IMPACTO NUTRICIONAL – DERMATOSIS.
Por.- Laureano Rodríguez B. – DMV. – Colombia.
Miembro Fundador - Sociedad Latinoamericana de Dermatología Veterinaria. -– “SLDV”
Miembro Activo - Sociedad Europea de Dermatología Veterinaria – ESVD.
Miembro Activo – Sociedad Brasilera de Dermatología Veterinaria – SBDV.
Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología Veterinaria. – ACDV.
E mail: rodriguezblaureano@[Link]
La Nutrición y la Piel.-
He observado y comprobado a través del tiempo, en casi seis lustros de experiencia
como clínico en Dermatología de animales de compañía (caninos-felinos), la
fundamental importancia de la nutrición y su expresión cutánea, cuando se inducen
primordialmente déficits, excesos o desequilibrios, los que por lo regular requieren
tiempos prolongados de consumo de dietas imbalaceadas y de pobre calidad, para
que se evidencien (por ello la mayoría de los propietarios y “legos” no relacionan su
devastador impacto) en los pacientes adultos especialmente, pues en los cachorros
en pleno crecimiento y desarrollo la consecuencia es temprana e inobjetable,
aunque en muchas ocasiones se soslaya y atribuye erróneamente a diferentes y
diversas causas.
La piel, actuando como “órgano madre”, se sacrifica en beneficio de los demás
sistemas orgánicos vitales y por ello es el espejo indicador, precoz e inequívoco de
salud o enfermedad.
Por todo lo anterior es que he considerado y puesto en la práctica diaria el concepto:
“Nutrición primer paso en la Dermatoterapia”. Las correcciones, el ajuste y
balance nutricional contribuyen en forma siempre positiva, dentro de cualquier
esquema o protocolo de terapia y prescripción para los dermatópatas.
Las anormalidades y alteraciones tegumentarias nutricionales por lo regular son
indistinguibles en el examen clínico de otras entidades morbosas que afectan la piel.
Es primordialmente el caso de las disqueratosis, en donde este tipo de paciente
tiene en forma puntual necesidades nutricionales incrementadas.
Pacientes en condiciones fisiológicas de alta exigencia, son particularmente
proclives a expresar alteraciones cutáneas por deficiencias nutricionales, tales
como los cachorros en fase de rápido crecimiento, hembras durante la gestación y
la lactancia, pacientes en general bajo condiciones de stress. (Desarrollo, muda
dentaria, periodos de inmunización, parasitismo gastrointestinal incorrectamente
controlado, no diagnosticado o no tratado).
En Colombia se calcula que el 47% (puede ser aún menor) de los caninos, consume
alimentos comerciales, ya sean de la franja Superpremium, Premium o Económicos,
de los cuales la masa población más grande consume los económicos, luego los
premium y solo un 1% del mercado recibe Superpremium, así el 53% restante
(pudiendo ser mayor) recibe dietas mezcladas y casi con seguridad pobres o
francamente imbalanceadas. Este dato permitirá a cada Médico concluir sobre la
realidad y el impacto cutáneo nutricional en su casuística.
En Brasil con datos probablemente más certeros que los de Colombia, solo el 40%
de caninos y felinos, consume productos comerciales y el 60% de ellos reciben
restos de mesa o dietas caseras. (Cavalieri A., Teshima E., Zaine L. – 2015).
Sabemos que la Piel es el órgano más grande y además un sistema orgánico muy
activo desde el punto de vista metabólico, con elevada demanda de AA, Ac grasos,
minerales y vitaminas. Por ello cualquier desequilibrio en la ingesta mínima
necesaria de nutrientes, inevitablemente deteriora la función de protectora de la
barrera cutánea, haciendo al animal más susceptible a las infecciones y a las
reacciones alérgicas.
El común de los Médicos Veterinarios, al observar al paciente dermatopáta, piensa
comúnmente en: enfermedades infecciosas, parasitosis, endocrinopatías y/o
alergias, subdimensionando o desestimando en la mayoría de las oportunidades el
aspecto nutricional.
Un número nada despreciable de la casuística dermatológica en los países
Latinoamericanos, discurre como consecuencia de alteraciones nutricionales que
alteran la piel y “abren la puerta” para el ingreso e instauración de patologías
infecciosas causadas principalmente por bacterias (piodermas), parásitos (ecto-
endo), Levurosis y en menor proporción pero también por dermatofitos, infecciones
estas, favorecidas por el proceso inmunosupresivo de origen nutricional.
No es dable para nosotros los Médicos, olvidar que la piel es la primera línea de
protección y defensa corporal, contando para ello: con protección física: constituida
por la capa queratina en constante recambio y renovación; con protección química:
determinada en gran parte por el pH y los ácidos grasos específicos secretados;
protección microbiológica, por la presencia de la microbiota comensal y como
barrera frente a la radiación ultravioleta.
