RESUMEN DE HAMLET
Cómo se desenvuelve la historia
Bienvenido a Elsinore, Dinamarca, tierra del recién difunto rey a quien le gusta
pasar el rato como un fantasma en las almenas del castillo. Horatio, un
académico visitante y amigo universitario del príncipe Hamlet (hijo del rey
fallecido), ve el fantasma. Todos dicen que las apariciones del fantasma son de
mal agüero, especialmente porque están a punto de empezar una guerra con
Noruega. (El Príncipe Fortinbras, hijo, está enfadado porque el difunto Rey de
Dinamarca mató a su padre, Fortinbras, padre.)
En el palacio conocemos a Claudius, el nuevo rey, hermano del rey muerto y
esposo nuevo de la Reina Gertrude (sí, ya está casada con su cuñado).
Conocemos a Polonius, un cortesano, y su hijo Laertes, quien está a punto de
volver a la escuela en Francia. Claudius hace un gran esfuerzo para evitar la
guerra con Noruega y luego se ocupa de su nuevo hijastro, el Príncipe Hamlet.
Hamlet está de mal humor estos días porque su madre esperó unos dos
segundos después de la muerte de su esposo para casarse de nuevo. Los
Reyes le dicen que deje de quejarse. Después de la reunión familiar, Hamlet
contempla el suicidio hasta que Horatio lo encuentra y le dice del fantasma, que
Hamlet quiere ver lo más pronto posible.
Pasamos a una escena con Laertes y Polonius y nos enteramos de que
Ophelia, la hija de Polonius, tiene una relación romántica con Hamlet. Ambos
hombres le dicen que lo deje porque sólo quiere tener el sexo con ella y
además es un príncipe y, por lo tanto, fuera de su alcance.
Entretanto, en las almenas, Hamlet conversa con el espíritu de su padre
muerto, que le dice que el presente rey Claudius es el hombre que lo mató con
unas gotas de veneno en el oído. El fantasma del rey le dice a Hamlet que lo
vengue y Hamlet asiente.
Dos meses más tarde, no ha pasado nada todavía. Polonius manda a un criado
a Francia para espiar a su hijo y Ophelia declara que Hamlet está loco.
Polonius le da la noticia al rey y deciden espiar a los jóvenes amantes para
averiguar si Ophelia es la fuente de la "locura" de Hamlet. Mientras tanto, unos
embajadores daneses vuelven de Noruega con la buena noticia de que no
habrá una guerra.
Luego presenciamos un intercambio gracioso entre Hamlet y Polonius, durante
el cual el príncipe se burla del cortesano por ser viejo y tonto y Polonius no se
da cuenta de que lo están molestando. Se hace evidente que la "locura" de
Hamlet podría ser fingida.
Llegan Rosencrantz y Guildenstern, dos amigos universitarios de Hamlet y
Horatio. Los Reyes los han llamado a Elsinore para espiar a Hamlet y averiguar
por qué se ha vuelto loco. Mientras intentan hacerlo (sin éxito), unos actores
llegan a la ciudad. Hamlet decide inventar una obra de teatro en la que un rey
es asesinado en la misma manera que Claudius mató a su padre (veneno en el
oído).
Así, cuando la corte real la ve, Hamlet puede juzgar la reacción de Claudius
para averiguar si el espíritu de su padre mentía.
Claudius habla con Rosencrantz y Guildenstern y se entera de que ellos no han
descubierto la fuente del comportamiento extraño de Hamlet. Todos salen
mientras Hamlet da el gran discurso de "to be or not to be" (ser o no ser) en el
que contempla matarse pero decide no hacerlo. Luego tiene una escena con
Ophelia durante la cual se comporta de una manera muy loca y cruel,
posiblemente porque sabe que Polonius tiene espías. Le dice a Ophelia que
vaya a un convento.
Hamlet le pide a Horatio que lo ayude a mirar a Claudius durante la
representación de su obra. En la escena del asesinato Claudius casi se levanta
y proclama que el es culpable. La cuestión queda solucionada. Hamlet está
furioso e intenta matar a Claudius. Por desgracia, Hamlet encuentra a Claudius
mientras está orando. Hamlet decide que matar a un hombre mientras está
orando es deshonroso y además, le dará una entrada gratis al cielo, que no
merece.
En la habitación de Gertrude, Polonius le dice que debería hablar con Hamlet y
tratar de enterarse de lo que pasa porque nadie ha tenido éxito hasta este
punto. Polonius va a esconderse y escuchar su conversación. Va detrás de la
cortina. Hamlet entra y reprende a su madre por haberse casado con Claudius
tan pronto tras la muerte de su primer esposo. Gertrude se espanta y grita por
ayuda. Polonius grita y Hamlet, quien piensa que el hombre detrás de la cortina
es Claudius, lo apuñala. Polonius muere. Hamlet se da cuenta de su error pero
no le importa.
Cuando Gertrude le dice a Claudius que su hijo se ha vuelto loco, Claudius les
dice a Rosencrantz y Guildenstern que recogjan al príncipe y que lo
acompañen a Inglaterra, donde Hamlet estará a una distancia segura. En el
camino a Inglaterra, Hamlet mira hacia la orilla desde su barco y ve al Príncipe
Fortinbras de Noruega conquistando un país más débil. Se inspira y decide que
debe volver a Dinamarca y acabar lo que no empezó – es decir, matar a
Claudius.
En el castillo, Ophelia se ha vuelto loca tras la muerte de su padre, Polonius.
Laertes ha regresado de Francia para vengar a su padre (Polonius también) y
ver a su hermana lo pone furioso. Claudius lo tranquiliza explicándole que
Hamlet mató a Polonius y que juntos pueden vengarlo si planean un duelo en el
que Laertes pueda matar al príncipe con un poco de traición. Deciden que una
espada afilada (normalmente la espada que se usa en un duelo es roma), una
espada envenenada y una copa de vino envenenado bastarán para arreglarlo.
