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Los Libros Historicos.

Este documento explica por qué es importante estudiar la Biblia. Primero, la Biblia debe estudiarse porque es la Palabra de Dios, como lo demuestran las declaraciones dentro de la Biblia, la historia, su unidad y las enseñanzas superiores. Segundo, la Biblia debe estudiarse porque revela la voluntad de Dios sobre el pasado, futuro y presente. Tercero, la Biblia debe estudiarse porque contiene el plan de salvación, el cual es importante para entender y seguir.
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Los Libros Historicos.

Este documento explica por qué es importante estudiar la Biblia. Primero, la Biblia debe estudiarse porque es la Palabra de Dios, como lo demuestran las declaraciones dentro de la Biblia, la historia, su unidad y las enseñanzas superiores. Segundo, la Biblia debe estudiarse porque revela la voluntad de Dios sobre el pasado, futuro y presente. Tercero, la Biblia debe estudiarse porque contiene el plan de salvación, el cual es importante para entender y seguir.
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COMO

ESTUDIAR

LA BIBLIA

Por

Héctor Espinoza Treviño

Instituto Evangelistico De México

México, D.F.

Editorial El camino
Apartado M-300
México, D.F.,

1
CONTENIDO

Introducción……………………………………………………………………………………….……………….. 3
1. ¿POR QUÉ ESTUDIAR LA BIBLIA?........................................................................................... 5
A. Porque es la Palabra de Dios.
B. Porque nos revela la voluntad de Dios.
C. Porque contiene el plan de salvación.
2. REGLAS GENERALES PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA……………………………………… 17
A. Preparación para el estudio de la Biblia
B. Actitudes en el estudio de la Biblia
C. Hábitos en el estudio de la Biblia
3. HERRAMIENTAS PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA……………………………………………. 33
A. Una Biblia de estudio.
B. Libros de consulta.
4. FAMILIARIZÁNDOSE CON EL CONTENIDO DE LA BIBLIA……………………………………. 49
A. ¿Qué es la Biblia.
B. ¿Cuáles son sus elementos?
C. ¿Cuál es su estructura interna?
5. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA SEGÚN SU ESTRUCTURA………………………………………… 67
A. El estudio de la Biblia libro por libro.
B. El estudio de la Biblia por capítulos.
C. El estudio de la Biblia por párrafos.
D. El estudio de la Biblia por versículos.
E. El estudio de la Biblia por palabras.
6. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA SEGÚN SU ESTILO LITERARIO……………………………………. 87
A. El Método Inductivo.
B. El Método Analítico.
C. El Método Sintético.
D. El Método Crítico.
E. El Método Tipológico.
7. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA SEGÚN SUS TEMAS…………………………………………………104
A. El tema biográfico.
B. El tema histórico.
C. El tema profético.
D. El tema teológico
E. El tema devocional.
8. COMO MARCAR LA BIBLIA………………………………………………………………………….. 123
A. Líneas.
B. Símbolos.
C. Referencias.
D. Números.
E. Notas.

APÉNDICES
1. Sobre la elaboración de bosquejos.
2. Pasajes sugeridos para estudio.
3. Lecturas complementarias y libros de consulta.
BIBLIOGRAFÍA.

2
INTRODUCCIÓN

Este libro pretende ser útil para todo cristiano. Todo aquel que sea hijo de Dios, tiene
el privilegio y la responsabilidad de estudiar y llegar a conocer las Sagradas
Escrituras. Lamentablemente, existe la muy difundida opinión de que los ministros son
los únicos que pueden dedicarse de lleno al estudio de las Escrituras, mientras que los
cristianos en general deben tan sólo contentarse con leerla ocasionalmente, obteniendo
de ella lo que más puedan. Y se piensa que lo que ellos no lleguen a comprender, los
pastores – quienes sí la saben estudiar y la conocen – se lo explicarán. Este es un
concepto sacramental de las Escrituras que no armoniza con nuestra doctrina
protestante.

A través de los siglos, la Biblia ha permanecido como un libro abierto al escrutinio de


todos los hombres. El iletrado, el de escasos conocimientos o el lento en aprender, a la
par con el filósofo, el erudito, el teólogo o el hombre ilustre y culto, todos pueden beber
de los veneros inextinguibles de este sagrado volumen.

No queremos decir con esto que la Biblia sea un libro sencillo de estudiar o entender.
De hecho, este es el único libro que requiere de otro libro que nos enseñe a estudiarlo,
¡y de muchos más para enseñarnos a entenderlo! Pero en esto reside la importancia y
la necesidad de una obra como ésta: en que todo cristiano debe mantener como
primordial preocupación el estudio de las Sagradas Escrituras, las cuales le “pueden
hacer sabio para la salvación”.

El libro se ha preparado teniendo en mente en primer lugar a los recién convertidos. En


mi ministerio como evangelista, mucho he deseado tener a la mano un libro para
obsequiar a este tipo de persona. Uno que los inicie en una forma sensata, práctica y
fácil en el estudio de las Escrituras. Después de todo, de eso depende el éxito en su
desarrollo espiritual durante los primeros meses de su vida cristiana.

Pero también, al escribir se ha pensado en el cristiano cimentado ya en la fe, quien con


frecuencia vivamente anhela conocer alguna forma de estudiar su Biblia; en el obrero
cristiano que tal vez no tuvo la oportunidad de asistir a un instituto bíblico, y
consecuentemente se frustra al verse imposibilitado para emplear la Biblia en forma
adecuada; en el seminarista, para quien es estratégico que desarrolle un sistema
definido de estudio de las Escrituras, puede revolucionar su predicación, su enseñanza
y su técnica de consejo pastoral.

……

3
Considero indispensables dos recomendaciones más. La primera tiene que ver con el
estudio de la Biblia: Si el estudiante quiere verdaderamente aprender a estudiar la
Biblia, ¡tendrá que estudiarla! Este libro debe ser sólo una herramienta para iniciarlo
en tan hermosa tarea. Está comprobado que leer libros acerca de la Biblia no nos lleva
a conocerla.

La segunda recomendación se relaciona con el valor práctico de la Palabra de Dios.


Seremos estudiantes exitosos de la Biblia, sólo en la medida en que aprendamos
a aplicar sus verdades a nuestra vida. Las indicaciones que aquí se sugieren sobre el
estudio de las Escrituras, no pretenden limitarse a facilitar su conocimiento intelectual,
sino, sobre todas las cosas, guiar al lector para que según la estudie, la Biblia se
convierta en un libro vivo que transforme su manera de pensar, sus actitudes, sus
ideales y su vida misma.

“Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios sea honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén.” ( ITi 1:17)

Héctor Espinoza Treviño


Instituto Evangélico de México.

31 de marzo de 1974.
México, D. F.

4
CAPÍTULO 1 ¿POR QUÉ ESTUDIAR LA BIBLIA?

BOSQUEJO.

A. PORQUE ES LA PALABRA DE DIOS.


1. Ella misma lo declara.
2. La historia lo comprueba.
3. Su admirable unidad lo afirma.
4. La superioridad de sus enseñanzas lo atestigua.
5. El testimonio de Cristo lo respalda.
6. El cumplimiento.

B. PORQUE NOS REVELA LA VOLUNTAD DE DIOS.


1. Nos informa sobre el pasado.
2. Nos orienta sobre el futuro.
3. Nos ilumina sobre el presente.

C. PORQUE CONTIENE EL PLAN DE SALVACION.


1. Es importante.
a. Para eso fue escrita.
b. Por la desorientación que existe.
c. Por ser un requisito para su comprensión.

2. Es sencillo.
a. Reconocerse pecador.
b. Confesar y arrepentirse.
c. Creer y recibir.

MEDITACIÓN:
Lea los siguientes pasajes y reflexione sobre ellos:
1. Salmo 19
2. Salmos 119:97-112
3. Proverbios 2

5
¿POR QUÉ ESTUDIAR LA BIBLIA?

La Biblia es el libro más importante de la humanidad. De todos los millones


de libros escritos en todos los idiomas del mundo, durante la larga historia del ser
humano, la Biblia es el libro más antiguo, más leído y más amado.

Fue el primer libro impreso con tipo movible, por Gutenberg, entre 1450 y 1454.
Sus palabras fueron las primeras en transmitirse por la línea inalámbrica del telégrafo, y
sus primeros versículos se escucharon desde la luna en la voz del comandante Frank
Borman desde la cabina del “Apolo 8” la Navidad de 1968.

Es la Biblia uno de los libros traducidos a mayor número de idiomas.


Ocupando año tras año uno de los primeros lugares en ventas, y en muchos dialectos
el alfabeto se ha inventado con el solo propósito de poder traducir a ellos este gran
libro.

Un mayor número de libros se han escrito sobre la Biblia que sobre ningún otro
libro. Ha servido de inspiración para la creación de cuadros, esculturas, composiciones
musicales, poemas, artículos, dramas, más que cualquier otro libro. Ha sido el tema
central de más cátedras, sermones, discursos, comentarios, investigaciones, estudios,
que todos los demás libros escritos. Su perdurable influencia ha dejado huella en
templos, museos, bibliotecas, teatros, calles, parques, y ¡aun hasta en los cementerios!

El mensaje de este singular libro ha logrado traspasar las barreras del tiempo, y
su influencia se ha dejado sentir por encima de los obstáculos de nacionalidad, idioma,
civilización, cultura, condición social, situación, política, raza o clase social. A través de
los siglos éste ha sido el libro sometido al más meticuloso escrutinio, al más severo
estudio y a la más despiadada critica, y sin embargo ha logrado salir airoso de tan
exigentes pruebas..

La Biblia encierra, además las más sorprendentes paradojas: es el libro más


antiguo, pero a la vez el más vigente; el más profundo, pero a la vez el más sencillo; el
más general en su aplicación, pero el más personal; el más increíble, pero el más
lógico; el más divino, pero el más humano; el más complejo, pero el más optimista; sus
acusaciones son las más severas, pero sus ofertas las más amables; sus descripciones
son las más crudas, pero sus palabras las más tiernas; sus juicios son los más
espantosos, pero sus promesas las más inspiradoras. Sería injusto clasificar este
volumen sagrado a la par con el resto de los libros producidos por la humanidad. ¡La
Biblia es el clásico de las edades!

6
Siendo este libro tan maravilloso, se pensaría que todo ser humano estaría
entregado ávidamente a su estudio, pero lamentablemente no es así. A la Biblia se le
respeta, pero se le ignora; con frecuencia se desconocen sus objetivos, se menosprecia
su mensaje, se malentiende sus palabras y se le cita equivocadamente. Se le considera
un volumen para la elaboración de sermones y no un libro de texto digno de estudio
serio y concienzudo. Si la Biblia es, pues, todo lo que pretende ser, y lo que se ha dicho
que es, debe ser entonces el libro más estudiado. Propongamos entonces seriamente
estudiarla con detenimiento y perseverancia. Las siguientes son algunas de las razones
principales por qué se debe estudiar este sagrado libro.

A. PORQUE ES LA PALABRA DE DIOS


La confianza ilimitada que los cristianos depositamos en este libro se debe, ante
todo, a las claras evidencias que en él encontramos de que es la Palabra misma de
Dios. Las Sagradas Escrituras en sí mismas poseen el sello inconfundible del Creador
como su autor, y presentan evidencia que ratifican ese criterio. Aun en la historia
misma de la humanidad encontramos testimonio elocuente a tan atrevida afirmación.

Ni la saña del paganismo de los Césares romanos, ni la sapiencia de los filósofos


helénicos, ni las doctrinas herejes de los primeros siglos del cristianismo, ni los
despiadados ataques musulmanes, ni los brillantes cerebros europeos del siglo XIX, ni
los científicos y tecnócratas del siglo XX, han logrado despojar a la Biblia de su validez
para el hombre contemporáneo, o de sus pretensiones de ser el único libro inspirado,
infalible e inerrante. Ha sido odiado, perseguido, y difamado, pero desafiando a la ira de
sus enemigos, ha permanecido inmutable a través de los siglos.

Si la Biblia fuera tan solo el producto de la mente humana, ya hubiera


desaparecido, y quedado rápidamente olvidado. Pero en contra de repetidos vaticinios
sobre su descartamiento y eventual desaparición, permanece insuperable en la belleza
de su contenido, la inspiración de sus palabras y la profundidad de sus pensamientos.

Creemos que es la Palabra de Dios también por su admirable unidad


interna. Cuando nos detenemos a pensar que este libro se encuentra compuesto por
sesenta y seis libros, escritos por aproximadamente cuarenta diferentes autores, los
cuales tenían ocupaciones tan diversas como reyes, sacerdotes, políticos, pastores,
pescadores, etc. y que fue escrito durante un periodo de cerca de mil seiscientos años,
en cuatro diferentes idiomas, en tres distintos continentes, y bajo toda clase de
circunstancias favorables y adversas, no podemos menos que maravillarnos de la
excepcional unidad de su contenido, su desarrollo lógico, uniformidad de sus
conceptos, y la coherencia de su criterio sobre la verdad.

7
Además, creemos también en la indisputable superioridad de sus enseñanzas,
como evidencia de que es la Palabra de Dios. La Biblia ha permanecido
indiscutiblemente como la máxima autoridad, en relación con temas sobre las cuales
aun los más ilustres pensadores nunca se han atrevido a disertar. Dentro de sus
páginas se encuentran en el secreto de la sabiduría; la fórmula para el éxito; los
pronósticos sobre el futuro; la descripción del cielo; el secreto de la inmortalidad; el
misterio del origen de todas las cosas y la solución a muchos otros enigmas. Con
términos certeros y declaraciones autoritativas, la Biblia habla sobre los grandes temas
de la vida como el pecado, la eternidad, Dios, el cielo, etc. Su contenido tiene que ver
tanto con la aurora de la historia, como con las incertidumbres del futuro, y sobre estos
dos horizontes divergentes, la Biblia establece juicios y pronuncia criterios imposibles
de contradecir.

Creemos que es la Palabra de Dios también, por el testimonio de que Cristo


rindió sobre su total inspiración. Él puso en tela de juicio su criterio de los hombres de
su época sobre muchas aéreas. Se atrevió a contradecir la corriente política, social, y
aun religiosa de sus tiempos, pero hacia las Sagradas Escrituras sólo manifestó el más
profundo y reverente de los respetos.

En tiempos de Cristo existían solamente los manuscritos del Antiguo


Testamento, y a éstos los judíos los habían catalogado en tres diferentes grupos: La
Ley, compuesta por los cinco libros escritos por Moisés, y conocidos también como el
Pentateuco. Los salmos, conteniendo los libros de poemas, himnos y proverbios de
Israel; y los profetas, sección que incluía los manuscritos históricos y proféticos. Cristo
reconoció la autoridad divina de cada una de esas partes, así como del total Antiguo
Testamento, exigió una apegada obediencia a sus preceptos.

En Marcos 7:13, Cristo se refiere a la Ley como”la Palabra de Dios”1 En Lucas


24:27,2 Cristo coloca a los profetas a la par de la ley de Moisés, diciendo que desde
Moisés y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las escrituras lo que
de él decían. Y al mismo tiempo otorga a las tres secciones del Antiguo Testamento la
misma autoridad. Al referirse a la totalidad de las Escrituras, Cristo declaró: “La
Escritura no puede ser quebrantada” (Jn. 10:35). Afirmó también que “hasta que pasen
el cielo y la tierra, ni una jota, ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya
cumplido”. (Mt. 5:18).

1 Todas las citas en la presente obra son de la versión de la Reina-Valera de 1960.


2 Para beneficio de aquellos enteramente ajenos a los texto bíblico, aclaramos que en la abreviatura de
citas, el primer número se refiere a los capítulos, los números después de los puntos, a los versículos,
por ejemplo Génesis 13:8 en los números que se refieren a los versículos, el guion significa la palabra “al”
y la coma, la palabra “y”. Por ejemplo Génesis 13:8-10 Génesis 13:8,9

8
En adición a lo anterior, Cristo reconoció también la autoridad divina de las
Escrituras al respaldar y respetar algunos de los pasajes más controversiales y difíciles
en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, ratificó la historia de Noé y el diluvio (Lc. 17:26-
32); la narración de Jonás (Mt 12:40); los milagros de Elías y Eliseo (Lc 4:25-27); La
historia de Lot y su esposa, así como el juicio sobre la ciudad de Sodoma (Lc 17:26-32;
Mt 11:21-24).

Si Cristo dio testimonio de que el Antiguo Testamento es la Palabra de Dios, el


Nuevo comparte esa misma designación por virtud de ser, de manera inconfundible el
cumplimiento literal de los tipos y figuras del Antiguo Testamento. ¿Quién puede pasar
por alto el paralelismo que existe entre las vidas de Isaac, José o David, y la de Cristo?
¿Quién se atreve a negar la semejanza en la formación y organización del pueblo
Judíos en el Antiguo Testamento, y la Iglesia Cristiana en el Nuevo? ¿Alguien acaso
puede ignorar la multitud de pasajes de la Escrituras judías que encuentran su
cumplimiento literal en los actos, dichos y acontecimientos del Nuevo Testamento?

Además, el Nuevo Testamento rinde testimonio sobre la inspiración divina de sus


páginas, a través de los cientos de referencias directas de los escritos del Antiguo
Testamento. Capítulo tras capítulo, y aun libros enteros, se encuentran saturados con
referencia literales al Antiguo Testamento, y basan la estructura de sus doctrinas y
apoyan la veracidad de sus declaraciones en la autoridad del Antiguo Testamento.

Por último, debemos admitir que la Biblia es la Palabra de Dios si


consideramos el cumplimiento de sus profecías. Algunos de los acontecimientos
efectuados durante la época de Cristo y los discípulos, fueron profetizados siglos antes
(Miqueas 5:2; Salmos 22; Isaías 53; etc.) siendo admirable la exactitud con que se
cumplieron todas estas profecías. Muchas predicciones de la Biblia sobre los grandes
reinos del pasado, como Egipto, Babilonia, Fenicia, Grecia y Roma se han cumplido ya.
Otras profecías relacionadas con el advenimiento, vida, muerte y resurrección de Cristo,
la historia de la nación judía, así como las naciones gentiles, también se han verificado
con sorprendente exactitud.

B. PORQUE NOS REVELA LA VOLUNTAD DE DIOS

Consideremos ahora que la Biblia es digna de nuestro más meticuloso estudio y


reflexión, debido a que ha probado ser la mejor del hombre para discernir la voluntad
de Dios para su vida. Cualquier libro que pudiera descubrirnos los misterios sobre el
origen y el ocaso de nuestra existencia sería de inapreciable valor, y la Biblia es dicho
libro. Lamentablemente, muchos lo toman tan solo como compendio de sermones, o
una colección de historias y leyendas arcaicas, y pasan por alto que la Biblia contiene
un extraordinario mensaje directo y claro de parte de Dios para cada individuo
9
Aun los Cristianos, que nos preciamos de atesorar tan singular volumen, somos
frecuentemente culpables de estudiarla poco, leerla desorganizadamente, recurrir a ella
en busca tan solo pasajes favoritos, o deseando encontrar apoyo a nuestros
argumentos doctrinales.

Este libro contiene numerosas narraciones sobre el pasado. Describe incidentes


y acontecimientos sobre la vida de individuos, naciones y razas. Marca el zenit o el
eclipse de las grandes civilizaciones, y por medio de estas crónicas, y las experiencias
de estos pueblos, Dios ha querido enseñarnos su voluntad para nuestras vidas. Es
verdad que algunas de las historias bíblicas son denigrantes, bochornosas e inmorales.
Por ejemplo, las mentiras de Abraham (Gn 12:10-20; 20:1-7), la embriaguez de Noé
(Gen. 9:18-23); el adulterio y el crimen de David (II S. 12:27); las maldiciones de Pedro
(Mt. 26.74); o la traición de Judas (Mr. 14:43-46). Pero estos incidentes se narran con el
propósito de revelarnos la perversidad del corazón humano, y también la forma de
como Dios triunfa sobre el pecado y cumple su propósito en las vida de los hombres y
los pueblos.

Si estudiamos la forma de cómo Dios guió a ciertos hombres en la antigüedad,


cuando atravesaban por circunstancias adversas --como Josué al ser derrotado por el
pueblo de Ai, Samuel ante la desobediencia de Saúl, o Jeremías ante la incredulidad de
su pueblo--, comprenderemos mejor los caminos misteriosos y la voluntad inescrutable
del creador.

Pero la Biblia es también una guía inmejorable en relación con el futuro. Es


posible discernir la voluntad de Dios para nuestro presente, si estudiamos
detenidamente sus planes futuros. Los actos de Dios en la historia de la humanidad no
son desordenados o irregulares. Siguen el patrón definido de un plan trazado de
antemano, el cual se va cumpliendo al pie de la letra con el paso de los siglos. El
elemento profético dentro de las escrituras un gran número de ellas han sido ya
cumplidas, y su realización ha sido tan armónica y exacta, que no debe de existir en
nosotros sombra de duda sobre el cumplimiento de las que aún están pendientes

Cristo acentuó la importancia de tomar en cuenta el futuro de nuestra vida, y


frecuentemente enfocó la atención de sus discípulos sobre ese tema. Les dijo “Mirad
que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre…” (Mt. 24.4,5) “Velad,
pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (Mt 24:42) “Si a mí me
han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Jn 15:20), etc. Las orientaciones
de la Escritura sobre el futuro son claras, y a la luz de ellas, el cristiano puede y debe
discernir la voluntad de Dios para su vida hoy.

10
Pero la utilidad de las Escrituras seria limitada en verdad, si éstas hablaran
solamente sobre el pasado y el futuro. Sus enseñanzas y mensajes poseen
extraordinaria vigencia también para el día de hoy. Es esta característica lo que le ha
ganado el bien merecido galardón de ser “el libro de las edades”. Su mensaje es tan
contemporáneo, que los hombres de todas las latitudes obtienen iluminación para
discernir la voluntad de Dios en el momento actual. Mientras otros libros pierden con el
correr de los años su validez, su importancia o su atractivo para la humanidad, la Biblia
se mantiene como un volumen perenne. Permanece inmutable ante el paso de los
siglos, e impasible ante la evolución de la ciencia, de los cambios de las estructuras
sociales y el vaivén de las civilizaciones.

Naturalmente es preciso reconocer que esta formidable vigencia de las escrituras


se debe a que satisface las necesidades del ser humano, cualquiera que sea su raza,
condición social, nacionalidad, cultura o idioma. Así, por ejemplo, durante milenios los
hombres se han acercado al libro de los salmos para encontrar consuelo a su
desesperación y aliento de su tristeza. Otros han buscado sabiduría y sagacidad para
sus relaciones humanas y las han encontrado en los preceptos de Salmos, en
Proverbios y Eclesiastés. Aun otros anhelan recibir orientación definida sobre sus
relaciones con Dios, o en el camino de la vida eterna, y acuden al libro de Romanos, o
Efesios, o alguna de las cartas del apóstol Juan.

Tan oportuna es la Biblia en su enseñanza para el día de hoy, que allí


encontramos exhortaciones sobre las relaciones conyugales, el trato de los hijos con los
padres, y viceversa, las relaciones laborales entre siervos y amos, orientaciones sobre
el sexo, los deberes del ciudadano y muchos otros aspectos de la ética personal. La
instrucción de las Escrituras es tan versátil, y a la vez tan oportuna, que pudiéramos
compararla con un instructivo o manual para la vida diaria. Dios ha dado la Biblia al
hombre para que la use como una guía en su peregrinaje por el mundo. A Josué, el
gran general y estratega israelita, Dios advirtió “nunca se apartará de tu boca este libro
de la ley, sino que de día y noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme
a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te
saldrá bien “(Jos.1:8). Y Pablo exhortó a Timoteo diciéndole “Toda escritura es
inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en
justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda
buena obra” (II Ti 3:16,17).

La Biblia, pues, debe constituirse en nuestra guía diaria a fin de conocer la


voluntad de Dios para nuestra vida. Todo aquel que busca con sinceridad agradar a
Dios y hacer su voluntad, lo logrará por medio de un estudio minucioso y perseverante
de las Sagradas Escrituras.

11
C. PORQUE CONTIENE EL PLAN DE SALVACION

Si las razones anteriores no son bastante convincentes para que nos


entreguemos al estudio de las Escrituras, ésta lo debe hacer. No existe estudio de
mayor valor e importancia, ni podemos dedicarnos a una consideración de mayor
urgencia y necesidad, que la reflexión sobre la salvación de nuestra alma, Pablo
recordó a Timoteo que “… las Sagradas escrituras… te pueden hacer sabio para la
salvación por la fe en Cristo Jesús” (II Ti. 3:15). Es en este volumen sagrado donde
Dios ha guardado su estrategia para la salvación de todos los hombres a través de
Cristo Jesús.

El evangelista Dwight L. Moody narra en su libro “Placer y Beneficio en el Estudio


Bíblico” (Pleasure and Profit in Bible Study), de un hombre que atraído por la Biblia,
decidió sentarse a leerla durante una hora diariamente. Pasados algunos días, mientras
se encontraba leyendo una tarde, interrumpió su lectura y le digo a su esposa:
“Querida, si este libro está diciendo la verdad, entonces nosotros estamos
equivocados”. Continuó leyendo y pocos días después, mientras leía, nuevamente
interrumpió su lectura para decir “Querida, si este libro está diciendo la verdad,
entonces estamos perdidos” Decididamente subyugado por el libro y cada vez más
inquieto, continuó leyendo diariamente hasta que en una tercera ocasión comentó:
“Querida, si este libro está diciendo la verdad ¡entonces podemos ser salvos!” No
muchos días después de esto, narra el Sr. Moody, la pareja se convirtió.

En términos generales, pudiéramos decir que esta es la historia de millones de


hombres que han encontrado vida eterna en Cristo Jesús por medio de las Escrituras.
Con este propósito principal y prominente fueron escritas, y esta es su verdadera razón
de ser; guiar el ser humano a la salvación del alma, proveyendo un plan claro, sencillo
y comprensible, a través del cual pueda ser salvo.

La comprensión del plan divino de salvación, tal y como lo encontramos en la


Biblia, es también de suprema importancia, considerando la lamentable desorientación
que existe en relación con este importantísimo asunto. Cada individuo parece poseer su
propia teoría sobre la salvación. Algunas de estas opiniones se presentan como rivales
a las recomendaciones bíblicas, mientras que otras son tergiversaciones y malas
interpretaciones del contenido de la Escritura. Durante su época, Cristo tuvo que luchar
en contra de este mismo problema, ya que los religiosos de su tiempo torcían el
significado de las Escrituras. A ellos Cristo desafío diciendo: “Escudriñad las Escrituras;
porque a vosotros os parece que en ella tenéis la vida eterna; y ellas son los que dan
testimonio de mí” (Jn. 5:39)

12
En diferentes partes del Nuevo Testamento se advierte a los cristianos en contra
de las herejías y falsedades que hombres impíos enseñarían sobre la salvación. En
contra de éstos nos previene Pedro diciendo “…habrá entre vosotros falsos maestros,
que introducirán encubiertamente, herejías destructoras y aun negarán al Señor que los
rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus
disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado” (II P.
2:2). Para no llegar a ser confundidos, ni caer en el error de dichas herejías, se hace
imprescindible un estudio constante y cuidadoso de las Sagradas Escrituras.

Debemos agregar aún que el estudio de la Biblia es tarea ineludible debido a que
la redención de nuestras almas es precisamente el requisito para la comprensión del
contenido de las Escrituras. Los hombres desesperarán al leer la Biblia, pues les parece
encontrar allí una serie de historias superfluas o mensajes desmembrados y confusos,
sin valor alguno para el día de hoy. Aun aquellas personas que con una mente sincera
se acercan a este libro para admirar sus bellezas literarias, encuentran su contenido
insípido. La razón de todo esto es que el hombre, en su condición espiritual natural,
muerto en delitos y pecados (Ef. 2:1-3), no puede entender el mensaje de Dios, antes le
es locura (I Co. 2:14), y al examinar las Escrituras se frustra y claudica en su tarea de
entenderlas y estudiarlas.

El único mensaje que la Biblia puede tener para el hombre, es de condenación, si


continua en su pecado, persistente en su alejamiento de Dios y en su incredulidad hacia
el hijo de Dios; o de perdón y redención, si se arrepiente se sus iniquidades y entrega
su corazón a Dios. No es raro entonces, que por tan severo juicio en su contra, el
hombre como regla general, desprecie y trate de ignorar este santo libro. Sucede al ser
humano lo que aconteció al de los turistas, quienes visitando París, entraron al museo
de Louvre anhelantes de contemplar el mundialmente famoso cuadro de Leonardo De
Vinci llamado “Mona Lisa”. Ambularon por los extensos corredores, subieron y bajaron
las escaleras, atravesaron enormes salas y pasaron por alto otras muchas joyas de la
pintura y la escultura universal. Por fin llegaron al sobrio salón donde se exhibía la gran
obra de arte. Allí estaba, luciendo su espectacular belleza. Pero los visitantes se
decepcionaron. No estaban preparados para llevarse una sorpresa. Era realmente un
lienzo, pequeño y en su opinión la pintura lucia lúgubre, las líneas monótonas y casi se
inclinaban a pensar que era un trabajo mediocre del gran genio.

Deseando estar seguros de que era en realidad el cuadro que ellos habían
deseado tanto contemplar, se lo preguntaron a uno de los guardias, a quien a la vez le
manifestaron su decepción. El guardia contestó diciendo que a diferencia de todas las
demás obras de arte, en este caso no era la pintura la que estaba ante el juicio de los
hombres, sino los hombres los que eran juzgados por la pintura en el momento de de
emitir un juicio sobre ella.
13
Así, la Biblia es el único libro que exige imprescindiblemente un conocimiento
personal de su Autor, Cristo Jesús, antes que encuentren los tesoros de su contenido y
los misterios encerrados en sus páginas. La forma de establecer esa relación personal
y directa con Cristo, es lo que ha llamado el Plan de Salvación y consiste en los
siguientes pasos:

En primer lugar, un reconocimiento de que somos pecadores, y que no está a


nuestro alcance salvarnos nosotros mismos o hacer algo para obtener el perdón de
nuestras culpas. Ningunas obras meritorias, por sacrificiales, numerosas o sinceras que
sean, puedan expiar nuestra culpas, ni librarnos de la ira de Dios (Ef. 5:6)). La salvación
del alma es por la fe, y no por obras de justicia que nosotros hayamos hecho (Tit.
3:5);”no por obras, para que nadie se gloríe” (/Ef. 2:8,9).

Segundo, es preciso que el pecador confiese abiertamente sus pecados y se


arrepienta genuinamente de ellos. (Mr. 1:15; Hch. 2:38; 3:19). No es suficiente saberse
pecador, o reconocerse merecedor del castigo Divino; es necesario confesar a Dios
nuestras maldades y apartarnos de nuestras iniquidades (Is. 55:6,7).

En tercer lugar, la salvación ocurre en nuestra alma cuando creemos con el


corazón, que Jesucristo murió en la cruz del Gólgota en nuestro lugar, y resucitó de
entre los muertos. Al creer ciegamente, aun sin poseer evidencias presentes y
tangibles, recibiremos de Él el perdón de los pecados y la vida eterna que ha prometido
a todos los que en Él confían (Ro. 10:9-10; Jn. 3:16; Hec. 4:12; 16:30,31). En el
momento de depositar nuestra fe y confianza en Jesucristo como la única solución para
nuestro pecado y muerte espiritual, el Espíritu Santo derrama la gracia de Dios sobre
nuestro corazón, y nos da la vida eterna (Jn. 1:11-13; 3:17,18) Resta tan solo agradecer
a Dios esa salvación recibida, la cual nos transforma en nuevas criaturas e hijos de
Dios.

El no haber experimentado personalmente este sencillo y gratuito plan de


salvación, nos incapacita irremediablemente para comprender las Escrituras. No existe
libro, ni método, ni fórmula especial, que nos capacite para estudiar exitosamente la
Biblia y obtener de ella toda la sabiduría y beneficio deseados, a menos que hayamos
primeramente establecido una relación filial con Dios por medio de los méritos de Cristo
su Hijo tal y como se ha descrito.

El Dr. Roberto Moffat, destacado misionero escocés al África, contaba de un


nativo que acudió a él muy preocupado. ¡Su perro se había comido dos páginas de la
Biblia en Bachuana! Explicó que era testigo de la manera como ese libro extraño
echaba a perder a los guerreros de su tribu. Antes de oír de él eran valientes e
14
invencibles para la guerra, pero después de leer sus enseñanzas durante algunos
meses, se volvían mansos y no les interesaba pelear. La inquietud de este amigo del
misionero residía en que su perro era un buen cazador y temía que esas páginas lo
amansaran y lo inutilizaran para la caza.

¡Qué elocuente testimonio al poder transformador de la Palabra de Dios! Existe


en ella más poder para cambiar el corazón del hombre que todos los libros que llenan
las Bibliotecas del mundo. Los demás libros ensanchan el conocimiento, cultivan el
intelecto, elevan el espíritu, instruyen y educan, pero solamente la Biblia transforma el
corazón.

Amigo lector, no prosigas en la lectura de este libro si no has abierto tu corazón a


Dios. Todo tu estudio será en vano. Cree en Cristo y el estudio de las Sagradas
Escrituras te será de inspiración, edificación y provecho.

EXPLORACIÓN:

1. Formule una lista de todos los libros de la Biblia con sus respectivos autores.
2. Explique la opinión de Cristo sobre las Escrituras, basándose en los
siguientes pasajes: Mt. 22:34-40*; 24:35-39; Mr. 7:5-13; Lc 4:1-12.
3. Escriba tres lecciones espirituales derivadas del adulterio y crimen cometidos
por David (Is. 11:12-27).
4. Haga una lista conteniendo tres pasajes en cada evangelio y en el Libro de
los Hechos, donde se cite el Antiguo Testamento.
5. Localice cinco profecías del Antiguo Testamento que se hayan cumplido en la
época de Cristo.

APLICACIÓN:

1. Anote las diversas formas como usted practica su reverencia y lealtad hacia
la Palabra de Dios, incluyendo el número de horas a la semana que dedica a
su estudio.
2. Formule una lista de algunas áreas de su vida donde necesita que la Biblia le
revele la voluntad de Dios.
3. Repase los tres puntos del Plan de Salvación, y lleve a cabo los que hagan
falta.

15
EXAMEN:

1. ¿De qué manera comprueba la historia que la Biblia es la Palabra de Dios?


2. ¿En qué consiste la unidad interna de las Escrituras?
3. ¿En qué sentido es la Biblia un libro vigente que nos pueda orientar en el
presente?
4. ¿Con qué propósito fueron escritas las Escrituras, y cuál es su verdadera
razón de ser?
5. ¿Cuáles son los tres pasos que comprende el plan de salvación?

16
CAP 2 REGLAS GENERALES PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA

BOSQUEJO

A. PREPARACIÓN PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA


1. Entender el propósito del libro.
2. Decidir el propósito del estudio
3. Conocer el contenido del libro.

B. ACTITUDES EN EL ESTUDIO DE LA BIBLIA


1. Determinación
2. Reverencia
3. Amor
4. Diligencia
5. Receptividad
6. Perspicacia
7. Obediencia
8. Perseverancia.

C. HÁBITOS EN EL ESTUDIO DE LA BIBLIA


1. Tiempo
2. Lugar
3. Plan
4. Concentración
5. Observación
6. Meditación
7. Aportaciones
8. Repaso

MEDITACIÓN
Lea los siguientes pasajes, y reflexione sobre ellos:
1. Mateo 22:29-33
2. Salmo 119:129-144
3. Salmo 1:1-3
4. Lucas 11:28
5. 1ª de Pedro 2:1-,2

17
REGLAS GENERALES PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA

El estudio de las Escrituras no es empresa sencilla. Exige la observancia de


reglas definidas que lo faciliten, y a la vez sistematicen su avance paulatino. Es cierto
que la Biblia es una mina de inextinguibles riquezas, pero también es cierto que exige
un paciente y diligente estudio bajo estrictas normas, de parte de aquel que espera
descubrir tesoros.

En este caso acontece lo que en los deportes, las reglas son la parte menos
emocionante y divertida, pero del cumplimiento de ellas depende la victoria o la derrota.
No podemos hacer como la anciana a quien llevaron a presenciar un partido de tenis.
Viendo con cuanta frecuencia los jugadores golpeaban la pelota contra la red y se
interrumpía el juego, irritada, pero a la vez con ingenuidad preguntó ¿y por qué mejor
no quitan la red? Las reglas son valiosas, y sin ellas sería imposible en gran parte
obtener algún resultado en el estudio Bíblico,

Así por ejemplo, no es raro encontrarse personas quienes impulsadas por un


ferviente y sincero deseo de estudiar las Escrituras, con entusiasmo emprenden la
tarea, solo para fracasar al poco tiempo ante la confusión de ideas, la contradicción de
significados y la complejidad de los pensamientos. Tal cosa no hubiese sucedido si al
menos hubiera observado algunas sencillas reglas para ayudarles a sortear los
obstáculos. Existen también personas que estudian asiduamente la Biblia, pero por no
tener un sistema definido y no observar ciertas reglas logran insuficientes resultados.

Estudiar las escrituras significa pues, observar ciertas reglas indispensables que
vayan facilitando la adquisición de conocimientos. El no hacerlo resultará
inevitablemente en confusión, frustración y fracaso final.

A. PREPARACIÓN PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA.

Nos conviene primeramente aclarar los preparativos que será necesario efectuar,
antes de lanzarnos al estudio. Esta preparación inicial es por todos conceptos
estratégica, pues determinará en gran parte el feliz logro de nuestros propósitos. Es
necesario prepararnos en los siguientes tres aspectos:

1. Entender el propósito del libro.

El estudio de cualquier libro se encuentra determinado por su propia naturaleza,


y particularmente por el propósito del autor al escribirlo. Muchos que pretenden
estudiar la Biblia, malinterpretan su contenido o equivocan su significado, solo por pasar
por alto el propósito específico con el cual la Biblia ha sido escrita. Carlos W Turner,
18
escribió: “el primer requisito para el uso devocional provechoso de la Biblia es estar en
simpatía con el espíritu en que ella fue escrita3. De igual manera que es indispensable
tener sentido poético para comprender los pensamientos de los grandes poetas,
también es esencial un espíritu religioso para la comprensión correcta de las Sagradas
Escrituras, y particularmente de entender su mensaje y contenido, será preciso que
consideremos, ante todas las cosas, el propósito en el cual se escribieron.

