SÍNTESIS HISTÓRICA DEL ARCHIPIÉLAGO DE JAMBELÍ
1839
AGOSTO 28
ISLA PAYANA ES PROPIEDAD MACHALEÑA.
La comunidad de indígenas de Machala solicitó al Congreso Nacional,
se les conceda derecho de posesión y propiedad de la Isla Payana La
solicitud fue sometida al estudio correspondiente, acordándose que sea
adjudicada dicha isla a los peticionarios. Posteriormente se otorgó derecho
a todo el Archipiélago.
DERECHO AL ARCHIPIÉLAGO DE JAMBELÍ AGOSTO 30.
Sesionaba el Concejo en esta fecha, cuando hizo acto de presencia
el Procurador Síndico Municipal, don Gregorio Illescas quien denunció: “ ...
que por desgracia de unos días a esta parte, se ha observado que los
actuales moradores de la Isla el (nombre de esta jurisdicción): así como
los de Payana, son molestados por unos malos vecinos de la parroquia
Santa Rosa, con el falso e ilegal pretexto de responder dichas islas al
antes mencionado pueblo y con tal motivo, sabe también que el ciudadano
Vicente Balarezo a título de presunto comprador de las islas nombradas,
ha llegado al extremo de cometer el atentado de desaforar las autoridades
de este cantón, etc ... “. Destacamos que el Supremo Congreso del 22 de
abril de 1839, expidió el derecho de propiedad, cuando se solicitó la
adjudicación de la Isla. Para evitar el progreso del despojo se resolvió:
“Que los miembros que suscriben, pasen reunidos a la mencionada Isla el
día de mañana, etc.... “, practicar una vista de ojos, que arregle y ponga
tranquilidad a esos habitantes y aunque por el decreto antes citado, se
declara tácitamente a pertenecer el uso de dichos terrenos a la comunidad
de Indígenas de esta cabecera de cantón, no siendo los que actualmente
nos ocupan, correspondientes a esta comunidad sino al cantón del
Morro(í). No disponemos de informes, pero suponemos que el derecho de
posesión islas perduró hasta la cantonización de Santa Rosa, dándole
además el toque ideal para convertir las islas en un emporio de turismo
aunque mal explotado y conservado.
De acuerdo a lo resuelto, “se sentó diligencia a la vista de ojos que
secó el día de ayer en las islas de Jambelí cuyo resultado fue el siguiente:
se encontraron en dicha isla, diez y ocho casas de campo, entre ranchos y
otras de más importancia, en las que podrá haber cerca de doscientas
almas; y por lo que hace a labor, se encontraron igualmente diez y seis
chacras de sembrar Sandillales y cuatro o seis que se hayan desmontado;
pero no pudiendo por lo pronto hacer I. mensura, etc... “
Se aplazó para que hecha por el Alguacil Mayor, se cobre el canon
de cuatro reales por cada cuadra en cada año Atendiendo a que el sitio
por la población demanda la existencia de un agente de policía para
conservar el orden, se nombró al Sr. Venancio Parrales, Celador Municipal
para el puerto de Pilo y la isla Jambelí También se nombraron dos Cabos
de Policía.
El nombre castellanizado de JAMBELÍ de acuerdo a los estudios realizados
por la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos pertenece
á un vocablo de la lengua Colorado HAN-BILI que significa VA PESCADO o
ENTRADA DE PESCADO este dato rechaza cualquier otra versión que
antojadizamente se haya publicado.
De acuerdo a has investigaciones realizadas por el geólogo alemán
Teodoro Wolf Baur escritas en su libro Trabajos Geológicos Ecuatorianos
editado en la ciudad de Dresden Alemania y traducido al español en
Cincinatti. U S. A, manifestó que el archipiélago de Jambelí son el
resultado del aluvión que provocó la formación del actual bosque
petrificado de Puyango. fenómeno ocurrido hace varios millones de años
en la región de las provincias de El Oro y Loja actuales. Al desbordarse las
aguas de esa región por causas aún desconocidas., éstas se dirigieron al
mar, arrastrando gran cantidad de sedimentación, la misma que ha sido
mantenida por el río Jubones que otrora desembocó al sur de Machala,
como ya lo manifestamos anteriormente.
Según el antes mencionado investigador, las islas de Jambelí
estarían condenadas a desaparecer, pues, siendo el resultado de una
sedimentación, las constantes mareas y aguajes más el limo que arrastra
el Jubones, rellena s esteros, lo que originaría que dichas islas pasen a
formar parte de la plataforma continental en un lapso de cien a ciento
cincuenta año. Este vaticinio lo hizo en el año 1884 cuando realizó
estudios sobre el comportamiento del río Jubones y visitó las minas en
Portovelo, según consta en la Monografía de Máchala que escribió el Prof.
colombiano Manuel de Jesús Andrade en 1924. (3). Tomando como base
el año de sus investigaciones, por nuestra parte, en 1997 quien es-cribe
estas notas, por su propia cuenta recorrió la región del archipiélago y
comprobó que efectivamente los esteros que separan las islas
paulatinamente se están rellenando ocasionando el abandono parcial de la
población en la isla Costa Rica y otras. Es más, pare salir de Hualtaco o
entrar al muelle del balneario Jambelí es necesario esperar que suba la
marea, caso contrario, las embarcaciones se quedan varadas a
consecuencia de lo dicho anteriormente. Existen otros factores que
ratifican la teoría de Wolf pero por el momento no es del caso exponerlos.
La tragedia del Faraón.
