7 Heridas emocionales de la
infancia que nos acompañan
cuando somos adultos
Por
angelescastell
-
17/01/2018
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Las heridas emocionales que sufrimos en la infancia muchas veces se
arrastran con nosotros a lo largo de la vida, por ello, es necesario
aprender como podemos desintoxicarnos de todas estas emociones
negativas para poder comenzar a sanar desde el interior.
Las heridas emocionales de la niñez
Los traumas, denominados heridas emocionales en la niñez, pasan a
formar parte de nuestras células, esto se puede comparar con lo que
sucede cuando maltratamos una planta en el momento de su
germinación, las secuelas de ese maltrato permanecen en la planta, en
es sus hojas y durante toda su ciclo de vida.
Entender lo que asimilan los niños
Como padres debemos tomar conciencia de esta realidad y ser
conscientes de nuestras acciones hacia los niños y niñas en nuestra vida
familiar, recuerde que ellos saben cómo escuchar las cosas y muchas
veces pueden dar por sentado algo que no es.
Los hijos no vienen con un manual, es una dedicación diaria en el que
creamos nuestro estilo de actuación parental, y en por el camino
desarrollamos habilidades para superar cada uno de los obstáculos que
nos encontramos.
Nunca habrá un padre perfecto pero puedes tratar de ser el mejor padre
que puedas ser, poniendo en ejecución tus habilidades de observación,
mejoramiento y cambio.
Aquí se incluyen algunos consejos útiles a tener en cuenta cuando
tomamos ciertas decisiones:
1. Miedo al abandono:
Esta herida emocional del pasado, tiene su origen cuando la madre, o el
cuidador de un niño, no puede, o no quiere, responder como figura
protectora frente a los miedos que el pequeño experimenta.
Algunos pequeños dejados a cargo de terceros o dejados solos por
largos periodos, o simplemente hijos de madres o padres que, por
motivos personales, no responden adecuadamente a las exigencias de
compañía y atención que los niños requieren.
Las personas que han vivido experiencias de abandono en su infancia
suelen ser inseguras y tienen una alteración emocional, basada en un
miedo profundo de que les vuelvan a abandonar.
2. Intrafamiliar:
Culturalmente, se nos ha enseñado que un buen azote a los niños es una
conducta aceptable, sin embargo, hay muchas investigaciones que nos
hablan de lo contrario.
Golpear a los niños es resolver los conflictos un método que no funciona
adecuadamente, y es una resolución de conflictos familiares por la vía de
la “Ley del más fuerte”.
Estas secuelas y heridas emocionales de la infancia, muchas veces son
llevadas a la edad adulta y existe la posibilidad de que acaben siendo
esposas y esposos maltratadores.
3. Rechazo, un espejo desolado:
Existen padres que rechazan sus hijos por varios motivos; llegó en un
momento inadecuado, es producto de un descuido, es exactamente igual
a su papá, etc.
El rechazo constante hacia nuestro hijo genera un proceso de auto
rechazo. La estabilidad emocional del pasado repercutirá en su etapa de
adulto, generando la sensación de que nunca, hagan lo que hagan que
podrán ser “suficiente” en la vida, en el trabajo, en los estudios e incluso
en el amor, estos individuos preferirán permanecer solos y aislados.
4. La injusticia, un alma impotente.
Desde muy temprana edad, los niños tienen la capacidad de evaluar si
las personas con las que conviven reciben un trato igualitario, y para los
que tienen varios niños, esto es un asunto de suma importancia.
Al vivir en un ambiente que ha sido totalmente injusto, esto terminó por
deteriorar su “yo”, transmitiéndoles la idea de que no son merecedores
de la atención de los demás.
Un adulto que ha tenido sufrido de esta situación en su niñez, puede
convertirse en una persona insegura o, al contrario, en alguien
demasiado critico que tiene una visión pesimista de la vida. Esta persona
puede llegar a tener problemas para confiar en los demás y establecer
relaciones, pues inconscientemente piensa que todos lo tratan mal.
