1. POLÍTICA SOCIAL.
En el Perú se entiende como el conjunto de las políticas de educación,
protección social (jubilación, seguro de enfermedad, accidente de trabajo)
y el grupo de programas sociales orientados a aliviar o reducir la falta de
bienestar de la población en situación de pobreza.
2. POBREZA
El INEI (2002) define la pobreza como “la condición en la cual una o más
personas tienen un nivel de bienestar inferior al mínimo socialmente
aceptado.
(Sen, 1992) Define a la pobreza no desde un punto de vista de déficit de
bienestar, ocasionado por ejemplo por falta de algún bien o servicio, sino
desde la falta de capacidades para conseguir ese bienestar. En síntesis,
afirma que la falta de algún recurso para obtener bienestar no califica a
un pobre, si no la falta de capacidad para lograrlo.
3. DEFINICION DE PROGRAMAS SOCIALES
Puede decirse que
un programa social es
una iniciativa destinada
a mejorar las condiciones de
vida de una población. La
mayoría de los programas
sociales son desarrollados
por el Estado, que tiene la responsabilidad de atender las necesidades de
todas las personas.
4. DEFINICIÓN DE FILTRACIÓN
Se puede añadir que según el MEF (Ministerio de economía y finanzas)
filtración se define como la atención por parte de los programas sociales
a aquella población considerada no pobre, y que por lo tanto está
recibiendo un beneficio que no le corresponde.
5. DEFINICIÓN DE SU COBERTURA
Agregando al MEF
(Ministerio de economía y
finanzas) la Su cobertura
es la no atención a aquella
población que debiera
recibir el beneficio que los
programas sociales
brindan -por su condición
de pobreza o pobreza extrema- pero está excluida de la atención de los
mismos.
6. DEFINICION DE COBERTURA
Es la población beneficiaria a quienes se llega el beneficio de los
programas sociales.
7. TIPOS DE PROGRAMAS SOCIALES
LOS PROGRAMAS PROTECTORES (TAMBIÉN LLAMADOS
ASISTENCIALES)
Los programas protectores buscan reducir la vulnerabilidad y la pérdida
de capacidades humanas o patrimonio. Por tanto, la población meta debe
fijarse en función de su grado de vulnerabilidad, ya sea en función de su
ciclo de vida (ver sección siguiente) o de circunstancias adversas
(desastres naturales o crisis familiares; desempleo prolongado,
enfermedades.
POBLACIÓN EN LOS PROGRAMAS PROTECTORES:
habitualmente el mismo programa identifica los criterios de
vulnerabilidad en forma endógena (niños desnutridos, madres
gestantes en pobreza extrema, zonas afectadas por desastres)
LA FOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA
Es más
costo-
efectiva para
el caso de los
programas
protectores
en el ámbito
rural (zonas
de pobreza extrema) al interior de las cuales se pueden usar
criterios secundarios de selección (niños menores de 3 años,
madres gestantes, analfabetos, etc.), recomendándose la
focalización por tipo de familia en las zonas urbanas.
LOS PROGRAMAS HABILITADORES
Buscan reforzar capacidades para aprovechar oportunidades económicas
o de diverso tipo. Por tanto, se orientan mayormente a personas en su
ciclo de vida intermedio (jóvenes y adultos en capacidad productiva) que
con sus propios medios no podrían acceder a la capacitación o recursos
(por ejemplo, crédito, conectividad) que le permitan aprovechar estas
oportunidades. Los programas habilitadores sí pueden y deberían tener
un impacto en los ingresos, ya sea en forma directa (caso del micro-
crédito o la inversión en infraestructura productiva) o indirecta (los casos
de capacitación laboral que mejoran la empleabilidad).
