Microondas en Teledetección Ambiental
Microondas en Teledetección Ambiental
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CICLO:
Índice de ilustraciones
Ilustración 1 Componentes de la teledetección ............................................................................. 7
Ilustración 2 Espectro electromagnético ..................................................................................... 9
Ilustración 3 Sub-Bandas de frecuencias del espectro de radiofrecuencia ................................ 12
Ilustración 4 Mapa de temperatura superficial del mar ............................................................... 15
Ilustración 5 Mapa de concentración media de clorofila ............................................................ 16
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Ilustración 6 Mapa de precipitación estimada de Diciembre ...................................................... 17
Ilustración 7 Mapa global de ozono atmosférico obtenido a partir ............................................. 18
Ilustración 8 Detección de vertidos de petróleo mediante imágenes de radar............................. 24
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I. INTRODUCCIÓN
En un mundo globalizado, los ciudadanos están informados, a diario, sobre la presencia
y los efectos de diversos fenómenos naturales tales como los terremotos, tsunamis,
erupciones volcánicas, incendios forestales o inundaciones, entre otros. Adicionalmente,
los medios de comunicación prestan, cada día, más atención a otros fenómenos
propiciados por los grupos humanos que generan, igualmente, impactos preocupantes
sobre el medio ambiente. Se informa acerca de las últimas investigaciones focalizadas
sobre las amenazas que preocupan, principalmente, a la humanidad como la fusión de las
masas de hielo y la constante reducción de su volumen y superficie en distintas zonas del
planeta como consecuencia del calentamiento global. Asimismo, el avance de la frontera
agrícola y la deforestación de las selvas ecuatoriales y tropicales, ocasionados por un
modelo insostenible de desarrollo, o las quemas de extensas masas forestales y de áreas
protegidas, debidas a negligencias humanas, son algunos ejemplos de las pérdidas
ambientales ocasionadas por el hombre. Lógicamente, estos acontecimientos generan
preocupación en la sociedad y, a la vez, contribuyen a modelar su conciencia ambiental,
de tal manera que aquélla movilice recursos humanos y económicos para luchar contra
estos eventos desde campos diversos como el político, jurídico e, incluso, desde el plano
de la solidaridad y la cooperación.
La teledetección es una herramienta que puede aplicarse en un gran número de trabajos,
dentro del ámbito de la ingeniería medioambiental. Por su concepción y capacidad
sinóptica e integradora, es muy adecuada para el seguimiento de procesos que varían de
forma continua en el territorio. En principio, cualquier fenómeno en el que se produzca
una variación de la respuesta espectral de la superficie terrestre, tanto en el espacio como
en el tiempo, es susceptible de ser estudiado por teledetección. Ahora bien, antes de
plantearse la utilización de la teledetección en una aplicación concreta, hay que analizar
si cumple al menos una de las dos condiciones siguientes:
El coste de su uso es inferior al de un estudio convencional.
Aporta información que no puede obtenerse por otros medios.
Una vez que se ha decidido utilizar la teledetección, hay que escoger los sensores y
plataformas de observación que más se adecúen a las necesidades del trabajo. Para ello
hay que fijarse en tres características que definen su idoneidad:
Resolución espacial (tamaño del píxel).
Resolución espectral (número de bandas).
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Resolución temporal
En la mayoría de las ocasiones, las limitaciones al posible uso de la teledetección no son
de tipo técnico sino económico. El elevado coste de adquisición de muchas de las
imágenes, así como la necesidad de invertir en equipos informáticos y en programas
específicos de tratamiento digital de imágenes tiene un efecto disuasorio para muchos
usuarios potenciales. Por lo general la teledetección es más competitiva cuanto mayor sea
el área de estudio y cuanto mayor sea la necesidad de actualización periódica de la
información espacial.
