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Ancova Camaron

Este documento presenta los resultados de una tesis doctoral sobre el potencial reproductivo del camarón blanco Litopenaeus vannamei en condiciones de domesticación. La investigación analizó el desarrollo ovárico y testicular, la calidad espermática y los niveles de reservas energéticas en camarones de diferentes edades y tamaños. Los resultados mostraron que las hembras y machos de 12 meses presentaron el mayor potencial reproductivo, mientras que factores como la edad, el tamaño y las condiciones de cultivo también influyeron en
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Ancova Camaron

Este documento presenta los resultados de una tesis doctoral sobre el potencial reproductivo del camarón blanco Litopenaeus vannamei en condiciones de domesticación. La investigación analizó el desarrollo ovárico y testicular, la calidad espermática y los niveles de reservas energéticas en camarones de diferentes edades y tamaños. Los resultados mostraron que las hembras y machos de 12 meses presentaron el mayor potencial reproductivo, mientras que factores como la edad, el tamaño y las condiciones de cultivo también influyeron en
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CENTRO DE INVESTIGACIONES BIOLÓGICAS DEL

NOROESTE, S. C.

Programa de Estudios de Posgrado

EVALUACIÓN DEL POTENCIAL REPRODUCTIVO


DE CAMARÓN BLANCO Litopenaeus vannamei EN
CONDICIONES DE DOMESTICACIÓN

T E S I S
Que para obtener el grado de

Doctor en Ciencias

Uso, Manejo y Preservación de los Recursos Naturales


(Orientación en: Acuacultura)

p r e s e n t a

B e r t ha P a tr ic ia C eb a llo s V á zq u e z

La Paz, B. C. S., Diciembre 2003


i

Para mis queridos hijos


Erika y David

y para mi esposo
Marcial

SIEMPRE JUNTOS ...


LOS AMO
ii
iii

AGRADECIMIENTOS

A los proyectos de investigación que brindaron el apoyo económico para la realización del
presente trabajo: CIBNOR-PAC15, SIMAC 00BCS7501, SIMAC 00BCS7502, INFOTEC-
CONACyT 100-2, CONACyT 28160B, IFS A/2711-2F y CGPI 2002037.

Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), por el apoyo económico


brindado (No. de registro 82642).

A la empresa Acuacultores de La Paz (APSA) quienes donaron las hembras para el primer
experimento.

Al Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR) por la oportunidad de


continuar con mi formación académica. Al grupo de posgrado: Dra. Telma Castellanos, Dr.
Sergio Hernández Vázquez, Osvelia, Lety, Lupita, Bety, Horacio, Manuel. A Ira Fogel y
Taylor H. Morey por su ayuda con el inglés. A todos gracias por su amabilidad y eficiencia.

A mi director de tesis Dr. Ilie Racotta Dimitrov por todas sus enseñanzas, exigencias y
orientación que ayudaron enormemente a mi formación profesional. Pero sobre todo por
brindarme su amistad y confianza.

A mi comité tutorial Dr. Ilie Racotta Dimitrov, Dra. Ana Maria Ibarra, Dra. Elena Palacios
Metchetnov, Dr. Juan Elorduy Garay, Dr. Carlos Rosas Vázquez, gracias por su asesoría y
comentarios críticos que ayudaron a enriquecer este trabajo. Gracias también por su
amistad.

Este trabajo es el resultado del apoyo técnico de muchas personas. Agradezco al grupo de
Genética Acuícola: Susana Avila, José Luis Ramírez, Macliz, Gabriel, Marcos F.
Quiñónez, Basilio, Hilario. A Diana Carreño y Roberto Hernández Herrera del laboratorio
de bioquímica fisiológica. A Carmen Rodríguez del laboratorio de histología. A Susy del
centro de cómputo de CICIMAR. Mil gracias, sin su apoyo no hubiera sido posible realizar
este trabajo.

Al grupo del laboratorio de Ecología y Biología Marina Experimental de la Facultad de


Ciencias (UNAM) por todo el apoyo recibido durante mi estancia en Cd. del Carmen en
especial a Cristina Pascual quien además me sigue brindando su amistad a pesar de la
distancia, gracias querida amiga.

A mis amigos Raúl, Lorena y Katia, gracias por su apoyo incondicional.

A mis padres Jaime Ceballos y Aída Vázquez por darme el impulso y la confianza
necesarios para superarme, y porque me siguen brindado su apoyo.
iv

CONFORMACIÓN DE COMITÉS

La presente tesis fue dirigida por:

Dr. Ilie S. Racotta Dimitrov Fisiología Metabólica, CIBNOR

El comité tutorial y el comité revisor de tesis fue integrado por:

Dr. Juan Félix Elorduy Garay Biología marina, CICIMAR IPN


Dra. Ana María Ibarra Humphries Genética acuícola, CIBNOR
Dra. Elena Palacios Mechetnov Metabolismo lipídico, CIBNOR
Dr. Carlos Rosas Vázquez Ecología y Biología Marina Experimental, UNAM
Dr. Ilie S. Racotta Dimitrov Fisiología Metabólica, CIBNOR
Dr. Roberto Civera Cerecedo Nutrición acuícola, CIBNOR

El comité sinodal fue integrado por:

Dr. Juan Félix Elorduy Garay Biología marina, CICIMAR IPN


Dra. Ana María Ibarra Humphries Genética acuícola, CIBNOR
Dra. Elena Palacios Mechetnov Metabolismo lipídico, CIBNOR
Dr. Carlos Rosas Vázquez Ecología y Biología Marina Experimental, UNAM
Dr. Ilie S. Racotta Dimitrov Fisiología Metabólica, CIBNOR
Dr. Roberto Civera Cerecedo Nutrición acuícola, CIBNOR
v

RESUMEN
La expansión de la industria camaronícola depende de un adecuado conocimiento
del proceso de reproducción que permita desarrollar programas de domesticación. El
potencial reproductivo de los camarones domesticados al ser transferidos a condiciones de
maduración depende, en buena parte, de la condición previa en la que se encuentran. Los
indicadores más importantes relacionados con esta condición y que se analizan en el
presente trabajo en relación a la edad y el tamaño de los camarones son: el grado de
desarrollo ovárico y testicular, la calidad espermática y los niveles de reservas energéticas
en Litopenaeus vannamei. Adicionalmente, se evaluó la posibilidad de establecer criterios
predictivos de un óptimo potencial reproductivo en machos.
En primer lugar, se analizó la organización longitudinal y transversal de los ovarios
de L. vannamei durante la maduración en cinco zonas del ovario. Tanto el análisis
cuantitativo como el cualitativo revelaron que únicamente la zona localizada sobre el
primer segmento abdominal (PSA) fue claramente diferente de las otras zonas. Sin
embargo, cuando se eliminó la zona PSA y se agruparon los datos en regiones
cefalotorácica y abdominal, se encontraron varias diferencias que indicaron un desarrollo
vitelogénico ligeramente más avanzado en la región cefalotorácica. Por lo tanto, el
desarrollo homogéneo de los ovarios durante la maduración gonádica que generalmente se
asume en camarones penéidos, podría tener algunas limitaciones si se requiere un análisis
detallado del desarrollo de los ovocitos. Estos resultados condujeron a utilizar organismos
distintos para el análisis de composición bioquímica y características histológicas del
ovario en lugar de usar el mismo organismo dividiendo la gónada.
La siguiente etapa de la investigación se diseñó para examinar la influencia de la
edad y el tamaño sobre el desarrollo gonádico y la condición fisiológica de hembras y
machos mediante las comparaciones entre camarones de 6, 8, 10 y 12 meses de edad, y
entre organismos de 12 meses de edad con tamaños significativamente diferentes,
inducidos por diferentes condiciones de cultivo.
Las hembras de 12 meses de edad presentaron valores significativamente mayores
de peso del ovario, índice gonadosomático y diámetro de ovocitos más desarrollados que
las hembras de menor edad y fueron las únicas que presentaron ovocitos vitelogénicos. Por
otro lado, hubo un aumento significativo tanto de proteínas como de lípidos en relación con
la edad, lo cual se debe muy probablemente al grado de madurez. Al corregir por el peso
del organismo mediante un ANCOVA, estos efectos fueron independientes del tamaño,
excepto para el peso del ovario, por lo cual los resultados apuntan a que la maduración
depende de la edad de la hembra más que del tamaño. Sin embargo, al comparar hembras
de 12 meses pero de distinto tamaño, se observó que las más grandes presentaron un mayor
desarrollo gonádico que las pequeñas, aunque esto se debió principalmente a las
condiciones de cultivo diferenciales bajo las cuales estuvieron los organismos. Con lo
anterior, se justifica la selección de hembras de un año para fines de reproducción, aunque
es importante considerar las condiciones de cultivo bajo las cuales se obtengan los
reproductores.
vi

El potencial reproductivo de los machos, medido en términos del peso del testículo
y del espermatóforo, así como de calidad espermática fue mayor para los camarones de 12
meses de edad en comparación con los más jóvenes. Al eliminar la influencia del peso del
macho con el uso de ANCOVA, se siguió observando el mismo efecto, indicando que el
efecto de la edad fue independiente del peso del camarón. Sin embargo, cuando las
diferencias en tamaño fueron muy marcadas entre organismos de una misma edad, estas
variables fueron diferentes entre organismos grandes y pequeños. En este caso, el uso de
ANCOVA indicó que las diferencias se debieron, en la mayoría de los casos, al tamaño de
los organismos y solo para la cuenta espermática hubo un efecto adicional de la condición
de cultivo. Por lo tanto, se recomienda el uso de machos de 12 meses de edad para ayudar
al mejoramiento de la producción de semilla, ya que se trata de machos totalmente maduros
con una alta calidad espermática. Sin embargo, también es importante considerar las
condiciones de cultivo bajo las cuales se obtengan los reproductores. Adicionalmente, se
encontró una disminución en los niveles de carbohidratos en vaso deferente, ámpula
terminal y espermatóforo en relación con la edad, que concuerda con la maduración del
tracto reproductivo. Esto indica que el metabolismo anaerobio podría representar una
importante fuente de energía para los espermatozoides, tal como se ha descrito para otras
especies de crustáceos.
Un último aspecto de la presente investigación se enfocó en analizar la calidad
espermática a través de regeneraciones consecutivas del espermatóforo. Para ello, se
comparó la calidad espermática al inicio del experimento (valores iniciales) con las
variaciones en la calidad espermática resultante de regeneraciones consecutivas del
espermatóforo. Adicionalmente, se evaluaron posibles criterios predictivos de una calidad
espermática óptima basados en criterios morfológicos. La calidad espermática inicial en
términos de conteo de espermatozoides y porcentajes de espermatozoides normales y
muertos fue menor que en los espermatóforos regenerados. Esto indica que no hay una
disminución de la calidad espermática después de regeneraciones consecutivas y que el
espermatóforo inicial de los machos debería ser extraído cuando se coloquen en estanques
de maduración ya que esto incrementa la calidad espermática. La evaluación de la calidad
espermática en estos espermatóforos iniciales permitiría, además, aplicar criterios
predictivos de calidad espermática en regeneraciones posteriores, dado que se obtuvieron
varias correlaciones significativas en la calidad espermática entre los espermatóforos
iniciales y los regenerados.
vii

ABSTRACT
Expansion of the shrimp culture industry depends on knowledge of the reproduction
process, which helps in the development of domestication programs. The reproductive
potential of domesticated shrimp transferred t maturation conditions depends, to a great
extent, on their previous maturation development. In this work, indicators of this
development were analyzed in relation to age and size including: degree of ovarian and
testicular development, sperm quality, and levels of energetic reserves. Additionally, the
possibility of establishing predictive criteria of the reproductive potential in males was
evaluated.
First, longitudinal and transversal organization of ovaries of L. vannamei during
maturation were analyzed in five zones along the length of the ovary. Quantitative and
qualitative analyses revealed that only the zone located above the first abdominal segment
(FAS) was significantly different from the other zones. However, when the FAS zone was
eliminated and data grouped into cephalothoracic and abdominal regions, several
differences were found that indicated a slightly more advanced vitellogenic development in
the cephalothoracic region. Therefore, homogeneous development of ovaries during
maturation generally assumed in penaeid shrimps may be biased in detailed analyses of
oocyte development. In view of these results, it was concluded that different organisms
should be used for biochemical and histological analyses of ovaries, instead of using the
same female and dividing the gonad for each analysis.
Next, the influence of age and size on gonad development and physiological
condition of females and males was analyzed in 6, 8, 10, and 12-month-old shrimp, and in
12-month-old shrimp of different sizes as a result of different culture conditions. The 12-
month-old females had significantly bigger ovaries, higher gonadosomatic indexes and
oocyte diameters than younger females, and were the only females with vitellogenic
oocytes. Protein and lipid levels in the ovary were significantly affected by age. When
using ANCOVA to eliminate the influence of total body weight, these effects were
independent of size, except for ovary weight. These results indicate that the maturation
process is determined by age more than female weight. However, when comparing 12-
month-old females of different size, the larger females had a more advanced gonadic
development than the smaller ones, but by correcting these results for female weight, it
was determined that the gonadic development was a result of the different culture
conditions under which they were grown. Selection of one-year-old females for
reproductive purposes is thus justified; however it is important to consider the culture
conditions under which spawners will be grown.
The male reproductive potential, measured in terms of testis and spermatophore
weights and sperm quality, was higher for 12-month-old shrimp than in younger males.
When the influence of male weight was eliminated by the use of ANCOVA, the same effect
was still observed, indicating that the age effect was independent of shrimp weight.
However, when size differences between males of the same age were achieved by different
culture conditions, it was found that these variables were different between large and small
specimens. In this case, the use of ANCOVA revealed that the differences were due, in the
majority of the cases, to the size of the specimens. Only for sperm count, an additional
effect of culture conditions was observed. Thus, the use of 12-month-old males is
viii

recommended to improve seed production, because at this age, they are totally mature and
have higher sperm quality. However, it is also important to consider the culture conditions
under which the males will be grown because they can affect sperm count. Additionally, a
decrease in carbohydrate levels in the vas deferens, terminal ampoules, and spermatophore,
in relation to age was found, in parallel to the age-related maturation of the reproductive
tract. This suggests that anaerobic metabolism may represent an important source of energy
for spermatozoids, as had been described for other crustacean species.
A final aspect of the research focused on analyzing sperm quality through
consecutive regenerations of the spermatophore. Sperm quality at the beginning of the
experiment (initial values) was compared with the sperm quality obtained after consecutive
spermatophore regenerations. Additionally, possible criteria of an optimal sperm quality,
based on morphological criteria, were evaluated. The initial sperm quality, in terms of
sperm count and percentages of normal and dead sperm, was lower than in the regenerated
spermatophores. These results indicate that sperm quality did not decrease after consecutive
regenerations and that the initial spermatophore should be expelled from males when
stocking in maturation tanks to increase sperm quality. In addition, evaluation of sperm
quality in the initial spermatophores is associated with sperm quality in posterior
regenerations, as shown by several significant correlations in the sperm quality between
initial and regenerated spermatophores. This provides a predictive criterion of sperm
quality.
ix

CONTENIDO

Página
DEDICATORIA .................................................................................................. i
AGRADECIMIENTOS ....................................................................................... ii
CONFORMACIÓN DE COMITÉS .................................................................... iii
RESUMEN .......................................................................................................... iv
ABSTRACT ......................................................................................................... vi
CONTENIDO ...................................................................................................... viii
Lista de publicaciones .......................................................................................... xi
Lista de figuras ..................................................................................................... xii
Lista de tablas ...................................................................................................... xiv
Lista de abreviaturas ............................................................................................ xvi

INTRODUCCIÓN ............................................................................................... 1
ANTECEDENTES ............................................................................................... 6

1. Aspectos de la biología reproductiva de Litopenaeus vannamei ..................... 6


1.1 Sistema reproductivo ............................................................................. 6
1.2 Maduración gonádica ............................................................................. 10
1.2.1 Gametogénesis ............................................................................. 14
1.2.1.1 Ovogénesis ........................................................................ 14
1.2.1.2 Espermatogénesis .............................................................. 17
1.2.2 Eventos bioquímicos .................................................................... 18
1.2.3 Control hormonal ......................................................................... 21
1.3 Potencial reproductivo ........................................................................... 24
2. Factores que afectan la maduración y el potencial reproductivo ................... 27
2.1 Factores nutricionales ........................................................................... 27
2.2 Factores ambientales ............................................................................ 31
2.3 Edad/Tamaño ....................................................................................... 33
JUSTIFICACIÓN ...................................................................................................... 36
x

OBJETIVOS ......................................................................................................... 37

MATERIALES Y MÉTODOS ............................................................................ 38

1. DISEÑOS EXPERIMENTALES ..................................................................... 38


1.1 Primer experimento ................................................................................ 38
1.2 Segundo experimento ............................................................................. 41

1.3 Tercer experimento ................................................................................ 45

2. CONDICIONES DE CULTIVO ...................................................................... 46


2.1 Primer experimento ................................................................................ 46
2.2 Segundo experimento ............................................................................. 47
2.3 Tercer experimento ................................................................................ 49
3. ANÁLISIS HISTOLÓGICO ........................................................................... 50
3.1 Técnica histológica ................................................................................ 50
3.2 Análisis de imágenes .............................................................................. 52
4. ANÁLISIS BIOQUÍMICOS ............................................................................ 52
4.1 Hemolinfa ............................................................................................... 52
4.2 Tejidos ..................................................................................................... 53
5 CALIDAD ESPERMÁTICA ............................................................................ 54
5.1 Conteo de espermatozoides ..................................................................... 54
5.2 Examen morfológico general ................................................................. 54
5.2.1 Espermatozoides normales y anormales ....................................... 54
5.2.2 Biotinción con trypan azul ........................................................... 55
RESULTADOS ..................................................................................................... 56

1. Análisis del proceso de maduración regionalizada del ovario ......................... 56


2. Comparación del peso y de las variables de calidad espermática entre
las mitades izquierda y derecha del espermatóforo ........................................ 65
3. Análisis del desarrollo gonádico y condición fisiológica en relación
con tamaño y edad .......................................................................................... 66
3. 1 Desarrollo gonádico en hembras de diferente edad ............................... 66
3.2 Desarrollo gonádico en hembras de la misma edad y diferente tamaño .. 69
3.3 Condición fisiológica en hembras de diferente edad ............................. 72
xi

3.4 Condición fisiológica de hembras de la misma edad y distinto tamaño .. 76


3.5 Desarrollo gonádico en machos de diferente edad ................................. 79
3.6 Desarrollo gonádico en machos de la misma edad y diferente tamaño ... 81
3.7 Condición fisiológica en machos de diferente edad ............................... 83
3.8 Condición fisiológica en machos de la misma edad y distinto tamaño ... 91
4. Análisis de la calidad espermática en relación con tamaño y edad .................. 98
4.1 Comparación entre machos de diferente edad ....................................... 98
4.2 Comparación entre machos de la misma edad y distinto tamaño ........... 103
5. Análisis de la calidad espermática en relación con regeneraciones
consecutivas ................................................................................................... 105
DISCUSIÓN ......................................................................................................... 112

1. Análisis del proceso de maduración regionalizada del ovario .......................... 112


2. Comparación del peso y de las variables de calidad espermática entre
las mitades izquierda y derecha del espermatóforo ........................................ 116
3. Análisis del desarrollo gonádico y condición fisiológica en relación
con tamaño y edad .......................................................................................... 116
3.1 Hembras ................................................................................................. 116
3.2 Machos ................................................................................................... 124
4. Análisis de la calidad espermática en relación con tamaño y edad ................. 127
5. Análisis de la calidad espermática en relación con regeneraciones
consecutivas .................................................................................................... 131
CONCLUSIONES ............................................................................................... 139

PERSPECTIVAS .................................................................................................. 140

BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................. 141


xii

LISTA DE PUBLICACIONES

1. Ceballos-Vázquez B. P., I. Racotta D. & J.F. Elorduy-Garay. 2003. Qualitative and


quantitative analysis of the ovarian maturation process of Penaeus vannamei after a
production cycle. Invertebrate Reproduction & Development. 43(1): 9-18.

2. Ceballos-Vázquez B.P., C. Rosas & I.S. Racotta. 2003. Sperm quality in relation to
age and weight of white shrimp Litopenaeus vannamei. Aquaculture 228: 141-151.

3. Ceballos-Vázquez B.P., B. Aparicio-Simón, E. Palacios & I.S. Racotta. Sperm


quality over consecutive spermatophore regenerations in the pacific white shrimp
Litopenaeus vannamei. Journal of the World Aquaculture Society. Aceptada con
revisiones.
xiii

LISTA DE FIGURAS

Página
Figura 1. Sistema reproductivo femenino de camarones peneidos ...................... 7

Figura 2. Sistema reproductivo masculino de camarones peneidos ................... 9

Figura 3. Micrografías de secciones transversales de ovarios en los estadios de


desarrollo ovárico ................................................................................................. 12
Figura 4. (a) Localización anatómica de los centros endocrinos involucrados en
la reproducción de crustáceos decápodos. (b) Vías propuestas en el control
endócrino de su reproducción .............................................................................. 23
Figura 5. Representación esquemática de un ovario de camarón mostrando las
zonas donde se hicieron los cortes ........................................................................ 39
Figura 6. Variación de temperatura y salinidad que se presentó en el estanque
de mareas durante el periodo de estudio. Las flechas indican los meses en que se
realizaron los muestreos ........................................................................................ 48

Figura 7. Micrografías de secciones transversales de ovarios ............................ 57


Figura 8. Estadio vitelogénico temprano: Área ocupada por tipos de ovocitos .. 59
Figura 9. Estadio vitelogénico tardío: Área ocupada por tipos de ovocitos ........ 60

Figura 10. Estadio cortical: Área ocupada por tipos de ovocitos ........................ 61

Figura 11. Diámetro medio de los ovocitos más desarrollados por estadio de
desarrollo .............................................................................................................. 62
Figura 12. Porcentajes de machos con y sin espermatóforo y de espermatóforos
sin espermatozoides para las distintas edades ...................................................... 98
Figura 13. Variables de calidad espermática correlacionadas con el peso del
camarón ................................................................................................................ 99
Figura 14. a) Correlación entre el conteo total de espermatozoides y el peso del
espermatóforo, así como las variables correlacionadas con el conteo total de
espermatozoides .................................................................................................... 100

Figura 15. Porcentajes de machos con y sin espermatóforo y de espermatóforos


sin espermatozoides en machos de 12 meses y distinto tamaño .......................... 103

Figura 16. Comparación de la calidad espermática al inicio del experimento


(valores iniciales) y después de regeneraciones consecutivas .............................. 106
xiv

Figura 17. Correlaciones entre los porcentajes de espermatozoides normales y


muertos después de la primera regeneración con el conteo total inicial de
espermatozoides .................................................................................................... 108

Figura 18. Correlaciones entre los porcentajes de espermatozoides normales y


muertos, y el conteo total de espermatozoides después de la primera
regeneración, y el porcentaje inicial de espermatozoides normales .................... 108

Figura 19. Correlaciones entre los porcentajes de espermatozoides normales y


muertos, y el conteo total de espermatozoides después de la primera
regeneración, y el porcentaje inicial de espermatozoides muertos ....................... 109

Figura 20. Correlaciones entre las variables bioquímicas de la hemolinfa y las


variables de calidad espermática inicial ............................................................... 110
Figura 21. Correlaciones entre las variables bioquímicas de la hemolinfa y las
variables de calidad espermática después de la primera regeneración ................ 111
xv

LISTA DE TABLAS
Página
Tabla 1. Comparación de las diferentes escalas descritas de los estadios de
desarrollo ovárico .................................................................................................. 11
Tabla 2. Comparación de las diferentes escalas descritas de los estadios de
desarrollo de los ovocitos ....................................................................................... 13
Tabla 3. Tiempos de inmersión para el procesamiento histológico ........................ 50
Tabla 4. Tiempos de inmersión para el proceso de tinción .................................... 51
Tabla 5. Variables morfométricas de camarones hembras separadas por el
estadio ovárico ...................................................................................................... 56
Tabla 6. Diámetros promedio (µm) de los ovocitos y áreas (%) ocupadas por
los diferentes tipos de ovocitos en la región cefalotóracica y abdominal por
estadio ovárico ...................................................................................................... 63
Tabla 7. Comparación de la calidad espermática entre la mitad izquierda y
derecha del espermatóforo ................................................................................... 65
Tabla 8. Variables morfométricas de hembras de distintas edades ..................... 67
Tabla 9. Correlaciones significativas entre áreas ocupadas por diferentes tipos
de ovocitos y el peso de hembras de distintas edades .......................................... 67
Tabla 10. Área ocupada por los diferentes tipos de ovocitos en hembras de
distintas edades ..................................................................................................... 69
Tabla 11. Variables morfométricas de hembras de 12 meses de edad de distinto
tamaño ................................................................................................................... 70
Tabla 12. Correlaciones significativas entre áreas ocupadas por diferentes tipos
de ovocitos y el peso de hembras de 12 meses de edad de distintos tamaños ...... 71

Tabla 13. Área ocupada por los diferentes tipos de ovocitos en hembras de 12
meses de edad de distinto tamaño ........................................................................ 71
Tabla 14. Variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso
de hembras de distintas edades ............................................................................ 72
Tabla 15. Composición bioquímica de la hemolinfa en hembras de distintas
edades ................................................................................................................... 74
Tabla 16. Composición bioquímica de ovario, hepatopáncreas y músculo en
hembras de distintas edades .................................................................................. 75
Tabla 17. Variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso
de hembras de 12 meses de edad y distintos tamaños ......................................... 77
xvi

Tabla 18. Composición bioquímica de la hemolinfa de hembras de 12 meses y


distintos tamaños ................................................................................................... 77
Tabla 19. Composición bioquímica de ovario, hepatopáncreas y músculo de
hembras de 12 meses y distinto tamaño ............................................................... 78
Tabla 20. Variables morfométricas de machos de distintas edades .................... 80

Tabla 21. Área ocupada por los diferentes tipos celulares en los testículos de
camarones de distintas edades .............................................................................. 81
Tabla 22. Variables morfométricas de machos de 12 meses y distinto tamaño .... 82

Tabla 23. Área ocupada por los diferentes tipos celulares en los testículos en
camarones de 12 meses y distinto tamaño ........................................................... 83
Tabla 24. Variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso
de machos de distintas edades .............................................................................. 84
Tabla 25. Composición bioquímica de la hemolinfa de machos de diferente
edad ...................................................................................................................... 85
Tabla 26. Composición bioquímica de testículo, hepatopáncreas y músculo de
machos de distintas edades .................................................................................. 87
Tabla 27. Composición bioquímica de espermatóforo, vaso deferente y ámpula
terminal en machos de distintas edades ............................................................... 89
Tabla 28. Variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso
de machos de 12 meses de edad y distintos tamaños ........................................... 91
Tabla 29. Composición bioquímica de la hemolinfa de machos de 12 meses y
distinto tamaño ..................................................................................................... 93
Tabla 30. Composición bioquímica de testículo, hepatopáncreas y músculo de
machos de 12 meses y distintos tamaños ............................................................. 94
Tabla 31. Composición bioquímica de espermatóforo, vaso deferente y ámpula
terminal de machos de 12 meses y distinto tamaño ............................................. 96
Tabla 32. Calidad espermática (media ± error estándar) de machos de distintas
edades. ................................................................................................................... 101
Tabla 33. Calidad espermática (media ± error estándar) de machos de 12 meses
de edad y distintos tamaños ................................................................................. 104
Tabla 34. Composición bioquímica inicial de los espermatóforos y en cada
regeneración ......................................................................................................... 107
xvii

LISTA DE ABREVIATURAS

A Zona anterior del ovario


ABD Región abdominal del ovario
AD Zona abdominal del ovario de la parte distal
AM Zona abdominal del ovario de la parte media
ANCOVA Análisis de covariancia
ANDEVA Análisis de variancia
CEF Región cefalotorácica del ovario
E Espermátidas
EG Espermatogonias
EP Espermatocitos primarios
ES Espermatocitos secundarios
IGS Índice gonadosomático
NS No significativo
OC Ovocitos corticales
OMD Ovocitos más desarrollados
OPV Ovocitos previtelogénicos
ovo Ovocitos
OVt Ovocitos vitelogénicos tempranos
OVT Ovocitos vitelogénicos tardíos
PL Poslarva
PSA Zona del ovario sobre el primer segmento abdominal
T Zona torácica del ovario
1

INTRODUCCIÓN

La gran demanda de camarón que existe y su alto precio han hecho que sea un

producto importante en las pesquerías mundiales. La producción mundial de camarón,

incluyendo todas las especies, se estima entre 1.2 x 109 y 1.5 x 109 millones de toneladas y

los expertos aseguran que la producción seguirá creciendo y que la parte más importante de

la producción que crecerá será la de acuicultura (Filose, 2003). Así, el cultivo de camarón

es una parte cada vez más importante del negocio global de alimentos y es la única forma

de unir la brecha entre el crecimiento masivo en demanda de alimentos marinos y la

disminución a nivel mundial de las pesquerías (APFA, 2000).

El cultivo de camarones penéidos ha sido una actividad productiva alrededor del

mundo, representando 25-30 % del camarón disponible en el mercado (Filose, 2003). La

producción mundial de camarón cultivado durante el año 2000 alcanzó 1’087,111

toneladas, lo que representa el 26.1 % del total desembarcado; mientras que para el 2001 la

producción mundial de camarón cultivado fue de 1’266,840 toneladas (Anónimo, 2003a).

En el ámbito mundial ha habido un importante cambio en los patrones de cultivo hacia

Litopenaeus vannamei y el precio de L. vannamei mexicano continúa siendo el líder en el

mercado norteamericano (Filose, 2003). En diciembre del 2002 el gobierno de Estados

Unidos (principal mercado mundial) publicó que el camarón ocupó el primer lugar en

consumo per cápita como producto de pescados y mariscos (Filose, 2003). En México, el

consumo de camarón creció en más del 80 % entre 1999 y 2002 (Anónimo 2003b), y el

camarón de granja se está convirtiendo en el producto de mejor precio con abasto continuo
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y calidad uniforme por lo que se ha empezado a consolidar un mercado específico para el

camarón cultivado (Sánchez-García, 2003).

El cultivo de camarón desde poslarva (PL) hasta talla comercial se realiza en granjas

de engorda. Tradicionalmente y aún en la actualidad, el abastecimiento de PL ha dependido

de organismos silvestres ya sea por captura directa de PL, por captura de adultos maduros

para ser desovados en laboratorios de producción o captura de adultos sometidos a una

posterior maduración y desove en laboratorios de producción. Esto limita la producción de

las granjas camaronícolas a la temporada cuando se encuentran en disponibilidad los

recursos. La expansión de la industria camaronícola depende del adecuado conocimiento

del proceso de reproducción que permita desarrollar programas de domesticación (cerrar el

ciclo desde reproducción en cautiverio y crecimiento de larvas hasta reproductores) para

lograr un adecuado abastecimiento de nauplios, el cual debe garantizar una tasa de

producción de postlarvas que satisfaga la creciente demanda de las granjas de engorda. A

su vez, la domesticación permitiría establecer programas de reproducción selectiva (Benzie,

1997), lo que ha incrementado el interés en la domesticación de penéidos en todo el mundo

(Wouters et al., 2001).

La reproducción exitosa en cautiverio de varias especies de camarón se ha logrado

desde hace más de veinte años (ver revisiones de Browdy, 1992; Bray y Lawrence, 1992;

Benzie, 1997). Dicha actividad contribuye cada vez más al abastecimiento de PL para las

granjas de engorda. Sin embargo, una buena parte de los reproductores que se utilizan

actualmente provienen aún del medio silvestre (Browdy, 1996; Wyban et al., 2002). El uso

de reproductores silvestres limita la reproducción selectiva y el control en la propagación

de enfermedades (Crocos et al., 2000; Wyban et al., 2002). Además, los reproductores
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silvestres tienen una disponibilidad limitada y fluctuante debido a periodos de veda, tamaño

de las poblaciones naturales y a la sobre-explotación del recurso silvestre que ha sido

reportada por lo menos para algunos países asiáticos (Browdy, 1996).