Luego Ophelia se suicida o quizá se ahoga por accidente; no se sabe. Pero ya
que todos creen que se suicidó, recibe un mal entierro porque el suicidio se
consideraba un pecado muy terrible. Hamlet está pasando el rato en el
cementerio pensando en la muerte con Horatio cuando el funeral de Ophelia
empieza. Pelea con Laertes sobre quién la amó más.
Entonces, como todos nos preguntamos qué paso en el barco a Inglaterra,
cómo volvió Hamlet y dónde están Rosencrantz y Guildenstern, Hamlet se lo
dice a Horatio, para nuestro beneficio. Hamlet abrió la carta que Rosencrantz y
Guildenstern llevaban y encontró que tenía instrucciones que exigían su
muerte.
Hamlet cambió la carta para que dijera, "Por favor, maten a Rosencrantz y
Guildenstern. Gracias." Escapó en un barco de piratas a Dinamarca.
Llegamos a la última escena, el gran duelo. Todo va según el plan nefasto
hasta Gertrude bebe el vino envenenado por accidente. Mientras tanto, Laertes
corta a Hamlet con la espada envenenada y Hamlet, quien ha obtenido la
espada de Laertes inexplicablemente, lo hiere. Los tres caen al suelo. Antes de
morir, Laertes grita, "¡Todo es la culpa de Claudius!" Hamlet apuñala a
Claudius con la espada envenenada y lo hace beber el vino envenenado.
Mientras la mayoría de los personajes mueren, Fortinbras de Noruega entra y
toma el trono. Hamlet le dice a Horatio, el único que todavía está respirando,
que debe contar la historia de lo que acaba de suceder.
Claudio es el rey actual de Dinamarca. Está casado con la esposa de su
hermano muerto, Gertrudis, lo que le hace ser el tío y el padrastro de Hamlet.
Claudio se convierte en el objeto de la cruzada de Hamlet cuando el joven
príncipe se entera de que Claudio mató a su padre.
Claudio y la alusión bíblica
¿Cómo mata Claudio a su hermano? Derramando veneno en la oreja del viejo
Rey Hamlet mientras éste dormía pacíficamente en su jardín. La historia suena
familiar, ¿verdad? Claudio es, en más de una ocasión, muy parecido a Caín, la
figura bíblica conocida por cometer el primer homicidio al matar a su hermano
Abel, en el libro del Génesis. Hasta Claudio admite que su “…culpa es atroz.
Su hedor sube hasta el cielo, llevando consigo la maldición más terrible, la
muerte de un hermano” (3.3.3). Claudio, entonces, es la figura central en
cuanto al tema de las relaciones de “Familia” en la obra.
El asesinato de Claudio en el jardín también recuerda a la historia bíblica del
otoño. El Fantasma (del viejo Hamlet) dice “la serpiente que mordió a tu padre
[el de Hamlet] hoy ciñe su corona” (1.5.8). El Fantasma también dice que “Sí,
aquel incestuoso, aquel monstruo adúltero, valiéndose de su talento diabólico,
valiéndose de traidoras dádivas... ¡Oh! ¡Talento y dádivas malditas que tanto
poder tenéis para seducir!...Supo inclinar a su deshonesto apetito la voluntad
de la Reina, mi esposa, que yo creía tan llena de virtud”. Mmm…
Pareciera que el Fantasma está comparando a Claudio con la infame serpiente
que sedujo a Eva en el Jardín del Edén. (Hablamos más sobre los jardines en
“Simbolismo, imaginería y alegorías” léete esa sección).
Claudio y el reinado
Claudio también es notable por lo que dice acerca de la monarquía y el poder.
“Mal hombre, pero buen rey” sería una buena evaluación académica del
carácter de Claudio.
No hay duda de que Claudio es malo: si fuera bueno, no habría matado a su
hermano ni se habría casado con su esposa. Como el mismo dice, tiene que
convencer a los nobles de la corte para aceptar esa boda completamente
bizarra y probablemente pecaminosa.
Aparte de haberse robado la corona y la esposa, Claudio trata de evadir
diplomáticamente la guerra contra Noruega y mantiene a los miembros de la
corte (menos a Hamlet) bajo control. Debemos saber que el problema entre
Dinamarca y Noruega comenzó cuando el viejo Rey Hamlet acepta el reto de
duelo que le hace el viejo Rey de Noruega, cuyo ganador se quedaría con
algunas de las tierras del perdedor. Claro, el viejo Hamlet ganó el duelo, pero
su voluntad para apostar de esa forma parte de su reino sugiere que no era el
tan excelente rey que su hijo recuerda. En todo caso, Claudio limpia ese
desastre persuadiendo al hijo del viejo Rey de Noruega (Fortinbras) para que
no ataque a Dinamarca a cambio de regresar el territorio perdido.
Después, en la obra, la forma en que Claudio maneja la rebelión de Laertes es
bastante impresionante. Aunque a punta de espada, Claudio se las arregla
para calmar al chico y convencerlo de que es inocente de la muerte de
Polonius. Su palacio es invadido por los seguidores de Laertes, y aun así,
Claudio resulta victorioso y mantiene su corona.
Claudio como un gobernador maquiavélico
Se dice a menudo que Claudio (al igual que muchos de los reyes
shakesperianos, como Richard III, por ejemplo) recuerda a los gobernantes
maquiavélicos. (Nota: Niccolò Maquiavelo escribió El Príncipe, una guía para
que los príncipes se mantuvieran en el poder). Las ideas de Maquiavelo eran
controversiales, pero su libro (publicado en 1532) fue popular en los tiempos de
Shakespeare. De acuerdo a la teoría maquiavélica, ser un gobernador exitoso
no tiene nada que ver con ser una buena persona o hacer lo correcto. Está,
más bien, más cerca de la inventiva personal, el carisma, la voluntad y la
manipulación.
