Lucas 23:26-56 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Crucifixión y muerte de Jesús
(Mt. 27.32-56; Mr. 15.21-41; Jn. 19.17-30)
Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo,
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y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.
Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y
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hacían lamentación por él.
Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis
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por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las
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estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.
30Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a
los collados: Cubridnos.
Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se
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hará?
Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser
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muertos.
Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y
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a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y
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repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.
Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él,
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diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el
escogido de Dios.
Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole
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vinagre,
37 y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y
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hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo:
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Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.
Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios,
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estando en la misma condenación?
Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que
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merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.
42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el
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paraíso.
Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra
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hasta la hora novena.
45 Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad.
Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos
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encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios,
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diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.
Y toda la multitud de los que estaban presentes en este espectáculo,
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viendo lo que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho.
Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde
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Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.
Jesús es sepultado
(Mt. 27.57-61; Mr. 15.42-47; Jn. 19.38-42)
Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era
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miembro del concilio, varón bueno y justo.
Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en
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el acuerdo ni en los hechos de ellos,
52 fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro
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abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie.
54 Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo.[a]
55Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron
también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo.
Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron
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el día de reposo,[b] conforme al mandamiento.
Footnotes:
a. Lucas 23:54 Aquí equivale a sábado.
b. Lucas 23:56 Aquí equivale a sábado.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado ©
Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.