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Documento La Soberanía

El documento define la soberanía como la autoridad suprema del poder público de un Estado. Explica que la soberanía reside en el pueblo y se ejerce a través de sus órganos constitucionales representativos. También discute que la soberanía es una propiedad del derecho por ser una propiedad del Estado, y que el Estado es soberano en cuanto orden jurídico supremo que no deriva su validez de ninguna norma supraestatal.
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Documento La Soberanía

El documento define la soberanía como la autoridad suprema del poder público de un Estado. Explica que la soberanía reside en el pueblo y se ejerce a través de sus órganos constitucionales representativos. También discute que la soberanía es una propiedad del derecho por ser una propiedad del Estado, y que el Estado es soberano en cuanto orden jurídico supremo que no deriva su validez de ninguna norma supraestatal.
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Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

LA SOBERANÍA 1

¿Qué se entiende por la palabra soberanía?

En el DRAE encontramos:

1. Cualidad de soberano.
2. Autoridad suprema del poder público.
3. Alteza o excelencia no superada en cualquier orden inmaterial.
4. Soberanía nacional: La que reside en el pueblo y se ejerce por
medio de sus órganos constitucionales representativos.

En el Diccionario Enciclopédico NAUTA MAIOR, se dice:

Soberanía: Calidad de soberano, dominio. ║ Poder supremo del


Estado de realizar las funciones a él inherentes, tanto en su actuación
interna como en sus relaciones internacionales, con independencia de
cualquier otro poder.

Del Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales (MANUEL


OSORIO), transcribimos:

Soberanía: … En el terreno jurídico, el problema de vieja y tradicional


discusión es el de determinar en quién recae la soberanía, solución
que depende del punto de vista que se adopte.
Sánchez Viamonte, escribiendo sobre el constitucionalismo, ha
explicado con acierto y claridad que, en las repúblicas democráticas,
no puede haber más soberanía interna o externa que la popular, por lo
que, desde un punto de vista político, la soberanía es la voluntad de la
mayoría, si bien la validez de la expresión de la voluntad mayoritaria
ha de estar sujeta a su conformidad con el ordenamiento jurídico,
precisamente porque la democracia es el Estado de Derecho,
sometido a este en la totalidad de su existencia y manifestación, de
modo que la soberanía política quede subordinada a la soberanía
jurídica, problema vinculado con los de la vigencia constitucional y de
la supremacía de la Constitución. El mismo autor llega a definir la
soberanía diciendo que es “la plenitud lograda por la voluntad política
del pueblo para determinarse y para manifestarse, de suerte que está
comprendida en ella la autolimitación o la sujeción de determinadas
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

normas, establecidas como condición para su validez, y así, las formas 2


jurídicas adquieren la importancia y jerarquía de condiciones
impuestas a la soberanía… y de cuyo cumplimiento depende la
legitimidad y validez de la voluntad política”.

En el Diccionario Jurídico de Hildebrando Leal Pérez


encontramos:
Soberanía: Se refiere al conjunto de instituciones que, con el
nombre de Estado, representa en toda la actividad jurídica al cuerpo
social. La soberanía se presenta como la base en que se funda el
régimen representativo o de representación y delegación.
Soberanía popular: Se refiere a quienes tienen efectivamente la
facultad originaria de transferir esa autoridad a otros y por lo tanto,
igualmente de retirarla. El pueblo.

En el Diccionario Hispanoamericano de Derecho (Grupo Latino


Editores), puede leerse:

Soberanía: Posesión y ejercicio de la autoridad suprema, de


modo pleno e independiente de otros poderes. // 2. Autoridad máxima
que tiene el Poder Público. // 3. Alteza o excelencia insuperable. // 4.
En lo relacionado con los Estados, es la prerrogativa que se reconoce
a todo Estado de darse una organización política, económica, social,
cultural y jurídica con plena autonomía e independencia; de modo que
todas las personas que habitan el territorio, las cosas que están en él y
los fenómenos que se producen sean gobernados por la voluntad
estatal expresada en su organización. Así, es el Estado quien tiene el
pleno control y ejercicio de las funciones legislativa, administrativa y
judicial.
Desde la perspectiva del Derecho Internacional, la soberanía
se manifiesta de dos maneras: a nivel externo o internacional, consiste
en la facultad del Estado de participar en el concierto internacional
mediante la creación y adopción de normas internacionales, el
establecimiento y mantenimiento de relaciones diplomáticas con
organizaciones de derecho internacional y con otros Estados, y demás
actos de trascendencia internacional que pueden ser efectuados por el
Estado, dado que es reconocido como tal por los demás Estados,
convirtiéndose en sujeto de Derecho Internacional y en interlocutor
válido de los otros Estados.
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

