Ley General Del Medio Ambiente N°26811
Ley General Del Medio Ambiente N°26811
DE CHICLAYO
FACULTAD DE DERECHO
CICLO : V
FECHA : 12 – 06 - 2019
PIMENTEL - 2019
INDICE
1. Introducción…………………………………………………………………………3
2. Legislación Ambiental………………………………………………………………4
2.1.6.
3. Conclusiones………………………………………………………………………12
4. Recomendaciones…………………………………………………………..........13
5. Casuística………………………………………………………………………….14
INTRODUCCION
La Política Nacional del Ambiente se presenta a la ciudadanía en cumplimiento
del mandato establecido en el artículo 67º de la Constitución Política del Perú y
en concordancia con la legislación que norma las políticas públicas ambientales.
Esta política es uno de los principales instrumentos de gestión para el logro del
desarrollo sostenible en el país y ha sido elaborada tomando en cuenta la
Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, los Objetivos del
Milenio formulados por la Organización de las Naciones Unidas y los demás
tratados y declaraciones internacionales suscritos por el Estado Peruano en
materia ambiental. En tal sentido, en base al proceso de integración de los
aspectos sociales, ambientales y económicos de las políticas públicas y la
satisfacción de las necesidades de las actuales y futuras generaciones, la
Política Nacional del Ambiente es un instrumento de cumplimiento obligatorio,
que orienta las actividades públicas y privadas. Asimismo, esta política sirve de
base para la formulación del Plan Nacional de Acción Ambiental, la Agenda
Nacional de Acción Ambiental y otros instrumentos de gestión pública ambiental
en el marco del Sistema Nacional de Gestión Ambiental. La Política Nacional del
Ambiente considera los lineamientos de las políticas públicas establecidos por la
Ley N° 29158, Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y las disposiciones de la Ley N°
28611, Ley General del Ambiente. Define los objetos prioritarios, lineamientos
contenidos y estándares nacionales de obligatorio cumplimiento. Conforma la
política general de gobierno en materia ambiental, la cual enmarca las políticas
sectoriales, regionales y locales. La presente política ha sido formulada sobre la
base del análisis de la situación ambiental del país, tomando en cuenta las
políticas implícitas y lineamientos que sustentaron la elaboración de planes y
estrategias nacionales en materias como diversidad biológica, bosques, cambio
climático, residuos sólidos, saneamiento, sustancias químicas, entre otros.
Asimismo, incluye los resultados del proceso de consulta pública descentralizado
efectuado por el Ministerio del Ambiente. La Política Nacional del Ambiente como
herramienta del proceso estratégico de desarrollo del país, constituye la base
para la conservación del ambiente, de modo tal que se propicie y asegure el uso
sostenible, responsable, racional y ético de los recursos naturales y del medio
que lo sustenta, para contribuir al desarrollo integral, social, económico y cultural
del ser humano, en permanente armonía con su entorno.
1. LEGISLACIÓN AMBIENTAL
Significa cualquier ley o reglamento de una Parte, o sus disposiciones, cuyo
propósito principal sea la protección del medio ambiente, o la prevención de un
peligro contra la vida o la salud humana.
1.1. Ley General del Medio Ambiente:
Ley Nº 28611 es la norma ordenadora del marco normativo legal para la gestión
ambiental en el Perú. Establece los principios y normas básicas que
aseguren el efectivo ejercicio del derecho constitucional al ambiente saludable,
equilibrado y adecuado para el pleno desarrollo de la vida.
Asimismo, la Ley General del Ambiente regula elcumplimiento de las obligacion
es vinculadas a la efectiva gestiónambiental, que implique la mejora de la
calidad de vida de la población, el desarrollo sostenible de las actividades
económicas, el mejoramiento del ambiente urbano y rural, así como la
conservación del patrimonio natural del país, entre otros objetivos.
