PERFORMANCE / CUERPO / ACCIÓN / FOTOGRAFÍA
TIEMPO, ESPACIO Y CUERPO
Principios del siglo XX, con las acciones en vivo de artistas de movimientos
vanguardistas. Creadores ligados al futurismo, al constructivismo, al
dadaísmo y al surrealismo, realizaban por ejemplo las exhibiciones no
convencionales en el Cabaret Voltaire. Entre estos artistas se destaca la
participación de Richard Huelsenbeck y Tristan Tzara.
Desde la década de los 60`el cuerpo es el protagonista absoluto de las
nuevas corrientes artísticas, convirtiéndose en lugar de reivindicación social
La performance consiste en la realización de una o varias acciones, actos o
actividades en presencia de un público del que no se requiere una
participación física directa.
El arte centrado en el cuerpo del artista pretende su rematerialización
expresando a través de él las problemáticas sociopolíticas y sexuales: el
cuerpo como denuncia de opresión social, sexual, víctima de la
contaminación, de su propia vulnerabilidad, manifestación de su carácter
orgánico, perecedero, mutilable, blanco de la crueldad, así como de su
confluencia con la tecnología y la biología, demostrando eficazmente la tesis
foucaltiana del cuerpo como producto de la acción tecnológica del poder.
Lo performático está por tanto plagado de todo tipo de adherencias asociadas
con la literatura, la danza, el teatro y las artes visuales. De ahí que en
muchas ocasiones se ensanche la indefinición de la performance, llegando al
extremo de que la única base común para definirla vendría dada por la unión
de tiempo, espacio y cuerpo.
Una vez que la obra de arte escapa o impugna la representación y abandona
el espacio del cuadro y la galería, el cuerpo del artista es el nuevo escenario
donde se lleva a cabo el proceso artístico que ha tomado el relevo a la
filosofía y la sociología para denunciar las muchas problemáticas que el ser
humano engendra en la sociedad occidental y para cuestionar el status que
ocupa en ella en conjunción con la tecnología. Los años sesenta son
momentos de cambio para el arte, y son muchos los movimientos que toman
como lema unir arte y vida y que usan la performance y el happening como
medio revolucionario de expresión: Body Art, Arte Feminista, Accionismo
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Vienés, Fluxus . El nacimiento del arte corporal estuvo unido al deseo del
artista de los años sesenta de impugnar el arte representativo por
considerarlo ineficaz socialmente y al deseo de unir arte y vida literalmente.
“El arte debe cambiar la sociedad”· es la máxima de Beuys, quien constituye
un hito en el Body Art, así como Manzoni y Burden. En 1965 Joshep Beuys
untó con miel su cabeza y la cubrió de pan de oro y puso en su regazo una
liebre muerta que desplazó por la galería haciendo que tocara con sus patas
las obras intentando explicar al animal el significado del arte. La obra se
llamó Cómo explicarle el arte a una liebre muerta.
El arte contemporáneo entiende que la acción suplanta a la representación y
es así como surgen las performances, acciones que mantienen una actitud
claramente reivindicativa o directamente política. Acciones que reivindican
demandas sociales que tienen su mejor forma de expresión a través del arte:
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desde la reivindicación feminista de Mary Kelly en los 70 y la reivindicación
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del cuerpo como territorio del arte de Carolee Schneemann que cubre su
cuerpo con diversos materiales, hasta las performances de Orlan en los 90,
en las que huye de cánones occidentales y quirúrgicamente adopta estéticas
precolombinas o mayas.
La performance como hecho artístico y su documentación entendida
como prolongación de la propuesta original.
Las prácticas de la foto-performance y la video-performance, por
ejemplo, tienden a privilegiar al registro como soporte antes que a la
acción registrada. En contrapartida, obras como las de Ana Mendieta
dan al registro la categoría de «huella» del acto original, mientras otras
parecen desplegarse en situaciones aún más complejas, como podría
ser el caso de los registros que la artista francesa Orlan realiza de sus
intervenciones quirúrgicas o la superposición entre acto y registro en
las fotografías de Cindy Sherman.
