0% encontró este documento útil (0 votos)
257 vistas16 páginas

Investigación Social: Lógica Unificada

Este documento presenta un resumen del libro "El diseño de la investigación social: La inferencia científica en los estudios cualitativos" de Gary King, Robert O. Keohane y Sidney Verba. El libro argumenta que a pesar de las diferencias de estilo, la investigación cualitativa y cuantitativa comparten la misma lógica subyacente de inferencia científica. El objetivo es integrar ambas tradiciones mediante el reconocimiento de que comparten principios metodológicos comunes.

Cargado por

Karen Susan
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
257 vistas16 páginas

Investigación Social: Lógica Unificada

Este documento presenta un resumen del libro "El diseño de la investigación social: La inferencia científica en los estudios cualitativos" de Gary King, Robert O. Keohane y Sidney Verba. El libro argumenta que a pesar de las diferencias de estilo, la investigación cualitativa y cuantitativa comparten la misma lógica subyacente de inferencia científica. El objetivo es integrar ambas tradiciones mediante el reconocimiento de que comparten principios metodológicos comunes.

Cargado por

Karen Susan
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Manuales / Ciencias Sociales Gary King, Robert 0.

Keohane
y Sidney Verba

El diseño de la
investigación social
La inferencia científica
en los estudios cualitativos

Versión de Jesús Cuéllar Menezo

El libro universitario Alianza Editorial

m inTPHA i ATINfUWFRiPINA
1. La ciencia en las
ciencias sociales

1. Introducción

Este libro trata de la investigación en las ciencias sociales y tiene un objeti­


vo práctico: diseñar investigaciones que generen inferencias válidas sobre
la vida social y política. Nos centramos en la ciencia política, pero nuestro
argumento es aplicable a disciplinas como la sociología, la antropología, la
historia, la economía y la psicología, así como a áreas que no se consideran
una disciplina, como las técnicas periciales, la investigación en temas de
educación y el razonamiento clínico.
Nuestra obra no se ocupa de la filosofía de las ciencias sociales, ni tam­
poco es un manual para tareas específicas de la investigación como el dise­
ño de encuestas, la realización del trabajo de campo o el análisis de datos es­
tadísticos. En realidad, trata del diseño de la investigación: de cómo plantear
preguntas y moldear los estudios académicos para extraer inferencias des­
criptivas y causales válidas. Por lo tanto, se sitúa en un zona intermedia en­
tre las abstractas polémicas filosóficas y las técnicas prácticas para centrarse
en la lógica intrínseca que subyace en toda investigación social científica.

1.1 Dos formas de investigar, una sola lógica inferencial

Nuestro principal objetivo es relacionar las tradiciones de lo que se suele de­


nominar investigación «cuantitativa» y «cualitativa» mediante una misma
lógica inferencial. Ambas tendencias parecen bastante diferentes y, de he-
cho, a veces se consideran enfrentadas. Para nosotros, tales diferencias sólo mente a esta idea. Esta diferencia de opiniones genera una viva polémica,
son una cuestión de estilo y de técnicas específicas. Los dos tipos de investi­ pero, por desgracia, también divide la disciplina en dos ramas, una cuanti-
gación participan de una misma lógica subyacente, que suele explicarse y tativa-sistemática-generalizadora y otra cualitativa-humanista-discursiva. A
formalizarse claramente al analizar métodos cuantitativos. Sin embargo, esta medida que la primera aumenta la complejidad de sus análisis estadísticos
lógica inferencial es igual a la que respalda las buenas investigaciones cuali­ (y su trabajo se hace menos comprensible para los que no han estudiado las
tativas, y tanto los cualitativistas como los cuantitativistas se beneficiarían si técnicas), la segunda se convence cada vez más de que tales análisis resul­
se le concediera una atención más explícita al diseñar investigaciones. tan irrelevantes para acontecimientos que, como aquellos que interesan a
Los estilos de la investigación cuantitativa y cualitativa son muy diferen­ sus partidarios, no parecen poder reproducirse o generalizarse.
tes. La primera se sirve de números y métodos estadísticos. Suele basarse Uno de los principales propósitos de este libro es demostrar que las dife­
en medidas numéricas de ciertos aspectos de los fenómenos; parte de casos rencias entre la tradición cuantitativa y la cualitativa son sólo de tipo estilís­
concretos para llegar a una descripción general o para comprobar hipótesis tico y que su importancia en términos metodológicos y de contenido es mí­
causales y busca medidas y análisis que otros investigadores puedan repro­ nima. Puede considerarse —con razón— que toda buena investigación
ducir fácilmente. procede de la misma lógica inferencial subyacente. Tanto los estudios cuan­
Por el contrario, la investigación cualitativa abarca una amplia gama de titativos como los cualitativos pueden ser sistemáticos y científicos. La
enfoques, pero, por definición, ninguno de ellos se basa en medidas numé­ investigación histórica puede ser analítica si lo que pretende es evaluar di­
ricas. Este tipo de trabajo se centra generalmente en un caso o en un reduci­ versas explicaciones mediante un proceso inferencial causal válido. La his­
do número de ellos; se sirve de entrevistas en profundidad o de análisis de­ toria, o la sociología histórica, no es incompatible con las ciencias sociales
tallados de materiales históricos; utiliza un método discursivo e intenta (Skocpol, 1984, pp. 374-86).
estudiar de forma global o exhaustiva un acontecimiento o unidad. Los cua­ Para romper estas barreras es preciso que comencemos por cuestionar el
litativistas, aunque sólo tengan un pequeño número de casos, suelen sacar a concepto mismo de investigación «cualitativa». Hemos utilizado el término
la luz en sus estudios una gran cantidad de información. A veces, en las en el título de este libro para hacer referencia a nuestro objeto de estudio,
ciencias sociales este tipo de trabajo tiene que ver con estudios de área o de pero sin querer decir con ello que la investigación «cualitativa» se diferen­
caso en los que el centro de atención es un hecho determinado o una deci­ cie fundamentalmente de la «cuantitativa», excepto en el estilo.
sión, institución, lugar, problema o ley. Al igual que en la investigación La mayoría de las investigaciones no corresponde claramente a una u otra
cuantitativa, el objeto de estudio puede ser importante en sí mismo: es un categoría, y las mejores suelen combinar características de los dos tipos. En
cambio crucial en una nación, unas elecciones, una decisión transcendental el mismo proyecto de investigación, algunos de los datos recogidos pueden
o una crisis mundial. ¿Por qué se derrumbó tan súbitamente el régimen ger­ ser objeto de análisis estadístico, pero no así otros elementos igualmente re­
mano oriental en 1989? De forma más general, ¿por qué casi todos los regí­ levantes. Las pautas y tendencias del comportamiento social, político o eco­
menes comunistas de Europa del Este se vinieron abajo en 1989? A veces, nómico son más susceptibles de análisis cuantitativo que el flujo de ideas
aunque desde luego no siempre, se puede elegir un acontecimiento como entre personas o la influencia determinante que tiene un líder extraordinario.
ejemplo de un cierto tipo de hechos, como sería el caso de una revolución Para entender un mundo social en cambio constante tenemos que barajar in­
política o de una determinada comunidad que decide oponerse a la instala­ formación que no es fácilmente cuantificable y también la que sí lo es. Ade­
ción de un depósito de residuos. Este tipo de trabajo suele estar relacionado más, todas las ciencias sociales necesitan comparar, lo cual supone que se
con estudios de área en los que se aborda la historia y la cultura de una de­ evalúe qué fenómenos se parecen «más» o «menos» en cuestión de grado (o
terminada parte del mundo. El lugar o acontecimiento en cuestión se anali­ sea, diferencias cuantitativas) o de tipo (diferencias cualitativas).
za de cerca y con todo detalle. Dos magníficos estudios recientes son ejemplo de este punto de vista.
Durante varias décadas, los politólogos han venido contrastando las ven­ En Coercive Cooperation (1992), Lisa L. Martin quiso explicar el grado de
tajas de los estudios de caso con las de los estadísticos, las de los estudios cooperación internacional en materia de sanciones económicas, analizando
de área con las de los trabajos comparativos, así como las de las investiga­ cuantitativamente 99 casos en los que se intentó aplicar tales medidas des­
ciones políticas «científicas», que usan métodos cuantitativos, con las de pués de la Segunda Guerra Mundial. Aunque este análisis cuantitativo ofre­
las «históricas», que se basan en una profunda comprensión de las fuentes cía mucha información valiosa, algunas de las inferencias causales que in­
escritas o los contextos. Algunos cuantitativistas creen que en las ciencias dicaban los datos eran ambiguas; de ahí que Martin decidiera estudiar en
sociales el único camino que lleva a la verdad es el análisis estadístico sis­ detalle seis casos de sanciones con la intención de recabar más pruebas de
temático. Los partidarios de la investigación cualitativa se oponen violenta­ relevancia para su inferencia causal. Para escribir Making Democracy Work
14 « 15
(1993), Robert D. Putnam y sus colegas entrevistaron a 112 parlamentarios Además, nada en nuestro conjunto de reglas implica que tengamos que
regionales italianos en 1970, a 194 en 1976 y a 234 entre 1981 y 1982, así llevar a cabo el experimento perfecto (si es que existe tal cosa) o reunir to­
como a 115 líderes comunitarios en 1976 y a 118 entre 1981 y 1982. Tam­ dos los datos relevantes antes de poder extraer inferencias científicas váli­
bién enviaron por correo un cuestionario a más de 500 líderes comunitarios das. Merece la pena estudiar un asunto importante aunque se disponga de
de todo el país en 1983. Además, ex profeso para este trabajo, se llevaron a poca información. Si aplicamos cualquier diseño de investigación a esta
cabo cuatro encuestas de alcance nacional. No obstante, entre 1976 y 1989 situación las conclusiones serán relativamente inciertas, pero si se admite
los autores del libro realizaron estudios de caso pormenorizados sobre la honestamente tal incertidumbre esta clase de estudio será muy útil. Con fre­
vida política de seis regiones. Los investigadores, con la intención de some­ cuencia, la investigación social se caracteriza por disponer de una informa­
terse a la «prueba del trauma interocular», «llegaron a conocer con detalle ción limitada. Como el mundo social cambia rápidamente, los análisis que
las maniobras y personalidades políticas que habían animado la política re­ nos ayudan a comprender las transformaciones han de describirlas e intentar
gional en las dos últimas décadas» (Putnam, 1993, p. 190). interpretarlas en su contexto, aunque la incertidumbre de nuestras conclusio­
Las lecciones de estos análisis deberían ser claras: cualquiera que sea el nes sea alta. La necesidad de resolver un problema puede ser tan grande que
tema de estudio, ni la investigación cuantitativa será mejor que la cualitativa quizá haya datos —recogidos con los métodos científicos más útiles— que se
ni al contrario. Dado que muchos asuntos de interés para las ciencias socia­ queden obsoletos antes de organizados. Si una persona enloquecida corre
les, si han de tener sentido, no pueden formularse de manera que sea posible hacia nosotros blandiendo un hacha, puede que entregarle un cuestionario de
la comprobación estadística de hipótesis mediante datos cuantitativos, no cinco páginas sobre psicopatía no sea la mejor estrategia. Joseph Schumpe­
queremos animar a nadie a que utilice únicamente técnicas cuantitativas. No ter citó una vez a Albert Einstein, que había dicho que «siempre que nues­
pretendemos sacar de la biblioteca a todos los científicos sociales para lle­ tras proposiciones sean ciertas no dirán nada acerca de la realidad, y siempre
varlos a centros informáticos ni sustituir conversaciones irrepetibles por en­ que no digan nada acerca de la realidad, no serán ciertas» (Schumpeter
trevistas estructuradas. En realidad, lo que señalamos es que los estudios no [1936], 1991, pp. 298-299). Sin embargo, aunque la certeza no pueda alcan­
estadísticos tendrían resultados más fiables si los investigadores prestaran zarse, la seguridad en nuestras conclusiones, así como su fiabilidad, validez
más atención a las reglas de la inferencia científica, que a veces se formulan y sinceridad, podrán incrementarse si prestamos atención a las reglas de la
mejor con el estilo de la investigación cuantitativa. Los precisos métodos es­ inferencia científica. Las ciencias sociales que propugnamos pretenden ex­
tadísticos que sustentan esta tendencia conforman modelos formales abs­ traer del mundo inferencias descriptivas y causales. Los que no comparten la
tractos que son aplicables a todo tipo de investigación, incluso a aquellas en premisa de que es posible un conocimiento parcial e imperfecto ni aspiran a
las que las variables no pueden medirse cuantitativamente. El carácter extre­ una comprensión descriptiva y causal tendrán que buscar en otra parte inspi­
madamente abstracto, e incluso poco realista, de los modelos estadísticos es ración o batallas sobre paradigmas en las que participar.
lo que hace que las reglas inferenciales resalten con tanta claridad. En resumen, aquí no se dan recetas para la investigación científica empí­
Las reglas de la inferencia que analizamos no son relevantes para todos rica. Ofrecemos ciertos preceptos y reglas cuya intención es disciplinar el
los problemas que los científicos sociales consideran importantes. Muchos pensamiento, no sofocarlo. Tanto en la investigación cuantitativa como en
asuntos cruciales de la vida política —relacionados con conceptos como el la cualitativa aplicamos de manera imperfecta reglas inferenciales teóricas
de acción (agency), obligación, legitimidad, ciudadanía o soberanía y con la a diseños de investigación y a datos empíricos inherentemente imperfectos.
correcta relación entre las sociedades nacionales y la política internacio­ Toda reglamentación que tenga sentido admitirá excepciones, pero hay que
nal— tienen un carácter filosófico más que empírico. Sin embargo, estas pedir que éstas se justifiquen de manera explícita, que se evalúen sus con­
reglas sí que tienen importancia para toda investigación en la que el objeti­ secuencias para la fiabilidad de la investigación y que se plantee la incerti­
vo sea conocer lo que ocurre en el mundo real. De hecho, lo que distingue a dumbre de las conclusiones. No buscamos un dogma, sino un pensamiento
las ciencias sociales de la observación ocasional es que la primera pretende disciplinado.
hacer inferencias válidas mediante el uso sistemático de procedimientos de
investigación contrastados. El hecho de que aquí nos centremos en la inda­
gación empírica supone dejar de lado muchos problemas de la filosofía de 1.2 Definición de investigación científica en las ciencias sociales
las ciencias sociales, así como las polémicas que se ocupan del papel del
postmodernismo, del carácter y existencia de la verdad, del relativismo y de Nuestra definición de «investigación científica» es un ideal al que toda in­
asuntos similares. Partimos de la base de que es posible lograr cierto cono­ vestigación cuantitativa y cualitativa, incluso la más cuidadosa, sólo puede
cimiento del mundo exterior, pero tal conocimiento siempre será incierto. aproximarse. Sin embargo, necesitamos definir lo que es una buena investi­