1.1.2. TITULO PRELIMINAR: DERECHOS Y PRINCIPIOS
El derecho Irrenunciable a vivir en un ambiente: saludable equilibrado Adecuado
para el pleno desarrollo de la vida El deber de contribuir a una efectiva gestión
ambiental de proteger el ambiente Asegurando particularmente la salud de las
personas en forma individual y colectiva, la conservación de la diversidad
biológica, el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y el desarrollo
sostenible del país.
DERECHO Y EL DEBER DE:
Acceder adecuada y oportunamente a la información pública sobre las
políticas, normas, medidas, obras y actividades que pudieran afectar,
directa o indirectamente el ambiente.
No utilices manguera para regar las plantas o lavar su auto. Es mejor usar
un balde para controlar el consumo de agua, elemento vital que muchas
personas necesitan en el todo el mundo.
Usa pilas, baterías o artículos que se recarguen solo con energía solar.
1
Informe defensorial Nº 62 : El caso del derrame de mercurio que afectó a las localidades de San Sebastián de
Choropampa, Magdalena y San Juan, en la Provincia de Cajamarca
5.1.1. Los Derechos Violados:
El derecho fundamental a un ambiente equilibrado
De acuerdo a lo expuesto en los puntos anteriores, consideramos que Minera
Yanacocha SRL, así como su contratista, RANSA Comercial S.A., encargada del
transporte de diversos productos y subproductos vinculados a la actividad minera
de la primera; violaron el derecho al medio ambiente de los pobladores de
Choropampa. Magdalena y San Juan, ya que no adoptaron las medidas
adecuadas para prevenir daños al ambiente, no sólo dentro del centro de
operaciones de explotación minera, sino también en la zona adyacente o zona
de influencia y, por extensión, en la ruta de transporte de productos y
subproductos tóxicos relacionados con la actividad minera de la primera.
El derecho de una persona a gozar de un medio ambiente sano y equilibrado ha
surgido como consecuencia de un desarrollo de los derechos fundamentales de
la persona y de la comunidad. Así, nuestra Constitución Política reconoce en su
artículo 2°, numeral, 22 el derecho de toda persona a gozar de un ambiente
equilibrado y adecuado al desarrollo de su vida.
Hoy en día, tanto en nuestro ordenamiento jurídico interno como en el orden
jurídico internacional, existe un reconocimiento extendido del derecho de toda la
humanidad de gozar de un ambiente sano y equilibrado para el desarrollo de
toda persona y, a su vez, se ha consagrado normativamente la obligación de
todas las personas, pero principalmente de los Estados, de adecuar sus actos
hacia la protección y preservación del ambiente para garantizar una mejor
calidad de vida a las generaciones que nos sucederán.
La protección del derecho a gozar de un ambiente equilibrado supone, entonces,
necesariamente la participación activa y previsora por parte del Estado,
expidiendo la normatividad pertinente e implementando aquellas medidas
tendientes a la conservación del ambiente.
En cierto sentido, el disfrute de este derecho supone una actuación oportuna y
vigilante de los diversos entes estatales que tienen competencia sobre este
tema; por ello consideramos que al verse producido una infracción grave a las
normas ambientales, como lo reconoció el Ministerio de Energía y Minas a través
de la Resolución Directoral Nº 103-2000-EM/DGM, y al no haberse adoptado las
medidas preventivas adecuadas para evitar dicho daño al medio ambiente, se
violó por omisión de las autoridades de los sectores de Energía y Minas y Salud,
el derecho constitucional de toda persona a gozar de un medio ambiente sano y
equilibrado (en este caso de los pobladores de Choropampa, Magdalena y San
Juan, Provincia de Cajamarca), reconocido en el artículo 2º inciso 22) de nuestra
Constitución.
Sobre el particular, debe repararse que el derecho al medio ambiente adecuado
no se ejerce frente al Estado, sino el derecho a la protección del medio ambiente.