Adicionalmente se encuentra el tejido linfoide asociado a la piel, constituido por
Linfonodos, Queratinocitos, Linfocitos T y C élulas de Langerhans, para ejercer la
inmunovigilancia cutánea y la destrucción física de antígenos. Por ello, una
disrupción nutricional la va a afectar primaria y necesariamente, reflejándose en
rápida alteración de las barreras física, química e inmunológica con infección de las
capas profundas por patógenos que modifican y agravan la presentación clínica de
las lesiones primarias.
Al igual que en la mayoría de las dermatopatías, las lesiones cutáneas inducidas o
agravadas por desórdenes nutricionales, no son patognomónicas y cursan con:
Descamación (xerodermia), costras, alopecia, acromotriquia, xerotriquia, opacidad
de la capa, lento crecimiento del pelo, disturbios cuali-cuantitativos de la secreción
sebácea, prurito e infecciones recurrentes, principalmente piodermas, signos estos
que son comunes y compatibles con diversas patologías cutáneas, pero que
siempre se verán gatillados o complicados, cuando además coexisten con
disturbios nutricionales. Esta constelación de signos cutáneos comunes a diferentes
patologías dermatológicas, se expresan así, pues un mismo nutriente participa en
el metabolismo de varias estructuras tegumentarias, en las cuales adicionalmente
se requiere la interacción de más de un nutriente.
Los nutrientes más críticos para la piel son: Los AA sulfurados (cistina-metionina),
los AGEs, la Biotina, Zinc, Selenio, Iodo, Cobre, Ac. Fólico, Acido Pantoténico (Vit
B5), Piridoxina (Vit B6), Vitaminas A - E y cuando la calidad de las fuentes proteicas
no es adecuada. (Deficiente, pobre o francamente mala).
El pelo está constituido en un 95% por proteínas, la renovación epidérmica o R.E.,
recambio epidermal o epidermopoyesis ocurre en el perro cada 22 días. Así, para
el mantenimiento del tegumento se requiere consumo diario de proteínas en
cantidad, calidad y digestibilidad óptimas. (Los perros adultos requieren dietas que
contengan al menos 180 gr de proteína / Kg).
Para crecimiento normal del pelo y la queratinización adecuada de la piel, se
requiere entre el 25 y 30% del consumo proteico diario.
Otra evidencia médica dermatológica, está demostrada por el hecho, de que entre
el 50 y el 60% de los AA azufrados (Cistina-Metionina) del cuerpo de los animales,
se halla en la piel y sus anexos.
Muchos de los alimentos económicos ofrecidos en nuestros países, solo llegan a
cubrir un 16% de proteína bruta, valor muy inferior al recomendado como
requerimiento mínimo en perros adultos (18%), adicionalmente su coeficiente de
digestibilidad es apenas cercano al 66%, comprometiendo además la disponibilidad
de los aminoácidos.
El aporte proteico deficiente o por perdidas incrementadas aun en pacientes que
reciben dietas de óptima calidad, van indefectiblemente a impactar la condición de
la piel y el pelo, generando enfermedad directa nutricional o complicando otras
dermatopatías, tal es el caso, de los pacientes con disorexia o con pérdidas de
proteínas incrementadas, [Link]: renopatas o enteropatas.
Una deficiencia nutricional proteica, induce manifestaciones cutáneas que incluyen
descamación incrementada y macroscópicamente visible, hiperpigmentación
cutánea con cambios en la pigmentación pilosa por alteración en la absorción y
utilización adecuada de los aminoácidos aromáticos (fenilalanina y tirosina) y de la
activación de las tirosinasas, ocasionando en animales de pelaje oscuro o negro
rodotriquia (enrojecimiento pilar), además retardo en los procesos cicatrizales, con
una capa pilosa con pelos delgados y frágiles e incrementada telogenización.
Respecto de la importancia nutricional y metabólica del Zinc, es necesario recordar
que dentro de sus múltiples funciones es vital, pues hace parte de más de 200
metaloenzimas, cofactor del RNA y DNA polimerasa, particularmente importante en
células de rápida división, como son las de la epidermis.
Su déficit es una de las causas de disorexia (hiporexia o anorexia) pues contribuye
a la agudeza gustativa y olfatoria en mamíferos incluido el hombre.
Este oligonutriente es esencial para la integridad epidérmica, fundamental en el
metabolismo de la vitamina A, en la biosíntesis de los AGEs, modulación de las
reacciones inflamatorias tegumentarias, queratinogénesis, interviene en los
procesos de cicatrización/reparación de heridas y amén de todo lo anterior, modula
y mantiene la homeostasis inmunológica.
