UNIDAD DIDÁCTICA 3
Capítulo 11.
Atorregulación de la
conducta
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PSICOLOGÍA DE LA PERSONALIDAD
CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
1. INTRODUCCIÓN
Desde la perspectiva donde las personas juegan un rol activo en su propio desarrollo y
funcionamiento, se defiende el marcado carácter propositivo del organismo. Unas de las
características distintivas de los seres humanos es que se orientan hacia objetivo o metas que
eligen en función de sus propios intereses y valores. Por ello, la mayor parte de la conducta
no está controlada desde el exterior, sino que está autorregulada.
La autorregulación es un prerrequisito crucial para el logro de las metas (Bandura,1997).
Cualquier conducta dirigida a meta, por sencilla que sea, requiere de capacidad de
autorregulación, aunque este hecho se acentúa aún más si las metas son a LP. En el proceso
de dirigirse a metas las personas tendrán que trabajar duro, renunciar a recompensas
inmediatas, resistir tentaciones, soportar frustraciones, inhibir respuestas automáticas,
combatir hábitos de respuesta muy arraigados y evitar distracciones hasta conseguir los
esperados beneficios.
Todas las metas requieren que la persona realice cambios en su manera habitual de pensar,
sentir y comportarse. La autorregulación implica cambiar el self1, sobreponerse a patrones
preexistentes de pensamientos, sentimientos y conductas (ocurre cuando la persona intenta
cambiar la manera habitual en que piensa, siente o se comporta).
Las conductas autorreguladoras son una capacidad necesaria en el desarrollo vital y están
diseñadas para maximizar los intereses del individuo a largo plazo. Se ha comprobado que:
• La capacidad de autorregulación contribuye al éxito en la vida escolar, laboral y social,
y mantiene una relación inversa con psicopatologías.
• La ausencia de autorregulación subyace a muchos problemas personales y sociales,
como fracaso en la escuela, desórdenes de conducta y un amplio rango de patrones
de conducta adictiva o antisocial.
El término autorregulación es amplio y tiene diferentes connotaciones. En este tema se
empleará para hacer referencia tanto a los procesos como a las estrategias:
• Procesos de autorregulación. Se ponen en marcha cuando la persona compara su
estado actual real con el estado deseado que le gustaría alcanzar.
• Estrategias de autorregulación. Se siguen para llegar al estado deseado.
2. PROCESOS DE AUTOREGULACIÓN
En los procesos de autorregulación, la clave se encuentra en la comparación entre un estado
actual y el deseado. Al realizar esta comparación, se pueden obtener dos resultados:
• Discrepancia entre ambos estados (acción para intentar reducir esa discrepancia).
• No Discrepancia entre ambos estados (el proceso acabaría aquí y el individuo se
centraría en otros aspectos en los que querría conseguir un cambio).
1 Self. En general se refieren a las creencias, conceptos y representaciones subjetivas que tiene la persona de sí misma.
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Este mecanismo de comparación es habitual describirlo, a través de un modelo secuencial,
cuyo acrónimo es TOTE (test-operate-test-exit) (Carver y Scheier, 2008, 2009) y que se
podría traducir como prueba-intervención-prueba-retirada. El mecanismo básico de
comparación estado actual-estado deseado, implica la ocurrencia de 3 pasos:
1. Auto-observación. Para que la persona compare su estado actual con el deseado tiene
que tener una representación mental de su estado actual, por lo que focaliza su atención
sobre sí misma. El proceso de auto-observación o monitorización no ocurre sólo al
principio, sino que la persona en el proceso de alcanzar la meta, se vigilará de forma
reiterada para comprobar sus progresos. La auto-observación es fundamental porque de
no producirse: la persona no tendría información sobre la eficacia de su curso de acción
para alcanzar los propósitos y estaría perdida sobre los pasos a seguir para conseguirlos.
2. Auto-valoración. Para que la persona realice la comparación estado actual-estado
deseado también es necesario q tenga unos valores de referencia o estándares, una
representación mental de aquello a lo que aspira. La persona va monitorizando
periódicamente su acción, mediante la auto-observación, y valorará si se está acercando
o no hacia su estado final deseado. Los valores de referencia suelen ser metas, objetivos
a conseguir.
• Metas ambiguas. Afectan negativamente la capacidad de autorregulación y el
rendimiento en la tarea.
• Metas con un adecuado nivel de reto o dificultad. Tienen buenas posibilidades de
autorregulación y óptimo rendimiento.
Ni las metas demasiado fáciles ni las demasiado difíciles, sino las que requieren una
competencia ligeramente superior a la que el propio individuo cree que posee son las
que tienen un adecuado efecto regulador porque hacen que la persona aumente el
esfuerzo para conseguirlas. Además de las aspiraciones o metas, los valores de
referencias pueden tomar forma de obligaciones (ej. normas y reglas sociales sobre lo
q se considera una conducta apropiada).
