PARAFILIAS
DEFINICIÓN:
Para Quijada en 1982 dice que se trata de una "preferencia sexual desviada". Money y
Erhardt citados por Alzate definen las parafilias como "estados psicosexuales de
reactividad obsesiva a estímulo desusado o inaceptable y dependiente de él, que buscan
iniciar o mantener una situación sexual con el fin de facilitar el orgasmo".
En 1995, el DSM IV dice que: "La característica esencial (Criterio A) de la parafilia es
la presencia de repetidas e intensas fantasías sexuales de tipo excitatorio, e impulsos o
comportamientos sexuales que por lo general engloban: 1) objetos no humanos; 2)
sufrimiento o la humillación de uno mismo o de la pareja, o 3) niños u otras personas
que no consienten, y que se presentan durante un período de al menos seis meses". Pero
también (Criterio B) esos impulsos, comportamientos y fantasías deben "provocar
malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de
la actividad del individuo"
Según Freud, uno de los rasgos principales de la conducta sexual patológica consiste en
la exclusividad y el reemplazo perseverante y repetitivo de las relaciones sexuales
genitales adultas por otras actividades de carácter infantil y pregenital, reflejo de una
actitud defensiva ante la insoportable ansiedad de castración experimentada durante el
periodo edípico.
EPIDEMIOLOGIA:
Las parafilias son practicadas por un pequeño porcentaje de la población general. Con
base en los datos provenientes de instancias legales, en los Estados Unidos de America,
la pedofilia es por mucho la parafilia más común, de 10 a 20 por ciento de todos los
niños norteamericanos han sido víctimas de abuso antes de los 18 años (Abel, 1989).
La zoofolia como verdadera parafilia es rara, aunque Kinsey reportó que el 8 por ciento
de los hombres encuestados, habían tenido contacto sexual con animales siendo más
frecuente esta conducta en personas que vivían en zonas rurales.
Las parafilias tienden a ser casi exclusivamente masculinas, el fetichismo en casi todos
los casos ocurre en hombre. Más del 50 por ciento de las parafilias inician antes de los
18 años de edad. Los parafilicos habitualmente tienen más de una parafilia,
generalmente entre tres y cinco ya sea al mismo tiempo o a diferentes edades. Esto es
especialmente cierto en los exhibicionistas, fetichistas, masoquistas, sádicos, fetichistas
transvestitas y zoofilicos (Kaplan y Sadoc, 1991)
La ocurrencia de las conductas parafilicas tiene su pico entre los 15 y los 25 años y
después tienden a declinar, en hombres mayores de 50 años las conductas parafilicas
son raras.
CLÍNICA DEL PARAFÍLICO
1. La edad de comienzo del trastorno:
Suele remontarse a la infancia y las primeras etapas de la adolescencia, donde aparecen
conductas parafílicas, pero se definen recién en la adolescencia y la adultez joven. Las
fantasías, impulsos y comportamientos pueden ser elaborados o simples, de una sola
serie o de varias parafilias asociadas. La duración debe ser mayor de seis meses, pero lo
común es que sean recurrentes, se cronifiquen y duren toda la vida, con tendencia a
disminuir a lo largo de los años. Puede haber períodos de mayor expresión, coincidentes
con períodos de estrés, y también cuando la persona se encuentra con oportunidades
existenciales de practicar sus fantasías y actos.
2. La repercusión social:
Es variable, pues hay casos en que el portador lleva una vida social activa que no permite
sospechar trastornos íntimos, como en otras patologías del carácter. Pero otros se aíslan
en sus fantasías y comportamientos, con graves repercusiones sobre su rendimiento
laboral, estudiantil o su vida conyugal o social. Compran o roban y coleccionan material
fotográfico, películas o prendas referidas a su trastorno exclusivo y eso les basta como
toda vida sexual.
El exhibicionismo y el voyeurismo así como el sadomasoquismo, pueden llevar a
situaciones que violan la Ley y sus portadores terminan encarcelados o procesados. Otros,
sufren un deterioro social progresivo o temporario. O llevan una doble vida: privada y
pública. La mitad de los parafílicos están casados. Muchos tratan de imponer a sus
mujeres sus fantasías o conductas, lo cual conlleva peligro de vida o lesiones en caso de
sadomasoquismo, o delitos en caso de pedofilia. Hay parejas de parafílicos que llegan a
una transacción de vida muy pintoresca y peculiar, otras, se divorcian con frecuencia y se
vuelven a casar, buscando comprensión.