En contra de lo que en algunos círculos se ha pensado, la Biblia no fue escrita


con el propósito de enseñar historia, geografía o algún aspecto de ciencia4. Es más bien
la revelación de Dios a los hombres. En ella se narra lo que Dios ha hecho en la
humanidad y las experiencias que algunos hombres han tenido en sus relaciones con
su creador. Su propósito predominante es presentar el camino de redención por la
instrumentalidad de Jesucristo, el Hijo de Dios. El es el tema central de las Escrituras.
Sobre Él gira, y de Él depende el plan que Dios diseñó para la humanidad.

Lucas narra cómo a los discípulos que viajaron rumbo a Emaús, después de la
resurrección, Cristo se les apareció y “comenzando desde Moisés, y siguiendo por
todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de Él decían” (Lc 24:27).

Es doblemente importante que se tome en cuenta el propósito total de las


Escrituras, debido a que no solo se trata de un libro, sino más bien de una biblioteca
compuesta por sesenta y seis libros, y cada uno de ellos posen un propósito específico.
Así por ejemplo, Pablo al escribir su primera carta de la Iglesia en Corinto, no tuvo el
mismo fin que Moisés al escribir el libro de Deuteronomio. Es obvio que la profecía de
Amós no pretende lograr en sus lectores el mismo efecto que Pedro quiso al enviar sus
cartas a los cristianos diseminados por el mundo conocido. El darnos cuenta de que
cada libro encierra su propósito individual, dentro del propósito general de todo el
volumen, nos ayuda para lo que toca a su contenido.

Aun cuando cada libro contiene un propósito específico por separado todos se
complementan el uno al otro. La revelación de Cristo se nos da en diferentes formas en
cada libro y a la vez se nos presenta todos a la vez. Unos nos enseña una parte del
propósito de Dios para las edades, otros nos enseña otra parte. El Antiguo Testamento
es un libro incompleto por sí solo, necesita del Nuevo Testamento, y este es un libro
incomprensible sin el anterior. Poseemos el cuadro completo solo cuando estudiamos

3 Carlos W. Turner: El Libro Desconocido, Buenos Aires: Editorial La Aurora, Pág. 148. Usado con
permiso.
4 Nunca se debe hablar de la Biblia como si ofreciera la información completa y total sobre todos los

temas. No lo hace ni siquiera en los temas de que se ocupa. Por ejemplo, no nos dice todo acerca de
Dios, sino sólo lo indispensable.

19
todo a la luz uno del otro, y teniendo en cuenta tanto el propósito general de las
Escrituras, como el propósito específico del libro que nos encontramos leyendo.

2. Decidir el propósito del estudio

Algunas de las personas pretenden estudiar la Biblia abriendo sus páginas al


azar, otros leen porciones salteadas, y aun otros más buscan versículos sobre un tema
que les interesa y lo interpretan fuera de su contexto. Cualquiera de estas prácticas, no
solo es incorrecta e indebida, sino aun peligrosa. El estudio Bíblico no debe hacerse
desorganizadamente, sin poseer un propósito claramente establecido.

Nadie debe de emprender el estudio de las escrituras sin antes haber establecido
explícitamente la meta que persigue. Esta puede ser obtener alguna información, como
los Cristianos de Berea, quienes de acuerdo con Hechos 17:11 escudriñaban las
Escrituras todos los días, con el fin de verificar el mensaje de Pablo y Silas les habían
predicado. O quizá sea adquirir ayuda en contra de las tentaciones. El salmista declara
que guardaba la Palabra de Dios en su corazón, para no pecar contra Él.( Sal.119:119).
También se puede estudiar la Biblia en busca de orientación (Sal119:105) El estudio
puede comprenderse con el fin de poder “redargüir, corregir, o instruir en justicia” 2ª Ti
3:16). Nuestro propósito puede ser con el fin de predicar un sermón, enseñar una clase
de escuela dominical, o dar un estudio bíblico. Otras veces también es preciso recurrir a
las Escrituras cuando deseamos escribir un artículo en un libro sobre alguno de sus
temas.

En una palabra, antes de lanzarnos al estudio de las Escrituras, es necesario


establecer la meta que perseguimos. Pues de eso dependerá el método que se emplea
para su estudio.

3. Conocer el contenido del libro.

Y el tercer paso de nuestra preparación consiste en conocer el contenido de la


Biblia, aun antes de que principiemos el estudio en sí. Este es, claro está, un
conocimiento superficial y general del Sagrado Volumen. Es estratégico que antes de
adentrarnos en los detalles de su mensaje, conozcamos primero la Biblia por lo que
toca a su estructura interna, y las formas literarias de su contenido.

Por ejemplo, será de gran utilidad percatarnos desde principio, de los sesenta y
seis libros de que está compuesta la Biblia, se encuentran divididos en dos grandes
secciones, llamadas el Antiguo y el Nuevo Testamento. El primero de éstos comprende
a su vez cuatro secciones. El Pentateuco, los libros históricos, los Poéticos y los
Proféticos. Mientras que el Nuevo Testamento comprende cinco secciones tituladas,
20
Los Evangelios, el Libro de Los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas Paulinas, la
Epístolas Generales y el Apocalipsis5.

La estructura interna de los libros de la Biblia se parece en parte a cualquier otro


libro, en el sentido que en el texto se halla formado por capítulos, divididos éstos en
párrafos, los cuales están divididos en versículos, y éstos a su vez contienen oraciones,
frases y finalmente palabras. Por lo que toca a la forma literaria de su contenido, cada
libro pose un estilo propio. Algunos siguen la forma poética (Salmos, Cantares) otros
presentan el mensaje de Dios bajo la forma de discursos (los Profetas); encontramos
fascinantes narraciones (los Evangelios), interesantes cartas personales (Filemón, Tito);
cartas dirigidas a grupos cristianos (la Epístolas Generales); tratados doctrinales
(Romanos); documentos históricos (Samuel, Reyes, Crónicas, Esther, etc.) y hasta un
extraordinario drama (Job). Esta maravillosa versatilidad literaria, exige una familiaridad
previa al estudio del contenido y mensaje de cada libro individual.

B. ACTITUDES EN EL ESTUDIO DE LA BIBLIA.

¿Ha leído alguna vez un libro por obligación? Si así fue es muy probable que
poco provecho haya obtenido de su lectura. A menos que además de esa obligación
haya tenido una actitud positiva hacia su contenido. Nuestras actitudes hacia al estudio
lectura de cualquier libro, determina en gran parte el provecho que de él obtenemos.
Esta regla no es diferente en los casos de las Escrituras. Antes de siquiera abrir sus
páginas debemos asegurarnos de que abrigamos hacia ellas actitudes positivas que
nos permitan obtener el mayor provecho posible de su estudio. Consideremos entonces
algunas actitudes fundamentales e indispensables en este sentido.

1. Determinación

Sin duda que la primera y más importante es la decisión inalterable de estudiar la


Biblia. Esta resolución personal sugiere únicamente cuando reconozcamos nuestra
necesidad de dicho estudio. El que emprenda el estudio como un simple pasatiempo no
tendrá ni la mitad de posibilidades de triunfar, tanto como que lo inicie bajo el sentido de
profunda necesidad. El convencimiento interior de nuestra urgente necesidad personal,
indiscutiblemente producirá una férrea determinación de leer y estudiar las Escrituras a
cualquier costo. Por otra parte, esta actitud nos llevará a colocar esta tarea en posición
prominente dentro de nuestras actividades diarias. Para el individuo que se lo ha
propuesto, no existirán obstáculos, no valdrán interrupciones, no importarán

5 El capítulo IV se encuentra dedicado por completo a este asunto, y pretende ayudar al estudiante en su
labor de familiarización con el contenido total de la Biblia.

21
dificultades. Más bien, impulsado por su firme propósito, logrará su objetivo a cualquier
precio.

Este tipo de decisión inquebrantable es lo que con frecuencia hace falta a


muchos que una y otra vez han deseado llegar a comprender los misterios encerrados
en la Escritura. De poco sirve alentar un entusiasmo pasajero, si ante la más pequeña
de las dificultades flaqueamos y claudicamos en nuestro propósito inicial. En su libro
“como estudiar la Biblia para un mayor provecho”, el evangelista Rubén A. Torrey, dice:
“Mucha gente pide constantemente nuevos métodos de estudio bíblico, pero muchos lo
que realmente quieren es un método por medio del cual puedan obtener el mayor
beneficio de la Biblia sin que les cueste trabajo”6 y tal cosa, claro está, nunca podrá ser.
Decidimos pues, de una vez por todas, que estudiaremos la Biblia cueste lo que
cueste.

2. Reverencia.

Al abrir las Escrituras debemos mantener también una actitud de profunda


reverencia. No profesamos adorar un libro, pero lo que allí encontramos no es otra cosa
que la auténtica Palabra de Dios a quien si adoramos. El que Él le haya placido
comunicarnos la verdad de ser, y la grandeza de sus planes, por medio de la página
impresa, nos debe de llenar de un sentimiento de gratitud y reverencia. Además, su
título indica su contenido. Esta es la “Santa Biblia”, y lo que es Santo debe manejarse
con temor y temblor. El salmista declara que la palabra de Dios es “perfecta, que
convierte al alma… recta, que alegra el corazón;… pura… que alumbra los ojos…
limpia, que permanece para siempre”. Y agrega que sus juicios: “deseables son más
que el oro y más que mucho oro afinado” (Sal 19:7-10).

No solo la Biblia es digna de nuestra reverencia porque ella es en sí, y por el


Autor de sus palabras, sino también por el Maestro que nos has sido dado para
enseñárnosla: el Espíritu Santo. Al abrir sus páginas, debemos estar consientes de que
este Divino Maestro se encuentra presto para derramar su benéfica influencia y cumplir
la promesa de Cristo de enseñarnos todas las cosas, y recordarnos todo lo que él dijo
(Jn 14:26). Por eso es prudente que al iniciar el estudio susurremos una sencilla
plegaria, pidiendo al Espíritu de Dios que produzca en nosotros una actitud de quietud
interior y reverencia, de tal manera que él pueda enseñarnos con libertad las maravillas
y misteriosos que allí existen. Esto es de particular importancia, sobre todo cuando
recordamos que grandes porciones de las Escrituras se encuentran envueltas en un
velo de misterio, dificultándose su comprensión. Ante estos pasajes difíciles, el alma

6Rubén A. Torrey; How to Study the Bible for Createst Profit, Chicago, III; Moody Press, 1896, Pág. 100.
Usado con permiso.

22
sencilla y reverente debe buscar el rostro de Dios para recibir la sabiduría necesaria
para entenderlos.

3. Amor

Algunos profesan amar la Biblia, pero lo que en realidad aman son los libros que
hablan sobre ella. El salmista decía “¡oh, cuanto amo tu ley!” (Sal 119:97). Por eso, para
que logremos apreciar en todo lo que vale el contenido de las Escrituras necesitamos
leerlas impulsados por un sincero amor hacia ellas. El estudiar la Biblia únicamente con
el fin de criticarla, bajo un sentido de mera obligación o por simple curiosidad, no
producirá ningún provecho.

A la vez, ese mismo estudio desarrollará en nosotros un profundo amor hacia


ella. El Evangelista Torrey decía “El requisito fundamental para el estudio Bíblico más
provechoso es: “Os es necesario nacer otra vez”. Donde existe vida, allí hay apetito.
¡Un cadáver nunca siente hambre!”7 Amor por la Biblia significa que late en nosotros la
vida eterna sentimos la necesidad imperiosa de alimentar nuestra alma a través de la
Palabra de Dios que nutre y fortalece. Amar la Biblia quiere decir mucho más que
simplemente llevarla bajo el brazo a la iglesia, o tenerla en lugar prominente en el
estudio del hogar. Mas bien, significa que mantenemos hacia ella la actitud que tenia
Job “Guardé las palabras de su boca más que a mi comida” (Job 23:12); o que nos
deleita como David “dulce más que la miel, y la que destila del panal” (Sal 19:10) o que
nos alegra como a Jeremías “tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón”
(Jer 15:16).

4. Diligencia.

Ocasionalmente escuchamos a alguien decir “Me gustaría estudiar la Biblia, si


supiera cómo hacerlo”. Lo que estas personas no quieren admitir, es que precisamente
a ellas les corresponde descubrir cómo estudiar la Biblia; y esto se adquiere a través de
una actitud diligente con constante trabajo e investigación. Al final de cuentas, el
estudio de las Escritura depende por completo del estudiante, y no de los
métodos que se empleen o del libro que se estudia. Para el individuo dedicado,
poca diferencia existirá entre un método y otro. Su ambición por conocer y comprender
la Biblia le conducirá a su objetivo. No existe realmente un método único y perfecto para
estudiar la Biblia. Existen muchos, y cada uno sirve de acuerdo con el temperamento o
el propósito del lector. Lo que si existen son personas diligentes en el estudio de la

7 Ibid, pág. 98

23
Palabra de Dios, estudiantes serios y esmerados, los cuales no estiman esfuerzo ni se
dan tregua.

Se cuenta de un hombre que en cierta ocasión recibió por correo un


importantísimo documento legal. A pesar de sus complejas expresiones judiciales y de
su largo y tedioso contenido, logró leerlo una docena de veces en unos cuantos días.
La razón de su desmedido interés se debía a que el documento era nada menos que
una herencia donde se le declaraba a él como único beneficiario. Con frecuencia
muchas personas encuentran la lectura de la Biblia cansada, difícil, compleja o
aburrida. Pero no tendrían esa actitud si abrigan la idea de que este libro es una
herencia, en los que se nos declara los legítimos beneficiaros de las riquezas en gloria
en Cristo Jesús. En el caso del estudio Bíblico, la palabra “estudio” es, pues
sinónimo de diligencia, ya que no podrá nadie realmente estudiar la Biblia si no
se aplica a esta tarea con diligencia y sentido de responsabilidad.

5. Reciprocidad

Esto significa poseer un corazón abierto y receptivo a lo que el Espíritu Santo


quiere enseñarnos por medio de las palabras de Dios. Al abrir el sagrado volumen no
somos nosotros los que hablamos a Dios, sino El quien dirige la conversación, con
frecuencia, Cristo acostumbraba decir a sus discípulos y a las multitudes: “el que tenga
oído para oír que oiga” (Mt 11:15); y en otra ocasión les respondió diciendo “¿tienen
ojos y no veis, y teniendo oídos no oís?” (Mr. 8:18). Con esto el Señor acentuaba lo
importante que es no solo oír, sino recibir: o en el caso de estudio bíblico, no sólo leer
sino captar, entender.

Poseer la maravillosa actitud de un espíritu receptivo significa realmente que


hemos aprendido a recibir las exhortaciones y enseñanzas de la Biblia como la Palabra
misma de Dios, y no solamente como un libro religioso más. Pablo se siente más
satisfecho hacia los Cristianos de Tesalónica porque ellos habían logrado desarrollar
esa inigualable virtud. En su primera carta les felicita diciendo: “por cuanto también
nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibiste la Palabra de Dios
que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en
verdad, la Palabra de Dios” (1 Tes 2:13)

6. perspicacia

Esta es una actitud que con frecuencia se pasa por alto, pero que cultivándola
puede rendirnos pingües ganancias. En el caso de la Biblia, no es suficiente leer solo
palabras y frases. Detrás de cada estructura gramatical o literaria se esconden múltiples
y profundos pensamientos. Hemos dicho ya que Cristo es el personaje central de toda
24
la Biblia, y mucho aprovechará de dedicarnos a una búsqueda incansable de Él a través
de todas sus páginas. Al hacerlo así, aún libros generalmente considerados inspirados
y de poco provecho, como Levítico y Ruth, cobrarán singular interés y rendirán notable
beneficio al descubrir también en ellos a la persona del Señor Jesús.

¿Quién no ha sentido al leer el Primer Libro de Crónicas, estar perdiendo el


tiempo con sus listas de interminable genealogías? ¿Quién no se ha cansado de leer
asimismo, las tediosas instrucciones del Libro de Éxodo sobre la construcción del
tabernáculo? Hasta nos llegamos a preguntar por qué Dios habrá incluido información
tan aparentemente inútil. Sin embargo, el que lea con perspicacia, descubrirá que
escondidos entre la descripción del mobiliario del tabernáculo, los sacrificios, las
vestimentas de los sacerdotes, los muebles, etc., se encuentran varios tipos de Cristo, y
que también dentro de las cansadas genealogías, se pueden encontrar interesantes
datos, que pueden servir como bases para estudios posteriores.

En otro caso es preciso reflexionar en lo que no se dice en el texto, o en los


detalles que nos proporcionan. Por ejemplo, no se menciona el aguijón que le fue dado
a Pablo en la carne, al cual él mismo se refería II Co 12:7. A la luz de Gálatas 4:15 y
6:11, pudiera haber sido tal vez algunas enfermedades de los ojos. Algunos eruditos así
han concluido. Por otra parte, en la ocasión en que Cristo transformó el agua en vino en
las Bodas de Caná (Jn 2:7-9) no se especifica el momento preciso en que se efectuó
esa singular transformación. ¿Sería mientras los siervos llenaban las tinajas? ¿O
cuándo llevan la prueba al maestro? Es de importancia notar esto, pues en ese misterio
se esconde una valiosa lección sobre la obediencia en la vida Cristiana.

7. Obediencia

A la Biblia se le puede estudiar de dos maneras: como una fuente de información


religiosa, o como un manual divino, que exige una inmediata y sincera respuesta de
nuestra parte para modelar la vida. Así entonces, muchos caen en el peligro contra el
cual nos previene el Apóstol Santiago en su epístola: “pero sed hacedores de la Palabra
y no tan solo oidores, engañándonos a vosotros mismos” (Stg 1:22). Algunos leen
mucho la Biblia creyendo estudiarla, pero poco beneficio obtiene de su lectura, porque
rehúsan obedecer sus instrucciones, por lo tanto solo se engañan a sí mismos.

La Biblia es diferente a todos los demás libros en que exige de todo lector una
inmediata sumisión a sus preceptos, o cerrará sus tesoros a nuestro alcance. Por eso,
el estudiar las Escrituras es preciso mantenerse alertas para evitar todos los errores
que allí se nos señalen, obedecer todas las órdenes, apropiarnos todas las promesas,
confesar todos los pecados de que seamos culpables, e imitar todos los ejemplos.

25
Debemos obedecer invariablemente sus enseñanzas, o nuestro estudio nunca
tendrá éxito.

8. Perseverancia

El evangelista Moody decía que ésta era la mejor ley para el estudio Bíblico. Y
agregaba que algunos cristianos estudian como los trenes expresos que avanzan tan
rápido que es imposible ver nada8. Esto significa que aquel que seriamente ambicione
llegar a conocer las Escrituras, tendrá que hacer acopio de un ejemplar tesón a través
de los meses y aún años, para algún día llegar al dominio completo de su contenido.

Aprendemos del joven astrónomo Clyde Tombaugh, descubridor del planeta


Plutón. Debido a sospechas que existían en círculos astronómicos sobre la existencia
de otro miembro de nuestro sistema solar, en 1929 Tombaugh se lanzó con increíble
tenacidad al meticuloso examen de cientos de miles de fotografías telescópicas. Era un
trabajo agotador, y extenuante para los ojos, de acuerdo con sus propias palabras: “un
tedio brutal”. Examinó estrella tras estrella hasta pasar los veinte millones de imágenes.
Finalmente, el 18 de febrero de 1930, repentinamente descubrió la imagen que
buscaba, ¡un nuevo planeta! Indudablemente fue él y eso posible gracias a su
extraordinaria perseverancia9. Esta actitud es decididamente un elemento muy
estratégico en el estudio bíblico, virtud con la cual debemos revestirnos desde el inicio
de nuestra empresa.

C. HÁBITOS EN EL ESTUDIO DE LA BIBLIA

No podemos dejar de mencionar la necesidad de cultivar desde el primer


momento, hábitos sanos y correctos en el estudio. Al final de cuentas, de esto
dependerá tanto la duración como los resultados de nuestro esfuerzo. Formémonos
desde el principio los siguientes hábitos que nos reportarán amplios y satisfactorios
beneficios:

1. Tiempo

El estudio esporádico es poco provechoso. El estudiante de la Biblia separa


tiempo para su lectura y estudio. Este tiempo debe ser diariamente y el mejor de las
horas del día. Por regla general, el mejor tiempo es temprano en la mañana. Pero si la
persona no puede dedicar esas primeras horas, cualquier otra hora es buena, con tal de
que haga regularmente. Es preciso elegir un tiempo definido y observarlo “contra viento

8 Dwight L. Moody: Pleasure and Profit in Bible Study, Londres: Morgan and Scott, pág. 49.
9 Revista Time, Abril 1, 1966, pág. 10.

26
y marea”. En una época de tantas ocupaciones como la nuestra, esto querrá decir tal
vez que será necesario estudiar nuestras actividades y formular un horario que incluya
el tiempo de estudio. Una vez hecho esto, será convenientete hace saber a los demás
que no toleraremos interrupciones de ninguna clase a esa hora.

No debe de extrañarnos que este sea uno de los hábitos más difíciles de formar
sobre todo si consideramos que aparte de las razones legítimas que existan para la
falta de tiempo, existirán otras de carácter espiritual como el diablo, la carne o el
mundo, las cuales también contribuirán para robarnos el tiempo necesario para
estudiar la Biblia. A éstas también debemos sobreponernos.

2. Lugar

A menudo se cree que cualquier lugar es bueno para estudiar la Biblia. Pero la
elección de un sitio apropiado es más importante de lo que nos imaginamos. Debe ser
un sitio tranquilo, libre de interrupciones y donde existan el menor número de
distracciones posibles.

Nuestra mente tiene tendencias a desarrollar ciertas actitudes por acción. Por
ejemplo, al acostarse, la mente asocia la posición con los sueños, y el cuerpo se afloja
y entra en el sopor del descanso. Para otros individuos, el sentarse a un escritorio les
pone en una actitud mental de leer, pensar o dictar cartas, de acuerdo como asocien
ese sitio con las labores que allí se desempeñan. Algunos cristianos creen que es
posible estudiar la Biblia recostados en la cama, pero la mente, que durante años ha
asociado esa posición con el descanso, reaccionará con dificultad a nuestra exigencia
de trabajo.

Es entonces preferible elegir un sitio cómodo, pero donde podamos estar


sentados, de preferencia un escritorio o mesa donde invariablemente efectuemos
nuestro estudio de la Biblia. El hábito puede desarrollarse de tal forma en nosotros, que
con el tiempo el solo hecho de sentarnos allí prepare nuestra mente para el estudio.

3. Plan

Nunca se debe estudiar la Biblia sin seguir un plan definido. Cuando se lean
pasajes salteados, o se estudian libros diferentes sin ningún sistema específico, los
resultados tiende a ser mínimos. Claro está que en gran parte el plan a seguir irá de
acuerdo con el método que estamos practicando. Pero ya sea un método u otro,
siempre debemos seguir un plan definido. Sobre todo que siendo sencillo, pero a la vez
efectivo, nos conduzca a través de todos los libros de la Biblia tocando los principales
temas.
27
Hasta donde sea posible, debemos trazar nuestro plan de estudio bíblico para
todo un año dividiéndolo a la vez en proporciones por trimestre o bimestres. De
antemano es conveniente también fijarnos metas definidas que vayan marcando no
nuestro progreso y actúen como un constante incentivo. Así por ejemplo, al principiar el
año una persona puede decidir estudiar los cinco libros del Pentateuco y los Salmos,
asignando a cada libro un bimestre del año. Este sería el plan general de acción.
Enseguida asignará el número de semanas necesarias para cubrir cada libro en el
bimestre. Esto dependerá, claro está del tiempo que él sabe puede dedicar cada día.
Por último, procederá a formular una lista de objetivos para cada libro. En el caso del
Génesis puede estudiar la vida en los hogares, o el liderazgo de los patriarcas en el
hogar, etc. Al llegar al éxodo, su propósito debe ser analizar la vida de oración de
Moisés, los milagros de Dios, la rebelión de Israel, etc. y así sucesivamente.

4. Concentración.
Todos hemos descubierto que es posible leer, ¡sin leer! Esto significa que
nuestros ojos recorren renglones de un libro y nuestro cerebro reconoce cada palabra y
la identifica aisladamente, sabiendo lo que cada una quiere decir en sí, pero sin estar
conscientes del pensamiento que está expresando, y la reacción que existe entre las
diferentes ideas. En una palabra, no seguimos con atención el desarrollo lógico del
autor. Probablemente en ningún otro tipo de lectura ocurra esto con mayor frecuencia
que al leer la Biblia. Y debido a este mal hábito, con frecuencia desde el principio
fracasamos en nuestro pretendido estudio de la Biblia. Es, pues, de suprema
importancia que nos formemos el hábito de concentrarnos en la lectura, aun cuando tal
vez esto signifique que al principio nos sujetamos a nosotros mismos a la disciplina de
que si descubrimos estar avanzado en la lectura realmente, regresamos al comienzo y
volvemos a empezar entendiendo palabra por palabra lo que leemos. Esta práctica nos
ayudará mucho para sacar el mayor provecho de nuestro estudio.

En algunos círculos se nos insiste hoy en día que aprendamos a leer con mayor
rapidez, pero esta magnífica sugerencia no la debemos aplicar a la lectura de las
Escrituras. Es un libro de tan extensos tesoros, que necesitamos empezar por aprender
a leerla de la manera por completo distinta como leemos todos los demás libros.

Deberíamos más bien decidir lo contrario: mientras más lentamente la leamos


considerándonos cuidadosamente en su contenido, obtendremos mejores resultados.
Debemos registrar cada pensamiento observar cada palabra, y tomar en cuenta hasta
los signos de puntuación, ya que algunos casos éstos son de suma importancia.

28
Algunas personas, con el fin de concentrarse en la lectura, la practican en voz
alta, lentamente. Otras veces conviene leer el pasaje varias veces, aun cuando
creamos haber entendido su contenido en la primera lectura. Por ejemplo, no era raro
que el notable expositor inglés de principios de siglo Dr. G. Campbell Morgan, leyera un
pasaje más de treinta veces, antes de empezar a preparar un sermón sobre él. ¡Y
cuanta riqueza bíblica exponía en su predicación!10

5. Observación

Este es otro de los hábitos fundamentales de estudio bíblico que haríamos bien
en cultivar. Es preciso habituar la mente fijarse aun en los detalles más sencillos de lo
que leemos. Por ejemplo, los personajes o grupos que se mencionan, los lugares, los
acontecimientos, y lo que dice de cada uno.

Un aspecto clave de las observaciones es el que tiene que ver con la


consideración del contexto. Por contexto nos referimos a los pasajes que rodean tanto
antes como después al pasaje que nos interesa. Así por ejemplo, si nos encontramos
estudiando Hechos 15:36-41, el contexto estaría compuesto por el capítulo 15, del 1 al
35, y por el capítulo 16:1 en adelante. En algunos pasajes este puede ser tan amplio
que abarque varios capítulos anteriores y a un libro entero. El pasaje en cuestión
principia en el versículo 36 diciendo “después de algunos días…” será necesario para la
comprensión correcta leer los versos anteriores al 36 a fin de enterarnos de qué se ha
venido hablando, porque se usa la frase “después de algunos días”.

Por otra parte, es de cardinal importancia tomar en cuenta el contexto, pues de


otra manera seria fácil tergiversar el significado de la Escritura. Fuera de contexto, es
posible probar que la Biblia enseña que no hay Dios, según el Salmo 14:1. Pero al
observar el contexto descubriremos que lo que la Biblia enseña es que: “dice el necio
en su corazón: no hay Dios”. De paso sea dicho, este es un método que las sectas
heréticas utilizan con frecuencia para elaborar sus doctrinas falsas. Cuando hablan con
los cristianos que no conocen la Biblia, o que no están percatados de estas técnicas
erróneas de manejar el contenido de las Escrituras fácilmente lo hacen caer en la
trampa.

6. Meditación

Quizá éste sea uno de los hábitos de los más difíciles de adquirir en el estudio
bíblico, pero a la vez es también uno de los más estratégicos, porque de él depende
que nuestra lectura se convierta en conocimiento y aprovechamiento real. Por regla

10 Jill Morgan; A Man of the Word, London: Pickering and Inglis, Ltd., 1951, Pág. 249.

29
general, pocos saben lo que es meditar en las Escrituras, a pesar de que en muchos
pasajes se nos exhorta a que lo hagamos (Jos 1:8; Sal 119; 97; 19:14; 103:34).

La meditación significa que hacemos una pausa para pensar sobre lo que
hemos leído, tratando de entender con toda claridad lo que el autor está tratando de
decir, y por qué lo está diciendo.

Tenemos como un ejemplo el Salmo 92:12, que dice:


“El justo florecerá como la palmera; crecerá como el cedro del Líbano”. Meditar
sobre este versículo significa que después de leerlo varias veces,
reflexionaremos sobre la forma que florecen las palmeras, las características de
las palmeras en floración; los distintos elementos que se necesitan para que un
árbol crezca; los elementos que impiden el crecimiento de los árboles, las
diversas maneras como se puede saber que un árbol ha crecido o está
creciendo; la característica de los cedros; sus cualidades, etc.

Una vez que hemos meditado así, podemos proceder enseguida hacer la
aplicación respectiva en la vida espiritual.”11

En el caso de narraciones, es útil dar rienda suelta a la imaginación como


instrumento de reflexión. Tomemos como ejemplo el pasaje de Juan 8:1-11.

Al meditar en él, pensemos en la actitud de los escribas y fariseos (v.3), la forma


como trajeron a la mujer ante el Maestro.

Ahora imaginemos su actitud al ser acusados por su conciencia (v.9) la forma en


que se alejaron uno a uno: ¿habrán expresado alguna excusa para retirarse? ¿Lo
harían en silencio?

Observemos a la mujer: ¿Cuál sería su aspecto y su actitud al llegar ante Cristo?


(vs 3,4) ¿Cómo actuaria al escuchar la contestación de Cristo a los fariseos? (v,7)
¿Cuál sería su actitud al escuchar el juicio de Cristo sobre ella? (v.11).

También sería muy interesante meditar en lo que nos dice sobre Cristo: ¿qué
estaría escribiendo en el suelo? (v.6), nótese que estaba sentado, según el versículo 2.
¿Estaría escribiendo con una vara? Con un dedo? Las Sandalia? El dedo del pie?
¿Por qué razón no contestaría la primera vez que le hablaron sobre la mujer? (v.7)

11Cuando aparezca este tipo de ejemplo, el lector debe suspender la lectura de este libro, abrir la Biblia y
seguir en ella paso a paso las explicaciones del autor. Por la naturaleza de la presente obra, es de
desear que el lector lea siempre teniendo la Biblia a la mano, y consultándole constantemente. Sígase el
ejemplo de Hechos 17:11.

30
¿Qué actitud tuvo hacia la mujer? (vs 10,11)

Si el pasaje es doctrinal, se deben meditar las implicaciones que tiene para


nuestra vida diaria. Tomemos por ejemplo 1 Ped 2:11-14. ¿Por qué el apóstol nos
llama extranjeros y peregrinos? ¿Actúo yo como peregrino? ¿Cuáles son los deseos
carnales que batallan contra mi alma? (v.11); ¿qué puedo hacer para abstenerme de
ellos? ¿Por qué razón no me abstengo de los que tengo? ¿De qué manera he
descubierto a un deseo carnal que batalla contra mi alma? ¿Qué tendrá en mente el
apóstol al hablar de “manteniendo buena vuestra manera de vivir”? (v.12). ¿Quiénes
son los gentiles, si nosotros no somos judíos? Etc.

No debemos olvidar que la meditación exige paciencia a toda prueba. Aquel que
tenga prisa por leer, no encontrará tiempo para meditar. Moody acostumbraba decir:
“lea la Biblia como si estuviera buscando algún tesoro de gran valor. Es mucho mejor
tomar un solo capítulo y emplear un mes entero para su estudio, que leyendo toda la
Biblia descuidadamente en un mes”12. No debemos tener la actitud que aquel cristiano
que oraba pidiendo. “Señor dame paciencia, ¡pero dámela ya!”.

7. Anotaciones.

Pocas personas se encuentran dotadas de una capacidad de retención tan


extraordinaria que puedan retener todo lo que lean. Por eso, es conveniente siempre
acompañar el estudio con un papel y un lápiz. Tanto en los márgenes de la Biblia, como
en un cuaderno por separado, debemos anotar los descubrimientos sobresalientes.
Pareciera como si este ejercicio fuera realmente inútil, y más una distracción y pérdida
de tiempo que un acto beneficioso, sin embargo, notables maestros de la Biblia, lo
recomiendan altamente, e insisten en que por sencillo que sea el pensamiento obtenido
del estudio, se anote inmediatamente.13

He aquí algunas sugerencias de lo que podemos anotar en un papel aparte:

a) ¿Cuál es el versículo central del pasaje estudiado?


b) ¿Qué otros pasajes hablan de lo mismo, y qué dicen?
c) ¿Qué declaraciones son difíciles de entender, o que problemas surgen en el
pasaje?
d) ¿Qué enseñanzas específicas obtengo para mi vida personal?

12Op. Cit., pág. 34.


13Una fase importante del hábito de las anotaciones es la de marcar la Biblia. Como estamos dando por
hecho que el lector concluirá la lectura de la presente obra, nos eximimos de tratar aquí este provechoso
tema con toda la amplitud que se merece. En el capítulo titulado: “Cómo Marcar la Biblia”, se dan
sugerencias complementarias a lo que aquí se menciona.

31
8. Repaso

Esta es una de las leyes fundamentales del aprendizaje de cualquier materia, y


mucho más del estudio bíblico. No es suficiente tan solo estudiar; es necesario repasar
lo estudiado y otra vez. Se nos grabará mejor la enseñanza de la Biblia cuando
regresemos a ella periódicamente. Si practicamos la recomendación dada
anteriormente, de mantener siempre un cuaderno con nosotros y anotar allí los
descubrimientos que vayamos haciendo en nuestro estudio, será mucho más fácil hacer
un repaso general de lo que hayamos descubierto, o lo que el Señor nos haya mostrado
en el transcurso de nuestra meditación.

Si el estudiante sigue la práctica de estudiar diariamente la Escritura, como debe


ser, puede dedicar su tiempo al estudio el domingo para hacer un repaso general de
todo lo estudiado durante la semana y dar gracias a Dios por los tesoros encontrados
en su Palabra. Ese repaso general servirá para ayudarnos a retener lo aprendido en
nuestro estudio la siguiente semana, y naturalmente facilitará el dominio general que
tengamos de la Escritura.

EXPLORACIÓN

1. En una hoja anote por orden de importancia las razones que pose para estudiar la Biblia.
Consérvelos como los propósitos para su estudio
2. Haga un esquema del contenido de la Biblia. Coloque sus dos grandes divisiones, y las secciones
de que se compone cada una. Agregue los libros que componen cada sección.
3. Formule una lista con las diversas maneras cómo es posible manifestar reverencia y amor hacia
la Escritura.
4. Lea varias veces Samuel 30. Ponga en práctica lo que se dice en las secciones sobre la
“concentración” y “observación”, y anote todas sus observaciones.
5. Estudie Ezequiel 8. Practique lo que se dice en la sección sobre “Meditación, y anote sus
observaciones.

APLICACIÓN:

1. ¿Qué decisiones será necesario que usted tome para que su estudio sea regular?
2. ¿Cuáles son algunas áreas de su vida en las cuales aun no obedece la Palabra de Dios?
3. Formule un plan de estudio bíblico personal y propóngase ante Dios llevarlo a cabo, cueste lo que
cueste.

EXAMEN:

1. ¿Con qué propósito se escribió la Biblia?


2. ¿De qué manera se complementan los distintos libros de las Escrituras?
3. ¿Qué queremos decir con “perspicacia” en el estudio de la Biblia?
4. ¿Cuál es, según el evangelista Moody, la mejor ley para el estudio bíblico?
5. ¿Cuál es la importancia de un lugar apropiado para estudiar?

32
CAPÍTULO 3 HERRAMIENTAS PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA.

BOSQUEJO

A. UNA BIBLIA DE ESTUDIO.


1. Características
a. Tamaño
b. Papel
c. Notas
d. Referencias
e. Concordancia
f. Mapas
g. Cursivas, bastardillas o itálicas.
2. Diversos tipos
a. Tradiciones o versiones
b. Revisiones
c. Ediciones
d. Paráfrasis.

B. LIBROS DE CONSULTA
1. Concordancia
2. Diccionario Bíblico
3. Manual Bíblico
4. Comentarios
5. Atlas bíblico
6. Armonía de los Evangelios

MEDITACIÓN:

Lea los siguientes pasajes, y reflexione sobre ellos:

1. Deuteronomio 6:1-9
2. Deuteronomio 30:10-16
3. Salmos 119:1-8

33
HERRAMIENTAS PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA

Con frecuencia escuchamos dentro de los círculos de la iglesia exhortaciones a


estudiar la Biblia. Pero pocas veces se nos instruye sobre un aspecto básico de tal
faena: el de contar con ciertas herramientas fundamentales que faciliten y orienten
debidamente nuestros esfuerzos. No es que sin ellos no se pueda estudiar la Biblia,
sino más bien, que existen ciertos libros que se han escrito con el fin de simplificar el
trabajo y asegurarnos el éxito en nuestro estudio, y, claro está, nos interesa contar con
su valiosa ayuda.

Conforme el cristiano inicia en serio su investigación de las Escrituras, conviene


que vaya adquiriendo, algunos libros claves hasta lograr reunir una pequeña, pero bien
seleccionada biblioteca personal. No es preciso más que esta colección sea muy vasta.
De hecho, a veces es preferible que no se pase de unos cuantos libros, ya que no es
raro que el cristiano se forme tanto hábito de leer libros sobre la Biblia, que reduzcan al
mínimo su tiempo de estudio de la Biblia misma.

En el caso de estos utensilios es conveniente contar con la sabia orientación del


pastor, o de algún otro líder espiritual, que nos asesore sobre los libros que convienen
adquirir. El sabio escritor del libro de Eclesiastés dijo “no hay fin de hacer muchos
libros” (Ecl. 12:12); y esta sentencia ciertamente se aplica a los libros escritos sobre la
Biblia. Los hay buenos, regulares y malos. Algunos son antiguos y adolecen de ciertas
deficiencias, mientras que otros son modernos y se encuentran muy bien
documentados. Unos requieren conocimientos del hebreo y del griego, pero otros son
sencillos. Existen colecciones compuestas por varios volúmenes, otros son tan solo
compendios en un solo libro.

El estudiante poco a poco se irá familiarizando en las diferentes obras de esta


naturaleza que existe en el mercado, así como con los nombres de aquellos autores
cuyos escritos son garantía de seriedad, pureza doctrinal y erudición. En este último
caso, claro está que desearemos incluir sus libros en nuestra biblioteca.

