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Fabulas

Los cuentos de Esopo presentan lecciones morales a través de historias de animales. En el primer cuento, un ratón salva a un león de una trampa de cazadores después de que el león lo perdonara anteriormente. En el segundo cuento, una tortuga gana una carrera contra una liebre que se detiene a dormir durante la competencia. En el tercer cuento, una zorra no puede alcanzar uvas en un viñedo y se va diciendo que estaban verdes de todos modos.

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Fabulas

Los cuentos de Esopo presentan lecciones morales a través de historias de animales. En el primer cuento, un ratón salva a un león de una trampa de cazadores después de que el león lo perdonara anteriormente. En el segundo cuento, una tortuga gana una carrera contra una liebre que se detiene a dormir durante la competencia. En el tercer cuento, una zorra no puede alcanzar uvas en un viñedo y se va diciendo que estaban verdes de todos modos.

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El león y el ratón (Esopo)

Cierto día, un León dormía tranquilamente, hasta que notó que


un pequeño Ratón, jugaba sobre su cuerpo. Este, despertó
rápidamente y atrapó al Ratón; y cuando lo iba a devorar, el Ratón le
dijo:

"Por favor señor León, perdóneme la vida, le prometo devolverle el


favor fielmente."

El León, al oír esto, empezó a reírse como nunca, y como acto de


desinterés, dejó escapar al pequeño Ratón.

Unos días después, el León fue víctima de una trampa hecha de


redes de unos Cazadores. Tras intentar liberarse con su gran fuerza,
no pudo, y en desesperación y molestia, empezó a rugir furiosamente.
El pequeño Ratón, al oírlo, acudió de inmediato donde estaba el León,
y al verlo en su estado, empezó a roer con sus afilados dientes la red.
En cuestión de minutos, logro romper estas y así, el León quedo en
libertad.

El León, agradeció al Ratón por su noble acto, y meditó seriamente


sobre el favor que acababa de recibir, como también, prometió ser de
ahora en adelante, más generoso.

Moraleja
Nunca desprecies las pequeñas y honestas promesas,
cuando llegue el debido momento, éstas se cumplirán.
La liebre y la tortuga (Esopo)
Cierta vez, una Liebre se encontró con una Tortuga. Y al verla tan
lenta y paciente, empezó a burlarse de sus patas cortas y lento caminar.
La Tortuga, sin embargo, se defendió y dijo a la insensata Liebre:

"Puede que sea usted muy veloz señora Liebre, pero estoy más que segura
de poderle ganar en una carrera."

La Liebre sorprendida por tal decir, aceptó el reto sin pensarlo, ya que
estaba muy segura de que ganaría sin problema alguno hasta, con los ojos
cerrados.

Al día siguiente, ambos propusieron a la Zorra que señale el inicio y la meta.


Tras un breve ejercicio, empezó la cuenta de tres e inició la carrera entre la
Liebre y la Tortuga.

La Tortuga no dejaba de caminar y caminar, pero a su lento paso, avanzaba


tranquila hacia la meta. En cambio, la Liebre, ni más bien inició, dejó muy
atrás a la Tortuga corriendo tan rápido como pudo sin mirar hacia atrás. Tras
un rato, volteó hacia atrás la Liebre y al ya no ver a la Tortuga, estuvo muy
segura de su éxito, así que decidió relajarse y, se echó a dormir
tranquilamente.

Poco después, la Liebre despertó y miró hacia atrás para ver si aún no
llegaba la Tortuga, al no encontrarla, cambió de vista hacia la meta pero su
sorpresa fue colosal al ver a la Tortuga muy cerca de la Meta.

En un intento desesperado, la Liebre corrió todo lo que pudo como nunca,


pero su esfuerzo fue en vano, ya que la Tortuga llegó y ganó.

Moraleja:
Con seguridad, constancia, y paciencia, aunque parezcamos lentos, siempre lograremos
el éxito. Recuerden, poco a poco, se llega muy lejos.
La zorra y las uvas (Esopo)

Hace mucho, una Zorra daba un tranquilo paseo por el bosque.


De pronto, le entró mucha hambre, pero no había nada cerca para
comer. Mientras caminaba, vio un Viñedo y cerca de ella, notó unos
deliciosos y frescos racimos de Uvas.

Empujándole el hambre y sed, la Zorra cruzó el cerco, y decidió


intentar hacerse con algunos de estos ricos frutos. Así que manos a la
obra, intentó atraparlas con sus garras batiéndolas en cada salto una y
otra vez. No pudiendo, intentó otro constante salto intentando
atraparlas esta vez con su boca, pero igual era inútil.

Tras grandes esfuerzos y más cansada que nunca, tomo aire, se


levantó y caminando lentamente con otros aires, se dijo:

"Pues ya... Igual ni me agradaban. Se veían muy verdes."