A nivel interno o nacional, la soberanía es la facultad del 3


Estado de gobernar y darse sus propias normas sin intervención de
otros Estados; aceptando las restricciones impuestas por el Derecho
Internacional pero solo cuando estas hayan sido establecidas de modo
expreso en un convenio internacional que el Estado ha ratificado o que
es obligatorio para toda la comunidad internacional, o las restricciones
que se deriven de modo explícito de la costumbre o norma del derecho
internacional consuetudinario.
La Declaración de los principios de Derecho Internacional
referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los
Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas,
Resolución 2652, adoptada por la Asamblea General de la ONU, el 24
de octubre de 1970, establece los elementos del principio de
soberanía, entre ellos: a. La igualdad jurídica de los Estados; b. El
derecho de soberanía que detenta cada Estado; c. El deber de cada
Estado de respetar la soberanía; d. La inviolabilidad de la soberanía, la
independencia política y la integridad del territorio de cada Estado; e.
El derecho de cada Estado de autodeterminarse y adoptar su forma de
organización política, religiosa, social, económica, cultural; f. El deber
de cada Estado de vivir en paz con los demás y respetar los deberes
internacionales.

La soberanía como propiedad natural o como supuesto del


conocimiento normativo 1

La moderna teoría política explica la soberanía como una


propiedad del poder del Estado y, por tanto, indirectamente, como una
propiedad del Estado mismo, desde el momento que lo identifica con
su poder. Dicha teoría considera, con razón, como uno de sus grandes
progresos, el haber determinado la soberanía como una de las
propiedades del Estado y no de uno cualquiera de sus órganos ― el
príncipe, el pueblo ―, como en las doctrinas anteriores. Que el poder
del Estado sea soberano, significa que es un poder supremo, que
sobre él no hay otro poder; y cuando se habla del poder como
«voluntad», quiere decirse que no hay sobre ella ninguna voluntad
superior. Si se concibe el poder del Estado como un hecho natural,
como una especie de fuerza psicofísica, la misma propiedad de la

1 1
KELSEN, Hans. TEORÍA GENERAL DEL ESTADO, Ediciones Coyoacán, México, 2005. P. 133
y 134.
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

soberanía que se le atribuye demuestra que tal concepción es 4


insostenible, pues en el ámbito del acaecer natural, como conexión de
causas y efectos, una fuerza suprema significaría tanto como una
«prima causa», que actuaría sobre las demás; una fuerza irresistible
que no tendría ninguna otra causa por la cual hubiese sido
determinada, de la cual fuese efecto. Ahora bien, esto no pasa de ser
una representación inverificable. Solo puede atribuirse con pleno
sentido la soberanía al poder del Estado, o mejor, al Estado, si se le
concibe en sentido normativo como validez de un orden ideal: el orden
jurídico estatal.

En segundo lugar, la soberanía del poder del Estado significa lo


siguiente: que el Estado es un orden supremo, que no tiene sobre sí
ningún orden superior, puesto que la validez del orden jurídico estatal
no deriva de ninguna norma supraestatal. Pero si el Estado es
soberano en cuanto orden jurídico, se liquida la vieja cuestión en torno
a si la soberanía es una propiedad del Estado o del Derecho. La
soberanía es propiedad del Derecho por ser propiedad del Estado. Y
el problema de la soberanía revélase de este modo como el problema
central, tanto de la teoría del Derecho como de la teoría del Estado,
aun cuando la primera no se diese cuenta propiamente de dicho
problema en su tradicional aislamiento frente a la segunda, lo cual no
obsta para que el problema haya influído hasta las últimas
ramificaciones de las cuestiones tratadas por la teoría del Derecho y
no por la del Estado.

