DROGAS LEGALES
El concepto de droga legal es fácil de entender, pero para ello es necesario en
primer primer lugar recordar qué es una droga.
Llamamos droga a toda aquella sustancia, sea de origen natural o sintético, con
capacidad para generar una alteración o modificación en el sistema nervioso. Se
trata pues de toda aquella sustancia que tenga un efecto psicoactivo. En esta
definición no tiene cabida la consideración legal que tenga la sustancia, si bien de
manera coloquial solemos identificar droga con ilegalidad.
Así, reciben el nombre de drogas legales aquellas sustancias con efectos
psicoactivos que son permitidas, no siendo su uso penado por ley a pesar de
conocerse sus posibles efectos. Este estatus legal puede referirse a su uso a nivel
recreativo o bien a estar pensados para otros usos, que no incluyen su consumo
para lograr alterar la psique, y por los cuales se considera algo permitido.
DROGAS ILEGALES
Las drogas ilegales son drogas que tienen restricciones de uso o propiedad por el
gobierno, y son ilegales en ciertas situaciones. Los países tienen distintas leyes
sobre distintas drogas y también hay tratamientos internacionales. Sin embargo,
las drogas más comunes en la sociedad son legales.
Sorprendentemente, la mayoría de drogas no se crearon para fines lúdicos tal
como se utilizan actualmente. Por el contrario, sus efectos se descubrieron casi
accidentalmente.
Con el objetivo de encontrar medicamentos cada vez mejores, los científicos han
observado a lo largo de la historia cómo actúan ciertas sustancias en animales y
humanos. Muchas de estas sustancias se llegaron a comercializar por sus
beneficiosos efectos.
DROGAS DEPRESORAS
Un depresor es una sustancia química que ralentiza la actividad del sistema
nervioso central. Los depresores son utilizados en medicina
como ansiolíticos, analgésicos, sedantes o somníferos. También son utilizados
con fines no terapéuticos como drogas lúdicas o de abuso. Los depresores más
comunes son el alcohol, los opioides, los barbitúricos y las benzodiazepinas.
DROGAS ESTIMULANTES
Como el nombre sugiere, los estimulantes son una clase de drogas que
intensifican la actividad cerebral, ocasionan un aumento en la agudeza mental, en
la atención y en la energía, que son acompañados por un alza en
la presión arterial y un aumento en la velocidad del corazón y en la respiración.
Históricamente los estimulantes se utilizaban para tratar el asma y
otros problemas respiratorios, la obesidad, trastornos neurológicos y una variedad
de otras dolencias.
Sin embargo, al hacerse aparente su potencial para el abuso y la adicción, el uso
médico de los estimulantes comenzó a disminuir. Ahora, los estimulantes
solamente son prescritos para el tratamiento de unas pocas condiciones médicas
como la narcolepsia, la hiperactividad con déficit de atención y para casos
de depresión que no han respondido a otros tratamientos. Se pueden usar los
estimulantes como supresores del apetito para un tratamiento a corto plazo para la
obesidad y también para pacientes asmáticos.
LA COCAINA
La cocaína o benzoilmetilecgonina según la Denominación Común Internacional,
también conocida simplemente como coca, es un alcaloide tropano cristalino y
fuerte estimulante utilizado sobre todo como droga recreativa.5 Las formas más
comunes de consumo son inhalación, insuflación o inyección en vena. Los efectos
mentales que provocan incluyen la pérdida de contacto con la realidad,
agresividad,6 la agudización del estado de alerta y manía persecutoria,7 una
intensa sensación de felicidad y agitación psicomotriz. Los síntomas a nivel físico
son una rápida frecuencia cardiaca, sudoración y dilatación de las pupilas8 y altas
dosis pueden provocar una tensión arterial alta y el aumento de la temperatura
corporal.9 Los efectos comienzan apenas unos segundos (o minutos) después de
su consumo y duran entre cinco y noventa minutos.8 Aunque la mayor parte de su
consumo se realiza de forma ilegal, la cocaína tiene un pequeño número de usos
médicos aceptados como anestésico tópico y antihemorrágico durante cirugías
nasales, entre otras.10
LA MARIHUANA
El cannabis, también conocido como marihuana, entre otros muchos nombres,12
contiene dentro de sus compuestos la molécula de THC o tetrahidrocannabinol, el
cual es el compuesto psicoactivo o psicotrópico de la planta del cannabis,
presente en sus variedades o cepas, siendo más de 2500, surgidas de la cruza
entre las subespecies s.sativa, s.índica y s.rudealis seleccionadas para utilizarlas
con fines recreativos y medicinales. En cambio en las variedades que se utilizan
para producir cáñamo industrial generalmente contienen un nivel muy bajo de
THC. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, se trata de la
sustancia ilícita más utilizada en el mundo.3 La regulación legal del cannabis es
diferente en cada país, y existen tanto detractores como defensores de su
despenalización.45
LOS INHALANTES Y SOLVENTES
Los inhalantes son sustancias volátiles que producen vapores químicos que se
pueden inhalar para provocar efectos psicoactivos o de alteración mental. Si bien
hay otras sustancias de abuso que se pueden inhalar, el término "inhalantes" se
utiliza para describir una variedad de sustancias cuya característica principal es
que rara vez, o nunca, son usadas por otra vía que no sea la de la inhalación. Esta
definición abarca una amplia gama de sustancias químicas que pueden tener
diversos efectos farmacológicos y que se encuentran en cientos de productos
diferentes. Como resultado, es difícil lograr una clasificación precisa de los
inhalantes. Uno de los sistemas de clasificación establece cuatro categorías
generales de inhalantes basándose en las formas más comunes en que estos se
encuentran en los productos domésticos, industriales y médicos. Estas cuatro
categorías son: disolventes volátiles, aerosoles, gases y nitritos.