16 « 17
gación, y para ello utilizamos la palabra «científica» como calificativo servaciones y hacen inferencias sobre causas y consecuencias. Si el método y la lógica
de las observaciones e inferencias de un investigador no se hacen explícitos, la comuni­
Esta palabra tiene muchas connotaciones injustificables, inapropiadas o,
dad académica no tiene forma de juzgar la validez de lo que se ha hecho. No podrá eva­
para muchos investigadores cualitativos, completamente incendiarias. De
luar los principios de selección utilizados para registrar las observaciones, ni cómo se
ahí que nosotros le demos una definición explícita. Tiene que quedar claro
han procesado éstas, ni la lógica de las conclusiones. No podremos aprender de sus mé­
que no consideramos más científica la investigación cuantitativa que la
todos ni reproducir sus resultados. Esta investigación no será un hecho público. Aunque
cualitativa. El estilo de una buena investigación —o sea, la que es científi­
sea una buena lectura, no será una aportación a las ciencias sociales.
ca— puede ser cuantitativo o cualitativo. Sin embargo, en lo tocante al di­
Todos los métodos —sean o no explícitos— tienen sus limitaciones. La ventaja de
seño, la investigación tiene estas cuatro características:
lo explícito es que pueden captarse tales limitaciones y, si es posible, remediarlas. Ade­
más, los métodos se pueden enseñar y compartir. Este proceso permite que los resulta­
dos de la investigación se comparen con los de otros investigadores, que se reproduzcan
1. El objetivo es la inferencia
los estudios de proyectos ajenos y que los académicos aprendan.
El diseño de la investigación científica tiene como objetivo la extracción de inferencias
descriptivas o explicativas a partir de la información empírica que se tenga del mundo.
Para hacer estudios científicos suele ser indispensable describir con cuidado ciertos fe­ 3. Las conclusiones son inciertas
nómenos, pero la acumulación de hechos no es, en sí misma, suficiente. Éstos pueden
La inferencia es, por definición, un proceso imperfecto. Su objetivo es utilizar datos
ser reunidos (por investigadores cualitativos o cuantitativos) de forma más o menos sis­
cuantitativos y cualitativos para conocer el mundo que los ha producido. Evidentemen­
temática, y, evidentemente, la primera es mejor que la segunda; sin embargo, nuestra
te, es imposible llegar a conclusiones perfectamente ciertas utilizando datos inciertos.
definición de ciencia conlleva un paso adicional, que es el de utilizar los datos inmedia­
De hecho, la incertidumbre es un aspecto crucial de toda investigación o conocimiento
tos para hacer inferencias que conduzcan a algo más amplio que no se observa directa­
del mundo. Si este factor no se calcula de manera razonable, no se podrá interpretar nin­
mente. Ese algo puede entrañar una inferencia descriptiva —utilizar observaciones del
guna descripción del mundo real ni ninguna inferencia causal que le afecte. Un investi­
mundo para revelar otros hechos que no se han observado— o una inferencia causal
gador que no contemple abiertamente la incertidumbre estará afirmando que lo sabe
—conocer efectos causales a partir de los datos observados. El alcance de la inferencia
todo a la perfección o que no tiene ni idea de la certeza o incertidumbre de sus resulta­
puede delimitarse en el espacio y el tiempo —el comportamiento electoral en las elec­
dos. En cualquier caso, las inferencias que carecen de un cálculo de incertidumbre no
ciones estadounidenses desde 1960, los movimientos sociales en Europa del Este desde
son ciencia tal como aquí se define.
1989— o puede ser más general —el comportamiento humano desde la aparición de la
agricultura. En cualquiera de los casos, lo que distingue la investigación científica es el
objetivo de hacer inferencias que vayan más allá de las observaciones específicas que se
4. El contenido es el método
han recogido.

Para terminar, la investigación científica propugna un conjunto de normas inferenciales


