Conjunto Funerario de Gizeh: Maravilla Egipcia
Conjunto Funerario de Gizeh: Maravilla Egipcia
En los alrededores de Gizeh, 8 km al oeste de el Cairo y en la orilla izquierda del Nilo, sobre una vasta terraza aplanada,
se elevan las tres pirámides más famosas de Egipto.
El conjunto de Gizeh es el único testimonio que se conserva en pie de las Siete Maravillas del Mundo.
Construido en piedra caliza silícea, el conjunto original ocupaba una superficie aproximada de 160 km.
El sitio se divide naturalmente en dos grupos bien definidos que se asientan sobre un terreno más alto y separados por un
ancho wadi. La primera unidad, la más extensa e importante, está formada por las pirámides y por los campos
circundantes de las mastabas particulares. Los templos del valle,
pertenecientes a las pirámides, y la Gran Esfinge con los templos
adyacentes, están situados al pie de esa meseta elevada. El grupo más
pequeño y de menor importancia sólo lo componen tumbas
particulares y se alza sobre una cadena de montículos, al sudeste.
TUMBAS PRIVADAS
Aunque esté alterado por las canteras y las construcciones, el altiplano de Gizeh tiene las características de un
promontorio, en buena parte ocupado, además de por las tres grandes pirámides, por una vasta necrópolis, en la que son
reconocibles cinco cementerios. Los tres primeros, construidos durante un período que cubre parte de la IV y todas las
dinastías V y VI, se encuentran respectivamente al oeste, este y sur de la Gran pirámide; el cuarto y el quinto, mucho
menos desarrollados, se extienden en cambio al este de la segunda y al norte de la tercera pirámide. Los tres mayores
programados expresamente por el faraón Keops en torno a su propia sepultura, son también los más interesantes, fueron
destinados por el rey mismo a aquellos que le habían estado más próximos: las mujeres, los hijos y devotos.
Al este de la pirámide de Keops se alinean otras tres pirámides secundarias, mas pequeñas. La del sur se atribuye a
Henutsen, hija de Snofru y medio hermana de Keops; la pirámide del centro corresponde a Merytites, esposa real, y la
tercera pertenece a la reina Heteferes, la madre del rey y esposa de Snofru, cuyo ajuar funerario, descubierto intacto en
1.925, es uno de los más valiosos del Museo de El Cairo. Alrededor de la Gran Pirámide se extiende ordenadamente el
gran cementerio de mastabas de la dinastías IV y V, al oeste de los altos oficiales y al este las de la familia real.
LA ESFINGE
Esta escultura, que representa a un león con rostro humano (se cree que representa al faraón Kefrén) es contemporánea de
las pirámides, mide 57 metros de longitud y 20 de altura y se encuentra situada frente al conjunto de las pirámides. Para
construirla probablemente aprovecharon una roca de caliza con silueta de animal que labraron y completaron con bloques
de piedra. Cuando ya contaba con mil años de edad, el faraón Tutmosis IV hizo esculpir entre sus patas una estela
representando un sueño, en el cual la esfinge le daba el trono en recompensa por haberla salvado de morir sepultada bajo
la arena del desierto. Y cuando la esfinge ya superaba los cuatro mil años, estas modificaciones posteriores pasaron a ser
destructivas en vez de constructivas: los iconoclastas primero, y los mamelucos después (estos últimos utilizaron la
esfinge como diana de tiro al blanco), mutilaron el monumento, dañando sus ojos y arrancándole su nariz.
En cualquier caso, el gran problema del conjunto de Gizeh, aparte del turismo masivo, es la polución procedente de la
cercana ciudad de El Cairo. No obstante la enorme importancia de estos monumentos hace que las medidas tendentes a su
protección y a su restauración estén aseguradas y nos permitan disfrutar de esta maravilla durante muchos años más.
La necrópolis de Guiza es la mayor del Antiguo Egipto, con enterramientos datados desde las primeras dinastías. Su
esplendor lo alcanzó durante la cuarta dinastía, cuando se erigieron la pirámide de Jufu (Keops), también conocida como
laGran Pirámide, la pirámide de Jafra (Kefrén) y la relativamente pequeña pirámide de Menkaura (Micerino), junto con
varias otras subsidiarias menores, templos funerarios, Templos del Valle, embarcaderos, calzadas procesionales y se
excavaron fosas conteniendo barcas solares ceremoniales; también se esculpió en la roca de la meseta la Gran Esfinge de
Guiza. Asociados a estos monumentos reales se encuentran numerosas mastabas de miembros de la familia real, otras
concedidas por el faraón a funcionarios y sacerdotes, y algunos monumentos de épocas posteriores relacionados con el
culto a los antepasados.
