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Impacto del Neobatllismo en Uruguay

1) El documento describe el impacto de la Gran Depresión de 1929 en Uruguay y las políticas implementadas por el gobierno batllista para hacerle frente, incluyendo el proteccionismo y el impulso a la industria nacional. 2) Luego explica la recuperación económica de la década de 1930 basada en la industria y la exportación agropecuaria, a pesar del golpe de estado de 1933. 3) Finalmente, resume el retorno del batllismo al poder en 1943 y el desarrollo acelerado posterior bajo el gobierno de Luis

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Impacto del Neobatllismo en Uruguay

1) El documento describe el impacto de la Gran Depresión de 1929 en Uruguay y las políticas implementadas por el gobierno batllista para hacerle frente, incluyendo el proteccionismo y el impulso a la industria nacional. 2) Luego explica la recuperación económica de la década de 1930 basada en la industria y la exportación agropecuaria, a pesar del golpe de estado de 1933. 3) Finalmente, resume el retorno del batllismo al poder en 1943 y el desarrollo acelerado posterior bajo el gobierno de Luis

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NEOBATLLISMO

Primera parte: Década del 30 y recuperación

La crisis del 29 y sus consecuencias en el Uruguay

Las relaciones existentes entre las diversas metrópolis extienden los


efectos de la depresión a otros centros del capitalismo industrial, agudizando sus
efectos.

Los gobiernos centrales optan por imponer medidas económicas de corte


nacionalista, impulsando las exportaciones y reduciendo las importaciones
mediante un intenso proteccionismo. La retracción de las economías de los
países cuyo crecimiento se encontraba basado en la exportación, constituye una
consecuencia inmediata frente al descenso de la capacidad importadora de las
economías centrales. Frente a esto, la caída de los intercambios desprovee a las
economías periféricas de los recursos necesarios para el desarrollo de la
explotación de recursos y los bienes de consumo que abastecían al mercado
interno.

La disminución del volumen y el precio de las exportaciones de los países dependientes


genera un agudo déficit de sus balances de pagos y el colapso en la capacidad de
importar.
D’Elia p. 10

Gran Bretaña, tradicional compradora de los productos latinoamericanos,


promueve una estrategia de intercambio preferencial para con sus principales
dominios y ex colonias (Commonwealth), logrando así asegurar mercado para
sus productos industriales y un cambio favorable de materias primas. La pérdida
del mercado británico resulta la más significativa para Latinoamérica, cuyo
volumen de exportación se verá reducido a una tercera parte para 1933.

En Uruguay, la política seguida por el CNA batllista:

…acentuó el proteccionismo, limitó las importaciones e impulsó el desarrollo de una


industria sustitutiva de las mismas y aumento la expansión económica del Estado
procurando la absorción de sectores dominados por el capital extranjero cuya expresión
más trascendente fue la creación de ANCAP.
D’Elia p. 15
El impacto de la crisis terminó con la política de compromiso, la cual había
sostenido débilmente el sistema democrático. En 1933, apoyado por el sector
ganadero, la banca, el alto comercio y el capital extranjero, Gabriel Terra da un
golpe de Estado que terminará finalmente con las transformaciones llevadas
adelante por el batllismo. El gobierno de Terra inició una etapa de redistribución
del ingreso en favor de la burguesía terrateniente y demás sectores del poder
conservador. Este cambio en el esquema de desarrollo planteado durante el
primer tercio del siglo significó un retroceso para la incipiente industria, la cual
sostenía su rentabilidad en el proteccionismo y el sistema múltiple de cambios.
A pesar del golpe, las dimensiones de la crisis económica generaron un
desbalance en la balanza de pagos que sólo pudo ser enfrentado con la
contracción de las importaciones, beneficiando nuevamente al capital industrial.
En 1941, la creación del Contralor de Exportaciones e Importaciones, estableció
los mecanismos que permitieron al gobierno dirigir el desarrollo económico del
país a través del comercio exterior.

