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Música Incidental en el Teatro Español

Este documento es la tesis doctoral de Mercedes del Carmen Carrillo Guzmán sobre la música incidental en el teatro español de Madrid entre 1942 y 1952 y 1962 y 1964. La tesis analiza la historia de la música en el teatro español desde la Edad Media hasta antes de la Guerra Civil, y luego se enfoca en la música utilizada en las obras representadas en el Teatro Español de Madrid bajo la dirección de Cayetano Luca de Tena. Incluye biografías de los músicos Manuel Parada y Gerardo Gombau y estudios de caso de la música
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Música Incidental en el Teatro Español

Este documento es la tesis doctoral de Mercedes del Carmen Carrillo Guzmán sobre la música incidental en el teatro español de Madrid entre 1942 y 1952 y 1962 y 1964. La tesis analiza la historia de la música en el teatro español desde la Edad Media hasta antes de la Guerra Civil, y luego se enfoca en la música utilizada en las obras representadas en el Teatro Español de Madrid bajo la dirección de Cayetano Luca de Tena. Incluye biografías de los músicos Manuel Parada y Gerardo Gombau y estudios de caso de la música
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LA MÚSICA INCIDENTAL EN EL TEATRO

ESPAÑOL DE MADRID (1942-1952 Y 1962-1964).

Mercedes del Carmen Carrillo Guzmán

Departamento de Historia del Arte

Universidad de Murcia

2008

-1-
Tesis doctoral realizada por la licenciada Mercedes del Carmen Carrillo Guzmán bajo

la dirección del doctor D. Juan Miguel González Martínez.

La licenciada El director

Vº Bº

Fdo. Mercedes del Carmen Carrillo Guzmán. Fdo. Juan Miguel González Martínez

Universidad de Murcia

Facultad de Letras. Departamento de Historia del Arte

Murcia, 2008

-2-
INDICE

PRIMERA PARTE

Introducción. ........................................................................................... 8

1. Dramaturgia musical. ...................................................................... 15

2. Dramaturgia musical del teatro español a lo largo de la historia. 75

2.1. La música en el teatro medieval y renacentista en España. ... 75

2.1.1. Repertorio medieval. ......................................................... 75

2.1.2. Repertorio renacentista. .................................................... 86

2.1.3. Influencias posteriores: El misterio de Elche, nacionalismo de

Conrado Del Campo. ....................................................... 101

2.2. La música en el teatro del siglo XVII: Siglo de Oro del teatro

español. ................................................................................ 104

2.2.1. Los autos sacramentales. ................................................ 104

2.2.2. Las compañías: actores y músicos. ................................. 107

2.2.3. Intervenciones musicales en las comedias: loa, entremés,

baile, jácara y mojiganga. ................................................ 110

2.2.4. Funciones de la música en el teatro barroco. .................. 125

2.2.5. Dramaturgos que utilizan la música en su teatro. ............ 127

2.2.6. Influencias posteriores: Reposiciones de obras del teatro

clásico y los autos sacramentales al servicio de la ideología

del Régimen Franquista. .................................................. 135

2.3. La música en el teatro del siglo XVIII. ................................... 139

-3-
2.3.1. Opera española. .............................................................. 141

2.3.2. Música para teatro. .......................................................... 143

[Link]. Tres músicos para teatro: Durón, de Nebra y Literes.

...................................................................................147

[Link]. Fuentes de música para teatro en Madrid. ........150

[Link]. Teatro humanístico: Padre Soler. ......................153

2.3.3. Zarzuela, sainete y tonadilla escénica. ............................ 156

2.3.4. Finales del siglo XVIII: el Melólogo y la escena muda. .... 165

2.3.5. Influencias posteriores: la tonadilla escénica. .................. 169

2.4. La música en el teatro del siglo XIX. ..................................... 171

2.4.1. Teatro musical: opera italiana. ......................................... 172

2.4.2. Intento de creación de una ópera española, resurgimiento de

la zarzuela y los sainetes líricos españoles. .................... 174

2.4.3. La música en los dramas románticos españoles. ............ 178

2.4.4. Influencias posteriores: Influjo de Pedrell en Manuel de Falla y

posteriormente en la exaltación nacionalista de posguerra. 181

2.5. La música en el teatro del siglo XX antes de la Guerra Civil

Española. .............................................................................. 183

2.5.1. Manuel de Falla y Conrado Del Campo: dos magisterios. 184

2.5.2. La música en el teatro de Federico García Lorca. ........... 189

2.5.3. Géneros de teatro musical. .............................................. 194

2.5.4. Nacionalismo costumbrista: Folklorismos. ....................... 196

-4-
3. Diversidad de las intervenciones musicales en la historia del teatro

español. .......................................................................................... 199

SEGUNDA PARTE

4. La música incidental de las obras de teatro representadas en el

Teatro Español de Madrid durante la dirección de Cayetano Luca

de Tena. .......................................................................................... 206

4.1. La música en la posguerra. ...................................................... 206

4.2. El Teatro Español de Madrid: organización y funcionamiento. ..216

[Link] de teatro programadas en el Teatro Español con inclusión de

música. .................................................................................... 222

4.3.1. Felipe Lluch. ............................................................. 226

4.3.2. Cayetano Luca de Tena (1942-1952). ...................... 230

4.3.3. Tamayo. ................................................................... 240

4.3.4. Cayetano Luca de Tena (1962-1964). ...................... 241

4.4. Puestas en escena objeto de estudio y fuentes de la investigación.

.................................................................................................244

5. Los músicos en el Teatro Español de Madrid. ............................ 254

5.1. Manuel Parada: director musical. ............................................ 254

5.2. Gerardo Gombau: músico de teatro. ....................................... 292

6. Dramaturgia musical de montajes de obras de teatro en el Teatro

Español de Madrid bajo la dirección de Cayetano Luca de Tena. 297

6.1. Música para teatro de Calderón. ............................................. 297

-5-
6.1.1. La dama duende. ..................................................... 297

6.1.2. El médico de su honra. ............................................ 301

6.1.3. El alcalde de Zalamea. ............................................ 310

6.2. Música para teatro de Lope de Vega. ..................................... 332

6.2.1. Peribáñez y el comendador de Ocaña. ................. 332

6.2.2. El castigo sin venganza. ....................................... 343

6.2.3. El villano en su rincón. .......................................... 347

6.2.4. El perro del hortelano. ........................................... 360

6.3. Música para reposiciones de otros autores españoles. .......... 363

6.3.1. José Zorrilla y Moral: Don Juan Tenorio. ................. 363

6.3.2. Francisco Rojas Zorrilla: Entre bobos anda el juego. 372

6.3.3. Agustín de Moreto: El lindo don Diego. ................... 377

6.4. Música para teatro de autores españoles contemporáneos. ... 382

6.4.1. Agustín de Foxá: Baile en Capitanía. .............................. 382

6.4.2. Antonio Buero Vallejo: La tejedora de sueños. ................ 390

6.5. Música para reposiciones de autores extranjeros: William

Shakespeare, Goethe, Sófocles, Friedrich von Schiller. .......... 395

6.5.1. Música para el teatro de Shakespeare. ................... 395

[Link]. Macbeth. .................................................395

[Link]. Otelo. ......................................................407

[Link]. Ricardo III. ..............................................416

[Link]. La tempestad. ........................................426

6.5.2. Goethe: Fausto, adaptada por José Vicente Puente

como Fausto 43. ...................................................... 431

6.5.3. Sófocles: Antígona. ................................................. 437

-6-
6.5.4. Friedrich von Schiller: La conjuración de Fiesco. ... 442

7. Recursos musicales de las nuevas composiciones para teatro de

Manuel Parada y Gerardo Gombau. ............................................. 452

Conclusiones ...................................................................................... 490

Bibliografía .......................................................................................... 497

-7-
PRIMERA PARTE

INTRODUCCIÓN

Un sonido, una idea, un gesto, una palabra o un movimiento hacen de una

representación teatral algo único e irrepetible que va más allá de todos esos

elementos contemplados de forma aislada a través de un análisis. La mezcla

de todos ellos, con una finalidad artísticamente expresiva común es lo que

logra que el espectador se vea envuelto en una atmósfera ficticia y al mismo

tiempo real. La ficción y la realidad son dos componentes necesarios para que

una representación teatral llegue al espectador de forma directa ya que

siempre buscamos historias que nos hagan soñar pero que a la vez, estén

relacionadas con nuestra vida cotidiana, y así poder alimentar nuestro espíritu.

La música infunde al teatro una gran proporción de ficción en el sentido de

que acompaña situaciones en las que, en nuestra vida cotidiana, no suele

sonar nada, sin embargo, también añade un elemento real que conecta de

forma significativa al espectador con alguna situación concreta de la puesta en

escena, al utilizarse ritmos y melodías predeterminadas que, al ser reconocidas

por el espectador, provocan en él toda una serie de relaciones afectivas y

conceptuales personales.

La música para teatro es el tema en el que se fundamenta esta tesis. En

España son muchas las partituras para teatro que están archivadas en centros

de documentación diversos y que requieren de un estudio analítico que permita

-8-
entender su relación con el texto dramático para el que fueron creadas. En la

mayoría de los casos, las reposiciones de obras de teatro siempre se

acompañan de música nueva concebida para la nueva representación, sin

tener en cuenta intervenciones musicales diversas compuestas anteriormente

para ese mismo texto dramático. Esta nueva creación siempre es fructífera ya

que aporta nuevos significados al texto dramático original y lo enriquece, pero

como en todos los estudios, es importante conocer los descubrimientos hechos

con anterioridad para llevarlos más lejos, así como los errores cometidos, para

no volver a repetirlos.

La situación temporal de esta tesis es precisa, de 1942 a 1952 y de 1962

a 1964. No se trata de doce años elegidos al azar, sino que se trata de los

períodos de tiempo en los que el director de escena Cayetano Luca de Tena

lleva a cabo la dirección del Teatro Español de Madrid, teniendo como director

musical la mayor parte del tiempo a Manuel Parada la Puente y en menor

medida a Gerardo Gombau. Hay pocos documentos publicados referidos al

músico Manuel Parada, por lo que agradecemos a su familia, tanto a sus tres

hijas y a su esposa, como a su yerno, don José Luís Gil Herranz, la aportación

de datos biográficos no publicados, así como reseñas de periódicos de la

época en los que le entrevistaron. La tesis doctoral realizada sobre la vida y

obra de don Gerardo Gombau por Julia Esther García Manzano también nos ha

servido de gran ayuda para contrastar datos encontrados en las partituras

manuscritas para teatro analizadas.

-9-
Esta investigación quiere demostrar la variedad de aportaciones de la

música al teatro y viceversa, realizada a través de un trabajo conjunto y a la

vez supeditado del director de escena y del compositor musical en un momento

de la historia de España tan complejo como los comienzos del Régimen

Franquista, en el que todos los ámbitos de la sociedad, incluido el artístico,

estaban rígidamente controlados a través de la censura y en donde los cargos

eran, en la mayoría de los casos, dados por afinidad política.

Aún en nuestros días se ponen en tela de juicio todos aquellos artistas

que tuvieron la suerte o la desgracia de trabajar en esa época, hasta el punto

de quedar vacíos documentales que obstaculizan la concepción de la Historia

de la Música Española como un continuo sin interrupciones y como una

evolución marcada por las circunstancias de cada momento, con mayor o

menor calidad, pero sin negar su lugar objetivo a nombres propios de nuestra

música.

La música incidental que se compuso durante estos primeros años de

posguerra, está condicionada por diversos factores sociales, políticos y

estilísticos que hacen necesario un estudio donde se recopilen datos referidos

a la historia de la música española y a la historia del teatro español e

internacional más representado en España. Es por ello que esta tesis está

estructurada en dos partes.

Con la primera parte se pretende demostrar el hecho de que la música

que se ha introducido en las obras de teatro, tanto hoy como ayer, ha tenido

como función principal hacer llegar la obra teatral al gran público con mayor

- 10 -
fuerza expresiva, y esto se ha hecho principalmente a través de la música

popular. Esta música ha ido evolucionando con los gustos del público, los

estilos imperantes en la música culta y las influencias llegadas desde el

extranjero. Para ello abordaremos el tema de la dramaturgia musical, aclarando

conceptos, estableciendo tipologías y sacando conclusiones a partir de

ejemplos concretos que nos muestren la esencia de la dramaturgia musical

que, como se verá, va a ser la interrelación entre los diferentes elementos

implicados.

Para profundizar en esa interrelación de la música y el teatro esta

primera parte comenzará por hacer una revisión de sus relaciones desde la

Edad Media hasta comienzos del siglo XX en España. Este trabajo no pretende

estudiar todo el teatro musical español sino solamente la música que se utiliza

como complemento en las obras de teatro. En España la culminación de esta

práctica se produjo en el llamado Siglo de Oro, y es curioso que coincida la

época en la que la producción teatral española fue más fructífera y brillante,

con aquella en que todas las obras de teatro necesitaban del elemento musical

para estar completas, para ser un espectáculo total. Temas en los que no se

profundizará en este trabajo serán la zarzuela o la ópera, pero se harán

continuas referencias a ellas, ya que son fruto de la interrelación entre drama y

música, y también por las continuas influencias del teatro en ellos y de ellos en

el teatro.

En este sentido resulta conveniente plantear una clasificación de las

intervenciones musicales en el teatro. Con esta clasificación se pretende,

- 11 -
además, mostrar la evolución de estas intervenciones musicales a lo largo de la

historia, estableciendo relaciones e intentando sacar conclusiones del porqué

de cada uno de los tipos en las diferentes épocas. Dicha clasificación se basa

en la observación de la utilización de cuatro elementos fundamentales: voz

hablada, voz cantada, música instrumental e interpretación. Se trata de

elementos que tanto se pueden dar aislados como combinados, y que son

utilizados, en diferente medida y combinación, según las necesidades

representativas de cada momento.

En la segunda parte nos centraremos en el análisis dramático-musical

de diecinueve puestas en escena realizadas en el Teatro Español de Madrid

entre 1942 y 1952 y entre 1962 y 1964. El estado de la cuestión que lleva a la

realización de esta tesis es la falta de orden y de bibliografía que muestren la

relación en una labor interdisciplinar que tiene lugar en el ámbito del teatro

durante la Posguerra y que servirá de base para una evolución posterior. Hay

casos en los que las partituras de una determinada representación aparecen

archivadas junto a su versión o adaptación correspondiente, pero, en muchos

otros casos, no sólo no se encuentran archivados en la misma carpeta, sino

que se encuentran en diferentes centros de documentación. Esto hace

necesaria una labor de reconstrucción de la puesta en escena desde los

diferentes ámbitos implicados y nos lleva a ahondar en la obra personal de

cada uno de los autores implicados.

Los diecinueve títulos elegidos son: La dama duende, El médico de su

honra y El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca; Peribáñez y el

- 12 -
comendador de Ocaña, El castigo sin venganza, El villano en su rincón y El

perro del hortelano de Lope de Vega; Don Juan Tenorio de José Zorrilla; Entre

bobos anda el juego de Rojas Zorrilla; El lindo don Diego de Moreto; Baile en

Capitanía de Foxá; La tejedora de sueños de Buero Vallejo; Macbeth, Otelo,

Ricardo III y La tempestad de Shakespeare; Fausto de Goethe; Antígona de

Sófocles; y por último La conjuración de Fiesco de Schiller. En la mayoría de

los casos se trata de adaptaciones del texto original.

Cuando se trata del estudio de representaciones teatrales se suele

hablar de oficios relacionados con éstas, pero la música suele quedar algo

excluida, debido a la necesidad de conocimientos específicos de dicha materia

y, muchas veces, ni siquiera se considera. Las partituras suelen ser los

enigmas que, si no se saben leer, quedan como parte muerta de la obra de

teatro. No es lo mismo leer una obra de teatro, que ver su representación, al

igual que no es lo mismo interpretar una partitura en desconexión con la puesta

en escena para la que fue creada o hacerlo teniéndola en cuenta. Las

cualidades potenciales que poseen las partituras para teatro son las que hacen

necesario un estudio relacionado, documentado, de reconstrucción y de

complemento entre las diferentes disciplinas incluidas en la puesta en escena,

que haga que se revalorice la obra musical de un compositor.

Demostrar el valor artístico de las diecinueve partituras escogidas es

otro de los objetivos de esta tesis. Es por ello que no nos limitamos a hacer un

análisis musical independiente del contexto en el que surge la partitura, ya que

esto nos llevaría probablemente a considerar como de escaso valor dichas

- 13 -
composiciones musicales, al prescindir de elementos de juicio esenciales.

Podemos caer en la simplificación de que la música para teatro es una música

sencilla, pero en ese caso estaríamos dejando escapar toda una serie de

relaciones de significado, tanto afectivo como conceptual, que convierten unos

pocos compases fáciles de tocar en un reducto musical cargado de contenidos

y significados muy diversos.

No pretendemos postular la necesidad de que el director de escena o el

dramaturgo deban tener conocimientos de música para entender el significado

completo de la puesta en escena, sino tan sólo llamar la atención sobre un

lenguaje expresivo que, a partir de una idea estética relacionada con la

cronología de la escritura de la obra, del momento en el que se desarrolla la

trama o del momento en el que tiene lugar la puesta en escena, permite que el

profesional de la música contribuya a que la puesta en escena resulte como ha

imaginado el director de escena.

- 14 -
1. DRAMATURGIA MUSICAL.

El estudio de la dramaturgia musical de una obra de teatro conlleva un

análisis de los fragmentos del texto en los que se den indicaciones precisas o

se sugiera de alguna forma la introducción de la música. Por otro lado, hay que

hacer un análisis de la música compuesta para esa obra de teatro, bien en el

momento de su estreno o bien de las diversas reposiciones que se hagan de la

obra a lo largo del tiempo. Pero la dramaturgia musical también implica la

interrelación de estos dos lenguajes, texto y música, en las diversas puestas en

escena que se pueden hacer de una misma obra. De esta forma, podemos

hablar de tres campos de trabajo, el texto teatral, la partitura teatral y la puesta

en escena. Las dos primeras son las más fáciles de conservar para su posterior

análisis, sin embargo, en el caso de la puesta en escena, nos encontramos con

la dificultad de vernos obligados a hacer una reconstrucción hipotética, a partir

de diversas fuentes como pueden ser las descripciones, reseñas o críticas, a

no ser que dispongamos de una grabación.

La dramaturgia musical es la forma de unir la música teatral al texto

teatral en la puesta en escena, para transmitir al público una idea general,

describir una situación concreta o plantear una caracterización de personajes.

La música es un componente más del teatro que se materializa a través

de las tareas que realizan el director musical y el director de orquesta, el

compositor, los músicos, los cantantes, los coreógrafos, etc. Se trata de toda

una serie de profesionales que normalmente, antes de su colaboración con el

teatro se han formado y han trabajado en el ámbito estrictamente musical.

- 15 -
Cuando desde la música se aborda el tema de la dramaturgia musical, la

atención se suele centrar en géneros íntegramente dramático-musicales como

es el caso de la ópera o la zarzuela. Sin embargo, esta tesis se va a centrar en

la dramaturgia musical de obras de teatro, cuya diferencia fundamental con los

géneros dramático-musicales va a estar en la mayor brevedad y

circustancialidad de las intervenciones musicales, así como en la mayor

extensión de los pies que dan lugar a dichas intervenciones musicales.

El mundo del teatro siempre ha tenido en cuenta el aspecto musical,

recurriendo para ello a expertos, pero también ha utilizado la música

adaptándola a sus propios profesionales. Hay que tener en cuenta que no es lo

mismo un cantante que actúe, que un actor que cante, por lo que consideramos

importante que un actor conozca sus límites dentro de la música, de manera

que la inclusión de ésta en su actuación resulte lo más enriquecedora posible.

Resulta significativo que dos dramaturgos que van a llevar a cabo una

serie de revoluciones escénicas que fundamentan la dramaturgia moderna,

hagan uso de la música. Tal y como explica Feneyrou1, los dramaturgos a los

que nos referimos son Vsevolod Meyerhold y Bertolt Brecht. Meyerhold

transforma la música, arte del tiempo, en un sistema regulador que guía y dicta

la dirección escénica, arte del espacio. Inscribe la música en el drama, como

vía interior del personaje, siendo los géneros elegidos el cancán, la marcha o el

vals, centra la atención sobre la tonalidad, la duración, la métrica, los ritmos de

base, las dinámicas o la instrumentación, y hace coincidir el drama sobre los

1
FENEYROU, Laurent. Musique et dramaturgie. Esthètique de la reprèsentation au XXe siècle.
París, Universidad de La Sorbona. 2003. P. 18-20.

- 16 -
modelos formales de la música. En definitiva, trata de introducir la música en el

espectáculo como un impulso vivo, estrechamente ligado con el diálogo.

Por otro lado, Bertolt Brecht propone inscribir la música, de manera

orgánica, como momento esencial de la totalidad dramática. El efecto de

distanciamiento del canto, del gesto y de la técnica teatral, la suspensión de la

catarsis aristotélica, la ilusión escénica desvelada y una historización de la

acción, de la intriga o de la fábula están presentes, posibilitando una verdadera

crítica de las ilusiones de la consciencia. La simbiosis entre significaciones

dramáticas y música están en la concepción misma del drama. El autor del

texto reserva un espacio para la música, la cual definirá de manera inequívoca

el sentido de cada una de las escenas. La música épica, didáctica, del cabaret

berlinés y de la opereta interviene sobre el texto, desvelando el carácter

humano y social de los personajes, no por otro lenguaje, sino por su propio

vocabulario y su propia sintaxis.

De cualquier forma nos encontramos ante un tema amplio, ya que cada

puesta en escena de una obra de teatro con música suele presentar una

música diferente al igual que actores diferentes, iluminación diferente, dirección

diferente, etc. Las variantes de la dramaturgia musical son múltiples, sobre

todo, en lo que se refiere a la música y a la puesta en escena. La narrativa

dramática es el factor más estable, al ser lo que está registrado desde el

comienzo de la existencia de la obra, sin embargo también sufre variaciones

con las adaptaciones y versiones que se hacen para las diferentes puestas en

escena.

- 17 -
Torres Clemente2, para analizar dos obras de música incidental de Falla,

La vida breve y El retablo de Maese Pedro, habla de cuatro niveles, dentro de

la dramaturgia musical, donde se establecen las principales conexiones entre

los discursos musical y literario. Los niveles que propone son nivel histórico,

nivel lingüístico, plano prosódico, nivel narratológico y nivel contextual. En el

nivel histórico se haría un estudio de las circunstancias y acontecimientos del

pasado que contribuyeron a la aparición de una obra, desde sus orígenes hasta

el estreno. En el nivel lingüístico se realiza un estudio conjunto de los dos

lenguajes, el literario y el musical. El plano prosódico se refiere a la

pronunciación y entonación de las frases textuales y musicales, así como de

sus correspondencias. En el nivel narratológico se abarca el estudio de las

interacciones establecidas entre los relatos musical y literario que confluyen en

la misma obra. Y, por último, el nivel contextual es donde se trata de identificar

la ubicación de la obra en el espacio y en el tiempo mediante los códigos de

representación dramáticos y musicales.

Para establecer una teoría de la dramaturgia musical comenzaremos por

analizar cada uno de sus elementos por separado y comprobar que todas sus

vertientes van a estar relacionadas con el resto de elementos. De cada uno de

los elementos se sacarán diferentes variantes, según los agentes implicados y

según las características de cada una de las tipologías establecidas para cada

uno de los elementos. Estas tipologías nos servirán para generalizar en

aspectos de las dramaturgias musicales de diferentes obras de teatro o

puestas en escena de la misma obra de teatro, pero siempre teniendo en


2
TORRES CLEMENTE, Elena. Las óperas de Manuel de Falla: de La vida breve a El retablo
de Maese Pedro. Madrid, Sociedad Española de Musicología, 2007. P. 25-28.

- 18 -
cuenta que cada estilo, cada autor, cada obra y cada puesta en escena es un

mundo aparte.

Comenzaremos hablando de la música, siempre en relación directa con

el teatro. La música de las obras de teatro, no es algo que aparezca registrado

con exactitud en partituras, sino que se trata de un elemento que se deja a la

interpretación, como las palabras habladas. Es por ello que existen muchas

versiones de la música de una misma obra de teatro, tantas como directores

que las han puesto en escena. El análisis musical nos descubrirá tanto

características del director de escena como del director musical, ya que el

primero describirá qué es lo que pretende conseguir y el segundo reflejará con

su lenguaje lo que se le ha pedido. Por esto, no sólo se trata de analizar las

partituras, sino de buscarles un sentido, una función, una finalidad. Marc

Blitzstein3 habla de que se ha producido un cambio de la función social de la

música y en su relación con el teatro afirma que antes la música de escena

creaba ambiente e ilusión y no tenía independencia, sin embargo ahora la

música de escena se ha transformado en un elemento independiente como

comentario musical.

Pero la música en el siglo XX no sólo se ha utilizado supeditada al

teatro, sino que esa relación de música y teatro también se ha hecho en la

dirección inversa, es decir, a partir de la música pura, y es que, tal y como

señala Morgan4, las nuevas formas de la música de teatro introducidas por

músicos como Stravinsky, Satie, Hindemith o Partch han resultado ser medios

3
EISLER, Hanns. “Cambio de la función social de la música”. ADE teatro: Revista de la
Asociación de Directores de Escena de España. Nº 106, 2005, P. 119-120.
4
MORGAN, Robert P. La música del siglo XX. Akal Música, 1994. P. 469-472.

- 19 -
alternativos a la ópera tradicional. Esta relación música –teatro como

complemento de la música pura, se hace muchas veces incorporando algún

aspecto de la acción dramática o del simbolismo en ésta.

La participación de la música en las representaciones teatrales no es

una participación pasiva, de mero adorno, sino que tiene siempre una función.

Debussy al hablar sobre música de escena opina que “debe ser algo más que

ese vago zumbido que acompaña demasiado a menudo a los versos o a la

prosa, que debe constituir un solo cuerpo con el texto”5. Podemos hablar de

varias funciones de la música en la obra de teatro como el subrayado, la

sugerencia, la parada argumental o la ambientación. En el fondo, todas estas

posibles funciones contribuyen a una función común que es lo que Mariano

Pérez Gutiérrez6 al hablar sobre la música de Parada denomina ilustraciones

musicales. El término ilustrar conlleva el matiz de complemento de algo que ya

está completo, pero que puede ser enriquecido.

Joaquín Zamacois7 define ilustraciones musicales como piezas

independientes destinadas a servir de fondo a una obra teatral declamada.

Éste atribuye la creación de dicho género a Rousseau, con su Pygmalion, de

1770. Zamacois cree que “la finalidad de las ilustraciones musicales es mucho

más la de crear un ambiente, una atmósfera lírica que acompañe y enriquezca

la acción dramática con el extraordinario poder evocativo, descriptivo y

5
DEBUSSY, Claude. El señor corchea y otros escritos. Versión española de Angel Medina
Alvarez. Madrid, Alianza editorial, 1987. P. 288.
6
CASARES RODICIO, Emilio. Diccionario del cine español e iberoamericano. Madrid, ICCMU-
SGAE, 2005. P. 448-449.
7
Este autor es contemporáneo a la actividad musical de Parada y Gombau en el teatro, por lo
que su pensamiento al respecto resulta relevante.

- 20 -
pintoresco de la música, que la de desarrollar por sí mismas esa acción

dramática”8. Como piezas musicales que responden a esta descripción dentro

de la escena cita las oberturas, intermedios, danzas, canciones y otros tipos de

composición de vida y características propias.

Al hablar de la música para teatro Blitzstein9 establece dos relaciones

para su análisis, la relación de la música con la letra y la relación de la música y

la acción. En la primera de estas relaciones diferencia la canción para teatro de

la canción para concierto en tan sólo un factor, que las primeras se rellenan y

las segundas se toman su tiempo. Esta afirmación es muy despectiva para la

canción de teatro, al darle un papel secundario, respecto a la de concierto que

sí la sitúa en un primer plano, sin embargo esto no quiere decir que una sea

más importante que la otra sino que la diferencia va más por el papel de

complemento que cumple la primera con respecto al papel de independiente

que tiene la segunda. En ambas la letra y la música coexisten pero con

diferente nivel de interrelación.

Por otro lado, Blitzstein habla de una segunda relación dentro de la

música para teatro que es la relación música y acción, estableciendo aquí

diferentes formas de relación. La música como telón de fondo armónico, pasa a

un primer plano con respecto a la trama, da paso de una acción a otra

totalmente diferente, primer plano en contrapunto al diálogo y otros muchos

recursos como cuando el discurso se convierte en canción, cuando se emplea

el silencio para destacar una acción y vuelve la calma cuando se reanuda la

8
ZAMACOIS, Joaquín. Curso de formas musicales. España, SpanPress Universitaria, 1997. P.
222.
9
BLITZSTEIN, Marc. “Escribir música para teatro”. ADE teatro: Revista de la Asociación de
Directores de Escena de España. Nº 106, 2005, P. 105-107.

- 21 -
música o la canción-trama que expone un episodio completo. Todos estos

recursos son las diversas formas en que la música tiene lugar en el teatro,

logrando diferentes significados, transmitiendo diferentes contenidos, teniendo

diferentes funciones.

Thomas Smith10 habla de que en el Barroco se sistematiza el contenido

musical, trasladándose las categorías extramusicales como alegría o tristeza a

elementos concretos y musicales, y siendo el modelo de la música el discurso

humano. Pero a partir del Romanticismo esto cambia, al conseguir su propia

autonomía la música instrumental. Ahora Hanslick11 defiende que lo que ha de

expresar la música con ese material de sonidos son ideas musicales, distingue

entre “idea” y “apariencia”, pero los sentimientos y pensamientos no son ahora

la idea o el contenido de la música, sino que hay que buscar la idea en la

música misma.

Consideramos, sin embargo que la música también puede contribuir al

avance argumental en una obra de teatro, al igual que ocurre en los géneros

dramático- musicales donde hay números que mantienen el desarrollo

argumental en suspenso y otros que contribuyen a hacerlo avanzar. Teniendo

en cuenta esta consideración estableceremos las siguientes funciones de la

música en la obra de teatro:

10
SCHMITT, Thomas. “Problemas en torno al "contenido" de la música”. Docencia e
Investigación: revista de la Escuela Universitaria de Magisterio de Toledo. Año 26, Nº. 11,
2001, P. 103-111.
11
SCHMITT, Thomas. Op. cit.

- 22 -
FUNCIONES DE LA MÚSICA EN EL TEATRO
1.- Subrayado de ideas
2.- Sugerencia de ideas
3.- Avance argumental
4.- Suspensión argumental o recreación
5.- Ambientación

1.- El subrayado de ideas. Una de las relaciones que establece Blitzstein

dentro de la música para teatro es la relación música y acción y en una de sus

variantes habla de la música como “telón de fondo armónico”12, que puede ser

la función que nos atañe. Este subrayado de ideas puede hacerse como fondo

a diálogos o como acompañamiento a una canción. La música es un elemento

interesante para captar la atención del público y mantenerle atento a lo largo de

la obra. Para ello se suele recurrir a canciones conocidas por el público, de

manera que se identifique más fácilmente y le conecte de forma más

significativa con la trama argumental.

En los textos de las obras de teatro aparecen letras de canciones que

pueden pertenecer a la cosecha del propio dramaturgo, en cuyo caso,

interpretamos que éste le está marcando unas ciertas pautas de composición al

músico, o puede tratarse de letras que pertenecen a canciones que ya existen,

en cuyo caso el músico tendrá dos opciones. Si sigue al dramaturgo tendrá que

realizar una labor de investigación musicológica, recurriendo a las fuentes de la

época, ya que suele tratarse de melodías populares que el público de esa

época conoce perfectamente, y también una labor de adaptación referida a una

nueva armonización, al ajuste de los acentos, etc. Por otro lado su trabajo

12
BLITZSTEIN, Marc. Op. cit. en nota 9. P 107.

- 23 -
puede quedar bajo la tutela del director de escena que va a retomar la obra, en

cuyo caso, dependiendo del tipo de versión que vaya a hacer de la obra, el

músico tendrá una labor diferente. Si el director de escena decide hacer una

versión literal y conservadora, el músico realizará la misma labor que si sólo

siguiese al dramaturgo, pero si el director decide hacer una versión mucho más

libre, convertirá la labor del músico en una labor exclusivamente de nueva

composición, aunque marcado por el texto que ya le viene dado y que le

condicionará aspectos como la métrica, la rítmica, el fraseo e incluso la

dirección de la melodía.

Por todo esto vemos que, en cualquier caso, dramaturgo, director y

músico contribuyen desde sus respectivos campos de trabajo, pero con

objetivos comunes para que el resultado final tenga un valor coherente, un

significado. Pero esto no queda aquí, el cuarto elemento que viene a corroborar

este significado elaborado por dramaturgo, director y músico es el espectador

que unirá todo el trabajo realizado desde los distintos campos. En esta idea

seguimos a Leonard B. Meyer13 cuando habla de que el significado en la

música no está en el estímulo (el conjunto del texto, la puesta en escena y la

música), ni en lo que éste señala (la función de subrayar ideas que resulta de la

anterior unión), ni en el observador (es decir el espectador), sino en la relación

entre esos tres aspectos.

2.- La sugerencia de ideas. La incorporación de la música a la puesta en

escena de una obra de teatro implica la aportación de un nuevo significado a lo

13
MEYER, Leonard B. Emoción y significado en la música. Madrid, Alianza Editorial, 2001. P.
53.

- 24 -
que, a través de la imagen y de la palabra hablada se nos está ofreciendo. El

espectador concibe la obra como un todo completo, de manera que acepta el

significado total de la obra como el resultado de las aportaciones de las

diferentes artes a un fin común. Sin embargo, la música puede añadir

significados nuevos a la representación, simplemente al citar literalmente una

melodía de la que sabe que el público conoce el significado o simplemente con

una composición musical nueva, cuya forma musical esté asociada con un

significado claramente identificable.

Al concluir la obra, el espectador alcanza un significado de la obra como

una experiencia total, pero hasta llegar aquí se pueden distinguir tres estadios

de significado que corresponden con los que Leonard B. Meyer14 establece

para el oyente de música pura: significados hipotéticos, evidentes y

determinados.

Los significados hipotéticos son los que se originan durante el acto de

expectación. A partir de un estímulo se pueden originar varios significados

hipotéticos alternativos. Está claro que al sonar una determinada música en

una escena concreta va a generar en el espectador un momento de tensión

que puede llevar a diversas alternativas sobre lo que imaginaba que iba a tener

lugar.

Los significados evidentes son los que se atribuyen al gesto antecedente

cuando el consecuente se convierte en un hecho y cuando se percibe la

14
MEYER, Leonard B. Op. cit. en nota 13. P. 54-57.

- 25 -
relación entre el antecedente y el consecuente. Este significado se produce una

vez que el espectador ha conectado los diferentes significados musicales, de la

imagen y del texto y cuando se decide por uno de los significados hipotéticos

que había barajado previamente.

Los significados determinados surgen a partir de las relaciones

existentes entre el significado hipotético, el significado evidente y los estadios

ulteriores del desarrollo musical. Este significado se origina después de que la

experiencia de la obra haya pasado a la memoria. Todo espectador saca algún

tipo de experiencia tras una representación teatral y esto será el significado

determinado.

El teatro es una herramienta importante para influir en la sociedad y

todas las artes implicadas en él contribuirán en mayor o menor medida a

transmitir no sólo lo que el autor quiso decir sino también lo que el director

quiera transmitir.

3.- Avance argumental.

Las canciones, como portadoras de texto dramático en sus letras,

pueden contribuir al avance argumental. No sólo a través de dúos o

agrupaciones mayores de personajes, sino también a través de solos en los

que el personaje, intérprete de la canción, reflexiona en voz alta sobre cosas

que van a suceder o decisiones que toma. También puede avanzar el

argumento a través de acciones ilustradas por música instrumental que aporten

- 26 -
nuevos datos al espectador, tan sólo a través del lenguaje corporal apoyado

por la música.

Este enfoque de la música, desde su capacidad como narradora nos

lleva a tener en cuenta determinadas consideraciones sobre la narratología

musical hechas por Lawrence Kramer15. Este reconoce a la música una

capacidad semiológica que le permite imitar determinados aspectos de una

narración, pero la entiende como una posesión en potencia, circunstancial,

cuya significación tiende a diversificarse. Define narración, narratividad y

narratografía, siendo la narración una secuencia de acontecimientos, la

narratividad el impulso que gobierna las narraciones y la narratografía es “la

práctica de la escritura por medio de la cual la narración y la narratividad pasan

de la potencia al acto… puede decirse que la narratografía gobierna dos

amplias áreas de representación: la disposición temporal de los

acontecimientos en el interior de cada narración y entre las diversas

narraciones, por una parte, y las fuentes de información narrativa (los

narradores, los personajes, documentos de ficción, recursos autoriales), por

otra”. Al poner estos tres conceptos en relación con la música, ésta resulta ser

un suplemento en el caso de la narración, un realizativo en el caso de la

narratividad y una crítica de la autoridad discursiva en relación con la

narratografía.

Kramer establece como única premisa de la narratología musical el

hecho de que la música no puede contar historias. Sin embargo, “como

acompañamiento de la narración, la música hace lo que todo acompañamiento:


15
KRAMER, Lawrence. “Narratología musical: un esbozo teórico”. Quodlibet: Revista de
especialización musical. Nº 25, 2003, P. 113-139.

- 27 -
añade algo que, en un principio no estaba presente”16. Es cierto que la palabra

expresa de forma más exacta las narraciones, pero la música abarca la

expresión de significados que van mucho más allá de la narración, expresando

sentimientos, sensaciones, intuiciones, tensiones y, en definitiva, todo aquello

que hace más real la experiencia del teatro, es decir, la audición y visualización

de una narración.

Consideramos que el narrador musical es el compositor, quien, a partir

de lo que quiere ilustrar, crea una música que, a través de un lenguaje diferente

y subjetivo, trata de hacer llegar al oyente las narraciones que la inspiraron.

También hay que hablar, dentro de esta función de la música en el

teatro, de la terminología empleada en cine para referirse a esta función,

comparación que creemos será útil en el caso de Parada, ya que compuso

mucha música para cine, y esta influencia se va a ver reflejada en su obra para

teatro. Fernández Díez define música diegética y no diegética. “La música, en

el discurso audiovisual, puede surgir desde la misma acción. Esta música,

llamada diegética o narrativa, surge de la propia escena y tiene, en principio, un

carácter realista cumpliendo, como tal, la función de recrear el entorno de los

personajes profundizando en su personalidad”17. Este tipo de música se da en

escenas en las que los propios personajes de la obra de teatro cantan o tocan

instrumentos, como parte de la situación que están representando, con lo que

la continuidad del desarrollo argumental queda totalmente asegurada. Por otro

lado aclara que “la música no diegética es la que no surge motivada desde

dentro de la acción. Es la que se inserta en la banda sonora con objeto de

16
KRAMER, Lawrence. Op. cit. en nota 15. P. 128.
17
FERNÁNDEZ DÍEZ, Federico y MARTÍNEZ ABADÍA, José. Manual básico de lenguaje y
narrativa audiovisual. Barcelona, Paidós, 1998. P. 206-207.

- 28 -
conseguir unos determinados efectos estéticos o funcionales”. A este tipo de

música también se le ha llamado música en off, y resulta menos realista que la

anterior, al sonar desde fuera de la escena, pero esta música también puede

servir como fondo a acciones de los actores que hagan avanzar el desarrollo

argumental.

4.- Suspensión argumental o recreación. La música dentro de una obra

de teatro puede tener como función el descanso del espectador para la

asimilación de la trama argumental que se le está presentando. Estas

intervenciones musicales se suelen colocar en los intermedios, entre actos o

mutaciones. En estos casos se trata de música que puede estar desconectada

de la trama argumental de la obra, lo que podemos entender como música

pura. “Que una pieza de música de lugar a una experiencia afectiva o a una

experiencia intelectual depende de la disposición y de la ejercitación del

oyente”18. Un espectador que no entienda de música disfrutará de la obra de

forma diferente al espectador que sea un entendido, pero la diferencia estará

en que el que no sea entendido tendrá una experiencia mucho más afectiva,

relacionada con sus experiencias personales, y la experiencia del entendido

será de tipo más intelectual, al intentar identificar elementos musicales al fijarse

en aspectos de tipo formal.

Pero tanto si el espectador disfruta de una forma como de otra, estas

audiciones musicales en descansos de la trama argumental tienen varias

posibles finalidades que el director ha planeado para el espectador:

18
MEYER, Leonard B. Op. cit. en nota 13. P. 58.

- 29 -
- Hacerle reflexionar sobre lo que ha ocurrido hasta ahora, de

manera que el espectador pueda tener una visión global de la obra,

desde una cierta perspectiva.

- Retrasar la resolución y, de esta forma, crear expectación sobre el

próximo desenlace de lo que se ha planteado en la trama argumental. Si

el espectador estaba muy centrado en la obra, esta parada con música

le dejará disfrutar aún más de lo que está viendo, creando más tensión

que si la resolución se precipitara.

- Reforzar la ambientación que, a través de la obra, se le ha

presentado al espectador, a través del estilo musical. Además, ese

tiempo es aprovechado para cambiar escenografía o vestuario sin que el

público lo advierta, y le transmitirá así una mayor continuidad a la obra.

- Relacionar la trama argumental de la obra con experiencias

personales, que unido al carácter que la música que está sonando en

ese mismo momento le confiera a cada espectador en particular,

constituirán la visión subjetiva de cada espectador.

5.- La ambientación. Esta función se pone en marcha principalmente a

partir de la música de la introducción y de la conclusión, pero también, dicha

ambientación puede ser reforzada en los interludios. Para explicar esta función

de la música en la obra de teatro recurriremos a dos de los seis valores de

sentido en la obra musical y literaria que establece Juan Miguel González.19

Nos referimos a las referencias culturales y a la información estética. La

19
GONZÁLEZ MARTÍNEZ, Juan Miguel. El sentido en la obra musical y literaria. Murcia,
Universidad de Murcia, 1999. P. 75-94.

- 30 -
tradición cultural de cada momento histórico determina una serie de recursos

musicales y una serie de relaciones determinadas entre música y texto que

serán identificados por el espectador como propios de esa tradición cultural, lo

que le permitirá establecer nexos de unión entre la narrativa dramática y la

cultura que la música trate de transmitir. La identificación de una serie de

rasgos con respecto a una cultura determinada puede adquirir mayor grado de

complejidad en el espectador cuando el compositor, de manera consciente,

emplea esa serie de rasgos asociados a una cultura determinada,

integrándolos en una nueva obra que no tiene porqué pertenecer a esa cultura

caracterizada en cuestión. Hay determinados recursos musicales asociados a

situaciones, caracteres o ambientes que llevan al espectador a realizar dicha

asociación, y de esa forma complementar a través de la deducción, aspectos

que la narrativa dramática describe directamente a través de la palabra. La

información estética que lleva implícita cada pieza musical puede

comunicarnos diferentes estilos musicales y por tato, diferentes

caracterizaciones y situaciones cronológicas de la narrativa dramática a la que

acompaña. En definitiva, se trata de recurrir a la cultura del espectador para

reforzar en diferente medida, según su cultura musical, diferentes aspectos de

la narrativa dramática en cuestión.

Beltrán20, al hablar de música para cine como medio expresivo de

ambientación, la clasifica en tres tipos, música objetiva, subjetiva y descriptiva.

La objetiva es la música que participa de forma directa en la acción, por lo que

el reproductor de música debe coincidir en todas sus características con el

estilo, época o timbre de la obra. La subjetiva es la que crea un ambiente

20
BELTRÁN MONER, Rafael. La ambientación musical en radio y televisión. Selección,
montaje y sonorización. Madrid, Instituto Oficial RTVE, 2006. P. 13.

- 31 -
anímico que no es posible llevar a cabo con la imagen o la palabra. Y la música

descriptiva es la que nos proporciona la sensación de un efecto o situación

natural como la lluvia, el fuego, un paisaje, un lugar o una época.

Además del término de ilustración musical para denominar la música

para teatro también se emplea otro término que, aunque en la mayoría de los

casos se suele aplicar a la música para cine, también engloba a la de teatro. Se

trata de la música incidental. Se entiende por música incidental la música para

utilizarse en conexión con una obra teatral21. Puede consistir en música

instrumental que se toca antes de un acto o entre actos (obertura, entreacto,

interludio); puede tratarse de música vocal o instrumental que acompaña la

acción de la obra (canciones y serenatas, marchas y danzas, música de fondo

para monólogos o diálogos, música para escenas sobrenaturales o de

transformación); puede subrayar la acción o constituir una digresión a partir de

la acción. La utilización de música incidental se remonta a los tiempos de la

antigua Grecia y ha perdurado hasta nuestros días.

Se trata de una definición de música incidental orientada a la música

para teatro, pero desde una perspectiva musical, y que cubre la ubicación de la

música dentro de la obra de teatro, reconoce que tanto la música instrumental

como la vocal puede ser utilizada como música incidental y destaca la función

que tiene este tipo de música dentro de la obra y la importancia de esta música

para llegar al gran público, al formar parte de un espectáculo total. Para

21
RANDEL, Michael. Diccionario Harvard de la Mú[Link]. Luis Carlos (versión española).
Madrid, Alianza editorial, 1999. P. 529-530.

- 32 -
completar nuestra visión del término acudimos a un diccionario cuyas

definiciones están enfocadas desde la perspectiva del teatro.

Según Pavis22 la música incidental es la “música utilizada en la puesta

en escena de un espectáculo bien sea compuesta especialmente para la obra o

tomada de composiciones ya existentes, bien constituya una obra autónoma

válida o exista solamente en relación con la puesta en escena. A veces, la

composición musical adquiere tal importancia que relega el texto a un plano

secundario y se transforma en una forma musical (ópera, intermedio musical,

obertura, final): la obertura de Egmont de Beethoven en la obra de Goethe,

Sueño de una noche de verano de Mendelssohn para Shakespeare, los

fragmentos sinfónicos de Grieg para Peer Gynt, de Ibsen”. Esta definición

muestra la música incidental como elemento de la puesta en escena que puede

existir por sí misma y también en relación con la obra de teatro en cuestión, es

decir, le confiere un carácter reutilizable en la música pura o en una obra de

teatro diferente.

Pero la definición de Pavis va más allá y establece lo que él llama

funciones de la música incidental y habla de cinco funciones que vienen a

coincidir básicamente con las que hemos establecido, aunque con diferencias.

La primera de las funciones que establece es la “Ilustración y creación de una

atmósfera que corresponde a la situación dramática. La música repercute sobre

este ambiente y lo refuerza. (El caso de la música de acompañamiento)”. Esta

22
PAVIS, Patrice. Diccionario del teatro. Dramaturgia, estética, semiología. Barcelona, Edit.
Paidós Comunicación, 1983. P. 327-328.

- 33 -
primera función se podría identificar con dos de las que hemos establecido

anteriormente, la ambientación y el subrayado de ideas.

La segunda de las funciones que establece es “Puesta en secuencia y

dinámica de una escena. Mientras el texto y la representación son a menudo

fragmentados, la música vincula sus elementos dispersos y forma un continuo”.

Estaríamos hablando aquí de la suspensión argumental, en la que la música

sigue influyendo sobre el espectador, reforzando la ambientación, reforzando

su comprensión de la obra, creando expectación y, en definitiva, sirviendo de

unión, como indica esta función establecida por Pavis, de la narrativa dramática

en su puesta en escena.

La tercera de las funciones es el “efecto de contrapunto: … la música

subraya a veces irónicamente un momento del texto o de la representación

(distanciación de los songs brechtianos)”. Hablaríamos aquí, de forma muy

clara, del subrayado de ideas y desde el mismo enfoque que nosotros hemos

contemplado, desde las letras de las canciones. Se trata de que para subrayar

algo, se recurre a detener la trama argumental y cantar una canción que

subraye algo de la narrativa dramática que ya ha sido expuesto, pero sobre lo

que se quiere incidir.

La cuarta de las funciones es el “efecto de reconocimiento: al crear una

melodía, un refrán, el compositor instaura una estructura de leitmotiv, provoca

la expectativa de la melodía y señala la progresión temática o dramatúrgica”.

Esta función se corresponde con la función del avance argumental, sin

- 34 -
necesidad de texto, simplemente con una referencia musical que nos lleve a

pensar en una situación, un personaje o una escena.

Y la última de las funciones que marca es la “técnica cinematográfica de

la música para un ambiente y una serie de secuencias con cambios correlativos

de melodías”. Estaríamos hablando de nuevo de la función de ambientación.

Realmente las funciones que está marcando de la música incidental

están formuladas más como recursos probables para ser utilizados por el

músico de teatro que como finalidades propuestas. Establece como una de las

funciones la ilustración, mientras que Zamacois utiliza el término de música

ilustrativa como sinónimo de música para teatro, por tanto, según Pavis, música

incidental. De esta manera nos encontramos ante tres formas de nombrar la

música que el músico compone para una obra de teatro, música ilustrativa,

música incidental y música para teatro. Los tres términos pueden ser

considerados sinónimos, aunque cada uno intenta transmitir un matiz, la

música ilustrativa incide en la función del subrayado de ideas y de la

ambientación, la música incidental hace referencia a que se trata de música

incluida en algo continuo, la narrativa dramática, de forma fragmentada, según

las necesidades, de manera que destaca más las funciones de avance y

suspensión argumental. La música para teatro subraya la subordinación de

dicha música a la narrativa dramática, el motivo de su creación, formar parte de

un todo mayor, pudiéndose incluir, en este sentido, dentro de esta terminología

todas las funciones citadas, incluyendo la de sugerencia de ideas en el sentido

de que, la diferencia entre una representación teatral con música y la misma sin

- 35 -
música no puede transmitir al espectador exactamente las mismas cosas, sino

que la música le aportará nuevos significados que con otros medios no podrían

ser sugeridos.

TERMINOLOGÍA DE MÚSICA Y TEATRO


1.- Música ilustrativa 1.- Subrayado de ideas
5.- Ambientación
2.- Música incidental 3.- Avance argumental
4.- Suspensión argumental o
recreación
3.- Música para teatro 1.- Subrayado de ideas
2.- Sugerencia de ideas
3.- Avance argumental
4.- Suspensión argumental o
recreación
5.- Ambientación

El Centro de Documentación de Música y Danza (INAEM) emplea el

término música incidental para agrupar las partituras pertenecientes a obras de

teatro. Parte de ellas son motivo de nuestro estudio, pero el término que

utilizaremos en la mayoría de los casos será el de música para teatro, por

considerar que es el que considera de forma más general la manera de incluir

música en la obra de teatro.

Cuando nos encontramos ante las partituras de una puesta en escena

hay diversos elementos que tenemos que tener en cuenta para su análisis y

posterior conclusión sobre su relación con la narrativa dramática a la que

pertenece y su contribución a la puesta en escena que intentaremos

reconstruir. Los elementos a analizar son variados pero hay que entenderlos

como un todo en conexión con el texto para el que están compuestos. Hay

ciertos criterios a los que el músico de teatro ha tenido que atenerse. La

- 36 -
extensión de cada número musical, el estilo musical según la ambientación

cronológica de la obra, el carácter musical de la pieza en relación con la

ubicación dentro del argumento de la obra o si se tiene que tratar de una pieza

instrumental o vocal. Si se trata de una pieza instrumental estará condicionado

por la variedad de timbres y por su cantidad. En el caso de que se trate de una

pieza vocal los condicionantes serán la letra, el número de cantantes y la

tesitura de éstos. Si en el texto de la obra de teatro aparece alguna acotación o

comentario por parte de algún personaje referido a la música que va a sonar,

también tendrá que ser tenido en cuenta.

