECER IDENTIDAD - CASQUILLOS Y PROYECTILES.
Cualquier producto mecanizado del que se fabriquen varias
unidades en serie pueden ser iguales entre sí, exteriormente, en su
forma o contenido. Pero si este producto se analiza bajo la mirada de
un microscopio nos daremos cuenta que no hay dos que sean
exactamente idénticos, y cada uno presentará unas minúsculas
variaciones sobre su superficie.
De igual manera las superficies que son acabadas
manualmente mediante un pulido o limado presentan bajo el
microscopio una apariencia semejante a un campo arado y se
observan fácilmente pequeños surcos o cortes dejados por la lima o el
pulidor, que, a su vez, también van sufriendo los desgastes derivados
de su uso.
Aplicando este principio a la manufactura de las armas de
fuego tenemos que las superficies de las recámaras de todas las
armas se cortan primero a máquina y son acabadas limándolas o
puliéndolas a mano.
De igual manera, todos los percutores son cortados y
reciben su forma con un sistema parecido. Así es evidente que la
superficie de la cabeza del cierre y de la aguja percutora de cada arma
individual tienen características propias y peculiares.
En lo referente al cañón de cada arma los pasos son los
siguientes: Una vez que tenemos la configuración exterior del cañón,
su interior es taladrado con una especie de broca que además de crear
el canal interior de diámetro equivalente a su calibre, configura en las
paredes del cañón las estrías en espiral.
La misma dureza del acero del cañón va dañando en cada
operación a esa broca especial que lo agujerea provocándole
pequeñas muescas que después van a quedar reflejadas de manera
diferente en las estrías de cada cañón.
De acuerdo con lo explicado se puede establecer que todos
los casquillos percutidos y los proyectiles disparados por una misma
arma presentan unas características idénticas, tanto genéricas como
particulares.
ANALISIS DE CASQUILLOS
Cuando se efectúa un disparo con una pistola el casquillo
del cartucho por efecto de los gases es empujado hacia atrás y a su
vez hace retroceder el bloque del cerrojo provocando el automatismo
del arma.
Durante este movimiento en el culote del casquillo van a
quedar reflejadas las señales peculiares de todas las piezas del arma
que actúan sobre él como son:
Cabeza del cierre contra la que el casquillo impacta con
fuerza. Veremos grabados sobre el culote del casquillo todas sus
minúsculas irregularidades como un calco en negativo. Así podremos
ver a través de las lentes del microscopio surcos como sembrados,
canales, rayas, muescas y dibujos característicos que saltan a la vista
del experto investigador balístico.
Aguja percutora que golpea contra el fulminante para
producir el disparo. Quedará a la vista en el casquillo lo que se llama
el pozo del percutor dentro del cual encontraremos los pequeños
montes y valles de la punta de la aguja percutora.
Uña extractora que lo agarra para sacarlo fuera de la
recámara. Las señales de la uña son graves como un arañazo y las
apreciaremos en uno de los bordes exteriores así como en el lateral
interno de la ranura del culote.
Tope expulsor contra el que golpea el casquillo para
hacerlo saltar fuera del arma. Esta señal es consecuencia de un
impacto directo contra la base del casquillo y se apreciará en
profundidad sobre el mismo.
Si el arma que ha realizado el disparo no es una pistola y se
trata de un revólver nos encontraremos en su casquillo solamente las
señales producidas por el plano del cierre y por la aguja percutora al
carecer este tipo de arma corta de las piezas de extractor y tope
expulsor.
Cuando se recupera un casquillo disparado durante la
investigación de un hecho delictivo (casquillo problema) y debe ser
estudiado con posterioridad para compararlo con otros casquillos bien
procedentes de otros hechos o recuperados intencionadamente por
especialistas de un arma sospechosa (casquillos muestra), se procede
sobre un microscopio de comparación a buscar y visualizar, con la
ayuda de diferentes lentes de aumento y de fuentes de iluminación
especiales, las señales características que se han descrito con
anterioridad.
Si los casquillos muestra han de ser recuperados con un
arma sospechosa se procurará utilizar la misma marca y tipo de
munición que la del casquillo problema.
La visualización sobre la superficie de ambos casquillos de
señales identificativas comunes nos determinará fehacientemente la
procedencia de ambos casquillos de la misma arma. La impresión
fotográfica de estas señales, de cara a mostrarlas como evidencias
judiciales, se realiza en los modernos microscopios con cámaras
fotográficas especiales acopladas a los mismos.
