Adam Smith
Adam Smith
Docente:
Estudiantes:
Huacho-Perú
Dedicatoria:
2
CONTENIDO
RESUMEN................................................................................................................................. 5
CAPÍTULO I: ADAM SMITH Y SU INFLUENCIA ECONÓMICA ...................................... 6
I. INTRODUCCIÓN: ....................................................................................................... 6
NACIONES .......................................................................................................................... 14
3
B. EL MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL ES DESNACIONALIZADOR ............. 37
DESARROLLO ........................................................................................................................ 38
CONCLUSIONES ................................................................................................................... 40
BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................................................... 43
ANEXOS ................................................................................................................................. 45
4
RESUMEN
Atravesamos una profunda crisis económica, que, como era inevitable, se está convirtiendo en
una profunda crisis social y política que está afectando a la legitimidad del sistema vigente. En
esta tesitura de predominio de las ideas neoliberales y crisis moral, queremos volver la vista atrás
y considerar la aportación de Adam Smith, porque fue el quien sentó las bases de la teoría
económica y fundamentó la propuesta liberal, tanto en política como en economía y porque destacó
En su obra destaca que las bases morales de la economía son el sentimiento de simpatía y la
figura del espectador imparcial, lo que sitúa la cuestión en un cuerpo a cuerpo y en un corto plazo
en que también se situó posteriormente Keynes y en nuestros días Sen y los defensores de la
economía del bien común. El análisis se basa en el fundamento de dichas concepciones, su el papel
formación de su concepción del mundo, por el significado que tiene saber caracterizar y realizar
un análisis crítico marxista de las principales corrientes del pensamiento económico universal,
reconocer toda tendencia reaccionaria en las teorías económicas burguesas y al mismo tiempo
saber asimilar y reelaborar los aspectos cognoscitivo- práctico presentes en dicha teoría.
Su liberalismo poco tiene que ver con los actuales neoliberales que solo consideran la primera
parte, el individualismo, pero no la segunda, el largo plazo, la sociedad. Esperamos que esta vuelta
a planteamientos iniciales proporcione argumentos adicionales a los que consideran que de la crisis
5
CAPÍTULO I: ADAM SMITH Y SU INFLUENCIA ECONÓMICA
I. INTRODUCCIÓN:
La economía siempre ha sido protagonista de nuestras vidas pero, en los últimos tiempos lo es
aún más si cabe. Es la cortina de humo que utilizan algunos gobernantes para hacernos notar la
diagnósticos que superan nuestra capacidad de entendimiento y nuestro interés, pero que repetimos
a fuerza de que nos lo repiten. También es cierto, que el peso que las cuestiones económicas -
especialmente en épocas de crisis prolongada- tienen sobre nuestras vidas es importante, y que la
sociedad consumista y la división del trabajo nos han colocado en una tesitura donde los dilemas
morales no tienen apenas cabida, y aceptamos cualquier explicación propuesta por los gobiernos
Al mismo tiempo y en aparente contradicción, hay una creciente preocupación por el impacto
esto conlleva. La Responsabilidad Social Corporativa, entre otras propuestas, ha ganado relevancia
suele iniciarse todos los días con datos sobre la Bolsa, señal evidente del interés en centrar la
atención sobre la economía financiera y en resaltar que el valor, el dinero, son el objetivo central
Es muy posible que en estos momentos el relato de Mandeville, La fábula de las abejas: o, vicios
privados, públicos beneficios, sea el relato que sintetiza mejor la marcha de la economía actual.
Según este relato, la rapacidad y la violencia de las élites extractivas benefician a la sociedad en
general, de donde se sigue que las cuentas de resultados miden el bienestar económico de la
6
economía y de la gente. Sin embargo, en un mundo globalizado que estimula la maximización del
beneficio empresarial, el incremento de la producción y del producto interior bruto cada vez son
responsabilidad ética empresarial. Se habla mucho de ambas pero en declaraciones retóricas que,
en el fondo, son contradictorias con la economía real. La cruda realidad es que para ser
competitivos de verdad, hay que dejar en segundo plano la responsabilidad social corporativa, la
En este contexto, dominados por una específica manera de entender el liberalismo económico
que recibe habitualmente el nombre de neo-liberalismo, no es infrecuente que se cite a uno de sus
padres fundadores, Adam Smith como padre del pensamiento económico que inicio la orientación
del desarrollo y la implantación del modo de producción capitalista que sigue rigiendo en la
actualidad. Efectivamente Adam Smith distinguió por primera vez entre el bien público y el bien
privado, con el ejemplo de que el panadero o el carnicero no nos atienden por ser benevolentes con
nosotros, sino porque de ese modo atienden su interés particular; y fue también él quien acuñó la
expresión de la «mano invisible» que era capaz de regular el mercado y bajo esas premisas afirmo
que el gobierno no debía entrometerse en asuntos que, sin duda, serían mucho mejor regulados por
Estos son los lugares comunes del ideario neoliberal que ha promovido, en consecuencia, la
total desregulación y el predominio absoluto del deseo de ganancia como motor de la economía y
de ahí a que la ética de una gran empresa sea satisfacer a sus accionistas, quienes lo que buscan
7
por encima de todo es el incremento de los dividendos. Pero olvidan el largo plazo, cosa que Adam
Smith no incluyo, porque no tenía perspectiva para hacerlo, pero ahora si la tenemos.
margen del estuario del Forth) unas semanas después de la muerte de su padre, inspector de
aduanas, casado con la hija de un terrateniente. Adam Smith, soltero, vivió casi toda su vida con
Estudió en el Glasgow College donde tuvo por profesor de filosofía moral a Francis Hutcheson,
que ejerció una gran influencia sobre Smith al igual que su amigo Hume. En 1740 completó su
cátedra de Lógica en el Glasgow College; al año siguiente ocupó la cátedra de filosofía moral que
desempeñó hasta 1764. La filosofía moral constaba de teología natural, jurisprudencia, ética y
política; en esta última parte se encontraban las lecciones de economía y hacienda pública.
Fruto de sus enseñanzas de ética es su Teoría de los sentimientos morales (1759). La fama que
el éxito de este libro le proporcionó hizo que el padrastro del duque de Buccleugh, el eminente
político Charles Townshend, se interesara por contratar a Smith para preceptor privado de su
hijastro (entre 1764 y 1766) durante la educación de éste último en Francia. Smith estuvo dispuesto
otorgaba una pensión vitalicia de 300 libras anuales con las que podía vivir bien el resto de su vida
8
Durante su estancia en Francia, para distraer ratos de ocio, empezó a escribir un libro de
economía (tomando como base sus lecciones de Glasgow) al que dedicaría después todo su tiempo
durante diez años, en el retiro de su ciudad natal, una vez que concluyó su labor docente con el
joven duque de Buccleugh. En 1776 publicó en Londres ese meticuloso y arduo trabajo con el
En 1777, Lord North, conde de Guilford, nombró a Smith comisario de aduanas de Edimburgo,
cargo que le supuso la adición de 600 £ anuales a su pensión vitalicia. Vivió desahogadamente
practicando su pasatiempo favorito, el estudio y la escritura, pero no publicó ninguna otra obra en
vida. Antes de morir mandó quemar casi todos sus manuscritos; sólo se salvaron seis Ensayos
sobre temas filosóficos (1795) que se publicaron póstumamente. En 1787, tres años antes de su
Smith fue ante todo un moralista. Continuó con la tradición inglesa de la filosofía moral
establecida por Shaftesbury y Hutcheson. Madurando y desarrollando las ideas de ambos autores,
llegó a conclusiones propias que transmitió con sencillez e inteligibilidad. Publicada la Teoría de
los sentimientos morales (1759), sus lectores se identificaron fácil e intuitivamente con los
principios expuestos por Smith y que conservó en su Riqueza de las naciones (1776).