2. Los procedimientos son públicos de las que depende su validez. Explicar las más importantes es una de las tareas primor­
diales de este libro2. El principal contenido de la «ciencia» son sus métodos y reglas, no
Para generar y analizar datos la investigación científica utiliza métodos explícitos, codi­ su objeto de estudio, ya que podemos utilizar tales métodos para estudiar prácticamente
ficados y públicos que, por lo tanto, pueden evaluarse. Gran parte de la investigación todo. Esta idea fue aceptada hace unos cien años cuando Karl Pearson (1892, p. 16) ex­
social cualitativa sigue procedimientos de búsqueda o inferenciales menos precisos. plicó que «el campo de la ciencia es ilimitado; su materia es infinita; cada conjunto de
Como afirmó Robert K. Merton ([1949], 1968, pp. 71-72): «El análisis sociológico de fenómenos naturales, cada fase de la vida social, cada estadio del desarrollo pasado o
datos cualitativos suele depender de un mundo privado de ideas penetrantes pero inson­ presente es materia científica. La unidad de todas las ciencias se basa únicamente en su
dables y de interpretaciones inefables [...] [Sin embargo,] la ciencia [...] es pública, no método, no en su materia».
privada». La afirmación de Merton no es aplicable a todos los cualitativistas (y, por des­
gracia, sí a algunos cuantitativistas), pero muchos se comportan como si carecieran de A su vez, estas cuatro características tienen otra consecuencia: cuando la
método y, a veces, como si la utilización de medios explícitos menoscabara su creativi­ ciencia es buena, es una empresa social. El trabajo de todo investigador o
dad. No obstante, no pueden dejar de utilizar alguno. De alguna forma observan los fe­ equipo de investigadores está sometido a limitaciones de conocimiento e
nómenos, plantean preguntas, extraen información sobre el mundo a partir de esas ob­ ideas y los errores son inevitables, pero es probable que otros los señalen.
*
18 19
Comprender el carácter social de la ciencia puede resultar liberador, ya que acontecimientos y de fuerzas, cuyas causas son independientes entre sí,
implica que nuestro trabajo no tiene que estar por encima de la crítica para convergieron en un lugar y momento determinados, de manera que su inte­
hacer una aportación importante —ya sea en cuanto a la descripción de un racción parece que ocasionó los acontecimientos que se observan (Hirsch­
problema o a su conceptualización, a la teoría o a la evaluación de una en man, 1970). Además, suele ser difícil creer que tales acontecimientos fue­
concreto. Una aportación será posible siempre que nuestro trabajo contem­ ran consecuencias inevitables de fuerzas históricas a gran escala: algunos
ple explícitamente (o pretenda reinterpretar) las preocupaciones de la co­ parecen haber dependido, en parte, de la idiosincrasia de ciertas personali­
munidad académica y utilice medios públicos para hacer inferencias que dades, instituciones o movimientos sociales. De hecho, desde el punto de
respeten las reglas científicas y la información de que disponemos. Incluso vista de nuestras teorías, con frecuencia el azar parece haber tenido su pa­
la aportación de un artículo menor será siempre más grande que la de un pel: factores que se encuentran fuera del alcance de la teoría vincularon de
«trabajo importante» que permanezca para siempre en un cajón o confina­ forma determinante la sucesión de los acontecimientos.
do en un ordenador. Una de las formas de comprender estos hechos es mediante la búsqueda
de generalizaciones, que conceptualizan cada caso dentro de un tipo de
acontecimientos del que se puede decir que tiene una serie de caracterís­
1.3 Ciencia y complejidad ticas generales. Este método suele funcionar bien para guerras o revolucio­
nes ordinarias, pero algunos de estos procesos, al ser mucho más extremos
Las ciencias sociales pretenden explicar situaciones del mundo social que que otros, constituyen «valores atípicos» en la distribución estadística.
consideramos más o menos complejas. Sin embargo, hay que reconocer que lo Además, hay guerras o revoluciones precursoras de gran importancia que
que percibimos como complejidad no es algo inherente a los fenómenos: pueden tener una influencia tan considerable en fenómenos posteriores del
el mundo no está dividido de forma natural en conjuntos de acontecimien­ mismo tipo —pensamos de nuevo en la Revolución francesa— que hay que
tos simples o complejos. Por el contrario, la complejidad que se percibe en tener cuidado al compararlas con sus secuelas, ya que, en cierto sentido, és­
una situación depende en parte de en qué medida podemos simplificar la tas pueden ser fruto de la imitación. Expandir el tipo de acontecimiento
realidad adecuadamente, y nuestra capacidad de simplificar depende de si puede ser útil, pero no siempre resulta apropiado.
podemos extraer con coherencia resultados y variables explicativas. Tener También se puede proceder de manera científica con acontecimientos
más observaciones puede ayudarnos en este proceso, pero suele resultar in­ peculiares de gran magnitud utilizando un análisis contrafáctico, que es
suficiente. Por lo tanto, «la complejidad» depende, en parte, del estado de «la construcción mental de una serie de acontecimientos que se altera me­
nuestra teoría. diante la modificación de una o más “condiciones”» (Weber [1905], 1949,
Los métodos científicos pueden ser tan valiosos para acontecimientos p. 173). La aplicación de esta idea de forma sistemática y científica se pone
intrínsecamente complejos como para otros más simples. Es probable que de manifiesto en un ejemplo especialmente extremo de un peculiar aconte­
la complejidad haga más inciertas nuestras inferencias, pero no tiene por cimiento de la geología y la biología evolutiva, ciencias naturales con
qué hacerlas menos científicas. La incertidumbre y unos datos limitados no orientación histórica. Stephen J. Gould ha indicado que una de las formas
tienen que llevarnos a abandonar una investigación científica. Por el contra­ de distinguir entre características evolutivas sistemáticas y acontecimientos
río: la compensación más grande a la hora de utilizar las reglas de la infe­ estocásticos, aleatorios, puede ser imaginar cómo sería el mundo si se fija­
rencia científica se logra precisamente cuando los datos son limitados, los ran todas las condiciones, hasta un determinado punto, y se volviera a dar
instrumentos de observación tienen defectos, las medidas no están claras y cuerda al resto de la historia. Señala que si fuera posible «volver a poner en
las relaciones son inciertas. Si hay relaciones claras y datos no ambiguos, marcha la cinta de la vida» y dejar que la evolución tuviera de nuevo lugar
quizá el método no sea tan importante, ya que incluso reglas o inferencias desde el principio, los organismos del mundo actual serían completamente
defectuosas podrían producir respuestas medianamente aceptables. diferentes (Gould, 1989a). *
Consideremos algunos acontecimientos complejos y, en cierto sentido, Un acontecimiento único en el que se han centrado últimamente los que
únicos que tuvieron enormes ramificaciones. La caída del Imperio romano, estudian la evolución es la súbita desaparición de los dinosaurios hace 65
la Revolución francesa, la Guerra Civil de los Estados Unidos, la Primera millones de años. Gould (1989a, p. 318) afirma que «debemos aceptar que
Guerra Mundial, el holocausto y la reunificación alemana de 1990 son nuestra conciencia no se habría desarrollado en el planeta si una catástrofe
ejemplos de este tipo. El que estos acontecimientos tuvieran lugar parece cósmica no se hubiera cobrado la vida de los dinosaurios». Si tal afirma­
ser el resultado de una compleja interacción de muchas fuerzas cuya con­ ción fuera cierta, la extinción de estos animales habría sido para los seres
junción se antoja crucial para que así fuera. Esto quiere decir que series de humanos tan importante como cualquier otro hecho histórico. Sin embargo,

20
su desaparición no se ajusta con propiedad al tipo de acontecimientos que realización de un cuidadoso diseño de investigación. Si recogemos datos
se podrían estudiar directamente de forma sistemática y comparativa me­ sobre la mayor cantidad posible de consecuencias observables de nuestra
diante la aplicación de leyes generales. teoría, el estudio mejorará, independientemente de que estemos barajando
No obstante, la extinción de los dinosaurios puede abordarse científica­ muchos o pocos fenómenos —o incluso uno.
mente, ya que se pueden desarrollar hipótesis alternativas y contrastarlas
con sus consecuencias observables. Una de las hipótesis que explican este
fenómeno, que desarrollaron Luis Álvarez y sus colaboradores de Berkeley 2. Principales componentes del diseño de investigación
a finales de los años setenta (W. Álvarez y Asaro, 1990), postula que hubo
una colisión cósmica: un meteorito chocó con la Tierra a unos 72.000 kiló­ Cuando la investigación social es de calidad, constituye un proceso creativo
metros por hora, lo cual generó una explosión mayor que la de una guerra en el que la intuición y el descubrimiento surgen dentro de una consolidada
nuclear total. Si esta hipótesis fuera correcta, su consecuencia observable estructura de estudio científico. Para el científico social de primera catego­
sería que el iridio (un elemento habitual en los meteoritos, pero escaso en la ría el diseño de una investigación no es un programa que haya que seguir
Tierra) se encontraría en una determinada capa de la corteza terrestre que mecánicamente para recoger y evaluar datos. Por el contrarío, el investiga­
corresponde a los sedimentos depositados hace 65 millones de años; de he­ dor debe ser lo suficientemente flexible como para rechazar las viejas for­
cho, el descubrimiento de este metal en las capas que se había pronosticado mas de mirar el mundo y plantear nuevas preguntas, revisar los diseños de
se ha considerado una prueba que confirma parcialmente esta teoría. Aun­ investigación apropiadamente y recoger después datos diferentes de los que
que este acontecimiento es sin duda único, hay otras muchas consecuencias había pensado en un principio. Sin embargo, para que sus conclusiones
observables. Para dar sólo un ejemplo, tendría que ser posible encontrar el sean válidas y aceptables para los expertos del área, todas estas revisiones y
cráter del meteorito en algún lugar de la Tierra (y ya se han encontrado al­ nuevas consideraciones han de producirse siguiendo procedimientos explí­
gunos candidatos)3. citos que respeten las normas de la inferencia. Un proceso de investigación
El problema que plantea la causa (o causas) de la extinción de los dino­ dinámico tiene lugar dentro de una normativa estable.
saurios sigue sin resolverse, aunque la polémica ha generado investigacio­ Con frecuencia, los científicos sociales comienzan sus investigaciones
nes muy valiosas. Por lo que a nosotros respecta, la importancia de este con un diseño ponderado, recogen algunos datos y extraen conclusiones.
ejemplo radica en que las generalizaciones científicas son útiles incluso Sin embargo, el proceso no suele carecer de obstáculos, y este orden no
cuando se estudian acontecimientos muy poco habituales que no pertene­ siempre es el mejor, ya que las conclusiones pocas veces se desprenden fá­
cen a un tipo importante. La hipótesis de Álvarez no puede contrastarse con cilmente del diseño de investigación y de los datos que se recogen de acuer­
un conjunto de acontecimientos normales, pero sí tiene consecuencias ob­ do con él. Una vez que el investigador ha reunido esos datos, tal como indi­
servables en otros fenómenos évaluables. Sin embargo, hay que señalar que caba su proyecto, a menudo se encontrará con que el engarce entre las
una hipótesis no se considera una explicación razonablemente cierta hasta principales preguntas de la investigación, la teoría y los datos disponibles
que no se evalúa empíricamente y se somete a ciertas pruebas estrictas. es imperfecto. En este momento, suele cundir el desánimo y se cree, equi­
Como mínimo, sus consecuencias deben ser compatibles con nuestro cono­ vocadamente, que otros científicos sociales hallan un vínculo estrecho e in­
cimiento del mundo exterior, y cuando la hipótesis es realmente buena debe mediato entre datos e investigación. Esta percepción se debe a que con fre­
predecir lo que Imre Lakatos (1970) denomina «hechos nuevos», o sea, cuencia los investigadores retiran los andamios después de levantar sus
aquellos que no se habían observado hasta entonces. edificios intelectuales, sin dejar apenas rastro de las penalidades e incerti­
La cuestión es que incluso acontecimientos aparentemente únicos, como dumbres de la construcción. De ahí que el proceso investigador parezca^
la extinción de los dinosaurios, pueden estudiarse de forma científica si nos más mecánico y previsible de lo que realmente es.
ocupamos de mejorar las teorías, los datos y la forma de utilizarlos. Mati­ Algunos de nuestros consejos van dirigidos a los investigadores que in­
zar nuestra teoría mediante la clarificación conceptual y la especificación tentan relacionar la teoría y los datos. A veces pueden concebir procedi­
de variables puede generar más consecuencias observables e incluso poner mientos de recogida de datos más apropiados para la mejor evaluación de
a prueba teorías causales referidas a acontecimientos únicos como la extin­ una teoría; en otras ocasiones pueden utilizar los datos de que disponen y re­
ción de los dinosaurios. Perfeccionar nuestros datos nos permitirá contem­ formular una pregunta teórica (o incluso plantear otra completamente dife­
plar un mayor número de consecuencias observables, mientras que utilizar­ rente que no se contempló en un principio) con el fin de generar un proyecto
los mejor hará posible que extraigamos más consecuencias de ellos. El de investigación más importante. Si el estudio sigue las normas inferenciales,
hecho de estudiar acontecimientos muy complejos no hace irrelevante la seguirá siendo científico y producirá inferencias fiables acerca del mundo.
22