De las tres pirámides principales se conserva su núcleo, conformado por bloques de piedra caliza, pero de su
revestimiento, de caliza pulida o granito rosado, solo quedan algunos restos, pues estos bloques fueron utilizados para
construir edificios en la cercana ciudad de El Cairo.
La pirámide de Jafra (Kefrén) parece la más alta, pero es debido a que fue construida sobre una zona más elevada de la
meseta de Guiza; en realidad es la que se adjudica a Jufu (Keops) la de mayor altura y volumen. La Gran Pirámide estaba
considerada en la antigüedad una de las Siete maravillas del mundo, y es la única de las siete que aún perdura.
A finales del Imperio Antiguo, durante la sexta Dinastía había en Guiza varios cientos de tumbas.
Complejo funerario de Jufu
Está situado al norte y está formado por la Gran Pirámide (o pirámide de Keops), las tres pirámides de las reinas, una
pirámide satélite, dos templos funerarios, el Templo del Valle, una carretera que une ambas construcciones, tumbas o
fosas con barcas solares, mastabas de nobles y cortesanos y múltiples mastabas organizadas en tres cementerios. Entre
estas mastabas se encuentra la tumba del constructor de la Gran Pirámide, Hemiunu.nota 1
Pirámide de Keops[
Keops fue quien escogió la zona de Giza para empezar a construir su propio
complejo funerario, a unos 40 kilómetros de la pirámide construida por su
padre Sneferu. Para evitar una inclinación como la que sufrió la pirámide
de Dashur se construyó una plataforma nivelada sobre la roca, dejando una
masa de roca natural dentro de la pirámide, construida con bloques de piedra
caliza del lugar colocadas en hileras horizontales. También se usó mortero
de yeso en las piedras del revestimiento para facilitar su desplazamiento.
Finalmente, la obra se revistió con piedra caliza blanca de Tura, aunque
actualmente sólo quedan algunas en la base de la pirámide.3
Una vez terminada la pirámide, su perímetro se pavimentó, midiendo este unos
diez metros de ancho, llegando hasta un muro que cercaba toda la zona. De
este pavimento sólo queda una parte del lado norte. El interior de la pirámide
tiene tres cámaras. Según la teoría de Ludwig Borchardt, que se hubieran construido tres cuartos se debe a cambios en el
diseño durante la realización de las obras. La cámara subterránea parece abandonada ya que nunca se llegó a finalizar. A
esta se accede por un angosto pasaje. La cámara de la reina se encuentra en el eje central de la pirámide y está casi
terminada; como estuvo cerrada es posible que sirviera para colocar una estatua del faraón. La cámara del rey está
revestida de bloques de granito rojo; sobre esta sala hay cinco cámaras de descarga con un último techo inclinado que
sirve para distribuir el peso de la estructura. Esta construcción fue muy innovadora y no hay precedentes de una similar.
Pirámides de las reinas
Keops hizo construir tres pirámides más, que se estima debían custodiar las momias de las reinas; se construyeron en el
lado oriental de la gran pirámide. En egiptología, estas construcciones se conocen con las denominaciones GIa, GIb y GIc:
"G" de Giza, "I" de pirámide de Keops, y "a, b, c" por el orden en que están dispuestas, de norte a sur. Sus bases son
rectangulares. En cuanto a las dimensiones, sus aristas son la quinta parte de las de Keops y la pendiente de unos 52º. El
núcleo interior era escalonado, con un número diferente de gradas para cada una. Las tres pirámides presentan restos del
revestimiento que era de piedra caliza pulida, y todas tienen un pasaje interior, cerca del eje central, para acceder a la
cámara funeraria. También hay que destacar otra construcción funeraria: la tumba de Hetepheres I.
Cementerio occidental
El occidental es el cementerio más grande de la necrópolis y contiene una multitud de mastabas que datan de la cuarta a
la sexta dinastía. Dividido en tres partes, los arqueólogos distinguen:
El cementerio llamado «en escalera», situado junto a la pirámide y compuesto principalmente por las tumbas de los
sacerdotes que se ocupaban de los cultos funerarios.
La zona llamada «pueblo de mastabas», donde se encuentra la mejor construida, la del chaty de
Jufu Hemiunu (G4000), y la mayor de todas, la G2000.
Por último, hay un núcleo de pequeñas mastabas en el extremo oeste.