En todos estos criterios será donde nos fijemos para poder relacionar

música y texto de la manera más completa posible, con respecto al proceso de

creación conjunto que tuvo lugar entre músico y director antes de llegar al

resultado de la puesta en escena.

Proponemos un esquema de análisis que trata de describir las

soluciones musicales que el músico de teatro da al director para una nueva

puesta en escena. Estas soluciones pueden ser de música de nueva creación o

de música ya existente pero adaptada. En este último caso el músico tiene que

tener en cuenta aspectos musicales que permitan encontrar el “tono

escénico”23 adecuado a cada situación, como es el tipo de melodías o los

instrumentos utilizados.

23
GARCÍA, Ignacio. “La música al servicio de la narración épica : "Eduardo III" “. ADE teatro:
Revista de la Asociación de Directores de Escena de España. Nº 107, 2005, P. 43-44.

- 37 -
Hablaremos de dos grandes bloques, los elementos puramente

musicales y los elementos musicales referidos al texto teatral. Como en todo

análisis, se trata de separar cosas cuya naturaleza no es la de tener lugar de

forma aislada, ya que también los elementos puramente musicales llevan

implícita la referencia al texto teatral. El esquema que se propone es el

siguiente:

A. Elementos puramente musicales siempre relacionados con el texto

teatral:

Elementos que se desarrollan en sentido horizontal:

a) Extensión total de la pieza musical.

b) Desarrollo: melódico, rítmico, progresión armónica.

Elementos que se desarrollan en sentido vertical:

a) Fusión de timbres: diferentes agrupaciones musicales.

b) Fusión de ritmos.

c) Fusión de alturas: armonía.

Elementos generados por el desarrollo de elementos musicales en sentido

vertical y horizontal:

a) Forma musical: de cada número musical y de la unión de todos

los números musicales de una misma obra de teatro.

b) Estilo musical.

c) Tipos de pieza musical: marchas, danzas, preludios,

intermedios, finales.

Elementos anotados en la partitura literalmente: términos de intensidad,

términos de movimiento, términos de carácter, indicaciones de articulación,

- 38 -
indicaciones de repetición, indicaciones de técnica de los diversos

instrumentos, indicaciones de notas de adorno.

B. Elementos de la partitura que hacen referencia al texto teatral:

- Títulos de los números musicales: tipología.

- Personajes que interpretan la música: intérpretes.

- Pies que dan entrada a las intervenciones musicales.

- Letras de las canciones.

El desarrollo horizontal de una partitura va a contribuir al avance

argumental de la obra de teatro de forma directa, teniendo lugar en paralelo

diversos aspectos musicales que con sus variantes van a caracterizar

situaciones y personajes diversos de la obra teatral.

Dentro del método analítico de Jan La Rue24, en el apartado de la

observación trata el tema de las dimensiones y habla de todas las posibles

divisiones de una partitura, desde la agrupación de obras hasta un motivo. Es

importante la dimensión de un número musical que estará en relación con la

función que tenga que cumplir para con el texto o del momento del texto teatral

en el cual esté ubicado. Pero no deja de ser menos importante la extensión

total de todas las intervenciones musicales contenidas en una misma obra

teatral, lo que indicará el grado de utilización de la música dentro de la obra en

la que tiene lugar, diversidad de funciones para con el texto y aspectos

relacionados con la puesta en escena en cuestión como la importancia que

24
LA RUE, Jan. Análisis del estilo musical. Cornellá de Llobregat, Idea Música, 2003. P. 2-7.

- 39 -
concede el dramaturgo o director de escena a la música dentro del desarrollo

argumental.

El ritmo influirá de diferente forma en la narrativa dramática dependiendo

de que hablemos de una partitura instrumental o de una partitura vocal, que

puede o no llevar acompañamiento instrumental. El compás nos va a indicar la

asiduidad del acento en la sucesión de pulsos, por lo que en una partitura vocal

condicionará los acentos de las palabras y en una partitura instrumental

condicionará el estilo musical, que estará relacionado con la narrativa

dramática o los pasos de danza si se trata de una pieza instrumental destinada

a la danza. Los cambios de compás aportan en ambos casos un toque de

atención o un cambio de carácter en la narrativa dramática, dependiendo de si

se trata de un cambio de compás momentáneo para volver rápidamente al

compás original, en cuyo caso expresa un toque de atención, o si se trata de un

cambio de compás más duradero, en cuyo caso significará un cambio de

carácter o incluso de personaje ya se trate de música instrumental sola, a modo

de leitmotiv de ese personaje, o un cambio de intérprete si se trata de una

canción.

Las fórmulas rítmicas, también llamadas diseños rítmicos, más

características25 ayudan a fijar ideas claves dentro de una canción, al repetirse

muchas veces, llegando a identificarse con la pieza musical y con la escena en

la que suena, haciéndola más significativa para el espectador en la puesta en

25
FERNÁNDEZ LABRADA, Manuel. “Algunas orientaciones prácticas sobre el análisis de
partituras”.Música y educación: Revista trimestral de pedagogía musical, Año nº 8, Nº 23, 1995,
P. 53-64.

- 40 -
escena. Además de las fórmulas rítmicas el ritmo general de una pieza musical

se puede caracterizar de diferentes formas. Podemos hablar de un ritmo

monótono, variado, contrastante, lento, rápido y otros muchos adjetivos

relacionados con la escena a la que ilustra.

Como elementos del ritmo a analizar podemos fijarnos en los comienzos

y finales rítmicos tanto de los motivos musicales como de las partituras

completas, que influirán en los acentos prosódicos, en el caso de las palabras y

en la fuerza, debilidad, estabilidad e inestabilidad, en el caso de las piezas

instrumentales.

El ritmo puede ser el elemento fundamental de la partitura o uno más

que contribuye al conjunto. En el primer caso no tiene porqué darse en un

instrumento de percusión sonando solo, sino que también puede convertirse en

protagonista junto a una melodía lineal y repetitiva o en la repetición de una

idea musical que ya se ha dicho, pero que se repite variando el ritmo , llegando

a darse incluso el cambio de acento y por tanto, de compás.

La melodía además de ser una sucesión de sonidos de diferentes

alturas también lleva implícito un determinado ritmo, de tal modo que

encontramos definiciones de melodía como la de Toch que consideran la

melodía como una “sucesión de sonidos de distinta altura animados por el

ritmo”26. Es por ello que muchos de los aspectos que analicemos para el ritmo

26
TOCH, Ernst. La melodía. Barcelona, edit. Labor, 1931.

- 41 -
nos servirán también para el caso de la melodía, al fin y al cabo cuando

analizamos lo que hacemos es separar elementos de un todo para comprender

mejor las interacciones de los elementos dentro de ese todo.

Las tonalidades empleadas por el compositor para una misma obra de

teatro son un elemento de unión y de variedad. Es importante analizar las

melodías compuestas para la misma obra de teatro en conjunto, porque en

muchos casos suele mantener la misma tonalidad para los números de la

misma obra. En otros casos juega con diferentes tonalidades que variarán con

mayor fuerza la ilustración de las diferentes escenas y personajes, aunque esta

variedad de tonalidades podrán tener una relación entre ellas, como es ser

tonos vecinos o no.

Al igual que para el ritmo, dependiendo de si se trata de una partitura

instrumental o vocal, los aspectos melódicos a tener en cuenta influirán de

diferente forma en la relación texto-música que tiene lugar dentro de las

partituras de música incidental para teatro. Las melodías tendrán diferente

tesitura dependiendo de que estén escritas para un instrumento o para una

voz. Las claves y la extensión melódica nos desvelarán la voz o el instrumento

de que se trata, en el caso en que no aparezca indicado en la partitura.

Podemos fijarnos en qué voz o qué instrumento es el que lleva la

melodía principal. En una pieza podrá llevarla siempre el mismo o ir alternando

entre diferentes instrumentos o voces. También se puede dar el caso, cuando

- 42 -
la partitura es para instrumentos y voces, que la melodía principal la lleve una

voz y un instrumento, en cuyo caso éste le servirá de apoyo al cantante actor.

Es importante fijarnos también en las distancias entre las alturas de una

melodía vocal que va a ser interpretada por un actor. Hay que tener en cuenta

que para un actor “entonar es dar sentido a lo que se comunica. Cada golpe

silábico es una nota, un tono. La sucesión tonal de un grupo fónico (sucesión

de sonidos que va precedido de pausa y seguido de pausa) va a determinar la

llamada curva de entonación. Hay que tener en cuenta que las diferencias

tonales en un grupo fónico en voz hablada son mucho menores que las de voz

cantada”27. La acción de cantar por parte de un personaje dentro de la marcha

de la obra de teatro tiene que ser un paso lo más natural posible. Es por ello

que la melodía cómoda para las canciones teatrales es una melodía que se

mueva por saltos de segunda o tercera y en una tesitura restringida. Por

supuesto esto no siempre ocurrirá así, pero es algo que tendrá en cuenta el

compositor de teatro.

Las melodías pueden ser descritas por diversos adjetivos que nos

pueden ayudar a entender el carácter o el sentido real de la escena a la que

ilustra. Las melodías según se construyan a base de sucesiones ascendentes o

descendentes o alternancia de ambos, grados conjuntos o disjuntos o

repetición insistente de las mismas notas, pueden transmitir una impresión

diferente.

27
REDOLI MORALES, María Paz. Caracterización de la voz. Málaga, Gráficas Digarza, 2005.
P. 26.

- 43 -
En el caso de las melodías para canciones podemos hablar de una

relación de las notas con el texto que puede ser silábica, neumática o

melismática. La silábica suele ser la más habitual ya que el cantar una sílaba

por cada nota es lo que permite un mayor entendimiento de lo que se está

diciendo. La relación neumática consiste en cantar una sola sílaba sobre varias

notas. Y la relación melismática consiste en cantar una sola sílaba sobre un

considerable número de notas.

Al igual que el ritmo formaba parte de la melodía, la melodía forma parte

de la armonía, en cuanto a que va a estar influida por ésta, según la progresión

armónica que tenga lugar. La melodía se sustenta sobre una base armónica, la

cual se desarrolla verticalmente, pero también avanza horizontalmente a través

de la progresión armónica y mediante la propia melodía construida con notas

extrañas a la armonía como elementos melódicos. La sucesión de acordes

imprimirán a la partitura puntos de tensión y resolución que provocarán las

diferentes cadencias suspensivas o conclusivas. Estos momentos de tensión y

de resolución estarán en perfecta concordancia, como ilustración musical con

la escena que le esté asignada a cada partitura para acompañar. En relación

con esto, habrá que tener en cuenta el comienzo y el final melódico, que nos

determinará una afirmación más o menos rotunda de la tonalidad. El final

melódico, dependiendo del grado de la tonalidad, nos llevará a cadencias más

o menos conclusivas, lo que podrá ser aprovechado en los diferentes números

musicales para indicar la continuidad de una misma idea más adelante, en una

ilustración posterior, o por el contrario, la conclusión definitiva de dicha idea.

También pueden ser tomadas las cadencias suspensivas para crear tensión,

- 44 -
contribuyendo así a una determinada escena que conlleve ese carácter e

igualmente las conclusivas pueden ser utilizadas para mantener dicha tensión

hasta después del intermedio. En cada caso concreto la interpretación de los

elementos musicales estará en estrecha relación con la narrativa dramática a la

que vaya ilustrando.

Como elementos que se desarrollan en sentido vertical comenzaremos

hablando de la simultaneidad de timbres variados y su estado opuesto, los

momentos en los que los timbres suenan solos. Las agrupaciones que nos

podemos encontrar son: música de cámara, que será la más probable cuando

se trate de música instrumental sola, orquesta, cantante solo, dúo, trío o

cuarteto con un acompañante instrumental o con varios, coro con un

acompañante instrumental o con varios, y cantante solo, dúo, trío o cuarteto a

capella. La cantidad de timbres y la elección de estos para las diferentes

ilustraciones musicales son factores claves para conseguir diferentes efectos

sobre el público y generan diferentes texturas. Copland28 habla de tres tipos de

texturas y de efectos sobre el oyente. Una línea melódica sin acompañamiento

da impresión de libertad y expresa de forma más personal y directa. La música

homofónica, por su fondo armónico provoca mayor atractivo inmediato que la

contrapuntística. La música contrapuntística requiere de una mayor

participación intelectual.

El uso de la orquesta con todas sus familias ilustra mejor las escenas de

la realeza, de batallas y otras escenas de significado intenso. La utilización de

28
COPLAND, Aaron. Cómo escuchar la música. Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1995. P.
112.

- 45 -
determinados instrumentos en agrupaciones de cámara pueden llevar

atribuidos significados, como es el caso del viento y la percusión para las

marchas, o del teclado para una contextualización histórica. En todo caso, se

trata de interpretaciones subjetivas aunque, en algunos casos, sustentadas en

convenciones firmemente establecidas, por lo que son utilizadas como lenguaje

adjunto al del texto.

Los ritmos de los conjuntos instrumentales, vocales o vocal

instrumentales, al sonar juntos conllevan un nuevo análisis vertical que se

basará en la homorritmia o en la poilirritmia. Pero estos estados de la

simultaneidad de ritmos no son absolutos, sino que puede ocurrir que varios

instrumentos lleven el mismo ritmo y sólo uno de ellos lleve un ritmo totalmente

diferente o incluso varios instrumentos en homorritmia y otros en polirritmia. En

la relación con el texto, en un coro cuyas voces lleven todas el mismo ritmo se

oirá más claro el texto que en el coro en el que sus voces lleven ritmos

diferentes y creen polirritmos. Sin embargo, un polirritmo también puede

contribuir al entendimiento del texto si utiliza un texto corto y el polirritmo tiene

entradas escalonadas, del tipo de un canon, ya que así, se dejarán oír en forma

de eco, repetidamente.

Llegamos a la armonía, es decir a los acordes generados por la

simultaneidad de los instrumentos o voces. Aquí lo fundamental será saber por

los grados de la tonalidad por los que va pasando y determinar el carácter del

acorde en función de la inversión en la que se encuentre éste, repartido entre

los diferentes instrumentos, pero sonando a la vez.

- 46 -
De esta forma podemos ver cómo los elementos de los que hemos

hablado hasta ahora tienen un desarrollo en la partitura tanto horizontal como

vertical, y este desarrollo constituirá el significado musical final de cada

momento de la obra de teatro que se ilustra. Pero la simultaneidad de estos

dos desarrollo, horizontal y vertical, va a contribuir al análisis de un nuevo

elemento, la forma musical. Analizaremos la forma o estructura musical de

cada uno de los números de la misma obra de teatro, así como el cuerpo

completo de todos los números que pertenecen a la misma obra teatral, como

si de una suite moderna se tratara.

En la mayoría de los casos se trata de intervenciones musicales cortas,

pero cuya estructura puede indicarnos la pieza de que se trata, sobre todo en

relación con piezas de la época de la obra de teatro a la que ilustra, como es el

caso de las danzas históricas. También el texto de las canciones contenido en

la obra de teatro marca al músico una forma que ha de seguir, según las

repeticiones del texto, las rimas, los acentos, etcétera. En la mayoría de los

casos la forma estará condicionada por el texto de la obra, en lo que se refiere

al número de veces que deberá de repetirse un motivo melódico, el orden que

ha de seguir dicha repetición, la duración de la pieza musical con respecto al

texto que tiene que ilustrar o la extensión de la música de la canción cuyo texto

aparece íntegro en la obra de teatro.

- 47 -
Kühn29 habla de dos factores igualmente importantes en la forma

musical, la propia idea formal, que se revela en las ramificaciones internas y

externas de la obra y la transformación histórica de esa idea. Este segundo

factor enlaza con otro de los puntos a tener en cuenta dentro de nuestro

análisis, el estilo musical, ya que el estilo musical de cada una de las épocas se

definirá según las características musicales de cada una de ellas, por lo que se

puede considerar la forma musical en continua transformación a lo largo de la

historia, a través de los compositores y entre las propias obras de dichos

compositores como un elemento más del estilo musical, junto con el resto de

elementos musicales tenidos en cuenta en todo análisis.

Continuando con Kühn, establece los siguientes recursos generadores

de forma. “Repetición: se retoman ideas y partes sin modificaciones; son

iguales unas a otras”. Este es un recurso que ayuda a que el oyente identifique

modelos que ha oído anteriormente, le resulten familiares y tenga una

percepción más significativa. “Variante: se modifican ideas y partes; son

similares entre sí.”Se trata de una repetición parcial, cambiando alguno de sus

elementos, pero no todos, de manera que no se abandona lo que ya se conoce

y la escucha se hace más confiada. “Diversidad: ideas y partes se alejan unas

de otras, sin ser idénticas o sin contrastar marcadamente; son diferentes”. Se

trata de un recurso que pretende ofrecer mayor cantidad y variedad de ideas

musicales nuevas. “Contraste: ideas y partes pujan por apartarse unas de otras

y se enfrentan entre sí; son mutuamente opuestas”. Las partes contrastantes

dan riqueza de ritmos, de movimientos, de caracteres, y en definitiva de

29
KÜHN, Clemens. Tratado de la forma musical. Barcelona, edit. Labor, 1994. P. 17.

- 48 -
contenido musical. “Carencia de relación: ideas y partes no tienen nada en

común; unas respecto a otras son ajenas”. Cumple una función similar a la

diversidad.

Continuando con el tema del estilo musical, tenemos que partir de una

recopilación de características generales que engloben los diferentes apartados

del análisis musical a lo largo de la historia. En este trabajo nos será muy útil el

apartado dos, donde se reflejarán las características musicales, teatro-

musicales y estéticas de cada época, de manera que cuando hablemos del

análisis de las partituras objeto de esta tesis, tengamos patrones generales con

los que identificar el estilo de cada una de las nuevas composiciones que

Parada y Gombau compusieron para diferentes obras de teatro. LaRue

establece tres estadios para el análisis del estilo musical: antecedentes,

observación y evaluación30. El primero se refiere a tener claro un marco

adecuado de referencia histórica, el segundo se refiere a la necesidad de

recoger tan solo los datos significativos a partir de nuestra observación,

moviéndonos tanto en el terreno de lo general como de lo específico y

ahondando en lo externo como en lo interno. Para la evaluación propone

organizar todos los datos significativos. El estilo musical no se define con una

sola palabra ni con una frase, sino que es un compendio de características que

se dan juntas y provocan una impresión similar si se trata del mismo estilo

cuando comparamos diversas piezas.

30
LA RUE, Jan. Op. cit. en nota 24. P. 3.

- 49 -
Los tipos de piezas instrumentales con los que nos podemos encontrar

en una obra de teatro son: preludios, intermedios y finales. También nos

encontramos con marchas y con diversas danzas. El título de preludio,

intermedio y final alude a la ubicación de la pieza dentro de la obra de teatro.

Estas piezas suelen continuar el carácter de la obra, e incluso, más

concretamente, las características del momento exacto dentro de la obra donde

van a ser incluidas. Se trata de piezas que no podrían utilizarse sin más en otra

obra de teatro diferente ni como preludio, ni como intermedio, ni como final, ya

que ni la estética, ni el carácter ni el estilo de la nueva obra tendría porqué ser

el mismo. Se puede decir que se trata de piezas propias de la obra porque no

se pueden transferir fuera de esa obra, porque no tendrían sentido.

Respecto al otro grupo de piezas, las marchas y las danzas, se trata de

piezas que llamaremos genéricas ya que son piezas que pueden provenir de

ámbitos diversos y tener cabida dentro de cualquier obra, ya que tienen

significado en sí mismas, las danzas sirven para danzar y las marchas para

marchar. Las danzas siempre han estado presentes en el mundo teatral, hasta

el punto que, como indica Ruiz Mayordomo “músicos y danzantes poseyeron

en el pasado formación en las dos disciplinas; los músicos formación

coreográfica y los danzantes formación musical, en buena parte debido a la

formación de los músicos en las capillas de las catedrales en las que entraban

desde niños, en parte por la necesidad teatral de abarcar diversas disciplinas

(ya en el siglo XVII los miembros de las compañías teatrales tañían

instrumentos a la par que danzaban y representaban). Esta relación queda rota

en el siglo XIX en que aparecen los conservatorios y quedan separadas las

- 50 -
disciplinas de declamación, música y danza, a la par que en los teatros se va

constituyendo la ‘ Compañía de Bayle’ que se ocupa de la parte coreográfica

del espectáculo, deslindándola de la vocal y declamada”31. Las marchas tienen

implícito un carácter marcial y militar, provocado por un compás y una

figuración rítmica característica, se suele emplear para dar un aire solemne o

de desfile, se trata de jugar con prejuicios establecidos de manera popular.

Por supuesto que el carácter de estas piezas también se puede adaptar

a la pieza a la que acompañan, bien a través de la letra o a través del carácter,

pero son más versátiles y fáciles de adaptar que el grupo de piezas anteriores.

En las partituras de música incidental aparecen otros elementos que

podemos llamar anotaciones del músico referidas a diversos aspectos de la

interpretación como son los términos de movimiento, de carácter, de intensidad

o de articulación. Escritas con grafía musical aparecen también las indicaciones

de articulación y las notas de adorno. Las repeticiones tanto dentro de un

mismo número como a lo largo del desarrollo de la obra de números enteros se

indican más que con signos de repetición usuales en las partituras, a través de

anotaciones en las que pone literalmente lo que hay que hacer. También

aparecen anotaciones referidas a las diferentes técnicas de los instrumentos.

Queda claro que el análisis musical tendrá que hacerse siempre en

relación con la narrativa dramática y con vistas a la puesta en escena. Un


31
RUIZ MAYORDOMO, María José. “La danza histórica, herramienta para construir la Historia
de la Música y de la Danza”. Revista de musicología, Vol. 20, Nº 1, 1997 (Ejemplar dedicado a:
Actas del IV Congreso de la Sociedad Española de Musicología, La investigación musical en
España (I)), P. 301-314.

- 51 -
análisis musical sin estas relaciones tan sólo nos proporcionará datos sobre

piezas musicales que pueden no tener ningún valor artístico fuera de la obra

teatral para la que han sido concebidas. Las piezas musicales de las obras de

teatro tienen como característica la sencillez, entendida, no en su carácter

despectivo, sino en el sentido de claridad de ideas musicales para contribuir a

la expresión de ideas más o menos complicadas, pero siempre desde la

perspectiva de ilustrar, en el sentido de complemento de algo que ya está

completo.

Dentro de la partitura de la obra de teatro también encontramos

elementos que hacen referencia al texto teatral. Comenzaremos hablando de

los títulos, que pueden presentarse de diversas formas, por lo que

estableceremos una tipología que intente englobarlos a todos:

TÍTULOS DE LOS NÚMEROS MUSICALES PARA TEATRO


1.- Título de la ubicación
2.- Título genérico
3.- Título propio
4.- Título numérico
5.- Título descriptivo
6.- Título personaje
7.- Sin título
8.- Combinación de varios tipos

 Título de ubicación: se trata de títulos que son una indicación

exacta del acto, cuadro o escena de la obra de teatro a la que

pertenece. Este título caracteriza a la intervención por el lugar exacto

que ocupa dentro de la obra de teatro para la que ha sido concebida.

 Título genérico: se trata de títulos de piezas musicales que

podrían tener lugar fuera de la obra de teatro para la que han sido

- 52 -
concebidos por lo que pueden integrarse en esta obra de teatro o en

cualquier otro sitio. En este caso el título no marca ninguna relación

entre la intervención musical y la trama argumental, sino que se limita

a indicar el tipo de música que es, por lo que podría utilizarse en

diferentes obras teatrales.

 Título propio: Hay otros títulos que sólo tienen sentido dentro de la

obra para la que han sido compuestos, pese a que sus nombres

puedan resultar genéricos, como es el caso de los preludios,

intermedios y finales. Son piezas que introducen, glosan o finalizan

una determinada obra de teatro, y a veces un determinado carácter,

una determinada escena o un personaje. Están pensados sólo para

esa obra.

 Título numérico: Hay piezas musicales que son tituladas

solamente con un número, lo cual nos sirve para saber el orden de

las diferentes piezas y si es que falta alguna en los manuscritos

encontrados.

 Título descriptivo: Hay casos en los que el título consiste en la

descripción de una situación concreta dentro de la obra de teatro.

 Título personaje. Hay títulos que son el nombre de un personaje

de la obra. Se trata de melodías que caracterizan a ese personaje.

 Sin título: Hay casos en los que, para toda la obra de teatro, sólo

hay un número musical, en cuyo caso, aparece sin numerar y

normalmente sin título, por lo que habrá que recurrir a otras fuentes

como críticas de periódicos, alusiones en el texto o la pura lógica

para ubicarlo dentro de la obra de teatro.

- 53 -
Por último decir que hay ocasiones en las que varios de estos apartados

se dan en combinación en un mismo título. Realmente, cuanta mayor

información pueda dar el título de la escena, el personaje o la situación que

está caracterizando, más fácil será la entrada de los músicos en el momento

indicado de la puesta en escena.

Los personajes constituyen el segundo de los elementos que hacen

referencia al texto dramático. Los nombres de los personajes de la narrativa

dramática, además de aparecer como título de la propia partitura que les

caracteriza, también pueden aparecer como partes de la partitura en la que

intervienen, indicando que eso lo cantan ellos. Hay casos en los que estos

personajes son los intérpretes de las partituras, sobre todo de las vocales.

Otro elemento de la partitura que hace referencia al texto dramático son

los pies que deben de servir a los músicos para saber en qué momento exacto

de la puesta en escena tienen que comenzar, acabar o pararse

momentáneamente. En el texto de una obra teatral los pies pueden ser de tres

tipos: los que están puestos en boca de personajes de la obra, las acotaciones

y los títulos de las canciones. Pero los pies en las partituras sólo pueden darse

de un tipo, como anotaciones que reflejan el trabajo de conjunto entre director

de escena y director musical y es la parte inmediata anterior a la intervención

musical del texto dramático en boca de los personajes de la obra. Para el caso

de un pie de texto dramático en una partitura que está destinada a servir de

- 54 -
referencia para los músicos, no nos servirá como pie una acotación, ni tampoco

el título de la pieza musical, solamente el diálogo.

Las letras de las canciones pueden aparecer en la partitura escritas

cada sílaba debajo de su nota correspondiente, facilitando así al intérprete su

pronta lectura. Pero también pueden aparecer melodías vocales sin letra, en

cuyo caso tendremos que tener en cuenta las normas de adaptación de letras

referidas a la relación de acentos musicales y textuales y contrastarlas con el

texto dramático.

Para analizar la canción como forma de discurso tendremos en cuenta la

relación entre los elementos musicales y los textuales, de manera que entre

ambos lenguajes la expresión del contenido de la canción sea lo más completa

posible. Para este análisis Van Dijk32 plantea la necesidad de “una relación

sistemática de los códigos semióticos que constituyen el significado de una

canción, de manera que podamos abordar así la posibilidad de explicar qué

clase de contenido transmite una canción y de qué manera lo hace”. El

contenido musical y el contenido del texto dramático contribuyen al significado

de una canción, actuando de forma conjunta y en absoluta compenetración, y

en el caso de las canciones para teatro, mediante la adaptación de la música al

significado del texto. En este sentido Schmith33 habla sobre el contenido de la

música, considerando como tal, los sonidos organizados de forma lógica para

que puedan ser comprendidos. Además añade que la estructura de dichos

sonidos tiene que depender de la sintaxis del texto a la que acompaña.


32
VAN DIJK, Teun A. (ed.). Discurso y literatura. Nuevos planteamientos sobre el análisis de
los géneros literarios. Madrid, Visor Libros, 1999. P. 149.
33
SCMITT, Thomas. Op. cit. en nota 10. P. 105.

- 55 -
Van Dijk34 establece tres rasgos que conforman los métodos básicos de

referencia para la decodificación de la dimensión musical de la canción:

resonancia, tono e intensidad.

Respecto a la resonancia habla de que la canción encuentra su

significación en las vocales, recibiendo éstas una resonancia más marcada en

la canción que en el habla.

En relación al tono considera que si la melodía se valora más que la

letra, el énfasis se deposita sobre una estructura y no recae sobre el contenido

que se trata de organizar.

Considera el patrón de intensidad (ritmo) como marcador de la canción,

de manera que unas canciones se diferencian de otras por tener un ritmo más

o menos estricto o insistente, de manera que una canción es un acto rítmico

más que un acto de habla.

Un análisis musical de la canción teatral tiene que considerar los

elementos musicales siempre en relación con el texto, y de esta forma

encontrar correspondencias de significado que contribuyan a una mayor

expresión artística y de significado. De este modo, una pronunciación correcta,

una melodía adaptada en cada momento a lo que expresa el texto y un ritmo

bien distribuido, en correspondencia con los acentos de las palabras del texto,

contribuirán a que el oyente perciba el significado de la canción de la manera

más clara posible.

34
VAN DIJK, Teun A. (ed.). Op. cit. en nota 32. P. 151.

- 56 -
Al comparar la interpretación de las canciones con el habla, Van Dijk35

establece tres características. La letra de la canción es más difícil de reconocer

que las palabras del lenguaje hablado. En la letra de las canciones se

organizan dos clases de estructuras sintagmáticas: sintaxis verbal y de la

entonación. Y por último, se tarda más en cantar un conjunto de palabras que

en hablarlas, por lo que es mayor el esfuerzo para la decodificación. Por lo que

se refiere al reconocimiento de la voz, diversos factores contribuyen a su peor

entendimiento como la velocidad o la altura excesivamente aguda o

excesivamente grave. El tiempo que se tarda en dar un mensaje es otra

dificultad para comprenderlo, de manera que al ralentizar a través del canto un

mensaje, llega con mayor dificultad al oyente.

Hasta ahora estamos hablando de la música incidental o ilustrativa

compuesta en relación con el texto de una determinada obra de teatro para su

posterior puesta en escena, pero ahora vamos a detenernos en dicho texto, ya

que hemos visto que, al igual que la partitura contiene elementos que hacían

referencia al texto, también el texto contiene elementos que hacen referencia a

la partitura. Estos elementos referidos a la partitura están en la obra de teatro

original, en la adaptación o versión hecha para la puesta en escena que

corresponda y también veremos más adelante como también aparecen

referencias manuscritas por el regidor, el director, el apuntador o el músico,

normalmente en lápiz, ocasionadas en la puesta en escena. De esta forma

vemos cómo la música es un elemento integrado hasta tal punto en el teatro

que desde todos los oficios que contribuyen al resultado final se han de tener

35
VAN DIJK, Teun A. (ed.). Op. cit. en nota 32. P. 159.

- 57 -
en cuenta anotaciones referidas a ésta. Siguiendo con ésta idea Yves

Lavandier, cuando habla de la capacidad de la música como elemento capaz

de generar tanto sentido como emoción dice que “La selección de la música

recae más sobre el escenógrafo y el compositor que sobre el autor dramático.

Aunque esto no exime a éste último de saber todo lo que la música puede

hacer por él. Un guión puede muy bien contener indicaciones musicales”36.

En el caso de los estrenos de obras de dramaturgos contemporáneos el

texto no se modifica de forma significativa, tan sólo admite una mínima revisión

del director para su puesta en escena, pero en el caso de reposiciones de

obras cuyo dramaturgo no es de la época contemporánea a la puesta en

escena, no ocurre lo mismo. Entre el dramaturgo original y el director de

escena entra a participar en la puesta en escena otro dramaturgo

contemporáneo de ésta que intenta adaptar el texto a la nueva sociedad, a las

nuevas ideas y fundamentalmente, a las ideas que le transmite el director de

escena. En definitiva trata de decodificar el texto antes de que sea presentado

al público.

Pavis37, citando a Brecht habla de la tarea del dramaturgista que

consiste en definir los rasgos específicos del texto y de la representación, de

manera que el análisis dramatúrgico intenta iluminar el paso de la escritura

dramática a la escénica. Desde que hay una puesta en escena, es necesaria

una labor dramatúrgica, ya que, debido a la preocupación por integrar la

perspectiva del espectador, el dramaturgo establece puentes entre la ficción y

36
LAVANDIER, Yves. La dramaturgia. Los mecanismos del relato: cine, teatro, ópera, radio,
televisión, cómic. Madrid, Ediciones Internacionales Universitarias, 2003. P. 401.
37
PAVIS, Patrice. Op. cit. en nota 22. P. 160.

- 58 -
la realidad de nuestra época. Está claro que la labor del dramaturgo se centra

en facilitar la comprensión del espectador, para que la recepción del texto

dramático resulte más atractiva.

Kowzan38 señala trece códigos dentro de la obra dramática: palabra,

tono, mímica, gesto, movimiento, maquillaje, peinado, traje, accesorios,

decorado, luz, música y sonido. La decodificación de todos ellos se llevará a

cabo por parte del público en la puesta en escena, pero, de todos ellos, la

palabra es el código que se conserva con menos variaciones, al estar recogido

gráficamente. El nuevo dramaturgo, a través de una primera decodificación,

acerca a un público contemporáneo, inmerso en una sociedad diferente a la

que tuvo la obra en su origen, con otra cultura, ideales y valores, el texto

teatral, la palabra. De esta forma, siguiendo a Chavarría Maya39, llegamos a la

conclusión de que, partiendo del hecho de que lo literario siempre será un

sistema significante que busca comunicar, como sistema expresivo dependerá

de un sistema más general, y es afectado por el de la cultura, la cual crea un

entorno del discurso que hace posible la comunicación y así permite la

adaptación. De esta forma concluye que la adaptación de un texto es un

proceso de transcodificación en el que se introduce un sistema significante

dentro de otro, no solamente desde un proceso riguroso y técnico, sino como el

empleo de un conjunto de significaciones dadas en el acto comunicativo.

38
BOBES NAVES, María del Carmen. Semiología de la obra dramática. Madrid, Arco /Libros
S.L., 1997. P. 157.
39
CHAVARÍA MAYA, Duván. “Adaptación e intertextualidad”. Artes, La Revista. Nº11, volumen
6/ enero-junio, 2006. P. 66.

- 59 -
Para Iglesias Simón40 el texto literario dramático es un componente más,

deseable pero no imprescindible, del hecho escénico. Considera que en la

creación teatral deberían participar, desde el principio, todos los profesionales

que la generan. Esta consideración de la puesta en escena como un arte

conjunto, coordinado desde los diferentes ámbitos que la generan es una de

las premisas que inspiran la presente tesis.

Los textos de las obras teatrales están llenos de alusiones musicales, de

igual forma que en las diversas sociedades nos encontramos con la presencia

de la música, en mayor o menor grado. Desde esta perspectiva podemos

considerar las obras de teatro como objetos de estudio musicológico, ya que

nos indicarán aspectos como la importancia de la música en la sociedad de ese

momento o en la que esté ambientada la obra, el conocimiento e interés del

dramaturgo por la música, el tipo de música característica de cada sociedad o

el nivel de cultura musical de cada personaje, que en muchos casos,

determinará su clase social.

Dentro de la dramaturgia de un texto podemos destacar cuatro aspectos

que caracterizarán musicalmente cada obra de teatro: las referencias

musicales, los personajes musicales, las intervenciones musicales y los pies.

No siempre que aparecen referencias musicales en un texto tiene

porqué sonar una intervención musical. En este sentido podemos decir que las

referencias musicales pueden sugerirnos diversas interpretaciones:

40
IGLESIAS SIMÓN, Pablo. “Algunas reflexiones personales a cerca de la escritura dramática”.
Cuadernos de Dramaturgia Contemporánea. nº 9. Alicante: XII Muestra de teatro español de
Autores Contemporáneos, 2004. P. 18.

- 60 -
- Pueden indicarnos intervenciones musicales claras.

- Pueden ofrecernos la posibilidad de introducir

intervenciones musicales.

- Una referencia musical puede consistir en la aparición de

personajes llamados “músicos” que no tocan ni cantan pero que

hablan y representan a personajes con dicho oficio.

- Se puede tratar de referencias musicales referidas a

intervenciones musicales anteriores o posteriores.

- Pueden darse las referencias musicales inmersas en los

diálogos, como signo de cultura de una sociedad.

El hecho de que las referencias musicales sean tenidas en cuenta por el

director de escena, dependerá de sus necesidades expresivas y tendrá que

comunicarle al director musical la idea musical que tiene, para que éste

transcriba dicha idea a la grafía y expresión musical. Un director de escena,

cuando comienza a leer el texto que quiere llevar a la escena para decidir las

partes musicales que quiere incluir, tiene que tener en cuenta las siguientes

posibilidades, en lo que se refiere a referencias musicales:

1. Los personajes de la trama que hablan sobre música:

- Estos pueden dar indicaciones de aviso de que está

sonando algo.

- Indicaciones para que comience a sonar la música y para

que se acabe.

- Pueden poner en su boca el texto de las canciones.

2. Las acotaciones referidas a la música.

- 61 -
- Directas. Por ejemplo la indicación “toques de clarín” no

dejan lugar a la interpretación, se quiere que suene el clarín.

- Indirectas. La indicación “Salen marchando” puede servir

sólo para que los personajes salgan marchando o también para

que suene una música de marcha que corrobore tal circunstancia.

Bobes41 distingue entre un texto literario y un texto espectacular. Llama

diálogo al habla de los personajes, acotaciones al habla del autor, que se

incluye como anotaciones al diálogo en el texto, y didascalias a las indicaciones

que, sobre hechos escénicos, pueden encontrarse en el diálogo, y que pasa a

la representación en forma verbal, como parte del diálogo, y en sus referencias,

como las acotaciones. Las tres formas de discurso constituyen el texto

dramático, cuyo texto literario está fundamentado en el diálogo y el texto

espectacular en las acotaciones. El director de escena tiene una libertad amplia

en la sustitución de las acotaciones por sus referencias, y no tanta cuando se

trata de las didascalias, puesto que no sería tolerable una discordancia entre lo

que dice el diálogo y lo que se realiza en la escena. La estética que pretenda

lograr el director con la puesta en escena del texto dramático condicionará

todas sus decisiones referidas a las acotaciones y otras referencias musicales,

que se presentan al director como posibilidades de desarrollo.

Los personajes musicales pueden ser de dos tipos:

41
BOBES NAVES, María del Carmen. Op. cit. en nota 38. P.173.

- 62 -
a) Personajes generales: músicos, cantores, coro... Se trata de

personajes que sólo aparecen en la obra para generar música o para

comentar lo que está ocurriendo, a modo de coro griego.

b) Personajes específicos: se trata de personajes que, al margen de

su oficio de músico, tienen otro peso argumental en la obra.

A este respecto Pavis42 establece un estatuto del acompañamiento

musical y señala tres procedencias: “música producida y motivada por la

ficción: un personaje canta o toca un instrumento” y “Música producida fuera

del universo dramático”. Aquí distingue dos tipos: el no visible, y se refiere a la

orquesta en el foso o una grabación en un magnetófono y, por otro lado, el

visible, y se refiere a músicos en la escena, a veces disfrazados de personajes

(coro), actores capaces de tocar eventualmente un instrumento. En esta

segunda procedencia visible se contradice al hablar de actores que toquen

instrumentos, porque ya dicha música estará motivada por la ficción y estará

dentro del universo dramático. En tercer lugar habla de otra procedencia, la

“música que forma parte tanto de una ficción como de una realidad exterior

ilustrativa”. Este último caso se puede referir a escenas de baile, dentro de una

escena ubicada en un salón de baile, de manera que el que suene la música

está justificado en la ficción y se escucha desde el exterior, ambientando la

escena en la que tiene lugar.

Cuando nosotros hablamos de personajes generales nos estamos

refiriendo a los que generan música producida fuera del universo dramático,

42
PAVIS, Patrice. Op. cit. en nota 22. P.328.

- 63 -
con una procedencia visible, y cuando hablamos de personajes específicos,

estamos hablando de música producida y motivada por la ficción, siempre en

estrecha relación con su narrativa dramática correspondiente. Sin embargo

pensamos que ambos tipos de personajes, en mayor o menor medida, están

conectados y tienen un sentido propio en la dramaturgia por lo que los

consideramos en el mismo nivel de procedencia, la producida y motivada por la

ficción.

Las formas de dar pie a las intervenciones musicales en las obras de

teatro se pueden agrupar en tres tipos:

PIES
- Diálogos
A) En texto teatral - Acotaciones
- Títulos
B) En partitura teatral - Diálogos

a) Puestos en boca de personajes de la obra. En las obras de teatro, a

diferencia de los géneros dramático-musicales, el hecho de introducir música,

ya sean canciones o música instrumental, suele justificarse de manera que

forme parte de una realidad creíble, como es el caso de alguien que canta para

entretener, de unos músicos que tocan para que la gente baile, etc.

b) A través de acotaciones. Esta suele ser la forma más clara y directa

que tiene el dramaturgo de justificar la inclusión de la música en ese momento

concreto de la narrativa dramática.

c) Título. Este sistema es menos usual, pero más directo. La justificación

es nula, pero lo normal es que este título aparezca acompañado de alguno de

los dos elementos anteriores que le proporcionen la justificación necesaria.

- 64 -
Pero no toda la parte musical se deja a elección del director de escena y

el director musical, sino que hay textos que dan indicaciones claras sobre la

música que se quiere que suene, que va desde sugerencias hasta

explicaciones exhaustivas. En esta dirección hablamos de diferentes

indicaciones dramatúrgico-musicales en los textos:

INDICACIONES DRAMATÚRGICO-MUSICALES EN EL TEXTO TEATRAL


1.- Indicaciones alusivas
2.- Indicaciones claras
3.- Indicaciones sugerentes
4.- Indicaciones tímbricas
5.- Indicaciones expresivas

- Indicaciones alusivas. Aluden a melodías ya compuestas, a

través del título. Se suele tratar de melodías características

contemporáneas a la creación inicial del texto, por lo que con el

tiempo cuesta trabajo saber a qué canción se refiere, pero indagando

en la época en la que se escribió el texto es posible identificarla,

aunque sólo sea el texto. Siempre que no se encuentre está la

opción de inventar letra y música para el título de referencia, o

sustituir dicha canción por otra de la época en la cual se hace la

reposición, ya que una de las finalidades de la música en las obras

teatrales era conectar mejor con el público, a través de melodías

conocidas. En este último caso hay que tener en cuenta que la letra

esté relacionada con el momento de la intervención musical y que

sirva para el argumento de la obra de teatro.

- 65 -
- Indicaciones claras: Textos de canciones. Cuando aparece

la letra íntegra para la cual componer una melodía, no cabe duda de

que la indicación tiene que ser tenida en cuenta, ya que constituye

una parte de texto de la obra que tiene que ponerse en escena a

través del canto. Se suele tratar del mismo caso del punto anterior,

es decir canciones características de la época que el dramaturgo

marca simplemente con escribir su letra. Sin embargo en este caso,

al tener la letra, el músico puede verse tentado a componer una

música que resulte lo más similar a las canciones de la época,

utilizando elementos de dicho momento.

- Indicaciones sugerentes. Otras sugieren el tipo de música

que se quiere para ese momento, es decir marcha, rigodón, vals...

De esta forma hay dos opciones, meter piezas que estén

compuestas o componer unas nuevas expresamente para la obra de

teatro.

- Indicaciones tímbricas. Estas nos dicen si suenan voces o

instrumentos, así como qué tipo de voces y qué tipos de

instrumentos. Se trata de descripciones exactas de lo que se quiere

que suene. Esto quita libertad, pero deja más clara la finalidad de la

intervención musical en ese preciso momento.

- Indicaciones expresivas. Algunas pueden llegar a describir

la velocidad, intensidad o la articulación de la música que debe

sonar.

- 66 -
Los textos teatrales incitan al músico a componer. Es por ello que la

reposición de una obra de teatro no debe tener límites, ya que cada músico le

imprimirá algo nuevo y diferente que la complemente en cada momento. Será

importante tener en cuenta una cierta estética que refleje la época en la que

está ambientada la obra, pero sin olvidar nunca que el público al que está

dirigido es actual y debe conectar con él.

Simplemente el cambio de un acto a otro (mutaciones) puede dar lugar a

la incorporación de música como intermedio. Esto no siempre es así, pero ahí

queda la posibilidad del músico de atraer la atención del espectador de forma

aislada de la trama argumental. Por otro lado también se puede emplear la

música para hacer un resumen de lo que ha pasado, recordando motivos que

ya han sido tocados en el acto anterior, de manera que el espectador, sin

mucho esfuerzo, pueda relacionar lo que ha pasado con lo que a continuación

va a pasar.

También podemos hablar de música ambiental bajo los diálogos, a modo

de banda sonora. Este tipo de intervención musical no tiene porqué estar

indicado claramente en los textos, sino que puede ser decisión directa del

director, que pretenda con ello algún tipo de efecto.

Las intervenciones musicales como elementos del texto dramático

pueden ser fundamentalmente de dos tipos, música vocal y música

instrumental. La música vocal está conectada de forma directa con el texto

dramático, al estar el texto de la canción formando parte del texto dramático. La

- 67 -
música instrumental establece sus lazos de unión con el texto dramático según

su funcionalidad, de la que ya hablamos anteriormente.

La puesta en escena de la música y el texto dramático depende de

diversos ámbitos de trabajo: la dramaturgia, la dirección de escena, la

interpretación y la dirección musical. La dramaturgia interviene primeramente

en la creación del texto teatral y, en el caso de la puesta en escena de

reposiciones, en la adaptación o versión que se hace para la reposición. La

dirección de escena también participará en esa labor de adaptación o versión

anterior a la nueva puesta en escena y desde aquí se decidirá y supervisará la

pertinencia y ubicación de elementos musicales dentro del texto teatral,

teniendo en cuenta el texto original y la adaptación, así como la forma de

enfocar la interpretación de los actores.

La dirección de escena y la dramaturgia deben enfrentarse a un texto

artístico, la obra de teatro original, y comprenderla, para poder mostrarla al

público, pero esta comprensión no tiene porqué ser la única, sino que más bien

se trata de dar una interpretación de dicho texto. Lotman43 habla del supuesto

de que el receptor intente descifrar el texto con un código distinto al del

creador. Pueden ocurrir dos casos: una posibilidad es que el receptor imponga

al texto su lenguaje artístico, en cuyo caso puede llegar a una transcodificación,

e incluso a destruirlo. El otro caso es que el receptor entre en pugna con el

lenguaje del transmisor, elabore el código para descifrar el mensaje y de esta

forma construya un determinado modelo, con el que organice todos los


43
LOTMAN, Yuri M. Estructura del texto artístico. Madrid, Ediciones Istmo, 1978. P. 37-39.

- 68 -
elementos que recibe y les de significación, y es por esto que en este último

caso puede llegar a aumentar el número de elementos estructurales

significativos.

El director de escena es el responsable final del conjunto, por lo que

tiene que tener claro qué es lo que quiere conseguir y los especialistas en cada

uno de los campos implicados reflejarán a través de sus lenguajes lo que ha

pensado éste. Sus decisiones van a estar condicionadas por el tipo de texto

que utilice (versión, adaptación, original...), según el grado de

conservadurismo, personalización o trasgresión implícita en su forma de dirigir,

según su conocimiento de los factores espacio-temporales en los que está

situada la obra, según su jerarquización de elementos implicados en una

puesta en escena o según sus conocimientos generales sobre los diferentes

elementos que contribuyen a la puesta en escena final.

Una vez hecha una primera decodificación del texto dramático desde el

ámbito de la dramaturgia y de la dirección de escena, la interpretación va a

transmitir estos nuevos códigos al espectador, a través del texto dramático y de

su caracterización. De Rivas Cherif concibe la caracterización como “el acto por

el cual la persona del actor se infunde en el personaje que el poeta, el creador,

le inspira, o por una operación inversa, se deja penetrar por el personaje, de la

ficción en su propio ser…”44. Pero la caracterización de un personaje tiene

lugar a través del discurso del texto teatral. Oliva Bernal habla de esta

caracterización y señala una relación en ambos sentidos entre personaje y

44
DE RIVAS CHERIF, Cipriano. Cómo hacer teatro: apuntes de orientación profesional en las
artes y oficios del teatro español. Valencia, Edit. Pretextos, 1991. P. 171.

- 69 -
caracterización, de manera que “se puede identificar el personaje a partir de la

información que rastreamos en el discurso, y se puede entender el conjunto de

la obra a partir de los rasgos distintivos de los personajes y de la relación entre

los mismos”45.

La dirección musical, está supeditada a la dirección escénica,

considerando la música como un arte más que contribuye a la puesta en

escena. El ámbito de trabajo de la dirección musical no sólo incluye la dirección

de los músicos en el momento de la puesta en escena, sino que también tiene

un trabajo previo de composición de las intervenciones musicales, a partir de

las ideas estéticas que le transmite el director de escena, de adaptación de

música ya hecha para una nueva reposición, de adaptación de nueva música a

letras de canciones que ya existían en el texto dramático, de orquestación de

las ideas musicales, de coordinación con el director de escena con respecto a

la ubicación exacta de las intervenciones musicales dentro del texto dramático,

así como de su duración, entradas y salidas dentro de la puesta en escena. A

toda esta labor también le podemos unir la participación tocando algún

instrumento que a la vez le permita dirigir, normalmente un teclado.

A principios de siglo, las obras de teatro no iban acompañadas de una

partitura musical, sino que ha sido después cuando se ha introducido ésta de

forma casi imprescindible, al esforzarse los directores de escena en

transformar las obras en espectáculos. Esta idea de introducir la música en el

teatro, así como otros medios expresivos, para alcanzar un espectáculo total,

45
OLIVA BERNAL, César. La verdad del personaje teatral. Murcia, Universidad de Murcia,
2004. P. 163.

- 70 -
se debe a Diaghilev y sus ballets rusos cuyo requisito fue la compenetración de

las distintas artes, y que llegó a España a principios del siglo XX, colaborando

con él artistas de la talla de Dalí o Falla.

Samuel establece una serie de cualidades que debe poseer el buen

músico de teatro. “que tenga sentido y afición al teatro. Tiene que aceptar con

alma y vida el tener un papel de segundo plano, tiene que atenerse al texto y

someterse a las necesidades de la producción. Deberá trabajar en perfecta

colaboración con el autor y el director de escena. El adaptarse a sus ideas, en

lo que tienen de esencial en la organización general del espectáculo, no implica

una obediencia pasiva; por el contrario, la libre discusión será necesaria. Es

conveniente, en efecto, traspasar al terreno musical las ideas no musicales y

traspasar al terreno no musical las ideas puramente musicales. Es decir, que

deberá existir intercambio”46. Todas estas actitudes, colaboraciones y sistemas

de trabajo serán vistos en la segunda parte de esta tesis cuando entremos a

analizar la relación entre Cayetano Luca de Tena, por un lado con Parada y por

otro, con Gombau.

Todos los ámbitos de trabajo que contribuyen a la puesta en escena,

tienen que partir de un trabajo conjunto inicial que les permita conseguir una

puesta en escena final lo más coherente posible. Iglesias Simón cree que en la

“creación teatral deberían estar incluidos desde el principio todos aquellos

profesionales que la generan. Así, actores, director de escena, dramaturgo,

escenógrafo, figurinista, diseñador de luces, diseñador de sonido, productor

46
SAMUEL, Claude. Panorama de la música contemporánea. Madrid, Editorial Guadarrama,
1965. P. 627-628.

- 71 -
ejecutivo, técnicos de luces, técnicos de sonido, maquinistas y un posible largo

etcétera, deberían reunirse desde el principio…”47.

