LCP Emc
LCP Emc
Reconstrucción quirúrgica
del ligamento cruzado posterior
P. Djian, R. Rousseau, P. Christel, R. Seil
Figura 1. Inserción femoral anatómica del ligamento cruzado Figura 2. Inserción tibial anatómica del ligamento cruzado
posterior. posterior.
detallarán los aspectos específicos de cada uno de los injer- parte más anterior en una superficie media de 93 mm2 y
tos utilizados. Por último, se abordarán las indicaciones el posteromedial se inserta en la zona posterior, en una
terapéuticas. superficie de 151 mm2 .
potencial de cicatrización en caso de ruptura del LCP, pero estrategia terapéutica [23] . La reconstrucción de las lesiones
que no es constante en todas las zonas anatómicas de la de las estructuras posterolaterales en caso de ruptura del
ruptura. LCP es importante para controlar la translación tibial pos-
terior entre 0 y de 30◦ flexión. En caso de ruptura aislada
Inervación [13, 14] del LCP, una reconstrucción del fascículo anterolateral
permite controlar la laxitud posterior. La actuación de las
El LCP está inervado por el nervio articular de Free- estructuras posterolaterales controlará la translación tibial
man, que se origina del plexo nervioso poplíteo. Contiene posterior para una flexión de 0-30◦ .
mecanorreceptores de tipo Golgi en sus inserciones dista- Las estructuras posteromediales tienen un escaso papel
les y proximales. Por otra parte, existen fibras nerviosas de freno secundario en el control de la translación tibial
terminales libres nociceptivas, corpúsculos de Vater- posterior en flexión, sobre todo el fascículo superficial del
Pacini (receptores cinéticos) y corpúsculos de Ruffini (re- ligamento lateral interno (LLI).
ceptores de presión). El LCP posee un papel propioceptivo. En un estudio en cadáveres, realizado por Lenschow et
al [24] , se ha evaluado la magnitud del cajón posterior en
Ligamentos meniscofemorales [15] función del tipo de lesión y de la posición de la rodilla. En
Se han descrito dos LMF: el LMF anterior, o ligamento las lesiones aisladas del LCP, el cajón posterior máximo se
de Humphry, y el LMF posterior, o ligamento de Wris- observa a 90◦ de flexión. En las lesiones del LCP y de las
berg. Su presencia es inconstante y su relevancia funcional estructuras posterolaterales, el cajón posterior máximo se
es controvertida. Su incidencia es del 70-100% según los observa a 90◦ de flexión y a 30◦ de rotación tibial lateral,
estudios. Pueden estar presentes ambos o sólo uno de y disminuye parcialmente en rotación tibial medial. En
ellos. Algunos autores opinan que los LMF son constan- las lesiones del LCP y de las estructuras posteromediales,
tes, pero que en ocasiones pueden ser difíciles de disecar el cajón posterior máximo se observa a 90◦ de flexión y a
y se confunden con las fibras de inserción del LCP. Parece 30◦ de rotación tibial medial, sin reducción por la rotación
que existe además una degeneración de los LMF con la tibial lateral.
edad, lo que explica la dificultad de observarlos en algunos Los LMF contribuyen a la resistencia al cajón posterior a
estudios en cadáver. 90◦ de flexión. Según el estudio en cadáveres realizado por
El LMF de Wrisberg se extiende desde el cuerno pos- Gupte et al [15] , proporcionaban el 30% de la resistencia
terior del menisco lateral hasta la cara lateral del cóndilo al cajón posterior a 90◦ de flexión cuando el LCP estaba
femoral medial, por detrás de la inserción femoral del LCP. intacto y hasta el 70% cuando el LCP se seccionaba.
Representa un máximo del 25% del diámetro del LCP.