A. UNA BIBLIA DE ESTUDIO.

La primera y más importante herramienta es, sin lugar a dudas, la Biblia misma.
Esto significa que quien tenga un serio propósito de estudiar las Escrituras, necesitará
poseer un volumen apropiado de ellas. Nosotros que vivimos en una época bendecida
por múltiples ediciones de la Palabra de Dios, pero también amenazado por
traducciones de dudosa seriedad, es preciso que ejerzamos extremada cautela y agudo
descernimiento para emplear en nuestro estudio una Biblia adecuada. Existe por ahí un
dicho que afirma: “nunca juzgues un libro por su pasta” y cuan cierto es esto en relación
34
con la Biblia. He aquí, entonces, algunas de las características sobresalientes que
debemos exigir en nuestra Biblia de estudio.

1. Características
a. Tamaño. Será ventajoso para el estudio contar con una Biblia grande, de
márgenes anchos que permitan hacer anotaciones; sólidamente encuadernada, y
con pastas de buena calidad que soporten el uso constante y vigoroso.14

No debemos temer adquirir una Biblia del mayor tamaño posible, ya que la
dedicaremos únicamente para el estudio, y no para llevarla al templo bajo el
brazo. La Biblia de estudio deberá permanecer siempre sobre la mesa de trabajo.
Para otros usos, calidad que soporte el uso constante y vigoroso.

b. Tipo. El tipo de letra debe ser grande y claro, de tal manera que no sean
necesario acercarse demasiado el volumen a los ojos para distinguir las letras, o
forzar la vista cuando la iluminación del cuarto sea deficiente. Es de gran utilidad
también que el texto se encuentre dividido tanto por capítulos, como párrafos,
con sus correspondientes subtítulos. Esta es característica de ciertas ediciones
solamente, y es de gran valor en el momento del estudio.

c. Papel. No se debe olvidar tampoco la importancia de que esta Biblia de


estudio sea de papel grueso y resistente. El papel terso y delgado, es muy bello y
agradable al tacto, pero poco práctico cuando deseamos subrayar con tinta o
hacer apuntes en los márgenes, pues se transparenta y perjudica con mucha
facilidad. Es preferible elegir un volumen con una clase de papel que nos permita
hacer toda clase de anotaciones, que tolere un manejo vigoroso sin el peligro de
que se rasgue fácilmente.

d. Notas. Éstas vienen a ser explicaciones al margen del texto, con el


propósito de aclarar algún punto obscuro. Las hay de dos diferentes clases: las
de interpretación que son muy abundantes en ediciones católico-romanas, y
ocasionales en algunas versiones protestantes como Biblia Anotada de Scofield.
Como su nombre lo indica, este tipo de notas interpreta el texto bíblico para
beneficio del lector. Equivalen a un comentario comprendido al margen del texto.
Un ejemplo tomado de la mencionada Biblia de Scofield es la nota que aparece
en Amós 9:2. El texto dice. “vi a al Señor que estaba sobre el altar…” sobre el
cual la nota interpretativa aclara: “la posición del Señor (Adonaí) es significativa.
El altar simboliza de manera apropiada la misericordia, debido al juicio que se

14En algunos países, a la Biblia que más se acerca a las características aquí descritas, se le da el
nombre de tamaño “Predicador”.

35
ejecuta sobre el sacrificio que se interpone entre el pecador y la justicia divina,
pero cuando el altar y el sacrificio son despreciados, el altar se convierte en un
lugar de juicio Comp. 12:31”

A la segunda clase de notas se les llama de iluminación, porque persiguen


en el propósito de aclarar el significado de alguna palabra u objeto. Por ejemplo,
se nos da la traducción de nombres propios de ciertos personajes (Gén 29:32,
33, 34, 35); o de las palabras griegas o hebreas que se han quedado en el texto
(Mt 11:23). También nos explican el valor de monedas, pesos o medidas. (Lc
19:13); o se nos expone con mayor claridad alguna traducción. (Ex 3:15).

Tal vez lo más recomendable sea adquirir, si se puede, una Biblia que ni
carezca por completo de notas, pero que tampoco tenga tantas que nos orille a
la tentación de estar consultándolas constantemente, o concediéndoles una
injustificada importancia y autoridad. Es posible cometer el error de normar al
criterio sobre el contenido de la Biblia por las notas, y no por lo que el Espíritu
nos enseñe a través del texto Bíblico.

e. Referencias. Éstas constituyen una de las más importantes


características de toda buena Biblia de estudio. Debemos poseer una Biblia que
tenga mayor número de referencias posibles. Algunos como la Reina-Valera,
1909 y la anotada de Scofield, las traen en la columna central de cada página,
mientras que otros como la Reina-Valera, 1960, las traen en la parte inferior de la
pagina, debajo de los subtítulos de capítulos y párrafos.

Las referencias son citas bíblicas que nos guían a pasajes “paralelos”,
esto es, que narran el mismo incidente que estamos leyendo (Mt 21:1) otras
veces nos guían a pasajes que contienen enseñanzas sobre el mismo tema (Col
2:12) también nos indican la cita en el Antiguo Testamento de donde están
tomadas las palabras que estamos leyendo (II Co 9:9) y otros usos semejantes.

f. Concordancia: la concordancia no es sino un índice de palabras por


orden alfabético, en el cual se indican los pasajes de la Escritura donde aparece
cada palabra. Además de señalarnos el libro, el capítulo y versículos donde se
encuentra la palabra, también se agrega parte de la frase para ayudarnos a
comprender de qué habla el versículo donde se le utiliza.

El gran valor de la concordancia reside en el hecho de que nos permite


encontrar cualquier pasaje de las Escrituras que necesitamos, siempre y cuando
recordamos alguna palabra de él. Algunas Biblias contienen una concordancia
en la parte posterior. Sin embargo, por lo general abreviada y por lo tanto
36
incompleta. Para el estudio, lo más conveniente es una concordancia por
separado, como habremos de sugerir y explicar más adelante en este mismo
capítulo; pero no estará por demás que si nos es posible, al adquirir nuestra
Biblia de estudio exijamos una que también contenga una concordancia final.

g. Mapas. Algunas Biblias contienen escasos mapas, muy generales y por


ende de escasa utilidad. Nuestra Biblia de estudio debe contener el juego más
completo posible de mapas de las tierras bíblicas. No es raro que la comprensión
de algún pasaje dependa de nuestro entendimiento de la geografía del lugar
donde se desarrollaron los acontecimientos. Por eso es bueno tener a la mano
un juego de mapas básicos que nos indiquen con claridad y rapidez, los sitios
que estudiamos en el texto bíblico.

Como en el caso de la concordancia, es muy valioso contar con un Atlas,


o sea volumen de mapas separado; sobre todo cuando de una investigación
meticulosa se trata, ya que un mapa general con algunos puntos geográficos
principales no siempre es útil.

h. Cursivas. El tipo de letra cursiva, bastardilla, o itálica, fue originado por un


célebre impresor humanista italiano llamado Aldo Manucio (1449-1515), quien se
hizo famoso por sus extraordinarias ediciones de los clásicos griegos y latinos.

Fue en la llamada Biblia de Ginebra (1557-1560), donde se utilizó por primera


vez este tipo de letra dentro del texto Bíblico.15

En la literatura secular, generalmente se usa esta variedad de tipo para expresar


énfasis en una o varias palabras. Pero en la escrituras se emplea con el fin de
llamar la atención a las palabras que se han incluido dentro del texto, las cuales
en realidad no aparecen en los manuscritos más antiguos del griego y hebreo.

Los traductores consideraron necesario agregar algunas palabras aquí o allá con
el fin de dar cohesión a fluidez del pensamiento que se trata de expresar; al
hacerlo han querido advertir al lector que esa palabra es una añadidura posterior,
efectuada por hombres sin la inspiración divina, pero impulsados por un sincero
deseo de hacer el texto bíblico más comprensible.

Ejemplos de cursivas en la Reina-Valera. 1909, los tenemos en 1 Tes 1:1


“que es”; 2:3 “fue”; “la medida de” 1 Tim 1:4 “así te encargo ahora” etc. otras
15La obra de P. N. Tablante Garrido, titulada: Itálicas en los Nuevos Testamentos de Torres Amat y
Reyna-Valera (Concordia Publising House, St. Louis, Mo., 1950), es un valioso ejemplo, y a la vez útil
auxiliar en la comprensión de éste.

37
versiones que también usan las cursivas son Reina-Valera, Versión Moderna; la
traducción amplificada; Torres Amat, Etc. El uso de la letra cursiva se eliminó por
completo en la revisión de 1960 de la versión Reina-Valera16

2. Diversos tipos.

Dediquemos ahora alguna atención a precisar las diversas Biblias que es posible
emplear en el estudio. La actual proliferación de versiones, revisiones y ediciones es
motivo de no poca confusión para la mayoría de los cristianos, para muchos es difícil
entender por qué existen tantas y tan diferentes ediciones de la Palabra de Dios. El
problema tiene origen en el hecho de que no existe ni uno solo de los pergaminos
originales, o “autógrafos”, que describen los autores de los libros de la Biblia. Si así
fuera, la tarea seria sencilla, pues con solo traducir el manuscrito tendríamos el texto
original a nuestro alcance.

Más bien, lo único que ha llegado hasta nosotros son pergaminos muy antiguos,
que tan solo son copias de otras copias de los autógrafos originales. Y el problema se
acentúa debido a que esas copias posen drásticas diferencias entre sí.

Además, hasta hace unos ciento cincuenta años los manuscritos que poseían
databan apenas de los siglo diez, once y doce, mientras que en nuestro siglo se han
encontrado copias setecientos y ochocientos años más antiguas (siglo III y IV), por lo
tanto, más cercanos a los autógrafos originales.

Las versiones persiguen el propósito de poner al día la traducción de las


Escrituras, de acuerdo con los descubrimientos más recientes de copias de los
autógrafos, conforme éstas se vayan encontrando, mientras que las revisiones
pretenden poner al corriente el texto Bíblico, en relación con los cambios que el
vocabulario sufre con el paso de los siglos.

Así entonces, consideremos uno a uno, los diversos tipos de Biblias que existen,
y que podemos emplear en el estudio.

16 Félix Arana en su libro: Principales objeciones al trabajo de revisión hecho a la Biblia Reina-Valera
1960, dice lo siguiente sobre el particular: “Si es verdad que en el original no están esas palabras porque
por las modalidades mismas del idioma no se necesitan, el lenguaje a que se traduce sí las exige, y
entonces ya no debe ir en letra bastardilla, porque forman parte integral del significado, y sin ellas la
traducción quedaría defectuosa. Lo que es indispensable, pues, no está de más; y por lo tanto,
pertenece al texto. (pág. 25). Usado con permiso.

38
a. Traducciones o versiones.
Se le llama “versión” a una traducción de las Escrituras de un idioma a otro. La Biblia
que fue escrita originalmente en idiomas hebreo, griego, algunas porciones cortas en
arameo, y posiblemente otras lenguas, pero con el paso de los años sintió la necesidad
de traducirla a otros idiomas, para hacerla accesible al pueblo que no conocía esos
lenguajes. Si quien desea estudiar la Biblia no posee conocimiento de estas lenguas,
debe familiarizarse con las distintas traducciones que se han hecho, y aprender a
distinguir las versiones más recomendables.

Las traducciones de la Biblia al español las podemos clasificar, simplemente


antiguas y modernas. Dentro de la categoría de antiguas, clasificamos a todas las
realizadas hasta el fin del siglo pasado, mientras que nos referimos por modernas a las
que han visto la luz en el siglo Veinte.

Versiones antiguas

La Biblia de Alfonso el Sabio, o la Biblia Alfonsina, es la primera traducción al


español de toda la Biblia en forma manuscrita (la imprenta aun no se había inventado)
de que se tiene noticia. Se realizó por orden de Alfonso X, Rey de España, apodado “el
sabio”, y fue terminada en 1280. Ya sea porque en aquella época muy pocas personas
sabían leer y escribir, o porque siendo manuscrita era muy alto el costo, lo cierto es que
tuvo poca difusión.

En los siglos subsecuentes se tradujeron varias porciones de las Escrituras.


Entre ellas el Antiguo Testamento, los Evangelios, los Salmos, el Pentateuco, etc.17

La traducción de Casiodoro de Reina o Biblia de Oso. Esta Biblia, terminada


en 1569, ha sido la traducción más importante de las Escrituras al español, y es la que
ha servido de base para revisiones posteriores.

Casiodoro nació en Sevilla, en 1520. Cursó estudios en un monasterio, pero tuvo


que abandonar su patria y se radicó en Inglaterra. A los 37 años de edad inicio su
monumental obra, la cual culminó doce años después cuando ya se había cambiado a
vivir en Frankfurt, Alemania. La impresión se realizó en Basilea, Suiza.

A esta Biblia se le ha llamado también “la Biblia del Oso”, debido a que sus
primeros ejemplares ostentaban una pasta en la cual aparecía la figura de un osos

17
Para una investigación más minuciosa sobre el teme de las Versiones Antiguas, véase: Versiones
Castellanas de la Biblia. Hazael T. Marroquin, editor. México, D. F. Casa de Publicaciones El Faro, 1957.

39
sacando miel del tronco de un árbol. En el suelo se observaba una Biblia de la cual las
abejas sacaban miel para depositarla en el árbol.

La Reina-Valera. Treinta y tres años después de la aparición de la obra de


Casiodoro de Reina, en 1602, Cipriano de Valera publicó en Ámsterdam una revisión de
la Biblia de Reina. ya en 1596, el mismo Valera había terminado e impreso su versión
del Nuevo Testamento, sin embargo, ha sido la versión combinada Reina-Valera de la
Biblia completa, la que ha disfrutado del favor general de las congregaciones
protestantes, por la pureza y belleza de su lenguaje, durante muchos años.18

La versión Bautista o Versión del nuevo Pacto. Esta fue una traducción al
español solo del Nuevo Testamento, lograda por un traductor desconocido en
Edimburgo, Escocia, y publicada en 1855. Se le conoce con el apodo de “Bautista” por
haberla publicado en los estados unidos en 1870 una organización bautista llamada la
Unión Bíblica Americana de Nueva York.

La versión moderna. El Rev. H. B. Pratt, misionero norteamericano en


Colombia, realizó la traducción de la Biblia de los Originales hebreo y griego, al
español. Su versión vio la luz en 1893. Se distingue esta versión por su fidelidad a los
manuscritos originales, aun cuando adolece ser un tanto áspera en su estilo.

Versiones Católicas antiguas: la Biblia de Scio de San Miguel. Esta fue la


primera traducción de toda la Biblia al español hecha por la Iglesia Católica Romana. El
traductor fue Felipe Scio de San Miguel, y se publicó en Valencia, en 1970-1973. Obra
voluminosa, constaba de diez volúmenes, por ende excesivamente costosa; no estuvo
al alcance del pueblo para su lectura y estudio.

Traducciones de Torres Amat. El célebre obispo de Barcelona, Félix Torres


Amat, tradujo la Biblia directamente de la Vulgata- la traducción del hebreo y griego al
latín que realizara Jerónimo en 383-405. Publicada al principio sin notas auxiliares, en
revisiones y ediciones posteriores éstas se agregaron.

La Versión Hispano Americana. Se le dio este nombre debido a que en su


preparación intervinieron eruditos tanto de América Latina y Estados Unidos, como de
España. Fue en realidad tan solo la traducción del Nuevo Testamento, y vio la luz en
1916. A pesar de la excelencia del trabajo realizado, nunca obtuvo el favor público.

Versión Popular, o Versión “Dios llega al Hombre”. Ésta es una traducción


del Nuevo Testamento, publicada en 1966, cuyo vocabulario se ha actualizado su estilo

18 Ibid, pág. 50

40
es enteramente distinto al de todas las versiones anteriores. Los traductores decidieron
en el prefacio: “se han tratado de expresar el significado original del griego en el
castellano de hoy día. Se ha dado preferencia a los vocablos y formas gramaticales
castizos que son propiedad común del habla popular de todos los niveles de cultura” 19

El nuevo Testamento [Link] la traducción de una paráfrasis en inglés que se


publicó en los Estados Unidos hace pocos años con el nombre de “La Biblia Viviente”
(the Living Bible) y la cual pronto obtuvo el favor público en ese idioma”.

A la edición de español se le dio una presentación de tipo popular y moderna;


con cubiertas flexibles y a colores, fotografías intercaladas en el texto y pasajes
subrayados para facilitar la comprensión del plan de salvación. Salió a la luz en 1978,
pero se anunció la pronta aparición de la Biblia entera también en la paráfrasis.

La Biblia de las Américas. Una de las últimas y más útiles versiones


Evangélicas. La preparó un equipo de expertos evangélicos conservadores. Es
traducción de la Biblia en ingles llamada The New American Standard Bible y sigue el
mismo formato. Esta última ha sido aceptada desde principios de siglo por los
evangélicos de habla inglesa, como una traducción muy literal y apegada a los
manuscritos más antiguos. Hace algunos años esa traducción al inglés fue revisada
por un grupo selecto de más de sesenta eruditos evangélicos.

La Biblia de las Américas contiene un amplio y valioso sistema de referencias,


notas de iluminación. Hasta 1974, solo el Nuevo Testamento se había publicado, pero
se anunciaba para fecha próxima la publicación de toda la Biblia.

Versiones Católicas Modernas: La Biblia de Nácar y Colunga. Publicada en


1947, esta traducción hace gala de un lenguaje puro y una erudición excelente. Los
traductores fueron Eliono Nácar Fuster y Laberto Colunga. Desde el principio, la edición
fue publicada con notas

La Biblia de Jerusalén. Esta versión. Publicada en 1967, es el resultado de un


esfuerzo inicialmente realizado en francés por un destacado cuerpo de eruditos, y
llevado a efecto más tarde al español por un equipo de estudiosos españoles. Tanto el
texto bíblico como las notas marginales son traducidos del francés.

Versión de Monseñor Straubinger. De todas las versiones católicas modernas,


ésta es la más conocida. Exhibe una sorprendente erudición y sin par pureza en el

19 Versión Popular del Nuevo Testamento. Sociedades Bíblicas Unidas, Prefacio.

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idioma. Algunos conocedores dicen que con el paso de los años desplazará a otras
versiones que ahora son muy populares.

Versión Bover y Cantera. Una excelente traducción publicada inicialmente en


dos volúmenes y más tarde de un solo. Los editores declaran haberse esforzado por
lograr gran exactitud, superior literalidad, insuperable diafanidad y máxima hispanidad.
El objetivo fue elaborar un trabajo crítico sobre los textos hebreo y griego y por tal
motivo es de valiosa ayuda para el estudiante bíblico. Contiene notas introductorias a
las distintas secciones y a cada uno de los libros, así como notas críticas sobre el texto
de cada uno. Es de admirarse el trabajo crítico desarrollado por los editores,
particularmente en los libros apó[Link] notas marginales al texto son copiosas y éste
contiene también ilustraciones y grabados.

Otras versiones:

La Biblia Latinoamericana. Aunque con aprobación oficial del Vaticano, esta


Biblia, traducida por un equipo de sacerdotes y publicada en Chile, contiene elementos
novedoso controversiales, tales como un arreglo distinto a los libros; traducción
incompleta de numerosos versículos; uso frecuente de distintos tamaños en tipo de
texto y cursivas, sin explicación; apéndices en que se apoya la teoría de la evolución y
se atacan ciertos sistemas escolásticos; y notas de expresión no solo controversial y del
extremo teológico liberal, sino aún política.

b. Revisiones. Con frecuencia existe confusión entre “versión” y “revisión”,


creyéndose que equivalen a lo mismo, pero existen una diferencia notable.

La versión es la traducción de un idioma u otro, mientras que una


“revisión” como su nombre lo indica, la revisión de una traducción o versión, con
el propósito de corregir errores, o realizar cambios necesarios por la evolución
natural del idioma a través de los años. Por esta razón, se debe decir que poseemos
“versiones revisadas de la Biblia” y no una “Biblia corregida o revisada” ya que lo único
que se revisa o corrige son las traducciones del texto bíblico, y no el texto en sí.

A las versiones se les revisa periódicamente. El mejor ejemplo de este proceso lo


tenemos en la Versión Reina-Valera, profusamente empleada por el pueblo protestante
de habla Hispana. Desde su traducción original por Casiodoro de Reina en 1569, esta
Biblia ha sido revisada más de diez veces. La primera revisión hecha fue en 1909, la
que ha llegado a conocerse como revisión “1909”, o “versión antigua” la más reciente
revisión de la misma traducción de Reina –Valera, es la realizada en 1960, y a la cual
se le conoce como “Revisión de 1960” o “Revisión moderna”.

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Generalmente se aprovecha la revisión que se hace a una versión para realizar
modificaciones y mejorar la presentación del texto Bíblico. Así, por ejemplo, la revisión
de 1960 de la versión de Reina-Valera, modificó el sistema de referencias, agregó un
nuevo juego de mapas bíblicos, se intercalaron subtítulos al principio de capítulos y
párrafos, y se le añadió una tabla de pesas y medidas, y de equivalencia de monedas.

c. Ediciones: se habla de una edición con referencia a la publicación sin


modificaciones o alteraciones de ninguna especie, de una versión o una revisión.
Una casa de publicaciones puede imprimir un determinado número de Biblias de
una versión; cualquiera; al tiro entero de esa impresión se le llama una nueva
edición de Escrituras.

La llamada Biblia anotada Scofield es, sin duda, un excelente ejemplo anterior.
Empleando la antigua versión de Casiodoro de Reina, Revisada por Cipriano de Valera,
los editores se propusieron producir una nueva edición de la Biblia, utilizando ahora la
última revisión, esto es, la revisión de 1960, pero es diferente en la encuadernación, el
tipo de papel, las notas marginales, el sistema de referencias. Los mapas bíblicos, etc.
Esta es, entonces, una edición más de la versión de Reina-Valera, Revisión 1960.

d. Paráfrasis. Se llama así a una traducción libre de la Escritura, o una traducción


en la cual reteniendo el sentido original de los textos hebreo y griego, se
expresa la idea con otras palabras, por lo general de manera más amplia. El
propósito de una paráfrasis es comunicar en forma clara y comprensible el
significado de las palabras del texto bíblico.

Para concluir este somero estudio sobre las varias Biblias en existencia,
haríamos bien en preguntar si todas estas versiones, revisiones y ediciones son
necesarias. Aun cuando nuestra primera impresión sea que de todas ellas solo sirven
para confundir o despertar sospechas y desconfianza en la confiabilidad de la Escritura,
debe contestar con un categórico e incondicional SI. Si consideramos detenidamente el
incalculable valor de cada nueva versión o revisión, no podremos menos que sentirnos
agradecidos a Dios por permitirnos vivir en una época en la cual, tenemos a nuestro
alcance tan excelentes obras de erudición bíblica.

Los que sin excusas, pretextos, o disculpas abrigamos la convicción de que la


Biblia es la Palabra de Dios, no debemos temer los análisis críticos, la investigaciones
exhaustivas a los exámenes del texto. ¿No fue Cristo, acaso, quien dijo, “escudriñad las
Escrituras… ellas dan testimonio de mi /Jn 5:39)? Las revisiones que de las versiones
de la Biblia se hacen, tienen como objeto que la palabra de Dios sea más vigente o
comprensiva para el hombre moderno. Siendo sinceros tenemos que admitir si
objetamos a las nuevas versiones de las Escrituras, no debemos usar la versión antigua
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Reina-Valera, ya que es también una revisión. En ese caso, ¡todos deberíamos leer la
Biblia únicamente en hebreo o en griego!

Recomendamos, pues, que el estudiante de la Biblia elija primero la versión y


edición más apropiada para el estudio que pretende realizar. Esto significa, sin duda,
que tendrá que buscar orientación y consejo sobre la versión más fiel original, la de más
pureza en el idioma y mayor belleza en la expresión. Segundo, para efectuar un estudio
serio y satisfactorio, deberá tener a su disposición el mayor número posible de
versiones, revisiones y ediciones. Éstas le ayudarán para contemplar su estudio,
mostrándole otras acepciones de la palabra que se encuentre interesado, u otras
traducciones del mismo versículo o pasaje. Algunos cristianos no pueden abandonar la
querida antigua versión Reina-Valera, y han hecho de ella la Biblia personal favorita.
Sin embargo, es preciso reconocer con toda justicia que otras versiones, aun cuando no
tan bellas en su expresión, son muy exactas en su traducción y se pueden emplear o
consultar constantemente con notable beneficio.

B. LIBROS DE CONSULTA

Una vez que contemos con una Biblia adecuada para el estudio, conviene que
nos equipemos con otras importantes herramientas, como son algunos selectos libros
de consulta. Así como es importante que no se dependa únicamente de los libros que
se han escrito sobre la Biblia para llegar a conocerla, igualmente importante es que
nadie pretenda ser enteramente independiente por lo que toca al estudio Bíblico, y
rehúse beneficiarse con los resultados del estudio que otros antes que nosotros han
realizado.

Por lo general, es raro que un cristiano tenga extensa preparación teológica,


literaria o lingüística. Pocos conocen las reglas de la hermenéutica, y aun menos
pueden leer griego o el hebreo. Por tanto, es muy necesario que toda persona que se
propone estudiar las Escrituras, se equipe primero con un número mínimo de libros de
consulta que además de orientarlo en su estudio y ayudarlo en su comprensión del
texto le ahorren tiempo en su empresa. He aquí algunos de los libros más valiosos que
todo estudiante de las escrituras debe poseer:

1. Concordancia. Como se ha sugerido en otra parte de este mismo capítulo, es


muy conveniente que el estudiante tenga la concordancia en un volumen por
separado, y no en la parte posterior de su Biblia, ya que en este caso resulta con
frecuencia incompleta. La concordancia nos da una lista por orden alfabético de
las palabras principales que aparecen en la Biblia, indicándonos el libro, el
capitulo y el versículo de donde se localice la palabra buscada. La mejor
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concordancia en español es la compilada por C. P: Dayner, quien para su obra
tomó como base la revisión de 1960 de la versión de Reina-Valera.

Es posible usar la concordancia para encontrar un versículo del cual sólo se


recuerdan algunas palabras, pero no la cita. Supongamos, por ejemplo, que deseamos
encontrar el pasaje que narra la ocasión cuando por orden de Cristo, Pedro saca un
pescado con una moneda adentro, y con ella paga el impuesto de ambos. Si buscamos
bajo la palabra pez, o la palabra pescado, nuestra búsqueda resulta infructuosa, pero si
buscamos la palabra “impuesto”, encontremos que la concordancia nos indica que
existen cuando menos cuatro lugares donde aparece esa palabra en la Biblia, y por
supuesto la cita Mateo 17:27, es la que buscamos.

También la concordancia nos sirve para estudiar todo lo que la Biblia enseña
sobre determinada doctrina o tema. Supongamos que por exigencias de nuestro estudio
necesitamos saber sobre la doctrina de los nazareos. Al consultar la concordancia
encontramos diez referencias en que se menciona esta palabra, y leyendo cada una,
conoceremos todo lo que la Biblia enseña sobre ellos. Lo mismo podemos hacer con
temas como la adopción, la santificación, etc.

Por último, la concordancia es útil cuando necesitamos descubrir los sitos de la


Biblia donde se menciona algún personaje, acontecimiento o lugar geográfico. Si
deseamos saber donde se menciona Balac, el rey Moab, buscamos esas palabras y
allí hallamos todas las citas en que se le encuentra. O tal vez deseamos encontrar la
cita que se narra algún acontecimiento que se efectuó en Jerusalén; busquemos este
nombre en la concordancia y tendremos a nuestra disposición la información deseada,
y así sucesivamente.

2. Diccionario bíblico. Otro libro de consulta que no debe faltar en la biblioteca


personal del estudiante, es un buen diccionario bíblico. Este libro nos da una
amplia explicación sobre el significado de muchas palabras y temas de la Biblia.
Existen varios diccionarios en el mercado, algunos son antiguos y un tanto
diferentes, otros son más modernos, extensos, e incluyen el resultado de la
erudición y de los descubrimientos arqueológicos de últimas fechas. El
estudiante deberá comprar el mejor y más moderno para tener a la mano
información más correcta posible.

Como en la concordancia, las palabras de este diccionario aparecen por orden


alfabético, con la diferencia en que aquellas solo se mencionan el lugar de la Biblia
donde aparece la palabra, mientras que en éste se explica el significado del término.
Así, por ejemplo, si al estudiar Mateo 23:5 nos intriga la palabra “filacterias” busquemos
en el diccionario la letra “F”, y enseguida la palabra. El resultado será una interesante
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explicación acerca de lo que eran las filacterias, quiénes las usaban, y con qué
propósitos.

3. Manual Bíblico. Este es otro valioso instrumento en manos de un estudioso de


las Escrituras, cuando se aprende a usarlo debidamente. En español,
afortunadamente, existen varios manuales, de los cuales el más popular es
seguramente el Compendio Manual de la Biblia, editado por Hanry H. Halley.

Pudiéramos decir que el Manual Bíblico no es otra cosa que una enciclopedia
bíblica en miniatura. Contiene análisis y bosquejos de los libros de la Biblia; esquemas
cronológicos de los diferentes personajes o acontecimientos; valiosa información
arqueológica; abundante información realmente valiosa. El estudiante Bíblico debe
familiarizarse con el contenido del Manual, para hacer debido uso de él cuantas veces
le sea necesario.

4. Comentarios. El comentario es un libro que procura explicar el significado de un


pasaje bíblico. Existen comentarios en un solo volumen sobre un libro de la
Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento, o sobre toda la Biblia. Y hay además,
comentarios de dos o más volúmenes. El “Comentario Exegético y Explicativo de
la Biblia”, por los autores Jamieson, Fausset, y Brown, es sin duda uno de los
más populares, y a la vez, más útiles.

El comentario, aparte de ser una valiosísima herramienta para el estudio, es un


arma de dos filos, porque fácilmente induce al estudiante a que lea los resultados del
estudio del autor del comentario, en lugar de que él estudie la Biblia por sí mismo, y
saque sus propias conclusiones. Si no se tiene una disciplina de estudio bien formada,
es difícil desarrollar tal pereza mental que cada vez que queremos entender cualquier
pasaje, recurrimos al comentario.

Es útil, sin embargo, guardar cuando menos un comentario a la mano ya que en


él encontraremos referencias Bíblicas adicionales, y antecedentes culturales, literarios o
históricos que vierten luz sobre el pasaje bíblico que estamos estudiando. Otras veces,
el comentario nos ayuda a entender la explicación doctrinal de la Biblia. Por otra parte,
como lo hemos mencionado ya en la sección correspondiente a las notas de nuestra
Biblia de estudio, debemos de ejercer cautela y no llegar a otorgar injustificada
autoridad e importancia a los comentarios de un libro de consulta como éste, no sea
que en lugar de estar estudiando la Biblia y obteniendo fe en ella, terminemos
aceptando las creencias de otro estudiante como nosotros.

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5. Atlas Bíblico. Por extraño que parezca, es un hecho que la persona que mejor
domina la geografía de algún sitio en particular, posee una mejor y más clara
comprensión de los acontecimientos que allí se han efectuado. Por esta razón,
es de vital importancia que junto con la Biblia tengamos a la mano un Atlas, el
cual nos ubicará en el centro mismo de los acontecimientos y grabará en nuestra
mente con mayor facilidad las circunstancias geográficas del pasaje.

El Atlas Bíblico es una colección de mapas de los lugares geográficos donde se


escenificaron los grandes acontecimientos de la Escritura. De preferencia se debe
elegir uno que sea de recientes publicación, que contenga el mayor número de mapas,
y cuya encuadernación sea solida y de buena calidad.

6. Armonía de los Evangelios. Se trata del texto de los tres Evangelios sinópticos
(Mateo, Marcos y Lucas). En columnas paralelas, a fin de elaborar un orden
cronológico aproximado de los acontecimientos en la vida de Jesús. Como se
sabe, ninguno de los Evangelios anota su contenido en orden cronológico, pero
el contar con una organización del material en esta forma, ayuda
considerablemente para la comprensión de la vida y ministerio del Señor Jesús.

Además, la armonía nos pone a la vista la narración completa de un mismo


incidente como aparece en los distintos evangelios. Existen por ejemplo, pasajes
narrados en Mateo en los cuales se omiten detalles que aparecen en Lucas o Marcos, y
viceversa.

Contando con estos valiosos libros de consulta completamos nuestro juego de


herramientas indispensables para realizar el estudio de las Escrituras. Además de
poseer esta herramienta, es preciso, claro está, como sucede en toda tarea, aprender a
usar cada una con destreza y facilidad. Solo así logramos obtener el máximo provecho
de ellas, y avanzar rápidamente en nuestra empresa.

EXPLORACIÓN:

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1. Haga una lista con todas las notas marginales que aparezcan en los Evangelios
en su Biblia de estudio. Coloque en columnas: la cita, el texto bíblico, y la nota
marginal.
2. Localice todas las referencias en el capítulo cinco de Epístola de Santiago.
3. Compare los pasajes siguientes con mayor número de versiones a su disposición
–observe las palabras diferentes, y subraye su traducción preferida He 1:1-4, 1Jn
1:5-10; Ap 6:1-6.
4. Haga un resumen de lo que dice el Diccionario Bíblico sobre el Efod. Escribe una
biografía del profeta, Amós, basándose en el material sobre su profecía que se
presenta en el Manual Bíblico.

APLICACIÓN:

1. ¿Qué amonestaciones de Deuteronomio 6:1-9 puede poner en práctica en su


vida diaria?.
2. ¿Qué tanto de lo que aprende en las Escrituras lo comparte con aquellos a su
alrededor?
3. ¿De qué manera puede usted integrar el ministerio del Espíritu Santo a sus
esfuerzos por estudiar y conocer la palabra de Dios?

EXAMEN:

1. ¿Cuántas clases de notas puede tener una Biblia, y cuáles son?


2. ¿Para qué usa la letra cursiva en las Escrituras, y qué otros nombres recibe?
3. ¿Cuáles es la diferencia entre una versión y una revisión?
4. ¿Cuál es el peligro en el uso de comentarios?
5. ¿Qué es, y para qué se puede emplear, una Armonía de los Evangelios?

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CAP 4 FAMILIARIZÁNDOSE CON EL CONTENIDO DE LA BIBLIA

BOSQUEJO

A: ¿QUÉ ES LA BIBLIA?

B. ¿CUÁLES SON SUS ELEMENTOS?

1. Sus nombres.

2. Idiomas.

3. Cronología.

4. Geografía.

5. personajes.

6. Formas y figuras literarias.

C. ¿CUÁL ES SU ESTRUCTURA INTERNA?

1. Sus divisiones generales.

2. Sus secciones principales.

3. Sus libros y sus divisiones.

MEDITACIÓN:

Lea los siguientes pasajes y reflexione sobre ellos:

1. Josué 1:7,8.

2. Marcos 13:31

3. Juan 15:3, 7, 10.

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Empezar a leer la Biblia debe ser una experiencia emocionante. Como la del
visitante que tras muchos años de espera, ve convertido en realidad su sueño de visitar
el Museo Metropolitano de Nueva York, el Louvre de Paris, el Museo de Antropología
de México, o las salas del Museo del Vaticano en Roma. Desbordante de emoción se
detiene unos instantes aun fuera del edificio y contempla extasiado su imponente
fachada. Ahora, cruza ansioso el pórtico, y sus ojos recorren y se extasían en las
columnas interiores, las amplias salas, los limpios e interminables corredores. Por fin
decide iniciar el recorrido de los silenciosos salones. Para él, en ese momento el tiempo
se detiene. El mundo exterior se aleja, y solamente existe la belleza de los cuadros y
las esculturas, joyas maravillosas de los grandes maestros de todos los tiempos. Su
emoción no tiene límites. Extasiado y absorto por completo en medio de tanta
hermosura, su sensibilidad artística estimulada al máximo, sabe bien que en cada salón
encontrará nuevas bellezas, que cada cuadro es una sorpresa, y que por horas sus ojos
se recrearán con las peculiaridades de cada artista. En unos es el color, en otros las
líneas, y en otros las sombras.

Así es la Biblia. Al abrir sus pastas, penetramos en el más impresionante museo


de las edades. Al iniciar su lectura, también el tiempo se detiene, y también nuestro
espíritu se deleita con cada detalle; no es posible apreciar las líneas, el movimiento, los
colores y las sombras de la experiencia espiritual de los personajes. Los autores nos
emocionamos con los brochazos definidos con que describen a los participantes del
gran drama bíblico.

Para un valioso secreto para obtener el máximo provecho de nuestra visita a


cualquier museo, que también se aplica al estudio de las Escrituras, es el conocimiento
general que tengamos de su contenido. A diferencia de otros muchos libros, la Biblia no
es un libro que el lector deba lanzarse frenético a leer de principio a fin. Quien tal hace,
comete un grave error. Es menester primero familiarizarse con la naturaleza de este
singular volumen, los elementos que lo integran, y la estructura interna de su contenido,
de tal manera que más tarde se nos facilite la comprensión de su mensaje. Esa tarea
es la tarea que nos proponemos realizar en este capítulo. Principalmente pues,
formulando una interesante pregunta:

A: ¿QUÉ ES LA BIBLIA?

Llamamos “Santa Biblia” a un volumen integrado por sesenta y seis libros


escritos por más de cuarenta diferentes autores, durante un lapso de cerca de mil
seiscientos años. Imagínese, ¡un libro que se terminó de escribir mil seiscientos años
después de haberse iniciado! Y más admiración aun nos causa el que durante todos
estos años, los autores, al escribir sus respectivos libros, no tenían ni idea de que sus
escritos formarían parte de un gran volumen llamado Biblia. Es increíble que a pesar de
esos dieciséis largos siglos de elaboración y del elevado número de participantes en el

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proyecto, la Biblia conserve tan admirable cohesión literaria y tan extraordinaria unidad
fundamental en su contenido.

Pero la Biblia es mucho más que una simple colección de libros antiguos. De
acuerdo con su mismo contenido, es una revelación de Dios al hombre. En otras
palabras, este maravilloso libro constituye la revelación que Dios hace de sí mismo al
ser humano, para que este le pueda comprender. Decimos que es una revelación,
porque en este libro Dios le descubre al hombre su voluntad, sus planes, los misterios
de su persona, etc. El Creador descorre el velo de misterio que impide al ser
humano entender aquello que no puede entenderse ni por intuición, ni por
naturaleza, ni por el raciocinio, sino sólo por la comunicación divina.