La puesta en escena va a transmitir al público un mensaje, no sólo como

texto, sino a través de muchos otros aspectos. La diferencia entre un texto

dramático y ese mismo texto representado es la mayor cantidad de códigos y

de contenidos que transmite el segundo. Bobes48 habla de la representación

como generadora de diversos textos por parte de cada uno de los productores

de sentido implicados en ella, y la unidad de dicha variedad de textos es

impuesta por el director de escena. Toda esa variedad de textos, la conjunción

de las artes para la puesta en escena, su unión bajo una misma estética y una

misma concepción, la del director, va a ser lo que permita una puesta en

escena coherente.

Durante la II República, período anterior al que tratamos en esta tesis, tal

y como indica Martínez Lax49, “estamos frente a un teatro en el que los

lenguajes no verbales carecen de una pertinencia significativo-dramática

considerable y, perfectamente, pueden ser sustituidos o alterados de una

representación a otra por intereses distintos a la estética teatral y, a veces, a

los de la propia representación”. Esta situación va a cambiar en el teatro

español durante la Posguerra, con la creación de equipos de profesionales de

los diferentes campos que, si bien trabajan bajo las directrices de un director de

escena, contribuyen a un resultado común y más rico.


47
IGLESIAS SIMÓN, Pablo. Op. cit. en nota 40. P. 15-18.
48
BOBES NAVES, María del Carmen. Op. cit. en nota 38. P. 104-105.
49
MARTÍNEZ LAX, Fulgencio. El teatro en Murcia durante la II República. Murcia, Servicio de
publicaciones de la Universidad de Murcia y ESAD, 1997. P. 121.

- 72 -
La contextualización histórica de las relaciones entre la música y el

teatro será fundamental para comprender la labor de coordinación del texto

dramático y la música en la puesta en escena que llevaron a cabo Cayetano

Luca de Tena, Manuel Parada y, en los últimos años, Gerardo Gombau, en el

Teatro Español de Madrid a través de obras tanto extranjeras como españolas,

contemporáneas como reposiciones, en un intento de formar a un público que

tras la guerra civil y el retraso cultural respecto a Europa que venía arrastrando,

estaba necesitado de puestas en escena novedosas. Esta intención queda

reflejada en el segundo período en el que Luca de Tena volvió al Español como

director, a través de un programa de mano de la obra de El perro del hortelano

de Lope de Vega, en la temporada 1962-63, con cuyas palabras cerramos este

primer punto de introducción:

“… Fuera de unas cuantas obras de Lope, de 3 ó 4 de Calderón, de

alguna (muy pocas) de Alarcón, Rojas, Zorilla o Vélez de Guevara, el gran

teatro español del Siglo de Oro es perfectamente desconocido de nuestro

público, como lo son muchas obras maestras del antiguo teatro

extranjero…

…De este modo, en esta temporada que comienza, y en las que

sigan, el Teatro Español atenderá con preferencia a poner en escena

obras de nuestros escritores “clásicos”… intentará dar a conocer algunas

obras famosas y antiguas del teatro extranjero que, por diferentes

razones, nunca fueron representadas en nuestro país, o lo fueron en

tiempos muy lejanos. Mientras estas obras extranjeras ocupen el cartel,

- 73 -
vamos a procurar que un autor nacional haga compatible su presencia en

el escenario, aunque sea con 2 ó 3 funciones semanales de tarde, que

servirán para dar a conocer a jóvenes valores de la interpretación, la

escenografía o la dirección escénica…”. Cayetano Luca de Tena,

temporada 1962-6350.

50 Este programa de mano está archivado en el Museo Nacional del Teatro de Almagro.

- 74 -
2. DRAMATURGIA MUSICAL DEL TEATRO ESPAÑOL A LO LARGO DE LA
HISTORIA.

2.1. La música en el teatro medieval y renacentista en España.

El motivo de que el recorrido histórico por la música en el teatro español

la comience en el Medievo, y el hecho de que una dicha música a la del siglo

XVI es debido a que la mayoría del repertorio de reposiciones que engloba esta

tesis pertenecen al llamado Siglo de Oro Español, cuyo esquema de la

comedia nueva se desarrolla en el siglo XVI desde unos parámetros puramente

medievales, tal y como reconoce César Oliva51.

2.1.1. Repertorio medieval.

Las primeras representaciones teatrales de la Edad Media se dan dentro

de la Iglesia y están bastante asociadas a la música. La música que se hacía

dentro de las iglesias en la Edad Media era vocal y a capella, era canto

gregoriano. En un principio fue monódico pero hacia el siglo IX se comienza a

hacer sobre esos cantos una polifonía primitiva que evolucionará hasta llegar a

su máximo esplendor en el Renacimiento. El canto gregoriano tenía tres formas

de interpretarse: directa (todo el coro cantaba el canto), antifonal (consistía en

el diálogo entre varios coros) y responsorial (consistía en la alternancia del coro

y un solista). Estas dos últimas formas dialogadas de cantar se prestan a la

51
OLIVA, César y TORRES MONREAL, Francisco. Historia básica del arte escénico. Editorial
Cátedra, Madrid, 2000. P. 166.

- 75 -
representación de diálogos entre personajes, y por tanto a lo que podríamos

llamar el germen del teatro primitivo español.

Los orígenes del teatro medieval están íntimamente ligados a una forma

musical como es el tropo. A través de los tropos dialogados con versos

alternantes como las composiciones pertenecientes al tipo secuencial, llamado

también antifonal o como un corto estribillo, pertenecientes al tipo responsorial,

se iniciarían auténticas representaciones en que cada cantor interpretaba o

recitaba el texto correspondiente a un personaje distinto.

En el teatro místico del Medievo, destacan musicalmente dos ciclos

pascuales:

- El de la Natividad, con sus tres aspectos más notorios: Nochebuena,

Circuncisión y Epifanía.

- El de la Resurrección, con tres aspectos más: Pasión, Muerte y

Retorno a la vida corporal de Cristo.

Con el canto gregoriano entraron en España unas formas poético-

musicales de gran éxito a partir del siglo IX, los himnos, que eran poemas

compuestos en versos muy sencillos y estrofas isométricas con texto lleno de

imágenes populares y música de fácil interpretación. Los tropos y el resto de

formas poético-musicales derivadas de ellos se introdujeron en la liturgia para

superar el tedio de los largos melismas y para dar mayor solemnidad a la

liturgia. En el canto gregoriano la relación del texto con la música puede ser:

silábica: a cada nota le corresponde una sílaba, neumática: a cada sílaba le

- 76 -
corresponde de dos a cinco sílabas y melismática: a cada sílaba le

corresponde más de cinco notas.

La menor cantidad de notas por cada sílaba facilitará el

entendendimiento del texto, sin embargo una de las características de estos

cantos es que son muy melismáticos, por lo que más que darse importancia a

lo que se dice, se le da a la música. Esto hacía que un canto tuviese un texto

muy corto y que no se entendiese muy bien lo que se decía.

Según Higinio Anglés52, el drama litúrgico nace en Francia, pero pronto

se lo apropia la liturgia mozárabe, al ser ésta más dramática que la romana. El

tropo se venía representando bajo dos formas:

a) Amplificando la letra y la melodía del texto primitivo.

b) Ensanchando tan solo el texto literario, aprovechando todas las notas

de los melismas.

Cuando de los tropos en forma de diálogo se pasa a la representación

nace el drama litúrgico. En el paso del oficio divino al drama litúrgico se ha visto

una intención dramática de los clérigos, mostrar a los fieles dos misterios

esenciales de la fe: la redención- resurrección y la encarnación.

En España los temas de los dramas litúrgicos pueden agruparse en

ciclos que corresponden también a otros tantos ciclos litúrgicos53:

52
SUBIRÁ, José. Historia de la música teatral en España. Madrid, Editorial Labor, 1945. P. 13.

- 77 -
a) Ciclo de Pascua: a éste pertenece el drama de las Tres Marías o

la Visitatio sepulchri que recoge la descripción de la visita que hacen al

sepulcro de Jesús las Tres Marías la mañana de la resurrección. Este

drama proviene del tropo cantado Quem quaeritis insepulchro54. Hay

bastantes ejemplos de este tropo dramatizado en Cataluña. Están fechados

hacia el siglo XII. Éste parece ser el texto más antiguo utilizado en una

representación litúrgica. En ella intervienen dos partes, un ángel y las

mujeres. En el texto encontrado en el Tropario de Winchester, hay una

rúbrica al final de la obra, que indica que se concluya cantando el Te Deum;

esto se convertirá en una característica propia, salvo en algunos dramas en

que se especifica que se entone otro canto, normalmente un himno. Sobre

la supervivencia de este drama en la catedral de Gerona informa un

acuerdo tomado por el cabildo en 1539, donde se prohibía la repetición de

ciertos abusos, como el de introducir tímpanos, timbales, trompetas y

cualesquiera otros instrumentos musicales. El drama litúrgico llegará a su

mayor apogeo en el siglo XIII, al cual corresponde uno de los más extensos

el Ludus Danielis, que se refiere a la escena de Daniel en el foso de los

leones. Son muchos los que consideran que a través del texto puede

deducirse la utilización de instrumentos musicales, así por ejemplo en un

pasaje dice “que resuenen los timbales o las cítaras”, y además el texto

alude a la utilización de voces masculinas adultas e infantiles.

53
FERNÁNDEZ DE LA CUESTA, Ismael. Historia de la música española: desde los orígenes
hasta el Ars Nova. Madrid, Editorial Alianza Música, 1998. P. 313.
54
TORRENTE, Álvaro. “La música en el teatro medieval y renacentista”. En Historia del teatro
español. Coord. por HUERTA CALVO, Javier. Vol. 1, 2003 (De la Edad Media a los Siglos de
Oro), P. 269-302. P. 271.

- 78 -
b) Ciclo de Navidad: Officium Pastorum o Adoración de los pastores,

que proviene del tropo Quem quaeritis in praesepe55. Otros dramas son la

Adoración de los Reyes Magos, y ciertos tropos de San Estaban, San Juan,

los Inocentes, San Nicolás y el canto de la Sibila que se cantaba después

de la sexta o novena lección de maitines de Navidad. Estos están fechados

más tardíamente que los del otro ciclo.

Respecto al Officium pastorum, la representación comenzaba en la Misa,

en la que los clerizontes vestidos de pastores danzaban. Seguía el oficio de

Laudes, cuya primera antífona Quem vidistis era dramatizada por el coro y los

que hacían la función de pastores. Luego se establecía un diálogo en

castellano entre los cantores de canto llano, los socapiscoles (o cantores de la

capilla catedral) revestidos con capa y los clerizontes, probablemente niños

disfrazados de pastores. Estas representaciones usan a menudo el

procedimiento del contrafactum, es decir, utilizan melodías conocidas aplicadas

a los textos de idéntica cantidad métrica.

El Canto de la Sibila, Judicii signum, fue una forma religioso-popular de

transición que aparece en Córdoba, Ripoll y París desde el siglo X, donde este

personaje de la mitología pagana predice el día del Juicio. Este canto fue muy

famoso durante la Edad Media. Su difusión, en idioma latino primero y luego en

lengua vulgar, alcanzó gran auge por tierras de España y de Francia hasta

55
TORRENTE, Álvaro. Op. cit. en nota 54. P. 271.

- 79 -
finales del siglo XVI. El propio Alfonso X el Sabio conocía los versos y la tonada

de la Sibila, y la escogió para concluir la primera colección de las Cantigas de

Santa María. La cantiga en cuestión trata “de cómo Santa María rogue por nos

e seu fillo eno dia do juyzio” y es una adaptación en lengua gallego-portuguesa

de los versos del Judicii signum. Fue representado como drama litúrgico en

Ripoll desde el siglo X o tal vez antes. Su carácter silábico facilita el

seguimiento de su evolución gráfica, primero con puntos destacados y con

notación aquitana sin línea, después sobre una línea seca y roja y

posteriormente con notación cuadrada sobre pentagrama.

Está basado en los versos Judicii signum, que Constantino recitó en

griego durante el Concilio de Nicea y San Agustín tradujo al latín en La ciudad

de Dios. Hay muchas versiones. A partir del siglo XV empieza a cantarse el

estribillo contrapuntísticamente, y dice: “ Juicio fuerte será dado/ y muy cruel de

muerte”.

Barbieri describe la representación toledana de El canto de la Sibila,

celebrándose esta solemnidad en la Nochebuena, una vez terminado el Te

Deum. Ésta es la descripción:

“Por la puerta de sacristía asomaba un seise vestido con traje

femenino y llevando amplísimas mangas, ricas en bordados. Apoyaba

sobre el hombro izquierdo un cartel con los dos primeros versos latinos

del texto en lengua litúrgica. Ceñía su cabeza una especie de mitra, y sus

manos sostenían un cuaderno con la letra y música del susodicho canto.

Tras ese muchacho seguían dos más, que simbolizaban los ángeles, y

- 80 -
otros dos seises que completaban el cortejo. Los ángeles blandían

espadas desnudas y vestían con albas y estolas: sus acompañantes

llevaban hachones encendidos y lucían eclesiástica indumentaria.

Marchaban procesionalmente hasta llegar al presbiterio, donde se hallaba

la Sibila puesta de pie. Tras la primera estrofa entonada por la

protagonista, los ángeles chocaban sus espadas y entretanto, desde el

coro, se respondía cantando polifónicamente el estribillo. Igual ceremonia

se repetía para cada nueva estrofa”56.

Hay diversas versiones de la Sibila en lengua catalana, siendo de las

más conocidas, las representadas en las iglesias de la isla de Mallorca durante

los últimos años del siglo XIX.

Las representaciones paralitúrgicas en días señalados debieron ser muy

frecuentes durante el siglo XIII. Un decreto de Las Partidas prohíbe a los

clérigos los juegos de escarnio y que éstos se realicen en las iglesias. Estos

juegos, según Lázaro Carreter, consistían en danzas, pantomimas y

mojigangas que contaban a veces con elementos literarios de escarnio:

oraciones contrahechas, sermones grotescos, canciones lascivas, diálogos

bufos, etc. Ejemplo de juegos profanos, en el siglo XIII en Francia es el Juego

de Robín y de Marion, escenificación de una pastourelle, género lírico-narrativo

francés. Martínez Pérez57 considera que la originalidad de esta obra radica en

la dramatización del género lírico, para lo cual alarga las dimensiones del
56
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 15-16.
57
MARTÍNEZ PÉREZ, Antonia. “Las inserciones líricas en la dramaturgia de Adam de la Halle”.
Revista de filología románica. Nº 14, 1997. P. 266.

- 81 -
poema y lo dramatiza sin perder rasgos característicos como los personajes y

la vivacidad de los diálogos. Aquí una pastora es cortejada por un caballero,

dando lugar a escenas tópicas del género. Adam de la Halle, innovará sobre

estos tópicos, dando especial relieve a las escenas cantadas, a los coros, a los

bailes de aldeanos, etc; hay quien ha visto en esta obra la primera comedia-

ballet del teatro, o la primera opereta58.

Los clérigos sin embargo sí tenían permiso para hacer representaciones

sobre el nacimiento de nuestro Señor y de la adoración de los Reyes Magos.

Así, al ciclo de la Epifanía corresponde el llamado Auto de los Reyes Magos,

encontrado en un manuscrito en Toledo y cuya letra data de comienzos del

siglo XIII; un total de 147 líneas que representan incompleto el episodio. No

sabemos cómo acabaría el auto, pero es posible que fuese con un coro de

villanos, que cantarían un, por eso llamado villancico, en probable conjunto

polifónico, aún rudimentario. Lo que se conserva de esta composición teatral, la

más antigua del teatro castellano primitivo, abarca varias escenas:

- Monólogo de aquellos Reyes orientales.

- Su reunión y viaje, guiados por la estrella.

- Su llegada al palacio del cruel Herodes.

- El pánico de éste al conocer el prodigio.

- Y discusión del asunto por los rabinos al servicio de tan siniestro

personaje.

58
OLIVA, César y TORRES MONREAL, Francisco. Op. cit. en nota 51. P. 88-89.

- 82 -
Literariamente se caracteriza por la polimétrica, inherente al teatro

español. Lo más probable es que la última escena fuese la de la Adoración del

Niño59. Tal vez, como señala Alvaro Torrente60 siguiendo a Alvarez Pelletero,

este auto podría acabar con un villancico, en cuyo caso, se trataría del más

antiguo de nuestros villancicos.

En Cataluña, Valencia y Baleares las manifestaciones dramáticas o

espectaculares en lengua vulgar fueron mucho más importantes que en

Castilla. A las representaciones de los ciclos se unían otros actos dramáticos

que tenían lugar en las fiestas civiles solemnes. Tales eran los desfiles,

designados con el nombre de mystére. Las crónicas aragonesas y catalanas a

partir del siglo XIII hablan de cabalgatas, con carrozas, figuras grotescas,

danzantes y músicos en la calle, y grandes banquetes en los palacios donde

participan ministriles tocando instrumentos de cuerda y de otro tipo.

Los entremeses, referidos a los ritos de presentación de un manjar en

una especie de desfile con músicos en medio de un gran banquete, pasaron a

designar ritos o desfiles similares fuera del ambiente culinario. Muy pronto

serían utilizados para solemnizar otras ceremonias cívicas y religiosas, como la

procesión del Corpus. En un principio estos entremeses consistían en cánticos

y música interpretada por los ministriles, que era como se les conocía a los

instrumentistas de la época. Ya a comienzos del siglo XV se realizaban

entremeses vivos y escultóricos, simulándose escenas por medio de la

59
SUBIRÁ, José. OP. CIT. EN NOTA 52. P. 16-17.
60
TORRENTE, Álvaro. Op. cit. en nota 54. P. 273.

- 83 -
encarnación de personajes por personas vivas. La incorporación de las piezas

poéticas de los ciclos litúrgicos en los entremeses, daría la verdadera

configuración de los misterios catalanes y valencianos a partir del siglo XV61.

Según el autor Emilio Cotarelo y Mori, en su Historia de la Zarzuela, el

mal llamado Misterio de Elche no es más que uno de tantos autos del Tránsito

y Asunción de Nuestra Señora que se ejecutaban en España en los siglos XIII

al XV. Ese drama lírico-sacro se representaba desde hace unos seis siglos en

la iglesia parroquial de la ciudad alicantina que le ha dado su nombre, y su

interpretación se reparte en dos jornadas, corriendo a cargo de gentes

humildes. Los personajes son: la Virgen, cuya muerte constituye el tema

fundamental de la obra, varios Apóstoles, El Padre eterno, un Angel, un Coro

de judíos y varios personajes mudos, como las dos Vírgenes que forman el

cortejo de María y que no cantan62.

Pedrell publicó la música de casi su totalidad. Tiene aportaciones de la

música folklórica y la trovadoresca. La actual partitura de El Misterio de Elche

prodiga la música polifónica, pues se la redactó en el año 1639, y declara los

nombres de los músicos a quienes se confió el encargo, como Juan Ginés

Pérez. Junto a los números polifónicos hay otros para una sola voz, cuya

esencia íntimamente vocal, recargada de melismas, insinúa un origen

netamente folklórico, siendo un ejemplo la canción: ¡Ay, triste vida corporal!.

61
FERNÁNDEZ DE LA CUESTA, Ismael. Op. cit. en nota 53. P. 315.
62
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 19-20.

- 84 -
En Italia el caso de los corroti, de las laudas dramáticas, lleva a las

representaciones sagradas, las Sacre Rappresetazioni, que era el título

genérico para una porción de pequeños espectáculos religioso-populares,

extendidos desde el siglo XIII. Ahí hay que buscar los orígenes de una de las

festas que sobreviven todavía en España. El Misterio de Elche se denomina

correctamente en valenciano Festa d´Elig, que es la denominación propia del

género. En esta obra coexisten reminiscencias de cantos populares en

Valencia y en Baleares, notables por sus melismas, que se dirían moriscos, y

es sabida la persistencia de las costumbres musulmanas en varios usos de esa

región63.

La variedad de calificativos que se le dan a la representación de la que

acabamos de hablar, fiesta, misterio, auto o drama lírico-sacro, nos hacen

identificar tres características comunes a los calificativos dados:

representación, música y mezcla de lo religioso con lo popular.

Por tierras valencianas se difundieron otros misteris, particularmente el

de San Cristóbal y el de Adán y Eva. Ambos se conocen como entremeses. Se

han publicado varios números de ambos, en la obra La Música en Valencia de

José Ruiz de Lihory, cuyas letras están en valenciano, aunque otras, como el

dúo de Adán y Eva están en latín. Hay solos y dúos de tipo monódico.

Según Higinio Anglés, se pueden incluir entre los cantos dramáticos las

epístolas parafraseadas, y muy particularmente aquella de San Esteban que

63
SALAZAR, Adolfo. La música en España: desde los orígenes hasta el Ars Nova. Madrid,
Espasa-Calpe, 1972. P. 57.

- 85 -
procede de Cataluña, y que se difundió por Europa, especialmente por Francia.

Su melodía, espigada en un texto francés del siglo XV, fue publicada en 1741

por el abate Lebeuf. Esas misas parafraseadas duraron en Cataluña hasta

finales del siglo XVI, y desde mucho antes se dictaron disposiciones para

reprimir abusos.

2.1.2. Repertorio renacentista.

En el habla castellana existen poesías de carácter eminentemente lírico.

Gónzalo de Berceo introdujo una de estas poesías en el Duelo de la Virgen, al

referir las “contravaduras” que cantaban unos “trufanes” mientras, por orden de

Pilatos, guardaban el sepulcro de Cristo. Esa “cántica” o canción de vela, tiene

una exquisita musicalidad con sus insistentes órdenes y su imperturbable

estribillo.

Un siglo más tarde se escribe, tal vez por el rabino don Sem Tob de

Carrión la Danza general de la Muerte. Era una de tantas danzas macabras

que se compusieron en aquellos siglos, pero ofrece la circunstancia de

anteceder a todas las demás escritas en lengua vulgar, abandonando el idioma

latino. En ésta el siniestro personaje entabla diálogos con otros varios de

diferente condición, a los cuales convida a unirse a su danza.

Hacia la misma época, Pedro González de Mendoza compone Cantares

así como escénicos, inspirados en las piezas de Plauto y Terencio. Mª José

- 86 -
Vega64 considera que la necesidad de unir música y palabra es importante,

tanto para la teoría literaria, como para los tratadistas musicales, los cuales

incluyen la palabra, el verso, la oratio o la favella para definir los términos

música o melodía. Además recuerda que Aristóteles establece tres

instrumentos de la imitación poética: la armonía, el ritmo y el logos, es decir,

palabra, oratio y lenguaje.

Torrente65, siguiendo a Álvarez Pelletero considera que a partir de la

obra de Gómez Manrique se puede constatar un uso consciente del canto en el

drama castellano. En el caudal poético de Gómez Manrique destacan dos

piezas teatrales por la intervención de la música en ellas, siendo las dos de

carácter sacro:

- Auto de Nacimiento. Pieza incorporada al repertorio navideño en un

convento de monjas castellano. Tiene un coro de ángeles que

algunos denominaron villancico, y concluye con una “canción de cuna

para callar al Niño” que constituye el primer ejemplo de “villancico de

cabo”66. Esta canción comienza con dos versos que probablemente

constituirían el estribillo y con cinco estrofas a continuación. Álvarez

Pellitero67 también cree que aparecerían villancicos en dos escenas

más de la obra, al comenzar éstas con estrofas que podrían constituir

las cabezas de dos villancicos.

64
VEGA, Mª José. “La teoría musicalhumanista y la poética del Renacimiento”. En GUIJARRO
CEBALLOS, Javier. Humanismo y literatura en tiempos de Juan de la Encina. Salamanca.
Ediciones Universidad Salamanca, 1999. P. 224.
65
TORRENTE, Álvaro. Op. cit. en nota 54. P. 273.
66
Torrente lo define como “composición en romance cantada al final de la representación a
modo de moraleja y fin de fiesta”. En TORRENTE, Álvaro. Op. cit. en nota 54. P. 276.
67
TORRENTE, Álvaro. Op. cit. en nota 54. P. 273.

- 87 -
- Lamentaciones fechas para la Semana Santa. Torrente argumenta

que pudo interpretarse esta obra enteramente cantada, ya que el

texto comienza por un estribillo “¡Ay dolor, dolor!/ por mi Fijo y mi

Señor!” y luego, todas las estrofas, excepto las dos últimas, terminan

con una alusión al estribillo con el verso ¡Ay dolor!.

Durante algún tiempo se atribuyó a Gómez Manrique la autoría del

anónimo Auto de la huida a Egipto. Contiene cinco villancicos que, como

explica Torrente68, cumplen funciones dramáticas específicas como acompañar

el movimiento de los personajes o articular los cambios de espacio teatral que

ocurren en escena. Parece ser que todos estos villancicos fueron cantados a

voz sola, “al tono de” melodías conocidas de la tradición oral, tal vez con algún

acompañamiento instrumental.

Juan del Encina es a la vez poeta y compositor. Cultiva el auto de

Navidad y el de la Pasión, además de el de Antruejo (Carnaval). Pero esas

obras no aceptan la denominación genérica de auto sino la de églogas unas y

representaciones otras. El auto en Enzina es un diálogo más desarrollado que

la égloga, pero los interlocutores, en ambas piezas, son pastores que dialogan,

a veces, en lenguaje grosero. Musicalmente todo se reduce a un villancico al

terminar el diálogo, y en el que se introducen para dar mayor carácter local, a

modo de estribillo, exclamaciones propias al rudo oficio pastoril (Ejemplo:

68
TORRENTE, Álvaro. Ibid. P. 274.

- 88 -
“¡Hurriallá!”). O bien son las exclamaciones gozosas que acompañan a las

zapatetas y respingos que se echan por el aire cuando se baila.

Se entendía con la denominación de villancico una peculiar forma

poética, la cual se aplicaba indistintamente a las manifestaciones religiosas y a

las profanas, o a las expansiones líricas y las escénicas. En los villancicos hay

cabeza y pies69:

- La cabeza es una copla de dos o tres o cuatro versos que se suele

repetir después de los pies.

- Los pies son una copla de seis versos, que es como glosa de la

sentencia que se compone en la cabeza.

- La cabeza del villancico ha de llevar algún dicho agudo y sentencioso,

y puede ser de versos enteros, o de versos enteros y quebrados.

Las églogas de Encina no eran zarzuelas, ya que en aquellas sólo se

cantaba el villancico en función de pieza epilogal y absolutamente desglosable,

sin que padezca la unidad de la obra. Por excepción omiten el villancico final

dos églogas, aunque en una de ellas pide uno de los interlocutores al final que

los demás canten, y en otra figuran unos versos añadidos y destinados al

canto. Ciertas églogas de intriga de una época posterior omiten el villancico,

pero sin embargo intercalan algunas canciones. Por el contrario aparecen a

pares los villancicos en una égloga de dos partes, y en la que unos pastores

69
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 29.

- 89 -
entregaban al duque una compilación de todas las obras compuestas por

Encina.

Algunos de los villancicos de Enzina se conservan con música en el

Cancionero de Palacio o de Barbieri. Se conoce la música de los siguientes

villancicos: Hoy comamos y bebamos, Gasajémonos de hucia y Ninguno cierre

sus puertas. Los compuso Encina para cuatro voces, con lo que establece la

tradición de los “a cuatro” que pervivirá varios siglos en el teatro español. Datan

entre 1494 y 1495. Respecto a las composiciones polifónicas de Enzina hay

que decir que el contrapunto tiende a hacerse isocrónico y silábico, en

contraposición a la elaboración de los grandes madrigalistas, especialmente los

franceses y flamencos. La razón de esta simplificación consiste en ajustar la

expresión a la prosodia, deseo que viene realizándose en las formas menores

de inspiración popular, frottole, villanelle y villancicos. Como bien señala

Torrente70 las didascalias de sus églogas confirman el uso de la música

polífónica, en contraposición a las inclusiones de música en las obras teatrales

anteriores que se ejecutaban a una sola voz.

En la obra de Enzina se hacen continuas referencias o alusiones a la

música. En unas se evoca “unos sones agudillos de muy huertes caramillos”,

en otra un personaje dice a otro ”mas dad acá, respinguemos, y dos a dos

cantiquemos, porque vamos ensayado”, en otra varios personajes “comiendo y

70
TORRENTE, Álvaro. Op. cit. en nota 54. P. 278.

- 90 -
cantando dieron fin a su festejar”, en otra un pastor enumera los obsequios que

hará a la enamorada ”yo mía fe, la serviré con tañer, cantar, ...”,etc.

La práctica de rematar las piezas representadas con pequeñas formas

polifónicas era común en los contemporáneos de Enzina y en sus inmediatos

sucesores.

Lucas Fernández publica sus farsas y églogas en 1514, tituladas Las

Farsas y Eglogas al modo y estilo pastoril castellano fechas por Lucas

Fernández; van epilogadas de un molde fatal e ineludible con el

correspondiente villancico, según concepción formularia que aún parecía

inquebrantable. Son un buen paso adelante en la historia de nuestro teatro, y

en ellas colabora la música en un sentido progresivo, es decir, más en

dependencia con la acción. Las dos farsas del nacimiento de Nuestro Señor

Jesucristo concluyen con un villancico. En la primera la acción se divide en dos

partes, cada una terminada con un villancico, que es un “cantar de bailar” en un

caso y de danzar y saltar en el otro. La segunda, termina con dos villancicos al

hilo que, en las piezas de Navidad, se especifica que ha de ser cantado “en

canto de órgano”, es decir , polifónicamente.

Tiene églogas de Navidad y de Pasión y Muerte. En las de Navidad

introducía el órgano, por lo que podemos suponer que se representaron en la

catedral salmantina, al igual que su Auto de la Pasión, notable por la

intervención musical. La música de este número se incluyó en el Cancionero de

- 91 -
Palacio con el número 306 y la publicó Barbieri. También emplea en sus obras

“motecitos”, que son motetes a tres voces en “canto de órgano”.

El empleo de la música en Gil Vicente tiene un carácter de auténtica

colaboración con el contexto de la obra, en sentido pintoresco o expresivo. Su

producción escénica prodiga romances y villancicos, e impone la participación

musical no sólo para epilogar las obras, sino al principio y en el transcurso de

las mismas.

En él encontramos otra denominación de villancico, villancete o

vilancete. Las villanelle que con las canzonette van a continuar en Italia, así

como la frótola, envían su influencia a España bajo el nombre de villanelas y

villanescas, que no provienen del villancico. La cazonetta aparece en Gil

Vicente bajo dos formas de escritura, canzoneta y chanzonetta, viniendo la

última por caminos franceses, probablemente de la chanson y tal vez de la

canzone o canzona italiana. Sus pastores entonan canzonetas en el Auto

pastoril del Nacimiento (1502)71.

El origen francés es bastante seguro en otro género de polifonía cómica

que se suponía vernáculo, la ensalada, una de las cuales aparece en el Auto

de fe, de Gil Vicente, de 1510, dando fin a la obra a 4 voces. Su carácter

burlesco se aprecia en otra que inserta en la Farsa dos físicos, y en ella, así

como en otras de sus piezas, se indica que un personaje entra disfrazado en

71
SALAZAR, Adolfo. Op. cit. en nota 63. P. 69-70.

- 92 -
chacota, que parece ser que se trata de una danza cantada de un género tal

vez jocoso.

Gil Vicente emplea el término cantigas para designar varias clases de

poesía cantada. También nombra la folía, que está siempre cantada a cuatro

voces y se da a entender en algún momento que tiene un tono determinado.

Emplea la palabra volta al terminar una folía, en un sentido de repetición más

que de danza, pero es frecuente que se bailen algunas de estas músicas,

sobre todo cuando van acompañadas por un instrumento que suele ser de

origen popular. Unas veces es el viejo rabé de origen morisco. El hecho de

tañer en un instrumento constituye una clase determinada de música diferente

de las chanzonetas de Vicente, quien hace que sus pastores ofrezcan al niño

tangeres e bailes mientras que Lope de Rueda pide a uno que cante

acompañándose en la guitarra y diciéndole que tanges e cantes. Ese

instrumento es el único que acompaña, tal vez con una zampoña o

churumbela, a los villancicos cantados por sus pobres músicos itinerantes. Lo

normal era que se cantasen los villancicos sin ningún acompañamiento

instrumental y a una voz, pero en otros se alternaba el canto entre dos

personas, mientras que una tercera proveerá el chillón acompañamiento

guitarrístico que se menciona.

En las tragicomedias de Gil Vicente, así como en las farsas de Sánchez

de Badajoz, en el primer tercio de siglo, aparecen personajes negros que

cantan y hablan en el chapurrado castellano que se les atribuye. Así por

ejemplo, un negro canta las coplas de La bella malmirada, que era una canción

- 93 -
popularísima; después asociado a otros herreros, que en La fragua del amor,

cantan en una fragua una serrana a cuatro voces al compás de los martillos.

Dos puntos sobre los que insisten nuestros folkloristas cuando hablan de la

vieja música andaluza son72:

- El de las serranas, que son canciones de la Andalucía alta, cuyo

nombre perdura desde los viejísimos tiempos de las cantigas de

serranas.

- El martinete de los gitanos granadinos, que es una canción

melancólica y amarga acompañada únicamente por la acompasada

cadencia del martillo de la fragua, o el taller de caldereros o, cantada

en la soledad de la prisión, acompañada por golpes en el suelo con

un bastoncillo.

Cultivó obras profanas y litúrgicas. Funde lo pagano con lo cristiano de

un modo muy sutil en su tragicomedia Templo d´Apollo. En esta obra una

escena presenta a los romeros ordenados en “solfa” para cantar. En sus obras

incluía dúos, tríos y cuartetos.

Bartolomé Torres Naharro introduce la música sólo si lo considera

oportuno. En una de sus comedias llamada Comedia Himenea, es decir

amorosa, incluye una canción, la cual era entonada por los músicos del

enamorador a la puerta de la casa donde su enamorada vivía.

72
SALAZAR, Adolfo. Op. cit. en nota 63. P. 75.

- 94 -
Las piezas de Diego Sánchez de Badajoz, que alcanzan hasta mediados

del siglo XVI, siguen terminando en villancicos, pero el término coro tiene ya un

sentido teatral de muchedumbre, de personas tras las cuales se ocultan

aquellos músicos y cantantes que folían sin que lo vea el pueblo. El cantante

oculto canta una copla de folía sobre un tono determinado, después de lo cual

el coro canta y baila la susodicha folía. La escena se repite varias veces, y una

de ellas es un villancico a dúo o a dos voces conjuntamente, bailando mano a

mano por ambos ejecutantes, después de lo cual el coro, así llamado, canta un

verso en fabordón, terminando la obra con música del coro en canto de órgano.

Quizá entonces los músicos de las capillas intervenían en determinadas

representaciones teatrales, y esto continua en el siglo XVII, continuando hasta

los albores del siglo XIX, la práctica del canto a cuatro voces.

El sentido dramático del canto va ganando plasticidad en los músicos del

siglo XVI. Es notable ver la acotación de Sánchez de Badajoz en su Farsa del

juego de cañas, en la que dice que la Sibila se expresa “medio cantado en tono

igual”, es decir en una especie de recitativo cuyo modelo debió estar en la

cantillatio eclesiástica. Otro personaje sale a escena “cantando como quien

apregona”, o sea, imitando los pregones callejeros.

En su Farsa teologal una negra canta “al son de un villancico”

acompañándose con “su pichel” (un vaso cónico de estaño con la tapa

adherida) mientras en una Moral, reminiscencias de las Moralités francesas

que llega hasta Lope, la Justicia canta al tiempo en que tañe un villancico en

una vihuela. Cantar folías, acompañándose de instrumentos pastoriles, está

- 95 -
convertido en verbo por este autor, que dice en una de sus Farsas: “Aquí folían

y cantan con sus panderetas...”.

Fernán López de Yanguas muestra preocupación por la música cuando

en su Farsa sacramental, impresa en 1520, advierte como un pastor “canta los

tenores”. Otros cantan la cuentra más alta (contralto) y el bajo, mientras que un

ángel dominará el conjunto cantando un tripe o sea, dice el autor, “los chillidos

mayores”.

La terminología anterior vuelve a aparecer a mediados de siglo en

Francisco de Avendaño, advirtiendo que la cuentra hará de discante, mientras

que el bajo, que comienza el villancico, lo canta un señor versado en música,

pues que canta “por sol fa mi re”.

Agustín de Rojas, cómico profesional madrileño, publica en 1604 un

Viaje entretenido, donde resalta con rasgo pintoresco y característico el hecho

de que la guitarra permaneciera oculta a la vista de los espectadores para que

el auditorio concentrara su atención en los actores. Esto siguió hasta que

Cervantes, según él mismo, “sacó la música, que antes cantaba detrás de la

manta, al teatro público”. Que esta música precaria estaba oculta a los ojos del

espectador se deduce de lo que Cervantes dice en el prólogo a sus comedias,

cuando advierte que sólo el toledano Navarro se decidió a sacar a escena la

música “que antes estaba detrás” del trigladillo escénico.

- 96 -
Lope de Rueda, apenas utilizó la música. En nuestros primeros pasos y

“entremeses”, como los de Lope de Rueda, toda la música se reduce a alguna

canción, cantada tras de la manta que hacía de vestuario, o algún romance

antiguo incluso cantado sin guitarra o con una mala guitarra. Esa guitarra se

convierte en dos en los entremeses cervantinos, después de que en Rojas

habían sido un laúd y una vihuela, según dice en su Viaje entretenido.

También toma la música importancia en las tres comedias de Alonso de

la Vega (villancicos, villancetes, canción de romería,etc); y en otras

producciones firmadas por Francisco de Avendaño, Bartolomé Palau y Juan de

Timoneda.

La preocupación de Cervantes por la música queda patente en las

alusiones que hace en sus obras. Algunos ejemplos de ello son: El Quijote:

“Señora, donde hay música no puede haber cosa mala”; “La gitanilla”: su

protagonista, Preciosa fue “rica de villancicos, de coplas, seguidillas y

zarabandas y de otros versos, especialmente de romances, que los cantaba

con especial donaire”; Comedia de capa y espada “la entretenida”: cuando la

protagonista tiene visiones inspiradas por el espíritu maligno, “suenan desde

dentro guitarras y sonajas y vocerío de regocijo”; Comedia picaresca “Pedro de

Urdemalas” se describe la noche de san Juan “suena dentro todo género de

música”; en seguida salen comparsas portando ramos de flores “y los músicos

entran cantando”; Comedia caballeresca “El laberinto de amor” se entabla un

lance de honor advierte ”suenan trompetas tristes”; Comedia de santos “El

- 97 -
rufián dichoso” en un entierro advierte “suenan lejos música de flautas o

chirimías”.

Con los entremeses cervantinos la música surgió radiante en el triple

aspecto vocal, instrumental y danzario. Sólo nos quedan alusiones en textos.

Algunos ejemplos de ello son: Entremés El juez de los divorcios, la canción que

le da fin glosa los sentenciosos versos “Más vale el peor concierto que no el

divorcio mejor”; La elección de los alcaldes de Daganzo, con su mezcla de

gitanos, músicos y bailarines, cuyos versos refiriéndose al actor cómico Juan

Rana dicen: “Panduro: No hay quien cante cual nuestro Rana canta. Jarrete:

No solamente canta, sino que encanta”; El rufián viudo, había en él trovas,

danzas, música de gallarda, canario, villano y romances acompañados con dos

guitarras que tañían dos personajes de la obra.

Por último hablaremos de los Autos de asuntos religiosos y farsas

sacramentales. El auto lo caracterizan tanto su concepción alegórica como su

sentido escolástico. Los autos sacramentales eran piezas devotas del Corpus,

que comienzan a prodigarse en la primera mitad del siglo XVI como Farsas

sacramentales. En 1520 se escribe la primera, Farsa sacramental de Peralforja

y Farsa del sacramento de Moselina, su autor Hernán López de Yanguas. Al

principio se representaban en los templos, pasaron a la vía pública, teniendo

como escenario carros o tablados; después dejan de ser espectáculo

ambulante para estar en los corrales.

- 98 -
A cada auto le adicionaban dos entremeses que podían considerarse

como loa introductiva el primero y como fin de fiesta el segundo. La música de

los autos presentaba dos aspectos:

- O tenía carácter religioso, por alimentarse con salmos e himnos.

- O lo tenía profano, por nutrirse de tonadas y sones populares, a los

que se aplicaban nuevos textos poéticos en consonancia con el

asunto. Más que bailes eran danzas pantomímicas;

El auto, género que no tiene nada de común con el auto sacramental, es

muy breve, pues nunca rebasará la longitud de una jornada. La farsa suele

referirse al Sacramento de la Eucaristía (farsas sacramentales que luego se

llamarán autos sacramentales). Esas farsas necesitaban desde el principio

intervenciones musicales, como el auto sacramental de Hernán López Yanguas

Farsa sacramental en coplas, que está considerado como el más antiguo de

todos. Algunos tendrán más de un acto como la tragedia Josefina (1553) de

Micael Carvajal; cada uno de sus cuatro actos finaliza con “el coro de las tres

doncellas”, que hacían comentarios, y el postrer acto se cierra con un

villancico. Otros autos sacramentales necesitan de la danza y del canto, como

el Auto de los Cantares de Lope, que se bailaba la españoleta “mudando los

bailes conforme fuesen las coplas”. Otros daban acceso a versos y melodías

populares, como el Auto de la oveja perdida. Comienza la costumbre de

introducir un pastor bobo, y la loa introductiva, destinada a explicar el asunto

del correspondiente auto sacramental, era recitada por el bobo73.

73
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 43-47.

- 99 -
En el Renacimiento español el teatro se servía de la música y la danza

popular para atraer al público, de forma similar a como está ocurriendo en Italia

con la comedia dell´arte. Esta comedia se apoyaba cada vez más en el

movimiento, la burla y la improvisación. Tres son la características principales:

tipificación dialectal, caracterización del personaje e improvisación. En

situaciones de lucidez, un intérprete inspirado modificaba su actuación,

añadiendo recursos propios e inconfundibles. Eran los lazzi, o especie de

escenas más o menos breves, siempre de tono humorístico, que con o sin

palabras se improvisaban en momentos determinados. Dichos lazzi, definidos a

veces como “pasajes de bravura”, contenían todo tipo de recursos propios del

actor: el canto, la acrobacia o la expresión corporal.

La práctica de hacer intermedios de música no fue tampoco exclusivo de

España, aunque en el Renacimiento sólo se hicieran esporádicamente, pero lo

que nunca faltaba era el villancico final para acabar el entretenimiento de la

representación. Será en el siglo XVII cuando los intermedios musicales se

generalicen en las obras de teatro. En Italia al comienzo de la representación el

director que solía ser el actor principal, solía salir al extremo del tablado, junto

con su elenco, y explicaba el argumento, con indicación de alguna novedad

escenotécnica o de simple atrezzo, pasando inmediatamente a la actuación.

Tras ese prólogo, se desarrollaba la trama, generalmente en tres actos, con

sus intermedios, llenos de música, danza, acrobacias, canciones, mimo y todos

los recursos imaginables en actores de tanta pericia. Las obras se basaban en

un canovaccio, que da origen a espectáculos sumamente irregulares, con

- 100 -
momentos en donde prima la palabra junto a otros de música, canciones y

bailes. Todo unificado gracias al arte del actor, que puede romper el propio

discurso textual con los citados lazzi74.

En el teatro español la funcionalidad de las piececillas introducidas en el

teatro en el siglo XVI puede ser de tres clases75:

1.- Explicación: Introito, argumento, prólogo, monólogo inicial, loa...

2.- Comicidad: entremeses y pasos (siglo XVII: jácaras, mojigangas,

baile, etc).

3.- Intento de espectáculo globalizador (canción y danza): No constituiría

forma autónoma de teatralidad en el siglo XVI, pero sí en el XVII, sino

que se integraría estructuralmente en la pieza en que aparece.

Esta última clasificación nos viene a resumir la forma progresiva en que

a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento la música se va incorporando al

teatro de forma esporádica y adicional, hasta convertirse en un elemento

indispensable en las obras teatrales del XVII.

2.1.3. Influencias posteriores: Nacionalismo historiográfico de Conrado Del

Campo.

El nacionalismo exacerbado que va a caracterizar la obra de muchos

compositores del siglo XX, hace que se busque también material para

74
OLIVA, César y TORRES MONREAL, Francisco. Op. cit. en nota 51. P. 130-131.
75
DÍEZ BORQUE, Jose Mª. Los géneros dramáticos en el siglo XVI (El teatro hasta Lope de
Vega). Madrid, Editorial Taurus, 1990. Capítulo VI.

- 101 -
componer a partir de obras musicales españolas de épocas anteriores, como

es el caso de Falla y Conrado Del Campo. Este último también propuso a sus

alumnos como modelo a seguir El Misterio de Elche, para emprender la

restauración del teatro lírico nacional.

Tal y como señala Heine76, Conrado Del Campo compartía con Falla su

demanda por nutrir el arte español de las esencias folklóricas, para lo que Falla

tomó como modelo Las Cantigas de Alfonso X el Sabio. Falla conoce las

cantigas a través de su maestro Pedrell, a partir de sus trascripciones,

adaptaciones y armonizaciones. El Cancionesro Musical Popular Español de

Pedrell contiene ejemplos de cantigas y ésta es una de las obras más

consultadas y anotadas por Falla dentro de su biblioteca, “de hecho, todas las

melodías localizadas en la música incidental de nuestro compositor fueron

extraidas de la citada colección”77. Según explica Torres Clemente, tres de las

cantigas contenidas en dicho Cancionero fueron utilizadas para la música de

escena de varios montajes. Uno es la representación teatral del Misterio de los

Reyes Magos, representada en la casa de Lorca de Granada el 6 de enero de

1923, basándose en las cantigas número sesenta y sesenta y cinco. Cuatro

años después, estrena en la Plaza de los Aljibes de la Alhamabra El gran teatro

del Mundo, recurriendo para ello a la cantiga número veintiocho. En 1935

vuelve a hacer una nueva versión de la cantiga sesenta y cinco representando

La vuelta de Egipto, que había organizado la Universidad de Granada.

76
HEINE, Christiane. “El magisterio de Conrado Del Campo en la generación del 27: el caso de
Salvador Bacarisse y Ángel Martín Pompey”. En Música española entre dos guerras, 1914-
1945. Granada, Archivo Manuel de Falla, 2002. P. 107-108.
77
TORRES CLEMENTE, Elena. Manuel de Falla y las cantigas de Alfonso X el Sabio: estudio
de una relación continua y plural. Granada, Universidad de Granada, 2002.

- 102 -
Era evidente su interés por la literatura, ya que en su biblioteca había un

importante número de libros de Quevedo, Cervantes, Lope, Calderón…

Muchas veces, a partir de estas fuentes, arreglaba él mismo los libretos para

lograr una mayor adecuación entre la música y el texto. A partir de la literatura

medieval Falla compone fundamentalmente tres cosas: La música incidental

para la puesta en escena del Misterio de los Reyes Magos. Por otra parte, hay

numerosos pasajes de Maese Pedro en los que, aunque por boca de

Cervantes, se narra el romance medieval de don Gayferos y Melisendra.

También inicia un proyecto que deja inacabado, la obra sobre el Romancero

del Cid.

Se puede decir que las cantigas, el Siglo de Oro Español y la obra de

Scarlatti fueron importantes fuentes de inspiración para Falla y después para el

Franquismo que toma la figura de Falla como modelo a seguir, por lo que a los

dos compositores que nos atañen los podemos considerar influidos por este

espíritu historiográfico de Falla y Conrado Del Campo.

- 103 -
2.2. La música en el teatro del siglo XVII: Siglo de Oro del teatro español.

La mayoría de autores españoles escribían para un público que

abarcaba toda la escala social. Desde mediados del siglo XVI, las compañías

de cómicos ambulantes iban actuando allí donde encontraban espectadores. A

finales de siglo, todas las ciudades y poblaciones importantes de España

contaban con teatros fijos, los corrales, con un patio destinado a los

espectadores más pobres, que permanecían de pie, asientos y palcos para los

ricos y algo de tramoya. Hacia el 1630 se construye uno de los más completos

teatros del país, el Coliseo Italiano del Palacio del Buen Retiro, donde se

representaron obras de compleja escenografía. Los Palacios Reales también

contaban con escenarios más sencillos; así, una obra de éxito podía pasar de

la corte a los teatros públicos o viceversa. Tal y como indica Oliva “la historia

del teatro español del Siglo de Oro es el paso de un divertimento artístico

propio de las clases altas a un medio en donde el espectáculo popular se daba

cita con el culto”78.

2.2.1. Los autos sacramentales.

Los autos sacramentales, de carácter alegórico-religioso, con los que se

celebraba la festividad del Corpus Christi, se representaban en el Palacio Real

y en escenarios levantados en las calles para el pueblo. Así ofrecía alicientes

para toda clase de públicos. En el siglo XVII se afirma el uso de la alegoría

aplicada al tema eucarístico de la Salvación con variedad de argumentos, pero

con unidad de tema. Esta unión entre teatro e Iglesia se ve reforzada por el

78
OLIVA, César y TORRES MONREAL, Francisco. Op. cit. en nota 51. P. 166.

- 104 -
hecho de que, tal y como indica Becker79, la mayoría de los compositores de

música teatral fueron formados en la Iglesia, que establecía becas de estudio

para los niños de buena voz o habilidad para un instrumento o la composición.

Se perfecciona el uso simbólico de la alegoría y se desarrolla la

espectacularidad escénica, en un fenómeno de teatralización barroca insertado

en la fiesta sacramental, y el teatro y la liturgia se asocian en una simbiosis que

llega al extremo en el auto de Calderón.

La música es un componente esencial del auto80, utilizada con precisas

intenciones, fundamentada sobre teorías filosóficas que resaltan el valor de la

música como expresión de la armonía del universo o son conscientes de su

capacidad emotiva. Calderón, entre otros, siguiendo a San Agustín, distingue la

música sacra de la profana, y aplica al auto la sacra con variedad de

intenciones (oración, alabanza, culto...). Así, “música verdadera” es la que es

eco de la celestial armonía y manifestación de la razón divina, mientras que la

“música puramente sensorial” se asocia con el pecado81.

79
BECKER, Daniéle. “Música de instrumentos, bailes y danzas en el teatro español del siglo de
oro”. Cuadernos de Teatro Clásico. nº 3. 1989. P. 171-190. P. 172.
80
ARELLANO, Ignacio. Historia del teatro español del siglo XVII. Madrid, Edit. Cátedra, 1995.
P. 698-701.
81
STEIN, Louise K. ““Al seducir el oido...” delicias y convenciones del teatro musical
cortesano”. DÍEZ BORQUE, Jose Mª (ed.). Teatro cortesano en la España de los Austrias.
Cuadernos de teatro clásico 10. Madrid, Compañía Nacional de Teatro Clásico, 1998, en las
págs. 169- 189, habla sobre el tema, diciendo que dos categorías de la música teatral, en
particular, la tonada persuasiva y el baile sugestivo, muestran diferentes recursos técnicos
musicales para mover los afectos de los oyentes de maneras distintas.