El LMF de Humphry se extiende desde el cuerno pos- Elección del injerto
terior del menisco lateral, justo delante del ligamento de
Wrisberg, hasta el cóndilo femoral medial anterior, antes La reconstrucción quirúrgica del LCP puede realizarse
de unirse a la inserción femoral del LCP. Representa un mediante un autoinjerto o un aloinjerto e incluso, según
máximo del 20% del diámetro del LCP. algunos autores, con un ligamento protésico. La elección
Su papel no se conoce con detalle, aunque parecen del injerto es variable [25, 26] .
intervenir en la estabilización dinámica del cuerno poste-
rior del menisco lateral, en el control del cajón posterior Autoinjertos
y de la rotación tibial medial. Se puede utilizar el ligamento rotuliano, el tendón
cuadricipital o los tendones isquiotibiales mediales. La
Biomecánica fijación hueso-hueso presenta ventajas biológicas demos-
tradas respecto a la fijación hueso-tendón, aunque el paso
El LCP es mucho menos isométrico que el ligamento
de las pastillas óseas, sobre todo por el orificio intraarti-
cruzado anterior. Grood [16] ha demostrado que la zona
cular del túnel tibial, es difícil, por lo que algunos autores
condílea en la que la variación de distancia entre los
prefieren utilizar los isquiotibiales o el tendón cuadricipi-
sitios de inserción es menor de 2 mm mide 3 × 11 mm
tal, de modo que la pastilla rotuliana se puede encastrar
y está orientada, en la rodilla en extensión, ligeramente
en el fémur.
hacia abajo y hacia atrás respecto al plano horizontal. En
La extracción de los autoinjertos de LCP obedece unos
esta zona es donde debe situarse el túnel condíleo en las
criterios ligeramente diferentes a los del LCA.
reconstrucciones mediante injerto monofascicular.
El papel principal del LCP es el de constituir un freno
Injerto de ligamento rotuliano
primario de la translación tibial entre 30 y 120◦ de fle-
xión [17–20] . Por otra parte, el LCP es un freno secundario hueso-tendón-hueso monofascicular
de la rotación tibial lateral y, en menor proporción, La utilización del ligamento rotuliano es frecuente,
de los movimientos de varo-valgo en flexión extrema debido a sus propiedades biomecánicas y a que su fija-
por encima de los 120◦ [21, 22] . Además, el cajón poste- ción hueso-hueso parece ser la más segura. Butler et al [9, 27]
rior se acompaña de una rotación tibial lateral. Cuando han demostrado que la fuerza máxima de ruptura por trac-
se impide esta rotación tibial lateral, el cajón posterior ción de un trasplante de 14 mm de ancho era de 1.730 N,
disminuye un 30%. es decir, de un 159-168% de la del LCA nativo. Cooper et
Existe una sinergia entre las estructuras periféricas y al [28] han demostrado que la fuerza máxima de ruptura por
el LCP. Las estructuras posterolaterales desempeñan un tracción para un trasplante de 7 mm era de 2.238 ± 316 N,
papel principal como freno secundario de la translación 2.977 ± 516 N para 10 mm y de 4.389 ± 708 N para 15 mm.
tibial posterior cuando la rodilla está entre 0 y 30◦ de Los datos de Cooper muestran que el uso de un trasplante
flexión [16, 20, 21] . Controlan sobre todo la rotación late- de 10-12 mm es suficiente para la reconstrucción del LCP.
ral tibial. Si se lesionan estas estructuras, se observa un Debido a la anchura de la inserción del LCP en el fémur, es
aumento del cajón posterior. Este cajón aumenta un pro- necesario extraer un injerto de al menos 12 mm de ancho.
medio de 7-10 mm en extensión y sólo 1 mm en flexión. La pastilla ósea que debe realizar la curva tibial posterior
La sección combinada del LCP y de las estructuras pos- no ha de ser mayor de 15 mm de largo para facilitar su bas-
terolaterales provoca un cajón posterior de 20-25 mm a culación. El calibrado de las pastillas óseas debe ser muy
90◦ de flexión con un aumento de la rotación tibial late- preciso y se debe controlar cuidadosamente con calibrado-
ral y una laxitud en varo a 60◦ de flexión. Una laxitud res cilíndricos. El paso del injerto debe ser fácil. Siempre
posterior mayor de 10 mm en extensión debe hacer que es posible realizar la fijación tibial por acceso posterior,
se busquen de forma sistemática lesiones periféricas aso- pero es necesario excavar un surco óseo para impactar el
ciadas, sobre todo posterolaterales, lo que modificaría la injerto óseo según la técnica de tipo inlay.
A B
C D
Figura 4. Realización del túnel femoral.