CM
en
Siempre que sea posible, los investigadores deben también perfeccionar to a una política, y también existen manuales para llevar a cabo observa­
el diseño de su investigación antes de llevar a cabo cualquier trabajo de ción participante en una oficina. Sin embargo, no hay reglas que indiquen
campo. Sin embargo, los datos disciplinan el pensamiento a su manera. Es cómo elegir el proyecto de investigacióij^ue se va a realizar y, si decidimos
muy habitual que un diseño excelente haga aguas cuando se recogen las llevar a cabo trabajo de campo, tampoco las hay para indicarnos dónde te­
primeras observaciones: no es que la teoría esté equivocada, sino que los nemos que hacerlo.
datos no son apropiados para responder a las preguntas planteadas en un Podemos proponer maneras de hacer una muestra de comunidades con
principio. Entender desde el comienzo lo que se puede y no se puede hacer el fin de estudiar el impacto de diferentes políticas educativas o formas de
en las etapas finales puede ayudar al investigador a prever, al menos, algu­ conceptualizar los conflictos étnicos que nos lleven a la formulación y com­
nos problemas cuando haga el primer diseño de investigación. probación de hipótesis relativas a su incidencia. Sin embargo, no existen
Para un mejor análisis, dividimos todos estos diseños en cuatro partes: la normas que nos indiquen si hay que estudiar la política educativa o el con­
pregunta de la investigación, la teoría, los datos y la utilización de los da­ flicto étnico. Desde el punto de vista de la metodología de las ciencias so­
tos. Estos componentes no suelen desarrollarse por separado y los estudio­ ciales, hay formas mejores y peores de estudiar la caída del régimen de
sos no se ocupan de ellos con un orden preestablecido. De hecho, para los Alemania del Este en 1989, al igual que las hay para abordar la relación en­
cualitativistas que comienzan el trabajo de campo antes de elegir una pre­ tre las opiniones de un candidato en materia fiscal y sus probabilidades de
gunta precisa para su investigación, primero van los datos y después lo de­ éxito electoral. Sin embargo, no hay ninguna manera de determinar si es
más. Sin embargo, esta peculiar ruptura, que explicamos entre los aparta­ mejor estudiar la caída del régimen germano oriental o el papel de los im­
dos 2.1 y 2.4 de este capítulo, es especialmente útil para comprender el puestos en las elecciones estadounidenses.
carácter de los diseños de investigación. Con el fin de determinar con pre­ El tema concreto que estudia un científico social puede tener un origen
cisión lo que podría hacerse si se reorientaran los recursos, nuestros conse­ personal e idiosincrásico. No es casual que, habitualmente, sean los miem­
jos en el resto de este apartado presuponen que el investigador dispone de bros de un grupo los que comiencen a estudiarlo: las mujeres han solido
tiempo y medios ilimitados. Evidentemente, en cualquier investigación real llevar la batuta en la historia de su propio género, los negros en la de su et­
siempre hay que hacer concesiones. Creemos que si el investigador entien­ nia y los inmigrantes en la de la emigración. Los temas también pueden
de los consejos que damos para los cuatro componentes, esto le ayudará a verse influidos por inclinaciones o valores personales. Es probable que
hacer concesiones que mejoren al máximo el proyecto de su investigación, quien estudia el Tercer Mundo tenga más ganas de viajar y tolere mejor
aunque ésta sea objeto de condicionantes externos. condiciones de vida difíciles que el que se ocupa de la elaboración de polí­
ticas en el Congreso estadounidense, del mismo modo que quien analice la
cooperación internacional puede tener una especial aversión a los conflictos
2.1 Mejorar las preguntas de la investigación violentos.
Estas experiencias y valores personales suelen proporcionar la motiva­
A lo largo de este libro se plantea qué hacer una vez que identificamos el ción para convertirse en un científico social y, posteriormente, para elegir
objeto de estudio. Cuando hay una pregunta para la investigación, ¿cómo una determinada pregunta de investigación. En consecuencia, pueden ser
podemos llevar ésta a cabo para dar explicaciones válidas a los fenómenos las «auténticas» razones para embarcarse en un determinado proyecto, y es
sociales y políticos? Nuestro análisis comienza con una pregunta para la in­ justo que sea así. Sin embargo, independientemente de lo personales o pe­
vestigación y continúa después con las fases de diseño y realización. Pero, culiares que sean las razones para elegir un tema, los métodos científicos y
¿dónde se originan las preguntas de un estudio? ¿Cómo elige un investiga­ normas inferenciales que se analizan en este libro ayudarán a los académi­
dor el tema de análisis? No hay respuesta sencilla a estas preguntas. Al cos a hacer proyectos de investigación más sólidos. Desde el punto de vista
igual que otros autores, Karl Popper (1968, p. 32) ha señalado que «no de la posible aportación a las ciencias sociales, las razones personales no
existe algo que pueda llamarse método lógico para tener nuevas ideas [...] son ni necesarias ni suficientes para justificar la elección de un tema. En la
El descubrimiento contiene un “elemento irracional” o una “intuición crea­ mayoría de los casos, no tendrían que aparecer en los escritos académicos.
tiva”». En los primeros estadios del proceso de investigación, las normas de Para decirlo de manera más directa pero menos delicada, a nadie le importa
elección están menos formalizadas que las de otras actividades de ese mis­ nuestra opinión: a la comunidad académica sólo le interesa lo que podemos
mo proceso. En el área de la elección social existen textos que tratan sobre demostrar.
cómo diseñar experimentos de laboratorio; en estadística hay criterios para Aunque no existan normas precisas para elegir un tema, sí hay maneras
seleccionar la muestra de una encuesta que trate sobre las actitudes respec- de determinar —aparte de las preferencias personales— la posible trans­