Al parecer las mismas características que hacen de Claudio una mala persona,
son las mismas que lo mantienen en el poder. No tiene reparos para manipular
a la gente y es un egoísta sin perdón. La hipocresía a penas molesta a Claudio:
pretende ser un padrastro amoroso con Hamlet, pero igual lo quiere ver muerto.
Claudio no permite que su consciencia se interponga entre él y lo que hay que
hacer.
También permite que Gertrudis beba un vino envenenado; el vino, claro está,
era para Hamlet, pero prefirió ver a su esposa muerta, que echar por la borda
sus planes; prefiere decir: “Gertrudis, no lo bebas” a decir “Gertrudis, no lo
bebas pase lo que pase, porque está envenenado, y era para matar a tu propio
hijo, y bueno, prefiero verlo a él muerto que a ti, no voy a permitir que te
mueras nada más por ser una despreciable persona”
Fontimbrás es un príncipe noruego que busca vengar la muerte de su padre.
(El viejo Fontimbrás, antiguo Rey de Noruega, hizo una apuesta con el viejo
Hamlet pero salió herido de muerte y perdió importantes terrenos noruegos en
el proceso). En la obra, el joven Fontimbrás s intenta reclamar las tierras que
su padre perdió.
Todo parece muy conocido ¿no? Fontimbrás es un personaje importante y
contrastante al príncipe Hamlet, quien también perdió a su padre y busca
venganza. Pero mientras Hamlet se sienta a contemplar la vida y la muerte,
Fontimbrás no se anda con rodeos y agrupa un ejército para reclamar los
terrenos noruegos perdidos. Su tío (actual Rey de Noruega) lo convence de no
atacar a Dinamarca, y al final, el príncipe Fontimbrás llega al trono danés en el
momento justo. (Recuerda que llega, convenientemente, a la corte de Elsinor
inmediatamente después del baño de sangre en el Acto V, Escena II).
Buscando detrás de las historias de Fontimbrás y Hamlet, está la pregunta de
por qué sus tíos son quienes se quedan con el reino, que debería ser para
ellos, los hijos. Fontimbrás parece enfrentar esto con impaciencia,
conquistando otros países.
Hamlet, en contraste, solo menciona el hecho de que Claudio “se ha
introducido furtivamente entre el solio, y mis derechos justos” (en otras
palabras, su derecho de convertirse en el rey de Dinamarca y todo lo que
conlleva). Hamlet se distrae pensando, no conquistando. Nuestro príncipe se
compara explícitamente con Fontimbrás cuando ve el ejército de éste en el
campo y luego lo ve como un modelo de cómo debió haber actuado. “El ser
grande no consiste, por cierto, en obrar solo cuando ocurre un gran motivo;
sino en saber hallar una razón plausible de contienda, aunque sea pequeña la
causa; cuando se trata de adquirir honor” (4.4.52-55). En otras palabras,
Hamlet se da cuenta de que Fontimbrás no tiene buenas razones para llevar su
ejército hasta Polonia, pero concluye que las razones no son importantes.
Para ser grande, el hombre debe actuar por cualquier razón para preservar el
honor. Fontimbrás, como Laertes, es un ejemplo de acción con poco raciocinio,
exactamente lo opuesto a lo que hace Hamlet.
La reina Gertrudis es la madre de Hamlet y la esposa del hermano de su esposo
muerto, el rey Claudio.
Gertrudis y la ambigüedad
Gertrudis es definitivamente una figura central en la obra; Hamlet pasa mucho
tiempo criticando su matrimonio incestuoso con Claudio. Pero su carácter es
bastante ambiguo. Antes de la muerte del viejo Hamlet ¿ya tenía una aventura
con Claudio? ¿Sabe que Claudio mató a su ex esposo? ¿Por qué es ella quien
bebe el vino envenenado que Claudio preparó para su hijo? ¿Sabe que está
envenenado o en realidad tiene sed? Como muchas otras cosas en Hamlet,
Shakespeare deja estas preguntas sin responder. Pero eso no significa que no
podamos intentar obtener las respuestas.
¿Vieja pérfida?
Primero lo primero ¿Gertrudis y Claudio ya estaban ya-saben-qué en ya-saben-
dónde antes de que el viejo Hamlet muriera? El Fantasma se refiere a su nuevo
esposo como “aquel incestuoso, aquel monstruo adúltero” (1.5.9) acusando
entonces a su esposa de adulterio. Todo parece quedar claro ¿no? Pues, no.
En los días de Shakespeare, el “adulterio” podría referirse a cualquier pecado
sexual (como el incesto), no solo al engaño. Pero si en realidad quieres decir
que Gertrudis es una vieja pérfida, asegúrate de leer el énfasis del Fantasma
en los “votos” de matrimonio que le hizo a Gertrudis.
¿Asesina?
Siguiente pregunta, por favor. ¿Sabía Gertrudis que su primer esposo fue
asesinado por su segundo esposo? De nuevo, podemos decir lo uno o lo otro.
Para aquellos que quieran decir que no, querrán notar que el Fantasma nunca
acusa a Gertrudis de asesinato en el Acto I, escena IV. También Gertrudis se
sorprende bastante cuando Hamlet la acusa de “matar al rey y casarse
después con su hermano” (3.4.10). Por otra parte, también podríamos decir
que Gertrudis se sorprende porque, bueno, la descubrieron. Elige tú.
¿Madre sacrificada?
Finalmente, ¿Gertrudis sabe que está tomándose una bebida envenenada en
el último acto de la obra? Esta pregunta es fácil ¿no?