Sobre el contenido de este derecho, es evidente que el derecho a gozar de un
ambiente equilibrado se ve condicionado por el contexto donde habita el ser
humano; así, por ejemplo, va a ser distinto el entorno de un distrito urbano de la
capital de la república, que el entorno de una comunidad rural de nuestra
serranía, donde los problemas que inciden sobre la conservación y protección
del ambiente van a ser distintos y, por tanto la actividad de protección del
ambiente por parte del Estado va a variar de acuerdo a estos contextos.
Desde el punto de vista de la titularidad del derecho, el derecho a gozar de un
ambiente equilibrado constituye un derecho no sólo de una persona, sino de la
colectividad, de la sociedad en general. Cualquier afectación al ambiente
perjudicaría potencialmente no sólo al ser humano sino al entorno físico, a los
recursos naturales, a la vida en general.
De otro lado, las condiciones del aprovechamiento de los recursos naturales,
como los recursos mineros, las fija el Estado a través de diversas leyes, las
cuales necesariamente deben contemplar medidas de protección del ambiente,
lo cual supone medidas de prevención, pero también medidas de fiscalización y
de sanción, en caso de incumplimiento de las normas de protección ambiental.
En este orden de ideas y con relación al caso que nos ocupa, consideramos que
el derecho de toda persona a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al
desarrollo de su vida, supone el respeto al entorno ambiental donde ejercen sus
actividades las empresas a quienes se les ha concedido la explotación de los
recursos naturales. En el caso específico de las empresas mineras, ello supone
la adopción y ejecución de medidas adecuadas en torno a la prevención de
hechos que puedan afectar el ambiente así como la salud de las personas, más
aún cuando se trasladan subproductos considerados tóxicos por las normas
técnicas correspondientes (como es el caso del mercurio en las actividades de
Minera Yanacocha), relaves o material de desecho, a lugares lejanos del centro
de operaciones.
Sobre el particular, también hay que tener en cuenta que el artículo 59° de la
Constitución establece la garantía de la libertad de empresa siempre y cuando
su ejercicio no salud lesivo a la salud ni a la seguridad pública, señalando
textualmente lo siguiente: "El Estado estimula la riqueza y garantiza la libertad
de trabajo, la libertad de empresa, comercio e industria. El ejercicio de estas
libertades no debe ser lesivo a la moral, ni a la salud, ni a la seguridad pública".
Es evidente que este derecho fundamental forma parte de la política social y
económica, pero hay que tener en cuenta que las actividades productivas
pueden producir algún daño al ambiente de forma inmediata o en algún momento
del futuro, manifestándose principalmente como pérdidas de salud, de
productividad y de valores de esparcimiento.
En conclusión, consideramos que el Estado tiene la obligación de promover la
protección del medio ambiente así como el uso sostenible de los recursos
naturales, y de generar una institucionalidad adecuada y oportuna sobre estos
temas que se relacionan en definitiva con la calidad de vida de sus habitantes.
Además, debe establecer mecanismos de control sobre la calidad del ambiente
y sobre la explotación de dichos recursos naturales por el hombre.
El derecho a la salud
A juicio de la Defensoría del Pueblo, en el caso del derrame de mercurio que
afectó a las comunidades de Choropampa, Magdalena y San Juan en la
Provincia de Cajamarca, también se afectó el derecho constitucional de
protección a la salud de las mencionadas comunidades, ya que no se dictaron,
por las autoridades de los sectores Salud y Energía y Minas, las medidas
preventivas y de protección adecuadas para el transporte, manipulación,
rotulación, etc. de productos o sustancias tóxicas o peligrosas, como lo es el
mercurio en el presente caso.
Al respecto, el artículo 7º de la Constitución reconoce, en su primer párrafo, que
todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de la
comunidad así como el deber de contribuir a su promoción y defensa.