Es un notorio contrasentido afirmar que el Estado es o posee la


mayor fuerza. Puede afirmarse, como puede ser negado, que sea el
orden normativo supremo. Sin embargo, la cuestión en torno a la
soberanía del Estado suele plantearse más bien en un sentido
semejante como si se tratase de averiguar las propiedades de un
objeto perceptible por los sentidos o susceptible de una experiencia
análoga a la de la realidad psíquica, mediante una investigación
empírica de hechos reales de la naturaleza. Créese poder clasificar los
distintos cuerpos sociales, según que ostenten o no la característica
en cuestión, en corporaciones soberanas y no soberanas, adoptando
un método naturalista o, al menos, afín al de la ciencia natural.
Créese, cuando menos, que el resultado de tal investigación será el
contestar a la pregunta de si el Estado es o no soberano en un caso
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

concreto. Pero, como ya ha sido indicado, en esta cuestión no se trata 5


únicamente de conocimiento en el ámbito de la realidad natural, sino
del valor de lo social; no se trata tampoco, especialmente, de
establecer un determinado hecho, natural o social, sino de una
hipótesis, como más adelante se demostrará. La discusión en torno a
la soberanía del Estado es una discusión acerca de los supuestos de
la Teoría del Derecho y de la Teoría del Estado, si bien debe
reconocerse que esa discusión se lleva en términos tales, que parece
que se trata de la existencia de hechos realmente acaecidos. El
problema no es si es dado o no un determinado hecho, sino cómo ha
de explicarse este hecho. Y aquí se nos brindan diversas posibilidades
explicativas, según que el Estado sea supuesto o no como orden
supremo, es decir, soberano; en el último caso admite sobre sí un
orden superior; el Derecho Internacional. No se trata, por tanto, de
averiguar si la soberanía corresponde al Estado en general, o si es
soberano un determinado Estado, sino de saber si el conocimiento del
Estado utiliza o necesita utilizar un modelo de explicación con arreglo
al cual subsista la soberanía de cada orden jurídico estatal; o si, por el
contrario, solo presupone como soberano al orden jurídico
internacional.

SOBERANÍA NACIONAL2

Principio que legitima que el Estado sea el titular de la soberanía;


el poder de autodeterminación pertenece a la nación, la cual es el fruto
independiente de la reunión de sus individuos; la nación se asume
como una voluntad política objetiva y realmente existente, que es
representada por el Estado y su estructura.

La idea de la soberanía nacional favorece la creación de un


sistema de gobierno representativo, en el que la votación popular crea
algunos de los máximos órganos del aparato estatal, los cuales son
voceros y representantes de la nación, no de sus electores
individualizados. Este principio es opuesto a la democracia directa, el
gobierno del pueblo por manifestaciones directas de voluntad de sus
ciudadanos, por ejemplo mediante asambleas y plebiscitos como
herramientas fundamentales de gobierno; también se opone a las
corrientes que justifican la soberanía del Estado mediante fenómenos
2
Diccionario Hispanoamericano de Derecho, Grupo Latino Editores, Tomo II. Págs. 2173 y 2174.
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

y razonamientos por completo ajenos a la comunidad que es sometida 6


al Estado.

SOBERANÍA POPULAR3

Distinto pero no opuesto al concepto de soberanía nacional, el


principio de soberanía popular organiza el poder del Estado
basándose en la idea de que la soberanía reside en el pueblo, la suma
de sus individuos y la expresión de sus voluntades, y no es un ente
abstracto derivado de él, como sí lo es la nación en el concepto de
soberanía nacional. En consecuencia, el Estado se organiza buscando
que cuente con suficientes órganos representativos de dicha voluntad
soberana, y que estos órganos tengan poder y garantías suficientes
para ejercer.

Entre dichos órganos se cuentan los cuerpos legislativos con


amplias facultades, como en los sistemas parlamentarios, se da gran
trascendencia a la ley como manifestación de la voz del pueblo. Así
mismo, se protege y garantiza a los ciudadanos el derecho al sufragio
y a demás mecanismos de democracia participativa y democracia
semidirecta, que permitan a los gobernados influir en el gobierno y las
acciones desarrolladas por sus órganos.