DROGAS ALUCINOGENAS
Se llama alucinógenos a cierto tipo de drogas que, en dosis no tóxicas, causan
alteraciones profundas en la percepción de la realidad del consumidor. Bajo su
influencia, las personas ven imágenes, escuchan cosas y experimentan
sensaciones muy distintas a las propias de la vigilia. Algunos alucinógenos
también producen oscilaciones emocionales rápidas e intensas. En su aspecto
negativo, en muchas ocasiones producen confusión mental, pérdida de memoria o
desorientación en la persona, de espacio y de tiempo.
Son sustancias que provocan estados alterados de conciencia que afectan a la
percepción (alucinación) y varían la noción de la propia identidad. Sus efectos son
muy variables, dependiendo tanto de la dosis como de las expectativas del sujeto
y el ambiente que le rodea durante la experiencia. Cuando, por una razón u otra,
el balance de la experiencia resulta desagradable para el sujeto suele hablarse
coloquialmente de "mal viaje".
AUTOESTIMA BAJA
Extrema timidez o un comportamiento aislante, son algunos de los síntomas que
desarrollan estos jóvenes, según explicó la psicóloga Julieta Machado Fernández.
Además, con la idea de ser aceptado en determinado círculo social, comienza a
imitar a otros, generalmente en conductas negativas, “pues cree que siendo como
otra persona, puede ganar estatus o puede ser aceptado, que siendo él mismo”,
dice la especialista.
De acuerdo con Machado Fernández, esta conducta la pueden desarrollar con
facilidad los adolescentes entre los 11 y 18 años de edad, debido a los modelos o
figuras que los diferentes medios de comunicación ofrecen al público, y que al no
adaptarse a su realidad, su autoestima baja de manera considerable.
FALTA DE UN HOGAR
El ambiente familiar puede condicionar la actitud del joven ante la droga. Los
adolescentes que crecen en hogares conflictivos, con un modelo educativo
excesivamente permisivo o autoritario y donde se realizan pocas actividades
conjuntas entre padres e hijos presentan un mayor riesgo de consumo
problemático de sustancias.
La familia ha de dar el primer paso en la prevención del consumo de drogas entre
los adolescentes. Un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Oviedo
ha identificado algunos comportamientos o situaciones familiares que favorecen
las conductas adictivas de los hijos y que deben ser solucionados para evitar el
riesgo de drogadicción en los adolescentes.
Según la investigación, que se incluye en el libro ‘El papel de la familia en la
prevención’, financiado por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional
sobre Drogas, hay cuatro factores familiares que se asocian con una mayor
probabilidad de consumo de drogas en los hijos. El primero de ellos es la
conflictividad dentro de la familia. Los enfrentamientos en el hogar aumentan el
estrés de sus miembros, que a su vez va unido a un mayor abuso de sustancias.
FALTA DE COMUNICACIÓN
Más del 50 por ciento de jóvenes consumidores de droga convive con una familia
disfuncional y en medio de graves problemas de comunicación, situación que se
intensifica más en la relación madre-hija, reveló hoy un estudio especializado.
La investigación del Centro de Información y Educación para la Prevención del
Abuso de Drogas (Cedro) y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y
el Delito (UNODC) detalla que alrededor del 60 por ciento de jóvenes inmersos en
el mundo de la droga vive en un hogar monoparental o bajo la tutela de otros
familiares.
