Cambio de Nombre: Jhoan Apolinario Chura
Cambio de Nombre: Jhoan Apolinario Chura
EXPEDIENTE : 00407-2018-0-2801-JM-CI-02
RESOLUCIÓN : Nº 09
SENTENCIA N° 037-2019-JCMN
I. PARTE EXPOSITIVA
1. VISTOS. - La demanda presentada y anexos acompañados, es materia de autos la solicitud de Cambio de
Nombre, en la modalidad de Cambio, Supresión y Sustitución de Nombres y Apellido Paterno, presentada
por JOAN ROBERT ARPITA CHURA.
2. PETITORIO Y FUNDAMENTOS DE LA SOLICITUD. - El recurrente solicita el cambio de su nombre JOAN
por JHOAN, la supresión de su nombre ROBERT y la sustitución de su apellido paterno ARPITA por
APOLINARIO, de tal manera que en adelante se llame JHOAN APOLINARIO CHURA, cambios que
deberán inscribirse en su Partida de Nacimiento en la Oficina de los Registros del Estado Civil de la
Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto. Teniendo como fundamentos los siguientes:
2.1.- Nació con fecha 30 de setiembre de 1997 de una relación convivencial entre Robert Alberto Arpita
Ortiz y Ana Yolanda Chura Ccama, teniendo actualmente 21 años de edad, nunca sintió afecto de
padre, según su madre vivieron con él de 1997 a 1999 (cuando tenía 1 a 2 años de edad) en la
Asociación Los Cipreses, manzana H-7, lote Nº 19, del Centro Poblado San Antonio, Moquegua,
trabajaba en la I.E. Nº 43032 de Ilo, para lo cual viajaba de lunes a viernes, siendo cuidado por su
hermana menor de edad Elisabeth Chura Ccama.
2.2.- Grande fue su sorpresa cuando se enteró que su madre abusó sexualmente de Elisabeth Chura
Ccama en noviembre de 1999 y al descubrirse se retiró de la casa abandonándolos hasta la fecha.
Su madre le contaba que su relación con su padre no era bien vista por los hermanos y madre de su
padre, quienes siempre le decía que el recurrente no era su hijo y por dicho motivo su padre desde
noviembre de 1999 no cumple con sus obligaciones de padre de dar alimentos, siendo negado por su
familia paterna, no siendo capaz su padre de realizarse la prueba de ADN; todo lo cual le produce un
daño psicológico.
2.3.- Siendo mayor de edad, buscando los documentos de su madre, toma conocimiento de un proceso de
alimentos – Expediente Nº 1999-444, que inicia el 24 de noviembre de 1999, del que se aprecia que
su padre cumple con la obligación de pasar alimentos sólo por mandato judicial y al efectuarse
liquidaciones de pensiones devengadas solicita su padre que se descuente el valor de una laptop
nueva, pero le entregó con batería malograda y de un celular que nunca le entregó; por lo que, se
denota que su padre no lo quiere apoyar con nada.
2.4.- En el año 2006 buscó a su padre para que lo apoyara con su tratamiento de dentadura, negándose e
indicándole que trabajara, también le pidió que su hermana retire una denuncia en contra de su madre
por faltas, indicándole que no podía hacerlo y que su madre se lo merecía, estando los antecedentes
en el Expediente Nº 00614-2016-0-2801-JP-PE-03 en el Tercer Juzgado de Paz Letrado y se origina
por rencillas que tienen ambas personas por la relación que mantenía su madre con su padre, en
general toda la familia de su padre quienes no permiten el acercamiento del recurrente hacia su padre,
lo cual causa daño psicológico también a su madre, pues el proceso terminó con condena a su madre,
siendo perseguida por el Juzgado bajo amenaza de ser recluida en el Penal de Samegua para que
cumpla con la sentencia, frente a lo cual su madre realizó trabajo comunitario de 49 jornadas ó 430
horas, a razón de 08 horas diarias para no perder su libertad.