Así, el uso de organismos de ciclo cerrado representa una estrategia viable con la

que se podrían evitar las anteriores desventajas, además de que se podría optimizar a través

de la domesticación el proceso de reproducción en términos de mayor cantidad y calidad de

larvas para cultivo y a largo plazo podría facilitar el desarrollo de sistemas de cultivo

cerrados. A pesar de ello, a nivel mundial el uso de reproductores de cultivo no ha

sustituido el uso de reproductores silvestres dado que en varios casos se ha visto una

superioridad en el desempeño reproductivo de los organismos silvestres (Menasveta et al.,

1993; Cavalli et al., 1997; Mendoza, 1997). Sin embargo, también se han reportado

resultados similares con organismos domesticados (Simon, 1982; Browdy et al., 1986;

Menasveta et al., 1994; Palacios et al., 1999a; Crocos et al., 2000; Palacios y Racotta,

2003; Peixoto et al., 2003) o incluso se ha encontrado un mejor desempeño de los

reproductores de cultivo (Wyban et al., 2002).

En la actualidad, varios países dependen exclusivamente de reproductores de cultivo

o bien han llevado a cabo programas de domesticación exitosos por varias generaciones. El

primer país en iniciar un programa de domesticación fue Francia en Tahití y Nueva

Caledonia (Aquacop, 1983; Ottogalli et al., 1988; Bédier et al., 1998) donde cuentan con

más de 20 generaciones de L. vannamei, L. stylirostris y Fenneropenaeus indicus (Browdy,

1998). En Venezuela se reportaron en 1999, 17 generaciones para L. vannamei y 22 para L.

stylirostris (Jory et al., 1999). En Estados Unidos se inició un programa de domesticación a

principios de los 90 con el fin primordial de obtener una línea libre de patógenos o SPF
4

(Wyban et al., 1992). En Australia recientemente se han establecido criterios de selección

de reproductores (Crocos y Coman, 1997), la influencia de generaciones sucesivas (Crocos

et al., 2000), las ventajas económicas del uso de reproductores domesticados en

comparación con reproductores silvestres (Preston et al., 1999; Crocos et al., 2000), la

prioridad de lograr la domesticación de las especies cultivadas (APFA, 2000) y recientes

avances en la domesticación y reproducción selectiva (Crocos et al., 2000).

En el caso de México, para la década de los 80 ya existían algunas iniciativas sobre

el uso de reproductores domesticados de camarón azul L. stylirostris, pero revelaron una

desventaja de éstos en comparación con su contraparte silvestre (Mendoza, 1997). Sin

embargo, en la actualidad hay un interés creciente en las granjas camaronícolas por el uso

de reproductores de ciclo cerrado como una alternativa a los reproductores silvestres

(Palacios et al., 2000), entre las cuales es digno de mencionar un programa conjunto de la

empresa Acuacultores de La Paz (APSA) con el Centro de Investigaciones Biológicas del

Noroeste (CIBNOR), en el que se ha logrado exitosamente la producción de varias

generaciones (Ibarra et al., 1997). El desempeño reproductivo de las primeras generaciones

de esta línea domesticada fue comparado con el de organismos silvestres, mostrando que la

condición fisiológica de los reproductores, su desempeño reproductivo y algunos

indicadores de la calidad larvaria son similares entre ambos orígenes (Ibarra et al., 1997;

Palacios y Racotta, 1999; Palacios et al., 1999a; Hernández-Herrera et al., 1999; Palacios et

al., 2000; Palacios y Racotta, 2003).

Parece claro que la utilización de reproductores domesticados es una estrategia

viable para el sector camaronícola en México, dado que no sólo permitirá romper con las

desventajas de los reproductores silvestres, sino que permitirá la realización de programas


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de mejoramiento genético. Sin embargo, para implementar un programa de esa magnitud,

se requiere un óptimo desempeño reproductivo, por lo cual es necesario un análisis más

profundo del desarrollo gonádico y potencial reproductivo en condiciones de cautiverio con

relación a la edad y el tamaño de los reproductores, lo cual permitirá seleccionar los rangos

más adecuados para obtener la mayor cantidad de larvas de buena calidad.

El tamaño representa probablemente el criterio más usado a nivel de producción

para seleccionar a los reproductores que serán transferidos al área de maduración. El

tamaño está muy relacionado con la edad de los camarones. En el caso particular de L.

vannamei todavía no es claro si la maduración, tanto de hembras como de machos, depende

del tamaño o de la edad del organismo (Ogle, 1992). Debido a lo anterior, el evaluar el

efecto del tamaño y edad, así como el establecer valores óptimos de edad/tamaño en los que

se aumente la probabilidad de un buen potencial reproductivo, sería de gran impacto en el

sector productivo.

Es importante señalar que el potencial reproductivo de los organismos al ser

transferidos a condiciones de maduración dependerá en buena parte de la condición previa

en la que se encuentran. Los indicadores más importantes relacionados con esta condición y

que podríamos considerar son el grado de desarrollo ovárico basal (i.e. antes de la ablación

del tallo ocular), la calidad espermática y los niveles de reservas energéticas, aspectos que

también se analizan en el presente trabajo.


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ANTECEDENTES

1. ASPECTOS DE LA BIOLOGÍA REPRODUCTIVA DE Litopenaeus vannamei

1.1 Sistema reproductivo

La descripción anatómica del sistema reproductor de camarones penéidos se ha

realizado para numerosas especies y se ha visto que no difiere entre ellas. Así, el sistema

reproductor de las hembras (Fig. 1) consiste de los ovarios y oviductos. Los ovarios son

cuerpos simétricos pareados fusionados parcialmente de manera bilateral, presentan

lobulaciones y se extienden desde la región cardíaca del estómago al telson (Browdy,

1992). Los lóbulos abdominales corren a lo largo del abdomen junto con el intestino. En la

región cefalotorácica se extienden desde cada lado del ovario un lóbulo anterior y lóbulos

laterales a manera de dedos (King, 1948). Los oviductos se originan en la punta del sexto o

séptimo lóbulo lateral y descienden al aparato genital externo hasta la coxa del tercer par de

pereiópodos (Cummings, 1961). El télico (Fig. 1b) está estructuralmente desarrollado en

hembras de 34.5-42.0 mm de longitud y listo para recibir espermatóforos (Quinitio et al.,

1993).
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Ovario

Corazón

Oviducto

Hepatopáncreas

Télico

Lóbulo lateral
b Lóbulo abdominal Intestino

Vista ventral

Lóbulo Oviducto
c
anterior

Fig. 1. Sistema reproductivo femenino de camarones penéidos. a) Localización anatómica,

b) localización del télico, c) vista dorsal del sistema reproductivo aislado (modificado

de Alfaro, 2001).
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Por su parte, se han hecho varias descripciones del sistema reproductor masculino

(Fig. 2) (King, 1948; Talbot et al., 1989; Ro et al., 1990; Bauer y Cash, 1991), el cual

consiste de testículo y vaso deferente. Los testículos son pareados y están conformados por

un lóbulo anterior y lóbulos laterales a manera de dedos que se extienden desde cada lado

del testículo (Browdy, 1992). Cada uno tiene una conexión independiente con el vaso

deferente vía los túbulos colectores (Chow et al., 1991a). El vaso deferente pareado

consiste de cuatro regiones distintas: proximal, media (ascendente y descendente), distal y

una región muscular altamente dilatada llamada ámpula terminal dentro de la cual se

termina de formar el espermatóforo (Browdy, 1992). Durante la cópula las dos mitades del

espermatóforo son expulsadas de las ámpulas terminales a través del gonoporo y ambas

mitades se ensamblan fuera del cuerpo para formar un espermatóforo completo que

presenta estructuras que le facilitan el anclaje sobre la superficie del télico de la hembra

(King, 1948; Ro et al., 1990; Chow et al., 1991b).

Además, el macho tiene una estructura especializada llamada petasma (Fig. 2b) que

se forma a partir de estructuras membranosas que son resultado de modificaciones de

endopoditos del primer par de pleópodos, las cuales se unen para formar este órgano

copulatorio que sirve para la transferencia del espermatóforo al télico de la hembra (King,

1948). El petasma en juveniles está separado en dos partes y se une en una sola estructura

en subadultos, por ejemplo a los 105-107 mm en L. setiferus (Bray y Lawrence, 1992). Los

machos están funcionalmente maduros cuando el petasma está totalmente formado, por lo

que la maduración sexual en machos se ha asociado con cambios en la estructura de los

genitales externos (Tirmizi y Javed, 1976).


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testículo Vaso
Corazón
deferente

Ámpula
Hepatopáncreas terminal

a
Petasma

Vaso
b deferente

Lóbulo Ámpula
anterior terminal

Lóbulo lateral
c

Fig. 2. Sistema reproductivo masculino de camarones penéidos. a) Localización anatómica,

b) petasma, c) vista dorsal del sistema reproductivo aislado (modificado de Alfaro,

2001).
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1.2 Maduración gonádica

La maduración del ovario es un proceso continuo; que sin embargo para su estudio

se divide en varios estadios de desarrollo en base a características morfocromáticas o

histológicas (Tabla 1). A nivel macroscópico, la maduración ovárica va acompañada de

cambios de color y tamaño, cambios que son visibles a través del exoesqueleto de los

camarones. Esto ha favorecido el desarrollo de diferentes escalas de maduración

morfocromáticas con las que se puede asignar un estadio de madurez sin necesidad de un

análisis microscópico (Tabla 1). Como consecuencia, son una herramienta útil en los

laboratorios de maduración, pues se pueden asignar sin sacrificar a la hembra. Sin embargo,

esta escala es subjetiva e inconsistente, dado que se ha determinado que las hembras

silvestres son evaluadas más exitosamente que las hembras domesticadas, especialmente

durante el estadio cortical debido principalmente a que los ovarios de las hembras silvestres

son más brillantes en color (Palacios et al., 2003).

Por su parte, la caracterización histológica de los diferentes estadios o fases de

desarrollo ovárico ha sido ampliamente estudiada en varias especies de penéidos (Yano,

1983; Yano, 1988; Tan-Fermin y Pudadera, 1989; Mohamed y Diwan, 1994; Medina, et al.

1996; Sandoval-Quintero y Gracia, 1998) y se han propuesto diferentes escalas (Tabla 1,

Fig. 3). Existen escalas que dividen el proceso de gametogénesis tan detalladamente que

hacen que las escalas sean poco prácticas. Actualmente la tendencia en este aspecto es

hacer escalas sencillas y prácticas.


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Tabla 1. Tabla comparativa de las diferentes escalas descritas de los estadios de desarrollo ovárico. En los casos donde se describen también escalas
morfocromáticas, los estadios se presentan sombreados.
Sandoval-Quintero y Gracia,
Yano, 1983 Yano, 1988 Tan-Fermin y Pudadera, 1989 Mohamed y Diwan, 1994 Medina, et al. 1996
1998
M. japonicus M. japonicus P. monodon F. indicus F. brasiliensis P. kerathurus

INMADURO
Translúcidos y

Sinapsis
ESTADIO I

ESTADIO I
Translúcido
INMADURO

Sin color, blanco o color carne


Nucleolo cromatina MULTIPLICACIÓN
blancos

ovogonias
Sinapsis
Perinucleolo ovocitos basófilos
10 µm INMADURO
24-32 µm

ESTADIO 0

ESTADIO I
Translúcido
temprano PREVITELOGÉNICO Ovogonias primarias PREVITELOGÉNICO
Ovogonias y secundarias Ovogonias y
10-80 µm ovocitos primarios Primarios previtelogénicos
50-70 µm 21-39 µm 17-65 µm
PREVITELOGÉNICO
Naranja claro
ESTADIO II

ESTADIO II
INMADURO-EN EN DESARROLLO
translúcido

Nucleolo cromatina

Crema
DESARROLLO Basófilos con células
Perinucleolo temprano
Perinucleolo tardío foliculares
Perinucleolo tardío
68-88 µm 75-82 µm
16-88 µm

VITELOGÉNESIS

(ovario suave)
VITELOGÉNICO

Crema pálido
ESTADIO II
PRIMARIA De gris verde a azul verde
EN MADURACIÓN TEMPRANO
EN DESARROLLO Glóbulo de aceite I
TEMPRANA En vitelogénesis
ESTADIOS I y II
verde claro opaco

Glóbulo de aceite I Glóbulo de aceite II


103-148 µm temprana
ESTADIO III

ESTADIO III
Verde claro
Sin vitelo MADURO
Glóbulo de aceite II VITELOGÉNICO 80-100 µm
80-146 µm TEMPRANO
Sin vitelo Gránulos de ovocitos vitelogénicos
Acidófilos
vitelo primario y 240-260 µm
VITELOGÉNESIS 184-192 µm
secundario

Verde claro
VITELOGÉNICO

ESTADIO
80-237 µm SECUNDARIA EN MADURACIÓN
TARDÍO
Gránulos de vitelo TARDÍA

III
Vitelogénicos
Premaduro 167-206 µm
100-200 µm
128-264 µm
ESTADIOS III y IV
De verde olivo a
Verde obscuro

Verde obscuro
BASTONES
verde obscuro
ESTADIO IV

ESTADIO IV

ESTADIO IV
Verde olivo
MADURO MADURO
MADURACIÓN CORTICALES MADURO
opcaco

Premaduro MADURO Acidófilos con


Maduro Ovocitos con bastones Corticales
Maduro 224-258 µm cuerpos periféricos
224-288 µm corticales > 200 µm
200-288 µm 227-235 µm
320-360 µm
parches blancos

Blanquecino no
(ovario flácido)
Sin color o con

DESOVADO
Crema pálido
ESTADIO V

ESTADIO V

ESTADIO V
DESOVADO/

translúcido
y/overdes

ovocitos residuales DESOVADO O EN


DESOVADO EN DESOVADO
No se describe No se describe vitelogénicos y/o con DEGENERACIÓN
RECUPERACIÓN En reabsorción
bastones corticales Atrésicos
20-30 µm
170 µm
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opv ov

lg A B

oc At lg

C D

Figura 3. Micrografías de secciones transversales de ovarios en los estadios de desarrollo


ovárico de acuerdo con Tan-Fermin y Pudadera (1989). A) previtelogénico, B)
vitelogénico, C) bastones corticales y D) desovado. Barra de escala = 200 µm,
excepto para B, donde barra de escala = 150 µm. Micrografías obtenidas en el
presente estudio.
Abreviaturas: At, ovocitos corticales residuales atrésicos; lg, línea germinal; oc,
ovocitos corticales; opv, ovocitos previtelogénicos; ov, ovocitos vitelogénicos.
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Tabla 2. Tabla comparativa de las diferentes escalas descritas de los estadios de desarrollo
de los ovocitos.

Tan-Fermin y Pudadera,
Yano, 1983 Yano, 1988 Mohamed y Diwan, 1994
1989
M. japonicus M. japonicus P. monodon F. indicus
Ovogonias Ovogonias Ovogonias primarias
Ovogonias
Sinapsis Sinapsis Ovogonias secundarias
Nucléolo cromatina Nucléolo cromatina
Previtelogénicos
Perinucléolo temprano Perinucléolo temprano ovocitos primarios
Perinucléolo tardío Perinucléolo tardío
Vitelogénicos tempranos
Glóbulo de aceite I Glóbulo de aceite I
Glóbulo de aceite II Glóbulo de aceite II
Sin vitelo Sin vitelo
Gránulos de vitelo ovocitos vitelogénicos
primario Vitelogénicos tardíos
Gránulos de vitelo
Gránulos de vitelo
secundario
Premaduro Premaduro Ovocitos con bastones
Maduro Maduro corticales Maduros
Ovocitos atrésicos
(Características similares Vitelogénicos tempranos en
No se describe No se describe a ovocitos en fase de
reabsorción
glóbulo de aceite I
descrito por Yano 1988)

En el caso de los machos, no se ha enfatizado en la valoración visual de los

testículos ni en la asignación de estadios de desarrollo. Su maduración se ha asociado

principalmente con cambios en la estructura de los genitales externos (petasma) (Tirmizi y

Javed, 1976), y en cambios histológicos que ocurren en los testículos y ámpulas terminales
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de los vasos deferentes (Ro et al., 1990). En cambio, los estudios en machos se han

enfocado, dada su importancia en la producción de larvas, a evaluar la calidad o viabilidad

espermática o del espermatóforo (Leung-Trujillo y Lawrence, 1987a; Alfaro, 1993; Gomes

y Honculada-Primavera, 1993; Pratoomchat et al., 1993), el proceso de formación del

espermatóforo (Chow et al., 1991b; Heitzman et al., 1993), los factores que afectan la

formación del espermatóforo (Alfaro y Lozano, 1993; Alfaro, 1996; Pascual et al., 1998) o

bien para evaluar el efecto de enfermedades sobre la calidad espermática (Talbot et al.,

1989).

De cualquier forma, la maduración gonádica implica una secuencia de eventos

celulares (gametogénesis), bioquímicos (acumulación y transporte de nutrientes) y

fisiológicos (control hormonal) concatenados para la producción de gametos, eventos que

son más evidentes en el caso de las hembras aunque no necesariamente más importantes

que en machos.

1.2.1 Gametogénesis

1.2.1.1 Ovogénesis

En el caso de las hembras se han hecho descripciones citológicas detalladas de los

ovocitos durante la maduración ovárica y se han propuesto de 4 a 11 estadios diferentes

para camarones penéidos (Tabla 2) (Yano, 1983; Yano, 1988; Tan-Fermin y Pudadera,

1989; Mohamed y Diwan, 1994). En general, la ovogénesis es muy similar en diferentes

especies de penéidos. Inicia con la entrada de ovogonias en meiosis y la proliferación de

ovocitos. Las ovogonias están presentes en la zona germinal del ovario y están en proceso

de división mitótica continua durante la vida de la hembra. La meiosis inicia y se detiene en


15

la etapa de profase I, punto en el cual las ovogonias salen de la zona germinal y pasan a ser

ovocitos primarios o previtelogénicos, caracterizados porque no están rodeados por células

foliculares. Durante esta fase se lleva a cabo un ligero crecimiento de los ovocitos, producto

de la proliferación de ribosomas y el desarrollo de retículo endoplásmico rugoso

(previtelogénesis), lo cual es importante para la activación del siguiente proceso: la

vitelogénesis primaria (Alfaro, 1994). Durante la vitelogénesis primaria, también

denominada temprana o endógena, los ovocitos incrementan su tamaño como resultado de

la síntesis de proteínas endógenas, principalmente glicoproteínas (Charniaux-Cotton, 1985;

Harrison, 1990). Al inicio de la vitelogénesis primaria, los ovocitos se encuentran libres en

el lumen del ovario y sin células foliculares a su alrededor (Tan-Fermin y Pudadera, 1989;

Alfaro, 1994), pero conforme avanza el proceso de vitelogénesis primaria, las células

foliculares van rodeando a cada ovocito. Según la nomenclatura de Yano (1988), el inicio

de la vitelogénesis primaria corresponde al estadio de ovocitos en la fase I de glóbulo de

aceite.

La vitelogénesis secundaria, también llamada, tardía o exógena, es el proceso

durante el cual se sintetiza y acumula vitelo y se caracteriza por un rápido crecimiento

sincrónico de un grupo de ovocitos en desarrollo. Durante la vitelogénesis secundaria, la

acumulación de vitelo es exógena, y, es consecuencia de una transferencia de compuestos

bioquímicos provenientes de la dieta o bien de reservas en órganos como el hepatopáncreas,

el tejido adiposo subepidérmico y las células foliculares (Harrison, 1990; Browdy, 1992).

Al final de la vitelogénesis secundaria y previo al desove, se forman los bastones

corticales en la periferia de los ovocitos (King, 1948; Cummings, 1961, Duronslet et al.,

1975; Clark et al., 1980; Anderson et al., 1984). Esta fase de especialización cortical es de
16

los últimos estadios postvitelogénicos de la ovogénesis e inicia aproximadamente 90 h

antes del desove en S. ingentis (Anderson et al., 1984; Clark y Pillai, 1991). En la fase de

ovocitos corticales ocurre el rompimiento de la vesícula germinal, este es un proceso

asincrónico que puede durar más de 24 horas pero que siempre se completa antes de la

ovulación (Anderson et al., 1984). En contraste, la ovulación ocurre en unas pocas horas y

cuando los ovocitos se encuentran libres dentro del ovario el desove es inminente. El

tiempo más largo reportado desde la ovulación hasta el desove es de 4 h para S. ingentis y

se requiere menos de un minuto para completar la evacuación (Anderson et al., 1984). En

los ovocitos ovulados la meiosis está detenida (1ª metafase) hasta antes de entrar en

contacto con el agua. Cuando los ovocitos entran en contacto con el agua, se libera el

contenido de los bastones corticales en unos tres minutos (Clark y Pillai, 1991).En seguida,

se forma la capa gelatinosa que rodea al ovocito y, al mismo tiempo se lleva a cabo la

liberación del primer cuerpo polar; después se forma la envoltura extracelular de eclosión y

enseguida se libera el segundo cuerpo polar con lo que finaliza la ovogénesis (Clark y

Pillai, 1991). El tiempo que tardan en liberarse los corpúsculos polares depende de la

temperatura y de la condición reproductiva previa de la hembra y puede variar entre

especies. En Fenneropenaeus chinensis los cuerpos polares se liberan 25-35 minutos

después del desove a una temperatura de 29-32 ºC (Li et al., 2003), mientras que en L.

vannamei se liberan entre 8 y 15 minutos después del desove a una temperatura de 28 ºC

(Dumas y Campos-Ramos, 1999).


17

1.2.1.2 Espermatogénesis

El proceso de espermatogénesis se ha estudiado ampliamente en Sicyonia ingentis

(Shigekawa y Clark, 1986). La espermatogénesis puede ser sincrónica como en L.

stylirostris y Trachypenaeus byrdi (Alfaro, 1994), o asincrónica como en Sycyonia

ingentis (Shigekawa y Clark, 1986). Sin embargo, se ha confirmado que especies de

Litopenaeus presentan un desarrollo asincrónico de las células espermatogénicas y que las

condiciones de cautiverio pueden incrementar dicha asincronía (Talbot et al., 1989; Chow

et al., 1991a).

De manera general, la espermatogénesis inicia con la proliferación de

espermatogonias, las cuales entran en proceso de división mitótica continua a partir de la

primera madurez y durante toda la vida del macho. Las espermatogonias presentan un

ligero crecimiento y pasan a ser espermatocitos. Las divisiones meióticas de los

espermatocitos, que se llevan a cabo en el testículo, producen las espermátidas.

Posteriormente las espermátidas pasan por el proceso de espermiogénesis para alcanzar la

madurez. Sin embargo, se ha observado que la maduración completa de las espermátidas

sucede en diferentes momentos dependiendo del tipo de estrategia reproductiva de la

especie. Así, en especies de télico abierto la maduración final sucede dentro del vaso

deferente (Shigekawa y Clark, 1986; Alfaro, 1994), mientras que en especies de télico

cerrado la maduración no parece completarse en el sistema reproductor masculino sino que

se lleva a cabo en el télico de la hembra después de la cópula (Alfaro, 1994).


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1.2.2 Eventos bioquímicos

Durante el proceso de maduración gonádica en hembras, el peso de los ovarios

puede incrementarse de cuatro a nueve veces en aproximadamente una semana (Mourente y

Rodríguez, 1991; Ravid et al., 1999; Wouters et al., 1999b). El incremento de peso se debe

a la acumulación de nutrientes en el vitelo, los cuales deben sostener el desarrollo normal

de los embriones y el periodo de pre-alimentación de las larvas (Wouters et al., 2001;

Racotta et al., 2003). Como se mencionó anteriormente, dicha acumulación de vitelo se

debe a la producción endógena de los ovocitos durante la maduración temprana y a la

movilización y transporte de reservas desde otros tejidos hacia la gónada.

Aunado de la acumulación cuantitativa de vitelo, existen cambios en la composición

bioquímica en el ovario de los crustáceos decápodos a lo largo del proceso de maduración

(Castille y Lawrence, 1989; Mohamed y Diwan, 1992; Spaargaren y Haefner, 1994). El

cambio más aparente y mejor documentado es el incremento progresivo de lípidos

conforme avanza la maduración (Gehring, 1974; Kulkarni y Nagabhushanam, 1979; Galois,

1984; Castille y Lawrence, 1989; Teshima et al., 1989; Millamena y Pascual, 1990;

Mourente y Rodríguez, 1991; Millamena et al., 1993; Spaargaren y Haefner, 1994; Palacios

et al., 2000). Sin embargo, también se ha reportado que al final de la maduración los lípidos

ya no se incrementan e incluso disminuyen en el estadio de madurez (Gehring, 1974;

Millamena y Pascual, 1990). Los acilglicéridos se han identificado como la clase de lípidos

que se acumulan preferentemente durante la maduración del ovario (Galois, 1984; Teshima

et al., 1989; Mourente y Rodríguez, 1991; Palacios et al., 2000). Para los fosfolípidos y el

colesterol existen resultados contrastantes, ya que algunos reportan que aumentan en

relación con el proceso de maduración (Galois, 1984; Mourente y Rodríguez, 1991;


19

Palacios et al., 2000), mientras que otros reportan que no hay una relación evidente

(Teshima et al., 1989).

Las proteínas también presentan un patrón de acumulación similar al de los lípidos

(Kulkarni y Nagabhushanam, 1979; Mohamed y Diwan, 1992; Spaargaren y Haefner,

1994; Sarojini et al., 1995; Palacios et al., 2000). Por otro lado, el papel de los

carbohidratos en el proceso de maduración es aún incierto ya que algunos trabajos (Castille

y Lawrence, 1989; Kulkarni y Nagabhushanam, 1979) han reportado que existe un

incremento en relación con el desarrollo gonádico, mientras que otros no reportan cambios

(Mohamed y Diwan, 1992; Sarojini et al., 1995; Palacios et al., 2000).

Aunado a la acumulación cualitativa y cuantitativa de nutrientes en el ovario

durante la maduración, se ha establecido que las reservas almacenadas en el hepatopáncreas

se movilizan hacia el ovario, principalmente durante las últimas fases de madurez (Teshima

et al., 1988; Castille y Lawrence, 1989; Teshima et al., 1989; Millamena y Pascual, 1990;

Mohamed y Diwan, 1992; Spaargaren y Haefner, 1994; García et al., 1995). Al parecer esta

transferencia se lleva a cabo durante el proceso de vitelogénesis secundaria (Harrison,

1990), dado que la disminución de lípidos en el hepatopáncreas se presenta en estadios

avanzados de maduración ovárica (Teshima et al., 1989; Millamena y Pascual, 1990;

Mohamed y Diwan, 1992; Spaargaren y Haefner, 1994). Sin embargo, en otros trabajos no

se han reportado cambios en la concentración de lípidos en el hepatopáncreas durante la

maduración ovárica (Mourente y Rodríguez, 1991; Millamena et al., 1993; Palacios et al.,

2000). En estos casos es posible que el aporte de lípidos directo de la dieta haya sido

suficiente para sostener el proceso de maduración ovárica o que existan diferentes

estrategias de transferencia de lípidos a los ovarios entre especies.


20

La hemolinfa constituye la vía de transporte para que exista acumulación de

nutrientes en el ovario, ya sea a partir de la dieta o de órganos de almacenamiento. En F.

indicus, los niveles de vitelogenina en hemolinfa fueron bajos en hembras inmaduras, se

incrementaron en hembras en maduración, fueron máximos en hembras completamente

maduras y disminuyeron en hembras desovadas (Quinitio y Millamena, 1992). De manera

similar, en L. vannamei se encontraron mayores niveles de vitelina en hembras que

presentaron ovocitos vitelogénicos y corticales (Arcos et al., 2003a). Sin embargo, aún

cuando se ha reportado que los cambios en la composición de la hemolinfa reflejan

parcialmente lo que ocurre en el ovario (Mohamed y Diwan, 1992; Spaargaren y Haefner,

1994; Vázquez-Boucard, 1990; Arcos et al., 2003a), no se trata de una situación

generalizada dado que en otros trabajos no se reportan cambios en los niveles de proteínas

y lípidos totales en la hemolinfa en relación con el desarrollo gonádico (Galois, 1984;

Palacios et al., 2000).

Dado el ciclo de acumulación y transferencia de nutrientes entre el hepatopáncreas y

el ovario, los niveles de estos nutrientes en los distintos compartimentos tisulares

involucrados pueden ser un reflejo de un adecuado proceso de maduración, o de la

condición fisiológica asociada al proceso de maduración gonádica. Como ejemplo, las

hembras que acumularon más acilglicéridos y proteínas en el hepatopáncreas presentaron la

capacidad de remadurar varias veces, por lo que se ha sugerido la posibilidad de utilizar

indicadores metabólicos de la capacidad de desoves múltiples (Palacios et al., 2000; Arcos

et al., 2003b).

En el caso de los machos, no se observa un ciclo de desarrollo gonadal bien definido

como en las hembras (Castille y Lawrence, 1989); como consecuencia, se ha reportado que
21

los cambios en la composición bioquímica de los testículos de algunos crustáceos

decápodos son menos pronunciados que en los ovarios (Pillay y Nair 1971; Pillay y Nair

1973).

En Farpantepenaeus aztecus y L. setiferus, Castille y Lawrence (1989)

determinaron que el componente más abundante en testículos y en la combinación de vasos

deferentes-ámpulas terminales es la proteína, cuya concentración fue significativamente

mayor en machos maduros en comparación con machos en desarrollo. En el mismo estudio

se determinó que los lípidos no difirieron entre estadios de madurez en la combinación de

vasos deferentes-ámpulas terminales ni en el hepatopáncreas entre los estadios de madurez

en machos. Castille y Lawrence (1989) concluyeron que las diferencias reportadas son

debidas a diferencias relacionadas con la talla y la edad de los camarones. Uno de los

objetivos de la presente tesis es profundizar en este punto.

1.2.3 Control hormonal

En crustáceos decápodos existen seis centros endocrinos que se han propuesto como

reguladores directos de la reproducción (Fig. 4a). El primero es el sistema neurosecretor

órganoX-glándula sinusal, localizado en el ganglio óptico; los otros son el cerebro, el

ganglio torácico, el órgano mandibular, la glándula androgénica (machos) y los ovarios

(Fingerman, 1987; Huberman, 2000; Alfaro, 2001). El mecanismo propuesto para el control

de la maduración gonadal es un modelo antagonista (Fig. 4b), el cual involucra la síntesis

de una hormona inhibidora de la gónada que inhibe o compite con una probable hormona

estimuladora de la gónada (Charniaux-Cotton y Payen, 1988; Quackenbush, 1992;

Browdy, 1992; Alfaro, 2001).


22

Adicionalmente, se ha encontrado que el farnesoato de metilo, secretado por el

órgano mandibular, juega un papel importante en el proceso reproductivo (Homola et al.,

1991; Laufer et al., 1993; Sagi et al., 1994) y en la conducta de apareamiento (Sagi et al.,

1994). La secreción de farnesoato de metilo por el órgano mandibular está regulada por la

glándula del seno y recientemente se ha identificado parcialmente una hormona inhibidora

del órgano mandibular en el órgano X (Huberman, 2000). Asimismo, se ha encontrado que

la hormona concentradora de pigmentos rojos y la hormona dispersadora de pigmentos,

además de controlar la síntesis de pigmentos en los cromatóforos estimulan (hormona

concentradora de pigmentos rojos) o inhiben (hormona dispersadora de pigmentos) la

síntesis de farnesoato de metilo (Landau et al., 1989). Por último, la 5-hidroxitriptamina y

la dopamina al parecer también juegan un papel en el proceso reproductivo. La 5-

hidroxitriptamina dispara la liberación de hormona estimuladora de la gónada tanto en

machos como en hembras (Richardson et al., 1991), y la dopamina inhibe la maduración

gonádica, también en machos y hembras, aparentemente por inhibición de la liberación de

hormona estimuladora de la gónada y tal vez también por la estimulación de la liberación

de hormona inhibidora de la gónada (Sarojini et al., 1996).


