Responsabilidad social
La Responsabilidad Social Universitaria es una manera de alinear las funciones de la Universidad con la
ética, la pertinencia social y las exigencias del desarrollo humano sostenible.
La RSU, es una política de gestión ética integral y transversal de las tres funciones sustantivas (Formación,
Investigación, Extensión) y de la administración central de la Universidad.
En el ámbito de la Formación, la RSU invita a:
Promover un aprendizaje basado más en el contacto real con la comunidad y una participación
efectiva en la solución de sus problemas sociales y ambientales.
Actualizar la pertinencia social y ambiental de los programas y contenidos de estudios, de la mano
con distintos actores sociales que puedan ayudar a los formadores académicos sobre cómo
responder a los desafíos locales, nacionales y globales de desarrollo, en articulación con los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS-ONU).
En el ámbito de la Investigación, la RSU invita a:
Vincular las disciplinas entre ellas (interdisciplinariedad) y con la solución de problemas sociales y
ambientales, trabajando en y con la comunidad (transdisciplinariedad).
Promover una gestión solidaria del conocimiento, para que los resultados de investigación útiles a
la solución de problemas sociales y ambientales puedan ser compartidos con los públicos que los
necesitan.
En el ámbito de la Extensión y Proyección social, la RSU invita a:
Articular estrechamente los proyectos de extensión con la formación profesional y la
investigación para que las actividades académicas en general sean fuente de innovación social y
ambiental.
Conseguir que los proyectos emprendidos en comunidad sean creados en conjunto con ella,
duraderos y de alto impacto, a fin de erradicar el asistencialismo.
Comprometer la institución a ser un actor esencial en la agenda local, nacional e internacional de
desarrollo humano sostenible.
Finalmente, en el ámbito de la Gestión institucional, la RSU insiste en:
La coherencia entre las declaraciones misionales y las prácticas rutinarias de gobierno y
administración para que la Universidad sea en todo su quehacer un ejemplo ilustrador de
comportamiento ético, tales como las prácticas de transparencia, participación, inclusión, equidad
de género, acceso equitativo a los estudios, gestión de personas, compras, transporte, energía,
agua, residuos, alimentación, etc.
La RSU constituye un nuevo modelo de ser y hacer universidad, integral y transversal, que puede inspirar
a las personas, conducir la planeación, orientar las políticas públicas y privadas de educación superior, y
focalizar los criterios de evaluación y acreditación hacia lo que verdaderamente importa: una calidad
académica e institucional responsable ante el devenir justo y sostenible de las ciencias, profesiones y
enseñanzas, al servicio de la sociedad.