El coste de las imágenes depende del tipo de misión espacial. En algunos casos tienen un
carácter netamente comercial (Ikonos, Quick-Bird, Landsat, Spot...) Y el coste de las
imágenes suele ser alto, aunque variable según las áreas geográficas y sujeto a la
competencia entre distribuidores, por lo que tampoco es difícil encontrar ofertas (precios
especiales para imágenes de archivo, series temporales, suscripciones etc). En otros casos
(Envisat, Aster...) La misión tiene un carácter más experimental y dirigido a la comunidad
científica. En estos casos, el coste puede ser muy reducido cuando el trabajo se enmarca
en un proyecto de investigación, mientras que la adquisición de imágenes puede ser una
tarea complicada para un usuario no enmarcado en ese tipo de proyectos.
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II. OBJETIVOS
Objetivo general:
Objetivos específicos:
- Conocer la influencia que tienen los microondas para obtener datos
sobre el medio ambiente.
- Determinar la influencia de las microondas utilizadas por la ciencia.
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Ilustración 1 Componentes de la teledetección
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fotografía aérea o la observación directa a través de trabajos de campo. Entre las
principales ventajas, se resaltan las siguientes: visión global, observación de
información en renglones no visibles del espectro, observación a distintas escalas.
3.2. Electromagnetismo
Es la interacción entre cargas eléctricas, que se manifiesta por medio de campos
eléctricos y de campos magnéticos, relacionados entre sí.
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Ilustración 2 Espectro electromagnético
Las bandas de radio ocupan la región de longitudes de onda superiores a 10 cm. Esta
región se utiliza por sensores activos, tales como radares, altímetros, sondas y en
menor medida por radiómetros pasivos.
Las bandas de microondas cubren la región, siguiente a la citada, hasta una longitud
de onda de 1 mm. En esta región, la mayor parte de las interacciones están regidas
por rotaciones moleculares, particularmente en las longitudes de onda más cortas.
Esta región es la más utilizada por radiómetros/espectrómetros de microondas y
sistemas de radar. (Alvarado Lemus, J A et al 2005:113)
3.4. Generación de la radiación electromagnética.
La energía transportada por las ondas electromagnéticas se llama energía radiante, y
el proceso físico generador de energía radiante se llama radiación. La radiación
electromagnética se genera por la transformación de energía, inicialmente en otras
formas, tales como cinética, química, térmica, eléctrica, magnética o nuclear. Existe
una cierta variedad de mecanismos de transformación que producen ondas
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electromagnéticas en diferentes regiones del espectro. Un mecanismo es tanto más
organizado (tanto menos aleatorio) cuanto que genera radiación más coherente
(menor anchura de banda).
Las ondas de radio se generan por corrientes periódicas de cargas eléctricas
(osciladores) que producen un campo electromagnético variable, el cual constituye
una onda electromagnética cuya frecuencia está determinada por la frecuencia de
variación de la corriente eléctrica. En la región de las microondas, las ondas
electromagnéticas se generan utilizando tubos electrónicos, los cuales utilizan el
movimiento de electrones de alta velocidad, en estructuras especiales, para generar
el campo electromagnético variable. Las ondas de esta región también pueden
generarse utilizando los diferentes niveles energéticos que pueden poseer las
moléculas, tal es el caso de los masers (molecular amplification by stimulated
emission of radiation). Originariamente, los masers se basaban en la capacidad para
vibrar de la molécula de amoniaco (NH3), los tres átomos de hidrógeno se encuentran
en los vértices de un triángulo equilátero, en tanto que el átomo de nitrógeno se halla
sobre la recta perpendicular al triángulo anterior por su centro pero a un lado del
plano del triángulo, pues bien, el átomo de nitrógeno puede atravesar el plano
triangular para ocupar una posición equivalente en el lado opuesto, regresar luego al
primer lado y proseguir indefinidamente ese movimiento.
(Alvarado Lemus, J A et al 2005:115)
3.5. Las microondas
El término Radiofrecuencia o RF, se aplica a la porción del espectro electromagnético
en el que se pueden producir ondas electromagnéticas, una onda electromagnética
propaga simultáneamente campos eléctricos y magnéticos producidos por una carga
eléctrica en movimiento. El flujo saliente de energía de una fuente en forma de ondas
electromagnéticas se le denomina radiación electromagnética. La Radiofrecuencia se
localiza en el espectro de la radiación electromagnética menos energética, se define
como aquella en que las ondas electromagnéticas tienen una frecuencia entre 3 kHz
y 300 GHz.