La filosofía moral de Smith es sensitiva. Los hombres la perciben y la practican por las
forma racional o según unos preceptos teológicos. Los hombres en sociedad generan una
comunidad de sentimientos (simpatía) que les impulsan a obrar correctamente según unas reglas
de conducta generales que obran en sus conciencias. Las actuaciones humanas buscan la
9
aprobación de la propia conciencia y la de los demás. Los hombres tienen tácitamente una
conciencia de esas reglas rectas de conducta que inducen a realizar acciones decorosas y decentes;
es decir, cualquier impulso o sentimiento del hombre puede llevarse a cabo si no se vulneran los
Uno de los primeros sentimientos que percibe el hombre es el de velar por sí mismo e intentar
hombre no tiene que confiar en la ayuda de sus semejantes, pues “en vano puede esperarla de su
benevolencia” porque “No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que
nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés” (Smith, 1776, p. 17). El deseo
de emular a los grandes hombres, y la obtención de las riquezas por el trabajo digno y recto, de
acuerdo con las reglas morales de conducta, las que no violan las normas de la justicia y la equidad,
son sentimientos y luego actos perfectamente lícitos que proporcionan un aumento del bienestar
social. Smith, siguiendo ideas que se remontan a Séneca y pasan por san Juan Crisóstomo, opinaba
que el trabajo realizado en provecho propio colaboraba en cierto modo en satisfacer las necesidades
de los demás; el rico, pese a su egoísmo para acumular riquezas, inevitablemente favorece a los
pobres, a los que tiene que dar empleo para satisfacer sus propios deseos. “Los ricos escogen del
montón sólo lo más preciado y agradable. Consumen poco más que el pobre, y a pesar de su
egoísmo y rapacidad natural, y aunque sólo procuren su propia conveniencia, lo único que se
proponen con el trabajo de esos miles de hombres a los que dan empleo es la satisfacción de sus
vanos e insaciables deseos, dividen con el pobre el producto de todos sus progresos. Son
conducidos por una mano invisible que los hace distribuir las cosas necesarias de la vida casi de
10
la misma manera que habrían sido distribuidas si la tierra hubiera estado repartida en partes
iguales entre todos sus habitantes; y así, sin proponérselo, sin saberlo, promueven el interés de la
sentimientos morales, citado por Franco en Estudio preliminar a la Riqueza de las naciones, p.
xxv-xxvi).
invisible", que se transcribe un poco más adelante según la versión que de ella hizo en la Riqueza
de las naciones.
Sus firmes concepciones morales le mueven a denunciar en La riqueza de las naciones todas las
prácticas de juego sucio llevadas a cabo por los ricos y que, por tanto, perjudicaban el interés
general de la sociedad.
La principal institución económica que no actuaba con la rectitud de conducta necesaria para
lograr el interés general de la sociedad, puesto que violaba los principios de equidad y de justicia,
era el monopolio. El monopolio, o mejor dicho, lo que hoy en día llamamos oligopolio, en la época
de Smith ya estaba bastante extendido y era la tendencia a la que aspiraban los hombres de negocio.
Smith, con su crítica, intentó la erradicación de las prácticas desleales en la economía. Veamos
De los propietarios dice que "desean cosechar donde nunca sembraron" (Smith, 1776, p. 49),
Respecto a la clase empresarial, dice: "Los patronos, siempre y en todo lugar, mantuvieron
una especie de concierto tácito, pero constante y uniforme, para no elevar los salarios por
11
“Cuando los maestros se conciertan para reducir los salarios de sus obreros, ordinariamente
lo hacen mediante un acuerdo o convención secreta, acordando no pagarles sino hasta una
determinada suma, bajo ciertas penas. Pero cuando los obreros hacen entre ellos un convenio
contrario, pero de la misma especie, comprometiéndose a no aceptar cierta clase de salarios, bajo
"Los intereses de quienes trafican en ciertos ramos del comercio o de las manufacturas, en
algunos respectos, no sólo son diferentes, sino por completo opuestos al bien público. El interés
ampliación del mercado suele coincidir, por regla general, con el interés del público; pero la
limitación de la competencia redunda siempre en su perjuicio, y sólo sirve para que los
comerciantes, al elevar sus beneficios por encima del nivel natural, impongan, en beneficio
propio, una contribución absurda sobre el resto de los ciudadanos" (ib., p. 241).
"Rara vez suelen juntarse las gentes ocupadas en la misma profesión u oficio, aunque sólo sea
para distraerse o divertirse, sin que la conversación gire en torno a una conspiración contra el
“En todo país ha sido, es y será, el interés de todo el cuerpo social comprar los artículos
necesarios de quienes los venden más barato. La proposición es tan evidente que parecería
común de todo el género humano. Sus intereses considerados desde este punto de vista son
salarios altos, porque suben el precio y perjudican la venta de sus mercancías, tanto en el interior
12
como en el extranjero. Pero nada dicen sobre las malas consecuencias de los beneficios altos"
“Allí donde existen grandes patrimonios hay también una gran desigualdad [...]. En todo
tiempo se encuentra el rico rodeado de enemigos [...] y [...] sólo puede protegerle el brazo
“Pero no vacilamos en afirmar que las más crueles de nuestras leyes fiscales se pueden tildar
de suaves si las comparamos con algunas otras arrebatadas a nuestros legisladores por las
monopolios. Como las leyes de Dracón, se puede decir que están escritas con sangre (ib., p. 576).