3. Auto-reacción. En función de la auto-valoración la persona se auto-recompensará si
evalúa progresos, o introducirá cambios si considera que no ha conseguido avances. Las
auto-recompensas pueden ser un refuerzo externo (pastel) aunque las más significativas
son las que toman forma de evaluaciones positivas de uno mismo, que derivan, a su vez,
en la experiencia de sentimientos positivos, como orgullo o satisfacción, y en incrementos
de la percepción de autoeficacia. Estas evaluaciones positivas son determinantes para que
la conducta dirigida a meta se mantenga durante largos períodos, de tal manera que
muchos fallos de la conducta autorreguladora (abandonar la meta) se pueden deber a la
ausencia de estos auto-refuerzos. La acción del individuo está guiada, en parte, por los
esfuerzos de obtener sentimientos positivos sobre uno mismo, de uno mismo.
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3. ESTRATEGIAS DE AUTOREGULACIÓN
Las estrategias son acciones que se ponen en marcha cuando la persona, tras comparar el
estado actual y el deseado, encuentra una discrepancia entre ambos.
Una de las estrategias es la que consiste en subdividir la meta final en metas parciales. Esta
estrategia es inherente al mismo proceso de autorregulación y fundamental cuando las metas
se plantean a largo plazo. Permite evaluar si se ha logrado o no la meta parcial y posibilita
conseguir refuerzos parciales, que son evaluaciones positivas del self. Estos autorrefuerzos
facilitan que la persona se siga esforzando para conseguir la meta final.
Otra estrategia básica y de carácter general es que la meta sea importante para el individuo
y esté integrada en su sistema motivacional, es decir, que sea congruente con otras metas y
valores. El valor de la meta se deriva de que sirva para conseguir otras metas o necesidades
de orden superior. Está muy ligado al compromiso. Que la persona esté comprometida o
tenga intención de llevar a cabo la meta es necesario, pero NO suficiente para que finalmente
se ponga en acción, por lo menos en metas complejas. Finalmente, que exista congruencia
entre las metas que el individuo está intentando conseguir y las metas o necesidades de
orden superior es muy importante para el inicio y mantenimiento de la conducta dirigida a
meta. Las metas intrínsecas se asocian con mejor rendimiento que las extrínsecas.
El estudio de Stadler, Oettingen y Gollwitzer (2010) compararó la eficacia de 2
intervenciones sobre la conducta de ingesta de frutas y verduras (desde 1 semana a 24
meses):
• 1ª Intervención: sólo se daba información sobre los beneficios de una dieta saludable
tanto a corto como a largo plazo, a la vez que se les animaba a consumir 5 raciones de
frutas y verduras diarias.
• 2ª Intervención: además de información se entrenaba brevemente en diversas
estrategias de autorregulación.
La 1ª medida fue antes de la intervención, tomándose como línea base. Las 5 medidas
siguiente se realizaron una semana inmediatamente después de la intervención y 1, 2, 4 y 24
meses después de la misma.
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Resultados:
• Ambos grupos: el númerode raciones tomadas después de 1 semana y, 1, 2 y 4 meses
después de la intervención se incrementó significativamente respecto a las raciones
tomadas en línea base. Sólo en el grupo en el que se practicaron estrategias
autorreguladoras aumentaron significativamente la ingesta de frutas y verduras,
respecto a la línea base, a los 24 meses.
• Ambos grupos diferían significativamente: en las medidas realizadas a los 4 y 24
meses, indicando que el grupo que ejercitó las estrategias de autorregulación
consumía más raciones de frutas y verduras que los que sólo recibieron información
sobre los beneficios de una dieta saludable.
Las estrategias de autorregulación son esenciales para el inicio de la conducta dirigida a
meta, pero sobre todo para mantener la conducta por largos períodos de tiempo.
3.1. Estrategias para Demorar la Gratificación
Un aspecto fundamental en la persecución de metas a largo plazo es la capacidad para
demorar la gratificación inmediata en aras de conseguir una compensación mayor en un
tiempo posterior. Todas las metas que se prolongan en el tiempo requieren la renuncia de
gratificaciones inmediatas. La demora de la gratificación constituiría un constructo
subordinado a otro más amplio al que se denomina “Resistencia a la Tentación”. Las
tentaciones son posibilidades atractivas, y en el contexto de las metas y la autorregulación,
son como metas alternativas que aportan premios más inmediatos, pero menos importantes
(Shah y Kruglasnki, 2008).
Para estudiar estos fenómenos se ha empleado “El Paradigma de la Demora de la
Gratificación” (Mischel, 1996). En los estudios dentro de esta perspectiva, se muestra algún
producto consumible (dulces) a, niños normalmente, y se les presenta un dilema: esperar a
que el experimentador vuelva (máx. 20 min. para que regrese, aunque ellos no lo saben) y
obtener 2 productos, o tocar una campana y que el experimentador vuelva inmediatamente,
pero sólo obtendrían 1 producto. La capacidad de autorregulación o autocontrol, en este caso
de demorar la gratificación, se mide por el tiempo que tarda cada uno de los niños en tocar
la campana.