Esta revelación que Dios hace de sí mismo al ser humano, la ha efectuado


primeramente a través de la palabra. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de
muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas…” (He. 1:1). Lo que Dios
tenía que decir a la humanidad, lo dijo a ciertos hombres, los cuales les comunicaron a
los demás por medio de la palabra escrita. “Palabra de Jehová que vino de Jeremías,
diciendo: … escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado…” (Jer. 30:1,2);
“Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablare, y
oye con tus oídos. Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y
diles…” (Ez.3:10,11);”Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de
ser después de éstas” (Ap. 1:19).

La Biblia agrega a la revelación que Dios ha hecho de sí mismo en la naturaleza,


como lo describe el salmista en el Salmo 19: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el
firmamento anuncia la obra de sus manos”. Sin las Santas Escrituras, la naturaleza no
nos enseña lo suficiente acerca de Dios como para que lo lleguemos a conocer
personalmente. Por otra parte, Cristo constituye la consumación de la revelación
que Dios ha hecho de sí mismo en su Palabra. En otros tiempos, Dios habló a la
humanidad por medio de los profetas, pero “en estos postreros días nos ha hablado
por el Hijo” (He. 1:2). “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno
del Padre, él le ha dado a conocer” (Jn. 1:18).

Es en esta forma como Dios ha elegido comunicar su mensaje al ser humano,


expresado en el lenguaje de los hombres, difundido por medio de la página impresa, y
verificando, confirmando, completamente y consumado en la vida, palabras y obra de
nuestro Señor Cristo Jesús.

Debemos agregar también que la Biblia es un libro. Todos los sesenta y seis
libros que la componen, forman un solo volumen. Debemos admitir que al hablar de la
Biblia estamos considerando un libro que pertenece a una categoría por separado. El
Dr. Will H. Houghton, quien fuera presidente del Instituto Bíblico Moody en Chicago,

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escribió: “La Biblia nunca pasa de moda. Nunca será dejada atrás. Por supuesto que la
nuestra es una civilización cambiante, pero la Palabra de Dios esta tan adelantada a
ella, que en cierto sentido pudiéramos cambiar el lema de nuestra época a:
¡Alcancemos a la Biblia!” Los gobernantes han sido derrocados, muchos de ellos en
tiempos recientes, pero la Biblia mantiene aun su autoridad antigua. Las naciones han
perdido su fisonomía, y han adoptado nuevas formas, pero nadie ha logrado tener éxito
al quitar un párrafo o agregar alguna frase a las Escrituras. Las costumbres y los
ropajes adquieren notoriedad y luego se desechan, pero este libro eterno se mantiene
firme.20

El secreto de tan extraordinario libro descansa en el método exclusivo empleado


en su elaboración. A diferencia de todos los demás libros, escritos en todos los idiomas,
por todos los hombres que jamás han escrito, éste no tuvo un autor humano. Es cierto
que fueron hombres como nosotros los que escribieron las palabras de la Biblia, pero lo
hicieron impulsados por una dinámica divina a la cual se le conoce con el nombre de
“Inspiración”. Pablo le recordó a Timoteo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil
para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (II Ti. 3:16).

Este fenómeno de la inspiración es el acto por medio del cual Dios obra sobre
ciertos individuos capacitándolos para recibir su mensaje, y para transmitirlo
adecuadamente. La palabra misma nos indica un poco acerca del proceso. En griego el
término Theopneustos que se traduce al español como “inspirada”, significa: “respirado
por Dios”, o “lleno del aliento de Dios”. Esto quiere decir que el Espíritu Santo sopló
sobre los escritores de los diversos libros de la Biblia, comunicándoles algún mensaje
de que Dios deseaba que el hombre conociera, capacitándoles para que lo pudieran
expresar por escrito, y preservándoles en su elección libre y personal de las palabras,
para no escribir algo que no fuera estrictamente la verdad.

Es conveniente, sin embargo, establecer cuál fue la naturaleza de esta


inspiración. Los teólogos acostumbran describir este proceso como una inspiración
“plenaria” y “verbal”. Por la primera palabra quieren decir que la Biblia fue inspirada
plenamente, o en su totalidad; que no existe ninguna parte de las Escrituras que no
haya recibido el beneficio del soplo de Dios para su elaboración. Con el término verbal,
se refieren a las palabras que componen los manuscritos bíblicos, habiendo dirigido
Dios de tal manera a los autores de los distintos libros de la Biblia en su elección
de las palabras, que ellos escribieron de acuerdo a su propio estilo, empleando
las palabras comunes de su vocabulario humano, pero únicamente la verdad que
Dios quería comunicar. Es de gran importancia aclarar en este punto que esta
inspiración plenaria y verbal se refiere exclusivamente a los manuscritos originales en

20Will H. Houghton; Let´s Go Back to the Bible, New York: Fleming H. Revell and Co., 1939, Pág. 57.
Usado con permiso.

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los idiomas hebreo y griego – que los eruditos llaman “autógrafos” –, y no a las
múltiples traducciones que de ellos se han hecho a través de los siglos en muchos de
los idiomas modernos.

En tercer lugar, debemos agregar que la Biblia es también una monumental


biblioteca. Carlos W. Turner dice:”En el siglo IV d.C., Jerónimo utilizó el sugestivo
término “Biblioteca Divina”, refiriéndose a las Sagradas Escrituras, título que comprende
tanto la diversidad como la unidad que se manifiestan en ellas. Por mucho que difieran
los libros de esta colección en intención o propósito, en fecha y estilo, en materias y
autores, corre, sin embargo, por todos ellos el mismo vínculo unificador; y es que todos
ellos constituyen eslabones de la cadena de la revelación divina”.21

Para desmayos de muchos, la Biblia no es un libro que trate de un solo tema de


principio a fin, ni es tampoco la historia de un solo hombre, o de una nación. Es más
bien una muy completa biblioteca que contiene diversos volúmenes, por distintos
autores, sobre diversos temas, empleando varios estilos y un sin fin de estructuras
literarias.

Pero la pregunta surge:” ¿Cómo se constituyó esta grandiosa biblioteca? ¿Por


qué se incluyeron esos sesenta y seis libros y no otros de aquellos tiempos? ¿A qué se
debe que a partir de cierto tiempo no se han agregado ya ningunos otros libros a ella?
H. S. Miller, en su Introducción Bíblica General, nos explica que “El canon sagrado de la
Escritura es el nombre que se da a aquellos libros genuinos, auténticos e inspirados
que, juntos, componen Sagradas Escrituras”22. Esto quiere decir que los sesenta y seis
libros que forman la “Biblioteca Divina”, han pasado satisfactoriamente varias pruebas
para determinar su derecho de pertenecer al volumen sagrado. Los eruditos bíblicos
meticulosamente buscaron en cada libro pruebas de una auténtica inspiración divina,
investigaron a su autor para saber si fue un verdadero mensajero de Dios, establecieron
la veracidad de su contenido, y examinaron su mensaje para asegurarse de que éste no
había sido adulterado con el correr de los siglos.

Cuando un libro logró pasar las pruebas anteriores, se le consideró digno de


formar parte del Canon de las Escrituras. Esto quiere decir que también han existido
libros que no salieron con éxito del examen de los eruditos; a éstos se les denomina
libros apócrifos. Los que aparecen en algunas Biblias son: Tobías, Judith, la Sabiduría,
el Eclesiástico, Baruc, I y II de los Macabeos. En las diferentes ediciones protestantes y
judías de la Biblia no se incluyen estos libros, mientras que en las ediciones católicas sí.
Concluimos entonces, que la Biblia es con todo derecho, una soberbia biblioteca

21 Carlos W. Turner: El Libro Desconocido, Buenos Aires: Editorial La Aurora, 1945, Pág. 18. Usado con
permiso.
22 H.S. Miller; General Biblical Introduction, Houghton, N. Y.: The Word-Benrer Press, 1954,Pág. 88.

Usado con permiso.

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canónica, cuyos libros han vencido el paso de los siglos y el examen escrutador y
exigente de los eruditos de todas las épocas.

B. ¿CUÁLES SON SUS ELEMENTOS?

1. Sus nombres. Es notable observar que la palabra Biblia no aparece en ninguna


parte del volumen sagrado. Los cristianos de Grecia, en los primeros siglos de la era
cristiana, dieron por llamar a los escritos bíblicos: “Los Libros” (en griego: Ta Biblia).
Esta designación en plural pasó al latín como si fuera un singular, y el nombre desde
entonces permaneció para todo el volumen como La Biblia.

También se emplea el título de “Las Escrituras”, o “Las Sagradas Escrituras”,


para referirse a esta colección de sesenta y seis libros. Este nombre si aparece dentro
de la Biblia, empleado por Cristo (Mt. 21:42; 22:29; Jn. 5:39). También lo usaron el
apóstol Pablo al referirse el Antiguo Testamento (Ga. 3:8, 22; II Ti. 3:15,16); y Lucas en
Lucas 24:27, 32, 45; y en Hechos 8:32, 35.

Otro importante nombre que la Biblia recibe es el de “La Palabra de Dios”. Este
título encierra un bello significado, puesto que indica el origen de este libro santo. Lo
que allí leemos, es nada menos que lo que Dios ha dicho al hombre, son sus palabras,
o “la palabra”. Cristo empleó este adjetivo para los escritos sagrados del Antiguo
Testamento (Mr. 7:13). Mientras que Pablo lo empleó con referencias a las buenas
nuevas de lo que Dios había hecho en Cristo (2 Co. 2:17). La máxima expresión de esta
palabra, sin embargo, la constituye Cristo, según el apóstol Juan, quien escribió: “En el
principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn. 1:1).
Jesucristo es la Palabra con la cual Dios se reveló a la humanidad.

Naturalmente, el uso de estos títulos se refiere al Antiguo Testamento. Cuando


fueron empleados no existía el Nuevo Testamento aun, y los que usaban estos títulos lo
hacían refiriéndose a los escritos judíos. Sin embargo, cuando los manuscritos que hoy
integran el Nuevo Testamento se reunieron en un solo volumen, y se les colocó al
mismo nivel de importancia y autoridad que el Antiguo Testamento, se les otorgó a
ambos Testamentos las mismas designaciones.

Otro nombre sobresaliente es “Testamento”. Se emplea para designar a


cualquiera de las dos grandes secciones de que está compuesta la Biblia: el Antiguo, o
el Nuevo Testamentos. La palabra viene del latín “Testamentum”, y ésta a su vez del
griego Diatheke, que significa un pacto o testamento. Se utiliza esta palabra en la Biblia
con referencia primero, al Pacto Antiguo que Dios hizo con Abraham, Isaac, Jacob y
Moisés (Gn. 17:1-11; 28:10-22; Ext. 34:1-10), y segundo, al Nuevo Pacto que Cristo
instituyó ante sus discípulos en la última cena (Mt. 26:26-29), el cual comprende la
remisión de los pecados para el que deposite la fe en su nombre.

54
2. Idiomas. Siendo que la Biblia se escribió durante un lapso tan largo, y por
individuos de diversas culturas y nacionalidades, es de esperarse que no se haya
escrito en un solo idioma. El Antiguo Testamento, por ejemplo, en su gran parte se
escribió en hebreo. Algunas cortas porciones del libro del Esdras (4:8 al 6:18; 7:12-26;
Jer. 10:11) y de Daniel (2:4 al 7:28) se escribieron en arameo, el cual es un dialecto del
hebreo, y en sirio-arameo.

El Nuevo Testamento se escribió en griego, -aunque no pocos eruditos están


convencidos que cuando menos Mateo y Marcos fueron primeros escritos en arameo.-
pero no el griego empleado por los escritores clásicos, sino un dialecto del mismo
idioma que se popularizó a través del imperio de Alejandro el Grande después de su
muerte. A este dialecto se le conocía como “Koine” o griego popular; era el idioma
del pueblo, y la lengua para las transacciones comerciales.

Con el paso de los siglos esta variedad del idioma griego murió como lengua
hablada y se preserva solo en su forma escrita. A eso se debe que el griego del Nuevo
Testamento y el griego moderno sean diferentes.

3. Cronología. Fundamental para el estudiante de la Biblia es que posea un


concepto lo más claro posible de los tiempos en que sucedieron los acontecimientos
bíblicos.

A simple vista parecería fácil formular una cronología bíblica, pero eruditos y
estudiosos de muchas épocas lo han intentado sin que hasta ahora se haya arribado a
una cronología satisfactoria y armónica en todos sus detalles. Con este fin, un
diccionario o un manual bíblico pueden ser de valiosa ayuda.

También vale la pena tomar en cuenta el calendario judío. Los israelitas


poseían dos diferentes principios de su año. Uno que iniciaba el año civil, el otro que
daba principio a su año religioso. Este principiaba en el mes de Abib – nuestro mes de
marzo-, mientas que el primero daba principio en el mes de Tisri, correspondiente a
nuestro septiembre.

Para los judíos los meses eran estrictamente lunares, consistiendo de


veintinueve y treinta días alternadamente.

Los días se catalogaban como naturales y civiles.

El natural consistía de 24 horas: de una puesta de sol, a la siguiente.

El civil duraba de la aurora hasta el ocaso.

La noche se dividía en cuatro vigilias, cada una comprendiendo un periodo


aproximado de tres horas. Estas diferentes clasificaciones y categorías del calendario

55
judío eran de extrema importancia, sobre todo en relación con la celebración de las
festividades religiosas, según se ilustra en nuestro siguiente esquema.

Calendario judío
MES DÍAS CITA CORRESPONDIENTE A: FESTIVIDADES DÍA DEL ESTACIONES
MES

Abid o 30 Ex 12: 2,18. Abril La Pascua 14 Cosecha


Nisan
Lev 23:10

Las Gavillas 16 Últimas lluvias

Tyar o 29 1 R 6:1 Mayo Cosecha


Zif

Sivan 30 Est 8:9 Junio Pentecostés 6 Cosecha


Principia el
verano

Tammuz 29 Ez 8:14 Julio Verano

Ab 30 Esd 7:9 Agosto Intenso calor

Elul 29 Neh 6:15 Septiembre Cosecha de uvas

Tieri o 30 1 R 8:2 Octubre Trompetas 1 Siembra


Etanim Núm 29:1 Expiación 10 Lluvias
Lv 16:23-34 Tabernáculos 15 tempranas
Bul o 29 1 R 6:38 Noviembre
Marches
van
Quisleu 30 Neh 1:1 Diciembre Dedicación 25 Invierno
Jn 10:22
Tebeth 29 Est 2:16 Enero Mes de más frío

Shebat 30 Zac 1:7 Febrero Templado

Adar 29 Est 3:7 Marzo Purim 13 Primavera


Est 9:17-21 14 Lluvias aisladas
15

4. Geografía. Indudablemente, este es otro de los elementos claves de las


Escrituras. John R. W. Stott dice: “El propósito de Dios es llamar a un pueblo
para sí mismo, principió a desarrollarse en un sitio específico de la superficie del

56
mundo, y durante un periodo específico de la historia de la humanidad. Por lo
tanto, no es posible comprender su significado sin un conocimiento de los
antecedentes históricos y geográficos”; y agrega:

“La simple mención de la historia o geografía, es suficiente para que muchas


personas pierdan de inmediato el interés. Pero el Dios viviente es un Dios personal
quien nos hizo como personas de acuerdo a su imagen y semejanza, e insiste en tratar
como personas a los seres que El formó; a personas reales como nosotros que
vivíamos en un lugar específico y en una época específica”.23

Provincias y Países: es importante familiarizarse con la tierra de Palestina


llamada también Canaán, Tierra de Israel, Tierra Prometida o Tierra Santa. Asimismo,
las provincias en que se dividió en diferentes épocas, tales como Galilea, Samaria,
Judea, Efraín, Moab, Galaad, Edom, Filistea, Bazán, Amón.

Después también las provincias y naciones vecinas, como por ejemplo: Egipto,
del cual mucho se habla, especialmente en el Antiguo Testamento; y Babilonia, base de
un gran imperio íntimamente ligado con varios acontecimientos bíblicos. El Génesis
sitúa el huerto del Edén en las inmediaciones de esta célebre provincia del medio
oriente (Gn. 2:10-14). Asiria, con su capital Nínive, al norte de Babilonia, y a orillas del
rio Tigris. El drama de la profecía de Jonás gira alrededor de esta gran ciudad (Jon.
1:2). Etiopía, nación situada en el continente africano al sur de Egipto, y que se
menciona varias veces en las Escrituras (Esther 1:1; Job. 28:19; Sal. 68:31; Is. 18:1) y
también las provincias de Galacia, Macedonia, etc.

Ciudades: La Biblia hace mención de un sinnúmero de ellas. Muchos


encerraban importancia no solo para los acontecimientos bíblicos, sino que eran las
metrópolis de importancia y popularidad en su época. De entre las principales, debemos
conocer la situación geográfica de Jerusalén, naturalmente. Se dice que durante la
Edad Media los geógrafos cristianos afirmaban con seriedad que Jerusalén constituía el
centro de la tierra, y que todos los mapas los elaboraban con esa creencia en mente.
También recibía los nombres de “Sion” (II S. 5:7; Sal. 2:6); “la ciudad de David” (I Reyes
8:1); “la ciudad de Dios” (Sal. 46:4); etc. Dentro de Palestina, las ciudades principales
como Nazaret, Capernaum, Cesarea, Jericó, Hebrón, Joppe, Sicar, Cesarea de Filipo,
etc. En los países o provincias de la región, nos interesa conocer la situación de
Atenas, Corinto, Tesalónica y Filipo, en Grecia; Tarso, Antioquia, Éfeso, Laodicea,
Iconio y Esmirna en la zona conocida como Asia Menor; y Nínive, una de las capitales
del poderoso imperio Asirio, al norte de Babilonia, y a orillas del río Tigris.

23John R. W. Stott; Undersianding the Bible, Londres, Inglaterra: Scripture Union, 1972. Págs. 32,33.
Usado con permiso.

57
A toda esta información geográfica fundamental haremos bien en agregar
asimismo lo concerniente a destacados ríos, como el Jordán, el Éufrates, el Nilo, el
Tigris, etc. Principales mares: el Mediterráneo, el mar Rojo, el mar muerto, etc. Célebres
montañas: el Sinaí, el Carmelo, las montañas del Líbano, etc., así como desiertos: el
Neguev, del Sinaí, de Paran, de Judea, etc.24

5. personajes. Provistos del mejor diccionario bíblico, será preciso familiarizarnos


también con los personajes que aparecen en las páginas de la Biblia, a fin de tener un
concepto claro del desenvolvimiento de drama bíblico. Muchos que leen asiduamente
las Escrituras son presa fácil de la confusión de personajes. Por ejemplo, no es difícil
llegar a enredarse con los distintos individuos de nombre Herodes que se mencionan en
el Nuevo Testamento. Se habla primero del rey Herodes (Mt. 2:1); también se menciona
a Herodes, el tetrarca de Galilea (Lc. 3:1); en el libro de los Hechos se habla de otro
Herodes (12:1; 12:6, 21; 23:35)). Estos tres no son la misma persona.

En otros casos no es fácil recordar separadamente a individuos con relación


familiar entre si, como sucede con Isaac e Ismael, que fueron hijos de Abraham (Gn.
16:1-12; 21:1-5), y a Jacob y Esaú, que fueron hijos de Isaac (Gn. 25:19-26). Y, ¿Quién
puede de una sola leída descifrar el enredo genealógico de los reyes de Judá e Israel?

6. Formas y figuras literarias. Todo estudio bíblico exitoso se basa en una


comprensión adecuada del pasaje. Dicha comprensión depende en gran parte de la
atención que demos al uso de las formas literarias. Aun cuando esta tarea realmente
corresponda al campo de la Hermenéutica25, es de carácter fundamental para todo
estudio bíblico. Herbert T. Mayer dice que el no determinar la forma literaria de un
pasaje en forma cuidadosa y correcta. “puede producir mucha confusión cuando se
trata de determinar el sentido que Dios quiso darle”26.

Es por tanto, de particular importancia prestar atención a las formas literarias que
aparecen dentro del texto bíblico. De estas mencionaremos las siguientes:

Prosa. Narraciones de hechos históricos, biografías o discursos. En la Biblia


aparecen tres clases de prosa: la histórica, como muchos pasajes de Génesis a Esther,
los Evangelios y el libro de los Hechos, los profetas y Apocalipsis; la filosófica, como en

24 Como valioso auxiliar en el estudio de la geografía de la Tierra Santa, recomendamos el libro titulado:
La Geografía histórica del mundo bíblico, por Netta Kempt de Money, publicado por Editorial Vida.
25 Palabra que se origina en el vocablo griego jermeneuo, y significa interpretar. La Hermenéutica es,

pues, la ciencia que se ocupa de interpretar correctamente el sentido de un pasaje, estableciendo para
ello los principios o reglas necesarias. El Dr. Roberto A. Traina dice que: “el problema de interpretación
es el problema de la re-creación”, y este último lo define como: “el medio a través del cual volvemos a
captar las actitudes, motivos, pensamiento y emociones de los escritores y de aquellos acerca de quienes
escribieron”. Robert A. Traina; Methodical Bibler Study, New York: Ganis and Harris, 1952, Pág. 94.
Usado con permiso.
26 Herbert T. Mayer; Cómo Interpretar las Escrituras, Buenos Aires; Centro de Publicaciones, 1967, Pág

92. Usado con permiso.

58
los libros proféticos y en las epístolas de Nuevo Testamento; y la retórica, como en el
Deuteronomio, las epístolas, el libro de Apocalipsis y los profetas.

Poesía: De ésta hay en las Escrituras también tres clases: la épica, como en
Proverbios y Eclesiastés; la lirica, como en los Salmos, el Cantar de los Cantares y los
profetas; y la dramática, como en el libro de Job. Traína nos señala en forma suscinta,
pero atinada, las tres características de la poesía bíblica: “Primero, utiliza
frecuentemente el lenguaje figurado. Segundo, su naturaleza es emocional. Y tercero,
emplea paralelismo de diferentes tipos”27.

Drama. Forma que también puede encontrarse clasificada algunas veces como
poesía o prosa. Ésta la encontramos en libros como Job y Esther.

Parábola. Forma de carácter estrictamente narrativo, que lleva como finalidad


comunicar una verdad espiritual. Ejemplos de ella los encontramos en Mateo13, Marcos
4 y Lucas 15.

En relación con las figuras literarias empleadas en las Escrituras, creemos


necesario mencionar primeramente cuán importante es que el estudiante esté
consciente del uso frecuente del lenguaje figurado. Irving L. Jensen, en su excelente
tratado: Indepent Bible Study, nos recuerda: “Ya que verdades espirituales tan
importantes se nos comunican a través del lenguaje figurado, es esencial que el
estudiante de la Biblia se vuelva diestro en la interpretación de tal idioma. Su tarea será
doble: (1) Establecer cuáles son las porciones figuradas en un pasaje, y (2) determinar
la verdad que el autor tenía en mente a través de esa figura, ni más ni menos. En la
mayoría de los pasajes, el estudiante no tendrá dificultades serias con cualquiera de
estas dos tareas”28.

Ejemplos claros de lenguaje figurado los tenemos en estos pasajes:

Sobre la persona de Dios: “¿Qué roca hay fuera de nuestro Dios? (Sal. 18:31)

Sobre los actos de Dios: “Mas Dios los herirá con saeta…” (Sal. 64:7)

Sobre Dios y su pueblo: “Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu prado” (Sal. 79:13)

Sobre el pecado del hombre: “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en el cosa
sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga” (Is. 1:6)

Sobre el perdón de Dios: “Lávame y seré mas blanco que la nieve” (Sal. 51:7)

27Op. Cit., pág. 69.


28Irving. L. Jensen; Independent Bible Study, Chicago, III. Moody Press, 1972. Pág 67. Usado con
permiso.

59
Otro tipo de lenguaje figurado muy usual es aquel al que se conoce como
“expresiones antropomórficas”. Que consiste en atribuirle a Dios características
humanas físicas, por ejemplo:

“Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra…” (2 Cr. 16:9)

“La mano de Dios me ha tocado…” (Job 19:21)

“La boca de Jehová lo ha dicho…” (Is. 19:21)

“Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye…” (Is 37:17)

“Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies…” (Sal. 99:5)

Existen también las “expresiones antropopáticas”. En estas se le atribuye a Dios


las emociones o experiencias del ser humano. Ejemplos de esto son:

“Cuarenta años estuve disgustado con al nación” (Sal. 95:10)

“El Señor se reirá de él…” (Sal. 37:13)

“El celo de Jehová de los ejecitos hará esto…” (II Reyes 19:31)

En relación con este lenguaje figurado, Tomas E. Fountain escribió que algunas
palabras: “se emplean en un sentido especial con el fin de introducir ideas novedosas, o
matices de significado que de otra manera no se podría comunicar. Los gramáticos han
clasificado sus varias formas con mucha exactitud, todas bajo el término general de
figuras literarias o retóricas29”. Mencionamos a continuación algunas de las más
populares en las Escrituras:

Alegoría – Representación de una cosa usando la imagen de otra. Un buen


ejemplo de esto se encuentra en Gálatas 4:24-26.

Analogía – Comparación que muestra similitud entre dos cosas diferentes. Pr


25:12; Jn 15:1-9.

Antítesis – La contraposición de frases, palabras o ideas Pr. 15:13; Sal. 1:6.

Apóstrofe – Alocución dirigida a una persona, o a una cosa, idea abstracta u


objeto como si fuera una persona. Oseas 13:14; IIS. 18:33 Co. 15:55.

Epigrama – crítica mordaz e ingeniosa. Lc. 4:23.

29Tomás E. Fountain; Claves de Interpretación Bíblica, México, D.F., Publicaciones de la Fuente, 1957,
Pág 71. Usado con permiso.

60
Hipérbole – Exageración con el fin de dar énfasis a una idea. Co. 13:1; Ga. 4:15;
Nm. 13:33

Ironía – expresión sarcástica para dar a entender lo contrario de lo que se dice.


Ga. 4:16; Reyes 18:27; Job 12:2.

Litotes – Expresión con la cual se dice menos de lo que se pretende decir. A


menudo es una forma de ironía. Ga. 5:10.

Metáfora – Comparación entre dos cosas disimilares. Ga. 2:9 Mt. 5:14 Jn. 15:1.

Metonimia – substitución de una palabra por otra. Ro. 3:30. Ga. 3:19 Lc. 16:29.

Personificación – La atribución de características personales a plantas,


animales u objetos inanimados. Is. 55:12; Pr. 9:1-3.

Repetición – El uso seguido de una misma expresión con el fin de dar énfasis.
Mt. 5:3-11; Mt 23:13-29.

Sinécdoque – Uso de una parte por un todo, o del todo por una parte. Ga. 1:16;
Stg. 4:8; Lc. 2:1.

C. ¿CÚAL ES SU ESTRUCTURA INTERNA?

1. Sus divisiones. La Biblia se encuentra dividida en dos grandes porciones


conocidas como el Antiguo y el Nuevo Testamento. Los adjetivos “antiguo” y “nuevo”,
tienen que ver, el primero, con un pacto celebrado por Dios con los fundadores del
pueblo hebreo, y con la nación misma, en sus principios, y el segundo, un pacto
“nuevo”, o más reciente, que Jesucristo estableció con sus discípulos y la iglesia por
ellos iniciada. También es posible decir que la división de las Escrituras se encuentra
señalada por la presencia de Cristo en el mundo; siendo el Antiguo Testamento el que
nos anunciaba y preparaba para su llegada, y el Nuevo el que narra su vida, obra,
muerte y resurrección, así como los resultados posteriores a su visita, mas el anuncio
de la consumación de los siglos al final de la era. Entre los dos testamentos existió el
llamado periodo intertestamentario, que se encuentra representado en el Biblia por
una sola hoja en blanco. ¡Sobre el significado y los acontecimientos de este periodo
bien se pudiere escribir un capítulo entero!30.

30Recomendamos seriamente que se estudie con interés este lapso de la historia bíblica, pues
complementaría de manera notable el conocimiento y comprensión del contenido de la Biblia. Para tal
estudio particularmente recomendamos las siguientes obras: Entre los Dos Testamentos, William Smith;
Casa Unida de Publicaciones, México, D. F., 1929.
Libros Apócrifos y Las Sagradas Escrituras, Thomas C. Taggart: Casa de Publicaciones El Faro, México D. F.

61
Concluida la profecía de Malaquías, (443 – 430 a.C.), el pueblo judío permaneció
durante 400 años sin profeta, ni revelación alguna de parte de Dios. Durante este lapso
los judíos estuvieron bajo la influencia de cuatro importantes dominios: el de Persia, de
536 a 333 a.c..; el de Grecia de 333 a 167 a.c.; el de los Macabeos de 167 a 63 a.c.; y
el del idumeo Antipater y de Herodes, 63 a.c. al 4 d.c. Entre los sobresalientes
acontecimientos de este periodo llamado intertestamentario, debemos recalcar los
siguientes:

a) Ningún libro de carácter bíblico fue escrito ni añadido al Antiguo Testamento.


Josefo, el historiador judío (100 d.c.) así lo afirma en su tratado “Contra Apion”.

b) Antioco Epífanes, (167 a.C.) oprimió a los judíos y profanó el templo31. Como
resultado, primero Matatías, el Sumo Sacerdote, y más tarde sus tres hijos
(Simón, Jonatán y Judas, conocidos con el apodo de “los Macabeos”, pero cuyo
verdadero nombre era la familia de los Asmoneos), encabezaron una revolución
que culminó en la autonomía política de Israel en 128 a.C. Los judíos disfrutaron
de su aparente libertad hasta el año 63 a.C. cuando Pompeyo entró a Jerusalén
y la convirtió en un protectorado Romano.

c) Se formaron varios Grupos, de carácter religioso unos y políticos los otros. Entre
los primeros se encontraban los fariseos y los saduceos; y entre los segundos
los herodianos y los zelotes.

2. Sus secciones principales. Cada uno de los testamentos se encuentra dividido


a su vez en pequeñas secciones de acuerdo con su época, o el mensaje que contienen.
El Antiguo Testamento es, hasta la fecha, el libro sagrado de los judíos.
Compuesto para ellos en 24 libros, los judíos lo dividen en tres porciones
principales: La Ley, o “la Tora”32, los profetas y las Escrituras. Obsérvese a
continuación que el orden de los libros en la Biblia hebrea es diferente de cómo aparece
en las Biblias de edición protestante o católica.

Historia Sagrada, Tomo II; Henry C. Thomson; Grant Publishing House, Los Ángeles, Calif., 1926.
Compendio Manual de la Biblia, Henry [Link]; Editorial Moody, San José, Costa Rica.

31Antioco Epífanes se autonombraba “el ilustre”. Era hijo de Antioco III, el Grande de la dinastía Seléucida. Los
romanos lo impusieron como rey de Siria para que continuara el reinado de su padre. Creía que la fuerza unificadora
más eficaz era el pensamiento y el modo de vida griego. Oprimió a Palestina y pretendió exterminar la religión judía
dedicando el templo en Jerusalem a la adoración de Zeus olímpico. Prohibió la circuncisión y la observancia del
sábado, y practicó el sacrificio de cerdos en el altar principal del templo.
32 Herman Wouk, renombrado escritor judío contemporáneo, en su fascinador libro Este es mi Dios, dice; “La
veneración que sienten los judíos por la Tora de Moisés, no tiene paralelo. Cualquiera puede decir lo que plazca
sobre los judíos, pero nadie podrá negar que este pueblo ha vivido pendiente de un solo libro y ha muerto por él,
empapando su vida cotidiana en él. Faltos de una imagen visible que adorar, desprovistos de un mensajero divino o
de un profeta sobre los cuales volcar su afecto y apilar sus pesares y súplicas, faltos de un intercesor, desprovistos
de todo, excepto de la Palabra de Dios escrita en un pergamino, los judíos han vertido sobre este pergamino toda la
fidelidad, todo el amor y toda la veneración de que los hombres son capaces”. Herman Wouk; Este es Mi Dios,
Barcelona, España. Ediciones G.P., 1959, Págs. 225-226. Usado con permiso.

62
Escrituras judías

[Link] Ley 19. Eclesiastés

1. Génesis 20. Lamentaciones

2. Éxodo 21. Esther

3. Levítico 22. Daniel

4. Números 23. Esdras – Nehemías

5. Deuteronomio 24. Crónicas

II. Los profetas

A. “Profetas Anteriores”

6. Josué

7. Jueces

8. Samuel (1º y 2º en uno solo)

9. Reyes (1º y 2º en uno solo

B. “Profetas Posteriores”

10. Isaías

11. Jeremías

12. Ezequiel

13. “Los Doce” profetas, en el


orden habitual.

III. Los Escritos

14. Salmos

15. Job

16. Proverbios

17. Rut

18. Cantar de los cantares

63
La Biblia católica romana conserva todos los libros del Antiguo Testamento
hebreo, pero agrega Apócrifos. He aquí un índice de ella:

I. El Pentateuco

Los cinco libros de Moisés, de Génesis a Deuteronomio

[Link] libros históricos

Josué, Jueces, Ruth. 1º y 2º de Samuel, 1º y 2º de Reyes, 1º y 2º de Crónicas,


Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Esther, 1º y 2º de los Macabeos.

III. Los libros proféticos

Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, los doce profetas


menores.

Los protestantes seguimos la Biblia hebrea por lo que toca a la exclusión de los
libros apócrifos, pero el arreglo de los libros aparece en diferente orden.

Las secciones en que dividimos al Antiguo Testamento son las siguientes:

a) El Pentateuco – Formado por los cinco libros de Moisés, Génesis, Éxodo,


Levítico, Números y Deuteronomio.

b) Los libros históricos – Desde Josué hasta Nehemías. Contiene la historia del
pueblo hebreo durante los tres grandes periodos de su historia: 1) Una
confederación de tribus independientes, 2) una monarquía que se dividió en dos
reinos después de tres generaciones; y 3) una provincia dominada por imperios
extranjeros.

c) Los libros poéticos – De Job al Cantar de los cantares. Se escribieron en la


cadenciosa métrica hebrea. Cada uno de ellos tiene un énfasis diferente. Job es
un drama que acentúa lo doctrinal; los Salmos son poemas devocionales o
proféticos; los Proverbios poseen carácter práctico; el Eclesiastés es filosófico,
mientras que el Cantar de los cantares es un poema amoroso.

d) Los libros proféticos – Los escritos de dieciséis profetas componen esta última
sección. A los primeros cinco (Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel y
Daniel) se les denomina profetas mayores por el volumen mayor de sus escritos,
mientras que a los restantes (desde Oseas hasta Malaquías), se les conoce
como menores, porque son mucho más breves.

El nuevo testamento contiene 27 libros que se dividen en tres partes: la histórica,


abarcando los cuatro evangelios y el libro de los hechos, la doctrinal, que comprende

64
las veintiún cartas o “epístolas” escritas por los apóstoles a varias iglesias e individuos;
y la profética, en la que se incluye únicamente el libro de Apocalipsis.

3. Sus libros y sus divisiones. Es muy importante tener en cuenta que el orden
que aparecen los libros en nuestras Biblias, no es estrictamente un arreglo cronológico.
La Biblia hebrea es la que sigue más de cerca en que los libros se escribieron. Pero
aun así no es del todo exacta. Por ejemplo, muchos eruditos aseguran que el libro de
Job fue escrito durante la época del Génesis, y sin embargo, tanto en la Biblia hebrea
como en nuestra Biblia, aparece hacia la mitad del Antiguo Testamento.

En los manuscritos más antiguos no aparecen signos de puntuación. Una letra


sigue a la otra como si toda la línea fuera una palabra, en mayúsculas,
COMOELPRESENTEEJEMPLO.

Se cree que durante el tiempo de Esdras, los judíos empezaron a dividir primero la
ley, y después todo el Antiguo Testamento en secciones. Pero la primera división de
toda la Biblia en capítulos y versículos la hizo el cardenal Hugo aproximadamente
en el año 1240, aunque el dividió los capítulos en versículos más grandes que los
actuales. Roberto Stephens, quien fuera impresor particular del rey de Francia y a
la vez un famoso erudito, en 1545 dividió y enumero los capítulos del Nuevo
Testamento en la forma como aparece el día de hoy. Un rabino de nombre Natan,
hizo en el siglo quince una labor similar con el antiguo testamento.

En nuestra época se ha popularizado la división de los capítulos en párrafos, lo cual


es de elogiarse debido a que con frecuencia la división de los capítulos no coincide con
el desarrollo lógico del pasaje.

Los libros de la Biblia contienen en total, 1189 capítulos de los cuales 929 se
encuentran en el antiguo testamento, y solo 260 en el nuevo. El capítulo más pequeño
es el Salmo 117, con solo dos versículos, mientras que el más extenso es el salmo 119,
el cual contiene 176 versículos. El número total de versículos en la biblia es de 31,137.
El versículo más pequeño es Juan 11:35 con solamente dos palabras, y el más largo
Esther 8:9 con ochenta palabras. Los capítulos de 2º de reyes 19 y el 37 de Isaías, son
casi iguales.

EXPLORACIÓN:

1. Prepare un bosquejo histórico sobre la formación del cano del Antiguo


Testamento, y otro sobre la formación del canon del Nuevo.
2. Elabore una lista de razones por qué la iglesia protestante rehúsa aceptar los
llamados libros “apócrifos.

65
3. Encuentre todas las referencias a las varias horas de un día, según el modo de
contar judío, en los capítulos 18 al 20 del evangelio de Juan.
4. Halle tres ejemplos de expresiones antropomórficas en un segmento en prosa, y
otro en poesía; y tres de expresiones antropopáticas en un segmento de poesía y
drama.
5. Elabore un resumen histórico de los principales acontecimientos durante los
periodos persa, griego, de los Macabeos y de Antipatro, durante el periodo
intertestamentario.

APLICACIÓN.
1. ¿Cuáles son algunas cosas que a Dios le interesará revelarle a su vida, a través
de la Biblia?
2. ¿Qué papel puede desempeñar el Espíritu Santo en relación con su estudio de
las Escrituras, según Juan 14:16, 26; [Link] 16:8, 12-15?
3. Estudie el tiempo que dedica a las distintas actividades cada día. Ahora compare
su tiempo de estudio bíblico con esas actividades. ¿Es una proporción justa?

EXAMEN:
1. ¿Cuál es la diferencia entre revelación e inspiración?
2. ¿cuáles son las pruebas a las que se sometido a los libros de la Biblia para
alcanzar el rango de “canónicos”?
3. ¿De dónde proviene y que significa la palabra “Biblia”?
4. Dé la definición de las siguientes figuras literarias: antítesis, apóstrofe, hipérbole,
litotes, metáfora.
5. ¿Cuáles son las divisiones principales de las Escrituras?