A. Técnica de lateral a medial.
B. Técnica de medial a lateral.
C. Túnel femoral anterolateral.
D. Túneles femorales: anterolateral y posteromedial.
Tiempo tibial
Colocación de la aguja-guía tibial (Fig. 5)
Las vías de acceso posteriores se recomiendan enca-
recidamente para la realización del túnel tibial. Se han
descrito con mucha precisión y permiten una visión
detallada de la parte posterior de la rodilla. Estos por-
tales posteriores, así como cualquier maniobra durante
el tiempo tibial, deben realizarse con la rodilla en fle-
xión [40–44] .
Con una legra curva y estrecha, se expone la super-
ficie retroespinal despegando el periostio posterior a ras
de la cortical y después se limpia. Esta limpieza debe lle-
gar hasta 1,5 cm por debajo de la altura de la interlínea
femorotibial, porque la inserción del LCP desciende muy C
abajo. En este tiempo se abre la zona posterior de la cáp- Figura 5. Túnel tibial.
sula. En ocasiones, esta etapa puede ser difícil y laboriosa, A. Colocación de la aguja guía tibial con el visor en posición.
pero es indispensable para alcanzar el punto de inserción B. Control de la aguja tibial con el amplificador.
tibial. El atornillado se realiza obligatoriamente en flexión C. Control del taladro tibial con el amplificador.
de al menos 90◦ para que los elementos vasculonerviosos
posteriores estén lo más alejados posibles en sentido pos- lateral: el visor adecuado se introduce a nivel anterior por
terior. Cuanto más extendida está la rodilla, más se apoyan la vía anteromedial y su extremo se apoya sobre la super-
estos elementos contra la cara posterior de la tibia, lo que ficie retroespinal, lo más distal posible. La inserción de la
aumenta significativamente el riesgo vascular. En exten- aguja-guía comienza en la cara medial de la tibia, medial a
sión completa de la rodilla, la arteria poplítea se sitúa a la tuberosidad tibial anterior (TTA). La pata de ganso, que
5 mm detrás de la tibia. Esta posición hace que el atorni- se debe desinsertar ligeramente, se reinserta al final de la
llado conlleve un riesgo muy alto [39] . intervención. En el plano sagital, la aguja forma un ángulo
Lo ideal es colocar los tornillos bajo control radios- de 45-60◦ con el plano de los platillos tibiales. Debe llegar
cópico mediante amplificador de brillo en proyección al tercio inferior de la superficie retroespinal y ha de ser
Especificidades
relacionadas con el tipo
de injerto utilizado
Paso del injerto
Cuando se utiliza un injerto de tendones isquiotibia-
les, el paso puede realizarse indistintamente de tibial a
femoral o viceversa.
Si es necesario pasar una pastilla ósea, se puede crear
una polea con ayuda de una guía metálica rígida que se
pasa por vía posteromedial. Esta polea de reflexión per-
mite que no se bloquee la pastilla ósea a la salida del túnel
tibial.
una degeneración tisular que provocan una debilitación comenzar la rehabilitación propioceptiva. Se fomenta el
mecánica. En las semanas postoperatorias, se produce una retorno a la movilidad completa. La fase III es la fase
revascularización intensa con una migración de fibro- progresiva de reanudación del deporte, con una función
blastos. La proliferación celular se sigue de la síntesis satisfactoria del cuádriceps.
de colágeno y del depósito de matrices extracelulares. El
injerto se remodela según un proceso biológico que dura Tratamiento quirúrgico
alrededor de 1 año y que se denomina ligamentización.
En la mayoría de las ocasiones, la indicación quirúrgica
En los casos más favorables, da lugar a la formación de
se plantea ante la existencia de lesiones combinadas que
un tejido colágeno de tipo I y III, lo que le confiere unas
asocian la ruptura del LCP y de uno o varios planos peri-
características muy parecidas a las del tejido ligamentario
féricos. A continuación, es indispensable disponer de una
normal [52] .
