Teresa Heredia
Teresa Heredia. Patriota independentista venezolana, sufrió como muchas
mujeres las consecuencias de la Guerra por la emancipación, perdió a sus padres
y otros familiares al ser asesinados por estar con la causa de la independencia.
Comprometida con la gesta revolucionaria, fue apresada, sufriendo maltratos,
entre otras cosas al escarnio publico para que fuese objeto de burlas, fue
condenada a ser expulsada de Venezuela.
Síntesis biográfica
Nació en Ospino , Portuguesa, Venezuela en año 1799, en el seno de una familia
de elevada posición tanto social como económica, que estaba emparentada con el
coronel Fermín de Heredia, jefe realista que murió en la Batalla de Araure,
en 1813.
La niña creció en un ambiente en el que se hablaba mucho de las ideas de
emancipación, y siendo todavía muy joven optó por la independencia. Sus padres,
activistas de la causa patriótica, pagaron con la vida su amor por la libertad,
dejando a la joven huérfana, al cuidado de una tía que la llevó a vivir con ella a La
Guaira, donde comenzó a transformarse en la mujer de gran personalidad,
comprometida con la causa de la independencia.
A los 17 años, contrajo matrimonio con el canario José Antonio Agüero. Dos años
después, quedó viuda y se incorporó al movimiento emancipador, en el cual
conoció al coronel José Maria Ladrón de Guevara, un joven patriota cautivo de los
realistas en la cárcel de La Guaira, de quien se enamoró entrañablemente, y para
procurar su fuga se confabuló con el vigilante de la prisión, el soldado de artillería
José Hidalgo, haciéndose pasar por su prometida, para no despertar sospechas.
Su relación con los insurrectos, quienes habían buscado y encontrado asilo a su
lado, fue descubierta por las autoridades españolas; la interrogaron y ante su
negativa a reconocer alguna vinculación con los insurgentes y a informar sobre su
paradero, fue recluida en la prisión de La Guaira, donde vivió seis meses de
angustia y amargura.
El 8 de mayo, la transfirieron a la cárcel de Caracas y le correspondió a Don
Antonio Guzmán, Sargento Mayor de la Plaza, hacerle el juicio sumario por
sospecha de infidelidad, para lo cual le pagó a un grupo de personas que
testificaron en su contra.
La acusada se defendió con valentía y dignidad y negó que fuesen ciertos los
cargos que se le imputaban, así como toda vinculación con grupos insurgentes;
denunció que fue vejada por el Gobernador de Valencia, el capitán Dato, quien la
arrestó sin fórmula de juicio, le mando a cortar el pelo, la embadurnó con melado y
dejó caer sobre ella miles de plumas que se pegaron a su cuerpo, paseándola por
las calles para después ponerla en libertad, solo porque no quiso ser su cortesana.
El consejo de guerra no pudo probar su actividad revolucionaria, pero uno de sus
asesores, de apellido Oropeza, despiadadamente, propuso se expulsara a América
del Norte. Después que fue expulsada del país, nada más volvió a saberse de ella,
pero su nombre quedó escrito para la posteridad en el corazón de los venezolanos.