66
CAP 5 ESTUDIO DE LA BIBLIA SEGÚN SU ESTRUCTURA

BOSQUEJO

A. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA LIBRO POR LIBRO

B. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA POR CAPÍTULOS

C. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA POR PÁRRAFOS

D. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA POR VERSÍCULOS

E. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA POR PALABRAS.

MEDITACIÓN:

Lea los siguientes pasajes y reflexione sobre ellos:

1. Lucas 24:25-32
2. Juan 20:30,31
3. 1 Pedro 2:1,2

67
El ESTUDIO DE LA BIBLIA SEGÚN
SU EXTRUCTURA

En cada capítulo anterior acentuamos la necesidad de definir claramente nuestro


propósito al estudiar la Biblia. Declaramos que constituía un requisito indispensable
para lograr éxito. Quien así no lo haga, verá frustrado sus esfuerzos y desvanecidas
sus ilusiones originales. Ahora que estamos a punto de iniciar la consideración de los
métodos más populares, sencillos y prácticos el estudiante no debe continuar adelante
sin antes establecer dicho propósito para que le facilite elegir el método más
conveniente a sus intenciones. No todos los métodos son iguales, ni todos producen los
mismos resultados; cada uno posee puntos fuertes y débiles. Unos se presentan para la
edificación, otros para lograr erudición. Algunos son excelentes para el estudio
personal, otros para el estudio en grupo.

Además, como sucede en las escuelas, no existen buenos métodos: ¡lo que
existen son buenos estudiantes! O dicho en otra forma, no es el método una fórmula
secreta, o “varita mágica”, que transformará al cristiano indolente y apático en un
estudio de la Biblia, o un consumado erudito. El método es más bien un instrumento
que el cristiano ambicioso, batallador y perseverante sabrá utilizar para incrementar su
dominio de las Escrituras.

Martin Lutero decía que el acostumbraba estudiar la Biblia en la misma forma


como cosechaba manzanas: primero sacudía el árbol para que creyeran las maduras
(esto es, estudiaba la Biblia entera como un libro); después se subía y sacudía cada
rama y sacudía las ramas secundarias (examinaba los capítulos); luego alcanzaba los
tallos de cada rama (estudiaba los párrafos); y, finalmente, miraba debajo de cada hoja
(observaba las palabras)33 Este es el sistema que habremos de seguir.

A. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA LIBRO POR LIBRO.

Si la Biblia es una auténtica biblioteca compuesta por libros individuales, justo


será considerar aisladamente cada libro de la Biblia por separado, analizando su
contenido a la luz de las circunstancias históricas en que fue escrito, y las
características personales de su autor.

El primer paso en este método es escoger el libro. No es una tarea tan fácil como
parece. Por una parte, no todos los libros son del mismo tamaño, lo que significa que el
estudio de un solo libro puede llevarnos desde unas cuantas horas, hasta varias
semanas. Por esta razón algunos eruditos no aconsejan este método para los que

33 Citado por Irving L. Jensen en Independent Bible Study: Chicago, III,: Moody Press, 1972, Pág. 107.

68
desean estudiar la Biblia con propósitos devocionales. Les parece que en muchos
casos exige demasiado tiempo para concentrarse en todos los detalles, y que, por lo
tanto, se presta mejor para los que estudian la Biblia con fines académicos, como
seminaristas, pastores, profesores de Biblia. Etc.

Otra razón porque no es fácil de elegir un libro para estudio, reside en la extensa
variedad del material Bíblico. Algunos libros son cortos y llenos de exhortaciones
prácticas, como las cartas paulinas; mientras que otros son largos y complicados en su
contenido, como las profecías de Ezequiel o de Daniel. Lo más conveniente para
empezar será elegir un libro corto, cuyo mensaje sea instructivo, práctico y sencillo.

El siguiente paso consistirá en leer el libro de una sola sentada. No


necesariamente con lentitud, ni fijándonos en los detalles. En un principio nos interesa
leer el texto en su totalidad, a fin de obtener una impresión general de su estilo,
mensaje, desarrollo y conclusiones. Deseamos obtener una prospectiva similar a la del
que sube al edificio más alto, y desde allí contemple el contorno general de la ciudad;
los cerros que lo circundan, las avenidas principales, los parques, las construcciones
sobresalientes y la plaza principal.

No será suficiente leer el libro en esta forma rápida y superficial sólo una vez:
hay que leerlo tres, cinco, ocho, diez veces más. Esta lectura repetida no es inútil
pérdida de tiempo, pues constituye la piedra angular para la compresión cabal del libro.
Pronto nos daremos cuenta de que cada vez que lo leemos, descubrimos con mayor
claridad la organización de su contenido, y el desarrollo del pensamiento del autor. Al
mismo tiempo, es importante ir anotando las observaciones sobresalientes, tales como;
¿Quién escribió el libre? ¿A quien lo escribió? ¿Cuándo se escribió? ¿En dónde? ¿Qué
trata en términos generales? ¿A qué conclusiones llega? Las respuestas a estas otras
preguntas similares constituyen la primera cosecha de nuestro estudio.

Se debe estar alerta para descubrir algunos detalles que el libro oculte. Hay
libros que no especifican quien los escribió; omiten el nombre de las personas a
quienes se escribieron, u olvidan decir donde fueron escritos. Con frecuencia estos
detalles dan clave para la comprensión de algún pasaje, o estimulan a un estudio más
minucioso empleando obras de consulta.

El siguiente paso consiste en darle el título a cada capítulo. Se trata de resumir


en una sola frase todo su contenido. Cuando el libro tiene pocos capítulos, se puede
dar un título a cada párrafo. Esto no es difícil, y si es valioso. Al terminar, podemos
asignar un solo título a todo el libro, y escoger un versículo que sintetice su mensaje.

69
Terminada la tarea de titular los capítulos, sigue una labor más interesante aun:
elaborar un bosquejo del contenido del libro. Al hacerlo, llegaremos al meollo mismo del
mensaje del autor. Si el estudiante no tiene mucha experiencia en la formulación de
bosquejos, no se debe desanimar, ¡y mucho menos claudicar! Al contrario, estudiamos
porque queremos aprender, y para aprender es necesario trabajar. De modo que en
lugar de darse por vencido abandonando todo esfuerzo, debe practicar hasta aprender.
Es preciso entonces, elaborar un bosquejo del libro entero, que contenga los puntos
principales de cada capítulo. Por ejemplo examine este bosquejo de la primera Epístola
de Pedro, por el Dr. Walter Dunnett.34 (Fig 1).
Figura 1
PRIMERA EPÍSTOLA DE PEDRO
Bosquejo

I. Saludo 1:1-2
II. Perspectivas y sufrimiento 1:3-2:10
1. La esperanza de la segunda venida. 1:3-12
2. La realidad de la nueva vida 1:13-25
3. Los deberes de la nueva posición 2:1-10

III. Presión y sufrimiento 2:11-4:6


1. La presión de los deseos 2:11,12
2. La presión de las ordenanzas 2:13-17
3. La presión de los deberes domésticos 2:18-3:7
4. La presión de las relaciones sociales 3:8-12
5. La presión del mundo 3:13-4:6

IV. Servicio y sufrimiento 4:7-11

V. Testimonio y sufrimiento 4:12-19

VI. Actitudes personales y sufrimiento 5:1-11


1. Las actitudes de los ancianos 5:1-4
2. Las actitudes de los jóvenes 5:5ª
3. Las actitudes de todos los creyentes 5:5b-11

VII. Conclusión 5:12-14

34Walter Dunnett: An Outline of New Testament Survey, Chicago, III: Moody Press, 1960, Pág. 149.
Usado con permiso.

70
Estudie minuciosamente este bosquejo, note usted como cubre todo el libro.
Observe también que los incisos van avanzados y descubriendo lo que Pedro escribió.
Fíjese en lo compacto de sus frases.

Aun cuando el capítulo anterior señalamos el valor de los libros de consulta, es


conveniente insistir que en la práctica de este método no se deben emplear tales
ayudas, pues el estudiante se defraudaría a sí mismo. Precisamente, el valor de este
método consiste en exigir al estudiante que descubra por si solo lo que otros
posiblemente ya que hayan descubierto, pero que ellos también lo hicieron a base de
esfuerzo propio. Quizá lleve más tiempo, sea más difícil y el resultado no sea perfecto,
pero será el fruto de nuestro propio trabajo, y a través de ello aprenderemos, logrando
así nuestro propósito.

B. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA POR CAPÍTULOS.

El primer paso en este estudio de un capítulo consiste en leerlo varias veces.


Esta lectura repetida permitirá una sustracción del contenido y la observación de datos
y conceptos que no se captan las primeras veces. . A continuación es necesario
estudiar el contexto. En algunos casos, la lectura de unos cuantos versículos del
capítulo anterior, y otros pocos del capítulo que sigue, será suficiente para colocarnos
en las circunstancias de que se está hablando. En otros casos, será necesario leer
capítulos enteros, o aun todo el libro. Ejemplo de lo primero seria al capítulo dieciocho
de Mateo, que principia diciendo: “En aquellos tiempos…” para saber cuáles son
“aquellos tiempos”, hay que leer algunos versículos del capítulo anterior. Pero para
entender el capítulo veintiocho de los Hechos, será necesario leer desde el capítulo
veintiuno, a fin de comprender por qué Pablo hacía ese viaje a Roma por mar, como
prisionero.

En seguida, procederemos a dividir el capitulo en párrafos. En algunas ediciones


de la Biblia este trabajo ya está hecho. Pero no debemos contentarnos con esa división;
si somos minuciosos podemos establecer subdivisiones de esos párrafos,
permitiéndonos poseer un cuadro más completo del contenido del capítulo.

Estamos listos ahora para realizar un cuidadoso examen de las secciones en que
hemos dividido el capítulo. De estas pequeñas porciones nos interesa descubrir: ¿Qué
lugares se mencionan? ¿Qué personas se nombran? ¿Qué doctrinas se formulan,
explican o presentan? ¿De qué divisiones de tiempo se habla) (horas del día, meses,
71
años, estaciones del año etc.)? ¿Qué objetos se mencionan? Etc. Jeremías, capítulo
trece, ilustra bien lo anterior. En la revisión Reina-Valera ´60 ya se encuentra dividido
en tres párrafos: 1-11,12-14, y 15-27. Algunas contestaciones a las preguntas como las
de arriba formuladas serían “Jehová” (v.1), “cinto de lino” (v.1), “lomos” (v.1), “agua”
(v.1), “Éufrates” (v. 4) “hendidura de una peña” (v. 4), “podrido” (v.7), “Judá” (v.9)
“Jerusalén” (v.9), “dioses ajenos” (v.10), “casa de Israel” (v.11), “Dios de Israel” (v.12),
“tinaja” (v.12), y así sucesivamente.

Ya sea que en la Biblia misma subrayemos estos datos importantes, o que


anotemos por separado –véase la sugerencia para organizar la información obtenida en
el esquema adjunto fig. 2-; ahora poseemos una comprensión mucho más amplia y
correcta del contenido del capítulo, y estamos preparados para tratar de bosquejarlo.
Esta forma de organizar el material es importante, porque nos permite entender y
recordar mejor su mensaje. De ahí la importancia que el estudiante lo bosqueje.

72
FIG 2.

- JUAN 11 -

Párrafos 1 -16 17 - 27 28 - 37 38 - 44 45 - 57

Muerte Jesús Jesús Resurrección Le buscan


Títulos De camina a conmovido de para
Lázaro Betania ante la Lázaro prenderle.
tumba

Fecha: INVIERNO FEBRERO DEL 33 D.C.


Al otro lado del
Lugar: Jordán Betania En el camino En la tumba En Efraín
Jesús resucita a
Sucesos Aviso a Jesús Jesús y Martha Jesús lloró Lázaro Oposición a Jesús
:

Autor del libro: Juan el apóstol

Fecha aproximada en que se escribió 95 d. C.

Versículo clave 11:25

Palabras clave Resurrección


73
Nos acercamos ahora a la parte más provechosa del estudio de un capítulo. No
es suficiente observar y aprender, debemos aplicar las enseñanzas que descubramos.
Quizá esta sea la razón porque después de tanto leer la Biblia muchos cristianos tienen
poco provecho. No han aprendido a poner en práctica el producto de su estudio.
Teniendo ya a la mano todo el material extraído del capítulo bajo análisis, nos
corresponde decir a) cual es su enseñanza central, b) expresar en una corta oración lo
que se enseña; y c) buscar la manera de aplicar la enseñanza a nuestra vida diaria.

Wilbur M. Smith, reconocida autoridad bíblica de nuestra generación, cita un


interesante detalle de la biografía de la gran misionera María Slessor: “Su estudio de la
Biblia lo hacía temprano en la mañana, tan pronto había luz, alrededor de las cinco y
media, cuando tomaba una pluma delgada y su Biblia, y la habría en el libro que
estuviera estudiando ya fuera en el Antiguo o en el Nuevo Testamento. Subrayaba las
palabras y las oraciones principales al avanzar, en su esfuerzo por captar el significado
del autor y el desarrollo su argumento… Algunas veces pasaban tres días antes que
dejara un capítulo, pero no lo abandonaba hasta tener alguna idea de su propósito. Era
su propia comentarista, y en el margen anotaba las verdades aprendidas, las lecciones
recibidas, sus opiniones sobre los sentimientos allí expresados, o el personaje que se
descubría. Cuando terminaba una Biblia, empezaba otra, y repita el proceso, porque
descubría que nuevos pensamientos ocurrirán conforme los años pasaban”35

La perseverancia, la observación critica y la disposición a aplicar las verdades


descubiertas, deja una huella profunda en nuestra vida y rinden amplios dividendos en
la labor del estudio de las Sagradas Escrituras. A la luz de lo que cada capítulo nos
enseña, veremos más claramente nuestras deficiencias; el Espíritu de Dios nos hará
más conscientes de nuestros pecados, pero también Él se encargará de revelarnos
más notoriamente a nuestro Salvador Jesucristo.

C. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA POR PÁRRAFOS.

No es raro que el estudiante se proponga analizar cierto capítulo, pero termine


estudiando uno o varios párrafos. Es el paso lógico a seguir. Esto está bien, siempre y
cuando no olvide que un párrafo es solo una sección de un segmento mayor, y que
para enriquecer nuestro acervo bíblico, debemos dominar las partes y también el todo.
Lawrence o. Richards dice “la Biblia no está escrita a pedazos, con pensamientos
desorganizados, desparramados por todas partes a través de sus páginas. La mayor
parte de la Biblia se encuentra escrita en unidades de pensamiento, largas o
pequeñas, que posen su lógica coherente propia. Y es este desarrollo de pensamiento,

35Wilbur M. Smith: Profitable Bible Study, Grand Rapids, Mich.; Baker Book House, 1972, Pág. 31. Usado
con permiso.

74
esta lógica de la revelación de Dios, lo que determina nuestro acercamiento a la
Escritura al tratar de edificar una compresión de la Palabra de Dios36.

El estudio de la Biblia por párrafos es particularmente inadecuado cuando se


trata de preparar sermones o clases, ya que generalmente en esos casos se pretenden
analizar únicamente alguna porción de un capitulo. Pero es bueno recordar que la
división del texto bíblico en capítulos, párrafos y versículos, no se hizo por inspiración
divina. Aun las ediciones de una misma versión diferente en la división de parrados.
Por ejemplo, la “Biblia Anotada de Scofield, revisión de 1960, no observa la misma
división de párrafos que la edición de las Sociedades Bíblicas en América Latina de la
misma revisión. Por tanto, es factible que el estudiante se encuentre en desacuerdo
con la forma como un capítulo en su Biblia aparece dividido; y a la vez, puede sentirse
en libertad de dividirlo de acuerdo con su criterio personal.

Loa división de los párrafos está sujeta al desarrollo del pensamiento del autor.
Algunos capítulos son fáciles de dividir porque su forma literaria es prosa narrativa o
parabólica, pero otros son más difíciles, pues se trata de poesía, profecía o literatura
apocalíptica.

Habiendo decidido que ´párrafo deseamos estudiar, procedemos a poner en


práctica algunos de los principios de trabajo ya mencionados, 1) la lectura repetida del
pasaje. Esto nos ayudara a observar los detalles que no lograremos captar en la
lectura inicial. Los personajes, lugares cosas, tiempos, doctrinas y temas que en cada
versículo se mencionan. De estos elementos surgirá la enseñanza del párrafo, y el
fruto de nuestro estudio. 2) el análisis cuidadoso del contexto. Es preciso estudiar
detenidamente los párrafos anteriores al pasaje, y los que siguen. Solo así tendremos
un concepto claro de lo que el escritor quiso decir.

Terminado lo anterior, estamos listos para lanzarnos al estudio del párrafo


elegido. Para facilitar la tarea, incluimos aquí en un esquema –fig. 3- en el cual
mostramos la manera de desmembrar un párrafo hasta lograr arrancarle su mensaje.
Primero, habrá que escribir un resumen general del contenido del párrafo en nuestras
propias palabras. No se trata de repetir lo que dice, sino de consensar su contenido.
Esto nos ayudará a dominar el movimiento en el pasaje: ¿qué pasa aquí? ¿Quién toma
parte? ¿Dónde se lleva a cabo?, etc.

36Lawrence O. Richards: Creative Bible Study, Grand Rapids, Mich.; Zundervan Publishing House, 1971.
Pág. 137. Usado con permiso.

75
En segundo lugar, extraeremos las ideas principales del pasaje. Al principio nos
parecerá que todo es importante, pero un análisis minucioso descubrirá ciertos
conceptos sobresalientes del escritor. El propósito de entresacar estas ideas claves es
captar lo verdaderamente importante de entre todo lo que aquí se está diciendo.

La tercera fase del trabajo consiste en bosquejar el párrafo entero. Es decir,


concretar el contenido del pasaje, pero colocándolo en forma organizada de tal manera
que destaquemos las declaraciones principales y subordinaremos las ideas
secundarias a éstas. Lograremos entonces captar con toda claridad la forma como el
autor va desarrollando su tesis.

El cuarto paso reside en hacer una lista de las enseñanzas generales que el
párrafo contiene. La idea es dejar que la Biblia hable por sí misma, sin que la mente se
apresure a las implicaciones que su mensaje pudiera tener para nosotros, o por las
personas a quienes presentamos el fruto de nuestro estudio. Las enseñanzas deben
surgir el texto bíblico con claridad, sin que nos entreguemos a largas y complejas
reflexiones.

76
FIGURA 3. MARCOS 1:35-39

RESUMEN GENERAL.
Jesús se levanta a orar. IDEAS CLAVES
cuando todos lo buscaban, se levantándose muy de mañana, en un
fue a Galilea para predicar en lugar desierto, oraba,"vamos" para
las sinagogas y sanar. que predique: "para esto he venido":
BOSQUEJOS: echaba fuera demnios
ENSEÑANZA
I . Cristo en Oracion
1. Cristo oraba
A. muy de mañana temprano y a solas-
B. en un lugar desierto. v.35
C. Simón y otros lo 2. Cristo vino a
buscaban predicar-v.38
II Cristo les Explica. 3. Cristo predicaba en
A. Comparte sus deseos los centros de reunion
"vamos" -"Sinagogas". vs. 38.
B. Revela su propósito 39
"para esto he venido" 4. Cristo tenia poder
III Cristo en acción sobre los demonios y
A. Predica en las sinagogas sanaba a los poseídos
B. Sana a los
por ellos-v.39
endemoniados.

APLICACION PERSONAL.
Debo orar temprano y a solas.
Debo predicar en los "sitios
vecinos"
o en los centros de reunión
(sinagogas).
Debo ejercitar los dones que
Dios me ha dado
-Rom. 12:6-8

Llegamos, por último, al momento de realizar las aplicaciones personales.


Tómese en cuenta que hablamos de aplicaciones para nuestra vida, por eso las
denominamos personales. No se trata de descubrir en el pasaje argumentos que nos
sirven para señalar las deficiencias en la vida de los demás. El Prof. Richards, citado
antes, agrega, “No es necesario entenderlo todo, porque no estamos estudiando la
Biblia solamente para aprenderla, sino para vivirla. Lo que si es necesario, es que

77
respondamos a lo que si entendemos; que vivamos de acuerdo con la luz que Dios nos
da. De tal manera, entonces, que lo que usted llegue a entender de la Biblia, será
mucho más importante que lo que no entiende”37.

D. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA POR VERSÍCULOS.

No existe un método exclusivo ni infalible para el estudio de los versículos de la


Biblia. Difieren tanto uno de otro dentro del mismo capítulo, que es muy difícil sugerir
alguna fórmula de estudio que se aplique a todos los versículos por igual. Dwitht L.
Moody decía que existen dos formas diferentes de estudiar la Biblia. “Una es estudiarla
como un telescopio, abarcando grandes porciones de todo el libro, y tratar de encontrar
en ella el plan de Dios; la otra es como un microscopio, tomando un versículo a la vez,
disecándolo y analizando”38 Tal escrutinio microscópico es el que más se acerca a la
fórmula ideal para el estudio de los versículos.

Esta clase de estudio es apropiado particularmente en relación con la lectura


devocional de la Biblia. Con frecuencia derivaríamos gran provecho si en lugar de
continuar apresuradamente la lectura, nos detuviéramos a analizar algún versículo que
encierre enseñanzas importantes. Algunos predicadores se especializan en esta clase
de estudio, pues lo consideran más práctico para la predicación. Y en ocasiones, quien
estudia la Biblia por capítulos o párrafos terminan por dedicar una porción de su tiempo
al examen minucioso de un solo versículo.

Como en los métodos sugeridos anteriormente, el primer paso es concentrarse


en la lectura repetida del versículo. Ya que en este caso se trata de sólo un versículo,
es mejor que lo aprendamos de memoria, para repetirlo mientras nos dedicamos a
otras labores, y para saturar con él nuestro subconsciente, de manera que sin estar
conscientes de ello, la mente esté trabajando con su mensaje. Tarde o temprano, sin
embargo, será necesario que nos sentemos con la Biblia abierta y papel y lápiz, para
dedicarnos al versículo que deseamos estudiar. Incluimos aquí un ejemplo de una
“hoja de trabajo”, como guía fig. 4

37 Ibid, pág. 156

3838
Dwight L. Moody: Pleasure and Profit in Bible Study, Londres, Inglaterra: Morgan and Scott, Pág. 54.
Usado con permiso

78
Figura 4
Hoja de trabajo
Hebreos 7:25

1. El contexto: ¿Por quién fue escrito? ¿A quién fue escrito? ¿Cuándo fue
escrito? ¿De dónde fue escrito? ¿Por qué fue escrito?.
a. Compárense las enseñanzas de los versículos 17,21.22,24,26,27 y 28
b. Compárense las enseñanzas de los capítulos 1 a 6 y 8 al 11, en relación
con el 7:25

2. La observación:
a. Palabras importantes: 7. Dios
1. Puede 8. Viviendo
2. También 9. Siempre
3. Salvar 10. Interceder
4. Perpetuamente 11. Ellos
5. Por él
6. Acercan

b. estructura gramatical:
1. verbos:
a) puede d) viviendo
b) salvar e) interceder
c) acercan
2. adverbios a) Eternamente
3. Nombres propios a) Dios
4. Pronombres a) los que
b) él
c) ellos
5. Adverbios: a) También
b) Lo cual
c) Siempre
d) eternamente
6. Artículos: a) Lo
b) los
7. Preposiciones
a) Por d) se
b) A e) a
c) por f) para

79
g) por
8. otros: sustantivos, participios, pronombres, demostrativos, etc.
c. La atmósfera: victoria, superoridad.

3. Otras Versiones: Versión moderna; Versión Popular, Versión Antigua (1909);


Biblia de las Américas; Biblia de Jerusalén, etc.

4. Bosquejo:
I Cristo puede también
a. Salvar perpetuamente (a lo sumo)
1. A los que por él se acercan a Dios
b. Vivir siempre intercediendo.
1. Para los que salva
5. Enseñanzas:

a. Cristo puede salvar


b. Cristo puede salvar perpetuamente (a lo sumo)
c. A los que se allegan a Dios por medio de él, Cristo los puede
salvar.
d. Cristo intercede siempre por aquellos que quienes salva.

6. Aplicaciones personales:
a. ¿Soy salvo?
b. ¿He sido salvo al acercarme a Dios por medio de Cristo, o por algún otro
medio?
c. ¿Estoy seguro de mi salvación?
d. ¿Estoy seguro que mi salvación es eterna?
e. ¿estoy consciente del ministerio de intercesión de Cristo en mi favor?
f. ¿Por cuáles aéreas de mi vida necesito que Cristo interceda?

Al iniciar nuestro trabajo con la Biblia abierta, nos interesa familiarizarnos


primeramente con el contexto. Debemos investigar quién escribió todo el pasaje, a
quién fue escrito y aproximadamente cuándo. Obsérvese en la “hoja de trabajo” que
damos como ejemplo, cuán importantes son las enseñanzas de los versículos
anteriores al veinticinco, pues la declaración “por lo cual”, es la culminación de lo que el
apóstol ha venido enseñando a través de todo el capítulo.

En segundo lugar efectuamos la observación. Ésta la dividimos en tres partes.


a) De palabras claves, cuya importancia se deriva de su significado; b) de la

80
estructura gramatical, deteniéndonos a observar con todo cuidado la función
gramatical de cada término; y c) de la “atmósfera” que prevalece en el versículo.

Existen, por ejemplo, versículos que reflejan una atmósfera de tristeza, enojo,
amor, ternura, gratitud, urgencia, gozo humildad, desaliento, o alguna otra.
Indudablemente que al descubrir el espíritu con que el pasaje fue escrito, nos
acercamos más que en ninguna otra forma a discernir el temperamento y la mente del
escritor.

Como tercer paso, se debe estudiar el mismo versículo en distintas


versiones. Sin duda que el estudiante posee una versión preferida, pero conviene
comparar varias con el fin de ampliar nuestra comprensión de las palabras en el
versículo. Claro que si la persona se encuentra capacitada para leer el texto en la
lengua original, ya sea hebreo o griego, derivará el máximo provecho; pero como la
mayoría no lo puede hacer, lo más útil, entonces es leer diferentes versiones para
arribar a la que parezca ser la idea original del escritor.

Por ejemplo, el versículo que se analiza en la hoja de trabajo –Hebreos 7:25-


adquiere insospechados giros cuando consultamos la Biblia de Jerusalén, que lo vierte
así “de ahí que puede también salvar perfectamente a los que por Él se llegan a Dios,
ya que está siempre vivo para interceder en su favor”39

La Versión Moderna traduce: “puede salvar hasta lo sumo” en lugar de


“perpetuamente” de Reina-Valera 60. La Versión Antigua de Reina-Valera (1909)
traduce: “eternamente”, mientras de la versión Popular dice “para siempre”

Con la información anterior a la mano, el cuarto paso será formular un


bosquejo del contenido del versículo. Es importante organizarlo sistemáticamente. No
se debe sorprender que se puedan elaborar dos o más bosquejos de un solo
versículo. Al contrario, debemos tratar de hacerlo así para disciplinar nuestra mente
mediante este magnífico ejercicio. El bosquejo nos dará un cuadro compacto de lo que
el versículo tiene que decir.

En quinto lugar, se debe elaborar una lista de las enseñanzas del versículo.
En los términos más claros y sencillos, nos interesa determinar lo que el autor ha
querido enseñar. Al hacer esto, debemos tener cuidado de no dictarle a las Escrituras lo
que deben enseñar, sino acercarnos con una mente receptiva, para que sea la Biblia la
que nos hable y enseñe.

39 Bastardillas del autor.

81
El sexto y último estudio del versículo consiste en las aplicaciones personales.
El estudiante debe de encerrarse en los recintos más íntimos de su vida, y allí
enfrentarse con franqueza a su más genuina necesidad. Debe preguntarse: ¿Qué me
está diciendo Dios por medio de estas palabras? Seguramente habrá aspectos de la
vida social, mental, física o espiritual, que recibirán la señal perturbadora del dedo del
Espíritu Santo, y ante el cual deberemos tomar medidas correctivas inmediatas.

La aplicación de las enseñanzas bíblicas a la vida personal, alcanzarán sus


beneficios más amplios, sólo si la saturamos con un constante espíritu de oración. Sin
duda surgirá la tentación a rastrearle importancia a esta fase del estudio, o a
generalizar las conclusiones. Muchas veces el Cristiano piensa “Si, ya sé que tengo que
portarme bien, etc.; mejor sigo a otro versículo”. Hacer esto significa echar por tierra
todo el esfuerzo y trabajo anteriores. Dios nos ha conducido al estudio de su palabra
para que lleguemos hasta el punto. Y siendo esta la fase más importante, estratégica y
vital, debemos dedicarle la mayor atención y esmero.

E. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA POR LAS PALABRAS.

Es un testimonio a la inspiración de las Escrituras, y un elogio a la perfección


literaria, que sea posible derivar tan abundantes y sorprendentes riquezas del estudio
de las palabras que la componen. Dice el autor “Así como una gran puerta gira sobre
pequeñas bisagras, las declaraciones teológicas importantes de la Biblia con frecuencia
dependen de las palabras más pequeñas, como preposiciones y artículos40. ¡Hay de
aquella persona que al estudiar la Biblia se pase por alto esas pequeñas y en ocasiones
insignificante unidades gramaticales llamadas palabras!

Esta riqueza de las palabras de la Biblia, proviene en parte de sus idiomas


originales.
En su erudito tratado sobre “Los sinónimos del Antiguo Testamento”, Roberto
Baker Grdlestone nos habla acerca de esto, diciendo “Como una ilustración de la
riqueza de la variedad del idioma hebreo, se puede mencionar que siete diferentes
palabras se pueden traducir para negro, ocho palabras existen para Hacha; nueve para
vino, doce para belleza, trece para luz, catorce para oscuro; dieciséis para enojo, diez y
ocho para medo y veinte para llanto”41
Y del griego del Nuevo Testamento se puede decir otro tanto. Kenneth S. Wuest
escribió “nuestro idioma es totalmente inadecuado para ofrecer una traducción
completa de algunas palabras en el griego Novo testamentario; debido que no contiene

40 Irving L. Jensen: Enjoy Your Bible, Chicago, III., Moody Press, 1969. Usado con permiso.
41 Robert Baker Girdlestone: Synonyms of the Old Testament, Gran Rapid, reimp 1953, pág. 8.

82
palabras cuyo significado sea igual al significado total de las palabras griegas, lo mejor
que se puede hacer es reproducir la idea principal del griego y concentrarse con esto42.

En ocasiones el significado de un capítulo entero se aclara cuando


comprendemos el significado de una sola palabra. Un excelente ejemplo de esto es el
capítulo 11 del libro de Hebreos. En otros casos sucede exactamente lo opuesto.
Tenemos que entender el capitulo para comprender la palabra. Este es el caso del
capítulo 4 de Romanos, si deseamos entender la palabra fe.

El esquema adjunto –figura 5- sirve como guía para el estudio de una palabra.

Principiamos estudiando su etimología, es decir, indagando su origen. Para


ellos serán de mucha utilidad libros de consulta. Un buen diccionario bíblico, un léxico
griego español o hebreo-español, y cualquier otro libro de carácter técnico del cual
podamos echar mano. Después de investigar las raíces etimológicas de la palabra, se
debe elaborar una lista de sus sinónimos y antónimos en las Escrituras. Ésta es una
labor clave pues observando palabras similares y desímiles se logra una mejor
comprensión de su significado.

FIGURA 5

SU SIGNIFICADO:
ETIMOLOGÍA
SINÓNIMOS
Y ANTÓNIMOS.

SU USO EN EL LIBRO:
CRECER MORFOLOGÍA.
SU USO EN LA BIBLIA:
VERSIONES-DERIVADOS
SU PRIMER USO
COMPARACION ENTRE A.T.
Y N.T

42Kenneth S. Wuest: The Practical Use of the Greek New Testament, Chicago Moody Press, 1946. Pág
84. Usado con permiso.

83
Enseñanzas: ________________________________________________

Aplicaciones: _____________________________________________________

________________________________________________________________

El libro Secretos Claves, de J. Harold Greenlee, ilustra muy bien lo anterior. En


relación con la palabra “amar”, usada en Juan 21:15-20, el Dr. Greenlee explica: “En el
Nuevo Testamento encontramos cuatro términos para “amor”, dos de los cuales
aparecen frecuentemente en el griego: agapao y phileo. En este pasaje el Señor usa
agapao las primeras dos veces, y phileo la tercera”43. Con esta información, y la que el
Dr. Greenlee nos proporciona en el resto del capítulo, efectuamos un buen principio en
el estudio etimológico de la palabra. Sólo resta localizar los sinónimos, los cuales en el
presente ejemplo un diccionario nos indica que son afección, cariño, etc.; y los
antónimos: aversión, odio, etc.

Contando ya con la información gramatical básica, podemos proceder como


segundo paso a investigar el uso de la palabra en el libro que estemos estudiando. En
el caso de “amar”, debe buscarse en todas las ocasiones que aparezca en el Evangelio
según Juan, y luego estudiaremos su morfología, esto es sus formas y variaciones, así
como sus derivados; por ejemplo: amado, amor, amante, amoroso, cariño, querer,
afecto, amistad, pasión, adoración, apego, etc.

El tercer paso será averiguar el uso que de la palabra se hace en toda la Biblia.
Esto comprende tanto la observación de sus variaciones y derivados, como la primera
ocasión que la palabra se usa en las Escrituras. A menudo estas pesquisas iluminan el
significado. También será útil analizar cuidadosamente el uso de la palabra
acercándonos lo más posible a su significado en los idiomas originales.

Después debemos anotar, a manera de resumen y en nuestra hoja de trabajo, las


enseñanzas de la palabra, escribiendo en frases sencillas lo que los distintos
significados de la palabra nos enseñan. Y finalmente, hemos de terminar con las
aplicaciones personales o generales, según el uso que se pretenda dar al fruto del
estudio como se hizo en el caso de los versículos.

43J. Harold Greenlee; Secretos Claves de Términos Bíblicos, Kansas City, Mo.; Casa Nazarena de
Publicaciones, Pág. 86. Véase también este pasaje en la Biblia de las Américas. Usado con permiso.

84
EXPLORACIÓN:

1. Descubra quién escribió, a quién, cuándo en dónde y de qué trata cada una de
las profecías de Habacuc y Malaquías.

2. Elabore un bosquejo del libro de Esther.

3. En una Biblia en que no se encentran divididos los capítulos en párrafos,


establezca el contexto y divida en párrafos el capítulo 6 de Marcos.

4. Escriba un resumen general del párrafo en II Cro. 19:4 -11.

5. Observe el versículo 7 de Apocalipsis 22 siguiendo las instrucción dada en la


página?

APLICACIÓN:

1. ¿En qué forma pudiera aplicar a su vida personal las enseñanzas de Fil. 4:8,9?

2. ¿Qué aplicaciones personales se pueden derivar de la enseñanzas de Cristo


Juan 15:4?

3. Con la ayuda de una concordancia, observe el uso de la palabra “lavado” (Apoc


7:14) a través de la Biblia, y aplique las verdades descubiertas.

EXAMEN:

1. ¿Por qué razones es difícil elegir un libro para estudio?

2. ¿Qué entiende usted por el “contexto” de un pasaje?

3. ¿Cuáles son los varios pasos a seguir en el estudio de un párrafo?

4. ¿Por qué es valioso comparar un versículo en varias versiones?

5. Explique la forma del significado del estudio de la etimología, los sinónimos y


antónimos de una palabra.

85
CAP.6 EL ESTUDIO DE LA BIBLIA SEGÚN SU ESTILO LITERARIO

BOSQUEJO
A. EL MÉTODO INDUCTIVO.
B. EL MÉTODO ANALÍTICO.
C. EL MÉTODO SINTÉTICO.
D. EL MÉTODO CRÍTICO.
E. EL MÉTODO TIPOLÓGICO.

MEDITACIÓN:
Lea los siguientes pasajes y reflexione sobre ellos:
1. Lucas 11: 26-28.
2. Juan 6:63.
3. II Ti. 3:14-17.

“Yo no creo que sea posible comprender intelectualmente todo lo que dice la Biblia”. Así
escribe Billy Graham; y a manera de testimonio personal agrega: “un día, hace ya
varios años, decidí aceptar las Escrituras por fe. Había en ellas problemas que yo no
podía resolver. Pero cuando acepté la Biblia como la palabra autorizada de Dios –por
fe-, descubrí de inmediato que se había convertido en una llama de fuego en mis
manos”44. No es el evangelista Graham el único que se ha sentido frustrado al estudiar
las Escrituras. Muchos otros también hemos descubierto problemas imposibles de
resolver, y al darnos cuenta de que hay en ellas grandes porciones difíciles de
comprender, el desaliento nos ha amenazado.

Sin embargo, los que estudiamos la Biblia sabemos que es cierto que lo incomprensible
puede y debe aceptarse por fe. Es a través de esta confianza explícita en su Palabra,
que Dios hace que ésta se convierta en una verdadera llama de fuego en nuestra vida.
La persona que con sinceridad estudie la Biblia, debe estar dispuesta a combinar estas
dos actitudes esenciales.

Por otra parte, al estudiar estos capítulos sobre los diversos sistemas de estudio bíblico,
tal vez el lector se forme la impresión de que los métodos aquí sugeridos son
demasiado técnicos, complejos o difíciles. Pero realmente no es así. Cierto es que
algunos son más complicados que otros, pero el estudiante hará bien en principiar
poniendo en práctica alguno de los que aquí se sugieren, y partiendo de allí, avanzar
paulatinamente ganando experiencia y destreza. Sobre todo, ajustando cada método a

44Billy Graham; La juventud, el Sexo y la Biblia, Buenos Aires: Asociación Evangelística Billy Graham, 1970, Págs.
41, 42, Usado con permiso.

86
la forma como se le facilite más. Consideremos, pues, en este capítulo otros cinco
métodos de gran utilidad para el estudio de las Sagradas Escrituras.

A. EL MÉTODO INDUCTIVO.

La palabra “inductivo” viene del verbo inducir, y éste del latín Inducere, que es un
antónimo de deducir o concluir. La inducción, nos dice el diccionario, es “un modo de
razonar que consiste en sacar de los hechos particulares una conclusión general”. Por
tanto, denominamos métodos inductivo aquel mediante el cual se somete un
pasaje bíblico a investigación, con el fin de obtener conclusiones generales sobre
su contenido. El método opuesto es el “deductivo”, que partiendo de una premisa
predeterminada, procede a establecer una base bíblica en su apoyo, empleando varios
pasajes. Ambos métodos se pueden ilustrar así:

Método inductivo
Hechos 16:31 Marcos 16:16 Efesios 2:8 Romanos 10:9
La salvación es por la fe en Cristo.

