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Tema 11

Este documento discute la funcionalidad de la lectura y escritura musical. Explica que la música necesita un código escrito para representarla y transmitirla de manera efectiva. Detalla tres funciones principales de la lectoescritura musical: aprendizaje y transmisión, conservación, y análisis. También analiza representaciones gráficas y gestuales no convencionales del sonido, así como las grafías convencionales utilizadas en la actualidad. El objetivo es enseñar estas habilidades de manera gradual a los estudiantes

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Tema 11

Este documento discute la funcionalidad de la lectura y escritura musical. Explica que la música necesita un código escrito para representarla y transmitirla de manera efectiva. Detalla tres funciones principales de la lectoescritura musical: aprendizaje y transmisión, conservación, y análisis. También analiza representaciones gráficas y gestuales no convencionales del sonido, así como las grafías convencionales utilizadas en la actualidad. El objetivo es enseñar estas habilidades de manera gradual a los estudiantes

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TEMA 11

FUNCIONALIDAD DE LA LECTURA Y ESCRITURA MUSICAL. REPRESENTACIONES


GRÁFICAS Y GESTUALES NO CONVENCIONALES. GRAFÍAS CONVENCIONALES.
OBJETIVOS, CONTENIDOS Y RECURSOS DIDÁCTICOS.

INTRODUCCIÓN
La música está conformada como un medio de expresión que atiende a la necesidad de
comunicar ideas y sentimientos por parte del Ser Humano. Esta necesidad se evidencia ya
en la Prehistoria, de manera espontánea, y termina constituyéndose como una característica
inherente a la persona.

La inclusión de la Educación Musical en el currículo oficial de Educación Primaria, tal y como


queda recogido tanto en el RD 126/2014 como en el D 89/2014, viene a demostrar la
importancia que adquiere la asignatura como medio de expresión y representación,
convirtiéndose en una vía de comunicación que cualquier individuo debe conocer para
disfrutar de un mayor desarrollo de su persona.

La música como medio de comunicación encuentra su principal vehículo de transmisión, en


sus comienzos, en la tradición oral. Sin embargo, a medida que evoluciona y adquiere
mayor complejidad, precisará de un código que represente de manera escrita los mensajes
musicales para facilitar tanto la interpretación de los mismos como su conservación.

La normativa vigente hace referencia a la lectoescritura musical en el Decreto 89/2014,


cuando, relacionado con el bloque de contenido denominado “La Interpretación Musical” y
el contenido “El canto. Interpretación de canciones sencillas de forma individual o en
distintos agrupamientos, con y sin acompañamiento instrumental”, concreta en el criterio
de evaluación número 2 (“Interpretar solo o en grupo, mediante la voz o instrumentos,
utilizando el lenguaje musical, composiciones sencillas…”) los siguientes estándares de
aprendizaje evaluables: “Utiliza el lenguaje musical para la interpretación de obras” (2.2.) y
“Traduce al lenguaje musical convencional melodías y ritmos sencillos” (2.3.). 


Dado que la lectoescritura musical y las distintas representaciones gráficas del sonido se
trabajarán a lo largo de toda la etapa de Educación Primaria, será tarea prioritaria del
docente encargado de dicha asignatura procurar que el alumnado adquiera, de manera
gradual y estimulante, los anteriormente referidos estándares de aprendizaje evaluables.

1
Una vez establecida la importancia del tema que nos ocupa dentro del ámbito educativo y
citada la normativa en la que queda recogido de manera pormenorizada, pasaré a
desarrollar el contenido del mismo refiriéndome, en primer lugar, a la funcionalidad de la
lectura y la escritura musical, para ocuparme después de analizar las representaciones
gráficas y gestuales no convencionales del sonido, así como las grafías convencionales. Por
último, señalaré los objetivos, contenidos y recursos didácticos para su trabajo en el aula.

1. FUNCIONALIDAD DE LA LECTURA Y ESCRITURA MUSICAL


La música constituye una expresión artística con entidad y peso propios de lenguaje y medio
de comunicación. En este sentido, podemos establecer una analogía entre el lenguaje
musical y el lenguaje verbal, pues ambos encuentran puntos en común reflejados,
principalmente, en el hecho de que en los dos se da la existencia de elementos como el
emisor, el receptor, el código o el mensaje.