Exacto, de nuevo podemos decir lo uno o lo otro. En la adaptación para el cine
de Laurence Olivier, Gertrudis bebe el vino sabiendo, presumiblemente, que
está envenenado y lo hace para salvar a su hijo de una muerte segura. (Qué
mal que estemos hablando de una tragedia de venganza, nadie sino Horacio,
vive después del baño de sangre). Esta lectura hace que Gertrudis sea esa
madre sacrificada que Hamlet siempre quiso… ¿o no?
Entonces ¿cuál es el punto de toda esta ambigüedad? Esto nos recuerda que
Gertrudis es una figura compleja y que no deberíamos caer en la trampa de
simplemente comprar el punto de vista de Hamlet, que la pinta como una mujer
“frágil” moralmente (1.2.6).
La sexualidad de Gertrudis
La obsesión de Hamlet con la vida sexual de su madre aparece
constantemente en toda la obra, y de alguna manera viene a colorear la forma
en que la audiencia ve a Gertrudis. Al principio de la obra, nos enteramos de
que el matrimonio “acelerado” e incestuoso de Gertrudis con Claudio ha
afectado el mundo de Hamlet, dejándolo con la sensación de que el mundo
está contaminado, como un “campo inculto y rudo” y que “solo abunda en frutos
groseros y pestilentes” (1.2.6). Su disgusto con Gertrudis también parece
extenderse a todas las mujeres, lo que se hace evidente cuando Hamlet insiste
en la “¡Fragilidad! ¡Tú tienes nombre de mujer!”. De acuerdo a algunos críticos
literarios, Hamlet está más perturbado por la sexualidad de Gertrudis que por la
muerte de su padre. Aun así, el Fantasma le avisa a Hamlet: “Pero, de
cualquier modo que dirijas la acción, no manches con delito el alma,
previniendo ofensas a tu madre. Abandona este cuidado al cielo…” (1.5.9).
Hamlet no puede dejar a su madre en paz. De hecho, el Fantasma regresa en
un punto para recordarle a Hamlet que no se debe obsesionar con Gertrudis
(3.4.1). Deberías de pasarte por las secciones de “Sexo” y “Familia” para
ahondar más en este tema
Qué
le pasa a Hamlet?
El príncipe Hamlet es un adolescente malhumorado y sabelotodo con
tendencias suicidas, aficionado a vestirse de negro y con el hábito de dar
dilatados discursos acerca de la futilidad de la vida. En su primer soliloquio, nos
dice que desearía que su “sólida masa de carne pudiera ablandarse y
liquidarse, disuelta en lluvia de lágrimas” y que los placeres del mundo le
parecen “molestos, insípidos y vanos” como un “campo inculto y rudo” (1.2.5).
Demasiado intenso. Pero ¿Cuál es el problema de este chico?
Lo que pasa es que su papá, el viejo Rey Hamlet, murió hace menos de dos
meses y Hamlet siente la pérdida de forma muy intensa. Para empeorar las
cosas, su madre, Gertrudis, ya se casó con el tío de Hamlet, Claudio, quien
también se agenció la corona Danesa. (¿Mencionamos que el nuevo padrastro
de Hamlet le dice debilucho por estar triste por la muerte de su padre?).
Para empeorar aún más las cosas, aparece un fantasma que dice ser el
espíritu del viejo Rey Hamlet y le dice a Hamlet que fue asesinado por su
tío/padrastro. ¡Por favor! Ya es mucho, ¿no? Cuando el Fantasma le dice a
Hamlet que tiene que vengar su muerte (o sea, la muerte de su padre),
responde de una forma inesperada; prometiendo tomar una acción “rápida” en
contra de Claudio y luego tomarse un buen tiempo para hacer el trabajo. En
serio, este tipo se tarda s-i-g-l-o-s para matar al que le movió el piso. ¿Qué
hace Hamlet en vez de matar al asesino de su padre? ¿Por qué pretende estar
loco, y anda por ahí dando discursos filosóficos, y gritándole a la novia, y
clavándole puñales a cuanto cristiano se esconda tras la cortina y aterrorizando
a su madre?
Identificándonos con Hamlet
Mmm. Suena como un episodio de Days of Our Lives, que no es la mejor serie
en la historia de la pantalla chica. Pero eso es lo que hace a los personajes de
Shakespeare (y sus obras) tan bizarros y brillantes. Las frases psicológicas de
Hamlet y sus desconcertantes actos, lo convierten en uno de los personajes
dramáticos más complejos que jamás se haya creado. Ver a Hamlet hablar de
la vida y de la muerte, de la sexualidad de su madre y las implicaciones que
tendrá su venganza de la muerte de su padre, es como montarse en una
montaña rusa de emociones.
Conocemos a Hamlet por sus discursos bellamente forjados (soliloquios) y a
veces podemos verlo como un imbécil, sexista y loco. Pero Hamlet es una
figura con la que podemos simpatizar bastante (aunque parezca ser la
quintaescencia del adolescente victimista). En serio, ¿cómo te sentirías si tu
madre se casa con tu tío que fue quien mató a tu papá? La mayoría de las
personas jamás enfrenta estos problemas específicamente, pero todos nos
podemos identificar con Hamlet porque se siente traicionado por aquellas
personas a quien ama. Además, la mayoría de la gente también puede sentirse
identificada con el abrumador dolor de Hamlet por la pérdida de su padre.
Hamlet y el sexo
Si has leído la obra (y tienes que leerla), probablemente has notado que
Hamlet está bastante molesto con su madre. No solo eso, Hamlet está
seriamente molesto por el hecho de que su madre tenga una vida sexual
activa. Aquí está lo que dice Hamlet en su primer soliloquio después de que
nos confiesa que desea que su “carne” se “disuelva”:
“¡Que esto haya llegado a suceder a los dos meses de que él ha muerto! No, ni
tanto, aún no han pasado dos meses. Aquel excelente Rey, que fue comparado
con este, como con un Sátiro, Hiperión; tan amante de mi madre, que ni a los
aires celestes permitía llegar atrevidos a su rostro.