2.5.- No es justo que por su culpa de haber venido a este mundo y sea negado por la familia de su padre,
sufra tanto daños su madre; por lo que, si su padre no pudo poner fin a este odio, al ser mayor de edad
decide hacerlo él, decidiendo voluntariamente ya no ser Joan Robert Arpita Chura, solicitando
autorización para llamarse en adelante Jhoan Apolinario Chura, siendo que el apellido Apolinario lo
decide tener como persona mayor con conocimiento de su padre y madre, pues su padre nunca le ha
dado algo para sus estudios desde educación inicial, primaria, secundaria y menos para la universidad,
siendo su madre a la vez su padre y quien asume todos sus gastos de estudios. Lo que acude su
padre por mandato judicial de S/. 450.00 sólo alcanza para un sustento diario.
2.6.- Por lo que, solicita el cambio de nombre a Jhoan Apolinario Chura, con la finalidad de no tener más
problemas con la familia de su padre, debiendo tenerse presente que con lo solicitado no se perjudica
a ninguna persona, no se altera su condición civil y menos aún constituye prueba de filiación.
II. PARTE CONSIDERATIVA:
CONSIDERANDO:
1 Sin considerar el importe de los intereses legales, con cuyo parámetro el tiempo de 09 años puede reducirse.
materno, en quien ha visto siempre la figura paterna, no teniendo inconveniente en llevarlo como
apellido.
5.8.- Realizando una valoración conjunta de los medios probatorios se tiene que si bien el demandante no ha
logrado acreditar la mala relación que tiene con su padre y con la familia de éste con las declaraciones
testimoniales actuadas en audiencia, LOS ACTUADOS JUDICIALES DEL PROCESO DE ALIMENTOS
Y DEL PROCESO PENAL SEGUIDO EN CONTRA DE SU MADRE EVIDENCIAN Y ACREDITAN EN
FORMA SUFICIENTE DICHA MALA RELACIÓN, pues su padre ha necesitado de sentencias judiciales
para prestar alimentos y aún con incumplimientos prolongados, habiendo sido necesario la ejecución
de liquidación de pensiones devengadas; así como la existencia de rencillas o maltratos entre su madre
y la hermana de su padre. Por lo que, se logra producir suficiente convicción sobre la mala relación del
demandante con su padre y la familia de éste, lo cual obviamente alcanza a la madre del actor.
5.9.- Ello se corrobora con la declaración de parte del propio demandante prestada en el acto de audiencia
como medio probatorio de oficio, en el que narró con lujo de detalles toda su vivencia con su padre
y con la familia de éste, evidenciando que dichas circunstancias lo han motivado a tomar la
decisión para solicitar la autorización judicial para suprimir el nombre ROBERT y cambiar su
apellido ARPITA por el de APOLINARIO, que corresponden a su padre. Por lo que, esta judicatura
considera que el demandante, al tener la mayoría de edad, tiene todo el derecho de decidir sobre su
identidad, cuyo derecho con rango constitucional debe ser protegido en salvaguarda de su bienestar e
integridad personal, como además lo reconoce la doctrina, cuando se sostiene que: “La utilización del
apellido debe estar orientada a identificar e individualizar a una persona natural. No puede constituir una
afectación de los derechos fundamentales a la identidad, a la integridad física, psíquica y moral, al libre
desarrollo y al bienestar de la persona (…)”2.
5.10.- Jurisprudencialmente también se reconoce el derecho al cambio de nombre o, específicamente, a
cambio de apellido asociados al derecho de identidad, como en la sentencia expedida por la Sala
Civil Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República en el Expediente N° 1417-2 014-
LIMA, en los siguientes términos: “(…) En ese orden de ideas, si todo individuo tiene derecho a su
identidad personal, que es el núcleo o esencia específica de lo humano y si dicha identidad del ser
humano es activa, es decir, está en permanente construcción a través del nombre -en el que se incluye
el apellido- las características físicas, sus ideas, opiniones, sus proyectos, sentimientos, capacidades,
habilidades, conductas, el individuo se desarrolla y se proyecta en su especificidad, derecho que tiene
rango constitucional, por ende no puede ser recortado, sino debe ser reconocido (…), razones por las
3 Casación N° 1417-2014-LIMA.
Por estos fundamentos, administrando justicia a nombre de la Nación:
FALLO:
1. Declarando FUNDADA la demanda interpuesta por JOAN ROBERT ARPITA CHURA, sobre CAMBIO DE
NOMBRE EN LA MODALIDAD DE CAMBIO DEL PRIMER NOMBRE, SUPRESIÓN DEL SEGUNDO
NOMBRE Y CAMBIO DEL APELLIDO PATERNO en su Partida de Nacimiento N° 576045 de fecha 17 de
octubre de 1997, expedida por la Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto - Moquegua.