RM preoperatoria, para estudiar la localización y las carac-
Sin embargo, la fuerza de la gravedad ejerce una elon-
terísticas de las distintas lesiones, de modo que se pueda
gación del injerto, que es perjudicial para el proceso
adaptar la estrategia quirúrgica [53] .
biológico de ligamentización. Si se contrarresta la fuerza
Si las lesiones periféricas son graves, es mejor realizar
de la gravedad, se obtiene un tejido ligamentario de pro-
una cirugía a cielo abierto para no correr el riesgo de
piedades parecidas a las del ligamento normal.
extravasación del líquido de irrigación a los comparti-
La inmovilización es un obstáculo bien conocido del
mentos de la pierna. Algunos autores, como Laprade [19, 64] ,
proceso de cicatrización ligamentaria y, por este motivo,
recomiendan, incluso en estas situaciones, comenzar por
la movilización precoz de la rodilla es indispensable
una exploración artroscópica de la articulación para visua-
para favorecer la formación de un colágeno de buena
lizar las lesiones intraarticulares difíciles de explorar a
calidad [3, 41] . Sin embargo, durante la rehabilitación es
cielo abierto: adherencias popliteomeniscales, desinser-
necesario que la movilización evite el efecto de la gra-
ción meniscal, afectación parcial del complejo poplíteo,
vedad y que se oponga a este efecto [27, 34] . Una vez que
etcétera. Una abertura del compartimento lateral mayor
se admite el concepto de movilización articular, hay que
de 10 mm refleja siempre una lesión posterolateral de
insistir en la prudencia que debe observarse durante el tra-
grado 3. La exploración artroscópica también permite
bajo de flexión. Cuando la flexión pasiva supera los 90◦ ,
guiar la estrategia de la reparación. En los casos en los que
la tensión del LCP o de su injerto aumenta y sus fibras se
la capsula aún es continente (para lo que debe ponerse la
alargan. Por este motivo, la recuperación de las amplitu-
articulación en varo o en valgo forzado), se puede comen-
des articulares en flexión debe progresar lentamente. El
zar por la reconstrucción artroscópica del LCP.
uso de una férula de rodilla con valva tibial posterior está
indicado durante tres meses después de la intervención.
Laxitudes posteriores crónicas
Indicaciones Cualquier paciente que presente una laxitud posterior
crónica se debe operar en cuanto sus molestias funcio-
nales lo justifiquen: dolor, inestabilidad, incapacidad de
Ruptura reciente del ligamento cruzado alcanzar un nivel funcional suficiente. Sin embargo, antes
posterior de establecer una indicación quirúrgica, hay que asegu-
rarse de que se hayan agotado las posibilidades de mejoría
Tratamiento funcional mediante la rehabilitación. Una exploración isocinética
Es infrecuente tener que intervenir de entrada en caso puede ser útil en este estadio para objetivar el déficit
de una ruptura reciente aislada del LCP. En la actuali- muscular. No se deben operar las laxitudes fijas en cajón
dad, la historia natural de las lesiones del LCP tratadas posterior. En primer lugar, hay que reducirlas mediante
de forma funcional se conoce en detalle. En estos casos, posturas y rehabilitación [53] .
los resultados varían en función del tiempo [57, 58] . En los casos de laxitud sin artrosis, hay que reconstruir
Parolie y Bergfeld [59] han descrito una tasa de satisfac- el LCP. La reconstrucción «anatómica», con un fascículo
ción del 80% entre los pacientes, con una reanudación de AL, se puede utilizar en las laxitudes posteriores direc-
las actividades deportivas a los 6 años de seguimiento. La tas, sin afectación posterolateral asociada. El tensado del
inestabilidad de la rodilla no correlaciona con la reanu- injerto se realiza hacia los 70-90◦ de flexión, de modo que
dación del deporte ni con la satisfacción del paciente [60] . la laxitud posterior se controla por los elementos periféri-
La indicación de este tratamiento funcional se establece cos sanos al comienzo de la flexión.
en caso de ruptura aislada del LCP sin afectación perifé- En caso de laxitud compleja, en especial de afectación
rica. Recientemente, se ha considerado que la pendiente posterolateral asociada, es necesario que la laxitud poste-
tibial es importante a la hora de controlar la laxitud pos- rior se controle por el injerto desde los primeros grados de
terior [61] . Los estudios en cadáveres [61] han demostrado flexión. Por lo tanto, en estos casos es lógico utilizar una
que la disminución de la pendiente tibial aumentaba el reconstrucción bifascicular, combinada con una plastia
cajón posterior. Se debe plantear la realización de osteoto- periférica y, en ocasiones, con una osteotomía.
