HONDURAS
DERECHOS
Catedrático:
HUMANOS Juan Wilfredo Castellanos
CASO VELASQUEZ RODRIGUEZ VRS
Alumno:
HONDURAS
Hernan Roberto Chinchilla Rivera
Cuenta:
201310010640
Fecha:
27/03/2019
VELÁSQUEZ RODRÍGUEZ VS. HONDURAS
Durante los años de 1981 a 1984, en la República de Honduras, entre 100 y 150 personas
desaparecieron sin que se haya vuelto a tener noticia alguna de muchas de ellas. Las
desapariciones solían iniciarse mediante el secuestro violento de las víctimas, muchas
veces a la luz del día y en lugares poblados, por parte de hombres armados, vestidos de
civil y disfrazados que actuaban con aparente impunidad en vehículos sin
identificación oficial y con cristales polarizados, sin placas o con placas falsas. Estos
hechos constituían una práctica sistemática perpetrada en contra de personas consideradas
por las autoridades hondureñas como peligrosas para la seguridad del Estado. Tanto las
autoridades militares y policiales como el Gobierno y el Poder Judicial se negaban o eran
incapaces de prevenir, investigar y sancionar los hechos y de auxiliar a quienes se
interesaban en averiguar el paradero y la suerte de las víctimas o de sus restos. En este
escenario, Manfredo Velásquez, estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de
Honduras, desapareció el 12 de septiembre de 1981, entre las 16:30 y las 17:00 horas,
secuestrado por personas vinculadas con las Fuerzas Armadas o bajo su dirección.
DERECHOS DEMANDADOS
Artículos 4 (Derecho a la Vida), 5 (Derecho a la Integridad Personal) y 7 (Derecho a la
Libertad Personal) de la Convención Americana, en perjuicio de Manfredo Velásquez.
Falta de declaración formal de admisibilidad por la Comisión
El Gobierno sostuvo que la Comisión omitió un requisito impuesto por la Convención, al
no haber reconocido formalmente la admisibilidad del caso. Al respecto, la Corte
consideró que si bien para que una petición sea considerada inadmisible se requiere una
declaración expresa de la Comisión, tal requisito no aparece para efectos de la admisión.
Sin perjuicio de ello, precisó que cuando un Estado suscite una cuestión de
inadmisibilidad, la Comisión debe hacer una declaración formal en uno u otro sentido, lo
que no ha sucedido en el presente caso.
Omisión del procedimiento de solución amistosa del asunto
El Gobierno alegó que la Comisión infringió el artículo 48.1.f) de la Convención por no
haber promovido una solución amistosa en el asunto. La Corte consideró que una
interpretación, del referido artículo, de acuerdo con el contexto de la Convención, lleva
al convencimiento de que esa actuación de la Comisión debe intentarse sólo cuando las
circunstancias de una controversia determinen la necesidad o la conveniencia de utilizar
este instrumento. Asimismo, de conformidad con el artículo 45.2 del Reglamento de la
Comisión, la misma posee facultades discrecionales, pero de ninguna manera arbitrarias,
para decidir, en cada caso, si resulta conveniente o adecuado el procedimiento de
solución amistosa para resolver el asunto en beneficio del respeto a los derechos
humanos. Atendiendo a las circunstancias del caso, la Corte resolvió desestimar esta
excepción.
Falta de realización de una investigación in loco
El Gobierno señaló que la Comisión no había realizado una investigación in loco
para verificar los hechos denunciados. Al respecto, la Corte consideró que, del contexto
de los preceptos que regulan las citadas investigaciones in loco (arts. 48.2 de la
Convención, 18.g) del Estatuto de la Comisión y 44 y 55 a 59 de su Reglamento), se
infiere que este instrumento de comprobación de hechos está sujeto a la apreciación
discrecional de la Comisión para acordarlo de oficio o a petición de las partes, dentro de
las hipótesis previstas por las citadas disposiciones normativas y no es obligatorio dentro
del procedimiento regulado por el artículo 48 de la Convención.