En los muchos estudios realizados se han ido introduciendo diferentes condiciones, en
muchos casos basadas en la observación del comportamiento natural, para conocer los
determinantes, facilitadores e inhibidores, de esta demora. De las revisiones realizadas, se
pueden destacar los siguientes resultados significativos:
• Cuando la recompensa está presente, los niños esperan muy poco para tocar la
campana (1min. aprox.), es decir, no muestran capacidad para inhibir sus respuestas
impulsivas.
• Cuando la recompensa está presente, pero no resulta saliente, la mayoría de los
niños son capaces de esperar bastante tiempo.
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• Aunque la recompensa esté saliente y sea sobresaliente, si se emplea una estrategia
interna de autorregulación (fijar la atención fuera del objeto), los niños son capaces
de esperar por más tiempo.
• A pesar de la exposición a la recompensa, la mayoría de los niños son capaces de
esperar el tiempo requerido si se distraen con algún objeto externo. La eficacia del
distractor depende de lo interesante que resulta.
• La distracción cognitiva autogenerada (pensar en cosas divertidas como canciones o
juguetes) permite a los niños demorar la gratificación hasta el tiempo requerido.
• Los niños esperaban la totalidad del tiempo cuando pensaban en los aspectos NO
consumatorios del producto (envoltorio o tamaño), mientras que no eran capaces de
esperar cuando se centraban en aspectos consumatorios (sabor, olor, textura..).
De estos resultados se desprende que ciertas estrategias son efectivas para la demora y que
se recomienda su empleo: además de no exponerse directamente a los objetos deseados, la
estrategia más importante para conseguir demorar la gratificación o resistir, se refiere al
manejo adecuado de los recursos atencionales (no focalizar la atención en los objetos que
constituyen la gratificación, sobre todo en aspectos consumatorios).
Los aspectos consumatorios son las características que hacen que sean deseables o
tentadores los objetos o metas que se quieren conseguir. Tienen que ser identificados en
función de cada contexto particular. Centrarse en estos aspectos consumatorios sí que sería
una buena estrategia cuando se pretendan instaurar los aspectos deseables de la tarea o
comportamiento en el repertorio conductual del individuo.
3.2. Estrategias de Planificación o Implementación
Una vez elegida la meta, existen diferentes maneras de alcanzarla. Esa flexibilidad que
permite cambiar de ruta cuando se fracasa y que la persona decida cómo conseguirla. Una
estrategia muy eficaz es la de “planificar anticipadamente” qué conducta se va a iniciar,
cuándo se va a realizar, dónde se va a llevar a cabo, y por cuánto tiempo se va a mantener.
Esos planes pueden variar en complejidad y especificidad, pero todos tienen la misma función
principal, la de facilitar la ejecución de la tarea. También se la denomina “Implementación
de la Intención” (puesta en marcha de una intención).
La planificación (o implementación de la intención) se basa en la identificación previa de qué
conductas son las más instrumentales para lograr las metas y qué situaciones son las más
favorables para llevarlas a cabo. Además, permite crear un vínculo asociativo entre estas
situaciones y la conducta. Es especialmente efectiva cuando se emplea el formato “Si...
entonces”, mediante el que se vinculan las situaciones críticas con la conducta dirigida a
meta, la cual se iniciaría una vez que la situación relevante aparece.
• El componente " Si… " describe una situación concreta como una buena oportunidad
para actuar.
• El componente "entonces…” describe una conducta instrumental dirigida a una meta.
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
Por ejemplo, “Si estoy haciendo la tarea en mi casa, entonces ignoraré los mensajes que
lleguen a mi móvil”.
Diferentes estudios han demostrado que la planificación es una estrategia muy eficaz para el
logro de las metas:
• Los planes resultan efectivos para conseguir una gran variedad de metas relacionadas
con el consumo, el medio- ambiente, el rendimiento académico, o la salud.
• También es muy útil para conseguir metas cuando las personas puntúan bajo en el
rasgo de responsabilidad y/o tienen dificultades para regular su comportamiento.
• Los efectos de la implementación son más fuertes cuando las tareas son difíciles.
• La implementación es una estrategia muy útil para lograr metas, pero sólo cuando los
participantes tienen intención de llevarla a cabo.
La intención es una condición necesaria, pero no suficiente, para que la planificación sea
efectiva en el inicio y mantenimiento de la conducta dirigida a meta. Bajas correlaciones entre
intención y conducta porque luego fallan en ponerse en marcha.
Estudio con niños de 6 años (Wieber, Suchodoletz, Heikamp, Trommsdorff y Gollwitzer,
2011), cuyas habilidades autorreguladoras están todavía inmaduras, tienden más a la
distracción y no emplean de forma natural la implementación, aunque son capaces de
utilizarla y mejorar así su conducta cuando se les insta a ello.
Tarea de los niños: categorizar los estímulos de la parte inferior de una pantalla en función.
de que fueran vehículos o animales. Los estímulos se mantenían en la pantalla hasta que los
niños contestaban, para lo cual tenían que apretar 2 botones diferentes de un mando.
• Tarea 1. 30 ensayos sin distracción = la línea base. Y, 90 ensayos con distracción (30
distracción de atractivo bajo, 30 de atractivo medio y 30 con atractivo alto). La
distracción aparecía en la parte superior de la pantalla, a la vista del niño.