Moraleja

Nunca des la culpa a los demás,


de lo que no eres capaz de alcanzar.
La zorra y la cigüeña (Esopo)
Cierta vez, una Zorra invitó insistentemente a su amiga Cigüeña, a
cenar en su casa mencionándole platillos deliciosos e inolvidables.
La Cigüeña, maravillada por tales manjares, acepto. Al día siguiente, fue
muy alegre y con mucho apetito. Cuando llegó y se sentó en la mesa,
observó que la Zorra, servia una riquísima sopa en un plato muy plano.
La Cigüeña muy hambrienta, comenzó a picar y a picar la sopa, pero
gracias a su largo pico, no podía comer nada y para colmo, se le escapaba
la deliciosa sopa. Por otro lado, la Zorra comió con mucha alegría su sopa,
incluso lamió con su hocico el plato hasta dejarlo muy limpio.
La Cigüeña indignada por tal desconsideración, dijo estar llena, y se
marchó.
Pasado los días, la Cigüeña invitó a cenar a la Zorra, ella muy gustosa
acepto. Al llegar a la casa de la Cigüeña, la Zorra ansiosa por comer
esperaba, hasta que de pronto, la Cigüeña trajo la exquisita comida dentro
de un largo y alto jarro de cristal, de panza ancha y boca estrecha.
La Zorra confundida, intento de muchas maneras meter su hocico y lengua
a la boca del jarro, pero no llegaba a la comida. Sus ganas de comer se
hacían aún más enormes cuando la Cigüeña degustaba maravillada su
comida. En ese momento, la Zorra hambrienta, deseaba mucho tener un
pico tan largo como la Cigüeña, y así poder degustar de la apetitosa
comida.
Pasado un buen rato, y sin poder llegar a la comida, la Zorra ya muy
rendida, renunció a aquella apetitosa comida. Se despidió de la Cigueña y
se marchó pensando en la mala acción que hizo anteriormente, y el castigo
bien merecido que tuvo, por no ser considerada con su amiga Cigüeña.

Moraleja
No hagas a los demás lo que no quieres que ellos te hagan a ti.
La zorra y el cuervo (Esopo)

Cierta vez, un Cuervo robó a unos pastores un pedazo de


queso y se retiró a un árbol para degustar su nuevo festín. Una Zorra
hambrienta que pasaba por ahí, vio al Cuervo y a su delicioso queso, y
deseando apoderarse de él, le dijo:

"Buenos días amigo Cuervo, que admirable y elegante está usted hoy,
que proporciones y gran belleza. Estoy segura que no he visto a nadie
mejor dotado que usted para ser el Rey de las aves. Imagino que
su voz ha de ser igual de fantástica que usted, me encantaría poder
escucharla."

El Cuervo muy alagado, quiso demostrar a la Zorra lo "grandiosa" que


era su voz, y empezó a cantar. Sin embargo, tras hacerlo, dejo caer su
preciado queso. La Zorra, de inmediato atrapó el Queso y le dijo:

"Amigo Cuervo, si además de vanidad tuvieras racionamiento, verías


que todo adulador quiere algo, y esto, le costó su preciado Queso."

El Cuervo avergonzado, juró, aunque algo tarde, jamás dejarse ser


engañarlo.

Moraleja

Cuando te adulen, es cuando con más razón debes cuidar de tus bienes.
Estate atento a las palabras engañosas e ignóralas.
La rana y el escorpión (Esopo)

Cierta vez a la orilla de un río, estaba desconsolado


un Escorpión porque quería pasar a la otra orilla.
Una Rana que estaba pasando por allí, vio triste al Escorpión y acercándose
para saber que lo aquejaba, le preguntó sobre su dilema.
El Escorpión contó a la Rana que quería atravesar el río, pero que no tenía
forma alguna de poder hacerlo ya que para él era imposible. Al oír eso,
la Rana decidió ayudarlo para que cruce el río con la condición, de que no lo
vaya a hacer año. El Escorpión agradecido aceptó.
Así, el Escorpión y la Rana fueron cruzando el río, pero a mitad de camino,
la Rana sintió el aguijón del Escorpión en su espalda y como el veneno le
hacía efecto haciendo que se adormezca. Antes de desfallecer, la Rana giró
su cabeza y le dijo al traidor:
"¡¿Cómo es posible?!, ¡Dijiste que no me harías daño, ahora por tu culpa
moriremos los dos ahogados!"
El Escorpión sin demora respondió:
"Lo siento mucho Rana, no puedo evitar lo que soy. Esto está en
naturaleza."
Moraleja
No creas que otras personas harán las cosas del mismo modo que tu.Aunque
intenten ser otra persona, siempre llevaran en su interior la que en verdad son.

El perrito curioso (Esopo)

Había una vez, un Perrito que era muy curioso y que siempre velaba
por las cosas que le interesaban a su Amo. Un día, el Perrito escuchó ruidos
que venían de la cocina, y para saber que sucedía, se acercó sigilosamente.
De inmediato, descubrió a varios ratones dándose un gran festín con la
comida de su Amo. Antes de atacar se dijo:

"¡Pero que bandidos!, ¡Ahora me las pagarán!"

