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Lógica Jurídica y Ciencias

Este documento presenta una introducción a la lógica de las ciencias. Explica que la ciencia se basa en la observación sistemática y el razonamiento para generar conocimientos verificables. Identifica los componentes clave de la ciencia, como las teorías, métodos, técnicas, hechos e hipótesis. Además, clasifica las ciencias en naturales, sociales y formales, y describe los procesos de demostración científica y aplicación del razonamiento lógico.

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Lógica Jurídica y Ciencias

Este documento presenta una introducción a la lógica de las ciencias. Explica que la ciencia se basa en la observación sistemática y el razonamiento para generar conocimientos verificables. Identifica los componentes clave de la ciencia, como las teorías, métodos, técnicas, hechos e hipótesis. Además, clasifica las ciencias en naturales, sociales y formales, y describe los procesos de demostración científica y aplicación del razonamiento lógico.

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LÓGICA JURIDICA

OBJETIVOS GENERALES DE LA ASIGNATURA:

- Ubicar al derecho en el conjunto de las ciencias y de sus metodologías familiarizándose


con éstas.

- Describir el esquema lógico del pensamiento jurídico y aplicar sus conocimientos al


análisis ontológico del mismo.

UNIDAD I: LÓGICA DE LAS CIENCIAS

OBJETIVO DE LA UNIDAD: Identificar los componentes que hacen posible que las
ciencias tenga una lógica en la que se sustenten sus conocimientos.

TEMA

1. LÓGICA DE LAS CIENCIAS

1.1. Concepto de ciencia. Su estructura.

“La ciencia (del latín scientĭa 'conocimiento') es el conjunto de conocimientos estructurados


sistemáticamente. La ciencia es el conocimiento obtenido mediante la observación de
patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, a partir
de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se
elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico, para
poder llegar a un conocimiento verdadero”.

La ciencia considera distintos hechos, que deben ser objetivos y observables. Estos hechos
observados se organizan por medio de diferentes métodos y técnicas, (modelos y teorías)
con el fin de generar nuevos conocimientos. Para ello hay que establecer previamente unos
criterios de verdad y asegurar la corrección permanente de las observaciones y resultados,
estableciendo un método de investigación. La aplicación de esos métodos y conocimientos
conduce a la generación de nuevos conocimientos objetivos en forma de predicciones
concretas, cuantitativas y comprobables referidas a hechos observables pasados, presentes y
futuros. Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y
estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un
sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.

1.2. Elementos y clasificación de la ciencia

Los elementos de la ciencia son:

a) Teoría
“Una teoría es un sistema lógico-deductivo, constituido por un conjunto de hipótesis, un
campo de aplicación (de lo que trata la teoría, el conjunto de cosas que explica) y algunas
reglas que permitan extraer consecuencias de las hipótesis de la teoría. En general las
teorías sirven para confeccionar modelos científicos que interpreten un conjunto amplio de
observaciones, en función de los axiomas o principios, supuestos y postulados, de la
teoría”.

En general es muy difícil explicar en detalle qué constituye una teoría a menos que se
especifique el ámbito de conocimiento o campo de aplicación al que se refiere, el tipo de
objetos a los que se aplica, etc. Por esa razón es posible formular muchas definiciones de
teoría.

En general, las teorías en sí mismas o en forma de modelo científico permiten hacer


predicciones e inferencias sobre el sistema real al cual se aplica la teoría. Igualmente las
teorías permiten dar explicaciones de manera económica de los datos experimentales e
incluso hacer predicciones sobre hechos que serán observables bajo ciertas condiciones.
Además, la mayoría de teorías permiten ser ampliadas a partir del contraste de sus
predicciones con los datos experimentales, e incluso pueden ser modificadas o corregidas,
mediante razonamientos inductivos.

b) Método

“Palabra que proviene del término griego methodos (camino o vía) y se refiere al medio
utilizado para llegar a un fin. Su significado original señala el camino que conduce a un
lugar. Las investigaciones científicas se rigen por el llamado método griego, basado en la
observación y la experimentación, la recopilación de datos, la comprobación de las
hipótesis de partida”.

c) Técnicas

“Una técnica (del griego, τέχνη [tékne] 'arte, técnica, oficio') es un procedimiento o
conjunto de reglas, normas o protocolos que tiene como objetivo obtener un resultado
determinado, ya sea en el campo de las ciencias, de la tecnología, del arte, de la educación
o en cualquier otra actividad”.

d) Hecho

Es un acontecimiento que puede ser descrito de manera verificable y objetiva; mediante la


aplicación de un método científico.

e) Hipótesis

Una hipótesis es una suposición. Es una idea que puede o no ser verdadera, basada en
información previa. Su valor reside en la capacidad para establecer más relaciones entre los
hechos y explicar el por qué se producen. Normalmente se plantean primero las razones
claras por las que uno cree que algo es posible. Y finalmente ponemos: en conclusión. Este
método se usa en el método científico, para luego comprobar las hipótesis a través de los
experimentos.

f) Ley

“Ley científica es una proposición científica en la que se afirma una relación constante
entre dos o más variables o factores, cada una(o) de la(o)s cuales representa (al menos
parcial e indirectamente) una propiedad o medición de sistemas concretos. También se
define como regla y norma constantes e invariables de las cosas, surgida de su causa
primera o de sus cualidades y condiciones. Por lo general se expresa matemáticamente o en
lenguaje formalizado”.

Las leyes generales pueden demostrarse mediante pruebas indirectas comprobando


proposiciones particulares verificables derivadas de ellas. Los fenómenos inaccesibles se
someten a pruebas indirectas mediante valoración cualitativa y cuantitativa de la evolución
del efecto que generen sobre otros hechos observables y experimentables.

En ciencias naturales una ley científica es una regla en la que se relacionan eventos de
ocurrencia conjunta, generalmente causal, y que se ha manifestado siguiendo el método
científico. Se acepta que tras una ley científica natural existe cierto mecanismo necesario
propiciante de que regularmente los hechos sucedan de cierto modo.

“En ciencias sociales una hipótesis científica confirmada se refiere a una característica
común a muchos fenómenos sociales diferentes, de patrón regular o constante en el
transcurso del tiempo en determinadas circunstancias. Se dice que los sujetos sociales se
comportan bajo las mismas características, es decir, acordes con la ley de comportamiento.
A veces se considera que algunas leyes sociales son contingentes o históricamente
condicionadas”.

Clasificación de las ciencias.

Existen muchas clasificaciones al respecto de lo que es la ciencia, pero, vamos a tomar la


clasificación moderna que toma en cuenta a las tres siguientes:

Las ciencias sociales es una denominación genérica para las disciplinas o campos de saber
que reclaman para sí mismas la condición de ciencias y que analizan y tratan distintos
aspectos de los grupos sociales y los seres humanos en sociedad, ocupándose tanto de sus
manifestaciones materiales como de las inmateriales. Otras denominaciones confluyentes o
diferenciadas, según la intención del que las utiliza, son las de Ciencias humanas,
humanidades, o letras (términos que se diferencian por distintas consideraciones
epistemológicas y metodológicas). También se utilizan distintas combinaciones de esos
términos, como la de ciencias humanas y sociales.
Ciencias naturales, ciencias de la naturaleza, ciencias físico-naturales o ciencias
experimentales son aquellas ciencias que tienen por objeto el estudio de la naturaleza
siguiendo la modalidad del método científico conocida como método experimental.
Estudian los aspectos físicos, y no los aspectos humanos del mundo. Así, como grupo, las
ciencias naturales se distinguen de las ciencias sociales o ciencias humanas (cuya
identificación o diferenciación de las humanidades y artes y de otro tipo de saberes es un
problema epistemológico diferente). Las ciencias naturales, por su parte, se apoyan en el
razonamiento lógico y el aparato metodológico de las ciencias formales, especialmente de
la matemática y la lógica, cuya relación con la realidad de la naturaleza es indirecta.

1.3. Demostración científica.

Diremos que la demostración es un proceso por medio del cual dilucidamos la verdad o la
falsedad de una tesis. Cuando a través del proceso de dilucidación se llega a la veracidad de
la tesis, el proceso se denomina simplemente demostración. Cuando se dilucida la falsedad
de una tesis, el proceso de denomina refutación.

“La demostración es posible sí, solamente si, la tesis que se demuestra es verdadera por su
esencia. Esto se explica por cuanto “la conexión de las verdades científicas, necesariamente
para toda ciencia, es un reflejo de la conexión real, independiente de la ciencia y el
pensamiento” dice V.F. Asmus, en su libro Lógica, que hemos citado. Por otro lado,
cuando la tesis es falsa por su esencia no podrá demostrarse, sino refutarse. ¿La razón? De
algo falso, no podríamos hallar hechos demostrativos, axiomas, ni principios. Por ello el
proceso frente a las tesis falsas es un proceso de refutación. Pero en sí, la refutación tiene
las características de demostración, en tanto una tesis la estaremos refutando con la
demostración de otra”.

1.4. Aplicación del razonamiento.

En sentido amplio, se entiende por razonamiento a la facultad que permite resolver


problemas, extraer conclusiones y aprender de manera consciente de los hechos,
estableciendo conexiones causales y lógicas necesarias entre ellos. En sentido más
restringido se puede hablar de diferentes tipos de razonamiento:

El razonamiento argumentativo en tanto actividad mental se corresponde con la actividad


lingüística de argumentar. En otras palabras, un argumento es la expresión lingüística de un
razonamiento.

“El razonamiento lógico o causal es un proceso de lógica mediante la cual, partiendo de


uno o más juicios, se deriva la validez, la posibilidad o la falsedad de otro juicio distinto. El
estudio de los argumentos corresponde a la lógica, de modo que a ella también le
corresponde indirectamente el estudio del razonamiento. Por lo general, los juicios en que
se basa un razonamiento expresan conocimientos ya adquiridos o, por lo menos, postulados
como hipótesis. Es posible distinguir entre varios tipos de razonamiento lógico. Por
ejemplo el razonamiento deductivo (estrictamente lógico), el razonamiento inductivo
(donde interviene la probabilidad y la formulación de conjeturas) y razonamiento
abductivo, entre otros”.

1.5. Argumentación demostrativa, probable y sofística.

El argumento es la expresión externa del razonamiento siendo la operación intelectual en


virtud de la cual pasamos de una cosa conocida (antecedente) a otra desconocida
(consiguiente).

“Esto es, mediante el razonamiento, se vinculan proposiciones. Por ejemplo, el silogismo es


un razonamiento en el que se unen dos premisas (cosa conocida o antecedente) con una
conclusión (cosa desconocida), observando entonces que el argumento demostrativo es
argumento demostrativo es la manifestación de la verdad, o en su caso de la falsedad, de
una proposición, partiendo de otra proposición previamente admitida como verdadera y
cierta, de manera que racionalmente resulte evidenciada la conformidad, o en su caso la
contradicción de la segunda proposición con la primera previamente planteada”, de esta
forma se busca la creación de un argumento con la finalidad de dar una explicación lógica
de un tema desconocido.

Argumentación probable.

Otras formas de razonamiento o argumentación que no se entienden realmente sin la


materia que les es propia; su racionalidad no es apreciable o evaluable más que cuando se
estudian integralmente, sin aislar la forma de la materia, estando en el caso de la aplicación
de la argumentación probable.

Estos argumentos suelen estudiarse en la llamada “lógica material” o “lógica informal” que
algunos llaman “teoría de la argumentación”, que aquí hemos llamado también
“argumentación probable o persuasiva”, y que, en el esquema de Santo Tomás de Aquino
en comentario a Aristóteles, quedan incluidos en la llamada “lógica inventiva” o “lógica
tópica”. Este tipo de argumentación engloba tanto a la retórica como a la dialéctica.

En el caso de la dialéctica podemos encontrar que su creador el filósofo clásico Aristóteles


declara: “El fin de este tratado es encontrar un método con cuyo auxilio podamos formar
toda clase de silogismos sobre todo género de cuestiones, partiendo de proposiciones
simplemente probables, y que nos enseñe, cuando sostenemos una discusión, a no adelantar
nada que sea contradictorio a nuestras propias aserciones”.

“Estas palabras destacan tres características definitorias de la dialéctica:

a) No está restringida a tratar sobre un género específico de asuntos, sino que puede
argumentar acerca de todo tipo de cuestiones. Esta característica la habíamos mencionado
ya anteriormente, al presentarla como una de las principales diferencias de la dialéctica —y
de la retórica— con respecto a la ciencia y la argumentación demostrativa.

b) Se basa en proposiciones simplemente probables. En este punto, según se expuso más


arriba, se entiende “probable” como lo plausible, lo verosímil, lo que parece aceptable a
todos o a la mayoría o, al menos, a los expertos en el tema en cuestión.

c) Es un método para desarrollar argumentos. En esto coincide con la lógica analítica, pero
mientras que esta última se deriva de axiomas evidentes (ya sea que se trate de una
evidencia material o de una de tipo formal) y se ayuda de reglas de inferencia, en la
dialéctica —lo mismo que en la retórica— no hay axiomas, sino sólo reglas de inferencia:
sus reglas de inferencia son los así llamados “tópicos” (de ahí el nombre de “argumentación
tópica” que se aplica a los argumentos de la dialéctica y de la retórica”.

Argumentación sofística.

La argumentación sofistica es todo raciocinio que solo en apariencia es correcto y


verdadero, ero que, en el fondo, es falso o incorrecto o ambas cosas. la apariencia de verdad
y corrección puede obtenerse de buena o de mala fe, lo anterior se lleva a cabo mediante
sofismas y paralogismos.

Sofismas: Son falacias, es decir, conclusiones lógicas que en primera instancia pueden
parecer correctas pero que se han inferido de forma incorrecta. Lo vital no es la conclusión,
sino que dicha conclusión se deriva vulnerando alguna regla lógica.

Paralogismos: Un paralogismo es un argumento o razonamiento inválido, que se plantea sin


una voluntad de engaño, y que tiene la forma de un silogismo o más frecuentemente de un
entimema. A diferencia de un sofisma (un argumento falso o erróneo, pero aparentemente
correcto) el paralogismo no depende de una confusión malintencionada en los términos,
sino de un error de razonamiento.