DESINTEGRACION FAMILIAR
En el caso de las familias, donde convive el dúo parental con sus hijos, diversos
autores han señalado, como en aquellas familias que se ven envueltas en un
problema de adicción, por parte de los hijos, el padre venía desempeñando un rol
periférico o ausente hasta antes del descubrimiento del fenómeno y que, cuando
era descubierto éste, el padre se involucraba más en el cuidado de los hijos pero
sólo como un reproche hacia la supuesta falla materna con quien se relaciona
tradicionalmente el papel de cuidador.
Sin embargo la farmacodependencia no es privativa de un tipo de familia en
particular, las diversas investigaciones en torno al fenómeno y la relación de éste
con la familia han mostrado diversos aspectos familiares relevantes, así, que algún
tipo de organización familiar debía haber obstaculizado inconscientemente por
parte de alguien, los intentos del hijo de realizar un
auténtico desarrollo adolescente y de "asumir la responsabilidad adulta de sí
mismo".
BUSQUEDA DE PLACER
Las drogas pueden producir sensaciones intensas de placer. A esta euforia inicial
le siguen otros efectos que varían según la droga que se consuma. Por ejemplo,
con estimulantes como la cocaína, después de la euforia siguen sensaciones de
poder, autoconfianza y más energía. En contraste, a la euforia que causan los
opioides como la heroína le siguen sensaciones de relajación y satisfacción.
Algunas personas que sufren de ansiedad social, estrés y depresión comienzan a
consumir drogas para intentar sentirse menos ansiosas. El estrés puede ser un
factor importante para comenzar y continuar el consumo, y también influye en las
recaídas (es decir, la vuelta al consumo de drogas) de los pacientes que se están
recuperando de la adicción.
Algunas personas sienten presión para mejorar su concentración en la escuela o
el trabajo, o mejorar sus habilidades deportivas. Esto puede ser un factor en quien
decide probar las drogas o continúa consumiéndolas, particularmente en el caso
de estimulantes recetados o cocaína.
EVACION DE LOS PROBLEMAS DE LA VIDA
En ocasiones las personas hacemos uso de determinadas sustancias con el fin de
lograr un mayor bienestar emocional. Sin embargo, el uso de estos recursos como
estrategia habitual ante determinados conflictos, limita nuestra capacidad de
afrontamiento.
Recordemos que las emociones son indicadores de nuestro nivel de satisfacción
personal. De manera que si nos suponen cierto malestar, nos estarán informando
de que algo no está sucediendo como nosotros quisiéramos. Si optamos por
anestesiar nuestros sentidos, creando temporalmente una realidad a medida
mediante el consumo de drogas u alcohol, en lugar de prestar atención a
emociones como la culpa, la vergüenza, los celos, el temor, el aburrimiento, la
desilusión, el desamor, etc. difícilmente podremos identificar la fuente de malestar
y remediarlo.
FALTA DE INFORMACION SOBRE LOS EFECTOS DAÑINOS
Hoy en día, nuestros hijos pueden estar expuestos a las drogas desde una edad
muy temprana. Nos referimos a las drogas que son ilegales, no a los
medicamentos recetados por su médico. Por ejemplo, en el 2004 uno de cada
cinco muchachos latinos en el 8º grado había utilizado, por lo menos una vez,
algún tipo de droga ilícita.1
El abuso de drogas es un comportamiento que se puede prevenir. Sin embargo,
los efectos prolongados de las drogas en el cerebro pueden llevar a la
drogadicción, que es una enfermedad crónica y recurrente del cerebro. Para
cualquier persona adicta a las drogas, la necesidad compulsiva de consumir
drogas puede ser abrumadora, afectando todos los aspectos de su vida y la de su
familia.
El consumo de drogas puede tener serias consecuencias para el futuro, tanto de
un joven como de un adulto, porque las drogas pueden alterar la manera cómo
funciona el cerebro y causar otras consecuencias médicas graves. El abuso de
drogas puede impedir que su hijo se desempeñe bien en la escuela. Más adelante,
puede dificultar su capacidad para encontrar y mantener un empleo, aún después
de haberse graduado. Las investigaciones científicas han demostrado que la
comunicación con los hijos es una manera eficaz de prevenir que consuman
drogas. Nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para hablar con
nuestros hijos sobre los riesgos asociados con el abuso de drogas.
MEDIDAS DE PREVENCION
VALORARSE UNO MISMO
Quererse a uno mismo está muy ligado a saber darse la oportunidad de sacar la
mejor versión de cada uno, descubriendo el potencial que tenemos a todos los
niveles: afectivo, romántico, espiritual… Quererse a uno mismo también significa
ser honestos con nosotros mismos y con los demás, y comprometernos con la
vida y el bienestar propio y ajeno.