2. DISPONGO: Que, ante la Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto - Moquegua, en la Partida de
Nacimiento N° 576045 de fecha 17 de octubre de 1997, se proceda a cambiar el primer nombre del
solicitante de JOAN por JHOAN, suprimir el segundo nombre ROBERT y cambiar el apellido paterno de
ARPITA por el de APOLINARIO, debiendo quedar en lo sucesivo los datos del titular de la partida como
JHOAN APOLINARIO CHURA; sin alterar la condición civil, ni constituir prueba de filiación.
3. PUBLÍQUESE la presente sentencia en el diario La República y, consentida que quede la misma,
REMÍTASE los partes judiciales para que se proceda a la anotación respectiva, previo pago de los aranceles
judiciales pertinentes.
4. SIN COSTAS, NI COSTOS del proceso.
Esta es la sentencia que pronuncio, mando y firmo en la sala de mi despacho del Juzgado Civil de Mariscal
Nieto.
Así, en el Exp. N.º 3943-2006-PA/TC y antes en el voto singular de los magistrados Gonzales Ojeda y Alva
Orlandini (Exp. N.º 1744-2005-PA/TC), este Colegiado Constitucional ha precisado que el contenido
constitucionalmente garantizado de este derecho queda delimitado, entre otros, en los siguientes
supuestos:
a) Inexistencia de motivación o motivación aparente. Está fuera de toda duda que se viola el derecho a
una decisión debidamente motivada cuando la motivación es inexistente o cuando la misma es solo
aparente, en el sentido de que no da cuenta de las razones mínimas que sustentan la decisión o de que no
responde a las alegaciones de las partes del proceso, o porque solo intenta dar un cumplimiento formal al
mandato, amparándose en frases sin ningún sustento fáctico o jurídico.
b) Falta de motivación interna del razonamiento. La falta de motivación interna del razonamiento [defectos
internos de la motivación] se presenta en una doble dimensión; por un lado, cuando existe invalidez de una
inferencia a partir de las premisas que establece previamente el Juez en su decisión; y, por otro lado, cuando
existe incoherencia narrativa, que a la postre se presenta como un discurso absolutamente confuso incapaz
de transmitir, de modo coherente, las razones en las que se apoya la decisión. Se trata, en ambos casos,
de identificar el ámbito constitucional de la debida motivación mediante el control de los argumentos
utilizados en la decisión asumida por el Juez o Tribunal; sea desde la perspectiva de su corrección lógica o
desde su coherencia narrativa.
Hay que precisar, en este punto y en línea de principio, que el hábeas corpus no puede reemplazar la
actuación del juez ordinario en la valoración de los medios de prueba, actividad que le corresponde de modo
exclusivo a éste, sino de controlar el razonamiento o la carencia de argumentos constitucionales; bien para
respaldar el valor probatorio que se le confiere a determinados hechos; bien tratándose de problemas de
interpretación, para respaldar las razones jurídicas que sustentan determinada comprensión del derecho
aplicable al caso. Si el control de la motivación interna permite identificar la falta de corrección lógica en la
argumentación del juez, el control en la justificación de las premisas posibilita identificar las razones que
sustentan las premisas en las que ha basado su argumento. El control de la justificación externa del
razonamiento resulta fundamental para apreciar la justicia y razonabilidad de la decisión judicial en el Estado
democrático, porque obliga al juez a ser exhaustivo en la fundamentación de su decisión y a no dejarse
persuadir por la simple lógica formal.
f) Motivaciones cualificadas. Conforme lo ha destacado este Tribunal, resulta indispensable una especial
justificación para el caso de decisiones de rechazo de la demanda, o cuando, como producto de la decisión
jurisdiccional, se afectan derechos fundamentales como el de la libertad. En estos casos, la motivación de
la sentencia opera como un doble mandato, referido tanto al propio derecho a la justificación de la decisión
como también al derecho que está siendo objeto de restricción por parte del Juez o Tribunal.