Método deductivo.
El anticristo surgirá del pueblo judío.
1 Juan 2:22 1 Juan 4:3 II Juan 7 I Juan 2:18

El método inductivo no se emplea únicamente para el estudio de las Escrituras; es


también muy usado en la investigación de las ciencias experimentales, y se basa en
tres principios de operación:
1) La Observación - descubrir lo existente.
2) La Interpretación - determinar su significado.
3) La Aplicación - apropiar los resultados.

Por observación entendemos el acto de considerar con atención el estudio intenso de


algún objeto, asunto o relato: la percepción imparcial de los detalles. Raras veces
aplicamos este principio durante la lectura de la Biblia. Vemos, leemos y avanzamos,
pero sin observar. La práctica de la observación es indispensable, porque nos permite
saturarnos del contenido del pasaje. Por eso debemos formarnos este hábito de tal
manera que nunca leamos una frase o pasaje bíblico sin observarlo cuidadosamente.

Consta de cuatro partes principales:


a) La observación de palabras o términos. La Biblia contiene miles de palabras
con significado obscuro o desconocido. Otras veces las palabras se usan en un
sentido figurado, y no quieren decir en el pasaje lo que significan en el uso

87
común. Y es necesario también que separemos las palabras por sus categorías
gramaticales, tales como verbos, adjetivos, sustantivos, adverbios, etc.
b) La observación de las relaciones entre las palabras. Cada pasaje está
formado por palabras; éstas a su vez se agrupan en distintas unidades
gramaticales como cláusulas, frases, oraciones, párrafos, segmentos, etc.; a
ellos se les llama estructuras. Éstas son perceptibles o imperceptibles. Las
primeras son aquéllas en las cuales las palabras revelan una estructura interior
obvia, como en el caso de las palabras “sino que” (Rom 2:29), las cuales indican
que se encuentra en desarrollo un argumento. Será preciso buscar dónde
principió éste, y hasta dónde llega. Las estructuras imperceptibles son como el
contraste un tanto escondido entre las vidas de David y Saúl en 1 S 9-31.
Las estructuras se relacionan entre sí por medio de palabras que adoptan la
función de “eslabones”. Existen eslabones de tiempo como “entonces”, en Juan
9:25; “cuando”, en Mt 26:1; “después”, en Lc 5:27, etc. También los hay
geográficos, como “dónde”; lógicos, como “porque”, “por”, “ya que”, “por tanto”,
“así entonces”, etc.; de contraste, como “pero”, “mucho más”, “sin embargo”, “de
otra manera”; de comparación, como “también”, “igual a”, “así también”, etc.;
condicionales, como “si”; y de énfasis como “de cierto”, “solamente”, etc.
c) La observación de formas literarias generales. Nos interesa fijarnos en la
forma literaria que posee el pasaje que estudiamos. Puede ser prosa, poesía,
drama, parábola, literatura apocalíptica, etc.45 La observación de su forma básica
para el proceso de interpretación vendrá después.
d) La observación de la atmósfera. Con esto queremos decir el espíritu o énfasis
que prevalece a través del pasaje. En la mayoría de los casos no se especifica,
pero salta a la vista. Es común que un pasaje posea más de una atmósfera.
Puede ser de compasión, tristeza, dolor, amor, alegría, gratitud, humildad,
ternura o alguna otra.

El segundo principio de este método es la interpretación. El propósito aquí es


determinar el significado de lo que el autor escribió. Pudiéramos decir que es un
acto de re-creación, puesto que pretendemos captar de nuevo las actitudes,
pensamientos, emociones o propósitos del autor cuando primero escribió el pasaje.
En este caso la imaginación se convierte en una valiosa herramienta que nos ayuda
a transportarnos a los tiempos bíblicos, y sentir, pensar y actuar, como lo hicieron
los escritores. Como la imaginación es sumamente volátil, conviene ejercer cautela
para no caer en el error de interpretar equivocadamente, como algunos lo han
hecho. Existen interpretaciones defectuosas; por ejemplo, la fragmentaria, la
dogmática, la racionalista, la mitológica, alegórica, literalista, etc.

45 Sobre este asunto véase el capítulo 5.

88
El proceso de la interpretación gira alrededor de tres puntos principales:
1) La formulación de preguntas interpretativas. Éstas son las que surgen
durante el proceso anterior de observación, cuando nos preguntamos el
significado de las palabras, la estructura en alguna parte del pasaje, su forma
literaria, o la atmósfera. Por ejemplo:

89
Salmo 51:6 Preguntas interpretativas:
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, ¿Qué tipo de eslabón es he aquí?
y en lo secreto me has hecho ¿Quién es tú? ¿En qué tiempo está el
comprender sabiduría. verbo amas? ¿Qué es: verdad en lo
íntimo? ¿A qué secreto se refería
David? ¿Qué atmósfera hay aquí? ¿Qué
forma literaria?, etc.

2) La obtención de las repuestas interpretativas. Es decir, las contestaciones a


las preguntas anteriores. Formular preguntas es realmente fácil, lo difícil es
contestarlas. Para eso el estudiante debe estar dotado de cuando menos tres
cualidades esenciales: (1) Sentido espiritual – de tal manera que sus repuestas
concuerden con la Palabra de Dios. (2) Sentido común para controlar nuestra
imaginación y evitar respuestas exageradas o estrafalarias. (3) experiencia. El
autor del pasaje escribió de acuerdo con su experiencia de la vida, y nuestra
propia experiencia nos ayudará para que las respuestas concuerden con el
propósito original del autor.
3) El resumen de la interpretación. Es el momento de reunir y organizar el
resultado de nuestro trabajo.
Esto se puede lograr de varias maneras.
(1) Formulando una lista de las enseñanzas descubiertas en el pasaje, las cuales
pueden ir por orden de importancia, por el orden en que aparecen.
(2) Dando a las diferentes estructuras un título que describa su contenido.
(3) Formulando un bosquejo del pasaje.
(4) Escribiendo una paráfrasis del texto bíblico.
(5) Elaborando un diagrama o esquema que incluya divisiones, títulos y otros
datos importantes.

Estamos listos para trabajar en el tercer principio del método inductivo, que es la
aplicación. Consisten en dos pasos esenciales:
a) La evaluación. Este es el proceso por medio del cual establecemos si las
enseñanzas del pasaje son de valor contemporáneo, o si su importancia
corresponde únicamente a la época o al lugar en que fueron escritas. Por
ejemplo, el pacto de la circuncisión que Dios estableció con Abraham (Gn 17:10-
14), ha quedado abrogado a partir del Nuevo Testamento, y ya no tiene valor.
Las enseñanzas del apóstol Pablo sobre la carne ofrecida a los ídolos (I Co 8),
es dudoso que pudieran ser de valor para nuestra cultura, y así sucesivamente.

b) La aplicación. Apoyado en la evaluación anterior, este paso consiste en adaptar


las enseñanzas del pasaje a nuestras circunstancias particulares, y en apropiar

90
lo que sea de utilidad a nuestra vida personal. A manera de ejemplo de este
método, he aquí un resumen del proceso completo, según el pasaje del Salmo
51:1,2:

(1) Observación:
a) De palabras o términos: Piedad, Dios, conforme, misericordia,
multitud, piedades, borra, rebeliones,
lávame, maldad, límpiame, pecado.
Varias frases y oraciones que forman
b) Relaciones entre las palabras: estructuras perceptibles.
Eslabones de modo: conforme; de
cantidad: y.

c) De formas literarias: Poesía.

d) De la atmósfera: Remordimiento, arrepentimiento y


confesión.

(2) Interpretación: de Dios? ¿Cuáles eran sus rebeliones,


a) Preguntas interpretativas: su maldad y su pecado? ¿Cómo
pensaría David que Dios podía lavarlo y
limpiarlo?
A través del estudio de I y II de Samuel,
1 Crónicas y el Libro de Salmos, donde
b) Respuestas interpretativas: se narra la vida de David, podremos dar
contestación a las preguntas
interpretativas.
Con las respuestas interpretativas a la
c) Resumen de interpretación. mano, sígase uno de los cinco procesos
descrito en la página 111.
(3) Aplicación: Determinar hasta qué punto las
a) La evaluación: enseñanzas obtenidas durante el
proceso de la interpretación (2) son
aplicables a individuos del siglo veinte.
b) La aplicación: Dar una aplicación práctica y personal a
las enseñanzas obtenidas del pasaje.
Por ejemplo, una enseñanza puede ser
¿Por qué pide perdón David? ¿Qué que David era un pecador, pidió perdón
concepto tenía David de la misericordia a Dios y Él le perdonó. Aplicación: yo

91
soy pecador, si pido perdón a Dios, también me perdonará.

B. EL MÉTODO ANALÍTICO.

La palabra analítico tiene su origen en el término griego “analysis”, que significa


“descomposición”. En el estudio de la Biblia quiere decir separar o desmenuzar las
partes de un pasaje con el fin de arribar a la médula de su contenido. El método
opuesto es el Sintético, en el cual se realiza la labor contraria, esto es, se resume y
compendian las enseñanzas para poseer un cuadro general y completo de una
determinada porción bíblica.
Para algunos, analizar la Escritura significa estudiar ciertas palabras, frases o
pensamientos de un segmento bíblico que les llama la atención. Pero esto no es lo que
propiamente se llama método analítico. El análisis de que hablamos principia con una
porción entera, que en este caso invariablemente debe ser un párrafo, y que lleva
hasta la frase o pensamiento que nos interesa en particular. No es una investigación
aislada de unas cuantas palabras, sino un estudio a fondo de toda la unidad gramatical.

La utilidad de este método reside en que el estudiante se ve forzado a analizar el texto


bíblico; y no los comentarios sobre la Biblia. La tendencia popular es leer el mayor
número posible de libros sobre el pasaje que deseamos entender. Pero eso no es
estudiar la Biblia, sino atiborrarnos de lo que los hombres han escrito sobre ella. Esta
actitud puede ser causada por la simple indolencia mental, o por un sentimiento de
incapacidad. El mejor remedio para ambos es la determinación inquebrantable de
trabajar, tal vez lentamente, pero sin desmayar.

Tres son los pasos principales del proceso analítico:


1. El examen estructural – reorganización del texto bíblico.
2. El bosquejo del contenido – Presentación sistemática de los pensamientos del
escritor.
3. Las observaciones – Búsqueda de enseñanzas pertinentes.

Merrill C. Tenney, ilustra la equivalencia de los tres pasos en esta forma: “el análisis
material es como preparar los manjares que han de ser servidos, el bosquejo es como
extender la mesa y arreglar los cubiertos; y las observaciones o aplicaciones
personales son las tajadas que el comensal selecciona para llenar su plato”46

46Merril C. Tenney: Gálatas, la Carta de la Libertad Cristiana. Grand Rapids. Mich.: Tell, Pág 189.
Recomendamos que el estudiante adquiera este valioso tratado del Dr. Tenney, para usarlo como libro de
lectura complementaria y auxiliar a la presente obra. En ella el autor explica también los diferentes
métodos de estudio bíblico, pero basado únicamente en la epístola de Pablo a los Gálatas. Usado con
permiso.

92
El primer paso consiste entonces, en colocar en orden lógico las declaraciones del
escritor, de tal manera que a simple vista podamos tener todo el desarrollo de su
pensamiento en forma bien organizada. Para lograr esto, será preciso desgranar los
versículos en sus declaraciones principales y cláusulas subordinadas.

He aquí un ejemplo: I de Juan 5:1-5:

1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo,


Es nacido de Dios;
Y todo aquel que ama al que engendró,
Ama también al que ha sido engendrado
Por él.
2. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios,
Cuando amamos a Dios…… y guardamos sus mandamientos.
3 pues este el amor de Dios,
Que guardemos sus mandamientos;
Y sus mandamientos
No son gravosos
4 Porque todo lo que es nacido de Dios
Vence al mundo;
Y esta es la victoria
Que ha vencido al mundo,
Nuestra fe.
5 ¿Quién es el que vence al mundo?,
sino
el que cree que
¿Jesús es el Hijo de Dios?

Obsérvese que las declaraciones principales, preguntas o instrucciones, se colocan en


el extremo izquierdo de la hoja. De todo lo que el autor está diciendo, esto es lo más
importante.

Después siguen las cláusulas subordinadas, las cuales dependen de una declaración
principal anterior. Existen casos como en el versículo 1, en que una cláusula
subordinada posee otra cláusula que depende de ella: “ama también al que ha sido
engendrado por él”. En esta forma, y sin necesariamente ceñirnos a la puntuación del
texto según aparezca en la versión que estemos usando, nos dedicamos primero a la
reestructuración del contenido del pasaje, colocando sus declaraciones por orden de
importancia, y dejando ver la conexión que exista entre las diferentes cláusulas.
93
El segundo paso del análisis consiste en formular un bosquejo. La tarea es
relativamente sencilla, en vista de la organización que ya hemos hecho del material.

Este bosquejo debe apegarse al texto lo más posible, de manera que podamos
presentar en forma sistemática el pensamiento del escritor. He aquí un bosquejo del
párrafo citado arriba:

LA VICTORIA DEL CREYENTE.


1. El que cree que Jesús es el Cristo.
1.1. Es nacido de Dios.
2. El que ama a Dios
2.1. Ama al que él engendró (Jesús)
2.1.1. Si amamos a Dios
2.1.2. Sabemos que amamos a los hijos de Dios.
2.2. El amor de Dios consisten en
2.2.1. Que guardemos sus mandamientos
[Link]. Éstos no son gravosos.

3. El que es nacido de Dios.


3.1. Vence al mundo.
3.1.1. ¿qué vence al mundo?
[Link]. Nuestra fe.
3.1.2. ¿quién vence al mundo?
[Link]. El que cree que Jesús es el Hijo de Dios.

Estamos listos para proceder al tercer paso. La observación deberá girar en torno a
siete preguntas fundamentales. Las respuestas a éstas constituirán el verdadero fruto
del estudio analítico. Las preguntas son: ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por
qué? ¿Quién? y ¿para qué? En el caso de la primera, debemos formular una lista con
los conceptos o ideas que se mencionen. Como respuesta a la segunda pregunta,
debemos anotar todas las alusiones al tiempo. La tercera tiene que ver con los lugares
mencionados, y así sucesivamente. De esta manera contestaremos cada una de las
preguntas, almacenando así considerable información sobre el contenido del pasaje, al
final del cual estaremos listos para realizar las conclusiones finales que puedan
aplicarse a nuestra vida personal.

94
C. EL MÉTODO SINTÉTICO.

A este sistema de estudio bíblico también se le conoce como “el método del Dr. Gray”,
debido a que este célebre siervo de Dios, por muchos años decano del Instituto Bíblico
Moody en Chicago, escribió un libro entero cubriendo de Génesis a Apocalipsis, basado
en tan singular método47.

Ya dijimos que el estudio sintético es la labor de compendiar, o resumir lo más posible,


un pasaje, para obtener un cuadro general, pero completo.

El Dr. Gray habla a favor de este tipo de estudio, y dice que si, por ejemplo, fuéramos a
estudiar geografía, “miraríamos primero un globo, o un mapamundi, y después de dar
una mirada al todo, de manera más inteligente podríamos considerar los hemisferios,
continentes, naciones, y por último, las sierras, ríos y lagos. Sería abstruso, tedioso y
difícil, si fuéramos a principiar al revés, y sin embargo, ése es el sistema que muchos
emplean en su estudio bíblico”48.

La piedra angular de este método es la lectura repetida de un libro de la Biblia a la


vez.

Se aduce que las Escrituras fueron escritas libro por libro, y que como tal se deben leer.
La división en versículos, párrafos y capítulos, son añadiduras posteriores a los
manuscritos y no se deben tomar muy en cuenta. Durante las repetidas lecturas de un
libro, se recomienda tener en mente tres distintos aspectos:
1. El tema central del autor.
2. El desenvolvimiento del tema.
3. El bosquejo del contenido.

1. Trabajemos en el libro de Job, aplicando los pasos anteriores, y observaremos la


forma cómo se puede arribar a la comprensión fundamental de su contenido. Las
primeras ocasiones que lo leamos, buscaremos su tema central. Tal vez nos
parezca que ese tema puede ser el significado de la lucha entre el bien y el mal,
y sus resultados, bajo el gobierno de un Dios sabio y todopoderoso. La falta de
espacio nos impide presentar una lista detallada de los pasajes en que se apoya
este tema, pero dos o tres lecturas del libro entero nos mostrarán que así es.
2. El siguiente paso consiste en leer Job nuevamente, ahora con el tema central en
mente, observando cómo el autor desenvuelve su argumento. Notaremos que el

47 Synthetic Bible Studies, por James M. Gray: Chicago, III.: Moody Press.
48 James M. Gray; Synthetic Bible Studies, London: Revell and Co., 3a. Edición, 1906, Pag 5. Usado con permiso

95
libro se encuentra escrito tanto en prosa49, como en metro poético. También, que
se inicia con la narración de la tragedia de un hombre dentro del contexto de su
hogar. De allí sería fácil avanzar considerando algunos temas secundarios que
constituyen, por así decir, el andamiaje del argumento del autor; éstos incluyen:
la seguridad de los amigos de Job de que su tragedia era resultado directo de su
pecado; la enconada defensa que Job hace de su inocencia; la búsqueda de un
contestación a la pregunta. ¿por qué sufre el justo?; la enseñanza de la
paciencia de Job; la necesidad de arrepentimiento de parte de aquél a quien
Dios aun consideraba justo; y, en la penumbra de este gran drama, la obra
insidiosa y artera del enemigo de nuestras almas, Satanás.
3. Con el material anterior cuidadosamente anotado, estamos listos para formular
un bosquejo. Como se ha podido ver hasta aquí, la organización del material
bíblico es siempre un proceso fundamental e imprescindible para el estudio
provechoso. El Dr. Gray bosqueja el libro de Job en esta forma

1. El Prólogo Caps. 1, 2.
2. El diálogo Caps. 3 -31
3. Las palabras de Eliú Caps. 32 - 37
4. Las palabras del Todopoderoso Caps. 38 – 41
5. La respuesta de Job Caps. 42:1-6
6. El epílogo Caps. 42:7-1750

Para elaborar el bosquejo resulta ser de gran ayuda tomar en cuenta la división de
capítulos, párrafos y versículos, ya que el estudiante necesita encontrar las
unidades de pensamiento para irlos acomodando en forma organizada. En algunos
libros esta es empresa fácil, mientras que en otros pone a prueba nuestra paciencia.

Es útil también para la construcción del bosquejo darles un título corto, pero
descriptivo, a todos los párrafos del libro. Descubriremos que esto simplifica nuestra
labor.

Sugerencias generales para facilitar el trabajo con este método:


1. Cada vez que se lea el libro, léase completo y de una sola vez, a fin de mantener
frescos todos los detalles de su contenido.
2. No haga uso de libros de consulta. Satúrese solo del texto bíblico, y luche porque
su mente trabaje con diligencia en los descubrimientos necesarios.
3. Cada vez que lea el libro, procure enfocar la mente de un aspecto distinto de la
narración – puede ser el histórico, doctrinal, geográfico o biográfico.

49 Job 1 y 2; 42:7-17.
50 Ibid, págs 53- 54-

96
4. Al leer, transpórtese mentalmente a la época, las circunstancias y el trasfondo
del escritor.

D. EL MÉTODO CRÍTICO.

La palabra crítico proviene del término griego krino, que quiere decir juzgar. Así
entonces, se llama Crítica Bíblica a “la ciencia que busca por medio de una detallada y
cuidadosa encuesta, establecer las palabras exactas de los manuscritos originales de la
Biblia, por la evidencia externa de manuscritos, versiones y citas, y determinar la
composición, fecha, paternidad literaria, y valor histórico, según se encuentra juzgado
por la evidencia interna”51Se divide en dos clases o ramas principales: la critica baja, y
la crítica alta. Éstas también reciben los nombres de Histórica y Textual,
respectivamente. En vista de que estos últimos dos nombres son más descriptivos, los
emplearemos aquí.

Como su nombre lo indica, la crítica textual es la que se encarga de verificar la


exactitud del texto bíblico. Nuestra seguridad de que la Biblia es la Palabra de Dios se
encuentra basada principalmente en la confianza de que el texto original no ha sufrido
alteraciones al copiarse o traducirse. Sin embargo, no es fácil arribar a esta conclusión.
El monumental problema al cual se enfrenta el erudito bíblico especializado en la crítica
textual, lo describe Gordon D. Fae:
“La dificultad es una combinación de tres factores:
1) los originales, probablemente escritos en rollos de papiro, han desaparecido.
2) Durante más de mil cuatrocientos años, todas las formas de copiado
concebible, e hicieron cambios deliberados en el texto.
3) Hoy en día existen alrededor de 5 338 copias completas o en parte, copiadas a
mano, mas cientos de copias de algunas de las primeras traducciones hechas,
mas la evidencia de las citas bíblicas en los escritos de los Padres de la Iglesia
Primitiva. Sin embargo, no existen dos copias que sean exactamente iguales, y
mientras más grande sea el número de copias, mayor será el número de
diferencias (o variantes) entre ellas.

El problema del erudito, entonces, consiste en escudriñar todo el material,


descubrir los errores, y tratar de determinar lo que el autor bíblico inspirado
realmente escribió. Aun cuando esto se presenta como una labor formidable, y
una en la cual nunca se podrá obtener seguridad absoluta, el estudio cuidadoso
ha conducido a los eruditos a abrigar un noventa y cinco por ciento de seguridad
acerca de cómo leía el texto original”52.

5151 H. S. Miller; General Biblical Introduction, Houghton: The Word Bearer Press. Pág. 13. Usado con
permiso.
5252 Gordon D. Fee: Christiannity Today, June 22, 1973; pág. 7. Usado con permiso.

97
Por lo que toca a la crítica histórica, se ocupa de trabajar empleando los resultados de
la crítica textual. Aceptando como un hecho que se posee el texto correcto, procede a
confirmar las afirmaciones que el texto hace en relación con su paternidad literaria, a la
fecha en que se escribió, la veracidad de su mensaje, la unidad de su estructura
literaria, y declaraciones similares.

Aun cuando con todo derecho se pueden incluir ambos procesos críticos bajo el título
de un método para el estudio de la Biblia, en vista de que para trabajar en la crítica
textual se necesitan extensos conocimientos de griego, hebreo y arameo, enfocaremos
nuestro interés exclusivamente en el aspecto histórico o literario. Para tal efecto es
preciso elegir primeramente un libro que constituya la unidad básica de estudio. Luego
realizaremos el estudio investigando las siguientes áreas:

1. Paternidad literaria ¿Quién fue el autor de libro?


2. Destinatario ¿A quién escribió?
3. Lugar ¿En dónde se escribió?
4. Fecha ¿Cuándo se escribió?
5. Propósito ¿Cuál era el objetivo del autor?

1. Paternidad literaria. Para establecer la paternidad literaria de un libro de la Biblia, es


necesario depender de las evidencias que encontramos dentro y fuera de él. Éstas
reciben el nombre de evidencias internas y externas. En algunos casos la evidencia
sobre quién haya sido el escritor es profusa, mientras que en otros, escasea. Con este
fin se debe leer el libro buscando referencias directas o indirectas al escritor. Por lo que
toca a las evidencias externas, tendremos que depender del fruto de la investigación
bíblica realizada por los eruditos. Con tal fin es conveniente leer las obras de
introducción bíblica, o sobre crítica histórica.

2. Destinatario. En ocasiones es fácil determinar el destinatario, es decir, la persona o


personas a quienes se escribió el libro.
Así es el caso de la primera carta de Pablo a los Corintios, ya que lo menciona en su
introducción (I Co 1:2) pero en otros es un asunto complejo.
Howard F. Vos ilustra este problema: “en el caso de Gálatas, existe la controversia de si
fue dirigida a las iglesias del norte o del sur de Galacia;

… en Efesios se presenta la dificultad textual de la palabra Efesios que no aparece en


los más antiguos manuscritos;

… en Santiago, el lector deberá decidir a quiénes se refiere la expresión: “las doce


tribus que están en la dispersión”. Con frecuencia en todo el libro no se hace alusión a
ningún destinatario en particular, y el estudiante se enfrenta a la necesidad de

98
determinar a quién fue escrito, basándose en el tenor general del libro. Esto lo ilustra
especialmente el Evangelio según Mateo”53.

3. Lugar. Pocos libros de la Biblia mencionan dónde fueron escritos. Éste,


afortunadamente, es un asunto de carácter técnico del cual no depende la validez de su
contenido. Sin embargo, facilita la comprensión correcta de un libro, y si no es posible
determinarlo al estudiar sus páginas, cuando menos debemos familiarizarnos con las
opiniones de los eruditos por medio de libros de consulta.

4. Fecha. Las fechas en que se escribieron los libros de la Biblia sí son de importancia
estratégica, ya que con frecuencia se encuentran íntimamente ligadas al problema de la
paternidad literaria. Conviene establecer aproximadamente el año en que el autor
escribió el libro. No es raro que encontremos alusiones directas e indirectas de tipo
cronológico dentro del texto bíblico mismo, pero para ello debemos permanecer muy
alertas en la lectura. Observemos la manera como el Dr. Walter Dunnett decide la fecha
aproximada en que Pablo escribió la carta a los Colosenses: “Después del arresto de
Pablo en Jerusalén, al fin de su tercer viaje misionero (Hechos 21:30-36), Epafras vino
a verlo desde Colosas para informarle sobre las condiciones de la iglesia (Col. 1:8; 2:4 y
sig.). Si la fecha de la prisión en Roma es de los años 60 a 62 d. C., entonces la fecha
de esta carta puede fijarse alrededor de los años 60 ó 61 d.D.”54-

5. Propósito. Por último, nos interesa descubrir el propósito que el autor haya tenido al
escribir su libro. En el caso del Evangelio según Lucas, no es difícil hacerlo ya que su
autor claramente menciona su deseo de que “Teófilo” conozca bien la verdad “de las
cosas en las cuales has sido instruido” (1:4). Lo mismo pudiéramos decir de la Epístola
a los Gálatas, ya que el apóstol principia (1:6) indicándoles su sorpresa de que tan
pronto se hayan alejado de Cristo, etc., queriendo decir con esto que su objetivo era
corregir sus desviaciones doctrinales. Otros libros parecen haberse escrito
principalmente como un archivo histórico de acontecimientos, con el fin de guardar su
memoria para la posteridad55.
Mientras que en otros métodos de estudio bíblico se recomienda con insistencia que el
estudiante no recurra al auxilio de libros de consulta, en el caso del presente método lo
consideramos indispensable. La idea no es, claro está, hacer a un lado las Escrituras
para dedicarse a leer los resultados de la erudición bíblica. Más bien, con la Biblia en la
mano, avanzar comparando y verificando los argumentos de los estudiosos de la Biblia,

53 Howard F. Vos; Effective Bible Study, Grand Rapids: Zondervan Publishing House. 1956. Pág 41. Usado con
permiso.
54 Walter Dunnett; An Ouline of New Testament Suvey, Chicago: Moody Press, 1960. Pág. 105. Usado con permiso
55 Este es el caso con los libros históricos, o sean Josué, Jueces, Ruth, I y II de Samuel, I y II de Reyes, I
y II de Crónicas, Esdras, Nehemías y Esther, o también los Evangelios o los Hechos.

99
con el firme propósito de formarnos un criterio personal sobre aquello que nos parezca
más apegado a la integridad de las Sagradas Escrituras.

E. EL MÉTODO TIPOLÓGICO.

Esta forma de estudiar la Biblia encierra sorpresas insospechadas. Se convierte en una


aventura similar a la del viajero que recorriendo un camino montañoso, desde las
cumbres de la sierra contempla escenarios maravillosos. Todo es el mismo panorama,
pero el progreso de la carretera le permiten apreciarlo desde diferentes ángulos, a
distintas alturas, y bajo variados matices, descubriendo ante su vista rincones que en
un principio eran imperceptibles.

A diferencia de otros métodos que ya se ha sugerido, éste no es para los


aprendices. No recomendamos su uso cuando apenas se comienza a conocer el
contenido de la Biblia. Más bien, para ponerlo en práctica se exige un conocimiento
completo de las Escrituras.

Este sistema de estudio no es muy popular en nuestros días, sobre todo debido a los
abusos que con él se han cometido. Ya el Dr. Torrey nos advertía, diciendo: “no es
necesario decir que en algunos lugares se ha abusado con exageración de este método
de estudio. Pero esa no es razón para que lo descuidemos por completo,
especialmente si recordamos que no sólo a Pablo, sino aun a Jesús, le gustaba”56. Será
conveniente, pues, ejercer una moderación prudente en la práctica de este método.

La palabra típico, proviene del verbo griego typto, que significa golpear; y del término
typicos, que quiere decir la marca de un golpe, impresión, forma o tipo. Terry, en su
Hermenéutica Bíblica dice que los tipos “no son, hablando con propiedad, figuras del
lenguaje”, y agrega que “puede definírseles como figuras del pensamiento en las que
por medio de objetos materiales, se ofrecen a la mente vívidos conceptos
espirituales”57. Por lo que toca a las diversas clases de tipos, debemos mencionar seis:
de personas, de instituciones, de oficios, de acontecimientos, de acciones y de cosas.
Algunas recomendaciones fundamentales que se deben tener en cuenta para este
estudio son:
1. Estúdiense las reglas de la hermenéutica sobre la tipología.
2. Princípiese con los tipos más sencillos. Por ejemplo: los que se hallan en Éxodo
12 y en 1 Corintios 5:7,8.
3. Consérvese discreción y sentido común

56 Reuben A. Torrey; How Study the Bible for Createst Proft, Chicago: Fleming H. Revell, Co., 1896. Pág. 82. Usado con Permiso
57M. S. Terry: Hermenéutica Biblica. Buenos Aires. Editorial La Aurora, 1953. Pág. 102. Usado con
permiso.

100
4. Recúrrase a todas las referencias bíblicas que sea posible para respaldar la
interpretación de un tipo dado.

Para aquella persona que desee lanzarse de inmediato a poner en práctica este
método, le podemos sugerir los siguientes temas donde encontrará abundante material
de esta naturaleza: Adán como tipo de Cristo; Abraham como tipo de Dios; el sacrificio
de Isaac y el sacrificio expiatorio de Cristo; José y la vida de Jesucristo58.

En el libro del Éxodo encontramos multitud de tipos que giran alrededor de Cristo: el
Cordero Pascual; el paso del Mar Rojo; el maná, la roca de donde salió agua, el
Tabernáculo, el peregrinaje por el desierto, etc.

Elías es tipo de Juan el Bautista, mientras que el Rey David lo es de Cristo. Los
sacrificios del Antiguo Testamento apuntan hacia la cruz, la teocracia hacia el reino
venidero.

En fin, la manera como el mismo Señor Jesucristo empleó las Escrituras del Antiguo
Testamento para descubrir todo lo que allí se hablaba de él como tipo (Lc 24:27),
constituyen un irresistible incentivo, para que con la misma destreza nosotros
escudriñemos desde Moisés hasta los profetas, en búsqueda de alusiones a nuestro
incomparable Redentor.

EXPLORACIÓN.
1. Someta el primer capítulo de Nehemías a la observación del método inductivo.
Efectúe las cuatro fases de observación que allí se describen.
2. Empleando Romanos 12:1-15, practique los tres pasos del método analítico.
3. Lea toda la epístola a Tito varias veces. Anote lo que considere sea el tema
central. Anote entonces las referencias de aquellos versículos en los cuales se
desenvuelve el tema del escritor. Finalmente, bosqueje la epístola.
4. Utilizando el libro de Hechos, explique con amplitud los siguientes aspectos del
método crítico: El destinatario; la fecha; la paternidad literaria y el propósito.
5. Comparando las vidas de Elías y Juan el Bautista ( I R 17:19; II R 1 y 2:1-15; Mt
3:1-12; 11:7-15; Mr 1:1-8, Lc 1:5-25; 57-6: 3: 1-22; 7:24-35), obtenga de la vida
del primero todos los aspectos en que sea un tipo del segundo.

58 El libro de F.B. Meyer: José, el Amado, (Casa Bautista de Publicaciones) es, sin duda, el mejor estudio
tipológico sobre la vida de este célebre personaje. Lo recomendamos como libro de consulta para quien
desee llegar a dominar este método.

101
APLICACIÓN:
1. Lea el Salmo 1:1-3 y anote en un papel las aplicaciones prácticas que puede
hacer de este pasaje en su vida.
2. Separe un calendario en su mesa de estudio y marque los días del mes en que
observa su tiempo de estudio bíblico, y el tiempo invertido en ello cada día.
3. Hojee el capítulo dos de este libro y descubra cuántas actitudes y cuántos
nuevos hábitos ha logrado formar en su práctica de estudio bíblico.

EXAMEN:
|. ¿Cuál es la diferencia entre los métodos inductivo y deductivo?
2. ¿Cuáles son las siete preguntas que sirven como base de la observación del método
analítico?
3. ¿Cuál se considera la piedra angular del método sintético?
4. explique la diferencia entre la crítica histórica y la textual, y diga qué otro nombre
recibe cada una.
5. ¿Cuál es la definición etimológica de la palabra típico?

102
CAP 7. EL ESTUDIO DE LA BIBLIA SEGÚN SUS TEMAS.

BOSQUEJO
A. EL TEMA BIOGRÁFICO.
B. EL TEMA HISTÓRICO
C. EL TEMA PROFÉTICO
D. EL TEMA TEOLÓGICO
E. EL TEMA DEVOCIONAL.

MEDITACIÓN:
Lea los siguientes pasajes y reflexione sobre ellos:
[Link] 3:16
2. Salmo 119:33-40
3. Hebreos 4:12

Introducción: El estudio de la Biblia encierra tres graves peligros.

El primero consiste en el empeño de conocer su contenido apoyados solamente en la


inteligencia, y dependiendo del esfuerzo propio. Quien así lo hace, se encuentra en
el camino seguro del fracaso. Es absurdo tratar de sustituir con nuestros recursos
humanos el ministerio eficaz del Espíritu Santo. Él es el auténtico Autor de este
volumen sagrado, y nos ha sido dado como un Maestro divino para guiarnos “ a toda
verdad “ (Jn 16:31). El mejor método de estudio bíblico se volverá una decepción, y el
más brillante estudiante terminará frustrado, si se olvida o se hace a un lado al Espíritu
de Dios en su ministerio de iluminarnos al escudriñar su Palabra.

Un segundo peligro reside en estudiar la Biblia por un sentimiento de deber


religioso. Hay quienes la estudian creyendo almacenar méritos, y en esa forma
agradar a Dios. Otros lo hacen movidos por la creencia de que es su debe destilar toda
la información posible contenida en sus páginas. Y no falta quien lo haga imaginándose
que a manera de amuleto, puede acarrearle prosperidad y protección. Cuando se hace
con cualesquiera de estos propósitos, el estudio de las Escrituras se convierte en la
labor más tediosa, aburrida o insípida. El autor del Eclesiastés escribió: “El mucho
estudio es fatiga de la carne” (Ecl 12:12), y Pablo agregó: “la letra mata..”(2 Co 3:6). La
Biblia no se debe estudiar como un fin en sí misma, sino como un medio para un fin.
No es un libro que tan sólo se tenga que leer y aprender, sino más bien, uno que se
tiene que vivir. Los métodos de estudio bíblico pretenden enseñar al estudiante la
manera de adentrarse en la Escritura, con el propósito de que aprenda a vivirla y
no solamente a recitarla.

103
Y el tercer peligro grave consiste en estudiar la Biblia olvidando que fue escrita con
cierto propósito primordial: revelarnos a Jesucristo como Salvador del hombre. El
apóstol Pablo declara que el evangelio de Dios es “acerca de su Hijo” (Ro 1:1-3); y
especialmente el ministerio del Espíritu Santo se encuentra enfocado a este mismo fin.
Cristo declaró: “El me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber” (Jn
16:14). Todas las Escrituras apuntan hacia Jesús resucitado, “la imagen del Dios
invisible, el primogénito de toda creación; en él fueron creadas todas cosas…; todo fue
creado por medio de él y para él, él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él
subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el
primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Col. 1:15-
19). Los métodos deben ser herramientas para acrecentar nuestra destreza en la labor
de descubrir al Hijo de Dios en las páginas de la Escritura. La monotonía y la confusión
se desvanecen y la Palabra de Dios cobra vida y eficacia cuando entendemos que nos
fue dad para que por medio de ella lleguemos a conocer a Jesucristo.

Consideremos, pues, en este capítulo otros cinco métodos que además de reportarnos
beneficios positivos, nos evitarán caer en una de estas tres trampas.

A. EL TEMA BIOGRÁFICO.

Alguien ha dicho que éste es el método más sencillo de estudiar la Biblia, y que la
prueba de ello es que así se procura enseñarla a los niños. Tal vez sea verdad, pero si
tenemos la intención de hacer un estudio a fondo, no resultará tan fácil como se piensa.
Lo que sí podemos asegurar, es que éste puede resultar un estudio altamente
provechoso e inspirador. Se ha calculado que la Biblia menciona cerca de tres mil
personajes diferentes, cada uno de ellos con sus características específicas.

Quizá una de las razones por qué resulte tan fructífero este sistema, sea debido a la
variedad de los personajes bíblicos. Se habla tanto de hombres como de mujeres y
niños; los hay valientes y cobardes, perversos y santos: algunos alcanzaron gran
renombre, otros permanecieron en la obscuridad; de algunos se narran extensas e
interesantes biografías, mientras que otros prácticamente se pierden en el anonimato.
Pero lo que de ellos se narra, constituye una rica fuente de conocimientos en relación
con el plan de Dios para la humanidad.

Existen algunos puntos clave sobre los cuales debemos basar el estudio de un
personaje bíblico. No en todos los casos lograremos la información necesaria
correspondiente a cada aspecto, pero sí debemos hacer un esfuerzo por buscarla,
puesto que ello completaría la información biográfica. Los pasos son los siguientes:

104
1. El nombre. Lo primero que nos interesa es el nombre. Es preciso indagar su
significado, y para esto haremos bien en tener a la mano un buen diccionario
bíblico. Así se facilitará descubrir, por ejemplo, que Jorám quiere decir: “exaltado
por Jehová”; que la palabra Urim significa: “la luz de Jehová”, etc. También nos
interesa saber si en la Biblia se menciona algún apodo por el cual se conocía a la
persona, como en el caso de Jacobo y Juan, llamados por Cristo “hijos del
trueno” (Mr 3:17), o el apóstol Tomás, apodado “dídimo”. Por último, se deben
localizar todos los pasajes en la Escritura donde aparezca el nombre. Para esto
hay que emplear una concordancia, debiendo tener cautela y no confundir a un
personaje con otro, ya que no es raro que varios individuos se llamen igual. Así
sucede en casos como Natán, Zacarías, Jonatán, María, etc.