24
cendencia que tiene para la comunidad científica una empresa investigadora. rrollo económico similar (Russett, 1978, pp. 913-28). Dentro de los Esta­
Lo ideal sería que todos los proyectos de investigación de las ciencias so­ dos Unidos, la eficacia de los programas que combaten la pobreza o la de­
ciales cumplieran dos condiciones. En primer lugar, un proyecto de investi­ sarticulación social parece haber variado de forma considerable. No cabe
gación tiene que plantear una pregunta «importante» para el mundo real. duda de que será importante toda investigación que contribuya, aunque sea
El tema ha de ser relevante para la vida política, social o económica, para de forma marginal, al conocimiento de estos problemas.
entender algo que afecte de manera significativa a la vida de muchas perso­ Aunque los científicos sociales tienen muchas cuestiones significativas
nas o para comprender o predecir acontecimientos que pudieran resultar da­ que investigar, las herramientas para entenderlas son escasas y poco elabo­
ñinos o beneficiosos (véase Shively, 1990, p. 15). En segundo lugar, un radas. Hay muchos escritos sobre la guerra o el sufrimiento en las socieda­
proyecto de investigación tiene que hacer una aportación concreta a lo es­ des que poco contribuyen a la comprensión de tales problemas porque no
crito en un área académica identificable, aumentando la capacidad colecti­ los describen de forma sistemática o no hacen inferencias causales o des­
va de dar explicaciones científicas verificables a algún aspecto del mundo. criptivas válidas. Las ideas brillantes pueden mejorar la comprensión al
Esta segunda condición no supone que todas las investigaciones que apor­ aportar nuevas e interesantes hipótesis, pero la brillantez no es un método
ten algo a nuestra reserva de explicaciones para las ciencias sociales preten­ de investigación empírica. Todas las hipótesis han de ser contrastadas empí­
dan en realidad hacer inferencias causales. En ocasiones, la situación del ricamente antes de que hagan una aportación al conocimiento. Este libro no
conocimiento en un determinado campo hace que se precisen muchos datos da consejos sobre cómo ser brillante. Sin embargo, lo que sí puede hacer es
y descripciones antes de afrontar el reto de dar una explicación. A veces, la recalcar la importancia de que la investigación se lleve a cabo de manera
aportación de un proyecto sólo es la inferencia descriptiva, mientras que en que constituya una aportación al conocimiento.
otras el objetivo ni siquiera es hacer tal inferencia, sino únicamente observar Nuestro segundo criterio para elegir una pregunta de investigación, «ha­
de cerca ciertos acontecimientos o hacer un resumen de hechos históricos. cer una aportación», significa explícitamente que hay que situar el diseño
Sin embargo, en este caso se cumple nuestra segunda condición, porque ta­ del estudio dentro del marco de la bibliografía científica existente. Esto ga­
les acontecimientos son un requisito imprescindible para la explicación. rantiza que el investigador comprende el «estado de la cuestión» y reduce
La primera condición dirige nuestro interés al mundo real de los fenóme­ al mínimo la posibilidad de repetir lo que ya se ha hecho. También garanti­
nos políticos y sociales, y también a cómo se registran los acontecimientos y za que el trabajo sea importante para otros, aumentando así el éxito del
problemas actuales e históricos que configuran la vida de las personas. De­ conjunto de la comunidad académica. Se puede hacer una aportación explí­
terminar si una pregunta de investigación cumple dicho criterio es algo prin­ cita a lo escrito sobre el tema de varias maneras. A continuación se enume­
cipalmente social. La segunda condición nos sitúa en la bibliografía acadé­ ran algunas de ellas:
mica de las ciencias sociales, es decir, en las perplejidades intelectuales que
no se han planteado todavía, en las que están por resolver, así como en las 1. Eligiendo una hipótesis que los estudiosos consideren importante en la biblio­
teorías y métodos científicos de que se dispone para resolverlas. grafía pero de la que no se haya realizado un estudio sistemático. Si encontra­
A los politólogos no les resulta difícil encontrar un objeto de estudio que mos pruebas a favor o en contra de la hipótesis, estaremos haciendo una aporta­
cumpla la primera condición. A lo largo de los últimos cuatrocientos años ción.
diez guerras importantes se han cobrado la vida de casi treinta millones de 2. Eligiendo una hipótesis aceptada en la bibliografía que sospechemos es falsa (o
personas (Levy, 1985, p. 372); algunas «guerras limitadas», como las que creamos que no se ha demostrado adecuadamente) e investigando si realmente
libraron los Estados Unidos y Vietnam del Norte, o Irán e Irak, han produ­ lo es o si otra teoría es correcta.
cido cada una un número de víctimas cercano al millón; del mismo modo, 3. Intentando resolver o presentando más pruebas a favor de uno de los bandos en
si hubiera una guerra nuclear, ésta podría eliminar a miles de millones de una polémica que esté presente en lo escrito hasta el momento; demostrando
seres humanos. La mala gestión de los políticos, tanto en el ámbito na­ quizá que toda esa polémica carecía de fundamento desde el principio.
cional como en el internacional, ha generado —como en los años treinta— 4. Diseñando investigaciones que arrojen luz o evalúen premisas no cuestionadas
privaciones económicas de carácter global y crisis regionales y locales, tal por la bibliografía.
como lo demuestran las trágicas experiencias de gran parte de África y 5. Señalando que en la bibliografía no se ha concedido atención a un asunto im­
América Latina durante los años ochenta. En general, las variaciones entre portante y proceder a continuación a aportar a ese campo un estudio sistemático.
países en lo tocante a instituciones políticas se relacionan con las diversas 6. Señalando que las teorías o pruebas relativas a cierto objetivo en un campo po­
condiciones de la vida ordinaria, las cuales se reflejan en la diferente espe­ drían aplicarse a otro para solucionar un problema existente, pero aparentemen­
ranza de vida o mortalidad infantil que tienen países con un grado de desa­ te alejado.
Si nos preocupamos demasiado por hacer una aportación a la bibliogra­ dremos que preguntarnos cómo puede estudiarse con métodos científicos
fía académica sin prestar cierta atención a asuntos importantes para el mun­ modernos para hacer una aportación al fondo de explicaciones de las cien­
do real, correremos el riesgo de formular preguntas insignificantes desde el cias sociales. Bien pudiera ser que apartarse demasiado de uno u otro crite­
punto de vista político. Por el contrario, centrarse en el contexto político ac­ rio no fuera la mejor opción. Los que hacen experimentos de laboratorio
tual sin preocuparse de hasta qué punto un problema social es susceptible pueden señalar que es prematuro buscar referencias externas y que se avan­
de investigarse sistemáticamente dentro del marco de un cuerpo de conoci­ zará más si se perfecciona la teoría y el método en un medio controlado;
miento conduce a trabajos descuidados que poco añaden a una compren­ quizá, en un estudio de larga duración, esto sea cierto. Por el contrario,
sión profunda. quien esté preocupado por un problema del mundo real puede indicar que
Nuestros dos criterios para elegir preguntas de investigación no son ne­ antes de explicar es necesario describir con precisión, y puede que también
cesariamente opuestos. A largo plazo, la comprensión de los fenómenos del tenga razón, ya que la descripción exacta es un paso importante de los estu­
mundo real aumenta con la elaboración y evaluación de hipótesis explicati­ dios explicativos.
vas que propugna el método científico. Sin embargo, de forma más inme­ En cualquier caso, si es posible, todo proyecto de investigación tiene que
diata, puede haber contradicción entre lo que es útil desde el punto de vista intentar cumplir nuestras dos condiciones: ocuparse de un asunto relevante
práctico y lo que finalmente tiene valor. Por ejemplo, Mankiw (1990) seña­ del mundo real y estar concebido para realizar una aportación, directa o in­
la que la teoría macroeconômica y la macroeconomia aplicada se apartaron directamente, a una determinada área bibliográfica académica. En este li­
considerablemente la una de la otra en los años setenta y ochenta: modelos bro, al ser nuestra principal preocupación que la investigación cualitativa
cuya incoherencia teórica se había demostrado siguieron utilizándose para sea más científica, nos ocuparemos más del investigador que parte del
hacer pronósticos sobre la economía estadounidense, mientras que los nue­ «mundo real», pero nuestro análisis es aplicable a ambas tendencias.
vos modelos teóricos, concebidos para corregir esos fallos, continuaron te­ Cuando el punto de partida es un problema significativo del mundo real
niendo un carácter especulativo y no se desarrollaron lo suficiente como y no un área bibliográfica ya establecida, resulta esencial que elaboremos
para realizar predicciones ajustadas con ellos. un plan de estudio factible. Si se propone un asunto que no puede desarro­
Cuando un investigador elige un tema, puede parecer que los criterios de llarse hasta convertirlo en un proyecto de investigación concreto, que per­
aplicabilidad al mundo real y aportación al progreso científico son opues­ mita la extracción de inferencias descriptivas y causales válidas, hay que
tos. Algunos investigadores comenzarán con un problema del mundo real modificarlo o abandonarlo. Del mismo modo, también hay que cambiar
que sea muy significativo socialmente, como la amenaza de guerra nuclear, toda propuesta que no haga alguna aportación a los escritos académicos. Al
la disparidad de ingresos entre hombres y mujeres o la transición a la de­ elegir provisionalmente un tema, estamos dialogando con su bibliografía.
mocracia en Europa del Este. Otros quizá partan de un problema intelectual ¿Qué preguntas de interés para nosotros se han respondido ya? ¿Cómo se
planteado en la bibliografía de las ciencias sociales: la contradicción entre puede plantear y pulir nuestra pregunta para que parezca posible contestarla
diversos estudios experimentales de tomas de decisión en condiciones de con las herramientas disponibles? Podemos partir de un asunto candente,
incertidumbre o la existente entre diversas teorías de voto referidas a las pero tendremos que hacer frente tanto a lo escrito en las ciencias sociales
elecciones para el Congreso estadounidense y los últimos resultados en las como a problemas inferenciales.
urnas. Evidentemente, no hay una distinción estricta entre los criterios. Al­
gunas preguntas de investigación responden a los dos desde el principio,
pero, a la hora de diseñar el estudio, los investigadores suelen comenzar es­ 2.2 Mejorar la teoría
tando más cerca de uno que de otro4.
Independientemente del punto de partida, el proceso de diseñar una in­ En las ciencias sociales, una teoría es una especulación razonada y precisa
vestigación para dar respuesta a una pregunta debe cumplir nuestras dos sobre la respuesta que cabe dar a la pregunta de una investigación, e inclu­
condiciones, y es evidente que la dirección de este movimiento dependerá ye una declaración de por qué tal respuesta es correcta. Las teorías suelen
de dónde comience. Si lo que nos motiva es una perplejidad científica, ten­ conllevar hipótesis descriptivas o causales más específicas. Una teoría debe
dremos que preguntarnos cómo hacer que el objeto de la investigación sea estar en consonancia con los datos disponibles anteriormente sobre una pre­
más relevante para asuntos importantes del mundo real: por ejemplo, cómo gunta de investigación. «Una teoría que no tiene en cuenta los datos exis­
podría un experimento de laboratorio dilucidar mejor las elecciones estraté­ tentes es una incoherencia. Si dispusiéramos de algo equivalente a la legis­
gicas de los decisores del mundo real o las consecuencias que, para el com­ lación sobre “veracidad en la publicidad”, esta incoherencia no se llamaría
portamiento, puede tener esta teoría. Si partimos de un problema real, ten­ teoría» (Lieberson, 1992, p. 4; véase también Woods y Walton, 1982).