El agraviado5, según el numeral 5 del artículo 117° del Código Procesal Penal, es considerado órgano de prueba
y puede declarar en el proceso en calidad de testigo. Si bien el interés del agraviado es que se repare el daño
4 En el ámbito de la Unión Europea, el artículo 2° de la Decisión Marco de la Unión Europea de 15 de marzo de 2001, relativa al estatuto de la víctima
en el proceso penal, precisa que:
1. Los Estados miembros reservarán a las víctimas un papel efectivo y adecuado en su sistema judicial penal. Seguirán esforzándose por que las
víctimas sean tratadas durante las actuaciones con el debido respeto a su dignidad personal, y reconocerán sus derechos e intereses legítimos en
particular en el marco del proceso penal.
2. Los Estados miembros velarán por que se brinde a las víctimas especialmente vulnerables un trato específico que responda de la mejor manera
posible a su situación.
5 Es adecuado resaltar que puede existir una diferencia entre sujeto pasivo del delito y sujeto pasivo de la acción, por ejemplo en un caso de robo a mano
armada con resultado de lesiones en una tienda, el sujeto pasivo del delito de robo será el titular dueño de dicha tienda dado que es su patrimonio el que
se ve perjudicado con la acción delictiva. Asimismo, el dependiente será el sujeto pasivo de la acción porque sobre el recayó la concreta actuación
criminal, pudiendo ser considerado, además, sujeto pasivo del delito de lesiones por haber sido su integridad física la dañada con esta acción. Esta
distinción es importante, con el objeto de no confundir conceptos, pero en el tema de la protección se debe evaluar cuál sería la posición concreta de
cada una de las personas involucradas para ser consideradas solo testigos independientes o víctima-testigo.
causado, para lo que debe constituirse en actor civil, esto no lo exime del deber de declarar como testigo en las
actuaciones de la investigación y del juicio oral6.
Como señala Miranda Estrampes7, la experiencia nos enseña que, en una multitud de ocasiones, frente a la
posición del acusado o procesado que niega rotundamente los hechos delictivos que se le imputan, se alza la
declaración de la víctima u ofendido por el delito como única prueba incriminatoria.
La declaración de la víctima en los delitos denominados “clandestinos” es vital. Esta declaración es admitida
como única prueba de cargo legítima, sobre todo en delitos contra la libertad sexual, pero requiere la presencia
de datos periféricos de carácter objetivo que corroboren su versión (ejemplo: las lesiones sufridas y acreditadas
en el certificado médico legal).
Se rechaza en estos casos el principio testis unus, testis nullus y se establece que para valorar la declaración
de la víctima como testimonio hábil para desvirtuar la presunción de inocencia del imputado, deben concurrir
corroboraciones periféricas de carácter objetivo8:
a) La verosimiltud, esto es, que a las afirmaciones del agraviado deben concurrir corroboraciones periféricas
de carácter objetivo.
b) La persistencia en la incriminación, es decir, que esta debe ser prolongada en el tiempo, sin ambigüedades
ni contradicciones. Debe haber concreción circunstancial y temporal de los actos objeto de acusación.
En esa línea, el juzgador, a efectos de valorar toda declaración testimonial, debe tener en cuenta las
expresiones o manifestaciones en vivo del testigo: dinámicas, en las que cuenta el gesto, el silencio, el
tono de voz, los titubeos y vacilaciones, así como una serie de datos esenciales para comprobar su
credibilidad objetiva y subjetiva. De ahí la necesidad de que la prueba testifical se practique en el juicio
oral9.
El contradictorio manifiesta una serie de implicancias, entre las que adquieren particular importancia
las que se vinculan a la adquisición y valoración de las pruebas a los efectos de la decisión sobre el
hecho. Precisamente, desde este punto de vista, se hace evidente la función de la garantía de la
6 ARBULU MARTINEZ, Víctor Jimmy. La prueba en el nuevo proceso penal. En La prueba en el código procesal penal de 2004, Gaceta Penal, Lima,
2012, p. 131.
7 MIRANDA ESTRAMPES, Manuel. “La mínima actividad probatoria en el proceso penal”, Op. cit. pp. 182 -183.
8 Expediente N° 3162-99-LAMBAYEQUE en SAN MARTIN CASTRO. César. Derecho Procesal Penal, Volumen l, Segunda Edición, Op. cit. p. 910.
9 MIRANDA ESTRAMPES, Manuel. La mínima actividad probatoria en el proceso penal, Op. cit. pp. 426 - 427
contradicción como implementación de controles, disponibles para las partes, sobre el uso de las
pruebas por el juez10.