23

Glándula androgénica
(Vaso deferente) Cerebro
Ovario
Órgano x/glándula del seno
(Pedúnculo ocular)

Órgano mandibular

a Ganglio torácico

5-HT –
DA + 5-HT +
HCPR – DA -
HDP + Órgano X/Glándula sinusal Cerebro/Gánglio torácico HCPR +
HDP -
HIOM-

HIG- Órgano
HIG- mandibular
Síntesis de
FM+?
Vitelogenina HEG+
Hepatopáncreas?
FM+
Ovario?
?
na
a
Transferenci
de vitelogeni

HO+ Glándula androgénica

Células
Ovogénesis FM+
Foliculares ? HAG+
Vitelogénesis secundaria
(captación de vitelogenina) Testículo
OVARIO Espermatogénesis
Síntesis del
espermatóforo
HO+ Comportamiento sexual
b
Figura 4. (a) Localización anatómica de los centros endocrinos involucrados en la reproducción de crustáceos
decápodos (se representan ambos sexos en el esquema). (b) Vías propuestas en el control endócrino de
su reproducción (modificado de Alfaro, 2001). Las líneas continuas indican un efecto estimulatorio
(+). Las líneas punteadas indican un efecto inhibidor (-). Los signos de interrogación indican vías no
confirmadas. 5-HT: serotonina, DA: dopamina, FM: farnesoato de metilo, HAG: hormona
androgénica, HCPR: hormona concentradora de pigmento rojo, HEG: hormona estimuladora de la
gónada, HIG: hormona inhibidora de la gónada, HIOM: hormona inhibidora del órgano mandibular,
HO, hormona ovárica, ME: metionina.
24

1.3 Potencial reproductivo

El potencial reproductivo en hembras está asociado a la fecundidad, calidad de

huevos y capacidad de remaduraciones sucesivas, que a su vez, dependen del desarrollo

gonádico.La maduración gonádica finalmente determina el número de huevos que se van a

producir (fecundidad). Sin embargo, la producción de postlarvas depende de una alta tasa

de fertilización, por lo que también se debe asegurar un buen potencial reproductivo de los

machos, el cual está asociado a una alta calidad espermática, a la capacidad de

regeneraciones consecutivas del espermatóforo y a una alta producción de espermatozoides

viables.

Una forma de evaluar el potencial reproductivo es medir el rendimiento en el

desempeño reproductivo (i. e. número de desoves, tasas de fertilización y de eclosión, etc.)

en condiciones de producción. Por ejemplo, se han hecho comparaciones del desempeño

reproductivo de varias especies entre camarones silvestres y cultivados (Simon, 1982;

Browdy et al., 1986; Menasveta et al., 1993; Menasveta et al., 1994; Cavalli et al., 1997;

Mendoza, 1997; Palacios et al., 1999b; Crocos et al., 2000, Peixoto et al., 2003; Racotta et

al., 2003).

A nivel de producción, se ha descrito que existe una gran variabilidad en el

desempeño reproductivo tanto de las hembras como de los machos (Browdy et al., 1986;

Alfaro, 1993; Menasveta et al., 1993; Pratoomchat et al., 1993; Ramos et al., 1995; Crocos

y Coman, 1997; Mendoza, 1997), y al menos para hembras se ha establecido que esta

variación tiene un componente genético (Arcos et al., sometido). Se ha observado que los

reproductores silvestres presentan una mejor tasa de fertilización, tasa de eclosión y un


25

mayor número de nauplios (Menasveta et al., 1993; Ramos et al., 1995; Mendoza, 1997)

por lo que se asume que presentan un mayor potencial reproductivo. Por otra parte, se ha

estimado que una proporción relativamente baja de hembras que tienen un alto potencial

reproductivo, puesto que presentan la capacidad de desoves múltiples, contribuyen a la

mayor parte de la producción de nauplios (Bray et al., 1990; Wyban y Sweneey, 1991;

Palacios et al., 1999a; Arcos et al., 2003b).

En el caso de los machos, aquellos con capacidad de regeneraciones consecutivas

del espermatóforo y con una alta calidad espermática son los que tienen el mayor potencial

reproductivo e impactan de forma importante la producción de poslarvas en cultivo (Díaz et

al., 2001). Se ha observado que a nivel de producción existe una relación directa entre el

potencial reproductivo y el peso (Leung-Trujillo y Lawrence, 1991; Pratoomchat et al.,

1993) o la edad del reproductor (Pérez y Ceballos, 1995).

Sin embargo, existen varios factores que reducen el potencial reproductivo de los

machos, tales como una mala adhesividad del espermatóforo, enfermedades en el tracto

reproductivo, tiempo de confinamiento, temperatura y estimulación eléctrica aplicada para

liberar el espermatóforo (Aquacop, 1983; Chamberlain et al., 1983; Bray et al., 1985;

Leung-Trujillo y Lawrence, 1987; Alfaro et al., 1993; Rosas et al., 1993; Pascual et al.,

1998; Pascual et al., 2003). Estos factores contribuyen en parte a una producción inestable

y por debajo del nivel óptimo en granjas a nivel mundial (Gomes y Honculada-Primavera,

1993).

El potencial reproductivo de machos puede ser evaluado mediante el análisis de la

calidad espermática, el peso del espermatóforo, el conteo de espermatozoides y el

porcentaje de espermatozoides vivos y anormales. Adicionalmente, el tiempo de


26

regeneración del espermatóforo (Leung-Trujillo y Lawrence, 1987b) y el peso del

espermatóforo (Pratoomchat, et al., 1993) son factores que se han evaluado para determinar

el potencial reproductivo de los machos. La calidad espermática fue evaluada por primera

vez determinando el conteo total de espermatozoides y los porcentajes de espermatozoides

vivos y anormales (Leung-Trujillo y Lawrence, 1985, 1987a). Desde entonces, se ha

evaluado la calidad espermática en relación con la talla de los machos, la ablación del

pedúnculo ocular, el origen de los machos, la dieta las condiciones de cultivo, y la

temperatura (Alfaro, 1993; Alfaro y Lozano, 1993; Gomes y Honculada-Primavera, 1993;

Pratoomchat et al., 1993; Wang et al., 1995; Pascual et al., 1998; Díaz et al., 2001).

La calidad espermática en relación con regeneraciones consecutivas ha sido

ampliamente estudiada, dado que es una característica deseable en los machos, pero los

resultados que se han obtenido son contrastantes dependiendo de la especie y de las

condiciones de cultivo. Algunos estudios han reportado una clara reducción en la calidad

espermática y/o daño en el tracto reproductivo en relación con regeneraciones consecutivas

(Leung-Trujillo y Lawrence, 1987; Rosas et al., 1993; Pascual et al., 1998), mientras que

en otros estudios no se ha observado ningún cambio en la calidad espermática (Díaz et al.,

2001), o bien un incremento en la calidad espermática a través de regeneraciones

consecutivas del espermatóforo (Leung-Trujillo y Lawrence, 1985; Alfaro, 1993).


27

2. FACTORES QUE AFECTAN LA MADURACIÓN Y EL POTENCIAL

REPRODUCTIVO

2.1 Factores nutricionales

Los factores nutricionales tienen un papel crítico en la maduración y el

apareamiento, en la fertilidad, la fecundidad, en la viabilidad y en la calidad de la

descendencia (Harrison, 1990; Browdy, 1992). Varios autores han sugerido que una

maduración exitosa depende de la dieta (Lawrence et al., 1980; Cahu y Quazuguel, 1989).

Un desbalance o una dieta incompleta pueden provocar un desempeño reproductivo pobre o

incluso impedir la reproducción (Bray y Lawrence, 1992). Como consecuencia una dieta

óptima, que eventualmente remplace el alimento fresco, se ha identificado como un factor

crucial para la maduración sexual y la reproducción en camarones (Harrison, 1990;

Wouters et al., 2001). Una de las dificultades para diseñar dietas de maduración para

crustáceos ha sido que los requerimientos nutricionales son diferentes para cada especie.

Analizando la respuesta reproductiva en relación al régimen alimenticio, se ha reportado

que en L. vannamei se obtienen mejores resultados con una dieta natural combinada,

mientras que en L. stylirostris los mejores resultados se obtienen con una dieta de

peletizado (Galgani et al., 1989). Asimismo, se ha encontrado que la proporción óptima de

proteínas y lípidos empleada en la dieta y, en consecuencia, el aporte nutricional en cada

caso, es diferente para cada especie (Rosas et al., 1996).

Aún cuando es importante contar con una adecuada calidad reproductiva tanto de

hembras como de machos para el éxito de la reproducción, se ha puesto mucha más

atención a los requerimientos nutricionales para el desarrollo gonádico de las hembras que

de los machos. Todo esto a pesar de que desde hace dos décadas existen evidencias de
28

diferencias en los requerimientos nutricionales de hembras y machos (Magarelli, 1981,

citado en Pérez-Velázquez et al., 2003; Racotta et al., 2000). En este sentido, un estudio

reciente demostró que una dieta típica de maduración de alimento fresco (60% calamar,

40% de poliqueto Glycera dibranchiata) provocó pérdida de peso en machos de L.

vannamei y disminuyó el conteo total de espermatozoides, por lo que concluyen que la

dieta de maduración no es nutricionalmente óptima para machos (Pérez-Velázquez et al.,

2003).

Las hembras tienen un requerimiento de lípidos pero no está relacionado con la

cantidad de lípidos totales en la dieta (D’Abramo, 1989, citado en Wouters et al., 2001),

sino que se deben satisfacer los requerimientos de nutrientes específicos tales como ácidos

grasos, fosfolípidos y esteroles (Wouters et al., 2001). Sin embargo, un estudio reciente

demostró que niveles totales de lípidos en la dieta superiores al 9 % retardan la maduración

ovárica de L. vannamei (Wouters et al., SENAIM-ESPOL Foundation, datos no publicados,

citado en Wouters et al., 2001).

En los camarones los ácidos grasos de cadena larga y altamente insaturados

(HUFA) (Cahu et al., 1994; González-Félix y Pérez-Velázquez, 2003), los fosfolípidos

(Mourente y Rodríguez, 1991; Cahu et al., 1994; Ravid et al., 1999; Wouters et al., 1999b;

Wouters et al., 2001) y el colesterol (Kanazawa et al., 1988) son considerados como lípidos

esenciales en la dieta para la maduración. El éxito de varios alimentos frescos como

calamar y almeja, se atribuye a su contenido de HUFA y colesterol (Wouters et al., 2001).

Los ácidos grasos son incorporados en acilglicéridos almacenados en huevos y constituyen

la principal fuente de energía durante la lecitotrofia (Palacios et al., 1999d; Palacios et al.,

2001; Wouters et al., 2001).


29

Cahu et al. (1994) obtuvieron una disminución en la tasa de desove de

reproductores de L. vannamei cuando su dieta estuvo privada de HUFA y fosfolípidos. De

manera similar, Wouters et al. (1999a) reportaron para L. vannamei que cuando los

reproductores se alimentaron con Artemia spp.enriquecida con aceite de coco (libre de

HUFA y colesterol) se presentó una disminución en la tasa de fertilización de los huevos y

fecundidad, aunque la frecuencia de maduración no fue afectada, mientras que en machos

la regeneración del espermatóforo se vio afectada negativamente. En machos se encontró

que el colesterol y los fosfolípidos tienen un efecto positivo sobre el conteo total de

espermatozoides (Pérez-Velázquez et al., 2003). Bray et al. (1989) reportaron un

incremento en la producción de nauplios, la tasa de eclosión y la espermatogénesis en

reproductores de L. stylirostris con un suplemento del 1.5 % de lecitina de soya (i.e.

fosfatidilcolina) en la dieta. Se ha reportado que los carotenoides incrementan la

supervivencia de las larvas (Dall et al., 1995; Palacios et al., 1999d) y están asociados a la

maduración de crustáceos (Mohamed y Diwan, 1992; Sagi et al., 1995; Wouters et al.,

1999a). Estos efectos probablemente pueden ser atribuidos a las propiedades antioxidantes

de los carotenoides (Wyban et al., 1997) y/o a su papel como precursores de vitamina A

(Dall et al., 1995).

Los carbohidratos no son esenciales para los camarones reproductores, pero pueden

ser útiles fuentes de energía que evitan el consumo de proteínas y lípidos para la obtención

de energía (Wouters et al., 2001). Se ha reportado que tanto en hembras como en machos

los niveles de carbohidratos disminuyen al ser transferidos a condiciones de maduración

(Racotta et al., 2000). En relación con el desempeño reproductivo, se han relacionado los
30

niveles de glucosa en huevos con la calidad larvaria y la condición de los reproductores

(Palacios et al., 1998; Palacios et al., 1999d).

Los requerimientos de vitaminas y minerales para reproductores de camarón todavía

no se han definido por lo que las dietas artificiales generalmente son suplementadas con

una mezcla completa de vitaminas (Wouters et al., 2001). Una dieta adecuada de vitamina

E aumenta la tasa de maduración ovárica (Chamberlain, 1988, citado en Wouters et al.,

2001), y un alto porcentaje de eclosión se ha relacionado con altos niveles de vitamina C en

los huevos de F. indicus (Cahu et al., 1995). Sin embargo, cuando las dietas son deficientes

en cualquiera de las vitaminas E, A y C, la maduración ovárica se retrasa (Alava et al.,

1993), y disminuye el porcentaje de eclosión (Cahu et al., 1991).

En machos se ha encontrado que una dieta sin suplemento de vitaminas produce una

disminución significativa en el conteo total de espermatozoides (Pérez-Velázquez et al.,

2003). Se ha determinado que la vitamina E aumenta el porcentaje de espermatozoides

normales (Chamberlain, 1988, citado en Wouters et al., 2001). También en machos de L.

Vannamei se ha evaluado el efecto de la vitamina C en términos de la tasa de apareamiento

y la calidad espermática (Leung-Trujillo y Lawrence, 1988).

Por otro lado, de acuerdo a Harrison (1990) las deficiencias minerales pueden

afectar negativamente la reproducción de crustáceos, alterando la composición y calidad de

los huevos (Wouters et al., 2001).

La composición de nutrientes no siempre explica el efecto positivo de los alimentos

“frescos” o congelados como promotores de la maduración. Como consecuencia, se ha

propuesto que las hormonas reproductivas de estos organismos afectan el control

neuroendocrino de los camarones, en particular en el caso de organismos que presentan


31

hormonas similares o compatibles a las de los camarones peneidos (D’Croz et al, 1988;

Mendoza et al., 1997; Naessens et al., 1997; Laufer et al., 1998; Wouters et al., 2001).

2.2 Factores ambientales

La reproducción en camarones está influenciada por factores ambientales (Bray y

Lawrence, 1992; Ogle, 1992). En condiciones naturales, estos factores determinan la

existencia de épocas de reproducción definidas. En este sentido, los valores absolutos así

como la tasa de variación de varios factores ambientales se han correlacionado con la

reproducción de camarones penéidos en su hábitat natural, donde cada uno de esos factores

puede estimular o inhibir el proceso reproductivo de una especie en particular (Browdy,

1992). De hecho, la maduración gonádica está bajo control hormonal, el cual a su vez es

controlado por factores ambientales (Ogle, 1992). De acuerdo a Ogle (1992) la

optimización de los factores ambientales para la maduración y desove en cautiverio incluye

la duplicación y, de ser posible, la amplificación de los factores que sean estimuladores

naturales, mientras que los factores que puedan inhibir la reproducción deben ser

eliminados o reducidos.

Las condiciones ambientales en mar abierto donde desovan naturalmente los

camarones se caracterizan por su relativa estabilidad, por lo que es importante mantener

estables los factores ambientales en un sistema de maduración. Por otro lado, es necesario

reducir el estrés en el sistema dado que puede ser un factor inhibidor. De esta manera, se

tiene que evitar el ruido (Lagardäre, 1982), las altas densidades, el movimiento innecesario

alrededor de los tanques de maduración, el manejo excesivo de los reproductores y además

hay que mantener regímenes de limpieza estrictos (Wyban y Sweeney, 1991).


32

El efecto de la temperatura y la iluminación, así como su interrelación, sobre la

maduración han sido ampliamente estudiados (Chamberlain y Lawrence, 1981;

Chamberlain y Gervais, 1984; Primavera, 1985). Se ha observado que estos factores son los

más importantes en el control de la reproducción de crustáceos (Meusy y Payen, 1988) y en

particular de penéidos (Chamberlain y Lawrence, 1981; Primavera, 1985; Castañón-

Cervantes et al., 1995). Sin embargo, los rangos de valores óptimos que se manejan son

muy amplios, dada la especie, las condiciones ambientales en que estuvo el animal antes de

entrar a maduración y el grado de maduración que presentaba (Meusy y Payen, 1988;

Vázquez-Boucard et al., 1989). Específicamente en L. vannamei se ha observado que la luz

y el fotoperíodo inducen la maduración (Crocos y Kerr, 1986; Cripe, 1994; Castañón-

Cervantes et al., 1995).

Con respecto a la salinidad del medio, se recomiendan salinidades de 28-36 ‰ para

la maduración de L. vannamei, pero se han reportado desoves a 20, 25 y 30 ‰ sin

diferencias significativas (Ogle, 1992). Sin embargo, un estrés osmorregulatorio puede

producir un desbalance mineral que a su vez, produciría la reabsorción de los ovocitos o

reduciría la condición fisiológica y la adaptación reproductiva de los de reproductores

(Wouters et al., 2001).

Los efectos de otras variables ambientales son poco conocidos. Aunque se

recomienda un pH de 8-8.5 para la maduración de L. vannamei, la mayoría de los

laboratorios trabajan a pH de 7.5-8 e incluso se han obtenido desoves a pH de 7.3 (Ogle,

1992). La concentración de oxígeno puede afectar indirectamente la maduración, pues el

consumo de oxígeno varía en función de la temperatura (Villareal et al., 1994), la salinidad,

el tamaño y la actividad de los camarones (Bridges y Brand, 1980; Yagi et al., 1990; Luis y
33

Ponte, 1993; Anderson et al., 1994). Además, es necesario señalar que la ablación del tallo

ocular aumenta el consumo de oxígeno (Rosas et al., 1993) aumentando la susceptibilidad a

las condiciones de hipoxia (Nan et al., 1995). Los efectos de la concentración de amonio,

nitritos y nitratos no se conocen adecuadamente, pero se ha reportado la maduración de

camarones a niveles por arriba de los recomendados (0.17 ppm de amonio; 0.25 ppm de

nitritos; 30.3 ppm de nitratos) (Ogle, 1992).

2.3 Edad/Tamaño

Independientemente de factores externos, tales como temperatura y nutrición, un

individuo debe alcanzar un intervalo de tamaño o una edad particular antes de ser capaz de

iniciar la maduración gonádica. En L. vannamei la primera madurez en organismos

silvestres y/o en condiciones de cultivo generalmente ocurren entre los 8 y 10 meses, edad

que corresponde a 40 g (Bray y Lawrence, 1992). Así, la edad puede ser uno de los factores

determinantes cuando se consideran las posibilidades de un cultivo, debido a la estrecha

relación que existe entre el tamaño, el peso y el crecimiento y por la importancia de estos

sobre la primera madurez sexual (Sardá, 1987).

El tamaño, actualmente representa el criterio más usado a nivel de producción para

seleccionar a los reproductores. En el caso de L. vannamei, Wyban et al. (1987) sugieren

que se utilicen hembras mayores de 45 g y machos mayores de 40 g; mientras que Aquacop

(1983) propone que el tamaño sea de 30 a 45 g, el cual corresponde a organismos de entre

12 y 18 meses de edad. Sin embargo, se ha propuesto que la talla por sí misma no es un

buen predictor de la reproducción, debido a que la talla de un poiquilotermo a una edad

determinada es dependiente de la temperatura de cultivo y de la nutrición (Bray y


34

Lawrence, 1992). Por ejemplo, se ha reportado que en diversas instalaciones de E. U. A.,

los reproductores de L. vannamei de 10 a 11 meses de edad varían en peso desde 36 g hasta

45 g (Ogle, 1992), mientras que en Cuba se han usado machos de L. schmitti de 7 y 10

meses de edad con pesos similares (35.5 g) (Pérez y Ceballos, 1995).

El peso de los camarones, además de afectar la primera maduración, afecta el

número de desoves posteriores. En L. vannamei se ha reportado una correlación positiva

entre el peso de los reproductores y el número de desoves obtenidos en un ciclo de

producción (Palacios et al., 1999a; Arcos et al. 2003b). Resultados similares se reportaron

para P. monodon (Menasveta et al., 1994). Por otro lado, la relación entre tamaño y

fecundidad ha sido bien documentada para varios penéidos y esta relación se sigue

observando para poblaciones en cautiverio (Cavalli et al., 1997; Palacios et al., 1999a). Sin

embargo, el porcentaje de fertilización ha sido asociado de manera negativa con el tamaño

(Menasveta et al., 1994; Cavalli et al., 1997; Rothlisberg, 1998), aunque se ha sugerido que

esta relación se encuentra asociada a la edad y no a la talla de los organismos (Ottogalli et

al., 1988).

Con relación a la edad se ha logrado la reproducción de L. vannamei en organismos

de 10 meses (hembras de 36 g) y de 11 meses (hembras de 45 g) (Ogle, 1992). No obstante,

cuando hay problemas de crecimiento lento por condiciones en la granja, se ha observado

que la mayoría de las hembras maduran por primera vez después de dos años de edad

(Ogle, 1992).

Se ha sugerido que el mejor desempeño reproductivo de L. vannamei se alcanza con

animales de un año de edad (i. e. animales con mayor potencial reproductivo) (Crocos y

Coman, 1997). Sin embargo, Ogle (1992) menciona que se ha alcanzado una buena
35

producción con animales de dos años de edad (11% de desoves por noche con 50% de

fertilización), e incluso describe el caso de una hembra de tres años y medio que produjo

una gran cantidad de desoves viables. La edad es un factor que afecta al desempeño

reproductivo y, y a pesar de su importancia, ha sido poco estudiado y sólo en relación con

algunos parámetros de producción (Pérez y Ceballos, 1995; Crocos y Coman, 1997).

En general, aún no está claro el efecto del tamaño y de la edad sobre la maduración

en sí, en hembras de L. vannamei (Ogle, 1992). Se ha reportado madurez en hembras

ablacionadas de 20 a 25.2 g y en hembras intactas de 30 g (Aquacop, 1979; Ogle, 1992).

En el caso de los machos de L. vannamei tampoco se sabe si la maduración está

relacionada con la edad o el tamaño. Se han encontrado machos de 6 meses y medio de

edad y 12.5 g, con espermatóforos en desarrollo, aunque la mayoría maduraron a un tamaño

promedio de 17 g (Ogle, 1992). Sin embargo, se ha observado una correlación positiva

entre el peso del espermatóforo o la cantidad de espermatozoides producidos y el peso del

reproductor (Alfaro, 1993; Pratoomchat et al., 1993). Asimismo, se ha observado una

relación del desempeño reproductivo con la edad de los machos: se encontró que machos de

L. schmitti de 7 meses de edad presentaron un mayor desempeño reproductivo en

comparación con machos de 10 meses de edad, a pesar de presentar tallas similares (35.5 g

en promedio) y de haberse utilizado hembras de 10 meses de edad en ambos casos (Pérez y

Ceballos, 1995). En contraste, en P. semisulcatus se reportó que el desempeño reproductivo

se incrementó progresivamente entre los seis meses y un año de edad, seguido de un

decremento en organismos de 14 meses (Crocos y Coman, 1997). Sin embrago, a la fecha

no se ha reportado la relación entre la cantidad o calidad espermática y la edad y es por ello

que en este trabajo se aborda este tópico.


36

JUSTIFICACIÓN

El uso de reproductores crecidos en granja o domesticados constituye un paso

importante dentro de la actividad camaronícola por las ventajas sanitarias, económicas, y de

disponibilidad del recurso, con lo que se aumentaría la rentabilidad de dicha actividad

productiva. Sin embargo, es necesario aún contar con los criterios adecuados de selección

de reproductores y entender más a fondo el proceso de desarrollo gonádico en condiciones

de cautiverio. El tamaño representa probablemente el criterio más usado a nivel de

producción para seleccionar a los reproductores que serán transferidos al área de

maduración. El tamaño está muy relacionado con la edad de los camarones. En el caso

particular de L. vannamei todavía no es claro si la maduración, tanto de hembras como de

machos, depende del tamaño o de la edad del organismo (Ogle, 1992). Debido a lo anterior,

el evaluar el efecto del tamaño y edad, así como el establecer valores óptimos de

edad/tamaño en los que se aumente la probabilidad de un buen potencial reproductivo, sería

de gran impacto en el sector productivo.


37

OBJETIVO GENERAL

Establecer la relación entre el potencial reproductivo y la edad/tamaño en una

población de Litopenaeus vannamei en proceso de domesticación.

Objetivos particulares

1. Establecer las características histológicas y la organización del ovario de reproductores

de camarón blanco, Litopenaeus vannamei, en relación con el grado de madurez.

2. Establecer las posibles diferencias en peso y calidad espermática. entre las mitades

izquierda y derecha del espermatóforo de organismos de camarón blanco, Litopenaeus

vannamei.

3. Establecer la influencia de la edad y el tamaño sobre el desarrollo gonádico, la

condición fisiológica y la calidad espermática de organismos de camarón blanco,

Litopenaeus vannamei.

4. Establecer el efecto del tamaño sobre el desarrollo gonádico, la condición fisiológica y

la calidad espermática de organismos de camarón blanco, Litopenaeus vannamei de12

meses de edad.

5. Determinar la calidad espermática a través de regeneraciones consecutivas del

espermatóforo en machos de camarón blanco, Litopenaeus vannamei.


38

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio completo consistió de tres experimentos sucesivos, cuyos diseños

experimentales se describen en primer lugar. En segundo término se describen las

diferentes metodologías que se emplearon.

1. DISEÑOS EXPERIMENTALES

1.1 Primer experimento. Características histológicas y organización del ovario en

relación con el grado de maduración.

Este experimento se planteó con el fin de determinar si el desarrollo del ovario es

homogéneo y con ello establecer la estrategia de muestreo para el siguiente experimento.

Adicionalmente, esta evaluación contribuye al conocimiento general sobre la maduración

de camarones penéidos.

Después de un ciclo de producción en la granja de cultivo de camarón Acuacultores

de La Paz, S. A. (APSA) se colectaron hembras (n = 5 de cada estadio) que presentaran

ovarios en desarrollo (Estadios visuales II y III) y maduros (Estadio visual IV), de acuerdo

a Tan-Fermin y Pudadera (1989). Los camarones fueron fijados completos inyectándoles

solución de Davidson (ver técnica histológica). Se registraron los datos de peso total y

longitud de cada camarón. Posteriormente se realizó la disección de los organismos para

obtener el ovario entero y se registró el peso del mismo.


39

A T PSA AM AD

Fig. 5. Representación esquemática de un ovario de camarón mostrando las zonas donde se


hicieron los cortes. A = anterior, T = torácica, PSA = primer segmento abdominal,
AM = abdomen medio, AD = abdomen distal.

Los ovarios fueron procesados histológicamente (ver técnica histológica). Se

obtuvieron cortes transversales de cinco zonas localizadas a lo largo del ovario: en el lóbulo

anterior (A), en el lóbulo torácico (T), sobre el primer segmento abdominal (PSA), en la

parte media del lóbulo abdominal (MA) y en la parte distal del lóbulo abdominal (DA)

(Fig. 5). En este experimento se evaluaron las características ováricas de acuerdo al grado

de maduración, por lo que solo se utilizaron los estadios de desarrollo ovárico (asignados

histológicamente) que se encuentran en proceso de maduración: el vitelogénico (dividido

en temprano y tardío) y bastones corticales (Tan-Fermin y Pudadera, 1989) y descartando

los estadios previtelogénico (los cuales no han iniciado la maduración) y los desovados (los

cuales ya finalizaron el proceso de maduración).


40

Los ovocitos se clasificaron tomando como referencia los estadios de desarrollo

establecidos por Mohamed y Diwan (1994) para F. indicus: ovocitos previtelogénicos

(OPV), vitelogénicos tempranos (OVT), vitelogénicos tardíos (OVT) y corticales (OC).

Adicionalmente, se consideraron las células en proliferación que incluyen ovogonias y

ovocitos en sinapsis.

En cada zona del ovario se realizó un análisis cualitativo para establecer la

organización general de la gónada y un análisis cuantitativo (i.e. diámetro y área ocupada

por cada tipo de ovocito) para establecer diferencias objetivas en el grado de desarrollo a lo

largo del ovario. Los lóbulos derecho e izquierdo se analizaron por separado.

Se aplicaron análisis de variancia (ANDEVA) unifactoriales seguidos por una

prueba de Newman-Keuls para comparar los datos morfométricos de las hembras en

relación con el factor fijo: estadio de desarrollo ovárico (tres niveles: vitelogénico

temprano, vitelogénico tardío y bastones corticales).

Para establecer diferencias cuantitativas entre las zonas (cinco niveles: A, T, PSA,

AM, AD) y entre los lóbulos (dos niveles: izquierdo, derecho) de los ovarios, se aplicaron

ANDEVA de dos vías seguidos por una prueba Newman-Keuls. Los datos fueron también

agrupados en dos regiones principales: la región cefalotorácica (CEF), que incluye a las

zonas A y T y la región abdominal (ABD) que incluye a las zonas AM y AD. En este caso

se aplicaron ANDEVA de dos vías seguidos por una prueba Newman-Keuls para establecer

si existen diferencias entre regiones (dos niveles: CEF y ABD) y entre estadios de

desarrollo ovárico (tres niveles: vitelogénico temprano, vitelogénico tardío, bastones

corticales).
41

Las variables calculadas en porcentaje fueron transformadas mediante

ar cos eno p , antes de aplicar los análisis estadísticos (Zar, 1996). Sin embargo se reportan

únicamente los datos no trasformados con sus errores estándar. En todos los casos, el nivel

de significancia (∝) se fijó en 0.05.

1.2 Segundo experimento. Desarrollo gonádico, condición fisiológica y calidad

espermática en función de la edad/tamaño.

Este experimento se planteó para evaluar el efecto de la edad/tamaño sobre el

desarrollo gonádico, la condición fisiológica y la calidad espermática, así como para

evaluar el efecto del tamaño independientemente de la edad. Sin embargo, se realizó una

evaluación preliminar para establecer si existen diferencias en peso o calidad espermática

entre las mitades izquierda y derecha del espermatóforo. Para ello, se extrajeron ambos

lados del espermatóforo compuesto en 10 machos y se comparó el peso y la calidad

espermática entre ambas mitades del espermatóforo. Se aplicaron pruebas de “t” de

comparación pareada para comparar las variables de calidad espermática entre las mitades

del espermatóforo. Como no se encontró diferencia significativa de la calidad espermática

entre las mitades (ver sección de resultados), se procedió a utilizar una mitad del

espermatóforo para análisis de calidad espermática y la otra mitad para análisis

bioquímicos.

Una vez establecido lo anterior, y para contar con organismos de edad conocida y

proceder con el segundo experimento, se sembraron camarones de un mes de edad (10 días

de desarrollo larvario y 20 días de desarrollo PL) en un estanque de mareas (los


42

procedimientos de cultivo se describen más adelante). De dichos organismos, se

recolectaron 50 machos y 50 hembras a los 6, 8, 10 y 12 meses de edad. Adicionalmente, se

recolectaron 50 organismos de 12 meses de edad crecidos en condiciones diferentes con el

objetivo de disminuir su tasa de crecimiento (ver procedimientos de cultivo). En cada

ocasión los camarones fueron llevados al laboratorio de maduración y separados por sexo

en dos estanques negros de 7 m2, en tanto se realizaba el muestreo. Para el análisis

histológico el muestreo se realizó el mismo día, mientras que para el análisis bioquímico se

realizó después de un periodo de ayuno de 24 horas.

En todos los organismos se registró el peso y la longitud. Para el análisis histológico

se tomaron 30 organismos de cada sexo. A las hembras se les cortó la parte abdominal y el

cefalotórax fue fijado con inyecciones de solución de Davidson. En el caso de los machos,

primero se extrajeron manualmente los dos lados del espermatóforo compuesto, de acuerdo

con el procedimiento descrito por Alfaro (1993), en el cual cada lado del espermatóforo es

primero parcialmente expulsado por presión suave y después es extraído completamente

empleando unas pinzas finas. El espermatóforo fue pesado con precisión de 0.1 mg y usado

para análisis de calidad espermática. Finalmente, el cefalotórax fue fijado igual que en el

caso de las hembras. Los cefalotórax de ambos sexos fueron almacenados para la posterior

disección de la gónada.

Para el análisis bioquímico se usaron 20 organismos de cada sexo que fueron

mantenidos sin alimentar durante 24 horas previo al muestreo. Antes de ser pesados y

medidos, se les extrajo una muestra de 400 µl de hemolinfa, con una jeringa hipodérmica

de 3 ml y aguja de 21G x 32 mm, mediante punción en el seno ventro-lateral del abdomen.

La jeringa fue previamente enjuagada con una solución fría de oxalato de sodio al 5 % en
43

solución salina isotónica (450 mM NaCl, 10 mM KCl, 10 mM HEPES, pH 7.3) (Vargas-

Albores et al., 1992) para evitar la coagulación de la hemolinfa al extraer la muestra. Las

muestras de hemolinfa fueron conservadas en frío y centrifugadas a 2000 rpm durante 2

minutos, para separar el plasma de las células sanguíneas. La determinación de proteínas y

oxihemocianina se hicieron el día del muestreo y el plasma restante se almacenó a –4 °C

para su posterior análisis bioquímico. A los machos se les extrajeron los dos lados del

espermatóforo, adicionalmente se extrajeron el vaso deferente y el ámpula terminal, estos

últimos fueron congelados en nitrógeno líquido, junto con uno de los lados del

espermatóforo, para su posterior análisis bioquímico. El otro lado del espermatóforo fue

usado para análisis de calidad espermática. Los cefalotórax de ambos sexos fueron

congelados en nitrógeno líquido y posteriormente se disecaron las gónadas, hepatopáncreas

y músculo del primer segmento abdominal para el análisis bioquímico.