En ambos casos, la lógica se encarga de determinar el error de esas argumentaciones


también llamadas falacias.

UNIDAD II: INTRODUCCIÓN A LA LÓGICA MODERNA.

OBJETIVO DE LA UNIDAD: Aplicar las reglas de inferencia y reemplazo para encontrar


la validez de las preposiciones.

TEMA

2. INTRODUCCIÓN A LA LÓGICA MODERNA

2.1. Lógica simbólica.


“La lógica se define como la ciencia del razonamiento, o como el estudio de los métodos y
principios usados para distinguir el razonamiento correcto del incorrecto. Por su parte, la
lógica simbólica es el estudio de la lógica mediante la matemática, es decir, que incorpora
la exactitud y rigor matemáticos.

Un razonamiento es cualquier grupo de oraciones declarativas, tal que una de ellas


(conclusión) se afirma que se deriva de otras, llamadas premisas, las cuales se consideran
evidencia de la verdad de la primera. Para efectos del curso, estudiaremos dos tipos de
razonamiento:

1. Inductivo: Comúnmente, por analogía; afirma probabilidad o cierta evidencia de la


verdad de la conclusión.
2. Deductivo: Sus premisas ofrecen una evidencia contundente de la verdad de la
conclusión. Su correctitud viene dada por la validez o invalidez del razonamiento.”

En el caso del derecho esta lógica es empleada para ver que estadísticas existen al respecto
de un delito, y si existe gran incidencia crear otras leyes para tratar de lograr que se cometa
en menor cantidad, ya sea imponiendo penas económicas o de prisión más severas; o todo
lo contrario, cuando es nula la comisión de un delito dejarlo sin efectos dentro del orden
jurídico.

2.2. Lógica proposicional, de cuantificación y de clases.

La lógica proposicional o lógica de orden cero trata con sistemas lógicos que carecen de
cuantificadores, o variables interpretables como entidades. En lógica proposicional si bien
no hay signos para variables de tipo entidad, sí existen signos para variables
proposicionales (es decir, que pueden ser interpretadas como proposiciones con un valor de
verdad de definido), de ahí el nombre proposicional. La lógica proposicional incluye
además de variables interpretables como proposiciones simples signos para conectivas
lógicas, por lo que dentro de este tipo de lógica puede analizarse la inferencia lógica de
proposiciones a partir de proposiciones, pero sin tener en cuenta la estructura interna de las
proposiciones más simples.

Todos los lenguajes están construidos a partir de combinaciones de signos que reciben el
nombre de expresiones. Pero no cualquier combinación es válida, sino que dicha
combinación debe realizarse de acuerdo con una serie de reglas gramaticales (morfológicas,
sintácticas, etc.). Cuando una expresión del lenguaje natural es gramaticalmente correcta y
tiene un sentido completo recibe el nombre de oración. Hay muchos tipos de oraciones en
los lenguajes naturales: enunciativas, desiderativas, de posibilidad, dubitativas,
exhortativas, interrogativas, exclamativas, etc. Aquí nos interesan las oraciones
enunciativas, también llamadas enunciados o proposiciones, que son aquellas oraciones que
afirman o niegan algo y que, por tanto, pueden ser verdaderas o falsas. La Lógica
proposicional (denominada también Lógica de enunciados) se ocupa de las proposiciones.
Tanto lógica como gramaticalmente, las oraciones pueden ser sometidas a análisis.
Tomemos, por ejemplo, la proposición «Las moscas son insectos». Gramaticalmente
podemos analizar esta oración comenzando por distinguir un sujeto y un predicado.

Lógicamente podemos analizarla señalando que en ella se establece una relación entre dos
clases o conjuntos, en cuyo caso la interpretaremos como afirmación de que los miembros
de la clase de las moscas son también miembros de la clase de los insectos: así se hace en la
Lógica de clases.

“Pero en la Lógica proposicional las proposiciones no se analizan, sino que se toman como
un todo, en bloque. Las proposiciones son los elementos últimos sobre los cuales opera esta
rama de la Lógica. Las proposiciones «Las moscas son insectos» y «La Tierra es un
planeta» son proposiciones simples. En cambio, «Las moscas son insectos y la Tierra es un
planeta» y «Si las moscas son insectos, entonces la Tierra es un planeta» son proposiciones
complejas.

Una proposición simple es aquella que no puede descomponerse en partes que, a su vez,
sean proposiciones. Las proposiciones simples se denominan también atómicas. Una
proposición compleja–también denominada molecular– es aquella que puede
descomponerse en proposiciones simples.

Las proposiciones complejas se componen, pues, a partir de proposiciones simples por


medio de partículas como «y», «si... entonces...», etc., que sirven para conectar o unir
proposiciones entre sí”.

2.3. La lógica y su aplicación al derecho.

“La utilidad de la lógica en el derecho, ayuda a construir razonamientos y argumentos más


sólidos y a encontrar los errores en los razonamientos que se formulen y mejorarlos.

Por otra parte, la lógica puede ser útil para el jurista en su labor técnica de análisis en el
derecho, dado que siempre parte de tres elementos:

a) Una conducta (sea gobernado o autoridad)

b) Una norma jurídica (producida por la autoridad)

c) Un acontecimiento (cuyos enunciados descriptivos se buscan las premisas para concluir


si sucedió o no)

Lo cual puede plantearse de la siguiente manera:

En virtud del artículo 16 constitucional, toda la resolución de autoridad que ocasione una
molestia a los gobernados debe fundarse y motivarse.
Aquí se aprecian las relaciones lógicas entre la resolución de autoridad, como conclusión, y
la fundamentación y motivación como premisas.”

“Toda interpretación explícita o implícita de una norma jurídica, sea hecha por autoridad o
por gobernado, conlleva la relación entre la interpretación como conclusión, y la norma
interpretada y reglas de interpretación como premisas”

Siendo las premisas consistentes en la fundamentación y motivación conlleva a que todo


ordenamiento jurídico aplique dicho razonamiento; por lo que la justificación de que una
conducta o acontecimiento realmente sucedió tiene importancia lógica en:

a) La relación entre los enunciados descriptivos de tal conducta o acontecimiento, como


conclusión y las pruebas como premisas.

b) La relación entre las pruebas empleadas, como conclusión y las normas jurídicas que las
regulan como premisas.

c) La relación entre la valoración de las pruebas que hace la autoridad como conclusión, y
las normas jurídicas que regulan tal valoración como premisas”.

2.4. La lógica deóntica.

Al iniciar el tema debemos distinguir dos cosas, la lógica jurídica y la lógica deóntica son
disciplinas diferentes.

La primera es un parte técnica de interés propio para los abogados y juristas en general, que
consiste en el estudio de la aplicación de todos los recursos favorables y aprovechables de
la lógica, en sentido amplio, al campo del derecho. Estos recursos comprenden el empleo
de la lógica indicativa formal (tanto tradicional, como simbólica) así como el de la lógica
deóntica y la lógica retórica o de la argumentación.

No se soslaya, que en ocasiones no se aplique a la rama del derecho todos los elementos de
la lógica, en todas sus partes, ya que comúnmente se puede aplicar al campo del derecho en
cualquier circunstancia.

En definición tenemos que la lógica deóntica, es rama de la ciencia lógico-formal que


emplea y simboliza fundamentalmente material lingüístico relacionado con la función
normativa, para el análisis del razonamiento y de las estructuras formales de la
comunicación, y por tanto, no utiliza exclusivamente lenguaje relacionado con la función
informativa, como lo hace la lógica hasta ahora comentada.

La función normativa del lenguaje es una especie de la función directiva y comprende al


lenguaje de las normas jurídicas, pero no sólo éste sino también al de otro tipo de normas.
Por consiguiente, la lógica deóntica puede emplearse además en la religión, en la moral –
sea social, familiar o de otra clase – así como en cualquier otro tipo de fenómeno
normativo. Sin embargo, no porque con la lógica deóntica se puedan analizar los
razonamientos derivados de las normas religiosas, se justifica denominarla lógica religiosa.

La lógica deóntica emplea en gran medida los conceptos, métodos y leyes de la lógica
indicativa. Su simbología utiliza los denominados operadores deónticos.

El significado de estos operadores se refiere a los términos deónticos o modalidades de la


conducta que a su vez, son palabras y conceptos que caracterizan al lenguaje normativo.
Dichos operadores son “O” de obligación, “F” de facultamiento, “V” de prohibición y “P”
de permiso. Si bien estos operadores se estudiarán en el apartado siguiente, en este
momento nos ocuparemos básicamente de la obligación. Las conductas o las circunstancias
de hecho.

“Por lo que en función de lo anterior la gran mayoría de las proposiciones deónticas, a


diferencia de las indicativas, puede dividirse en dos partes:

a) La parte relativa a la modalidad de la conducta (que puede ser simbolizada por el


operador deóntico) que nos indica si existe una obligación, una prohibición, etcétera.

b) La que se refiere al tema o contenido conductual de la norma, que no señala con


precisión cuál es la conducta que se encuentra obligada, prohibida, etcétera (que puede ser
simbolizada por un variable)”.

Tal división tiene consecuencias importantes para el sentido de las conectivas deónticas,
seguimos en lo fundamental las ideas de García Máynez.

A diferencia de la lógica indicativa, la deóntica tiene dos tipos de negación: la negación


externa y la negación interna.

La negación externa es igual a la lógica indicativa. En ambas se niega la totalidad de la


proposición correspondiente y esto significa, en la deóntica, que se afecta a la modalidad de
la conducta.

Así, en el lenguaje cotidiano, la proposición indicativa:

“Hoy es viernes”

Se puede negar de la siguiente manera:

“No es cierto que hoy es viernes”

Por su parte, la proposición deóntica:

“Hay obligación de cumplir con el convenio”

Se niega externamente:
“No hay obligación de cumplir con el convenio”

En donde se afectó la modalidad conductual: la obligación.

Por tanto, las definiciones lógicas de las dos negaciones son iguales.

Si bien la negación externa afecta toda la proposición, la negación interna afecta


exclusivamente a una parte: el tema de la conducta, y no al término deóntico.

Así tenemos que la proposición deóntica se niega internamente:

“Hay obligación de no cumplir con el convenio”

La negación interna, como algo diferente y la externa, no existe en las proposiciones


indicativas. Cualquier intento de reformulación lingüística, en este sentido, como:

“Hoy es un día diferente del viernes”

O:

“Hoy es falso que sea viernes”

Las cuales mientras no modifican el significado de la proposición, únicamente conducen a


una negación externa.

UNIDAD III: LÓGICA JURÍDICA

OBJETIVO DE LA UNIDAD: Encontrar y valorar el uso de la lógica deductiva en la


práctica jurídica.

TEMA

3. LÓGICA JURÍDICA

3.1. El uso de la lógica deductiva en el razonamiento judicial y sus límites.

Determinar los hechos es fundamental para resolver una disputa legal –pero luego de que
los hechos se han establecido, hay que explicar la regla legal apropiada ante un juzgado, y
se debe extraer entonces alguna conclusión de índole práctica. La regla legal,
cuidadosamente formulada, es una premisa del argumento deductivo y el enunciado de los
hechos con su relación con esa regla es la segunda premisa.

El resultado de aplicar la regla de los hechos conducirá a la sentencia. Si en un juicio civil


el demandado se encuentra responsable de causar cierto daño al demandante, deberá
compensar adecuadamente a la parte ofendida; si el acusado se encuentra culpable en un
juicio penal, se le debe imponer un castigo apropiado. La estructura total del argumento
central es clara en cualquiera de los dos casos: es un argumento deductivo que consiste de
una regla junto con los hechos del caso como premisas y la sentencia del tribunal como
conclusión.

Frecuentemente, este proceso deductivo encuentra ciertos obstáculos. En el proceso, los


hechos se establecen y la ley se aplica a ellos. Pero hay muchas bases posibles para apelar a
la decisión del jurado ante un tribunal de competencia superior. Los hechos mismos, de los
cuales se proporcionan una explicación en el registro del juicio, normalmente no serán un
asunto sujeto a apelación; las apelaciones usualmente conciernen a la forma en que se han
encontrado esos hechos o a las reglas que se deben aplicar a ellos. Pero decidir sobre la
regla que se aplica correctamente a un conjunto dado de hechos puede ser un tema arduo y
sujeto a controversia.

La aplicación a un tribunal superior normalmente se basa en la pretensión de que alguna


regla ha sido aplicada impropiamente o que la regla incorrecta se ha aplicado de cualquier
forma. La regla en cuestión puede ser procesal o sustantiva.

Las reglas procesadas son fundamentales en la ley, porque la confianza en todo el sistema
judicial requiere que los pasos para alcanzar una decisión sean adecuados a cada una de las
partes en conflicto; a ellas se debe dar una oportunidad igual de presentar su caso,
normalmente con ayuda de un asesor legal. Los reclamos deben ser manejados por las
autoridades propias, en la forma apropiada, usando los estándares adecuados. La evidencia
presentada debe ser relevante y se debe proporcionar la misma oportunidad de presentarla a
las dos partes.

Aun el hecho de “comparecer” o presentarse ante el tribunal, por la relación que se tenga
con el caso en discusión, puede ser crítico respecto al uso apropiado del sistema judicial y
puede ser objeto de desacuerdos y controversias. Lo que las personas comunes perciben
como “tecnicismos legales” suelen ser importantes cuestiones procesales que determinan si
se ha hecho justicia o no. Una larga experiencia ha mostrado que para ser justo, un sistema
legal requiere de cuidadosas distinciones procesales y de elaboradas reglas procesales.

No toda circunstancia factual se puede anticipar dado las reglas se escribieron y se pueden
aplicar leyes diferentes; dependiendo de las circunstancias que se enfaticen. O diferentes
autoridades (tribunales o legislaturas) pueden haber promulgado reglas diferentes y en
conflicto entre sí que se pueden pretender que gobiernan la cuestión que se discute. Y aun
si hay acuerdo sobre la regla aplicable, su lenguaje puede ser vago o algunos términos
pueden resultar demasiado amplios o ambiguos o pueden usarse comúnmente de diferentes
maneras.