"El gobierno civil, en cuanto instituido para asegurar la propiedad, se estableció realmente
para defender al rico del pobre, o a quienes tienen alguna propiedad contra los que no tienen
En su lucha contra el monopolio y por el logro de las mejores condiciones que llevaran a la
consecución del interés general, Adam Smith concibió una forma ideal de organizar la economía
compradores sin posibilidad de confabulación entre ellos para que no pudieran surgir posiciones
asuntos económicos incluía la no intervención de las autoridades públicas, excepto para remover
los obstáculos que impidieran conseguir las condiciones de competencia basadas en la libertad e
13
Smith creyó que, siendo cada individuo el mejor juez de sus propios intereses y sin que el
gobierno interviniera en sus asuntos, la libre competencia lograría favorecer el interés general de
la sociedad a medida que cada individuo buscara el suyo particular. Esta opinión se resume en su
doméstica, y dirigirla a la consecución del producto que rinde más valor, resulta que cada uno de
ellos colabora de una manera necesaria en la obtención del ingreso anual máximo para la
sociedad. Ninguno se propone, por lo general, promover el interés público, ni sabe hasta qué
considera su seguridad, y cuando dirige la primera de tal forma que su producto represente el
mayor valor posible, sólo piensa en su ganancia propia; pero en éste como en muchos casos, es
conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones. Mas no
implica mal alguno para la sociedad que tal fin no entre a formar parte de sus propósitos, pues al
perseguir su propio interés, promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto
NACIONES
Los principios analíticos que forman el núcleo de la teoría económica de Smith pueden
reducirse a tres:
La libertad natural o el laissez faire, como es conocido más comúnmente. Principio que en
Smith, a diferencia del fisiócrata, abarca el orden económico y el orden político. El liberalismo de
Smith contempla a un individuo que no está sometido sin condiciones al Estado y, en cambio, éste
se supedita a aquél en la protección de sus libertades naturales y de sus derechos inalienables frente
14
al gobierno. Este principio es una consecuencia lógica de haber asumido su autor otros dos: el afán
de lucro y el orden natural. El primero de estos es un móvil humano de carácter psicológico, pero
es el principal en cuanto se refiere al hombre como ser económico. El segundo es una creencia,
antigua, que en el siglo XVIII (el de las Luces) se despojó de toda connotación religiosa o divina;
pero tal erradicación no se sustituyó por una explicación convincente del por qué ese orden natural
es armonioso, en lugar de ser caótico. Lo más sorprendente de esa fe ciega en la armonía originada
por el orden natural, es que sólo se necesita observar las desgracias y las catástrofes naturales, tan
cotidianas y tan erráticas, para hacerse a la idea de que en la Naturaleza lo que realmente reina es
el azar y el caos. Como Smith creyó en el orden natural, no extraña pues que el afán de lucro
(egoísmo personal) debería conducir a un orden social perfecto, sin necesidad de la intervención
La competencia perfecta. Este principio implica el ejercicio del individualismo económico sin
newtoniano, la sincronía y la armonía en el mundo económico. Así, sin ventajas, ni por parte del
Estado ni de ningún sujeto económico, la libre interacción económica de los individuos no conduce
la sociedad, mediante la búsqueda por parte de cada individuo del suyo particular. Según Galbraith
(1952, pp. 70 y 74), la competencia perfecta es un concepto más político que económico: “Un
hombre de negocios sin poder para cobrar más de lo justo ni pagar salarios insuficientes tiene
individuo es el elemento predominante en todas las instituciones económicas y políticas. Por eso,
15
entre las dos tesis contrapuestas del fundamento del valor en los factores originarios de la
producción, la tierra y el trabajo, Smith se inclinó evidentemente por el trabajo al ser éste una
actividad económica propia del hombre. Smith, con este enfoque, orientó las investigaciones
económicas hacia las teorías objetivas del valor, basadas en el coste de producción. Con ello,
durante un siglo, se encerraba en un baúl la investigación iniciada por los escolásticos sobre la
teoría del valor que contemplaban un elemento subjetivo y otro objetivo, basadas en la utilidad y
Sobre estas proposiciones se constituyeron los fundamentos de la escuela clásica. Ésta, al igual
que la fisiócrata, fue informal y compuesta por un conjunto heterogéneo de economistas que sólo
económicas por la senda abierta por él. En efecto, Smith abrió una senda con ideas, principios,
conceptos, e instrumentos analíticos que verdaderamente no eran innovadores: todos habían sido
sistema económico haciendo uso de todos esos abigarrados elementos aislados con cuya inteligente
pensamiento. Dupont de Nemours había llegado a decir que lo único de mérito que tenía La riqueza
de las naciones se debía al influjo fisiócrata. Schumpeter (1954, p. 287) afirmaba que la economía
de los doctores [escolásticos] sirvió de base para el trabajo analítico de los autores posteriores,
incluido Adam Smith, y que el esqueleto del análisis smithiano procedía de los escolásticos y de
los filósofos del derecho natural (ib., pp. 133 y 224). No obstante, el propio Smith reclamó para sí
la prioridad respecto a su principio de la libertad natural (parecido al laissez faire de los fisiócratas).
Pero, al menos en germen, la idea de la libertad natural ya había sido expuesta por Grocio4,
16
Pufendorf5 y Locke (filósofos de derecho natural). Dando por supuesto que todo inglés culto
conocía a Locke, hay constancia de que Smith también conocía a los otros dos autores; a Grocio
porque se ha encontrado un ejemplar de un libro suyo firmado por Smith en el Glasgow College,
y a Pufendorf porque Hutcheson (profesor de Smith) seguía en sus enseñanzas a este autor alemán.
Hay que suponer, por tanto, que Smith, cuando reclama para sí la prioridad de su sistema de la
principio.
Parte del éxito que tuvo Smith con su libro se debió al método que aplicó: utilizó con acierto
una adecuada combinación de deducción e inducción; además, expuso sus ideas con pedagógica
sencillez a un nivel fácilmente comprensible por la mayoría de sus lectores. Justificó todas sus
conclusiones deductivas con la narración de sus investigaciones empíricas al respecto; así, el aval
de los ejemplos históricos daba fuerza y solvencia a la explicación del sistema económico por él
concebido.
La riqueza de las naciones consta de cinco libros: Producción y distribución; Capital; Progreso
de las naciones; Sistemas de economía política; e Ingresos del soberano. En su libro se encuentran
Smith (1776, p. 31) definió la riqueza así: “Todo hombre es rico o pobre según el grado en
que pueda gozar de las cosas necesarias, convenientes y gratas de la vida”. Como se ve, se
expresa al estilo de Cantillón. La riqueza es proporcionada por el trabajo; es decir, para obtenerla
se requiere la producción. Pese a defender una teoría metalista del dinero (o concepción del mismo
como mercancía de valor intrínseco), nunca consideró que la riqueza consistiera en la acumulación
17
de oro y plata como opinaban los mercantilistas a los que, en general, criticó severamente.
Identificar la riqueza y el dinero era una confusión que provenía de la gente del pueblo; sólo “en
el lenguaje vulgar, la riqueza y el dinero se tienen como términos sinónimos” (ib., p. 378). No
obstante, Smith consideró otros elementos como origen de la riqueza y también de todo ingreso:
“Salarios, beneficios y renta son las tres fuentes originarias de toda clase de renta y de todo valor
de cambio” (ib., p. 51-52). Esto equivale a decir que existen tres factores originarios de la
La división del trabajo es la causa que origina un gran rendimiento del mismo y, en
propensión de los hombres a trocar o intercambiar una cosa por otra. Ello les lleva a ser más
eficientes y a desarrollar determinadas habilidades en producir algunas cosas que otras personas
también puedan necesitar y no hayan producido por sí mismas. Así, se puede conseguir mediante
el cambio las cosas que uno no ha elaborado y quiera por las que él haya producido y el otro desee.