Como medio de comunicación que es, la música precisa de un código que la represente a
nivel gráfico. Por esta razón, y a medida que las composiciones adquirieron mayor grado de
complejidad, nació lo que hoy conocemos como notación musical o, lo que es lo mismo, la
escritura musical. De esta forma, la música se hizo “visible”, consiguiendo conformarse
como un lenguaje con entidad propia, a través del cual se puede representar gráficamente el
ritmo y la altura de los sonidos, que permite el reconocimiento de sus elementos en todo el
mundo occidental.

Giuriati (1999)1, atribuye tres funciones a la lectoescritura musical: la primera de ellas está
relacionada con el aprendizaje del canto o la ejecución de un instrumento musical
específico; la segunda función es la de "fijar en la memoria repertorios o tradiciones
musicales considerados especialmente importantes por razones ceremoniales o rituales" (p.
45 de la NP1), consistiendo esta función en "salvaguardar estas músicas del peligro de
«extinción»" (p. 46 de la NP1); la tercera y última función se centra en fijar la música por

1
GIURIATI, G.: Scrivere i suoni: una prospettiva interculturale. En: FERRARI, F. (ed.), Scrivere la musica. Per una didattica
delle notazioni. Torino: EDT, pp. 39-66, 1999.

2
escrito para poder analizarla. Podríamos sintetizar estas funciones llamándolas de
aprendizaje y transmisión, la primera, de conservación, la segunda, y de análisis, la última2.

Sin embargo, merece la pena señalar que el desarrollo de la lectoescritura musical,


independientemente de la innegable importancia demostrada con los argumentos expuestos
anteriormente, genera ciertas limitaciones, por ejemplo, en relación al poco espacio que deja
para la improvisación, la especialización que supone (con las escasas posibilidades de
acceso que representa para personas no instruidas en la materia) o la pérdida de
espontaneidad tanto en el plano de la composición como en el de la interpretación.

Las corrientes pedagógicas del s. XX, coinciden en señalar la importancia de que el


alumnado conozca la lectoescritura musical: Dalcroze, Z. Kodály, C. Orff, Martenot o
Willems, entre otros, poseían un gran conocimiento como músicos y, además, dedicaron
gran parte de sus vidas a la búsqueda de formas y sistemas de educación musical que
estuvieran muy cerca del interés del alumnado desde la perspectiva de una educación
basada en la experiencia y la actividad del niño que centre su importancia en la vivencia
musical antes que en cualquier razonamiento teórico. En este sentido se expresa también
Violeta Hemsi de Gainza en su libro La iniciación musical del niño, cuando señala que “el
manejo y la comprensión de los signos y principios de la notación musical se convierten en
el paso obligado en el camino que conduce a la vivencia musical más plena”.

2. REPRESENTACIONES GRÁFICAS Y GESTUALES NO CONVENCIONALES


Las representaciones gráficas y gestuales del sonido no convencionales suponen una
herramienta de gran utilidad para trabajar con el alumnado que se encuentra en los primeros
cursos de la etapa de Educación Primaria. Dichas representaciones se centran en la
identificación del movimiento o el discurso sonoro con su valor figurado, es decir, que no son
exactas y pueden variar dependiendo de diversos factores.

Estas formas de representación del sonido ofrecen ventajas como la práctica de la


improvisación o la estimulación para el desarrollo creativo. Además, son libres (sobre todo al
inicio de su ejecución) y favorecen la espontaneidad, tanto en el plano creativo como en el
interpretativo.

2
María Cecilia Jorquera Jaramillo: Lectoescritura musical: fundamentos para una didáctica. LÉEME, Revista de la lista
europea de música en la educación, Nº 10, Diciembre de 2002.

3
Las representaciones gráficas están conformadas por códigos basados en secuencias de
líneas y puntos (referidos a la duración del sonido), aunque existen infinidad de dibujos y
símbolos que ayudan a representar el resto de cualidades del sonido (altura, timbre e
intensidad) e, incluso, la estructura o la forma de la pieza.