5. La traición, promesas no cumplidas:
A veces los padres usan la tecnica de prometedor, pero cuidado, si no
cumplimos las promesas, esto puede crear inseguridades y falta de
confianza. Más vale un ya lo haremos cuando se pueda, que prometer
algo que no sabemos si podremos cumplir.
6. La humillación, un espíritu dolido:
Hoy más que nunca se ve este fenómeno, cada día son más los niños
que crecen en ambientes humillantes, el bullying es uno de ellos, los
niños que constantemente se encuentran en situaciones humillantes, con
burlas y descalificación, tanto en la escuela como en el hogar.
Estos niños crecen con una gran tendencia a las emociones negativas y
a tener una autoestima baja. Seguramente todos recordaremos alguna
situación humillante en la infancia, solo hace falta recordarlo para
comprender lo grave que puede ser este trauma emocional de la infancia
y cómo puede terminar siendo una carga que llevaremos en la vida
adulta.
7. Temor a lo desconocido, una barca sin puerto:
Muchos padres alentamos a nuestros niños a perder el miedo a la
oscuridad o a los lugares desconocidos, o subestimamos sus miedos
diciendo que no sean cobardes, el miedo al agua, etc.
Los niños requieren un poco de paciencia, y la inmersión agresiva en
ambientes desconocidos solo genera individuos inseguros, con miedo al
cambio.
Solo queda decir … Y como dice Gardel en su famoso tango… Vivir, con
el alma aferrada, un dulce recuerdo, que lloro otra vez … las memorias
de la infancia pueden marcar el resto de nuestras vidas, atentos
queridos padres, y mucho ánimo!
[Link]
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PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES. POR QUÉ SUFREN TANTO
Cómo son las personas altamente sensibles
Las personas altamente sensibles tienen un desarrollo del sistema nervioso que les
permite percibir sutilezas que el resto de los humanos perciben. Su desarrollo
sensorial es extraordinario, siendo especialmente receptivos y perceptivos a las
estimulaciones externas.
Sienten con mucha más intensidad que los demás e incluso pueden llegar a enfermar por
ello, padeciendo síntomas y/o trastornos ansiosos, depresivos y relacionados con el
sistema inmunitario. El desconocimiento de la alta sensibilidad, debido a la falta de
conocimiento, se puede confundir con susceptibilidad e inestabilidad emocional.
Según investigaciones realizadas, dos de cada diez personas, tienen esta cualidad y es
importante su conocimiento para aprender a gestionar sus emociones y lidiar con esta
sensibilidad tan especial en su día a día. No se trata de reprimir sus emociones, sino
de aprender a canalizar su torrente de sensaciones y sentimientos.
La doctora Elaine Aroon describió cuatro pilares de las personas altamente sensibles
(PAS), como características esenciales de las mismas:
Reflexionar de manera profunda sobre la información recibida
La tendencia de sobre-estimularse o de saturarse
Una fuerte emocionalidad ligada a una gran capacidad empática
Una elevada sensibilidad sensorial especialmente en cuanto a “sutilezas”
Cualquier persona que se reconozca en estas cuatro características, es una persona
altamente sensible.
Este tipo de personas nace con esta cualidad, de hecho, se cree que tienen una
importante carga genética, por eso es muy probable que desde el nacimiento sean muy
sensibles a los cambios y necesiten mucho contacto físico. Sabemos que desde pequeños
para desarrollar un apego sano y sentirnos seguros necesitamos contacto físico. Ellos/as
demandarán más en este sentido, porque lo necesitan y les ayuda a su estabilidad
emocional cuando son adultos.
