CARLOS ANDRÉS JIMENEZ CANABATE
1. INTRODUCCIÓN
La legislación colombiana en su código de comercio, art. 619, define lo que es un
título valor
“Los títulos-valores son documentos necesarios para legitimar el ejercicio del
derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora. Pueden ser de contenido crediticio,
corporativos o de participación y de tradición o representativos de mercancías.”
La parte subrayada, no ha sido puesta así por capricho del autor del presente texto,
sino que la constituye necesaria para poder afirmar lo siguiente: “El título valor es
constancia de derechos importantes para sus poseedores, perder, violentar, reducir o ignorar
dichos derechos implicaría una falta grave a la normatividad y al patrimonio de quien lo
posee a su favor. Por tanto, en vista de posibles inobservancias de las obligaciones que
derivan de estos, la legislación ha recurrido a figuras jurídicas como el Aval, para
garantizar el cumplimiento de estas obligaciones.
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2. EL AVAL EN LA LEGISLACIÓN COLOMBIANA
De igual manera que es tratado el tema de los títulos valores por el código de
comercio, el aval también es mencionado en el mismo; el articulado comprendido desde los
numerales 633 al 638, versan al respecto. Siendo el aval un acto jurídico de carácter
unilateral, lo que pretende es aquello mencionado en el artículo 633, que literalmente
expresa “Mediante el aval se garantiza, en todo o en parte, el pago de un título-valor”,
siendo una o varias personas las que garantizan objetiva, escrituraria, pura, simple, total o
parcialmente, a través de su firma, el pago de una obligación de personas determinadas
vinculadas cambiariamente en un título valor.1
2.1 Características
Los articulados siguientes al 633, ayudan a determinar las siguientes características de
esta figura:
a) Es un acto jurídico unilateral, pues contiene declaración de garantía de pagar la
totalidad o parte del título adquirido.
b) Debe haber constancia escrita, sea en el mismo título, una prolongación adherida
o por separado. “Se expresará con la formula "por aval" u otra equivalente (Art.
634 Cód. Com.)
c) Estar suscrito por el avalista. “Deberá llevar la firma de quien lo presta. La sola
firma puesta en el título, cuando no se le pueda atribuir otra significación se tendrá
como firma de avalista.” (Art. 634 Cód. com)
d) Este solo constituye garantía accesoria.
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LISSANDRO PEÑA NOSSA. Curso de títulos valores, Bogotá, Librería del Profesional, 1984, p. 13.
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e) La obligación que emana de este es solidaria, pues cobija a los obligados
determinados o a todos los vinculados al título, pero también es autónoma e
independiente.
f) Obligatoriamente debe ser una garantía pura y simple, pero también puede ser
parcial.
2.2 Fines y efectos del Aval
Viabilizar de manera efectiva la circulación y comerciabilidad de cada título valor,
son los fines propios de un Aval, por lo que, si el librador carece de crédito, o el aceptante
carece de solvencia o el endoso no es confiable, el aval prestará solidez al librador,
robustecerá la aceptación y hará desaparecer la desconfianza del endoso, respectivamente.
Para efectos del aval, estos se dan respecto a la existencia de la garantía y respecto del
pago. El aval al ser una obligación cambiaria, necesitará siempre, de la existencia previa de
un título valor, además nunca entrará a regir y será ineficaz la obligación del avalista sin la
firma del avalado en dicho título valor, la cual una vez consignada, le impondrá también
por obvias razones, obligaciones a este. Todos estos detalles le dan vida jurídica al Aval, y
de ahí que se considere al aval como obligación accesoria de carácter cambiario. El artículo
636 del código de comercio afirma: “El avalista quedará obligado en los términos que
corresponderían formalmente al avalado y su obligación será válida aun cuando la de este
último no lo sea.”, lo que ayuda concluir: una cosa es la obligación del avalista y otra la del
avalado, la del primero subsiste aun cuando la del segundo sea invalida, pero no existirá
ninguna en caso de que el segundo no suscriba su firma en dicho título, pues no hay nada
que garantizar
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De los efectos del aval derivados por el pago, el artículo 638 del código de comercio
precisa, “El avalista que pague, adquiere los derechos derivados del título-valor contra la
persona garantizada y contra los que sean responsables respecto de esta última por virtud
del título”; cualquier persona, que tenga o no vínculo alguno con el título valor, puede
prestar el aval, mediante la expresión anteriormente dicha, “por aval” u otra equivalente y
bajo su firma, además se debe indicar quien es la persona avalada, de lo contrario, se hace
extensiva la obligación a todas las partes vinculadas al título valor (art. 637 C. de Co).