POBLACIÓN EN LOS PROGRAMAS HABILITADORES
Dependiendo de la efectividad de los mecanismos de difusión,
opera en mayor medida la auto-selección (por ejemplo para
acceder al micro-crédito, bonos de capacitación-PROJOVEN,
proyectos productivos, FONDOEMPLEO, Innovación y
Competitividad para el Agro Peruano -INCAGRO-etc.). Un caso
particular es el de las inversiones en vivienda o infraestructura
productiva (Fondo MIVIVIENDA, Provías Descentralizado, FITEL,
PRONAMACHCS, MARENASS, etc.) en las cuales, si bien la obra
es de carácter colectivo, su aprovechamiento depende de las
capacidades y características familiares e individuales.
FOCALIZACIÓN GEOGRAFICA
Para el caso de los programas habilitadores, parece funcionar
mejor la focalización individual, en la medida en que la
autoselección opera en forma más eficiente. Es importante tener
en cuenta que cuanto más precisa sea la focalización ésta supone
mayores costos y esfuerzo. Diversos programas
(OPORTUNIDADES en México y JUNTOS en Perú) utilizan la
focalización participativa para que sea la propia comunidad o barrio
que determine los derecho-habientes. Ello requiere sin embargo
habilidades especiales de facilitación, así como conocer y manejar
cuidadosamente los conflictos y divisiones existentes en el interior
de estos grupos o comunidades.
8. ALCANCE Y METODO EN LA EVALUACION DE PROGRAMAS
SOCIALES
J. Wilde y S. Sockey señalan, en su texto "Manual de Evaluación" que
existen tres escenarios básicos que impulsan al gerente social a elaborar
evaluaciones, para así tener conocimiento del desempeño del programa
social que se dirige.
Estos tres escenarios son:
ESCENARIO UNO:
Cuando se identifica un problema dentro del programa debido a
que se están produciendo o previsiblemente se producirán en el
futuro, resultados que contradicen o se alejan
los objetivos perseguidos por la gestión social. La evaluación es,
según esta premisa, un análisis retrospectivo de cuestiones
operativas, de procesos o de cuestiones administrativas. Esta
premisa es para evaluar comúnmente programas sociales ya
ejecutados. (Wilde y Sockey, 1995)
ESCENARIO DOS:
Parte, no necesariamente de la determinación de algún problema
en el programa, sino, de la necesidad política, administrativa y de
gerencia de optimizar los procesos internos del programa para
maximizar la eficiencia y la eficacia del programa social. Esta
premisa se aplica de forma prospectiva a programas ejecutados o
programas en la etapa de diseño. (Wilde y Sockey, 1995).
ESCENARIO TRES:
La evaluación en este escenario, parte de la necesidad que tiene
la gerencia de comparar los beneficios (resultado + impacto) del
programa con los costos que se invirtieron. Es determinar si el
grado de beneficio alcanzado corresponde a la cantidad de
recursos, tanto económico como institucionales, que se emplearon
o invirtieron en el programa. Es una evaluación "economicista", que
intenta llevar a unidades monetarias todas las variables que se
emplean en un programa para luego ponderar su eficiencia y
eficacia. (Wilde y Sockey, 1995).
9. HISTORIA DE LOS PROGRAMAS SOCIALES EN EL PERU
Durante los noventa, las políticas de liberalización de mercados se
implementaron en la mayoría de economías latinoamericanas, con la idea
de que el crecimiento económico y la reducción de la pobreza van de la
mano: el popular “chorreo”. No obstante, la estabilidad macroeconómica
no se tradujo necesariamente en mejor calidad de vida para todos los
ciudadanos, y fuertes cuestionamientos hicieron repensar las políticas
sociales en América Latina.
Reducir la pobreza se transformó, así, en un objetivo cada vez más
urgente, política y socialmente. Brasil, por ejemplo, implementó el
programa Hambre Cero, con el fin de proveer de alimentos y servicios
básicos, así como hacer transferencias a grupos por debajo de la línea de
pobreza. Aquí se encontró que no basta con lograr que las familias
superen la línea de pobreza, sino que también se debe asegurar que no
caigan por debajo de la línea en el tiempo.