¡Oh! ¡Cielo y tierra! ¿Para qué conservo la memoria? Ella, que se le mostraba
tan amorosa como si en la posesión hubieran crecido sus deseos. Y no
obstante, en un mes... ¡Ah! no quisiera pensar en esto. ¡Fragilidad! ¡Tú tienes
nombre de mujer!”.
Ok, entendemos que Hamlet esté molesto porque su mamá lo superó
demasiado rápido, menos de dos meses después de que su viejo muriera.
Bien. Pero aquí está la cosa. Hamlet dice que apenas puede “conservar la
memoria” por la forma en que su madre no se saciaba de su padre cuando
estaba vivo; “se le mostraba tan amorosa” con un gran “deseo” sexual que
parece simplemente haber transferido hacia su nuevo esposo. Entonces, ¿qué
pasa? ¿Está molesto porque su madre está enamorada de su nuevo marido o
porque Gertrudis se pueda enamorar de cualquier hombre (incluyendo a su
padre muerto)? También nos damos cuenta de que al final de este pasaje, la
actitud de Hamlet hacia su madre se amplía hacia todas las mujeres, quienes
según Hamlet son “frágiles” o moralmente débiles por ser lujuriosas. Este tipo
de pensamientos se extiende por toda la obra. En serio, pareciera que ninguna
escena queda exenta de Hamlet dirigiendo su ira y su angustia hacia las
mujeres. Esto va a traer serias consecuencias a la relación que tiene con su
novia (puedes leer acerca de esto en nuestra sección de “Análisis del
personaje” de Ofelia. También puedes leer nuestras secciones “Sexo” y
“Género” si quieres saber más acerca de la actitud de Hamlet hacia las mujeres
y la sexualidad en general).
Hamlet y su verdadera, gran pregunta
Sabemos lo que estás pensando. Quieres respuestas a la gran pregunta: ¿Por
qué Hamlet se tarda tanto en tomar venganza? Como la mayoría de las
grandes preguntas, esta ha generado cientos de años de académicos que han
escrito cientos de teorías. Aquí hay algunas que han creado escuela:
Teoría 1: No hables con (fantasmas) extraños
Acuérdate de que la Reforma Protestante ocurrió unos veinte años antes de
que Hamlet fuera escrito. Básicamente, estos nuevos protestantes tenían
puntos de vista diferentes al cristianismo que los de los regentes católicos. Por
lo que dice el Fantasma, parece venir del purgatorio, una especie de sala de
espera donde las almas pasan el rato antes de entrar al cielo. Si esto es
verdad, entonces debemos confiar en la sombra; no hay nada malo con los
residentes del purgatorio.
Por otra parte, los protestantes niegan la existencia del purgatorio. Esto quiere
decir que el Fantasma puede ser un demonio del infierno, que sería entonces
por lo que Hamlet se pregunta si el espíritu es un “espíritu del infierno” (1.4.5).
Entonces Hamlet es ¿protestante o católico? Protestante. Hamlet está pasando
el rato en Dinamarca, que es una nación definitivamente protestante y ha ido a
la universidad de Wittenberg, que fue la universidad de Martín Lutero y también
casa de la puerta de la iglesia donde clavó su tesis. Esto significa que el
Fantasma pudo posiblemente ser un demonio que vino a tentarlo, y entonces
no estaría diciéndole la verdad acerca del asesinato del viejo Hamlet.
Hamlet se toma su tiempo con eso. El príncipe obviamente no quiere confiar en
un fantasma; tiene que confirmar la información antes de actuar. Hablamos
más acerca de esto en la parte de “Citas” en “Religión”.
Teoría 2: Hamlet tiene algo de escrúpulos
Recuerda el famoso sentimiento cristiano de Romanos, XII, 19: “Amados,
nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque
escrito está: ‘mía es la venganza, yo pagaré’, dijo el señor”. Traducción: nunca
es cuestión de los hombres tomar venganza por mano propia, punto. Eso
déjaselo a Dios. Además, todos saben que el asesinato es un pecado.
Shakespeare introduce la moral cristiana en esta obra de una forma fascinante,
porque no necesariamente cuadra con los principios básicos de las tragedias
de venganza, que exige una venganza sangrienta. (Lee la sección de “Género”
para más información sobre esto). También funciona en Hamlet la noción de lo
antiguo, según el código pagano de venganza, si alguien mata a tu papá tú
tienes que tomar venganza, lo que implica, por supuesto que, el hijo de esa
persona te tendría que matar a ti, y así, y así ad infinitum hasta que todo el
mundo se muere y familias enteras quedan eliminadas. Aquí es donde
Shakespeare hace algo interesante: le inyecta a Hamlet una dosis de código
pagano de venganza a un sistema cristiano. Hamlet es un héroe cristiano con
un deber pagano. Quizá sea por eso que se tarda tanto en matar a Claudio.
Teoría 3: Hamlet apesta. Shakespeare apesta
No, en serio. Mucha gente dice que es una pregunta que no se puede
responder. Deja de intentar preservar la integridad de la obra y/o la precisión
psicológica, porque en realidad, no hay nada que preservar. ¿Quién dice esto?
Bueno, comencemos por el famoso poeta Voltaire. Y si no es suficiente, te
damos el nombre de otro poeta, T.S. Eliot.
De acuerdo con esta teoría, Hamlet solo se nos hace el “misterioso” porque es
una figura dramáticamente pobre. Shakespeare no le da suficientes motivos
para que su comportamiento tenga sentido. Pero recuerda tu lección de
“Contexto histórico”, que hay una crisis renacentista en aquellos tiempos; así
que no se supone que las cosas tengan sentido. En los años 1600 todos
estaban confundidos con la religión, la geografía y el interés por el universo.