Bases acumulativas del industrialismo

A partir de la estabilización del capitalismo a nivel global en 1934, los


precios aumentaron, así como el volumen de intercambio, generando la
recuperación de los sectores exportadores. En Uruguay, el sector pecuario logró
recuperarse rápidamente, aun registrando un crecimiento paralelo del sector
manufacturero, el cual se había convertido en un importante factor dinamizante
de la economía nacional.

Este proceso de consolidación no constituyó una evolución espectacular, sino de


acumulación basada en la alta rentabilidad de la misma, acumulación que aseguro la
base necesaria para la etapa del crecimiento acelerado.
D’Elia p. 18
Las consecuencias sociales que trajo consigo la crisis, y posteriormente el
golpe, se consolidaron en un aumento importante de la desocupación, el
debilitamiento de la fuerza sindical y la pérdida de salario real. Entre 1930 y 1942,
este se encontró por debajo de los niveles previamente alcanzados. Sobre esta
base se apoyó el crecimiento del sector manufacturero, cuya cuota de plusvalía
se incrementó sostenidamente durante toda la década.
Las bases de acumulación que permitieron el crecimiento de la industria en
la década del 30 resultan un punto de polémica entre los estudiosos de la historia
económica. Tomando en cuenta como factores reconocidos:

a) El proteccionismo estatal frente a las manufacturas extranjeras


b) Una política cambiaria en favor del sector industrial. Sustentada en
la captación de parte del excedente del comercio pecuario, el cual
experimentó una mejora de las condiciones de producción y los términos
de intercambio a partir de 1934.
c) La precarización de las condiciones laborales en el medio urbano,
sustentada en la alta desocupación y la pérdida de salario real.
d) Políticas bancarias favorables tendientes al desarrollo del sector
manufacturero

Las distintas tesis que refieren al caso, contratan entre sí de acuerdo a la


importancia con la que cuenta cada factor, y también acerca de la evolución de
las relaciones y entrelazamientos de intereses entre el sector pecuario y el
manufacturero.

Conclusiones en torno al papel de la banca:

a. No existieron inversiones directas del capital agropecuario en la


industria. El excedente generado se empleó en la especulación, la
expansión tradicional del modelo de explotación primario-exportador, y en
parte fue absorbido por la propensión importadora y la inversión en bienes
suntuarios dentro del territorio.
b. La banca operó como principal intermediario para la redirección del
excedente exportador hacia el desarrollo del sector manufacturero.
c. El capital extranjero tuvo una participación muy limitada. El
desarrollo de la base industrial de la década del 30 se gestó con capitales
nacionales.

Segunda parte: Retorno del Batllismo y desarrollo


acelerado

El final de la guerra mundial y la derrota de los fascismos europeos trajeron


como extensión el fin de los modelos autocráticos latinoamericanos. Así, en 1943
el batllismo volvía al poder representado por Juan José de Amézaga. Como
principales consecuencias sociales, el fortalecimiento de los sectores populares
y medios trajo en 1942 el retorno a la organización con la fundación de la Unión
General de Trabajadores, y la sanción de los Consejos de Salarios en 1943. El
creciente peso político de las organizaciones sindicales marcaría un factor a
tener en cuenta para los gobiernos siguientes. A su vez, el sector manufacturero
encontró en el fortalecimiento de la clase obrera nuevos estímulos para su
desarrollo.

Con la firma en de los Tratados de Bretton Woods en 1944, el gobierno


nacional adhirió a los acuerdos internacionales dirigidos a abandonar el
proteccionismo y la intervención estatal de la economía. Esto significó un relativo
freno al desarrollo manufacturero a través de las estrategias empleadas con
anterioridad, que se mantendría hasta el gobierno de Luis Batlle Berres.