La amplitud del intercambio, o sea, la extensión del mercado, obliga a alcanzar un mayor
rendimiento del trabajo y a realizar la división del mismo. Como ejemplo Smith (1776, p. 8)
expone el caso de una empresa dedicada a fabricar alfileres, de modo que “un obrero estira el
alambre, otro lo endereza, un tercero lo va cortando en trozos iguales, un cuarto hacer la punta,
un quinto obrero está ocupado en limar el extremo donde se va a colocar la cabeza: a su vez la
confección de la cabeza requiere dos o tres operaciones distintas” y así en la manufactura que él
ha visitado, al emplearse dieciocho operaciones distintas, aunque unos obreros realizan dos o tres
de ellas, se fabrican cuarenta y ocho mil alfileres al día. Sin embargo, un operario que
confeccionara él solo los alfileres únicamente podría elaborar como máximo unos veinte por día.
18
El gran aumento de la producción que suscita la división del trabajo se debe a tres circunstancias
(ib., p. 11-12): Primera, a la adquisición de mayor destreza por parte del trabajador cuando se
dedica a un único cometido. Segunda, al ahorro de tiempo logrado cuando no se requiere pasar de
No obstante, pese a considerar Smith (ib., p. 3) que "el trabajo anual de cada nación es el fondo
que en principio la provee de todas las cosas necesarias y convenientes para la vida, y que
anualmente consume el país", de modo contradictorio termina por catalogar las actividades
laborales en productivas y no productivas, según que el trabajo añada o no “valor al objeto a que
se incorpora” (ib., p. 299). En la primera categoría se encuentran, en primer lugar, las tareas
agrícolas por ser las más productivas (ib., p. 328), y en segundo lugar, la industria y luego el
comercio (ib., p. 330). Actividades improductivas son todas las derivadas de lo que hoy se
Smith sólo se fijó en la productividad física y no apreció el valor añadido del trabajo en la
generalidad algún caso particular repetitivo), como la realizada en la aberrante metáfora de la mano
invisible, creyó que la ruina de algunas personas, o la gran disminución de sus riquezas, al llevar
un elevado tren de vida, manteniendo una cohorte de servidores, músicos, dramaturgos y asesores
profesionales, se convertiría en la ruina de toda la sociedad. Para él, los gastos en militares,
abogados, jueces, clérigos, escritores, servidores domésticos y el pago de otros muchos servicios
19
El capital es otro elemento que origina rendimientos. No cabe duda que Adam Smith se mostró
requería una cierta abundancia de él. Cuando los individuos poseen un capital escaso obtienen la
renta con su trabajo; pero en cuanto consiguen acumular algo de capital procuran obtener ingresos
con su utilización. El capital es pues un acervo de bienes que las personas se han reservado,
excluyéndolo del consumo inmediato, para dedicarlo a la producción incrementada de otros bienes,
obteniendo así unos rendimientos económicos (Smith, 1776, p. 252). La acumulación de capital
tiene una gran importancia para la producción, puesto que sin ella no puede llevarse a cabo la
división del trabajo, ni posteriormente progresar en la subdivisión del mismo (ib., p. 250).
Smith (ib., p. 252-253) contempla dos formas de usar el capital. Una como capital circulante
cuando se emplea en la industria para adquirir bienes con los que manufacturar otros o en el
comercio para comprar mercancías destinadas a la reventa; como el beneficio no se logra hasta
que se han vendido las mercancías, la única forma de conseguir mayores rendimientos es haciendo
circular continuamente dicho capital en un ciclo de compras y ventas sucesivas. Y la otra como
capital fijo cuando se emplea para mejorar las tierras o para comprar máquinas o instrumentos con
fines productivos.
La tierra es el tercer factor que proporciona ingresos a su propietario. Estos ingresos consisten
en el excedente del producto de la tierra sobre los costes de producción y el beneficio corriente del
capital utilizado en las labores agrícolas. El propietario de las tierras siempre tiene la forma de
ingeniárselas para que su renta sea la “más elevada que el colono se halla en condiciones de pagar,
20
4.2. EL VALOR
por oro y plata), intentó buscar un elemento económico que conservara su valor a lo largo del
tiempo. Dada la importancia que concedía al trabajo, concluyó que éste era la mejor "medida real
del valor de cambio de todos los bienes" (Smith, 1776, p. 32) ya que "al no cambiar nunca de
valor es el único y definitivo patrón efectivo por el cual se comparan y estiman los valores de
todos los bienes cualesquiera que sean las circunstancias de lugar y tiempo" (ib., p. 34). El trabajo
"es su precio real; y el dinero es tan sólo su precio nominal" (ib., p. 34). Smith, además de tomar
el trabajo para medir el valor, también tuvo en cuenta otro patrón: el trigo. Sobre esto dice (ib., p.
37): “De una centuria a otra el grano es mejor medida que la plata, porque, en ese periodo,
iguales cantidades de trigo podrán adquirir las mismas de trabajo con mayor aproximación que
iguales cantidades de plata. Por el contrario, de un año a otro, la plata es mejor medida que el
Algunos autores han pretendido ver en Smith una teoría del valor trabajo, cuando en realidad
lo que hizo fue una sustitución del patrón de medida (un cambio de numerario) el del dinero,
expresado en oro y plata, por el trabajo. El medir el valor según un patrón y explicar el valor según
el coste de producción son dos cosas diferentes (según el profesor Schumpeter, 1954, p. 230);
procediendo de esta segunda forma sí se construye una teoría del valor, de tipo objetivo. Smith,
pese a haber hecho esas sustituciones en los patrones de medida del valor, también intentó realizar
(aunque con poco éxito) una teoría del valor basada en el trabajo (como a continuación se verá).
Su teoría del valor es muy confusa y embrollada. El barullo proviene de la pretensión de conciliar
las teorías de varios autores, como Galiani, Locke, Law, Cantillon y Petty.
21
Smith (1776, p. 24), para explicar esta teoría, parte de la división del trabajo, que practican los
incorporado al objeto del trueque, “lo que realmente le cuesta al hombre [una cosa] que quiere
adquirirla, son las penas y fatigas que su adquisición supone” (ib., p. 31). A este respecto, es
típico (a la vez que absurdo) el ejemplo que pone Smith (ib., p. 47) sobre los ciervos y los castores:
“Si en una nación de cazadores, por ejemplo, cuesta usualmente doble trabajo matar un castor
que un ciervo, el castor, naturalmente, se cambiará por o valdrá dos ciervos.” Pero pronto se
requiere dar facilidad a los intercambios empleándose un intermediario, el dinero, “o sea, otra
clase de bienes, [que] nos dispensan de esa fatiga” (ib., p. 31). Debido al empleo del dinero como
patrón de medida de valor, ya no se utiliza el trabajo para valorar las cosas. Pero esto no impide
que “El trabajo es su precio real, y la moneda es, únicamente, el precio nominal.” (Ib., p.34). El
precio real es “la cantidad de cosas necesarias y convenientes que con él [el trabajo] se
consiguen, y el nominal, la cantidad de dinero”. (Ib., p. 34). Mediante el dinero se traduce el valor
de cambio, pero las cosas, al ser necesarias, tienen un valor de uso (ib., p. 30). Introduce así la
distinción de Galiani y también menciona Smith (ib., p. 30) el caso de la paradoja del valor relativa
al agua y los diamantes (como la plantearon Locke y Law); pero enseguida abandona el valor de
de cambio. Éste lo fundamenta en el trabajo porque los hombres trabajan para adquirir los medios
con que comprar las cosas; pero desde que se instituyó la propiedad privada, en el valor de las
cosas también se debe incluir la parte que el empresario se reserva como beneficio (ib., p. 48) y la
parte que el propietario de las tierras exige como renta (ib., p. 49). Así es que el valor real de los
bienes se compone de tres partes que proceden del trabajo, de los beneficios y de la renta, aunque
22
se pueden reducir a una: el trabajo. Según A. Smith (ib., p. 50), “el precio de cualquier mercancía
se resuelve en una u otra de esas partes, o en las tres a un tiempo, y en todo pueblo civilizado las
tres entran, en mayor o menor grado, en el precio de casi todos los bienes”. Ahora bien, también
añade Smith (ib., p. 49): “El trabajo no sólo mide el valor de aquella parte del precio que se
resuelve en trabajo, sino también el de aquella otra que se traduce en renta y en beneficio”.