Con relación al contenido de este derecho, es necesario precisar en primer lugar
lo que entendemos por salud. Así, una definición que nos parece pertinente es
la que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS), para quien la salud es
un estado de bienestar físico, mental, social, y no meramente una ausencia de
enfermedad o invalidez. La salud implica siempre un determinado equilibrio entre
sus diferentes dimensiones: anátomo-morfológico, fisiológico, psíquico,
ecológico y socioeconómico.
De otro lado, es de notar que la citada norma constitucional hace alusión al
derecho a la protección de la salud, es decir, la garantía al resguardo de la salud
que consiste en el derecho que tiene todo individuo de un Estado a requerir una
respuesta sanitaria tanto en el aspecto preventivo como en el asistencial, cuando
pueda hallarse en peligro o se encuentre afectada la salud de las personas.
De esta forma, siguiendo a Marcial Rubio, un análisis del texto constitucional nos
llevaría a plantear que el goce de este derecho tiene los siguientes significados:
El artículo constitucional dice expresamente que cada persona
tiene derecho a la protección de su salud, no a la salud, porque
éste es un estado de hecho, que existe o no, se esté sano o no se
esté sano, y el Estado puede proteger la salud y/o dar lo medios
para conservarla, más no puede otorgarla.
El segundo significado está relacionado al estado completo de
bienestar físico y mental, y no sólo -como podría interpretarse- a la
ausencia de afecciones y enfermedades.
El derecho a la salud presenta tres dimensiones distintas: hay una salud
individual, la salud en el contexto familiar y la salud en el contexto social. Sin
embargo, cada uno de ellos influye sobre el otro. Lo que significa que la
protección es simultánea, si no ocurre así el derecho a la protección de la salud
no está siendo cumplido a cabalidad.
Este derecho implica dos obligaciones respecto del Estado: los ciudadanos
tienen el derecho individual y colectivo de que el Estado se abstenga de realizar
cualquier actividad que ponga en peligro la salud individual y colectiva; y existe
la obligación del Estado de prevenir enfermedades y efectuar su tratamiento.
El ejercicio del derecho a la salud no sólo implica su protección y defensa,
sino también su difusión en los planos individual y colectivo.
Se puede desprender válidamente, entonces, que en el caso del derrame de
mercurio en la localidad de Choropampa, el Ministerio de Salud debió haber
implementado políticas de prevención ante hechos como el ocurrido, en
coordinación con el Ministerio de Energía y Minas, los gobiernos locales, el
CTAR, etc., puesto que la norma constitucional establece con absoluta claridad
que la salud de todos -en forma individual, familiar o comunal- debe ser
protegida.
Además, de las normas que hemos citado anteriormente, se desprende que las
autoridades competentes del sector salud, estaban obligadas a diseñar
mecanismos de protección de salud de la población, especialmente cuando se
transportan productos que son considerados tóxicos o peligrosos para la salud.
De otro lado, en cuanto al contenido del derecho a la protección de la salud, a
manera de ilustración podemos citar una jurisprudencia del Tribunal
Constitucional Colombiano, en el proceso de tutela (equivalente a nuestra acción
de amparo) T-82088 seguido por María Graciela Sossa Alzate en contra del
Instituto de Seguros Sociales, Seccional Antioquia, por la violación de sus
derechos a la salud y a la seguridad social. Al respecto, la Sala Cuarta de
Revisión de la Corte Constitucional de la República de Colombia, mediante
sentencia expedida el 7 de febrero de 1996, señaló en uno de sus considerandos
lo siguiente:
"Cuando se habla del derecho a la salud, no se está haciendo cosa distinta a
identificar un objeto jurídico concreto del derecho a la vida, y lo mismo ocurre
cuando se refiere al derecho a la integridad física. Es decir, se trata de
concreciones del derecho a la vida, mas no de bienes jurídicos desligados de la
vida humana, porque su conexidad próxima es inminente."
Es decir, el derecho a la protección de la salud constituye en definitiva una faceta
del derecho a la vida, debido a la relación de conexión existente entre ambas.