• Tarea 2. 30 ensayos de línea base. Y, 90 ensayos con una distracción de alto atractivo
(película de dibujos animados que no estaba a la vista del niño, es decir → tenía que
girarse para verla).
En una sesión previa a aquella en que realizaban las tareas, se evaluaron diferentes variables
temperamentales, así como relativas a la capacidad lingüística de los niños.
En una 2ª sesión (también previa a la realización de las tareas), se les explicaba en qué
consistían las tareas y se evaluaba su grado de compromiso con el objetivo de hacer la tarea
lo mejor posible y su percepción de autoeficacia con respecto a la tareas. Después, se les
asignaba a 2 condiciones:
• Condición de intención: se les instaba a ignorar la distracción (“yo ignoraré la
distracción”).
• Condición en la que se implementaba la intención de ignorar la distracción (“Si
aparece alguna distracción, entonces yo la ignoraré”).
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
Los grupos no diferían en ninguna de las VV incluidas como control (temperamento,
capacidad lingüística, compromiso con la meta, percepción de autoeficacia), ni el
rendimiento en las tareas en la línea base. La VD se operativizó como el tiempo tardado en
dar la respuesta en cada una de las condiciones de distracción menos el tiempo tardado en
la línea base.
Resultados:
• En la tarea 1. Se encontró un efecto del grado de atractivo de la distracción: cuanto
más atractiva era la distracción, los niños tardaban más en realizar la categorización.
También es obtuvo un efecto de la implementación: los niños respondían más rápido
en la condición de implementación. Las diferencias entre la condición de intención y
de implementación se debían sólo a las condiciones de atractivo moderado y alto, ya
que en la distracción de atractivo bajo no había diferencias entre los grupos, pero en
las condiciones de atractivo moderado y alto, los niños que practicaban la
implementación eran más rápidos que los niños que sólo tenían la intención.
• En la tarea 2. Los niños que sólo tenían la intención eran más lentos en sus respuestas
que aquellos que practicaban la implementación.
Estos resultados ponen de manifiesto que la estrategia de implementación es efectiva para
evitar las distracciones. Por otra parte, también corroboran resultados obtenidos en otros
estudios, que han mostrado que la implementación funciona mejor cuando la tarea es
compleja. En este caso, no había diferencias entre los grupos cuando el atractivo de la
distracción era de grado bajo, mientras que los beneficios del uso de la implementación se
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
hicieron patentes en las condiciones más difíciles, cuando el atractivo de la distracción era de
grado moderado y alto.
La planificación, no sólo es útil para evitar las distracciones, sino que también es eficaz para
suprimir respuestas habituales, inhibir respuestas automáticas como las derivadas de los
prejuicios o estereotipos (de género, ante ancianos y ante mendigos), vencer tentaciones y
proteger de interferencias derivadas de tareas precedentes de carácter antagónico. Es eficaz
para iniciar la conducta y mantenerla.
3.2.1. Procesos subyacentes a la Implementación
Se ha sugerido que el hecho de hacer una planificación aumenta el grado de compromiso con
la meta o intención de esfuerzo y la percepción de autoeficacia para hacerla frente, y que
estos 2 factores serían los determinantes últimos del logro de las metas. Sin embargo, la
investigación ha mostrado que los cambios en la intención y en la percepción de autoeficacia
no son los responsables de las relaciones entre implementación y el logro de las metas.
Por el contrario, hay evidencias empíricas de que los efectos beneficiosos de la planificación
o implementación en el logro de las metas se basan en 2 mecanismos o procesos:
• El incremento de la accesibilidad de las claves situacionales específicas. La selección
de las características de las situaciones que son buenas oportunidades para actuar.
Estas claves pueden pasar desapercibidas, porque el individuo tiene focalizada su
atención en otras cosas o porque estas señales no son obvias a primera vista, o
simplemente sólo están disponibles por un corto período de tiempo. Cuando las
situaciones críticas o relevantes se han especificado previamente mediante la
planificación, estas situaciones no escapan a la atención del individuo. Se activa su
representación mental y se hacen más accesibles. El componente «si» de la
implementación, facilita la ruta planificada incrementando la accesibilidad de las
señales especificadas.
• La fuerza de la asociación entre estas claves y las conductas. Permite crear un vínculo
entre la situación crítica y la conducta dirigida a meta, de tal manera que la conducta
se inicia cuando la situación oportuna se presenta. Esta conducta que se inicia, lo hace
de forma inmediata, es efectiva, no consume apenas recursos y no requiere de
intención consciente, por lo que cumple todos los requisitos para ser considerada una
conducta automática. Es como un “Hábito”, pero diferente, porque mediante la
planificación no se requiere el emparejamiento reiterado, sino que la automatización
se produce de forma inmediata. Por ello, se dice que la planificación constituye una
estrategia de automatización o una manera instantánea de instaurar hábitos.
La implementación que emplee claves situacionales que sean complejas o ambiguas sería
menos efectiva, debido a que esas claves pueden ser difíciles de codificar.