3.2. Límites de la lógica deductiva.

Si partimos entonces de que una de las tareas de la ciencia del derecho es la descripción y
sistematización de las normas jurídicas, así como exhibir las propiedades fundamentales del
sistema, entonces la lógica que resulta adecuada para estas cuestiones es justo la lógica
formal. Una lógica formal que abarca desde una teoría de la definición, pasando por la
suspensión de la ambigüedad de los términos jurídicos, así como la reducción de la
vaguedad de estos hasta llegar a la aplicación al derecho de técnicas lógicas del cálculo
proposicional, cálculo cuantificacional, cálculo de clases, etc para detectar y superar
contradicciones, así como para llevar a cabo el análisis de la completitud de los sistemas
jurídicos.

Pero, sin negar la importancia de la sistematización en el derecho, cabe resaltar también el


valor que tienen las funciones tanto legislativas como jurisdiccionales para la ciencia
jurídica. Y por ello mismo cabe la pregunta de si ¿en estos ámbitos la lógica jurídica que
está presente, es también una lógica formal?

Me parece que la respuesta es sí, pero que dicha lógica es insuficiente. Veamos cómo es
esto. Efectivamente, la lógica formal juega también un papel importante en el discurso
legislativo y jurisdiccional.

Ya que respecto a la formulación de leyes que realiza el poder legislativo, es necesario que
dicho trabajo éste acorde con ciertos principios lógicos; que las formulaciones normativas
sean claras, no ambiguas y en la medida de lo posible que se reduzca la vaguedad de los
términos que se emplean.

“En cuanto a la actividad jurisdiccional, y en particular en la aplicación de las normas


jurídicas a casos concretos prima facie, podemos aceptar lo que algunos juristas sostienen,
que el juez lleva a cabo un razonamiento deductivo. Un ejemplo este tipo de razonamiento
jurídico sería el siguiente:

Todos los encubridores profesionales deben ser penados con privación de libertad de 10
años.

El acusado A es un encubridor profesional.

El acusado A debe ser penado con privación de libertad de hasta 10 años.

De acuerdo con el ejemplo, el juez parte de una norma jurídica, toma luego los hechos del
caso y posteriormente llega a su resolución por un puro proceso deductivo.

Si bien es cierto que para los casos rutinarios o también llamados en la literatura jurídica
casos fáciles, el juez realiza un trabajo de subsunción, no obstante, en los casos difíciles y,
que son los que interesan a la teoría jurídica, el procedimiento deductivo resulta
insuficiente.

Incluso hay corrientes teóricas del derecho como la jurisprudencia de intereses que basadas
en las afirmaciones como la del juez Marmolejo y del juez Aguilar, llegan a sostener que
“[e]l juez [...]toma sus decisiones de forma irracional –o, por lo menos, irracional- y
posteriormente las somete a un proceso de racionalización. La decisión, por tanto, no se
basa en la lógica, sino en los impulsos del juez determinados por factores políticos,
económicos y sociales, y, sobre todo, por su propia idiosincrasia”.

Normas derivadas.

Las normas derivadas son aquellas que a raíz de una norma establecida, van cubriendo de
acuerdo a la materia deficiencias que se puedan presentar en alguna ley, como por ejemplo:

Cuando existiendo una figura jurídica en un ordenamiento legal, ésta no se encuentra


regulada en forma clara y precisa, sino que es necesario acudir a otro cuerpo de leyes para
determinar sus particularidades.

Por ello, la referencia a leyes supletorias es la determinación de las fuentes a las cuales una
Ley acudirá para deducir sus principios y subsanar sus omisiones. la supletoriedad expresa
debe considerarse en los términos que la legislación lo establece; de esta manera, la
supletoriedad en la legislación es una cuestión de aplicación para dar debida coherencia al
sistema jurídico.

El mecanismo de supletoriedad se observa generalmente de leyes de contenido


especializados con relación a leyes de contenido general. El carácter supletorio de la Ley
resulta, en consecuencia, una integración, y reenvío de una Ley especializada a otros textos
legislativos generales que fijen los principios aplicables a la regulación de la Ley suplida; lo
que implica un principio de economía e integración legislativas para evitar la reiteración de
tales principios por una parte, así como la posibilidad de consagración de los preceptos
especiales en la Ley suplida.

El llamado “silogismo judicial”.

El silogismo es lograr una relación coherente entre el aspecto formal y la norma; es decir
adecuar unos hechos a la descripción abstracta que hay en la norma por lo tanto este tipo de
razonamiento servirá efectivamente para garantizar la solidez en la argumentación que el
abogado o cualquier operador del derecho presente para sustentar su posición, sin perder de
vista que lo que se evalúa es la corrección de la conclusión a partir de la estructura lógica
de sus premisas de base.

El Silogismo se compone de dos premisas y una conclusión derivada de aquéllas. Se dice


que la conclusión es válida si las premisas lo son, pero desde un punto de vista formal. No
importa aquí la corrección o verdad material de las premisas, sino simplemente que la
conclusión se derive de ellas.

Las premisas de la inferencia del silogismo jurídico requieren, una vez determinadas, la
verificación de su estructura lógica. Así, surge la necesidad de analizar si la estructura de la
premisa mayor de carácter normativo se ajusta a la forma supuesto-consecuencia; y si de
otro lado la premisa menor corresponde efectivamente a un caso especial del supuesto de
hecho general contenido en la premisa mayor, en la norma vigente.

Realizada dicha constatación y si encontramos para ambos casos respuestas afirmativas,


llegaremos a una conclusión que será lógicamente válida, es decir que responderá
positivamente a un análisis de coherencia lógica al ser consecuencia de la subsunción de
ambas premisas.

“Ejemplos de silogismos judiciales son:

1. PREMISA MAYOR

El divorcio en el matrimonio católico solo podrá ser demandado por el cónyuge que no
haya dado lugar a los hechos que lo motivan.

PREMISA MENOR

Juan y carolina se encuentran casados hace cuatro años por la iglesia católica, Juan solicita
por intermedio de apoderado judicial ante un Juez de la Republica el divorcio por la
supuesta infidelidad de Carolina, causal que es comprobada por la parte demandante.

CONCLUSION

El Juez con base en las pruebas aportadas por el apoderado Judicial de Juan dicta sentencia
de fondo en la que decreta el divorcio de Juan y Carolina.

2. PREMISA MAYOR

Contrato o convención es un acto por el cual una parte se obliga para con otra a dar, hacer o
no hacer alguna cosa. Cada parte puede ser de una o de muchas personas.

PREMISA MENOR

Ricardo y Luis constituyen un contrato en el cual Ricardo se compromete con Luis a


entrégale un bien inmueble en la ciudad de Cartago, a su vez Luis se compromete con
Ricardo a pagarle una determinada suma de dinero por dicho bien. Ricardo demanda ante
un Juez de la Republica la resolución de dicho contrato y la correspondiente indemnización
por los daños causados por Luís a causa de su incumplimiento.

CONCLUSION

El Juez con base en las pruebas aportadas por Ricardo, decreta la resolución del contrato y
condena a Luís a pagar los daños y perjuicios causados al demandante.”

Límites de la lógica deductiva.


Aunque la lógica debe ser respetada, su satisfacción no es condición suficiente para que el
razonamiento sea jurídicamente correcto, sino que sólo es una condición necesaria.

No admite equivocación, simplemente postula que una conclusión es válida si se deriva de


las premisas de base.

Sirve de apoyo a la interpretación y aplicación de hechos a la norma, permitiendo realizar


un esquema lógico y formal, sobre unos acontecimientos y su resultado.

Podemos concluir, que este tipo de interpretación lógica y formal nos da la clave para
entender el valor y al mismo tiempo los límites del razonamiento lógico en el campo
jurídico.

3.3. Razonamientos deductivos en la argumentación jurídica.

“Las argumentaciones sobre todo las que consisten en los antecedentes de una iniciativa de
leyes o reglas jurídicas, deben ser sometidas a la teoría de la argumentación jurídica, ya que
los debates y discusiones llevadas a cabo de manera previa a la propuesta legislativa, son
los que sustenta la propuesta misma. Por otro lado, no debe pasar desapercibido que una
decisión judicial en ocasiones puede partir de bases ideológicas, sociales, etcétera, y otra
muy distinta es que parta con base a preceptos jurídicos, por tanto, atendiendo a nuestra
naturaleza de Estado de Derecho, los jueces deben justificarlas”

Un argumento es similar a un conjunto de fases, las cuales principalmente establecen el


progreso del argumento desde el enunciado inicial acerca de un problema sobre el que no se
ha llegado a un acuerdo hasta la presentación final de la conclusión.

Hablar de argumento es un indicio de la existencia de un problema, donde la validez de los


argumentos que presentemos ha de ser finalmente establecida o refutada, generando así la
conclusión o resolución de la discrepancia. Como en los ejemplos que dimos en temas
anteriores.

3.5. Lógica deóntica.

La lógica deóntica es el análisis formal de las normas o de las proposiciones que tratan
acerca de las normas.

● A partir del operador O que significa "obligatorio" es posible calificar actos o


proposiciones como obligatorios. Por ejemplo, el acto "pagar impuestos" cuyo símbolo será
p, puede ser obligatorio: Op. O bien, la proposicion "los impuestos se pagan" cuyo símbolo
será p*, puede serlo: Op*.

● A partir del operador de obligación y de la negación lógica es posible definir los


operadores de prohibición (Ph) y de permisión (P): Op <-> Ph-p <-> -P-p
Rama de la lógica modal que estudia lo permitido, lo obligatorio y lo prohibido, que son
caracterizados como modalidades deónticas (del griego, deontos: "de aquello que es
obligatorio).

La lógica deóntica apunta a sistematizar las relaciones abstractas, puramente conceptuales,


existentes entre las proposiciones de esta esfera, una de las cuales es la siguiente: si un acto
es obligatorio, entonces su realización debe ser permitida y su omisión prohibida. En ciertas
circunstancias, todo acto es tal que él o su omisión está permitido. La lógica modal deja a
las disciplinas sustantivas como la ética y el derecho la cuestión concreta de determinar qué
actos o estados de cosas específicos han de ser prohibidos, permitidos o algo por el estilo.

3.6. Falacias en lógica deóntica.

Una falacia es un razonamiento no válido o incorrecto pero con apariencia de razonamiento


correcto. Es un razonamiento engañoso o erróneo (falaz), pero que pretende ser convincente
o persuasivo.

Todas las falacias son razonamientos que vulneran alguna regla lógica. Así, por ejemplo, se
argumenta de una manera falaz cuando en vez de presentar razones adecuadas en contra de
la posición que defiende una persona, se la ataca y desacredita: se va contra la persona sin
rebatir lo que dice o afirma.

UNIDAD IV: LÓGICA Y DERECHO

OBJETIVO DE LA UNIDAD: Identificar el uso de la argumentación válida y practicarla


en el contexto y ámbito del Derecho.

4. LÓGICA Y DERECHO

La lógica como ciencia constituye el instrumento formal básico y más importante para el
estudio, análisis e interpretación de las normas que constituyen la columna vertebral del
derecho actual, como también la lógica implica la única garantía de una debido proceso
para lograr una buena y correcta sentencia procesal para crear jurisprudencia con las
mejores ejecutorias que equivalen a leyes buenas dadas por los legisladores de la más alta
calidad intelectual que favorece a las mayoría; para convivir en paz y tranquilidad.

También trata de dilucidar y sistematizar conceptos filosóficos que se emplean en la ciencia


del derecho, tales como los hechos jurídicos, los principios, axiomas, paradojas, falacias,
antinomias jurídicas, procesos, procedibilidad, preclusión, sistema social , causalidad,
motivación, azar, hechos fortuitos, irresistibilidad, posibilidad, imposibilidad jurídica,
verdad, criterio, opinión, prueba, carga de la prueba, inversión de la carga de la prueba,
reinversión de la carga de la prueba, la analogía jurídica, la casación, el control de logicidad
procesal, confirmación, revocación, explicación jurídica, etc.
Igualmente, ayuda a resolver problemas científico – filosóficos en el derecho; tales como la
concepción de la vida, el aborto, la eutanasia, el mundo consciente y subconsciente de los
abogados, fiscales y jueces; el criterio de conciencia para juzgar, la sana crítica y el uso de
las mejores técnicas e instrumentos sofisticados.

Asimismo, reconstruir teorías científicas de manera axiomática para el derecho; a fin de


poner al descubierto sus supuestos filosóficos.

Participar en las discusiones sobre la naturaleza y el valor de la ciencia pura y aplicada del
derecho, ayudando a aclarar las ideas al respecto e incluso a elaborar lineamientos de
política jurídica para el mejor gobierno de los estados del mundo.

Siempre servir de modelo, de paradigma o arquetipo a otras ramas y subrayas de la filosofía


del derecho y/o de la lógica jurídica; especialmente en la ética, la moral de los hombre de
leyes; refinando y cambiando su conducta, su comportamiento en la forma positiva y
acorde a las virtudes y buenas costumbre; tratando de lograr la mejor sociedad justa en bien
general de la humanidad.

4.1. Argumentación y sus variedades.

La argumentación es una variedad discursiva con la cual se pretende defender una opinión
y persuadir de ella a un receptor mediante pruebas y razonamientos, que están en relación
con diferentes: la lógica (leyes del razonamiento humano), la dialéctica (procedimientos
que se ponen en juego para probar o refutar algo) y la retórica (uso de recursos lingüísticos
con el fin de persuadir movilizando resortes no racionales, como son los afectos, las
emociones, las sugestiones).

Tipos de argumentos

a) Según su capacidad persuasiva.

La pertinencia: Los argumentos pertinentes están relacionados con la tesis o la refuerzan.

La validez: Conducen a la conclusión deseada. En caso contrario, son argumentos falaces.

La fuerza argumentativa: Depende de la facilidad con que se rebaten. Se distinguen


argumentos débiles y argumentos sólidos. Si no puede ser rebatido es un argumento
irrefutable.

b) Según su función

Argumentos de apoyo a la tesis propia.