- 105 -
Para describir la música de los autos, se suele hablar de “métrica

armonía”82, expresión enfática, ya que la armonía (combinación de sonidos

acordes) implica medida, proporción y orden frente al caos. En los autos

sacramentales de Calderón la música tiene un papel determinante de la forma

y la dicción, instrumento doctrinal y moral. Abundan los himnos litúrgicos en los

autos: “Tamtum ergo” (El gran teatro del mundo) y “Te Deum”. Se dan

implicaciones simbólicas de motivos musicales, como el del cántico nuevo,

alusivo a la Salvación y a la regeneración del hombre, o los himnos (cantos en

metro que se cantan en alabanza y gloria de Dios y de sus santos). La

apoteosis eucarística se subraya siempre por las chirimías, especializadas

como signo de la divinidad. Ejemplo: “Tocan chirimías, cantando el Tamtum

ergo” (El gran teatro del mundo)83; o “Tocan las chirimías, canta la música y se

da fin al auto” (La devoción de la misa)84.

Para algunos críticos85, los autos deberían llamarse “óperas sagradas”,

por la importancia de la música en estas piezas; así, la música no sólo tiene

una función ornamental, sino que responde a la tesis de la obra. Por ejemplo,

en Los encantos de la culpa86, los engaños de Circe-Culpa se manifiestan a

través de efectos musicales, mientras que la música divina que acompaña a la

llegada de Penitencia, se marca con el sonido de las chirimías, que acabará

venciendo a los sones profanos.

82
ARELLANO, Ignacio. Op. cit. en nota 80. P. 699.
83
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. El gran teatro del mundo y La devoción de la misa.
Zaragoza, Edit. Ebro, 1959.
84
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid.
85
ARELLANO, I. Op. cit. en nota 80. Pág. 700.
86
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. El pleito matrimonial del cuerpo y el alma; Los encantos
de la culpa; Tu prójimo como a ti. Madrid, Edit. Espasa-Calpe, 1967.

- 106 -
La intervención folklórica fue una característica de los autos de Lope.

Por ejemplo, su auto titulado De los cantares, introduce la danza conocida por

“la españoleta”, y no de un modo arbitrario, pues era preciso bailarla “ mudando

los bailes conforme fueran las coplas”87. Robledo, citando a Louise Stein

considera que los cancioneros del primer tercio del siglo XVII están vinculados

a la práctica de la música de cámara y recogen “melodías popularizadas y

preexistentes elaboradas aquí con una técnica refinada y compleja”88.

Los actores de las compañías se desvivían para que la ejecución de sus

autos fuese mejor que la de las otras compañías, y más a partir de 1610, año

en que se adjudicó por primera vez en Madrid la “joya”, o sobreprecio de cien

ducados, a la compañía que mejor hubiera presentado sus dos autos

sacramentales en tan solemnes días. Calderón los escribió desde antes de

1632, pero cuando comienza a escribirlos para la corte es en 1634. Duplicó la

longitud de las obras, dio mayor relieve a la parte musical y aumentó el aparato

escénico89. Con Calderón los autos llegan a su cúspide, tras él los autos

sacramentales sufren una decadencia progresiva.

2.2.2. Las compañías: actores y músicos.

Dolores Noguera90 habla sobre la evolución del término actor desde

finales del siglo XVI en que dicho término englobaba la actividad de bailar,
87
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 86.
88
ROBLEDO, Luis. “Música de cámara y música teatral en el primer tercio del siglo XVII. A
propósito de Juan Blas de Castro”. Revista de Musicología, Vol. 10, nº 2, 1987. P. 489-500. P.
490.
89
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 88
90
NOGUERA GUIRAO, Dolores. “Músicos y compañías teatrales en el Siglo de Oro”. Edad de
Oro, XXII (2003). P. 309-319.

- 107 -
cantar, tocar instrumentos, recitar y representar. Era en estos tiempos una

práctica habitual que en el Corpus el Ayuntamiento contratara un maestro de

danzas para que la puesta en escena de las danzas fuese lo más espectacular

posible, y eran los propios danzantes los que tocaban instrumentos. Al

comenzar el siglo XVII los diferentes oficios de los miembros de las compañías

empiezan a especializarse. En la segunda mitad del siglo XVII las compañías

teatrales contrataban su cuadrilla para toda la temporada y se incluían músicos

seleccionados según su profesionalidad y lo adecuado que resultasen en la

representación de dicha temporada. A finales del siglo XVII y comienzos del

XVIII se especializa aún más el oficio y no se contratan ya músicos en general,

sino que se requiere la presencia de arpistas o tañedores de guitarra.

El canto era una cualidad importante en los actores y, como indica

Evangelina Rodríguez, sobre todo en las actrices ya que “el espectáculo total

del teatro aúreo exigía el despejo en esta técnica melodramática, desde el

desgarro del tono de la jácara al divertimento entremesil de los bailes”91

El simple acompañamiento musical, que en tiempos de Lope de Rueda

estaba detrás de la manta que servía de cortina, salió con Naharro a las

tablas92. Según Subirá93 cada una de las compañías contaba, a principios del

siglo XVII, con dos músicos principales para tocar la guitarra y el arpa, o el

violín y el oboe; además debían de enseñar el canto a las actrices y componer

91
RODRÍGUEZ CUADROS, Evangelina. La técnica del actor español en el barroco. Hipótesis y
documentos. Madrid, Edit. Castalia, 1998. P. 458-459.
92
DÍEZ BORQUE, Jose Mª. Sociedad y teatro en la España de Lope de Vega. Barcelona,
Bosch casa editorial, 1978. P. 283.
93
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 92. Cfr. SUBIRÁ, José: Gremio, p. 80.

- 108 -
los tonos de las piezas que se cantaban. No solían tener más de tres o cuatro

músicos.

Hay referencias a variados instrumentos musicales (trompetas, timbales,

flautas, gaitas, etc). Los instrumentos más habituales eran la guitarra y el violín,

y menos el oboe y el arpa. Parece ser que se trataba de una música pobre y

rudimentaria en su ejecución y composición, que cumplía su misión y función

escénicas, según Lope “deleitar por medio del adorno, dar una sensación de

abundancia y cambiar el ritmo de la obra”94.

Las indicaciones escénicas de Lope, atestiguan la pobreza musical:

“música, guitarra, sonajas y bulla”, aunque para necesidades específicas como

para crear ambiente de guerra, también se podían utilizar tambores. Es muy

frecuente la indicación escénica “Músicos”, pero otras veces se especifica más:

”cantan los músicos y bailan Juana, Inés, las criadas y mozos”95 y a

continuación el texto de la canción, populares o recreadas por el propio Lope.

No es habitual el engarce entre la canción, el diálogo y la acción que les sigue,

lo que supone una incorporación al texto de la música y canto por sus valores

de espectáculo en sí. Menos frecuente es comentar, en el propio texto, el valor

de la canción que acaba de interpretarse, y admitir los músicos como

personajes, lo que supone su inexistencia de la acción dramática. Otras veces

se justifica estructuralmente la canción, poniéndola en boca de una ronda

94
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 92. P. 283.
95
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 92. P. 284-285.

- 109 -
callejera que pasa. Lo más frecuente es que canten los músicos (en ocasiones

responden los actores o cantan ellos solos) asociándose canto y baile96.

2.2.3. Intervenciones musicales en las comedias: loa, entremés,baile, jácara y

mojiganga.

Los dramaturgos españoles del siglo XVII no consideraban esencial

respetar las unidades clásicas de tiempo y lugar, aunque tendían a seguir

varias normas fundamentales, pero no la de la división en cinco actos que se

redujo a la forma definitiva de los tres actos de la comedia. Destaca el teatro

español del siglo XVII por su rico sistema polimétrico, perfeccionado por Lope

de Vega; consiste en que, dentro de la misma obra, se emplean diferentes

metros y estrofas para expresar distintos tipos de escenas, situaciones o

escenas dramáticas; ello originaba complejas y melodiosas variaciones de tono

en obras que podían ser tragedias, comedias o poseer una mezcla de

elementos graves y cómicos. Como parte de su estructura, hay que destacar la

importancia de la incorporación de la música, el canto y el baile a la comedia.

Estas incorporaciones aparecían en el propio cuerpo de la comedia o eran un

complemento más.

Cotarelo y Mori establece diversos tipos de intervenciones: “En general,

durante el siglo XVII, comenzaba el espectáculo por un tono que cantaban los

músicos, acompañados de sus instrumentos: guitarras, vihuela y arpa. En este

tono pocas veces intervenían las mujeres.

96
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 92. P. 284-285.

- 110 -
Seguía luego la loa, cuando era función en que debía entrar. Después

de la primera jornada de la comedia, el entremés y la jornada segunda. En pos

de ella el baile; luego la tercera jornada, y cuando procedía, el fin de fiesta o la

mojiganga. Estos dos últimos, que siempre había ya uno o ya otro en los autos

del Corpus, en las fiestas reales y en las zarzuelas, no entraban en las

funciones ordinarias.

La jácara no tenía lugar fijo en la representación, ni aún a veces

señalaba un aparte, descanso o intermedio en ella, yendo, por el contrario,

incluida o interpolada en el entremés, en el baile o en la mojiganga”97.

Cotarelo y Mori dice que no existían los entreactos y que las funciones

duraban a comienzos de siglo unas dos horas y a partir de aproximadamente

1620 unas dos horas y media. Estas actuaciones musicales, vocales-

instrumentales, breves y en parte ajenas al argumento de la obra representada,

eran consideradas indispensables. La costumbre que había entonces en

España, en toda representación escénica, era la de incluir esos elementos

musicales ajenos a la representación: cuatros de empezar, loas, etc. Aún

después del siglo XVIII siguió vigente esta práctica.

97
LÓPEZ-CALO, José. Historia de la música española 3: siglo XVII. Madrid, Edit. Alianza,
1988. Cfr. E. COTARELO Y MORI. Colección de entremeses, Loas, Bailes, Jácaras y
Mojigangas desde fines del siglo XVI a mediados del XVIII. Madrid, 1911, tomo I, vol. 1º,
páginas II-III.

- 111 -
No todos los estudiosos coinciden en las intervenciones musicales de las

comedias del siglo XVII, así Subirá, le da una situación fija a la jácara donde

Cotarelo y Mori coloca el baile, entre la segunda y la tercera jornada. Según

Subirá el espectáculo comenzaba con una loa, especie de introducción ya

recitada, ya cantada y acompañada musicalmente, donde la compañía dirigía

un saludo de presentación si era nueva, explicaba lo que mostraría la función

de la tarde, o refería cualquier suceso. Sin sucesión de continuidad, se hacía el

primer acto de la comedia. Seguía inmediatamente un entremés jocoso de

carácter popular, donde solían introducirse coplas o música instrumental. Tras

la segunda jornada varias damas de la compañía entonaban una jácara, cuyo

asunto versaba por lo común sobre las aventuras de algún matón o de su taifa.

El tercer acto no remataba siempre la función, ya que se daba con frecuencia

un fin de fiesta burlesco.

La loa sólo subsistió al hacer su primera presentación una compañía

teatral; y la jácara mudó entonces de puesto, ocupando el inaugural. Tras la

primera jornada se impuso el baile, entendido entonces como una especie de

entremés cantado y danzado al son de arpa, guitarras y vihuelas. La parte

musical de estas piezas está perdida. El entremés jocoso no quedó eliminado,

sino que pasó a ocupar su puesto, con sólidas raigambres entre las jornadas

segunda y tercera98.

Otro autor que presenta variación a la hora de especificar las

intervenciones musicales en las obras de teatro es Díez Borque. Según este

98
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 54-55.

- 112 -
autor en el siglo XVII el orden de la representación era el siguiente: Entre la

primera y segunda jornada se intercalaba un entremés. Entre la segunda y

tercera un baile. Termina con un sainete.

Los géneros no eran tan precisos y definidos como se pueda pensar

viendo la propia terminología: loa entremesada, entremés cantado, baile

cantado, baile entremesado, jácara entremesada. Esto también nos muestra la

variedad de funciones que debían de cumplir estas formas menores del teatro.

El término comedia era para la obra larga99.

Las diferentes intervenciones musicales que aparecen en las distintas

sucesiones de la comedia comentadas se dan en las llamadas formas

menores, complementándolas al hacerlas más entretenidas al público que

estaba viendo la representación. La época de esplendor de los géneros

menores corresponde a la etapa más brillante del teatro áureo, y puede

situarse entre Lope de Rueda y Quiñones de Benavente, desde mediados del

siglo XVI hasta mediados del siglo XVII. Mientras los pasos de Lope de Rueda

están todos escritos en prosa y ninguno acaba con baile o música, Cervantes

ya ensaya el verso en dos de sus ocho entremeses, y baile en cuatro de ellos.

Los entremeses de Quiñones adoptan definitivamente el verso; la música y el

baile son habituales y muchos se cantan íntegramente100.

99
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 92. P. 271-272.
100
GARCÍA SENABRE, Ricardo. “El lenguaje de los géneros menores”. En GARCÍA
LORENZO, Luciano (edición de). Los géneros menores en el teatro español del Siglo de Oro.
(JORNADAS DE ALMAGRO 1987). Madrid, INAEM, 1988. Pág. 131.

- 113 -
La loa era una especie de introducción al espectáculo y entretenimiento

para dar lugar al silencio y acomodo101 Primeramente podemos hablar de dos

tipos:

1. Loas sacramentales, que introducen la materia teológica y apuntan la

técnica alegórica de los autos. Ejemplo: Loa para el año santo de

Roma de Calderón.

2. Loas cortesanas, sirven para exaltar a los personajes reales que

serán los espectadores de la representación palaciega. Ejemplo: loa

para la comedia El mérito es la corona y encantos de mar y amar,

para el cumpleaños de Mariana de Austria, con escenografía

suntuosa y ballets escénicos, de Antonio de Solís.

En segundo lugar hablamos de otros dos tipos de loas de corral:

1. Loas propiciatorias, como los elogios a la ciudad en que trabajan los

actores o presentaciones de las compañías.

2. Loas cómicas, como La ramera fea de Rojas Villandrando.

Hay que poner la loa en relación con los prólogos o argumentos que,

recitados por el pastor, aparecían en nuestro teatro del siglo XVI, para facilitar

la comprensión de la obra por el público, explicándole el esquema argumental

de lo que iba a ver representado e introduciendo bromas burdas que

pretendían conseguir un ánimo favorable mediante la distensión por la risa.

Cuando la comedia se convierte en producto cultural de consumo

cotidiano, el viejo introito o prólogo multiplica los temas y motivos, y pierde el

101
ARELLANO, Ignacio. Op. cit. en nota 80. P. 174-675.

- 114 -
carácter descriptivo argumental que dejará paso a adivinanzas, bromas,

sátiras, alabanzas, pequeños argumentos, elogio al público, para agradar su

vanidad, etc.

La loa pretende crear expectación y fijar la atención en las tablas. Toda

la preocupación de la loa era conseguir el silencio. Los temas más frecuentes

de las loas eran: oficio de comediante y sufrimientos, compañías de la

competencia, elogios de la propia compañía, alabanza al público y protestas de

humildad del comediante y la compañía, ataque de las mujeres charlatanas e

invocación de males para el público que no calla, historias burlescas sencillas y

divertidas, juegos verbales y golpes cómicos para simpatizar con el público.

Según Luis Alfonso de Carvallo la más perfecta era la mixta, donde se

combinaban todas las formas (alabanza, argumento, petición de silencio y

ataque al murmurador).

El progreso de la loa supone pasar del monólogo-recitación al diálogo

polimétrico, intercalando incluso canciones, bailes y sirviéndose de vestidos

caprichosos. La ocasión y el público determinan las características de la loa102.

No todas las loas eran cantadas. Así por ejemplo en la loa de El laurel

de Apolo de Calderón se ve con claridad que es toda cantada pues sus tres

personajes llevan el calificativo de “músicas, y las damas y galanes forman

cuatro coros de música” (a cuatro voces al parecer)103. Sin embargo la loa de

La púrpura de la rosa, también de Calderón es manifiestamente hablada, por

102
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 92. Pág. 273-274.
103
SALAZAR, Adolfo. Op. cit. en nota 63. P. 79-107.

- 115 -
parte de sus cuatro interlocutores, con los cuales se interpolan los coros

primero y segundo “de música”104.

La función del entremés es la de llenar los entreactos, evitando el tedio.

Entre la primera y la segunda jornada se intercalan estas breves piezas jocosas

y divertidas. Los personajes son plebeyos, las situaciones cotidianas con el

excesivo realismo que caracteriza a la caricatura, a la sátira y a la parodia

grotesca. A los amores y sentimientos sublimes e idealizados en la comedia, el

entremés opone formas realistas y materiales.

Hay que distinguir entre entremés de enredo (intriga que consiste en la

burla y engaño a unos personajes inferiores con los que el espectador no se

identifica); y entremés de costumbres y carácter. En lo formal se puede

distinguir entre:

- Entremés representado que en doscientos o trescientos versos

presenta un cuadro de costumbres o un pequeño enredo.

- Entremés cantado, que suaviza y endulza la sátira con el cántico y el

baile.

A finales del siglo XVII se generalizó terminar el entremés con un breve

baile, que sustituía los bruscos finales a mamporros, que gustaban y gustan a

un público general105. En esta época no hay diferencia entre sainete y

entremés. Lo mismo ocurre con el término comedia antigua que utiliza Lope

para designar el entremés.

104
SALAZAR, Adolfo. Ibid.
105
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 92. P. 276-277.

- 116 -
Entre los autores de entremeses destaca Calderón. Entonado y sutil

en sus óperas, grave y místico en sus autos, estirado y ceremonioso en sus

zarzuelas, dúctil y variado en sus comedias. En los entremeses y otras obras

menores, la participación musical adquiere buen realce. Unas veces canta el

personaje solista; otras aparece el dúo malicioso; en ocasiones asoma el

coro bullanguero. Siempre, de acuerdo con la situación teatral, responde la

letra de esa música a lo requerido por las incidencias del asunto. Poco

queda de esa música. Seguidillas, tonadas y diálogos en forma estrófica

parecen reclamar aires folklóricos en diversas piezas, teniendo algunas

títulos sugestivos o burlescos: El dragoncillo, La casa de los linajes, La

plazuela de Santa Cruz, Las jácaras, La casa holgona, o que llegan a lo

autobiográfico, según lo acredita El desafío de Juan Rana106.

Durante el siglo XVII se da una triple asociación de la música, el canto

y el baile, como elementos generadores del genuino baile dramático o

literario. Esto es gracias a Luis Quiñones de Benavente. Este artista

denominó entremeses cantados a obras peculiares que escribió. El primer

colector y prologuista de tales entremeses cantados, don Manuel Antonio de

Vargas, les atribuyó un origen aristotélico, diciendo que Quiñones de

Benavente había resucitado una especie de poesía de las cuatro en que

Aristóteles la dividiera, la “ditirámbica imitación, como en su Poética enseña,

hecha en verso, música y tripudio, diferente por esto de la tragedia y de la

106
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 91.

- 117 -
comedia, que aunque en una y otra se halla música, tripudio y verso, es

cada cosa distinta; más en la ditirámbica está todo junto”107.

Tras Quiñones escribieron este tipo de piezas Quevedo, Jerónimo de

Cáncer, Moreto, Matos Fragoso, Francisco de Avellaneda y Sebastián de

Villaviciosa.

Musicalmente considerados tenían por compositores a los músicos de

compañía. Como toda esta producción está perdida, sólo podemos imaginar

a partir de sus letras.

El Baile es un intermedio literario en el que entran como elementos

principales la música, el canto y sobre todo el baile. Los bailes y danzas de la

época eran elementos integrantes también de las comedias. Había dos tipos108:

1. Danzas cortesanas (gavota, gallarda...) en las comedias serias.

2. Bailes populares y desgarrados (zarabanda, chacona,

escarramán, guineo) en el entremés.

Hay que considerar la danza como práctica social que se incorpora en

su versión de espectáculo. También hay que tener en cuenta que la música y la

danza tuvieron un lugar importante en la educación de la mujer en el siglo XVII.

107
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 92.
108
ARELLANO, Ignacio. Op. cit en nota 80. P. 674-675.

- 118 -
Castro Escudero, en su estudio sobre bailes y danzas en el teatro de Lope,

distingue entre109: danzas y bailes, argumentándolo con estas características:

- Las danzas, suponen movimientos más mesurados y graves y no se

suelen utilizar los brazos, sino sólo los pies.

- Los bailes admiten gestos más libres de brazos y pies en conjunto.

- Las danzas pertenecían a la nobleza, a la corte y a las familias

acomodadas.

- Los bailes pertenecían al pueblo.

Las danzas cortesanas eran a veces auténticos ballets, minuciosamente

ordenados y parsimoniosos. Será en la corte donde nacerá una especie de

drama lírico, al fundirse entremeses cantados, bailes y jácaras, églogas

pastoriles, canciones, etc.

Los bailes introducidos en la representación eran, según Lázaro

Carreter,110 de dos clases:

a) Descriptivos: solista o coro cantan una letra que describe los

movimientos de los bailarines; lo más habitual era que los músicos

cantaran y los actores bailaran.

b) De espectáculo. Se trata de un género mixto de canto, danza, música

y recitación, que se suma al cuerpo de la comedia, como espectáculo

total.

Al principio, la composición lírica indicaba los movimientos

coreográficos, pero de ahí se pasa a una forma más complicada que vincula el

109
DÍEZ BORQUE, Jose Mª. Cfr. CASTRO ESCUDERO, J. “Bailes y danzas en el teatro de
Lope de Vega”. Les Langues Néo-Latines, 150(1959), P. 66-74.
110
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 92. P. 290.

- 119 -
baile a los otros géneros menores. Se trata de bailes con un poco de

argumento, con frecuencia una metáfora continuada que se utilizará

satíricamente, pasando del monólogo cantado al diálogo. Esta forma de baile

ya no pertenece a la comedia, sino que se representa aparte, como

complemento, frecuentemente siguiendo al entremés. El paso último en su

evolución será el baile entremesado o entremés cantado, que se basa en un

breve argumento con casi todo el diálogo cantado, y emplea romances y

cancioncillas populares y movimientos de bailes del pueblo. En su evolución se

aparta del realismo hacia lo abstracto, la alegoría, la fantasía y tiene una

estructura métrica más rica y más variada. Este tipo de bailes se coloca entre la

segunda y la tercera jornada o como forma de terminar un entremés.

Otros tipos de bailes fueron: representados, de tema pastoril, picaresco,

de jácara, etc. También el baile puro. Pero la forma privilegiada y más querida

para el público fue la zarabanda. Su éxito se debe en buena parte a sus

connotaciones eróticas. Era una danza que se extendía también fuera del

escenario, con la posibilidad de que los espectadores participaran, borrando las

fronteras y haciendo terminar la representación en un auténtico fin de fiesta.

Era un baile próximo a nuestro flamenco actual. Pese a lo dicho, la zarabanda

se bailó en procesiones del Corpus y en monasterios de monjas.

Menos popular que la zarabanda fue la chacona, desde un punto de

vista moral, era considerada igual de pecaminosa que la zarabanda, o el

escarramán y la carretería. Tuvo una heredera: la capona, típicamente

andaluza. La seguida, especie de seguidilla doble, fue algo más decente que

las anteriores, pero menos popular. Todos estos bailes hay que englobarlos en

- 120 -
el grupo de bailes de cascabel que, según Cervantes, “eran para gente que

puede salir a danzar por las calles y hubiera sido indecente que asistiesen a

ellos los maestros”111. Frente a éstos estaban las danzas de cuenta que eran

para príncipes y gente de reputación. Entre estos dos grupos se sitúan las

danzas mixtas, mucho menos populares. Otros bailes de cascabel eran: el

pollo, el hermano Bartolo, la pesca moza, la japona, Juan redondo, el rastrojo,

la gorrona, la pipironda, el guiriguirigay, etc.

La música y la danza están censuradas en el teatro por su capacidad

para excitar las pasiones sexuales de los hombres y las mujeres hacia un

comportamiento sexual ilícito. Así la danza “zarabanda” ofende por sus gestos

y movimientos de manos, y el baile llamado de “escarramán” ofende porque el

danzante tiende a quebrar el cuerpo y dar descompuestos saltos. Estos bailes

en el siglo XVII se denominaron lascivos y se usaron para escenas de

contenido erótico. Son interesantes dos bailes muy populares y frecuentes en

el teatro: la jácara y la chacona112.

Queda poca información sobre la chacona, baile cantado en el teatro del

siglo XVII. Se originó en América Latina en el siglo XVI, en Perú. Se convirtió

en un baile muy popular en los teatros de España, como baile exótico del

Nuevo Mundo. Las actrices bailaban la chacona con su manera sugestiva con

los pies, con vueltas de brazos y meneos lascivos. El texto de la primera

chacona que llegó a la imprenta con su música y su texto para cantar,

111
DÍEZ BORQUE, Jose Mª, (ed.). “Teatro cortesano en la España de los Austrias”. Cuadernos
de Teatro Clásico. 10. Madrid, Compañía Nacional de Teatro Clásico.
112
DÍEZ BORQUE, José Mª. Sociedad y treatro en la España de Lope de Vega. Barcelona,
Bosch casa editorial, 1978. P. 184-185.

- 121 -
pertenece a la colección musical Libro segundo de tonos y villancicos a una,

dos, tres y cuatro voces con la zifra de la Guitarra española a la usanza

romana, del compositor Juan Arañés.

Conservamos muchas versiones musicales de la jácara de la segunda

mitad del siglo XVII. Cervantes, Quevedo y Calderón, entre otros, inventaron un

mundo imaginario de las jácaras. Dentro de las representaciones teatrales era

importante oír sin dificultad la diferencia entre la música de los dioses, los

bailes lascivos y el lenguaje musical de la jacarandina. Las jácaras bailadas

con gestos pantomímicos, algunas cantadas y otras interpretadas con

instrumentos, formaban parte importante y muy celebrada de los entremeses y

otros tipos de teatro menor de la época. La moda de las jácaras dejó su huella

en la partitura de la primera ópera española que sobrevive en nuestros días,

Celos aun del aire matan (1660), con texto de Calderón y música de Juan

Hidalgo. Aquí las canciones de tipo popular permiten al compositor identificar

musicalmente los personajes de estatura social inferior, es decir los mortales.

Mientras el gracioso Rústico canta seguidillas, el gracioso Clarín canta una

jácara113.

La jácara es un poema cantado (romance). Versa sobre la vida y

milagros de los jaques (rufianes). Las más famosas jácaras poéticas son las de

Quevedo, a quien, a veces, se ha considerado creador del género con su

Jácara del Escarramán114. Era una composición breve que representaban uno

113
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 112. P. 181-182.
114
ARELLANO, Ignacio. Op. cit. en nota 80. P. 676.

- 122 -
o dos cómicos. Solía cantarse con una breve melodía muy característica, se

podía bailar, e incluso mezclarse con entremeses.

La jácara, en su origen es un género poético muy popular, conocido y

cantado por todos. La jácara es la oposición brutal a la idealización en la

comedia, es el mundo del anti-héroe degradado que contrasta con los

protagonistas de la comedia.

La jácara puede considerarse como una degradación del tono, romance

a dos o tres voces que se cantaba cuando no aparecía la loa y de aquí que

muchas jácaras sean romances cantados, con música.

Se produjo una progresiva complicación de la jácara, desarrollándose la

jácara entremesada en la que los rufianes actúan como personajes en una

breve acción escénica. Se llegó a una forma de gran efectismo y que rompía

los límites del espacio escénico, comunicando escenario y patio, pues hubo

jácaras que consistían en un diálogo desde el tablado y el patio, para lo cual se

habían mezclado previamente con el público algunos actores115.

La mojiganga es otra forma de diversión popular, no dramática en su

origen, y que después se sumará a la representación de la comedia como

núcleo fundamental. Cotarelo la define como “breve juguete escénico, grotesco

por su asunto, sus tipos y sus disfraces (frecuentemente de animales)”116. Y

todo esto acompañado de una música estrepitosa y destemplada (pandorga).

115
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 112. Págs. 279-281.
116
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 112. Cfr. COTARELO: Colección, P. 215.

- 123 -
Conserva las características de su origen como mascarada o procesión de

comparsas ataviadas con pintorescos trajes y disfraces, que solían celebrarse

para celebrar el carnaval.

Las procesiones bufas aumentaron y la mojiganga, haciendo desfilar

personajes gesticulantes, exóticamente vestidos y que se mueven al son de

una música estridente, se convierte en una de las formas más características y

populares. Despide a los espectadores, una vez acabada la comedia. La

mayoría acaban encaminando a sus personajes a palacio117.

Arellano la define como una especie de mascarada grotesca, que salta a

las tablas del escenario desde la fiesta callejera y que consiste en danzas

descompuestas y movimientos ridículos, disfraces de animales, instrumentos

ridículos y, a veces, incluye formas parateatrales elementales como los

matachines (riña de dos personajes a palos). Así pues, se basa en el caos del

movimiento y del ruido. También hay mojigangas más elaboradas como La

mojiganga de las visiones de la muerte calderoniana118. También habla

Arellano de otra forma menor, la folla que es una mezcla de fragmentos de

otros géneros (entremeses, loas, bailes, jácaras, mojigangas), como pretexto

para cantar y bailar.

117
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 112. P. 281-282.
118
ARELLANO, Ignacio. Op. cit. en nota 80. P.676-677.

- 124 -
2.2.4. Funciones de la música en el teatro barroco.

Luciano García Lorenzo119 establece tres funciones que cumplen las

canciones en el teatro de esta época. Primeramente, muchas de las coplas

utilizadas constituyen el compendio de la obra dramática, al crear el autor el

texto, a partir de unos versos cantados que suelen pertenecer a la tradición

oral. Una segunda función es la de complementar el espacio y el tiempo de las

piezas teatrales, de manera que las situaciones dramáticas se enriquecen con

elementos parateatrales. La tercera función se refiere a que las canciones o

coplas deberán expresar las emociones, anhelos, frustraciones o alegrías de

los personajes de la obra teatral.

Es variada la procedencia del texto de las canciones, por lo que García

Lorenzo habla de cuatro formas de creación de canciones por parte de los

dramaturgos. Canción elaborada por el autor de la obra, más o menos

relacionada con la trama de la obra, canciones preexistentes y vivas en la

memoria colectiva del pueblo, canciones que desconocemos sus antecedentes

pero que el autor conoce y gracias a él llegan hasta nosotros y por último,

canciones que ambientan acontecimientos específicos o son expresión de

grupos sociales. De esta forma García Lorenzo establece entre la creación

personal y el aprovechamiento de canciones populares, la reelaboración de las

coplas ya existentes. La temática de estas canciones es variada, García

Lorenzo habla de ocho temáticas: temas autobiográficos, con personajes o

sucesos coetáneos de Lope, tema amoroso, canciones de boda, canciones de

119
GARCÍA LORENZO, Luciano. “El elemento folklórico-musical en el teatro español del siglo
XVII: de lo sublime a lo burlesco”. Cuadernos de Teatro Clásico, nº 3, 1989. P. 67-78.

- 125 -
trabajo, coplas que se cantan en las fiestas populares, temas americanos y

canciones de origen histórico, militar, etcétera.

Pacheco y Costa120, al hablar de la obra de Rojas Zorrilla Lo que quería

ver el marqués de Villena comenta tres funciones de la música en la comedia

del Siglo de Oro que suele plantear la crítica filológica: preparación de

acontecimientos, medio de ocultar el ruido producido por las tramoyas y

maquinarias utilizadas en los corrales y por último, inclusión de cancioncillas

populares dentro de las obras de teatro. Características musicales de la música

escrita para esta obra, tal y como indica Pacheco y Costa, pueden relacionarse

con la función de la música escénica y su contexto estético. Así, la escritura

homofónica vertical y silábica puede deberse a la necesidad de que la música

sea comprendida por el público, a la ausencia de cantantes profesionales en

las compañías de teatro, o la convivencia entre la influencia italiana (tradición

operística) y la tradición musical autóctona (el villancico).

Caballero Fernández-Rufete121, siguiendo a Umpierre considera como

una de las funciones básicas de la música del siglo XVII, la de articular el

discurso escénico, partiendo de la idea de que el dramaturgo utiliza diversos

recursos, entre ellos, la música, para definir los diferentes momentos de cada

acto, de manera que las canciones, danzas y fragmentos instrumentales

funcionan como si de un “código de puntuación escénica” se tratara,


120
PACHECO COSTA, Alejandra. “Música y teatro en Rojas Zorrilla : "Lo que quería ver el
marqués de Villena" “. En Coord. por BLAS PEDRAZA JIMÉNEZ, Felipe, GONZÁLEZ CAÑAL,
Rafael, MARCELLO, Elena. Francisco de Rojas Zorrilla, poeta dramático : actas de las XXII
Jornadas de Teatro Clásico. Almagro 13, 14 y 15 de julio de 1999. 2000, P. 271-302.
121
CABALLERO FERNÁNDEZ-RUFETE, Carmelo. “La música en el teatro clásico”. En Coord.
por HUERTA CALVO, Javier. Historia del teatro español. Vol. 1, 2003 (De la Edad Media a los
Siglo de Oro), P. 677-716. P. 683.

- 126 -
anunciando, introduciendo, unificando y/o cerrando una determinada sección

del discurso dramático.

2.2.5. Dramaturgos que utilizan la música en su teatro.

Destacamos dos dramaturgos para los que la música fue un

complemento imprescindible dentro de su obra, Lope de Vega y Calderón de la

Barca, en torno a los cuales se desarrollarán generaciones de músicos que

también incluyan la música dentro de su obra teatral.

Lope de Vega traza la línea divisoria entre nuestro teatro antiguo y el

moderno. Gran parte del teatro de Lope se desarrolla durante la época de

Felipe III. El teatro de Lope dio entrada constante al elemento musical, ya en

forma de canciones, populares por lo común, ya en forma de piezas

instrumentales, ora apropiadas para la danza, ora encaminadas a realzar la

situación escénica con ese elemento sonoro que, a falta de decoraciones la

mayoría de las veces, por ser todavía general el uso de cortinas, aumentaba la

ilusión de los espectadores. Lope fue el primer libretista de ópera que tuvo

nuestro país122.

En El arte nuevo de hacer comedias (1609) de Lope, encontramos, tal y

como indica Caballero123, una alusión explícita a la música, como uno de los

integrantes esenciales de la Comedia Nueva124, pero no se dan directrices

122
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 56-58.
123
CABALLERO FERNÁNDEZ-RUFETE, Carmelo. Op. cit. en nota 121. P. 682.
124
ALVÁREZ BARRIENTOS, Joaquín. “La música teatral en entredicho. Imitación y moral en
algunos preceptistas de los siglos XVI a XVIII”. Cuadernos de Teatro Clásico, nº 3. P. 157-169.

- 127 -
prácticas sobre su incursión en el teatro, sino que éstas se han deducido a

partir del análisis posterior de sus obras. La finalidad principal de estas

incursiones musicales en el teatro de Lope y de sus contemporáneos fue

contribuir a la plena integración del público en el espectáculo que está

presenciando. En la primera mitad del siglo XVII, debido a la tradición de

música polifónica que se había alcanzado en el Renacimiento, se toma la

costumbre de introducir en teatro canciones polifónicas a cuatro voces, aunque

posteriormente se pase a utilizar las canciones a tres voces o a solo, como

atestiguan Lope de Vega y Tirso de Molina, tal vez buscando una mayor

claridad en la expresión del texto.

La intervención de la música popular en las comedias de Lope es

bastante abundante y siempre es un carácter de cantarcillo del más fino corte

lírico. Normalmente, los músicos de Lope son cantores, que no se suelen

acompañar de instrumentos; a veces lo hacen con guitarras o vihuelas y, en

ocasiones, el reparto indica la presencia de músicos que no hacen nada.

Puede encontrarse algún pasaje donde se supone que una música suena en el

interior de la escena, mientras se desarrolla el episodio. Las danzas preocupan

a Lope, muestra de ello es su alusión a la danza de espadas, encamisada,

seguidillas, etc. Además algunas de sus comedias empiezan con un baile. A

veces los músicos intervienen más directamente en el desarrollo del episodio,

al dirigirse alguno de los personajes de la obra directamente a ellos, como es el

caso de la acotación: “se pide a los músicos que le vayan cantando letrillas”125.

125
SALAZAR, Adolfo. La música de España. Desde el siglo XVI a Manuel de Falla. Madrid,
Espasa-Calpe, 1972. P. 79-107.

- 128 -
Lope sacaba toda una comedia de una copla o estribillo, o de un

romance, como es el caso de la obra El caballero de Olmedo126. En algunos

comienzos de las comedias de Lope sólo suenan chirimías y algunos cánticos,

en otros hay villancicos y danzas de gitanos, en otros pasan máscaras

bailando, músicos y hay una especie de danza de sacristanejos.

En torno a Lope, o en su época viven: Tirso de Molina, Luis Vélez de

Guevara, Antonio Mira de Amecua, Juan Ruiz de Alarcón y Guillén de Castro.

En numerosas comedias de estos autores, tanto la música vocal e

instrumental de carácter erudito, como las melodías y danzas populares,

constituyen elementos obligados para la representación. Así, por ejemplo, al

enumerar doña Serafina los deleites de las obras teatrales en El vergonzoso en

palacio, Tirso le hizo declamar a ese personaje femenino una colección de

redondillas127.

Por otra parte, al enumerar don García las atracciones de una opípara

cena en La verdad sospechosa128, Ruiz de Alarcón le hizo declamar a este

personaje masculino un extenso romance, para describir los ornamentos del

banquete, especialmente los musicales.129

Es interesante la adjetivación que el propio Tirso aplicó a ciertos

instrumentos musicales en El burlador de Sevilla y Convidado de piedra, obra

donde don Juan Tenorio utilizó la música como arma de seducción.


126
LOPE DE VEGA Y CARPIO, Félix. El caballero de Olmedo. Barcelona, Edit. Planeta, 1982.
127
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 60.
128
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 60.
129
SUBIRÁ, José. Ibid. P. 60.

- 129 -
Chirimías, cajas, atabales, cascabeles, trompetas y otros instrumentos

aparecen, acordes con la acción, en diversas obras de Ruiz Alarcón130. La

titulada El dueño de las estrellas incluye entre los personajes a villanos-

músicos y en una escena de la obra “hacen dentro ruido de baile de villanos”,

mientras se cantaba al son de la danza de este nombre. La titulada Las

paredes oyen contiene una escena en que intervienen cuatro arrieros y una

mujer, todos los cuales entonaban detrás de bastidores una sucesión de

seguidillas. Este autor, al acoger escenas populares con intervención musical,

solía situarlas en lugar oculto a la vista de los espectadores, con lo que hacía

que se concentrase la atención en la música, ya cantada ya tañida.

Sólo como elemento accesorio que dará carácter y ambiente a la

escena, figura la música en Las mocedades del Cid131, de Guillén de Castro.

Con reiteración suenan trompetas bastardas llamando al arma y poniendo en

conmoción a la tropa, o previniendo la llegada de algún noble. Y en la escena

que representará el entierro del monarca, el autor exigió que tocasen “trompas

roncas y tambores destemplados”, a tono con la situación y de acuerdo con las

ceremonias o cortejos fúnebres.

Calderón de la Barca es el más filarmónico de los dramaturgos

españoles. Se admira a Calderón por sus autos sacramentales, por sus

dramas ya religiosos, ya trágicos; por sus comedias ya filosóficas, ya de

capa y espada. Incluso sus mismos entremeses merecen atención especial.

130
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P.62.
131
DE CASTRO, Guillén. Las mocedades del cid. Madrid, Edit. Espasa-Calpe, 1981.

- 130 -
En todas sus obras abunda el elemento musical. Estos elementos musicales

están en132:

- Producciones mitológicas ideadas para festejar a príncipes y

realzar con vistosos espectáculos escénicos algunas

solemnidades pomposas, entre las que figuran: La púrpura de la

rosa, Eco y Narciso, Ni amor se libra de amor, El jardín de

Falerina, Fieras afemina amor y Celos aún del aire matan.

- Zarzuelas cortesanas, los autos sacramentales y las jácaras

entremesadas.

- Las comedias introducen sutiles glosas, canturias de antiguos

romances melódicos, cancioncillas y villancicos u otras tonadas

folklóricas, música de bailes y de entremeses antiguos, para

vitalizar con el encanto de la música la gracia de la letra. Incluso

ciertas escenas puramente declamadas parecen pedir ser

puestas en música.

Según Menéndez y Pelayo133 mientras Lope de Vega había

concebido el teatro como una especie de novela, Pedro Calderón de la

Barca lo había concebido como una especie de ópera.

En algunas obras cuya expresión dramática se remonta hasta lo

sublime tiene acogida la nota ligera, revistiéndose con la gracia de lo

132
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P.58-60.
133
Cfr. SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 59.

- 131 -
folklórico. Así lo testimonia la escena inaugural de El alcalde de Zalamea,

donde, requerida la Chispa por unos soldados viandantes para entonar una

jácara o canción que haga más llevadero el camino, la entona, dialogándola

con uno de aquellos soldados y acompasándola con la castañeta. Dicha

poesía comienza diciendo:

“Yo soy titirí, titirí, tina,

Flor de la jacarandina”134.

El texto de la primera zarzuela fue encargado a Calderón y se tituló El

laurel de Apolo. Para explicar las novedades e intenciones de este nuevo

género Calderón hace que lo haga la Zarzuela en persona, quien intervendrá

en la loa. Advierte que no va a representarse allí una comedia “sino solo una

fábula pequeña en que, a imitación de Italia, se canta y se representa”. Desde

la loa comienza la música y salen pastores y zagales, después Cupido y Apolo,

más tarde un coro de ninfas y, en la música, aparecen seguidillas y, según

Cotarelo, el estilo de jácara.

Querol135 analiza tres connotaciones de significado en la música de

teatro de Calderón, la música como mensaje extraterrenal, los efectos

psicológicos de la música, como factor que hace cambiar estados de ánimo

tales como transformar la ira en valor, las penas en alegrías, o la cobardía en

valor, y por último, analiza la estética musical de Calderón, fundamentalmente

en lo que se puede entender por alusiones musicales en el texto teatral, ya que

134
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. El alcalde de Zalamea. Madrid, Edit. Cátedra, 1986.
135
QUEROL GAVALDÁ, Miguel. “La música en el teatro de Calderón”. En APARICIO
MAYDEU, Javier. Estudios sobre Calderón. Vol. 1, 2000, P. 415-441. P. 432.

- 132 -
tal y como señala, “el investigador musical no puede descuidar la lectura de

una determinada obra por el hecho de que no hayan intervenciones musicales

en la misma, pues aunque no se cante ni se toque, puede haber algún detalle

referente a la música y no carente de interés”. En esta última dirección, saca

conclusiones como que, para Calderón la música suena mejor a un poco de

distancia, tal y como expresa alguno de sus personajes o la consideración de

que la música, la noche y un jardín es la combinación perfecta.

Entre los autores dramáticos de la época de Calderón figuran: Francisco

de Rojas Zorrilla, Agustín Moreto, Antonio Solís y Álvaro Cubillo.

En la obra de Rojas Zorrilla el término música aparece indicado en el

reparto, pero hay otras veces en las que, aunque la música esté prevista, no

encontramos después ningún cuadro musical. Rojas, tal y como analiza Pastor

Comín136, lo mismo hace cantar a un conjunto de actores sobre el tablado, que

alterna coro y actor en una determinada escena, y hasta puede exigir

reiteradamente a un personaje que esté cantando continuamente letrillas

populares.

Comentando Valbuena la musicalidad de dramaturgos del siglo XVII, ha

dicho: “El mundo de Moreto está en los límites de la música; de la solución de

los temas escénicos en la ópera del XVIII, Moreto es el artista que recurre más

veces a la música y al canto para realizar las escenas del más fino análisis

136
PASTOR COMÍN, Juan José. “La música como recurso dramático en la obra de Rojas Zorrilla”. En
PEDRAZA JIMÉNEZ,Felipe Blas, GONZÁLEZ CAÑAL, Rafael y MARCELLO, Elena E. Francisco de
Rojas Zorrilla, poeta dramático : Actas de las XXII Jorndas de Teatro Clásico, Almagro 13, 14 y 15 de julio
de 1999. 2000, P. 243-270.

- 133 -
psicológico... El tipo de comedia de figurón, que marca especialmente El lindo

don Diego, es un precedente inmediato de la ópera bufa del siglo XVIII. Lo

literario está, pues, moviéndose entre el inminente género musical y el pasado

de sátira pictórica... las escenas VI y VII de la jornada III de Las travesuras de

Pantoja hacen pensar inevitablemente en el desenlace de El barbero de

Sevilla....”137.

Es indiscutible la importancia que tuvo la música en el siglo XVII dentro

de las representaciones teatrales, pero esa importancia no alcanzó a los

músicos de dichas intervenciones, siendo costumbre tanto en la época de Lope

como de Calderón no mencionar el nombre del músico, lo que ha hecho que se

pierda un dato muy importante para la reconstrucción del Siglo de Oro. A esto

se une la pérdida de la mayoría de las partituras originales, por lo que lo único

fiable son las acotaciones del texto. Todas las antologías musicales que

recogían la música de las comedias representadas en la segunda mitad del

siglo XVII se dan por desaparecidas, salvo el Manuscrito Novena que es una

recopilación de canciones integradas en piezas teatrales de finales del siglo

XVII y principios del XVIII, que parece haber sido hecha por un músico teatral

hacia 1710.

García Lorenzo138 establece cuatro principios en el teatro barroco

español a partir de la incursión de la música en las piezas teatrales.

Primeramente “la concepción aúrea de la obra dramática como un

137
Cfr. SUBIRÁ. Op. cit. en nota 52. P. 62.
138
PASTOR COMÍN, Juan José. Op. cit. en nota 136. P.246.

- 134 -
conglomerado oportuno y eficaz de texto, música, copla y baile”, por otro lado,

“la voluntad del autor por hacer de la obra un reflejo de la vida que necesita de

las músicas cotidianas”, en tercer lugar “la representación de una clase urbana

y palaciega que busca en la música la expresión sentimental y la “presentación”

de un campesinado depositario de un sinfín de cantares populares”, y por

último, “la influencia de la tradición oral, es decir, el recuerdo en la memoria

colectiva de unos cuantos versos musicados que condensan un argumento

trágico”.

2.2.6. Influencias posteriores: Reposiciones de obras del teatro clásico y los

autos sacramentales al servicio de la ideología del Régimen Franquista.

El repertorio de teatro del Siglo de Oro español fue muy difundido en la

época franquista como enaltecimiento de lo nacional, fundamentalmente a

través de la representación de autos sacramentales de Lope y de Calderón,

normalmente con la utilización de una música diferente a la que se utilizó

originalmente para dichas obras. El régimen se aparta de la tradición

inmediatamente anterior a la guerra, desechando todas las vanguardias con las

que experimentan Falla y Lorca así como los trabajos musicológicos realizados

durante la República y conciben el auto sacramental como forma de atraer al

público a la causa nacional, optando por un repertorio muy conocido, de

manera que el éxito entre el público esté asegurado. Torres Clemente139 que

139
TORRES CLEMENTE, Elena. “La música en los autos sacramentales: un ejemplo de la
transformación del repertorio durante la Guerra Civil española”. En PÉREZ ZALDUONDO,
Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA,
María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura artística en el franquismo (1936-1956) : actas del
congreso. Vol. 2, 2001. P. 351-376. P. 367.

- 135 -
trata ampliamente este tema señala que “el estilo musical predominante en las

representaciones de los autos sacramentales fue el romanticismo (Schubert,

Brahms, Chopin, Gounod, etc)”. Además, los impulsores de la estética oficial,

entre ellos Otaño, proponen el cierre de fronteras, con lo que ello supuso de

aislamiento cultural en España en esa época. La lucha contra el extranjero se

basó fundamentalmente en Francia, mientras que se utilizaban mucho los

músicos alemanes, por la afinidad ideológica con el fascismo hitleriano. La

música militar y la popular también formaron parte del repertorio en la

representación de los autos. Como ejemplo de representación de auto

sacramental podemos citar la representación de Del pan y del palo de Lope de

Vega, con la que se estrena la compañía “El Carro de la Farándula”, el 25 de

julio de 1939, con motivo de un acto oficial. Sin embargo no quedan referencias

sobre su música. De la que sí quedan es de la representación, cinco días

después, de otro auto sacramental de Lope El hijo pródigo, del que la prensa

hace referencia a que se incluyeron “verdaderas joyas de la música popular

española del siglo XVII”.

Las reposiciones del teatro barroco español requieren una serie de

investigaciones, que, dependiendo de su fiabilidad, resultará ser, tal y como

indica González Marín140, una recuperación o una restauración. Este plantea

los problemnas que se presentan ante una reposición de este tipo y considera

que resulta más fácil recurrir a una ópera o hacer que la obra elegida se

convierta, a través de cortes en el texto y añadido de números musicales, en un

140
GONZÁLEZ MARÍN, Luis Antonio. “Recuperación o restauración del teatro musical español
del siglo XVII”. En TORRENTE, Alvaro, CASARES RODICIO, Emilio (coord.). La ópera en
España e Hispanoamérica : una creación propia. Vol. 1, 2001, P. 59-78.

- 136 -
espectáculo con mucha música, de manera que, en el peror de los casos, si es

que el texto de la obra no se entiende, que es uno de los problemas más

comunes, la interpretación de la música cubra dicha carencia. Así pues, el

mayor problema se presenta al abordar obras en las que lo hablado y lo

cantado se alterna, ya que en estos casos, suele faltar siempre algún número

musical que hay que adaptar o invertar. Y no es éste sólo el problema, sino que

además hay que darle una coherencia a esa alternancia de texto hablado y

cantado.

Otros problemas más específicos que plantea González Martín que se

pueden plantear ante estas reposiciones es la información referida a los

instrumentos o a la formación de las actrices cantantes. Respecto a los

primeros, las fuentes indican que los conjuntos instrumentales de corte y los de

la ópera italiana eran similares, un acompañamiento continuo y un grupo de

instrumentos de arco. Destaca la importancia de la guitarra como

acompañamiento de la música teatral, en el caso en que un personaje entra en

escena para cantar una canción, acompañándose de dicho instrumento. Sin

embargo las fuentes indican que la inclusión de la percusión no pertenecía

tanto a la música como al baile y se empleaba en determinadas circunstancias

tales como para acompañar villancicos de Navidad, procesiones del Corpus,

incluso usado junto a trompetas y clarines, para ambientes bélicos y militares.

Las fuentes no dejan claro el grado de capacitación musical de las

actrices, pero sabemos que las partes vocales eran poco exigentes en lo que

se refiere a extensión o a las vocalizaciones. Sin embargo sí queda claro que la

formación musical de las actrices era inferior a la de los cantores de iglesia, ya

- 137 -
que no leían música, sino que lo aprendían todo de memoria, cosa necesaria

para representar.

Es evidente la necesidad del músico de teatro de documentarse en todo

lo referente a la contextualización de la obra a ilustrar, tal y como se destaca en

esta tesis.

- 138 -
2.3. La música en el teatro del siglo XVIII.