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
3.2.2. Planificación y Flexibilidad
La conducta dirigida a meta se caracteriza por su flexibilidad. Existen muchas maneras de
lograr las metas, las metas del individuo pueden cambiar y, además, las maneras de
conseguirlas se pueden sustituir si no son eficaces.
Una línea de investigación, dentro del marco de la implementación se ha dirigido a
comprobar si esta estrategia se asocia con reducción de la flexibilidad, ya que la
implementación implica la aplicación de un plan de acción previsto anticipadamente. Los
datos de los que se dispone hasta la fecha parecen indicar que las personas no aplican los
planes de forma rígida, sobre todo si tienen información sobre su eficacia.
En un estudio de Gollwitzer y cols. (2008), los participantes, en un juego de ordenador, tenían
que mover una figura a través de 10 laberintos diferentes, intentando salir por el camino más
corto posible. Los laberintos se veían desde arriba y la figura se podía mover mediante 4
botones hacia la izquierda, derecha, arriba o abajo. Se les decía que, para facilitar la tarea, en
las bifurcaciones aparecería una flecha verde que les señalaría el camino más corto. Esta
tarea se realizaba en dos condiciones diferentes:
• En la condición de intención, se decían "Intentaré encontrar el camino más corto en
los laberintos".
• En la condición de implementación añadían "y si la flecha verde me muestra una ruta,
rápidamente presionaré el botón correspondiente".
La realidad es que la flecha verde mostraba el camino más corto sólo en 3 de los 10 laberintos,
es decir, el plan de la implementación tenía baja instrumentalidad, y para conseguir el
objetivo deberían abandonarlo. En el estudio también se incluía otra condición: un grupo
recibió feedback sobre el rendimiento y otro no. La variable dependiente fue el número de
laberintos en los que encontraban las rutas más cortas.
Los resultados mostraron una interacción:
• Cuando no recibían feedback sobre el rendimiento, los participantes con planes
rendían peor que los que sólo tenían la intención.
• Cuando recibían feedback sobre el rendimiento y aprendían que seguir los planes
tenía poca instrumentalidad para encontrar los caminos más cortos, los que tenían
planes rendían igual que los que sólo tenían intención.
Esto quiere decir que cuando sabían que el plan no era efectivo para conseguir la meta, lo
abandonaban. Así que se podría sugerir que los planes no restan flexibilidad a la conducta
dirigida a meta.
4. FACTORES QUE AFECTAN A LA CONDUCTA AUTORREGULADORA
Para que la autorregulación sea exitosa se requiere ejercer considerable cantidad de esfuerzo
hacia el logro de las metas propuestas. Por ello, en este apartado nos vamos a centrar en los
eventos que pueden provocar el agotamiento de la capacidad de autorregulación, así como
aquellos que la pueden mejorar o contrarrestar.
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
4.1. Reducción o Agotamiento de la capacidad de Autorregulación
La investigación ha puesto de relieve que después de un acto inicial de autorregulación, el
rendimiento en un segundo acto que también la requiera, disminuye. El empeoramiento
ocurre, aunque los actos impliquen esferas de actuación completamente diferentes.
Como explicación se ha planteado un modelo de funcionamiento que postula que las
diferentes formas de autorregulación tienen unos recursos comunes y limitados, por lo que
su empleo consecutivo podría causar agotamiento. La reducción de la energía disponible para
el ejercicio de la autorregulación no sería permanente y las personas la podrían recuperar en
determinadas condiciones favorables.
En un estudio de Schmeichel, Vohs y Baumeister (2003), los participantes tenían que ver un
video sin sonido de seis minutos en el que aparecía una mujer que estaba siendo entrevistada
y se les decía que después tendrían que hacer determinados juicios sobre su personalidad.
En el video, en la parte inferior de la pantalla, iban apareciendo palabras escritas irrelevantes
por intervalos de 30 segundos.
La tarea se presentó en dos condiciones experimentales: en una no se daba ninguna
instrucción adicional y en la otra se les decía que no tenían que prestar atención a las palabras
(autocontrol o autorregulación). Después, una segunda tarea consistió en una prueba de
razonamiento, que también requería autorregulación.
Los resultados muestran cómo el rendimiento en la segunda tarea que requiere
autorregulación era menor si previamente se había ejercido la capacidad de
autorregulación en la primera. Este menor rendimiento sugiere, por tanto, que se ha
producido cierta reducción o agotamiento de la capacidad de autorregulación.
Este modelo permite explicar algunos hechos, como el que después de afrontar situaciones
estresantes que requieren capacidad de autorregulación, las personas que están a dieta o las
que están dejando de fumar fallen en sus intentos, dado que requieren mucha capacidad de
autorregulación. También nos permite entender conductas cotidianas como que después de
un día de trabajo duro, muchas personas elijan actividades que exigen bajo esfuerzo o nula
capacidad de autorregulación, como ver la televisión.
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4.2. Mejora de la capacidad de Autorregulación
El modelo anterior postula que “la capacidad de autorregulación funciona como un músculo”,
y por lo tanto se puede agotar por el funcionamiento. De la misma manera que el sistema
muscular, si se realiza un entrenamiento, la capacidad o fuerza de autorregulación se podría
incrementar a largo plazo. Los estudios realizados han comprobado esta predicción, pues han
encontrado que con la práctica continuada se mejora la capacidad de autorregulación.