En esta misma perspectiva, el constitucionalista argentino Bidart Campos ha
señalado que “el derecho a la salud es corolario del derecho a la vida”; y como
tal consideramos que debe merecer la atención debida de las autoridades
públicas para adoptar las medidas previsoras del caso para evitar que dicho
derecho fundamental se vea vulnerado por acción u omisión de cualquier
persona o funcionario público.
5.1.2. SOBRE LAS RESPONSABILIDADES DERIVADAS DEL DERRAME
DE MERCURIO.
La responsabilidad en el campo penal
El derrame de mercurio proveniente de las minas de Minera Yanacocha SRL,
produjo daños al medio ambiente y ocasionó daños a la salud de numerosas
personas habitantes de las comunidades de Choropampa, Magdalena, y San
Juan de la provincia de Cajamarca, poniendo en peligro incluso su integridad
física y sus vidas.
Es decir, la autoridad administrativa competente del Ministerio de Energía y
Minas comprobó y determinó que se había ocasionado un grave daño al medio
ambiente y que se había puesto en grave riesgo la vida de la población de las
zonas afectadas por el derrame de mercurio, responsabilizando directamente a
Minera Yanacocha SRL, la cual consintió implícitamente en los hechos
imputados a su parte y en la sanción impuesta.
Sin embargo, todo lo expuesto y lo resuelto en la vía administrativa, no
constituyeron elementos suficientes a efectos de determinar la responsabilidad
penal que pudo derivarse del presente caso.
En este sentido, ya hemos señalado que la Ley Nº 2663175 aprobó en forma
expresa normas para formalizar denuncia por infracción de la legislación
ambiental, prescribiendo en su artículo 1º que la formalización de la denuncia
por los delitos tipificados en el Título Décimo Tercero del Libro Segundo del
Código Penal (es decir, delitos contra el medio ambiente), requerirá de las
entidades sectoriales competentes, opinión fundamentada por escrito sobre si se
ha infringido la legislación ambiental.
Asimismo, dicho artículo señala que si resultara competente en un mismo caso
más de una entidad sectorial y hubiese discrepancias entre los dictámenes por
ellas evacuadas, se requerirá opinión dirimente y en última instancia
administrativa al Consejo Nacional del Ambiente - CONAM, y que el Fiscal o el
Juez, deberán merituar los informes de las autoridades sectoriales competentes
o del CONAM, según fuera el caso.
De conformidad con este dispositivo, para que un Juez Especializado en lo Penal
formule denuncia por haberse infringido la legislación penal ambiental, requiere
un previo dictamen técnico y fundamentado por parte de las entidades
sectoriales competentes y, en el presente caso, se requirió tal informe a la
Dirección General de Salud Ambiental - DIGESA, y no a la Dirección General de
Asuntos Ambientales del Ministerio de Energía y Minas.
A juicio de la Defensoría del Pueblo supeditar el auto apertorio de instrucción a
un dictamen previo de naturaleza administrativa, limitaría una recta y pronta
administración de justicia. Ello se agravaría en el caso que el informe técnico no
se elabore con la debida celeridad y, lo que es peor, puede suceder que el
CONAM no dirima correctamente ante la concurrencia de competencias con
dictámenes contrapuestos. Incluso se le estaría quitando al Juez, la potestad de
interpretar una parte del tipo penal.76
Respecto a los delitos ambientales que pudieron cometerse, en el primer “Otrosí”
de la denuncia penal formulada contra representantes de la empresa RANSA
Comercial S.A. y Minera Yanacocha SRL, el Fiscal Ad Hoc Miguel Villalobos se
reservó el derecho de emitir pronunciamiento respecto al delito contra la ecología
de acuerdo a lo establecido en el artículo 1º de la Ley N° 26631, ya citada.
Finalmente, luego de evaluarse los informes respectivos emitidos por DIGESA,
el Fiscal del caso concluyó que no existían elementos que acreditaran o
tipificaran la “comisión del delito ecológico contra el medio ambiente”.