Se midieron tres tipos de variables:

1) Variables morfométricas: que incluyen peso y longitud de cada organismo.

2) Variables reproductivas: a) características morfo-histológicas de la gónada, que

incluyen estadio de desarrollo del testículo y del ovario, índice gonadosomático (IGS),

diámetro de ovocitos y proporción de área ocupada por cada tipo celular del desarrollo

ovárico de acuerdo a la escala de Yano (1988) y testicular de acuerdo a la escala de

King (1948). b) calidad espermática, que incluye peso del espermatóforo, total de

células por espermatóforo, porcentaje de espermatozoides normales, anormales y

muertos.
44

3) Variables metabólicas: que incluyen la composición bioquímica en hemolinfa,

hepatopáncreas, músculo, gónada (ovario y testículo), espermatóforo, vaso deferente y

ámpula terminal.

Los resultados de estas variables se analizaron en función de la edad y el tamaño. Se

aplicaron ANDEVA unifactoriales seguidos por una prueba Newman-Keuls para analizar

las diferentes variables en relación con la edad (cuatro niveles: 6, 8, 10 y 12). Asimismo, se

realizaron análisis de correlación entre el peso del camarón y las distintas variables. En los

casos donde se encontró una correlación significativa, se aplicó un análisis de covariancia

(ANCOVA) unifactorial, usando las edades como factor fijo y el peso del camarón como

covariable.

De manera similar, se hicieron análisis unifactoriales de ANDEVA y ANCOVA

para comparar las variables en camarones de 12 meses de edad ydistintos tamaños (dos

niveles: grandes y pequeños).

Las variables medidas en porcentaje fueron transformadas por arcoseno

( ar cos eno p ) antes de aplicar los análisis estadísticos (Zar, 1996). En este caso se

reportan tanto las medias de los datos no transformados como las medias de los datos

retransformados, debido a que el ANCOVA incluye medias ajustadas por la covariable,

calculadas a partir de los datos transformados. El nivel de significancia (∝) se fijó en 0.05

para todos los análisis.


45

1.3 Tercer experimento. Calidad espermática en función de regeneraciones

consecutivas del espermatóforo.

De acuerdo con los resultados obtenidos en el experimento anterior, se observó que

el potencial reproductivo de los machos (una vez que el tracto reproductivo está totalmente

maduro) está dado principalmente por la calidad espermática y no por las características

histológicas o bioquímicas. Es por ello que en este experimento se planteó analizar la

calidad espermática en condiciones de maduración a través de regeneraciones consecutivas.

A partir de organismos producidos en el CIBNOR (ver procedimientos de cultivo)

se obtuvieron machos de aproximadamente año y medio que fueron mantenidos durante un

mes en condiciones de maduración sin la presencia de hembras.

Un total de 50 machos fueron marcados, colocando en la base del tallo ocular

izquierdo un aro codificado por color y número. Al inicio del experimento se tomó una

muestra de hemolinfa y se extrajeron las dos mitades del espermatóforo, siguiendo las

mismas técnicas y procesamiento que en el experimento anterior. Se realizó el análisis

bioquímico de la hemolinfa y de una mitad del espermatóforo; en la otra mitad del

espermatóforo se determinó la calidad espermática. Los resultados de este muestreo fueron

considerados como valores iniciales.

Posteriormente se extrajeron los espermatóforos a lo largo de tres regeneraciones

consecutivas y se evaluaron nuevamente las variables de calidad espermática y la

composición bioquímica del espermatóforo. Se midieron dos tipos de variables:

1) Variables de calidad espermática: que incluyen peso del espermatóforo, total de

células por espermatóforo, porcentaje de espermatozoides normales, anormales y

muertos.
46

2) Variables metabólicas: que incluyen la composición bioquímica (proteínas, lípidos

totales y carbohidratos) en hemolinfa (solo valores iniciales) y espermatóforo.

Se aplicaron ANDEVA unifactoriales para analizar los resultados iniciales de

calidad espermática en relación con el número de regeneraciones (tres niveles: primera,

segunda y tercera regeneración). Adicionalmente, se realizaron distintos análisis de

correlación entre las variables bioquímicas de la hemolinfa o las variables de calidad

espermática iniciales y la calidad espermática en las consecutivas regeneraciones del

espermatóforo.

Las variables representadas en porcentajes fueron transformadas por arcoseno

( ar cos eno p ) antes de aplicar los análisis estadísticos (Zar, 1996), pero únicamente se

reportan medias calculadas con datos no trasformados.

2. CONDICIONES DE CULTIVO

2.1 Primer experimento

Las condiciones de cultivo que se manejan en la empresa Acuacultores de La Paz

(APSA) de donde fueron obtenidas las hembras, se describen a continuación. Las hembras

fueron ablacionadas unilateralmente mediante el corte de un pedúnculo ocular. Los

organismos se colocan en tanques negros de maduración de 25 m2 con una densidad de 6

camarones/m2 y a una proporción sexual de 1 macho por 1 hembra. El intercambio diario

de agua fue del 200 % y se mantuvo una temperatura de 28°C ± 1°C y una salinidad

promedio de 36 ‰. La dieta estuvo compuesta de 40 % de calamar, 15 % de poliquetos, 40


47

% de almejas y 5 % de una dieta de maduración comercial (Rangen, Inc., Idaho, EU). La

ración total diaria fue del 10 % de la biomasa, dividida en 5 raciones iguales.

2.2 Segundo experimento

Se acondicionaron camarones adultos de ciclo cerrado de L. vannamei para

maduración en el laboratorio de reproducción del Centro de Investigaciones Biológicas del

Noroeste (CIBNOR), con el procedimiento descrito por Arcos et al. (2003b). Los

camarones fueron colocados en tanques negros de maduración de 7 m2 a una densidad de 7

camarones/m2 y a una proporción sexual de 1 macho por 1 hembra. El intercambio diario

de agua fue del 300 % y se mantuvo una temperatura de 28°C ± 1°C y una salinidad

promedio de 37 ‰. La dieta estuvo compuesta de 22 % de calamar, 34 % de poliquetos, 22

% de almejas y 22 % de Artemia spp. La ración total diaria fue del 20 % de la biomasa,

dividida en 4 raciones. Después de un periodo de aclimatación de una semana, durante el

cual mudó el 50 % de los animales, las hembras fueron ablacionadas unilateralmente

mediante el corte de un pedúnculo ocular.

Diariamente entre las 18:00 y 23:00 horas fue monitoreado el grado de madurez de

las hembras, con ayuda de una lámpara para observar a través del exoesqueleto el tamaño y

el color de la gónada. Las hembras más maduras se capturaron con una red de mano y se

comprobó la presencia de espermatóforo. Las hembras “parchadas” (con espermatóforo

adherido al télico) se colocaron en tanques de desove individuales de 200 L. En la mañana,

una vez que se había llevado a cabo el desove, las hembras se regresaban al tanque de

maduración. Los desoves viables, con una tasa de fertilización superior al 40 %, se


48

mantuvieron en esos tanques hasta el estadio de nauplio. De esta forma se obtuvieron

desoves durante tres días, los nauplios de los tres días fueron mezclados.

Una vez alcanzado el estadio de PL de 10 días, éstas se trasladaron a “raceways” a

una densidad de 500 camarones/m2 durante 10 días. Una vez que se obtuvieron PL de 20

días, una parte se transfirió a un estanque de mareas en las instalaciones del CIBNOR a una

densidad de 3-4 camarones/m2. La variación de temperatura y salinidad durante el periodo

de estudio se presenta en la figura 6. La dieta consistió de alimento peletizado (25 % de

proteína, PIASA, La Paz, México), la ración total diaria fue del 5 % de la biomasa.

40 46
Temperatura (ºC)

Salinidad (‰)
30 44

20 42

10 40

0 38
Ago Sep Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr

Temperatura Salinidad

Fig. 6. Variación de temperatura y salinidad que se presentó en el estanque de mareas


durante el periodo de estudio. Las flechas indican los meses en que se realizaron los
muestreos.
49

Otra parte de las PL20 fueron cultivadas a altas densidades, en un intento por forzar

un crecimiento lento y así incrementar las diferencias en el tamaño de camarones de la

misma edad. Con ello se hizo posible evaluar el efecto del tamaño sobre el desarrollo

gonádico, la condición fisiológica y la calidad espermática en organismos de 12 meses de

edad y diferente peso. Inicialmente las PL20 fueron mantenidas en “raceways” a una

densidad de 800 camarones/m2 durante seis meses. Posteriormente se transfirieron a

estanques supralitorales a una densidad de 6 camarones/m2. La dieta en ambos casos

consistió de alimento peletizado (25 % de proteína, PIASA, La Paz, México) y la ración

total diaria fue del 5 % de la biomasa (Villalón, 1991).

2.3 Tercer experimento

Los machos utilizados para el tercer experimento se cultivaron en las condiciones

descritas por Pérez-Rostro e Ibarra (2003) que a grandes rasgos consiste en aireación

constante, un intercambio diario de agua del 100 % al 20 % (dependiendo del tamaño de los

camarones y su densidad de siembra), una salinidad de 37-38 ppt y temperatura entre 25 °C

y 30 °C (dependiendo de la época del año). La densidad de siembra se ajustó conforme

crecieron desde 800 PL23/m2 hasta 4.3 adultos/m2. La alimentación consistió de alimento

peletizado comercial con un 40 % de proteína (PIASA, La Paz, México) a libre demanda.


50

3. ANÁLISIS HISTOLÓGICO

3.1 Técnica histológica

A cada organismo previamente fijado en solución de Davidson (composición por

cada litro de solución: 330 ml de alcohol etílico al 95%,220 ml de formol, 115 ml de ácido

acético glacial, 335 ml de agua de mar filtrada) se le extrajo la gónada ala que se les aplicó

la técnica histológica convencional deshidratando con alcohol etílico, aclarando con Hemo-

De e incluyendo con paraplast (Tabla 3). Los cortes se hicieron transversalmente a 4 µm de

grosor y se tiñeron con hematoxilina-eosina (Tabla 4).

Tabla 3. Tiempos de inmersión para el procesamiento histológico.

Tiempo de inmersión

Deshidratación Aclarado Inclusión


80 96 I 96 II 96 III 100 I 100 II 100 III OH-HeDe HeDe PI PII
1h 1h 1h 1h 1h 1h 1h 15 min 15 min 1h 2h

Abreviaciones: 80, 96 y 100, concentraciones de alcohol (%), h, horas; min, minutos; OH-

HeDe, mezcla 1:1 de alcohol-hemo De; HeDe, Hemo De 100%; P I, P II, pasos de parafina

100%.
51

Tabla 4. Tiempos de inmersión para el proceso de tinción.

Proceso Solución Tiempo de inmersión


Hemo De 3 minutos
Desparafinado Hemo De 3 minutos
Hemo De 3 minutos
Alcohol 96 I 3 minutos
Alcohol 96 II 3 minutos
Hidratación Alcohol 70 I 3 minutos
Alcohol 70 II 3 minutos
Agua 1 minuto
Hematoxilina 8 minutos
Agua corriente 1 minuto
Alcohol ácido 1 segundo
Tinción Agua corriente 5 segundos
Agua Amoniacal 2 minutos
Agua corriente 1 minuto
Eosina Y 30 segundos
Alcohol 96 4 minutos
Alcohol 100 3 minutos
Alcohol 100 4 minutos
Deshidratación
Hemo De 3 minutos
Hemo De 3 minutos
Hemo De 3 minutos
52

3.2 Análisis de imágenes

Las medidas de los diámetros y de las áreas ocupadas por cada tipo de ovocito

fueron obtenidas usando el software SCAN PRO (versión 5.0) a partir de imágenes

digitalizadas de los cortes de gónada. Sólo se midieron ovocitos en los cuales el núcleo

fuera visible. Los ovocitos fueron trazados individualmente de manera manual y las

longitudes de los ejes mayor y menor fueron medidas automáticamente por el software y se

calculó el promedio de ambas dimensiones para obtener el diámetro del ovocito. Para la

medición de las áreas ocupadas por cada tipo de ovocito se siguió el mismo procedimiento

y el área ocupada por cada tipo de ovocito fue calculada automáticamente por el software.

Las proporciones de área fueron calculadas en relación con el área total de cada zona.

4. ANÁLISIS BIOQUÍMICOS

4.1 Hemolinfa

Para la determinación de oxihemocianina, las muestras de plasma se diluyeron

1:100 con una solución salina isotónica y se leyó la absorbancia a 335 nm. La

concentración de oxihemocianina se calculó usando un coeficiente de extinción E% de 2.83

(Hagerman, 1986; Racotta y Hernández-Herrera, 2000).

En la misma muestra de plasma diluido se cuantificaron las proteínas con una

adaptación de la técnica de Bradford (1976), usando un reactivo comercial (Sigma) y suero

de albúmina bovina (Sigma) como estándar. La absorbancia se midió a 595 nm en un

espectrofotómetro Spectronic modelo Genesys II.

Se utilizaron kits comerciales para la determinación de glucosa (Glucosa oxidasa -

Peroxidasa, Merck), lactato (Lactato oxidasa - Peroxidasa, Sigma), colesterol (Colesterol


53

oxidasa - Peroxidasa, Merck) y acilglicéridos (Lipasa - Glicerol oxidasa - Peroxidasa,

Merck). Estos métodos fueron adaptados a un lector de microplacas usando 20 µL de

plasma y 200 µL de solución reactiva (Racotta y Palacios, 1998). Las absorbancias fueron

leídas a 490 nm para glucosa, colesterol y acilglicéridos y a 540 nm para lactato.

Los carbohidratos fueron determinados por el método de la antrona (Van Handel,

1965) y los lípidos totales por el método de la sulfofosfovainillina (Barnes y Blackstock,

1973), las absorbancias fueron leídas a 620 nm y 540 nm, respectivamente, en un

espectrofotómetro Spectronic modelo Genesys II.

Las concentraciones fueron calculadas a partir de curvas de calibración de los

estándares respectivos.

4.2 Tejidos

Para determinar la composición bioquímica de los tejidos se utilizaron los mismos

métodos bioquímicos usados para hemolinfa, previa homogenización. Las muestras de

hepatopáncreas y gónada se homogenizaron en frío en solución salina isotónica (0.45 M de

NaCl + 0.005 M de KCl por litro). Este homogenado se utilizó para todos los análisis

bioquímicos. En músculo sólo se determinaron proteínas y carbohidratos debido a carencia

de sensibilidad de los otros métodos en este tejido. Las muestras de músculo se procesaron,

por su consistencia, de una manera diferente: para la determinación de proteínas se

digirieron directamente 0.02 g de músculo aproximadamente en 2 ml de NaOH 0.5 N

durante 24 horas y para la determinación de carbohidratos se homogenizaron

aproximadamente 0.3 g de músculo en 2 ml de ácido tricloro acético 10 %. En ambos casos


54

las muestras tratadas se centrifugaron a 4000 rpm a 5°C durante 10 minutos antes de aplicar

la técnica correspondiente (ver análisis en hemolinfa).

Para el análisis bioquímico del espermatóforo, vaso deferente y ámpula terminal el

tejido fue liofilizado y pulverizado manualmente con una espátula de metal y después fue

resuspendido en una solución salina isotónica y se homogenizó. Los lípidos no fueron

analizados en el espermatóforo debido a la carencia de sensibilidad del método para este

tejido.

5. CALIDAD ESPERMÁTICA

5.1 Conteo de espermatozoides

Para el conteo de espermatozoides, se homogenizó suavemente el espermatóforo en

agua de mar artificial libre de Ca2+ (CaFASW) (Composición por un litro de solución:

21.63 g NaCl, 1.12 g KCl, 0.53 g H3BO3, 0.19 g NaOH, 4.93 g MgSO4•7H2O, y pH

ajustado a 7.4 con HCl 1N) (Leung-Trujillo y Lawrence, 1987a). Se estandarizó el

procedimiento para asegurar que todas las suspensiones de espermatozoides se prepararan

bajo las mismas condiciones. Los conteos de espermatozoides se hicieron usando un

hematocitómetro y se expresaron como el número de espermatozoides totales en cada

espermatóforo.

5.2 Examen morfológico general

5.2.1 Espermatozoides normales y anormales

Se determinaron los porcentajes de espermatozoides morfológicamente normales y

anormales. Se consideraron espermatozoides normales aquellos con un solo “spike” que se


55

proyecta de un cuerpo oval (Talbot et al., 1989) y como espermatozoides anormales

aquellos que presentaron un cuerpo malformado, sin “spike” o con el “spike” doblado

(Leung-Trujillo y Lawrence, 1987a). Los conteos de espermatozoides se hicieron usando

un hematocitómetro y se expresaron como el porcentaje de espermatozoides normales o

anormales en todo el espermatóforo.

5.2.2 Biotinción con trypan azul para detectar espermatozoides muertos

Para evaluar el número de espermatozoides muertos, a 0.9 ml de suspensión de

espermatozoides se le añadió un volumen de 0.1 ml de una solución de colorante al 0.4 % y

se incubó durante 15 minutos a temperatura ambiente en tubos de ensayo, según la técnica

descrita por Leung-Trujillo y Lawrence (1987a). Se contó (usando un hematocitómetro) el

número de espermatozoides muertos (teñidos de azul) y el resultado se expresó como el

porcentaje de espermatozoides muertos en todo el espermatóforo.


56

RESULTADOS

1. Análisis del proceso de maduración regionalizada del ovario

Las variables morfométricas de los camarones en distintos grados de desarrollo

ovárico se presentan en la Tabla 5. Los camarones midieron entre 16.2 g y 19.6 cm (17.8 ±

0.06 coeficiente de variación) y pesaron entre 30.3 g y 56.9 g (41.9 ± 0.18 coeficiente de

variación). No se obtuvieron diferencias significativas en la longitud o el peso entre

organismos con diferente estadio de desarrollo ovárico. Los rangos de peso del ovario

fueron de 0.6 g – 1 g para el estadio vitelogénico temprano; de 1 g – 1.5 g para el

vitelogénico tardío; y de 1.3 g – 3 g para el estadio cortical. El peso del ovario fue

significativamente mayor en animales en estadio cortical que en animales en estadios

vitelogénicos temprano y tardío. Por su parte, los rangos en los valores del índice

gonadosomático (IGS) para el estadio vitelogénico temprano fueron de 1.58 – 2.36; para el

vitelogénico tardío de 2.52 – 3.69; y para el estadio cortical de 3.47 – 5.32. El IGS fue

significativamente diferente entre todos los estadios.

Tabla 5. Variables morfométricas de camarones hembras (media ± error estándar)


separadas por el estadio ovárico. N = 5 para cada estadio.

Estadio vitelogénico Estadio vitelogénico Estadio Cortical ANDEVA


temprano tardío
Peso Total (g) 40.08 ± 5.47 38.7 ± 5.42 46.8 ± 8.51 NS
Longitud (cm) 17.56 ± 0.80 17.32 ± 0.67 18.56 ± 0.99 NS
Peso del ovario (g) 0.84 ± 0.16 a 1.24 ± 0.17 a 2.24 ± 0.59 b P < 0.001
IGS (%) 2.09 ± 0.27 a 3.23 ± 0.38 b 4.73 ± 0.69 c P < 0.001

IGS = Índice gonadosomático

Medias con letra diferente son significativamente diferentes (P < 0.01) por la prueba de Newman-Keuls.
57

1 2 3

Fig. 7. Micrografías de secciones transversales de ovarios en 1) estadio de desarrollo


vitelogénico primario, 2) estadio de desarrollo vitelogénico tardío y 3) estadio de
desarrollo cortical en los cuales los cortes se hicieron en A) la región cefalotorácica,
B) la zona PSA, y C) la región abdominal. Los símbolos de las zonas están
definidos en la figura 5 (Ver métodos). Barra de escala = 330 µm, excepto para la
Fig. 7(3b) para la cual la barra de escala = 200 µm.
58

En general los ovocitos presentaron, dentro del mismo estadio ovárico, una

morfología y un grado de desarrollo similar (Fig. 7), con la excepción de la zona PSA. Esta

zona, en los estadios vitelogénico temprano y cortical, estuvo compuesta principalmente de

ovocitos en proliferación y ovocitos previtelogénicos (OPV) (Fig. 7, ver también Figs. 8 y

10).

Las áreas ocupadas por cada tipo de ovocito se presentan para los tres estadios

ováricos en las figuras 8, 9 y 10. En ninguno de los estadios ováricos se encontraron efectos

significativos entre el lado izquierdo y el derecho para el área ocupada por cada tipo de

ovocito o para el diámetro de los ovocitos. En el estadio vitelogénico temprano (Fig. 8) se

obtuvo un efecto significativo (P < 0.01) de la zona en lo que respecta al área ocupada por

cada tipo de ovocito y al diámetro de los mismos (Fig. 11a). La prueba de Newman-Keuls

reveló que la zona PSA fue significativamente diferente (P < 0.01) de las otras, excepto por

las áreas ocupadas por OPV ya que en la zona AM se presentaron menos OPV que en las

otras zonas. En el estadio vitelogénico tardío (Fig. 9) no se encontraron diferencias

significativas en el área ocupada por OPV y ovocitos vitelogénicos tardíos (OVT) ni en los

diámetros de los ovocitos a lo largo del ovario (Fig. 11b). Sin embargo, se obtuvo un efecto

significativo de la zona para los ovocitos en proliferación (P < 0.01). En este caso, la

prueba de Newman-Keuls reveló que la zona PSA presentó una mayor área cubierta por

ovocitos en proliferación en comparación con las otras zonas (P < 0.01). En el estadio

cortical (Fig. 10) se obtuvo un efecto significativo (P < 0.01) de la zona en el área ocupada

por cada tipo de ovocito y el diámetro de los mismos (Fig. 11c). La prueba de Newman-

Keuls reveló que el área ocupada por los ovocitos en todos los estadios fue
59

significativamente diferente (P < 0.01) en la zona PSA comparada con todas las otras zonas

del ovario.
20
20
(a)

Ovocitos en proliferación
15

Área (%)
b
10
10
a
5 a a
a

00
AAL T
TL
PSA
FASL
AM
MAL
AD
DAL

100
100
Ovocitos previtelogénicos

(b)
80
80
Área (%)

60
ab
60 ab b
40
40 bc
c
20
20
00 A T FAS MA DA
A T PSA AM AD
Ovocitos vitelogénicos tempranos

100
100
(c)
80
80
Área (%)

60
60 a
a a
40 a
40
20
20 b

0
0 A
A T
T FAS
PSA MA
AM DA
AD
Zona
Izquierdo Derecho

Fig. 8. Estadio vitelogénico temprano: Área ocupada por a) ovocitos en proliferación, b)


ovocitos previtelogénicos y c) ovocitos vitelogénicos tempranos, en relación con la
zona y lado del ovario. Barras sobre columnas de medias = errores estándar.
Símbolos de zonas como en la figura 5 (Ver métodos). Las medias de las zonas con
diferentes letras son significativamente diferentes (P < 0.01). N = 5 para cada
estadio.
60

20
20
(a)

Ovocitos en proliferación
15

Área (%)
10
10

b
5 a
a a a

0
0
A T FAS MA DA
A T PSA AM AD

100
100
Ovocitos previtelogénicos

(b)
80
80
Área (%)

60
60

40
40 a
a a a
a
20
20

0
0
A T FAS MA DA
A T PSA AM AD
100
100
Ovocitos vitelogénicos tardíos

80
(c)
80 a a a
a a
60
Área (%)

60
40
40
20
20

0
0 A
A
T
T PSA
FAS MA
AM
DA
AD
Zona
Izquierdo Derecho

Fig. 9. Estadio vitelogénico tardío: Área ocupada por a) ovocitos en proliferación, b)


ovocitos previtelogénicos y c) ovocitos vitelogénicos tardíos, en relación con la
zona y lado del ovario. Barras sobre columnas de medias = errores estándar.
Símbolos de zonas como en la figura 5 (Ver métodos). Las medias de las zonas con
diferentes letras son significativamente diferentes (P < 0.01). N = 5 para cada
estadio.
61

20
20
(a)

Ovocitos en proliferación
b
15

Área (%)
10
10

5 a a
a a

00 A T FAS MA DA
A T PSA AM AD

100
100
Ovocitos previtelogénicos

(b)
80
80
Área (%)

60
60
b
40
40
a
a a a
20
20

00 A T FAS MA DA
A T PSA AM AD

100
100

a a a a
(c)
Ovocitos corticales

80
80
Área (%)

60
60 b

40
40

20
20

0
0
AA TT PSA
FAS
AM
MA
AD
DA

Zona
Izquierdo Derecho

Fig. 10. Estadio cortical: Área ocupada por a) ovocitos en proliferación, b) ovocitos
previtelogénicos y c) ovocitos corticales, en relación con la zona y lado del ovario.
Barras sobre columnas de medias = errores estándar. Símbolos de zonas como en la
figura 5 (Ver métodos). Las medias de las zonas con diferentes letras son
significativamente diferentes (P < 0.01). N = 5 para cada estadio.
62

300
300

250
(a)

Diámetro (µm)
200
200

150 a a a a

100
100
b
50

00
A
A
T
T
PSA
FAS
AM
MA
AD
DA

300
300

250
(b)
Diámetro (µm)

200
200 a a a a a
150

100
100

50

00 A
A T
T FAS
PSA MA
AM DA
AD
300
300
a a
(c)
250 a a
Diámetro (µm)

200
200
b
150

100
100
50

00 A
A
T
T PSA
FAS MA
AM
DA
AD
Zona
Izquierdo Derecho
Fig. 11. Diámetro medio de los ovocitos más desarrollados en a) estadio vitelogénico
temprano, b) estadio vitelogénico tardío y c) estadio cortical en relación con la zona
y lado del ovario. Barras sobre columnas de medias = errores estándar. Símbolos de
zonas como en la figura 5 (Ver métodos). Las medias de las zonas con diferentes
letras son significativamente diferentes (P < 0.01). N = 5 para cada estadio.
63

Tabla 6. Diámetros promedio (µm) de los ovocitos y áreas (%) (media ± error estándar) ocupadas por los diferentes tipos de ovocitos en la región cefalotóracica
y abdominal por estadio ovárico. N= 5 para cada estadio.

Estadio ovárico Vitelogénico temprano Vitelogénico tardío Cortical ANDEVA

CEF ABD CEF ABD CEF ABD R EO INT

Diámetro de OMD 106.1±10.8 90.3±19.6 149.7±15.3 138.0±17.7 216.1±7.5 204.9±10.5 P<0.01 P<0.001 NS

Ovocitos en
1.8±1.1 2.3±0.8 1.2±0.8 1.4±0.6 0.7±0.3 1.1±0.8 P<0.01 P<0.001 NS
proliferación
OPV 37.4±9.3a 22.6±5.6b 20.3±6.1bc 17.9±8.0cd 15.8±5.5cd 14.1±4.9d P<0.001 P<0.001 P<0.001

OVt 31.1±10.0 25.2±10.2 — — — —

OMD OVT — — 51.4±12.0 48.0±15.8 — — P<0.01 P<0.01 NS

OC — — — — 75.6±5.3 69.5±9.7

OC = Ovocitos corticales; OVt = Ovocitos vitelogénicos tempranos; OVT = Ovocitos vitelogénicos tardíos; OMD = Ovocitos más desarrollados;
OPV = Ovocitos previtelogénicos.
Región cefalotóracica (CEF) representada por las zonas A y T. Región abdominal (ABD) representada por las zonas AM y AD.
Los resultados del ANDEVA bifactorial se muestran para cada variable: R, factor región; EO, factor estadio ovárico; INT, interacción entre factores. Para los
ovocitos en previtelogénesis (interacción significativa), los valores que no muestran la misma letra son significativamente diferentes (P < 0.05) por la prueba
de Newman-Keuls.
64

Los resultados de los análisis cuando los datos fueron agrupados en dos regiones (ABD

y CEF) están representados en la Tabla 6. Los datos fueron analizados por ANDEVA de

dos vías usados considerando a la región (dos niveles: ABD y CEF) y al estadio ovárico

(tres niveles: vitelogénico temprano, vitelogénico tardío y bastones corticales) como los dos

factores independientes. A priori, se esperaban diferencias significativas debidas al estadio

ovárico ya que se asignó tomando como base el grado de desarrollo de los ovocitos. Por lo

tanto, se hace necesario aclarar que este factor se incluyó en los ANDEVA para discriminar

el efecto del estadio y poder probar los dos factores (región y estadio) por separado, así

como la interacción entre ellos. De hecho, el efecto del estadio ovárico fue siempre

significativo, y como se esperaba, se encontró (en los estadios más avanzados) un

incremento en el diámetro de los ovocitos, una disminución en el área ocupada por ovocitos

menos desarrollados (en proliferación y OPV), y un incremento en el área ocupada por

ovocitos más desarrollados (OVt, OVT, OC). En relación con las diferencias encontradas al

comparar las dos regiones, los ovocitos en la región ABD tuvieron un diámetro menor que

en la región CEF en todos los estadios de desarrollo ovárico (media global por efecto de

región analizado por ANDEVA: P < 0.001). La región ABD tuvo una mayor área ocupada

por ovocitos en proliferación (P < 0.01) y una menor área ocupada por OPV (ANDEVA

efecto de la región: P < 0.001) que la región CEF (Tabla 6). Sin embargo, el área ocupada

por OPV se vio afectada de una forma diferente en relación a la región y estadio ovárico,

como se aprecia por una interacción significativa entre los dos factores (P < 0.001). El

análisis post-hoc reveló que la región ABD presentó una menor área ocupada por OPV pero

sólo en el estadio vitelogénico temprano (Tabla 6). Por otra parte, la región ABD presentó
65

un área menor ocupada por los ovocitos más desarrollados (efecto global de región

analizado por ANDEVA: P < 0.01).

2. Comparación del peso y de las variables de calidad espermática entre las mitades

izquierda y derecha del espermatóforo

Al comparar la calidad espermática entre las mitades izquierda y derecha del

espermatóforo por medio de pruebas de “t” de comparación pareada, no se encontraron

diferencias significativas (P > 0.05) (Tabla 7). Este resultado permitió utilizar una mitad

para bioquímica y la otra para análisis de calidad espermática. Los pesos de ambas mitades

de los espermatóforos regenerados sucesivamente y comparados por medio pruebas de “t”

de comparación pareada no difirieron significativamente (Tabla 7). Por esta razón, el peso

del espermatóforo se reportó como la suma de los pesos de ambas mitades.

Tabla 7. Comparación de la calidad espermática (media ± error estándar) entre la mitad


izquierda y derecha del espermatóforo. Para los porcentajes se presentan solo las
medias retransformadas. En ningún caso se encontraron diferencias significativas.
N = 10.

Variable Izquierdo Derecho ANDEVA


Peso espermatóforo (mg) 42.79 ± 3.5 40.97 ± 3.3 NS

Conteo Total (106) 25.89 ± 2.92 29.6 ± 2.92 NS

Normales (%) 46.34 44.39 NS

Anormales (%) 18.76 23.49 NS

Muertos (%) 34.88 32.11 NS


66

3. Análisis del desarrollo gonádico y condición fisiológica en relación con tamaño y edad

3.1 Desarrollo gonádico en hembras de diferente edad

Las variables morfométricas de las hembras analizadas por medio de un ANDEVA

en relación con la edad (cuatro niveles: 6, 8, 10 y 12 meses) se presentan en la Tabla 8. En

general, las hembras midieron entre 14.0 cm y 18.2 cm (15.9 ± 0.06 coeficiente de

variación) y pesaron entre 20.3 g y 51.6 g (33.2 ± 0.22 coeficiente de variación). Las

hembras de 6 y 8 meses de edad fueron significativamente más pequeñas en talla y peso

que las de 10 y 12 meses de edad. Además, las hembras de 12 meses fueron

significativamente más grandes que las de 10 meses. El peso del ovario (r = 0.69), el IGS (r

= 0.66) y el diámetro de los ovocitos más desarrollados (r = 0.86) se correlacionaron

significativamente con el peso de la hembra por lo que se hicieron los ANCOVA para

eliminar el efecto del peso de la hembra. El rango de peso de los ovarios fue de 0.013 g –

0.86 g (0.16 ± 0.01 coeficiente de variación). Por su parte, los rangos en los valores del IGS

fueron de 0.05 – 1.84 (0.45 ± 0.89 coeficiente de variación). Tanto el peso del ovario como

el IGS fueron significativamente mayores en las hembras de 12 meses de edad. Sin

embrago, al eliminar el efecto del peso de la hembra no persistieron las diferencias. Por su

parte, el diámetro de los ovocitos más desarrollados incrementó significativamente con la

edad, incluso al eliminar el efecto del peso de la hembra (Tabla 8).