Al iniciarse el reinado de Felipe V, y hasta el incendio que acabaría con

el inhóspito Alcázar de Juan II, el día de Navidad de 1734, el panorama teatral

madrileño apenas se diferencia del de la centuria anterior: En primer lugar

tenemos las representaciones palaciegas que se llevaban a cabo en el coliseo

de Buen Retiro en la llamada Sala dorada del antiguo Alcázar y en el Real Sitio

de la Zarzuela. Por otro lado nos encontramos con el teatro para el pueblo que

tiene lugar en los corrales, de la Cruz y del Príncipe. Será ahora cuando se

abra un nuevo local con destino a representaciones de ópera italiana, el Teatro

de los Caños del Peral, en el solar de lo que en la actualidad es el Teatro

Real141. Esa diferenciación de recintos y de espectáculos es algo que se va a

repetir a lo largo de toda la historia.

En la primera mitad del siglo XVIII, que abarca los reinados de Felipe V y

Fernando VI destacan dos compositores españoles: Antonio Literes y José de

Nebra. Sin embargo el ascenso al trono de Felipe V se ha relacionado siempre

con la coronación final del italianismo. Hay que recordar que la ópera había

nacido en Italia a principios del XVII, pero España tenía en ese Siglo de Oro las

necesidades de espectáculo total tan cubiertas que no tuvo ningún problema.

Sin embargo, ahora que el género operístico se estaba extendiendo por toda

Europa, era difícil de escapar a su influjo. Así pues, se ha concebido la música

141
MORALES Y MARÍN, Jose Luis. “La escenografía durante el reinado de Felipe V”. En
TORRIONE, Margarita(Ed.). España festejante. El siglo XVIII. Málaga, Centro de ediciones de
la Diputación de Málaga, 2002. P. 287.

- 139 -
dramática en España como una “lucha”142 contra una corte controlada

fundamentalmente por los músicos italianos desde 1703. Un bando estaba

formado por la corte “extranjera” y los “italianos”, y el otro por compositores

nativos entre quienes destacarían los arriba mencionados.

Hay dos términos muy utilizados en las fuentes musicales de comienzos

del siglo XVIII: ópera y operístico. La ópera se puede definir como un género

dramático y musical importado en bloque e interpretado en italiano por

cantantes profesionales (virtuosi), pero también puede definir un género teatral

cantado en español, basado en modelos musicales y dramáticos italianos

adaptados por compositores de nacionalidad española o italiana y comúnmente

interpretado por actrices españolas (cómicas). Por otra parte el término

operístico es un estilo relacionado tanto con la composición como con la

interpretación, aparece asociado con la ópera importada de Italia, aunque

también puede aplicarse a otros géneros establecidos, como la música sacra.

Esta música “operística” no tiene necesariamente que presentar las

convenciones dramáticas y formales de la propia “ópera” según las dos

primeras acepciones143. De esta forma podemos calificar como operística una

canción que se asemeje a un aria, una canción dialogada que se asemeje a un

dúo, una forma de cantar, un recitativo dentro de una comedia, etc. Cuando

hablemos de ópera se tratará de una obra con carácter completo que, o bien

provenga de Italia, o sea una adaptación española, pero no en alguna de sus

partes, sino como obra completa.

142
CARRERAS, Juan José y BOYD, Malcom (coord.). La música en España en el siglo XVIII.
Madrid, Edit. Cambridge, 2000. P. 19.
143
CARRERAS, Juan José y BOYD, Malcom (coord.). Op. cit. en nota 142. P. 20.

- 140 -
Las producciones del primer tipo (ópera italiana introducida por

cantantes italianos) comenzaron en 1703. La interpretación cortesana de El

pomo d´oro para la más hermosa por la Compañía Real Italiana, se ha

considerado la adopción definitiva de la ópera italiana, sugiriéndose con cierto

atrevimiento que fue la ópera homónima de Cesti la interpretada en el teatro del

Buen Retiro el 25 de agosto de 1703. La presencia de la compañía italiana de

Felipe V (conocida popularmente como “de los trufaldines”) está documentada

en Madrid entre 1703 y 1711, y de nuevo entre 1716 y 1725. Esta compañía

combinaba espectáculos cortesanos con representaciones regulares en los

teatros comerciales, estableciendo en 1708 su propio teatro bajo protección y

privilegio real, el famoso Teatro de los Caños del Peral.

Las actuaciones de los trufaldines, más que en la ópera, estaban

relacionadas con la tradición italiana de la commedia dell´arte. Entre los

trufaldines había actores que cantaban y bailaban, aunque no fueran virtuosi.

Las relaciones entre comedia y ópera fueron muy importantes desde sus

orígenes y la supervivencia de las compañías de commedia dell´arte dependían

en buena medida de su capacidad para adaptarse a los gustos cambiantes de

sus patronos cortesanos y del público general.

2.3.1. Opera española.

La tradición teatral española se mantenía vigente a finales del siglo XVII,

siguiendo en líneas generales las convenciones dramáticas y musicales

establecidas por Pedro Calderón de la Barca y Juan Hidalgo. La primera ópera

interpretada en la corte española fue Decio y Eraclea producida para celebrar

- 141 -
el primer aniversario del príncipe heredero don Luis, el 25 de agosto de 1708.

El reparto estaba integrado exclusivamente por actrices españolas de los

teatros comerciales. Dicha ópera se estructura a través de la sucesión regular

de recitados y arias da capo, aunque también incluye algunos dobles coros. La

instrumentación es inusualmente rica en este contexto.

Sin embargo, este primer experimento de ópera española del siglo XVIII

fue posiblemente un fracaso, tal vez por la dependencia de un libreto italiano.

Una posible solución se vio en la modernización de la zarzuela cortesana,

adoptando recitativos y arias, sin alterar la dramaturgia básica que combinaba

personajes hablados y cantados. Un ejemplo de esto se hizo el 19 de diciembre

de 1708 con la zarzuela Acis y Galatea con texto de José Cañizares y música

de Antonio Literes; se repuso al menos en siete ocasiones entre 1708 y 1722,

convirtiéndola en una de las más representadas, lo que demuestra la

popularidad del nuevo modelo dramatúrgico de zarzuela operística144. Este

hecho de intentar aunar la influencia italiana, adoptando el género de la ópera,

con la tradición española, fundamentada en las producciones teatro-musicales

que acontecieron en el Siglo de Oro va a ser una de las características de la

música teatral en el siglo XVIII. Durante los años siguientes, especialmente

entre 1720 y 1730, se observa en las producciones teatrales madrileñas un

aumento de lo que en los libretos españoles denominan “drama” y

“melodrama”, en respuesta al creciente mercado de la zarzuela operística.

La llegada a Madrid en 1738 de la primera compañía profesional italiana,

fue representando cinco óperas de Metastasio en el Teatro comercial de los

144
CARRERAS, Juan José y BOYD, Malcom (coord.). Op. cit. en nota 142. P. 23.

- 142 -
Caños del Peral y participando además en la suntuosa producción cortesana

Alessandro nelle Indice en el Buen Retiro para celebrar la boda de Carlos de

Borbón.

2.3.2. Música para teatro.

José de Cañizares, uno de los principales autores teatrales de la España

dieciochesca, quien escribió regularmente para los teatros madrileños, fue

responsable de los textos de villancicos para la Capilla Real a partir de 1707 y

participó también en 1738 como consejero literario en la primera producción

cortesana de ópera italiana. A finales de la primera década las innovaciones

italianas estaban plenamente adoptadas en la Capilla Real, y los recitativos y

las arias da capo llegaron a ser un ingrediente habitual en las piezas teatrales

españolas. La popularidad del nuevo estilo italiano se pone de manifiesto en

una danza dramática breve fechada en torno a 1710 con el título Baile de las

arias145 que incluye cuatro arias da capo en español. Incluso las producciones

teatrales españolas que todavía estaban sujetas a la dramaturgia tradicional,

como la comedia de Zamora Todo lo vence el amor, producida en 1707, incluye

un aria da capo en su “intermedio musico” danzado. A este último tipo de

comedia se le podría denominar operístico, por ciertas connotaciones

adquiridas de la ópera.

Cañizares requiere la música prácticamente en todas sus obras, y la

clasificación de las etapas de su producción, establecido por Onrubia de

145
CARRERAS, Juan José y BOYD, Malcom (coord.). Op. cit en nota 142. P. 26.

- 143 -
Mendoza146, puede ser válida para establecer la presencia musical en el teatro

dieciochesco. Estas etapas son:

- La primera se caracteriza por ser el continuador de Calderón, Rojas, y

Moreto.

- La segunda, entre 1705 y 1715, presentaría un alejamiento del teatro

del siglo XVII y la aparición de elementos de origen claramente

dieciochesco: sensibilidad de tipo musical, un fenómeno

revolucionario casi inconsciente que le lleva en muchas ocasiones a

situar en el primer plano de sus obras a tipos grotescos o

estrafalarios, un afán de poner en tela de juicio los viejos principios

heredados y una técnica teatral cercana en ocasiones a las reglas del

Clasicismo.

- Los siguientes veinte años los denomina “de madurez”, en los que se

mezclan los procedimientos heredados con los nuevos en un teatro

del todo diferente del siglo XVII.

- Los últimos años de su producción presentan un predominio del teatro

en zarzuelas mitológicas y alegóricas que tienen algo de historias

fantásticas.

Pese a toda invasión italiana, las comedias de música son abundantes

en la primera mitad del siglo XVIII. En 1726 el libretista Zamora escribió la obra

Locuras hay que dan juicio y sueños que son verdad, primero designada como

“comedia zarzuela” y luego como “zarzuela”. En 1728 se puso la zarzuela

Muerte en amor es ausencia, con música de Jesús Aroca. Pocos años después
146
Cfr. MARTÍN MORENO, Antonio. Historia de la música española: siglo XVIII. Madrid, Edit.
Alianza, 1985. P. 394-395.

- 144 -
se escriben diversas comedias de música sobre asuntos religiosos, como: El

apóstol de León y protector de Zamora, San Atilano del que no se conoce el

músico; El prodigio de la Sagra, Sor Juana de la Cruz, con música del maestro

San Juan y ambas estrenadas en Nochebuena de 1723. En 1724 se estrenaba

la comedia Santa Francisca Romana, de Cañizares y Nebra. En 1728 el

maestro Bernardo Lozano puso arias y cuatros a la “comedia de teatro y

música” titulada El cielo por los cabellos; Santa Inés, mártir. Las comedias de

Navidad en 1729, también sobre temas religiosos, fueron Música discreta y

santa; santa Matilde, de Cañizares y Nebra y El prodigio de Italia. Otra es

Santa Columba de Reati, del libretista Armesta y del músico Diego Lana147.

No siempre es fácil diferenciar lo que son zarzuelas de las simples

comedias con música. En la zarzuela se recogen todo tipo de temas, muchos

de los habituales en las comedias: mitología, historia, escenas de pastores,

alegorías, relatos amorosos, magias y duendes, narraciones de aventuras y de

caballería, religiosos, etc.

El interés del público por los elementos musicales en el teatro va en

aumento a lo largo del siglo. No había comedia “de teatro” que no incluyera

algún número melódico. Los “dramas en música” incrementaron su parte

cantada, haciendo difícil su diferenciación de la ópera o la zarzuela. Las

abundantes reposiciones de ciertas obras de éxito, particularmente comedias

147
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 114-117.

- 145 -
heróicas y de magia, favorecieron la introducción de algunas variantes en el

aparato escenográfico o en la música148.

Las principales utilidades de la música en el teatro del siglo XVIII son,

según Antonio Martín Moreno149:

- La música se emplea para llamar la atención del espectador y

prepararle a lo que va a ver (los Cuatro de empezar).

- Para distraer su atención al objeto de que no se percate de los trucos

de la tramoya y el ruido de la maquinaria.

- Para sugerir situaciones (música pastoril, música militar...)

- Para incluir un elemento de variedad en las obras

- Como elemento integrante de la acción para poner énfasis en los

momentos cruciales.

- Para evocar situaciones paranaturales, como la voz de la conciencia,

la voz del pueblo, etc.

- Música para la danza.

La utilización de la música en su doble aspecto vocal e instrumental se

hace con una precisa finalidad. Así, la música instrumental se utiliza para

preparar al espectador y captar su atención mientras que la música vocal debe

expresar “los afectos” contenidos en el texto de la más eficaz manera posible.

148
DÍEZ BORQUE, Jose Mª. Historia del teatro en España, II. Siglo XVIII, Siglo XIX. Madrid,
Edit. Taurus, 1988. P. 135.
149
MARTÍN MORENO, Antonio. Op. cit. en nota 146. P. 342.

- 146 -
[Link]. Tres músicos para teatro: Durón, de Nebra y Literes.

En la primera mitad del siglo XVIII hablaremos fundamentalmente de tres

músicos: Sebastián Durón, José de Nebra y Antonio Literes.

Sebastián Durón150 compuso música para algo más de diez obras

teatrales, de las que se conservan ocho. Las obras que se han conservado

manuscritas no tienen todas las partes que debían integrar una diversión de

estas características, como era: la loa, los sainetes intercalados entre las dos o

tres jornadas, y el fin de fiesta, ni tampoco han conservado la introducción

exclusivamente instrumental (sinfonías). La progresiva influencia italiana la

encontramos en la práctica de las sucesiones de recitados y arias que

sustituyen a la complejidad de los cuatros, ochos, tonadas, etc, de la música

teatral española. Pero la diferencia más acusada entre la música teatral italiana

y la española está en la propia concepción musical del teatro. Para los

españoles la música es fundamental, forma parte de la acción y se integra en

ella. Para los italianos, la música es en esta época principalmente un elemento

de variedad y de lucimiento de los solistas, y no importa demasiado el quitar o

cambiar números musicales.

A finales del siglo XVII compone diversas zarzuelas y lo que se podrían

llamar ópera españolas primitivas y es a principios del siglo XVIII cuando

compone la comedia músical El imposible mayor, en amor le venze Amor, con

colaboradores literarios como Cañizares y Bances Cadamo. Otra zarzuela en

150
MARTÍN MORENO, Antonio. Sobre este autor cfr. op. cit. en nota 146. P. 382-386.

- 147 -
colaboración con Cañizares, en dos jornadas es Las nuevas armas de Amor.

En ella aparecen sucesiones expresas de Recitados y Arias, figurando incluso

una Arieta italiana. La participación instrumental está limitada a los violines y al

acompañamiento. Otra es la zarzuela Veneno es de amor la envida, en

colaboración con el poeta Antonio de Zamora. Tiene sucesiones de recitados y

arias, intercalando a veces dúos y el coro a cuatro. Sólo tiene violines y

acompañamiento. La influencia de la ópera italiana en su obra es un hecho.

José de Nebra151 es un compositor fundamental en el siglo XVIII. Sólo se

han localizado cinco obras dramáticas completas, todas de la década de 1740.

Aparte de esas obras hay otra, el “drama harmonica” Amor aumenta el valor

compuesta para la corte en 1728. Nebra puso música al primer acto en una

colaboración con otros dos compositores italianos de la corte. En esta primera

composición Nebra muestra que conoce bien las convenciones italianas,

componiendo sucesiones regulares de arias da capo y recitativos. Las

secciones musicales tradicionales del repertorio dramático de Nebra no eran

una cuestión de elección personal, sino que venían impuestas por las

peculiares condiciones de la producción teatral española. El uso de coros con

tesituras altas es una, resultado de la costumbre española de contar

únicamente con actrices cantantes en el ámbito escénico. La música de

tradición nacional, como la seguidilla, aparece de forma más independiente, o

alternándose como números cerrados con las secciones italianas.

151
CARRERAS, Juan José y BOYD, Malcom (coord.). Sobre este autor cfr. op. cit. en nota 142.
P. 24-25.

- 148 -
La obra de Nebra es indicativa de los cambios en la relación entre la

corte y los teatros públicos durante el primer tercio de siglo, provocados por la

presencia creciente de la música italiana en la vida musical española. Nebra

tuvo que hacer frente a la nueva división entre ópera de corte (cuya

composición estuvo reservada a los italianos desde 1738 en adelante) y el

teatro comercial.

Secciones “a la moda italiana” aparecen casi simultáneamente a partir

de 1703 tanto en los villancicos de Navidad y de reyes de la Capilla Real, como

en la rica tradición de entremeses españoles, en comedias y zarzuelas y

también en la cantata profana. Es significativo que las primeras apariciones de

recitativos y arias en los villancicos cantados en la Capilla Real estén

asociados a la presencia de un actor italiano que canta en su propio idioma,

mientras el resto de la pieza está en español.

Antonio de Literes152 es muy italiano en su música. Al igual que Durón,

Literes colabora con el más importante dramaturgo de la primera mitad del

XVIII, José de Cañizares, por lo menos en cuatro zarzuelas. La zarzuela

titulada Accis y Galatea es casi una ópera. Otra es la zarzuela Júpiter y Danae,

en tres jornadas y baile final, en la que intervienen violines, viola de arco y

acompañamiento, además de las voces. La influencia italiana se ve clara en su

obra Los Elementos, ópera armónica al estilo italiano a los años de la Excma.

Duquesa de Medina de las Torres, mi Señora. Aquí es la segunda vez que

aparece el término ópera. Otra es la zarzuela Antes difunta que ajena.

152
MARTÍN MORENO, Antonio. Sobre este autor cfr. op. cit. en nota 146. P. 386-388.

- 149 -
[Link]. Fuentes de música para teatro en Madrid.

En 1949 Subirá153 descubrió el Archivo de la Congregación de Nuestra

Señora de la Novena. El repertorio musical contenido en ese volumen

corresponde a las obras de teatro que, en las primeras décadas del siglo, se

interpretaron en Madrid por las dos principales compañías de la Corte.

Aparecen: Calderón de la Barca con 16 comedias y 3 autos sacramentales,

Matos Fragoso con 2 comedias y coautor de 3, Bances Candamo con 4

comedias, Zamora 3, Hoz y Mota y Leiva Ramírez de Arellano con 2. La mayor

parte del repertorio corresponde a las “comedias viejas” del siglo XVII. El único

nombre de compositor musical es José Peyró, que es el compositor de la

música de 8 comedias y 2 autos sacramentales. En total 53 obras musicales.

La comedia seguía requiriendo gran participación musical, aunque el

repertorio correspondiente a la primera mitad parece perdido en lo que a

música se refiere. Una excepción es la obra Los desagravios de Troya, con

letra de Juan Francisco Escuder y música de Joaquín Martínez de la Roca; es

una excepción porque es la única obra dramática impresa en todo el siglo XVIII,

en 1712.

La música de las representaciones en Madrid durante la segunda mitad

del siglo se conserva en la Biblioteca Municipal de Madrid, y hay medio millar.

153
MARTÍN MORENO, Antonio. [Link]. cit. en nota 146. P. 388-392.

- 150 -
Según Subirá154 hay obras de 1734 en adelante, hasta 1810, con un treinta por

ciento de anónimos, mientras que el resto tienen por autores a los mismos de

las tonadillas escénicas. Los compositores que contribuyeron a formar esa

producción musical son en buen número los mismos a quienes debemos el

copioso caudal tonadillesco y casi todo el del sainete lírico155. Como gran parte

de las comedias representadas pertenecían al teatro clásico (Lope de Vega,

Calderón y Tirso de Molina), aparecen utilizados los textos literarios de estos

escritores para revestirlos con una música que suplió a la escrita cuando se

produjeron las respectivas obras. Varios músicos figuran como colaboradores

ocasionales en determinadas obras por adición de nuevos números o por

haberse cambiado el texto musical a alguno de los ya existentes, y en tales

casos los apellidos de estos colaboradores no figuran en las portadas

respectivas, pero sí a la cabeza del manuscrito musical añadido o

reemplazado. También faltan a veces en las portadas, mas no en el interior, los

nombres del compositor, por lo cual fueron registradas como anónimas. No era

insólito que algunos números se trasladasen de una producción a otra. La

paternidad se consignaba a veces por el apodo con que venía siendo conocido

comúnmente el respectivo autor; por ejemplo Tudela encubre a don Pedro

Aranaz Vides, y se refiere al lugar donde nació. Una misma comedia podía ser

puesta en música por autores diferentes. A veces se producía la colaboración

eventual de varios autores por aprovechar piezas escritas en distintos años y

para diferentes obras.

154
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 131-137.
155
Se hablará de estos géneros en las páginas posteriores.

- 151 -
En ese lote de 490 comedias, sólo seis pertenecen a la primera mitad

del siglo XVIII y son: Eco y Narciso (Coradini, 1734), El espíritu foleto (primera

parte, Guerrero, 1739), Espina (Coradini, 1740), La fingida Arcadia (Guerrero,

1744); Dicha y desdicha del nombre (Guerrero, 1746) y El dómine Lucas

(Nebra, 1747).

Hay mucha variedad en cuanto al número de piezas musicales de

cada comedia, al género de esas composiciones musicales, y al reparto de

las mismas por jornadas. Mientras algunas obras sólo tenían uno o dos

números, otras alcanzaban o rebasaban la docena. Y mientras bastantes

comedias sólo adosaban coros o cuatros, no pocas dieron intervención

importante a los intérpretes, imponiendo con relativa frecuencia curiosas

vocalizaciones, tan acomodadas al gusto por lo italiano como impropias del

espíritu netamente español imperante en las correspondientes comedias.

Las piezas predominantes son: “cuatros” o “a cuatros” (su número se cifra

en unos 400) y “coros” (con unos 400), “coplas” (unas 150), las “arias” (otras

40), precedidas especialmente estas últimas, de los correspondientes

“recitados” (unos 50); “Dúos”, “duetos” y piezas vocales dialogadas (más de

50), las “marchas” (más de 50), escritas expresamente para las diversas

comedias, otras piezas llamadas “ambulantes” porque pasaban de una obra

teatral a otra, “Pastorales”, “pastorelas” y “pastorellas” (más de 50), otros

“Bailetes” y “bailes”: 32 seguidillas, 16 minuetos y 13 rondoes; sin llegar a la

decena hay: Cavatinas, Pregones, Batallas, Princesas, Preludios, Tercetos,

Cuartetos, Quintetos, Gaitas, Juguetes, Juguetillos, Oberturas, Finales,

- 152 -
Alemandas, Cánones, Contradanzas, Marchas fúnebres, Padedús, Dúos,

Polacas, Sinfonías, Tiranas y Villancicos.

Entre las comedias que gozaron de mayor fama en la segunda mitad,

Subirá destaca tres:

- La espigadora156 escrita por don Ramón de la Cruz en 1778, cuyo

asunto recuerda el del libro bíblico de Ruth, y cuya acción intercala

numerosas arias y dúos con música del compositor Esteve,

- y otras dos comedias premiadas en 1748, en un concurso que

abrió el Ayuntamiento, con motivo del nacimiento de dos nietos gemelos de

Carlos III para premiar las dos mejores obras dramáticas, y estas fueron:

Las menestrales157 (Trigueros- Laserna) y Las bodas de Camacho158 (Juan

Menéndez Valdés- Esteve). Ambas se estrenaron el 16 de julio, con obras

musicales que se encuentran manuscritas en la Biblioteca Nacional de

Madrid. Para la obra de Trigueros trazó Laserna copiosos números (arias y

coplas), en un Allegretto varios actores cantaban alternativamente los

versos y también hay una “Tirana con guitarra”. A Las bodas de Camacho le

puso Esteve cuatro coros, dos de ellos con carácter “pastoral” y uno de ellos

bailado. Cada uno de estos coros estaba escrito a dos voces nada más.

[Link]. Teatro humanístico: Padre Soler.

El teatro humanístico fue puesto en boga por la Compañía de Jesús,

convirtiéndose en práctica habitual tanto en los colegios como en las


156
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 137.
157
SUBIRÁ, José. Ibid. P. 137-138.
158
SUBIRÁ, José. Ibid. P. 137-138.

- 153 -
comunidades religiosas. Aquí fue importante la aportación del padre Antonio

Soler, estudiada por Alicia Muñiz y José Sierra159. El monasterio de El Escorial

se puede considerar como el ejemplo de la influencia de la corte en la vida

religiosa, pues la Corte madrileña pasaba allí una buena parte del año. El

Escorial tiene larga tradición teatral que venía de dos siglos atrás y que Antonio

Soler va a continuar a partir de su llegada a este monasterio en 1752. José

Sierra ha inventariado la música conservada en el Escorial dedicada al teatro,

encontrando tanto bastantes anónimos como conocidos autores del siglo XVIII

como José Hernando, Cayetano Jesi, el padre Vicente Julián, José de Nebra,

José del Valle y Manuel del Valle.

Samuel Rubio160 clasificó la música teatral del padre Soler, cuya

enumeración por géneros es bastante representativa de lo que era habitual en

este tipo de teatro: autos sacramentales, loas, comedias, entremeses, sainetes

y bailes, figurando entre los autores de los textos: Calderón, Antonio Folch

Cardona y Agustín Moreto, entre otros.

Antonio Soler cierra el ciclo de música escénica en el Escorial, ya que no

hay obras de este tipo después de 1783, año de su muerte. Su plantilla musical

más frecuente está formada por un coro a cuatro y acompañamiento, con algún

caso de coros dobles a varias voces y otros coros dobles formados por un

solista para el primer coro y un cuarteto para el segundo; predomina la habitual

disposición del cuarteto vocal en el siglo XVIII español de dos tiples, contralto y

159
MARTÍN MORENO, Antonio. [Link]. cit. en nota 146. P. 404-405.
160
MARTÍN MORENO, Antonio. [Link].

- 154 -
tenor. En cuanto a la plantilla instrumental utilizada en estas obras, figuran en

ellas el acompañamiento o continuo sin cifrar, realizado por un violoncello y un

arpa, así como violines primeros y segundos que frecuentemente van al

unísono, aunque independientes de las voces. A veces añade a esta plantilla

trompas, así como flautas, aunque estas últimas podían hacer indistintamente

el papel de los violines161. En esta música teatral no se advierte la influencia

italiana, sino que por el contrario predominan las características de la música

barroca española, con el bajo continuo y la cuerda, así como de la tradición de

la música teatral con los a cuatro.

Para José Sierra la música escénica de Soler presenta un carácter más

expresivo y animado que el resto de su producción vocal religiosa,

especialmente en los entremeses y sainetes, con un gran sabor popular. El

argumento de los entremeses, sainetes y tonadillas era básicamente popular,

estando la música en consonancia con él. Los autos sacramentales están más

acorde con el asunto más serio del que tratan, la Eucaristía. En este género

hay un importante predominio de Calderón que no sólo es exclusivo de Antonio

Soler, sino también de otros importantes autores del momento como Pablo

Esteve, Antonio Guerrero, José Herrando y Pablo del Moral entre otros.

161
MARTÍN MORENO, Antonio. Ibid. P. 404.

- 155 -
2.3.3. Zarzuela, sainete y tonadilla escénica.

El sistema ilustrado español, bajo una fuerte influencia de la cultura

francesa, consideraba el teatro (cantado, declamado o danzado) como un

poderoso instrumento de educación popular, y por tanto veía en la comedia

tradicional española una de las causas del retraso social y cultural del país. Tal

es el caso de algunas obras de tradición calderoniana cuya exaltación de

valores como el honor parecía incompatible con las ideas modernas.

Por otro lado, la ópera italiana ofrecía un modelo teatral compatible con

los códigos del teatro clásico español, especialmente la costumbre napolitana

de introducir intermedios de naturaleza arcádica o exótica entre los actos de

una ópera. La dramaturgia del teatro clásico español conservó la vieja

costumbre de representar una escena cómica de un solo acto (entremés) entre

los actos de una obra. Los personajes eran siempre sirvientes, granjeros,

pastores, etc, que concluían su intervención con una danza. Aparecía así una

pareja cómica de cantantes-bailarines162.

Las compañías teatrales españolas trataban de conservar a su público

ofreciendo producciones musicales en español basadas en las grandes

comedias de magia y utilizando maquinaria escénica en un intento de recuperar

el modelo de la vieja zarzuela barroca. Cuando no podían luchar contra los

italianos que triunfaban en toda Europa, buscaron en el tradicionalismo el

camino, lo cual resultó fructífero tanto para los actores como para el

establecimiento de una nueva tradición en el teatro musical popular. Se adoptó

162
CARRERAS, Juan José y BOYD, Malcom (coord.). Op. cit. en nota 142. P. 29-40.

- 156 -
como modelo el entremés del teatro clásico español, pero se transformó en un

espectáculo musical por derecho propio: la tonadilla escénica. En algunos

casos surgió un nuevo género popular, también llamado zarzuela, similar a la

ópera cómica cuyos creadores más importantes fueron el compositor

Rodríguez de Hita y el libretista Ramón de la Cruz. A continuación hablaremos

de estos dos géneros.

La vinculación de don Ramón de la Cruz con la música teatral es doble:

- Por una parte traduce óperas italianas y francesas, en las que se

respetaba la música, o como mucho, se modificaba levemente por los

músicos españoles transformando en trozos declamados los

recitativos.

- Por otra, tiene una amplia obra de creación original, con su

correspondiente música realizada por compositores.

La reforma de la zarzuela realizada por él en lo literario y por Antonio

Rodríguez de Hita en lo musical se va a basar en la ampliación de los temas,

introduce el elemento popular y cuadros de costumbres y el cultivo del

realismo. Su primera producción es un “nuevo drama cómico-harmónico”

titulado Quien complace a la deidad acierta a sacrificar, con música de Manuel

Plá.

En el prólogo de su teatro, publicado entre 1786 y 1791 en diez

volúmenes, escribe Ramón de la Cruz que hay que justificar en cada momento

la intervención musical.

- 157 -
La Briseida, con argumento mitológico y con música de Rodríguez de

Hita, fue un éxito musical muy grande, por lo que Ramón de la Cruz decidió

introducir el elemento popular en su próxima zarzuela Las segadoras de

Vallecas, estrenada en 1768, con música de Rodríguez de Hita. Cotarelo163

describe su música como números cortos, de sabor popular, con intervención

de gaitas gallegas, un solo dúo concertante y varios coros, entre ellos uno muy

piano. Del año siguiente es Las labradoras de Murcia.

Según Cotarelo y Mori164 el sainete es un género teatral típicamente

español, es un drama sin argumento pero con atractivo, que se reduce a un

simple diálogo donde predomina el elemento cómico. Su antigüedad se

remonta a fines del siglo XV, llamándose de diferentes formas: auto, farsa,

paso y entremés. En el siglo XVII se identifica totalmente con el entremés,

hasta el punto de que se denomina entremés cuando se representa entre los

dos primeros actos de la comedia, y sainete cuando lo colocaban entre el

segundo y tercero.

José Subirá165 ha catalogado los 480 sainetes de la Biblioteca Municipal

de Madrid, todos manuscritos e inéditos, con partitura de voz y bajo y partes

sueltas de orquestas. Los autores musicales eran los mismos de las tonadillas

escénicas: Guerrero, Laserna, Esteve, Misón y Rosales. Entre los compositores

de sainetes, que no eran músicos tonadilleros tenemos a: Nebra, Herrando,

Pla, Galbán y Rodríguez de Hita.

163
MARTÍN MORENO, Antonio. [Link]. cit. en nota 146. P. 399-402.
164
MARTÍN MORENO, Antonio. Cfr. Ibid. P. 402.
165
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 139-143.

- 158 -
Los sainetes con música se compusieron fundamentalmente entre 1752

y 1804. Al igual que para las comedias, tampoco había un número fijo de

piezas musicales para los sainetes o entremeses. Con un solo número hay 216

sainetes y con dos números 264. También los hay con mayor cifra de piezas

musicales, llegando algunos a tener hasta siete u ocho. La inclusión de piezas

ambulantes en los sainetes era algo normal. La seguidilla reinaba por doquier

en toda la lírica escénica española. Así, ese caudal contiene: 287 seguidillas,

76 cuatros, 67 coros, 31 minués, 28 pastorales, 14 villancicos, 14 bailetes, 13

marchas y 10 jotas, lo que da un total de 540 números.

Las restantes clases de piezas están representadas por cifras menores y

figuran hasta completar 998 las siguientes: danza prima, jopeo o jopeito, jácara,

aire pastoral, gaita y gaitilla, copla de ciego, copla a lo antiguo, fandango,

cumbé, contradanza, paso de vizcaíno, paso de tragedia, vaudeville, pregón,

canción y “canciom”, invocación, aria, cavatina, cantinela de payos y payas,

cantiña, canterilla, canzonetta a solo y después a dúo, canción italiana, canción

a la francesa, canzonetta francesa, obertura con una representación

pantomímica, preludio (número vocal unisonal cantado por todas), recitado a

solo, a dúo y a seis, dúos, tercetos, bailete pastoral y aire pastoral, pastorela

(sinónimo de villancico), toques de clarinetes y timbales, diversos tañidos para

orquesta sola, juguete o número mosaico, y tonada o “tonadilla” de tipo

embrionario, constituida a veces por un solo número y con frecuencia por

varios, unidos sin solución de continuidad166.

166
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 141.

- 159 -
La instrumentación solía consistir en una reducida orquesta o en una

guitarra sola o acompañada de sonajas o panderos. Es decir, por lo general se

emplean instrumentos populares167. A estos instrumentos Martín Moreno168

añade el salterio obligado, el clarín solo, el bajo solo, el flautín y el clave

obligado.

La tonadilla escénica es bastante parecida a la ópera cómica, pues no

se trata de una obra independiente, sino de una serie de piezas al estilo de los

intermezzi italianos, con seis, ocho o más números de música. Su duración

podía rebasar los veinte minutos cuando intervenían numerosos interlocutores,

y se intercalaba entre las jornadas o actos de las comedias en los dos Teatros

madrileños de la Cruz y del Príncipe, convirtiéndose en imprescindibles en

todas las representaciones del país. Su función como intermedio era similar a

la desempeñada por “el baile” antes y el sainete o entremés después169.

Las había para un solo personaje o para varios, llegando hasta la

docena, llamándose por ello tonadillas a dos, a tres, etc, y tonadillas generales

cuando intervenían numerosos actores. A veces se introducían coros. Su

música estuvo inspirada primeramente en las tradiciones nacionales pero

finalmente sufrió la influencia del italianismo operístico. Estas obras fueron muy

aceptadas por el público.

167
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 143.
168
MARTÍN MORENO, Antonio. Op. cit. en nota 146. P. 403.
169
SUBIRÁ, José. Cfr. Op. cit. en nota 52. P.405-408.

- 160 -
La tonadilla en sí misma tuvo origen popular como canción

independiente que se integró en formas teatrales (bailes, entremeses),

particularmente en los sainetes líricos. En contacto con ellos desarrolló su

argumentación hasta transformarse en tonadilla escénica, pieza independiente

que solía representarse en el segundo entreacto, y que en algunas ocasiones

acabó reemplazando a otras formas tradicionales de teatro menor. Por esta

cercanía con el sainete, sobre todo el cantado, hace que se utilice

indistintamente la denominación sainete, tonadilla o juguete, especialmente en

las piezas más breves. González Ruiz la define como: “especie de zarzuela

abreviada, de asunto trivial, tangente con la actualidad escénica o de

costumbres, y tan fuertemente salpimentada como permitía una vigilante y

cuidadosa censura”170.

Para que agradaran tenían que tener letras sencillas y música pegadiza

(seguidillas, fandangos, caballos, tiranas). Estaban versificadas y su duración

era similar a la del sainete, ya que ocupaba su mismo espacio (en torno a 25

minutos). Podía tener alguna parte recitada aunque el cantado constituía lo

principal de la obra. Participaban desde uno (“juguete solo”, “monólogo

escénico”) hasta siete personajes-cantantes.

Junto a la tonadilla figuran géneros afines: follas, misceláneas,

colecciones de pasos, piezas de música. Las más significativas, las follas, se

caracterizan por lo inconexo del argumento, escritas generalmente para algún

170
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 148. P. 79-83.

- 161 -
cómico determinado, y cuya falta de ligazón, por eso también se les llamaba

ensalada, le permitía dirigirse a los distintos sectores del público.

Si se hablaba de la diversidad de coplas y ritmos se utilizaba el término

miscelánea. Las tonadillas de pasos juntaban varios cuadros argumentales

inconexos, como tonadillas comprimidas, y añadían más espectáculo y más

actores. Las piezas de música eran tonadillas más desarrolladas, acercándose

a otras formas mayores de teatro lírico.

La tonadilla repite los mismos asuntos y géneros temáticos que el

sainete, ya que es obra alternativa al mismo, con el añadido de la música.

La estructura literaria de la tonadilla presentaba con frecuencia una

morfología tripartita: presentación, desarrollo y conclusión. La métrica era

sencilla, y se permitían muchas libertades que el canto disimulaba. Predominan

los versos de arte menor y la rima asonante. Se utilizan estrofas de raigambre

popular: seguidillas en diversas variantes, coplas, pies quebrados, romance,

etc. A estas características se añaden las propias de la escenificación como la

deformación del lenguaje y las insinuaciones gestuales.

En la Biblioteca Nacional de Madrid se conservan unas 2000, con las

partes sueltas de voz e instrumentos. Entre sus libretistas figuran: Ramón de

la Cruz, Iriarte y poetas como Comella. Entre sus músicos: Luis Misón,

Pablo Esteve y Blas Laserna, Pablo del Moral, Antonio Rosales, Pedro

- 162 -
Aranaz, Jacinto Valledor, Fernando Ferandiere, Galván, Castel, Marcolini,

Bustos, Acero y Manuel García.

Subirá establece las etapas de su evolución:

1. Aparición y albores (1751-57): está ligada al sainete, entremés o

“baile”, epilogándolo casi siempre. Su principal cultivador es

Antonio Guerrero.

2. Crecimiento y juventud (1757-70): desprendida del sainete

comienza a tener su vida propia.

3. Madurez y apogeo (1771-90)

4. “Hipertrofía y decrepitud” (1791-1810) Influencia italiana.

5. Ocaso y olvido (1811-50).

A Luis Misón le atribuyó la tradición la paternidad del género en una

tonadilla calificada como “primera” compuesta en 1757 para una función del

Corpus, donde se dice que presentó “una nueva composición a dúo que fue el

modelo o principio de lo que ahora se llaman tonadillas”. El catálogo de sus

obras teatrales establecido por Subirá y actualmente conservadas en la

Biblioteca Nacional de Madrid, son 86 tonadillas, 8 entremeses, 17 sainetes y 3

comedias.

Pablo Esteve fue el primero que consiguió dignificar el cargo de “músico”

adscrito al teatro, haciendo cambiar esta denominación por la de “compositor”,

creándose para él la plaza de “compositor de compañía” en la de Manuel

- 163 -
Martínez en 1778. Su catálogo de obras comprende más de 400 tonadillas y la

música de varias zarzuelas.

En cuanto a Blas Laserna, sucedió en 1776 a Antonio Guerrero como

“músico de compañía”, y tres años después se creó para él la plaza de

“compositor de compañía”. Ante la creciente influencia de la música italiana en

las tonadillas, creó una escuela de cantantes de tonadillas para salvar el

espíritu musical hispano ante la influencia del bel canto. La lista de sus obras

conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid son: más de 600 tonadillas, 40

sainetes, más de 60 comedias, 5 loas y 5 óperas.

Un Memorial de los directores de los teatros madrileños al empezar la

temporada de 1780 pide que se supriman los entremeses indecorosos

tradicionales que se utilizaban en el primer entreacto y sean sustituidos por una

tonadilla, respetándose los sainetes del segundo intermedio. Se incrementó así

su producción171.

Loas, fines de fiesta y sainetes siguen escribiéndose cuando se quiere

dar realce a una representación, pero no se escriben nuevos los entremeses,

sino que se utilizan los viejos de Ramón de la Cruz. A partir de 1780 se

suprimieron los entremeses antiguos, quedando los intermedios ocupados por

la tonadilla, entre el acto primero y segundo, y el sainete para el segundo

entreacto. Esta norma general se quebraba muchas veces y se colocaban

tonadillas o sainetes a gusto de los directores y cómicos, según las demandas


171
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 148. P. 280-281.

- 164 -
del público o las necesidades de la representación. Las comedias neoclásicas

solían evitar su utilización.172

A finales de siglo las nuevas tonadillas pierden hasta el nombre para

convertirse en “piezas de música” en un acto. Con el siglo XIX la tonadilla entra

en decadencia. Follas, operetas y bailes sustituyen en gran parte a este género

típicamente dieciochesco al iniciarse el siglo XIX173.

2.3.4. Finales del siglo XVIII: el Melólogo y la escena muda.

Durante los dos últimos decenios del siglo XVIII prosperan en el teatro

madrileño dos géneros: el Melólogo y la escena muda.

El Melólogo, según algunos autores, significa monólogo lírico, pero no es

la presencia de un personaje único en la escena lo que le caracterizó, sino la

interrupción en los trozos declamados para que la orquesta expresase los

sentimientos que embargaban al intérprete. Los melólogos comenzaron siendo

unipersonales y pronto admitieron un número mayor de personajes. El

melólogo se caracterizaba por la alternancia del drama hablado y su

comentario orquestal. Lo creó Juan Jacobo Rousseau al planear su

Pygmalion, donde se oirían sucesivamente el drama y la música, se prepararía

la frase hablada por medio de la frase musical y se interpretaría orquestalmente

la mímica del actor. Rousseau escribió dos números de la obra y confió a

172
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. En nota 148. P. 283.
173
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 148. P. 275-288.

- 165 -
Coignet los restantes174. Su argumento era sencillo, y no se refería al personaje

de la fábula, sino a otro sujeto de igual nombre, escultor, enemigo de las

mujeres, al que los dioses castigan inspirándole un ardiente amor a una de las

estatuas construidas por él175. En mayo de 1770 se estrenaba esta obra en

Lyon con el subtítulo Escena Lírica.

En España, quien continuó el camino iniciado por Rosseau fue Tomás

de Iriarte. Subirá, estudioso del fenómeno en sus dos volúmenes acerca de El

compositor Iriarte y El cultivo español del melólogo176, explica que tras el

precursor Ignacio del Castillo, apuntador en Cádiz, el primer melólogo español

fue el de Guzmán el bueno, de Tomás de Iriarte, que compuso la letra y don

Luis Misón la música. El Guzmán el Bueno iriartiano acomodaba la música a la

concepción literaria, escrita en versos endecasílabos. La música subrayaba la

situación del caso. La música puesta a Guzmán el Bueno por el propio Iriarte

consta de diez números, repitiéndose uno de ellos, el tercero, al caer el telón .

Estos eran:

“Ymtroducciom. Nº 1. Allº con brío. Nº 2. Adagio non trpo. Nº 3. Presto

asay. Nº 4. Marcha. Andte. Maestoso. Nº 5. Largo afectuoso sostenuto. Nº 6.

Allº vivo. Nº 7. Adagio grave. Nº 8. Marchia (sic.). Andte. Maestoso. Nº 9. Lento

cantavile. Nº 10. Largo lamentable. Luego que cae el telón sigue el nº 3”. Por la

cantidad de adjetivos de movimiento y carácter con los que especifica la

174
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P.153.
175
MARTÍN MORENO, Antonio. Op. cit. en nota 146. P.408-410.
176
MARTÍN MORENO, Antonio. [Link]. cit. en nota 146. P.408-410.

- 166 -
expresión musical de cada pieza, observamos su especial interés por describir,

con toda precisión cada pieza.177.

El éxito de este primer melólogo inspiró otro basado en el hijo de

Guzmán el Bueno. Falta el libreto, pero es posible que el músico fuese

Laserna. Se escribieron melólogos tanto serios como cómicos.

Paulatinamente se fueron complicando, y de ser unipersonales pasaron

a ser diálogos, trílogos, etc, según el número de actores. Fueron tanto trágicos

como cómicos, y de ser una pieza teatral muy corta en un solo acto pasaron a

tener varios. A finales del siglo XVIII y principios del XIX muchos literatos se

dedicaron al género, como Comella, Leandro Fernández de Moratín, Vicente

Rodríguez de Arellano, Gaspar Zamora y Zavala, José Concha, y Fermín del

Rey; entre los compositores figuran Blas de Laserna, Pablo del Moral y Manuel

García, que introdujeron varios números de canto.

Los primeros melólogos tuvieron un carácter serio, quizá excesivamente

aparatosos, por lo que preferían temas trágicos mitológicos, legendarios o

históricos, acompañados con números musicales “incisivos, penetrantes,

mórbidos y breves”, por eso los partidarios del género reaccionaron

componiendo melólogos satíricos y burlescos.

177
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P.155.

- 167 -
Los autores del texto cuidaban de anotar el carácter de la música, que

realizaron los famosos compositores Blas de Laserna, Pablo del Moral, M.

García, etc, que le dieron un aire melódico peculiar distinto de otros géneros.

Las escenas mudas o pantomimas musicales consistían en intérpretes

que accionaban sobre el tablado, sin declamar ni cantar, aunque ciñéndose a

las indicaciones concretas que, para el fiel desarrollo del asunto, establecía el

literato, y acomodando sus movimientos y acciones a la correspondiente

música orquestal. En tales casos el compositor confiaba a las notas el aspecto

descriptivo, la acción exterior y las situaciones psicológicas. Entre las escenas

mudas representadas citaremos: Sansón, El robo de Elena, La conquista de

Galera y Medea y Jasón. Está última fue ideada por Comella para finalizar con

el encanto de la música y el recreo de la vista un “fin de fiesta”178.

La música de Medea y Jasón está en partichelas sueltas, existiendo tres

de violines primeros, dos de violines segundos, dos de oboes, dos de trompas

y uno de Basso (violonchelo y contrabajo). Falta la parte del clave o

acompañamiento. Con gran minuciosidad se dice en cada momento musical lo

que los intérpretes debían hacer o expresar durante la pantomima179.

La música de estas escenas mudas se conserva hoy en la Biblioteca

Municipal de Madrid y entre sus autores musicales destaca Blas de Laserna,

entre otros. La mitología, la historia sagrada y la historia profana son los

argumentos de este género musical.


178
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 158-161.
179
SUBIRÁ, José. Ibid. P. 159. Aparece descrito con detalle.

- 168 -
El siglo XVIII es muy fructífero para la música teatral, pese a la invasión

italiana, que fue aprovechada por los músicos españoles para avanzar con el

resto de Europa, para enriquecer los géneros dramático-musicales que ya

existían en España, y para crear nuevos géneros. La presencia de la música es

igual de importante que en el siglo XVII, pero ahora es una música más

elaborada, ya que la competitividad de las compañías italianas así lo

marcaban.

2.3.5. Influencias posteriores: la tonadilla escénica.

Roldán Herencia180 destaca varias razones por las que el primer

franquismo tuvo una visión negativa del siglo XVIII español. Primeramente

destaca la postura nacionalista que destacaba en la historia de España, como

gran momento, el siglo XVI, con el Imperio de Carlos V y Felipe II. Por otra

parte la caracterización de la cultura del siglo XVIII de anticlerical, europeista y

con la adopción de las ideas ilustradas del momento, lo ponen en

contraposición con el ideal cristiano y católico exaltado por el gobierno. Esos

ideales afrancesados junto a la gran influencia de la ópera italiana que tiene

lugar en el siglo XVIII en España, hacen que se recuerden las dificultades que

180
ROLDÁN HERENCIA, Gonzalo. “Historiografía sobre la música del siglo XVIII español
durante el primer franquismo: 1936–1956”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO
RUIZ, José, HENARES CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.).
Dos décadas de cultura artística en el franquismo (1936-1956): actas del congreso. Vol. 2,
2001. P. 317-334. P. 324.

- 169 -
el exterior provocó en la zarzuela, el folklore y en la creación de una ópera

nacional.

Esa visión negativa del siglo XVIII se refleja en los escritos de los

músicos de la “generación de maestros”. Conrado Del Campo, al que en el

siglo XX prestaremos especial atención por ser maestro de los dos músicos

que nos atañen, Parada y Gombau, señala en sus escritos como una de las

causas de la decadencia el italianismo que imperaba en el siglo XVIII, que hizo

que se dejase de lado la música popular. Oscar Esplá también sigue esta línea

en sus escritos, pero hace una consideración importante dentro del siglo XVIII

con la tonadilla escénica. Éste la menciona como valor musical dentro del siglo

XVIII, pese a “carecer de jerarquía artística”. El franquismo considera la

tonadilla escénica como reducto nacional dentro de una etapa de influencia

italiana en la música, hasta el punto de que, en dos décadas va a ser el estudio

de ésta, fundamentalmente por parte de José Subirá, la única línea

investigadora en la musicología española. No hay que olvidar que la canción

popular española, tan empleada en el cine franquista surge a partir de la

evolución de la tonadilla escénica.

- 170 -
2.4. La música en el teatro del siglo XIX.

Entramos ahora en el siglo XIX arrastrando los géneros que habían

nacido a finales del siglo XVIII. Por tierras españolas fue casi siempre unido el

baile a la declamación o al canto en las representaciones escénicas, ya

formando parte de las piezas teatrales o como ornamento que adornaba los

entreactos. Entre los bailes destacamos el “bolero”, con sus coplas, su “bien

parado” o reposo de los bailarines durante el ritornelo instrumental y sus

“pasadas” o mudanzas de lugar.

Al leer las listas de compañías teatrales de la época, en lugar de

aparecer “Bailarira primera y Bailarín primero”, aparecía “Bolera primera y

Bolero segundo”181. Esto nos hace ver lo cotidiano que era este baile en los

entreactos de las representaciones teatrales durante el siglo XIX. Como la

danza de bolero era ejecutada por una sola pareja, para dar mayor visualidad a

los espectáculos se amplió el número de los danzantes y la variedad de los

movimientos. Esta variedad se conoció con el nombre genérico de “boleras” y

con otros como: Boleras de la matraca, del Charandel, de la Marica, etc. Otras

piezas bailadas que fueron importantes son: Sevillanas, Seguidillas, Guaracha,

etc182.

181
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 182-185.
182
SUBIRÁ, José. Ibid. P. 183. Aparece especificado un amplio listado.

- 171 -
2.4.1. Teatro musical: opera italiana.

Hacía siglos que la música participaba en el teatro. Pero las piezas

dramático-musicales típicamente españolas como la tonadilla o la zarzuela.

fueron arrinconadas durante la primera mitad del siglo XIX para dejar su lugar

de nuevo a la ópera italiana. Esta afición por la ópera se le llamó “furor

filarmónico” por Barbieri y Mesonero. L´italiana in Algeri, representada el 29 de

septiembre de 1816, marcó el momento inicial de tal afición, que en principio se

dirigía sobre todo al repertorio rossiniano. Sede de los triunfos de la ópera

fueron los coliseos del Príncipe y de la Cruz. Llegaron a España muchas

compañías de cantantes italianos, formándose la primera en 1822, compuesta

por italianos y españoles que actuaron hasta 1823. En 1825 se fundó una

segunda compañía dirigida por Montesor con la que el entusiasmo rebasó los

límites.

Inútilmente se había intentado en 1824 formar una compañía de actores

españoles que cantasen en español, sobre todo las piezas rossinianas. El

público la rechazó por la creencia difundida de que la lengua española no era

idónea para el bel canto. En 1832, con ocasión del nacimiento de la infanta

María Luisa Fernanda, los alumnos del Conservatorio recién fundado

representaron Los enredos de un curioso, con libreto de Enciso Castrillón y

músico de Carnicer, Albéniz y Saldoni. Se le denominó melodrama. Este hecho

fue un atisbo a la recuperación del patrimonio nacional183.

183
DÍEZ BORQUE, José Mª. Op. cit. en nota 148. P. 447-449.

- 172 -
Durante la década 1830-40 y gran parte de la siguiente, sigue

dominando la ópera italiana, ya no limitada al repertorio rossiniano sino con

mucho espacio dedicado también a Bellini y Donizetti. Los pocos ingenios

españoles de la época tuvieron que componer amoldándose a la moda del

momento. Un intento fracasado de volver a lo nacional se verificó poco

después de Los enredos de un curioso, el 16 de junio de 1832, cuando Tomás

Genovés puso música a un libreto de Larra titulado El rapto y denominado

“ópera española”. Tras dos representaciones desapareció de escena184.