Un problema con el que tropieza Smith es la falta de homogeneidad del trabajo en las sociedades
avanzadas; en ellas existe una gran diversidad de trabajos y remuneraciones: “Han de tomarse en
cuenta los grados diversos de fatiga y de ingenio. Una hora de trabajo penoso contiene a veces
más esfuerzo que dos horas de una labor fácil, y más trabajo, también, la aplicación de una hora
de trabajo en una profesión cuyo aprendizaje requiere el trabajo de diez años, que un mes de
actividad en una labor ordinaria y de fácil ejecución. Mas no es fácil hallar una medida idónea
del ingenio y del esfuerzo.” (Ibídem, p. 32). Además, hay otros factores determinantes, en parte,
del valor, como el capital empleado en la producción y la tierra, puesto que ambos requieren una
retribución. Por lo tanto, al formar parte del precio el salario, la renta de la tierra y el beneficio del
capital, al final, Smith está considerando una teoría del valor según el coste de producción.
Al darse cuenta, como Cantillon, que el valor en el mercado no suele coincidir con el valor real,
según el coste de producción, al que ahora Smith (ib., p. 54) llama el precio natural, que es “el
suficiente para pagar la renta de la tierra, los salarios del trabajo y los beneficios del capital
empleado”, distingue entre precio natural y precio de mercado. Éste último puede fluctuar
alrededor del anterior dependiendo del volumen de la oferta y de la demanda en cada momento.
Según su idea, la competencia y la libertad natural aseguran el ajuste automático de esos dos
precios. Pero la tendencia hacia la equiparación de ambos precios no se origina en las situaciones
de monopolio, en cuyo caso el precio será "el más alto que se pueda obtener". En cambio, cuando
23
exista la libre competencia el precio será el más bajo que se pueda obtener a largo plazo (ib., p.
60).
4.3. LA DISTRIBUCIÓN
Smith considera, como se ha visto, tres tipos de retribuciones: los salarios de los trabajadores,
los beneficios del capital y las rentas de la tierra. A este respecto dice (1776, p. 259): “El precio
total o el valor en cambio de aquel producto anual no puede por menos de resolverse
necesariamente en esas tres partes, y distribuirse entre los habitantes del país, como salarios del
Los salarios son la remuneración del trabajo por cuenta ajena. Antiguamente, el producto del
trabajo pertenecía al trabajador; pero desde la apropiación de las tierras y la acumulación del
capital, el trabajador tiene que compartir lo que produce con el propietario y el patrono. Los
patronos pueden asociarse, con más facilidad que los obreros, para pagar salarios bajos, pero éstos
permitir mantener al obrero y a su familia, pues si no "la raza de esos trabajadores no pasaría de la
primera generación" (ib., p. 66). El salario, a veces, puede subir si aumenta la demanda de trabajo,
pero también existe un límite al alza salarial; los salarios sólo pueden subir en "proporción al
constituyen el fondo de salarios (véase en Smith, 1776, pp. 251, 320 y 321) que es el sobrante de
la renta y del beneficio por encima de las necesidades de los propietarios y de los patronos para
mantenerse ellos y sus actividades; dicho fondo se divide entre la mayor o menor cifra de población
obrera. El aumento del fondo no depende de la riqueza absoluta de la nación, sino de la tasa con
que crezca; es decir, el aumento de los salarios dependerá del ritmo con el que esté prosperando la
24
nación: “Lo que motiva el alza de los salarios no es la magnitud real de la riqueza de la nación,
El interés y el beneficio son dos retribuciones distintas que entran dentro del mismo concepto
de remuneración del capital. El primero es debido al préstamo del capital y el segundo se debe a
la utilización del capital en usos productivos. Ambos tipos de retribución van acompasados: si los
beneficios suben o bajan también lo hacen los intereses. Los beneficios varían por las mismas
causas que suben o bajan los salarios: el aumento o la disminución de los capitales (es decir, del
capital, el tipo de interés tiende a bajar; también disminuyen las oportunidades de efectuar
inversiones rentables por lo que la tasa de beneficios desciende. Los beneficios, evidentemente,
dependen de los precios, pero los precios con la prosperidad y el desarrollo económico tienden a
La renta es el precio que se paga por el uso de la tierra con independencia de los gastos
realizados en mejoras (Smith, 1776, p. 140); en realidad, se basa en un don gratuito de la naturaleza
(ib., p. 328). Considera que la renta es producto de una situación de monopolio ya que la cantidad
de tierras cultivables es limitada y por ello el propietario puede exigir la mayor parte de su
rendimiento a los agricultores, dejándoles sólo lo indispensable para subsistir (ib., p. 141). Para
Smith las diferencias existentes entre los tipos de rentas son debidas a las diversas fertilidades de
las tierras, y a los distintos emplazamientos, aunque la mejora en los transportes (al abaratar los
costes) iguala la diferencia debida a la localización de las tierras (ib., p. 143). Se trata, como se ve,
25
del concepto de renta diferencial por el margen extensivo. Las altas rentas dependen de los altos
Sin embargo, como ya ha sido expuesto, en su teoría de la formación del precio natural (o valor
real) intervienen los salarios, los beneficios y las rentas; es decir, la relación causal es al revés: los
altos precios dependen de las altas rentas. Al parecer, Smith no vió contradicción en esas
que a este respecto le hizo su amigo Hume, no modificó su versión, teniendo la oportunidad de
El capital es para Adam Smith (al estilo de Turgot) un anticipo (avance), y, por tanto, un factor
productor, a los obreros y para la adquisición de materias primas y herramientas durante el largo
periodo de tiempo que media entre el inicio de la producción y la venta de las mercancías.
Considera Smith (1776, p. 256) dos tipos de capital: fijo y circulante. Aquél no puede rendir ningún
tipo de ingreso sin la intervención del capital circulante que es el que suministra las materias primas
necesarias y el que permite la manutención de los trabajadores, los cuales manejan la maquinaria,
pero nuevos grados de división del trabajo sólo es posible alcanzarlos con mayor acumulación de
capital (ib., p. 251) y el capital aumentará más pronto si se emplea en aquel ramo que proporciona
la renta más considerable (ib., p. 330). Según Smith, sólo tiene relevancia la producción material,
que físicamente es apreciable. Creyó que los servicios, al ser inmateriales, no se podían acumular.