Condiciones externas – Política Interna – Estado Interventor

Dentro del desarrollo de las condiciones nacionales e internacionales que


precedieron a la asunción de Luis Batlle Berres destacaremos lo siguiente:

Factores Externos:

1. La continuidad de los niveles de autonomía y proteccionismo que


el acontecer de la SGM permitió mantener de manera favorable, operando
como estímulo a la formación de una base industrial
2. Acumulación de divisas y metales preciosos que permitió la compra
de bienes de capital, materia prima y combustible para la expansión de
esa base
3. El incremento de la demanda externa de la producción primaria y
el aumento de los precios. Situación que se prolongó hasta el final de la
guerra de Corea

Factores internos:

1. Orientación de las decisiones políticas en un mismo sentido en


cuanto al desarrollo de la industria, aún durante la interrupción
democrática
2. Estímulo estatal a la industria privada, con total libertad de
actividades
3. Proteccionismo aduanero de la industria liviana
4. Control de Comercio Exterior y Control de Cambios en favor de la
Industria

Elecciones de 1946

El primer gobierno democrático después de finalizada la guerra debió


afrontar una coyuntura especialmente difícil en cuanto a gobernabilidad. La
gestión de Amézaga heredó un aparato estatal cuya base se había constituido
en los últimos 12 años sobre la hegemonía del baldomirismo y el
blancoacevedismo colorado, así como el apoyo del herrerismo por parte del
Partido Nacional. Para 1946, la victoria del batllismo estuvo amparada en las
mecánicas de la Ley de Lemas aplicada a partir del 1939 y la fuerte
fragmentación de la oposición política, especialmente dentro del Partido
Nacional.

El postular a Tomás Berreta, con una larga trayectoria política desde sus épocas de
agricultor en Canelones, y que desempeñara la Cartera ele Obras Públicas hasta apenas
un mes antes de los comicios, aseguraba al batllismo su arraigo popular. Máxime cuando
el candidato, a Vicepresidente, frenado por los Batlle Pacheco en su aspiración a la
Intendencia de Montevideo, era Luís Batlle Berres.
Frega, A. Maronna, M. Trochon, Y. p. 143

Tras cinco meses de gobierno, Tomás Berreta fallece, asumiendo en su lugar


Luis Batlle Berres, sobrino de José Batlle y Ordóñez.

Diferentes concepciones del orden social entre JBO y LBB

Mientras que por un lado, Batlle y Ordóñez piensa en una sociedad


atomista, librada al accionar de la voluntad individual, Batlle Berres concibe una
sociedad de clases donde las tensiones entre estas se deben tratar por la vía
pacífica. Visión que alimenta la caracterización del Uruguay excepcional dentro
de una Latinoamérica signada por la insurrección armada, el despotismo militar
y el corporativismo.
El Estado debía asumir un papel de mediador en la progresiva conciliación
económica y política entre las clases sociales. Para esta finalidad, el estímulo a
la solidificación de una clase media fuerte y el desarrollo de la industria
manufacturera con fines mercado internistas era un paso clave a seguir. La clase
media, operaba como agente amortiguador de las tensiones entre el proletariado
y la burguesía, alimentaba el mercado de trabajo y funcionaba como consumidor
de la manufactura nacional.

La ideología del neobatllismo en estos temas [capital y trabajo] es ambigua, pues si, bien
evidencia inquietud frente al problema social y utiliza un lenguaje de tónica obrerista, en
lo esencial sostiene el sistema imperante, formulando solamente la distinción entre el
buen y el mal uso del capital; rechaza el antagonismo entre el capital y el trabajo
sosteniendo la «paz social» en una conciliación de clases, aunque reconoce el derecho
de los obreros a luchar por sus reivindicaciones.
D’Elia, G. p. 48-49

El carácter general del continuismo batllista busca alejar la posibilidad del


desorden revolucionario. En este sentido, el neobatllismo constituye una etapa
de políticas esencialmente antidialécticas que lograrán mermar el descontento
social por un breve período de tiempo, hasta la crisis del modelo en 1958, y cuya
penetración a nivel estructural no logrará superar la conflictiva década posterior.