Concesiones o ideas de la tesis contraria que se admiten provisionalmente.

Refutaciones o argumentos con los que se rebate total o parcialmente la tesis contraria.
Contraargumentos que invalidan los argumentos contrarios a la tesis o las concesiones que
el propio autor ha admitido previamente.

c) Según su contenido: El contenido de los argumentos se basa en los tópicos: los diferentes
valores en que se basa un argumento para establecer su fuerza argumentativa. Son muy
variados:

Lo existente es preferible a lo no existente

Lo útil y beneficioso es preferible a lo inútil: lo no perjudicial es preferible a lo perjudicial

Lo moral y ético es preferible a lo inmoral

La cantidad es preferible a la calidad

La calidad es preferible a la cantidad

Lo bello es preferible a lo feo

Lo tradicional es más valioso que lo reciente

Lo novedoso y reciente es más valioso que lo antiguo

Lo agradable es preferible a lo desagradable

d) Según su finalidad: Las finalidades básicas que tiene una argumentación son la
demostración y persuasión. Para la primera se utilizan los argumentos racionales, que se
fundamentan en los hechos. Para la segunda se utilizan los argumentos afectivos.

Argumentos racionales:

La argumentación lógica se basa en las relaciones causa-efecto, concreto-abstracto,


condición-resultado, concreto-abstracto, individual-general.

El silogismo: es un razonamiento que consta de dos premisas y de una conclusión que se


deduce necesariamente de ellas.

El ejemplo

El uso del sentido común y el uso de refranes y máximas

El argumento de autoridad

La argumentación analógica se basa en las relaciones de semejanza

La comparación

La metáfora
Argumentos afectivos

La diferencia con los anteriores radica en el uso del lenguaje: se buscan los valores
expresivos, mediante el empleo de recursos estilísticos. Predominan los valores
connotativos, al igual que en los textos literarios. El uso de la argumentación afectiva está
condicionado por el tipo de texto. Es inadecuada en textos científicos, pero aparece con
frecuencia en textos humanísticos.

4.2. Las normas jurídicas y sus clases

La norma jurídica es una regla dirigida a la ordenación del comportamiento humano


prescrita por una autoridad cuyo incumplimiento puede llevar aparejado una sanción.
Generalmente, impone deberes y confiere derechos.

Las normas jurídicas son de diferentes clases tomando en cuenta lo siguiente:

Según el lugar que ocupan en el ordenamiento:

Normas primarias: Son aquellas que ocupan el vértice del ordenamiento (constitución)

Normas secundarias: Son aquellas que deben su validez a otra norma superior.

Según la autoridad que las dicta:

Leyes en sentido estricto: Las dictadas por el poder legislativo

Decretos: dictados por el ejecutivo

Normas generales: Son aquellas que se dirigen a todos los sujetos de una clase

Normas particulares: Se dirigen a un sujeto determinado

Según el contenido:

Normas abstractas: Se refieren a una categoría de acciones o a una acción concreta

Normas concretas: Acción específica

Según la función:

Normas definitorias: Son aquellas que definen un concepto

Normas interpretativas: Realizan una función de adaptación a la realidad social

Normas de conducta: Son aquellas que regulan lo que se debe hacer

Normas de organización: Son aquellas que establecen los órganos de producción y


aplicación de las normas
Normas imperativas: Otorgan potestades, que posibilitan el hacer o no hacer una cosa

Normas sancionadoras: Establecen una sanción

Según el ámbito espacial

Normas internacionales: Tienen licencia en más de un estado

Normas estatales: Que son de aplicación en el territorio del estado

Normas locales: Son aquellos que tienen aplicación en un estado

4.3. Las proposiciones jurídicas: clases y características.

En lógica clásica jurídica, una proposición es un “juicio”, relación de conceptos, llena de


sentido, es decir, es un conjunto de palabra que unidas, conforme a las reglas sintácticas,
semánticas y gramaticales, adquieren un significado, en el caso del derecho esto le otorga el
sentido estricto a la norma, lo que en función va a ser clave para ser aplicado.

Las proposiciones jurídicas se pueden clasificar, como ya lo hemos hecho, en proposiciones


descriptivas y proposiciones prescriptivas. Las normas de conducta en general, y las normas
jurídicas en particular se expresan a través de proposiciones lingüísticas de carácter
prescriptivo.

Ambos tipos de proposiciones -descriptivas y prescriptivas- se diferencian a partir de:

- Su función

- Del comportamiento de su destinatario

- Del criterio de valoración

“A nosotros, nos interesan las diferencias entre dichas proposiciones, desde el punto de
vista del criterio de su valoración, ya que podremos decir, entonces, que las proposiciones
descriptivas son susceptibles de verdad o falsedad, mientras que las proposiciones
prescriptivas no son susceptibles de verdad o falsedad sino que de validez o invalidez
(nulidad). Así por ejemplo, “fui víctima de robo”, es una proposición descriptiva, y es
susceptible de comprobación en cuanto a su veracidad. En cambio, “en México está
prohibido el homicidio”, es una proposición prescriptiva, que no se puede considerar como
verdadera o falsa, sino como válida o inválida. Esto es así, porque la proposición “no debes
matar” no describe un hecho, sino que ordena una conducta y la establece como debida”.

En este apartado, cabe también decir, que el estudio de la estructura lógica de la norma
jurídica está enmarcado dentro de la teoría general del derecho , y que tiene una relativa
importancia, porque trata de responder ciertas preguntas como por ejemplo, ¿cómo se
diferencian las normas jurídicas de las morales o de las normas de trato social desde una
perspectiva lógico-formal?, ¿cuál es las estructura lógico-formal de las normas en general y
de las normas jurídicas en particular?, ¿todas las normas jurídicas poseen la misma
estructura lógico-formal?, ¿predomina la teoría imperativista sobre los demás caracteres
deónticos de la norma jurídica?, ¿es la norma jurídica un mandato?, etc.

4.4. La lógica jurídica, sus peculiaridades y pretensiones.

Con lo analizado se define la lógica jurídica como una rama de la lógica de las normas
(lógica deóntica), que tiene por objeto de estudio (objeto material) los pensamientos
jurídicos, desde la perspectiva(objeto formal) de su estructura: concepto, juicio y raciocinio,
todos de naturaleza jurídica, con la finalidad de que el pensamiento sea válido, congruente
o coherente.

4.5. La formalización y axiomatización de las proposiciones jurídicas.

La formalización facilita el análisis de la estructura sintáctica de las normas jurídicas y en


general de cualquier norma y ayuda en la determinación de las expresiones fundamentales
para la comprensión de la normas.

La formalización normativa consta de 4 pasos los cuales aclaran la estructura de la


normalización.

1.- Reducir la norma a oraciones proposicionales sencillas, legibles y de fácil comprensión.


Tratar de asemejarlo a una proposición formal.

2.-Separar las variables relativas a la conducta regulada de las supuesto normativo. Por
ejemplo:

En el derecho penal existe el robo calificado: se define como quien roba con alevosía ,
premeditación y ventaja ,este es el supuesto normativo . Entonces si una persona roba con
ventaja y alevosía, pero no con premeditación hay una variable en la conducta que regula la
norma ya que no se cumple el supuesto normativo al faltar la premeditación en la conducta
del sujeto, entonces hay que analizarla para así poderle imponer una pena que no será la
misma pena que corresponda al sujeto que si cumple con exactitud con el supuesto
normativo.

3.-Relacionar las variables resultantes entre si, por medio de las conectivas lógicas que sean
necesarias. En pocas palabras: relacionar todos los hechos descritos, con las leyes o normas
que sean de su designio.

4.- Agregar los operadores deónticos adecuados. Es importante que la formalización lógica
represente con mayor exactitud posible el sentido de la norma que corresponda, sin que se
introduzca alguna modificación.
Como en el primer ejemplo: cuando acusas por robo con alevosía ver que las proposiciones
lógicas y normativas sean de ese delito, y no de robo con premeditación.

La axiomatización de las proposiciones jurídicas.

Por axioma, en el uso común, suele entenderse una proposición cuya verdad es tan obvia
que escapa a una demostración. Este uso responde a una venerable tradición. Si nos fiamos
de ella, adornan al axioma virtudes como las siguientes: el valor y la dignidad de un
principio o fundamento del conocimiento; la evidencia interna que lo erige en verdad
inmediata, necesaria y universalmente reconocida; y la condición de proposición no
demostrable a partir de alguna otra previa o más elemental. Esta última característica, si
bien relativizada, es la que ha prevalecido con el paso del tiempo y el desarrollo de la idea
de demostración.

Hoy se tiende a pensar que una proposición no ostenta el título de axioma por su rango
epistemológico o su evidencia. Ninguna proposición constituye de suyo un axioma. Se trata
más bien de un papel que toca desempeñar a una proposición dentro de un conjunto de
proposiciones ordenado en forma de teoría deductiva. Este orden -un orden parcial de
implicación- dispone las proposiciones de la teoría en secuencias demostrativas. Lo cual
supone una distinción entre las tesis iniciales, primitivas, y las demás tesis derivables como
consecuencias lógicas de ese punto convenido de partida. Las tesis primitivas ejercen de
axiomas y las tesis derivadas resultan teoremas de la teoría. Axioma y teorema son
entonces nociones complementarias y recíprocas (a la manera de las de padre e hijo, amo y
esclavo); ninguna de ellas tiene mucho sentido sin la otra y ambas se explican por
referencia a la noción de demostración dentro de un cuerpo teórico de proposiciones, si nos
enfocamos al derecho debemos ser claros con las normas que realizamos sin que exista una
ambigüedad en las mismas, lo complicado es que como la evolución cambia también las
mismas y por consecuencia es difícil llegar a algo claro.

4.6. La lógica deóntica y su aplicación en el ámbito del derecho.

Como ya lo analizamos en anteriores temas la lógica deóntica es la rama de la lógica,


opuesta a la lógica proposicional, que tiene por objeto el estudio de la validez o no validez
de las proposiciones, en lugar de la determinación de su verdad o falsedad.

“De ahí que el desarrollo actual del Derecho ha conducido a una cantidad de disposiciones
jurídicas que no es posible familiarizarse al estudiante durante sus estudios, con todos los
casos posibles o, al menos, con los más importantes de cada ámbito del Derecho. Esto
conduce, a la necesidad de conocer con más exactitud los métodos con los cuales se puede
llegar, desde las prescripciones jurídicas, a las decisiones.

Esta situación es tanto más importante en cuanto que la actual jurisprudencia concede
especial significación a las decisiones que tienen en cuenta las situaciones reales. Pero una
decisión que tenga en cuenta la situación de los intereses de las partes, no por ello queda
liberada de las leyes de la lógica. Por el contrario, una diferenciación fina del juicio jurídico
presupone una estricta obediencia a las leyes de la lógica. También es necesario un gran
respeto a las leyes de la lógica para poder sistematizar el Derecho y poder conocer, de esta
manera, las grandes ideas jurídicas. Sólo así se pueden llenar las lagunas de las leyes sin
afectar la seguridad jurídica con fundamentaciones dudosas. Pues la relación entre la
equidad de las decisiones y las relaciones jurídicas no está determinada por la posición de
interés sino también depende fundamentalmente de la capacidad material lingüístico. Estas
cuestiones pueden ser solucionadas únicamente desde la Lógica del Derecho.

UNIDAD V: CREACIÓN DE LAS NORMAS JURÍDICAS

OBJETIVO DE LA UNIDAD: Analizar la estructura lógica de la construcción de las


normas jurídicas.

TEMA

5. CREACIÓN DE LAS NORMAS JURÍDICAS

5.1. La génesis del derecho o de las normas jurídicas.

El génesis del derecho se da principalmente de las fuentes de las cuales surge, lo anterior va
en torno a lo siguiente:

Las fuentes del Derecho, son todo tipo de norma, escrita o no, que determina que tan
vinculado se encuentra el comportamiento de los ciudadanos y de los poderes de un Estado
o comunidad, estableciendo reglas para la organización social y particular y las
prescripciones para la resolución de conflictos. En general, cuando se habla de fuentes del
derecho, se refiere a todas aquellas reglas que integran el marco normativo, que imponen
conductas positivas o negativas (de hacer o no hacer) a los habitantes de un Estado.

Dentro de estas fuentes encontramos las siguientes:

Son muchas las clasificaciones que se ofrecen de las fuentes del Derecho, entre ellas se
tiene:

Fuentes Materiales y Reales.

Son los problemas que surgen de la realidad histórica de cada pueblo y que son regulados
por el Derecho, es decir, son los factores y elementos que determinan el contenido de las
normas jurídicas como aquellos factores políticos, sociales, y económicos que contribuyen
a la formación del derecho y que deben ser tomados en cuenta por los legisladores para
crear normas jurídicas.
Por ejemplo en Venezuela, la aparición de la riqueza petrolera a principios del siglo XIX
fue la "fuente material o real "de las leyes de hidrocarburos que fue dictada en 1910 (ya
derogada).

Fuentes escritas y no escritas.

Las fuentes del Derecho pueden ser también: escritas y no escritas. Entre las primeras están
los escritos de diversa índole, que se conservan en archivos y bibliotecas. Las segundas
corresponden a las fuentes arqueológicas y la costumbre. En general:

Las fuentes escritas, también se conocen como fuentes directas, y se dan de esta manera
cuando encierran en sí las normas jurídicas aplicables (ley, costumbre). Se refiere a las
fuentes jurídicas según que estas contengan la norma en sí mismas. Serán directas las que
contienen: la Constitución, la ley, los reglamentos, las ordenanzas, etc.

Las fuentes no escritas, también conocidas como racionales o indirectas, se presentan


cuando, sin contener en sí mismas las normas jurídicas, ayudan a interpretarlas, aplicarlas,
producirlas, coadyuvan a su explicación y sirven para su conocimiento. Tales por ejemplo:
jurisprudencia, doctrina, principios generales del Derecho, analogía y equidad.