26
improductivo, o sea, un atesoramiento (como el de los avaros), por el cual se retiran fondos de la
circulación. Antes bien, para él (ib., p. 305) todo ahorro siempre se convierte inmediatamente en
capital, aun por personas distintas de las que ahorraron: "los manufactureros, trabajadores y
artesanos quienes reproducen, con una ganancia neta, lo que anualmente consumen" (ib., p. 306).
Por otra parte considera que todo dispendio en gastos improductivos es muy perjudicial para la
nación. Debido a estas dos últimas apreciaciones, Smith (ib., p. 308) llega a sentenciar
tajantemente que «todo pródigo es un enemigo de la sociedad, y todo hombre sobrio, un benefactor
de la misma». Como para Smith (ib., p. 305) todo lo ahorrado termina por consumirse (es decir,
podemos considerar que el ahorro es igual a la inversión), algunos autores ven en este principio un
4.5. EL COMERCIO
El comercio más provechoso es, según Smith (1776, p. 355), el interior, ya que fomenta el
trabajo productivo originando una mayor producción nacional que la que se obtendría con el
mismo capital dedicado al comercio exterior. El comercio exterior cubre la importante función de
dar salida a los excedentes del mercado interior y proporciona oportunidades rentables para utilizar
el capital acumulado que no se precise para la producción interior (ib., p. 326). Para Smith, el
principio de las ventajas absolutas es el que rige en el comercio internacional y en el nacional: "el
capital [...] se desplaza de un lugar a otro, según tenga oportunidad de comprar barato o vender
caro" (ibí., p. 329). En su pensamiento late la idea de lo absurdo que es fabricar en casa lo que se
puede comprar más barato fuera; la industria nacional debe orientarse hacia la producción que sea
más ventajosa, que nunca puede ser aquélla que ya se fabrica fuera más barata (ib., pp. 403, 409 y
437).
27
El comercio debe establecerse libremente, sin estímulos forzados, para que beneficie a ambas
partes: "Aquel comercio que, sin fuerza ni violencia, se desarrolla de una manera normal entre
los dos países, es siempre ventajoso, aun cuando la ventaja no sea la misma para las dos partes”
(ib., p. 432). Como se aprecia, Adam Smith tenía intuitivamente la idea de la indeterminación del
precio en el intercambio.
Muy crítico con los mercantilistas y propenso a la teoría cuantitativa, considera imposible que
un aumento de precios; es una ley natural que los metales preciosos vayan a los países que tienen
los precios bajos (James, 1959, pp. 84 y 85). Smith no es partidario del proteccionismo; ni siquiera
para la industria naciente ya que los capitales no se orientarían hacia las actividades productivas
4.6. EL GOBIERNO
Adam Smith, a pesar de su condena hacia los gobiernos (principalmente por su ineficacia,
derroche y corrupción) y de su máxima de la libertad natural, no es tan liberal como parece o como
ha sido presentado. Él dice (ib., p. 612) que el soberano únicamente tiene tres importantes
nación.
económica privada.
28
Pero también contempló a lo largo de su obra numerosos cometidos a cumplir por el gobierno:
Educación pública para evitar los nefastos efectos y el embrutecimiento que la división del trabajo
Y otras funciones, como la regulación de los bancos de emisión, legislación contra la usura, la
propiedad.
4.7. LA TRIBUTACIÓN
En este asunto de la tributación, la aportación más destacada de Smith (ib., pp. 726 y 727) es la
consideración de los cuatro cánones, a los que se tiene que ajustar la tributación, que en la
corrupción.
Económicos, o recaudados sin incurrir en excesivos gastos y sin ser gravosos ni mucho
Para terminar se harán unas reflexiones sobre las ideas de Smith. El mundo económico real que
El progreso de los pueblos civilizados no comienza hasta que aparece la apropiación territorial,
y a consecuencia de ello se instituye la propiedad privada como régimen legal. Ésta se contempla
29
en un triple aspecto. En primer lugar, el derecho de apropiación individual sobre los rendimientos
del propio trabajo. En segundo lugar, el derecho de apropiación sobre los beneficios empresariales.
Y en tercer lugar, como no pueden hacerse excepciones a la regla general de la propiedad privada,
el derecho de apropiación sobre la tierra y sus frutos. De esta forma, la propiedad privada pasa a
considerarse como un elemento jurídico básico del sistema económico de una sociedad civilizada.
disponibilidad de las tierras. Por eso la figura del terrateniente sale malparada en el esquema de
Smith. Por el contrario, este autor ensalza a la clase empresarial, porque es creadora de empleo y
Por otra parte, el interés general de una sociedad avanzada consiste en alcanzar tres objetivos
relacionados con el disfrute de los bienes: que se produzcan la mayor cantidad de bienes; que toda
la población pueda adquirirlos; y que su coste sea el más bajo posible. Estos objetivos se podrían
puesta al servicio del empresario. Éste, al poner en marcha la producción, crea empleo; y tanto
más empleo se creará cuando mayor sea la tasa de crecimiento de la producción. Los asalariados,
mediante su trabajo, obtienen los recursos para disfrutar de los bienes producidos. A su vez, la
acumulación de capital permite la división del trabajo, fuente de la producción masiva de bienes a
bajo coste.
el que vive Adam Smith era el monopolio (en cuyo concepto se debe incluir también el oligopolio).
Y puesto que la característica de este procedimiento es la obtención del precio más alto posible,
los asalariados y los pobres (es decir, la inmensa mayoría de los miembros del cuerpo social)
30
resultaban excluidos de los efectos beneficiosos del progreso, del disfrute de los bienes, en suma,
del aumento del nivel de vida al quedar condenados a un salario mínimo de subsistencia.
Pero no propiciaba el disfrute de esos bienes por parte de la mayoría de la población, pues
Hasta aquí llega el análisis de la realidad. A partir de este punto, Smith nos va introduciendo de
Para conseguir simultáneamente esos tres objetivos antes citados y preservar la estructura del
sistema capitalista, producto de la revolución industrial, Smith ideó que se debería sustituir el
competencia. En otras palabras, si se reconoce que la propiedad privada y el afán personal de lucro
(que estimulan la acumulación de capital) son los motores del desarrollo económico, el problema
que se plantea es cómo lograr el interés general de la sociedad basándose en el interés individual.