3. La frecuencia:
Es difícil de establecer, ya que los parafílicos no suelen consultar por su trastorno, sino por
sentimientos de culpa, depresión o vergüenza con intentos de autoeliminación,
disfunciones sexuales, trastornos de personalidad o incapacidad de amar o de
sentimientos recíprocos. O bien por indicación judicial. La concepción psicoanalítica de
que los parafílicos no sufren, no luchan, pues “la perversión es el reverso de la neurosis”,
ya no es aceptable en todos los casos. No es la norma que los parafílicos no sufran por su
trastorno, incluso pueden considerar sus actos o fantasías como inmorales, pero hay
quienes no tienen ningún tipo de malestar, mientras no reciban el rechazo social y vivan
su parafilia en la intimidad. Un índice de prevalencia de validez relativa es el alto consumo
de material pornográfico a temática parafílica. Pero en las clínicas especializadas los
diagnósticos más frecuentes son la pedofilia, el voyeurismo y el exhibicionismo, que
además, son los casos que con mayor frecuencia son procesados por delitos sexuales.
4. La distribución por sexo:
Se tratan de trastornos exclusivamente masculinos, excepto en el masoquismo sexual en
que hay mujeres, pero en una relación de una cada 20 varones. Money y Ehrhardt señalan
que “las muchachas no tienen sueños orgásmicos en la adolescencia -sí de los 20 a los 40
años se masturban menos que los muchachos, y tienen fantasías romántico-sentimentales
en relación con experiencias reales, una narración de amor o una película romántica. En
cambio los muchachos pueden horrorizarse al enfrentarse en sus sueños con imágenes de
tipo homosexual, sádico, voyeurista y otras parafilias. No se animan a revelarlas a sus
padres ni a nadie, las soportan y algún día las pondrán probablemente en práctica”.
Leonor Tiefer formada en psicología fisiológica, manifiesta su preocupación de que las
parafilias se refieren generalmente a varones y no a mujeres. Para explicar estas
diferencias, dice que se manejaron tres teorías: Primera, que el varón debe identificarse
precozmente con su madre, la más cercana figura vincular y de sexo femenino. Esto no es
un problema para la mujer. Segunda: si el varón posee un mayor impulso sexual, es más
fácil que se desvíe. Tercera: la teoría plantearía que “no hay diferencias en la frecuencia
de las desviaciones sexuales”, pero generalmente “dichos comportamientos no se
reconocen como una desviación cuando son aplicados a las mujeres”. Por ejemplo, “si un
varón mira a través de una ventana abierta mientras una mujer se desviste, es arrestado
por “fisgoneo”. Si un varón se desviste ¡él puede ser acusado de exhibicionista! En ambos
casos es al varón que se considera desviado. En la Ley no se reconoce la posibilidad de
que la mujer cometa un abuso sexual. A ellas se les permite con mayor frecuencia el uso
de ropas tradicionalmente aceptadas como masculinas que al contrario”.
TEORÍAS EXPLICATIVAS
Pensamientos distorsionados
Los delincuentes sexuales tienen actitudes y creencias que le permite quitarle
importancia a sus delitos. Un ejemplo seria la persona que abusa de su menor y que lo
justifica diciendo que el niño lo sedujo o que lo consintió; o el violador que defiende
que su víctima le gusto.
Tenderían, por tanto, a evaluar responsabilidades, a minimizar sus delitos, a negarlos o a
atribuirlos a las circunstancias del momento.
Desarrollo de un impulso sexual desviado
La orientación conductual tradicional basaba sus explicaciones a través de procesos de
condicionamiento clásico, operante o una combinación de ambos. El estímulo inicial
neutro, como por ejemplo unas medias, queda condicionado de estimulación genital y
producirse una respuesta incondicionada de placer sexual. El primer apareamiento de
estímulos podría ser casual, y la explicación a que posteriormente persista el estímulo es
que al repetir la acción una y otra vez, masturbándose y teniendo placer con un estímulo
concreto, se fomenta cada vez una asociación más fuerte.
Otro factor a considerar en el caso del fetichismo es que no cualquier estimulo se
convierte en parafílico (una ventana, una mesa). Habría determinados objetos que en si
mismos tienen características que fomentan que se conviertan en estímulos asociados
(ropa de mujer, prendas interiores o partes del cuerpo).
Freud ya explicaba la fijación a través de la carga positiva o negativa de un objeto
neutro al asociarse con energía física. A esto le llamo catexis negativa, el objeto se
convierte en temido. Las parafilias en este sentido tendrían tres propiedades: comienzan
en experiencias infantiles, son resistentes al cambio, especialmente al cambio racional, y
por último suelen permanecer un tiempo largo.