Fuentes Históricas:

Son documentos históricos que hablan o se refieren al Derecho. En la antigüedad estos


documentos eran muy diversos (papiros, pergaminos, tablillas de arcilla en las que algunos
pueblos estampaban sus leyes y contratos). Se refiere a las fuentes jurídicas según su
aplicación en el tiempo. Serán vigentes las fuentes positivas actuales que no han sido
derogados por otra ley o el reglamento que no ha sido substituido por otro.

Serán históricas las fuentes que han perdido su vigencia y se sitúan en la historia del
Derecho Positivo. Es el caso de la recordada Ley de Hidrocarburos de 1945. También del
Hábeas Iuris Civile, compilación Justinianea de la cual arrancan importantes instituciones
jurídicas que han tomado desarrollo a través de los siglos.

Fuentes Formales:

Se definen por ser "aquellos hechos o actos a los cuales se les atribuye una específica
aptitud para crear normas jurídicas. Se considera que la fuentes formales son las mismas
directas. Pero, se les dá esta denominación pretendiendo aludir a dos aspectos:

A la fuerza o poder creador, por ejemplo: El Poder Legislativo.

A la forma misma de la creación de ese poder, en el ejemplo: La ley. Para algunos


tratadistas solamente la ley es fuente formal del Derecho.
Para otros, las fuentes formales son únicamente: La ley y la costumbre. Este sector
doctrinal ha logrado imponer dicha opinión, no obstante, que de acuerdo con la definición,
serian también formales: La doctrina y la jurisprudencia. La primera, que es la obra de los
estudiosos y la segunda, que es el producto del trabajo en los tribunales.

5.1.1. Creación determinación y aplicación de las normas jurídicas.

En relación con el proceso de creación y aplicación del Derecho cabe mencionar dos
posiciones doctrinales:

La que afirma la diferencia y separación tajante entre la actividad que crea el Derecho y la
actividad que aplica ese Derecho a los casos particulares de la vida social.

La posición que por uno u otro camino termina negando dicha diferencia y separación.

La teoría clásica de la aplicación del Derecho Es una doctrina que defendía la estricta
separación entre las funciones de “creación” y “aplicación” del Derecho, asignando la
primera a los órganos legisladores y la segunda a los jueces. Al mismo tiempo, con el fin de
garantizar a los ciudadanos una mayor seguridad jurídica, exigía de los jueces que se
limitasen a aplicar con “estricta fidelidad” el Derecho contenido en las leyes, absteniéndose
de cualquier tipo de actuación discrecional o arbitraria.

Creación jurídica o formulación La creación del derecho aparece como un fenómeno


complejo y dinámico que incorpora, desincorpora o renueva valores, principios, creencias,
aspiraciones, necesidades u otros criterios y normas jurídicas. La elaboración de normas
jurídicas corre a cargo tanto de la autoridad (a través de sus órganos legislativos, ejecutivos
o judiciales) como de los particulares ( a través de la costumbre jurídica o sus contratos
privados). Dichas normas jurídicas según sean sus fuentes, adquieren la forma de ley,
jurisprudencia, costumbre jurídica o normas jurídicas individualizadas. La formulación,
también conocida como “técnica legislativa”, consiste en la elaboración de leyes. Ahora
bien, las normas jurídicas están constituidas por dos elementos: el supuesto y la
disposición. El primero es la hipótesis que al realizarse da pie a las consecuencias
normativas señaladas por la disposición, por su parte, la disposición, indica los derechos y
las obligaciones emanadas de la producción del supuesto.

5.2. El derecho entendido como Jurisprudencia o interpretación y aplicación de las normas.

La Jurisprudencia es la correcta interpretación y alcance de los preceptos jurídicos que


emite un órgano jurisdiccional al resolver los asuntos que son puestos a su consideración,
resultando obligatoria a otros órganos jurisdiccionales de menor jerarquía Es una figura
procesal relativa al juicio de amparo y tiene como finalidad crear certidumbre jurídica para
que casos que son puestos a consideración de juzgadores sean resueltos en igual sentido y
así evitar criterios contradictorios.
La jurisprudencia puede ser formada a través de dos medios: por reiteración de tesis o por
contradicción de tesis. El primero de ellos consiste en que cinco sentencias sobre el mismo
tema sean resueltas en el mismo sentido de manera ininterrumpida. Adicionalmente, las
sentencias deberán ser resueltas con una votación idónea. En el caso de las Salas de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, la votación idónea para integrar jurisprudencia es
de cuatro votos a favor de un cinco en total. En el caso de que se trate de asuntos resueltos
por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la votación deberá ser de ocho
votos a favor, permitiendo tres votos en contra. La jurisprudencia emitida por Tribunales
Colegiados de Circuito sobre cuestiones de su competencia (cuestiones de legalidad,
procedimiento o constitucionalidad de leyes locales, entre otros) deberá ser por unanimidad
de los tres magistrados.

La jurisprudencia por contradicción de tesis tiene su inicio cuando se denuncian criterios


divergentes o contrarios por las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o por
Tribunales Colegiados de Circuito. La contradicción puede ser denunciada por los
Magistrados integrantes de los Tribunales Colegiados, los Ministros de las Salas o las
partes que intervinieron en el juicio que dio lugar a la contradicción.

La contradicción de tesis entre Tribunales Colegiados de Circuito puede ser resuelta por las
Salas o el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En cambio, la contradicción
de tesis entre Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación únicamente podrá ser
resuelta por el Pleno de ésta.

Para que exista contradicción de tesis, es necesario que tenga lugar entre órganos de igual
jerarquía, por lo que no puede tener lugar entre una Sala de la Suprema Corte y un Tribunal
Colegiado.

5.3. El silogismo judicial.

Como ya lo hablamos en temas anteriores el silogismo judicial es lograr una relación


coherente entre el aspecto formal y la norma; es decir adecuar unos hechos a la descripción
abstracta que hay en la norma por lo tanto este tipo de razonamiento servirá efectivamente
para garantizar la solidez en la argumentación que el abogado o cualquier operador del
derecho presente para sustentar su posición, sin perder de vista que lo que se evalúa es la
corrección de la conclusión a partir de la estructura lógica de sus premisas de base.

El Silogismo se compone de dos premisas y una conclusión derivada de aquéllas. Se dice


que la conclusión es válida si las premisas lo son, pero desde un punto de vista formal. No
importa aquí la corrección o verdad material de las premisas, sino simplemente que la
conclusión se derive de ellas.

5.3.1. Confluencia de los hechos y la norma jurídica.


Se denomina hecho jurídico en sentido amplio a un acontecimiento que tiene trascendencia
en el ámbito del derecho, es decir, se modifican ciertos estados jurídicos iniciales desde el
punto de vista legal.

Los hechos de la naturaleza que no tienen vinculación alguna con el derecho se conocen
como hechos simples.

Los hechos de la naturaleza, que sin embargo, tienen relación con el derecho, son los
llamados hechos jurídicos.

Los hechos del hombre también pueden estar absolutamente desvinculados con el derecho o
estar relacionados con él.

Los hechos del hombre que no tienen relación con el derecho, se llaman actos simples; y
los hechos del hombre que si tienen relación con el derecho y se llaman hechos jurídicos.

La diferencia entre un hecho jurídico y un acto jurídico, es que el hecho jurídico es


producido por la naturaleza y el acto jurídico por el hombre.

Una norma jurídica parte siempre de un presupuesto de hecho, para posteriormente regular
las consecuencias que ello tiene en el área del derecho. El presupuesto de hecho de la
norma es un hecho jurídico.

Es importante distinguir, dentro de los hechos jurídicos, los llamados actos jurídicos. Un
hecho jurídico no tiene por qué ser voluntario ni controlable por la persona, mientras que en
un acto jurídico, la voluntad de la persona es esencial. Por lo tanto, todos los actos jurídicos
son hechos jurídicos, pero no todos los hechos jurídicos son actos jurídicos.

Para que se dé el acto jurídico no basta con que haya un sujeto y un objeto con bastante
capacidad, se necesita algo que los ponga en relación, estableciendo un lazo o un vínculo
que los una, haciendo pasar la relación jurídica del estado de posibilidad al estado de
existencia. Este tercer elemento es un hecho, que por ser productor de efectos jurídicos se
denomina hecho jurídico, cuando tal hecho procede de la voluntad humana recibe el
nombre de acto jurídico.

Ejemplos de hechos jurídicos:

La muerte

La promulgación de una Ley

Una declaración de guerra

Una catástrofe natural

Ejemplos de hechos jurídicos que además son actos jurídicos:


La comisión de un delito

La firma de un contrato

El otorgamiento del consentimiento matrimonial

5.4. Hechos y pruebas.

La prueba, en Derecho, es la actividad necesaria que implica demostrar la verdad de un


hecho, su existencia o contenido según los medios establecidos por la ley.

La prueba recae sobre quien alega algo, ya que el principio establece que quien alega debe
probar. El que afirma algo debe acreditar lo que afirma mediante un hecho positivo, si se
trata de un hecho negativo el que afirma deberá acreditarlo mediante un hecho positivo

5.5. Los hechos en el derecho.

El concepto de hecho, término derivado del latín factus, permite describir a aquello que
ocurre, las acciones, la obra o la cuestión a la cual se hace referencia. Por dar algunos
ejemplos de uso: “Ocho personas fueron detenidas a raíz del hecho delictivo en el banco”,
“Eso no me importa, el hecho es que estás mintiendo otra vez”, “Hubo un hecho que
cambió la vida del famoso deportista”, “No se trató de un hecho tan importante”.

Cabe resaltar que hecho también se refiere a lo que está maduro, concluido, formado,
acabado o constituido: “Con una indemnización de ese calibre, ya estoy hecho”, “En esta
ciudad hay muchas personas mal hechas”, “Tengo el orgullo de afirmar que mi padre es un
hombre bien hecho, pese a lo que digan ciertos rumores maliciosos”.

La noción permite, por otra parte, realizar comparaciones motivadas por similitudes o
semejanzas: “¡Estás hecho un tigre!”, “No sabes cómo se puso mi novio cuando me
descubrió: estaba hecho una fiera”, “Con la ropa sucia y ese pelo, estás hecho un linyera”.

Asimismo, un hecho científico es, de acuerdo al empirismo lógico, una observación que
puede ser verificada y considerada como objetiva. Estos hechos, por lo tanto, pueden
identificarse con las observaciones. Un hecho periodístico, por otra parte, es una situación
que, por sus características, posee relevancia social y merece ser difundida en un medio de
comunicación masivo.

Un hecho jurídico, en cambio, es un acontecimiento trascendente en el ámbito del derecho.


Toda norma de tipo jurídico nace tras presuponer un determinado hecho a fin de regular los
efectos que éste posee en el campo del derecho. Este presupuesto que impulsa a las normas
jurídicas constituye, por lo tanto, el hecho jurídico.
5.6. La prueba jurídica.

Como lo observamos en el tema anterior la prueba dentro del derecho tiene como función,
la obligación de probar, dependiendo del hecho realizado por las partes en un proceso,
sobre los que funda su defensa.

Cada una de las pruebas deben tienen un objeto tomando en cuenta los siguientes rubros:

1.- El objeto de la prueba: Que son los hechos sobre los que versa la prueba.

2.- La carga de la prueba: Es la atribución impuesta por la ley para que cada una de las
partes proponga y proporcione los medios de prueba que confirmen sus propias
afirmaciones de hecho.

3.- El procedimiento probatorio, o sea la secuencia de actos desplegados por las partes, los
terceros y el juzgador para lograr el cercioramiento judicial.

4.- los medios de prueba, que son los instrumentos- objetos o cosas y las conductas
humanas- con las cuales se trata de lograr dicho cercioramiento.

5.- Los sistemas consignados en la legislación para que los juzgadores aprecie o determinen
el valor de las pruebas practicadas (sistema de valoración de la prueba).

5.6.1. Axiológica, lógica y la argumentación.

La axiología (del griego άξιος 'valioso' y λόγος 'tratado'), o filosofía de los valores, es la
rama de la filosofía que estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos.

Desde el punto de vista ético, la axiología es una de las dos principales fundamentaciones
de la ética junto con la deontología.

De acuerdo con la concepción tradicional, los valores pueden ser objetivos o subjetivos.
Ejemplos de valores objetivos incluyen el bien, la verdad o la belleza, siendo finalidades
ellos mismos. Se consideran valores subjetivos, en cambio, cuando estos representan un
medio para llegar a un fin (en la mayoría de los casos caracterizados por un deseo
personal). Además, los valores pueden ser fijos (permanentes) o dinámicos (cambiantes).
Los valores también pueden diferenciarse a base de su grado de importancia y pueden ser
conceptualizados en términos de una jerarquía, en cuyo caso algunos poseerán una posición
más alta que otros.

La lógica como ya lo estudiamos en temas anteriores es una ciencia formal que estudia los
principios de la demostración e inferencia válida. La palabra deriva del griego antiguo
λογική (logike), que significa «dotado de razón, intelectual, dialéctico, argumentativo», que
a su vez viene de λόγος (logos), «palabra, pensamiento, idea, argumento, razón o
principio».
Así como el objeto de estudio tradicional de la química es la materia, y el de la biología la
vida, el de la lógica es la inferencia. La inferencia es el proceso por el cual se derivan
conclusiones a partir de premisas. La lógica investiga los principios por los cuales algunas
inferencias son aceptables, y otras no. Cuando una inferencia es aceptable, lo es por su
estructura lógica, y no por el contenido específico del argumento o el lenguaje utilizado.
Por esta razón la lógica se considera una ciencia formal, como la matemática, en vez de una
ciencia empírica.

La argumentación es un tipo de exposición que tiene como finalidad defender con razones o
argumentos una tesis, es decir, una idea que se quiere probar.

5.7. Las críticas del silogismo judicial.

Actuales direcciones del pensamiento jurídico han llevado a negar el carácter silogístico de
la decisión judicial, derivadas de las consecuencias que la apelación al silogismo parecía
necesariamente implicar, se evidencia que se ocultan los momentos en que se efectúan
elecciones interpretativas, la enunciación de los juicios de valor y las apreciaciones
subjetivas del juez.