La absorción del zinc, se ve alterada por la presencia de cantidades inadecuadas
de calcio y/o la presencia de fitato en la dieta, (Fitato, ácido orgánico producido por
algunos vegetales,- como ej; trigo y soya -, que se liga fuertemente al Zn, impidiendo
su absorción intestinal – riesgo incrementado en aquellas dietas crudas empíricas,
aparente o verdaderamente hiperprotéicas, mezcladas con diversos vegetales),
suplementaciones empíricas de calcio por parte de propietarios y “criadores”
especialmente.
También es muy importante conocer la fuente de zinc y el tipo de sal en la que es
adicionado al alimento, pues la absorción de los óxidos, es menor a la de los
sulfatos, siendo mayor y mejor en la forma de quelatos (Zinc ligado a las proteínas
o a los AA). La absorción del zinc en forma de quelato se ve menos afectada, aun
en presencia de exceso de calcio y fitato.
La deficiencia de zinc induce como síntomas generales: Disorexia, emesis,
emaciación, retardo en el crecimiento, cambios conductuales (agresividad),
queratoconjuntivitis, linfadenopatía periférica. Las manifestaciones tegumentarias
incluyen: eritrodermia, descamación y encostramiento en áreas de choque,
cojinetes palmo-plantares, pabellones auriculares, región ventral y uniones
mucocutáneas inicialmente, telogenización y alopecia, con complicaciones
infecciosas - piodermas secundarios.
Cuando la deficiencia la padecen pacientes de razas nórdicas o doberman, akita,
pit bull, bull terrier, york shire, shi tzu, west Highland entre otros, las complicaciones
infecciosas, por la disrupción inmunológica son particularmente dramáticas.
Estas deficiencias fuera de las adquiridas y de origen nutricional, tienen también
una base genética, (síndromes específicos, con razas proclives) en cuyo caso se
denominan hipozinczémicas o responsivas a la suplementación de Zinc.
El ácido linoleico es un precursor de los ácidos grasos de la serie omega-6 que
abunda en los aceites vegetales; Girasol, Maíz, etc.
Los gatos carecen de la delta - 6 desaturasa, que es la enzima necesaria para el
primer paso de transformación del ácido linoleico en ácido araquidónico. Así, el
ácido linoléico como el ácido araquidónico son nutrientes esenciales para el gato,
no así para el perro.
El aceite de los pescados de mares fríos es muy rico en dos ácidos grasos de
cadena larga derivados del ácido alfa-linolénico: el ácido eicosapentaenoico (EPA)
y el ácido docosahexaenoico DHA. Los nutrientes (AGEs) desempeñan efectos
farmacológicos en adición a sus funciones fisiológicas sobre la Piel.
Suplementación específica de AGEs es benéfica para control de la Xerodermia y el
Prurito inducido por Dermatosis inflamatorias, Idiopáticas, Inmunomediadas o
Neoplásicas y aún en aquellas dermatosis no inducidas por IMBALANCE.
La Biotina, también denominada Vitamina H o Vitamina B8, es sintetizada en el
Intestino mediante metabolismo bacteriano. Muy importante es entonces la
interacción resultante de las antibióticoterapias prolongadas, que conllevan a
disturbios de la microbiota entérica, ocasionando reducida producción y absorción
de las vitaminas hidrosolubles en general y en especial de la Biotina. Esta situación
estará incrementada en pacientes con aporte dietario en déficit, impactando aún
más el daño cutáneo y las manifestaciones dermatológicas. El contenido de Avidina
en la albúmina de huevos crudos también conduce a interferencia absortiva de
Biotina.
Los síntomas de carencia son: Hiporexia, reducido ritmo de crecimiento del pelo y
piel en condiciones deficientes, hipotricosis, alopecia, alteraciones reproductivas y
parálisis progresiva en gatos. Las lesiones tegumentarias en mucosas y dermatitis
descamativa - exfoliativa grave, con alopecia, similares a las propias de la
deficiencia de zinc.
Su déficit directamente ocasiona enfermedad intestinal inflamatoria crónica, que
empeora la condición por inadecuada síntesis de Biotina por la flora intestinal,
siendo per-se, indispensable para el crecimiento Bacteriano intestinal, agravando
más la condición de los pacientes afectados y cerrando el círculo vicioso.
Adicionalmente la Biotina es el inicio de una cadena de interacciones nutricionales
y absortivas, que conllevan a alteración en la biosíntesis de AGEs, y absorción
deficitaria de oligonutrientes fundamentales en el metabolismo orgánico general y
metabolismo celular tegumentario tales como el Zn, Cu, Se, Fe, Yodo, además de
la vitaminas A y E., todos ellos imprescindibles en el normal funcionamiento
tegumentario, la normoqueratinización, estabilidad del recambio epidermal y
control de las pérdidas de agua transepidérmicas, conversión de prefilagrina en
filagrina, paso metabólico además, alterado en los pacientes afectados por
dermatitis atópica - DAC.
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