Para Smith la solución no es tan difícil: el sistema de libertad natural8. Éste se alcanza erradicando
Al presuponer todos estos elementos, Smith ve claramente que buscando el individuo su propio
interés personal (pues no hay nadie mejor que él para saber lo que le conviene) de paso (o sea, con
la guía de una mano invisible) se alcanzarán los objetivos del interés general de la sociedad. Toda
teoría es que muchos economistas posteriores a Smith hicieron de ella una profesión de fe; y, con
31
En el Epígrafe 3 se han transcrito frases que avalan esta poca confianza de Smith en la
manufactureros y comerciantes. Tan lapidarias como las anteriores sentencias son las siguientes:
“los comerciantes y manufactureros, con sus protestas y razonamientos capciosos, les convencen
fácilmente de que el interés privado de una parte de la sociedad coincide con el general de toda
ella” (Smith, 1776, p. 124). “Los comerciantes y los fabricantes [...] como su inteligencia se
ejercita por regla general en los particulares intereses de sus negocios específicos, más bien que
en los generales de la sociedad, su dictamen, aun cuando responda a la mejor buena fe (cosa que
no siempre ha ocurrido) se inclina con mayor fuerza a favor del primero de esos objetivos que del
Como se aprecia, el primer crítico de esta teoría fue su propio creador, aunque en puridad de
términos, más bien deberíamos decir que Smith no se critica a sí mismo sino que se traslada del
plano de la realidad al plano de la fantasía. Esta última afirmación tiene su explicación. Smith
imaginó que lo más beneficioso para el público en general eran los precios bajos, y la forma de
conseguirlo era mediante la libre competencia (cuanto más perfecta mejor). Sin embargo, en su
época resumen, la pretendida libertad natural ni existe ni se vislumbran fuerzas económicas que
tiendan a conseguirla espontáneamente. La libertad natural es, por tanto, una concepción ideal,
fruto de la imaginación, que para llevarla a la práctica requiere una firme la libre competencia
era más bien la excepción que la regla. Por eso combatió al monopolio u oligopolio (“el maldito
espíritu del monopolio” que es como lo califica Smith, ib., p. 407), porque con ese régimen se
subían los precios en perjuicio de la gente9. Así es que en este aspecto, Smith fue un utópico que
concibió un mundo mejor si en él reinaba la libre competencia; por tanto, ésta es inseparable de su
32
Por otra parte, Smith puso todas sus esperanzas en el naciente capitalismo industrial para lograr
de la propiedad privada10 y, por consiguiente, la apropiación de las tierras, del capital y del propio
trabajo; de ahí que el precio de los bienes tenga que resolverse en tres partes para distribuirse entre
cada uno de los propietarios del respectivo factor productivo (Smith, ib., p. 50). Una vez que las
del trabajo. El aumento del capital es precisamente lo que permite profundizar en la división del
trabajo (Smith, 1776, p. 251) y aumentar “la magnitud de la industria, el número de manos
productivas y, por consiguiente, el valor en cambio del producto anual” (ib., p. 305).
Ahora bien, el mundo ideal de Smith, el que cumple a la vez los tres objetivos (más bienes, más
personas que puedan disfrutarlos y al menor precio posible) no se puede llevar a la práctica. Y ello
es así porque los dos primeros son incompatibles con el tercero. En efecto, una producción y un
empleo en aumento requieren la acumulación de capital y ésta sólo es posible con altos beneficios,
es decir, con precios caros. Por tanto, cuando Smith propone la libre competencia, que es el sistema
de producción que más abarata los precios, simultáneamente condena a la sociedad al inmovilismo,
o por lo menos a un ritmo de progreso muy lento11, y a los pobres al paro. Y ello porque es el
incremento de los beneficios la fuente que nutre la acumulación de capital, la división del trabajo
y el empleo; sin beneficios, o consumiéndolos si los hubiere, no hay progreso; si hay progreso, los
Carlos Marx, el radical, se enfrentó a un dilema similar al de Smith, pero su propuesta fue
mucho más drástica. No se contentó con transformar alguna faceta del capitalismo, como la
sustitución del monopolio y oligopolio por la libre competencia. Su idea consistió en desmoronar
directamente toda la estructura del sistema capitalista; para ello sólo bastaba minar lo que era
33
considerado un pilar fundamental: la propiedad privada. Más se equivocó, porque ésta, en realidad,
era un falso pilar, pues no pertenecía a la estructura, sino a la superestructura jurídica. El verdadero
pilar son los beneficios, con independencia del régimen de propiedad. La acumulación de capital,
Y éste puede obtenerse tanto con propiedad privada como con la pública, y lo mismo ocurre con
la decisión de destinarlo a la acumulación de capital o al consumo. Si todo esto recae en los poderes
La idea más subversiva contra el capitalismo se encuentra en la Utopía de Tomás Moro. Este
autor sí supo poner la dinamita en un pilar básico de la estructura del sistema capitalista: el dinero.
Al suprimir el dinero, Tomás Moro eliminaba la forma más eficaz de obtener el beneficio y de
acumular el capital. No es de extrañar, por consiguiente, que su sociedad ideal fuera estacionaria;
Moro en ningún momento describe una verdadera dinámica que entrañe cambios en la sociedad
de los utopienses.
dominan desde la década de los años cincuenta del siglo pasado. Se mantienen en un
promedio de 75% desde el año 1981. La novedad, sin embargo, es que durante los
34
De otro lado, no se observa cambios significativos a favor de las exportaciones no tra-
un sector que genera y multiplica más el empleo y los ingresos. El comportamiento del
crecimiento son los sectores primarios, la construcción y el sector comercio y ser- vicios.
que corresponde al año 1991). Este sector genera el 61% del PBI. De esa PEA, 11,7
mensual es de 600 a 650 soles). El resto se reparte entre empresas de diez a cincuenta
personas (7%, que gana 1082 soles) y de más de cincuenta (16%, con ingresos de 1664
ría ganan 23 veces más y los ejecutivos del sector financiero diecisiete veces más que
del PBI en 1991 hasta 69,7% en el año 2009 (véase gráfico 2). Si no se consi- dera el
consumo de capital fijo, el excedente neto aumenta de 52,7% a 63%. Por su parte las
20,9%.
35
El modelo neoliberal es exportador neto de capitales, genera ingresos que no se
utilidades por 344 millones de dólares en el año 2000 y por 8346 millones en el año
2008 (el monto expatriado creció a una tasa promedio anual de 50%). En el 2009, año
de crisis, este monto se redujo pero a solo 7064 millones de dólares (véase gráfico 4).
Esta ganancia, que en soles representa cerca de 25 mil millones, contrasta con los
ingresos de todos los pobres del Perú (cerca de 21 mil millones de soles en el año 2009).
Por otro lado, los montos de la inversión directa extranjera (IDE) de los últimos seis
años son sistemáticamente menores que los montos de las utilidades remesadas.
Los superavit comerciales que genera el modelo neoliberal son, en promedio, meno- res
que las utilidades repatriadas (véase gráfico 8). Hasta el año 2001 el crecimiento
años (desde el 2002) la salida neta de capitales por utilidades repatriadas (que se registra
fue de US $ 35 734 millones mientras que el monto total de las utilidades repatriadas
36
a) Heterogeneidad estructural, incipiente articulación sectorial y geográfica, reducidos
Por las razones anteriores, el modelo neoliberal aplicado al Perú desarrolla un circuito
provocada por la crisis internacional, revela la desconexión de la economía con sus mercados
internacional. Esta es historia conocida después de las dos últimas crisis internacionales —la de
Primero, porque la versión neoliberal del modelo exportador aplicado aquí (que es distinta de
la versión exportadora de los países del Asia), no considera el desarrollo de los mercados internos.
Deja de lado los factores de demanda interna y hace énfasis en el minimalismo estatal, en
consonancia con la teoría neoclásica del comercio inter- nacional y del crecimiento económico.