2.3 De las obligaciones del Avalista y el Avalado.
La obligaciones de ambos son la misma, de ahí que la relación sea de deudores
solidarios múltiples, donde el acreedor puede escoger; sin embargo, la obligación del
avalista no deja de ser independiente y autónoma a la del avalado y demás vinculados al
título (giradores, endosantes u otorgantes), puesto que, la invalidez de la obligación del
avalado, de ninguna manera puede invalidar la del avalista, sino que aun siendo así, esta
conserva su eficacia por la autonomía que goza. El inhabilitado o incapaz que suscriba una
obligación, aun cuando esta carece de validez, dicha obligación puede ser perfectamente
validada si el avalista brinda su garantía, y producirá los efectos propios. La única
excepción a esta regla es cuando la obligación del avalado queda invalidada por vicios o
defectos formales del título, es decir, giro de cheque en formulario distinto al expedido por
la entidad bancaria, negociación de título valor sin firma del suscriptor, entre otros.
2.4 ¿Cuándo se debe prestar la garantía?
La inadvertencia al respecto por parte de la legislación colombiana, permite que dicha
prestación de garantía se pueda hacer en cualquier momento, incluso antes del pago, ya que
la función propia del aval es garantizar el pago total o parcial de un título valor.
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2.5 Algunas diferencias entre el Aval y la Fianza
a) La fianza puede garantizar el cumplimiento de cualquier tipo de obligación,
mientras que el aval solo garantiza el cumplimiento de las obligaciones derivadas de
un título valor.
b) La fianza tiene su origen de la ley, de un contrato o una providencia judicial, pero el
aval proviene de un negocio jurídico unilateral.
c) La fianza versa sobre obligaciones condicionales, mientras que las obligaciones del
avalado no pueden estar condicionadas.
d) Al ser subsidiaria la obligación del fiador, este puede recurrir oponiendo al acreedor
que lo reconvenga con el beneficio de excusión, beneficio que no goza la obligación
del avalista, porque no es subsidiaria sino principal.
e) Si la obligación del deudor principal es inválida, se invalida así mismo la obligación
del fiador, pero al aval no es accesorio respecto de la validez de la obligación del
avalado (art. 636 C. de Co)
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3. CONCLUSIONES
El Aval es la garantía para exigir el cumplimiento de las obligaciones derivadas de la
suscripción debidamente formalizada de un título valor y así permitir la circulación del
mismo, el cual debe ser determinado de manera expresa directamente en el titulo valor o en
documento anexo a este, formulado con la expresión “por aval” o equivalente. Genera
efectos respecto a la existencia de la garantía y respecto del pago, además las obligaciones
tanto del avalista como del avalado al ser las mismas, no dejan de ser autónomas e
independientes, tanto es así que la firma de un avalado que sea inválida, puede ser
perfectamente validada por el avalista, pero frente a la ausencia de firma del avalado, de
nada sirve la firma del avalista, puesto que no hay nada que garantizar.
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4. REFERENCIAS
Hildebrando Leal Pérez (2019). Código de Comercio anotado. Bogotá: Editorial Leyer.
Lissandro Peña Nossa (1984). Curso de títulos valores. Bogotá: Librería de Profesional.
Luis Gonzalo Baena Cárdenas (2013). Lecciones de Derecho Mercantil. Bogotá:
Universidad Externado de Colombia.