La Corte Suprema de Justicia de la República en el Acuerdo Plenario N° 02-2005/CJ-116, tomando como base
una doctrina establecida por el TSE, estableció pautas metodológicas a efectos de que todas las instancias
jurisdiccionales puedan ameritar las declaraciones de los agraviados o agraviadas, cuando éstas sean el único
elemento de prueba que pudiera sustentar una condena.
En el siguiente cuadro, se consignan estas pautas metodológicas y se las compara con la doctrina del TSE:
Para que la declaración de la víctima sea valorada La declaración de la víctima no es prueba suficiente
como prueba suficiente para enervar la presunción para enervar la presunción de inocencia cuando:
de inocencia debe existir:
En consecuencia, para valorar lo manifestado por el agraviado y para que ello pueda constituir elemento de
prueba suficiente para enervar la presunción de inocencia, se requiere:
1. Ausencia de móviles espurios (verosimilitud subjetiva): Al valorar esa declaración, se debe tener especial
cuidado a la hora de proceder en su análisis y valoración, ponderando, sobre todo, la fiabilidad del testigo
quien, a su vez, es la víctima del hecho imputado, puesto que este declaración podría querer perjudicar a la
persona que acusa u ocultar la propia responsabilidad de ciertos actos vitales.
2. Corroboraciones periféricas de carácter objetivo. Que el testimonio esté corroborado por datos o
circunstancias objetivas (verosimilitud objetiva) – Indicios conducentes, consecuentes y libres de contra
indicios.
La incriminación debe ser prolongada en el tiempo, plural, sin ambigüedades ni contradicciones, pues constituye
la única prueba enfrentada a la negativa del acusado. Cuando éste proclama su inocencia, la única posibilidad
de evitar la indefensión es permitirle que cuestione eficazmente dicha declaración, poniendo de relieve aquellas
contradicciones que señalan su falta de veracidad.
En el caso de menores de edad, se recomienda que cuando hayan sido víctimas de violencia sexual, su
credibilidad se determine por pautas objetivas, que a modo ilustrativo, podrían ser las siguientes13:
11 Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid N° 976-2012 de 19 de septiembre de 2012, extraída de: [Link].
12 Necesario.- es lo que resulte indispensable y forzoso y cuya práctica resulta obligada para evitar que pueda ocasionarse indefensión.
13 Voto en minoría de la sentencia del Tribunal del Tribunal Constitucional Nº 08439-2013-PHC/TC, tomando como base a BERLINERBLAU, Virginia.
“Niños víctimas, niños testigos: sus testimonios en alegatos de abuso sexual infantil”. En: UNICEF y otros. Acceso a la justicia de niños/niñas víctimas.
Disponible en: [Link]/OrieinalLibroVictimas.
14 En ese sentido, la Guía Básica de Actuación de Operadoras y Operadores del sistema de justicia penal para la investigación de casos de violencia
sexual con el Código Procesal Penal, publicado por DEMUS – Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer.
la valoración de lo manifestado parte de la credibilidad que el juzgador le otorgue y si lo indicado se
encuentra corroborado con otros elementos de prueba.
Por ejemplo, si una víctima logra describir señas particulares del presunto agresor que no se pueden notar a
simple vista, detallar el lugar donde se produjo la agresión o su relato concuerda con las lesiones que se
describen en el Certificado Médico Legal, se colige que lo que señala es lo que ocurrió y que la persistencia en
la incriminación debe analizarse con otros elementos como la verosimilitud.
Finalmente, se debe tomar en cuenta que en el recurso de nulidad 2916-2011-Moquegua, se indica que las
garantías de certeza a las que deben ser sometidas las declaraciones de un agraviado, aun cuando sea el único
testigo de los hechos, constituyen una cuestión valorativa que corresponde al órgano jurisdiccional, sin que se
trate de reglas rígidas de valoración, puesto que deben ser matizadas y adoptadas en el caso concreto.
Las reglas no deben ser tomadas como obligatorias pues en nuestro Derecho rige el principio de libre valoración
de las pruebas. Lo que se persigue es tan solo ofrecer unas normas que ordenen el esfuerzo metódico de una
aproximación valorativa al testimonio de la víctima15.
15 En este sentido, la sentencia del Tribunal Supremo español N° 1210/2011 de 14 de noviembre de 2011, extraída de: [Link]. [Link].