La aparición de casquillos problema en determinados hechos
delictivos provoca en primer lugar el estudio del mismo para intentar
esclarecer de que tipo de arma procede.
El investigador experimentado analizará las características
de los “dibujos” que se aprecien en la superficie del culote del
casquillo verificando después en el microscopio la situación exacta de
extractor y del expulsor y el ángulo que formen entre sí.
Consultando, con las tablas y bases de datos que posean,
conseguirá en primer lugar realizar una identificación genérica
aclarando el tipo, marca e incluso modelo del arma que pudo haber
disparado ese casquillo. Aunque pueda resultar en principio y en
algunos casos, no un solo tipo de arma sino varios, este dato puede
llegar a servir a los equipos de investigación como referencia
importante.
ANALISIS DE PROYECTILES
Cuando con cualquier tipo de arma se efectúa el disparo de
un cartucho, el proyectil del mismo recorre el cañón de dicha arma
hasta salir por la boca de fuego del mismo. El ánima de cada cañón
está surcada interiormente por campos y estrías helicoidales que
sirven para darle al proyectil, comprimido contra estas, un movimiento
giroscópico sobre su eje.
Estas estrías y campos quedan grabadas en la superficie del
proyectil, sea del tipo que sea, y serán iguales en todos los proyectiles
disparados por dicha arma siempre y cuando el cañón no haya sufrido
entre varios disparos daños internos que alteren alguna de sus
características de rugosidad o superficie.
De igual manera que se procede para el cotejo de casquillos
ya descrito se va a proceder para el de proyectiles. Si tenemos el arma
de la que se deben extraer muestras se utilizarán a ser posible
cartuchos de la misma marca y sobre todo del mismo tipo de proyectil
que el problema.
Sobre la superficie de los proyectiles habrán quedado
grabadas las señales identificativas comunes a todos los proyectiles
disparados por la misma arma. Estas serán como la huella digital de
cada cañón y relacionarán cada proyectil con cada arma.
Este trabajo que se describe en unas líneas lleva al
investigador experto horas y horas de trabajo, y requiere años de
experiencia y conocimientos a través del estudio de la Balística.
RESTAURACIONES DE NÚMEROS BORRADOS.
Todas las armas fabricadas legalmente están controladas
por los gobiernos de cada país de acuerdo con los tratados
internacionales. La manera de controlar la producción de cada
empresa de armamento consiste en vigilar su fabricación y en dotar a
cada arma que se construya de un control individual que se
materializa en grabar mediante punzonado sobre la superficie metálica
exterior de las armas un número de serie, unas veces acompañado
con letras, que la identificará de por vida y permitirá averiguar, si
fuese necesario, las vicisitudes de cada arma desde su salida de
fábrica así como sus posteriores transferencias (en los países en los
que dicho control sea obligatorio).
Ultimamente nos encontraremos con otros sistemas de
grabación de números como Laser o grabado sobre placas de acero
incrustadas en los armazones fabricados de plástico.
En un intento de evitar este control, la inmensa mayoría de
las armas que aparecen en manos de delincuentes presentan los
números de serie, que podrían identificar su procedencia, borrados
mediante lijado, limado, sobre-grabado u otros medios de ocultación
parecidos.
Los Laboratorios de Criminalística de los cuerpos policiales,
en sus Departamentos de Balística, poseen las fórmulas químicas para
la fabricación de líquidos “reveladores” con los que tratando la
superficie donde se encontraba el número borrado se podrá intentar
recuperar a la vista la fisonomía del número original que el arma
llevaba punzonado. Este dibujo oculto del arma se podrá incluso
llegar, en algunos casos, a fotografiar utilizando equipos especiales de
fotografía y de iluminación.
Hay que tener en cuenta que los reactivos químicos
utilizados son distintos para armas fabricadas en acero que para
armas de aluminio y aleaciones ligeras. Las nuevas armas cortas
fabricadas en polímeros o plásticos llevan sobre estos una placa de
acero donde llevan grabados sus números de serie.