Otra fragilidad que se detecta es advertir que la lógica formal a la que se apela como
esquema de la decisión judicial y el silogismo teórico en particular, tratan con
proposiciones, es decir con enunciados susceptibles de verdad o falsedad. Al respecto hay
que precisar lo siguiente, si se sigue con la senda emprendida por Aristóteles se considera
que el concepto de lo lógico tiene dos notas fundamentales:

1.- Consiste en un enlace necesario, esto es en el sentido que no puede ser de otra manera,
de que se impone inevitablemente a la mente del sujeto que considera las proposiciones
enlazadas. Es hipotético porque consiste en un enlace de verdades, de manera que si unas
proposiciones llamadas premisas que naturalmente no tienen por qué ser silogísticas, son
verdaderas, otras proposiciones llamadas conclusiones o consecuencias, deberán también
serlo. Y es derivativo, porque la verdad de las consecuencias se deriva, de la verdad de las
premisas y proviene de dicha verdad.

2.- La necesidad del enlace no depende del contenido de las proposiciones, sino
exclusivamente de la relación entre sus partes constitutivas, de manera moderna los
filósofos enuncian esta nota esencial de la lógica como la independencia del valor de la
deducción frente al significado o sentido de las proposiciones enlazadas en la estructura
deductiva. Si determinadas proposiciones tienen determinadas partes constitutivas, estarán
enlazadas deductivamente. De otro modo no existirá entre ellas ninguna relación lógica.
UNIDAD VI: LA INTERPRETACIÓN JURÍDICA

OBJETIVO DE LA UNIDAD: Explicar los criterios, teorías, normas y razonamientos que


se deben tener en cuenta a la hora de interpretar una acción o norma jurídica.

TEMA

6. LA INTERPRETACIÓN JURÍDICA

6.1. Norma y la interpretación jurídica.

La interpretación jurídica (o del Derecho) es una actividad que consiste en establecer el


significado o alcance de las normas jurídicas y de los demás estándares que es posible
encontrar en todo ordenamiento jurídico y que no son normas, como por ejemplo, los
principios. En consecuencia, hablar de interpretación del derecho es igual a referirse a una
actividad que comprende a todas las normas jurídicas, y no únicamente a las normas legales
que produce el órgano legislativo. De ahí que la interpretación de la ley sea una especie de
interpretación jurídica.

6.2. Los cánones de la interpretación jurídica.

De partida, la interpretación de un orden jurídico puede asumir una de estas dos


modalidades: puede ser auténtica o no auténtica. La interpretación es una actividad que
tiene lugar cuando el lenguaje en que se expresa el derecho (Constitución, ley, reglamento,
decreto, etc.) es interpretado por los órganos encargados de su creación a fin de crear los
materiales jurídicos que los completen. Esto es lo que se conoce como interpretación
auténtica. En otras palabras, en esta clase de interpretación el mismo órgano que se encarga
de crear la norma jurídica va a determinar su alcance o sentido. La interpretación auténtica
se realiza sobre una "norma genérica". En el caso de aplicación del Derecho, el órgano que
aplica la norma al caso concreto también realiza una interpretación, caso de una decisión
administrativa tratándose de una autoridad o una sentencia en el caso de un tribunal.

En contraste, la interpretación no auténtica es aquella realizada por personas u órganos que


no tienen la posibilidad de aplicar el Derecho que interpreta. Aquí, nuevamente es posible
hacer una distinción entre la interpretación que llevan a cabo los juristas, a quienes
corresponde solamente identificar y describir el Derecho con fines de conocimiento o
difusión (doctrina); y la que realizan los propios sujetos normativos, que pueden establecer
el significado de las normas jurídicas que regulan su comportamiento.

6.3. Los criterios de interpretación según el derecho mexicano.

Métodos o elementos de interpretación de la ley son los medios de que dispone el intérprete
para establecer el o los posibles sentidos y alcances de la ley interpretada. Estos medios son
comúnmente aceptados por la doctrina y en ocasiones consagrados expresamente por los
propios ordenamientos jurídicos. Estos elementos son el elemento gramatical, el histórico,
el lógico, el sistemático y el teleológico.

1. El elemento gramatical o elemento literal es aquel que permite establecer el o los


sentidos y alcances de la ley haciendo uso del tenor de las propias palabras de la ley, es
decir, al significado de los términos y frases de que se valió el legislador para expresar y
comunicar su pensamiento. Este método interpretativo parte del supuesto que la voluntad e
intención del legislador está impregnada en la ley; y como la ley está escriturada, entonces
la mejor manera de descifrar la verdadera intención legislativa es a través de las palabras de
que hace éste.

2. El elemento histórico permite interpretar el derecho legislado aludiendo para ello a la


historia del texto legal que se trata de interpretar. Esta historia se ve reflejada en cada una
de las historias o etapas del proceso de formación de la ley.

3. El elemento sociológico es el que debe atenderse al interpretar las normas, a la "realidad


social del tiempo en que han de ser aplicadas". Si una norma nacida en un contexto
histórico determinado se debe aplicar en un tiempo diferente, puede producir un resultado
indeseable si el cambio de las circunstancias es lo suficientemente sensible. No basta con
saber por qué y para qué se dictó la norma en concreto, sino también si las nuevas
circunstancias reinantes consienten o no que permanezca invariado el sentido original.

4. El elemento sistemático permite interpretar la ley atendiendo a las conexiones de la


misma con la totalidad del ordenamiento jurídico del cual forma parte, incluidos los
principios generales del derecho. Se trata de considerar la norma jurídica, no como un
enunciado aislado, sino como una parte de un conjunto más amplio que le proporciona
sentido, fundamento y coherencia.

5. El elemento teleológico, por último, es aquel que permite establecer el sentido o alcance
de un precepto legal atendiendo al fin de esta, es decir, a los determinados objetivos que se
buscó conseguir mediante su establecimiento.

6.4. Las teorías de la interpretación jurídica.

Tres diversas teorías (o, más bien, familias de teorías) de la interpretación se confrontan en
la literatura jurídica moderna: una teoría "cognitiva" (o formalística), una teoría "escéptica"
y una teoría intermedia entre las dos precedentes.

En este contexto, el vocablo "teoría" se refiere a un discurso en torno a lo que la


interpretación es: otra cosa son las doctrinas sobre lo que la interpretación debe ser (o sea,
sobre los métodos que intérpretes deben adoptar, a los objetivos que deben perseguir y
demás).

1. Teoría Cognitiva de la interpretación


La teoría cognitiva – o, más comúnmente, formalista – de la interpretación sostiene que la
interpretación es una actividad de tipo cognoscitivo: interpretar es verificar
(empíricamente) el significado objetivo de los textos normativos o la intención subjetiva de
sus autores. Esto equivale a decir que los enunciados de los intérpretes son enunciados del
discurso descriptivo; es decir, enunciados de los cuales puede comprobarse la veracidad o
falsedad.

Este modo de ver se funda sobre asunciones falaces. O sobre la creencia de que las palabras
incorporan un significado "propio", intrínseco, dependiente no del uso de las palabras
mismas, sino de la relación "natural" entre la palabra y realidad. O sobre la creencia de que
las autoridades normativas tienen una "voluntad" unívoca y reconocible como los
individuos. Se entiende que el objetivo de la interpretación es simplemente "descubrir" este
significado objetivo o esta voluntad subjetiva, anteriores. Está claro también, que todo texto
normativo admite una, y solo una, interpretación verdadera.

Usualmente esta teoría se acompaña de la opinión de que todo sistema jurídico es


necesariamente completo (sin lagunas) y coherentes (sin contradicciones), de modo de que
la controversia cae siempre sobre el dominio de una, y solo una, norma pre-constituida.

Del carácter cognoscitivo de la interpretación y de la necesaria plenitud y coherencia del


derecho se sigue que no hay espacio alguno para la discrecionalidad judicial: las decisiones
de los jueces están determinadas exclusivamente por normas anteriores.

2. Teoría escéptica de la interpretación

La teoría escéptica de la interpretación sostiene que la interpretación es una actividad no de


conocimiento, sino de valoración y de decisión. Esta teoría se funda sobre la opinión de que
no existe algo así como el significado propio de las palabras, ya que toda palabra puede
tener el significado que le ha incorporado el emitente, o el que le incorpora el que la usa, y
la coincidencia entre uno y otro no está garantizada.

Según esta teoría, todo texto puede ser entendido en una pluralidad de modos diversos, y
las diversas interpretaciones dependen de las distintas posturas valorativas de los
intérpretes.

Entonces se dice que los enunciados interpretativos (el texto T significa S) no son ni
verdaderos ni falsos. Tales enunciados tienen la misma estructura profunda de las
definiciones que no describen el uso efectivo de un cierto término o de una determinada
expresión, sino que desean conferir a ese término o a esa expresión un significado con
preferencia sobre otro. Que las estipulaciones no son ni verdaderas ni falsas es algo que está
fuera de discusión.

Se entiende, desde este punto de vista, las normas no preexisten a la interpretación, sino que
son su resultado.
La teoría escéptica es sostenida, en la literatura contemporánea, especialmente por las
corrientes del llamado "realismo jurídico" (americano, escandinavo, italiano).

3. Una teoría intermedia

La tercera teoría de la interpretación, intermedia entre las precedentes (si se quiere: una
tentativa de conciliación entre las precedentes), sostiene que la interpretación es a veces una
actividad de conocimiento, y a veces, una actividad de decisión discrecional.

Esta teoría subraya la irreducible "textura abierta" de casi todos los textos normativos, que
son habitualmente formulados en lenguaje natural por medio de términos clasificatorios
generales. En el seno del significado de todo texto normativo puede distinguirse un "núcleo
esencial" luminoso y, en torno suyo, una indefinida "zona de penumbra".

De ahí se sigue que, para toda norma, existen casos "fáciles", que seguramente recaen en su
campo de aplicación, como también casos marginales, "difíciles", respecto a los cuales la
aplicabilidad de la norma es controvertida, ya que esos casos se sitúan en la "zona de
penumbra". De igual forma, los jueces no ejercen discrecionalidad alguna cuando aplican
una norma a los casos claros; ejercen discrecionalidad solo cuando aplican una norma en
los casos difíciles, ya que en esos supuestos la decisión de la controversia requiere de una
elección entre al menos dos soluciones alternativas.

Es falso que las decisiones de los jueces sean siempre controladas por normas
preconstituidas, sin márgenes de discrecionalidad (como quisiera la teoría cognitiva); pero
es igualmente falso que los jueces decidan discrecionalmente siempre y de cualquier modo
(como quisiera la teoría escéptica).

Según esta teoría, puede distinguirse entre "descubrir" el significado de un texto normativo
y "asignar" significado a un texto normativo. El intérprete decide el significado de un texto
(asigna el significado) cuando se resuelve un caso dudoso. Por el contrario, el intérprete se
limita a describir (o descubrir) el significado de un texto siempre que resuelve un caso
claro. Por tanto, se puede notar dos tipos de enunciados interpretativos, según el significado
que de vez en cuando se le atribuya a un cierto texto normativo.

6.5. El razonamiento en la interpretación jurídica.

El razonamiento jurídico, es una estructura de pensamiento que no solo incluye elementos


de la lógica formal, sino también de la lógica dialéctica, lo que nos permite vislumbrar la
necesidad de un análisis desde la Filosofía del Derecho como de la Teoría General del
Derecho. Este tipo de razonamiento pretende alcanzar cierto grado de verosimilitud, al
fundarse en argumentos retóricos que lo constituyen y estructuran. El proceso
argumentativo es encuentra íntimamente relacionado con la interpretación normativa,
porque se necesita comprender acabadamente el derecho, para luego encontrar criterios que
fundamenten el razonamiento jurídico. Sobre la interpretación que realicen los tribunales
inferiores por medio de sus resoluciones, es posible realizar el control de logicidad, con la
finalidad de otorgarle el máximo grado de corrección a este tipo de razonamiento.

6.6. Repertorio de los principales argumentos de la interpretación de las normas jurídicas.

El Derecho regula la vida en sociedad aplicándose a los hechos producidos o derivados de


las relaciones ínter subjetivas con trascendencia jurídica. Esta regulación se realiza a través
de la aplicación del conjunto de normas jurídicas que constituyen el derecho objetivo y
positivo.

Las Normas Jurídicas en las que el Derecho vigente se encuentra plasmado se expresan
mediante el lenguaje, pero éste, al prescribir una norma, puede ser oscuro y/o dudoso,
puede tener un trasfondo doctrinario y/o un sentido técnico, etc., en fin, puede a primera
impresión expresar no precisamente la voluntad del legislador; de repente no con exactitud
y probablemente hasta ni siquiera cercanamente puede no contener la intención que éste
tuvo para sancionar la norma, o puede incluso ser reproducción cercana o fiel de una norma
extranjera, en cuyo caso es posible que ni el legislador supiera el sentido exacto y cabal de
la norma que habría puesto en vigencia. Los hechos, a su vez, pueden ser tan variados y
diversos que no se dejan prever total e inequívocamente por las normas jurídicas.

Es sabido que todos los argumentos de interpretación jurídica no son analógicos. En


algunos de esos argumentos encontraremos la analogía en mayor o menor grado.

Cuando la interpretación jurídica se basa en el texto legal, la analogía tiene un papel


secundario, y algunas veces ningún papel.

Antes de ver cada uno de estos tipos de argumentos, es necesario decir que cuando la Ley
es clara, no requiere interpretación, según la máxima: “Lo que es claro no se interpreta” (in
claris non fit interpretatio).

UNIDAD VII: LA APLICACIÓN DEL DERECHO

OBJETIVO DE LA UNIDAD: Analizar los ejes principales en que versa la aplicación del
Derecho, como la libertad, la legitimidad, la autoridad entre otros.

TEMA

7. LA APLICACIÓN DEL DERECHO

La aplicación del derecho.

El derecho no existe para ser objeto de reflexiones y elaboraciones académicas, sino para
ser aplicado. La aplicación es el centro de gravedad de todo sistema jurídico y su piedra de
toque. El derecho se aplica cuando las relaciones humanas en una comunidad se ajuntan a
los preceptos establecidos en las normas jurídicas. Pero como ya se ha dicho un sistema
jurídico es un “proyecto” para regular y organizar la vida social y ese proyecto no alcanza
nunca una plena realización. El grado de aplicación de un derecho, o como suele decir, su
vigencia social, es muy variable.