67

Tabla 8. Variables morfométricas de hembras (media ± error estándar) de distintas edades.


En los reglones, los valores que no muestran la misma letra son significativamente
diferentes. Para el IGS se presentan las medias retransformadas. Los valores entre
paréntesis corresponden a las medias ajustadas. N = 50 para cada edad.
Edad 6 8 10 12 ANDEVA
Variable (ANCOVA)
Longitud (cm) 15.2 ± 0.2 a 15.1 ± 0.1 a 16.1 ± 0.1 b 17.2 ± 0.1 c P < 0.0001
Peso Total (g) 28.1 ± 0.4 a 27.0 ± 0.8 a 33.7 ± 0.8 b 42.5 ± 1.4 c P < 0.001
Peso del ovario (g) 0.03 ± 0.004 a 0.06 ± 0.01 a 0.11 ± 0.01 a 0.42 ± 0.07 b P < 0.0001
(-0.02 ± 0.082) (0.03 ± 0.09) (0.13 ± 0.5) (0.49 ± 0.13) (NS)
IGS (%) 0.10 a 0.20 a 0.34 a 0.95 b P < 0.0001
(-0.01) (0.16) (0.40) (1.14) (NS)
Diámetro OMD 33.0 ± 1.9 a 55.9 ± 1.2 b 62.8 ± 0.9 b 96.0 ± 2.2 c P < 0.001
(27.6 ± 8.6 a) (60.4 ± 9.1 b) (57.3 ± 5.6 b) (135.5 ± 14.1 c) (P < 0.0001)

IGS = Índice gonadosomático


OMD = Ovocitos más desarrollados

Como resultado del análisis histológico cuantitativo se encontraron correlaciones

significativas de las áreas ocupadas por los diferentes tipos de ovocitos con el peso del

camarón, a excepción del área ocupada por ovocitos en fase de glóbulo de aceite (Tabla 9).

Tabla 9. Correlaciones significativas entre áreas ocupadas por diferentes tipos de ovocitos
y el peso de hembras de distintas edades.

Variable r P
ovogonias-ovo sinapsis -0.78 0.000
ovo nucleolo cromatina -0.56 0.005
ovo perinucleolo -0.57 0.003
ovo sin vitelo 0.63 0.001
ovo gránulos de vitelo 0.59 0.002
otros tejidos * -0.69 0.000
*i. e. tejido conjuntivo, tejido y células sanguíneas
68

Los porcentajes de áreas ocupadas por cada tipo de ovocito en relación con la edad

se presentan en la tabla 10. Se encontró diferencia significativa entre edades en las áreas

ocupadas por ovogonias-ovocitos en sinapsis y ovocitos en fase de nucleolo cromatina,

donde ambos presentaron una tendencia a disminuir con la edad. Cuando se elimina el

efecto del peso mediante el ANCOVA, persisten los mismos resultados para el área

ocupada por ovocitos en fase de nucleolo cromatina pero se eliminan en el caso de las

ovogonias-ovocitos en sinapsis. El área ocupada por ovocitos en fase de perinucleolo fue

significativamente mayor a los 8 y 10 meses de edad y no hubo diferencia significativa

entre los 6 y 12 meses de edad. Al eliminar el efecto del peso por ANCOVA, persisten las

diferencias con los 6 meses pero ahora los 12 meses son similares a los 8 y 10 meses de

edad. A los 6 y 8 meses de edad no se encontraron ovocitos en fase de glóbulo de aceite y

la proporción de este tipo de ovocitos fue significativamente mayor a los 10 meses. Los

ovocitos en fase sin vitelo y ovocitos en fase de gránulos de vitelo solo se presentaron a los

12 meses de edad y hubo diferencia significativa con respecto a las demás edades. Sin

embargo, al eliminar el efecto del peso por ANCOVA ya no se encontró diferencia

significativa. Finalmente, el área ocupada por otros tejidos (i. e. tejido conjuntivo, tejido y

células sanguíneas) fue significativamente mayor a los 6-8 meses de edad en comparación

con los 10-12 meses de edad, aún después de eliminar el efecto del peso.
69

Tabla 10. Área ocupada por los diferentes tipos de ovocitos (medias retransformadas) en
hembras de distintas edades. Los valores entre paréntesis corresponden a las medias
ajustadas retransformadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo
correlación de la variable con el peso del camarón (ver tabla 9). En los renglones,
las medias con diferentes letras son significativamente diferentes. N = 6 para cada
edad.

Edad ANDEVA
6 8 10 12
Área ocupada por (ANCOVA)
ovogonias-ovo sinapsis 8.3 b 4.7 b 3.5 ab 0.4 a P < 0.01
(8.0) (3.3) (9.6) (18.3) (NS)
ovo nucleolo cromatina 23.1 b 9.7 ab 9.0 a 1.3 a P < 0.001
(33.7 c) (23.3 b) (12.9 b) (-3.7 a) (P < 0.01)
ovo perinucleolo 47.2 a 67.0 b 67.3 b 31.3 a P < 0.0001
(39.7 a) (50.9 b) (56.1 b) (41.2 ab) (P < 0.01)
ovo glóbulo de aceite 0a 0a 8.8 b 0.2 a P < 0.001
ovo sin vitelo 0a 0a 0a 16.0 b P < 0.05
(9.8) (10.7) (-1.1) (-3.1) (NS)
ovo gránulos de vitelo 0a 0a 0a 43.4 b P < 0.001
(-12.6 a) (-13.8 a) (1.4 a) (60.9 b) (P < 0.01)
otros tejidos * 21.4 b 18.6 b 11.4 a 7.4 a P < 0.0001
(30.2 c) (28.6 c) (19.2 b) (10.0 a) (P < 0.01)

* i. e. tejido conjuntivo, tejido y células sanguíneas


ovo = ovocitos

3.2. Desarrollo gonádico en hembras de la misma edad y diferente tamaño

Las variables morfométricas de hembras de la misma edad y diferente tamaño,

analizadas por ANDEVA unifactorial (dos niveles: hembras grandes y pequeñas) se

presentan en la Tabla 11. Se encontró que las hembras provenientes del estanque

supralitoral (hembras pequeñas) fueron significativamente menores en talla y peso que las
70

hembras provenientes del estanque de mareas (hembras grandes). Tanto el peso del ovario

como el IGS y los diámetros de los ovocitos más desarrollados fueron significativamente

mayores en las hembras grandes. Sin embargo, al aplicar los ANCOVA, solo se

mantuvieron las diferencias en el diámetro de los ovocitos más desarrollados.

Tabla 11. Variables morfométricas (media ± error estándar) de hembras de 12 meses de


edad de distinto tamaño. En los reglones, los valores que no muestran la misma letra
son significativamente diferentes. Para el IGS se presentan solo las medias
retransformadas. Los valores entre paréntesis corresponden a las medias ajustadas.
N = 50 para cada edad.

Variable Hembras grandes Hembras pequeñas ANDEVA


(ANCOVA)
Peso total (g) 42.5 ± 1.4 b 24.1 ± 1.0 a P < 0.0001
Longitud (cm) 17.2 ± 0.1 b 14.4 ± 0.2 a P < 0.0001
peso del ovario (g) 0.42 ± 0.07 b 0.1 ± 0.02 a P < 0.001
(0.52 ± 0.18) (0.02 ± 0.18) (NS)
IGS (%) 0.95 b 0.48 a P < 0.01
(1.22) (0.24) (NS)
Diámetro OMD (µm) 96.0 ± 2.2 b 37.5 ± 0.6 a P < 0.0001
(134.9 ± 18.5 b) (51.6 ± 18.5 a) (P < 0.05)

IGS = Índice gonadosomático


OMD = Ovocitos más desarrollados

Como resultado del análisis histológico cuantitativo se encontraron correlaciones

significativas de las áreas ocupadas por los diferentes tipos de ovocitos con el peso del

camarón, a excepción de las áreas ocupadas por ovocitos en fase de glóbulo de aceite y por

otros tejidos (i. e. tejido conjuntivo, tejido y células sanguíneas) (Tabla 12).
71

Tabla 12. Correlaciones significativas entre áreas ocupadas por diferentes tipos de ovocitos
y el peso de hembras de 12 meses de edad de distintos tamaños.

Variable r P
ovogonias-ovo sinapsis -0.88 0.000
ovo nucleolo cromatina -0.69 0.014
ovo perinucleolo -0.88 0.000
ovo sin vitelo 0.60 0.037
ovo gránulos de vitelo 0.58 0.050

Tabla 13. Área ocupada por los diferentes tipos de ovocitos (medias retransformadas) en
hembras de 12 meses de edad de distinto tamaño. Los valores entre paréntesis
corresponden a las medias ajustadas retransformadas. Solo se hizo ANCOVA en los
casos donde hubo correlación de la variable con el peso del camarón (ver tabla 12).
En los renglones, las medias con diferentes letras son significativamente diferentes.
N = 6 para cada edad.

ANDEVA
Área ocupada por Hembras grandes Hembras pequeñas
(ANCOVA)
ovogonias-ovo sinapsis 0.4 a 3.6 b P < 0.001
(6.3) (7.2) (NS)
ovo nucleolo cromatina 1.3 a 7.3 b P < 0.001
(-0.04 a) (21.8 b) (P < 0.001)
ovo perinucleolo 31.3 a 74.8 b P < 0.0001
(31.0 a) (62.8 b) (P < 0.01)
ovo glóbulo de aceite 0.2 a 6.5 b P < 0.05
ovo sin vitelo 16.0 0 NS
(-2.4) (18.6) (NS)
ovo gránulos de vitelo 43.4 b 0a P < 0.05
(59.9 b) (-24.1 a) (P < 0.05)
otros tejidos * 7.4 7.7 NS

* i. e. tejido conjuntivo, tejido y células sanguíneas


ovo = ovocitos
72

Los porcentajes de áreas ocupadas por cada tipo de ovocito en hembras de la misma

edad y diferente tamaño se presentan en la tabla 13. Las hembras pequeñas presentaron

significativamente mayores áreas ocupadas por ovogonias-ovocitos en sinapsis, ovocitos en

fase de nucleolo cromatina, de perinucleolo y de glóbulo de aceite que las hembras grandes.

Sin embargo, al eliminar el efecto del peso de la hembra, solo persistieron las diferencias en

las áreas ocupadas por ovocitos en fase de nucleolo cromatina y de perinucleolo. Las

hembras grandes presentaron significativamente mayor área ocupada por ovocitos en fase

de gránulos de vitelo, inclusive al eliminar el efecto del peso de la hembra. En el área

ocupada por ovocitos sin vitelo y por otros tejidos (i. e. tejido conjuntivo, tejido y células

sanguíneas) no hubo diferencia significativa.

3.3 Condición fisiológica en hembras de diferente edad

Las variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso de

hembras de distintas edades se presentan en la tabla 14.

Tabla 14. Variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso de


hembras de distintas edades.
Tejido Variable r P
Hemolinfa
Proteínas 0.55 0.000
Carbohidratos -0.35 0.005
Lípidos 0.30 0.016
Colesterol 0.37 0.003
Ovario
Proteínas 0.44 0.004
Lípidos 0.40 0.005
Hepatopáncreas
Lípidos 0.40 0.006
Músculo
Carbohidratos -0.41 0.005
73

La composición bioquímica de la hemolinfa en hembras de distinta edad (cuatro

niveles: 6, 8, 10 y 12 meses) se presenta en la tabla 15. La concentración de proteínas a los

12 meses de edad fue significativamente mayor que en las otras edades. Al eliminar el

efecto del peso de la hembra se detectó un efecto de la edad que fue independiente del peso

del camarón. La concentración más alta de proteínas se presentó a los 8 y 12 meses de

edad, mientras que la concentración más baja fue en camarones de 6 y 10 meses de edad.

La concentración de carbohidratos fue significativamente mayor a los 6 meses y menor a

los 10 meses, aún eliminando el efecto del peso de la hembra. La concentración de glucosa

fue significativamente mayor en hembras de 6 meses de edad. La concentración de lípidos

no fue significativamente diferente entre hembras de distintas edades. Sin embargo, al

aplicar el ANCOVA se encontró que, independientemente del peso, la concentración de

lípidos en hemolinfa disminuye con la edad. La concentración de acilglicéridos fue

significativamente menor en hembras de 10 meses de edad. El colesterol fue

significativamente menor a los 8 meses de edad pero al eliminar el efecto del peso con el

uso del ANCOVA se encontró que el colesterol fue significativamente mayor a los 6 meses

que a los 8, 10 y 12. En la concentración de lactato hubo diferencia significativa entre

edades pero sin una tendencia clara; mientras que la concentración de hemocianina

presentó una disminución con la edad, con valores significativamente más bajos a los 10-12

meses de edad.
74

Tabla 15. Composición bioquímica de la hemolinfa (media ± error estándar) en hembras de


distintas edades. Los valores entre paréntesis corresponden a las medias
ajustadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo correlación de la
variable con el peso del camarón (ver tabla 14). En los renglones, las medias con
diferentes letras son significativamente diferentes.

Edad (meses) 6 8 10 12 ANDEVA


Variable (ANCOVA)
Proteínas (mg/ml) 108.6 ± 8.5 a 127.0 ± 5.7 a 106.7 ± 5.6 a 166.6 ± 7.8 b P < 0.001
(117.7 ± 9.0 ac) (138.7 ± 8.3 b) (104.8 ± 6.0 a) (147.6 ± 10.5 bc) (P < 0.0001)
Carbohidratos (mg/ml) 1.0 ± 0.05 c 0.6 ± 0.07 b 0.3 ± 0.02 a 0.4 ± 0.05 ab P < 0.001
(1.0 ± 0.07 c) (0.5 ± 0.07 b) (0.3 ± 0.05 a) (0.4 ± 0.08 ab) (P < 0.0001)

Glucosa (mg/ml) 0.32 ± 0.01 c 0.25 ± 0.03 bc 0.13 ± 0.02 a 0.18 ± 0.03 ab P < 0.001

Lípidos (mg/ml) 1.3 ± 0.1 1.1 ± 0.1 0.9 ± 0.1 1.44 ± 0.2 NS
(1.6 ± 0.2 b) (1.4 ± 0.2 b) (0.9 ± 0.1 a) (0.9 ± 0.2 a) (P < 0.05)

Acilglicéridos (mg/ml) 0.67 ± 0.02 b 0.53 ± 0.04 ab 0.35 ± 0.05 a 0.51 ± 0.08 ab P < 0.01

Colesterol (mg/ml) 0.28 ± 0.02 b 0.18 ± 0.1 a 0.19 ± 0.02 ab 0.27 ± 0.02 b P < 0.01
(0.32 ± 0.03 b) (0.23 ± 0.03 a) (0.18 ± 0.02 a) (0.19 ± 0.03 a) (P < 0.01)

Lactato (mg/ml) 0.35 ± 0.05 ab 0.63 ± 0.04 c 0.19 ± 0.02 a 0.54 ± 0.08 bc P < 0.001

Hemocianina (mg/ml) 120.4 ± 4.2 b 107.9 ± 5.8 b 84.0 ± 6.8 a 100.8 ± 6.6 ab P < 0.01

La composición bioquímica de los tejidos en relación con las hembras de distintas

edades se presenta en la tabla 16. No se encontraron diferencias significativas del

porcentaje de agua, ni en las concentraciones de carbohidratos y acilglicéridos en los

ovarios. Sin embargo, la concentración de proteínas en ovario fue significativamente mayor

a los 12 meses de edad y al eliminar el efecto del peso mediante ANCOVA se obtuvo el

mismo resultado. En el caso de los lípidos en ovario, a los 10 meses de edad la

concentración fue significativamente menor que en las otras edades, mientras que no hubo
75

diferencia significativa entre los 8 y 12 meses y al eliminar el efecto del peso mediante

ANCOVA se obtuvo el mismo resultado.

Tabla 16. Composición bioquímica de ovario, hepatopáncreas y músculo (media ± error


estándar) en hembras de distintas edades. En el caso del agua solo se presenta la
media retransformada. Los valores entre paréntesis corresponden a las medias
ajustadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo correlación de la
variable con el peso del camarón (ver tabla 14). En los renglones, las medias con
diferentes letras son significativamente diferentes. N = 20 para cada edad.

Edad (meses) 6 8 10 12 ANDEVA


Variable (ANCOVA)

Agua (%) 79.6 79.4 79.9 NS

Proteínas (mg/g) 429.1 ± 30.4 a 449.0 ± 20.6 a 603.1 ± 37.1 b P < 0.001
(427.1 ± 40.6 a) (448.6 ± 30.2a) (605.5 ± 41.8 b) (P < 0.05)
Ovario

Carbohidratos (mg/g) 21.5 ± 3.2 17.8 ± 2.8 16.8 ± 2.7 NS

Lípidos (mg/g) 34.2 ± 1.6 ab 20.1 ± 1.7 a 52.9 ± 11.6 b P < 0.01
(46.2 ± 8.1 b) (22.2 ± 5.9 a) (38.8 ± 8.7 ab) (P < 0.05)

Acilglicéridos (mg/g) 8.1 ± 1.2 5.7 ± 1.1 14.9 ± 5.0 NS

Agua (%) 70.2 71.2 72.0 68.7 NS


Hepatopáncreas

Proteínas (mg/g) 134.9 ± 6.3 b 78.1 ± 4.5 a 119.1 ± 25.4 ab 81.4 ± 6.0 ab P < 0.05

Carbohidratos (mg/g) 90.7 ± 4.7 78.0 ± 5.5 88.9 ± 10.6 65.7 ± 4.0 NS

Lípidos (mg/g) 116.8 ± 10.0 ab 146.7 ± 34.9 ab 80.1 ± 17.1 a 212.0 ± 31.4 b P < 0.01
(128.3 ± 32.1ab) (160.9 ± 31.2 ab) (79.0 ± 25.7 a) (187.4 ± 40.7 b) (P < 0.05)

Acilglicéridos (mg/g) 87.0 ± 9.4 b 58.8 ± 9.6 ab 26.6 ± 8.2 a 79.6 ± 12.7 b P < 0.001

Agua (%) 75.7 76.3 75.3 75.5 NS


Músculo

Proteínas (mg/g) 714.2 ± 11.9 c 661.9 ± 14.4 b 618.5 ± 12.4 ab 611.9 ± 12.4 a P < 0.0001

Carbohidratos (mg/g) 11.9 ± 1.0 b 9.2 ± 0.9 b 3.8 ± 0.9 a 3.4 ± 0.3 a P < 0.0001
(12.7 ± 1.1 b) (10.2 ± 1.1 b) (3.8 ± 0.9 a) (1.7 ± 1.5 a) (P <0.0001)
76

En el caso de la composición bioquímica del hepatopáncreas de hembras de

distintas edades (Tabla 16), no se encontraron diferencias significativas en el porcentaje de

agua en el tejido, ni en la concentración de carbohidratos. En la concentración de proteínas

se encontró una ligera tendencia a que éstas disminuyeran con la edad, aunque el valor

significativamente más bajo se obtuvo a los 8 meses. La concentración de lípidos en el

hepatopáncreas fue significativamente menor a los 10 meses de edad y cuando se aplicó el

ANCOVA, se encontró el mismo resultado. La concentración de acilglicéridos en

hepatopáncreas fue significativamente mayor a los 6 y 12 meses de edad.

Cuando se analizó la composición bioquímica del músculo en relación con la edad

de las hembras (Tabla 16), se encontró que el porcentaje de agua en el tejido no difirió

significativamente entre edades. Las concentraciones de proteínas y carbohidratos

disminuyeron con la edad; las de proteínas fueron significativamente menores a los 12

meses, mientras que las de carbohidratos fueron significativamente menores a partir de los

10 meses. Al aplicar el ANCOVA en el caso de los carbohidratos, se obtuvo el mismo

resultado.

3.4 Condición fisiológica de hembras de la misma edad y distinto tamaño

Las variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso de

hembras de 12 meses y distintos tamaños se presentan en la tabla 17.


77

Tabla 17. Variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso de


hembras de 12 meses de edad y distintos tamaños.
Tejido Variable r P
Hepatopáncreas
Proteínas -0.6 0.001
Carbohidratos -0.45 0.016
Músculo
Proteínas -0.8 0.000
Carbohidratos -0.6 0.001

La composición bioquímica de la hemolinfa en hembras de 12 meses y distintos

tamaños (dos niveles: grandes y pequeñas) se presenta en la tabla 18. En ningún caso se

encontró una correlación con el peso de la hembra por lo que no se hicieron ANCOVA.

Solo se encontró diferencia significativa en las concentraciones de lípidos, las cuales fueron

mayores en las hembras grandes.

Tabla 18. Composición bioquímica de la hemolinfa (media ± error estándar) de hembras de


12 meses y distintos tamaños. En los renglones, las medias con diferentes letras son
significativamente diferentes. N = 20 para cada edad.
Variable Hembras grandes Hembras pequeñas ANDEVA

Proteínas (mg/ml) 166.6 ± 7.8 175.8 ± 4.3 NS

Carbohidratos (mg/ml) 0.4 ± 0.05 0.3 ± 0.02 NS

Glucosa (mg/ml) 0.18 ± 0.03 0.19 ± 0.01 NS

Lípidos (mg/ml) 1.44 ± 0.2 a 2.18 ± 0.1 b P < 0.01

Acilglicéridos (mg/ml) 0.51 ± 0.08 0.65 ± 0.02 NS

Colesterol (mg/ml) 0.27 ± 0.02 0.31 ± 0.01 NS

Lactato (mg/ml) 0.54 ± 0.08 0.46 ± 0.05 NS


Hemocianina (mg/ml) 100.8 ± 6.6 96.0 ± 3.2 NS
78

Al analizar la composición bioquímica del ovario en hembras de 12 meses y distinto

tamaño (Tabla 19), no se encontraron diferencias significativas en ninguna de las variables;

asimismo, en este caso no se obtuvo ninguna correlación significativa entre las variables y

el peso de las hembras.

Tabla 19. Composición bioquímica de ovario, hepatopáncreas y músculo (media ± error


estándar) de hembras de 12 meses y distinto tamaño. En el caso del agua solo se
presentan las medias retransformadas. Los valores entre paréntesis corresponden a
las medias ajustadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo correlación
de la variable con el peso del camarón (ver tabla 17). En los renglones, las medias
con diferentes letras son significativamente diferentes. N = 20 para cada edad.
Edad (meses) ANDEVA
Variable
Hembras grandes Hembras pequeñas (ANCOVA)

Agua (%) 79.9 78.8 NS

Proteínas (mg/g) 603.1 ± 37.1 567.7 ± 27.9 NS


Ovario

Carbohidratos (mg/g) 16.8 ± 2.7 19.6 ± 2.4 NS

Lípidos (mg/g) 52.9 ± 11.6 60.1 ± 5.2 NS

Acilglicéridos (mg/g) 14.9 ± 5.0 10.2 ± 2.0 NS

Agua (%) 68.7 67.8 NS


Hepatopáncreas

Proteínas (mg/g) 81.4 ± 6.0 a 136.7 ± 6.1 b P < 0.0001


(79.1 ± 10.1 a) (139.0 ± 9.8 b) (P < 0.01)
Carbohidratos (mg/g) 65.7 ± 4.0 a 87.3 ± 5.9 b P < 0.01
(67.4 ± 8.8) (85.6 ± 8.5) (NS)

Lípidos (mg/g) 212.0 ± 31.4 a 299.0 ± 17.1 b P < 0.05

Acilglicéridos (mg/g) 79.6 ± 12.7 79.7 ± 8.6 NS

Agua (%) 75.5 74.2 NS


Músculo

Proteínas (mg/g) 611.9 ± 12.4 589.4 ± 9.9 NS


(599.1 ± 18.1) (602.2 ± 17.4) (NS)
Carbohidratos (mg/g) 3.4 ± 0.3 5.1 ± 0.7 NS
(3.9 ± 1.0) (4.6 ± 0.9) (NS)
79

En el caso de la composición bioquímica del hepatopáncreas de hembras de 12

meses y distinto tamaño (Tabla 19), no se encontraron diferencias significativas en el

porcentaje de agua en el tejido, ni para la concentración de acilglicéridos. La concentración

de proteínas fue significativamente más baja en las hembras grandes aún después de

eliminar el efecto del peso de la hembra. La concentración de carbohidratos en el

hepatopáncreas fue significativamente menor en las hembras grandes y al aplicar el

ANCOVA ya no se encontró diferencia significativa. Por su parte, la concentración de

lípidos en hepatopáncreas fue significativamente mayor en las hembras pequeñas.

En la composición bioquímica del músculo de hembras de 12 meses y distinto

tamaño (Tabla 19), no se encontraron diferencias significativas en ninguna de las variables,

incluso después de aplicar los ANCOVA.

3.5 Desarrollo gonádico en machos de diferente edad

Las variables morfométricas de los machos de distintas edades, analizados por

medio de un ANDEVA unifactorial (cuatro niveles: 6, 8, 10 y 12) se presentan en la tabla

20. En general, los machos midieron entre 13.5 cm y 17.4 cm (15.4 ± 0.06 coeficiente de

variación) y pesaron entre 20.1 g y 42.5 g (29.1 ± 0.22 coeficiente de variación). Los

machos de 6 y 8 meses de edad fueron significativamente más pequeños en talla y peso que

los de 10 y 12 meses de edad, mientras que los de 12 meses fueron significativamente más

grandes que los de 10 meses. El peso del testículo (r = 0.93) y el IGS (r = 0.92) se

correlacionaron significativamente con el peso del macho por lo que se hicieron los

ANCOVA para eliminar el efecto del peso del macho. El rango de peso del testículo fue de

0.015 a 0.23 g (media 0.09 ± 0.07 DS). Por su parte, el rango de los valores del IGS fue de
80

0.06 a 0.6 (media 0.28 ± 0.16 DS). Tanto el peso del testículo como el IGS fueron

significativamente mayores en los machos de 10 y 12 meses de edad.

Tabla 20. Variables morfométricas de machos de distintas edades (media ± error estándar).
En los renglones los valores que no muestran la misma letra son significativamente
diferentes. Para el IGS se presentan solo las medias retransformadas. Los valores
entre paréntesis corresponden a las medias ajustadas. N = 50 para cada edad.

Edad 6 8 10 12 ANDEVA
Variable (ANCOVA)
Longitud (cm) 14.6 ± 0.06 a 14.7 ± 0.07 a 15.6 ± 0.07 b 16.6 ± 0.05 c P < 0.001

Peso total (g) 24.9 ± 0.3 a 24.7 ± 0.4 a 30.3 ± 0.5 b 38.0 ± 0.4 c P < 0.001

Peso del testículo 0.03 ± 0.003 a 0.05 ± 0.004 a 0.10 ± 0.010 b 0.18 ± 0.008 c P < 0.001
(g) (0.05 ± 0.010 a) (0.06 ± 0.009 a) (0.10 ± 0.007 b) (0.17 ± 0.14 c) (P < 0.001)

IGS (%) 0.13 a 0.21 a 0.33 b 0.48 c P < 0.0001


(0.19 a) (0.25 a) (0.33 b) (0.42 c) (P < 0.01)

IGS = Índice gonadosomático

Las áreas ocupadas por cada tipo celular en los testículos de camarones de distinta

edad se presentan en la tabla 21. Solo el área ocupada por espermatogonias se correlacionó

con el peso del macho (r = -0.68, P < 0.000); ésta fue significativamente menor a los 12

meses de edad, pero al eliminar el efecto del peso por ANCOVA no persistió dicha

diferencia. A pesar de que no hubo diferencia significativa en las áreas ocupadas por

espermatocitos primarios, secundarios y espermátidas entre edades, se puede apreciar una

tendencia de éstas a aumentar con la edad. En el caso del área ocupada por otros tejidos (i.

e. tejido conjuntivo, tejido y células sanguíneas) no hay diferencia significativa entre

machos de distintas edades.


81

Tabla 21. Área ocupada por los diferentes tipos celulares en los testículos de camarones de
distintas edades (medias retransformadas). Los valores entre paréntesis
corresponden a las medias ajustadas retransformadas. Solo se hizo ANCOVA en el
caso donde hubo correlación de la variable con el peso del camarón. En los
renglones, las medias con diferentes letras son significativamente diferentes. N = 6
para cada edad.

Edad 6 8 10 12 ANDEVA
Variable (ANCOVA)
Área ocupada por EG 39.5 bc 42.1 c 23.3 ab 16.6 a P < 0.001
(37.2) (406) (23.4) (20.2) (NS)
Área ocupada por EP 16.9 15.3 19.1 20.3 NS
Área ocupada por ES 10.0 11.4 19.7 20.7 NS
Área ocupada por E 20.4 18.1 24.1 29.5 NS
Otros tejidos* 13.1 13.1 13.7 12.8 NS

* i. e. tejido conjuntivo, tejido y células sanguíneas


EG espermatogonias; EP espermatocitos primarios; ES espermatocitos secundarios; E espermátidas

3.6 Desarrollo gonádico en machos de la misma edad y diferente tamaño

Las variables morfométricas de los machos de 12 meses y distinto tamaño

analizadas por ANDEVA unifactorial (dos niveles: machos grandes y pequeños) se

presentan en la Tabla 22. Se observó que los machos provenientes del estanque de mareas

(machos grandes) fueron significativamente más grandes en talla y peso que los machos del

estanque supralitoral (machos pequeños). Los machos grandes presentaron valores de peso

de testículo y de IGS significativamente mayores que los machos pequeños, sin embargo al

eliminar el efecto del peso del macho ya no persisten las diferencias.


82

Tabla 22. Variables morfométricas de machos de 12 meses y distinto tamaño (media ±


error estándar). En los renglones los valores que no muestran la misma letra son
significativamente diferentes. Para el IGS se presentan solo las medias
retransformadas. Los valores entre paréntesis corresponden a las medias ajustadas.
N = 50 para cada edad.

Variable Machos grandes Machos pequeños ANDEVA


(ANCOVA)
Peso total (g) 38.0 ± 0.4 b 21.6 ± 0.3 a P < 0.001
Longitud (cm) 16.6 ± 0.05 b 14.0 ± 0.07 a P < 0.001
Peso del testículo (g) 0.18 ± 0.01 b 0.08 ± 0.01 a P < 0.0001
(0.13 ± 0.02) (0.13 ± 0.02) (NS)
IGS (%) 0.48 b 0.36 a P < 0.05
(0.43 ± 0.08) (0.42 ± 0.08) (NS)

IGS = Índice gonadosomático

Las áreas ocupadas por cada tipo celular en los testículos de camarones de 12 meses

y distinto tamaño se presentan en la Tabla 23. No se encontraron diferencias significativas

en ninguna variable entre los machos grandes y pequeños. Sin embargo, cabe resaltar que el

área ocupada por espermátidas fue casi el doble en los machos grandes. El área ocupada por

espermatocitos secundarios fue la única variable correlacionada con el peso del macho (r =

-0.60, P < 0.039), y al eliminar el efecto del peso mediante el uso de ANCOVA, se detectó

diferencia significativa.
83

Tabla 23. Área ocupada por los diferentes tipos celulares en los testículos en camarones de
12 meses y distinto tamaño (medias retransformadas). Los valores entre paréntesis
corresponden a las medias ajustadas retransformadas. Solo se hizo ANCOVA en el
caso donde hubo correlación de la variable con el peso del camarón. En los
renglones, las medias con diferentes letras son significativamente diferentes. N = 6
para cada edad.

ANDEVA
Variable Machos grandes Machos pequeños
(ANCOVA)
Área ocupada por EG 16.6 17.3 NS
Área ocupada por EP 20.3 23.8 NS
Área ocupada por ES 20.7 30.3 NS
(61.2) (-10.2) (P < 0.05)
Área ocupada por E 29.5 17.7 NS
Otros tejidos * 12.8 12.9 NS

*i. e. tejido conjuntivo, tejido y células sanguíneas


EG espermatogonias; EP espermatocitos primarios; ES espermatocitos secundarios; E espermátidas

3.7 Condición fisiológica en machos de diferente edad

Las variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso del macho

de distintas edades se presentan en la tabla 24.