Algunos ejemplos de representaciones de este tipo son los siguientes:

• sonido corto y débil; ______________ sonido largo y débil;

● sonido corto y fuerte; sonido largo y fuerte

Las representaciones gestuales se centran en la utilización del cuerpo, o de parte del


mismo, para representar el sonido. La representación gestual más conocida es la conocida
como Fonomimia, que consiste en identificar las distintas alturas del sonido con diferentes
posiciones de la mano.

Este sistema encuentra su origen en el que recibió el nombre de Mano Guidoniana (Fig. 1),
desarrollado por Guido De Arezzo (Italia, entre el 991 y el 995 - 1033). En el s. XIX, John
Curwen (1816-1880), inspirado en la Mano Guidoniana y en los planteamientos
pedagógicos de la maestra inglesa Sarah Anna Glover (1786-1867), llevará a la práctica su
Método Tonic Sol-Fa, basado en tres secuencias de aprendizaje: la primera centrada en las
notas do, mi, sol; la segunda ampliando a las notas sol, si, re; y la última reservada al
aprendizaje de los sonidos fa, la, do. Será Kodaly, ya en el s. XX, quien extenderá el método
de Curwen en la mencionada Fononimia, definida en el párrafo anterior y representada en la
Fig. 2.

Fig. 1 Fig. 2

4
Además de las mencionadas anteriormente, encontramos otras representaciones gestuales
del sonido, tal y como se concreta a continuación:
- el sistema de Maurice Chevais (1880-1943), en el que se utiliza la mano para
representar cada nota en una parte del cuerpo. La pedagoga Justine Ward (1879-1975) lo
recuperará como sistema fononímico para la enseñanza del Canto Gregoriano;
- el Dactilograma, que consiste en utilizar la mano a modo de pentagrama;
- la Dactilorritmia, que encuentra su origen en el s. XIX con Desirier y es recuperada por
Chevais en el s. XX. Se basa en la utilización de los dedos para representar distintas
duraciones (Fig. 3).
Fig. 3

3. GRAFÍAS CONVENCIONALES
A modo de definición, podemos señalar que la grafía convencional se refiere a la
representación gráfica del sonido codificada en una serie de elementos, reconocidos por la

5
tradición musical occidental, que agrupamos bajo el término “notación”. La notación
encuentra su origen y posterior desarrollo tal y como se señala a continuación:
● Encontramos los orígenes de la notación en las civilizaciones antiguas, tanto
en Mesopotamia (notación cuneiforme), como en Egipto (en tumbas, con dignos
quironímicos). Por otro lado, en Grecia aparece un sistema de notación que indica
altura y ritmo de los sonidos: en el primer caso, se utiliza el alfabeto arcaico, con
quince letras que corresponderían cada una a un sonido, evolucionando
posteriormente al uso del alfabeto jónico, con veinticuatro letras; en cuanto al ritmo, la
representación más significativa se encuentra en los pies métricos (troqueo,
yámbico... ver Fig. 4), tal y como puede observarse en el Epitafio de Seikilos.
Fig. 4