EPÍLOGO
Se ha hecho un recorrido desde los inicios de las armas de
fuego en el que se ha podido ver su evolución y desarrollo hasta
nuestros días. Lo más importante es la aplicación de dichos
conocimientos a la Balística y las posibilidades de su estudio para el
investigador. Este trabajo atraerá a los interesados en dichas técnicas
de investigación sobre todo lo que la Balística puede dar de sí y le
puede mostrar.
BIBLIOGRAFIA
- Departamento de Balística del Centro de Investigación y Criminalística
de la Dirección General de la Guardia Civil.
- Guns. El Mundo del Arma Ligera. Ediciones Contrastes S.A.
- Revistas: Armas. Armas y Municiones.
- La cartuchería de las Armas Ligeras. Ediciones Mtº Defensa.
- Balística y Pericia. Ediciones La Rocca. Argentina.
- Balística Forense. Editorial Porrua S.A.
- Manuel de Recarga Nº 3 de Rene Malfatti. Ediciones 88.
TABLAS DE CONVERSIÓN DE UNIDADES DE MEDIDAS-
SITEMA ANGLOSAJÓN AL SISTEMA MÉTRICO
INTERNACIONAL.
Longitud.
1 Pulgada (IN)………………………………………… 25,40 mm.
1 Pie (FT)…………………………………………….. 0,305 m.
1 Yarda (YDS)……………………………………….. 0,914 m.
1 Milla (MI)…………………………………………. 1,609 km.
1 Milla Náutica USA (ARMILE)……………………. 1,853248 km.
1 Milla Náutica Internacional………………………… 1.852 m.
Superficie.
1 Pulgada cuadrada (SQ IN)…………………………. 6,452 cm².
1 Pie Cuadrado (SQ FT)……………………………… 0,093 m².
1 Yarda Cuadrada (SQ YDS)………………………… 0,836 m².
1 Acre………………………………………………… 0,405 Ha.
Volumen.
1 Pulgada Cúbica (CU IN)…………………………… 16,39 cm³.
1 Pie Cúbico (CU FT)……………………………….. 0,028 m².
1 Yarda Cúbica (CU YDS)…………………………… 0.765 m³.
Peso.
1 Onza (OZ)…………………………………………. 28,35 grs.
1 Grano (GRAINS)………………………………….. 0,065 grs.
1 Libra (LBS)………………………………………… 0,454 kgr.
1 Tonelada Corta (SH TN)…………………………… 0,907 Tn.
1 LONGTON USA………………………………….. 1,016 Tn.
Presión.
1 Libra por Pulgada Cuadrada (PSI)…………………. 0,070 kg/cm².
1 Libra por Pie Cuadrado (LBS/SQFT)……………… 4,483 kg/m².
Potencia.
1 Caballo de Vapor (HP)…………………………….. 0,746 kw.
1 Caballo de Vapor (HP)…………………………….. 1,014 CV.
1 Caballo (CV)……………………………………….. 0,736 kw.
TABLAS DE CONVERSIÓN DE MEDIDAS DE PRESIÓN.
1 Kg/cm².………………………………. 0,967841 atmósfera.
1 Kg/cm²……………………………….. 0,980665 bares.
1 Kg/cm²……………………………….. 14,22334 lb/pulgada².
1 Kg/cm²……………………………….. 0,0063493 Tn/pulgada².
1 Atmósfera…………………………….. 1,01325 bares.
1 Atmósfera…………………………….. 1,033227 kg/cm².
1 Atmósfera…………………………….. 14,6969 lb/pulgada².
1 Atmósfera…………………………….. 101325,00 Pascales.
1 Atmósfera…………………………….. 0,00656 Tn/pulgada².
1 Bar……………………………………. 0,9869233 Atmósfera.
1 Bar……………………………………. 1,019716 kg/cm².
1 Bar……………………………………. 14,50377 lb/pulgada².
1 Bar……………………………………. 100000,00 Pascal.
1 Lb/pulgada²………………………….. 0,07030697 kg/cm².
1 Lb/pulgada²………………………….. 0,0680457 Atmósfera.
1 Lb/pulgada²………………………….. 0,06894757 Bares.
1 Lb/pulgada²………………………….. 6894,757 Pascal.
1 Pascal………………………………… 0,0000098692 Atmó.
1 Pascal………………………………… 0,00001 Bares.
1 Pascal………………………………… 0,0001450377 Lb/pulgada².
1 Pascal………………………………… 0,0000101 kg/cm².