Las ondas electromagnéticas son capaces de viajar a través del vacío, a diferencia de
las ondas mecánicas que necesitan un medio material para poder hacerlo. Esta
radiación electromagnética puede entenderse como el conjunto de ondas eléctricas y
magnéticas que conjuntamente se desplazan por el espacio generado por el
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movimiento de cargas eléctricas que puede tener lugar en un objeto metálico
conductor, como una antena.
No todas las ondas electromagnéticas tienen el mismo comportamiento en el medio
de propagación, la misma procedencia o la misma forma de interacción con la
materia. Por ello, el espectro electromagnético de radiofrecuencia se divide
convencionalmente en segmentos o bandas de frecuencia, las cuales se atribuyen para
diferentes servicios inalámbricos, la gestión y asignación del espectro esta en
competencia de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que asigna
bandas de frecuencia donde el servicio debe de operar.
(Martínez Vega, J et al 2010: 35)
Las microondas son la porción del espectro electromagnético que cubre el rango de
frecuencias entre 0.3 GHz y 30 GHz, que corresponde a la longitud de onda en vacío
(l = c/ f ) entre 100 cm. y 1 cm , que son señales con longitudes de onda del orden de
centímetros y por eso se denominan como ondas métricas, señales con longitudes de
onda del orden de milímetros se refieren a menudo como ondas milimétricas son las
que varían desde los 30GHz hasta los 300 GHz, estas señales por su comportamiento
similar a las microonda aún pueden considerarse dentro de la banda de las
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microondas , el espectro electromagnético y la ubicación de la banda de las
microondas.
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Pasivos: cuadripolos que actúan como filtros pasivos compuestos por
elementos no disipativos (inductores, resistencias y capacitores).
Filtro paso alto: Es el que permite el paso de frecuencias desde una frecuencia
de corte determinada hacia arriba, sin que exista un límite superior especificado.
Presentan ceros a bajas frecuencias y polos a altas frecuencias.
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3.7. Teledetección en el medio ambiente
3.9.1 Estudios globales y o continentales
Requieren el uso de satélites geoestacionarios o satélites de órbita polar que
cubran áreas extensas en cada imagen. La resolución espacial suele ser del orden
de 0,5 a 5 km, mientras que la resolución espectral es variable, según el tipo de
aplicación. Es en este tipo de estudios en los que la teledetección ha alcanzado
una auténtica operatividad, con productos elaborados a disposición de los
usuarios en “tiempo real” o “casi real”. Este es el caso de los satélites
meteorológicos y de algunas aplicaciones oceanográficas. Por el contrario, otras
aplicaciones siguen en el ámbito académico, en especial las relacionadas con el
estudio del cambio climático. (Martínez Vega, J et al 2010: 46)
3.9.2 En oceanografía
Como ocurre con las aplicaciones meteorológicas, en los estudios
oceanográficos la teledetección es hoy por hoy una herramienta plenamente
operativa. La información obtenida desde satélite es la única que ofrece una
visión global y continua, con una inmediatez y a un coste que los estudios
convencionales no pueden ofrecer. Los sensores utilizados principalmente en
este ámbito son:
Sensores específicos para el “color del océano” (Sea-Wifs, MODIS,
OCTS, MERIS)
Sensores térmicos (NOAA-AVHRR, AATSR, AMSR).
Radar (ERS-1/2, RADARSAT).