84

Tabla 24. Variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso de machos


de distintas edades.
Tejido Variable r P
Hemolinfa
Proteínas 0.75 0.000
Carbohidratos -0.38 0.001
Lactato 0.70 0.000
hemocianina 0.34 0.003
Testículo
Lípidos -0.35 0.028
Hepatopáncreas
Carbohidratos -0.33 0.016
Músculo
Proteínas -0.49 0.000
Espermatóforo
Lactato -0.04 0.002
Vaso deferente
Proteínas -0.54 0.000
Carbohidratos -0.26 0.043
Lactato -0.36 0.004
Lípidos -0.48 0.000
Ámpula terminal
Proteínas 0.43 0.001

La composición bioquímica de la hemolinfa de machos de diferente edad (cuatro

niveles: 6, 8, 10 y 12 meses) se presenta en la tabla 25. La concentración de proteínas en

hemolinfa fue significativamente mayor en machos de 12 meses de edad en comparación

con machos de otras edades. Sin embargo, al aplicar un ANCOVA usando el peso del

camarón como covariable se encontró que la concentración de proteínas fue

significativamente menor a los 10 meses de edad. La concentración de carbohidratos fue

significativamente mayor a los 6 meses, incluso después de eliminar el efecto del peso del

camarón mediante un ANCOVA. A los 8 y 10 meses de edad se encontraron los valores

significativamente menores de glucosa, lípidos, acilglicéridos y colesterol.


85

Tabla 25. Composición bioquímica de la hemolinfa de machos de diferente edad (media ±


error estándar). Los valores entre paréntesis corresponden a las medias ajustadas
retransformadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo correlación de la
variable con el peso del camarón (ver tabla 24). En los renglones, las medias con
diferentes letras son significativamente diferentes. N = 20 para cada edad.

Edad (meses) 6 8 10 12 ANDEVA


Variable (ANCOVA)
Proteínas (mg/ml) 112.7 ± 1.8 ab 123.6 ± 5.5 b 102.9 ± 3.4 a 175.2 ± 5.6 c P < 0.001
(134.1 ± 5.6 b) (141.1 ± 5.0 b) (100.5 ± 3.8 a) (138.7 ± 7.6 b) (P < 0.0001)
Carbohidratos (mg/ml) 1.16 ± 0.08 b 0.60 ± 0.06 a 0.39 ± 0.04 a 0.51 ± 0.04 a P < 0.0001
(1.20 ± 0.08 c) (0.63 ± 0.07 b) (0.39 ± 0.06 a) (0.45 ± 0.11 ab) (P < 0.0001)

Glucosa (mg/ml) 0.30 ± 0.01 b 0.17 ± 0.03 a 0.15 ± 0.03 a 0.25 ± 0.02 b P < 0.0001

Lípidos (mg/ml) 1.3 ± 0.08 b 1.1 ± 0.2 ab 0.7 ± 0.2 a 1.3 ± 0.1 b P < 0.05

Acilglicéridos (mg/ml) 0.5 ± 0.03 b 0.36 ± 0.05 a 0.28 ± 0.06 a 0.43 ± 0.03 ab P < 0.01

Colesterol (mg/ml) 0.31 ± 0.02 c 0.14 ± 0.02 a 0.13 ± 0.02 a 0.24 ± 0.01 b P < 0.0001

Lactato (mg/ml) 0.2 ± 0.04 a 0.6 ± 0.03 b 0.3 ± 0.06 ab 1.3 ± 0.1 c P < 0.0001
(0.5 ± 0.11 b) (0.8 ± 0.10 c) (0.2 ± 0.08 a) (0.8 ± 0.16 bc) (P < 0.0001)
Hemocianina (mg/ml) 113.2 ± 5.8 ab 97.4 ± 8.6 ab 88.5 ± 7.7 a 124.2 ± 7.1 b P < 0.01
(138.0 ± 10.1 c) (117.6 ± 9.1 b) (85.7 ± 7.0 a) (81.9 ± 13.9 a) (P < 0.01)

La concentración de lactato no presentó un patrón regular con la edad, pero el valor

significativamente más alto fue a los 12 meses, al eliminar el efecto del peso con el uso del

ANCOVA se encontró que el lactato fue significativamente mayor a los 8 y 12 meses. La

concentración de hemocianina fue significativamente menor a los 10 meses de edad,

cuando se aplicó un ANCOVA usando el peso del camarón como covariable se detectó un

efecto de la edad independiente del peso del camarón, con una disminución en relación con

la edad.
86

Por otra parte, al analizar la composición bioquímica del testículo en camarones de

distintas edades (Tabla 26), no se encontraron diferencias significativas, con la excepción

de la concentración de lípidos que disminuyó significativamente en machos de mayor edad

y presentó valores más altos a los 8 meses. Sin embargo, al eliminar el efecto del peso

mediante ANCOVA no se obtuvo diferencia significativa de la concentración de lípidos

entre edades.

En el caso de la composición bioquímica del hepatopáncreas en machos de distintas

edades (Tabla 26), no se encontraron diferencias significativas en el porcentaje de agua en

el tejido, ni en la concentración de lípidos. La concentración de proteínas en el

hepatopáncreas fue significativamente mayor a los 6 y 10 meses, mientras que la

concentración de carbohidratos disminuyó significativamente con la edad, incluso al

eliminar el efecto del peso del macho. La concentración de acilglicéridos fue

significativamente mayor a los 6 meses de edad y entre las demás edades no hubo

diferencia significativa.
87

Tabla 26. Composición bioquímica de testículo, hepatopáncreas y músculo de machos de


distintas edades (media ± error estándar). En el caso del agua solo se presentan las
medias retransformadas. Los valores entre paréntesis corresponden a las medias
ajustadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo correlación de la
variable con el peso del camarón (ver tabla 24). En los renglones, las medias con
diferentes letras son significativamente diferentes. N = 20 para cada edad.

Edad (meses) 6 8 10 12 ANDEVA


Variable (ANCOVA)
Agua (%) 82.2 81.0 83.3 NS

Proteínas (mg/g) 510.2 ± 22.9 448.7 ± 51.8 529.8 ± 15.4 NS


Testículo

Carbohidratos
27.2 ± 5.2 28.4 ± 5.1 22.0 ± 1.4 NS
(mg/g)
58.4 ± 5.5 b 43.3 ± 4.7 a 44.7 ± 3.3 a P < 0.05
Lípidos (mg/g)
(51.2 ± 7.4) (42.0 ± 5.0) (53.2 ± 8.1) (NS)
Acilglicéridos
12.9 ± 1.2 9.2 ± 1.8 10.3 ± 4.0 NS
(mg/g)
Agua (%) 74.0 78.6 78.1 73.7 NS
Hepatopáncreas

Proteínas (mg/g) 187.4 ± 5.8 b 126.4 ± 6.1 a 176.8 ± 20.6 b 131.0 ± 9.0 a P < 0.0001

Carbohidratos 154.6 ± 9.8 b 123.6 ± 10.6 ab 104.6 ± 13.0 a 105.0 ± 8.2 a P < 0.01
(mg/g) (162.4 ± 15.6 b) (129.5 ± 13.7 a) (103.5 ± 11.6 a) (92.5 ± 21.9 a) (P < 0.05)

Lípidos (mg/g) 154.3 ± 14.4 191.5 ± 49.7 212.0 ± 59.7 194.5 ± 22.4 NS

Acilglicéridos
131.2 ± 13.5 b 60.1 ± 12.7 a 66.1 ± 23.4 a 67.5 ± 8.5 a P < 0.01
(mg/g)
Agua (%) 75.6 78.1 76.7 75.4 NS
Músculo

Proteínas (mg/g) 683.7 ± 15.3 b 706.5 ± 15.4 b 660.3 ± 14.4 ab 614.8 ± 6.1 a P < 0.0001
(704.5 ± 19.9 bc) (722.2 ± 17.5 c) (657.3 ± 14.9 b) (581.2 ± 27.9 a) (P < 0.001)
Carbohidratos
10.0 ± 0.7 ab 14.0 ± 2.9 b 4.8 ± 0.8 a 7.1 ± 0.7 a P < 0.01
(mg/g)
88

En la composición bioquímica del músculo de machos de distintas edades (Tabla

26), el porcentaje de agua en el tejido no difirió significativamente entre edades. La

concentración de proteínas disminuyó con la edad, con valores significativamente menores

a los 12 meses y al aplicar el ANCOVA se obtuvo el mismo resultado. Los carbohidratos

fueron significativamente menores a los 6, 10 y12 meses de edad.

Las composiciones bioquímicas de: espermatóforo, vaso deferente y ámpula

terminal en machos de distintas edades se presentan en la tabla 27. El porcentaje de agua en

el espermatóforo fue significativamente mayor a los 12 meses de edad. No hubo diferencia

significativa en la concentración de proteínas ni de carbohidratos entre edades. Sin embargo

en la concentración de lactato si hubo diferencia significativa, con una disminución en

machos de mayor edad, al eliminar el efecto del peso del macho mediante un ANCOVA se

encontró el mismo resultado con la concentración de lactato significativamente mayor a los

6 meses.
89

Tabla 27. Composición bioquímica de espermatóforo, vaso deferente y ámpula terminal en


machos de distintas edades (media ± error estándar). En el caso del agua solo se
presentan las medias retransformadas. Los valores entre paréntesis corresponden a
las medias ajustadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo correlación
de la variable con el peso del camarón (ver tabla 24). En los renglones, las medias
con diferentes letras son significativamente diferentes. N = 20 para cada edad.

Edad (meses) 6 8 10 12 ANDEVA


Variable (ANCOVA
Agua (%) 51.2 a 51.2 a 51.2 a 64.2 b P < 0.001
Espermatóforo

Proteínas (mg/g) 165.4 ± 17 163.0 ± 15.8 148.0 ± 12.3 123.7 ± 13.2 NS

Carbohidratos (mg/g) 31.9 ± 8.5 20.6 ± 5.3 19.9 ± 5.1 17.9 ± 4.6 NS
Lactato(mg/g) 4.7 ± 1.3 b 2.5 ± 0.4 ab 1.1 ± 0.2 a 0.5 ± 0.06 a P < 0.001
(4.3 ± 0.8 b) (2.0 ± 0.9 a) (1.1 ± 0.7 a) (1.4 ± 1.2 a) (P < 0.05)
Agua (%) 62.8 63.3 64.0 63.3 NS
Vaso deferente

Proteínas (mg/g) 413.8 ± 23.7 b 404.9 ± 16.3 b 383.3 ± 16.2 b 283.7 ± 13.8 a P < 0.0001
(409.9 ± 21.9 ) (400.1 ± 23.4) (383.8 ± 18.1) (291.9 ± 31.4) (NS)
Carbohidratos (mg/g) 21.8 ± 1.4 b 18.8 ± 0.9 ab 20.2 ± 0.6 ab 17.4 ± 0.5 a P < 0.01
(21.7 ± 1.1) (18.7 ± 1.2) (20.2 ± 0.9) (17.6 ± 1.6) (NS)
Lactato (mg/g) 3.7 ± 0.9 b 2.3 ± 0.2 ab 1.4 ± 0.1 a 0.8 ± 0.06 a P < 0.001
(3.7 ± 0.6 b) (2.4 ± 0.6 ab) (1.4 ± 0.5 a) (0.8 ± 0.18 a) (P < 0.05)
Lípidos (mg/g) 22.5 ± 2.3 b 17.8 ± 1 b 19.8 ± 1 b 12.1 ± 0.5 a P < 0.0001
(21.5 ± 1.6 c) (16.6 ± 1.8 ab) (19.9 ± 1.4 bc) (14.2 ± 2.4 a) (P < 0.05)
Agua (%) 74.6 74.5 74.7 74.1 NS
Ámpula terminal

Proteínas (mg/g) 632.4 ± 40.6 ab 579.7 ± 23.8 a 683.2 ± 62.2 ab 761.2 ± 30.6 b P < 0.05
(680.7 ± 50.0) (638.0 ± 53.5) (677.1 ± 41.4) (660.7 ± 71.9) (NS)
Carbohidratos (mg/g) 14.7 ± 0.8 c 6.8 ± 0.5 a 9.7 ± 0.9 b 8.8 ± 0.3 ab P < 0.001

Lactato (mg/g) 5.4 ± 0.5 b 3.3 ± 0.3 a 3.3 ± 0.4 a 2.7 ± 0.2 a P < 0.001

Lípidos (mg/g) 37.5 ± 2.8 b 26.9 ± 1.7 a 28.3 ± 2.1 a 33.9 ± 0.7 ab P < 0.01
90

Cuando se analizó la composición bioquímica del vaso deferente de machos de

distintas edades (Tabla 27) no se encontraron diferencias significativas del porcentaje de

agua entre edades. En el caso de las proteínas se encontró una disminución con la edad,

presentando el valor significativamente menor a los 12 meses, sin embargo al eliminar el

efecto del peso mediante el ANCOVA ya no se encontró diferencia significativa. En el caso

de los carbohidratos, el valor significativamente más alto fue a los 6 meses pero no difirió

significativamente de los 8 y 10 meses sin embargo, la diferencia significativa entre estos

grupos ya no se encontró al eliminar el efecto del peso mediante ANCOVA. Por su parte,

en las concentraciones de lactato y lípidos a los 6 meses de edad se presentaron los valores

significativamente más altos con una tendencia a disminuir con la edad; al aplicar el

ANCOVA se obtuvieron los mismos resultados, aunque para los lípidos la tendencia se

perdió.

En la composición bioquímica del ámpula terminal analizada en machos de distintas

edades (Tabla 27) no hubo diferencia significativa del porcentaje de agua entre edades. La

concentración de proteínas a los 12 meses resultó significativamente mayor, sin embargo al

eliminar el efecto del peso del macho mediante el ANCOVA ya no se encontró diferencia

significativa entre edades. En el caso de los carbohidratos, del lactato y de los lípidos la

concentración fue significativamente mayor a los 6 meses de edad, aunque para lípidos no

difirió de esa a los 12 meses de edad.


91

3.8 Condición fisiológica en machos de la misma edad y distinto tamaño

Las variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso de machos

de 12 meses y distintos tamaños se presentan en la tabla 28.

Tabla 28. Variables bioquímicas correlacionadas significativamente con el peso de machos


de 12 meses de edad y distintos tamaños.

Tejido Variable r P
Hemolinfa
Carbohidratos 0.47 0.003
Lípidos -0.45 0.005
Acilglicéridos -0.52 0.001
Lactato 0.53 0.001
hemocianina 0.56 0.000
Testículo
Carbohidratos -0.40 0.031
Lípidos -0.73 0.000
Hepatopáncreas
Proteínas -0.46 0.011
Carbohidratos -0.41 0.023
Lípidos -0.46 0.010
Músculo
Proteínas -0.93 0.000
Carbohidratos -0.76 0.000
Espermatóforo
Proteínas -0.49 0.005
Lactato -0.64 0.000
Vaso deferente
Proteínas -0.63 0.000
Lactato -0.76 0.000
Lípidos -0.71 0.000
Ámpula terminal
Proteínas 0.53 0.002
Carbohidratos 0.38 0.037
Lactato -0.54 0.002
92

La composición bioquímica de la hemolinfa de machos de 12 meses y distintos

tamaños (dos niveles: grandes y pequeños) se presenta en la tabla 29. No se encontraron

diferencias significativas en las concentraciones de proteínas, carbohidratos y glucosa entre

machos grandes y pequeños de 12 meses de edad. En el caso de la concentración de

carbohidratos al eliminar el efecto del peso del macho mediante un ANCOVA tampoco se

encontraron diferencias significativas entre machos grandes y pequeños. La concentración

de lípidos fue significativamente mayor en los machos pequeños, diferencia que se acentuó

al eliminar el efecto del peso del organismo mediante un ANCOVA. Por su parte, se

encontró que la concentración de acilglicéridos fue mayor en los machos pequeños incluso

al eliminar el efecto del peso del organismo. La concentración de colesterol fue

significativamente mayor, mientras que la concentración de lactato fue significativamente

menor en los machos pequeños. Al corregir por peso la concentración de lactato ya no

presentó diferencia significativa entre machos grandes y pequeños. Finalmente la

hemocianina fue mayor en los machos grandes y al aplicar el ANCOVA dicha diferencia no

se mantuvo.
93

Tabla 29. Composición bioquímica de la hemolinfa de machos de 12 meses y distinto


tamaño (media ± error estándar). Los valores entre paréntesis corresponden a las
medias ajustadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo correlación de la
variable con el peso del camarón (ver tabla 28). En los renglones, las medias con
diferentes letras son significativamente diferentes. N = 20 para cada edad.

ANDEVA
Variable Machos grandes Machos pequeños
(ANCOVA)
Proteínas (mg/ml) 175.2 ± 5.6 170.4 ± 3.9 NS
Carbohidratos (mg/ml) 0.51 ± 0.04 b 0.39 ± 0.02 a P < 0.01
(0.41 ± 0.08) (0.49 ± 0.08) (NS)
Glucosa (mg/ml) 0.25 ± 0.02 0.24 ± 0.02 NS
Lípidos (mg/ml) 1.3 ± 0.1 a 2.0 ± 0.06 b P < 0.001
(0.45 ± 0.19 a) (2.84 ± 0.19 b) (P < 0.0001)
Acilglicéridos (mg/ml) 0.43 ± 0.03 a 0.62 ± 0.01 b P < 0.0001
(0.22 ± 0.04 a) (0.83 ± 0.04 b) (P < 0.0001)
Colesterol (mg/ml) 0.24 ± 0.01 a 0.28 ± 0.01 b P < 0.01
Lactato (mg/ml) 1.3 ± 0.1 b 0.82 ± 0.05 a P < 0.01
(0.61 ± 0.24) (1.5 ± 0.24) (NS)
Hemocianina (mg/ml) 124.2 ± 7.1 b 98.5 ± 2.4 a P < 0.01
(95.2 ± 12.6) (127.5 ± 12.6) (NS)

Cuando se analizó la composición bioquímica del testículo de machos de 12 meses

y distinto tamaño (Tabla 30) no se encontraron diferencias significativas en el porcentaje de

agua en el tejido, ni en las concentraciones de proteínas y acilglicéridos. La concentración

de carbohidratos fue significativamente mayor en los machos pequeños sin embargo, al

aplicar el ANCOVA ya no se mantuvo la diferencia. La concentración de lípidos en

testículo fue significativamente mayor en los machos pequeños, pero al aplicar el


94

ANCOVA no se encontraron diferencias significativas entre los machos grandes y

pequeños.

Tabla 30. Composición bioquímica de testículo, hepatopáncreas y músculo de machos de


12 meses y distintos tamaños (media ± error estándar). En el caso del agua solo se
presentan las medias retransformadas. Los valores entre paréntesis corresponden a
las medias ajustadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde hubo correlación
de la variable con el peso del camarón (ver tabla 28). En los renglones, las medias
con diferentes letras son significativamente diferentes. N = 20 para cada edad.

ANDEVA
Variable Machos grandes Machos pequeños (ANCOVA)

Agua (%) 83.3 80.6 NS

Proteínas (mg/g) 529.8 ± 15.4 488.1 ± 24.2 NS


Testículo

Carbohidratos 22.0 ± 1.4 a 29.1 ± 3.0 b P < 0.05


(25.4 ± 6.0) (25.6 ± 6.0) (NS)
( / ) (mg/g)
Lípidos 44.7 ± 3.3 a 72.2 ± 3.7 b P < 0.0001
(53.1 ± 9.0) (63.7 ± 9.0) (NS)

Acilglicéridos (mg/g) 10.3 ± 4.0 10.9 ± 1.9 NS

Agua (%) 73.7 72.0 NS


Hepatopáncreas

Proteínas (mg/g) 131.0 ± 9.0 a 161.1 ± 7.7 b P < 0.05


(149.2 ± 21.5) (142.8 ± 21.5) (NS)
Carbohidratos (mg/g) 105.0 ± 8.2 a 140.4 ± 12.8 b P < 0.05
(119.0 ± 27.9) (126.4 ± 27.9) (NS)
Lípidos (mg/g) 194.5 ± 22.4 a 322.4 ± 24.7 b P < 0.001
(66.8 ± 55.5 a) (450.1 ± 55.5 b) (P < 0.01)

Acilglicéridos (mg/g) 67.5 ± 8.5 85.5 ± 9.2 NS

Agua (%) 75.4 75.1 NS


Músculo

Proteínas (mg/g) 614.8 ± 6.1 625.6 ± 11.0 NS


(613.4 ± 23.3) (627.0 ± 23.3) (NS)
Carbohidratos (mg/g) 7.1 ± 0.7 a 17.9 ± 1.9 b P < 0.0001
(5.9 ± 3.7) (19.1 ± 3.7) (NS)
95

En el caso de la composición bioquímica del hepatopáncreas de machos de 12

meses y distintos tamaños (Tabla 30), no se encontraron diferencias significativas para el

porcentaje de agua en el tejido, ni para la concentración de acilglicéridos entre machos

grandes y pequeños. Las concentraciones de proteínas y carbohidratos en hepatopáncreas

fueron significativamente menores en los machos grandes pero al aplicar el ANCOVA ya

no se mantuvieron las diferencias. Por su parte, la concentración de lípidos en

hepatopáncreas fue significativamente menor en los machos grandes incluso cuando se

eliminó el efecto del peso del organismo mediante un ANCOVA.

En la composición bioquímica del músculo de machos de 12 meses y distintos

tamaños (Tabla 30), no se encontraron diferencias significativas en el porcentaje de agua en

el tejido, ni en la concentración de proteínas entre machos grandes y pequeños. Al eliminar

el efecto del peso del organismo mediante un ANCOVA tampoco se encontró diferencia

significativa en la concentración de proteínas. Por su parte, la concentración de

carbohidratos en el músculo fue significativamente menor en los machos grandes y al

aplicar el ANCOVA ya no se mantuvo la diferencia.


96

Tabla 31. Composición bioquímica de espermatóforo, vaso deferente y ámpula terminal de


machos de 12 meses y distinto tamaño (media ± error estándar). En el caso del agua
solo se presentan las medias retransformadas. Los valores entre paréntesis
corresponden a las medias ajustadas. Solo se hizo ANCOVA en los casos donde
hubo correlación de la variable con el peso del camarón (ver tabla 28). En los
renglones, las medias con diferentes letras son significativamente diferentes. N = 20
para cada edad.
ANDEVA
Variable Machos grandes Machos pequeños (ANCOVA)
Espermatóforo

Agua (%) 64.2 b 58.0 a P < 0.001


Proteínas (mg/g) 123.7 ± 13.2 a 200.7 ± 25.1 b P < 0.05
(168.0 ± 42.6) (156.5 ± 42.6) (NS)
Carbohidratos (mg/g) 17.9 ± 1.0 18.6 ± 1.7 NS
Lactato(mg/g) 0.5 ± 0.06 a 1.0 ± 0.1 b P < 0.001
(0.8 ± 0.17) (0.7 ± 0.17) (NS)
Agua (%) 63.3 a 65.1 b P < 0.05
Vaso deferente

Proteínas (mg/g) 283.7 ± 13.8 a 376.0 ±11.5 b P < 0.0001


(275.9 ± 27.7 a) (383.8 ± 27.7 b) (P < 0.05)
Carbohidratos (mg/g) 17.4 ± 0.5 18.4 ± 0.9 NS
Lactato (mg/g) 0.8 ± 0.06 a 1.7 ± 0.1 b P < 0.0001
(1.2 ± 0.2) (1.3 ± 0.2) (NS)
Lípidos (mg/g) 12.1 ± 0.5 a 17.7 ± 1.2 b P < 0.001
(16.2 ± 1.8) (13.7 ± 1.8) (NS)
Agua (%) 74.1 a 74.9 b P < 0.05
Ámpula terminal

Proteínas (mg/g) 761.2 ± 30.6 b 615.7 ± 23.8 a P < 0.001


(768.9 ± 59.6) (608.0 ± 59.6) (NS)
Carbohidratos (mg/g) 8.8 ± 0.3 b 7.6 ± 0.4 a P < 0.05
(8.9 ± 0.8) (7.6 ± 0.8) (NS)
Lactato (mg/g) 2.7 ± 0.2 a 4.1 ± 0.3 b P < 0.001
(2.7 ± 0.6) (4.1 ± 0.6) (NS)
Lípidos (mg/g) 33.9 ± 0.7 a 37.2 ± 1.2 b P < 0.05

Por otra parte, las composiciones bioquímicas del espermatóforo, vaso deferente y

ámpula terminal de machos de 12 meses y distintos tamaños se presentan en la tabla 31. El

porcentaje de agua en el espermatóforo fue significativamente mayor en los machos


97

grandes. La concentración de proteínas en el espermatóforo fue significativamente menor

en los machos grandes, sin embargo al corregir por peso mediante un ANCOVA no se

mantuvo la diferencia. Por su parte, no hubo diferencia significativa en la concentración de

carbohidratos entre machos grandes y pequeños. La concentración de lactato fue

significativamente mayor en los machos pequeños sin embargo, al aplicar el ANCOVA no

se mantuvo la diferencia.

Cuando se analizó la composición bioquímica del vaso deferente de machos de 12

meses y distinto tamaño (Tabla 31) se encontró que el porcentaje de agua fue

significativamente mayor en los machos pequeños. La concentración de proteínas fue

significativamente menor en los machos grandes, incluso después de eliminar el efecto del

peso del organismo. En el vaso deferente no hubo diferencia significativa en la

concentración de carbohidratos entre machos grandes y pequeños. Las concentraciones de

lactato y lípidos fueron significativamente mayores en los machos pequeños y al aplicar el

ANCOVA no se mantuvo la diferencia.

En el ámpula terminal (Tabla 31) el porcentaje de agua fue significativamente

mayor en los machos pequeños. Mientras que las concentraciones de proteínas y

carbohidratos fueron significativamente mayores en los machos grandes, pero al aplicar el

ANCOVA ya no se mantuvo la diferencia. Por su parte, la concentración de lactato fue

significativamente mayor en los machos pequeños, al aplicar el ANCOVA ya no se detectó

diferencia. La concentración de lípidos fue significativamente mayor en los machos

pequeños.
98

4. Análisis de la calidad espermática en relación con tamaño y edad

4.1 Comparación entre machos de diferente edad

Los mayores porcentajes de machos sin espermatóforo se observaron a la edad de 6

meses (23.9%), mientras que los mayores porcentajes de espermatóforos sin esperma se

observaron a la edad de 8 meses (7.7%) (Fig. 12).


6 meses 8 meses
23.9%
Sin 18.8%
Sin
espermatozoides espermatozoides
2.1% 7.7%

Con Con
espermatozoides espermatozoides
74% 73.5%

10 meses 12 meses

Sin espermatozoides Sin espermatozoides


0% 2.2%

2.1%

Con espermatozoides Con espermatozoides


100% 95.7%

Machos con Machos sin


espermatóforo espermatóforo

Fig. 12. Porcentajes de machos con y sin espermatóforo y de espermatóforos sin


espermatozoides para las distintas edades.

Tanto el peso del espermatóforo (Fig. 13a) como el conteo total de espermatozoides

(Fig. 13b) se correlacionaron linealmente con el peso del camarón (P < 0.001). El

porcentaje de espermatozoides normales también se correlacionó positivamente con el peso

del camarón (P < 0.001), pero mediante una relación matemática logística (Fig. 13c). El

porcentaje de espermatozoides anormales y muertos estuvieron negativamente

correlacionados con el peso del camarón (P < 0.001), mediante una relación potencial

(Fig. 13d, e).


99

PE = -116.9 + 5.3 PC r = 0.9 CT = -406x104 + 215000 PC r = 0.6

140 10
Peso espermatóforo (mg) 120

Conteo total (106)


8
100
80 6
60 4
40
2
20
0 0
18 22 26 30 34 38 42 18 22 26 30 34 38 42
Peso camarón (g)
a Peso camarón (g)
b
73.7
N= r = 0.64 A = 3664.4 PC –1.44 r = 0.41

Espermatozoides anormales (%)


Espermatozoides normales (%)

1 + 1969 e − 0.28 PC
100 100

80 80
60 60

40 40

20 20
0 0
18 22 26 30 34 38 42 18 22 26 30 34 38 42
c Peso camarón (g) d Peso camarón (g)

M = 475517.1 PC –2.9 r = 0.52


Espermatozoides muertos (%)

100

80
EDAD (meses)
60

40
6 8 10 12
20
0
18 22 26 30 34 38 42
e Peso camarón (g)

Fig. 13. Variables de calidad espermática correlacionadas con el peso del camarón (PC): a)
peso del espermatóforo (PE), b) conteo total de espermatozoides (CT), c) porcentaje
de espermatozoides normales (N), d) porcentaje de espermatozoides anormales (A),
y e) porcentaje de espermatozoides muertos (M). Todas las correlaciones fueron
significativas a P < 0.001.
100

Se observó una correlación lineal significativa (P < 0.001) entre el conteo total de

espermatozoides y el peso del espermatóforo (Fig. 14a). Asimismo, se presentó una

correlación positiva y significativa entre el porcentaje de espermatozoides normales y el

conteo total de espermatozoides (P < 0.001), mediante una relación logística (Fig. 14b). Por

su parte, el porcentaje de espermatozoides anormales (Fig. 14c) y muertos (Fig. 14d)

estuvieron correlacionados negativamente (P < 0.01) con el conteo total de

espermatozoides, en ambos casos mediante una relación potencial.

58.2
CT = 0.42 + 0.04 PE r = 0.76 N= r = 0.47
1 + 2.36 e −1.67 CT
Espermatozoides normales (%)

10 100
8
Conteo total (106)

80
6 60
4 40
2 20
0 0
0 20 40 60 80 100 120 140 0 2 4 6 8 10
Peso espermatóforo (mg) Conteo total (106)
a b
M = 26.54 CT –0.21 r = 0.53
Espermatozoides anormales (%)

A = 30.13 CT –0. 17 r = 0.37


Espermatozoides muertos (%)

100 100
80 80
60 60
40 40 EDAD (meses)

20 20 6 8 10 12
0 0
0 2 4 6 8 10 0 2 4 6 8 10
c Conteo total (106) d Conteo total (106)

Fig. 14. a) Correlación entre el conteo total de espermatozoides y el peso del


espermatóforo, así como las variables correlacionadas con el conteo total de
espermatozoides: b) porcentaje de espermatozoides normales, c) porcentaje de
espermatozoides anormales, y d) porcentaje de espermatozoides muertos. Todas las
correlaciones fueron significativas a P < 0.001, excepto para c) la cual fue
significativa a P < 0.01.
101

Tabla 32. Calidad espermática (media ± error estándar) de machos de distintas edades. Los
valores entre paréntesis corresponden a las medias ajustadas. Dentro de los
renglones, los valores que no presentan la misma letra son significativamente
diferentes. Para los valores en porcentaje, el primer renglón corresponde a valores
no transformados, el segundo a valores retransformados y el tercero a medias
ajustadas retransformadas. N = 50 para cada edad.

Edad (meses) ANDEVA


6 8 10 12
Variable (ANCOVA)
Peso 19.1 ± 2.5 a 15.8 ± 1.5 a 36.5 ± 2.2 b 93.3 ± 2.8 c P < 0.001
espermatóforo(mg) (32.8 ± 2.7 a) (31.7 ± 2.8 a) (36.0 ± 1.9 a) (69.8 ± 3.4 b) (P < 0.001)
Conteo total (106) 1.96 ± 0.3 a 1.04 ± 0.1 a 1.80 ± 0.2 a 4.57 ± 0.3 b P < 0.001
(2.42 ± 0.3 b) (1.54 ± 0.3 a) (1.79 ± 0.2 ab) (3.82 ± 0.4 c) (P < 0.001)
Normales (%) 12.8 ± 3.1 27.2 ± 4.3 64.1 ± 2.4 68.2 ± 2.7
15.1 a 26.5 b 53.5 c 56.4 c P < 0.01
(18.1 a) (29.8 b) (53.1 c) (50.5 c) (P < 0.0001)
Anormales (%) 35.0 ± 3.3 33.2 ± 3.9 25.6 ± 1.9 17.4 ± 2.1
34.8 b 32.6 b 29.7 ab 23.3 a P < 0.001
(36.2 c) (34.2 ab) (29.5 b) (20. 4 a) (P < 0.05)
Muertos (%) 52.2 ± 4.7 39.6 ± 5.5 10.3 ± 1.3 14.4 ± 1.7
47.3 b 39.7 b 17.4 a 21.0 b P < 0.0001
(43.4 c) (35.3 b) (18.0 a) (28.8 b) (P < 0.0001)

En la tabla 32 se resumen los resultados del análisis de cantidad y calidad

espermática de los machos de 6, 8, 10 y 12 meses de edad. El peso del espermatóforo fue

significativamente mayor en machos de 10 y 12 meses de edad (medias de 36.5 mg y 93.3

mg, respectivamente) en comparación con machos de 6 y 8 meses de edad (medias de 19.1

mg y 15.8 mg, respectivamente). Se aplicó un ANCOVA para corregir por peso del

camarón y se detectó un efecto de la edad independiente del peso del camarón, por lo que la

media ajustada del peso del espermatóforo para 12 meses de edad fue significativamente

mayor que en el resto de las edades.