El un estudio de Muraven, Baumeister y Tice (1999), se comparó el rendimiento en una tarea
que requiere autorregulación antes y después de entrenarla. Tanto en la 1ª como en la 2ª
sesión, los participantes realizaban una tarea de resistencia (presión manual) y después una
tarea de supresión de pensamientos, en la que se les pedía que no pensaran en un oso blanco
(este tipo de instrucciones que insta a no pensar en algo, lo que produce es precisamente el
efecto contrario, ya que se hace más sobresaliente y se incrementa su accesibilidad). Y, por
último, volvían a realizar la tarea de presión manual (tarea posterior).
Tanto la tarea de presión manual como la de supresión de pensamientos requieren de
capacidad autorreguladora, pues implican la inhibición de respuestas automáticas y de
control de la atención.
Las dos sesiones en las que realizaban estas tareas estaban separadas por dos semanas,
período en el cual los participantes siguieron diferentes programas de entrenamiento de la
autorregulación.
• De acuerdo con la hipótesis del agotamiento de la capacidad de autocontrol, el tiempo
que se mantendría la presión en la tarea posterior sería inferior al tiempo que se
mantendría en la tarea previa, con valores negativos.
• De acuerdo con la hipótesis de que la capacidad de autorregulación puede mejorar
con entrenamiento, en la sesión 2 se esperaba una mejora con respecto a la sesión 1
en el grupo con entrenamiento, lo que se traduciría en valores 0 o cercanos a 0,
mientras que en el grupo control no se esperaba ninguna mejora.
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Resultados:
• En la sesión 1, ambos grupos mostraron agotamiento (valores negativos).
• En la sesión 2, el grupo que se había estado entrenando mostró una mejora
significativa: mantuvieron la presión prácticamente por igual tiempo en la tarea previa
y en la posterior. El grupo control mostró un agotamiento más acentuado.
Estos resultados, junto con otros similares, parecen apoyar la idea de que la capacidad de
autorregulación se puede mejorar con la práctica regular.
4.3. Reposición de la capacidad de Autorregulación
La manera natural de restaurar la capacidad de autorregulación es mediante el descanso y/o
el sueño. Se ha comprobado que los fallos de autorregulación son más frecuentes cuando las
personas están cansadas y que cuando descansan rinden mejor y tienen más iniciativa.
También se ha comprobado que los niños que duermen poco muestran signos de fallos en la
capacidad de autorregulación como hiperactividad, labilidad emocional, conducta agresiva o
dificultades sociales.
La línea de investigación actual se centra en identificar actividades adecuadas que
contrarresten los efectos del agotamiento. Algunos estudios han comprobado que la
experiencia de emociones positivas o la autoafirmación del self son efectivas para reducir los
efectos del agotamiento.
En el de estudio de Tice y cols. (2007), se muestra cómo la experiencia de emociones
positivas puede ayudar a contrarrestar los efectos del desgaste producido por el ejercicio de
la autorregulación. Los participantes realizaban una primera tarea de resistencia manual y
después realizaban la tarea de supresión de pensamientos (no pensar en un oso blanco).
Luego se les mostraba un video con contenido cómico o triste en función de la condición
experimental con el objetivo de provocar un estado de ánimo positivo o negativo. Por último,
volvían a realizar la tarea de presión manual del principio.
Resultados:
• El grupo que había visto el vídeo cómico tenía un estado de ánimo más positivo.
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• Las emociones positivas ayudaron a contrarrestar el agotamiento producido por el
ejercicio de autorregulación en la tarea de supresión de pensamientos, pues en el
grupo en el que se había inducido un estado de ánimo positivo no se deterioró el
rendimiento en la tarea de fuerza , incluso se incrementó, mientras que en el grupo
que se indujo estado de ánimo negativo se produjo un deterioro del rendimiento.
Por otra parte, también se ha constatado que la autoafirmación2 del self tiene efectos
beneficiosos en relación con el fenómeno de la reducción o agotamiento de la capacidad de
autorregulación, que son similares a los que tiene la experiencia de emociones positivas.
En situaciones de amenaza al yo se producen respuestas defensivas de carácter
autoensalzante, que incluyen cambios de actitudes autojustificativas o sesgos atribucionales
autoensalzantes. Las autoafirmaciones provocan que las personas amenazadas actúen como
si no hubieran sido amenazadas, es decir, suavizan la tendencia a reaccionar con
autoensalzamiento ante las amenazas y les permiten mantener una visión positiva.
En el estudio de Schmeichel y Vohs (2009), se comprobó que los beneficios de la
autoafirmación podrían amortiguar los efectos del agotamiento de la autorregulación.
2 Autoafirmación: aquellos actos que realiza la persona para apoyar su sentido de adecuación.
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• En la 1ª tarea, los participantes debían escribir sobre un viaje, en dos condiciones: una
de escritura libre y la otra de escritura limitada (no podían emplear las letras “a” y “n”),
que implicaba autorregulación.