Omisión de una audiencia previa
El Gobierno alegó que la Comisión estaba obligada a realizar una audiencia previa. Sin
embargo, la Corte consideró que la audiencia previa, como etapa procesal, sólo procedía
cuando la Comisión lo estimara necesario para completar la información proporcionada
por las partes, o cuando éstas lo solicitaran expresamente. En consecuencia, la Corte
declaró infundada la excepción propuesta toda vez que en el presente caso, ni los
denunciantes ni el Gobierno, solicitaron la celebración de una audiencia, y tampoco la
Comisión la estimó necesaria.
Aplicación indebida de los artículos 50 y 51 de la Convención
En el petitorio relativo a las cuestiones de admisibilidad, el Gobierno solicitó que la Corte
declare que la Comisión no agotó los procedimientos establecidos en los artículos 48 a
50 de la Convención, sin cuyo cumplimiento no debió haber referido el caso a la Corte,
al tenor del artículo 61.2 de la misma. Sobre el particular, la Corte admitió que los
requerimientos de los artículos 50 y 51 no fueron observados a cabalidad, sin embargo
puntualizó que este hecho en ninguna forma perjudicó los derechos del Gobierno.
Falta de agotamiento de los recursos internos de jurisdicción interna
Finalmente, el Gobierno objetó la admisibilidad del caso ante la Comisión, por considerar
que los recursos internos no fueron previamente agotados. Sobre la excepción propuesta,
la Corte manifestó que si bien el agotamiento de los recursos internos es un requisito de
admisibilidad ante la Comisión, la determinación de si tales recursos se han interpuesto y
agotado o si se está en presencia de una de las excepciones a la exigibilidad de dicho
requisito, es una cuestión relativa a la interpretación o aplicación de la Convención. En
tal sentido, declaró que habida cuenta que, en este caso, la cuestión de los recursos
internos se aproximaba sensiblemente a la materia de fondo, debía ser resuelta junto con
las cuestiones de fondo.
FUNDAMENTOS
La Corte señaló que, de conformidad con el artículo 1.1 de la Convención, es ilícita toda
forma de ejercicio del poder público que viole los derechos reconocidos por la misma.
En tal sentido, en toda circunstancia en la cual un órgano o funcionario del Estado o de
una institución de carácter público lesione indebidamente uno de tales derechos, se está
ante un supuesto de inobservancia del deber de respeto consagrado en ese artículo. En
este caso, la Corte señala que hubo una completa inhibición de los mecanismos
teóricamente adecuados del Estado hondureño para atender a la investigación de la
desaparición de Manfredo Velásquez.
Artículo 7 (Derecho a la Libertad Personal)
Habiendo quedado demostrada la existencia de una práctica de desapariciones forzadas
cumplida o tolerada por las autoridades hondureñas entre los años 1981 a 1984, la Corte
concluye que se ha producido una violación múltiple y continuada de numerosos derechos
reconocidos en la Convención y que los Estados Partes están obligados a respetar y
garantizar. La detención de Manfredo Velásquez lo privó de su libertad física sin
fundamento en causas legales y sin ser llevado ante un juez o tribunal competente que
conociera de su detención. Para la Corte, todo ello infringe directamente el derecho a la
libertad personal reconocido en el artículo 7 de la Convención.
Artículo 5 (Derecho a la Integridad Personal)
Asimismo, en el marco de una desaparición forzada, el aislamiento prolongado y la
incomunicación coactiva a los que se ve sometida la víctima representan, por sí mismos,
formas de tratamiento cruel e inhumano, lesivas de la libertad psíquica y moral de la
persona y del derecho de todo detenido al respeto debido a la dignidad inherente al ser
humano. En este caso, la desaparición de Manfredo Velásquez constituyó una violación
al derecho a la integridad personal reconocido en el artículo 5 de la Convención.