Después de todo, ¿cómo podríamos estar seguros de algo si no había internet?
Hamlet ciertamente está lleno de contradicciones, inconsistencias e
incertidumbres, al igual que el mundo que lo rodea.
Teoría 4: Hamlet sufre del Complejo de Edipo
Sí, claro, mucha gente piensa que Hamlet es, de alguna forma, una nueva
versión del Edipo Rey de Sófocles. En caso que no estés familiarizado con la
obra, Edipo fue el rey que por accidente, o por destino, mató a su padre y se
casó con su madre. Ahora nos vamos hacia finales del siglo XIX, principios del
XX, y tendrás a Sigmund Freud por ahí hablando del “Complejo de Edipo”, que
básicamente dice que todos los hombres queremos hacer lo que hizo Edipo.
Sí, tienes razón, Freud vino mucho después de Hamlet, pero desde que se
escribiera Edipo Rey, por allá por los 400 A.C, la noción ya existía.
Así que quédate con nosotros por un minuto más. Digamos que Hamlet
ciertamente tiene el Complejo de Edipo. Si esto es verdad, entonces Hamlet
querría hacer lo que Claudio: matar al viejo rey y acostarse con Gertrudis.
Hamlet no puede matar a Claudio, porque, en secreto, quiere ser Claudio. Si
quieres añadirle peso a la teoría, fíjate en las escenas donde Hamlet muestra
una obsesión roedora con la sexualidad de su madre, yendo a los pequeños
detalles en su imaginación, de ella y Claudio haciéndolo. También podrías
pensarlo de esta forma: si Claudio es de alguna forma como Hamlet, entonces
matar a Claudio habría sido como matar al rey. La venganza habría sido como
suicidarse, y por eso sería que se enredan en la pelea, y por eso sería también
por lo que Hamlet tiene el mismo sentimiento hacia ambos.
Sin importar a qué teoría te quieras adherir, no hay duda de que Hamlet es uno
de los personajes más complejos, irresistibles y fascinantes en la historia de la
literatura. Con Hamlet, Shakespeare rompió el molde creando un héroe cuyos
pensamientos y dilemas dominan la experiencia que tiene la audiencia con él, y
a la literatura jamás le ha pasado algo igual.
Horacio es el amigo más cercano de Hamlet. A diferencia de Rosen crantz y
Guildenstern (o Ricardo y Guillermo, también viejos amigos de Hamlet), la
lealtad de Horacio y su sentido común son a prueba de balas en toda la obra;
tanto así que es el único confidente de Hamlet. Al final de la obra, su lealtad se
aprecia claramente cuando se ofrece a suicidarse (nunca una buena idea)
cuando Hamlet está muriendo (5.2.10).
Sobrevivir para contar la historia de Hamlet
Hamlet insiste en que Horacio viva para contar la trágica historia, y así lo hace
su amigo. La crítica a menudo dice que el nombre de Horacio es por el término
latino “orator” (que significa “orador”), y tiene sentido, ya que Horacio promete
poner los cuerpos muertos en “escena” mientras le dice al príncipe Fortinbras y
al resto del mundo lo que ocurrió en Elsinor:
“Y allí, con ellos de cuerpo presente, relataré a todos cómo sucedieron tales
hechos. Oirán una historia de actos lascivos, sangrientos, contra natura.
Sabrán de los errores que cometieron, de los crímenes que perpetraron por
malicia y no por ninguna razón válida.
Verán el resultado de intrigas malogradas que repercutieron adversamente en
los que las planearon. Yo les contaré la verdad de lo sucedido”.
Mmm… interesante. Esto es algo que el dramaturgo de Shakespeare hace
¿no? Preguntarse si esto tiene algo que ver con la obsesión general de la obra,
con el funcionamiento del teatro. Lee la sección “Arte y cultura” para más
información acerca de esto.
El escepticismo de Horacio
El personaje de Horacio también es característico (aparte de haber sobrevivido
al final) por la forma en que es presentado al comienzo de la obra. La primera
vez que lo vemos, los guardias lo están llamando, pero ¿por qué? Como dice
Marcellus, Horacio es un “universitario” (va a la escuela en Wittenberg con
Hamlet), por ello está en posición de juzgar si la aparición es de hecho un
fantasma. De acuerdo con Marcellus: “Horacio dice que es aprehensión
nuestra, y nada quiere creer de cuanto le he dicho acerca de ese espantoso
fantasma”(1.1.5).
Entonces, Horacio parece estar poseído por el escepticismo isabelino ya que
duda de la legitimidad de los fantasmas. (Aunque muchos isabelinos creían es
espíritus, muchos lo veían como supersticiones y creencias antiguas. Lee la
sección de “Religión” para ampliar).
Horacio se convence de la legitimidad del espíritu lo suficientemente rápido,
pero su escepticismo inicial introduce la primera nota de duda en la obra, duda
que perseguirá a nuestro protagonista por varios actos, (recuerda, Hamlet dice
que cree que el Fantasma es el espíritu de su padre, pero tarda muchísimo en
cumplir las órdenes del Fantasma, la venganza, lo que nos indica duda)
Laertes es un joven lord danés, hijo de Polonio y hermano de Ofelia. Pasa la
mayor parte de su tiempo en la universidad (lo que significa que no lo vemos
mucho) pero es una figura significativa en la obra.