Altímetros (RA-2)
Las principales aplicaciones operativas son:
a) Estudio de corrientes y zonas de afloramiento: Para lo que se emplean
sensores térmicos, a partir de los cuales se elaboran mapas de
temperatura superficial del mar (Sea Surface Temperature, SST)
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Ilustración 4 Mapa de temperatura superficial del mar
b) Concentración de clorofila y producción primaria: Los pigmentos
fotosintéticos del fitoplancton alteran, cualitativa y cuantitativamente, la
respuesta espectral del medio acuático: La clorofila-a presenta dos
máximos de absorción a 440 nm (azul) y 665 (rojo), y una absorción
mínima en la región del verde. Los sensores que estudian el “color del
océano” poseen bandas centradas en estas regiones, a partir de las cuales
se desarrollan modelos matemáticos (de tipo analítico o empírico) que
permiten estimar la concentración superficial de este pigmento en el
océano. Los más sencillos están basados en el cociente entre la
reflectancia en el verde (550-560 nm) y el azul (440 nm).
La concentración de clorofila-a muestra una elevada correlación con la
biomasa del fitoplancton. A su vez, existen modelos que correlacionan
esa concentración con la producción primaria de los ecosistemas
marinos. En conclusión, la teledetección permite cartografiar de forma
continua la distribución espacial y la evolución temporal del fitoplancton
y estimar la producción primaria oceánica.
(Martínez Vega, J et al 2010: 49)
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Ilustración 5 Mapa de concentración media de clorofila
c) Estudios de oleaje y nivel del mar: La rugosidad del océano puede estudiarse
mediante sensores activos (radar). Estos sensores emiten un haz de radiación
electromagnética en diferentes bandas en la región de las microondas (de 0,1 cm
a 1 m de longitud de onda) y registran la fracción de la señal que es devuelta
(backscattering) en al menos un ángulo de observación. La intensidad de la señal
se correlaciona con la rugosidad de la superficie del mar y por tanto con el oleaje.
Las variaciones en el nivel del mar pueden estudiarse con una precisión
centimétrica utilizando altímetros radar, que son sensores activos que emiten
pulsos muy breves y calculan la distancia a la que se ha producido el eco en
función del tiempo transcurrido hasta su recepción. Diversos sistemas han estado
en órbita desde 1973 (a bordo del SkyLab), hasta la actualidad (TOPEX/Poseidón,
ERS-1 y –2, Envisat-RA-2, Jasón), permitiendo el estudio preciso de las
variaciones del geoide marino (y en los más recientes también del geoide
terrestre). En comparación con las aplicaciones meteorológicas, las aplicaciones
de la teledetección en oceanografía no requieren una resolución temporal tan
elevada. Los productos basados en medidas realizadas en el espectro visible
(“color del océano”) suelen ser composiciones medias de 15 a 30 días, aunque su
frecuencia depende de la persistencia de la nubosidad en el área de estudio. Las
aplicaciones del radar, menos afectadas por la nubosidad, permiten resoluciones
temporales más elevadas. El coste puede ser relativamente bajo si se utilizan
productos elaborados (mapas de clorofila, por ejemplo).
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3.9.3 Estudios Atmosféricos
El estudio de la atmósfera, al igual que ocurre con los océanos, es un ámbito en el
que la teledetección es hoy por hoy imprescindible. Sólo mediante teledetección
puede obtenerse información detallada de procesos que ocurren a escala planetaria y
cuya velocidad de cambio es muy rápida. Esto se consigue con dos tipos de satélites:
Satélites meteorológicos geoestacionarios (METEOSAT, GOES, MSG,
METOP).
Nuevas misiones de satélites ambientales multisensores (Terra y Aqua de la
NASA; Envisat-1 de la ESA).
Las principales aplicaciones operativas son:
d) Medida de la temperatura y estimación precipitaciones: La temperatura de
la superficie terrestre se determina a partir de la radiancia medida en la región
del infrarrojo térmico (8 -14 μm). En las áreas continentales, si se conoce su
emisividad, la temperatura de la superficie sirve para estimar la temperatura del
aire, permitiendo una extrapolación más precisa de los datos de estaciones
meteorológicas. En cuanto a las nubes, su temperatura y forma permite
clasificarlas. En el caso de las nubes de tipo convectivo (de desarrollo vertical),
la temperatura de la nube indica la altura que ha alcanzado en su “techo” y
muestra una buena correlación con la cantidad de agua precipitable. Esto permite
la elaboración de mapas de precipitación (figura 1), que ofrecen una mejor
estimación en las regiones intertropicales.