Cementerio sur
Ubicado justo al sur de la Gran Pirámide de Jufu, está dominado por nueve grandes mastabas, algunas de las cuales han
sido atribuidas a personajes del reinado de Menkaura. Entre estas tumbas hay también algunas que datan de la quinta y
la sexta dinastía. En el sureste de este cementerio, está la impresionante mastaba del chaty de la quinta
dinastía, Seshemnefer IV. El acceso es a través de una rampa flanqueada por dos obeliscos, y la entrada tiene dos
columnas.4
Cementerio oriental
Esta parte de la necrópolis estaba reservada a las tumbas de miembros de la familia real, y está situado junto a las
pirámides de las reinas. Entre las mastabas se encuentran las de los hijos de Jufu, Kauab (G7120 y
G7110), Dyedefhor (G7220 y G7210) y Jufujaf (G7140 y G7130), entre otros. En la mastaba G7340 se encontró un
sarcófago de piedra caliza decorado con motivos de fachada de palacio. La mastaba de Anjaf y su
esposa Hetepheres (G7510) es la más grande, y domina el extremo oriental de la necrópolis. Durante su excavación se
encontró un busto de Anjaf de piedra caliza pintada que se considera una obra maestra de la estatuaria del Antiguo
Imperio.
Complejo funerario de Kefrén (Jafra)
El complejo funerario de Jafra está mucho mejor conservado que el de Jufu, e incluye un hermoso templo revestido con
granito rosa de Asuán y conectado con el Templo del Valle por un largo camino pavimentado de 495 metros.5 Al sur de la
pirámide se encuentra la pirámide satélite, cinco fosos con barcas solares y más de un centenar de grandes habitaciones,
consideradas almacenes o talleres al servicio de los artesanos.
Pirámide de Kefrén
La pirámide de Kefrén está alineada con la de su padre Keops en dirección al suroeste. Es algo más pequeña aunque puede
parecer más alta por estar situada en un terreno más elevado. Con sus 143,5 metros es la segunda pirámide más grande de
Egipto. En el exterior, en la zona superior de su vértice, se conserva el revestimiento de piedra caliza de Tura. También se
observan restos del revestimiento de granito junto a la base. En la cara norte hay dos entradas con un pasillo descendente:
uno empieza a 11,50 metros del nivel de la base y el otro, prácticamente, está situado a nivel del suelo. La estructura
interior es bastante diferente de la de Keops y se parece más a la de Djedefra, en Abu Roash. El pasaje inferior permite
llegar a un pasillo horizontal de 1,7 metros de altura. Avanzando por el corredor, en la esquina, hay una cámara con un
techo en pendiente que, se supone, servía para almacenar las ofrendas. Siguiendo el pasillo, en ascensión, se llega a la
intersección con el otro pasillo de la entrada superior: en este punto ambos confluyen en la cámara sepulcral. El techo está
inclinado, con vigas de piedra, y el sarcófago es de granito negro con una tapa de dos piezas. En 1818, Belzonipudo entrar
en la cámara pero la momia del faraón ya no estaba, y en el su lugar había restos de huesos de un buey. El egiptólogo
Rainer Satldemann ha sugerido que estos huesos podían haber sido una ofrenda posterior depositada en el sarcófago,
después de que hubiera sido robado el cuerpo del faraón.
Templo del Valle
El Templo del Valle se encuentra al lado de la Gran Esfinge. Está en un buen estado de conservación, con los pilares y
dinteles casi intactos. El edificio está construido con grandes bloques de piedra caliza procedentes de canteras de la zona,
revestidos con granito rosado de Asuán, situado a unos ochocientos kilómetros de la obra. Su planta es cuadrada y cada
lado mide poco más de cuarenta metros. Las dos entradas del templo estaban flanqueadas por dos esfinges, que parecen
leones, cada una de ocho metros de largo, y los batientes de las puertas seguramente eran de madera de cedro. En 1860 el
arqueólogo francés Auguste Mariette descubrió, entre otras, la famosa estatua de Khefren bajo la protección de Horus,
realizada en diorita verde, que actualmente se encuentra en el Museo Egipcio de El Cairo.7 La escultura posee 168
centímetros de altura y se encuentra casi intacta. Kefrén se cubre la cabeza con el pañuelo real, el «nemes», y en la parte
posterior un halcón, la representación de Horus, lo protege con sus alas. Está sentado sobre un trono que tiene los dos
brazos con forma de un león; a los lados, aparece el "sematauy" símbolo de la unificación del Alto y el Bajo Egipto.