ENSAYO SOBRE SOBERANÍA

Por: Guillermo León Betancur Hincapié


Docente Facultad de Derecho IUE

El concepto de soberanía entendida como la plenitud lograda por


la voluntad política del pueblo para determinarse y para manifestarse,
es sustancialmente diferente a otro de los conceptos que al respecto
se han atisbado acerca de este tema, y que nos dice que la soberanía
es el poder supremo del Estado de realizar las funciones a él
inherentes, tanto en su actuación interna, como en sus relaciones
internacionales, con independencia de cualquier otro poder.

3
Ibid, págs. 2174.
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

De lo anterior, podemos vislumbrar dos diferentes puntos de 7


vista desde los cuales abordar el tratamiento del tema, lo cual
dependería en gran parte, de resolver una discusión acerca de, en
quién recae la soberanía, y esto a su vez, tendría diferentes ópticas;
pero el enfoque que se quiere dar a este ensayo va encaminado a ir
un poco más allá del análisis histórico que muy respetablemente se ha
hecho partiendo de Tomás Hobbes y de Juan Jacobo Rousseau,
punto de vista ya bastante conocido y que bastantes aportes hizo a
esta problemática.

Para la elaboración de este corto ensayo, se ha tomado como


punto de referencia el texto “Más allá del Estado Nacional” del autor
Jürgen Habermas, texto que deja una gran impresión no solo por su
contenido histórico, sino por su interesante visión futurista acerca del
concepto de soberanía, el cual trasciende la concepción de los
Estados Nacionales, y se adentra a una mirada trasnacional
enmarcada dentro de la globalización económica y cultural entre otras.

Es importante recordar que la soberanía ha estado


históricamente en cabeza de distintos estamentos, pasando por los
reyes, príncipes, emperadores, parlamentos, pontífices, dictadores,
etc, hasta llegar a los Estados modernos, y como último logro, a estar
en cabeza del pueblo, la que se suele denominar soberanía popular y,
que está consagrada (para dar un ejemplo) en el preámbulo de la
Constitución Política de Colombia de 1991. Soberanía referida
teóricamente a todos los hombres que tienen derechos ciudadanos
dentro de una determinada sociedad.

Otro factor relevante que ha tenido gran incidencia en el


ejercicio de la soberanía han sido las guerras, pues estas han
permitido arrasar culturas enteras, y, cuando menos, el sometimiento
de pueblos vencidos a manos de sus vencedores sin ningún tipo de
consideración acerca de su cultura y menos aun de su soberanía.
Vemos el caso de Alemania, la cual tuvo que soportar ―luego de las
pasadas guerras―, la imposición hecha por los aliados, de un régimen
político democrático liberal; en otras palabras y sin perjuicio de los
beneficios que esto le pueda haber acarreado, de una
occidentalización impuesta por la guerra; es decir, se le impuso en
palabras textuales de Habermas “hacer abstracción de su estatalidad
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

nacional”; hecho que obedece a una dinámica expansionista de la 8


sociedad occidental, la cual empuja a las demás sociedades a
“occidentalizarse”, arrastrándolas a su vez, a su auto-negación con
políticas excluyentes, expulsivas y condiciones marginales a través de
políticas monetarias impuestas y asfixiantes.

Al observar las sociedades occidentales de la posguerra, salta a


la vista el intervencionismo estatal, a nivel social y político, pero sobre
todo económico, basado en una economía nacional controlada por el
Estado; así las cosas, el capitalismo acierta un duro golpe al
socialismo.

En la medida que el intercambio económico se va “globalizando”,


la economía nacional de occidente sufre una fuerte caída, corriendo
serios riesgos hasta la construcción del mismo Estado Social; y se
pasa de depender, de los puestos de trabajo, a depender de
elementos tecnológicos, informáticos, pero ante todo de las
posibilidades financieras de los sistemas globalizados de producción.
Se presenta así, un oscuro panorama, un futuro lleno de problemas
que desarticulan el presente, provocando una estampida hacia el
pasado.