""IP
El desarrollo de la teoría suele presentarse como el primer paso de la in­ pamos mucho de un asunto, no parece que haya muchas razones para prac­
vestigación. A menudo, en la práctica, es lo primero, pero no tiene por qué ticarla. Ni siquiera necesitamos este principio para evitar teorías excesiva­
serlo. De hecho, no podemos elaborar una teoría sin conocer antes los tra­ mente complicadas, porque está implícito en la máxima de que la teoría
bajos realizados sobre el tema y sin haber reunido algunos datos, ya que en debe ser tan complicada como indican los datos. Las situaciones en las que
este estadio ni siquiera se sabe cuál es la pregunta de la investigación. No no hay información suficiente sobre la complejidad de la teoría que se in­
obstante, independientemente de la cantidad de datos que se hayan reunido vestiga pueden conducir a lo que se denomina «diseños de investigación
ya, hay algunas formas generales de evaluar y aumentar la utilidad de una imprecisos» (véase el apartado 1 del capítulo 4), pero éstos son problemas
teoría. Ahora sólo vamos a esbozarlas, pero las analizaremos en detalle en del diseño de la investigación y no supuestos acerca del mundo.
capítulos posteriores. Todos los consejos que hemos dado hasta pueden aplicarse si aún no
En primer lugar, hay que elegir teorías que puedan estar equivocadas. En hemos reunido nuestros datos ni hemos comenzado a analizarlos. Sin em­
realidad, se aprende mucho más de las que están equivocadas que de aque­ bargo, si están ya recogidos, podemos utilizar esas reglas para modificar
llas que se enuncian de forma tan general que puede que ni siquiera lo es­ nuestra teoría y conseguir más datos, generando de este modo más conse­
tén en principio 5. Es necesario poder responder directamente a la pregunta: cuencias observables sobre la nueva teoría. Por supuesto, este proceso es
¿qué datos nos convencerían de que estamos equivocados?6. Si no hay res­ caro, cuesta mucho tiempo y quizá vayamos a desperdiciar los datos que ya
puesta para esta pregunta, tampoco hay teoría. se han recogido. ¿Qué ocurre entonces cuando está claro que hay que me­
En segundo lugar, para asegurarse de que una teoría es faisable, hay que jorar nuestra teoría pero no podemos permitirnos recoger más datos? Esta
elegir una que pueda generar tantas consecuencias observables como sea situación —en la que con frecuencia se encuentra el investigador— ha de
posible. Tal elección posibilitará que la teoría se someta a más pruebas, uti­ tratarse con cautela y dominio de uno mismo. Cualquier investigador inteli­
lizando más datos y más variados, que esté más veces en peligro de ser fal­ gente puede elaborar una teoría «plausible» con el conjunto de datos que
sada y que se puedan recoger más datos para darle una mayor consistencia. surge de un hecho; sin embargo, esto no diría nada sobre la veracidad de la
En tercer lugar, al diseñar teorías es preciso ser lo más concreto posible. teoría, que puede ajustarse muy bien a los datos y ser completamente falsa
Las teorías e hipótesis que se formulan con vaguedad no sirven más que —y, de hecho, su falsedad ser demostrable con otros muchos datos. A los
para ofuscar. Se puede demostrar más fácilmente que una teoría está equi­ seres humanos se les da bien reconocer pautas, pero no tan bien detectar la
vocada cuando se ha enunciado con precisión y hace predicciones específi­ falta de las mismas (¡la mayoría vemos pautas en manchas de tinta saltea­
cas; por consiguiente, esta teoría será mejor. das!). A una teoría hay que racionarle los ajustes realizados sobre la marcha
Algunos investigadores recomiendan que se siga el principio de «conci­ que no sean coherentes con los datos disponibles, y hay que hacerlos con
sión». Por desgracia, este término se ha utilizado tantas veces en conversa­ bastante disciplina8.
ciones informales y en escritos académicos que el principio ha quedado Todavía nos queda el problema de qué hacer cuando hayamos terminado
eclipsado (véase Sober [1988] para un análisis completo). Jeffreys (1961, tanto la recogida de datos como nuestro análisis y queramos mejorar nues­
p. 47) dio la definición más clara de concisión: «Las teorías más simples tra teoría. En esta situación, recomendamos que se respeten dos normas: en
tienen en principio más probabilidades»7. Por lo tanto, la concisión es un primer lugar, si nuestra predicción se halla condicionada por diversas varia­
juicio, e incluso un supuesto, sobre la naturaleza del mundo: se presupone bles y queremos librarnos de una de las condiciones, podemos hacerlo. Por
que es simple. Elegir teorías cuya premisa es la existencia de un mundo ejemplo, si al principio nuestra hipótesis era que los países democráticos
simple es una regla que se aplica con claridad en situaciones en las que se con sistemas avanzados de protección social no luchan entre sí, sería acep­
está muy seguro de que el mundo es así realmente. Los físicos parecen có­ table extender tal hipótesis a todas las democracias contemporáneas y de
modos con la concisión, pero los biólogos suelen creer que es absurda. En este modo contrastar nuestra teoría en un mayor número de casos y aumen­
las ciencias sociales, los hay que la defienden con vehemencia para sus su­ tar las posibilidades de que sea falsada. El propósito general es que, des­
báreas (por ejemplo, Zellner, 1984), pero nosotros creemos que sólo es útil pués de ver los datos, podamos modificar la teoría para que se pueda apli­
en ciertas ocasiones. Dada la precisa definición de concisión como supues­ car a una gama más amplia de fenómenos. Esta alteración de nuestras tesis,
to acerca del mundo, nunca deberíamos insistir en que fuera un principio al exponerlas aún más a la falsación, no debería llevarnos a explicaciones
general a la hora de diseñar teorías, aunque sea útil en aquellas situaciones para salir del paso que sólo pretendan «salvar» una teoría inadecuada res­
en las que haya indicios de que el mundo que estudiamos es simple. tringiéndola a fenómenos con los que ya se ha comprobado que concuerda.
Lo que queremos decir es que no recomendamos al investigador que Sin embargo, la práctica opuesta no suele ser apropiada. Después de ob­
busque la concisión como un bien en sí mismo, porque, a menos que ya se­ servar los datos, no deberíamos únicamente añadir una condición restrictiva
y continuar como si esa matización hubiera demostrado que nuestra teoría para determinar si nuestras especulaciones son correctas. Este ejercicio
es correcta. Si la teoría original fuera que las democracias contemporáneas puede ser bastante útil, especialmente a la hora de señalar áreas de las que
no luchan entre sí porque tienen sistemas constitucionales, sería menos los futuros investigadores podrían ocuparse.
aceptable que, al encontrar excepciones a nuestra «regla», limitáramos la Como hemos señalado anteriormente, ya se sabe que las ciencias socia­
proposición a las democracias que disponen de un sistema avanzado de les no siguen normas estrictas: ¡la necesidad de creatividad a veces exige
protección social una vez que se ha constatado mediante la inspección de que se prescinda del manual! Y los datos pueden disciplinar el pensamien­
los datos que esta matización parece convertir nuestra proposición en co­ to. De ahí que a los investigadores, una vez que se enfrentan a los datos, se
rrecta. O supongamos que nuestra teoría inicial fuera que las revoluciones les ocurra cómo deberían haber construido la teoría en un principio. Aun­
sólo tienen lugar en situaciones de grave crisis económica, pero nos damos que sea de forma restrictiva, tal modificación quizá valga la pena si pode­
cuenta de que no es verdad en uno de nuestros estudios de caso. En esta si­ mos convencernos a nosotros mismos y a los demás de que reformar la teo­
tuación no sería razonable añadir únicamente condiciones generales como: ría tal como lo proponemos es algo que habríamos hecho antes de recoger
las revoluciones nunca tienen lugar durante períodos de prosperidad excep­ los datos si se nos hubiera ocurrido. Sin embargo, hasta que la teoría no se
to allí donde el ejército es débil, los líderes políticos son represivos, la eco­ contraste con nuevos datos, su posición seguirá siendo incierta, y así habrá
nomía se basa en un reducido número de productos y el clima es cálido. Tal que considerarla.
formulación es una forma caprichosa (y engañosa) de afirmar que «mi teo­ Una de las consecuencias importantes de estas normas es que los pro­
ría es correcta, excepto en el país X». Ya que hemos descubierto que nues­ yectos piloto suelen ser muy útiles, especialmente en investigaciones en las
tra teoría no se aplica en dicho país, no es de mucha ayuda convertir esta que los datos han de recogerse mediante entrevistas u otros medios particu­
falsación en una generalización espuria. Si no nos esforzamos por reca­ larmente costosos. La recogida de datos preliminar puede llevarnos a alte­
bar nuevos datos, no dispondremos de pruebas aceptables que sostengan la rar las preguntas de la investigación o a modificar la teoría. Posteriormente,
nueva versión de la teoría. se pueden recabar otros datos para contrastar la nueva teoría, evitándose así
Por lo tanto, nuestra regla básica en cuanto a la alteración de una teoría el problema de utilizar la misma información para elaborar y comprobar
una vez que se han observado los datos es: podemos hacer que la teoría sea una teoría.
menos restrictiva (de forma que contemple una gama más amplia de fenóme­
nos y se vea expuesta a más oportunidades de falsación), pero esto no ha
de hacerse sin haber recogido más datos con los que contrastar la nueva 2.3 Mejorar la calidad de los datos
versión de la teoría. Si no podemos recabar más datos, estaremos en punto
muerto y no podemos proponer ningún método mágico para dejar de estar­ Los «datos» son informaciones sobre el mundo recogidas de forma siste­
lo. En ciertos momentos, aceptar que estamos equivocados es lo mejor y, de mática y pueden ser de tipo cualitativo o cuantitativo. A veces se reúnen
hecho, algunos resultados negativos pueden ser bastante útiles para un área datos para evaluar una teoría muy concreta, pero no es inusual que los aca­
académica. ¿Quién no habría de preferir una sólida conclusión negativa an­ démicos los recojan antes de saber exactamente qué es lo que les interesa
tes que varias de carácter insustancial que se basen en teorías elaboradas encontrar. Además, aunque los datos se reúnan para contrastar una hipóte­
para salir del paso? sis determinada, puede que al final a los investigadores les interesen pre­
Además, si estamos equivocados, no tenemos por qué dejar de escribir guntas que no se les habían ocurrido anteriormente.
una vez que hayamos admitido nuestra derrota. Podemos añadir un aparta­ En cualquier caso, ya sea que los datos se reúnan para un determinado
do a nuestro artículo o un capítulo en el libro para ocuparnos de futuras in­ propósito o que se utilicen para otro que no está claro cuando se realiza la
vestigaciones empíricas y de la presente especulación teórica. En este con­ recogida, existen ciertas normas que mejoran la calidad de tales datos. En
texto, disponemos de bastante más libertad y podemos señalar nuevas principio, podemos considerar esas normas al margen de las que se han
condiciones que sería plausible introducir en nuestra teoría —si creemos mencionado en el apartado 2.2 para mejorar la teoría. En la práctica, para
que pueden solucionar el problema—; plantear la modificación de otra teo­ toda recogida de datos se necesita cierto grado de teoría, del mismo modo
ría existente o apuntar hacia una gama de teorías completamente diferente. que para formular cualquier teoría se precisan algunos datos (véase Co­
En tal situación, no podemos llegar a ninguna conclusión con mucha certe­ ombs, 1964).
za (excepto, quizá, al afirmar que la teoría que planteamos al principio está Nuestra primera y más importante directriz para mejorar la calidad de
equivocada), pero sí podemos permitirnos el lujo de inventar nuevos dise­ los datos es: registrar y detallar el proceso con el que se generan los datos.
ños de investigación o proyectos de recogida de datos que podrían utilizarse Sin esta información no podemos determinar si la utilización de procedi-