2. Los rasgos físicos. No hay que abrigar esperanzas de encontrar mucha


información a este respecto. Más bien será necesario poner a trabajar nuestra
imaginación. Aun cuando es posible equivocarnos, conviene que el estudiante se
forme una imagen mental del personaje: su complexión, facciones, estatura, tono
de voz, forma de vestir, personalidad, ademanes, etc. En algunos casos, la
Escritura es más explícita y detalla ciertos rasgos físicos del personaje, como en
la descripción que hace de Saúl (1 S 9:2), o en la de Absalom (II S 14:25), etc.
Mientras que en otros tendremos que recurrir a nuestra imaginación.

3. Antepasados y descendientes. En esta sección la búsqueda tiene que ver con


las características de los antepasados y los descendientes del personaje. En
algunos casos será posible retroceder varias generaciones, mientras que en
otros no se mencionan ni siquiera sus padres. El estudio debe abarcar también a
sus descendientes, tanto los inmediatos, hijos y nietos; como los lejanos, de los
cuales en algunos casos las Escrituras dan varias generaciones.

4. Su niñez y juventud. Aquí se estudia ya directamente la vida del individuo,


buscando acontecimientos o influencias que en una forma u otra moldearon su
carácter e influyeron decisivamente en la trayectoria posterior de su vida. Tres
aspectos de este periodo nos interesan particularmente. Primero, el hogar donde
nació y pasó los primeros días de su vida – la ocupación del padre, la influencia
de su madre, y su condición social, económica y espiritual. Segundo, los estudios
realizados – quiénes fueron sus maestros, cuáles sus intereses, etc. Y por último
qué otro tipo de preparación adquirió durante esta etapa de su vida, que haya
podido influir seriamente sobre su vocación y actividades posteriores. Aquí
cobran significado e importancia datos tales como los días que Nehemías pasó
en la corte real, los cuales seguramente le ayudaron a desarrollar un agudo
sentido de organización; los años que David pasó cuidando el ganado del ataque

105
de las fieras, que el prepararon para el tiempo en que tuvo que andar como
guerrero errante, etc.

5. Su ocupación. Estudiemos ahora su trabajo. Encontraremos que éste encierra


buen número de facetas diferentes, por ejemplo, los lugares donde trabajó. En el
caso del apóstol Pablo, lograremos una extensa lista de provincias y ciudades
que recorrió en su ministerio misionero. También los individuos con quienes
trabajó –así como los que hayan sido sus enemigos. Su ocupación seguramente
le ocasionó diversas crisis en su vida; valdrá la pena detenerse a analizarlas. Y
hasta donde sea posible, será útil tratar de determinar la edad que nuestro
personaje tenía, en la ocasión de los varios acontecimientos que se narran en la
Biblia sobre su ministerio.

6. Carácter. Lo que más importa de un hombre no es lo que hace, sino lo que


es; por tanto, su carácter es un aspecto clave del estudio. El Diccionario de la
Real Academia Española define el carácter como: “conjunto de cualidades
psíquicas y afectivas, heredadas o adquiridas, que condicionan la conducta de
cada individuo humano distinguiéndole de los demás”59. No debemos por tanto
abrigar ningunas esperanzas de conocer a un personaje bíblico, hasta que
hayamos considerado su carácter – sus virtudes, sus hábitos, su influencia sobre
los demás, las características que le permitieron vencer las dificultades a su
paso, etc. Y también los defectos, los hábitos negativos, y cualquier otro rasgo
de carácter que nos ayude a conocerlo mejor.

7. Su vida espiritual. En gran parte elegimos a un personaje para estudio por las
lecciones que su vida espiritual nos pueda ofrecer. El beneficio en este caso lo
podemos derivar al estudiar en detalle sus relaciones con Dios. Encontraremos
elementos positivos, como su obediencia, su madurez, su vida de oración, su fe
en Dios, su testimonio, su dedicación, etc. En algunos, sus experiencias de Dios:
sus sueños, visiones, manifestaciones, etc. Y algunas de las más importantes
lecciones en el plano espiritual, las constituirán ciertos elementos negativos
opuestos a los anteriores.

8. Influencias en su vida. Aquí dedicaremos tiempo a la consideración de todas


aquellas influencias ejercidas sobre la vida de nuestro personaje por individuos,
circunstancias y fuerzas que modelaron su vida, y al final jugaron un papel
definitivo en sus decisiones. Ejemplos de esto sería la influencia que Eva ejerció
sobre Adán; la de Dalila sobre Sansón; la de Elías sobre Acab; la de Moisés
sobre Josué; o la de Cristo sobre sus discípulos.

59 Diccionario de la Real Academia Española, edición de 1970..

106
9. Su influencia sobre los demás. Los hombres no son sólo receptores pasivos de
los efectos de circunstancias, fuerzas o personas, sino que voluntaria o
involuntariamente ejercen también una influencia definida sobre quienes los
rodean. De gran provecho será estudiar, por ejemplo, la influencia de Acán o de
Abraham sobre sus respectivos hogares; la de Moisés o Samuel sobre el pueblo;
o la de Pedro o Pablo sobre el mundo de su época. Su conducta y palabras
dejaron huellas dentro de su esfera de acción, y por medio de las Escrituras nos
legaron valiosas lecciones.

10. El pecado en su vida. Parte de la experiencia espiritual del individuo es, claro
está, sus luchas con el pecado. De algunos aprendemos cómo evitarlo y
vencerlo, mientras que otros son advertencias solemnes de lo que acarrea ceder
a él y encubrirlo. Debemos observar cuál fue el mayor pecado en su vida, los
pasos que le llevaron a él, y sus consecuencias, y otros pecados que también
hayan influido en él.

11. Conclusiones. Al estudiar los puntos anteriores, habremos acumulado


considerable información sobre el personaje bajo estudio. Ahora será
provechoso hacer una lista de las conclusiones obtenidas, dividiéndolas en dos
secciones: a) los ejemplos que debemos imitar, y b) los errores que debemos
evitar. Esto nos ayudará a aplicar a nuestra vida – y también a la de los demás-,
las lecciones aprendidas.

No es difícil darse cuenta de que este método puede resultar altamente provechoso.
Pero lo más admirable es que al estudiar los diversos personajes, llega uno a
encontrarse súbitamente en las páginas de la Biblia, con un individuo igual a
nosotros mismos. Alguien con experiencias, debilidades, luchas y circunstancias
similares; y llegamos a entendernos mejor a nosotros mismos a la luz de las
maravillosas enseñanzas de la Palabra de Dios.

B. EL TEMA HISTÓRICO.

En su extenso prefacio a la Historia del Cristianismo, Kenneth Scott Latourette dice: “No
nos sorprende que los cristianos eruditos repetidas veces durante los siglos, se hayan
dedicado a la historia de su fe, y que a la luz de la historia hayan tratado de entender
las naturaleza del hombre y el curso de la peregrinación de la humanidad” 60. Y la Biblia
se ha constituido en un infalible libro de historia para estos estudiosos. No fue escrita

60Kenneth Scott Labourette; Historia del Cristianismo, Vol. 1, El Paso, Texas: Casa Bautista de
Publicaciones, 1967. Pág 12. Usado con permiso.

107
con ese fin, pero sus narraciones se han verificado a través de los siglos,
encontrándoseles siempre veraces.

Para el progreso en la aplicación de este método, se recomienda un procedimiento


similar al sugerido para el Sintético; esto es, principiar con lo general, y avanzar
paulatinamente hacia lo detallado y minucioso. En este caso, la primera área de estudio
será la Biblia entera. Con esto queremos decir que debemos primero ubicarnos
históricamente en relación con todo el periodo bíblico, antes de concentrar nuestra
atención en el pasaje que específicamente nos interesa.

Así, por ejemplo, al Antiguo Testamento se le puede dividir en cuatro periodos


históricos principales:
1) De la creación, a la muerte de José en Egipto (Gn 1 al 50);
2) Del nacimiento de Moisés (Ex 1), a la conquista de la tierra prometida (Jos 24);
3) Del periodo de los Jueces (Jue 1), al exilio en Babilonia (Jer 39);
4) Del exilio en Babilonia (Neh 1), a la predicación de los profetas Zacarías y
Malaquías al pueblo restaurado después del cautiverio.

Cada una de estas secciones se puede dividir en otras más pequeñas, para facilitar la
comprensión del desarrollo histórico de las narraciones bíblicas.
Terminado esto, y auxiliados por un diccionario bíblico y por libros sobre historia
universal antes de Cristo, podemos elaborar una armonía entre la historia bíblica y la
historia de la humanidad durante los mismos periodos. En esta forma sabremos, por
ejemplo, qué naciones ocupaban la primacía mundial durante el tiempo en que David y
Salomón reinaban en Israel, o qué circunstancias imperaban en Palestina durante la
época cuando los filósofos Platón, Sócrates y Aristóteles vivían en Grecia, etc.

Una vez que contemos con el cuadro histórico general, podremos realizar un estudio
más detallado. Este se puede efectuar de tres maneras principales.
Primera, dedicándonos al estudio de un periodo específico de la historia bíblica. Por
ejemplo, el tiempo de los jueces. Aquí es posible adentrase en los detalles y
circunstancias de este lapso de la historia de Israel. El reino de Salomón sería otra
época rica en enseñanzas.

Estos periodos históricos pueden someterse a distintos énfasis de estudio. Por ejemplo:
a la investigación de los personajes que descollaron durante esta era; quiénes fueron,
por qué se distinguieron, sus contribuciones a la humanidad, la duración de su poder
público, etc. Se puede investigar el nivel cultural de la época: qué civilizaciones eran
prominentes, cuáles fueron los años de su importancia, cuáles sus rasgos culturales,
qué influencia tuvieron sobre otros pueblos, etc. Otras veces conviene explorar la senda

108
del estudio político y económico; o escudriñar la situación religiosa; o hacer un análisis
histórico-geográfico.

La segunda forma es estudiar la perspectiva histórica de un solo libro. La comprensión


exacta de algunos de ellos, en gran parte depende de los antecedentes que poseamos
sobre los eventos que allí se narran. Un ejemplo de esto es el Libro de Esther. La
pregunta inicial, y en cierto sentido fundamental al argumento del libro es: ¿Qué hacía
una joven judía como Esther en la corte de un rey poderoso y pagano? No es suficiente
contestar que el soberano la había mandado traer a su palacio. La doncella era
partícipe involuntaria en corrientes políticas que le llevaron a ocupar un lugar dentro de
la historia de la humanidad.

Otro ejemplo es el Libro de los Hechos, en el cual auxilia considerablemente efectuar


un repaso de las condiciones social, cultural, política y económica de la época, para
comprender los diversos movimientos dentro de la narración. Sólo así se entiende por
qué Pablo apeló a César (Hch 25:11); y por qué, si era judío, dijo poseer ciudadanía
romana de nacimiento (Hch 23:38).

Por último, se puede someter un solo capítulo al análisis histórico. Cuántos


emocionantes descubrimientos nos esperan al estudiar en esta forma, por ejemplo, el
capítulo 6 de la profecía de Isaías. Llegaremos a comprender por qué el profeta
principia el capítulo aclarando: “En el año que murió el Rey Uzías…” ¿Quién era Uzías?
¿Cómo llegó a ser rey? ¿Cuándo murió? ¿Qué importancia tenía esto para el profeta?
Éstas y otras preguntas a través del capítulo, ampliarán considerablemente nuestro
entendimiento de las Escrituras. Otro capítulo de similar interés es segundo del
evangelio según Lucas. Se mencionan allí varios personajes y eventos dignos de
análisis, por ejemplo: Augusto César (v.1); Cirenio, gobernador de Siria (v.2); el
empadronamiento (v.3); el acto de la circuncisión (v.21); los días de la purificación
(v.22); etc. A través de pasajes que también hablen de ellos, o en el caso de los
personajes que aparezcan en la historia universal, con la ayuda de libros de consulta,
podremos estudiarlos más a fondo.

Cualquiera de las tres formas anteriores que se siga, redundará en un conocimiento


más amplio y profundo del pasaje. Por otra parte, cuando se hayan agotado las
referencias históricas que dentro de la Biblia se hagan en el área de estudio, será de
gran valor emplear libros de consulta.

C. EL TEMA PROFÉTICO

Para muchos cristianos, hablar de profecía significa perder el tiempo. A algunos no sólo
no les interesa estudiarla, sino que aun le huyen, temerosos de caer en sutiles trampas

109
de interpretación que los lleven a exageraciones y distorsiones en su comprensión de
las Escrituras. Sin embargo, indiscutiblemente cada año que pasa nos acercamos más
y más a la consumación de los tiempos. Por lo tanto, sea cual fuere nuestra
interpretación profética, es importante y aun urgente, que nos entreguemos a un estudio
serio de la profecía bíblica. Además, no menos que una tercera parte de la Biblia está
dedicada a asuntos proféticos, de tal manera que si en verdad nos interesa llegar a
conocer la Palabra de Dios, irremisiblemente nos veremos obligados a dedicar una
buena parte de nuestro tiempo a ellos.

Por otra parte, es seguro que el temor y la desconfianza que generalmente se tienen a
los pasajes proféticos, se basan en un concepto equivocado de la naturaleza, el
propósito y los fines de la profecía.

Hay quienes creen, por ejemplo que la profecía es puramente la predicación de


acontecimientos futuros, lo cual es una estimación incompleta, pues ello es sólo una
parte de su contenido.

Más correctamente, profecía es la proclamación de la voluntad de Dios para los


hombres, y en ocasiones incluye el anuncio de algún evento futuro como parte del
cumplimiento de esa voluntad. Robert Ross dice: “La profecía no es la bola de cristal de
Dios dada a los hombres para saciar su curiosidad. Es la proclamación de su voluntad
soberana y amorosa para toda la creación, y su llamamiento a un pacto de fidelidad con
el pueblo que es llamado por su nombre, y el cual está listo para seguirlo sin el
conocimiento previo de hacia dónde le lleva. La esperanza que se ve, no es esperanza
(Ro 8:24). Hoy día, la iglesia necesita la profecía más que nunca, no para despertar un
sentimiento de insatisfacción con nuestra propia situación, y para encender los
corazones tibios con una esperanza vital en el glorioso mundo futuro de Dios, el cual
será dado a conocer en la aparición de nuestro Señor Cristo Jesús”61.

Un elemento muy importante en la comprensión adecuada de la profecía, es la ciencia


de la interpretación o hermenéutica, la cual equipa al estudiante con las herramientas
básicas, afín de que logre formarse un criterio sobre el significado del mensaje
profético. La falta de espacio y el propósito diferente nos impiden adentrarnos en una
amplia orientación sobre las reglas de la hermenéutica, pero no titubeamos en
recomendar muy enfáticamente, que para estudiar la profecía bíblica, el estudiante se
documente primero sobre las normas de esta ciencia, especialmente por lo que toca a
la interpretación de los pasajes proféticos.

61Robert Ross; Is Prophecy a Jigsw Puzzle, Christianity Today, April 13, 1973, Pág. 39. Usado con
permiso.

110
Estudiar la Biblia siguiendo este método significa la lectura repetida del libro o porción
deseada. Aun cuando en la primera lectura parezca un confuso laberinto de ideas,
personajes, lugares, etc., no debemos desmayar, sino seguir leyendo hasta lograr
organizar su contenido. El estudio habrá de seguir los siguientes pasos:

1. Las primeras veces que se lea, hay que buscar asiduamente lo que el pasaje
dice sobre las circunstancias reinantes. Es de gran importancia ubicarnos en el
medio ambiente del profeta; esto nos ayudará a entender por qué dijo lo que dijo.
2. En el principio se buscan también los temas principales del pasaje – los temas
en que el autor pon énfasis. Éstos se determinan observando las palabras y las
ideas que repite con mayor frecuencia.
3. La descripción de la personalidad y las características del mensajero también
interesan. Su temperamento, edad, nacionalidad, idioma, experiencias
espirituales, etc., revelarán la manera cómo pronunció sus mensajes.
4. Durante lecturas subsecuentes anotaremos lo más posible, la cronología del
pasaje profético: los años, días o meses en que fue pronunciado o escrito. En el
caso de libros enteros, el ministerio de un profeta pudo haber cubierto muchos
años, y será importante saber en qué épocas pronunció sus profecías.
5. Ahora enfocaremos la atención sobre los individuos a quienes se dirigió el
mensaje de Dios por boca del profeta. ¿Quiénes fueron? ¿cómo eran? ¿Qué
hacían? Éstas son preguntas fundamentales para comprender por qué fue
necesario que Dios les hablara.
6. Se deben buscar también los propósitos que Dios haya tenido para enviar a su
mensajero. ¿Cuál era el plan de Dios? ¿Cómo pensaba lograrlo? ¿Se lo revela al
pueblo? ¿Qué alternativas les presenta Dios en cado de que ellos no acepten
seguir sus caminos?, etc.
7. Enseguida se debe trabajar exclusivamente en los mensajes proféticos.
Primeramente, será bueno aislarlos, ya sea por medio de círculos en la misma
página, o copiándolos en hojas aparte. El propósito es considerar cada uno por
separado, permitiendo que la palabra misma hable sin la influencia de otras
ideas.
8. El siguiente paso será comparar cada mensaje con pasajes similares o paralelos
en otras partes de las Escrituras. Hay que observar las diferencias en los varios
sitios donde aparece. Un buen ejemplo es el mensaje profético de Cristo en
Mateo 24, el cual narran también Marcos y Lucas, pero n distinta forma.
9. Por fin arribamos a la delicada tarea de clasificar el contenido de los distintos
segmentos de la porción bajo estudio. Será preciso clasificarlos cuando menos
en dos categorías principales:
a) Los pasajes proféticos y los didácticos.
b) Los mensajes que ya se hayan cumplido, o los que aún están por cumplirse.

111
10. Una vez formado un criterio sobre el mensaje de la profecía, resta solamente
elaborar las conclusiones y aplicaciones personales. No podemos olvidar que el
estudio persigue un propósito de carácter personal y no puramente literario ni
científico, por tanto, lo que logremos oír de la voz de Dios a través de la
investigación, redundará en edificación y madurez propias.

D. EL TEMA TEOLÓGICO.

Tarde o temprano, la tarea del estudiante bíblico le llevará a considerar las afirmaciones
teológicas en las Escrituras. Como en el caso de la profecía, a muchas personas les
espanta tener que enfrentarse al problema de lo teológico. Pero no existe razón para
ello.
Después de todo, la teología no es más que el estudio de las enseñanzas contenidas
en la Biblia. Frecuentemente se le denomina también como la ciencia que estudia a
Dios. Sobre este particular Myer Pearlman explica: “¿Por qué es que definimos la
teología o doctrina con el nombre de ciencia”? Se denomina ciencia al arreglo
sistemático y lógico de hechos autenticados.

Se denomina ciencia a la teología porque consiste en hechos o verdades relacionadas


con Dios y las cosas divinas, presentadas en forma lógica y ordenada.
¿Qué relación existe entre la teología y la religión? El vocablo “religión” se deriva de
una palabra latina que significa ligar; en otras palabras, la religión representa aquellas
actividades que ligan al hombre a Dios en cierta relación. La teología es conocimiento
acerca de Dios. De manera entonces que la religión es una práctica, mientras que la
teología es conocimiento.

La religión y la teología deben marchar unidas de la mano en la experiencia bien


equilibrada; empero en la práctica son separadas a veces, de manera que uno puede
ser teólogo sin ser verdaderamente religioso sin poseer un conocimiento sistemático de
las verdades doctrinales”62.
Por otra parte, debemos agregar que la teología cristiana no es simplemente
especulación sobre la persona de Dios. Si así fuera, sería de todas las ciencias la más
difícil e incomprensible, puesto que no podemos emplear a Dios como substancia de
laboratorio sujeta a análisis o investigación. El material con el cual trabaja la teología es
la Escritura. Es la Biblia “la cantera de donde se desprenden las verdades gloriosas
utilizadas en la construcción del edifico de la doctrina cristiana”63. De allí que los

62 Myer Pearlman, Teología Sistemática, Miami: Editorial Vida, 5a. edición, 1968, Pag. 6. Usado con
permiso.
63 H. Orton Wiley, Paul T. Culbertson; Introducción a la Teología Cristiana, Kansas City; Beacón Hill

Press, 1948, Pág 34. Usado con permiso.

112
reformadores protestantes acentuaron el papel de las Sagradas Escrituras como la
base y fundamento de la teología.

Lohfink explica la naturaleza del acercamiento de la teología al texto bíblico de esta


manera: “Mientras que las ciencias naturales parte, por regla general, de hechos y
observaciones no lingüísticas, y el lenguaje sólo juega en ellas un papel en el proceso
del conocimiento y en la transmisión de los resultados… y aquí sobre todo en lenguaje
matemático…; por su parte, las ciencias del espíritu, prescindiendo de nuevo de casos
especiales, parten de hechos que son de carácter lingüístico: son textos. Las ciencias
que viven de textos tienen como tarea especial la interpretación De allí que el estudio
teológico consista en descubrir, agrupar, comparar, organizar e interpretar las
declaraciones halladas en la Biblia.

Si como hemos dicho antes, la Biblia es la base de la doctrina del cristianismo, es


imprescindible que el cristiano, además de otros métodos practique el teológico,
buscando cimentar debidamente su fe, y a fin de prestarle un fundamento sólido a sus
creencias. Especialmente el pastor, el predicador, el maestro o el misionero, deben
familiarizarse con esta forma de estudio, pues de ello dependerá en mucho la solidez
de su predicación y enseñanza. René Padilla levanta un dedo acusador en este sentido
diciendo: “una de las características más comunes de la predicación en las iglesias
evangélicas en la América Latina, es su falta de raíces bíblicas. Pese al común
asentimiento a la autoridad de la Biblia, en la práctica hay una falta pasmosa de
seriedad frente a la revelación escrita. El texto es usado a menudo como pretexto,
como un trampolín desde el cual los predicadores lanzan sus peroratas y exhortaciones
sin preocuparse mayormente por establecer la relación entre éstas y el texto escrito” 64.

Para estudiar la Biblia de acuerdo con este sistema, se ponen en práctica cuatro pasos
definidos. Cada uno de ellos, a la vez que es progresivo, pretende llevar al estudiante a
la médula doctrinal de la porción elegida.
1. El descubrimiento. No es raro que leamos muchas veces algún pasaje bíblico
sin percatarnos de que contiene profundas enseñanzas doctrinales. Tómense,
por ejemplo, las palabras de Pablo a los efesios en relación a la actitud del
esposo hacia su mujer: “Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino
que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia” (Ef. 5:29). Por
concentrarnos en la enseñanza sobre el matrimonio, a veces pasamos por alto la
clara indicación sobre Cristo, quien también cuida y sustenta a la iglesia. Por eso
decimos que el primer paso del estudio consiste en descubrir las declaraciones
teológicas del pasaje.

64René Padilla; El Debate Contemporáneo sobre la Biblia. Barcelona: Ediciones Evangélicas Europeas.
1972. Pág. 138. Usado con permiso.

113
Existen tres tipos de enseñanzas doctrinales que hay que descubrir:
Primero las explicitas; es decir, aquellas que obvia y claramente aparecen ante
nuestros ojos. ¿quién puede pasar por alto, por ejemplo, las instrucciones
doctrinales de Pablo sobre la resurrección en 1 Co 15?. Observemos cómo en el
versículo 20 se declara que el Cristo resucitado “primicias de los que durmieron
es hecho”. En el 21, que así como la entró mundo a través de un hombre,
“también por un hombre la resurrección de los muertos”. Y en el 22, que así
como todos los hombres mueren en Adán, o por culpa de Adán, “también en
Cristo todos serán vivificados”. Este tipo de enseñanzas las vamos entresacando
del texto para agruparlas en una lista. Cuando se estudia un libro entero de la
Biblia, o un pasaje extenso, es preferible separarlas así, puesto que interesa
localizar los principales temas teológicos. Esta forma de trabajo no llevará, por
ejemplo, a descubrir que el tema central de la segunda carta a los
Tesalonicenses consiste en una explicación acerca del retorno literal y visible de
Cristo al mundo. O podemos encontrar varios temas dentro de un solo libro. Por
ejemplo, la primera carta de Pablo a los Corintios, imparte enseñanzas sobre las
divisiones en la iglesia (1:10 – 4:21), los escándalos dentro de la iglesia (5:1 –
6:20), el matrimonio (7:1-40), la libertad cristiana (8:1 – 11:1), el atavío de las
mujeres (11:2 – 16), la comunión del Señor (11:17-34), los dones espirituales
(12:1 – 14:40), la resurrección (15), y la ofrenda para los santos (16:1-4).

En segundo lugar, hay enseñanzas implícitas, o sean aquellas que se


encuentran contenidas directamente dentro de declaraciones bíblicas, y por lo
tanto, sin necesidad de explicación. Sobre este particular, el Dr. Tenney señala la
manera cómo Pablo no trata de probar la existencia de Dios en su carta a los
Gálatas, pero por sus declaraciones sobre el Creador se sobreentiende que
existe. Y explica: “la presencia y actividad divinas en el mundo y en la iglesia se
dan por supuestas, al igual que su existencia y los atributos de su ser se
declaran de un modo implícito en el lenguaje usado”65.

Abundan en las Escrituras las enseñanzas teológicas de esta clase. Entre ellas
están las que se refieren a la inspiración de la misma Biblia, la personalidad de
Dios, su interés por la raza humana, su poder, etc. Claro que para descubrirlas
el estudiante tendrá que desarrollar práctica en esta tarea, y aguzar los sentidos
para arrancarle el texto todo lo que tiene escondido.

65Merrill C. Tenny; Gálatas, la Carta de la Libertad Cristiana, Grand Rapids: TELI. Pág. 121. Usado con
permiso.

114
La investigación nos debe llevar, en tercer lugar, a los elementos teológicos que
aparecen en el libro o pasaje, representados en palabras claves, y que en
realidad representan temas enteros de interés doctrinal.

Tómense, por ejemplo, las palabras gracia, fe, ley, pecado, mundo, amor,
justicia, etc. Cada uno de estos términos no solamente encierra un profundo
significado, sino que constituye un eslabón en la prolongada cadena de
enseñanzas doctrinales sobre el particular, que Dios ha desparramado por toda
la Biblia. Preciso será entonces seguirle el rastro a estos vocablos, tratando de
encontrar todo lo que sobre ellos se enseña.
2. La comparación. La lista de enseñanzas doctrinales que hayamos compilado en
el proceso anterior, servirá para iniciar las labores de confrontación entre las
diferentes declaraciones del texto. Esto significa que no solamente cada tema es
importante en sí, sino que adquiere mayor importancia aun cuando tomemos el
tiempo para compararlo con otros que aparecen en el mismo pasaje o libro. El
capítulo 16 del Evangelio según Juan es un magnífico ejemplo de esto. En él,
Cristo combina enseñanzas sobre la persona del Espíritu Santo y sobre sí
mismo, de tal manera que al comparar las declaraciones sobre estos dos
grandes temas, obtenemos un cuadro más completo, claro y comprensible del
mensaje que Cristo trataba de comunicar a sus discípulos. Ese es el caso
también de las enseñanzas de Pablo sobre la ley y la gracia en Gálatas. Sólo
cuando comparamos una doctrina con la otra, podemos arribar a un punto de
vista equilibrado sobre lo que la Biblia en esa porción nos enseña, y la
comparación se vuelve todavía más interesante si observamos la forma en que
los diferentes autores hablan de ciertas palabras o doctrinas. Por ejemplo, la
palabra fe no se usa con igual sentido en Romanos que en Hebreos; así en otros
casos.

3. La organización. Reunidas ya todas las enseñanzas doctrinales de un


segmento bíblico, el siguiente paso consistirá en su organización. Una forma de
proceder a esto puede ser organizando el material contenido en cada párrafo,
para más tarde unir los párrafos en un solo bosquejo general. He aquí un
ejemplo de cómo Howard F. Voss bosqueja una parte de la carta a los
Colosenses:

1. Sus Nombres
1.1. Cristo Jesús, 1:1 – significa misión y humanidad.
1.2. Señor Jesucristo, 1:3 – significa señorío, misión, humanidad.
1.3. Cristo es el Señor, 3:24.
1.4. Amado Hijo, 1:13.
1.5. Cabeza del Cuerpo, 1:18, 24.
115
2. Sus atributos
2.1. Personalidad.
2.1.1. Creador, 1:16.
2.1.2. Hijo, 1:13.
2.1.3. Primogénito de entre los muertos, 1:18.
2.1.4. Perdonador, 2:13.
2.1.5. Objeto de nuestro servicio, 3:24.
2.2. Omnisciencia.
2.2.1. Todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, 2:3.
2.3. Santidad.
2.3.1. Imagen del Dios Invisible, 1:15.
2.3.2. Objeto de fe, 2:5.
2.3.3. Él es perfección, 1:2866.

4. La interpretación. El último paso en el método teológico consistirá en encontrar el


significado de las palabras del escritor. A esto le llamamos interpretar. Este es un
procedimiento imprescindible en todo estudio bíblico serio, ya que existe una notable
diferencia entre lo que el escritor ha dicho, y lo que quiso decir. Por ejemplo, Cristo dijo:
“vosotros sois la luz del mundo” (Mt. 5:14), pero quiso decir: que vuestras vidas brillen y
se destaquen entre los demás. Por eso Bernard Ramm nos advierte: “En nuestra
interpretación debemos descubrir el significado de un pasaje, y no atribuirle uno “a
priori”. Feliz el hombre que puede acercarse a su Biblia tan libre de predilecciones,
prejuicios y predisposiciones como le sea posible, humanamente hablando. La tarea del
intérprete es determinar el significado de la Biblia, y no verificar sus prejuicios
personales”67.

La manera de obtener el significado de las palabras en el pasaje, es por medio del


contexto. Es necesario familiarizarnos lo más posible con él. Como hemos explicado
antes, éste comprende los versículos, párrafos y aún libros y divisiones situados antes y
después del pasaje que estudiamos. En este caso sin embargo, es estratégico que
como parte de ese contexto tomemos también muy en cuenta otros pasajes o libros que
el mismo autor haya escrito. Sus pensamientos sobre el mismo tema o temas afines,
nos auxiliarán notablemente para interpretar o descubrir el significado de sus palabras.
Tras la interpretación y con los resultados de nuestro estudio a la mano, procedemos
finalmente a la aplicación de la verdad teológica descubierta. Ya leímos lo que el
escritor dijo, con la ayuda del contexto hallamos lo que quiso decir, y ahora

66 Howard F. Voss; Effective Bible Study, Grand Rapids: Zondervan Publishing House, 1971, Pág 83.
Usado con permiso.
67 Bernard Ramm: Protestant Biblical Interpretation, Buker Book House, 1950, Pág. 84 y 85. Usado con

permiso.

116
reflexionamos en las circunstancias prevalecientes y determinamos en qué áreas de
nuestra vida se aplican esas enseñanzas.

E. TEMA DEVOCIONAL.

En capítulos anteriores se ha sugerido que no todos los métodos son adecuados para
todas las personas en todas las circunstancias, y que por tanto, un estudiante no debe
pretender utilizarlos todos para realizar su estudio de la Biblia. De acuerdo con el
propósito que se tenga, algunos métodos le serán más útiles que otros. Pero lo cierto
es que en un sentido muy real, todos los métodos anteriores no vienen a ser sino
únicamente preparación para que el estudiante arribe a esta última forma de estudiar
las Escrituras. A ello se debe que a este sistema de estudio se le ha llamado “la
coronación de todo estudio”.

Se conoce este método con el nombre de “devocional”, porque acentúa el estudio con
el fin de producir la edificación de la vida espiritual del cristiano, llevándole a una
experiencia más real de su conocimiento de Dios, y de su entrega personal a Él.
Naturalmente que a través de los otros métodos ya explicados, también podremos
derivar inspiración y edificación interior, pero los demás nos auxilian más para
comprender diferentes aspectos del texto bíblico, o para poner atención a detalles que
de otra manera pasarían desapercibidos, mientras que en éste, el objetivo único es
producir una mayor devoción de nuestro ser a Dios y a su Hijo Cristo Jesús.

El gran predicador escocés Roberto Murray McCheyne (1813-1843), escribió:


“Lee tu Biblia regularmente, por supuesto; pero trata de entenderla, y aún más, de
sentirla. Lee varias partes, y no tan sólo una a la vez. Por ejemplo, si está leyendo
´Génesis, lee también un Salmo; o si lees Mateo, lee también un poco de una epístola.
Haz de las palabras de la Biblia una oración. En esta forma, si estuvieras leyendo el
Salmo 1, coloca tu Biblia sobre la silla ante ti, híncate y ora, “oh, Señor, concédeme la
bienaventuranza del hombre que no “anduvo en consejo de malos”. Esta es la mejor
forma de conocer el significado de la Biblia, y de aprender a orar”68.

Este tipo de estudio lo podemos practicar por lo menos de cuatro maneras:


1. Progresivo. Para un gran número de cristianos, estudiar la Biblia significa
únicamente leerla progresivamente de Génesis a Apocalipsis.
Desgraciadamente, no se puede con justicia llamar a esto un estudio si lo único
que se hace es leer, subrayando algunos versículos o palabras que edifican o
llaman la atención. Indudablemente que el hábito de leer de esta manera es
loable, pero si la persona no se detiene periódicamente para estudiar distintos

68Andrew A. Bonar, Memorts of McCheyne, Chicago: Moody Press, Vol. 1. Págs. 17, 18. Usado con
permiso.

117
pasajes importantes, de poco provecho le será tal práctica. Por eso es
recomendable para los que leen progresivamente la Escritura, que cuantas
veces sea posible hagan una pausa en la lectura y dediquen varios días aun
semanas, si fuera necesario, a la consideración, investigación, meditación y
estudio de ciertos pasajes importantes.

Parece ser que quienes así estudian la Biblia han adoptado el plan de leerla en
un año, y de allí su interés de continuar leyendo regularmente sin interrupciones
todos los días. El plan es bueno, mientras no nos impida profundizarnos lo más
posible en las Escrituras. Por lo tanto, si el estudiante practica este tipo de
lectura, se recomienda cualquiera de estos dos procedimientos:
a) Que el tiempo que se dedica cada día para la lectura, se divida permitiendo la
oportunidad tanto de continuar la lectura regular, como de regresar al pasaje
que hemos elegido para estudiar.
b) Que se prolongue el tiempo asignado para leer toda la Biblia, y en lugar de
limitarnos a un solo año, fijemos un lapso más amplio, quizá de tres años,
avanzando sólo conforme vayamos estudiando pasajes interesantes que
vayan dejando provechosas enseñanzas para nuestro espíritu.

2. Práctico. Una segunda forma de realizar el estudio devocional, consiste en


analizar pasajes que sean adecuados a nuestro interés o a nuestra necesidad
espiritual. Es por todos sabido que en ocasiones se despiertan dentro de nuestra
alma inquietudes, sobresaltos o angustiosa hambre espiritual, que nos orilla a
buscar a Dios con una dedicación y ansiedad fuera de lo común. En tales
ocasiones sería absurdo entregarnos a una lectura progresiva de la Biblia de
Génesis a Apocalipsis, pues las genealogías u otros pasajes complicados
producirían hastío o decepción.

Otras veces pueden ser problemas en el hogar o en los negocios los que nos
agobian; o dificultades con los hijos, escasez económica, enfermedad, molestas
dudas, tentaciones, y cuántas experiencias más. Y por si fuera poco, no sólo
experimentamos lo negativo, sino que en ocasiones también sentimos la
necesidad de un mensaje para las épocas de bonanza y oportunidad; cuando
vamos a iniciar un viaje, cuando principiamos un nuevo trabajo; cuando los hijos
comienzan un ciclo escolar; cuando estrenamos casa; cuando cumplimos años,
cuando hay un aniversario, etc.
Con la ayuda de una concordancia, o de las referencias en los márgenes de la
Biblia, podremos localizar innumerables pasajes que nos produzcan aliento, paz,
serenidad o fe para los vaivenes de la existencia humana.

118
3. Pastoral. La vida cristiana no es una emoción momentánea; es un proceso que
dura toda la vida. Por eso los cristianos necesitamos el constante cultivo de la
experiencia interior con Dios. Para obtenerlo, nada mejor que “el buen Pastor”
nos conduzca a “aguas de reposo”, y nos lleve a descansar en “lugares de
delicados pastos”.

Hay un libro que Dios parece haber incluido en la Biblia con ese solo propósito:
el libro de los Salmos. Si el cristiano no comprende todo el resto de las
Escrituras, este libro sí lo entiende. En la mayoría de las Biblias, otras páginas
pueden aparecer en blanco y sin uso, pero las de los Salmos se encuentran
marcadas, ajadas y aun frecuentemente con las señales de lágrimas vertidas por
el impacto de la Palabra de Dios sobre el cuitado corazón humano.

El Dr. Billy Graham constantemente dice a los cristianos en sus cruzadas, que
hace muchos años se formó el hábito de estudiar diariamente una porción de los
Salmos, además de su lectura o estudio en alguna otra parte de la Biblia. Ha
encontrado la que produce la invariable edificación del alma, y les exhorta a que
hagan lo mismo. Naturalmente que otros libros, además de los Salmos, se
prestan también para un estudio de esta naturaleza.

Entre ellos están Deuteronomio, 1 y 2 de Samuel, Nehemías, Proverbios, Isaías,


Jeremías, Oseas, los Evangelios y las Epístolas; y de éstas últimas
particularmente la dirigida a los Hebreos.

Este tipo de estudio puede realizarse, por ejemplo, observando y clasificando


todas las promesas contenidas en un pasaje. Es conveniente en ocasiones
asignar diferentes categorías como promesas personales; para la familia; para la
nación; en relación con necesidades económicas, persecución, enfermedad, etc.
También resulta provechosa la observación y el estudio de las oraciones, o la
vida de oración de los personajes en el libro bajo estudio. Resulta de gran
utilidad escribir las oraciones enteras como aparecen en el texto bíblico, y
sujetarlas a un meticuloso examen. Naturalmente que al finalizar nuestra
investigación, concluiremos formulando las aplicaciones pertinentes a nuestra
vida personal.