Y sin más, el Perrito se abalanzó sobre los ratones pero, no se percató que
muy cerca de ahí, había una trampa para ratones con la cual tropezó y
atrapó una de sus patitas haciéndolo gritar a fuertes aullidos de dolor.

Un Loro que estaba por el mismo lugar gritó:

"Vaya vaya, vean al Cazador cazado."

El Perrito, martirizado por el dolor que le hacia la trampa suplicó:

"¡Por favor ayúdenme!, ¡quitenme esto que prometo no molestar a nadie!"


Los buenos ratones quienes oyeron su súplica, se acercaron al Perrito y de
inmediato lo liberaron. Luego, uno de ellos le dijo:

"¿Ya vez Perrito? Eso te sucede por hacerte de gato."

Moraleja
No realices las funciones, para las que no tienes condiciones.

La cigarra y la hormiga (Esopo)


Hace mucho, llegó el Verano y una Hormiga hacendosa, recogía con
gran afán granos de trigo y cebada para guardarlos en su granero y así
poder alimentarse durante todo el Invierno.

En aquel momento, estaba la Cigarra que se la pasaba todo el día


cantando, y cuando vio a la Hormiga, se sorprendió por cómo trabajaba tan
arduamente en época en que los animales, dejaban sus faenas y se
entregaban a la buena vida y a la diversión.

La Cigarra con sonrisa y relajo, dijo a la Hormiga que deje de trabajar y


disfrute que se le una para vivir el momento y así no cargar con tanto
trabajo ni tormento, sin embargo, la Hormiga dijo que no, porque era
necesario recolectar mucha comidita para la temporada de invierno. Sin
dilemas ni más palabras, la Cigarra no insistió y siguió en sus placeres y
descansos.
Con el pasar de los días, llegó el invierno, y con él, la escasez de
provisiones. La Cigarra no lo pudo creer, no había nada de comida por
ningún lado, ya que la nieve y el frío había todo desplazado. Ella estaba
muy hambrienta que lamentándose de su mala actitud y con vergüenza, fue
hacia el nido de la Hormiga para pedirle unos cuantos granos para
alimentarse.

Cuando la Hormiga la recibió, le dijo:


"¿Ya ves holgazana Cigarra cual fue tu recompensa? Si hubieras trabajado
en el momento oportuno como yo lo hice, en este momento no tendrías
escases de alimento. Ahora canta pues, mientras YO como."

Moraleja
Si el ocio te causa tedio,
el trabajo es buen remedio.

El perro y su reflejo en el río (Esopo)

Un día, un Perro llevaba consigo llevaba en su hocico


un exquisito Hueso.

Mientras seguía su camino, pasó por un puente de un río, y observó


su propio reflejo en el agua. Creyendo que aquel "reflejo" era en
realidad otro "Perro" que llevaba otro Hueso mucho más grande que el
suyo, se propuso adueñarse del hueso ajeno.

El Perro ya muy decidido, soltó su hueso y saltó al agua para quitar a


su "reflejo" su deliciosa pertenencia, sin embargo, el resultado fue muy
malo, ya que no había ni hueso grande ni otro perro. Así, el Perrito se
quedó sin su hueso y sin el de su reflejo.

Resignado ante aquel gran error, sólo le quedó ver cómo la corriente
se llevaba su delicioso hueso.
Moraleja
Jamás codicies el bien ajeno,
pues puedes perder lo que ya has adquirido con mucho esfuerzo.

El campesino y la serpiente (Esopo)

Hace mucho, vivía un pobre Campesino y su familia en una casita en


medio de la selva.
Todos los días el Campesino salía temprano en búsqueda de comida para
su familia, pero un día, se encontró con una enorme Serpiente que
intentaba salir de un tronco que tenía un agujero pequeño. Ella tras intentar
de todo para salir, pidió al Campesino que la ayude, pero él no confiaba en
ella y le dijo:
"Te ayudaré si prometes que no me comerás una vez estés libre."
La Serpiente aceptó y prometió no comerse al Hombre.
Tras mucho esfuerzo para liberar a la Serpiente, el Campesino por fin pudo
liberarla, pero de inmediato, ella se enrocó sobre él y se preparó para
comérselo. El Hombre muy indignado ante la mentira de la Serpiente, pidió
a los animales que pasaban por allí juzguen la situación.
Un Perro que pasaba por allí, escuchó la ayuda del Hombre, y él, sólo le dijo
que debía ser comido. Tras pasar muchos animales y repetirse la misma
sentencia de ser comido, apareció un Elefante y al escuchar la ayuda, tomó
a la Serpiente y la volvió a poner dentro del tronco liberando así
al Campesino.
El Elefante, preguntó al Hombre si volvería a liberar a la Serpiente, pero él
respondió que no. Tras esto, ambos se retiraron para volver a sus
quehaceres.

Moraleja
Antes de tomar una decisión,
piénsalo con mucha calma.
(Esopo)

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