• En la 2ª tarea se les daba una lista de 11 valores y características personales para que
las ordenaran en función de su importancia. Después, tenían que escribir un breve
ensayo, también en dos condiciones:
o Condición de autoafirmación: explicar la razón por la que los primeros valores
eran importantes.
o Condición de no afirmación: explicar las razones por las que el valor ordenado
en el séptimo lugar podía ser importante para los estudiantes de universidad.
• La 3ª tarea fue de tolerancia al dolor: los sujetos debían sumergir la mano en agua
helada (requiere de capacidad de autorregulación para inhibir respuestas
automáticas). El rendimiento de esta tarea se operativizó como segundos que
mantenían la mano sumergida (variable dependiente).
Resultados:
• Los esfuerzos iniciales de autorregulación afectan negativamente a la capacidad de
tolerar el dolor, pero sólo entre los participantes que no se habían autoafirmado entre
las dos tareas.
• Estos resultados no se deben al estado de ánimo o diferencias en el esfuerzo realizado
en las distintas condiciones, puesto que estas medidas fueron evaluadas y controladas
en los análisis realizados.
En conclusión, para conseguir un adecuado funcionamiento de la capacidad de
autorregulación y prevenir su agotamiento, es conveniente introducir pautas de descanso o
de sueño y realizar actividades satisfactorias o que permitan al individuo autoafirmarse.
5. DIFERENCIAS INDIVIDUALES EN LA CAPACIDAD DE AUTORREGULARSE
Hay personas mejores para mantener una dieta, hacer ejercicio regularmente, etc... En los
estudios de Mischel sobre la demora de la gratificación ya se constató que mientras algunos
niños esperaban mejor el tiempo requerido para obtener el premio, otros tocaban la
campana antes del tiempo necesario.
Por otra parte, la capacidad de demorar la gratificación de los niños de preescolar también
se ha mostrado como un potente predictor de su competencia cognitiva, emocional y social
cuando alcanzaban su adolescencia o juventud. Así, se ha comprobado que existe una
relación directa entre el tiempo que los niños eran capaces de demorar la gratificación y
diversos índices, entre los que destacan el rendimiento académico y capacidades como el
razonamiento, la planificación y la concentración, así como el manejo del estrés y de
situaciones frustrantes (Mischel, 1996).
Algunos autores mantienen que la capacidad de autorregulación puede ser considerada
como un rasgo, ya que se mantiene bastante estable en el tiempo.
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
La capacidad de demorar la gratificación en niños preescolares es un potente predictor de su
competencia cognitiva, emocional y social cuando alcanzaban su adolescencia o juventud
(existe una relación directa entre el tiempo que los niños eran capaces de demorar la
gratificación e índices como el rendimiento académico y capacidades como el razonamiento,
la planificación y la concentración, así como el manejo de estrés y de situaciones frustrantes).
La capacidad de autorregulación o autocontrol puede medirse en:
• Situaciones concretas: a través de índices derivados de la realización de diversas
tareas.
• Cuestionarios que evalúan las maneras de comportamiento habitual. La capacidad
medida a través de aquí también se asocia con diferentes índices de ajuste social. Así,
en un estudio con una muestra de universitarios se encontró que la autorregulación
se relacionaba positivamente con rendimiento académico y cohesión familiar, y
negativamente con síntomas psicopatológicos, problemas de abuso de alcohol.
desórdenes de la conducta alimenticia, conflicto familiar y agresividad, después de
controlar el efecto de la deseabilidad social.
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
En general y de acuerdo con las evidencias, podemos decir:
• Una buena capacidad de autorregulación contribuye al éxito en la vida en dominios
como el escolar, laboral y social, ya que predice un amplio rango de resultados
deseables (buen rendimiento escolar, popularidad interpersonal, relaciones
personales de calidad...).
• Una capacidad de autorregulación baja aumenta la susceptibilidad a presentar
problemas de abuso de sustancias, de desórdenes de la conducta alimenticia, de
conducta agresiva y violenta y de criminalidad.
La capacidad de autorregularse constituye una de las adaptaciones más beneficiosas para el
ser humano. Somos más felices y estamos más sanos cuando logramos ajustarnos a nuestro
ambiente por lo que debemos cambiar para adaptarnos al mundo, lo que constituye una de
las características de lo que se entiende por autorregulación.
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
6. BREVES NOTAS SOBRE EL SUSTRATO FISIOLÓGICO DE LA CAPACIDAD DE
AUTORREGULACIÓN
• Córtex frontal. Se considera la región cerebral responsable de la conducta
autorregulada, ya que las personas con lesiones en esta área tienen déficits de
autorregulación, es decir, presentan alta impulsividad.
• Córtex frontal dorsolateral. Está implicado en la modulación de la atención, se cree
que juega un rol importante en los procesos de autorregulación.
La idea de que la autorregulación depende de una energía finita, que se agota, podría ser más
que una metáfora ya que la investigación sugiere que menores niveles de glucosa en sangre
se asocian con peor autorregulación (DeWall y cols., 2010):
• El nivel de glucosa en sangre baja cuando los participantes ven un vídeo en el que
tienen que controlar la atención, pero no varía si simplemente veían el vídeo.