Podrían ser explicaciones que nos ayuden a comprender determinados casos en los que
en el estudio evolutivo del paciente encontramos con cierta claridad experiencias
infantiles que han podido marcar en este sentido. Pero, sin embargo, sigue habiendo
parafilias, como por ejemplo el exhibicionismo, en las que estas hipótesis son difíciles
de encajar.
Problemas de relación o de falta de habilidad social
En los últimos años se encuentran estudios que avalan que determinadas parafilias como
la pedofilia o la violación se dan en personas con especiales dificultades para establecer
relaciones y para ponerse en el lugar del otro. La parafilia, por tanto, formaría parte de
un problema más amplio.
La idea sería que la persona no ha tenido los modelos adecuados que le permitan
aprender a relacionarse, a coquetear o a ligar; como consecuencia, tienen dificultades en
contactar con personas, en iniciar conversaciones en crear un clima de confianza que les
permita finalmente establecer una relación íntima. Así el impulso sexual normal
quedaría bloqueado, no tendría espacio para su expresión y, finalmente, aparecería de
forma desviada ante cualquier ocasión que se le presente al sujeto o con aquellas
personas que se sienta más segura, como es en el caso del abuso de niños. Se añadiría
una falta de empatía con su víctima, que le permite no sentirse culpable al ponerse en el
lugar de la persona ofendida.
CLASIFICACIÓN:
EXHIBICIONISMO
El exhibicionismo consiste en la necesidad y reiterativa por parte de un
individuo de exponer sus genitales y, más concretamente, el pene en erección
ante una persona del sexo opuesto. Bajo la clínica el exhibicionista, subyace un
trastorno afín de trastorno obsesivo-compulsivo, hasta el punto de que el propio
paciente reconoce sus actos como sin sentido y perjudiciales para sus intereses.
Desde el punto psicodinámico, la actividad exhibicionista refleja una defensa
contra la ansiedad de castración a través de diversos mecanismos:
- Por un lado, se evita e coito, sentido inconscientemente como peligroso.
- Se impone la visión de los genitales a una mujer extraña así se obtiene la
confirmación de que estos existen, dando miedo y la sorpresa de la víctima
ante lo que ve.
El acto exhibicionista conlleva una atribución mágica por parte del individuo
que lo ejecuta y que, en el fondo, espera que la mujer exhiba, a su vez, sus
propios genitales y, es más concreto, su propio pene, para de ese modo, diluir la
ansiedad de la castración.
VOYEURISMO
Consiste en la excitación sexual ante fantasías elaboradas sobre personas que se
encuentran desnudas o practicando algún tipo de actividad sexual, que culminan
habitualmente con prácticas masturbatorias durante o inmediatamente después
del episodio visualista.
La curiosidad sexual y la excitación ante la vista del objeto erótico, así como el
consumo ocasional de revistas y de espectáculos pornográficos, forman parte del
día a días de muchas personas. Este fenómeno comienza en la infancia, cuando
la curiosidad sexual se dirige hacia los padres para, posteriormente, ser
desplazada hacia la visualización de los genitales o de las prácticas sexuales de
otras personas.
FROTEURISMO
Tiene como sinónimos el “frotismo”, “frotage” y el pomicionismo, y se
caracteriza por la frotación del cuerpo de otra persona que no consiente.
Los frotteuristas, habitualmente varones, aprovechan las aglomeraciones para
practicar sus actos, como en las aceras estrechas, desfiles, manifestaciones,
cines, pero sobre todo los ómnibus, pues se ponen de pie para facilitar el
contacto. Aprietan sus genitales contra las nalgas o muslos de la víctima, o les
tocan los genitales, las nalgas o las mamas, mientras imaginan estar viviendo
una verdadera relación sexual hasta alcanzar el orgasmo. La experiencia de
haber sido tocados o de haber tocado a adultos en el curso de la infancia en
circunstancias traumáticas, puede ser una de las causas del problema.
Hay frotteuristas de varios tipos:
- Exclusivos: sólo consiguen excitarse practicando froteurismo.
- No exclusivos: son capaces de tener relaciones normales y suelen tener
pareja, pero a veces practican su vicio.
- Parciales: sólo rozan un poco a su víctima, para excitarse, y luego
rematan (o no) la faena en casa recordando la situación.
- Completos: son más insistentes en su roce y tratan de llegar al orgasmo.