Quererse a uno mismo también pasa por dejar de exigirnos más de lo que
realmente somos. Aspirar a mejorar en la vida y como personas es un proyecto
noble, pero no debe llevarnos a la ansiedad y a infravalorar cómo somos
actualmente. Debemos aprender a romper con las falsas creencias que
condicionan nuestro presente y nuestro futuro, además de perdernos cosas
valiosas de nuestra vida actual y de nuestra personalidad.
PROMOVER ESTILO DE VIDA SANO
Continuamente escuchamos hablar sobre la importancia de llevar un estilo de vida
mejor y saludable, pero no sabemos cómo hacerlo ni conocemos las razones para
lograrlo.
Para conseguir un estilo de vida saludable, es necesario tener en cuenta la salud
de modo integral, ya que así se gozará de una existencia más plena. A
continuación se presentan algunas pautas de conducta y consejos de salud que
ayudarán a proporcionar una mejor calidad a nuestro existir.
No se trata de volverse obsesivo con el tema y ponerse a contar calorías todo el
día, pero sí de tener la conciencia para elegir lo mejor de los alimentos y así
disfrutar de una salud adecuada.
Busque el modo de llevar una dieta balanceada, que no deje de lado ningún
alimento necesario para su cuerpo; es decir, que incluya vegetales, frutas, carnes
blancas, legumbres, fibra y mucho líquido.
EVITAR EL CIGARRO Y EL ALCOHOL
Deben basarse en un modelo explicativo claro acerca del consumo de drogas casi
todos ellos se basan en el modelo de aprendizaje social, modelo transteorético de
cambios cognitivos, modelo de creencias sobre la salud u otros1. En función de
este enfoque los PPE tratarán de modificar una o varias de las variables que
influyen o determinan el consumo de sustancias. La mayoría de los PPE inciden
en la capacidad de resistencia, habilidades sociales, resolución de problemas así
como en el aumento de la autoestima. Es importante que el enfoque sea
participativo y multidimensional es decir que incluya también actividades dirigidas
a padres y en la medida de lo posible participación comunitaria. Algunos
programas son en realidad programas más amplios: prevención cardiovascular y
hábitos saludables, prevención de conductas de riesgo en la adolescencia.
ESTAR ALERTAS Y PREPARADOS PARA RECHAZAR CUALQUIER
INVITACION
La prevención contra el abuso de drogas empieza cuando los padres aprenden
cómo hablar con sus hijos sobre temas difíciles. Después, los programas que
ofrecen las escuelas, los deportes y otros grupos pueden contribuir a lo que usted
ya ha comenzado.
Asegúrese de que puede confiar en los amigos y vecinos con los que su niño pasa
tiempo y que tengan valores similares a los suyos.
Encuentra la manera para que su niño participe en deportes, pasatiempos, clubes
escolares y otras actividades. Generalmente estas actividades promueven las
interacciones positivas que ayudan a desarrollar el carácter y conllevan a tener
buenas relaciones con sus compañeros.
Busque actividades que usted y su niño o toda la familia puede hacer juntos.
EVITAR TODO CONTACTO CON PERSONAS QUE USAN LAS DROGAS
El riesgo de consumir drogas aumenta sustancialmente durante las etapas de
transición. Para un adulto, un divorcio o la pérdida del trabajo pueden aumentar el
riesgo de consumir drogas. Para un adolescente, las épocas de riesgo incluyen las
mudanzas, el divorcio en la familia o el cambio de escuela.35Cuando los niños
pasan de la escuela primaria a la escuela media, deben hacer frente a nuevas
situaciones sociales, familiares y académicas que les resultan difíciles. A menudo,
durante este período los niños se ven expuestos por primera vez a sustancias
como los cigarrillos o el alcohol. Cuando ingresan a la escuela secundaria, pueden
encontrarse allí con una mayor disponibilidad de drogas, el consumo por parte de
adolescentes más grandes y actividades sociales en las que se consumen drogas.
BUSCAR AYUDA DE ADULTO DE CONFIANZA
Los adolescentes que abusan del alcohol u otras drogas pueden ingeniárselas
para guardar sus secretos como si fueran agentes secretos que llevan una doble
vida. En el estudio de seguimiento sobre actitudes en una sociedad, realizado en
1998 por la organización Partnership for a Drug-Free America, solo 14% de los
padres encuestados reconocieron la posibilidad de que sus hijos hubieran probado
marihuana. Seguidamente, se encuestó a los jóvenes. El triple —42%— admitió
haber fumado la hierba. Los chicos a menudo tratan de ocultar de sus padres el
hecho de que consumen alcohol y drogas y los padres frecuentemente se niegan
a creer que sus hijos pueden estar en estas actividades.