Negociaciones con Gran Bretaña

Durante el transcurso de la SGM, las relaciones comerciales con Gran


Bretaña se desarrollaron en torno a la acumulación de una gran deuda por parte
de la potencia industrial, la cual fue absorbida por el Estado uruguayo, el cual
mediaba las relaciones entre los productores locales y el gobierno británico. Para
1947, iniciadas las negociaciones de amortización del monto acumulado, el
Estado obtiene como pago la propiedad de las compañías de ferrocarriles,
tranvías, y aguas corrientes. Estimadas sobre el 10% del valor total de la deuda.
El resultado de estas negociaciones evidencia la debilidad del Uruguay como
acreedor de Gran Bretaña.

La nacionalización de las compañías de servicios públicos permitió al


gobierno nacional optar por la expansión de la base del empleo público.
Estrategia que mantiene la línea del primer batllismo, y da lugar a la creación de
AMDET, AFE, y OSE.
Relaciones con Argentina

La diplomacia internacional de los gobiernos neobatllistas contrastó de


sobremanera en comparación con la de sus pares argentinos. Mientras que el
Partido Colorado mantuvo una línea afín a la hegemonía norteamericana,
adhiriendo a los postulados del panamericanismo y distanciándose de los
Estados totalitarios europeos, el peronismo abogó por una independencia
política y económica mayor con respecto al gigante del Norte y fraternizó
abiertamente con los gobiernos de Italia, Alemania y España.

Desde el retorno del batllismo en el Uruguay, los cada vez más débiles
componentes democráticos y republicanos del proceso político argentino
generaron tensiones entre Buenos Aires y Montevideo. El enfrentamiento subiría
de tono con la llegada a la presidencia de Luis Batlle Berres, cuya actitud
arrogante se rozaría en varias ocasiones con la de Juan Domingo Perón. Este
último, criticado por sus simpatías nazifascistas, el restablecimiento de la
enseñanza religiosa, el culto exacerbado a su personalidad, la represión de toda
oposición y la puesta en fuga de sus enemigos políticos, la diplomacia autoritaria
ejercida sobre el Uruguay y que llevaría a la aplicación de restricciones
comerciales en cuanto a la inversión, el turismo, la importación de mercaderías
uruguayas y la venta argentina de alimentos o artículos de primera necesidad.
Así como Battle Berres por sus simpatías republicanas e imperiales, sus
comentarios despectivos hacia Eva Duarte de Perón, y el asilar a los enemigos
políticos del régimen.

La relación se mantendría estancada entre ambos países, hasta que la


estabilización de Europa y la creciente influencia de Estados Unidos sobre la
región obligarían al cambio de rumbo de las relaciones mantenidas con
Argentina. La llegada al poder de Dwight Eisenhower marcó el final de la
escalada de hostilidad, y posteriormente la caída de Perón culminaría más de
una década de rispideces entre los gobiernos del Plata.

Resistencias al continuismo batllista: la Liga Federal ruralista

La política de privilegios al emprendimiento industrial, en detrimento del


crecimiento agropecuario mediante la captación de los excedentes del comercio
internacional, fue foco de las principales resistencias al modelo batllista. Entre
1945 y 1955, el sector ganadero experimentó el estancamiento de su base
económica, situación que se transformó en el foco atencional de las
organizaciones gremiales ganaderas, motivando al desarrollo de un fenómeno
político conocido como el “ruralismo”. Cuyo más popular defensor fue Benito
Nardone, alias Chico Tazo.

La explotación pecuaria había constituido tradicionalmente la base de la


economía nacional. Pasando desde los ciclos del tasajo a las carnes congeladas
y la lana, el sector ganadero representaba la mayor concentración de capitales,
cubriendo 90% del comercio de exportación. Propugnaba fuertes
reivindicaciones anti-industrialistas, basadas en las reconocidas debilidades
estructurales del país frente a la posibilidad de fabricar manufacturas que
pudieran competir en el mercado internacional. La orientación industrializadora
de la política neobatllista, no lograba aumentar la riqueza nacional, si no
únicamente el sostenimiento de una cuantiosa fuerza de trabajo que se
alimentaba de una efímera bonanza económica que habría de terminar con el fin
de la guerra y el acatamiento de los acuerdos de Breton Woods.