- Selectivos: eligen mujeres de unas determinadas características, algunos
incluso las prefieren acompañadas que solas.
- No selectivos: lo importante para ellos es frotarse contra un ser humano
vivo y les da igual la edad, el aspecto físico o incluso el sexo de su
víctima.
FETICHISMO
Oyebode F.
Fetichismo significa “adoración por objetos inanimados”.
Al hablar de fetichismo como parafilia, se hace referencia a aquella desviación
de la conducta sexual caracterizada por la excitación sexual de algunas personas
ante determinados objetos inanimados, habitualmente relacionados con la
vestimenta y su estrecha relación de proximidad con el cuerpo humano (zapatos,
medias, pañuelos, lencería, etc.), o bien partes inanimadas del cuerpo (como las
uñas) resultan indispensables para la consecución del orgasmo.
Desde el punto de vista de la teoría del aprendizaje, el cuadro
sintomatológicamente empieza durante la adolescencia, se considera que la
asociación cognitiva entre el fetiche y la excitación sexual se establece en la
primera infancia y está relacionado con una persona afectivamente significativa
para el fetichista.
El fetiche suele presentar diversas cualidades asociadas a dicha persona, entre
ellas, el amor, la necesidad, o incluso el odio relacionado con un trauma
psíquico pretérito.
Para el psicoanálisis, el fetichismo, los sentimientos eróticos son desplazados
hacia una parte concrete del cuerpo femenino (parcialismo) o, más frecuente,
hacia algún objeto fetiche que tengan relación con el (prenda de vestir),
permitiéndose el interés no solo por los órganos genitales de la pareja
(simbolizados por el fetiche).
Freud relaciona al fetiche de un modo simbólico con los órganos genitales y,
defiende que el factor esencial en la etiología del fetichismo es una defensa
contra la ansiedad de castración de la madre.
El fetiche más allá de proteger al individuo de la ansiedad de castración sirve
para preservar a la madre de las pulsaciones agresivas sádicas pregenitales
propias del niño.
Según Coderch, el fetiche simboliza al pene y defiende al individuo de la
ansiedad de la castración, aleja a este del camino de la homosexualidad, que, en
el fondo, supone un auténtico “fetichismo del pene” que permite considerar a la
mujer como un objeto erótico tolerable y dotado de un pene.
FETICHISMO TRANSVESTITA
El fetichismo transvestista comprende a aquel grupo de individuos que, bajo
diversas motivaciones, encuentran excitación y placer sexual en el hecho de
vestir prendas propias del sexo contrario. El orgasmo puede ser alcanzado
mediante la masturbación o el coito homosexual/heterosexual aprovechando la
excitación inducida por el cambio de vestimenta. El objetivo del sujeto es
disfrutar del tacto y de la visión de esas prendas de vestir sobre su persona,
porque eso es lo que le excita sexualmente, es decir se trata tan sólo, de una
fijación fetichista en la ropa del otro colocada en el propio cuerpo.
Es frecuente que estos sujetos vivan su parafilia de un modo muy personal,
aunque la compartan con algunas parejas. Pero también existen fetichistas
transvestistas que asocian su parafilia a otras de diferente signo. Resulta
significativamente frecuente que utilicen el dolor para excitarse sexualmente
(masoquismo), no sienten empacho alguno en exhibir sus genitales ante terceras
personas (exhibicionismo), y les gusta contemplar a otros que mantienen
relaciones sexuales (voyeurismo)
SADISMO
El sadismo se refiere a la necesidad de infligir daño a otra persona para excitarse
sexualmente. Llegando a la violación y a la tortura de sus víctimas. El tipo de
actos sádicos puede ser de distinta índole: encerrar y asustar a la víctima, atarla,
obligarla a arrastrarse o a suplicar, pegarle, quemar el cuerpo, entre otros y
humillaciones psicológicas. Algunas causas son alteraciones en el aprendizaje
precoz del niño, fruto de las manifestaciones de agresividad sexual dirigidas
hacia él durante su infancia por sus padres o sus figuras sustitutivas.
Coderch hace una distinción entre el sadismo erótico y el sadismo criminal:
- El sadismo erótico: Las conductas del sádico son fingidas y pactadas
con sus víctimas, las cuales no llegan a sufrir un verdadero daño físico
ni moral.
- El sadismo criminal: Expresa una crueldad extrema, que puede llegar al
homicidio sin que exista ningún tipo de justificación aparente, ni
complicidad o intimidad física entre el sádico y su víctima, que permita
considerar la violencia ejercida como parte de una actividad sexual.