Si un sistema jurídico en su conjunto, y prescindiendo de lo que pueda ocurrir con algunas


normas particulares, no alcanza ese grado razonable de eficacia no puede considerarse
como verdadero derecho positivo.

Aquí las construcciones lógicas de los juristas se han de rendir a la evidencia de los hechos.
Lo contrario significaría mantener un fantasma de legalidad sin ninguna consecuencia
práctica y envolverse además en un laberinto de dificultades de todo tipo.

Que todo sistema jurídico, para ser considerado existente, ha de tener un grado apreciable
de aplicación en su conjunto, es un hecho que reconocen incluso los más fervorosos
partidarios de que toda alusión a la realidad social debe ser excluida en el estudio del
derecho.

El derecho se aplica cuando los ciudadanos ajustan su conducta a las normas que aquel
establece. Así la mayoría de los individuaos, no matan, no roban, no causan daño a otro, es
decir, cumplen con las ordenes y prohibiciones que componen una parte del ordenamiento
jurídico. Una parte considerable aunque de difícil valoración, de esas violaciones y de esos
conflictos no llegan a salir a la superficie, porque quedan ignorados o por que las partes
prefieren acudir al arreglo amistoso, al margen de la intervención oficial.

7.1. El ejercicio del poder judicial.

El poder judicial es un poder del Estado encargado de administrar la justicia en la sociedad,


mediante la aplicación de las normas jurídicas en la resolución de conflictos. Por "Poder",
en el sentido de poder público, se entiende a la organización, institución o conjunto de
órganos del Estado, que en el caso del Poder Judicial son los órganos judiciales o
jurisdiccionales: juzgados y tribunales, que ejercen la potestad jurisdiccional, que suele
gozar de imparcialidad y autonomía.

7.1.1. La aplicación de las normas legales y las reglas de la lógica.

Las normas legales son reglas u ordenamientos que regulan el comportamiento humano,
dictadas por una autoridad competente de acuerdo a un criterio de valor y cuyo
incumplimiento trae aparejado una sanción. Generalmente, impone deberes y confiere
derechos.

Se diferencia de otras normas de conducta en su carácter heterónomo (impuesto por otro),


bilateral (frente al sujeto obligado a cumplir la norma, existe otro facultado para exigir su
cumplimiento), coercible (exigible por medio de sanciones tangibles) y externo (importa el
cumplimiento de la norma; no el estar convencido de la misma).
La lógica nace como una serie de métodos y reglas para poder distinguir dentro de la
filosofía los razonamientos correctos de los incorrectos.

Dentro de esa clasificación elemental, las reglas lógicas que constituyen las verdades
primeras, “evidentes” por sí mismas, a partir de las cuales se construye todo razonamiento
correcto, son cuatro:

1.- Regla de identidad: Decir que una cosa es idéntica a sí misma significa que una cosa es
una cosa. Podemos decir que una cosa cambia constantemente, sin embargo, sigue siendo
ese mismo objeto, pues si no fuese así, no podríamos decir que ese objeto ha cambiado.

Todas las cosas, por mucho que éstas cambien, tienen algo que las identifica, un sustrato
lógico que nos permite identificarlas en la totalidad de sus diversas situaciones. La
identidad es una ley de nuestro pensamiento, ya que éste reclama buscar la identidad de las
cosas.

2.- Regla de no contradicción: Este principio se enuncia diciendo: "es imposible que algo
sea y no sea al mismo tiempo y en el mismo sentido"

Por ejemplo, no es posible que un objeto sea un libro y no sea, a la vez, un libro. Es posible
pensar que el objeto pueda ser algo ahora y no ser ese algo después, pero no al mismo
tiempo. Así, lo que antes fue un libro puede ser ahora basura o cenizas. Yo puedo estar aquí
ahora y no estar después, pero no al mismo tiempo.

3.- Regla del tercer excluido: Esta regla declara que todo tiene que ser o no ser.

Si decimos, por ejemplo, que "el perro es un mamífero" y que "el perro no es mamífero",
no podemos rechazar estas dos proposiciones como falsas, pues no hay una tercera
posibilidad.

En la regla de tercero excluido es preciso reconocer que una alternativa es falsa y otra
verdadera y que no cabría una tercera posibilidad.

4.- Regla de la razón suficiente: El principio de razón suficiente nos dice que "todo objeto
debe tener una razón suficiente que lo explique". Lo que es, es por alguna razón, "nada
existe sin una causa o razón determinante".

El principio de razón suficiente nos da respuesta a una exigencia natural de nuestra razón,
según la cual nada puede ser nada más "porque sí", pues todo obedece a una razón.

7.2. El uso de los recursos retóricos en las decisiones judiciales.

Recapitulando, los componentes básicos de la Teoría de la Argumentación son tres: el


orador, el auditorio y el discurso. Todos ellos se definen y funcionan en atención al fin que
persiguen: la persuasión. Entre el orador y el auditorio se entabla una recíproca influencia,
si bien es siempre el orador quien lleva adelante el proceso argumentativo.

Por tanto, previa a la argumentación debe existir una comunidad de personas y, en la


misma, el contacto de los espíritus, esto es, una comunicación. El orador se adaptará a la
circunstancia del momento, que es lo mismo que decir que se adaptará al auditorio al que se
enfrenta. Por eso, será el auditorio el que determinará la calidad del discurso, ya que el
objetivo del orador será lograr la adhesión del auditorio, es decir, no tanto aquello que el
orador considera como verdadero y probado, sino la opinión del auditorio.

El derecho se desarrolla sobre el equilibrio de una doble exigencia: por una parte, de orden
sistemático, esto es, la elaboración de un orden jurídico coherente; y por otra, de orden
pragmático, que es la búsqueda de soluciones aceptables por el medio, «porque son
conformes con lo que le parece justo y razonable». Es decir, la lógica judicial descansa
mucho más sobre la idea de adhesión que sobre la idea de la verdad. El abogado de cada
parte en litigio pretende conseguir para sí la adhesión del juez, y para ello no parte de unas
verdades o axiomas a partir de los cuales pretende demostrar otras verdades o teoremas,
sino de unos acuerdos previos, es decir, de los hechos probados -al menos, no discutidos- y,
luego, de unas presunciones, que darán lugar a unos valores, dentro de unas determinadas
jerarquías de valores, y unos lugares comunes reconocidos en una sociedad dada. En último
lugar re recurrirá a la existencia de reglas de derecho y a la interpretación de las mismas, a
partir de los textos legales y de la jurisprudencia. El juez comparará las soluciones
presentadas -no coincidentes, ya que en caso contrario no hay lugar al litigio- y las
objeciones aducidas, a partir de las cuales tomará la decisión que estime más equitativa y, a
la vez, más conforme con el derecho en vigor.

7.3. Libertad y arbitrariedad en las decisiones judiciales.

Los jueces poseen potestad decisoria, que los faculta para resolver la cuestión sometida a su
conocimiento, no solamente para ponerle punto final, sino para tomar decisiones durante el
curso del proceso en vistas a ese resultado definitivo.

La sentencia es sin dudas la decisión judicial por excelencia, pues resuelve las cuestiones
objeto del litigio ya sea condenando o absolviendo al demandado en los procesos penales, o
reconociendo o desconociendo lo pretendido por el demandante en los civiles. En los casos
de sentencia de primera instancia, apelables, esta sentencia no pone fin definitivamente al
proceso, sino que será revisada, y una vez que se agoten las instancias de apelación recién
pasará en autoridad de cosa juzgada.

7.4. El ejercicio del poder judicial y su manifestación en:

7.4.1. El deber de resolver los casos, el deber de motivar los fallos y el deber de aplicar el
derecho.
Sentencia, del latín sententia, es una impresión u opinión que una persona defiende o
apoya. El término es utilizado para hacer referencia al fallo dictado por un tribunal o un
juez y a la declaración que deriva de un proceso judicial. En este sentido, una sentencia es
una resolución de carácter jurídico que permite dar por finalizado una contienda.

La sentencia judicial, por lo tanto, le da la razón o admite el derecho de alguna de las partes
en litigio. En el marco del derecho penal, este fallo determina el castigo o la absolución de
la persona bajo acusación. Esto quiere decir que, si la sentencia es una condena, estipula la
pena que le corresponde de acuerdo al delito en cuestión.

La sentencia consta de una sección expositiva (donde se mencionan las partes que
intervienen, sus abogados, los antecedentes, etc.), una considerativa (que menciona los
fundamentos de derecho y también de hecho) y una resolutiva (la propia decisión del juez o
tribunal).

Existen diversas clasificaciones de las sentencias. Una sentencia absolutoria es aquella que
otorga la razón al acusado o demandado. La sentencia condenatoria, en cambio, acepta lo
pretendido por el acusador o demandante.

La sentencia puede ser firme (no acepta que se interponga un recurso), recurrible (es
posible la interposición de recursos) o inhibitoria (no soluciona el litigio por problemas con
los requisitos del proceso).

7.5. Justificación interna y externa de las decisiones judiciales.

La sentencia debe reunir los requisitos de tiempo, lugar y forma. Debe dictarse en un
periodo de tiempo apto para la realización de los actos del juez o tribunal. La fijación de
este plazo varía según el procedimiento de que se trate.

Respecto de la forma, las sentencias generalmente se componen de tres secciones:

Encabezamiento o parte expositiva: en el que se señala la fecha y ciudad en que se dicta, las
partes intervinientes, sus procuradores y abogados, sin que se puedan omitir sus nombres
sin afectar a la debida integridad y publicidad de las sentencias. Se hacen constar también
las peticiones o acciones y las excepciones o defensas presentadas por las partes, junto a los
presupuestos o antecedentes de hecho en que se fundan.

-Parte considerativa: en la que se expresan los fundamentos de hecho y de derecho, que


contienen los argumentos de las partes y los que utiliza el tribunal para resolver el objeto
del proceso, en relación con las normas que se consideran aplicables al caso.

-Parte resolutiva: en la que se contiene la decisión o fallo de condena o absolución del


demandado o acusado. Asimismo, suele incorporarse el nombre del juez que la ha
redactado y la firma de todos los que han concurrido a su acuerdo.
Por otro lado, las sentencias deben ser congruentes, es decir, deben resolver acerca de todas
las cuestiones que hayan sido objeto de debate en el proceso. El fallo no debe contener más,
ni algo distinto, de lo pedido por las partes. Cuando se trata de sentencias penales, la
congruencia significa que debe mediar una relación entre la sentencia y la acción penal
ejercitada. Por ejemplo, si una persona es acusada de homicidio, el juez no puede
condenarle por robo (para ello haría falta aplicar otro procedimiento), ya que está limitado
por los hechos alegados. Sin embargo, podría realizar una calificación jurídica diversa de la
hecha por las partes, por ejemplo, en el mismo caso, condenar por asesinato o parricidio y
no por homicidio.

Los elementos de la estructura de una sentencia son preámbulo, resultando, considerando y


puntos resolutivos. En las sentencias españolas su estructura es encabezamiento (nombre de
las partes y sus datos, identificación de procurador y abogado, objeto del juicio, fecha, lugar
y tribunal, jueces o magistrados, así como el ponente si es tribunal colegiado), antecedentes
de hecho (en párrafos separados y numerados, exponiéndose las peticiones de las partes, los
hechos en que las funden y las pruebas que se hubieran propuesto y practicado -hechos
probados-), fundamentos de derecho (en párrafos separados y numerados, donde se
apreciará el derecho que funda las pretensiones, con cita de las leyes o doctrina aplicables)
y, finalmente, el fallo (que es la parte dispositiva, donde se resuelve el pleito).

7.6. El control de las decisiones judiciales y la argumentación Jurídica.

En sentido general, toda sentencia puede ser susceptible de ejecución, por ello se entiende
por ejecución, la necesaria conformación de la realidad de la vida judicial a la voluntad de
la ley expresada en la sentencia, es decir el adecuarse de la realidad al contenido, al
dispositivo del fallo definitivamente firme “la sentencia es la expresión de la voluntad
concreta de la ley”.

En sentido estricto, se habla de ejecución con referencia a una categoría determinada de


sentencia y no en referencia a todas las sentencias. Esta categoría de sentencias es la
llamada sentencia de condena, la cual difiere de la sentencia declarativa y de la sentencia
constitutiva, debido a que la sola sentencia de condena no realiza plenamente la tutela
jurídica invocada; para la plena realización de la tutela jurídica se requiere, de una actividad
ulterior, jurídica y plenamente regulada, dirigida a procurar al actor victorioso, al titular del
derecho declarado en la sentencia, el bien jurídico que constituye el objeto de ese derecho
declarado en el fallo. Esta actividad es a la que se le da el nombre de ejecución; y en cuanto
a ésta implica o comporta una agresión a la esfera jurídica del obligado, recibe el nombre
de ejecución forzosa o forzada, dicho esto, definimos la ejecución como el conjunto de
actividades dirigidas en su fin al que vencedor consiga prácticamente por obra de los
órganos públicos, el bien garantizándole por la ley, según la declaración contenida en la
sentencia.
7.7. Autoridad y legitimidad de la autoridad judicial.

La autoridad judicial es la que se encarga de dirimir las controversias del orden judicial
entre los particulares ò un particular y el estado, a través de la aplicación e la ley al caso
concreto, el artículo 94 constitucional nos señala quien es la autoridad jurisdiccional” dice:
se deposita el ejercicio del poder judicial de la federación en una suprema corte de justicia,
en un tribunal electoral, en tribunales colegiados y unitarios de circuito y en juzgados de
distrito.

La administración, vigilancia y disciplina del poder judicial de la federación, con excepción


de la suprema corte de justicia de la nación, estarán a cargo del consejo de la judicatura
federal en los términos que, conforme a las bases que señala esta constitución, establezcan
las leyes.

La suprema corte de justicia de la nación se compondrá de once ministros y funcionara en


pleno o en salas.

