LEYENDAS Y TRADICIONES DE EL ORO
Paccha, nuestro cantón Atahualpa culturalmente constituye un soporte
fundamental, de nuestra identidad nacional así, lo confirman los
asentamientos de la tribu Cañari, en el área cantonal entre 1533-1535
cuyas costumbres fueron originando nuevas formas de vida.
Paccha, cabecera cantonal de Atahualpa, posee un paisaje primaveral
tierra de hermosas mujeres, hombres notables que han hecho historia y
poesía quedará latente en nuestros corazones, hombres laboriosos y
luchadores que han defendido con coraje nuestro suelo ecuatoriano, es el
caso de nuestro Héroe Nacional Cabo Daniel de Jesús Martínez Ordóñez
que murió en la Cordillera del Cóndor defendiendo heroicamente nuestra
heredad territorial.
De igual las Ruinas Arqueológicas de Yacuviña, la Primera Fundación de
Paccha por los Cañaris, representan un valor Histórico y Turístico en el
cantón.
LEYENDA LA MILAGROSO VIRCEN DE LAS MERCEDES
Los conflictos que sucedieron entre los pueblos de Paccha y Ayapamba, no
solamente tomaban parto los habitantes y los sacerdotes, sino también
entraban a la contienda las imágenes sagradas de los templos. Y es así,
que, el Párroco de Ayapamba en aquellos tiempos se llevó de Paccha la
Imagen de la virgen de las Mercedes, con el propósito premeditado de
conseguir la voluntad de los Pucchenses para que el pueblo se anexe a
Ayapamba. Así se recupera la Imagen de las Mercedes.
Nadie sabía que en Paccha se encontraba el hijo predilecto y valiente para
sacar a la imagen desde el templo de Ayapamba. Se trata de Don Santos
Matamoros, quien también intervino en la defensa de la parroquia para
que no se anexe al vecino pueblo.
Cierto día, desde la mañana se preparaba para llevar a cabo tan peligros a
tarca, a prudente hora Don Santos Matamoros salió con dirección a la
vecina población de Ayapamba, vestido de blanco y con la resolución de
burlar la vigilancia de un pueblo y correr todo peligro para recuperar la
joya religiosa de Paccha que era la Virgen de las Mercedes.
Era un día Domingo del mes de agosto, cuando tomó el camino que
conduce a Ayapamba y llegó hasta la vecina población, llevando en su
mano su poncho blanco de hilo fino, luciendo así su toga dominguera
juntamente con su sombrero alón de factura morlaca, penetró al templo
frente al altar, simulando elevar una oración piadosa a la sagrada imagen
que trataba de rescatar de su cautiverio, impuesto por las invasiones
personales, en un momento dado, cuando nadie advertía su presencia c
intención, tomó a la Virgen y envolviéndola en su poncho blanco salió con
pasos ligeros del templo con dirección a Paccha, trayendo sobre sus
espaldas el bulto de veneración religiosa. Al principio creyó que nadie lo
había visto y nadie se había dado cuenta; pero el pueblo de Ayapamba
habiéndose percatado del hombre que había robado a la imagen, de
inmediato se movilizaron para quitársela y castigar al hombre que hizo
esta hazaña audaz y atrevida. Algunos creyeron que era tarde perseguirlo,
sin embargo, alumbrados por la claridad de la luna un grupo de
Ayapambenses salieron en su persecución, resuellos a recuperar la
imagen, castigar al ladrón y desarmarlo.. Iras caminar los comisionados
de la recuperación de la sagrada imagen dieron alcance a Don Santos
Matamoros en la cuesta llamada la Florida cerca de Paccha. En vez de
fugar , ofrece resistencia con todo coraje, y pone en fuga a sus
perseguidores continua tranquilo aunque fatigado por la cuesta , con
júbilo de haber triunfado en su labor, sintiendo la felicidad de lomar el
difícil caso, que paso como un verdadero milagro de 1 Virgen de las
Mercedes.
Al amanecer del 10 de agosto entraba a la población en medio de júbilo y
aclamaciones de gratitud, es así desde el año 1890, continua la tradicional
fiesta en honor a la Virgen de las Mercedes patrona de las Armas
Ecuatorianas año tras año se celebra hasta nuestros días,