• Bajos niveles de glucosa tras una tarea que implica autorregulación predicen peor
rendimiento en una tarea posterior que también requiera autorregulación.
• Los efectos del agotamiento se eliminaban si se tomaba una bebida con glucosa, pero
no si la bebida contenía un edulcorante sustituto del azúcar.
Los efectos del agotamiento se eliminaban si se tomaba una bebida con glucosa, pero no si
la bebida contenía un edulcorante sustituto del azúcar.
Se ha constatado que los fallos en la conducta de autorregulación son más probables según
va avanzando el día. Esto es paralelo con el declive en la eficiencia con que el organismo usa
la glucosa y con el ritmo metabólico, que es más rápido por el día que por la noche. Dado que
la autorregulación es un proceso con muchas demandas psicológicas y metabólicas requiere
de una alimentación saludable. Los niños malnutridos tienen importantes dificultades
autorregulatorias, como problemas académicos e incrementos de la conducta agresiva y de
la ansiedad.
7. RESUMEN
Dado el marcado carácter propositivo del ser humano, la autorregulación juega un papel
decisivo en su funcionamiento, puesto que es fundamental para poder lograr las metas, y
llega a ser imprescindible cuando éstas son a largo plazo.
La capacidad de autorregulación es necesaria a través de todo el desarrollo vital, y se ha
comprobado que se asocia con el éxito en la vida escolar, laboral y social, así como con menor
psicopatología. Por otra parte, una pobre capacidad de autorregulación se relaciona con
diferentes problemas personales y sociales, como el fracaso en la escuela, los desórdenes de
conducta y un amplio rango de patrones de conducta adictiva o antisocial.
Es un hecho obvio que entre las personas existen grandes diferencias en la capacidad de
autorregulación, de tal manera que el éxito o fracaso en las tareas que requieren
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CAPÍTULO 11. ATORREGULACIÓN DE LA CONDUCTA
autorregulación, que son muy importantes en número, dependerá del grado en que las
personas posean dicha capacidad.
Cuando se habla de autorregulación se hace referencia tanto a los procesos como a las
estrategias. Los procesos de autorregulación son todos aquellos que se ponen en marcha
cuando la persona compara su estado actual real con el estado deseado, mientras que las
estrategias de autorregulación son aquellas que se siguen para conseguir llegar a ese estado
deseado. El mecanismo de comparación entre el estado actual y el deseado es posible gracias
a los procesos de auto-observación (del estado actual del individuo), auto-valoración (en
relación al estado deseado o meta) y autorefuerzo (en el caso de que se progrese hacia el
estado deseado o meta). Por otra parte, algunas de las estrategias más eficientes en el logro
de las metas se refieren al control de los recursos atencionales, y a la planificación tanto de
las conductas que se necesita realizar, como de las situaciones oportunas para realizarlas.
Dado que el ejercicio de la capacidad de autorregulación requiere esfuerzo, esta capacidad
puede verse reducida, llegándose a producir agotamiento, lo que se traduciría en
empeoramiento del rendimiento en tareas que requieran de dicha capacidad. El agotamiento
se puede prevenir con la práctica continuada y seguida de descansos de la autorregulación.
De la misma manera, el agotamiento se puede contrarrestar, mediante el sueño, el descanso,
la experiencia de emociones positivas y la práctica de la autoafirmación del self.
8. GLOSARIO
• Auto-observación. Proceso de autorregulación consistente en la focalización de la
atención sobre uno mismo. Este proceso permite que la persona pueda tener una
representación mental de su estado inicial, así como de los progresos hacia el estado
deseado o meta.
• Auto-reacción. Proceso de autorregulación mediante el que el individuo se auto-
recompensa en el caso de que evalúe progresos hacia el estado final deseado o meta,
o introduce cambios en el caso de que considere que no ha conseguido avances.
• Auto-valoración. Proceso de autorregulación mediante el que el individuo valora si se
está acercando o no hacia su estado deseado final o meta.
• Estrategias de autorregulación. Son aquellas que se siguen para conseguir llegar a un
estado deseado u objetivo, una vez que se ha comprobado la discrepancia entre el
estado actual y este estado deseado.
• Planificación de la intención. Estrategia de autorregulación que consiste en
especificar anticipadamente todas las condiciones relativas a la realización de la
conducta que permite llegar al estado deseado o meta. En este sentido se especificará
qué conducta se va a iniciar, cuándo se va a realizar, dónde se va a llevar a cabo, y por
cuánto tiempo se va a mantener.
• Procesos de autorregulación. Son todos aquellos que se ponen en marcha cuando la
persona compara su estado actual real con el estado deseado que le gustaría alcanzar.
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REFERENCIAS.
• Resumen Jovana RN (2017-18)
• Resumen NESS Uned (2015-16)
• Bermúdez Moreno, J., & e-libro, C. (2011). Psicología de la personalidad (1® ed.).
Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
• UNED aLF
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