En cambio fueron Bretón y el maestro Basili quienes restituyeron

dignidad al género español, estrenando en el Príncipe, el 12 de mayo de 1839,

El novio y el concierto. Se le llamó “comedia-zarzuela”, y fue una interesante

manifestación metateatral que sonaba como un reto lanzado a favor de la

música española y contra esa moda extranjera. El contraste entre esos dos

tipos de música le ofrece programáticamente el asunto a la pieza, en la que un

joven abandona a su novia por ser exageradamente aficionada a la ópera

italiana y prefiere a su prima, de la cual se enamora al oírla mientras canta

canciones españolas.

Alentado por dicho éxito, el maestro Basili intentó el camino de la ópera

andaluza, sirviéndose de un libreto de Rodríguez Rubí, titulado El

contrabandista (20-6-1841); pronto vuelve al género de zarzuela con la

“zarzuela nueva” El ventorrillo de Crespo y en 1843 Los solitarios.

184
DÍEZ BORQUE, José Mª. Ibid. P. 558-565.

- 173 -
Para la Nochebuena de 1842 los maestros Sobejano, La Hoz y Soriano

Fuertes pusieron música a La pastora de Manzanares, con letra de Basilio

Sebastián Castellanos, que lleva a la escena personajes típicos del drama

contemporáneo como Felipe III, su hijo, futuro Felipe IV o el Conde-Duque de

Olivares.

El 3 de abril de 1843 se estrenó Jeroma la Castañera, con música de

Soriano Fuertes y letra de Mariano Fernández, que a pesar de denominarse

tonadilla, era una verdadera zarzuela. Pero la aportación definitiva se verificará

cuando el 18 de febrero de 1849, Rafael Hernando estrene Colegialas y

soldados, que se considera la primera, auténtica y completa zarzuela del

renovado repertorio musical.

La recuperación del genuino espíritu popular y costumbrista se verificó

en Cataluña, donde sí aparece un auténtico, aunque no abundante escritor de

sainetes, José Robreño.

2.4.2. Intento de creación de una ópera española, resurgimiento de la zarzuela

y los sainetes líricos españoles.

La aspiración por crear una ópera española fue alentada por el

proteccionismo oficial patente desde la construcción e inauguración del Teatro

Real en 1850, que fue escaparate de la aristocracia y burguesía española. La

andadura del Teatro Real comenzó con el influjo preponderante del italianismo

donizzetiano y aunque también se estrenaron obras francesas y el wagnerismo

- 174 -
fue ganando terreno, el resultado último fue que casi un tercio de las óperas

cantadas corresponden a Donizetti. De las 126 óperas cantadas, sólo 16 fueron

españolas.

En Cataluña hubo también entusiastas impulsores desde que se creara

el Teatro Liceo, siendo el más sobresaliente Felipe Pedrell. Ante la falta de

consistencia de la ópera española hubo quienes sostuvieron que la zarzuela,

por sus relaciones con la ópera cómica, puesto que ambas combinan música y

declamación, era la verdadera ópera española. No todos compartían esta idea.

En la discusión se mantenían argumentos estéticos e ideológicos: mientras que

la ópera sería la expresión de una belleza suma, apta sólo para iniciados, la

zarzuela sería un cúmulo de vulgaridades, destinadas a un público inculto. Esto

es absurdo185.

La obra de Pedrell, en un primer momento abarcaba zarzuelas, operetas

y óperas, pero al comenzar la década de los ochenta, tras sus viajes por

Europa, da un giro radical a su obra y a su pensamiento, ya que fue un músico

que desarrolló tanto su faceta compositiva como musicológica. Comienza un

cambio en su obra a partir del cultivo de la canción, género que yá había

cultivado anteriormente, pero experimenta un gran cambio a partir de dos ciclos

de canciones, los Lais y La Primavera. Con estos ciclos su estilo musical

cambia en los siguientes términos establecidos por Bonaster i Bertrán186. Busca

una relación entre nuestro repertorio vocal y el lied romántico europeo

185
DÍEZ BORQUE, José Mª. Ibid. P. 558-565.
186
BONASTRE I BERTRAN, Francesc. “El planteamiento operístico de Pedrell”. En
TORRENTE, Alvaro y CASARES RODICIO, Emilio (coord.). La ópera en España e
Hispanoamérica: una creación propia. , Vol. 2, 2001, P. 187-197. P. 194.

- 175 -
germánico, abandona la canción salonnière española tradicional basada en

coplas, bailes y aires de danza. En tercer lugar, abandona la influencia

francesa y busca una nueva expresividad cambiando todos los elementos de

su estilo, estructura, interválica, rítmica, modalidad y relaciones música-texto.

Pedrell también cultiva el poema sinfónico, dirigiendo su desarrollo

compositivo hacia la música europea de su tiempo, recibiendo influencias

wagnerianas, pese al desinterés del público español al respecto. Sus ideas

para la creación de una ópera nacional las refleja en sus tres últimas óperas,

Los Pirineos (1891), La Celestina (1902) y El Comte Arnau (1904). Entre los

principios de su doctrina hay que destacar el nacionalismo pero como

regeneracionismo a partir de la propia historia, de influencias exteriores, de

material etnomusicológico, el lied o la música wagneriana.

El hecho positivo fue el contraste entre la escasa repercusión de la

ópera y el éxito de la zarzuela desde la creación de una sociedad para su

explotación como negocio en 1851. La sociedad se disolvió parcialmente en

1853 pero ya la zarzuela estaba bien asentada. En 1856 se construyó e

inauguró el Teatro de la Zarzuela. La creación por Francisco Arderíus, en 1866,

del Teatro de Los Bufos Madrileños supuso un fuerte revulsivo para la zarzuela,

iniciándose el desplazamiento que llevaría al género chico. Arderíus estrenaba

todo aquello que calculaba que el espectador apetecía, desde obras bufas a

zarzuelas, sin desdeñar actividades parateatrales como números circenses o

espectáculos científicos.

- 176 -
En estos años surgió otra iniciativa destinada a obtener todavía mayor

favor del público: el teatro por horas. Fue comenzado en 1867 por dos jóvenes

actores cómicos, Luján y Riquelme y consistía en funciones cortas pero

seguidas, dejando al público libertad para escoger horas y obras de su interés y

que su desembolso fuese proporcional a los espectáculos contemplados. La

iniciativa del Teatro Recreo fue seguida pronto por Martín, Romea y otros

teatros limítrofes a los barrios populares madrileños. Estos espectáculos

favorecieron el flamenquismo en las costumbres y en la vida teatral, pero

contribuyeron a acercar más los temas teatrales a la vida contemporánea y

revitalizaron el sainete. Parodiaron durante años el enfático teatro

neorromántico y la política oficial, dando origen a la revista política.

En 1890, sólo en Madrid, existían dedicados al teatro musical al menos

los siguientes teatros: Apolo, Zarzuela, Eslava, Novedades, Moderno, Cómico,

Recoletos, Felipe, Romea, El Dorado y Maravillas. El teatro musical vivió un

gran auge en estos momentos, en sus múltiples manifestaciones, a las que hay

que añadir, a partir de 1893, el género ínfimo, iniciado en el Teatro Barbieri,

que popularizó la canción de a pulga las parejas de baile y espectáculos

similares, más parateatrales que propiamente teatrales.

Se dio también un resurgimiento del sainete a partir del estreno en 1870

de Cuadros al fresco, de Tomás Luceño, que son una serie de escenas en

torno a gente que trasnocha o madruga.

- 177 -
2.4.3. La música en los dramas románticos españoles.

En el siglo XIX se había perdido la costumbre del Siglo de Oro de

insertar entre acto y acto una pieza cómica que entretuviese al público durante

los intervalos, pero de vez en cuando se seguía poniendo en escena un sainete

con función de fin de fiesta. Pero esa costumbre también iba desapareciendo

por no responder ya a las exigencias del público. Claro índice de ese

desinterés hacia el sainete fue la inexistencia de saineteros y la escasez de

sainetes nuevos, siendo lo normal reposiciones de piezas más antiguas, sobre

todo de Ramón de la Cruz y González del Castillo.

La incorporación de piezas musicales en los dramas románticos

españoles es un hecho bastante común, tal y como demuestra Ribao Pereira187

que hace una enumeración de dramas románticos españoles con sus

incursiones musicales correspondientes. Para el estreno de la obra El

Trovador, de García Gutiérrez, se compusieron tres piezas musicales, una

obertura, la Canción del Trovador y el canto de la gitana. La presencia de la

música es constante en toda la obra y esta música sirve de leitmotiv,

recordando algún personaje, anunciando la presencia de otro o caracterizándo,

es decir, la música tiene una colaboración constante en el desarrollo de la

puesta en escena y forma parte sustancial de la misma.

En el drama de Espronceda Amor venga sus agravios los cantos

también desempeñan un papel fundamental en la obra, sirviendo de aviso tanto

187
RIBAO PEREIRA, Montserrat. “Música y cantos en los dramas románticos españoles:
pertinencia espectacualr y funcionaridad semántica”. Cuadernos de Ilustración y Romanticismo:
Revista del Grupo de Estudios del siglo XVIII. Nº 9, 2001, P. 103-119.

- 178 -
a personajes como al público, como fondo a diálogos o como parte de los

mismos.

En la Conjuración de Venecia de Martínez de la Rosa, las canciones dan

información a personajes y al espectador, adelantando, de forma premonitoria,

desenlaces posteriores. En esta misma línea de los cantos premonitorios está

la obra Vellido Dolfos de Bretón de los Herreros, cuya música, al igual que la de

las obras antreriores, se conserva en la Biblioteca Municipal de Madrid. La obra

Ricardo de J. F. Pacheco, también con cantos premonitorios, utiliza para ello

una canción de cruzada y juega con la coincidencia entre el nombre del

protagonista y el del rey de la Tercera Cruzada, Ricardo. Además esta missma

melodía aparece en un acto posterior, con la finalidad de recordar a su padre y

su culpabilidad.

En la obra Carlos II el hechizado de Gil y Zárate la música, más que en

otros casos, es parte activa, con música religiosa que es tomada por el

personaje de Carlos como señal divina de que tome la decisión que tome, ésta

será la correcta.

Hay casos, tal y como argumenta Ribao Pereira, en los que los cantos

actúan como contrapunto irónico de la acción dramatizada. Ejemplo de ello lo

podemos ver en el cuarto acto de La Corte del Buen Retiro, desarrollada en la

noche de San Juan, lo que hace establecer la escena en una verbena popular

junto al Manzanares. Grupos de personajes cantan canciones referidas a otros

personajes que están también en escena. Ejemplo de esta misma idea es la

obra El Paje, de García Gutiérrez.

- 179 -
Además de la relevancia que toman las canciones en los finales de

drama, también la música en sí contribuye a la espectacularidad de los

desenlaces, como en el caso de la obra El conde don Julián de M. A. Príncipe.

En la obra La vieja del candilejo de Romero Larrañaga, el contrapunto que

establecen los cantos tiene un marcado carácter jocoso.

Hay dramas en los que las canciones resumen los hechos que, hasta

ese momento se han representado en escena, como es el caso de Rosamunda

de Gil y Zárate o Fray Luis de León de Castro y Orozco.

Las compañías del siglo XIX realizaban en los cantos las modificaciones

necesarias, muchas veces sin tener en cuenta la edición del texto que podía

ser diferente a la representación. Ejemplo de ello lo tenemos en la obra Doña

María de Molina, de Roca de Togores, que fue editada antes de su

representación, marcando escenas musicales que luego no aparecieron en la

representación. También ocurría el caso contrario, que apareciesen en la

representación más escenas musicales de las que luego el dramaturgo editara,

lo que nos lleva a considerar la posibilidad de que en los textos de las obras del

siglo XIX hubiese una mayor presencia de la música de lo que nos dan a

conocer las editoriales. Ejemplo de esto es la obra Bárbara de Blomberg de P.

de la Escosura.

Ribao Pereira188 habla de la existencia, en algunas obras del siglo XIX,

de canciones que ponen en escena la voz de un narrador, bien para describir

un episodio que el público está presenciando, el resumen de lo dramatizado

188
RIBAO PEREIRA, Montserrat. Ibid. P. 119.

- 180 -
hasta ese momento y la creación de suspense a través de las conexiones entre

hechos aparentemente anecdóticos.

2.4.4. Influencias posteriores: Influjo de Pedrell en Manuel de Falla y

posteriormente en la exaltación nacionalista de posguerra.

Discípulos de Felipe Pedrell en el siglo XX serán personalidades

musicales tan diferentes como Albéniz, Falla, Granados, Gerherd o Vives. En el

caso de Falla, fue su maestro, iniciándole en orquestación, forma musical, en la

música rusa, pero su fundamental influjo estuvo en su interés por lo folklórico.

Sin embargo la utilización que hace Falla de la música popular es diferente a

Pedrell, ya que éste postulaba la utilización textual del documento folklórico,

mientras que Falla trataba de estilizar todo lo posible la música popular hasta

transformarla en material utilizable en la música culta, adaptado a la forma de

la obra en que se incluía.

Alentado por Pedrell, Falla viaja a París para darse a conocer como

pianista y estudiar con dos de los músicos más influyentes del momento,

Claude Debussy y Paul Dukas. Allí compone las Siete canciones populares

españolas, en 1914. Nommick, tomando como ejemplo estas canciones,

establece tres maneras con las que Falla aborda los documentos folclóricos,

“utilizando fielmente la melodía popular original, o a lo sumo introduciendo en

ella leves retoques: El paño moruno, Seguidilla murciana y Asturiana”,

“Reelaborando la melodía original: Nana, Canción y Polo”, y por último,

“recreando un estilo dado a partir de diversas fuentes: Jota”189.

189
NOMMICK, Yvan. “El influjo de Felip Pedrell en la obra y el pensamiento de Manuel de
Falla”. Recerca musicológica. Nº. 14-15, 2004-2005, P. 289-300. P. 294.

- 181 -
Otra de las enseñanzas de Pedrell a Falla fue la vía del nacionalismo

musical a partir del empleo de la música popular, pero llevándole hacia un

camino más universal que se apoya en un profundo conocimiento de la

tradición musical culta española. A partir de los años veinte el Cancionero

Musical Popular Español de Pedrell fue una de las fuentes de consulta más

importantes de Falla.

Pérez Zalduondo no ha encontrado referencias específicas a la figura de

Pedrell en la legislación del régimen franquista, sin embargo hay un hecho que

hace pensar en la influencia que tuvo su doctrina en esta etapa y es la

organización en 1941 de una Exposición en torno a Pedrell, a cargo del

Departamento de Música de la Biblioteca Central de la Diputación Provincial de

Barcelona, con la colaboración de otras instituciones estatales y de entidades

particulares. En el catálogo de dicha exposición realizado por Higinio Anglés se

le reconocen al maestro cuatro aportaciones a la música española: “la creación

de la musicología española moderna; la edición de las obras maestras de

nuestra música clásica; la revalorización de nuestra canción popular y, por

último, como precursor de la ópera nacional española”190.

190
PÉREZ ZALDUONDO, Gemma. “La utilización de la figura y la obra de Felip Pedrell en el
marco de la exaltación nacionalista de posguerra (1939-1945)”. Recerca musicológica. Nº 11-
12, 1991, P. 467-487. P. 468.

- 182 -
2.5. La música en el teatro del siglo XX antes de la Guerra Civil Española.

El siglo XX comienza con la presencia física y las ideas musicales de

dos importantes compositores del siglo XIX, Pedrell y Barbieri. Tal y como

señala Casares Rodicio, Barbieri inicia sus búsquedas historiográficas en tres

vías. Primeramente, la defensa ante el extranjero, consistente en superar el

complejo de inferioridad histórica. En segundo lugar, el estudio histórico y

estético para superar la incultura de nuestros músicos. Y en tercer lugar, la

propia historia musical para encontrar los modelos conductores para la nueva

música. La diferencia entre Pedrell y Barbieri será que Pedrell se apoya en

Wagner, mientras que Barbieri, no sólo no se apoya en él sino que es

antiwagneriano. “… los deberes que, tanto Barbieri como Pedrell, imponen a la

música española del momento coinciden con el ideario de la Generación del

98: necesidad de redescubrir el pasado musical, repudio del fácil populismo y

casticismo, preparación intelectual del músico, asimilándose a Europa y

perdiendo al mismo tiempo el complejo ante ella”191.

Tomás Marco afirma que “la característica principal del desarrollo

musical en los primeros años del siglo XX es la recuperación de un tiempo

perdido, un tiempo que incluye todo el siglo romántico, prácticamente

191
CASARES RODICIO, Emilio. “La música española hasta 1939, o la restauración musical”.
En Coord. por FERNÁNDEZ DE LA CUESTA, Ismael, CASARES RODICIO, Emilio y LÓPEZ-
CALO, José. España en la música de occidente : actas del congreso internacional celebrado en
Salamanca, 29 de octubre-5 de noviembre de 1985, "Año Europeo de la Música". Vol. 2, 1987,
P. 261-322. P. 266.

- 183 -
inasimilado, además de la propia inactualidad exterior”192. En esta puesta al día

tendrán una gran implicación músicos que influirán a los músicos de la

posguerra, como es el caso de Manuel de Falla y Conrado Del Campo. Esta

línea de influencia la llevamos a los dos músicos de los que, en la parte

segunda de esta tesis vamos a valorar, como músicos de teatro, que son

Manuel Parada y Gerardo Gombau, ambos discípulos de Conrado Del Campo

y que, a través de su maestro reciben la influencia de Falla.

2.5.1. Manuel de Falla y Conrado Del Campo: dos magisterios.

La influencia de Falla en la música española del siglo XX es un hecho

generalizado y asumido por la mayoría de compositores, no en el sentido de

discípulos directos, sino como admiradores y estudiosos de su música,

procedimiento muy aconsejado por Falla a sus discípulos directos, a los que

aconsejaba el análisis musical de diversas obras a partir del cual comenzar a

componer o a interpretar. Manuel de Falla, tal y como atestigua Yvan

Nommicck193, no publicó ningún tratado de composición, pero sí que elaboró

para uso personal síntesis de diferentes obras teóricas, donde relaciona unos

métodos con otros, acompañándolos de ejemplos concretos sobre obras

analizadas de los grandes maestros. Pero su actitud no era seguir las normas

escrupulosamente, sino que las utilizaba de forma abierta y flexible, saltándose

determinadas normas conscientemente para lograr algo concreto. Con esta

192
MARCO, Tomás. Historia de la música española (siglo XX). Madrid, Alianza Música, 1998.
P. 150.
193
NOMMICK, Yvan. “La herencia de la música y el pensamiento de Manuel de Falla en los
años de posguerra (1940 - 1960)”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ, José,
HENARES CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos décadas
de cultura artística en el franquismo (1936-1956): actas del congreso. Vol. 2, 2001. P. 9-30.

- 184 -
característica de flexibilidad contrasta otra de sus características que es su

meticulosidad a la hora de componer, hecho que también llevaba a cabo con

sus alumnos, a los que revisaba las obras concienzudamente, aconsejando

posibles modificaciones.

El magisterio de Conrado del Campo fue mucho más tangible que el de

Falla, al dedicar la mayor parte de su carrera a la pedagogía musical. Y, pese a

que entre 1915 y 1951 tres generaciones de músicos españoles pasaron por

sus clases, no todos le consideran como modelo. Del Campo y Falla se

profesan una profunda y sincera amistad que culmina en 1929 con la decisión

de ambos de retirar sus candidaturas a la vacante de la Academia de Bellas

Artes de San Fernando. Entre las razones de admiración de Del Campo a Falla

Heine señala que Del Campo admiraba a Falla por comprender que “un arte

musical español… debía estar nutrido y animado por las gracias y esencias de

lo tradicionalmente popular, enaltecido y dignificado por el sentimiento religioso,

origen, fundamento y primitiva fuente inspiradora de toda música capaz de

levantar nuestro ánimo y conmover hasta lo más íntimo nuestros corazones”194.

La ausencia de Falla de España fue sentida por Del Campo, frente a la

indiferencia de otros de sus contemporáneos.

Centrándonos en su magisterio, hay que decir que admiraba la

educación musical de Alemania y Austria y consideraba necesario que todos

los músicos tuviesen una cultura general, hecho que mostraron todos sus

194
HEINE, Christiane. “El magisterio de Conrado Del Campo en la generación del 27: el caso
de Salvador Bacarisse y Ángel Martín Pompey”. En Música española entre dos guerras, 1914-
1945. Granada, Archivo Manuel de Falla, 2002. P. 99-131.

- 185 -
alumnos de la Generación del 27. La formación humanística propugnada por

Del Campo incidía en dos valores, la sinceridad y el entusiasmo, este último

indicio de postura romántica que en sus escritos expresa a través de los

términos de emoción y sentimiento. Su forma de componer influyó en sus

alumnos, pero a diferencia de la meticulosidad de Falla, Del Campo aconsejaba

no perder el tiempo en revisar, sino componer en su lugar una obra nueva. No

pretendió forjar su propia personalidad compositiva a sus alumnos, sino que les

animaba a buscar la suya propia, muestra de ello es que se abrió a las

vanguardias que sus alumnos le reclamaban.

Su pensamiento musical estaba fuertemente arraigado a la tradición en

dos sentidos, tal y como señala Heine, conservando las conquistas de la

música culta occidental de origen clásico-romántico y reinterpretando la música

popular de procedencia española. En sus escritos Del Campo se refiere, sobre

todo, a la zarzuela y reclama para España una renovación del teatro lírico. Su

actitud nacionalista le lleva a una aproximación teórica a la música popualr, que

le lleva más allá del folklorismo de Falla, abarcando fuentes históricas de origen

sacro y profano. También admira los Cancioneros como las Cantigas de

Alfonso X el Sabio.

Pero no fue buena la aceptación por parte del público y la crítica

españoles, de la obra de Del Campo. Adolfo Salazar que, por el contrario,

divulgó positivamente la música de Falla y Ernesto Halffter, censuró la de Del

Campo, reprochándole el ultrarromanticismo ya pasado de moda de su

lenguaje musical, criticando su nacionalismo romántico y desaprobando la

monumentalidad de su aparato orquestal. Pero frente a esta incomprensión de

- 186 -
su obra en el ámbito español, contrastan los innumerables premios de

composición que ganó, tanto en España como en el extranjero y la reputación

historiográfica de la que gozaba fuera de nuestras fronteras.

Conrado Del Campo fue instrumentista de viola, por lo que en la

composición de su música de cámara tuvo un papel destacado, no ocurriendo

lo mismo con el piano que en su producción ocupa una papel insignificante,

pero en éste, cuando lo utiliza, suele utilizar la técnica cordal del trémolo. Su

estilo polifónico es denso y se empeña en individualizar las voces, lo que

intensifica la dificultad, tanto en la interpretación como en la recepción y

entendimiento. Considera fundamental la idea de unidad entre contrapunto y

armonía, concibiendo la armonía a través de recursos polifónicos.

La variación la realiza a partir de la transformación continua de breves

motivos básicos. La variedad rítmica y la complejidad polifónica de su estilo

maduro, contrastan con la simplicidad de algunas de sus obras tempranas.

Utiliza formas musicales de gran envergadura, arraigadas a la tradición musical

de Occidente. Con la finalidad de reforzar la unidad formal Del Campo emplea

en buena parte de su música de cámara procedimientos cíclicos mediante la

utilización de elementos comunes, influencia de su profundo conocimiento de la

obra de Brahms. También emplea la derivación temática como recurso cíclico

heredado de la tradición clásico-romántica.

Una vez analizadas las fuentes musicales que pudieron inspirar la forma

de componer, los gustos musicales y las tendencias estéticas de Parada y

Gombau, hay que hablar inevitablemente de la obra escénica de Falla que

resulta ser, dentro del panorama nacional, como el resto de su obra, un qué

- 187 -
hacer único y personal, difícil de catalogar, pero que, despierta gran interés en

los músicos que le sucedieron. Torres Clemente195 hace un recorrido por todas

las composiciones escénicas que realizó Manuel de Falla antes de componer

dos de sus obras escénicas más importantes La vida breve (1905) y El retablo

de maese Pedro (1923). Se trata, en la mayoría de los casos, de zarzuelas en

uno o en tres actos que llevaron a Falla a evolucionar en su estilo inicial, a raíz

del comnocimiento de personalidades importantes del mundo musical

escéncico como Arniches o Chueca. Abandona ahora las fuentes literarias

románticas para dedicarse a argumentos de tipo costumbrista y regionalista

típicos de la zarzuela, experimenta en la conexión entre lenguajes dramáticos y

musicales y logra un mayor dominio de ritmos de danza, giros melódicos

populares, soluciones armónicas y otros mecanismos implícitos para la

composición de zarzuelas.

La vida breve es una ópera que Falla ideó a partir de un poema que leyó

de Carlos Fernández Shaw, al que pide que lo transforme en libreto. Siguiendo

con su música escénica, destacamos El amor brujo que inicialmente no fue un

ballet sino un espectáculo que creó para Pastora Imperio, a partir de la petición

que le hizo Martínez Sierra de una “gitanería”. A petición de Diaghilev Falla

inicia un ballet al que llama El corregidor y la molinera, con guión de Martínez

Sierra, sobre una novela. Tras las modificaciones de Diaghilev, pasa a llamarse

El somobrero de tres picos, un ballet en dos cuadros que va a ser la única

colaboración entre Falla y Picasso con los decorados. Sobre textos de Martínez

Sierra iniciará Falla una ópera con el título de Fuego fatuo que abandonará.

195
TORRES CLEMENTE, Elena. Las óperas de Manuel de Falla: de La vida breve a El retablo
de Maese Pedro. Madrid, Sociedad Española de Musicología, 2007. P. 31-43.

- 188 -
Falla se establece en Granada y allí, junto a su amigo Lorca ilustrarán

muchos teatrillos de títeres. A partir de esta costumbre surgirá la ópera de

cámara El retablo de maese Pedro que está basada en un episodio de Don

Quijote. Con esta nueva ópera la escritura musical de Falla evoluciona como

indica Nommick196 en varios aspectos como la menor recurrencia a elementos

folklóricos, la clarificación de su escritura, la reducción de la orquesta, así como

una escritura más lineal y contrapuntística. Por último hay que hablar también

de la obra dramática Atlántida que inicia en 1926 en colaboración con el pintor

José María Sert y libreto de Paul Claudel. El trabajo sobre esta obra le

acompañará hasta el final de sus días, quedando incompleta. Su terminación

fue confiada por sus herederos a su discípulo Ernesto Halffter que realizó dos

versiones.

2.5.2. La música en el teatro de Federico García Lorca.

Dentro de la Generación del 27 literaria tenemos que destacar la figura

de Federico García Lorca como dramaturgo que dio gran importancia en su

obra a la música. Esta Generación tuvo más en cuanto a la música que la del

98. Estuvo integrada por escritores unidos por la pretensión de encontrar un

lenguaje poético que expresase mejor sus temas. Les unía el haber nacido en

fechas muy próximas y el que participasen en la celebración del Homenaje a

Góngora que tiene lugar en Sevilla en 1927. Musicalmente Tomás Marco197

considera una Generación del 27, análoga a la literaria, bajo el magisterio de

196
NOMMICK, Yvan. “Un singular encuentro entre Manuel de Falla y Miguel de Cervantes. "El
retablo de maese Pedro"”. Scherzo: Revista de música. Año nº 20, Nº 196, 2005, P. 122-125.
197
MARCO, Tomás. Historia de la música española (siglo XX). Madrid, Alianza Música, 1998.
P. 129-138.

- 189 -
Falla, entre los que se encontraba Gerhard o Ernesto Halffter. Además esta

Generación tuvo una personalidad influyente en la crítica que llegó a ser el

mejor tratadista de la música contemporánea de ese período. Se trata de

Adolfo Salazar, alma musical de la famosa Residencia de Estudiantes, autor de

importantes libros, compositor y crítico de El Sol. Casares Rodicio198 resume la

crítica salazariana como “defensa del nuevo hacer musical ejemplificado en

Falla, Debussy, Stravinsky y Ravel. Defensa por ello de una música que sigue

el camino desde el nacionalismo progresivo del impresionismo y de aquí al

neoclasicismo”.

Federico García Lorca estudió música de pequeño y no fue hasta,

aproximadamente, 1916 o 1917, cuando decide su vocación definitivamente

hacia el mundo de las letras. Sin embargo la música va a ser un elemento

bastante considerado dentro de su obra. Su relación con importantes

personalidades de las diferentes disciplinas del mundo artístico de Granada

tienen lugar primeramente en el Centro Artístico de Granada, pero más tarde

se trasladan al Café Alameda, formando, tal y como expresa José Luis Cano199,

junto con los mejores espíritus del Centro, una tertulia literaria y artística que se

llamó el “Rinconcillo”, donde, además de hablar, celebraban homenajes a

poetas y artistas en algún modo relacionados con su ciudad, como Zorrilla,

Albéniz, Teófilo Gautier y el compositor ruso Glinka. Esta tertulia también la

celebraban en la taberna de don Antonio Barrios, donde organizaban juergas

flamencas. Falla participó, tras su llegada a Granada, en estas tertulias, y sus

198
CASARES RODICIO, Emilio. Op. cit. en nota 191. P. 281-285.
199
CANO, José Luis. García Lorca. Barcelona, Destino Libro, 1974. P. 31.

- 190 -
componentes, empezaron a frecuentar su casa, sobre todo Lorca, con el que

estableció una gran amistad, alentada por el interés de ambos por la música de

tipo culto y popular.

La Residencia de estudiantes significó una experiencia singular y de

grandes dimensiones para la historia de la cultura española. Lorca llega a ella

en 1919. Instalada al principio en la calle de Fortuny número 14, se inaugura el

1 de octubre de 1910 y perdurará hasta su ruptura provocada por el alzamiento

de 1936. Algunos escritores y poetas vinculados a la Residencia, jugaron un

papel activo a la hora de impulsar y estimular la vida musical. En el grupo de

los poetas más jóvenes, las colaboraciones con los músicos fueron muy

frecuentes. Se suele recordar, como un hecho de interés, la conferencia de

Rafael Alberti en el Teatro Español, con canciones interpretadas por la

Argentinita y Lorca en el acompañamiento pianístico.

“Lo popular” aparece en Federico García Lorca en clave artística. Su

labor no fue de un “especialista, sino la de un artista”200, y sus relaciones con

Falla y los jóvenes compositores de su tiempo apuntan en este sentido. En su

relación con Falla nos encontramos con dos vertientes, la del interés por lo

popular, en su forma llana, original y la necesidad de transformar ese material

en Arte, que en el caso de Lorca, se manifiesta en la producción poética.

Entre las experiencias de Lorca, la realizada a través del teatro La

Barraca, nos habla de una preocupación por lo popular, en un intento de

200
MINISTERIO DE CULTURA. La música en la generación del 27. Homenaje a Lorca.
1915/1939. Asturias, Mercantil, 1986. P. 51.

- 191 -
acercar a ese medio el repertorio clásico. La música en la actividad teatral de

La Barraca era muy atendida. El propio Lorca se ocupaba de ello con

entusiasmo. Muchos ensayos de canto se hacían en torno al piano de la

Residencia. Luis Sáenz de la Calzada recuerda que en Fuenteovejuna se

cantaba una parte “con una música prodigiosa que había sacado Federico”201

no sabe de dónde. Había entre los actores, no profesionales, algunos buenos

músicos de violín, utilizándose otros instrumentos de acuerdo a las exigencias

del montaje. Sabemos en particular que la música del Auto sacramental de

Calderón fue llevada bajo la dirección de Julián Bautista, acerca de la cual

comentaba Federico: “El auto sacramental quedaría incompleto si le faltara el

auxilio de la música. Pero ahí ocultos, están unas vihuelas y unos cantores

adolescentes que, en los momentos precisos, dejan oír sus voces, sus loas,

sus réplicas, a la manera del coro de la tragedia griega y tal como solían tañer

en tiempo de Calderón en los atrios de los templos. Es una música breve y

simple, de canto eclesiástico, como la que hoy interpretan los seises de la

Catedral sevillana”202.

Entre las obras de teatro de Lorca donde la música tiene mayor

importancia destacamos Los títeres de Cachiporra, Mariana Pineda, La

zapatera prodigiosa, Amor de don Perlimplin con Belisa en su jardín, Bodas de

sangre y Yerma. El punto común de todas las intervenciones musicales de sus

obras de teatro es la recuperación de canciones populares, pretensión que

comparte con su amigo Falla y a partir del Cancionero de Pedrell.

201
MINISTERIO DE CULTURA. Ibid. P. 52-53.
202
MINISTERIO DE CULTURA. Ibid. P. 53.

- 192 -
En Los títeres de Cachiporra203 incluye como números musicales: un

preludio de clarines y tambor, Cuatro hojillas tenía mi arbolillo, Por el aire van

los suspiros de mi amante, Con el vito vito vito, Mi amante siempre se baña en

el río Guadalquivir, De Cádiz a Gibraltar, Tengo los ojos puestos en un

muchacho, Estando una pájara pinta, o Rosita por verte la punta del pie. Los

pies para estas intervenciones musicales son acotaciones entre paréntesis,

donde además de indicar el hecho de comenzar a cantar o de oírse música,

también especifica los instrumentos que intervienen o que acompañan a las

canciones, que, en este último caso suelen ser guitarra o palillos.

Para Mariana Pineda incluye: Romance de Mariana Pineda, Canción del

Contrabandista, A la vera del agua y música religiosa vocal y de órgano. Los

pies de ésta siguen la misma dinámica de la anterior, pero además, en el caso

de A la vera del agua, aparte de la acotación entre paréntesis, el personaje de

Mariana dice “Mariana: ... pero sentada en la fuente toca una blanda

vihuela”204.

En La zapatera prodigiosa incluye como números musicales: Anda jaleo,

Si tu madre quiere un rey, Polea, que es instrumental,Mariposa del aire, Qué

hermosa eres, La señora zapatera y una pieza instrumental titulada Se oye un

toque de trompeta floreado y comiquísimo.

Para Amor de don Perlimpliín con Belisa en su jardín incluye una

Sonata, Entre mis muslos cerrados nada como un pez el sol, un número

203
PITTALUGA, Gustavo. Canciones del teatro de García Lorca. Madrid, Unión Musical
Ediciones, S.L., 1998. P. 1-12.
204
PITTALUGA, Gustavo. Ibid .P. 21.

- 193 -
instrumental para dos guitarras, otro número instrumental para dos flautas, Don

Perlimplín no tiene honor y Por las orillas del río se está la noche mojando.

En Bodas de sangre incluye una Nana, Despierte la novia en la mañana

de la boda, Al salir de tu casa para la Iglesia, pieza instrumental que titula Se

oyen dos violines y otra pieza instrumental que titula Dos oboes y un tamboril.

Para Yerma los números musicales incluidos son: A la nana, nana, nana,

Por qué duermes solo pastor, En el arroyo frío y No te puede ver.

2.5.3. Géneros de teatro musical.

En el siglo XX se arrastran problemas surgidos en el siglo anterior como

la creación de una ópera nacional, que muchos músicos habían intentado

encontrar sin éxito. La zarzuela, cuya resurrección había tenido lugar a

mediados del siglo anterior se presentaba ahora como un género al que no se

dedicaban los mejores músicos, por lo que bajará la calidad, aunque siga

disfrutando, durante algún tiempo de más público que cualquier otro

espectáculo musical, pero era un público que tenía otras expectativas con

respecto al género, lo que forzó una evolución de éste hacia la opereta y la

revista e impulsará el cuplé y la nueva tonadilla que se convertirá en canción

popular española.

A comienzos de siglo los teatros de España estaban invadidos por el

teatro musical, en forma de ópera, zarzuela y revista. Manuel Lagos en un

artículo llega a hacer la siguiente afirmación que compartimos: “El teatro con

- 194 -
música ha atraído siempre una corriente de participación mayor que otros tipos

de formas artísticas, de ahí su vitalidad y pervivencia”205. Sin embargo no nos

extenderemos aquí con el tema del teatro musical, ya que nuestro objeto de

estudio es la música en el teatro, que lleva una connotación diferente, pero

hablaremos brevemente de la revista, por ser un género cultivado por Manuel

Parada en los últimos años en los que creó música en el Español.

Hay diversas opiniones sobre el nacimiento exacto de la revista, pero

está claro que surge a finales del siglo XIX y que en un primer momento sus

temas se apoyaban en lo periodístico y en lo político. La revista y el sainete

tienen, a finales del siglo XIX muchas características comunes y ambos

géneros se pueden adscribir al género chico. A lo largo del siglo XX la revista

va evolucionando. Retana206 describe su evolución bajo la denominación de

género ínfimo, de manera que pasa de las variedades selectas imperantes

hacia 1910, a los espectáculos arrevistados de los años veinte, pasando por los

años treinta en los que la revista adquiere nuevos signos, hasta las posguerra

española en que es influida por el “folklorismo” de carácter andalucista y, por

último, a mediados de siglo, la canción moderna en sus múltiples variantes.

De los años treinta es una de las obras más importantes de este género,

Las leandras, con música del maestro Alonso y libro de González del Castillo y

Muñoz Román. De esta obra destacan números como el Pasodoble de los

Nardos, el Pichi o el scottis, que se hicieron, inmediatamente de su estreno,

205
LAGOS, Manuel. “El otro teatro. El teatro musical en Madrid (1900-1939): Ópera, zarzuela y
revista”. Revista de Asociación de Directores de escena de España. Octubre, 1999.
206
FERNÁNDEZ-CID, Antonio. Cien años de teatro musical en España (1875-1975). Madrid,
real Musical, 1975. P. 199-200.

- 195 -
muy populares. Los años cuarenta están caracterizados por la dominación de

lo folklórico y por espectáculos arrevistados en los que se procura huir de las

verdulerías y las exhibiciones corporales en las que se basaba el género

primeramente. Muñoz Román va a crear ahora una serie de obras en las que

toma importancia el argumento, con base en las figuras femeninas, aunque

también en los personajes cómicos populares. Del año 1944 es un éxito

importante de la revista, Cinco minutos nada menos, de Muñoz Román y

Jacinto Guerrero.

En el comienzo de los años cincuenta se comienzan a hacer revistas de

espectáculo, en la línea de la comedia musical, como A todo color, de

Guillermo y Rafael Fernández Shaw, con Manuel Parada como músico. Sus

autores la calificaron como fantasía musical. Otro éxito de los mismos autores

es Colorín, colorado. En 1951 el maestro Parada colabora con Carlos Llopis en

La cuarta de A. Polo. Otras de las revistas de Parada son Las hijas de Helenia,

de José Fernández Díez, que Fernández-Cid califica de revista “tipo” o El

caballero de Barajas, en colaboración con José López Rubio. Resulta lógica la

evolución de Parada en el teatro que pasa de crear música para teatro a crear

música para teatro musical, pero sin dejar de lado, en ningún momento, su

faceta de músico de cine, hecho por el que se hizo más famoso.

2.5.4. Nacionalismo costumbrista: Folklorismos.

En los años inmediatamente anteriores y posteriores a la guerra civil

española se da un incremento de los espectáculos basados en el folklore más

- 196 -
o menos puro, de la mano de figuras que habían sabido llegar al público. Se da

una exaltación del espíritu nacional a través de “folklorismos”, no sólo de

carácter andaluz, de manera que además de ofrecerse sevillanas y fandangos,

también aparecían jotas, boleros, muñeiras, zapatadanza, sardana, etc. No

podemos concluir este capítulo sin hablar de tres figuras: el argumentista

Antonio Quintero, el poeta Rafael de León y el músico Manuel Quiroga. Estos

contribuyeron al perfeccionamiento de lo que se denomina canción popular

española, que proviene de la tonadilla, pasa por el cuplé y tras la guerra civil se

perfila con una mayor calidad en sus historias, sus poemas y sus partituras.

Todas las tendencias que se dan en la primera mitad del siglo XX las

consideramos factores que influyeron, en mayor o menor medida, en la forma

de componer de Manuel Parada y Gerardo Gombau. Su campo de composición

se basó en la música relacionada con el género dramático, ya fuera en el cine o

en el teatro, y es ésta una característica que podemos sacar de este principio

de siglo XX, la conexión de la música con la poesía, con el teatro, con el cine,

con un argumento discreto en el caso de la revista o con un argumento

condensado en una sola canción, como es el caso de la copla.

Esta visión general de los elementos considerados importantes a tener

en cuenta dentro de la presente tesis sólo abarca hasta 1939. A partir de aquí

todo cambia. Casares Rodicio define este año como un punto y aparte, “el año

1939 supone el cierre de las fronteras culturales, políticas y económicas y la

- 197 -
música iverna durante unos años en que la nación no estaba para afirmaciones

musicales”207.

207
CASARES RODICIO, Emilio. Op. cit. en nota 198. P. 261-322. P. 264.

- 198 -
3. DIVERSIDAD DE LAS INTERVENCIONES MUSICALES EN LA HISTORIA

DEL TEATRO ESPAÑOL.

La mayoría de las obras de teatro para las que Parada y Gombau

compuso intervenciones musicales, pertenecen al teatro clásico. Esto nos lleva

a considerar la necesidad de que estos músicos conociesen las estéticas y

formas musicales de las diferentes etapas de la historia del teatro español.

Cayetano Luca de Tena les marcaría unas pautas estéticas, pero las

características musicales necesarias para conseguir dichas estéticas sólo

pueden ser llevadas a cabo por un músico.

El hecho de utilizar canciones con o sin acompañamiento o piezas

instrumentales puras dentro de las obras de teatro ya constituye un factor

determinante dentro de cada época. Pero también es característica una

modalidad mixta que alterna música instrumental con vocal, y que llamaremos

pequeñas obras de teatro con música. Estas sólo participarán en la obra de

teatro como intermedios y su temática podrá o no estar conectada con el

argumento de la obra principal. Las diferentes intervenciones musicales van

tomando en cada época nombres distintos e incluso unas son simplemente

variaciones de otras y por tanto, constituyen su evolución.

En la Edad Media y el Renacimiento los números musicales empleados

en las representaciones teatrales eran fundamentalmente canciones. Sin

embargo hay dos géneros que se cultivan, aunque no de manera generalizada,

- 199 -
que pertenecerían a pequeñas obras de teatro con música, juegos de escarnio

y entremeses.

El teatro del final de la Edad Media y del Renacimiento emplea

primeramente canciones que pertenecían al Cancionero Popular, y luego

canciones nuevas. Era normal emplear una misma canción en diferentes obras

de teatro, lo cual podría familiarizar más al espectador con la nueva obra. Los

nombres que recibieron estas canciones fueron variados: tropo, salmo, himno,

villancico, cántica, danza cantada, canzoneta, cantiga, folía, ensalada, serrana,

motecito, chacota, martinete, seguidilla, zarabanda, tonada, son, etc. De todas

estas denominaciones, unas se han mantenido a lo largo de la historia con su

carácter inicial o evolucionando, y otras desaparecieron. Las más asociadas al

teatro en los siglos posteriores fueron el villancico como forma cantada y la

seguidilla como forma cantada para bailar.

Calderón Calderón208 compara los villancicos de Juan del Encina, con

los de Gil Vicente y con los del Cancionero Musical de Palacio, extrayendo

diferencias como que los de Encina son siempre bimembres y más largos que

los de Gil Vicente y los del Cancionero, lo que nos lleva a apreciar la variedad

de formas que adoptan las intervenciones musicales, probablemente

persiguiendo cumplir variadas funciones, dependiendo del autor dramático.

208
CALDERÓN CALDERÓN, Manuel. “Los villancicos de Juan del Encina”. En coord. por
GUIJARRO CEBALLOS, Javier. Humanismo y literatura en tiempos de Juan del Encina. 1999.
P. 393-316. P. 294.

- 200 -
La variedad del villancico también viene determinada por el gusto del

público. En este sentido, Cardona-Castro209, al hablar de los villancicos, los

presenta como una mezcla de “elementos tradicionales, gratos a la moda

tradicionalizante apetecida por el público culto que vive la implantación del

renacimiento, con elementos eruditos y cultos, propios del mundo cortés de los

trovadores”.

En el teatro del Siglo de Oro se hace uso de los tres tipos de piezas de

los que hemos hablado anteriormente. En el siglo XVII existe gran variedad de

nombres de canciones como los cuatros de empezar, los romances, los

villancicos, tonos humanos, tonada humana, solo humano, cantada humana”,

La mayor parte de tonos monódicos profanos fueron escritos para el

teatro. Así los tonos De las luces en el mar, Peynándose estaba un olmo, y

Trompicávalas amor se cantan forman parte de la zarzuela de Juan Vélez de

Guevara Los celos hacen estrellas. Muchos de los tonos a varias voces que se

cantan en el teatro fueron escritos con anterioridad como composiciones

musicales sueltas, introduciéndolas los dramaturgos para intensificar la

expresividad de determinadas escenas, por lo que en muchos casos no son

ellos los autores literarios de los tonos que se cantan. Sus compositores son,

por lo general, músicos activos en la corte de Madrid en la primera mitad del

XVII, o en un ambiente cortesano. Se desconoce el nombre de los poetas que

escribieron los textos.

209
CARDONA-CASTRO, Angeles. “La música en la corte de los Reyes Católicos : estudio
poético-musical del villancico”. En Literatura hispánica, Reyes Católicos y descubrimiento:
actas del Congreso Internacional sobre literatura hispánica en la época de los Reyes Católicos
y el descubrimiento. 1989, P. 99-110. P. 103.

- 201 -
El nuevo espíritu que anima estas composiciones se manifiesta en

detalles como intentos descriptivos de representar en música ideas que

aparecen en el texto, o procedimientos onomatopéyicos. Los principales

compositores que figuran en estos cancioneros son: Mateo Romero (“Capitán”),

Juan Blas de Castro, Alvaro de los Ríos, Juan Pujol, Manuel Machado, Miguel

de Arizo, Diego Gómez, Juan de Palomares.

Según José Subirá210 el madrigal se había presentado en España bajo

las formas de villancico o de cuatro. Establece cuatro tipos de obras:

1. En estilo madrigalesco (Ej: cuatros de Mateo Romero, de Carlos

Patiño, de Juan Hidalgo y aquellos escritos para El jardín de

Falerina por José Peyró).

2. Obras polifónicas donde una voz tiene predominio sobre las

demás.

3. Obras que muestran claramente la transición de la polifonía

imperante a la monodia naciente.

4. Obras donde reina en absoluto la monodía (Ej: Juan de Navas y

José Martín, autores de tonadas y tonos humanos).

Como pequeñas obras de teatro con música, tenemos que hablar de las

siguientes: loa, entremés, baile y mojigangas.

210
LÓPEZ-CALO, José. Cfr. Historia de la música española 3: siglo XVII. Madrid, Edit. Alianza,
1988.

- 202 -
Si en los períodos anteriores, como intervenciones musicales en el

teatro, abundaban las canciones, en el siglo XVII toman mayor importancia las

pequeñas obras de teatro con música, en las que se incluyen las canciones.

Para la importancia de la música instrumental habrá que esperar a una época

posterior. Hay que tener en cuenta que es en este siglo cuando nace la

zarzuela, que es fundamentalmente una obra de teatro con música.

En el siglo XVIII las piezas que siguen abundando son las canciones,

pero ahora no sólo las populares, sino también otras más refinadas como las

arias, debido a la influencia de la ópera italiana. Ahora las canciones se llaman:

cuatro (cuatro partes de cantado), princesas, arias o recitados.

Es muy frecuente la designación de “coro” en sustitución de la voz

“cuatro”. A veces se usaba la denominación abstracta “Todos” o “todos y

todas”. En ciertas obras la palabra “coro” solía referirse también al grupo de

solistas que cantaban juntos211.

En el siglo XVIII por fin podemos decir que abundan las piezas

exclusivamente instrumentales212, a modo de sinfonías o ritornelos, para ilustrar

musicalmente pantomimas, batallas o escenas episódicas de gran visualidad,

como marchas, que proporcionaban el repertorio ambulante, requiriendo unas

el concurso de cuerda y madera y otras “instrumentos de boca”

exclusivamente. Por lo común estas piezas ilustraban obras teatrales de asunto

histórico.

211
Esto es lo que ocurre en la partitura de Manuel Parada para la obra el alcalde de Zalamea,
que da la denominación de “Coro” a una partitura que va a ser interpretada por dos solistas, la
Chispa y Rebolledo.
212
SUBIRÁ, José. Op. cit. en nota 52. P. 137.

- 203 -
Como pequeñas obras de teatro con música tenemos que hablar de: los

sainetes, las tonadillas escénicas, el melólogo y la pantomima. De los cuatro

géneros anteriores, el de pantomima podemos también calificarlo de música

instrumental, ya que se trataba de música instrumental sola, que seguía un

argumento escrito, pero éste no se recitaba, sino que era el cuerpo del actor el

que se encargaba de expresarlo.

El siglo XVIII consigue, prácticamente en la misma medida, cultivar los

tres tipos de intervenciones musicales de nuestra clasificación, lo cual nos hace

ver que la música en el teatro, a lo largo del tiempo, va tomando mayor

importancia y va evolucionando.

En el siglo XIX se va a dar un período de diversos cambios, de olvidos y

de recuperaciones. A principios del siglo XIX, siguen los géneros dramático-

musicales de la segunda mitad del siglo XVIII, a continuación volverá la

influencia de la ópera italiana, para finalizar el siglo con la edad de oro de la

zarzuela española. Siguen representándose comedias con intervenciones

musicales, pero de forma esporádica y los sainetes, en principio se conservan

como fin de fiesta en obras mayores, pero luego desaparecen, al igual que la

tonadilla. Podemos observar que en este siglo las piezas instrumentales como

acompañamiento al teatro desaparecen, aunque perviven las canciones,

concretamente las canciones bailadas, como el bolero y las pequeñas piezas

teatrales, como los sainetes, aunque esto último se da como herencia del siglo

- 204 -
anterior, por lo que no se trata, en este momento, de un género creativo, sino

de reposiciones ya creadas anteriormente.

Hay que tener en cuenta que ahora la importancia del teatro musical

eclipsa el teatro con música, lo cual resulta curioso, ya que éste es el antecesor

de aquel, es decir, que el teatro musical, en sus diferentes formas, es la

evolución de la obra de teatro con música que se cultiva en España,

fundamentalmente desde Juan del Encina.

Llegamos al siglo XX con la inclusión de piezas tanto vocales,

instrumentales como mixtas. La pequeña obra de teatro musical inmersa en

otra obra de teatro deja de utilizarse desde el siglo XVIII, al menos como

género creativo.

- 205 -
SEGUNDA PARTE

4. LA MÚSICA INCIDENTAL DE LAS OBRAS DE TEATRO

REPRESENTADAS EN EL TEATRO ESPAÑOL DE MADRID DURANTE LA

DIRECCIÓN DE CAYETANO LUCA DE TENA.

4.1. La música en la posguerra.

La música es utilizada por el Régimen a través de diversos medios, cine,

teatro, radio, televisión y ceremonias fundamentalmente. Muñiz Velásquez213

establece dos tipos de relación entre la música y la propaganda. Por un lado la

música autónoma que puede ir desde el folklore hasta la música clásica y que

en un determinado momento pasa a ponerse al servicio de la propaganda. A

esto le llama “propaganda musical”.