Otro de los grandes sucesos acaecidos en la provincia de El Oro,
encontramos para la historia de Puerto Bolívar el trágico incendio y
naufragio de la lancha FARAÓN, hecho ocurrido la tarde del 7 de abril de
1949. Al Faraón se lo esperaba al anochecer de aquel nefasto día sábado
para trasladar sus pasajeros procedentes del puerto de Hualtaco. Para el
efecto, la Motonave Olmedo retrasó su salida hacia Guayaquil hasta las 11
de la noche con la inquietud que a la lancha le hubiera sucedido algo
grave. En la hora mencionada la Capitanía del Puerto ordenó el zarpe de la
nave. A la madrugada del día domingo llegó a Puerto Bolívar la Motonave
Jambelí, siguiendo luego viaje hacia Santa Rosa. Al regresar dicha
embarcación, su armador manifestó que había avanzado hasta la Pitahaya
pero no encontró indicios de la nave siniestrada. Ante la in-certidumbre y
preocupación de algunos familiares de los pasajeros que venían en el
Faraón, el sargento Guillermo Montenegro, Jefe del Destacamento de
Puerto Bolívar, salió inmediatamente a la zona donde supuestamente
habría naufragado la embarcación, siendo el único auxilio prestado, más la
ayuda particular de la balandra a motor Reina Laurita.
Por su parte el Gobernador de la provincia Sr Miguel Efraín Castillo
pidió telegráficamente la lista de los pasajeros que se dijo solo eran 35
aunque existió el rumor de qué fueron 60 los viajeros.
Inicialmente las autoridades porteñas rehusaron suministrar
información de la tragedia, pero como la noticia sobrepasó los límites
locales cuando el isleño Marcos Presilla corroboró el accidente,
insistiéndose entonces en la información. Varios sobrevivientes
manifestaron que la responsabilidad de esta catástrofe la tiene el piloto
Lorenzo Escalante quien venía ingiriendo licor en compañía del maquinista
y Sixto "cholo Suárez. La rueda del timón la había tomado un menor de
edad que formaba parte de la tripulación de la nave y que dijo que al salir
de San Gregorio a pesar de llevar la dirección a la Punta de Jambelí, la
fuerza de la corriente arrastraba la lancha hacia la Isla del Muerto,
distante unas siete millas de la costa. A causa del fuerte oleaje, se viró
uno de los tanques de combustible que de inmediato se inflamó estallando
en llamas. El nerviosismo cundió en los pasajeros, quienes en
desesperado esfuerzo por salvarse se amontonaron a la borda de la lancha
haciéndola virar y obviamente hundirse en el mar. Eran las 6 y 30 de la
noche, virtualmente no se distinguía la orilla, sin embargo, aquellos
pasajeros que sabían nadar lograron salvarse agarrados de palos u
objetos que les permitieron flotar, pero otros sucumbieron a la fuerza del
mar y según se dijo, la presencia de tiburones. El incendio de la lancha
llamó la atención de varios isleños del sitio Casitas, quienes se aprestaron
a socorrerlos, aunque por la oscuridad de la noche fue imposible ayudar a
todos. Esto es en síntesis la narración de los pasajeros que lograron salvar
sus vidas de una tragedia anunciada.
Días antes, por denuncia hecha a la Gobernación de la Provincia,
ésta autoridad ofició a la Capitanía del Puerto la advertencia del deplorable
estado y exceso de pasajeros que frecuentemente traía el Faraón, sin
embargo, se hizo caso omiso.
La lista de pasajeros definitivamente fue: Bruno Lieber y Tulio
Verner, italianos residentes en Guayaquil (náufragos); Dra. Mercedes
Rodríguez de Quinteros, cubana (viajaba al exterior); Luis Chica,
Guillermo Jalón, Bolívar Ladines, residentes en Guayaquil, José Ignacio
Gabela Reyes, quiteño, Fernando Baquerizo, Carlos Avendaño, Nicolás
Vera Santos, Alfonso Efraín Ríos Piedra, Domenech Capobianco, italiano,
Pascuales Manfiel, italiano, Naccera Onofrio, italiano, Martha Florencia
Salazar Cordero, chilena, (no se encontraron sus cadáveres) Maña
Angélica hija de la anterior, murió carbonizada a bordo; Mercedes Soto de
Lewis, Teodoro Álvarez García, Esperanza Caputti Olvera, María Elba
Escobar, Mercedes Maza Orellana de Cruz, América Cruz de Delga-do,
Rosario Bolivia Cruz Maza (ahogados, recibieron sepultura en Guayaquil;
Sara Eugenia Acosta de Falconí, Alfonso Belarmino Córdova, Susana
García Burgos no se encontró sus cadáveres. José Fernán Quevedo
Andramuno (ahogado y sepultado en Máchala), María Rodríguez
Escalante, Manuel R. Araya, peruano (ahogados) Sobrevivientes: Raquel
Pereira de Briones, Jorge Rodríguez Lozano, José Ochoa (me-nor),
Consuelo Baquerizo, Lily Piedad Puga Dillón, Tntes. José Antonio Díaz y
Enrique Ávila Torres (Quito) Econ. Abdón Calderón Muñoz y su esposa,
Hugo Cruz Rengifo, Ab. Eusebia Murillo de Riofrío (Guayaquil), Augusto
Rodas Maldonado (Machala), Sixto Suárez, Puerto Bolívar, Lorenzo
Escalante, Puerto Bolívar (quedó detenido en la cárcel de Machala)
Roberto Cueva (menor) se desconoció su residencia).