● Durante la Edad Media diferenciaremos varios momentos de la evolución de la


notación en atención a lo siguiente:
- s. IX: escritura neumática, en la que se escriben signos quironímicos que
suponen una información superficial, pues no indican altura ni ritmo;
- s. XI: notación negra cuadrada, en la que se integra el tetragrama de Guido
De Arezzo, que ya refleja altura de los sonidos, y las claves de sol, fa y do.
Como característica significativa, cabe señalar que los escribas comienzan a
utilizar el cálamo (punta) y la pluma (forma cuadrada);
- s. XIII: notación mensural negra, representada por la notación franconiana
que desarrolla Franco de Colonia (1215-1270);
- s. XIV: Phillippe de Vitry (1291-1361) comienza a utilizar el compás y el ritmo
binario (hasta entonces, toda la música se desarrollaba en ritmo ternario).
Como referencia, es importante hacer constar que el ritmo ternario (perfecto)
se representa con un círculo -O- y el ritmo binario (imperfecto) con un círculo
abierto o C; por otro lado, las figuras reciben el nombre de longa, breve,
máxima, mínima, semimínima...;
6
- s. XV: durante el Renacimiento se utilizará papel, hecho que se da por la
aparición de la imprenta, y aparecen la notación blanca mensural (en negro
se “calaba” el papel) y las tablaturas para instrumentos;
- s. XVII: en el Barroco se redondea la escritura, pasa a utilizarse el compás
con valores absolutos, el pentagrama supone la base de la escritura y
comienzan a señalarse anotaciones de tempo;
- del Clasicismo en adelante, se irán añadiendo de manera paulatina
referencias de articulación, expresión, fraseo y matices. Durante el s. XIX
observamos como se abandona el uso común del italiano en las indicaciones
para pasar a utilizarse la lengua propia del país.

Una vez establecidos el origen y posterior desarrollo de la notación, podemos señalar


algunos elementos que hoy en día se tornan imprescindibles como base de la
representación convencional del sonido, tales como:
- el pentagrama, que es un conjunto de cinco líneas y cuatro espacios que sirve
como soporte para señalar la altura de las notas musicales;
- la clave, elemento que, colocado al inicio del pentagrama, supone una
referencia para la colocación de las notas en el mismo y cuya utilidad reside en
facilitar la lectoescritura musical para cualquier instrumento, sea cual sea su
tesitura o afinación (transporte);
- las figuras rítmicas, representadas como símbolos que indican la duración del
sonido (redonda, cuatro pulsos; blanca, dos; negra, uno...);
- las notas musicales, figuras rítmicas que, colocadas en el pentagrama
representan la altura del sonido (son siete: do, re, mi, fa, sol, la y si);
- el compás, que indica la acentuación que corresponde a los pulsos: si el puso
fuerte es uno de cada dos (F – d), tendremos un compás binario (representado
como 2/4); si el pulso fuerte es uno de cada tres (F – d – d), el compás será
ternario (representado como ¾); y si el pulso fuerte se da cada cuatro (F – d –
SF – d), entonces tendremos un compás cuaternario (representado como 4/4).

A todos ellos podríamos sumarles otros elementos, como los signos de prolongación, las
alteraciones, los signos de repetición, las indicaciones de tempo (agógica) o de intensidad
del sonido (dinámica), etc.

4. OBJETIVOS, CONTENIDOS Y RECURSOS DIDÁCTICOS

7
Una vez establecidas la funcionalidad de la lectoescritura musical, las representaciones
gráficas y gestuales no convencionales y las grafías convencionales que sirven para
representar el sonido, pasaremos a analizar el tema que nos ocupa desde la perspectiva
relacionada con los objetivos, contenidos y recursos didácticos a los que se refiere la
normativa en relación a él.

Tomando como referencia el hecho de que tanto en el Artículo 7 del RD 126/2014 como en
el Artículo 4 del D 89/2014 se establece como uno de los objetivos generales de la
Educación Primaria (j) “Utilizar diferentes representaciones y expresiones artiś ticas (…)”,
podemos establecer que la etapa servirá para iniciar al alumnado en la lectoescritura
musical y, como docentes, trabajaremos este ámbito de forma gradual y práctica.

Derivado de lo anterior, y de forma más concreta, podemos especificar algunos objetivos


relacionados con el desarrollo de la lectura y la escritura musical en Educación Primaria
como los siguientes:
● Utilizar grafías no convencionales para iniciar al alumnado en la identificación
de los elementos básicos del lenguaje musical;
● Conocer las grafías convencionales como herramienta que facilita la lectura, la
interpretación y la conservación de la música;
● Leer e interpretar canciones y piezas instrumentales en creciente grado de
complejidad.