El consejo de la judicatura federal determinara el número, división en circuitos,


competencia territorial y, en su caso, especialización por materia, de los tribunales
colegiados y unitarios de circuito y de los juzgados de distrito.

UNIDAD VIII: LÓGICA JURÍDICA Y PROCEDIMIENTO JUDICIAL

OBJETIVO DE LA UNIDAD: Aplicar los elementos de la lógica en el procedimiento


judicial al fin de tener coherencia en los argumentos utilizados.

TEMA

8. LÓGICA JURÍDICA Y PROCEDIMIENTO JUDICIAL

8.1. Las pretensiones de las partes y su defensa.

La pretensión es “la exigencia de la subordinación de un interés ajeno a un interés propio”.

La pretensión no tiene formas específicas de presentación, pues ella varía de acuerdo a su


contenido; puede distinguirse porque en ella se hace un enunciado en el que generalmente
se enuncian unos hechos al juez, referidos a un hecho o acto jurídico pero en relación con
otra persona.

Para dar sustento a la pretensión, se indican unas normas que pertenecen al ordenamiento
jurídico y que otorgan significado a esos hechos para asignarles consecuencias jurídicas.
Puede decirse, entonces, que lo que inicia y pretende impulsar un proceso parte de unas
afirmaciones de uno contra otro, ante el juez, y a una petición que surge de tales
aseveraciones y fundamentos de derecho; todo presentado ante un juez que sería la persona
llamada a establecer si le asiste o no la razón al peticionario (demandante).
8.2. Los medios en la defensa de las pretensiones.

Al inicio decíamos que la pretensión se apoyaba en razones de hecho y de derecho, pues


solo así se entendería el porqué de la necesidad del conocimiento de un juez para resolver
las solicitudes de las partes, con mayor razón si se trata de la pretensión, que como se ha
explicado, da origen al proceso.

Consisten en los fundamentos de hecho, entendidos como un conjunto de enunciados sobre


sucesos anteriores a la presentación de la demanda, que son relatados por el sujeto activo de
la pretensión. Es importante diferenciar entre los hechos, en sentido natural, y los juicios
sobre los hechos, pues el demandante podría en la demanda, no solo narrar hechos, sino
emitir juicios sobre tales hechos, lo que se traduciría en la necesidad de comprobación de
unos y otros, con las consiguientes consecuencias de orden probatorio, el cual se aseverara
con las pruebas que en su momento considere pertinente el abogado, con la única finalidad
de la defensa de las pretensiones.

8.3. Argumentos correctos e incorrectos.

Dentro de los fundamentos de las pretensiones se deben tomar en cuenta los argumentos
necesarios, para poder convencer al juez de lo que conforme a derecho nos corresponde
cabe destacar que hay que considerar lo siguiente:

Argumento es un enunciado formado por un conjunto de ideas que sustentan un punto de


vista o una posición ante un hecho o situación. Se utiliza para convencer a otros, es decir,
para tratar de que acepten un punto de vista o posición. Además está formado por dos o más
aseveraciones.

Los argumentos son frecuentes en el lenguaje jurídico, por ello es importante saber cómo
reconocerlos, analizarlos y evaluarlos, de ahí que encontremos el argumento lógico y el
argumento convincente que se explican a continuación:

Argumento lógico: es un enunciado formado por tres aseveraciones, dos de las cuales,
denominadas premisas, están vinculadas con la tercera, que hace las veces de conclusión,
por una relación de implicación. Los elementos de un argumento lógico son:

-Premisas: aseveraciones que implican otra aseveración.

-Conclusión: aseveración implicada por las premisas.

Argumento convincente: es un texto o enunciado formado por un grupo de aseveraciones,


una llamada clave y otras de sustento. La aseveración clave es una conclusión aceptable
que se origina como consecuencia del respaldo que le dan las aseveraciones restantes, que
conforman el argumento.

8.4. Los argumentos correctos y su fuerza probatoria.


El objeto de la prueba es todo aquello que puede ser probado, es decir sobre el cual puede o
debe recaer la prueba, esto lo constituye en general los hechos es decir todo aquello que
puede ser percibido por lo sentidos. Se dice también que por objeto de prueba debe
entenderse la materialidad o tema sobre el que recae la actividad probatoria.

El objeto de la prueba en el proceso son los hechos y no las simples afirmaciones, toda vez
que aquellos se constituyen en los supuestos de las normas jurídicas cuya aplicación se
discute en un determinado trámite, por lo que corría a cargo de los extremos litigiosos
buscar la comprobación de las pretensiones y las excepciones, es decir, la carga de la
prueba entendida como “una noción procesal que consiste en una regla de juicio, que le
indica a las partes la autorresponsabilidad que tiene para que los hechos que sirven de
sustento a las normas jurídicas cuya aplicación reclaman aparezcan demostrados y que,
además, le indica al juez cómo debe fallar cuando no aparezcan probados tales hechos

8.5. Los argumentos incorrectos y los sofismas.

Argumentación o silogismo mediante el que se intenta demostrar o defender una falsedad,


con la intención de convencer de ello. Muchas veces se equipara al sofisma y al
paralogismo, aunque en este último término la intención explícita de confundir no suele
estar tan presente. El sofisma suele elaborarse de acuerdo con las reglas de la
argumentación lógica, pero siempre lleva a una conclusión inaceptable porque es absurda o
porque se emplean de un modo intencionadamente erróneo las reglas de deducción. Los
sofismas se basan en un empleo incorrecto de las reglas de la deducción lógica (por
ejemplo, confundir lo relativo y lo absoluto, reunir varias cuestiones diferentes en una sola,
ignorar las consecuencias). Desde Aristóteles, que ya dedicó un análisis a las refutaciones
sofísticas, el estudio de los sofismas ha sido una constante a lo largo de la historia de la
lógica.

8.6. Sofismas más notorios.

Dentro de los sofismas más notorios encontramos:

Falacia ad hominem (Dirigido contra el hombre)

Razonamiento que, en vez de presentar razones adecuadas para rebatir una determinada
posición o conclusión, se ataca o desacredita la persona que la defiende.

Ejemplo:

"Los ecologistas dicen que consumimos demasiado energía; pero no hagas caso porque los
ecologistas siempre exageran"

Falacia ad baculum (Se apela al bastón)


Razonamiento en el que para establecer una conclusión o posición no se aportan razones
sino que se recorre a la amenaza, a la fuerza o al miedo. Es un argumento que permite
vencer, pero no convencer.

Ejemplo:

"No vengas a trabajar a la tienda con éste piercing; recuerda que quién paga, manda"

Falacia ad verecundiam (Se apela a la autoridad)

Razonamiento o discurso en lo que se defiende una conclusión u opinión no aportando


razones sino apelando a alguna autoridad, a la mayoría o a alguna costumbre.

Es preciso observar que en algunos casos puede ser legítimo recorrer a una autoridad
reconocida en el tema; pero no siempre es garantía.

Ejemplo:

"Según el alcalde, lo mejor para la salud de los ciudadanos es asfaltar todas las plazas de la
ciudad"

Falacia ad populum(Dirigido al pueblo provocando emociones)

Razonamiento o discurso en el que se omiten las razones adecuadas y se exponen razones


no vinculadas con la conclusión pero que se sabe serán aceptadas por el auditorio,
despertando sentimientos y emociones. Es una argumentación demagógica o seductora.

Ejemplo:

"Tenemos que prohibir que venga gente de fuera. ¿Qué harán nuestros hijos si los
extranjeros los roban el trabajo y el pan?"

8.7. Listado de los argumentos legales más frecuentes en la interpretación y en la aplicación


del derecho.

8.7.1. Sus textos y contextos.

Para una argumentación racional de las decisiones jurídicas resulta indispensable estudiar y
conocer las reglas existentes en la aplicación de los distintos tipos de argumentos. En ese
sentido y conocimiento de los denominados argumentos jurídicos especiales forma parte de
la búsqueda de esta racionalidad argumentativa. Los argumentos a contrario y a fortiori nos
demuestran la posibilidad real de contar con mecanismos adecuados para la
fundamentación y justificación de las decisiones jurídicas.

“A contrario”. Si bien el argumento a contrario se encuentra estrechamente relacionado


con la analogía, no tiene afinidad con la misma, más bien es, “como su propio nombre
indica, el recurso contrario aquélla” se trata de un argumento por el que se ha “dado un
enunciado normativo que predica una calificación normativa de un término perteneciente a
un enunciado destinado a un sujeto o a una clase de sujetos, se debe evitar extender el
significado de aquel término de tal modo que comprenda a sujetos o a clases de sujetos no
estricta y literalmente incluidos en el término calificado por el primer enunciado normativo.

Los argumentos “a fortiori” también tienen una relación y diferencias con el razonamiento
analógico. Para establecer estas convergencias y divergencias, veamos, ante todo, su
definición: Es el argumento dado en un enunciado normativo que predica una obligación u
otra cualificación normativa de un sujeto o de una clase de sujetos, debe concluir se que
valga (que sea válido, que exista) otro enunciado que predique la misma cualificación
normativa de otro sujeto o clase de sujetos que se encuentran en una situación tal que se
merecen, con mayor razón que el primer sujeto o clase de sujetos, la cualificación que el
enunciado otorga a los primeros.

8.8. Estados mentales respecto a la verdad.

La filosofía de la mente se ocupa de la naturaleza de los estados mentales, de sus efectos y


sus causas. La cuestión del comportamiento de los estados mentales y físicos ocupa aquí un
lugar central. Además de las cuestiones ontológicas acerca de la naturaleza de los estados
mentales, la filosofía de la mente estudia cuestiones epistemológicas en torno a la
cognoscibilidad de la mente.

8.8.1. La certeza, la duda, la opinión

La certeza es la plena posesión de la verdad correspondiente al conocimiento perfecto. La


conciencia de ella permite la afirmación, sin sombra de duda, con confianza plena en que
dicho conocimiento es verdadero y válido. Basada en la evidencia supone un conocimiento
comunicable y reconocible por cualquier otro entendimiento racional.

En el extremo inferior del conocimiento estaría la ignorancia absoluta o total. Estando en


ella no se puede afirmar nada y, por tanto, no existe problema respecto al grado de posesión
de la verdad.

Entre estos dos extremos en el grado del conocimiento situamos un conocimiento que no es
perfecto y no ofrece la suficiente confianza en su validez por lo que pueden darse dos
situaciones:

La duda. Se produce cuando la insuficiencia del conocimiento y confianza en la validez del


mismo es tal que no es posible afirmar. En la duda se da un grado de conocimiento
imperfecto y, consecuentemente, una desconfianza en la validez. La duda es fuente de
conocimiento cuando se reconoce la parte que corresponde a la ignorancia y se convierte en
motivación para el progreso del conocimiento mediante el estudio y la crítica.
La opinión. Cuando el grado de conocimiento genera suficiente confianza en su validez
como para poder afirmarlo como verdadero, pero no de forma perfecta. El que opina
afirma, sí, pero no con perfecta confianza en la verdad de la proposición con la que el
conocimiento se manifiesta. Teniendo lo que se afirma como verdadero se admite sin
embargo la posibilidad del error y de la posible verdad de la opinión contraria.

En la opinión, como afirmación débil, puesto que no hay evidencia plena, intervienen, por
otro lado, factores no estrictamente cognoscitivos como es la influencia del "querer" o el
"deseo", lo que solemos llamar voluntad, y factores culturales e ideológicos.

La distinción entre certeza y conocimiento es importante. Evita la confusión que se produce


cuando las afirmaciones ideológicas o de creencias pretenden establecerse como certezas de
conocimiento verdadero en el mismo plano y ámbitos cognoscitivos propios de la ciencia.
La certeza respecto a una verdad no basada en el conocimiento, (creencias basadas en la
tradición, en la religión, ideologías etc.), debe considerarse como pertenecientes a otra
esfera independiente del conocimiento y comprendida en un concepto diferente: la fe, la
confianza, la seguridad en el reconocimiento social, etc.

8.9. La verdad formal, material y la verdad jurídica

Una verdad lógica es una fórmula bien formada de un lenguaje formal que es verdadera
bajo todas las interpretaciones de los componentes (distintos de las constantes lógicas) de
ese lenguaje. En algunos contextos, las verdades lógicas se conocen como fórmulas
lógicamente válidas (que tienen validez lógica). Dos características generalmente aceptadas
de las verdades lógicas son que son formales y necesarias. Que sean formales implica que
cualquier instanciación de una verdad lógica es también una verdad lógica. Que sean
necesarias significa que es imposible que sean falsas, es decir que en todas las situaciones
contra fácticas, las verdades lógicas siguen siendo verdades lógicas.

La norma jurídica en principio pretende no solo un contenido ideal, sino además, que en su
aplicación jurisdiccional el juez pueda determinar quién tiene la razón en el litigio puesto a
su consideración, por lo que el juzgador debe conocer la verdad de los hechos que las partes
le presentan, ello en cualquier rama del derecho.

La norma jurídica representa los valores que la sociedad se encuentra interesada en


preservar y que demanda su cumplimiento, por lo que cualquier juzgador tratará de
encontrar cual es la verdad en un controvertido a efecto de determinar el cumplimiento o no
de las hipótesis normativas, ya se trate de una conducta esperada, hacer o no hacer, o una
serie de condicionamientos prohibitivos, pero las partes le aportan los elementos de juicio,
ya que constituye una carga procesal de las partes, son estás a quienes en principio
corresponde indicar las fuentes de prueba y proponer los medios para incorporarlas al
proceso, y así demostrar sus aseveraciones. Es esto lo que se conoce como carga probatoria;
en nuestro país es a las partes a las que les toca la obligación de probar, claro que existen
ocasiones en que los jueces, pueden velar por la verdad y aportar pruebas, pero son pocos
los casos en que ello se da y solamente por disposición de ley en materias distinta a la
penal, ya que en la última rama del derecho señalada la intervención del juez es mayor en el
proceso; pero en esencia, el rol del juzgador consiste en: examinar los hechos que las partes
aporten, decidir sobre su verdad, dirigir los debates y anunciar el resultado. La
demostración de la verdad de la imputación, es tarea exclusiva de la acusación, a quien
únicamente corresponde, no a los jueces.

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