mías de deflexión si la pendiente tibial es escasa o incluso Si existe una artrosis asociada, se debe recurrir a una
invertida. osteotomía tibial, bien de valguización en caso de afec-
Algunos estudios sobre el tratamiento funcional han tación femorotibial predominante o bien de flexión, por
descrito deterioros del resultado con el tiempo [62] . En apertura anterior, en caso de afectación femororrotuliana
una serie de 38 pacientes con un seguimiento de 13 años, predominante. El aumento de la pendiente tibial posterior
8 pacientes se sometieron a cirugías secundarias con lesio- descomprime la articulación femororrotuliana al favore-
nes meniscales. También se produjeron degradaciones cer la subluxación anterior de la tibia. Se pueden combinar
cartilaginosas con el tiempo [57] . las dos correcciones. La osteotomía de flexión sólo puede
El tratamiento funcional es un auténtico tratamiento plantearse si el LCA está intacto; no debe ser excesiva para
basado en una inmovilización que se opone al cajón no dar lugar a una ruptura ni a una elongación secundaria
posterior y una rehabilitación cuyas fases han sido des- del LCA.
critas en profundidad por Pierce [63] . La fase I (0-6 semanas
después del traumatismo) conlleva una inmovilización
de la rodilla que se opone a la gravedad, así como una Conclusión
activación muscular del cuádriceps y un estiramiento de
los músculos posteriores. La fase II (6-12 semanas) tiene En la actualidad, existen dos tipos de técnicas
como finalidad reforzar el cuádriceps, tras lo que se puede para reconstruir el LCP: por una parte, las técnicas
«isométricas», monofasciculares, en las que el túnel femo- [7] Mejia EA, Noyes FR, Grood ES. Posterior cruciate ligament
ral se realiza en la zona más isométrica del LCP y, por otra, femoral insertion site characteristics. Importance for recons-
las técnicas «anatómicas», dirigidas a reconstituir un LCP tructive procedures. Am J Sports Med 2002;30:643–5.
con dos fascículos no isométricos que se tensan, respecti- [8] Brown CH, Hamner D, Hecker AT, Steiner ME, Hayes WC.
vamente, en extensión y después en flexión. Biomechanics of semitendinous and gracilis tendon grafts.
La reconstrucción «isométrica» se puede utilizar en las Presented at the 23th Annual Meeting of the AOSSM, 1997.
laxitudes posteriores directas, sin afectación posterolate- p. 538–41.
[9] Butler DL, Noyes FR, Walz KA. Biomechanics of human
ral asociada [29] . El injerto se tensa a alrededor de 70◦ de
knee ligament allograft treatment. Trans Orthop Res Soc
flexión, de modo que la laxitud posterior se controla por
1987;12:128.
los elementos periféricos sanos al principio de la flexión. [10] Landreau P, Christel P, Djian P. Pathologie ligamentaire du
Cuando existe una laxitud compleja, en especial una genou. Paris: Springer Verlag; 2005, 650p.
afectación posterolateral asociada, es preciso que el injerto [11] Moorman CT, Zane MS, Bansai S, Cina SJ, Wickiewicz TL,
controle la laxitud posterior desde los primeros grados de Warren RF, et al. Tibial insertion of the posterior cruciate liga-
flexión. Por lo tanto, en estos casos es lógico utilizar una ment: a sagittal plane analysis using gross, histologic, and
reconstrucción «anatómica» bifascicular, combinada con radiographic methods. Arthroscopy 2008;24:269–75.
una plastia periférica. De forma general, como ya se ha [12] Petersen WJ, Tillman BN. Blood and lymph supply of the pos-
mencionado, se deben corregir todos los componentes de terior cruciate ligament. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc
la laxitud, y no se debe plantear una sustitución aislada 1999;7:42–50.
del LCP si existe una afectación combinada. [13] Kennedy JC, Alexander IJ, Hayes KC. Nerve supply of the
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Cabinet Goethe, 23, avenue Niel, 75017 Paris, France.
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Hôpital Docteur Soulaiman Al Habib Medical Group, King Fahad Road, Olaya, Riyadh, Arabie saoudite.
R. Seil.
Service d’orthopédie, Centre hospitalier, Clinique d’Eich, 78, route d’Eich, L-1460, Luxembourg.
Cualquier referencia a este artículo debe incluir la mención del artículo: Djian P, Rousseau R, Christel P, Seil R. Reconstrucción quirúrgica
del ligamento cruzado posterior. EMC - Técnicas quirúrgicas en ortopedia y traumatología 2014;6(2):1-11 [Artículo E – 44-792].
Disponibles en www.em-consulte.com/es
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