Lo que en todos los casos resulta evidente es que el registro no agota
al acto y que éste no existe independientemente de aquél. Por el
contrario, muchos artistas tienden a dimensionar o rediseñar la
propuesta performática en función del medio de registro elegido,
posibilitando una recepción diferente en cada caso (acto, registro), que
les ha permitido trascender la instancia de la acción-transformada en
objeto y su documentación.
El Registro y las Instancias del Proceso Artístico
Una práctica más común es la utilización de un medio tecnológico para
documentar el proceso de una performance. Esta práctica fue bastante
popular entre artistas conceptuales como Dennis Oppenheim, John
Baldessari, Vitto Acconci o Bruce Nauman, como así también en el
ámbito del Body Art.
Por su parte, no es casual que el video arte haya nacido en el seno de
las acciones del grupo Fluxus y entre los performers de los 1970s;
como declara la artista Marina Abramovic, el video compartía la
instantaneidad de la performance permitiendo además la prolongación
temporal de la acción 2.
La foto-performance y la video-performance –procedimientos basados
en acciones pensadas especialmente para ser registradas– dieron
cuerpo a un tipo de obras donde el acto aparece como inseparable de
su traducción mediática. La secuenciación del registro fotográfico o la
edición videográfica permitieron además alterar los patrones
temporales propios del acto performático o focalizar la recepción del
mismo, con la posibilidad de generar un meta- discurso crítico en
relación al proceso de ejecución de la obra o su fruición.
Como caso particular de este tipo de trabajos puede señalarse los
registros de las performances de Orlan, quien en los últimos años se ha
sometido a una serie de intervenciones quirúrgicas de modificación de
su cuerpo como forma de crítica «carnal» 4 a las presiones de los
patrones femeninos de belleza occidentales, cuya fuente la artista
remite a la historia del arte: así, ha «copiado» sobre su cuerpo la
barbilla de la Venus de Botticcelli (El Nacimiento de Venus), la nariz de
la Psyche de Gérard (Le Premier Baiser de l'Amuor à Psyche), los
labios de la Europa de Moreau (L’Enlévement d'Europe), los ojos de
Diana en la Diana Chasseresse de la Escuela de Fontainebleau y la
frente de la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci.
La Vía del Comentario Crítico
Algunos artistas trabajan sobre ésta vía crítica, en donde generan
situaciones donde el énfasis está puesto en una deconstrucción de los
medios con los que trabajan.
Las obras de Cindy Sherman son un ejemplo. En donde ha tomado los
estereotipos de mujer popularizados por el cine y las revistas de moda,
para generar una crítica sobre la influencia de los medios en la
conformación de dichos estereotipos y cuestionar al mismo tiempo al
propio medio como productor de ese universo artificial.
Pero al apropiarse del imaginario producido por los medios, su crítica
se prolonga hacia cuestiones más radicales en relación a la originalidad
y la creatividad de la práctica artística. “Habiendo entendido a la
fotografía como el Otro del arte –sostiene Rosalind Krauss– su uso de
la fotografía no comporta un objeto para la crítica artística sino que se
constituye como un acto crítico.
Material bibliográfico
Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 17 (2008.1)
CUERPO Y TECNOLOGÍA EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO Teresa Aguilar García
Performance. ¿Subversiva o domesticada? - Juan Vicente Aliaga
Originalmente en EL CULTURAL
PERFORMANCE, FOTOGRAFÍA Y VIDEO: LA DIALÉCTICA ENTRE EL ACTO Y EL
REGISTRO- Rodrigo Alonso
Publicado en: CAIA. Arte y Recepción. Buenos Aires: Centro Argentino de Investigadores de
Artes. 1997.