El perro corría y corría tan rápido como podía pero el gato, decidió trepar,
Leyendas para leer cortas: El perro saltar por las casas y tomando un atajo llegó antes que el perro.
y el gato Sus dueños, al ver llegar al gato con el anillo recuperado, dijeron: “este gato
merece que el demos el doble de afecto y alimento que antes, pues ha
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo atrás vivía un matrimonio mayor recuperado nuestro preciado anillo. De ahora en más lo cuidaremos como a
junto a su perro y a su gato. Ellos no tenían muchas pertenencias económicas. un hijo”.
Sin embargo, poseían un anillo que, aunque lo desconocían, era mágico.
Detrás se acercó cansado el perro, y el dueño exclamó: “Este perro es un
Este anillo les proporcionaba toda la comida que ellos necesitaban para no vago. Viene cansado y no tiene el anillo. De ahora en más dejaremos de darle
morir de hambre y, mientras ese anillo permaneciera en el hogar, nunca cariño y solo lo alimentaremos”.
faltaría el alimento. Así, cuando el hombre salía por las mañanas a trabajar,
el anillo se encargaba de proporcionarle todo lo necesario para que tuviera El perro, al ver tanta injusticia miró al gato pidiéndole que explicara la
trabajo a diario y, al final del día, regresara al hogar con dinero para comprar situación, pero éste no emitió sonido y solo se dispuso cerca del hogar a leñas
alimentos. Pero un buen día, el hombre decidió vender el anillo por unos sobre unos almohadones que sus dueños le habían proporcionado en ese
pocos dólares y, a partir de ese momento, el dinero empezó a ser cada vez momento.
más escaso.
Se dice que a partir de ese momento, el perro y el gato fueron enemigos y no
El perro y el gato, que también padecían hambre igual que sus dueños, pueden estar juntos sin pelearse nunca más.
empezaron a pensar diferentes maneras para recuperar aquel anillo mágico.
© 2017 Leyendas para leer cortas. El perro y el gato. Educapeques
Yo sé dónde está el anillo. Seguí a la persona que lo compró. Este guarda el
anillo en una caja fuerte – dijo el astuto gato.
Entonces el perro respondió:
Caza un ratón y lo llevamos hasta la caja fuerte. Le pedimos que roa la caja
y recuperamos el anillo.
Así lo hizo el gato. Un rato más tarde los tres juntos (gato, perro y ratón)
llegaron la casa del nuevo dueño del anillo. Aguardaron a que se hiciera de
noche y entraron al dormitorio. El ratón hizo su parte del trato (amenazado
por el gato) y recuperó el anillo.
Minutos después el gato, con el anillo en su boca, subió al lomo del perro y
emprendieron el viaje de regreso.