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e) Gases atmosféricos y aerosoles: Su concentración y espesor óptico se estima a
partir de la radiancia de bandas del infrarrojo, ubicadas en las regiones
espectrales de absorción de estos gases (vapor de agua, ozono, oxígeno...).
Además de su interés en meteorología, el estudio de los gases y aerosoles
atmosféricos tiene otras dos utilidades: Es de vital importancia para la correcta
estimación de los balances energéticos en la atmósfera, suministrando datos a
los modelos climáticos. Y además se utiliza en uno de los pasos básicos en
teledetección, conocido como corrección atmosférica. Para ello, los sensores
oceánicos (SeaWifs, MODIS, MERIS) incorporan bandas para la estimación de
la concentración de aerosoles y vapor de agua. Un ejemplo de sensor específico
para el estudio de constituyentes atmosféricos es el GOMOS (Global Ozone
Monitoring by Occultation of Stars), instalado en el satélite ENVISAT-1.
Conforme avanza el satélite en su órbita, el sensor va apuntando a estrellas
próximas al horizonte, y va midiendo la atenuación de la radiancia de la estrella
en varias bandas del visible e infrarrojo cercano, hasta que queda oculta por la
superficie terrestre. . (Martínez Vega, J et al 2010: 51)
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sensores. Tal es el caso de las misiones Terra y Aqua de la NASA, o el satélite
Envisat-1 de la Agencia Espacial Europea (ESA). Además de las aplicaciones
meteorológicas y oceanográficas ya indicadas, algunas aplicaciones de especial
relevancia en este ámbito son:
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Estudio de los efectos del incendio: La metodología es muy similar a la
utilizada en los inventarios agrícolas y forestales, ya que se basa en la clasificación
de las coberturas y usos de suelo de las imágenes. En este caso el enfoque
multitemporal es imprescindible, pues se analiza la cobertura vegetal antes y
después del incendio. Para detectar las superficies quemadas se aplican técnicas
de análisis de cambios. La estimación de superficies quemadas suele ser más
precisa que la obtenida por métodos convencionales, que consideran el perímetro
de la zona afectada pero no contabilizan las “islas” de superficie no quemada. No
obstante, la exactitud en la estimación de superficies dependerá de la relación
entre la resolución espacial del sensor utilizado y la extensión del incendio. Los
sensores más utilizados (Landsat, IRS, SPOT) tienen una resolución espacial de
10– 30 m. (Martínez Vega, J et al 2010: 52)
3.10.2 En Hidrología
La teledetección puede suministrar información de forma continua de todas de las
fases del ciclo hidrológico. Muchas de las capas de las variables y parámetros que
alimentan los modelos hidrológicos distribuidos pueden obtenerse por
teledetección. Una vez establecida la relación entre la medida radiométrica del
sensor remoto y la variable a modelizar (precipitación, temperatura,
evapotranspiración...), la estimación por satélite mejora sensiblemente la obtenida
por interpolación de medidas puntuales. Los principales ámbitos de aplicación de
la teledetección en hidrología son:
Estudio de usos de suelo: Realizado mediante técnicas de clasificación de
imágenes, normalmente de satélites de recursos naturales de resolución
espacial media (Landsat, SPOT...)
Estimación precipitaciones: Es una técnica semi-operativa, basada en el
uso de satélites meteorológicos. Para la precipitación de tipo convectivo se
obtienen buenos resultados con imágenes térmicas, analizando la
temperatura en el techo de las nubes y la velocidad de evolución de los
núcleos convectivos. En las precipitaciones de tipo advectivo (frontal) la
correlación entre la temperatura de las nubes y la precipitación es peor,
aunque se han desarrollado algunos modelos empíricos de buen resultado a
escala regional.
Humedad del suelo: En fase de investigación. La señal detectada por un
radar de microondas depende de la constante dieléctrica del medio. Como
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el agua contenida en el suelo modifica la constante dieléctrica de éste, en
teoría es posible estimar la humedad el suelo a partir de imágenes radar.