En estas mismas sociedades modernas, encontramos un orden


político influenciado por un pluralismo social y cultural, y vemos esas
sociedades, unidas en virtud de unos principios abstractos generados
en medio del derecho, basados en las instituciones democráticas y en
la libertad política, constituyéndose como un importante logro: la
República y su Constitución.

Al llegar a la construcción del Estado Moderno, vemos como este


es fabricado por los hombres sobre el concepto de soberanía; y que
ese mismo Estado aparece como un Estado pacificador, el cual se
caracteriza por su poder de imponer la paz y el Derecho que él mismo
expide para salir de los estados de guerra civil; no dando margen a
que haya otras reglas de convivencia distintas a las puestas por la
voluntad soberana mediante el derecho positivo, ni dando así, lugar al
disentimiento o discordia que pudiese surgir frente a la supra-
positividad.
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

Al analizar las bases de la organización política moderna, nos 9


remitimos a los conceptos de Bodin, según el cual, “la soberanía es el
poder absoluto y perpetuo de una república, y poder absoluto es el de
aquel que, siendo fuente de las leyes, no queda sujeto a ellas” 4. El
soberano es quien se encarga de imponer como ley fundamental el
pacto del que él mismo es el resultado. Aquí vemos un Estado capaz
de monopolizar el uso de la fuerza y un soberano capaz de imponer él
solo, el derecho que él mismo dicta.

De otra parte, otro aspecto que merece especial atención es la


coincidencia sistemática entre el soberano y el súbdito, en donde los
destinatarios de las leyes sean también sus autores, tesis esbozada
por Rousseau para el cual, la voluntad del soberano es la voluntad
general y su expresión es la ley.

Para Habermas en cambio, la voluntad general sería la


resultante de un proceso de deliberación de sus afectados, resolución
debidamente argumentada y aceptada racionalmente por todos. Para
este mismo autor, la política exterior propia de las naciones europeas,
se vio vedada ante la amenaza nuclear representada por las
superpotencias, disociándose así el Estado democrático de derecho,
de los patrones de autoafirmación nacional; y esto se dio con mayor
vigor en Alemania, por estar este país privado de los derechos básicos
de la soberanía; sin embargo, el individuo experimentó durante la
posguerra, una ampliación en su sustancia jurídica, y se empezaron a
hacer valer en una nación de ciudadanos, las diferencias de origen,
lengua y cultura.

Ateniéndose a esta perspectiva, el anclaje del contenido de las


instituciones del Estado democrático de derecho, pasa a marcos
supranacionales concertados, esto con el fin de hacer frente a la
problemática del futuro; señalándose también que el poder del dinero
ha ido relativizando todos los poderes, haciendo que los sistemas
políticos dependan de un sistema económico globalizado.

De acuerdo a lo expuesto en el párrafo anterior, como


consecuencia, se reforzará la segmentación de las sociedades,
acarreando graves problemas que serán de difícil solución para las
4
BODIN, Jean, Los seis libros de la república (1576).
Docente: Guillermo León Betancur Hincapié 2013

limitadas perspectivas nacionales; y bajo estas circunstancias se 10


tenderá a la unión política de Europa y se apuntará a la consecución
de una Constitución europea común.

Siguiendo el mismo orden de ideas, podría afirmarse que, un


intento de ir estableciendo capacidades supranacionales es
precisamente la ONU, a la que se apoyará con los ejércitos con el fin
de que este organismo trasnacional pueda actuar imponiendo el orden
bajo principios de neutralidad.

Como conclusión, se puede asegurar que los problemas que trae


consigo la globalización ―como amenaza para las sociedades
nacionales― hacen inminente el debilitamiento de la soberanía del
Estado para dar paso a la ampliación de las facultades de acción
política a un nivel supranacional.

Frente a todas estas circunstancias, y al verse fracturado el


concepto de soberanía como principio fundamental de los Estados
modernos, irremediablemente nos veremos avocados en el siglo XXI,
a una nueva crisis histórica de orden económico, político y social, la
cual demandará de nosotros una participación activa en la búsqueda
de soluciones que nos permitan adecuarnos a las nuevas condiciones
de convivencia y coexistencia requeridas dentro de un mundo con más
avances tecnológicos, pero a la vez más deshumanizado.

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