Contraste de Hamlet
El personaje de Laertes es, quizá, mejor conocido por ser el contraste obvio del
príncipe Hamlet. Después de que Hamlet mata a Polonio, Laertes encara el
mismo problema que Hamlet: un padre muerto. Aun así, la reacción de Laertes
es muy diferente a la de Hamlet. Mientras que Hamlet se retuerce y cavila
acerca del asesinato por un buen trozo de la obra, Laertes toma acción
inmediata. Regresa a casa desde Francia tan pronto se entera del asesinato,
se trae consigo a un montón de seguidores e invade el palacio.
Después comienza a hacer las preguntas, no como Hamlet, que hace un
montón de preguntas antes de tomar cartas en el asunto. Claudio, por
supuesto, manipula a Laertes, para que vaya a duelo con el príncipe y termine
de la misma forma trágica que termina Hamlet. Para más información de la
relación de Laertes con el tema de la “Venganza”, revisa nuestra sección de
“Citas”.
Hermano mayor o… ¿Un poco más que eso?
Laertes también se destaca por su excesivo “amor” hacia Ofelia. Entonces
¿qué onda con Laertes y su hermanita? Recuerda que para Laertes, la “carne
impoluta” de Ofelia en su funeral es importantísimo: un poco antes de que le
gritara al sacerdote que se pudra en el infierno y de meterse en la tumba de
Ofelia, gritando “No la cubráis de tierra todavía, que quiero abrazarla una última
vez” (5.1.5). Esto, por supuesto, ocurre justo antes de que Laertes pelee con el
ex novio de su hermana muerta por saber quién la quería más. Claramente,
hay trazos de deseo incestuoso, lo que no sería muy sorpresivo, en una obra
que va de un joven (Hamlet) quien está consumido por la sexualidad de su
madre que a su vez se casa con su cuñado. Más de esto en la sección de
“Familia”
Ofelia es una linda jovencita, hija menor de Polonio, hermana de Laertes y
pretendida de Hamlet. En la obra, Ofelia se debate entre la obediencia a su
padre y su amor por Hamlet, lo que traerá trágicas consecuencias.
Ser una “buena” chica
Ofelia es la quintaescencia de la hija obediente, un rol necesario en todas las
jovencitas de finales del siglo XVI y principios del XVII. Cuando su padre le
ordena dejar de ver a Hamlet, ella responde “Debo obedecer a mi lord” (1.4.10).
Después, cuando Polonio, la usa como carnada para, bajo las órdenes de
Claudio, espiar a Hamlet, no tiene más remedio sino hacer lo que le piden
(3.1.4). Mientras esté soltera, tiene que vivir bajo las reglas de su padre. (Claro,
si estuviera casada, tendría que vivir bajo las reglas de su esposo).
Esencialmente, Ofelia no tiene control sobre su cuerpo, ni sobre sus relaciones,
ni siquiera sobre sus decisiones.
El maltrato de Hamlet
La obediencia que Ofelia le debe a su padre, la pone en una posición de
vulnerabilidad con respecto a Hamlet, quien la acusa de ser infiel y engañosa
(Hamlet parece saber que Ofelia participa en el espionaje de su padre).
La acusa (a ella y a todas las mujeres) de ser criadoras de pecadores, y le dice
que se vaya a un convento (3.1.9). Ofelia está destrozada por el duro
comportamiento de Hamlet, el hombre que alguna vez le habló con “palabras
de tan suave aliento” (3.1.4), ahora parece haber perdido la lucidez y estar en
su contra:
“Y yo, la más desconsolada e infeliz de las mujeres, que gusté algún día la miel
de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento
desacordado, como la campana sonora que se hiende”.
Ofelia y la castidad
Hamlet no es el único que define a Ofelia por su sexualidad. Hasta su hermano
habla del tema. En el Acto I, Laertes se lanza un discurso bien dilatado acerca
de las trampas del sexo prematrimonial (para las mujeres, no para los
hombres) y así le infunde miedo a su hermana. De hecho, le dice a Ofelia no
menos de tres veces que debe temerle a la intimidad con Hamlet.
¿Laertes se preocupa por su hermana? Quizá, pero su discurso está lleno de
explícitas insinuaciones, como comparar el coito con un gusano “calloso” que
invade y daña la flor delicada antes de florecer, o que los “botones” se abren en
el momento adecuado (1.3.3). Estas alusiones a la anatomía de los genitales
femeninos convierten a su hermana en un objeto erótico mientras que insiste,
al mismo tiempo, en su castidad.
Laertes toma una postura isabelina típica de la sexualidad femenina, donde
una mujer “desflorada” era vista como una mujer dañada que ningún hombre
quiere para sí.
Ofelia y la locura
Eso es mucha presión para una jovencita, y como ya sabemos, eventualmente
Ofelia se viene abajo. Cuando se vuelve loca, canta una canción obscena
acerca de una virgen que es engañada para perder su virginidad con promesas
de boda (4.5.7) –puedes leer más de esto en “Citas” en la parte de “Géneros”.
Esta es una de las razones por las que la crítica ve la locura de Ofelia como
resultado de la presión y el abuso patriarcal. El retrato que hace Shakespeare
de Ofelia es increíblemente entrañable y pareciera registrar la injusticia con la
que la tratan. También pareciera que el momento en que Ofelia se viene abajo
anímicamente (que resulta en su ahogamiento) sirve como punto de contraste
con la locura fingida de Hamlet, de la que hablamos en la parte de “Locura”.
¿Suicidio?
La muerte de Ofelia, como todo en la obra, es misteriosa. Su ahogamiento
ocurre fuera de escena, y nos lo dice Gertrudis, quien pudo haber estado o no
presente en el momento.
“Quiso colgarlas del árbol, se quebró la rama en que se apoyaba, y cayeron
ella y sus guirnaldas en el lloroso arroyo. Sus ropas se esparcieron
manteniéndola a flote durante un tiempo. Se puso entonces a cantar trozos de
viejas alboradas, como si no supiera el peligro en que se encontraba, o como si
fuese una náyade nacida y criada en las aguas.