Complejo de la Gran Esfinge
La Gran Esfinge es una estatua tallada en un saliente de roca caliza de la meseta de Guiza. Mide unos 57 metros de
longitud y veinte de altura.8 Se supone que pertenecía al complejo funerario de Jafra, a
quien representaría.
unto a ella hay un templo para su culto, construido durante el Imperio Antiguo, y otro más
al norte, frente a la esfinge, levantado durante el Imperio Nuevo. Ambos están
comunicados con la pirámide de Jafra por una calzada procesional.
Tutmosis IV (1425 - 1417 a. C.) la restauró. Cuando subió al trono construyó una capilla
entre las patas del león y añadió una gran estela de granito en la parte central,
llamada Estela del Sueño. La obra narra la historia de Tutmosis IV, cuando era príncipe,
que en una expedición de caza se quedó dormido cerca de la esfinge y en sueños se le
apareció la esfinge y le ofreció el trono del Alto y el Bajo Egipto pero pidiendo a cambio que reparara el monumento. En
la estela también se pueden ver grabadas las ofrendas y libaciones hechas por Tutmosis IV a la esfinge. Su culto se
reavivó durante la dinastía XVIII. Amenhotep II construyó un templo nuevo en la parte noreste, que está dedicado a la
esfinge, como Horemjet (Horus en el horizonte). Entre otras estelas que se colocaron con ocasión de las visitas de la
realeza, durante esta dinastía, y más tarde durante el Imperio Nuevo, hay inscripciones que se refieren al santuario de la
Esfinge como Setepet (El elegido).9
1) Diseño y antecedentes del templo: El diseño del edificio no guarda secretos para los historiadores, ya que sigue una
forma arquitectónica conocida desde el Primer Período Intermedio, e inspirada sobre todo por el templo que tenía al lado
desde siglos atrás, el templo de Montuhotep II (2055-2004 a.C.), de la XI Dinastía.
Reconstrucción de cómo habría sido el templo de Montuhotep II,
construido siglos antes al de Hatshepsut
A pesar del gran esplendor del templo, sabemos que Hatshepsut
tomó prestadas de sus predecesores regios la mayoría de las formas
arquitectónicas desarrolladas en su templo funerario: por ejemplo,
las colosales estatuas osirianas dispuestas delante de los pilares
cuadrados de sus columnatas se parecen mucho a las estatuas de
Senusret I (1956-1911 a.C.) o a los colosos osirianos de Tutmosis I
en el templo de Karnak.
2) Escenas e inscripciones: En el templo terminado se incluían escenas e inscripciones que caracterizaban
cuidadosamente varios aspectos de la vida y el gobierno de Hatshepsut. En el extremo sur de la terraza media se construyó
una capilla para la diosa del cementerio occidental, Hathor, delante de la cual había un patio con columnas cuyos capiteles
tenían forma de emblemas de la diosa con cara de vaca. Incluso se representan escenas en la entrada de la propia capilla
en la que se ve al rey alimentando a la vaca sagrada.
En la terraza superior hay una entrada central a un patio con peristilo, es decir, un patio rodeado de columnas, tras el cual
se encuentra el principal santuario del templo. Además, hay que mencionar que el lado norte del patio está decorado con
escenas de la Bella Fiesta del Valle, mientras que en el lado sur hay escenas de la fiesta Opet. En esta terraza también hay
capillas para la propia Hatshepsut y para su padre, Tutmosis I. Una prueba de esto es que en esta parte hay una inscripción
acompañada de una escena en la que sale el rey Tutmosis I proclamando el futuro reinado de su hija Hatshepsut.
Estado actual de las escenas en la que se representa la Bella Fiesta del Valle
3) Inscripciones de zonas privadas: Otra característica muy definitoria del reinado de Hatshepsut la podemos saber a
partir de una serie de inscripciones de las zonas privadas del templo, destinadas a comunicarse con aquellos pocos
privilegiados que por aquel entonces, no solo supieran leer, sino que pudiesen tener acceso a estas zonas privadas del
templo. Estas inscripciones aluden a la inusual naturaleza del reinado de Hatshepsut. En ellas se previene por dos veces a
sus funcionarios: «Aquél que la honre vivirá, aquél que diga maldades y blasfeme contra su majestad morirá». Desde el
punto de vista histórico, lo que nos dice esto es que Hatshepsut fue muy generosa con los que la apoyaban, y muy
despiadada con los que la irritaban o traicionaban. Además, parece ser que Hatshepsut podría haber formado una relación
simbiótica con sus nobles, de modo que los nobles eran tan imprescindibles para la reina como la reina para los nobles.