m
ro
mientas normalizados de análisis producirá inferencias sesgadas. Sólo si Siempre que se carezca de datos suficientes sobre la disuasión en políti­
conocemos el proceso de obtención de los datos podremos hacer inferen­ ca internacional, también puede ser útil poner a prueba otra teoría que parta
cias descriptivas y causales válidas. En una encuesta de opinión de tipo de presupuestos similares respecto a la motivación y que se aplique a otra
cuantitativo, para registrar el proceso de obtención de datos es preciso co­ variable dependiente en diferentes condiciones, sin dejar de ser una conse­
nocer exactamente de qué manera se ha realizado la muestra y qué pregun­ cuencia observable de la misma teoría. Por ejemplo, podríamos concebir un
tas se han hecho. En un estudio de caso comparado de tipo cualitativo es experimento de laboratorio para ver si, en circunstancias simuladas, la ca­
crucial enunciar las normas precisas que hemos utilizado para elegir el re­ pacidad militar y unas negociaciones firmes, en vez de acentuar las «ame­
ducido número de casos que se van a analizar. En el capítulo 6 damos más nazas», hacen que no se produzcan. También podríamos examinar si, en si­
directrices para la selección de casos en investigación cualitativa, pero aún tuaciones análogas, actores como los oligopolios que compiten por su cuota
más importante que elegir un buen método es registrar y detallar con cuida­ de mercado o las familias del crimen organizado que luchan por el territo­
do cualquiera que se utilice, así como la información necesaria para que rio utilizan estrategias de disuasión y hasta qué punto tienen éxito en diver­
otros lo apliquen9. sas circunstancias. De hecho, los economistas que trabajan en el área de la
En el apartado 2.2 defendimos teorías de las que pudieran extraerse mu­ organización industrial han utilizado la teoría de juegos no cooperativa, en
chas consecuencias observables. Nuestra segunda directriz para mejorar la la que también se basa la de la disuasión, para estudiar problemas como el
calidad de los datos es: para evaluar mejor una teoría hay que recoger da­ de la entrada en ciertos mercados o las estrategias de precios (Fudenberg y
tos acerca de Ja mayor cantidad posible de consecuencias observables. Tiróle, 1989). Como las teorías se parecen tanto, los datos empíricos en los
Esta supone recoger tantos datos como sea posible en los contextos más di­ que se basan las predicciones de la teoría de juegos acerca del comporta­
versos. Cada consecuencia adicional de nuestra teoría que observemos miento de las empresas aumentarían la plausibilidad de otras hipótesis rela­
aportará un nuevo contexto en el que poner a prueba su veracidad. Cuantas cionadas con la acción del Estado en política internacional. Seguiría ha­
más consecuencias observables encontremos que sean coherentes con la biendo incertidumbre al aplicar las conclusiones de un campo al otro, pero
teoría, más penetrante será la explicación y más ciertos sus resultados. el problema es lo suficientemente importante como para justificar que se
Al añadir datos sobre nuevas consecuencias observables de una teoría, intente sacar ideas y pruebas de donde sea posible.
podemos (a) recoger más observaciones sobre la misma variable depen­ Es evidente que una recogida de datos que siempre prescinda del análisis
diente o (b) registrar más variables dependientes. Podemos, por ejemplo, impedirá la finalización de una investigación útil en vez de facilitarla. En la
desagregar los datos en períodos de tiempo más cortos o áreas geográficas práctica, las limitaciones de tiempo y de recursos siempre condicionarán
más pequeñas. También se puede recabar información sobre variables de­ los esfuerzos por recoger datos. Aunque más información, más casos, más
pendientes de un interés menos directo; si los resultados son como los que entrevistas, una nueva variable y otras formas relevantes de recopilación de
prevé la teoría, tendremos más confianza en ella. datos siempre vayan a dar más certeza a nuestras inferencias en algún senti­
Pensemos, por ejemplo, en la teoría de la disuasión racional: los poten­ do, puede que haya investigadores prometedores que se vean perjudicados
ciales iniciadores de una guerra calculan los costes y beneficios de atacar en igual medida por el exceso de información que por su escasez. Insistir
a otros estados, y en estos cálculos pueden influir amenazas de represalia en leer un libro más o en hacerse con otra matriz de datos brutos sin escri­
creíbles. La comprobación más directa de esta teoría sería evaluar si, bir una línea es recetar improductividad.
dadas ciertas amenazas de guerra, la decisión de atacar se asocia con La tercera directriz es: maximizar la validez de nuestras mediciones. La
factores como el equilibrio de fuerzas militares entre los posibles conten­ validez tiene que ver con calibrar lo que creemos que estamos calibrando.
dientes o con los intereses que están enjuego para el país atacado (Huth, El índice de paro puede ser un buen indicador de la situación económica,
1988). Sin embargo, aunque utilizar únicamente casos en los que se lanzan pero uno y otra no son sinónimos. En general, lo más fácil es maximizar la
amenazas conforme un conjunto de consecuencias observables de la teoría, validez ajustándose a los datos sin permitir que se nos interpongan concep­
éstas son sólo una parte de las que se podrían recoger (y si sólo se contem­ tos no observados o no mensurables. Si un entrevistado responde a nuestra
plan éstas se podría producir un sesgo de selección), ya que aquellas situa­ pregunta aduciendo ignorancia, lo que sabemos es que dijo que no lo sabía,
ciones en las que se disuade incluso de amenazar serían excluidas de los y para eso sí tenemos una medida válida. Sin embargo, lo que quiso decir
datos. Por lo tanto, también podría merecer la pena recoger información en realidad constituye un concepto completamente diferente que no puede
sobre otra variable dependiente (o sea, sobre otro conjunto de consecuen­ medirse con un alto grado de confianza. Por ejemplo, en países con gobier­
cias observables) que calibrara si los estados amenazan cuando tienen in­ nos represivos, aducir ignorancia puede ser, para algunas personas, una for­
centivos para hacerlo. ma de criticar el sistema político; para otros es como decir «No sé».

34

Nuestra cuarta directriz es: asegurarse de que los métodos de recogida así se animaría también a otros a tomar notas de campo más detalladas. Al­
de datos son fiables. Fiabilidad significa que si se aplica el mismo procedi­ guna vez se ha reproducido un proyecto de investigación completo, inclu­
miento de la misma manera siempre se obtendrá la misma medida. Cuando yendo la recogida de datos. La reproducción no puede ser perfecta porque
se utiliza un procedimiento fiable en diferentes ocasiones, sin que nada es imposible retrotraerse en el tiempo; no obstante, el intento puede resultar
haya ocurrido entretanto que transforme la «verdadera» situación del objeto bastante fructífero. Quizá la reproducción más exhaustiva que se haya lle­
que estamos calibrando, se observará el mismo resultado K). Las medidas vado a cabo de un proyecto cualitativo sea la del estudio sociológico de la
fiables también ofrecen los mismos resultados cuando las realizan diferen­ ciudad estadounidense de Middletown, en Indiana, que comenzaron Robert
tes investigadores, y ello depende, evidentemente, de que se puedan seguir y Helen Lynd. Su primer estudio de «Middletown» se publicó en 1929 y se
procedimientos explícitos ". reprodujo en un libro que apareció en 1937. Unos cincuenta años después
Nuestra última directriz es que todos los datos y análisis deben ser, en la del primer proyecto se está publicando una larga serie de libros y articulos
medida de lo posible, reproducibles. La capacidad de reproducción no sólo que reproduce los primeros estudios (véase Caplow y otros, 1983a, 1983b y
se aplica a los datos, con el fin de que podamos comprobar si nuestras me­ las citas que incluyen). La investigación cualitativa no tiene por qué ser tan
didas son fiables, sino que también tiene que ver con el proceso de razona­ exhaustiva, pero este gran proyecto de investigación debería servir como
miento que se utiliza para alcanzar conclusiones. Partiendo del informe de modelo de lo que se puede hacer.
nuestra investigación, otro investigador debería poder copiar los datos y Toda investigación tendría que aspirar a ser lo más reproducible posible:
rastrear la lógica de nuestras conclusiones. La capacidad de reproducción los investigadores habrían de registrar siempre los métodos, normas y pro­
es importante aunque nadie repita nuestro estudio. Los procedimientos y cedimientos exactos que han utilizado en la recogida de información y
métodos utilizados sólo se podrán evaluar si el estudio se describe con el extracción de inferencias para que otros pudieran hacer lo mismo y llegar
suficiente detalle como para que pueda reproducirse. (esperamos) a la misma conclusión. La capacidad de reproducción también
En algunos tipos de investigación reproducir los datos puede resultar di­ supone que los académicos que utilizan fuentes inéditas o privadas tendrían
fícil o imposible: quizá los entrevistados mueran o desaparezcan y no sea que comprometerse a que, en el futuro, otros pudieran acceder a este mate­
posible reproducir las observaciones directas de acontecimientos del mun­ rial en condiciones similares; aprovecharse de un acceso privilegiado sin
do real que han hecho testigos o participantes en ellos. La capacidad de re­ buscar que otros lo tengan imposibilita la reproducción y pone en cuestión
producción también significa cosas diferentes en cada tradición investiga­ la calidad científica del trabajo. Lo normal es que las investigaciones no
dora. En los estudios cuantitativos se centra en repetir el análisis a partir de sean reproducidas, pero nuestra responsabilidad es comportarnos como si
los mismos datos. Como bien sabe cualquiera que haya intentado alguna alguien pudiera querer hacerlo. Aunque la obra no sea reproducida, aportar
vez reproducir los resultados cuantitativos de obras publicadas, la tarea sue­ los materiales para que sí lo sea hará posible que los lectores comprendan y
le ser bastante más difícil de lo que debería —aunque las obras sean de re­ evalúen nuestro trabajo.
nombre— y siempre resulta más útil de lo que parece al principio (acerca
de la reproducción en investigación cuantitativa, véase Dewald y otros,
1986). 2.4 Utilizar mejor los datos existentes
En la investigación cualitativa tradicional la analogía la proporcionan las
notas a pie de página y las revisiones bibliográficas. Utilizando estas herra­ Solucionar los problemas que plantean los datos mediante la recopilación
mientas, los sucesivos investigadores tendrían que poder localizar las fuen­ de otros nuevos y mejores es casi siempre preferible a utilizar de otro modo
tes utilizadas en una obra publicada y hacer sus propias evaluaciones sobre los datos defectuosos de que disponemos; sin embargo, no siempre es posi­
las inferencias que han surgido de esa información. Si los estudios se basan ble recoger otros. Los científicos sociales suelen enfrentarse a datos proble­
en la observación directa, la reproducción es más difícil. Un investigador máticos y a pocas posibilidades de adquirir otros mejores, de manera que
puede tomar prestadas las notas de campo de otro o la grabación de sus en­ tienen que sacar el máximo partido a los que tienen.
trevistas para comprobar si este material fundamenta las conclusiones ex­ Cómo utilizar mejor los datos ya recogidos es el tema principal de las
traídas en primera instancia. Este nuevo análisis de resultados, utilizando clases de métodos estadísticos y, de hecho, es la mayor aportación de la
los mismos datos, no suele hacerse, ya que gran parte de la información del estadística inferencial a las ciencias sociales. Los preceptos de este asun­
trabajo de campo se basa en conversaciones, impresiones y otros actos de to, que tan claros están en el estudio de la estadística inferencial, también
participación no registrados. Sin embargo, se podría avanzar bastante si hu­ se aplican a la investigación cualitativa. En el resto del libro nos ocupa­
biera más investigadores que intentaran hacer este tipo de reproducción, y mos de ellos con más detalle, y aquí sólo vamos esbozar brevemente las
36