Por otro lado está la música que se crea expresamente para servir como

propaganda. En este caso habla de “música propagandística”. Establece

además varias funciones de la música en la propaganda, como que anule o

disminuya la capacidad crítica, que simbolice el poder, que entretenga o

divierta, que refuerce y dé conformidad a las normas sociales, que cohesione al

grupo o que porte terceros mensajes.

213
MUÑIZ VELÁSQUEZ, José Antonio. “La música en el sistema propagandístico franquista”.
Historia y comunicación social. Nº 3, 1998 (Ejemplar dedicado a: La guerra del 98 y los medios
de comunicación), P. 343-364. P. 345.

- 206 -
Respecto a la música autónoma utilizada posteriormente para la

propaganda, el Régimen ensalza los nacionalismos a través del folklore de los

diferentes pueblos de España, a la vez que intenta aunar ese sentimiento de

las diferentes provincias haciendo los diversos folklores de todos los españoles.

Por otro lado también se fomentan los géneros exclusivamente españoles

como es el caso de la zarzuela, de la tonadilla escénica y de todas aquellas

composiciones pertenecientes, según el Régimen, a nuestro pasado más

glorioso. Esto también supuso un aislamiento del exterior, con el consiguiente

retraso musical con respecto a Europa.

El Franquismo utiliza la música en tres tipos de ceremonial, el religioso,

el militar y el político, para fortalecer su imagen. Fueron innumerables las

apariciones de Franco en actos litúrgicos que se veían más solemnizados a

través de la música. Lo religioso y lo militar siempre solían estar bastante

relacionados. En los ceremoniales militares “la música, siempre presente y

repleta de cornetas, de instrumentos fuertes, de ritmo marcial e impetuoso, de

melodías sencillas pero contundentes… tendría el deber de demostrar una

fuerza y una potencia de la que en verdad se carecía”214. Muñiz considera que

la música en las ceremonias militares cumple diversas funciones narrativas.

Así, la música puede narrar acciones de los participantes como el caso de la

corneta que avisa para la formación y avisa a la banda para que toque la

marcha del saludo. También unifica completando, entre acción y acción, los

huecos vacíos. Pero la música también puede subrayar las acciones de los

personajes, jerarquizarlos, ordenándolos sonoramente en el espacio…

214 MUÑIZ VELÁSQUEZ, José Antonio. Ibid. P. 359.

- 207 -
Por último, en el ceremonial político la música también refuerza

sentimientos como la unión entre los componentes del partido al concluir las

sesiones cantando el Cara al sol de pie y con el brazo en alto.

La radio fue otro medio utilizado por el Régimen para influir en la

sociedad y, más que en cualquier otro medio, se sirvió también de la música.

Hay que hablar de una personalidad que influyó mucho durante esos años en

la música que debía de escucharse en España. El Padre Otaño, quien acumuló

una gran cantidad de cargos durante el Régimen y desde 1941, es el único

músico que pertenece al Consejo Nacional de Educación. Martínez del Fresno

cita algunas de sus declaraciones referidas a lo que debe escucharse en la

radio, “la música puede aparecer en la radio como pausa de transición, como

elemento recreativo o como ilustración artística en todas las formas y géneros,

excepto en una… “esa forma insistente, machacona del jazz moderno y sus

derivados”215. Siguiendo con la música que se consideraba aconsejable para

escuchar, considerada como arte musical, había una valoración jerárquica, la

más valorada era la música sinfónica, la ópera y la música de cámara. A

continuación vendrían la zarzuela, los pasodobles, las variedades, el cine y la

música ligera y por último, para abolir, el jazz.

Pero también a través de la revista Escorial se intentó sugerir a la

población la estética musical que se consideraba más apropiada. Esta revista

215
MARTÍNEZ DEL FRESNO, Beatriz. “Realidades y máscaras en la música de la posguerra”.
En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES CUÉLLAR, Ignacio
Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura artística en el
franquismo (1936-1956) : actas del congreso. Vol. 2, 2001. P. 31-82. P. 37.

- 208 -
fue fundada en 1940 por iniciativa de un grupo de intelectuales de falange. Uno

de los principales autores de artículos en esta revista en los comienzos de su

andadura fue Federico Sopeña. “…, la consideración del arte como

propaganda, la condena de las vanguardias y la defensa de la orientación

clásica fueron postulados comunes de los regímenes totalitarios que podemos

leer en la literatura musical de Escorial. También la idea de colectividad que,

frente al elitismo de la vanguardia, adquiere una importancia esencial en el

horizonte teórico de Federico Sopeña”216. Otros colaboradores de la revista

posteriores fueron Joaquín Rodrigo y Gerardo Diego. Esta revista lo que

pretendía era la formación de un nuevo arte y una nueva música que rompiese

con el pasado inmediato y que ensalzara la España católica, imperial y

guerrera.

También se quería controlar lo que el pueblo cantaba, de manera que,

tal y como indica Ángel Medina “La publicación nº 291 del Departamento

Nacional de Propaganda es un Cancionero Falangista específicamente

dedicado a los jóvenes que hacían el servicio militar en los campamentos de la

milicia universitaria. El anónimo prologuista señala que “la Cruzada se hizo, en

parte al menos, al son de casi toas estas canciones”. El cancionero tiene cuatro

secciones: himnos y marchas de la falange y de las JONS, himnos y marchas

216CABRERA GARCÍA, Mª Isabel-PÉREZ ZALDUANO, Gemma. “Identidad de fuentes y puntos


de referencia comunes para el estudio del pensamiento musical y artístico del primer
franquismo: La Revista Escorial”. En Campos interdisciplinares de la musicología, V Congreso
de la Sociedad Española de Musicología (Barcelona, 25-28 de octubre de 2000). Vol II. Madrid,
Sociedad Española de Musicología, 2001. P. 1099-1114. P. 1111.

- 209 -
militares, una significativamente escueta terna de cantos religiosos, y una

docena de canciones regionales”217.

Entre 1939 y 1945 diversos organismos oficiales se ocupaban de la

música, tal y como indica Martínez del Fresno218, la Comisaría General de la

Música, el Consejo Nacional de la Música y el Instituto de Musicología que

dependían del Ministerio de Educación Nacional, que también regía la

enseñanza musical en los Conservatorios. El Ministerio de Gobernación fue

encargado de reorganizar el Cuerpo de Directores de Bandas de Música

Civiles. Y por otra parte, la Falange Española a través de varias

Vicesecretarías conducía la música en el Frente de Juventudes, en la Sección

Femenina y en Educación y Descanso, además de censurar las obras teatrales

y musicales. Además también hay que hablar del Sindicato Nacional del

Espectáculo que quedó como única organización para la representación y

disciplina de los intereses económicos de esta rama de la producción.

Este Sindicato, al principio se subdividía en seis grupos, teatro,

Cinematografía, Música, Deportes, Toros y Circo, pero más tarde pasaron a ser

cinco, al constituir una sola sección Teatro, Circo y Variedades. Una de las

funciones asumidas por este Sindicato fue la de depurar a los músicos

españoles, revisando sus expedientes académicos y examinándoles para emitir

su autorización de trabajo, con la inclusión obligatoria de al menos, un veinte

por ciento de ex combatientes y ex cautivos en las orquestas, hasta incluso, en

217
MEDINA, Ángel. “Música española 1936-1956: Rupturas, continuidades y premoniciones”. En PÉREZ
ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA
GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura artística en el franquismo (1936-1956) :
actas del congreso. Vol. 1, 2001. P.59-74. P. 65.
218
MARTÍNEZ DEL FRESNO, Beatriz . Op. cit. en nota 215. P. 46-47.

- 210 -
su defecto sobre afiliados a FET y de las JONS. Es decir, lo que, en un

principio podría resultar una mejora de la calidad profesional se convierte en

una forma de recompensar a los que apoyaban al Régimen.

Pero, pese a que, aparentemente se buscaba crear una estética oficial

en la música, no se consiguió. Ni la Comisaría General de la Música ni el

Consejo Nacional de la Música fue capaz de definir una estética oficial y única

ya que su acción quedó restringida, en el caso de la Comisaría, a la enseñanza

de los Conservatorios y a la Orquesta Nacional, y en el caso del Consejo

Nacional, sólo tuvo labores de estudio relacionados con la educación musical.

Además, otra de las dificultades fue el hecho de que el Consejo Nacional de

Teatro era responsable de todo lo relativo a los teatros del país que constituía

buena parte de la infraestructura para la vida musical del país.

El folklorismo “fue prioritario por su eficacia en la finalidad

propagandística del arte, ya que a través de él la Sección Femenina pudo

transmitir el nacional-catolicismo justamente a las mujeres, los agentes más

eficaces en la labor ideologizadora, con una penetración social casi

absoluta”219. La Sección Femenina realizó una importante labor de recopilación

folklórica, sobre todo en lo referido a bailes. Miguel berlanga ha visto en esta

labor de salvamento de lo antiguo, considerado como auténtico la

219
PÉREZ ZALDUONDO, Gemma. “La música en el contexto del pensamiento artístico
durante el franquismo”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ, José,
HENARES CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos décadas
de cultura artística en el franquismo (1936-1956): actas del congreso. Vol. 2, 2001. P. 83-
104. P. 94.

- 211 -
consideración de estas piezas como “símbolos de las distintas regiones y de

España como nación”220.

Falla va a ser otro de los modelos a seguir en la música de posguerra.

Federico Sopeña confía en la continuidad, y cree que hay que partir de la obra

de Falla, la cual sustituye el objetivismo por la expresividad y garantiza la

continuidad con la tradición. A partir de aquí se seguiría con Ernesto Halffter,

como único discípulo directo de falla y Joaquín Rodrigo por no pertenecer al

grupo de vanguardia. En esta época se homenajeó la figura de Felipe Pedrell

por su regeneracionismo musical y, como indica Pérez Zalduaondo “Entre 1938

y 1951 se produjeron distintas iniciativas, como las traducciones de óperas

extranjeras al castellano, el intento de revitalización de la zarzuela, el sainete y

la tonadilla, que persiguieron la búsqueda del género genuinamente nacional,

tema presente en el pensamiento musical español desde el siglo XIX. Por el

contrario, la defensa del europeismo, enarbolada por el sector más progresista

del 98, fue sustituida por un exacerbado nacionalismo”221.

La educación artística en el proyecto educativo franquista, tal y como

señala Díaz Mohedano222 tuvo un carácter accesorio, y dentro de ella, la

educación musical era algo ornamental que sólo se justificaba porque a través

del canto, los niños podían entrar en contacto con la tradición musical de la

220
BERLANGA, Miguel Angel. “El uso del folklore en la sección femenina de falange: el caso de
Granada”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES CUÉLLAR,
Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura artística en el
franquismo (1936-1956) : actas del congreso. Vol. 2, 2001. P. 115-134.P. 124.
221
PÉREZ ZALDUONDO, Gemma. Op. cit. en nota 219.P. 98.
222
DÍAZ MOHEDANO, María Teresa. “La educación artística en el proyecto educativo
franquista”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gema, CASTILLO RUIZ, José, HENARES CUÉLLAR,
Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura artística en el
franquismo (1936-1956): actas del congreso. Vol. 2, 2001. P. 165-171. P. 168-169.

- 212 -
nación, a través del folklore que era la esencia de lo español, de la

manifestación más auténtica del pueblo.

La música en el teatro también va a ser utilizada por el régimen,

fundamentalmente a través de los dramas litúrgicos. Durante el período de

guerra se creó, entre los medios de difusión del pensamiento falangista una

discusión en torno a lo que debería ser el nuevo teatro, donde se rechazaban

las vanguardias y se apostaba por la vuelta del teatro de los Siglos de Oro, por

la afinidad con lo valores éticos y sociales que defendía el nuevo régimen. Tal

y como señala Torres Clemente223 el Auto sacramental será la manifestación

literaria que mejor encarnó los ideales estéticos del gobierno franquista. El

Servicio Nacional de Propaganda promovió la creación de dramas litúrgicos al

convocar un concurso anual. Con estos se inculcaban valores morales acordes

con el régimen y se entretenía, a la vez, a las masas. Pese a que este tipo de

obras se llevaban a escena, según la tradición, el día del Corpus, se hizo uso

de ellas en cualquier celebración. Se trataba de montajes muy solemnes, entre

otras cosas, por los fastuosos escenarios scogidos y por la participación de la

música. El tipo de música incluida en los autos sacramentales era de diversa

procedencia. Se usaba música en el estilo del Romanticismo (Schubert,

Brahms, Chopin, Gounod…), también se utilizaba música militar y patriótica.

Sabemos que aparecían tanto el Himno Nacional como el de la Falange, tal y

como va a ocurrir en otras representaciones teatrales de la época, como en el

223
TORRES CLEMENTE, Elena.“La música en los autos sacramentales: un ejemplo de la
transformación del repertorio durante la Guerra Civil española”. En PÉREZ ZALDUONDO,
Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA,
María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura artística en el franquismo (1936-1956) : actas del
congreso. Vol. 2, 2001. P. 351-376. P. 354.

- 213 -
caso de las representaciones objeto de estudio en esta tesis. También se hacía

uso de la música popular, que era un vehículo ideal para conectar con el

pueblo y llevarle a la unidad nacional.

El cine también se va a servir de la música con una finalidad

propagandística, siendo tres los géneros cultivados en la posguerra, el drama

nacional, el drama religioso y el cine musical. En el cine musical predominarán

las películas popularistas, debido a que el régimen quiere fomentar la idea de

España como unidad basada en lo religioso y el sentido de lo castizo como

algo que le da una identidad al pueblo español. Tras la guerra se continúa

haciendo un cine musical similar al que se hacía antes de la guerra, que

consistía en presentar un conflicto dramático a través de un argumento tópico,

que refleje un cuadro costumbrista. Tal y como señala López Silva “el interés

de la película es en sí el exponer de la mejor forma posible una historia

salpicada de canciones populares, que contribuyen a dotar al argumento de la

atmósfera y del escenario donde se desenvuelve la trama, trama que muchas

veces presenta calcos muy interesantes con el drama español tradicional, del

tipo de un Lope o de un Calderón”224. También hay que indicar como

característica del cine español el hecho de aprovechar estrellas del

espectáculo, fundamentalmente cantantes de coplas, para realzar su figura a

través de las películas, las cuales a veces, resultan de dudosa calidad, pero

que sin embargo, son muy aceptadas por el público. Las canciones populares

españolas tienden cada vez más, a identificarse con la canción andaluza y con

224
LÓPEZ SILVA, José Antonio. “Florián Rey y el cine musical costumbrista de los años
cuarenta y cincuenta”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES
CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura
artística en el franquismo (1936-1956) : actas del congreso. Vol. 2, 2001. P. 287-302. P. 289.

- 214 -
el flamenco, tendencia que comenzó en tiempos de la república y continúa en

nuestros días. En los años cincuenta y sesenta la comedia musical tiende a ser

de tono más alegre, pero no llega a perder el carácter folklorista y tipificador del

género desde sus orígenes.

Tal y como señala Plaza Chillón225, el estado se sirvió de dos

instrumentos para controlar el cine durante la posguerra, la protección

económica y la censura. Al igual que de la música se encargaban una serie de

organismos oficiales, lo mismo ocurría con el cine. En 1938 se crea el

Departamento Nacional de Cinematografía que dependía del Ministerio del

Interior y en él se establecían, entre otras medidas, la censura previa de los

guiones. Para llevar a cabo la censura cinematográfica también fue muy

importante la creación del NO-DO en 1942, para el que Manuel Parada, músico

que ocupa una parte importante de esta tesis, compuso múltiples melodías,

hasta incluso la de su cabecera.

Jiménez Rodríguez señala cuatro rasgos fundamentales que se asocian

a la música española fuera de España, se consideraba “ajena a las influencias

extranjeras. Carácter nacional. Riqueza de la música popular de Andalucía y de

la zarzuela. Vuelta a la tradición, especialmente al siglo XVIII y Scarlatti”226.

225
PLAZA CHILLÓN, José Luis. “Cine y censura franquista: una aproximación sociológica
(1938 - 1958)”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES
CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Vol. 1, 2000, P. 799-810.
P. 802.
226
GIMÉNEZ RODRÍGUEZ, Francisco J. “Algunas aportaciones del franquismo a la
consolidación de la imagen de la música española fuera de España”. En PÉREZ ZALDUONDO,
Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA,
María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura artística en el franquismo (1936-1956) : actas del
congreso. Vol. 2, 2001. P. 189-206. P. 197.

- 215 -
4.2. El Teatro Español de Madrid: organización y funcionamiento.

El Teatro Español fue uno de los pocos que permaneció abierto durante

la Guerra Civil bajo la dirección del actor Manuel González. El 29 de marzo de

1939, día en que las tropas de Franco entran en Madrid, el Teatro Español,

siguiendo su línea de programación de obras de teatro clásico, anunciaba El

alcalde de Zalamea. El 1 de abril el Español, al igual que otros muchos teatros,

cerró durante unos quince días y volvió a abrir sus puertas bajo la dependencia

del Ayuntamiento de Madrid. Las primeras representaciones se encargaron a

compañías recompuestas de forma precipitada y un tanto descuidada. El 11 de

junio de 1939 el Español cierra sus puertas hasta la temporada siguiente,

aunque durante el verano se llevaron a cabo en él actuaciones esporádicas.

Durante ese verano se publican las bases de arriendo para la temporada 1939-

1940, que fue concedido a la compañía de María Guerrero y Díaz de Mendoza.

Esta compañía programó representaciones entre el 7 de diciembre de 1939 y el

23 de junio de 1940.

Sin embargo el Ayuntamiento de Madrid, tras finalizar la temporada

1939-1940, vuelve a abrir un nuevo concurso para la adjudicación del Español,

pero esta vez con una duración de tres años. Ante el anuncio de adjudicación

del Español, Tomás Borrás, como jefe del Sindicato Nacional del Espectáculo,

inspirado por ideas definidas anteriormente por Felipe Lluch, solicita la

adjudicación del Español. Lluch, desde 1938, había perfilado y desarrollado las

bases de su proyecto, el Instituto Dramático Nacional. En él presentaba un

modelo viable sobre el que asentar la empresa: subvenciones, locales,

compañías, dirección, repertorios, funcionamiento económico, escuela de arte

- 216 -
dramático, etc. Esta propuesta llegó a ser aprobada por el Ministerio, pero no

pasó de ahí.

Junto con la solicitud de adjudicación, el Sindicato Nacional de

Espectáculos presenta otro escrito en el que se perfilan las bases para la

nueva organización del Español y el plan artístico de la temporada. Las normas

que propone este Sindicato son227:

- Dirección competente, única y responsable.

- Temporada oficial de la compañía titular.

- Ciclo orgánico de manifestaciones musicales.

- Abonos populares y representaciones gratuitas.

- Convocatoria de compañías.

- Incorporación de grupos teatrales.

De estas normas nos fijaremos especialmente en la referida a

manifestaciones musicales ya que, aunque no se refiere concretamente a la

música incidental, nos hace ver la importancia que se le dio a la difusión de la

música clásica en los teatros. La intención era establecer una actuación

metódica de las orquestas, agrupaciones de cámara, conjuntos vocales,

solistas y espectáculos coreográficos y folklóricos, creando así, por primera vez

en España, un verdadero ciclo de educación musical del público, mediante un

programa completo y ordenado, estudiado de antemano por la dirección y no

sujeto, como ahora, al capricho de cada director. El repertorio se centraría en

227
INAEM. Historia de los teatros nacionales (Volumen I). Madrid, Centro de Documentación
Teatral, 1995. P. 56-57.

- 217 -
obras clásicas y contemporáneas aún desconocidas por el público español, los

períodos históricos o estéticos, las historias de la sinfonía, de la sonata, o de la

música, principalmente la española, y el estreno de obras de nuestros nuevos

músicos. También se manifiesta el deseo por retomar bailetes del pasado

español.

De esta forma vemos que tanto las actividades musicales como teatrales

estaban destinadas al gran público, a un público al que se pretendía educar, a

partir de unas premisas fundadas en la ideología dominante en ese momento

cuya prioridad era ensalzar todo lo español, tanto del presente como del

pasado glorioso. No se trataba de una programación elitista como se

caracterizó la del Teatro Real, sino que pretendía distraer y controlar a una

población que acababa de salir de una guerra civil.

El 30 de octubre de 1940 el Ayuntamiento concede el arriendo del Teatro

Español al Sindicato Nacional de Espectáculos. De esta forma comenzaba la

vinculación con la oficialidad del Teatro Español. El Sindicato Nacional de

Espectáculos tenía los siguientes mandos228:

- Director general: José María Alfaro.

- Director artístico: Tomás Borrás.

- Director de escena: Felipe Lluch.

- Asesor musical: Federico Sopeña.

228
BERNAL, Francisca y OLIVA, César. El teatro público en España 1939-1978. Madrid, Edic.
J. García Verdugo, 1996. P. 33.

- 218 -
- Asesor de plástica: Sigfrido Burmann, José Caballero y Manuel

Concha.

- Director musical: Manuel Parada.

- Ayudante de dirección escénica: Cayetano Luca de Tena y José

Franco.

- Profesores de la escuela teatral: Felipe Lluch, José Franco, Luis

Astrana Marín, Mariano Tomás, Manuel de Góngora, Francisco

Melgares, Manuel Comba y José Luis Lloret.

Manuel Parada se ocupará de las intervenciones musicales en el teatro,

mientras que Federico Sopeña, musicólogo que escribió sobre todas las

corrientes y compositores europeos que en España, en ese momento, aún no

eran muy conocidos, se ocuparía de la programación de música pura, sin

conexión con la obra teatral229. Cayetano Luca de Tena aparece como

ayudante de dirección y desde ahí dirigirá muchas obras sin ser aún el director

del Teatro, por un lado, debido al delicado estado de salud de Lluch y por otro,

debido a la confianza que éste tenía en él.

Desde el 27 de abril de 1940 el Teatro María Guerrero ya funcionaba

como teatro nacional, pero será en noviembre de 1940 cuando el Teatro

Español se inaugure como Teatro Nacional con la representación de La

Celestina, dirigida por nuestros dos protagonistas, Cayetano Luca de Tena y

229
Algunas referencias bibliográficas sobre Federico Sopeña son: SOPEÑA IBÁÑEZ,
Federico. Defensa de una generación. Federico Sopeña. Madrid, edit. Taurus, 1970; SOPEÑA
IBÁÑEZ, Federico. Ensayos musicales. Federico Sopeña. Madrid, Editora Nacional, 1945;
SOPEÑA IBÁÑEZ, Federico. Historia de la música española contemporánea. Federico
Sopeña. Madrid, Edit. Rialp, 1958; SOPEÑA IBÁÑEZ, Federico. Música y literatura: estudios.
Federico Sopeña Ibañez. Madrid, Ediciones Rialp, D.L. 1974.

- 219 -
Manuel Parada la Puente, mientras que la adaptación de dicha representación

corrió a cargo de Felipe Lluch. La crítica fue buena con esta obra y se mantuvo

en cartelera durante veinte días, duración importante en ese momento.

La idea de crear un Teatro Nacional venía ya de antes, pero no cuajó en

España hasta 1940 con la creación del Consejo Nacional de Teatros. Esta

acción totalitaria por parte de las autoridades, en palabras de García Ruiz,

“benefició al teatro en su afán por crear una nueva España, también en lo

cultural”230.

Franco, como dictador, desconfiaba del mundo intelectual y sus valores

eran: el patriotismo, la exaltación de los valores militares y el catolicismo,

principios que definieron la cultura franquista. “El franquismo quiso heredar y

continuar el pasado imperial: el Siglo de Oro, la arquitectura del Escorial, los

imagineros castellanos, la poesía neoclásica del Renacimiento, la espiritualidad

de los músicos españoles. Revalorizó el pensamiento tradicional católico; se

distanció de todo vanguardismo estético y favoreció un retorno a las formas

culturales más “establecidas”: al paisajismo y al retrato, al drama convencional

y a la narrativa convencional”231.

Pero el clima cultural del Régimen de Franco estuvo más definido por la

subcultura de consumo de masas que por la cultura oficial. Se trataba de una

subcultura carente de preocupaciones políticas e intelectuales pero cuya


230
GARCÍA RUIZ, Víctor. Continuidad y ruptura en el teatro español de la posguerra. Navarra,
EUNSA, 1999. P. 134.
231
MENÉNDEZ PIDAL, Ramón / JOVER ZAMORA, José María (dirs.). Tomo XLI: La época de
Franco (1939- 1975). Madrid, Espasa Calpe, D.L. 1958. P. 447.

- 220 -
popularidad y éxito favoreció la integración social y la desmovilización del país,

a través del entretenimiento y la evasión. En la cultura de Franco el teatro fue

un entretenimiento reservado a la burguesía acomodada de Madrid y tuvo un

papel secundario como hecho cultural. La literatura de quiosco, los seriales

radiofónicos, los toros, y el fútbol conformaron una cultura popular que

permitiría enmascarar el fracaso de la cultura oficial franquista.

- 221 -
4.3. Obras de teatro programadas en el Teatro Español con

inclusión de música.

Durante esta primera temporada de 1940-1941 en el Español se llevaron

a cabo doce montajes, aunque también se incluyeron pequeñas obras

dramáticas representadas antes o después de la principal, de manera que se

ampliaba la representación con nuevos alicientes. Un hecho a destacar es la

presencia del general Franco en el estreno de Las mocedades del Cid.

Los principios ideológicos de la nueva situación política española

estaban en completa conexión con las ideas teatrales de Felipe Lluch. En

resumen, el nuevo teatro debía de ser popular, religioso y político. Lluch

además buscaba el control de todos los componentes del espectáculo teatral:

tratamiento del texto, trabajo de los actores, el movimiento, los gestos, la

indumentaria, la escenografía, la música, la luz, etc. Sin embargo hay que decir

que en esta primera temporada el teatro escuela no llega a iniciarse.

Pero esta temporada va a presenciar el fallecimiento de Felipe Lluch a

los treinta y cinco años de edad. Esta temporada ha quedado como el

comienzo de una nueva forma de hacer y queda establecido un equipo de

profesionales que seguirá trabajando en la línea marcada desde este primer

momento.

- 222 -
Tras Lluch el Sindicato nombra como nuevo director a Manuel Augusto

García Viñolas, quien años después dirigiría el noticiario cinematográfico NO-

DO. Este continuó todo lo establecido en la temporada anterior. Fue alternando

montajes bajo diferentes directores, Cayetano Luca de Tena, José Franco y

Vicente Soler, quedando finalmente como director absoluto Cayetano Luca de

Tena desde la temporada 1942-1943. Luca de Tena mantuvo la misma línea de

dignificación artística iniciada por Lluch, como Teatro-Museo,

fundamentalmente de autores del Siglo de Oro.

Tras la marcha de Luca de Tena en 1952 pasarán varios directores

hasta el establecimiento, durante un período más largo, del director Tamayo.

Tras este período volverá Cayetano Luca de Tena entre 1962 y 1964. Esta

larga andadura de directores va a llevar a componer para el teatro a diversos

músicos del panorama nacional, cuyo repertorio teatral constituye una fuente,

en la mayoría de los casos, desconocida, dentro de su obra personal. En este

sentido, esta tesis puede constituir un punto de partida para la investigación de

un repertorio con características propias, con alto contenido tanto artístico

como cultural, tanto de autores plenamente reconocidos en la Historia de la

Música Española por su producción de música concebida para sonar en la sala

de conciertos, como de autores cuya producción estuvo continuamente ligada

al texto teatral.

Pasamos a enumerar las obras de teatro con inclusión de música

incidental programadas en el Teatro Español entre los años 1940, en que

empieza su andadura al mando de Felipe Lluch como teatro oficial, hasta 1964

- 223 -
en que, definitivamente Luca de Tena abandona su dirección. Nos limitamos a

las obras preparados dentro del teatro y excluimos todas aquellas que, aunque

fueron representadas en este teatro, provenían de compañías de fuera.

Agrupamos dichas obras en función del director de escena y del compositor

musical. Hay dos obras que resultaron de la colaboración de dos directores de

escena y de dos músicos, Lluch, Luca de Tena, Parada y Pompey. Las obras

La Celestina (1940), y España, una, grande y libre (1940).

Treinta y tres son las obras registradas en los programas fruto de la

colaboración entre Cayetano Luca de Tena y Manuel Parada: Lo que el viento

se llevó (1941), Macbeth (1942), La dama duende (1942), El pleito matrimonial

del alma y el cuerpo (1942), Peribáñez y el Comendador de Ocaña (1942),

María Estuardo (1942), La mojiganga de la muerte y el pleito matrimonial del

alma y el cuerpo (1943), Tríptico de la Pasión (1943), El castigo sin venganza

(1943), Romeo y Julieta (1943), Fausto 43 (1944), Baile en Capitanía (1944),

Fuenteovejuna (1944), Otelo (1944), Don Gil de las calzas verdes (1945),

Antígona (1945), La discreta enamorada (1945), Don Juan Tenorio (1945), El

sueño de una noche de verano (1945), La conjuración de Fiesco (1946), El

acero de Madrid (1946), El médico de su honra (1946), Ricardo III (1946), La

malcasada (1947), El mercader de Venecia (1947), El burgués gentilhombre

(1948), Hamlet (1949), El villano en su rincón (1950), El gran Minué (1950),

Entre bobos anda el juego (1951), La tejedora de sueños (1952), Ruy Blas

(1952), El alacalde de Zalamea (1950).

Como colaboraciones entre el músico Parada con otros directores

diferentes a Cayetano Luca de Tena tenemos trece. Las bizarrías de Belisa

- 224 -
(Lluch 1941), La decantada vida y muerte del general Mambrú (Lluch 1941), La

losa de los sueños (Lluch 1941), Las mocedades del Cid (Lluch 1941), Don

Juan Tenorio (José Franco 1941), Antígona (Luís González Robles 1947), La

moza del cántaro (Luis Fernando de Igoa 1952), El Abanico (Alfredo Marqueríe

1952), La cena del rey Baltasar (Tamayo 1954), Don Juan Tenorio (Tamayo

1954), La alondra (Tamayo 1954), El pleito matrimonial del alma y el cuerpo

(Tamayo 1955), En Flandes se ha puesto el sol (Tamayo 1961), Fuenteovejuna

(1962).

Tres son las colaboraciones entre Cayetano Luca de Tena y el músico

Gerardo Gombau. El lindo don Diego (1963), La tempestad (1963), No hay

burlas en el amor (1963).

Las colaboraciones entre Tamayo y otros músicos diferentes a Parada

son once. Edipo (Klatowsky 1954), La vida es sueño (Joaquín Rodrigo 1955),

Cyrano de Bergerac (Joaquín Rodrigo 1955), Tiestes de Séneca (Joaquín

Rodrigo 1956), Don Juan Tenorio (Ernesto Halffter 1956), La estrella de Sevilla

(Fernando Moraleda 1957), Enrique IV (Klatowsky 1958), Los encantos de la

culpa (Cristóbal Halffter 1959), La orestiada (Cristóbal Halffer 1959), El baile de

los ladrones (Darisu Milhaud 1960), Hamlet (Cristóbal Halffter 1960).

Las colaboraciones entre el director Modesto Higueras y otros músicos

se litan solamente a cuatro. Retablo de Navidad (Maestro Tellería 1946), El

caballero de Olmedo (Salvador Ruiz de Luna 1953), Un sombrero de paja de

Italia (Jesús Guridi 1953), No habrá otra guerra de Troya (Manuel Yusta 1959).

- 225 -
Por último quedan dos obras que fueron llevadas a la escena por

directores y músicos diferentes a los citados hasta ahora: La hidalga del valle.

Director: José Mª Rincón y Gustavo Pérez Puig. Músico: Mario Medina (1954) y

Esa melodía nuestra. Director: Gonzalo Pérez de Olaguer. Músico: Oriol-

Limona (1961).

4.3.1. Felipe Lluch (1939-1941)

Sus comienzos en el mundo del teatro se sitúan hacia 1925 cuando

recién llegado de Valencia, ingresa en Madrid en la Congregación de San Luis

de Gonzaga, Los Luises, donde participa como actor, director y autor. Entre sus

primeras obras relacionadas con la música hay una adaptación zarzuelística,

La tuna de Alcalá, que le introduce en el teatro comercial y recibe sus primeros

ingresos como autor.

Hacia 1928, mientras continúa como actor amateur en representaciones

con los Estudiantes Católicos y Los Luises crea conjuntamente con otros

individuos, entre los que está Rivas Cherif, una empresa llamada primeramente

“Sociedad Filodramática” y más tarde “El Caraciol” (Compañía Anónima

Renovadora del Arte Cómico Organizada Libremente). Aquí colaboró como

actor secundario, ayudante de dirección, escenógrafo, iniciador de actores

noveles y resolución de cualquier problema de la representación. Sólo

estrenaron cinco espectáculos porque el sexto lo impidió la censura. De estos

espectáculos, el segundo fue un concierto de poesía, música y drama,

dedicado a Rubén Darío, titulado Despedida a Rubén.

- 226 -
Lluch se incorporó a la plantilla del diario católico Ya desde su primer

número en 1935. Su participación consiste en breves críticas de los

espectáculos estrenados en las diferentes salas y artículos más largos cuyos

temas fueron muy reiterados por él: “la necesidad de modernización del teatro

y, sobre todo, el estudio y reivindicación de nuestro teatro clásico,

especialmente el de carácter religioso”232. En estos artículos comienza a hablar

sobre su idea de un teatro nacional y, al respecto, habla de un nuevo concepto

de director y de actor. Con respecto al director destaca la cualidad de que debe

de ser un creador de espectáculos, es decir, no un especialista en

interpretación, en dramaturgia o en cualquier otro campo, sino que debe

englobar todos los campos. Respecto a su idea del nuevo actor también

destaca el hecho de que no sea especialista en algo concreto, sino que lo

abarque todo, de manera “…que sepa defenderse y valerse a un tiempo de las

limitaciones y ayudas que le impone y le ofrece el decorado, la luz, la música y

la escena de conjunto…”233.

Durante la guerra participó en el Teatro Escuela de Arte, fue detenido,

juzgado y condenado a dos años de internamiento en campos de trabajo.

Durante su encarcelamiento, junto a María Teresa León había nacido el “Teatro

de Arte y Propaganda” con sede en el teatro de la Zarzuela. Junto con esta

232
INAEM. Historia de los teatros nacionales (Volumen I). Centro de Documentación Teatral,
Madrid, 1995. P. 44.
233
INAEM. Ibid. P. 45.

- 227 -
actividad se incorpora como director de escena a las Guerrillas del “teatro del

Ejército del Centro”, que dependían del Consejo Central del teatro.

En la posguerra es nombrado Secretario de la Sección de teatros del

Sindicarto y Delegado General del Sindicato en la Junta de Espectáculos, por

su amigo Carlos Fernández Cuenca, que era Secretario General del Sindicato

de la Industria Cinematográfica y Espectáculos Públicos. Posteriormente se le

fueron encomendando otros cargos y su objetivo seguía centrado en la

creación de un Teatro Nacional. Sin embargo, pese a todo ello, las primeras

conmemoraciones del régimen no le fueron encomendadas a él. Tuvo que

esperar hasta el primer aniversario de la victoria. Llevaba preparando este

espectáculo desde 1938 y lo tituló España, una, grande y libre. Este

espectáculo estaba formado por tres partes, una loa, una comedia y una farsa.

Esta es la descripción que se da en el programa de mano de cada una de ellas:

- La loa estaba escrita “al modo de las loas del siglo XVIII sobre

fragmentos, temas y artificios dramáticos y espectaculares de las que

acompañan a los Autos Sacramentales de don Pedro Calderón de la

Barca” con música de “Joseph Peyró (1629), escrita para la loa de la

comedia El jardín de Falerina, y cuartos al modo de la época, originales

del maestro Angel M. Pompey”;

- La Comedia era una “refundición libre de romances de los ciclos de

Bernardo y Rocesvalles, con escenas de la Comedia famosa de la

libertad de España, de Juan de la Cueva, y de Las Mocedades de

Bernardo y El Casamiento en la Muerte, de Félix Lope de Vega Carpio”,

con música de “Alfonso el Sabio, Juan del Encina (Qué es de ti,

- 228 -
desconsolado) y Carlos Verardi (fragmento de la Historia Boética), así

como toques militares y tonadas populares de los siglos XVI y XVII”;

- La Farsa era una “versión actualizada de la Farsa Sacramental de las

Bodas de España, de autor anónimo, representada, probablemente, en

la catedral de Toledo, el Año de gracia de 1570”, con música de “Pedrell

(Españoleta, sobre temas de tratados de tañido) y de la zarzuela Fieras

de celos y amor, de Bances Candamo, nuevamente instrumentadas por

Angel Martín Pompey”.

La representación del espectáculo se llevó a cabo el 7 de abril de 1940

en el Teatro Español y fue todo un éxito. La dirección musical fue de Angel

Martín Pompey, la dirección de la orquesta la llevó a cabo José Mª Franco y los

coros, Pedro Urrestarazu. Fue representado por diversas capitales de la

geografía española pero Lluch no pudo moverse de Madrid por su delicado

estado de salud, por lo que delegó su dirección en Cayetano Luca de Tena.

Las ideas teatrales de Lluch estaban totalmente acordes con los

principios ideológicos de la nueva situación política española, como demuestra

en algunos de sus artículos donde habla de la importancia de que el teatro sea

popular, religioso y político. Pero Lluch no se limitó a comentar, sino que con su

trabajo, intentaba cumplir sus ideales, su concepto de espectáculo teatral a

partir del control y cuidado de todos los detalles, “el tratamiento del texto, el

trabajo con los actores, el movimiento, los gestos, la indumentaria, la

escenografía, la música, la luz…”234.

234
INAEM. Ibid. P. 58-59.

- 229 -
El 13 de noviembre de 1940 comienza la andadura del nuevo Teatro

Nacional en el Teatro Español, bajo la dirección de Felipe Lluch, que asume la

dirección única y colaboran en la dirección escénica José Franco y Cayetano

Luca de Tena. Las adaptaciones musicales corren a cargo de Angel Martín

Pompey y Manuel Parada. La primera obra que se representó fue La Celestina.

La ausencia de Lluch por su delicado estado de salud trajeron varios fracasos

al Español, pero al volver a incorporarse éste, la crítica se mostró positiva con

su tono artístco y la crítica a la música era: “La música, seleccionada

previamente, sirve de fondo al artificio, rellenando el vacío de los silencios o

acentuando-violín o timbal, trémolo o estallido- el lirismo o la tragedia de un

instante”235.

El 6 de junio de 1941 muere Felipe Lluch a los 35 años de edad. Fue el

creador del teatro nacional del Español y su labor fue continuada por Tomás

Borrás y Viñolas hasta la siguiente temporada en la que Cayetano Luca de

Tena, discípulo predilecto de Felipe Lluch, es nombrado su sucesor.

4.3.2. Cayetano Luca de Tena (1942-1952).

Una encuesta publicada por la revista Espectáculo en 1952 indica una

clara deficiencia en la interpretación, la dirección artística y en la escenografía

además de indicar una serie de sugerencias para su mejora. Sin embargo, esta

235
INAEM. Ibid. P. 61.

- 230 -
misma encuesta nos da un dato muy significativo para nuestro trabajo como:

“El mejor director es Cayetano Luca de Tena”236.

Cayetano Luca de Tena desempeña el cargo de director del Teatro

Español entre 1942 y 1952 y entre 1962 y 1964. Nace en Sevilla en 1917. Con

el Alzamiento Nacional es detenido por pertenecer a una familia con ideas

monárquicas. En la cárcel se encuentra con Felipe Lluch con quien conversa

sobre el teatro. Cuando acaba la guerra y Felipe es nombrado director del

Teatro Español, llama a Cayetano como ayudante.

La Celestina, de Fernando de Rojas, en versión de Lluch y del propio

Luca de Tena es la primera dirección asumida por el joven ayudante. Se

estrena en 1940 y las críticas son buenas para Cayetano. Su segundo

espectáculo es la obra Las mocedades del Cid, de Guillén de Castro, en la que

comparte de nuevo la dirección con Lluch. Se estrena en 1941 y asiste a su

estreno el general Franco.

El 6 de junio de 1941 fallece a los 35 años Lluch. Cayetano es propuesto

como nuevo director, pero éste rechaza el cargo por creer que aún era muy

joven, y prefiere trabajar junto a Manuel Augusto García Viñolas237, nuevo

director del teatro. Durante esta época dirige muchas de las obras que se

representan en el teatro, como Macbeth, que fue su confirmación como director

y su primer éxito personal.

236
HUERTA CALVO, José. (dir.). Historia del teatro español, vol. II. Madrid, ed. Gredos, 2003.
P. 2604.
237
Viñolas crea en 1939 el “Departamento Nacional de Cinematografía”, que dependía
directamente del Ministerio del Interior, y donde se establecía, entre otras cosas, la censura
previa de guiones.

- 231 -
Tras la marcha de Viñolas en 1942, Cayetano Luca de Tena tiene 24

años y es nombrado director del Teatro Español. Compartía con su maestro la

idea de lo que debía ser un Teatro Nacional, un teatro popular que eleve el

gusto del público, que dependiese del Ministerio de Educación Nacional y cuya

programación estaría marcada por el teatro clásico o la producción española de

autores muertos, aunque Cayetano amplió esta programación con clásicos

extranjeros como Shakespeare, Molière o Schiller, por supuesto, traducidos.

El Español tenía una programación limitada por las circunstancias socio-

políticas del momento, que le marcaban un profundo respeto a los autores

clásicos, es decir, el concepto de teatro-museo. En el cine, en esta misma

época también “volvieron a ponerse en pantalla a nuestros literatos

tradicionales”238. Plaza Chillón239 habla de tres medidas que toma el nuevo

régimen para utilizar el cine como medio de influir en la sociedad, el doblaje al

castellano, la utilización de nuestra historia para buscar elementos

legitimadores, sociales y culturales que justificasen el nuevo régimen, y por

último, la presentación de la parte más épica de nuestro pasado, con la cruz y

la espada como símbolos.

238
CAPARRÓS LARA, José Mª. El cine español bajo el régimen de Franco (1936-1975).
Barcelona, Universidad, 1983. P. 28.
239
PLAZA CHILLÓN, José Luis. “Cine y censura franquista: una aproximación sociológica
(1938 - 1958)”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ, José, HENARES
CUÉLLAR, Ignacio Luis, CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos décadas de cultura
artística en el franquismo (1936-1956) : actas del congreso. Vol. 1, 2000. P. 799-810. P 801.

- 232 -
No será hasta 1951 que se ratifique el puesto de Cayetano Luca de

Tena como director del Teatro Español, en el Boletín Oficial del 13 de junio de

dicho año, junto con la Reglamentación del Teatro María Guerrero y el Español.

La idea que va a definir el concepto de teatro de Cayetano Luca de Tena

queda definida por él mismo: “...Y yo quería hacer ese espectáculo total, con

luz, música escenografía, ambiente”240. Hace una serie de cambios como la

supresión de las salidas de los actores a recoger los aplausos en los mutis,

eliminación de la concha del apuntador, cambios de luz, establece un taller de

sastrería, peluqueros, maquilladores, zapatería, etc, de manera que el listón

escénico de la década de los años cuarenta va subiendo.

Francisca Bernal241 considera tres características del período objeto de

nuestro estudio, en el que Luca de Tena es director del Español:

- Mayor presencia de textos clásicos y, la mayor parte de

estos, españoles.

- Nace el director absoluto de la puesta en escena, el

director empresario.

- La escenografía empieza a ser importante.

Los nuevos directores que surgen en la posguerra comparten una serie

de características, que nos hacen ver la importancia que conceden estos ahora

240
INAEM. Op. cit. En nota 232. P. 75.
241
BERNAL, Francisca y OLIVA, César. Op. cit. en nota 228. P. 39.

- 233 -
a la colaboración de otras artes dentro del teatro, entre ellas, la música. César

Oliva242 establece estas características.

Comenzaremos por la “Consideración del director como principal

responsable de la producción tanto en su dimensión artística como en la

económica. Algunos de ellos lograron puestos claves en la gestión escénica”.

Esto nos lleva a la idea del director de escena como coordinador de todas las

artes inmersas en su espectáculo, como el que decide quién y cómo participa

en su montaje, se trata de una persona que impone su estética, su idea

particular de la obra y de su puesta en escena.

Oliva también habla de “Tendencia a enriquecer los elementos

escénicos: decorados, vestuario o iluminación (nuevo en este momento), lo

cual condujo, a veces, a complejas estilizaciones”. La música fue, para

Cayetano Luca de Tena, un elemento escénico importante. Luca de Tena,

entre 1952 y 1954, terminado su primer período como director del Teatro

Español, publica ocho artículos en la Revista Internacional de la Escena,

titulados en su conjunto “Ensayo general (Notas, experiencias y fracasos de un

director de escena)”. En su artículo tres243 tiene unas palabras para la música,

donde se puede apreciar su interés por ésta dentro del teatro, como

espectáculo total. Estas son sus palabras: “… Uno de los mejores momentos

es el de disponer el alcance y el sentido que haya de tener la música de fondo”.

Esta frase dice mucho sobre su forma de trabajar. Desde el principio el director

242
HUERTA CALVO, JOSÉ. (dir.). Op. cit. en nota 236. P. 1627-28.
243
LUCA DE TENA, Cayetano. Revista internacional de la escena: “Ensayo general (Notas,
experiencias y fracasos de un director de escena)”. 1953a, Teatro 3. P. 45-48.

- 234 -
reflexiona sobre qué quiere transmitir con la música y de qué forma va a variar

el mensaje dirigido al público. De esta forma deja claro que, aunque el músico

lleve a cabo la composición y la dirección de la música de fondo, el director

decide qué es lo que quiere conseguir en el espectador con dicha música, para

lo que da una serie de directrices generales que el músico, debido a sus

conocimientos musicales, plasmará posteriormente.

A propósito, sigue diciendo Cayetano en su artículo: “Primero hay que

decidir qué estilo de música conviene a la obra, y, por lo tanto, qué tipo de

instrumentos son necesarios. En Macbeth utilizamos sólo instrumentos de

viento y percusión. En Don Gil de las calzas verdes, violines, flautas, fagotes y

un xilófono. En El gran Minué fue necesario un clavecín. El alcalde de Zalamea

no exigió más que trompetas y tambores”. De las obras comentadas por Luca

de Tena, la primera y la última son objeto de nuestro estudio. Resulta llamativo

que no es que sólo se utilizaran esos instrumentos, sino que esos instrumentos

solían llevar la melodía principal, pero Parada introdujo otros instrumentos para

enriquecer las armonías y las contramelodías.

“El músico necesita un guión detallado de la duración, el arranque y el fin

de cada fragmento. Y, sobre todo, unas indicaciones sobre el carácter de los

mismos. Con estos datos y un ejemplar de la obra, un buen músico puede

hacer maravillas”. El trabajo coordinado de director de escena y director

musical comienza desde el comienzo del montaje de la obra y se trata de un

trabajo sistemático, donde el texto es el centro de todo y donde las duraciones

de la música y dónde comienza el silencio de fondo están pensadas

- 235 -
previamente por el director. De hecho, en muchas partituras aparecen

anotados los minutos exactos durante los que debe de estar sonando la música

o aparecen anotaciones referidas a que seguirá sonando la música hasta aviso,

en momentos en los que haya acción y no se puede prever con exactitud la

duración de ésta.

Continuando con las características que establece César Oliva sobre los

directores de posguerra, destaca la “Formación teórico-práctica basada en la

regla del buen gusto y un hábil manejo de la formación interdisciplinar”. Está

claro que un director de escena debe de tener unas ciertas nociones de todos

los elementos a manejar, aunque tan sólo sean estéticas, para poder pedir al

especialista lo que quiere conseguir. En la actualidad, en el currículum de las

enseñanzas de Arte Dramático, se contempla esto desde dos áreas: Música e

Historia de la música y del teatro lírico.

Con otra característica de Oliva llegamos a la búsqueda de

profesionales especializados en las diversas disciplinas que engloba el teatro.

“Rodearse de grandes colaboradores, tanto en el terreno de las adaptaciones

(Joaquín de Entrambasaguas, Dámaso Alonso, Nicolás González Ruiz, Ernesto

Jiménez Caballero, Enrique Llovet) como en la escenografía (Burmann,

Burgos, Manuel Comba, Vitín Cortezo, José Caballero, los hermanos Viudes)”.

Manuel Parada fue uno de los principales colaboradores de Luca de

Tena y gozaba de su admiración, como demuestra en el artículo de Ensayo

General anteriormente citado, en el que le dedica unas palabras. “Yo he tenido

- 236 -
la suerte de trabajar durante once años con el mismo colaborador, Manuel

Parada, a quien creo que difícilmente aventajará nadie en este cometido. Su

conocimiento del teatro y su extraordinario sentido de la instrumentación han

hecho su trabajo insustituible para mí”. Resulta curioso que este

reconocimiento desde el mundo del teatro le haya costado a Manuel Parada un

mayor olvido por parte del mundo de la música, ya que pocos son los tratados

que se ocupan de su figura, entre otras cosas, por haber dejado un escaso

repertorio de música pura.

Al reconocer Luca de Tena su satisfacción por el trabajo realizado con

su director musical, queda demostrado el valor artístico de la unión entre la

música y el teatro que tuvo lugar entre 1942 y 1952 en el Teatro Español de

Madrid, y queda como referente al que volver la vista dentro de la historia del

teatro y de la música en España. Se trata de una continuación de nuestro

teatro, con la importancia que éste siempre ha dado a la música.

Cayetano Luca de Tena gozó de críticas admirables a lo largo de su

carrera y, concretamente, de este período de tiempo que estudiamos,

destacaremos dos, que reflejan su modo de trabajar y que demuestran que

cumplía las características comentadas anteriormente que da César Oliva a los

nuevos directores de la posguerra. Una de ellas se hace como consecuencia

de la puesta en escena de Macbeth y dice: “Genial concepción del realizador

Cayetano Luca de Tena, que consigue así, con sólo este fondo, el juego de

proyectores y los motivos musicales-maravillosamente logrados por Parada-

transmitir en todo instante al espectador de manera plena la emoción exacta

- 237 -
que substancia la obra, en una sinfonía ininterrumpida de sensaciones visuales

que seducen y embriagan el ánimo sin que el espectador se dé apenas cuenta

de ello”244.

Otra, está referida a El médico de su honra: “El director del Español,

Cayetano Luca de Tena, con unos magistrales decorados de Burmann,

figurines de Chausa y fondos musicales de Manuel Parada, ha conseguido,

como siempre, dar una versión plástica y escenográfica impresionante...el

fondo majestuoso, logrado para acentuar la aparición del Rey...”245.

Las razones de su marcha del Español en 1952 las explica claramente él

mismo: “Me marcho porque me contratan desde el ministerio a un primer actor,

alguien que no me gustaba y no quería en la compañía, pero que iba a

comulgar todos los días a la misma iglesia que el jefe. Ante esa imposición y

ese modo de pasar por encima de mi criterio, preferí irme. Cosa que no les

importó lo más mínimo. Tengo que decir que lo que montaron con ese actor

resultó un desastre. Y que mi nombre estuvo prohibido en la prensa durante

bastante tiempo…”246.