102

Por su parte, el conteo total de espermatozoides fue significativamente mayor en

machos de 12 meses de edad (media 4.57 x 106 espermatozoides) comparados con machos

más jóvenes; se obtuvo el mismo resultado con el ANCOVA usando el peso del camarón

como covariable (Tabla 32). El porcentaje de espermatozoides normales fue

significativamente mayor en machos de 10 y 12 meses de edad y sin una diferencia

significativa entre ellos. Al aplicar un ANCOVA con el peso como covariable se obtuvo el

mismo resultado (Tabla 32).

Se pudo apreciar una disminución en el porcentaje de espermatozoides anormales y

muertos con la edad. El porcentaje de espermatozoides anormales fue significativamente

menor en machos de 12 meses de edad comparados con machos de 6 y 8 meses. Estas

diferencias se hicieron más aparentes al aplicar el ANCOVA para corregir por peso; así, las

diferencias permanecieron entre los machos de 12 meses de edad y los de las otras edades,

pero los machos de 10 meses de edad resultaron significativamente diferentes de los de 6

meses de edad. El porcentaje de los espermatozoides muertos fue significativamente menor

en machos de 10 y 12 meses de edad (medias de 10.3 y 14.4 %, respectivamente) en

comparación con machos de 6 y 8 meses (medias de 52.2 y 39.6 %, respectivamente). El

uso del ANCOVA y la comparación de medias ajustadas posteriormente reveló que los

menores porcentajes de espermatozoides muertos se obtuvieron en camarones de 10 meses

de edad, mientras que los más altos se presentaron en machos de 6 meses de edad.
103

4. 2 Comparación entre machos de la misma edad y distinto tamaño

Las proporciones de machos sin espermatóforo y de espermatóforos sin

espermatozoides fueron pequeñas tanto para los machos grandes como para los pequeños

(Fig. 15). Sin embargo, la proporción de espermatóforos sin espermatozoides fue mayor

para los machos pequeños.

Grandes Pequeños
Sin Sin
espermatozoides espermatozoides
2.2% 4%

2.1%

Con espermatozoides Con espermatozoides


95.7% 96%

Machos con Machos sin


espermatóforo espermatóforo

Fig. 15. Porcentajes de machos con y sin espermatóforo y de espermatóforos sin


espermatozoides en machos de 12 meses y distinto tamaño.

En la tabla 33 se resumen los resultados del análisis de cantidad y calidad

espermática de machos de 12 meses de edad y distinto tamaño. El peso del espermatóforo,

el conteo total de espermatozoides y el porcentaje de espermatozoides normales fueron

significativamente mayores en los machos grandes, pero cuando se corrigió por peso

mediante un ANCOVA, solo el conteo total de espermatozoides fue significativamente

mayor en los machos grandes.


104

Por otra parte, los porcentajes de espermatozoides anormales y muertos fueron

significativamente menores en machos grandes comparados con los machos pequeños. Sin

embargo, estas diferencias no se mantuvieron cuando se aplicó el ANCOVA, usando el

peso del camarón como la covariable (Tabla 33).

Tabla 33. Calidad espermática (media ± error estándar) de machos de 12 meses de edad y
distintos tamaños. Los valores entre paréntesis corresponden a las medias ajustadas
transformadas. Dentro de los renglones, los valores que no presentan la misma letra
son significativamente diferentes. Para los valores en porcentaje, el primer renglón
corresponde a valores no transformados, el segundo a valores retransformados y el
tercero a medias ajustadas retransformadas. N = 50 para cada edad.

ANDEVA
Variable Machos grandes Machos pequeños
(ANCOVA)
Peso del espermatóforo (mg) 93.3 ± 2.8 b 19.9 ± 1.7 a P < 0.001
(62.4 ± 4.6) (50.7 ± 4.5) (NS)
6
Conteo Total (10 ) 4.566 ± 0.3 b 0.688 ± 0.118 a P < 0.001
(4.247 ± 0.5) b (1.007 ± 0.5) a (P < 0.01)
Normales (%) 68.2 ± 2.7 41.3 ± 2.5
56.4 ± 2.0 b 38.8 ± 1.9 a P < 0.001
(49.7 ± 4.4) (45.5 ± 4.4) (NS)
Anormales (%) 17.4 ± 2.1 26.8 ± 2.3
23.3 ± 1.7 a 29.4 ± 1.8 b P < 0.01
(26.6 ± 4.1) (26.1 ± 4.1) (NS)
Muertos (%) 14.4 ± 1.7 31.8 ± 2.5
21.0 ± 1.5 a 33.5 ± 1.6 b P < 0.01
(23.8 ± 3.7) (30.7 ± 3.6) (NS)
105

5. Análisis de la calidad espermática en relación con regeneraciones consecutivas.

El peso del espermatóforo no se vio afectado por las regeneraciones consecutivas,

analizadas por medio de un ANOVA unifactorial (cuatro niveles: iniciales, primera,

segunda y tercera regeneración) (Fig. 16). Se encontró un incremento (P < 0.001) en el

conteo total de espermatozoides y en el porcentaje de espermatozoides normales en los

espermatóforos regenerados en comparación con los valores iniciales (Figs. 16b, 16c),

mientras que el porcentaje de espermatozoides muertos disminuyó significativamente con

las regeneraciones consecutivas del espermatóforo (Fig. 16d). Por su parte, el porcentaje de

espermatozoides anormales no cambio significativamente con las regeneraciones

consecutivas del espermatóforo (Fig. 16e).


106
120
120

Peso espermatóforo (mg)


Spermatophore weight (mg)
100
100 a
a a a
80
80
60
60

40
40
20
20

00
70 Baseline 1st REG 2nd REG 3rd REG
60
60
Conteo Total (106)
Sperm Count (10^6)

50
50 c
40
40 b b
30
30 a
20
20
10
10
00
70 At stocking 1st REG 2nd REG 3rd REG

60
60
b b b
Normal sperm (%)
Normales (%)

50
50
40
40
a
30
30
20
20
10
10
00
70 Baseline 1st REG 2nd REG 3rd REG
60
60 a
Dead sperm (%)

50
50
Muertos (%)

b
40
40 b
30
30
20
b
20
10
10
00
70 Baseline 1st REG 2nd REG 3rd REG

60
60
Abnormal sperm (%)
Anormales (%)

50
50
40
40
a
a
30
30 a a
20
20
10
10
00
Baseline
Iniciales 1st REG
1er REG 2a2ndREG
REG 3a3rdREG
REG

Figura 16. Comparación de la calidad espermática al inicio del experimento (valores


iniciales) y después de regeneraciones consecutivas (REG). Las medias con
diferente letra son significativamente diferentes (P < 0.01). Las barras sobre las
columnas de medias = errores estándar.
107

La composición bioquímica del espermatóforo no se vio afectada significativamente

por las regeneraciones consecutivas (Tabla 34). Las proteínas fueron por mucho el

componente más abundante del espermatóforo.

Tabla 34. Composición bioquímica inicial de los espermatóforos y en cada regeneración


(media ± error estándar). N = 50.

Variable ANDEVA
Inicial 1a regeneración 2a regeneración 3a regeneración
Proteínas (mg/ml) NS
106.4 ± 12.9 110.0 ± 12.1 92.3 ± 10.8 92.0 ± 19.2
Carbohidratos (mg/ml) NS
14.0 ± 2.0 13.2 ± 2.0 11.1 ± 1.9 7.9 ± 0.5
Lactato (mg/ml) NS
0.21 ± 0.03 0.26 ± 0.05 0.19 ± 0.04 0.15 ± 0.04

El porcentaje de espermatozoides normales y muertos de la primera regeneración

estuvieron correlacionados significativamente con el conteo total inicial de

espermatozoides (Fig. 17). De la misma forma, el conteo total de espermatozoides, y los

porcentajes de espermatozoides normales y muertos medidos después de la primera

regeneración, se correlacionaron significativamente con el porcentaje inicial de

espermatozoides normales (Fig. 18) o con el porcentaje inicial de espermatozoides muertos

(Fig. 19). Todas las demás correlaciones no fueron significativas.


108

NR = 5.3 + 1.4 x Cti r = 0.50 P < 0.05 Espermatozoides normales regenerados (NR)
MR = 71.2 – 1.4 x CTi r = -0.40 P < 0.05 Espermatozoides muertos regenerados (MR)

100
100 100

Normales y muertos regenerados (%)


80
80 80

60
60 60

40
40 40

20
20 20

00
0 10 20 30 40 50 60
0

0 10 20 30 40 50 60
Conteo total inicial (106)

Figura 17. Correlaciones entre los porcentajes de espermatozoides normales y muertos


después de la primera regeneración con el conteo total inicial de espermatozoides.

NR = 21.6 + 0.7 x Ni r = 0.68 P < 0.001 Espermatozoides noramles regenerados (NR)


MR = 55.7 - 0.7 x Ni r = -0.56 P < 0.01 Espermatozoides muertos regenerados (MR)
CTR = 24.0 + 0.2 x Ni r = 0.47 P < 0.001 Conteo total regenerado (CTR)

100
100
100
100
Normales y muertos regenerados (%)

80
80 80
80 Conteo total regenerado (106)

60
60 60 60

40
40 40
40

20
20 20 20

00 0 0
0 20 40 60 80 100

0 20 40 60 80 100
Normales iniciales (%)

Figura 18. Correlaciones entre el conteo total de espermatozoides, el porcentaje de


espermatozoides normales y el porcentaje de espermatozoides muertos, después de
la primera regeneración, con el porcentaje inicial de espermatozoides normales.
109

NR = 69.1 - 0.6 x Mi r = -0.68 P < 0.001 Espermatozoides normales regenerados (NR)


MR = 6.9 + 0.6 x Mi r = 0.58 P < 0.01 Espermatozoides muertos regenerados (MR)
CTR = 38.1 - 0.2 x Mi r = -0.49 P < 0.05 Conteo total regenerado (CTR)

100 100
100
Normales y muertos regenerados (%)

Conteo total regenerado (106)


80
80 80
80

60
60 60 60

40
40 40
40

20
20 20 20

00 0 0
0 20 40 60 80 100 120

0 20 40 60 80 100
Muertos iniciales (%)

Figura 19. Correlaciones entre el conteo total de espermatozoides, el porcentaje de


espermatozoides normales y el porcentaje de espermatozoides muertos, después de
la primera regeneración, con el porcentaje inicial de espermatozoides muertos.

Cuando se analizó la composición bioquímica de la hemolinfa en relación con la

calidad espermática inicial, se encontró una correlación positiva entre el conteo total de

espermatozoides y la concentración de glucosa (Fig. 20a). El peso de la mitad izquierda del

espermatóforo se correlacionó negativamente con las concentraciones de lípidos totales

(Fig. 20b) y de acilglicéridos (Fig. 20c).


110

60
CT = 17.11 + 0.4 x G
r = 0.30 P < 0.05

Conteo total (106)


40

20

0
a
0 10 20 30 40 50
Glucosa (mg/ml)

100
Peso espermatóforo izquierdo (mg)

PEI = 52.71 - 0.24 x L


r = - 0.34 P < 0.02
80

60

40

20

0
b
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90
Lípidos (mg/ml)
100
Peso espermatóforo izquierdo (mg)

PEI = 62.1 - 0.68 x A


r = - 0.36 P < 0.02
80

60

40

20

0
c
0 10 20 30 40 50
Acilglicéridos (mg/ml)

Figura 20. Correlaciones entre las variables bioquímicas de la hemolinfa y las variables de
calidad espermática inicial: a) conteo total de espermatozoides vs. concentración de
glucosa, b) peso del espermatóforo izquierdo vs. concentración de lípidos totales, y
c) peso del espermatóforo izquierdo vs. concentración de acilglicéridos.
111

Por otra parte, cuando se analizó la composición bioquímica de la hemolinfa en

relación con la calidad espermática después de la primera regeneración, se encontró una

correlación negativa entre el peso total del espermatóforo y la concentración de lípidos

(Fig. 21a). También se encontró una correlación negativa entre el porcentaje de

espermatozoides normales y el colesterol (Fig. 21b), y una correlación positiva entre el

porcentaje de espermatozoides muertos y el colesterol (Fig. 21c).

200
PE1a = 104.9 – 0.42 x L
Peso espermatóforo (mg)

r = - 0.57 P < 0.01


150

100

50

0
a
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90
Lípidos (mg/ml)
200
Espermatozoides normales (%)

N1a = 93.9 – 2.05 x C


r = - 0.44 P < 0.05
150

100

50

0 b
0 10 20 30 40
Colesterol (mg/ml)
150
Espermatozoides muertos (%)

M1a = -24.81 + 2.41 x C


r = 0.42 P < 0.05

100

50

0 c
0 10 20 30 40
Colesterol (mg/ml)

Figura 21. Correlaciones entre las variables bioquímicas de la hemolinfa y las variables de
calidad espermática después de la primera regeneración: a) peso del espermatóforo
vs. concentración de lípidos totales, b) porcentaje de espermatozoides normales vs.
concentración de colesterol, y c) porcentaje de espermatozoides muertos vs.
concentración de colesterol.
112

DISCUSIÓN

1. Análisis del proceso de maduración regionalizada del ovario

Antes de describir la maduración regionalizada del ovario, se hace necesario

justificar la metodología empleada para la evaluación de la madurez. Los estadios de

madurez ovárica en camarones son tradicionalmente asignados de una manera subjetiva,

basándose en el tipo de ovocito más avanzado presente en el ovario (Tan-Fermin y

Pudadera, 1989; Bray y Lawrence, 1992; Quinitio y Millamena, 1992; Quinitio et al., 1993;

Mohamed y Diwan, 1994; Medina et al., 1996; Palacios et al., 1999b; Palacios et al.,

1999c). Para asignar los estadios de madurez ovárica de una manera cuantitativa, y por lo

tanto, más objetiva se han usado las frecuencias de talla de los ovocitos o las frecuencias de

cada tipo de ovocito (Ramos y Torras, 1986; Tan-Fermin, 1991; Palacios et al., 1999b;

Palacios et al., 1999c). Sin embargo, los análisis de frecuencias tienen la desventaja de que

en cualquier estadio de madurez existe un gran número de ovocitos previtelogénicos (OPV)

y una baja proporción de ovocitos en estadios vitelogénicos, los cuales incrementan en

estadios avanzados de madurez (Ramos y Torras, 1986; Tan-Fermin, 1991; Palacios et al.,

1999b; Palacios et al., 1999c). Como consecuencia, tanto el análisis de frecuencias como la

descripción de estadios pueden ser influenciados en relación a la persona que haga las

observaciones (Palacios et al., 2003). Por otro lado, el índice gonádico, aún siendo mas

objetivo, no puede discriminar entre estadios de madurez. En contraste, se ha reportado que

para algunos moluscos el análisis del área ocupada por ovocitos tiene una mayor

sensibilidad para describir el proceso de gametogénesis en comparación con el análisis de

frecuencias de ovocitos o el índice gonádico (Heffernan et al., 1989). El análisis del área
113

ocupada por ovocitos es un método que se basa en la histología, pero que tiene la ventaja de

ser cuantitativo lo que permite hacer análisis estadísticos. Considerando lo anteriormente

expuesto, en el primer experimento de la presente tesis, se usaron las áreas ocupadas por

cada tipo de ovocito y se encontró que dicho análisis permitió una mejor representación del

proceso vitelogénico en L. vannamei (Figs. 8, 9, 10 y Tabla 6). Las áreas ocupadas por las

células en proliferación y por OPV disminuyeron, mientras que las áreas ocupadas por los

ovocitos más desarrollados se incrementaron en los estadios avanzados de maduración.

Adicionalmente, se midió el diámetro de los ovocitos más desarrollados presentes

en cada estadio de madurez (Fig. 11 y Tabla 6), pues el diámetro del ovocito es considerado

como un indicador confiable del grado de madurez ovárica (Grant y Tyler, 1983; West,

1990) y complementa y confirma la validez del análisis de áreas. En este sentido se

encontró que el diámetro de los ovocitos más desarrollados reflejó directamente el estadio

de madurez de los camarones, tal como ha sido reportado en estudios previos (Tan-Fermin

y Pudadera, 1989; Sandoval-Quintero y Gracia, 1998; Palacios et al., 1999b; Palacios et al.,

2003) y por ello representa una variable sensible para detectar diferencias entre las

diferentes regiones, tal como se discute más adelante.

Antes de analizar la distribución diferencial de los ovocitos en las distintas regiones

del ovario es necesario mencionar que todos los especimenes usados para este estudio

estuvieron en condiciones de reproducción comercial y por lo tanto, el efecto de la ablación

del tallo ocular está implícito. Se ha observado que la ablación del tallo ocular provoca en

P. monodon un desarrollo irregular en diferentes regiones del ovario (comunicación

personal Primavera citada en Tan-Fermin, 1991) o en el lóbulo izquierdo o derecho

(Primavera, 1985). En ejemplares ablacionados de P. kerathurus solo los lóbulos anterior y


114

medio del ovario presentaron gametos después de desoves consecutivos, y frecuentemente

se atrofió el lóbulo abdominal (Lumare, 1979). Sin embargo, en hembras ablacionadas de

L. vannamei en condiciones de reproducción comercial se presentó un desarrollo normal

del lóbulo abdominal, a pesar de que algunas de ellas desovaron más de 15 veces (Palacios

et al. 1999a; Palacios et al. 1999b).

En este estudio, el análisis histológico reveló que la morfología y el grado de

desarrollo de los ovocitos son similares entre los lóbulos izquierdo y derecho del ovario

(Figs. 8, 9, 10, 11), así como también son similares en las diferentes zonas del ovario dentro

del mismo estadio de madurez, excepto para la zona PSA (Fig. 7). Como se mencionó en la

sección de metodología, la zona PSA se seleccionó porque durante la disección y en todas

las hembras usadas en los experimentos 1 y 2 se observó una constricción evidente en el

ovario localizada sobre el primer segmento abdominal (Fig. 5). Esta constricción podría ser

equivalente a una constricción previamente descrita por Aquacop (1979), los cuales

relacionaron su presencia con un desove próximo. Sin embargo, se necesitan más estudios

para establecer la función de la misma.

Cuando las cinco zonas del ovario se analizaron juntas, sólo la zona PSA fue

claramente diferente de las otras zonas. Sin embargo, una comparación más detallada entre

las regiones cefalotorácica (CEF) y abdominal (ABD), sin considerar la zona PSA (Tabla

6) reveló varias diferencias entre las dos regiones. En la región CEF se observó un mayor

diámetro de ovocitos, una menor área de células en proliferación y mayores áreas de OPV y

ovocitos más desarrollados (OMD), indicando un desarrollo vitelogénico más avanzado que

en la región ABD. Así, el desarrollo homogéneo de los ovarios que generalmente se asume

en camarones penéidos (King, 1948; Ramos y Torras, 1986; Tan-Fermin y Pudadera, 1989;
115

Palacios et al., 2000) puede no ser adecuado en caso de que se realice un análisis detallado

del desarrollo de los ovocitos. Sin embargo, debe puntualizarse que la heterogeneidad entre

las regiones CEF y ABD no es indicativa de que exista una completa asincronía en el

desarrollo. La región ABD parece estar ligeramente menos desarrollada, pero todavía

necesitan establecerse las bases fisiológicas para este aparente retraso en el reclutamiento y

desarrollo de los ovocitos en dicha región.

Es interesante el hecho de que se hayan encontrado diferencias significativas en el

diámetro de los OMD entre las dos regiones (Tabla 6). De manera similar se han

encontrado diferencias en el diámetro de los ovocitos a lo largo del ovario en peces que

presentan desoves parciales (Ciechomski, 1967; Finucane et al., 1986; Lo et al., 1986; ver

también la revisión de West, 1990). En estos casos las diferencias fueron atribuidas a un

desarrollo diferencial de los ovocitos. Sin embargo, no es posible determinar, a partir de los

resultados de este estudio, si la diferencia en diámetro de los ovocitos torácicos y

abdominales es una consecuencia de la ablación del tallo ocular, de los desoves

consecutivos que cada hembra pudo haber tenido durante el ciclo de producción antes de

ser tomada la muestra, o bien si es una característica de la especie. En este sentido solo se

ha reportado un menor desarrollo de los ovarios (determinado de manera visual) en la

región abdominal como resultado de desoves consecutivos (Lumare, 1979), por lo tanto se

hacen necesarios más estudios para clarificar este punto. Finalmente, la heterogeneidad

entre las regiones CEF y ABD debe ser considerada desde el punto de vista metodológico

al realizar análisis histológicos de los ovarios. Estos resultados condujeron a utilizar

organismos distintos para el análisis de composición bioquímica y características

histológicas del ovario en lugar de usar el mismo organismo dividiendo la gónada.


116

2. Comparación del peso y de las variables de calidad espermática entre las mitades

izquierda y derecha del espermatóforo

En el caso de los machos también se hizo necesario justificar la metodología

empleada para la evaluación de la calidad espermática antes de realizar los experimentos

formales. Así, en el análisis preliminar, no se encontraron diferencias en tamaño o en

calidad espermática entre las mitades izquierda y derecha de los espermatóforos (Tabla 7),

lo cual concuerda con un estudio previo (Wang et al., 1995). Esto permitió que se usara una

mitad del espermatóforo para el análisis de calidad espermática y el otro para análisis

bioquímico.

3. Análisis del desarrollo gonádico y condición fisiológica en relación con tamaño y edad

Una vez establecidas las diferencias en la maduración ovárica y las similitudes en

calidad espermática entre mitades izquierda y derecha del espermatóforo, y tomando en

cuenta estos factores para los siguiente estudios, se procedió a evaluar la influencia de la

edad y el tamaño sobre el desarrollo gonádico y la condición fisiológica de los camarones.

3.1 Hembras

La selección de hembras reproductoras en los laboratorios de producción de

postlarvas se hace tomando como base el peso de la hembra (Aquacop, 1983; Wyban et al.,

1987). Aunque el peso de los camarones está implícitamente asociado con la edad, no se ha

establecido si la maduración gonádica depende en mayor grado del tamaño o de la edad

(Ogle, 1992). En la presente tesis se obtuvo un mayor desarrollo gonádico en hembras de


117

mayor edad (Tabla 10). Las características evaluadas como son diámetros de ovocitos,

menores áreas ocupadas por otros tejidos (i.e. tejido conjuntivo, tejido y células sanguíneas)

y por ovocitos previtelogénicos y la presencia de ovocitos vitelogénicos, son indicadores

directos del grado de madurez del ovario (Ramos y Torras, 1986; Tan-Fermin y Pudadera,

1989; Tan-Fermin, 1991; Bray y Lawrence, 1992; Quinitio y Millamena, 1992; Quinitio et

al., 1993; Mohamed y Diwan, 1994; Medina et al., 1996; Palacios et al., 1999b; Palacios et

al., 1999c). A pesar que estas variables estuvieron correlacionadas con el peso de la

hembra, se encontró que existe un efecto de la edad sobre la maduración del ovario que es

independiente del peso de la hembra. Estos resultados apuntan a que, por lo menos la

gametogénesis y la vitelogénesis endógena, dependen de la edad de la hembra

independientemente de su peso.

Por otro lado, en este trabajo se encontró que las hembras de 12 meses presentaron

un peso de ovarios significativamente mayor. En este caso y de acuerdo con los resultados

del análisis de ANCOVA (Tabla 8) se puede concluir que el peso del ovario depende del

peso de la hembra paralelamente al efecto de la edad. En este sentido se ha reportado que

existe una correlación positiva entre el peso de los reproductores y el número de desoves

por hembra (Menasveta et al., 1994; Palacios et al., 1999a), y que existe una relación entre

tamaño corporal (tamaño del ovario) y fecundidad (Cavalli et al., 1997; Palacios et al.,

1999a).

Al comparar hembras de la misma edad con una diferencia significativa en el

tamaño en peso (≈ 43 %) y en talla (≈ 16 %) (Tabla 11), se encontró que las hembras más

grandes presentaron un mayor grado de desarrollo gonádico a partir de los indicadores


118

histológicos, y mayor peso del ovario, IGS y diámetro de OMD. Cuando los resultados

fueron analizados por medio de un ANCOVA para eliminar el efecto del peso de las

hembras, se encontró que persisten las diferencias en el caso de la mayoría de los

indicadores histológicos y del diámetro de los OMD. Sin embargo al eliminar el efecto del

peso con el ANCOVA, ya no hay diferencias en el peso del ovario y el IGS que por lo

tanto, dependen del peso de la hembra, lo cual concuerda con los datos obtenidos para

diferentes edades. Por lo tanto, las hembras grandes presentaron un mayor desarrollo

gonádico que las pequeñas, sin embargo, esto se debió principalmente a las condiciones de

cultivo diferenciales bajo las cuales estuvieron los organismos.

Con lo anterior, se justifica la selección de hembras de mayor edad en términos de

potencial reproductivo. Por otro lado, los resultados del presente trabajo sugieren que la

selección de hembras más grandes para una determinada edad, también sería recomendable.

De hecho, el desempeño reproductivo en términos de fecundidad y número de desoves es

mejor para hembras más grandes (Palacios et al., 1999a), aunque resultados recientes

indican que se deben de tomar en cuenta otras variables asociadas con el nivel de reservas

disponibles tanto de las hembras (Arcos et al., 2003a) como de los huevos producidos en

los primeros desoves (Arcos et al., 2003b). Una de las preguntas que originó el presente

trabajo fue si era factible utilizar hembras menores de un año para fines de reproducción.

Dicha pregunta surgió por el hecho de que en la mayoría de los casos, la edad mínima para

obtener reproductores en el caso de las hembras de L. vannamei está entre los 10 y12 meses

de edad (Aquacop, 1983; Wyban et al., 1987; Ogle, 1992). En este trabajo se observó que

las hembras de menos de un año de edad no presentan ovocitos vitelogénicos (Tabla 10), lo

que en primera instancia descarta la posibilidad de utilizar hembras menores de un año con
119

fines de reproducción. Sin embargo, existe la posibilidad de que si las hembras de 10 meses

de edad, muestreadas en enero con una temperatura promedio del agua de 17.2ºC en

comparación con las hembras de 12 meses de edad (marzo, 20.5ºC), hubieran estado en

condiciones de temperatura mayores a las que se registraron en el presente estudio,

posiblemente hubieran presentado un mayor grado de madurez ovárica. Esto tiene

implicaciones importantes y se requiere investigar el efecto de las condiciones ambientales

(época del año) más a fondo. Específicamente en decápodos, se ha observado que

temperaturas entre 24-26ºC estimulan la reproducción o aceleran la maduración de los

ovocitos y la acumulación de vitelo (Meusy y Payen, 1988).

Por otro lado, es necesario evaluar el efecto de la ablación en hembras de distintas

edades. En los trabajos antes mencionados de edad mínima para el uso de reproductores, se

usaron hembras ablacionadas. Es necesario especificar que en el presente trabajo se

utilizaron las hembras sin ablacionar, por lo que es probable que las hembras que

presentaron inicio de vitelogénesis (a partir de los 10 meses de edad) hubiesen podido

madurar una vez ablacionadas. Sin embargo, si se realiza la ablación del tallo ocular en

hembras que solo presentan ovocitos previtelogénicos, es posible que ésta no resulte en una

maduración adecuada, o bien resulte en desoves de deficiente calidad. En este sentido

Arcos et al. (2003a), al medir los niveles de vitelogenina en hemolinfa como un indicador

del grado de madurez previo a la ablación del tallo ocular, observaron que las hembras con

mayores niveles de vitelogenina en hemolinfa tuvieron al cabo de ocho días de la ablación

del tallo ocular un desarrollo gonádico más avanzado que las hembras con menores niveles

de vitelogenina. En la presente tesis, se observó que las hembras de 10 meses ya

presentaban ovocitos con glóbulos de aceite. Dado que el glóbulo de aceite indica la
120

acumulación de vitelo, es posible estas hembras tengan mayores niveles de vitelogenina en

la hemolinfa y, como consecuencia, sean capaces de madurar satisfactoriamente una vez

ablacionadas, aunque sería necesario correlacionar los niveles de vitelogenina con el grado

de madurez de los ovocitos en hembras no ablacionadas.

La maduración ovárica va acompañada de una acumulación de nutrientes que pasan

a formar parte del vitelo (Castille y Lawrence, 1989; Mohamed y Diwan, 1992; Spaargaren

y Haefner, 1994). En este sentido, se ha documentado que los compuestos bioquímicos que

se acumulan en el ovario durante la maduración son las proteínas y los lípidos (Gehring,

1974; Kulkarni y Nagabhushanam, 1979; Galois, 1984; Castille y Lawrence, 1989;

Teshima et al., 1989; Millamena y Pascual, 1990; Mourente y Rodríguez, 1991; Mohamed

y Diwan, 1992; Millamena et al., 1993; Spaargaren y Haefner, 1994; Sarojini et al., 1995;

Palacios et al., 2000). Los resultados del análisis bioquímico del ovario (Tabla 16)

concuerdan con lo anterior, ya que hubo un aumento significativo tanto de proteínas como

de lípidos en hembras de mayor edad, las cuales presentaron un mayor grado de madurez.

Para discernir si la acumulación de reservas bioquímicas en el ovario era efecto de la edad o

del tamaño de las hembras, se analizaron los datos por medio de un ANCOVA usando el

peso como covariable. Con dicho análisis, se obtuvo un efecto significativo de la edad de

las hembras sobre las variables bioquímicas del ovario, pero que fue independiente del

tamaño. La edad de las hembras como factor que determina la acumulación de reservas

bioquímicas es reforzado al analizar los datos de hembras de la misma edad y distinto

tamaño (Tabla 19), donde no se observan diferencias significativas en la composición

bioquímica del ovario, aun cuando las hembras grandes presentaron un mayor grado de

madurez.
121

Sin embargo, es importante señalar que las hembras pequeñas presentaron mayores

niveles de lípidos y hemocianina en hemolinfa (Tabla 18), así como mayores niveles de

lípidos, proteínas y carbohidratos en hepatopáncreas (Tabla 19). En este sentido, también se

han observado diferencias entre reproductores silvestres y de cultivo en cuanto a mayores

niveles de lípidos en el hepatopáncreas de organismos cultivados debido a la dieta que se

les suministra (O’Leary y Matthews, 1990; Jiménez et al., 1995; Racotta et al., 2000). Hay

que recordar que las hembras grandes provienen de un estanque de mareas, donde existe

una mayor disponibilidad de alimento natural mientras que el aporte de alimento de las

hembras pequeñas consistió únicamente del peletizado. Como consecuencia, las diferencias

producidas por las condiciones de cultivo pueden enmascarar el efecto que tendría el grado

de madurez sobre la acumulación de reservas en el ovario.

Por otra parte, ha sido ampliamente documentado que existe una transferencia de

compuestos bioquímicos desde el hepatopáncreas hacia la gónada (Teshima et al., 1988;

Castille y Lawrence, 1989; Teshima et al., 1989; Millamena y Pascual, 1990; Mohamed y

Diwan, 1992; Spaargaren y Haefner, 1994; García et al., 1995). En los resultados de la

presente tesis, aun cuando hay un efecto de la edad sobre las concentraciones de proteínas,

lípidos y acilglicéridos en hepatopáncreas (Tabla 16) y que se determinó que la madurez

gonádica aumentó con la edad, no fue posible apreciar claramente una tendencia a la

disminución de esos compuestos bioquímicos con la edad y con el grado de madurez

ovárica. Esto podría explicarse por el hecho de que los camarones de entre 6 y 10 meses no

han iniciado la vitelogénesis exógena ya que los ovocitos predominantes a esas edades son

los previtelogénicos, y se puede suponer que las reservas están siendo canalizando hacia

otros procesos metabólicos (i. e. crecimiento). Por su parte, la fase de desarrollo ovárico de
122

las hembras de 12 meses de edad (maduración temprana, con ovocitos en fase de glóbulo de

aceite) corresponde aún al proceso de vitelogénesis endógena (Mohamed y Diwan, 1994),

en el cual la síntesis de diversos componentes del vitelo se realiza en el ovario. De esta

manera, el incremento de proteínas y lípidos mencionado anteriormente correspondería a

una síntesis endógena y eventualmente obtención de nutrientes directamente desde el

alimento, sin necesidad de movilización importante de reservas del hepatopancreas. Por lo

anterior, con el objeto de establecer si existe un efecto de la edad sobre la movilización de

reservas asociada a la madurez gonádica en condiciones de cultivo en estanques, se requiere

hacer trabajos futuros donde se comparen hembras de diferente edad a partir de los 12

meses.