Evapotranspiración: Es una aplicación que está siendo investigada de
forma intensa, al ser una variable clave en los modelos hidrológicos que es
difícil de estimar sobre superficies extensas. Hay diversos modelos
propuestos por grupos de investigación, basados casi todos en el uso de
imágenes del infrarrojo térmico. Un ejemplo de estos modelos, basado en
datos del satélite METEOSAT, calcula la evapotranspiración a partir de la
ecuación del balance de energía:
E = In – H
Donde E es la evapotranspiración, In es la radiación global neta que alcanza
la superficie terrestre (que se calcula aplicando un modelo de corrección
atmosférica a los datos de radiación global extraterrestre) y H es el flujo de
calor sensible (calculado de la diferencia entre la temperatura del suelo y la
de la atmósfera, estimadas a partir de la banda del infrarrojo térmico) con
ondas, espectro visible e infrarrojo térmico. Las imágenes del radar de
microondas permiten evaluar la profundidad de la capa de nieve,
combinando la reflectividad de las bandas de 0,8 y 6 cm. No obstante, la
estimación de la cantidad de agua acumulada es más difícil, ya que depende
de la densidad de la nieve.
3.10.3 En catástrofes naturales
Este es un ámbito en el que la teledetección es especialmente útil por su visión
sinóptica y la inmediatez en la obtención de información de zonas frecuentemente
inaccesibles. La diversidad de efectos de una catástrofe natural aconseja un
enfoque multisensorial. Algunos ejemplos de aplicaciones de la teledetección en
el seguimiento de catástrofes naturales son:
Inundaciones: En este caso, los sensores más útiles son los radares de
microondas, que pueden obtener imágenes en presencia de nubes. En las
llanuras aluviales, la superficie inundada puede detectarse fácilmente al
comparar una imagen obtenida en el momento de la inundación con una
imagen anterior, ya que el cambio de rugosidad de la superficie es muy
nítido.
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Erupciones volcánicas: Al ser fenómenos muy dinámicos los sensores más
adecuados son los meteorológicos, que detectan, tanto las coladas de lava
(infrarrojo térmico) como la evolución de la pluma de humo del volcán.
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3.10.5 Estudios de impacto ambiental y de hábitats
Su enfoque suele ser similar al de los inventarios forestales, ya que normalmente
persiguen una clasificación de coberturas y usos del suelo. Los sensores
habitualmente utilizados son los de resolución espacial media (Landsat, IRS). La
potencia de las herramientas de tratamiento digital de imágenes permite estudiar
cuantitativamente la fragmentación del paisaje o aplicar técnicas de análisis de
cambios en series multitemporales. También se utiliza para evaluar el efecto de
estructuras lineales y para escoger la alternativa de menor impacto sobre el
territorio de una obra pública.
3.10.6 Calidad del agua
Las propiedades ópticas de las aguas marinas y continentales pueden verse
modificadas por la presencia de distintos constituyentes, de origen natural
(fitoplancton, macrófitas, materia orgánica disuelta, partículas minerales en
suspensión) o procedentes de las actividades humanas (vertidos). Siempre que las
propiedades ópticas del agua resulten modificadas por esos constituyentes se
podrán estudiar por teledetección. Algunos ejemplos son:
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3.10.7 En geología
Las aplicaciones de la teledetección en estudios geológicos pueden dividirse en
tres grupos:
Prospecciones geológicas: Con un enfoque basado en clasificaciones de
imágenes multiespectrales, normalmente de satélites de recursos naturales
con sensores de resolución espacial media (Landsat, RESURS, IRS...)
Geodinámica: Fundamentalmente estudio de lineamientos y fenómenos
sísmicos. Se basa en el uso de imágenes de radar e interferometría.
Estudios de detalle: Esta es la aplicación que tiene más desarrollo en la
actualidad. Se basa en el uso de sensores hiperespectrales, normalmente a
bordo de avión (AVIRIS), aunque ya existe un sensor experimental de la
NASA en una plataforma orbital (Hyperion). (Alvarado Lemus, J A et al
2005:106)
IV. CONCLUSIONES
V. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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