Para esta teoría, el mercado auto-regulado es eficiente, las distorsiones en el mercado son
originadas por la intervención del Estado y los países comercian porque tienen distintas
especializaciones beneficiándose del comercio si cada uno produce y vende lo que sabe hacer
relativamente mejor.
Segundo, porque, a diferencia de lo que ocurrió en los países asiáticos, orienta el desarrollo
fuera de los mercados internos, creando en su lugar enclaves que no tienen conexiones con la
economía interna y no toma en cuenta los intereses de la comu- nidad nacional de la sierra y la
selva del país. Es un modelo exportador de materias primas que replica el patrón de crecimiento
37
de los años previos al periodo sustitutivo de importaciones. La fuente de su dinamismo no se
encuentra en la expansión de la demanda y de los mercados internos, por eso hace depender el
Tercero, porque su focalización en las exportaciones, dada las condiciones de las que se parte,
contratos de estabilidad tributaria que lesionan la soberanía nacional, y la desatención de los costos
usufructúan, además, de la renta natural de los recursos, mientras que las exportaciones no tradi-
que vende en los mercados externos, en lugar de promover el creci- miento de la demanda interna
neoliberal no permite aprovechar interna- mente los frutos del progreso técnico o los aumentos de
DESARROLLO
centrar el desarrollo del país en la expansión de los mercados internos que ya existen y en la
creación de otros nuevos, es decir, hay que desarrollar una economía nacional de mercado. Esto
38
Las ventajas competitivas se logran conectando la economía con la geografía y la demografía,
diversificando el aparato productivo para basar estas ventajas en rendimientos a escala con costos
desarrollar la demanda interna para asegurar el uso de esa capacidad. Además, una demanda
interna que se sostiene en el tiempo estimula nuevas inversiones para expandir y diversificar la
capacidad productiva. Desde esta perspectiva, las exportaciones son necesarias para solventar las
para generar establemente demanda interna e ingresos, vinculando el corto con el largo plazo; y,
39
CONCLUSIONES
1. Parece claro, por tanto, que el fundador de las teorías liberales de la economía y la sociedad
pueden aportar reflexiones que hagan posible y necesario superar la estrecha visión de la
economía, de la sociedad y del ser humano que está presente en las actuales ideologías
neoliberales. Basta con establecer un vínculo entre el Smith de la Teoría de los Sentimientos
morales y el Smith del ensayo sobre la riqueza de las naciones. Aunque no llegó él mismo
a desarrollar con precisión el vínculo estrecho entre ambos saberes, la filosofía moral y la
ciencia económica, en el fondo lo tenía muy claro. Lo que sí hizo fue dejar bien asentadas
las claves para poder completar esa tarea. Por un lado, la simpatía como sentimiento básico
2. Tradicionalmente se supone que Smith fue un defensor a ultranza del laissez faire. Sin
embargo, un análisis minucioso de sus planteamientos nos indica que para él la competencia
3. Adam Smith ha convertido en causas del sistema Capitalista (económico liberal), lo que en
realidad son efectos de dicho sistema. En efecto, el fin de la economía, el orden y las leyes
económico, cuando en realidad es ese sistema el que explica y justifica que se asigne ese fin
a la economía, que se defiendan ese orden y esas leyes y que el hombre se comporte de esa
manera.
40
4. La ciencia económica de Adam Smith, a pesar de su indudable contribución al mejor
ideológica que es inherente a estos. De ello dependerá la determinación también del valor
riqueza, y no se plantea la posibilidad de que ésta se ponga al servicio de otros fines, como
el que todos los seres humanos dispongan de los bienes necesarios para vivir decentemente
exige que se plantee como único o principal objetivo la producción ilimitada de riqueza.
7. “El esfuerzo natural de todo individuo para mejorar su propia condición, cuando se
ejercita con libertad y seguridad, es un principio tan poderoso que, por si solo y sin ayuda
sino a superar el centenar de obstrucciones impertinentes con que la locura de las leyes
8. En La riqueza de las naciones cuando trataba de explicar la conducta económica de los seres
41
natural, el mercado, que se encarga de armonizar automáticamente, si se le deja actuar en
libertad, los intereses egoístas de los individuos producen beneficios para el conjunto de la
sociedad. Es más, el funcionamiento correcto del mercado no depende sólo de que se le deje
actuar libremente, sino de que los que concurren a él lo hagan movidos por la búsqueda del
propio interés: “No hemos de esperar que nuestra comida provenga de la benevolencia del
9. «Sólo los ricos eligen, de entre la masa común, lo más delicioso y lo más raro. Apenas
peón el producto del trabajo que ellos mandan hacer. Una mano invisible parece forzarles
a participar en la misma distribución de las cosas necesarias para la vida, que hubiera
tenido lugar si la tierra hubiera sido dada en igual proporción a cada uno de sus
habitantes; y, de esta manera, sin tener la intención de hacerlo, sin ni siquiera saberlo, el
10. De acuerdo con estos planteamientos, Adam Smith acepta la existencia de un orden moral
natural en la sociedad que se manifiesta en las inclinaciones naturales de los seres humanos.
Según explica en la Teoría de los sentimientos morales, la conducta humana está movida,
en primer lugar, por la búsqueda del propio interés, aunque otra inclinación natural, la
simpatía hacia los otros seres humanos, contribuye a moderar el egoísmo de cada uno.
42
BIBLIOGRAFÍA
riqueza de las naciones; versión en español del Fondo de Cultura Económica, México, 1994.
Barcelona, 1972.
MARX, Karl (1867, Libro I; 1885, Libro II; y 1894, Libro III, póstumos los dos últimos): El
Del Espíritu de las Leyes; versión en español de Editorial Tecnos, S.A., Madrid, 1995.
MORO, santo Tomás (1516): Utopía; versión en español de Ediciones Rialp, S.A., Madrid,
1989.
JAMES, Émile (1959): Historia del pensamiento económico; versión en español de Aguilar,
SAY, Jean Baptiste (1803): Tratado de economía política, o simple exposición del modo con
SCHUMPETER, Joseph Alois (1954): Historia del análisis económico; versión en español de
Dobb, Maurice: Teorías del Valor y la Distribución desde Adam Smith, Siglo XXI Editores,
Guerrero, Diego: Historia del Pensamiento Económico Heterodoxo, Editorial Trotta, Madrid,
1997
43
Historia del Pensamiento Económico, en A Distancia, Facultad de Ciencias Económicas,
Bilbao Sentís, Andrés. 2001. “La influencia de Newton sobre Smith,” Política y So-ciedad,
37: 7-20. Cole, Julio H. 1995. “Adam Smith: econo-mista y filósofo,” Laissez-Faire, No. 2
(marzo): 32-51.
Dobb, Maurice. 1976. Teorías del valor y de la distribución desde Adam Smith: Ideo-logía y
teoría económica. Buenos Aires: Siglo XXI. (Primera edición en inglés: 1973.)
Friedman, Milton y Rose Friedman. 1992. Libertad de elegir: Hacia un nuevo libe-ralismo
44
ANEXOS
45
1