Al respecto, siguiendo la opinión del penalista Carlos Caro, consideramos que
“debe evaluarse pues la conveniencia de derogar el requisito de procedibilidad
previsto en el art. 1º de la Ley Nº 26631, consistente en la exigencia del informe
previo de los órganos sectoriales en materia ambiental”.
En conclusión, no se ha formalizado denuncia por delito “ecológico”, por cuanto
el Ministerio Público considera que en el informe final remitido por DIGESA, no
se precisa si se ha infringido expresamente la legislación ambiental, con lo que
no se ha dado cumplimiento a lo previsto en el artículo 1° de la Ley N° 26631.
La responsabilidad en el campo civil
Con relación a la responsabilidad civil extracontractual que pudiera derivarse del
presente caso, debemos mencionar, como ya le hemos citado, que los artículos
pertinentes de nuestro Código Civil han consagrado que es indemnizable el daño
causado por dolo o culpa.
Dichas normas resultarían aplicables al caso materia de la presente
investigación, en la medida que los principales responsables del transporte del
mercurio, debieron tomar todas las medidas preventivas para evitar el daño a la
salud de numerosas personas. El no haberlo hecho configuraría, al menos, una
conducta culposa o negligente susceptible de ser indemnizable.
Igualmente, se puede interpretar válidamente que les asiste a los pobladores
afectados con el derrame de mercurio el derecho a la indemnización por el daño
a su salud sufrido, en la medida que el desplazamiento del trai ler transportando
sustancias tóxicas (como el mercurio) constituye de por sí una actividad riesgosa
o peligrosa.
No está demás puntualizar la probabilidad que las consecuencias del daño a la
salud de algunos pobladores se puedan apreciar en el futuro, como un daño
ulterior, y no en un plazo inmediato.
En tal sentido, consideramos que las transacciones extrajudiciales que se hayan
celebrado entre los afectados y los obligados a la indemnización,
específicamente con Minera Yanacocha SRL, no deberían haber incorporado
cláusulas que limiten la responsabilidad subjetiva (derivada de dolo o culpa) u
objetiva (derivada del uso de un bien riesgoso o de la ejecución de una actividad
riesgosa) de quienes produjeron el daño, la cual se encuentra regulada en las
normas del Código Civil ya citadas.
En los hechos, gran número de los afectados transigió extrajudicialmente con la
empresa Minera Yanacocha SRL. Así, a modo de ejemplo, tenemos la
“Transacción Extrajudicial” convenida entre representantes de la Empresa
Minera Yanacocha como parte indemnizante y el menor Santos Isaac Alván
Lezcano representado por su señora madre Vicenta Lescano Aquino como la
parte indemnizada.
En dicha transacción principalmente se acordó lo siguiente:
En la Cláusula primera, la parte indemnizada declara haber sufrido daños, pero
no se especificó si los daños son en la salud de la persona o en sus bienes.
Asimismo, en la cláusula primera la indemnizante declara no tener
responsabilidad por el accidente antes mencionado, lo cual es a todas luces
contradictorio, ya que de lo contrario no habría llegado a la situación de
“indemnizar” por algo que no hizo u omitió hacer.
En la segunda cláusula, se establece como monto de la indemnización la suma
de S/.2,625.00 (dos mil seiscientos nuevos soles), y se acuerda el pago de la
manera siguiente:
· La suma de S/.525.00 (quinientos veinticinco y 00/100 nuevos soles)
cuando se legalicen las firmas notarialmente.
· La suma de S/.2,100.00 (dos mil cien y 00/100 nuevos soles) cuando
quede consentida la resolución judicial que autorizara la transacción.
d) Ambas partes formulan renuncia a cualquier acción que tenga una en contra
de la otra sobre el objeto de la presente transacción:
Renuncia a iniciar todo tipo de acciones civiles, penales, administrativas o de
cualquier otra índole.