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Critica A Europa, Modernidad y Eurocentrismo. Enrique Dussel.

Dussel critica la perspectiva eurocéntrica que ve a Europa como un desarrollo lineal desde Grecia hasta la actualidad, ignorando las influencias del mundo árabe y turco. Plantea que la modernidad solo puede entenderse a nivel mundial desde el siglo 15 con la expansión europea. Esto llevó a que Europa se vea a sí misma como superior y justifique la colonización de otras culturas. Propone superar este eurocentrismo a través de un diálogo intercultural symétrico que reconozca la diversidad de experiencias humanas.
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Critica A Europa, Modernidad y Eurocentrismo. Enrique Dussel.

Dussel critica la perspectiva eurocéntrica que ve a Europa como un desarrollo lineal desde Grecia hasta la actualidad, ignorando las influencias del mundo árabe y turco. Plantea que la modernidad solo puede entenderse a nivel mundial desde el siglo 15 con la expansión europea. Esto llevó a que Europa se vea a sí misma como superior y justifique la colonización de otras culturas. Propone superar este eurocentrismo a través de un diálogo intercultural symétrico que reconozca la diversidad de experiencias humanas.
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Europa, Modernidad y Eurocentrismo

de Enrique
Dussel

Sinopsis y Comentarios 1

Lo que conocemos actualmente como Europa es producto de varios


siglos de historia de compleja heterogeneidad, del protagonismo de
comunidades, credos y lenguas muy diversas agrupadas –en un sentido
general- bajo el denominador de cultura occidental. La interpretación de los
procesos actuales que vive, así como su origen y definición, ha sido y es aun
materia relevante para los grandes pensadores del ámbito mundial.

En palabras de Dussel, el concepto de Europa ha sido viciado


históricamente por una perspectiva que se apropia de la cultura helénica e
ignora las correlaciones del mundo griego con el mundo turco-musulmán, del
mismo modo, la tradición, ignora la oposición entre lo occidental latinizado y
lo oriental heleno, demostrado, entre otros elementos, por la discordancia
geográfica y la oposición política entre ambos “mundos”. De esta manera, el
filósofo pretende romper con la “diacronía unilineal Grecia -> Roma ->
Europa” y lo denuncia como “un invento ideológico de fines del siglo XVIII
romántico alemán”.

Es oportuno aclarar que el presente trabajo está basado en el artículo


2
publicado en la página web del autor , así como en resúmenes de sus libros
afines y artículos ofrecidos por otros autores en la red. Este texto es un
ejercicio reflexivo que puede incurrir en fallos por omisión de obras no
consultadas y que de ninguna manera pretende compararse a la altura del
1 Br. Eduardo Villamizar. Universidad de los Andes.
2 [Link]
pensamiento del autor ni de sus críticos contemporáneos. Hecha la
aclaración, procedemos a exponer una posición distinta a la expuesta por
Dussel, donde Grecia no aparece como “pertenencia a” sino como “eslabón
de”.

En la Historia de la civilización, R. V Tornell expresa: “La civilización


griega asimiló todos los fundamentos de las culturas egipcias y orientales, y
proyectando en ella su espiritualidad, los helenos, le dieron forma, y
personalidad propios, hasta tal punto, que en su desarrollo sucesivo y a
pesar de las modificaciones que los adelantos de todo orden forzosamente
imponen a las concepciones primitivas, queda siempre evidente el origen y
fundamento de los nuevos, cuyas primitivas raíces hay que buscarlas en los
principios de la sabiduría helénica”.

Pese a que el fragmento citado parece excluyente con el mundo


árabe-musulmán, en su libro, Tornell insiste siempre en mencionar los
invaluables aportes que estos realizaron a la civilización moderna, sin dejar
de valorar a Grecia como “nexo entre las civilizaciones de Oriente y
Occidente”.

Con carácter filosófico y no solo historicista, encontramos un juicio


similar en “Europa y América en el pensar mantuano” de J.M Briceño
Guerrero, donde “el principio racional en su versión helénica”, es uno de los
cuatro factores constitutivos de Europa y el principio cristiano, entendido
como “una variante mediterránea de la religiosidad oriental filtrada por la
mentalidad hebrea”, es apreciado ya no solo como aporte sino como pieza
fundamental en el origen de la civilización europea. B. Guerrero reflexiona de
este modo: “(…) las diferentes etnias no fueron nunca simple material amorfo
para la influencia cultural clásica, sino activos centros de creación con sus
propias líneas de fuerza. (…) de ahí proceden la heterogeneidad y la
homogeneidad de sus países, la hostilidad y atractivo de sus patrias, la
polinización cruzada de su genios”
De este modo, la relación Grecia-Roma, aunque contradictoria por la
oposición geopolítica que nos revela Dussel, no representa –como hecho
histórico- una escisión, sino un proceso de asimilación y homogenización, en
primer lugar, de la cultura helénica nutrida por la cultura árabe-musulmán y
3
posteriormente, de la paideia ejercida por el Imperio Romano. La ulterior
asimilación de los valores grecorromanos a la “Europa medieval” es definida
por Briceño Guerrero como la “expansión cristianizada y cristianizante” de
dichos valores”, quien además hace referencia a la labor del aparato
eclesiástico y el trabajo de los monjes como “canal de la tradición
grecorromana”, punto en que coinciden ambos autores, pues Dussel alude al
acceso que tuvieron personajes tan importantes como Abelardo, Alberto
Magno y Santo Tomás de Aquino a los trabajos del filósofo Aristóteles.-