En camarones no se ha establecido que exista transferencia de reservas del músculo

hacia la gónada tal como se ha reportado para otros grupos taxonómicos como bivalvos

(Epp et al., 1988; Martínez, 1991; Racotta et al., 1998; Racotta et al., 2003) y peces

(Encina y Granado-Lorencio, 1997; Henderson et al., 2000). En este estudio se encontró

que las concentraciones de proteínas y carbohidratos en el músculo, claramente tienden a

disminuir con la edad (Tabla 16), lo cual indica la existencia de una posible nueva ruta de

movilización de reservas no descrita para crustáceos, y que podría tener implicaciones

importantes sobre el crecimiento. Sin embargo, como no se encontraron diferencias en las

reservas bioquímicas del músculo al comparar las hembras de 12 meses de distintos

tamaños (Tabla 19), es posible que la disminución de proteínas y carbohidratos en músculo

en relación a la edad pueda deberse a otro proceso metabólico asociado al cultivo mismo.

Por ejemplo, el incremento en la temperatura registrado en el estanque de mareas entre

enero (camarones de 10 meses de edad) y marzo (camarones de 12 meses de edad) (Fig. 4)


123

podría implicar una movilización de reservas musculares para satisfacer el incremento del

metabolismo ocasionado por una mayor temperatura (Schmidt-Nielsen, 1997). O bien, el

incremento en salinidad registrado en marzo (Fig. 4) podría ocasionar la movilización de

reservas musculares para compensar el gasto energético asociado a la osmoregulación

(Prosser, 1991).

La hemolinfa constituye la vía de transporte de nutrientes hacia el ovario ya sea a

partir de la dieta o de tejidos de almacenamiento. Así, se ha reportado que los cambios en la

composición bioquímica de la hemolinfa reflejan parcialmente lo que ocurre en el ovario

(Mohamed y Diwan, 1992; Spaargaren y Haefner, 1994; Vázquez-Boucard, 1990). En este

estudio se observó un efecto significativo de la edad sobre la composición bioquímica de la

hemolinfa el cual fue independiente del peso de la hembra (Tabla 15). Sin embargo, no se

observó una tendencia clara que pudiera estar relacionada con el grado de madurez, lo cual

nuevamente puede deberse a otra variable relacionada con el cultivo, como lo es la

temperatura. Asimismo, al comparar la composición bioquímica de la hemolinfa de las

hembras de la misma edad y distintos tamaños (Tabla 18) y con diferente grados de

madurez, prácticamente no se observa ninguna diferencia. De manera similar, Galois

(1984) y Palacios et al. (2000) no observaron cambios en la composición bioquímica de la

hemolinfa en relación con el desarrollo gonádico. En conclusión, se confirma la

importancia de la acumulación de proteínas y lípidos en el proceso de maduración ovárica

de hembras. Sin embargo, el grado de madurez del ovario en términos de la acumulación de

reservas bioquímicas en el ovario dependen de la edad de la hembra independientemente de

su peso.
124

3.2 Machos

Todas las variables morfométricas fueron mayores en los machos de 12 meses de

edad de mayor tamaño en comparación con los machos pequeños (Tabla 22). El potencial

reproductivo en machos podría ser inferido a partir del peso del testículo, dado que se

esperaría que los testículos más grandes produzcan mayor número de gametos (conteo total

de espermatozoides). En hembras desde hace mucho tiempo se ha reportado que el peso de

la gónada y el IGS aumentan en función del grado de madurez y del tamaño de la hembra

(King, 1948, ver sección anterior). Sin embargo, en machos la maduración sólo se ha

correlacionado con cambios en la estructura de los genitales externos (petasma) (Tirmizi y

Javed, 1976), y con cambios histológicos que ocurren en los testículos y ámpulas

terminales (Ro et al., 1990). En el presente trabajo se encontró que el peso del testículo

depende tanto de la edad (Tabla 20) como del peso del macho (Tabla 22).

En el análisis histológico del testículo no se encontraron diferencias significativas

en las áreas ocupadas por los diferentes tipos celulares entre edades (Tabla 21), ni entre

organismos grandes y pequeños (Tabla 23). Con esto se pudo determinar que los testículos

presentan actividad espermatogénica desde los 6 meses de edad, y se espera que desde esta

edad esta actividad sea constante durante toda la vida del camarón, de manera similar a lo

que sucede en peces (Ceballos-Vázquez y Elorduy-Garay, 1998). Por lo anterior, en

machos la asignación de estadios de madurez a partir de la organización citológica de la

gónada tal como se aplica para las hembras, no es factible para determinar diferencias en

ciertas condiciones o bajo ciertos tratamientos.

Como consecuencia, en machos de camarones penéidos no se ha podido establecer

un ciclo de transferencia de nutrientes desde otros tejidos hacia el testículo. Lo anterior no


125

implica que no existe aporte de nutrientes desde fuera del testículo, sino que no existe un

período de producción gamética definido (i. e. la producción de espermatozoides es

constante) en el que se aprecie un intercambio de componentes bioquímicos desde un tejido

de reserva hacia la gónada, además de que la acumulación de reservas no es tan importante

como en hembras. Si el aporte de nutrientes es constante, se espera que la composición

bioquímica del testículo no presente variaciones significativas (Tablas 26 y 30) o con una

variación menos marcada que en el caso de las hembras. La ausencia de variación en la

bioquímica del testículo ha sido reportada para varias especies de decápodos (Pillay y Nair

1971; Pillay y Nair 1973).

No existen reportes sobre la composición bioquímica del espermatóforo, así como

tampoco por separado del vaso deferente (Vd) y ámpula terminal (At), para poder realizar

una comparación con los presentes resultados. La única referencia que se tiene es la de

Castille y Lawrence (1989), quienes reportan que en F. aztecus y L. setiferus el contenido

de proteínas y carbohidratos en el conjunto de Vd-At se incrementa durante la maduración,

y está relacionado con la talla y la edad de los camarones. En el presente estudio, al

comparar entre edades solo se encontró un incremento en el contenido de agua en el

espermatóforo (Tabla 27), la cual es paralela a un mayor peso del espermatóforo y mayor

conteo de espermatozoides (Tabla 32). Un efecto similar se observó al comparar los

machos de 12 meses de edad y distintos tamaños, en donde se obtuvo un mayor contenido

de agua en el espermatóforo y mayor conteo total de espermatozoides en organismos

grandes (Tabla 31 y 33). Es posible proponer entonces que el agua sea un importante

constituyente del material aglutinante de la masa espermática. La concentración de

proteínas en espermatóforos no difiere entre edades, por lo que se podría considerar que
126

estas son componentes estructurales. Sin embargo, dado que en el vaso deferente las

proteínas disminuyeron con la edad, mientras que en el ámpula terminal se incrementaron,

es posible proponer que existe una transferencia de proteínas desde el vaso deferente hacia

el ámpula terminal. Este resultado denota la importancia de realizar los análisis de manera

separada en ambos tejidos.

Para interpretar los resultados sobre niveles de carbohidratos y lactato hay que

señalar que se ha sugerido que en el tracto reproductivo de los crustáceos braquiuros, los

espermatozoides dependen de un metabolismo anaeróbico (Jeyalectumie y Subramoniam,

1987; Jeyalectumie y Subramoniam, 1991). Además, se ha determinado que cuando la

espermateca se fija a la hembra, los espermatozoides dependen igualmente de un

metabolismo anaeróbico, concretamente glucólisis, con formación de lactato (Jeyalectumie

y Subramoniam, 1987; Jeyalectumie y Subramoniam, 1991; Anilkumar et al., 1996). La

disminución significativa de carbohidratos en el vaso deferente y el ámpula terminal, así

como la misma tendencia en espermatóforo (Tabla 27) concuerdan con una utilización

anaeróbica de este componente en camarones penéidos. Sin embargo, dicha disminución de

carbohidratos esta acompañada por una disminución de la concentración de lactato en

machos de mayor edad que no concuerda con una activación de glucólisis anaerobia. Es

posible que los niveles mismos de lactato no sean un buen indicador, ya que su

acumulación puede realizarse en momentos específicos, como se mencionó antes, y su

eliminación o “recirculación” puede realizarse por vía gluconeogénica en esos tejidos o en

otro tejido como el hepatopáncreas. En este sentido se sugiere realizar mayor investigación

utilizando indicadores más precisos de la activación de glucólisis anaerobia, como sería la

actividad de lactato deshidrogenasa (Jeyalectumie y Subramoniam, 1987; Jeyalectumie y


127

Subramoniam, 1991). Además, es necesario tomar en cuenta que la determinación se hizo

en el tejido completo y al menos en el caso del espermatóforo, sería importante discriminar

entre lo que ocurre a nivel de masa espermática y del tejido estructural.

Adicionalmente, hay una disminución de lípidos en relación con la edad, lo cual

también puede implicar su utilización como una fuente de energía para los

espermatozoides, al igual que en vertebrados (Guraya, 1987 citado por Anilkumar et al.,

1996), considerando que los espermatozoides de camarón presentan mitocondrias (Alfaro,

1994). Sin embargo, es necesario realizar estudios específicos de metabolismo oxidativo en

esperma de crustáceos para evaluar lo anterior.

4. Análisis de la calidad espermática en relación con tamaño y edad

Los machos más grandes produjeron espermatóforos significativamente más

grandes y mayores cantidades de espermatozoides que los machos pequeños (Fig. 13a y b).

Estos mismos resultados fueron reportados para P. monodon (Pratoomchat et al., 1993) e

incluso para la misma especie del presente estudio, L. vannamei (Wang et al., 1995). La

relación logística entre el porcentaje de espermatozoides normales y el peso del camarón

(Fig. 13c) muestra que el máximo porcentaje de espermatozoides normales tiende a ser 73.7

% (valor asintótico) en machos mayores de 38 g y 12 meses de edad. De manera similar,

una relación logística entre el conteo total de espermatozoides normales y el peso del

camarón para una población natural de L. setiferus tuvo un valor máximo de 45 millones de

espermatozoides normales/espermatóforo (valor asintótico) para machos mayores de 36 g

(Rosas et al., 1993). Por otra parte, los ajustes potenciales entre el porcentaje de

espermatozoides anormales (Fig. 13d) o de espermatozoides muertos (Fig. 13e) y el peso


128

del camarón muestran que hay una tendencia a alcanzar un valor mínimo de éstos en

machos de 42 g y 12 meses de edad. Cabe resaltar que un mayor conteo total de

espermatozoides corresponde con una mayor proporción de espermatozoides normales y

con menores proporciones de espermatozoides anormales y muertos. De manera similar,

Alfaro (1993) reportó una correlación negativa entre el porcentaje de espermatozoides

anormales y el conteo de espermatozoides para L. stylirostris. Para el caso particular de

machos de L. vannamei, mantenidos bajo nuestras condiciones, los machos de mayor edad

(12 meses) pueden presentar una mejor calidad espermática que los machos más pequeños.

Al parecer, un conteo creciente de espermatozoides y una reducción en las

anormalidades en relación con el peso del camarón parecen ser características del proceso

de maduración en los machos penéidos (Alfaro, 1993; Pratoomchat et al., 1993). Sin

embargo, no hay estudios previos que analicen su relación con la edad. En el presente

estudio, los machos de 10 meses y, especialmente los de 12 meses de edad, presentaron una

calidad espermática superior a la de los machos más jóvenes (Tabla 32), basándose en que

presentaron mayores pesos del espermatóforo, conteo de espermatozoides y porcentajes de

espermatozoides normales. Al eliminar el efecto del peso del camarón mediante el uso del

ANCOVA, se mantuvo la misma tendencia, indicando que la influencia de la edad fue

independiente del peso del camarón. Sin embargo, el efecto del peso del camarón si tuvo un

efecto más claro cuando se compararon las variables de calidad espermática de machos de

12 meses de edad de distintos tamaños (Tabla 33).

Se observaron diferencias significativas en la cantidad y calidad espermática entre

los machos grandes y pequeños (Tabla 33), las cuales podrían ser consecuencia del peso del

camarón. La ausencia de diferencias significativas para la mayoría de las variables, cuando


129

se incluyó el peso del camarón como covariable en los ANCOVA, indican que las

diferencias entre los machos grandes y pequeños están relacionadas con el peso del

camarón. Por otro lado, sí se presentó una diferencia significativa del conteo de

espermatozoides entre los machos grandes y pequeños después de corregir por peso (Tabla

33), indicando que este puede ser dependiente de las condiciones de cultivo por sí mismas e

independiente del peso del camarón. Otro ejemplo de la influencia de las condiciones de

cultivo sobre la calidad espermática fue observado por Alfaro y Lozano (1993), quienes

encontraron que machos de 24 g mantenidos en estanques supralitorales incrementaron su

conteo de espermatozoides de 1.5-1.9 millones hasta 15-20 millones al ser transferidos a

condiciones de laboratorio de producción. Alfaro y Lozano (1993) concluyen que dicho

efecto se debe a. un factor nutricional. Esto podría explicar los valores relativamente bajos

de conteo de espermatozoides obtenidos en el presente trabajo en comparación con los

obtenidos en estudios previos en L. vannamei mantenidos en condiciones de laboratorio

(Leung-Trujillo y Lawrence, 1985; Alfaro y Lozano, 1993; Wang et al., 1995; Bray y

Lawrence, 1998; Pérez-Velázquez et al., 2001).

Por otra parte, los porcentajes mayores de espermatozoides normales en relación al

peso y a la edad del camarón están relacionadas con el proceso de maduración del vaso

deferente, el cual no está maduro al mismo tiempo en que empieza la producción de

espermatozoides (Alfaro, 1993). El vaso deferente es el lugar donde se lleva a cabo la

maduración final del espermatozoide al completarse la formación del subacrosoma y del

“spike” (Shigekawa y Clark, 1986). Se han reportado tres tipos de anormalidades

morfológicas en espermatozoides: cuerpo deformado, “spike” doblado y ausencia de este

(Wang et al., 1995). Adicionalmente, en este trabajo se observaron espermatozoides


130

anormalmente pequeños o grandes en camarones de 6 y 8 meses de edad, lo cual sugiere

que una división irregular de las células espermáticas puede ser resultado de un testículo

inmaduro. En machos juveniles de L. vannamei, se ha determinado que la mayor parte de

los espermatozoides anormales son los que carecen de “spike” (Wang et al., 1995). Los

resultados de este trabajo confirman que los machos de 6 y 8 meses de edad usualmente

presentan un alto porcentaje de espermatozoides sin “spike”, así como también sugieren

que la disminución en los porcentajes de espermatozoides anormales con la edad estuvo

relacionada con el proceso de maduración del vaso deferente. Sin embargo, la carencia de

diferencias entre los machos grandes y pequeños de 12 meses, en cuanto a los porcentajes

de espermatozoides normales, anormales y muertos cuando se hicieron los ANCOVA con

el peso del camarón como covariable, indican que los machos de 12 meses de edad

presentan un vaso deferente totalmente maduro, y que esto es independiente del peso del

camarón.

En la presente tesis, se encontraron rutinariamente machos aparentemente maduros,

dada la presencia de espermatóforos visibles (como los observados a los 6 y 8 meses de

edad). Sin embargo, a partir de estos resultados, es claro que la presencia de espermatóforos

no es un buen criterio para seleccionar machos con propósitos reproductivos. Un mejor

criterio para seleccionar machos reproductores es la calidad espermática, la cual está

relacionada con la edad. El uso de machos de 10, o aún mejor, de 12 meses de edad,

permitiría mejorar la producción de nauplios, ya que se trata en principio de machos

maduros con una alta calidad espermática. Aunque también es importante considerar las

condiciones de cultivo bajo las cuales los reproductores domesticados serán obtenidos

debido a que las condiciones de cultivo afectan el conteo de espermatozoides, y esto es


131

independiente de la edad y el peso del camarón. Por ello, es importante también que se

realicen estudios tendientes a analizar el efecto de las condiciones de cultivo sobre el

conteo total de espermatozoides y la calidad espermática ya que ahí estan involucradas una

gran cantidad de variables (i. e. densidad de siembra, alimentación, stress, factores

ambientales, etc.)

Es importante señalar que en el presente estudio no se evaluó el desempeño

reproductivo de machos en condiciones de producción, lo cual podría afectar algunas de las

variables evaluadas. Sin embargo, en un estudio donde se compara el desempeño

reproductivo en condiciones de producción de machos L. schmitti de 7 y 10 meses de edad

con un peso promedio de 35.5 g, se encontró que se obtuvo un mayor número de nauplios

por desove con los machos de 7 meses de edad (Pérez y Ceballos, 1995), sin embargo, no

se reportan las condiciones de cultivo mediante las cuales se crecieron los reproductores y

éstas (por ejemplo la temperatura que puede acelerar el metabolismo) pudieron influenciar

el proceso de maduración del tracto reproductivo de los machos.

5. Análisis de la calidad espermática en relación con regeneraciones consecutivas.

Los valores absolutos del conteo de espermatozoides obtenidos en el experimento

donde se analiza la influencia de regeneraciones consecutivas del espermatóforo sobre la

calidad espermática se encuentran dentro del rango reportado para L. vannamei previos

(Leung-Trujillo y Lawrence, 1985; Wang et al., 1995). Sin embargo, el porcentaje de

espermatozoides muertos que se observó (hasta 50 %) fue mayor que en los estudios

previos, en los cuales los valores fueron del 1 al 14 % (Leung-Trujillo y Lawrence, 1985;

Wang et al., 1995). En este sentido, una explicación para el mayor porcentaje de
132

espermatozoides muertos puede ser la temperatura (28°C) a la cual se mantuvieron los

machos en el presente estudio. Los estudios previos usaron temperaturas menores: 24.4°C

(Leung-Trujillo y Lawrence, 1985) y 26°C (Wang et al., 1995). Cabe aclarar que la

temperatura de 28°C se eligió para este trabajo debido a que se ha probado que es la mejor

para inducir la maduración de las hembras de L. vannamei (Robertson et al., 1993) y, por lo

tanto, es la que se utiliza rutinariamente en los laboratorios comerciales, donde los machos

y hembras son mantenidos en el mismo estanque. Sin embargo, se ha documentado que

altas temperaturas degradan la calidad espermática (Bray et al., 1985; Pascual et al., 1998;

Pérez-Velázquez et al., 2001; Pascual et al., 2003). Basándose en esta influencia negativa,

se ha sugerido que los machos y las hembras deben ser mantenidos en estanques separados

con diferentes temperaturas. Sin embargo, Browdy et al. (1996) obtuvieron apareamientos

naturales con reproductores mantenidos en estanques separados, transfiriendo hembras

maduras a los estanques de los machos, no encontrando diferencias significativas en las

variables de producción en comparación con las obtenidas en estanques convencionales con

hembras y machos mantenidos juntos.

Además de posibles requerimientos diferentes de temperatura, los requerimientos

nutricionales de machos y hembras pueden ser diferentes. La mayoría de los estudios sobre

requerimientos nutricionales de los reproductores han sido enfocados a hembras, en las que

se ha visto claramente que la dieta afecta al desempeño reproductivo (para revisiones, ver

Harrison, 1990; Wouters et al., 2001; Racotta et al., 2003). En contraste, pocos estudios

han analizado la influencia de la dieta sobre el desempeño reproductivo de los machos o

sobre su calidad espermática. Comparaciones previas de los efectos de diferentes dietas

frescas (e. g. calamar, Artemia spp., poliquetos) sobre el desempeño reproductivo de


133

machos, no han encontrado ninguna influencia sobre la frecuencia de apareamiento y

porcentaje de fertilización (Naessens et al., 1997), o sobre la calidad espermática (Wang et

al., 1995; Wouters et al., 1999a). Sin embargo, sí se han encontrado conteos de

espermatozoides bajos en machos alimentados con Artemia spp enriquecida con excesivos

niveles de vitaminas (Wouters et al., 1999a), así como en machos sujetos a inanición

(Wang et al., 1995). Contrastando los dos sexos, se ha observado que las hembras

presentan mayores concentraciones de acilglicéridos y colesterol en hepatopáncreas que los

machos (Racotta et al., 2000), aunque, se observaron bajas concentraciones de

carbohidratos y actividad de amilasa tanto en machos como en hembras alimentados con

una dieta de alimento fresco y se concluyó que los requerimientos nutricionales específicos

para cada sexo durante la reproducción deberían ser examinados más detalladamente

(Racotta et al., 2000).

El presente estudio provee los primeros resultados que indican que los lípidos

totales o específicos (i. e. acilglicéridos, colesterol) en la hemolinfa están negativamente

correlacionados con la calidad espermática (Fig. 20b,c y 21a,b), mientras que la

concentración de glucosa esta positivamente correlacionada (Fig. 20a). En la sección

anterior se menciona que los lípidos en testículo (Tabla 26) y vaso deferente disminuyen

significativamente con la edad (Tabla 27). Dada la mayor calidad espermática en machos

de mayor edad (Tabla 32), estos resultados nuevamente establecen una relación negativa

entre lípidos y calidad espermática. Alternativamente, los lípidos tisulares y de la hemolinfa

podrían estar siendo utilizados para el proceso de espermatogénesis. De esta manera,

niveles menores de lípidos podrían indicar una mayor utilización, que a su vez, se

relacionaría con una mayor calidad espermática. Por otra parte, se ha sugerido que la
134

glucosa en hemolinfa es transferida hacia el tracto reproductivo para soportar el

metabolismo anaeróbico de los espermatozoides (Jeyalectumie y Subramoniam, 1987;

Jeyalectumie y Subramoniam, 1991), como se discutió anteriormente. Sin embargo, se

necesitan estudios nutricionales específicos para analizar la influencia de los lípidos vs. los

carbohidratos sobre el desarrollo y la calidad de los espermatozoides. La dieta usada

rutinariamente para maduración en laboratorios tiene relativamente concentraciones altas

de lípidos y bajas de carbohidratos (Bray et al., 1990; Harrison, 1990; Wouters et al.,

2001). El hecho que los machos y las hembras puedan tener diferentes requerimientos de

lípidos y carbohidratos refuerzan la idea previamente sugerida de colocar a machos y

hembras en estanques separados para regular las diferentes temperaturas y ofrecer

diferentes dietas de acuerdo con el sexo.

El potencial reproductivo (cantidad y calidad de los gametos) es de principal interés

en los laboratorios comerciales, y por lo que conocer estrategias para elegir machos que

presenten un desempeño óptimo es importante. Sin embargo, dependiendo de la especie y

condiciones experimentales, se han reportado variaciones contrastantes de calidad

espermática a través de regeneraciones consecutivas del espermatóforo. Por ejemplo, en

machos intactos (35.4 g) de L. vannamei se observó que la calidad espermática fue superior

después de 104 días de cultivo (Leung-Trujillo y Lawrence, 1985). Asimismo, el conteo de

espermatozoides de L. stylirostris en regeneraciones consecutivas fue mayor que, o al

menos cercana, al conteo obtenido en la regeneración previa, además de que la proporción

de espermatozoides normales de cada macho mejoró para la cuarta o quinta regeneración

(Alfaro, 1993). En P. monodon no se encontró diferencia entre los valores inicial y final

(después de seis semanas) del conteo de espermatozoides o del porcentaje de


135

espermatozoides anormales (Gomes y Honculada-Primavera, 1993). En Pleoticus muelleri

no se encontraron diferencias significativas entre los valores iniciales y los valores de

espermatóforos regenerados en relación al peso del espermatóforo o a la calidad

espermática (Díaz et al., 2001). En L. setiferus se observó una reducción sistemática en la

cantidad y calidad espermática en regeneraciones consecutivas (Leung-Trujillo y Lawrence,

1987a; Rosas et al., 1993; Pascual et al., 1998).

En el presente trabajo, la comparación de la calidad espermática durante

regeneraciones consecutivas del espermatóforo reveló que la calidad espermática basal fue

significativamente menor que la calidad espermática de los espermatóforos regenerados.

Esto puede ser explicado por el hecho de los machos se mantuvieron durante dos meses sin

hembras y se ha reportado que los espermatóforos que no son transferidos a las hembras, o

bien que no son extraídos, eventualmente se degeneran como parte de un proceso natural

(Alfaro y Lozano, 1993). Tomando como base la observación de claros signos de

melanización del espermatóforo, algunos laboratorios camaronícolas recurren a la

extracción manual del espermatóforo antes de transferir al macho al tanque de maduración,

especialmente cuando se usan reproductores de ciclo cerrado que son expuestos a mayores

temperaturas durante el cultivo que los camarones silvestres de mar abierto (R. Dubost

Acuacultores de La Paz, comunicación personal). Heitzmann et al. (1993) también

sugirieron que la melanización se puede evitar extrayendo los espermatóforos en cada ciclo

de muda. A pesar de que en este trabajo no se observaron signos de melanización, sí se

pudo observar un incremento de la calidad espermática después de la regeneración, lo cual

justifica que se realice la extracción manual del espermatóforo antes de transferir al macho
136

al tanque de maduración. Adicionalmente, este espermatóforo “inicial” podría utilizarse

para otros propósitos que se discuten más adelante.

En este estudio se encontraron varias correlaciones significativas que podrían ser

usadas para definir criterios predictivos de alta calidad espermática. Por ejemplo, si se

extraen los espermatóforos iniciales y se determina su calidad espermática, esta

información puede ser usada como un indicador predictivo de la calidad espermática en las

posteriores regeneraciones del espermatóforo (Figs. 17, 18, 19). Sin embargo, es importante

señalar que este indicador no podría ser usado si el espermatóforo inicial presenta signos de

melanización. Si este fuera el caso, todavía faltaría por establecer la calidad espermática

obtenida en espermatóforos regenerados a partir de espermatóforos con signos ligeros o

avanzados de melanización.

De la misma forma, y aunque requiere de mayor trabajo y es dañino para el

camarón, la composición bioquímica de la hemolinfa es otro predictor potencial de la

calidad espermática, o al menos podría ser usada para reformular la dieta de machos

reproductores como se discutió anteriormente. Los indicadores bioquímicos de la hemolinfa

pueden ser usados para predecir la calidad espermática de los espermatóforos tomados al

mismo tiempo que la muestra de hemolinfa, usando la correlación con la calidad

espermática basal, o bien para predecir la calidad espermática de los espermatóforos

regenerados usando la correlación con la calidad espermática obtenida en el primer

espermatóforo regenerado. El uso de criterios predictivos de desempeño reproductivo han

sido más ampliamente desarrollados en hembras. Aquacop (1983) sugirió el uso de

indicadores bioquímicos para evaluar el desempeño reproductivo de hembras, basándose en

los niveles de proteína en la hemolinfa, y recientemente Arcos et al. (2003a) propusieron el


137

uso de varios indicadores bioquímicos en hemolinfa (niveles de proteína y vitelogenina)

como predictores de la calidad de las hembras. Con este estudio, la propuesta de predecir la

capacidad reproductiva se extiende a machos, que presentan la ventaja de que su estatus o

calidad reproductiva puede ser inferida directamente de la calidad espermática.

Finalmente, se observa claramente que todos los valores de las variables

bioquímicas del espermatóforo disminuyen como resultado de las regeneraciones

consecutivas (Tabla 34). Sin embargo, no se detectaron diferencias significativas entre

regeneraciones aún cuando se encontró una disminución de casi el 50% en el caso de los

carbohidratos. Es posible que estas diferencias simplemente no fueran detectadas, dada la

disminución en el tamaño de la muestra de machos que presentaron regeneraciones (de 25 a

7) o bien, por la alta variabilidad observada (error estándar). De cualquier forma, la

disminución en las variables bioquímicas del espermatóforo a través de las regeneraciones

consecutivas parecen estar asociadas con un incremento en el conteo total de

espermatozoides y el porcentaje de espermatozoides normales así como con una

disminución en el porcentaje de espermatozoides muertos, características que determinan

en parte un incremento en la calidad espermática como resultado de las regeneraciones

consecutivas. Para apoyar lo anterior, en el segundo experimento se detectó una

disminución significativa en la concentración de lactato en el espermatóforo con la edad

(Tabla 27), y una tendencia a la disminución de la concentración de proteínas y

carbohidratos con la edad. Dado que la calidad espermática incrementa en machos de

mayor edad, podemos suponer que la disminución en las concentraciones de proteínas,

carbohidratos y lactato en el espermatóforo no deben ser consideradas como un reflejo del

deterioro o agotamiento en la calidad del espermatóforo, ya que la calidad espermática se


138

incrementó como resultado de las regeneraciones y la edad. Sin embargo, se debe ser

cauteloso con estos resultados ya que como se dijo anteriormente el espermatóforo se

analizó completo y no se puede discriminar entre lo sucedido en los componentes externos

y la masa espermática.
CONCLUSIONES 139

La morfología y el grado de desarrollo de los ovocitos es similar entre los lóbulos


izquierdo y derecho del ovario. A lo largo del ovario, la zona localizada sobre el
primer segmento abdominal es claramente diferente de las otras zonas. Además se
observó que la región cefalotorácica tiene un desarrollo vitelogénico ligeramente más
avanzado que la región abdominal.

El potencial reproductivo de las hembras, en términos del peso del ovario depende del
tamaño de la hembra. Sin embargo, el grado de madurez del ovario en términos de
desarrollo y diámetro de los ovocitos y de la acumulación de reservas bioquímicas en
el ovario dependen de la edad de la hembra independientemente de su peso. Con lo
anterior, se justifica la selección de hembras de un año para fines de reproducción,
dado que presentan una vitelogénesis endógena más avanzada.

El potencial reproductivo de hembras grandes de 12 meses de edad fue mayor que en


hembras pequeñas de la misma edad. Sin embargo, esta diferencia se debió
principalmente a las condiciones de cultivo.

El potencial reproductivo de los machos, medido en términos del peso del testículo y
del espermatóforo dependen del tamaño del camarón. Sin embargo, la maduración
tanto del testículo como del vaso deferente en términos de porcentajes de
espermatozoides normales, dependen de la edad independientemente del peso del
camarón.

La calidad espermática de machos grandes de 12 meses de edad fue mayor que en


machos pequeños de la misma edad, lo cual, y a diferencia de hembras, se debió
principalmente al tamaño de los organismos. La influencia de las condiciones de
cultivo se restringió al conteo espermático.

Por lo anterior, se recomienda el uso de machos y de hembras de 12 meses de edad


para ayudar a aumentar la producción de semilla. Sin embargo, para mejorar la
productividad, también es importante considerar las condiciones de cultivo bajo las
cuales se obtengan los reproductores.

Se confirma la importancia de la acumulación de proteínas y lípidos en el proceso de


maduración ovárica de hembras. En el caso de los machos, aunque no hay un ciclo
definido de acumulación de reservas, los resultados sugieren una utilización de
carbohidratos y lípidos durente la espermatogénesis y para el metabolismo de los
espermatozoides.

La calidad espermática se incrementa significativamente con la regeneración del


espermatóforo. Las variables de calidad espermática inicial pueden ser usados como
criterios predictivos de una calidad espermática óptima para seleccionar
reproductores. La presencia de espermatóforos por sí sola no es un buen criterio para
seleccionar machos con propósitos reproductivos.
140

PERSPECTIVAS

Es necesario establecer el efecto de otras variables sobre el potencial reproductivo,


por ejemplo la época del año, la alimentación, la temperatura y otras condiciones de
cultivo y de preferencia por separado.

Se debe de evaluar el efecto de la ablación del tallo ocular en hembras de distintos


estadios de maduración ya que es probable que en hembras que solo presentan
ovocitos previtelogénicos no resulte en una maduración adecuada o bien produzcan
desoves de deficiente calidad.

Evaluar el efecto de la dieta, particularmente la cantidad y calidad de lípidos y


carbohidratos en la dieta sobre la calidad espermática de los camarones.

Para establecer si existe un efecto de la edad sobre la movilización de reservas


asociada a madurez gonádica en condiciones de cultivo en estanques, es necesario
realizar estudios donde se comparen machos y hembras de edades mayores de 12
meses.

Debe evaluarse el uso de condiciones diferentes de maduración (temperatura y


alimentación) para machos y hembras en tinas separadas para cada sexo sobre el
desempeño reproductivo.

Tomando como base los resultados de este trabajo, es necesario establecer una
relación costo/beneficio entre la edad o el tamaño más adecuados para considerarse
como reproductores y el desempeño reproductivo resultante, evaluado a través de la
producción de nauplios.
141

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