MASOQUISMO
Los masoquistas presentan una obsesión recurrente por las fantasías y los
impulsos sexuales relacionados con su sometimiento a la humillación, golpes o
al recibir cualquier tipo de maltrato físico o psicológico.
Desde una óptica cognitivista y de la teoría del aprendizaje, se postula que los
individuos masoquistas pueden haber experimentado durante su infancia
situaciones en las cuales han sido sometidos a un intenso sufrimiento, o bien,
pueden haber observado dichas situaciones en sus seres más próximos, de forma
que llegan, finalmente, al convencimiento de que el sufrimiento y el dolor son
requisitos imprescindibles para alcanzar el placer sexual.
Para el psicoanálisis, el masoquismo cumple la máxima del resto de las
perversiones y se articula como una defensa frente a la ansiedad de castración.
Se habla, en este caso un masoquismo secundario. Así, un dolor temido, como es
la castración, se evita gracias sufrimiento real que se busca activamente y de
forma anticipatoria, el cual, en realidad representa una forma de autocastración,
pero que, cierta medida, puede mantenerse dentro de unos límites aceptables y
bajo un cierto control.
El masoquismo femenino, derivado del conflicto edípico, es el deseo de ser
castrada por el padre y amada por él tal y como lo es la madre.
Freud, habla de un masoquismo erógeno primario, en el cual, el dolor causa
placer en sí mismo. La explicación de estos casos radica en las experiencias
afectivas tempranas durante los estados afectivos cumbre.
El masoquismo moral, el sufrimiento del individuo aparece desvinculado
aparentemente de cualquier situación erótica o búsqueda de un placer sexual, y
este experimenta un castigo y un dolor intenso derivados de las múltiples
circunstancias del acontecer vital. Si se considera el superyó de estas personas,
este resulta muy punitivo e inflige en ellas un sentimiento inconsciente de culpa,
ante el cual, se produce la búsqueda activa del sufrimiento, que aunque
desagradable, es preferido y produce un cierto alivio sobre una culpabilidad
intolerable.
PEDOFILIA:
La pedofilia, paidofilia o estupro consiste en la aparición recurrente de impulsos
sexuales intensos dirigidos hacia niños menoresde 13 años (DSM-IV-TR), que
se acompañan, habitualmente, de caricias genitales, de sexo oral y más
infrecuentemente, de penetración vaginal (se puede hablar de incesto si la
relación es de consanguineidad) o anal, auspiciados por la utilización de toda
una batería de métodos coercitivos más o menos sutiles, en ocasiones, pueden
llegar a manifestaciones violentas. Desde el punto de vista psicodinámico y al
igual que se ha visto en otras parafilias, pederastia subyace un temor intenso en
estas personas a asomarse sexualmente al mundo de los adultos, ante los temores
extremos de ser castrados fruto de sus deseos incestuosos.
ZOOFILIA:
En esta parafilia, los animales, que pueden ser entrenados para ellos, son
preferencialmente incorporados dentro de fantasías o actividades sexuales,
incluyendo coito, masturbación y sexo urogenital. La zoofilia como parafilia
única, es extremadamente rara, en los casos en que así ocurre se presenta en
pacientes gravemente psicóticos o con retraso mental profundo.
Ocasionalmente el contacto sexual con aminales puede funcionar como una
opción de expresión sexual en culturas o sociedades extremadamente rígidas que
solo permiten dicho contacto entre personas bajo ciertas condiciones. Otra
situación en que se puede presentar este problema es en estados de aislamiento
forzado.
NECROFILIA:
Consiste en la obsesión por parte de algunos individuos de conseguir la
gratificación sexual a través de los cadáveres de otras personas como única vía
de alcanzar el orgasmo. A tal efecto, el necrófilo puede llegar a practicar el
saqueo de tumbas e, incluso, el asesinato, con el único fin de tocar o de
mantener relaciones coitales con el muerto.
COPROFILIA
Esta se refiere al placer sexual asociado con el deseo de defecar en la pareja, de
que la pareja defeque o en comer heces(coprografia). Una variante de esta es el
uso compulsivo de palabras obscenas(coprolalia). Según la teoría psicoanalítica,
estas parafilias están asociadas a la fijación en la etapa anal del desarrollo
psicosexual. De manera similar el uso de enemas como parte de a estimulación
sexual está relacionado a esta misma etapa.
REFERNCIAS BIBLIOGRAFICAS