Pero no tardaron mucho sus 62 prendas en empaparse arrastrando a la pobre
doncella y su canción a morir en las cenagosas profundidades”.
Independientemente de si Gertrudis fue o no fue testigo de lo ocurrido, la
historia de la muerte de Ofelia es llamativa por varias razones. Primero, su
muerte parece ser pasiva: en vez de suicidarse de una vez, según Gertrudis
nos cuenta, accidentalmente cae al agua y luego simplemente ni intenta
salvarse de morir ahogada. Pareciera ser una metáfora de la vida de Ofelia
hacia el final de la historia; se deja llevar por la corriente, haciendo lo que su
padre le dice que tiene que hacer en vez de tomar sus propias decisiones. Las
“prendas” de Ofelia la “arrastraron” como si esas prendas tuvieran vida.
También es notable que Ofelia sea descrita como una “náyade” con sus “ropas
esparcidas”. Hasta en la muerte, Ofelia es una figura erótica. Gertrudis sugiere
que el ahogamiento de Ofelia fue natural cuando la describe como una criatura
“nativa” del agua. Esto parece una forma peligrosa y destructiva de describir la
trágica muerte de una jovencita ¿no te parece?
Cronología de Ofelia.
Polonio es un lord danés y padre de Laertes y Ofelia. Las audiencias tienden a
recordarlo por la forma en que muere; Polonio es apuñalado por Hamlet,
porque se esconde detrás de una cortina mientras espía a Hamlet y a
Gertrudis.
Polonio y la comedia
Polonio es un personaje bastante tonto. No hay forma de evitarlo: es
egocéntrico, muy hablador y sin chispa. Cuando es interpretado por un buen
actor, también es comiquísimo. Se trata de encontrar la manera de hacer que
los largos discursos de Polonio sean lo más divertidos posible. Le gusta decir el
típico “Cuando tenía tu edad”, como cuando le dice a Hamlet que estuvo
enamorado una vez en sus tiempos. También da consejos lamentables, que
están completamente fuera de moda. Es como el padre obsesionado con dar
opiniones que nadie quiere.
Por todas estas razones, Polonio puede ser una fuente de comicidad, aliviando
por momentos una obra pesada. Fíjate en la escena donde Hamlet dirige a los
actores. Polonio es comiquísimo. Cuando uno de los actores ofrece una
interpretación desgarradora de la muerte de Príamo y la algarabía que sigue,
Polonio irrumpe para decir (y no nos lo estamos inventando), “Es demasiado
largo.” Todos lo pensábamos, pero él es quien lo dice.
También corta el parlamento de los actores “la mal ceñida reina” para decir
“Eso es bueno; mal ceñida Reina ¡Bueno!” ¿No te parece que estás viendo
SNL? En más de un sentido, Shakespeare usa a Polonio para mofarse de los
miembros de su audiencia menos sofisticados, cuyos gustos teatrales están
menos desarrollados que los aficionados al teatro (léete la sección “Arte y
Cultura” para más información al respecto).
Polonio como padre
La relación de Polonio con sus hijos tiene un interés particular para nosotros.
Su decisión de espiar a su hijo mientras Laertes está en la universidad
siguiendo el tema de “Mentiras y Engaños” que tiene la obra, o como cuando
usa a Ofelia para espiar a Hamlet. Con lo cómico y ridículo que es Polonio, sus
intentos elaborados de espiar a Laertes y a Ofelia nos recuerdan que no
siempre se puede confiar en un padre para cuidar a sus hijos; y aquí es
particularmente acertado porque Polonio le paga a Reynaldo para regar
rumores de Laertes para que Laertes confíe en Reynaldo y éste pueda
reportarle las confidencias a Polonio (2.1.4).
La voluntad de Polonio de usar a su hija como una forma de ganarse los
favores del rey en el Acto III, Escena I, tiene consecuencias desastrosas. Sus
tácticas manipulativas dejan a Ofelia abierta ante el abuso de Hamlet y
probablemente contribuya al trágico final de Ofelia. (Más de esto en la sección
de “Citas” en “Locura”). Polonio no es el único padre shakespiriano que usa a
su hija para manejar su relación con otro hombre. Las obras de “comedia”
están llenas de padres que usan a sus hijas como moneda de cambio, (léete,
por ejemplo, Baptista Minola en La Fierecilla Domada).
Rosencrantz y Guildenstern parecen incapaces de funcionar
independientemente, así que son básicamente un mismo personaje. La
moralidad de este par no es demasiado sólida que se diga. Rosencrantz y
Guildenstern se presentan en Dinamarca como informantes pagados para
espiar a sus amigos de la universidad, y son increíblemente aduladores del Rey
Claudio. Por suerte son tan incompetentes como deshonestos; Hamlet ni los
mira y se burla constantemente de ellos.
Como dice Horacio, parece un poco duro que Hamlet los envíe a morir. Estos
personajes funcionan bien como recordatorio del extraño proceso de toma de
decisiones de Hamlet. Duda (entendiblemente) de si mata o no a Claudio,
quien parece merecer tal fortuna, pero no duda un instante en exterminar a sus
Amigos quienes, seamos sinceros, probablemente eran un par de estudiantes
rebuscando algún dinerito.
Aunque Rosen crantz y Guildenstern mueran antes de que todo el mundo se
muera en el Acto V, Shakespeare lo arregla todo para que pareciera que fueron
asesinados en el mismo momento en el que todo el mundo está muriendo. Un
embajador británico se presenta en la escena final solo para decir “Rosencrantz
y Guildenstern” han muerto (5.2.355). Al dramaturgo contemporáneo Tom
Stoppard le gustó tanto este parlamento que escribió una obra desde la
perspectiva de los dos personajes y la tituló Rosenctrantz y Guildenstern Han
Muerto.