Más adelante, el autor de “1492. El encubrimiento del otro”, denuncia


la visión eurocéntrica que toma en cuenta solo “fenómenos intra-europeos”
como la Reforma, la Ilustración y la Revolución Francesa para explicar el
concepto de Modernidad, y propone darle un auténtico carácter mundial
partiendo de que solo hasta finales del siglo XV con la expansión portuguesa,
que los llevará primero al descubrimiento de América y posteriormente al
Extremo Oriente, podía hablarse de un fenómeno mundial en sí, antes de
esto, solamente se hallan “sistemas culturales que coexistían entre sí”. De
este modo, el autor restablece el protagonismo de la península ibérica,
considerando a España como primera nación moderna y como “centro de la
Historia Mundial”, que consciente de su posición, “constituye, por primera vez
en la historia, a todas las otras culturas como su “periferia”.

3
Término griego que significa: “educación”, “formación”. Utilizado por Guerrero para explicar
la relación Grecia-Roma “Europa es el resultado de la acción civilizadora grecorromana y
cristiana sobre los bárbaros triunfantes.” Europa y América en el pensar mantuano. J.M
Briceño Guerrero
A consecuencia de su poder dominante –y la conciencia del mismo-
sobre las culturas periféricas, en específico, de las indoamericanas (que le
otorgaran su posterior ventaja frente a las demás), Europa se define a sí
misma, por contraste, como superior, otorgándose una exigencia moral de
desarrollar a dichos pueblos, declarándolos culpables por oponerse al
proceso civilizador y justificando –paradójicamente- la crueldad de su acción
colonizadora.

Una segunda etapa de la Modernidad es para el autor la del siglo


XVIII, con la revolución industrial y la Ilustración que “profundizan y amplían
el horizonte ya comenzado a fines del siglo XV”, etapa que comienza con los
representantes de la Filosofía Ilustrada y el Idealismo Alemán que son los
“responsables teóricos” del eurocentrismo: de “haber confundido la
universalidad abstracta con la mundialidad concreta,” identificación que solo
fue posible por los procesos históricos de la “primera modernidad” y que
constituye su aparente “ceguera histórica”.-

Finalmente, evidenciamos que el problema que ocupa a Dussel es el


de la causalidad en la historia, de cómo establecer relaciones causales de un
hecho, del hecho europeo específicamente. Y no solo del cómo, sino del
quién, pues el sujeto que observa, juzga al objeto-observado partiendo de los
principios que le son propios a su experiencia y costumbre. Esto es
denominado como relativismo cultural e implica la imposibilidad de una
civilización cualquiera de establecer principios universales que juzguen
“eficientemente” la singularidad de la experiencia humana en su diversidad de
pensamiento.

En este sentido, Dussel afirma, que es necesario negar el mito


civilizatorio (la eurocéntrica “falacia desarrollista” de qué son presa los
pueblos del denominado tercer mundo y en la cual nuestra identidad ha sido
falseada) como paso hacia la Transmodernidad, entendida no como una
vuelta al pasado, la política conservadora, o la realización del esquema
europeo “de la razón emancipadora” ni como la negación de la razón en sí,
sino como una vía transversal a la modernidad/post-modernidad que
establezca diálogos interculturales simétricos desde una condición de
iguales, post-colonial, de mutuo reconocimiento.

Para nosotros, por nuestro carácter occidental “impropio”, es de suma


importancia la discusión acerca del concepto de Modernidad, pues abre el
camino hacia su desmitificación, hacia la comprensión de nuestra identidad y
al estudio de la Filosofía como instrumento de liberación latinoamericana.
Referencias Bibliograá ficas

VERA TORNELL, Ricardo: Historia Universal de las Civilizaciones, Ed.


Sopena, Madrid, 1979, Tomo I

BRICEÑO GUERRERO, José Manuel: Europa y América en el pensar


mantuano. Ed. Monte Ávila Editores, 1981.

DUSELL, Enrique (2000), “Europa, modernidad y eurocentrismo”, en


Lander, Edgardo (Comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias
sociales: perspectivas latinoamericanas. CLACSO, Buenos Aires.

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