4. Personal. Las Escrituras serán a nuestro corazón “dulces como la miel”, sólo en
la medida en que logremos localizar entre sus páginas a Jesucristo, el Hijo muy
amado del Padre, en el cual él tiene su contentamiento. Este tipo de estudio
devocional consiste en la consideración de la persona de Jesucristo, y no de
aplicar la Biblia a nosotros en lo personal. El himnólogo escribió: “Cristo es el
tema de mi canción”. Y también es el tema central, principal y supremo de las
119
Escrituras. Decía Robert Murray McCheyne: “La única medicina para un corazón
frío es una mirada al corazón de Cristo”69. Y el escritor de Hebreos nos instruye
diciendo: “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí
mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”. (He. 12:3). Será
preciso entonces estudiar lentamente cada versículo, cada frase, cada palabra,
en busca de alguna sombrea de la persona de Cristo sobre las páginas
sagradas.

Una vez elegida la porción que deseamos estudiar, la cual puede ser un libro, un
capítulo, un párrafo o un versículo, procedemos a establecer primero la similitud
entre las circunstancias en que vivían los personajes del pasaje, y las de los
tiempo de Cristo. También podemos anotar las características personales del
Señor Jesús que se encuentran reflejadas en las vidas de los personajes que
nos encontramos estudiando. Y por último, es posible establecer paralelos entre
los acontecimientos en la vida de Jesucristo y los de la porción bajo estudio.

EXPLORACIÓN:
1. Efectúe un estudio sobre Pablo en el libo de los Hechos. Organice la información
que allí encuentre, y escriba un resumen describiendo al célebre apóstol.
2. Formule un análisis histórico de la profecía de Hageo. Dedique especial atención
a los templos mencionados en el capítulo 2.
3. En el capítulo 30 de Ezequiel encuentre los siguientes elementos:
a) Las circunstancias de aquella época.
b) Los temas principales del capítulo.
c) La personalidad y características del profeta.
d) La cronología del capítulo.
e) Las características de las personas a quien fue dirigida la profecía.

4. Formule una lista con las enseñanzas sobre la segunda venida de Cristo en los
capítulos 4 y 5 de 1 Tesalonicenses. Destaque las enseñanzas implícitas y
explícitas, y organice el material elaborando un bosquejo.
5. Analice el Salmo 89 y clasifique los versículos de acuerdo con los siguientes
tipos de estudio devocional: a) Práctico; b) Pastoral; c) Personal.

APLICACIÓN:
1. Lea y medite en la vida de Bernabé, en Hechos 11:19.30: 1-3 y 14. ¿Qué
cualidades encuentra en él que hacen falta en su vida?
2. Reflexione en los conceptos de Pablo sobre la libertad cristiana en I Co 8:1-11:1,
y anote por separado arasen las que no ha apropiado esa libertad.

69 Ibid. Vol. II, Pág. 61.

120
3. Formule una lista con los nombres de los libros de consulta que necesita adquirir
para su biblioteca personal, y hágase el propósito de comprar cuando menos uno
cada mes.

EXAMEN:
1. ¿Cuáles son los tres graves peligros que ofrece el estudio de la Biblia?
2. ¿Cuáles son los cuatro periodos históricos en que se puede dividir el Antiguo
Testamento?
3. ¿De qué se ocupa la hermenéutica?
4. ¿Cuál es el material con el que se trabaja la teología?
5. ¿Cuáles son algunos libros de la Biblia que se prestan para el estudio
devocional?

121
Capítulo 8. COMO MARCAR EN LA BIBLIA

BOSQUEJO
Preparación de las marcas.
A. LINEAS.
1. Subrayados.
2. Rayas marginadas.
3. Líneas conectiva en círculos.

B. SÍMBOLOS
1. Signos.
2. Iniciales.
3. Figuritas.

C. REFERENCIAS
1. Al margen.
2. Referencias adicionales.

D. NÚMEROS.
1. Significado.
2. Eventos, personas, promesas.

E. NOTAS.
1. Resúmenes.
2. Comentarios al margen.
3. Palabras en otras versiones o idiomas.

MEDITACIÓN.
Lea los siguientes pasajes y reflexione sobre ellos:
1. Jeremías15:16.
2. Salmo 12:6
3. Salmo 119:169-176.

122
COMO MARCAR LA BILBIA.

Se cuenta de un pastor, años atrás, quien cariñosamente acostumbraba reprender a


sus feligreses, diciéndoles: “¡Que sus Biblias estén cubiertas de polvo por fuera, no
quiere decir que estén apolilladas por dentro!”. Cuan atinadamente ilustran estas
palabras el hecho de que la negligencia y la superficialidad en el estudio y
consideración de las Escrituras, son culpa nuestra, y no significa de ninguna manera
que la Biblia sea un libro inútil o anticuado. La Palabra en sí, como ya lo dijera el
escrito del libro a los hebreos, es “viva” (He. 4:12), y de ella fluye con perenne vigor el
manantial regenerador de vida eterna para los hombres de todos los tiempos.

El secreto para lograr perforar la certeza de la letra que mata, y alcanzar los veneros de
la Palabra que vivifica, reside en la tenacidad y la constancia en el estudio. Por otra
parte, la experiencia a través de los años ha enseñando a los estudiosos de este
volumen sagrado, cuan importante es llegar a desarrollar un sistema sencillo, pero
lógico y práctico, de marcar la Biblia, facilitando así su estudio y aprovechando al
máximo las horas invertidas en su investigación.

Sin embargo, se debe proceder con cautela ya que es posible llegar a señalar tan
profusamente la Biblia, que las marcas se vuelven más importantes que su contenido
original. Es conveniente recordar que la Biblia no se marca con el fin de adornarla. No
faltan por allí cristianos que con entusiasmo ardiente, pero fugaz, desarrollan una
obsesión por colocar marcas, trazar líneas, pintar palabras, escribir notas y algunas
otras señales espectaculares de tal manera que al abrir su Biblia en página tras página
nos encontramos con un despliegue multicolor de indicaciones que distraen y
deslumbran la atención del texto bíblico. Más bien, debemos tener en mente que
nuestro interés al marcar las páginas de la Escritura persigue cuando menos tres
propósitos definidos.

El primero consiste en aprovechar al máximo el trabajo realizado. Las marcas y notas


deben ser puramente el resultado de los descubrimientos hechos durante nuestro
estudio. De poco valor sería que subrayáramos pasajes, o llenáramos el margen de
cada página con las observaciones que son fruto del estudio de alguna otra persona.
Por otro lado, sería una verdadera lástima que tras ardua investigación, no
almacenáramos en alguna forma todo el caudal de sabiduría que hemos ido
descubriendo paso a paso.

El segundo propósito es el auxilio que las notas y marcas pueden prestar a nuestra
memoria. A menos que poseamos una mente enciclopédica, o una memoria fotográfica,
123
será materialmente imposible retener tantísimos conocimientos, datos, nombres, citas,
etc. De allí la necesidad de que conforme avancemos, vayamos marcando los datos
más importantes, para que llegado el caso, podamos regresar y encontrarlos con
facilidad.

El tercer objetivos que perseguimos, es facilitar la organización del material leído con
propósitos de estudio. Un vez tras otra, durante la consideración de los varios métodos
de estudio bíblico, acentuamos la necesitad de bosquejar o resumir el pasaje bajo
estudio. Esto será sencillo si durante nuestras repetidas lecturas, vamos marcando o
numerando los diferentes conceptos vertidos por el autor. Si establecemos un sistema
de marcar comprensible y organizado, podremos con la sola mirada ubicar de inmediato
las secciones claves de un capítulo o párrafo, y como resultado, nuestro estudio se
facilitará y los resultados serán más satisfactorios.

A. LINEAS.

Las líneas constituyen un valioso auxiliar en las observaciones del texto bíblico. Las
podemos utilizar como señales sencillas, pero elocuentes, de lo que hemos
descubierto. De esta forma, sin duda que la más común es el subrayado de
palabras, oraciones o versículos enteros. Esto se hace generalmente cuando se
quiere destacar la importancia de cierto trozo del texto. Al subrayar, debemos tener
cuidado de que la línea se fina y recta, evitando manchones, o empalmarla sobre las
palabras.

Un útil sistema empleado por muchos estudiantes de las Escrituras, consiste en


subrayar empleando lápices de diversos colores, de acuerdo con el tema del pasaje.

Tan variada puede resultar esta forma de marcar, que es posible desarrollar todo un
sistema propio de colores con sus respectivos significados. Para decidir el uso de
estos colores, es preferible, hasta donde sea posible, seguir algún tipo de relación
entre el color y el tema de las palabras que se subrayan.

Por ejemplo: el azul para pasajes que hablen del cielo; el rojo en aquellos que se
refieran a la sangre de Cristo; el negro, pecado; el morado – color de la realeza-
para alusiones a la segunda venida del Señor Jesús; el amarillo, que simboliza el
sol, para pasajes sobre Dios; y el verde para los que hablen sobre el Espíritu Santo.
Por supuesto, esta lista puede aceptar toda clase de modificaciones. Y de acuerdo
con los temas que ocupen nuestra atención, podemos cambiar el significado de
cada color, aplicándolo, por ejemplo, a referencias a los ángeles, el pueblo de Israel,
Satanás, la vida cristiana, el Reino de Dios, etc. En cualquiera de estos casos,

124
conviene anotar al principio de la Biblia, o al margen del libro bajo estudio, la clave
que vamos a seguir, para evitar olvidos o confusiones posteriores.

Las líneas pueden usarse también para colocar señas marginales en el texto. Quizá
sólo queremos llamar nuestra atención a un pasaje destacado, o desarrollar una
escala de valores por estas señales.

En este caso, por ejemplo, una línea recta al margen puede significar: “importante”;
una curvilínea: “muy importante”; una angular: “de gran importancia”; y una igual a
ésta, pero con una flecha adentro: “lo más importante”. A éstas se pueden añadir las
líneas quebradas, la doble línea y las líneas diagonales sobre el texto.

He aquí ejemplos de cada una:

RECTA:
Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro;
¡hermoso precio con que me han
apreciado! Y tomé las treinta piezas
de plata, y las eché en la casa de
Jehová al tesoro. – Zac. 11:13

CURVILÍNEA:
Todo esto vino sobre el rey
Nabucodonosor. – Dan 4:28

ANGULARES:
Las palabras de Jehová son palabras
Limpias, como plata refinada en horno
de tierra, purificada siete veces.

CON FLECHA:
Y tocó su mano, y la fiebre
La dejó; y se levanto, y les
Servía.- Mateo 8:15.

125
QUEBRADAS.

Pero a media noche, orando Pablo


y Silas, cantaban himnos a Dios; y
los presos los oían.- Hch. 16:25.

DOBLES:
No os olvidéis de la hospitalidad,
porque por ella algunos, sin
saberlo, hospedaron ángeles.
He. 13:2

DIAGONALES:

Indefectiblemente diezmarás todo


el producto del grano que rindiere
tu campo cada año. – Deut 14:22

La tercera forma de usar las líneas es trazarlas por encima del texto para que nos
sirvan a manera de conectivos. Varios pueden ser los propósitos para emplear este tipo
de marca: Uno, ir uniendo palabras que se repiten a los largo del pasaje. Otro, cuando
deseamos ir marcando el progreso del pensamiento del autor, expresado ya sea a base
de preposiciones, frases enteras o eventos. Ejemplo de lo primero es la repetición de la
frase, “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”; que aparece en
Apocalipsis 2:7, 11,17, 29: 3:6, 13 y 22. También en Habacuc 2 aparecen seis “Ayes”
en los versículos 6,9, 12,15 y 19, los cuales se pueden unir con líneas, encerrando cada
palabra en un círculo. Un ejemplo del segundo caso sería el pasaje de Hebreos2:14-17,
en donde marcaríamos el progreso del pensamiento del escritor en esta forma:

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre,

él también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte

al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

y librar a todos lo que por temor de la muerte estaban durante toda la

vida sujetos a servidumbre.

126
Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la

descendencia de Abraham.

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos

para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios

se refiere, para expiar los pecados del pueblo”.

Una última manera de emplear líneas es con el uso de flechas.

Una línea trazada de una palabra a otra puede parecernos muy descriptiva
por el momento, pero si volvemos al pasaje varios meses después, es
probable que haya perdido su significado porque tengamos dificultad en
recordar lo que teníamos en mente cuando lo marcamos.

Aun cuando las flechas no son infalibles, sí encierran un concepto más


definido del tren de pensamiento del escritor, que capturó nuestra atención y
nos llevo a marcarlo.

Obsérvense a continuación cómo puede aplicarse esto en un ejemplo de


Romanos 4:17-22:

“como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes)


delante de Dios, a quién creyó, el cual da vida a los muertos, y
llama las cosas que no son, como si fuesen.
El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre
de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así
será tu descendencia.
Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya
como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la
matriz de Sara.
Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino
que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente
convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que
había prometido;
Por lo cual también su fe le fue contada por justicia”.
127
B. SÍMBOLOS.

Los símbolos representan para nosotros lo que las señales en los caminos para el
automovilista. Pueden advertirnos de lo que está por suceder, o marcar una zona
en donde es preciso detenerse, bajar la velocidad o cambiar de ruta. Son un
auxilio de tipo visual que encierran un gran significado y expresan mucho con una
sola figura. Tampoco en este caso existe una lista de símbolos que debamos
seguir rigurosamente,: más bien, cada estudiante formula los propios, eligiendo
aquellos que para él sean más fáciles de distinguir o identificar.

A la primera categoría de símbolos les llamaremos signos, ya que son pequeños


dibujos que se colocan al margen del texto, y que encierran un significado
especial. Por ejemplo, podemos emplear una cruz ( ) cuando encontremos
alguna alusión a ella. Un círculo pequeño con el número uno adentro puede
significar la persona de Dios Padre; el 2, el Hijo de Dios; y el 3, la tercera Persona
de la Trinidad. Un triángulo puede marcar una referencia a la Trinidad.

Una corona, el ministerio real de Cristo; un pescado, la iglesia cristiana; un libro


abierto, la Biblia, y así en otros casos.

Las iniciales constituyen también una gama interminable de símbolos útiles para
el estudio. Cada quien puede usar las que más prefiera., Una E, puede significar:
Evangelio; V.C.: Vida Cristiana; I:inspiración de las Escrituras; R: resurrección; O:
oración. Para los predicadores o seminaristas, S.H. puede significar sugerencia
homilética para trabajo futuro; P: promesa; y en casos de descubrir una lección
personal, podemos emplear P.M.: que representa: ¡para mí!

Además de los anteriores, en ocasiones será preciso emplear otra serie de


símbolos; pero en lugar de colocar éstos en el margen, los situaríamos más bien
alrededor del número del versículo. A éstos les llamamos símbolos geométricos,
porque emplean las figuras del cuadro, rombo, círculo y triángulo. Se les puede
asignar el significado más conveniente, pero sería bueno que usáramos el cuadro
en versículos que contengan material sobre el atributo de la justicia de Dios; el
rombo, el atributo del amor; el círculo, el atributo de la eternidad; y el triángulo, el
de la santidad. En el mismo orden, es posible también asignarles en otros casos,
el significado de algunas experiencias del individuo, tales como la conversión, el
arrepentimiento, el perdón o la intercesión.

128
C. REFERENCIAS.
El uso de las referencias constituye otro sistema efectivo para marcar. Llamamos
referencia a una cita de la Escritura acompañada de una letra pequeña en la parte
superior del renglón, que se usa para referirse a otra cita. Por ejemplo, en la Versión
de Reina-Valera 1960 aparece en Eclesiastés 2:8 la referencia en la siguiente forma:
“… y de toda clase de instrumentos de música”, y al pie de la página estas
referencias: “a2:4-8; 1 R. 10:23-27; II Cr. 9:22-27”. Obsérvese que la cita “2:4-8” se
refiere al pasaje que nos encontramos leyendo en Eclesiastés, mientras que las dos
referencias que aparecen enseguida, nos indican que este pasaje se refiere a I R.
10:23-27; II Cr. 9:22-27. De ahí su nombre: “referencias”.

Uno de los secretos para obtener el mayor provecho posible de las Escrituras,
consiste en armonizar el contenido bíblico de tal manera que ciertos pasajes
confirmen, aclaren o amplíen aquel que estamos estudiando. Existen dos maneras
diferentes de hacer uso de las referencias a fin de marcar las Escrituras. La promesa
consiste en ir anotando al margen del pasaje aquellas referencias bíblicas que tengan
relación con él y que nos puedan ayudar en la comprensión general del tema bajo
estudio.

Algunas ediciones de la Biblia ofrecen un considerable número de referencias, pero


siempre será necesario ir agregando otras que convengan a nuestros intereses. Si el
estudiante es muy trabajador, logrará acumular abundantes referencias en los
márgenes entonces será necesario organizar ese valioso material, para que no venga
a ser un simple amontonamiento de abreviaturas y números que a las pocas semanas
resulte incomprensible. A fin de evitarlo, se puede colocar un círculo alrededor de las
referencias que correspondan a un solo tema en el pasaje, y con una línea unirlo al
pasaje al cual se encuentran relacionadas.

D. NÚMEROS
No hay duda de que los números encierran un significado especial en las Escrituras.
Algunas personas han dedicado tanta atención a la numeración bíblica, que han
formulado un sistema entero para la interpretación de la profecía, o que creen haber
encontrado la fórmula secreta para la comprensión de toda la Biblia. Sin necesidad de
que hagamos de esto una ciencia, sí creemos conveniente que el estudiante serio
preste atención a los números empleados en las Escrituras, pues en ocasiones
pueden encerrar valiosas enseñanzas. Los eruditos de la Biblia han descubierto que
ciertos números parecen encerrar cierto significado, o se les emplea en relación con
ciertos conceptos. Por ejemplo, el número 1 es el número que simboliza la creación, y
nos habla de la suficiencia de Dios para formar todas las cosas sin el auxilio del
hombre. El número 3 es el que representa a la Trinidad, recordándonos la cantidad de
Personas que la componen. El número 5 simboliza responsabilidad, mientras que el 6
129
es el número del hombre, y lleva consigo la idea de aquello que está incompleto, y por
lo tanto defectuoso. Al 7 se le conoce como el número perfecto o completo. El 12
tiene que ver con la administración gubernamental; el 40 es el número de las pruebas
o tribulaciones, y así a otros se les ha asignado cierto simbolismo.

Teniendo en cuenta estos significados de ciertos números, podemos complementar


nuestras notas al margen del pasaje, si al encontrar uno de estos números por sí solo,
o en forma de personas, cosas, ciudades, etc., conviene colocar el número en el
margen dentro de un pequeño cuadro, para distinguirlo de una cita. En esta forma, a
simple vista sobresaldrá el hecho de que en ese pasaje contamos con un número
cuyo significado puede ser importante para la comprensión total de toda la sección.

En otros casos, los números son útiles al estudiar pasajes históricos repletos de
personajes, sitios geográficos o acontecimientos. Es de gran auxilio a la memoria
emplear generosamente los números para marcar en el margen los sitios, personas o
eventos en orden progresivo, de tal manera que no se pierda el hilo de lo que el autor
o está tratando de decir, ni su importancia. Esto también se aplica a los pasajes en
que el texto contiene promesas importantes, o simplemente declaraciones progresivas
sobre un mismo tema.

E. NOTAS.
Finalmente, debeos decir una palabra sobre el uso de las notas como medio para
marcar durante el estudio bíblico. El mayor obstáculo para la práctica de este último
sistema de marcas, consiste en la falta de espacio adecuado en los márgenes de las
Biblias. Por otra parte, a la larga esto puede constituir una verdadera ventaja, pues de
otra manera no faltaría quien agregara a la Escritura notas tan copioso, que
substituyeran en volumen al texto bíblico. Es posible utilizar las notas de tres maneras
diferentes.

Primero, conviene escribir un pequeño párrafo al principio de cada libro de la Biblia,


en el cual se incluya el nombre del autor, la fecha en que se escribió el libro, el
destinatario, el propósito y cualquier otro dato básico que ayude a la comprensión de
su contenido. Con frecuencia la interpretación de un pasaje depende en gran parte de
los datos anteriores, por eso conviene anotarlos con claridad, para que sea fácil
ubicarnos de inmediato en el contexto del libro.

La segunda forma de emplear las notas consiste en añadir breves comentarios


conforme surjan espontáneamente en el momento del estudio. En lugar de confiar en
que la memoria retenga las reacciones que la Escritura ha estimulado, es preferible
anotar nuestros pensamientos al margen, impidiendo así que escapen para siempre.

130
Naturalmente que en casos en que las notas sean abundantes, conviene mejor hacer
uso de un cuaderno para almacenar el fruto del estudio.

La tercera forma en que podemos emplear las notas para el estudio, es comparando
el pasaje con la forma en que aparece en otras versiones bíblicas. Por medio de
iniciales como “B.A.”, para indicar la Biblia de las Américas, podemos anotar que en
esa Biblia se usa alguna palabra que describe con mayor claridad o exactitud el
significado del texto. Y esto, naturalmente, incluye la anotación de palabras en Biblias
en otros idiomas. Si el estudiante se encuentra familiarizado con algún dialecto, o con
uno o varios de los idiomas modernos, es importante que durante el estudio consulte
las Biblias en esas lenguas, y al encontrar cualquier término que ayude a la
comprensión del texto bíblico, lo incluya al margen del pasaje.

Para concluir diremos que estas diversas maneras de marcar las Escrituras, nos
ayudarán a mantener la fragancia del mensaje conforme el Espíritu nos hable a través
de la página impresa. A la vez, las impresiones sobre el texto y en los márgenes del
volumen sagrado, serán mudas evidencias de que el estudio ha ido dejando huella en
nuestra mente y en nuestro corazón.

Pero el proceso del estudio bíblico no habrá aún concluido. A pesar de aprender
fielmente todas las enseñanzas que aquí se han presentado, de practicar los métodos
sugeridos y ser esmerados en el estudio, habrá todavía muchas porciones bíblicas
que permanezcan en el misterio. El Dr. V. Raymond Edman escribió: “por medio de la
razón tratamos de establecer la diferencia entre la verdad y el error; pero nuestra
investigación y razonamientos están sujetos a la finitud humana. La Biblia declara que
“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que
Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos la reveló a nosotros por el
Espíritu”. Lo que la investigación no puede descubrir, y lo que la razón no puede
comprender, puede ser nuestro por medio de la revelación dada a un hijo de Dios por
el Espíritu Santo. De Él, el Señor Jesús dijo a sus discípulos en el aposento alto la
última noche que se reunieron: “Aún tengo muchas cosas qué deciros, pero ahora no
las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la
verdad”. Conforme reflexionamos en la Palabra de Dios y la creemos, nos damos
cuenta de que existen muchas cosas que están más allá de nuestra comprensión; y
por ello miramos al Autor mismo para que nos lo enseñe”.70

Es por eso que las orientaciones y sugerencias contenidas en este libro serán
efectivas, sólo a la medida en que hagamos una diligente aplicación a nuestra vida de

70V. Raymond Edman; But God, Grand Rapids: Zondervan, Publishing House, 1962, Pág. 108, 110. Usado con
permiso.

131
lo que Dios nos enseñe por medio del estudio regular de su Palabra. Será así que
nuestra vida experimentará una gradual transformación, y nuestro carácter cristiano
adquirirá madurez, a través de la desbordante riqueza de la Palabra de Dios.

EXPLORACIÓN:
1. Lea el primer capítulo de 1 Pedro, y subraye todas las alusiones al Espíritu
Santo, el pecado, la sangre de Cristo, el cielo y Dios.
2. En Santiago 5, coloque al margen iniciales en los versículos que hablen sobre la
oración, la vida cristiana, o una promesa.
3. En Marcos 9:1-13, escriba en el margen cuando menos tres referencias para
cada versículo, cuidando de que cada una se encuentre vitalmente relacionada
con el contenido del versículo.
4. Lea los capítulos 27 y 28 de Hechos, y coloque al margen números progresivos
que indiquen los varios lugares tocados en el viaje que Pablo hizo como
prisionero de Cesarea a Roma.

APLICACIÓN:
1. Formule una lista con las actividades en que usted pudiera compartir el resultado
de su estudio bíblico regular. Estas pueden ser aquellas en las cuales ya toma
parte, tales como una clase de Escuela Dominical, la predicación, etc., o algunas
en las que usted se pudiera iniciar si es que no mantiene una vida cristiana
activa, como por ejemplo, un círculo de estudio bíblico en el hogar, el altar de
familia, una clase de Escuela Dominical, etc.

EXAMEN:
1. Mencione e ilustre cinco diferentes tipos de líneas que podemos emplear para
marcar un pasaje.
2. ¿cuál es la diferencia entre los “signos” y los “símbolos geométricos”?
3. ¿Qué uso pueden tener las referencias al margen?
4. ¿Cuál es el simbolismo asignado a los siguientes números: 1, 5, 12, 40?
5. ¿De qué maneras podemos usar las notas al marcar la Biblia?

132
APÉNDICE I
SOBRE LA ELABORACIÓN DE BOSQUEJOS.
1. DEFINICIÓN.
Un bosquejo es la organización escrita de los conceptos en un pasaje, de
acuerdo a su importancia y desarrollo lógico. Se le llama también “esqueleto”,
pues exhibe la estructura fundamental del texto.

2. DISTINTOS TIPOS.
a. Cronológico: Bosquejo en el cual se sigue el orden de los acontecimientos según
el tiempo (hora del día, día del mes, año, etc.) en que se efectuaron, Job 1:13-
22. Es posible también elaborar este tipo de bosquejo a la inversa. Véase Mt.
3:23-38.
b. Geográfico: Bosquejo en el cual los puntos principales consisten en los sitios
geográficos donde se desarrollaron ciertos acontecimientos o el personaje
expresó ciertos conceptos. Los libros de Éxodo, 1 Samuel y Hechos se prestan
para este tipo de bosquejo.
c. Temático: Estructura de los pensamientos de acuerdo con un tema. Este tipo de
bosquejo no sigue necesariamente el orden lógico del pensamiento del escritor,
sino tan sólo establece varios conceptos sobre un mismo tema expresados en el
pasaje. En el siguiente ejemplo, obsérvese que el orden en que se colocaron
estos conceptos no alteraría para nada la verdad del pasaje:

1 Corintios 1:1-3.
1. Dios nuestro Padre – v. 2
2. Padre de nuestro Señor Jesucristo – v.3
3. Padre de misericordia – v.3
4. Dios de toda consolación – v.3.
d. Homilético: Organización de un pasaje con propósitos de comunicación oral a
través de la predicación. El bosquejo homilético difiere de un bosquejo de
estudio en que existe una introducción, ilustraciones y una conclusión –
aplicación.
e. Lógico: Estructura que se apoya en las relaciones existentes entre los varios
elementos de una pasaje, y el desarrollo progresivo de los pensamientos del
escritor. Este tipo de bosquejo avanza hacia una meta definida, pretendiendo
probar la veracidad de algún argumento. Ejemplo:

Una penosa derrota – Josué 7:1-12.


A. Causas:
1. Cometieron prevaricación – v.1
2. Menospreciaron al enemigo – v. 3.
B. Resultados:

133
1. Humillación – v.6
2. Confusión – vs. 7, 9
3. Derrota permanente – v. 12

3. USOS.
a. El bosquejo no es la meta del estudio, sino tan sólo una valiosa herramienta
para organizar el desarrollo lógico de un pasaje, establecer el orden de
importancia de los distintos conceptos, y sus relaciones entre sí. Es sólo un
medio para un fin.
b. Se usa para resumir y organizar el resultado del estudio. Esto significa que
debe elaborarse sólo después de que el estudiante se ha empapado de los
objetivos, el tren de pensamiento y el significado de las palabras del escritor.
c. La utilidad de un bosquejo reside en gran parte en que integre todos los
elementos de un pasaje, tanto las ideas principales como los pensamientos
secundarios.
d. El bosquejo sirve para organizar los pensamientos del pasaje sobre un tema,
pero es posible encontrar varios temas en un solo pasaje. A esto se debe
que sea posible elaborar diferentes bosquejos basados en una misma
porción de la Escritura estando todos ellos correctos. Si el estudiante se
apega a las reglas fundamentales en su construcción del bosquejo, no debe
sentir que el suyo sea inferior al de otras personas, ya que pueden haber
varias formas de bosquejar un mismo pasaje.

4. REGLAS.
a. Elijase un tema central. Este puede ser el título del bosquejo, y a él deberán
subordinarse todas las ideas. El bosquejo consistirá entonces en probar la
forma como el escritor desarrolla los diferentes conceptos sobre ese tema.
b. Desarróllese una subordinación lógica. Esto significa que cada idea incluida
en el bosquejo debe colocarse por orden de importancia en el lugar
correspondiente. Será preciso pues analizar cuidadosamente aquellas ideas
que dependen de, o se apoyan en conceptos expresados anteriormente.
Ejemplo:
I. Idea fundamental.
A. Primera idea subordinada a la primera idea fundamental.
1. Primera idea que depende de la primera idea subordinada a la
primera idea fundamental
2. Segunda idea que depende de la idea subordinada a la primera
idea fundamental
B. Segunda idea subordinada a la primera idea fundamental.

II. Segunda idea fundamental.


134
A. Primera idea subordinada a la segunda idea fundamental.
1. Primera idea que depende de la primera idea subordinada a la
segunda idea fundamental.
2. Segunda idea que depende de la primera idea subordinada a la
segunda idea fundamental.
a. Idea secundaria que se apoya en la segunda idea que
depende de la primera idea subordinada a la segunda idea
fundamental.
b. Idea secundaria que se apoya en la segunda idea que
depende de la primera idea subordinada a la segunda idea
fundamental.

Obsérvese que los números romanos I y II representan los puntos principales o ideas
fundamentales. Las letras mayúsculas A y B constituyen las ideas más importantes
bajo el número romano a que corresponden. A su vez, los números arábigos 1 y 2,
representan las distintas ideas para explicar alguna de las ideas importantes
clasificadas en letras mayúsculas, y así sucesivamente.
c. Manténgase la unidad del pensamiento. Las ideas fundamentales marcadas con
números romanos en el ejemplo anterior, deben exhibir unidad entre sí. Igualmente las
ideas subordinadas (A y B), y las ideas dependientes (1 y 2). Cada inciso debe ser un
desarrollo de la idea expresada en el punto superior anterior.
d. Consérvese el balance estructural. El uso de los distintos números y letras, y su
posición en el papel es estratégico para la elaboración de un buen bosquejo. El orden
que se debe seguir es el siguiente:
1.
A.
1.
a.
o bien, la numeración decimal:
1.
1.1.
1.1.1.
[Link].
[Link].1.
e. Respétese la interpretación del pasaje. Debemos cuidarnos de la tentación de forzar
el pasaje a que se ajuste a nuestro bosquejo. Cuando tal cosa sucede, violamos el
significado del pasaje. El bosquejo debe ser tan sólo la organización de los pasos que
el autor tomó para explicar sus pensamientos, ¡y no la forma como nosotros
quisiéramos que lo hubiera dicho!
f. Empléese el bosquejo para organizar y resumir. No se pierda de mente que el
objetivo del bosquejo es sintetizar. Si se tienen muchos incisos y sub-incisos, lo más

135
probable es que la estructura esté defectuosa. La expresión de las ideas debe ser
concisa, extractando el concepto fundamental para la comprensión del pasaje.

5. EJEMPLO:
EL PROPÓSITO DEL NUEVO NACIMIENTO.
1 Pedro 1:3-7
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande
misericordia nos hizo renacer para…”

I. Alentar una esperanza viva – v.3

II. Obtener una herencia incorruptible – v.4.

A. Incontaminado – v.4.
B. Inmarcesible – v.4
C. Reservada – v.4
1. En los cielos – v.4
2. Para vosotros – v.4
a. Guardados mediante la fe – v.5.
b. Mediante el poder de Dios – v.5.

III. Alcanzar la salvación final – v.5


A. Preparada para el tiempo postrero.
B. En el cual nos alegramos.
1. Aunque ahora seamos afligidos.
a. Por un poco de tiempo.
b. Si es necesario.
2. En diversas pruebas.
a. Para probar nuestra fe.
b. y dar alabanza, gloria y honra a Jesucristo.

136
APÉNDICE II
PASAJES SUGERIDOS PARA ESTUDIO
LIBROS
Nehemías.
Marcos
Tito
Filemón
Josué

137
CAPÍTULOS

El Reino de los Cielos - Mateo 13


El Pan de Vida - Juan 6
La Seguridad - Salmo 91
El Cielo - Apocalipsis 21
La Liberación - Salmo 18
Satanás - Ezequiel 28
La Resurrección - 1 Co 15
La Visión de Abdías - Abdías.

PÁRRAFOS
La Transfiguración - Lc 9:28-36.
Los deberes conyugales - 1 P 3:1-7
El pago de los diezmos - Mal 3:6-12
Crucifixión y muerte de Jesús - Mt 27:32-56.
Josué designado sucesor de Moisés - Nm 27:12-23
El poder del amor - Cnt. 8:5-7
La grandeza de Jehová - Dt 11:1-7
La misericordia de Jehová - Lm 3:22-24
La fe que vence al mundo - I Jn 5:1-5
Anuncio de la caída de Nínive - Nah 1:15-2:12.

VERSÍCULOS
“¿Qué Dios como tú, …” - Miqueas 7:18
“Me invocará, y yo le responderé, …” - Sal 91:15.
“Unánimes entre vosotros…. “ - Ro. 12:16.
“Mas yo, con voz de alabanza…” - Jonás 2:9
“ Y Jehová respondió a Samuel…” - 1 S 16:7.

PALABRAS:
“Bienaventurado” en el libro de Salmos
“Creer” en el Evangelio según San Juan.
“Obras” en la Epístola de Santiago.
“Santidad” en el Pentateuco.
“Sabiduría” en los libros Poéticos.

MÉTODO INDUCTIVO
El libro de Ruth
Hechos 10
Los Mensajes a las 7 iglesias - Apoc 2 y 3.
138
La Tentación de Jesús - Mt 4:1-11
La Rebelión de Absalón - 2 S 13-18

MÉTODO ANALÍTICO
La Segunda Epístola de Juan.
La conversión de Saulo - Hech 9:1-19
El Valle de los Huesos Secos - Ezequiel 37:1-14.
La Ley y el Cristiano - Gá 3:6 – 5:15.
La Reconstrucción del Templo - Hageo 1

MÉTODO CRÍTICO.
La Epístola de Judas.
Eclesiastés
La Profecía de Nahúm
1 Epístola de Pablo a Timoteo.
Carta a Tito.

MÉTODO SINTÉTICO.
La Profecía de Oseas.
Esdras.
Epístola a los Colosenses.
Evangelio de Marcos
Josué

MÉTODO TIPOLÓGICO:
Jacob tipo de la nación judía - Gn 25:19 – 49:33
La tierra prometida tipo de la vida cristiana - Josué 21:43-45
Jonás tipo de Cristo - Jon 1 y 2; Mt 12:38-42
Abraham tipo de Dios - Gn 12 – 25:11; Ro 4; Gá 4:21-31
David tipo de Cristo - 1 S 16:31.

TEMA BIOGRÁFICO
La vida de Moisés.
La vida de Samuel
La vida de Pedro
La vida de Bernabé
La vida de Gedeón.
TEMA HISTÓRICO:
El Reino de Salomón 1 R 1:28-11:43
La conquista de Palestina por Nabucodonosor 1 R 24:1, 10-17, 25; Jer. 39.
Los viajes misioneros de Pablo Hech 13 – 21-16.
139
El nacimiento de Cristo Lc 1:26 – 2:40
El Reinado de Esther

TEMA PROFÉTICO
Las profecías mesiánicas en Zacarías.
La profecía de las setenta semanas. Dn 9:20-27.
Predicciones de Cristo sobre su retorno Lc 17:20-37
Profecías sobre el día del Señor Joel 2:28-32; 1 Ts 5:2-4; II P 3, Jud 18.
Profecía sobre el Milenio - Apoc 20.

TEMA TEOLÓGICO
La humillación de Cristo Fil 2:5-11
La Iglesia como el Cuerpo de Cristo en Efesios.
Cristo la Cabeza de la Iglesia en Colosenses.
La doctrina del Pecado en Romanos.
La justicia de Dios en los Profetas Menores.
El concepto mesiánico de Isaías.

TEMA DEVOCIONAL
Si se experimenta el dolor Juan 14.
Si existe el desaliento Salmo 27
Si se ha caído en pecado Salmo 51
Si hace falta el valor Josué 1
Si se necesita la seguridad Romanos 8
Si existe el temor a la muerte Jn 14 y 20; 2 Co 4,5.
Si se padece enfermedad Salmo 116.
Si el luto nos visita Jn 11, 1 Co 15; Apoc 21.
Si la tentación acosa Salmo 139
Si las preocupaciones nos abruman Mt 6:19-34.
Si hace falta cultivar la oración Lc 22:39-46; Hch 4:23-31; 12:6-19; He
4:14-5:10; 10:19-25.

PARA NUEVOS CRISTIANOS:


La realidad del nuevo nacimiento Juan 3
Una explicación de la salvación Romanos 10
La seguridad de la vida eterna 1 Jn
El crecimiento en l vida cristiana Filipenses 3
Victoria en la tentación Mt 4:1-11
La unción del Espíritu Santo Juan 16
La vida de oración
Lucas 11:1-13.
140
PARA CRISTIANOS MADUROS
El costo de nuestra salvación Isaías 53
La gloria de nuestra justificación Romanos 5
La necesidad de la santidad Romanos 6.
El camino del descarriado Jeremías 3.
Victoria a través de la consagración Génesis 32
La responsabilidad de la mayordomía 2 Co 8 y 9.

PARA OBREROS CRISTIANOS


Los requisitos para el servicio Juan 13.
La ineludible responsabilidad Ezequiel 33
El Manual del Obrero Lucas 10
El ejemplo del ganador de almas Hechos 8
Poder en el servicio cristiano 2 Reyes 2
Lecciones de Cristo sobre la oración Jn 17
Los obreros que triunfaron por la fe. Hebreos 11
Estímulo para el corazón apocado Isaías 35.

PARA SEMINARISTAS:
Las exigencias del discipulado Lucas 9
Consejos en contra del desaliento 1 Reyes 19
La necesidad de la humildad. Lucas 18
Advertencias para no perder el poder Jueces 16.
Reglamento del soldado cristiano Ef 6.
Secretos para ser un gran líder Éxodo 3
El significado del servicio cristiano 2 Timoteo 2

141

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