Artículo 4 (Derecho a la Vida)
La práctica de desapariciones ha implicado, con frecuencia, la ejecución de los detenidos,
en secreto y sin fórmula de juicio, seguida del ocultamiento del cadáver con el objeto de
borrar toda huella material del crimen y de procurar la impunidad de quienes lo
cometieron. En el caso de Manfredo Velásquez pese a los años transcurridos, aún se
ignora su paradero.
Puntos Resolutivos
La Corte decidió, por unanimidad, desestimar la excepción preliminar de falta de
agotamiento de los recursos internos opuesta por el Gobierno de Honduras; y declarar que
Honduras violó, en perjuicio, de Ángel Manfredo Velásquez Rodríguez los deberes de
respeto y de garantía del derecho a la libertad personal (artículo 7 de la Convención), el
derecho a la integridad personal (artículo 5 de la Convención) y el derecho a la vida
(artículo 4 de la Convención), todos ellos en conexión con el artículo 1.1 de la misma.
Reparaciones
La Corte decidió fijar en setecientos cincuenta mil lempiras la indemnización
compensatoria que el Estado de Honduras debía pagar a los familiares de Ángel Manfredo
Velásquez Rodríguez. Así, la cantidad correspondiente a la cónyuge de Ángel Manfredo
Velásquez Rodríguez fue de ciento ochenta y siete mil quinientos lempiras; y la cantidad
correspondiente a sus hijos fue de quinientos sesenta y dos mil quinientos lempiras. Sobre
este último punto la Corte sentenció que con la suma atribuida a los hijos se debía
constituir un fideicomiso en el Banco Central de Honduras, en las condiciones más
favorables según la práctica bancaria hondureña.
Interpretación de la Sentencia
La Corte interpretó que la expresión "en las condiciones más favorables" se refiere a que
todo acto o gestión del agente fiduciario debe asegurar que la suma asignada mantenga
su poder adquisitivo y produzca frutos o dividendos suficientes para acrecerla. Asimismo,
la frase según la práctica bancaria hondureña, indica que el agente fiduciario debe cumplir
fielmente su encargo como un buen padre de familia y tiene la potestad y la obligación
de seleccionar diversos tipos de inversión, ya sea mediante depósitos en moneda fuerte
como el dólar de los Estados Unidos u otras, adquisición de bonos hipotecarios, bienes
raíces, valores garantizados o cualquier otro medio aconsejable, como precisamente lo
ordenó la Corte, por la práctica bancaria hondureña.
Considero que, si la Convención y los reglamentos de la Comisión y de la Corte autorizan,
en general, formas de solución amistosa antes o después de planteado el proceso ante la
Corte, siempre en manos directamente de la parte lesionada y tan sólo con la intervención
mediadora o fiscalizadora de la Comisión, carece de sentido que ahora, al autorizar un
acuerdo directo para después de la sentencia que ha condenado en abstracto al pago de
una indemnización, lo haga invistiendo a la Comisión, para esos efectos, de la condición
de única parte frente al Estado responsable, en lugar de los causahabientes de Manfredo
Velásquez, únicos acreedores de esa indemnización.
Se diferencia del voto de la mayoría en su interpretación de la Convención y de los propios
reglamentos de la Comisión y de la Corte. Por lo tanto, considera que la Corte está
obligada a aplicar las normas de la Convención y de su Reglamento de conformidad con
su sentido objetivo, y, el texto claro de esas normas no autoriza la interpretación adoptada,
con respecto a colocar a la Comisión como única parte procesal frente al Estado honestas
que intervengan en un caso ante la Corte sin reconocer la legitimación autónoma de las
víctimas o sus causahabientes.
CONCLUSIONES.
Con respecto a este fallo, podemos concluir la importancia de la protección de la
integridad física de las personas y la efectividad de los procesos en los juzgados de cada
estado para que se puedan garantizar dichos derechos, es así que aclara y explica la
excepción, para poder acceder al sistema interamericano, del no agotamiento de los
recursos internos, en este caso, por parte del Estado de Honduras. Además del esfuerzo
de los organismos Interamericanos porque los Derechos Humanos se vean contemplados
dentro de la legislación interna de cada país.