Conclusión del proceso neobatllista

De acuerdo a lo esbozado por Germán D’Elia:

El desarrollo basado en la industria sustitutiva de importaciones significó la


expansión de la industria, el aumento del producto, de la ocupación y de ingreso, pero no
logró un desarrollo integrado de la economía capaz de asegurar un equilibrio entre los
distintos sectores productivos. Al mismo tiempo, al requerir esa industrialización la
importación de equipos y materias primas que el país no producía, se crearon nuevos
nieves de dependencia.
D’Elia, G. p 74

La tecnología que Latinoamérica incorporó a mediados del XX, entró en


colisión con las características de sus estructuras sociales. En mercados
pequeños, pero con abundante mano de obra, comenzaron a funcionar
operaciones productivas capaces de abastecer grandes mercados y con una
demanda bastante reducida de operarios. Estas operaciones productivas,
desestimuladas por la falta de competencia a nivel internacional y la baja
progresiva de los precios provocada por la falta de adaptación al mercado
interno, se estancaron al finalizar la coyuntura de intercambio favorable en el que
se gestaron. La carencia de una política de inversiones que efectivizara el flujo
de capitales en los países latinoamericanos terminó por hacer inviable el sueño
industrialista.

A nivel intrapartidario, la industrialización constituía un objetivo común de


una frágil alianza policlasista cuyas contradicciones se vieron agudizadas en la
medida que el proceso se concretaba. Al dejar Luis Battle Berres la dirección del
Ejecutivo, el carácter conservador del gobierno se acentuó, no pudiendo sortear
las tensiones entre los distintos agentes involucrados en la problemática
situación económica y social que el país comenzó a atravesar tras el
detenimiento de la expansión industrial: el desempleo, la inflación, el recurso a
créditos internacional. Sobre estos problemas, se concentró la crítica de los
sectores opositores, que tenían su expresión en el Herrerismo, el ruralismo, y en
las propias fracciones coloradas, donde destacamos la Lista 14 y su diario El
Día.

La capitalización progresiva del apoyo popular, traducida en caudal


electoral, cristalizó su efectividad en las elecciones de 1958. Así, bajo el lema de
Partido Nacional, la alianza herrero-ruralista accedería finalmente al poder,
finalizando el proceso reformador neobatllista. Mucho se ha escrito acerca de la
naturaleza de la misma. Germán D’Elia y Carlos Demasi, sostienen que la
alianza pudo concretarse en la medida en que Herrera priorizó una unión de
fuerzas con sectores que le eran tradicionalmente más afines, frente a la
creciente amenaza que suponía para su autoridad la creación de la Unión Blanca
Democrática (1956). Por otro lado, también se especula que este último podría
haber subestimado la influencia de Nardone, cuyo electorado aún no había
tenido la oportunidad de expresarse en comicios, y que además se encontraba
disperso por todo el territorio nacional. Algunos autores han categorizado al
resultado final de 1958 como una nueva reacción conservadora que puso el freno
al proceso modernizador, donde la agudización de las tensiones entre los
sectores populares y medios, y a su vez de estos con el gobierno, tornaron
inviable la iniciación de un cambio estructural de la organización social nacional.
Bibliografía

Caetarno, G., & Rilla, J. (2005). Historia Contemporánea del Uruguay: De la


Colonia al siglo XXI. Montevideo: Fin de Siglo.

D'Elia, G. (1982). El Uruguay neobatllista 1946 - 1958. Montevideo: Banda


Oriental.

Frega, A., Marrona, M., & Trochon, Y. (1987). Baldomir y la restauración


democrática (1938 - 1946). Montevideo: Banda Oriental.

Jacob, R. (1981). Benito Nardone: El ruralismo hacia el poder 1945 - 1958.


Montevideo: Banda Oriental.

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