A medida que crece y se socializa, por ejemplo en el colegio, y empieza a desarrollar su
propia personalidad, irá siendo consciente de sus cualidades. Sin embargo, habitualmente
no lo verá así, principalmente por el entorno, porque recibirá críticas como: “No te lo tomes
así, no es tan importante”, “Tampoco hay tanto ruido, no entiendo que te afecte tanto”, “No
te preocupes tanto por lo que le ocurra a los demás, que cada uno solucione sus
problemas”, “Eres un bicho raro”, etc.
Todos estos comentarios podrán ocasionar que la persona se encierre en sí misma
y se convierta en una persona muy introvertida, algo que erróneamente está
directamente relacionado con ser PAS. Una persona puede ser PAS y ser extrovertida,
lo que suele ocurrir es que los mensajes negativos del entorno son lo que hacen que la
persona desarrolle la introversión.
Las personas altamente sensibles PAS viven las experiencias de forma diferente a las
personas que no lo son, la intensidad en ellos es diferente. Algunas de sus características
son:
Son personas muy empáticas, con una gran capacidad para saber lo que están
sintiendo los demás, pudiendo llegar a sentir las emociones de los demás como
propias.
Gran capacidad sensorial, en cualquiera de los cinco sentidos de una forma muy
profunda.
Gran capacidad de entrega y de búsqueda de soluciones a los
problemas, tanto propios como ajenos, se preocupan de su vida, de la de los
demás y de problemas como el hambre en el mundo, la violencia, etc.
Son capaces de “leer” a las personas que tiene delante. Tienen la cualidad de
percibir los sentimientos y las reacciones de los otros, de saber que les está
ocurriendo. Son muy intuitivas.
Son personas solidarias, les gusta ayudar, sentirse útiles.
Necesitan momentos de soledad. Habitualmente están sobreexpuestos durante
mucho tiempo a lo largo del día y el equilibrio lo encuentran en la soledad, les
devuelve la calma, la paz, pueden pensar sin que nada les perturbe.
Son personas creativas.
Sentir como sienten estas personas, no es sinónimo de imperfección, ni de que haya
algo que está mal o que funciona mal dentro de ellos/as. Tienen grandes cualidades que
pueden ayudar a mejorar su vida y la de los que lo rodean. La falta de autoconocimiento
puede llevar a que se sientan abrumadas, agobiadas e incluso avergonzadas de sentir en
la manera en que lo pueden hacer.
Te puede interesar leer sobre un tema opuesto a este: la apatía y la
desmotivación
¿Qué puedo hacer si soy una Persona Altamente Sensible PAS?
Lo primero conocerte, saber lo que significa ser PAS y dejar de estigmatizarte y
que los demás lo hagan. No eres un “bicho raro”, todos somos diferentes y tú
también.
Saber cómo gestionar tus emociones y como poder canalizarlas. Además de
las emociones que sientes y vienen de dentro, tienes que lidiar con las emociones
y sentimientos que se activan a través del exterior. Es importante realizar
actividades que te ayuden a poder liberar y descargar esa carga emocional como,
por ejemplo: mindfulness, pintar, música, deporte, etc. Lo importante es encontrar
las que a ti te hagan sentir bien.
Aprender a decir “no”. Poner límites es muy importante para garantizar tu
bienestar, saber cuando necesitas estás solo, cuando puedes escuchar los
problemas de alguien o si en ese momento te estás sintiendo desbordado/a y
tienes que aplazarlo, etc. Poner límites no es rechazar a los demás ni ser egoísta,
que es algo que también tienes que aprender, forma parte del autocuidado
necesario en cada ser humano.
No digo que sea fácil, ser PAS y poder llevarlo sólo, pero espero que estas líneas te hayan
ayudado a comprenderte mejor a ti o a alguna persona que forme parte de tu entorno y a
ver la sensibilidad como un don, no como una debilidad.
Aron, E. (2006). El don de la sensibilidad. 6º Ed. Barcelona, España: Editorial Obelisco.
Si quieres saber sobre otras dificultades emocionales lée nuestro artículo soble
el sentimiento de inferioridad
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Autora: Oceanía Martín