En relación a los contenidos, debemos tener en cuenta que el D 89/2014 establece los
siguientes bloques: Escucha, Interpretación musical y Música, Movimiento y Danza. De
todos ellos, en los que la práctica de la lectoescritura musical queda patente de forma
implícita, es el bloque de Interpretación musical el que de manera expresa se refiere al tema
que nos ocupa, cuando determina como contenido El canto. Interpretación de canciones
sencillas de forma individual o en distintos agrupamientos, con y sin acompañamiento
instrumental y relaciona con su desarrollo los siguientes estándares de aprendizaje
evaluables:
2.2. Utiliza el lenguaje musical para la interpretación de obras.
2.3. Traduce al lenguaje musical convencional melodías y ritmos sencillos.
2.4. Interpreta piezas vocales e instrumentales de diferentes épocas, estilos y culturas para
distintos agrupamientos con y sin acompañamiento.

8
2.5. Conoce e interpreta canciones de distintos lugares, épocas y estilos, valorando su
aportación al enriquecimiento personal, social y cultural.

Por último, en cuanto a los recursos didácticos, diferenciaremos entre aquellos


relacionados con los de tipo metodológico y los que conforman los medios materiales:
a) Recursos metodológicos
Como norma general, el patrón metodológico que seguiremos para trabajar la lectoescritura
musical en Educación Primaria tomará como punto de partida las grafías no convencionales
para, de forma paulatina, llegar a manejar las convencionales.

En lo relacionado con el plano melódico, tomaremos como referencia el método


desarrollado por Willems, de modo que comenzaremos a practicar canciones escritas en
escala bitónica para pasar, más tarde, a aquellas conformadas con las escalas tritónica,
tetratónica y pentatónica.

En cuanto al plano rítmico, podremos servirnos de recursos como:


- uso de palabras rítmicas: de la forma planteada por Orff, que empleaba lenguaje y
palabras como medio para acceder al ritmo y explicar la acentuación y el compás (Fig. 5).
Fig. 5

9
- uso de sílabas rítmicas: de la forma planteada por Kodaly, que las empleaba para la
interiorización de los patrones rítmicos de la canción, los dictados rítmicos y la lectura
musical (Fig. 6).
Fig. 6

- uso del movimiento: tal y como propone Dalcroze, educando el sentido rítmico-muscular
del cuerpo para regular la coordinación del movimiento con el ritmo.

b) Recursos materiales
En cuanto a los recursos materiales de los que podemos hacer uso para complementar el
trabajo de la lectoescritura musical en el aula, se encuentran, entre otros, los instrumentos
de afinación indeterminada (“pequeña percusión”), los instrumentos de láminas (xilófonos,
metalófonos, carrillones...), el pentagrama (en soporte en papel, pizarra, suelo...),
recortables/franelograma de figuras melódico rítmicas, etc.

CONCLUSIÓN
La funcionalidad de la lectura y escritura musical queda justificada por el peso que adquiere
el lenguaje musical como medio de expresión y representación que precisa de un código
reconocible por cualquier sujeto que pretenda realizar un acercamiento formal al hecho
musical.

En el desarrollo del tema ha quedado patente que ese acercamiento deberá realizarse en el
aula de música de Educación Primaria de forma gradual, tomando como punto de partida

10
herramientas relacionadas con las representaciones gráficas y gestuales del sonido, para
pasar al desarrollo posterior en base a las grafías convencionales.

En último término, como docentes debemos tener en cuenta todo lo recogido en la


normativa vigente en relación al tema que nos ocupa, pues de esta forma seremos capaces
de aplicar de adecuadamente todos aquellos recursos metodológicos que facilitarán la
consecución de los objetivos propuestos y contribuirán a formar a nuestro alumnado en el
uso de los elementos que dotan al hecho musical de sentido comunicativo.

BIBLIOGRAFÍA
- GIURIATI, G.: Scrivere i suoni: una prospettiva interculturale. En: FERRARI, F. (ed.),
Scrivere la musica. Per una didattica delle notazioni. Torino: EDT, pp. 39-66, 1999.

- HEMSI DE GAINZA, V.: La iniciación musical del niño, Edición revolucionaria, La Habana,
Cuba: Pueblo y Educación, 1989, p. 245.

- PASCUAL MEJÍA, P.: Didáctica de la música para Primaria, Pearson Educación, Madrid,
2002.

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