Por su parte, la política social mexicana, luego de la liberalización de su
economía durante los ochenta, pasó de tener un corte socialdemócrata,
limitado a lo urbano, a construir una protección social basada en la
focalización, el asistencialismo y la participación del sector privado. Aquí
se destaca el éxito del programa Oportunidades (inspiración del programa
Juntos en el Perú) dadas sus acciones específicas en educación, salud y
alimentación para apoyar a las familias en extrema pobreza. A pesar de
ello, para la investigadora Berenice Ramírez, las características más
saltantes de la política social mexicana terminaron siendo la centralidad
en la toma de decisiones, la creación de instituciones dispersas y sin
visión, y la utilización del gasto social según criterios políticos. Así, esta
crítica se vuelve recurrente para el resto de políticas sociales
implementadas en América Latina.
En este contexto, el Perú no fue la excepción e implementó programas
que buscaron mejorar los ingresos de las familias más pobres del país. Al
respecto, el investigador Enrique Vásquez, de la Universidad del Pacífico,
subraya, en un artículo sobre las políticas y programas sociales en el Perú
entre 1999 y el 2009, que los administradores de estos programas se
concentraron en acciones de corto plazo postergando las de largo plazo:
“Las necesidades de llevar alimentos, vestido, calzado y otros eran más
importantes que generar oportunidades sostenibles de salida de la
pobreza para quienes no se beneficiaban del modelo de economía de
mercado”.
Hasta 1980 los comedores populares eran los programas de asistencia
alimentaria más conocidos. Posteriormente, durante los ochenta y
noventa, surgieron nuevos programas que aún subsisten, como el Vaso
de Leche (1985), el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social
(Foncodes, 1991), el Programa Nacional de Asistencia Alimentaria
(Pronaa, 1992), el Centro de Promoción de la Pequeña y Micro Empresa
(Prompyme, 1997, ahora Mi Empresa), el Sistema Integral de Salud
(1998), el Consejo Nacional para la Integración de la Persona
Discapacitada (Conadis, 1998), el Programa de Capacitación Laboral
Juvenil (ProJoven, 1999), entre otros.
Entre ellos destacó el Foncodes, por su capacidad de distribuir recursos
públicos a grupos de interés social a través de los núcleos ejecutores, y
el Pronaa, por los esfuerzos en reducir el malestar más preocupante de
los países en vías de desarrollo: la desnutrición crónica. Así, a inicios del
2000, la disminución de la pobreza y la nutrición infantil fueron los
objetivos más buscados por las políticas sociales.
Hacia el 2000, las frases “economía con rostro humano” o “economía
social de mercado” fueron las precursoras del actual concepto de
“inclusión social”. Se usaron como lemas de campaña para los gobiernos
de Toledo y luego de García. Así, el diseño de nuevos programas sociales
durante esta década se inicia con un diagnóstico refrendado por varios
analistas: los actuales esfuerzos no están articulados entre sí. Y en
respuesta a este problema, nació en el 2005 el programa Juntos, el cual
realiza transferencias monetarias a familias pobres que tengan entre sus
miembros a niñas y niños hasta los 14 años o mujeres gestantes. Ello está
condicionado a que los menores asistan con regularidad a los servicios
médicos y educativos.
Un año luego de la creación de Juntos, el PRONAA inicia en el 2006 una
reestructuración que consistió en fusionar diversos programas y transferir
otros a los gobiernos locales. Así nace el Programa Integral de Nutrición
(PIN) con dos componentes: alimentario y educativo. De acuerdo con
Arlette Beltrán y Janice Seinfeld, investigadoras de la Universidad del
Pacífico, la inversión en los niños menores de tres años debería ser el eje
central del componente alimentario, ya que tiene mayores rendimientos
en el largo plazo. Y esta recomendación se vuelve más relevante cuando
las autoras calculan para el 2009 el nuevo estándar internacional de
prevalencia de desnutrición: en el Perú uno de cada tres menores de cinco
años está desnutrido crónicamente.