LO
pio parece un complicado efecto, el control que tendremos sobre un proble­ inferencias sobre individuos— con el fin de prevenir contra las inferencias
ma será muy elevado. Al revés, si podemos explicar muchos efectos a partir que utilizan diferentes niveles de agregación ,2. Estamos de acuerdo en que
de una variable o de unas pocas, también dispondremos de un control con­ utilizar datos agregados puede llevarnos a hacer deferencias incorrectas so­
siderable. En general, el control es escaso en las ciencias sociales y lo es bre los individuos: cuando son éstos los que nos interesan, suele ser mejor
aún más en determinadas áreas temáticas. Esto puede deberse a que los in­ estudiarlos directamente si podemos hacernos con los datos adecuados. Sin
vestigadores no saben aún cómo aumentarlo, a que la naturaleza no está or­ embargo, si lo que queremos es que nuestra inferencia plantee una hipótesis
ganizada adecuadamente o a ambas razones. Las áreas que se estudian ha­ con bastante validez, quizá sea mejor que nuestra teoría tenga consecuen­
bitualmente de forma cualitativa suelen ser aquellas en las que hay poco cias en muchos niveles de análisis diferentes y, a menudo, podremos utili­
control. Para explicar cualquier cosa se suele necesitar un conjunto de va­ zar datos de todos para dar alguna información sobre ella. De este modo,
riables explicativas: utilizamos muchos elementos para explicar poco. En aunque lo que más nos interese esté en un nivel de análisis agregado, con
estos casos tendríamos que proponernos diseñar investigaciones con más frecuencia podremos lograr un mayor control sobre la veracidad de nuestra
control. teoría si utilizamos datos de los otros.
Hay varias maneras de aumentar el control sobre el problema de nuestra Por ejemplo, si elaboramos una teoría para explicar las revoluciones, ten­
investigación. La principal consiste en incrementar el número de conse­ dremos que buscar consecuencias observables de ella no sólo en los re­
cuencias observables de nuestra hipótesis y buscar el modo de confirmar­ sultados más generales sino en fenómenos como las respuestas de los
las. Como se ha descrito anteriormente, esta tarea puede suponer (1) una revolucionarios a entrevistas en profundidad, en las reacciones de los que
mejora de la teoría para que tenga más consecuencias observables, (2) una me­ residen en pequeñas comunidades de zonas apartadas del país o en declara­
jora de los datos para que realmente se detecten más consecuencias y se ciones oficiales de los cargos de los partidos. Tendríamos que estar dis­
utilicen para evaluar la teoría y (3) una utilización más provechosa de esos puestos a incorporar cualquier información que pudiéramos lograr, siempre
datos, con el fin de extraer más consecuencias de aquellos que estén dispo­ que nos ayudara a conocer la veracidad de nuestra teoría. Si podemos con­
nibles. Ninguna de estas posibilidades, ni tampoco el concepto general de trastarla examinando los resultados de las revoluciones, perfecto. Pero, en
maximización del control, son iguales a la idea de concisión, la cual, como la mayoría de los casos, existe poca información a ese nivel, quizá una o
explicamos en el apartado 2.2, es un presupuesto relacionado con la natura­ dos observaciones cuyo valor suele ser ambiguo o estar mal medido. La
leza del mundo más que una norma para diseñar investigaciones. existencia de una revolución es compatible con muchas teorías diferentes.
La maximización del control es tan importante y tan general que reco­ Sólo al profundizar en el caso que nos ocupa o aportando información rele­
mendamos fervientemente que los investigadores hagan listas constantes de vante sobre otros será posible diferenciar las teorías que ya existían con an­
aquellas posibles consecuencias observables de sus hipótesis que pudieran terioridad.
detectarse en sus datos o en otros. Quizá se puedan comprobar algunas de El único problema, a la hora de utilizar información procedente de otros
esas nuevas consecuencias en la matriz de datos brutos original, siempre niveles y fuentes para estudiar una teoría que está diseñada con un determi­
que la consecuencia no «surja de» los datos y sea una hipótesis que, de ma­ nado grado de agregación, reside en dilucidar si tales observaciones contie­
nera independiente, indiquen la teoría u otra matriz de datos. Sin embargo, nen alguna información relevante para evaluar las consecuencias de nuestra
utilizar otros datos es aún mejor. En este sentido, tendríamos que conside­ teoría. Si esas nuevas observaciones ayudan a comprobar la teoría, habrá
rar también consecuencias que pudieran aparecer en nuevos datos —relati­ que utilizarlas aunque no sean consecuencias de gran interés. Por ejemplo,
vos a otras unidades o a otros aspectos de los que estudiamos, datos sobre quizá no nos importen en absoluto las opiniones de los revolucionarios,
diferentes grados de agregación y de otros períodos, como las predicciones pero si sus respuestas a nuestras preguntas son compatibles con nuestra teo­
sobre el futuro próximo— y evaluar las hipótesis en esos ámbitos. Cuantas ría de la revolución, será más posible que ésta sea correcta y la recogida de
más pruebas encontremos en diversos contextos, más convincente será información adicional no habrá sido inútil. De hecho, una observación en el
nuestra explicación y más confianza podremos tener nosotros y los demás nivel de análisis más agregado —que tenga lugar una revolución predicha,
en las conclusiones. por ejemplo— no es más que una consecuencia observada de la teoría y,
En principio, algunos investigadores podrían oponerse a la idea de reco­ dada la poca información que contiene, no habría que concederle más im­
ger consecuencias observables en cualquier sitio o en niveles de agregación portancia que a otras consecuencias observables. Tenemos que recabar in­
diferentes de aquel para el que se ha diseñado la teoría. Por ejemplo, Lie- formación sobre tantas consecuencias observables de nuestra teoría como
berson (1985) aplica a la investigación cualitativa la idea estadística de «fa­ sea posible.
lacia ecológica» —utilizar de forma incorrecta datos agregados para hacer

40 41
3.3 Admitir la incertidumbre plantearlas en relación a los propios proyectos. Existen muchas razones
para tomarse una explicación causal con escepticismo, por plausible que
Tanto en la investigación cuantitativa como en la cualitativa el conocimien­ pueda parecer a primera vista. Leemos en el periódico que los japoneses
to y la inferencia son siempre inciertos. La medición en ambos tipos de es­ comen menos carnes rojas y que sufren menos ataques cardíacos que los
tudio es propensa al error, pero sus causas pueden ser diferentes. El entre­ estadounidenses. Esta observación es interesante por sí misma y, además, la
vistador cualitativo, que hace una larga entrevista en profundidad a una explicación resulta creíble: comer demasiados filetes conduce a la alta tasa
persona cuyo contexto ha estudiado, tiene menos posibilidades de calibrar de enfermedades cardíacas de los Estados Unidos. El científico social es­
mal la auténtica ideología política de ese sujeto que otro que entreviste de céptico pregunta por la precisión de los datos (¿cómo conocemos los hábi­
forma estructurada a una persona elegida de forma aleatoria y de la que no tos alimentarios?, ¿qué muestra se ha utilizado?, ¿se clasifican los ataques
sepa nada (aunque lo contrario también es posible si, por ejemplo, el entre­ al corazón de forma parecida en Japón y en los Estados Unidos, de manera
vistador se fia excesivamente de un entrevistado que no es fiable). Sin em­ que podamos comparar fenómenos similares?). Suponiendo que los datos
bargo, el encuestador tiende menos que el que investiga en profundidad a sean precisos, ¿qué otros factores podrían explicar los efectos?: ¿hay más
extrapolar de forma inapropiada a una población amplia, lo que sólo es variables (otras diferencias dietéticas, rasgos genéticos o de forma de vida)
aplicable a casos particulares. Ninguno de ellos es inmune a las incertidum­ que puedan explicar este resultado? ¿Acaso hemos intercambiado la causa
bres de la medición o al inherente carácter probabilístico del mundo social. y el efecto sin darnos cuenta? Es difícil imaginarse que el hecho de no su­
Todos los buenos científicos sociales —ya sean cuantitativos o cualitati­ frir un ataque al corazón pueda hacer que comamos menos carne roja, pero
vos— contemplan un margen aproximado de incertidumbre en sus inferen­ es posible. Quizá la gente pierda, con los años, las ganas de comer hambur­
cias. En la ciencia política, quizá el problema más importante de los estu­ guesas y filetes. Si así fuera, los que (por la razón que sea) no han sufrido
dios cualitativos sea la constante falta de estimaciones de incertidumbre un ataque al corazón vivirían más y comerían menos carne. Este hecho pro­
razonables que se observa en las inferencias de los investigadores (véase duciría la misma relación que llevó a los expertos a la conclusión de que la
King, 1990). Siguiendo las normas de este libro se puede hacer una infe­ carne es la culpable de los ataques al corazón.
rencia válida casi en cualquier situación, independientemente de lo limita­ No pretendemos cuestionar esos estudios médicos; simplemente quere­
dos que sean los datos, pero tendríamos que evitar sacar conclusiones muy mos poner un ejemplo de cómo los científicos sociales se enfrentan al pro­
ambiciosas a partir de datos poco consistentes. El problema no es que sea blema de la inferencia causal: con escepticismo y teniendo en cuenta las
imposible extraer inferencias fiables en la investigación cualitativa, sino explicaciones alternativas que podrían haberse pasado por alto. De este
que siempre habría que calcular de forma razonable el grado de incerti­ modo, la inferencia causal se convierte en un proceso en el que cada con­
dumbre que existe en cada una de ellas. Neustadt y May (1986, p. 274), al clusión es una oportunidad de investigar aún más, con el fin de profundizar
ocuparse de campos en los que es difícil hacer estimaciones cuantitativas en esa inferencia y ponerla a prueba. Intentaremos, mediante aproximacio­
precisas, proponen un método útil para animar a los decisores políticos nes sucesivas, acercarnos cada vez más a una inferencia causal precisa.
(que a menudo se enfrentan a la necesidad de llegar a conclusiones sobre
qué política seguir, utilizando datos inadecuados) a juzgar la incertidumbre
de sus conclusiones. Preguntan: «¿Cuánto dinero propio pondrías en ello?».
Esta pregunta tiene sentido siempre que también nos planteemos: «¿Con
qué posibilidades?».

3.4 Pensar como un científico social: escepticismo e hipótesis


contrapuestas

La incertidumbre de las inferencias causales tiene como consecuencia que


los buenos investigadores sociales no las acepten fácilmente. Cuando se
dice que A produce B, alguien que «piense como un científico social» se
preguntará si esa relación es auténticamente causal. Es fácil hacer esas pre­
guntas respecto a las investigaciones ajenas, pero resulta más importante

vico
sf
42

También podría gustarte