El valor de la filosofía
Bertrand Russell (filosofo británico):
La filosofía parece resultar de una falsa concepción de los fines de la vida y
en parte de una falsa concepción de la especie de bienes que la filosofía se
esfuerza en obtener.
Si el estudio de la filosofía tiene algún valor para los que no se dedican a ella,
es solo un efecto indirecto, por sus efectos sobre la vida de los que la estudian
y por consiguiente hay que buscar primordialmente el valor de la filosofía.
En la búsqueda de la verdad debemos liberar nuestro espíritu de los perjuicios
de lo que se denomina equivocadamente “hombre practico”.
“El hombre practico” solo reconoce las necesidades materiales de alimentar el
cuerpo y olvida el alimento espiritual.
El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente en los bienes del espíritu.
La filosofía aspira primordialmente a la clase de conocimiento del sistema del
cuerpo y las ciencias que resulta del examen crítico de nuestras convicciones
perjuicios y creencias.
En el momento que el conocimiento de una materia cualquiera es precisa deja
de ser filosofía y se convierte en una ciencia separada.
Por muy débil que sea la esperanza de hallar una respuesta a los problemas
es parte de la filosofía continuar haciéndonos conscientes de su importancia y
manteniendo el interés sobre el Universo, que nos limitaría al conocimiento
de lo que puede ser establecido mediante un conocimiento definitivo.
La filosofía, aunque es incapaz de decir con certeza cuál es la verdadera
respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades
que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la costumbre.
Disminuye el sentimiento de certeza y aumenta el grado de nuestro
conocimiento de lo que puede ser, rechaza el dogmatismo y guarda vivaz el
sentimiento de la admiración.
La filosofía tiene un máximo valor por la grandeza de los objetos que
contempla y la liberación de los intereses personales que resultan de esa
contemplación.
La contemplación filosófica no divide el universo en dos campos hostiles, lo
bueno y lo malo; en cambio contempla el todo de un modo imparcial.
La verdadera contemplación filosófica halla su contemplación en toda
ampliación del yo no, en todo lo que magnifica el objeto contemplado, y con ello
el sujeto que los contempla.
El espíritu acostumbrado a la libertad y la imparcialidad de la contemplación
filosófica, guardara esta libertad y esta imparcialidad en el mundo de la acción
y de la emoción.
La filosofía debe ser estudiada no por las respuestas concretas a los
problemas que plantea ya que ninguna respuesta precisa puede ser conocida
como verdadera sino por el valor de los problemas mismos.
Crítica:
En conclusión para nosotros el valor de la filosofía está en la idea que
tenemos de los fines de la vida, de liberarnos de nuestros perjuicios y buscar
una riqueza espiritual en vez de una material ya que el valor de la filosofía se
encuentra en los bienes del espíritu y solo los que no son indiferentes a esto
pueden estudiar filosofía ,porque aunque la esperanza de hallar una respuesta
sea muy débil debemos ser conscientes de su importancia y no perder el
interés por buscar respuestas a los problemas del Universo .Aunque la filosofía
sea incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a nuestras
dudas nos permite ampliar nuestros pensamientos y conocimientos de lo que
puede ser manteniendo el sentido de la admiración por lo que no conocemos y
que estos problemas amplíen nuestra concepción de lo posible y enriquecer
nuestra imaginación intelectual.