Otro esfuerzo que también nació por la necesidad de una mayor
articulación entre los programas fue la Estrategia Nacional Crecer, a cargo
de la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales (CIAS), cuya finalidad
fue superar la pobreza y reducir la desnutrición crónica infantil. Así, se
plantearon tres problemas por resolver: alimentación inadecuada para el
niño, enfermedades diarreicas agudas e infecciones respiratorias agudas,
así como el bajo peso al nacer, cuyas soluciones se deben implementar
multisectorialmente en los 880 distritos focalizados por Crecer, bajo la
conducción de los gobiernos regionales respectivos.
Así, en el 2009 se optó por regresar a un esquema similar al de
FONCODES, bajo sus núcleos ejecutores, con la finalidad de asegurar
que las poblaciones reciban las transferencias necesarias. A pesar de
ello, los procesos electorales y la crisis financiera direccionaron este
apoyo a aliviar tensiones sociales, mientras se seguían postergando los
objetivos de largo plazo: desnutrición y pobreza.
10. PROGRAMAS SOCIALES EN EL PERÚ
Como conocimiento previo sabemos que en el Perú se
ejecutan programas sociales todos los años, estos sirven para poder
aumentar el bienestar de la población más necesitada y lograr que
accedan a recursos para que puedan satisfacer sus necesidades básicas.
Pero necesitamos saber qué son y cuáles son los objetivos de los
programas sociales en su búsqueda de disminuir la pobreza.
(Pardo, 2003) nos dice que los esfuerzos políticos para disminuir la
pobreza han sufrido evoluciones, ya que antes se centraba la pobreza en
poder subsistir otorgando recursos como los alimentarios, pero ahora
además de esto se quiere lograr la inclusión.
11. OBJETIVOS DEL PROGRAMA SOCIAL
Amezcua y Jiménez (1996) nos dicen que “Los objetivos de un programa
social deben formularse como cambios esperados en una situación y
entorno sociales concretos, que se producirán como consecuencia de la
aplicación del programa.” Esto quiere decir que al haber una coyuntura
que amerita la aplicación de un programa social por parte del Estado se
busca cambiar la situación que se ha detectado que no es la correcta.
Además, nos advierte que no es lo mismo objetivos y resultados.
12. TIPOS DE PROGRAMAS SOCIALES EN EL PERÚ
Al preguntarnos sobre qué
tipos de programas sociales
existían en el Perú, de
inmediato se nos vino a la
mente buscar información en
el ministerio de Desarrollo e
Inclusión Social (Midis). El nombre del ministerio tiene relación con lo
explicado antes sobre la pobreza, al decir que no solo es poder satisfacer
las necesidades urgentes de los pobres, si no también crear una cadena
para que se puedan integrar a la sociedad y así puedan tener más
oportunidades para su desarrollo. Efectivamente, en la página web del
Midis encontramos que el gobierno actual tiene en marcha varios
programas sociales, “Estos programas sociales deben funcionar como
herramientas temporales que ayuden a los peruanos más vulnerables a
salir de la pobreza y les permitan insertarse en las cadenas productivas
que impulsan el desarrollo del país. Esto nos da entender lo que
explicamos líneas antes, los programas sociales están dirigidos
esencialmente a insertar a la población en la sociedad para que puedan
crearse oportunidades. En este gobierno se trabaja bajo el lema de
“Inclusión Social”. En este periodo de gobierno nos encontramos con
programas sociales como: Juntos, Cuna Más, Pensión 65, FONCODES,
PRONAA.
BARRANTES, Cesar (1990), "Acerca de Políticas Sociales. Notas para su
Discusión", CENDES # 13 – 14. Caracas, Venezuela.
BRIONES Guillermo (1991), "Evaluación de Programas Sociales", editorial
Trillas. México.
BLOOM A.: (1982) "Esenciales de Sociología" Editorial Cesca, Ciudad de
México, México.
CEBRIA, Jean "Evaluación de Programas" Mimeo FEGS, Caracas Venezuela.
CLAD (1989), "Planificación Estratégica ", CLAD. Venezuela Fotocopiado.
Caracas Venezuela.