En el período en el que dejó de ser director del Teatro Español para

volver a serlo en 1962, Luca de Tena intenta sostener su propia compañía, La

Máscara, pero fracasó, entre otras cosas, por la falta de recursos económicos

que le permitiesen seguir desarrollando el teatro como lo había hecho hasta

244
DE LOS REYES, R., “Una noche memorable en el Español: éxito apoteósico de la `La
tragedia de Macbeth´”, Gol, 12-12-1942.
245
MARQUERÍE, Alfredo. “En el español, y con `El médico de su honra´, de Calderón, se
presentó”, ABC, 06-10-1946.
246
INAEM. Op. cit. En nota 232. P. 79.

- 238 -
ese momento, como “teatro de arte”247. En 1955 Luca de Tena marcha a

Colombia y en la ciudad de Cali, forma parte de la creación del Teatro

Universitario, origen del futuro teatro estudio de Cali (TEC), que, bajo la

dirección de Enrique Buenaventura, ha sido durante mucho tiempo, ejemplo del

teatro latinoamericano.

Luca de Tena considera la dirección como un servicio, como un servicio

a la obra que se decide dirigir, y destaca la importancia de que le guste. Él llega

a afirmar que “el director… debe conocer de memoria qué luz le conviene, qué

música la eleva, qué perfil debe mostrar al público”248.

El reconocimiento de la música como elemento para las puestas en

escena de Luca de Tena es evidente, igual que su gusto por la música y su

conocimiento, hasta el punto de que el propio Cayetano llega a comparar la

dirección escénica con la dirección musical: “Que el crítico recuerde que el

realizador teatral se parece mucho a un director de orquesta. La misión de este

último es procurar que los ejecutantes hagan sonar todas las notas que el autor

puso en el pentagrama. Y que suenen ordenada y claramente, sin que existan

atropellos ni baches. Sin que, cuando el oboe apunta, religiosamente, la

melodía que sirve de arquitectura a un “adagio”, la inesperada sublevación de

los trombones ahogue para siempre su delicada voz. El director ha de tener a

raya a los trombones, valerosamente listos, para desencadenarse en el

247
PRIMER ACTO. “Cayetano Luca de Tena”. Primer Acto, (cuadernos de investigación
teatral), nº 267, I/1997. P. 155-156. P. 156.
248
LUCA DE TENA, Cayetano. Revista internacional de la escena: “Ensayo general (Notas,
experiencias y fracasos de un director de escena)”. 1953a, Teatro 2. P. 38-41. P. 40.

- 239 -
momento preciso. En el fugitivo espacio de dos o tres compases puede estar el

último escalofrío, la cumbre del éxtasis melómano. Y por la misma razón, en la

medida de una pausa, en el tono, más grave o más agudo, de una frase, en la

entrada exacta, ni antes ni después, de un mensajero por el foro, puede estar

también la gran sacudida, el último silencio del espectador ya entregado”.249

4.3.3. José Tamayo.

Tras la marcha de Cayetano Luca de Tena en 1952 se sustituye el

sistema de dirección única para cada teatro por el sistema de contratar un

director para cada montaje, pero resultó ser un fracaso, por lo que en la

temporada 1953-54 se inició con el nombramiento de Modesto Higueras como

director del Español, a la vez que se indicó que el español debería ocuparse

del repertorio clásico y de los premios Lope de Vega, mientras que el María

Guerrero se encargaría de las obras modernas, españolas y extranjeras. Pero

las críticas no fueron muy favorables a Higeras.

Para la temporada 1954-55 José Tamayo es nombrado director del

Español. Desde 1940 Tamayo dirigía el Teatro Universitario Lope de Vega y,

cuando llega al Español, es ya una compañía consolidada que cuenta con un

magnífico equipo de colaboradores: adaptadores, escenógrafos, figurinistas,

músicos y ayudantes. Tamayo puso condiciones para llevar a cabo la dirección

del Español tales como su condición de director-empresario, la elección del

249
LUCA DE TENA, Cayetano. Revista internacional de la escena: “Ensayo general (Notas,
experiencias y fracasos de un director de escena)”. 1953a, Teatro 3. P. 39.

- 240 -
repertorio y el poder contar con todos los colaboradores que él considerase

oportuno.

Sus montajes dramáticos consideraron siempre la música para crear

atmósferas y sugerir gran variedad de sensaciones. Contó siempre con

grandes músicos que ajustaron su contribución a lo que la obra requería, tales

como Joaquín Rodrigo (La vida es sueño), Richard Klatowsky (Edipo), Manuel

Parada (La Alondra), Ernesto Halffter (Don Juan Tenorio), y Cristóbal Halffter

(Los encantos de la culpa).

“No todas las obras necesitaban de la música (Enrique IV se representó

con música y sin música), pero ésta forma parte del teatro desde su nacimiento

y yo la he incorporado siempre que he sentido la necesidad de subrayar

cosas”250.

4.3.4. La vuelta de Cayetano Luca de Tena (1962-1964).

La vuelta de Cayetano Luca de Tena se produce el 24 de noviembre de

1962 con la obra El perro del hortelano, revisada por Federico Carlos Sainz de

Robles. “Pese a la corrección de sus puestas en escena no tuvo, por lo

general, buena acogida esta segunda etapa de Luca de Tena. Lo que

anteriormente había sido experimento, innovación y sorpresa, el tiempo había

convertido en un estilo que algunos consideraban rancio”251.

Un dato interesante que cabe destacar en esta nueva etapa es que

ahora trabaja con otro músico, Gerardo Gombau, a diferencia de su primera


250
INAEM. Op. cit. en nota 232. P. 118.
251
INAEM. Historia de los teatros nacionales (Volumen II). Centro de Documentación Teatral,
Madrid, 1995. P. 88.

- 241 -
etapa en la que su compañero musical inseparable había sido el que, en ese

momento, asumía la dirección musical del teatro español, don Manuel Parada.

Resulta curioso el hecho de que se escriba tantas veces mal el nombre de un

músico, revela una cierta falta de respeto hacia su figura o, tal vez,

simplemente ignorancia. Hay veces que se le menciona como Gomabaltu252 y

otras como Combau253. Esto mismo ocurre con el apellido del maestro Parada

en determinadas críticas de periódicos de la época.

Otra de las obras que estrenó Luca de Tena fue El lindo don Diego, con

la adaptación de José García Nieto, el 14 de febrero de 1963. A partir de este

estreno Editora Nacional inicia sus publicaciones de teatro clásico, editando

todas las obras que se representan en el Teatro Español de Madrid. Estas

obras se agrupan bajo el nombre de Colección de Obras del Teatro Español y

constituyen una fuente muy importante para la reconstrucción de dicha puesta

en escena.

Llegando al final de las dos temporadas en las que permaneció en el

Teatro Español, tras su vuelta, Luca de Tena sorprendió con una deliciosa

puesta en escena de El arrogante español o caballero de milagro, de Lope de

Vega, con versión de Juan Germán Schtoeder, obra que ya había dirigido dos

años antes en Barcelona. El texto era desconocido tanto para la crítica como

para el público, lo que contribuyó a un mayor éxito.

252
INAEM. Historia de los teatros nacionales (Volumen II). Centro de Documentación Teatral,
Madrid, 1995. P. 89.
253
INAEM. Historia de los teatros nacionales (Volumen I). Centro de Documentación Teatral,
Madrid, 1995. P. 91.

- 242 -
Acabadas las dos temporadas de Luca de Tena serán varios los

directores que pasen por el Español en tan sólo una temporada hasta la

llegada de Adolfo Marsillach en 1965. A partir de la salida de Cayetano Luca de

Tena los músicos que más trabajarán en el Español serán algunos de los que

ya lo hacían y otros nuevos. “para la música se contaría con Gerardo Combau,

Cristóbal Halffter, Federico Moreno Torroba, José Muñoz Molleda, Manuel

Parada, Joaquín Rodrigo y Marciano Cuesta Polo”254.

254 INAEM. Op. cit. en nota 252. P. 91-92.

- 243 -
4.4. Puestas en escena objeto de estudio y fuentes de la

investigación.

De la programación del Teatro Español nos centraremos en la

representación de obras de teatro, cuya música es objeto de nuestra tesis. El

campo cronológico será el mismo que abarca nuestro estudio, es decir, desde

1942 hasta 1952 y de 1962 hasta 1964. Además incluimos descripciones de los

textos y las partituras de dichas representaciones que se encuentran recogidos

en la actualidad en el Centro de Documentación Teatral de Madrid, en el

Museo Nacional del Teatro de Almagro y en la Biblioteca Nacional de España.

En el Museo Nacional del Teatro de Almagro, referido al tema que nos

ocupa, sólo hay partituras sueltas, catalogadas todas ellas como “fondos

musicales”255 de dicho museo y agrupadas en cuarenta y cinco “materias”. De

todas estas materias, entre las que se incluían denominaciones tan dispares

como música religiosa, género chico o revista, entre otras, nos interesaba la

música relacionada con la obra teatral como complemento, concretamente que

hubiese sido creada para una puesta en escena determinada, como un

elemento más que integrase dicha puesta en escena. Por este motivo nos

fijamos en la “música incidental”. De las dieciocho obras o fragmentos,

sacamos un punto en común entre ocho de ellas, que su compositor era

Manuel Parada. En cuatro de esos fragmentos Parada aparecía como

compositor, junto a Gerardo Gombau, músico salmantino, al igual que él. Esto

255
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Catálogo de los fondos musicales
del Museo Nacional del Teatro. Música española. Madrid, INAEM, 1998.

- 244 -
nos hizo buscar un nexo de unión entre ambos, para lo que también incluimos

en la muestra inicial cuatro obras más cuya autoría única era Gerardo Gombau.

En el caso de Manuel Parada, se trataba de un músico del que no se ha

escrito apenas nada, salvo la reseña de su gran producción musical para el

cine español, así como su autoría de sintonías creadas para el NO-DO. En

definitiva, se trata de un músico que gozó del apoyo del Régimen tras acabar la

Guerra Civil Española, por lo que se cuestiona, en mayor medida que con

cualquier otro músico, la valía de su obra. Sobre Gerardo Gombau existe una

tesis doctoral256, por lo que los datos son más abundantes.

A partir de estos datos consultamos el libro Historia de los teatros

nacionales, 1939-1962257, y a partir de la programación de los teatros

nacionales, encontramos otro punto de unión entre once de las doce obras o

fragmentos que constituían la muestra inicial. Todos ellos pertenecían a

puestas en escena realizadas en el Teatro Español de Madrid durante la

dirección del mismo por Cayetano Luca de Tena, entre 1942 y 1952 y entre

1962 a 1964. La única partitura que quedó fuera fue la compuesta por Gerardo

Gombau para la obra Reinar después de morir, debido a que la dirección de

esta puesta en escena se llevó a cabo a finales de 1964, cuando Cayetano

Luca de Tena ya no era director del Español y cuya dirección fue llevada a

cabo por don Salvador Salazar.

256
GARCÍA MANZANO, Esther. Gerardo Gombau un músico salmantino para la historia.
Salamanca, Diputación de Salamanca, 2004.
257
INAEM. Op. cit. en nota 232 .

- 245 -
Por otro lado, un catálogo de bibliografía de las artes escénicas, editado

por el Centro de Documentación Teatral, titulado Catálogo de los teatros

nacionales, 1939-1985258 nos sirvió para darnos la pista de los textos y del

resto de partituras pertenecientes a la etapa elegida. Este material se

encuentra recogido en el Centro de Documentación Teatral de Madrid. En

estos momentos la muestra propuesta para analizar consistía en diecisiete

obras cuya dirección había sido realizada en el Teatro Español de Madrid por

Cayetano Luca de Tena. Posteriormente, a raíz de un artículo de Málaga Gil259

en el que, entre otras cosas, enumeraba las partituras de Manuel Parada que

se conservan en la Biblioteca Nacional de España, añadimos a nuestra

muestra dos obras más, Fausto 43 y Antígona, por pertenecer a la franja

cronológica de este estudio, sin embargo no incluimos una adaptación de la

música de Lully para la obra El burgués gentilhombre de Molière, aunque

también se encuentra recogida en la Biblioteca Nacional, por no considerarla

una composición nueva, sino, como se indica en su misma portada, se trata de

“Música de Lully: instrumentación y adaptación”260.

De esta forma es como el estudio de diecinueve partituras de música

incidental para puestas en escena dirigidas por Cayetano Luca de Tena

constituye la principal aportación de esta tesis al ámbito de la investigación y

conservación del patrimonio cultural de España. Estas partituras están

registradas y celosamente guardadas en organismos públicos, pero los puntos

de relación entre ellas deben ser tenidos en cuenta como material valioso y

258
INAEM. Cuadernos de bibliografía de las artes escénicas: Catálogo de libretos de los teatros
nacionales, 1939-1985. Madrid, Centro de Documentación teatral, 1995.
259
MÁLAGA GIL, Álvaro. “Manuel Parada: un músico para el cine”. Salamanca: revista de
estudios, Nº. 42, 1999, P. 279-290.
260
Partituras manuscritas de Manuel Parada para la obra El burgués gentilhombre de Molière.

- 246 -
necesitado del texto junto al cual formó parte de una puesta en escena

realizada, en conjunto, por una serie de profesionales, cada uno en su ámbito.

Del material encontrado sólo dos son obras contemporáneas del

momento de su representación. El resto son reposiciones clásicas, tanto

españolas como extranjeras. Este repertorio está muy acorde con la política de

programación del Régimen. Las fichas de la puesta en escena de las obras se

encuentran recogidas en el Centro de Documentación Teatral de Madrid. En los

casos en los que hay más de una perteneciente a una misma obra, significa

que son obras que se representaron en diferentes temporadas, como es el

caso de la obra Don Juan Tenorio de José Zorrilla que ningún año deja de

representarse.

De la temporada 1942-43 estudiaremos cuatro obras. Peribáñez y el

comendador de Ocaña, de Lope de Vega. En el Catálogo de libretos de los

teatros nacionales261 aparece la siguiente descripción sobre la parte musical

que contienen: “… Incluye 11 hojas de partituras (Manuel Parada)…”.

También de esta misma temporada tenemos Don Juan Tenorio, obra de

José Zorrilla. En el Catálogo de libretos de los teatros nacionales describen la

parte musical así: “… Incluye partituras de Manuel Parada: en varias ocasiones

aparece confuso si corresponden a Don Juan Tenorio o a La Celestina (este

último título aparece tachado, pero parecen las partituras originales de

261
INAEM. Op. cit. en nota 258. P. 69.

- 247 -
Contrabajo y Violoncelo de La Celestina). Incluye también otras dos hojas

sueltas de partitura…”262.

La tercera de las obras que estudiamos de esta temporada es Macbeth,

obra de Shakespeare. En el Catálogo de libretos de los teatros nacionales se

limita a decir que “…Incluye partituras de Manuel Parada…”263.

Las partituras de Fausto 43 están en la Biblioteca Nacional.

En la temporada 1943-44 estudiaremos otras tres obras. El castigo sin

venganza, obra de Lope de Vega. En el Catálogo de libretos de los teatros

nacionales indica que “…Incluye 12 hojas de partituras de M. Parada…”264.

La dama duende, obra de Calderón de la Barca, también es de la misma

temporada. En el Catálogo de libretos de los teatros nacionales especifica que

“…Incluye fragmentos de partitura de flauta y violines 1º y 2º (“para las

mutaciones”)…”265.

Y Baile en capitanía, obra de Agustín de Foxá. De esta representación el

Catálogo de libretos de los teatros nacionales dice que “…Incluye partituras de

vals y rigodón…”266.

262
INAEM. Ibid. P. 71.
263
INAEM. Ibid. P. 61.
264
INAEM. Ibid. P. 68.
265
INAEM. Ibid. P. 18.
266
INAEM. Ibid. P. 28.

- 248 -
En la temporada 1944-45 estudiaremos dos obras. Otelo, obra de

Shakespeare. En el Catálogo de los fondos musicales267 aparece como cuatro

piezas musicales sueltas, de las que hace las siguientes descripciones. Para

una de ellas especifica: “Sauce (Otelo). (Manuscrito). Manuel Parada y

Gerardo Gombau: 1 parte de violín 1º, 1 parte de violín 2º, 1 parte de viola, 1

parte de cello, 1 parte de arpa 1ª y 1 parte de arpa 2ª. 28 páginas. 31 * 21,5

cm. Se encontraba junto a obras de Manuel Parada y Gerardo Gombau.

Parece ser la parte musical de una representación de Otelo. Indicaciones a

lápiz”268.

En otra de las piezas musicales se indica: “Muerte de Desdemona

(Otelo). (Manuscrito). Manuel Parada y Gerardo Gombau: 1 partitura coral, 1

parte de 1ª voz del coro, 1 parte de 2ª voz del coro, 1 parte de 4ª voz del coro,

1 parte de violín 1º, 1 parte de violín 2º, 1 parte de viola, 1 parte de cello, 1

parte de arpa 1ª y 1 parte de arpa 2ª. 42 páginas. 32 * 22 cm. Se encontraba

junto a obras de Manuel Parada y Gerardo Gombau. Parece ser la parte de una

representación de Otelo. Indicaciones a lápiz”269.

Una tercera pieza es descrita así: “Coro a capella(Otelo). (Manuscrito).

Manuel Parada y Gerardo Gombau: 1 parte de 1ª voz del coro, 1 parte de 2ª

voz del coro, 1 parte de 3ª voz del coro y 1 parte de 4ª voz del coro. 8 páginas.

267
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Op. cit. En nota 255.
268
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 24.
269
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 23.

- 249 -
31 * 21,5 cm. Se encontraba junto a obras de Manuel Parada y Gerardo

Gombau. Parece ser la parte musical de Otelo. Indicaciones a lápiz”270.

Por último, para la cuarta pieza ésta es la descripción: “Amanecer

(Otelo). (Manuscrito). Manuel Parada y Gerardo Gombau. 1 parte de violín 1º, 1

parte de violín 2º, 1 parte de viola, 1 parte de cello, 1 parte de arpa 1ª, 1 parte

de arpa 2ª. 12 páginas. 31 * 21,5 cm. Se encontraba junto a obras de Manuel

Parada y Gerardo Gombau. Parece ser la parte musical de una representación

de Otelo. Indicaciones a lápiz”271.

La otra obra es Antígona cuyas partituras están en la Biblioteca

Nacional.

En la temporada 1945-46 estudiamos un estreno. La conjuración de

Fiesco, obra de Schiller. El Catálogo de libretos de los teatros nacionales indica

que “…Incluye partituras completas (42 h., de autor o director) y partituras para

12 instrumentos y otras hojas sueltas, de Manuel Parada…”272.

En la temporada 1946-47 estudiamos dos estrenos. El médico de su

honra, de Calderón de la Barca. El Catálogo de libretos de los teatros

nacionales sólo dice de éste que “…Incluye 6 hojas sueltas de partitura para

distintos instrumentos…”273.

270
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 21.
271
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 21.
272
INAEM. Op. cit. en nota 258. P. 60.
273
INAEM. Ibid. P. 19.

- 250 -
A esta misma temporada pertenece Ricardo III, de Shakespeare. El

Catálogo de libretos de los teatros nacionales indica que “…Incluye partituras

de Manuel Parada…”274.

En las temporadas 1947-48 y 1948-49 no estudiaremos ningún estreno,

pero El Don Juan se sigue reponiendo. De la temporada 1949-50 estudiamos

un estreno, El villano en su rincón., de Lope de Vega. El Catálogo de los fondos

musicales hace la siguiente descripción: “El villano en su rincón (Manuscrito).

Manuel Parada: 1 partitura vocal, 4 partes de coro, 1 parte de violín 1º, 1 parte

de violín 2º, 1 parte de violoncelo, 1 parte de contrabajo, 1 parte de flauta, 1

parte de oboe, 1 parte de percusión, y 1 parte de guitarra.140 páginas. 31 * 28

cm. Papel de la Sociedad General de Autores de España. Algunas partes están

incompletas. Indicaciones a lápiz”275.

Pasamos la temporada 1950-51 y en la última temporada que nos atañe,

la temporada 1951-52, estudiamos tres últimas obras. Entre bobos anda el

juego, de Francisco de Rojas Zorrilla. El Catálogo de los fondos musicales

describe así sus partituras: “1 parte de violín 1º, 1 parte de violín 2º, 1 parte de

violonchelo, 1 parte de contrabajo, 1 parte de piano (10 p.); 20*27.5 cm.

Probablemente el autor sea Manuel Parada”276.

A la misma temporada pertenece La tejedora de sueños, de Antonio

Buero Vallejo. El Catálogo de los fondos musicales especifica: “La tejedora de

274
INAEM. Ibid. P. 62.
275
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 164.
276
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 22.

- 251 -
sus sueños (Manuscrito). Melodía/ Manuel Parada (música). Antonio Buero

Vallejo (letra): 1 guión de 4 páginas. 20 * 27,5 cm. Falta la letra”277.

Dentro de esta misma temporada estudiaremos El alcalde de Zalamea,

de Calderón de la Barca. En el Catálogo de los fondos musicales explica: “El

alcalde de Zalamea (Manuscrito). Manuel Parada: 2 partes de canto, 1 parte de

violín 1º, 1 parte de violín 2º, 1 parte de cello, 1 parte de contrabajo, 1 parte de

flauta, 1 parte de oboe, 1 parte de trompeta, 1 parte de caja, 1 parte de batería,

1 parte de celesta, y una parte de guitarra. 44 páginas. Medidas 33 * 22 cm.

Suponemos que pertenece a Manuel Parada porque se encontraba junto a

otras obras suyas”278.

De aquí saltaremos a las dos temporadas posteriores en las que Luca

de Tena fue director del Español, de 1962 a 1964. Aquí analizaremos tres

obras cuya música ya no va a ser de Parada sino de Gerardo Gombau, que ya

había colaborado con Parada en la temporada 44/45 con las ilustraciones

musicales de Otelo. La música de tres obras encontramos en el Centro de

Documentación Teatral, El perro del hortelano, El lindo don Diego y La

tempestad.

Sobre El perro del hortelano el Catálogo de los fondos musicales dice lo

siguiente, “Intermedios musicales para la obra de Lope de Vega/ G. Gombau. 1

parte de violín 1º, 1 parte de violín 2º, 1 parte de violoncello, 1 parte de

contrabajo, 1 parte de clavecín (14 p.); 31,5+22 cm”279.

277
INAEM. Op. cit. en nota 258. P. 18.
278
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 21.
279
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 132.

- 252 -
Sobre la obra El lindo don Diego ésta es la descripción que

encontramos, “Comentarios musicales a la obra de Moreto/Versión de José

García Nieto; música G. Gombau. 1 parte de violín 1º, 1 parte de violín 2º, 1

parte de violoncello, 1 parte de contrabajo, 1 parte de clavecín (30 p.); 31,5*22

cm.”280.

Por último, de la obra La Tempestad encontramos la siguiente

descripción en el catálogo de fondos musicales, “Canciones para la obra La

Tempestad de Shakespeare (Manuscrito)/versión de J. Hierro, música de G.

Gombau. 1 partitura vocal (6 p.), 31,5*22 cm.”281

280
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 132.
281
CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE MÚSICA Y DANZA. Ibid. P. 132.

- 253 -
5. LOS MÚSICOS EN EL TEATRO ESPAÑOL DE MADRID.

5.1. Manuel Parada: director musical del Teatro Español de Madrid.

Nació en San Felices de los Gallegos (Salamanca) el 26 de junio de

1911. Recibió su primera educación musical en Salamanca con el maestro

Goyenechea, compaginando dichos estudios con los de Derecho. Se traslada a

Madrid para completar sus estudios musicales de Piano, Armonía y

Composición en el Real Conservatorio de Música de Madrid, bajo la tutela de

Conrado Del Campo. En 1934 obtiene en dicho Conservatorio el Primer Premio

de Composición con la obra Scherzo para una sinfonía charra.

El estilo musical de Manuel Parada en estos años de Posguerra va a ser

el de la mayoría de compositores españoles, lo que Tomás Marco282 denomina

nacionalismo casticista. Tras la guerra civil las tendencias nacionales vuelven a

resurgir, así como la exaltación de la utilización de material étnico que hacía

Falla en sus comienzos. También resurge el casticismo como corriente

neoclásica que encuentra su origen en la zarzuela y en las tonadillas del siglo

XVIII español. Incluso llega Tomás Marco a definir este contexto como

neocasticismo, por considerar que el neoclasicismo del 27 fue mucho más

mesurado y de buen gusto que éste. De cualquier forma, Parada compone

influido por el contexto que le ha tocado vivir. Al perseguir estos ideales de

ensalzamiento de los nacionalismos de vuelta a lo que se consideraba que

habían sido géneros musicales netamente españoles, dejó de avanzar, de

innovar en su propio lenguaje y con respecto a las corrientes musicales que se

282
MARCO, Tomás. Historia de la música española (siglo XX). Madrid, Alianza Música, 1998. P. 173-74.

- 254 -
daban en el resto de Europa. Málaga Gil, al hablar de su música para cine

afirma “toda su música está circunscrita a una estética obsoleta, que tenía

como único fin el ensalzamiento de los valores nacional-católicos e históricos

de una España Eterna e Imperial”283.

Su maestro Conrado Del Campo forma parte de la Historia Musical

Española, dentro de un grupo de músicos llamados “Los maestros”, formado

además por Joaquín Turina, Julio Gómez, Jesús Guridi y Oscar Esplá. Estos

fueron el equivalente musical de la Generación del 98 y fueron muy importantes

para fijar las bases de un sinfonismo y una música de cámara españolas que

hasta este momento no existían. Tomás Marco284 llega a dar mayor importancia

a Conrado Del Campo al considerar que la tríada musical de nuestro 98

musical es Falla, Del Campo y Turina. Conrado Del Campo (1878-1953)

simultaneó la actividad de instrumentista con la de director, profesor y

compositor. Formó a varias generaciones de músicos entre los que

destacamos a Enrique Casal, Chapí, Gerardo Gombáu, Jesús García Leoz,

Francisco Escudero, Ataúlfo Argenta, Cristóbal Halffter, Miguel Alonso y

Manuel Parada de la Puente.

Está claro que debió inculcar sobre sus alumnos, su gusto por lo

germánico. La familia de Parada recuerda haberle oído comentar que entre sus

compositores favoritos estaban Wagner, Beethoven, Debussy y Ravel. Está

claro que tendría en consideración a otros muchos, pero este gusto nos revela

una doble vertiente, por un lado el sinfonismo germánico y por otro, el

sinfonismo francés.
283
MÁLAGA GIL, Álvaro. Op. cit. en nota 259. P. 281.
284
MARCO, Tomás. Op. cit. en nota 282. P.44-50.

- 255 -
Como compositor existe en su obra un aire nacionalista que se orienta

hacia un universalismo. Emplea libremente el folklore pero no de una región

concreta, sino referido a todo lo popular español. Pero su verdadero mérito

estuvo en adaptar a la música española las grandes fórmulas germánicas,

tomando como modelo a Richard Strauss y el poema sinfónico. Es por ello que

sus obras sinfónicas están escritas con la forma del poema sinfónico y no de la

sinfonía.

Otro aspecto a tener en cuenta en la formación de Manuel Parada de la

Puente es la situación de las orquestas en España durante su vida. Hay que

tener en cuenta que los conciertos sinfónicos, tal y como los conocemos hoy en

día, no tienen en España una larga historia. Los primeros conciertos sinfónicos

de los que se tiene noticia en Madrid son del año 1859. Barbieri organiza una

serie de seis conciertos en el teatro de la Zarzuela, con una orquesta de 96

profesores y un coro de 93 voces. Posteriormente, en 1866, se crea la

Sociedad de Conciertos, dirigida por Francisco Asenjo Barbieri, con el fin de

fomentar esta actividad, pero su duración será sólo de treinta y siete años, tras

los cuales se disuelve. Precisamente serán los miembros más entusiastas de

esta Sociedad los que prepararán la creación de la Orquesta Sinfónica de

Madrid. El primer concierto en el que la orquesta aparece con su verdadero

nombre es un concierto de gala que tiene lugar el 27 de octubre de 1939 en el

Teatro Español, dirigida por José María Franco.

- 256 -
“El 10 de julio de 1940 se funda la Orquesta Nacional de España, con

176 profesores. Se trataba de una orden ministerial que se limitó a unir las dos

orquestas existentes, la Sinfónica y la Filarmónica, con un presupuesto

bajísimo, lo que en realidad impedía su funcionamiento...”285. En 1942 se

celebran oposiciones para entrar en dicha orquesta, presididas por Joaquín

Turina. Pero en 1943 los estrenos fueron escasos, hasta el punto de darse

cuatro en todo el año, Tres momentos charros de Manuel Parada, una Suite

para instrumentos de arco de Purcell, En la noche (canción de trilla) de Moreno

Gans y la suite de danzas de La niña de plata y oro de Muñoz Molleda.

En esta panorámica es de entender que Manuel Parada se centrase más

en la producción cinematográfica que era nueva y atraía más al público, así

como en la de teatro, porque era a lo que el público estaba acostumbrado.

En 1934 se presentó al concurso de Premios del Real Conservatorio de

Madrid y obtuvo el Primero de Composición con la obra Scherzo para una

sinfonía charra. Con la llegada de la Guerra Civil Española sus actividades

profesionales tuvieron que parar y Manuel Parada tuvo que incorporarse a filas,

aunque nunca fue destinado al frente y desempeñó el curioso puesto de

pianista en una banda militar286. Este dato tan curioso ha sido confirmado por

la familia de Parada, “al ser movilizado, con motivo de la Guerra Civil, es

preguntado por su profesión, y al enterarse de que es músico, se le destina a

una banda militar. Él, que no quiere tomar parte en manifestaciones ni políticas

285
GÓMEZ AMAT, Carlos y TURINA GÓMEZ, Joaquín. La orquesta sinfónica de Madrid. Noventa años
de historia. Madrid, Alianza Música, 1994. P. 122.
286
NIETO, José. CD Clásicos del cine español volumen 3: Manuel Parada. UE, Iberautor
Promociones Culturales, 2000. P. 5.

- 257 -
ni castrenses, dice ser pianista, sabiendo que un piano no es lo más propio en

una banda militar. Por este motivo fue y no fue músico en una banda militar, ya

que no participó en ninguna actividad de bandas militares”287.

En 1939 vuelve a trabajar y escribe la música para la representación del

Auto Sacramental Del pan y del palo en San Lorenzo del Escorial. A partir de

este momento, su actividad profesional se centra en el campo teatral y

cinematográfico. Su familia destaca “lo prolífico de su obra, así como su

variedad (música sinfónica, zarzuela, para teatro clásico, cinematográfica,

etc)”288. De su música destacan “la fiel ambientación escénica y la claridad y

sencillez de su escritura. Una gran facilidad de adaptación a los distintos

modos de ambiente y una gran rapidez en la concepción de ideas”289.

El 19 de noviembre de 1941 Manuel Parada contrae matrimonio con

María Reyes Elícegui Cans, de cuyo matrimonio nacieron cinco hijos, de los

que sólo sobreviven María Reyes, María Luisa y María del Pilar. Se puede decir

que, por su mujer, su afición al fútbol se vio acrecentada, hasta el punto de ser

socio del Atlético de Madrid y del Real Madrid, para asistir a un estadio todos

los domingos. El motivo de esta gran afición se debe a que su cuñado fue un

futbolista importante que jugó en la Real Unión de Irán y en el Atlético de

Madrid.

287
Aclaración dada por don José Luis Gil Herranz, yerno de Manuel Parada en una entrevista
realizada en junio de 2007.
288
Consideraciones de don José Luis Gil Herranz.
289
Datos proporcionados por la familia.

- 258 -
Se puede decir que son más de doscientas cincuenta las películas cuya

música llevan su firma. Su amistad con José Luís Sáenz de Heredia le abrió el

mundo del cine por su colaboración en la película Raza, en 1941. Esta película

fue un manifiesto del franquismo y aspiraba a convertirse en modelo para el

nuevo cine nacional, por lo que contó con todo tipo de medios. En lo musical

Parada contó con una plantilla de músicos superior a la media habitual,

integrada por profesores de la Orquesta Nacional, la Sinfónica y la Filarmónica.

Consigue en esta banda sonora una música brillante, acorde con el desarrollo

dramático y con incursiones sugerentes, como ocurrirá en su música para

teatro, de fragmentos del Himno Nacional o del Cara al sol. También hay que

destacar de esta película la marcha Pasan los Almogávares que se convirtió en

pieza de repertorio en la música militar española.

Su relación profesional con Sáenz de Heredia era de auténtica

satisfacción, como queda reflejado en unas declaraciones que realiza para

Radiocinema en 1943, donde se refiere a su participación como compositor de

la banda sonora de la película El escándalo. “Yo estoy muy satisfecho de todo

lo que me han hecho hasta ahora en todas mis películas, y de El escándalo

estoy encantado. Sáenz de Heredia es un artista excepcional; percibe y

comprende la música maravillosamente. Mi música ha sido cuidada con un

cariño y atención, que la modestia de ella no se la merecía”290. De estas

declaraciones se desprende una de las cualidades más importantes que debe

tener un músico de cine o de teatro, el saber quedar en segundo plano como

complemento a un objetivo común, el resultado final del espectáculo.

290
Radiocinema. 30 de septiembre de 1943.

- 259 -
Su condición de músico para cine y teatro, receloso a la vez de su

música, también queda reflejada en otras declaraciones que realiza

refiriéndose a la condición de músico para cine: ”Que nosotros tampoco

podemos, profesionalmente, estar contentos del todo. Tenemos un “freno” que

a veces es tiránico. La limitación de tiempo para el desarrollo de la fantasía,

impuesta por la longitud escénica. Aquí no hay remedio. Una puerta que se

cierra o que se abre; con el efecto musical consiguiente, puede ser lo que da al

traste con una página de música que fuera de la película podía tener un interés

o un valor”291. La consideración subordinada del músico de cine o teatro es un

hecho patente en la actualidad, al volver la mirada a todos aquellos músicos,

tales como Manuel Parada cuyos esfuerzos musicales se volcaron en este

quehacer, como vemos, laborioso, pero de escasa consideración, al considerar

en puestos privilegiados, dentro de nuestra Historia Musical Española, a todos

aquellos músicos cuya producción musical fue eminentemente de música pura

o también llamada, música para salas de concierto.

Manuel Parada confiaba plenamente en el valor insustituible de la

música como expresión y complemento del cine, hasta el punto de que él

pensaba que si la música estaba bien acoplada a una película, nadie hablaba

de ella, pero sí lo hacía cuando ese trabajo de complemento no estaba bien

hecho. “La música es un gran auxiliar de la película, un aliado incomparable

que tiene la virtud de elevar la intención en las escenas; o sea, que aumenta la

291
Primer Plano nº 409. 15 de agosto de 1948.

- 260 -
emoción de las escenas a partir del momento en que el gesto del actor, la

situación y la sensibilidad del director han dado todo cuanto el cine exige”292.

Son muchas las bandas sonoras para cine que compuso Parada en la

década de los años 40 y 50, justamente los años en los que se dedica a la

dirección y composición musical para el teatro. Se trata de dos trabajos

diferentes, fundamentalmente en la duración de las composiciones, ya que

para el cine las obras compuestas debían de ser mucho más largas que para el

teatro, y estas últimas consistían en breves ilustraciones musicales. Sin

embargo la forma de componer era bastante semejante. Hay una serie de

características que establece Julio Arce293, referidas a su música para cine, que

podemos ver reflejadas también en su música para teatro:

1. Se preocupa por la integración de la forma musical en el discurso

narrativo de la película.

2. Busca la coherencia de la forma, para lo que articula la música en frases

y períodos muy definidos, teniendo siempre en cuenta la estructura

narrativa del film.

3. Sus melodías son articuladas y muy estructuradas, de manera que no

hace uso del desarrollo motívico, sino que juega con la variación

melódica que le sirve para conseguir la unidad del discurso musical.

4. A veces, usa esquemas formales preestablecidos, como el vals o la

seguidilla, en los que integra los elementos temáticos de la película.

292
Primer Plano nº216. 3 de agosto de 1944.
293
NIETO, José. CD citado en la nota 286.

- 261 -
5. Como todos los músicos de su generación, hace uso del lenguaje

musical romántico y tardorromántico que se cristalizó a través de la

ópera y del poema sinfónico.

6. Entiende la música de cine como una realidad cercana al público, de tal

manera que no duda en hacer uso de la cita textual de melodías muy

reconocibles o de elementos musicales que son rápidamente asimilados.

Los puntos cuatro y seis están acorde con unas declaraciones que hizo

en Primer Plano en 1948 cuando se le preguntó si le gustaba hacer música

para cine. Parada contestó: ”La música aplicada al cine dispone de un campo

amplísimo para desarrollar la gran variedad de estilos que existen desde la

música sinfónica hasta la popular. La diversidad de escenarios, ambientes,

argumentos, sensaciones, etcétera, etcétera, ofrecen al compositor motivos

inapreciables para dar rienda suelta a su fantasía”294. Podemos observar en

estas declaraciones su interés, como indica el punto uno establecido por Julio

Arce, por integrar la forma musical en el discurso narrativo de la película, al

considerar sus escenarios, ambientes, argumentos o sensaciones como fuente

de inspiración para una música variada.

Su interés por la variedad de estilos musicales en una misma película

queda clara cuando habla de su película ideal. “La película ideal para todo

compositor de cine sería aquella en que la partitura abarcase desde la música

de tipo sinfónico hasta la popular, pasando por lo dramático, por lo bucólico,

por lo lírico, por todas las clases de música que se puedan conocer. Un número

de cada especie sería darnos a componer la partitura de la felicidad”295.

294
Primer Plano nº 409. 15 de agosto de 1948.
295
Primer Plano nº 409. 15 de agosto de 1948.

- 262 -
El método de trabajo seguido por Parada a la hora de componer una

banda sonora fue descrito por él mismo en una entrevista que le hizo Primer

Plano. Parada dice al respecto “…para musicar una película se nos da primero

el guión con objeto de que, a su vista, hagamos una relación de los números

musicales que debe llevar la película y en las escenas a que se debe acoplar.

Incluso hacemos, ya entonces, un trazado de ambiente. Pero cuando en

realidad se escribe la partitura es una vez acabado el rodaje de la película.

Entonces, si las escenas no responden al ambiente dramático que se les ha

querido dar, el compositor tiene que esforzarse doblemente porque no

encuentra motivo de inspiración en la frialdad de la película o de esas

escenas”296.

Sus composiciones para cine pueden dividirse en dos etapas claramente

diferenciadas297, la inicial abarca las dos primeras décadas de la posguerra, y

en ella cultiva el sinfonismo académico imperante en una producción afecta a la

dictadura. Desde la década de 1960 su música para cine es una clara imitación

de modelos extranjeros.

Lluis i Falcó298 hace una división similar, describiendo con mayor precisión su

música para cine. Habla de dos etapas, la primera la comienza también en la

década de los cuarenta pero la alarga hasta comienzos de los sesenta y la

296
Primer Plano nº 216. 3 de diciembre de 1944.
297
GOSÁLVEZ LARA, Carlos José (introducción). Archivo histórico de la Unión Musical
Española: partituras, métodos, libretos y libros. Madrid, Sociedad General de Autores y
Editores, 2000. P. 448.
298
LLUÍS I FALCÓ, Josep. “Manuel Parada: del fascismo a la mediocridad obligada”. Música de
cine. Valencia, 1991, abril-junio, nº 6, P. 38-39. P. 39.

- 263 -
segunda desde ahí hasta su muerte. La primera etapa la caracteriza como

repleta de partituras sinfónicas de gran riqueza orquestal junto a bailables o

canciones, casi siempre diegéticas y justificadas por la acción. La segunda

etapa la califica como de menor imaginación, donde imita modelos extranjeros

y nuevas instrumentaciones.

Como rasgos comunes de su obra para cine podemos citar “el uso de

clichés de tipo cultural, principalmente geográficos y etnológicos, más que

históricos, una cuidada instrumentación y la presencia de piezas diegéticas,

evidente influencia de su actividad paralela para el teatro y la revista”299. José

Nieto, músico para cine, conocedor de la música de Parada, cuando habla de

los recursos temáticos a la hora de componer una banda sonora, busca

elementos musicales de dos tipos, unos “… sugeridos por la época o el lugar

en que transcurre la acción, por alguna referencia de tipo histórico o

simplemente por la procedencia de alguno de los personajes. Pero también

pueden formar parte de la historia narrada: alguien que canta o toca algún

instrumento, una melodía que se escucha a través de una radio o un televisor,

un concierto al que los personajes asisten, un tocadiscos, etcétera. En este

último caso, es decir, cuando la música proviene de alguna fuente que aparece

en la imagen, estamos hablando de lo que ya hemos definido como música

diegética”300. Este tipo de música aparece mucho en las obras de teatro para

las que compone música, ya que la mayoría del teatro clásico español pone en

boca de sus personajes el canto de romances y canciones, como es el caso de

la Jácara que cantan Chispa y Rebolledo al comienzo de El alcalde de

299
BORAU, J. L. Diccionario del cine español. Madrid, Alianza D.L., 1998.
300
NIETO, José. Música para la imagen, la influencia secreta. Madrid, Edit. Iberautor
Promociones Culturales, 2003. P. 119.

- 264 -
Zalamea. También la música instrumental sugerida de esta forma se encuentra

en piezas de teatro como Baile en capitanía, donde suena un vals y un

rigodón.

Tuvo una producción de música pura muy limitada, como ya hemos

comentado anteriormente, debido a su gran producción para cine y para teatro,

así como para revistas y comedias musicales. A la muerte de Jesús García

Leoz (1953) recogió el liderazgo que éste mantenía en la producción de música

para cine y con similares características301. Algunas de las películas a las que

Parada puso música son: Los últimos de Filipinas (1945), El escándalo (1943) o

Maribel y la extraña familia (1960). Estos títulos son tan sólo una pequeña parte

de su producción para cine, cuyo inventario completo ofrecemos

posteriormente.

También quedan testimonios escritos de Manuel Parada dando su

opinión cuando le preguntan por la utilización de música que ya existe, para su

utilización como banda sonora en el cine, es decir, por las adaptaciones

musicales. Su postura es clara “Si el espíritu y la intención de la música

adaptada corresponden a la acción cinematográfica, creo que es posible su

aprovechamiento, aunque también me parece que debe ser utilizada en el

menor número de ocasiones posibles… Esto en cuanto a la música de fondo…

Siempre sobre la base de que sea hecha por compositores conscientes y

documentados, capaces de sentir y comprender el significado de las grandes

301
MARCO, Tomás. Op. cit. en nota 282. P. 189.

- 265 -
obras musicales y trabajar sobre ellas con un respeto y un cuidado que no

enturbien en nada la intención del músico creador”302.

En el campo del teatro quedó reflejado su estilo característico de

escritura clara, sencilla, directa y muy adaptable a los ambientes y las ideas de

los autores y al sentido de los textos303. Julio Arce304 habla de la música

compuesta para teatro por Parada aclarando que “las ilustraciones musicales

consisten en pequeños fragmentos que se intercalan en obras de teatro en

verso o en prosa pero sin musicalización del texto y que tienen como función

acompañar ciertas escenas o intermedios”.

Compuso ilustraciones musicales durante los doce años en que

desempeñó el puesto de director musical en el Teatro Español de Madrid, que

debió ser desde 1940 hasta 1952. Sin embargo existen partituras para teatro

compuestas posteriormente a esa fecha en colaboración con directores del

Teatro Español.

Su colaboración con el director de escena Cayetano Luca de Tena fue la

más extensa que mantuvo. Sus familiares reconocen que les unía su amistad y

su relación profesional en la que Luca de Tena ejercía de Director del Teatro

Español y Parada de Director Musical del mismo. “Antes de componer el fondo

musical primero se leía la obra y luego se comentaban los pasajes en los que

deberían ser resaltados por o con música. Tenía una total independencia en

302
Primer Plano, 11 de junio de 1944.
303
FERNÁNDEZ-CID, Antonio. Cien años de teatro musical en España (1875-1975). Madrid,
Real Musical, 1975. P. 459.
304
NIETO, José. Op. cit. en nota 300. P. 7.

- 266 -
cuanto a la creatividad de la misma”305. Podemos deducir que se trató de un

trabajo consensuado, no sólo de subordinación de la música al texto, como se

deduce de la forma de trabajo de Parada, sino también de respeto por parte del

Director hacia el trabajo del músico.

Los datos que arroja esta tesis, referidos concretamente a su trabajo

como músico de teatro han sido aportados por la familia. En todas sus

biografías se limitan a decir que también fue un músico para teatro. A la

pregunta de qué tiempo dedicaba a la composición de música incidental para el

teatro, es difícil de responder, ya que tenía gran facilidad creativa y este trabajo

se intercalaba con trabajos cinematográficos, sinfónicos y otros para su propia

satisfacción, como nos indica la familia. Como paso previo a la composición de

música para reposiciones teatrales, investigaba la música de dichas obras.

Nunca interpretó ni actuó, tan sólo ejercía de director y escribía probando al

piano.

Otro dato interesante lo constituyen los intérpretes de música para

teatro, que, según la familia, siempre se ejecutaba en directo durante la

representación. Normalmente Parada solía ejercer de director de orquesta, o

más bien de cámara, dependiendo de la plantilla orquestal utilizada. Percibía

honorarios por obra compuesta. Respecto a los músicos intérpretes la familia

nos ha proporcionado una serie de nombres que citamos a continuación: “La

mayoría de los músicos eran los profesores de la Orquesta Nacional, creo.

Recordamos los nombres de: Cerquera (flauta), Ceballos (viola), Luis Poyán

305
Declaraciones de la entrevista personal realizada en junio de 2007 al yerno de Parada, don
José Luis Gil Herranz.

- 267 -
(percusión), Mª Luisa Pequeño (arpa), Mª del Carmen Alvira (arpa) y Angel

Ortiz (viola)”306. No hemos encontrado documentos que recojan con exactitud

de qué forma cobraban estos músicos ni si formaban parte de una plantilla fija.

Sin embargo podemos deducirlo, a partir de la Reglamentación Nacional de

Trabajo para los profesionales de la música307 en la que, cuando en el capítulo

V habla de las plantillas, especifica que “En teatros de comedia, verso y en

cines sin variedades: Cuando la orquesta haya de actuar únicamente en los

intermedios o en el escenario interno, la plantilla será discrecional. Si la obra

teatral tuviera ilustraciones musicales y no se ejecutaran en escenario interno,

la plantilla será de siete Profesores, cuando menos”308.

Con respecto a los salarios también se establece una tabla de salarios

en la reglamentación anterior, con retribuciones mínimas, distinguiendo entre

Directores, Pianistas y Profesores de orquesta. Para los directores, en la

modalidad de “Zarzuela, opereta, revista, comedia musical, folklore y

variedades en otros teatros: Primer Maestro Director 186,00 pesetas, Segundo

Maestro Director 161,00 pesetas y Maestro de Coros 136,00 pesetas”309.

Para los Pianistas “En teatros de comedia y verso o en espectáculos

varios para amenización de intermedios 61 pesetas. Si tuviera que actuar en fin

de fiesta o la obra tuviese ilustraciones musicales 86 pesetas. Si las

ilustraciones musicales fueran de canto y baile o conjunto y los números

exigieran ensayos con la compañía, el Pianista tendrá que ser maestro

Director, ensayar y actuar al piano, 127,75 pesetas. Si hubiera de actuar entre

bastidores, se recargará la tarifa con el 25 por 100, y si hubiera de hacerlo en

306
Comentarios de don José Luis Gil Herranz (junio de 2007).
307
Orden de 16 de febrero de 1948.
308
VIZCAINO CASA, Fernando. Suma de legislación del espectáculo. Madrid, Santillana, 1962.
P. 319.
309
VIZCAINO CASA, Fernando. Ibid. P. 326.

- 268 -
escena, con el recargo del 50 por 100, bien entendido que en esta hipótesis la

actuación será potestativa”310.

Por último, para los Profesores de orquesta “En teatros de comedia y

verso y espectáculos varios para amenizar los intermedios: violín concertino 61

pesetas y restantes profesores 57,75 pesetas. Si la obra exigiese la

intervención orquestal para ilustraciones musicales o actuar la Orquesta en fin

de fiesta: violín concertino 86 pesetas y restantes profesores 81 pesetas. Si

algún profesor fuera requerido (y aceptase) a actuar en el escenario: violín

concertino 86 pesetas y restantes profesores 81 pesetas. Si hubiera de actuar

entre bastidores: violín concertino 73,50 pesetas y restantes profesores 69,25

pesetas”311.

Como ya se ha dicho no tenemos facturas, ni nóminas que demuestren

que estos salarios se cumplieran, pero, teniendo en cuenta el gran control que

ejercía el Régimen sobre todo el mundo del espectáculo y, con mayor razón, al

tratarse de un Teatro Oficial, estos datos nos pueden dar una idea bastante

cercana. Un dato interesante, hablando de salarios, es la anotación manuscrita

que aparece en la portada de las partituras para timbal de la obra La

conjuración de Fiesco, donde, entre muchos números se distinguen claramente

dos datos. Por un lado, “Año 1944-45: 12.113,40” y por otro “fijo año 1945-46:

7.527,00”, bajo este último dato aparecen una serie de cantidades desglosadas

por instrumentos como “Laúd 72,00, Percusión (3) 216,00…”, tras lo que hace

una suma y resulta la cifra”11.683,00”312, cifra que se asemeja bastante a la de

la temporada anterior, lo cual nos hace pensar que había estipulado una

310
VIZCAINO CASA, Fernando. Ibid. P. 328.
311
VIZCAINO CASA, Fernando. Ibid. P. 331.
312
Todos estos datos pertenecen a las partituras manuscritas de Manuel Parada para la obra
La conjuración de Fiesco.

- 269 -
cantidad fija y, según la cantidad de instrumentos que participasen, variaban

los presupuestos para música de una temporada a otra.

En otra conversación con la familia, señalaban el hecho de que Parada

ayudaba a sus compañeros músicos, dándoles trabajo esporádico como que

prepararan diez números de tal ambiente para grabar en los Fondos Musicales

del NODO, cuya sintonía fue compuesta por él. Dicha partitura desapareció

pero en la Biblioteca Nacional se encuentra el boceto y José Nieto ha hecho

una reconstrucción orquestal a partir de los Fondos Musicales del NODO.

Su producción musical es extensísima y abarca una gran variedad de

géneros. El inventario detallado que a continuación ofrecemos, como dato

novedoso que ofrece esta tesis ha sido realizada con información facilitada por

la familia. Este inventario clasifica su producción musical en seis modalidades,

“Fondos musicales de películas”, “Noticiarios y Documentales para cine”,

“Fondos musicales y obras originales para TVE”, “Operetas, Revistas y

Zarzuelas”, “Ilustraciones para obras de teatro” y “Otras composiciones

musicales”. Las descripciones que acompañan a cada título, así como la

cronología hacen de este material un punto de partida interesante para

investigaciones posteriores.

Inventario de obras de Manuel Parada:

A.- Fondos musicales de películas

- 270 -
• A punta de látigo. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además

Guión musical.

• Un adulterio decente. Sobre obra de Jardiel Poncela. Partitura para

orquesta. Manuscrito original firmado. Además: partes de varios

instrumentos.

• Las aguas bajan negras. Partitura para Orquesta. Manuscrito original.

Estrena el 28 de octubre de 1948 en Madrid.

• Alhucemas. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Estrenada el 6

de febrero de 1948 en Madrid.

• Aquellas palabras. Partitura para orquesta. Manuscrito original fechado:

El Escorial, 6 de agosto de 1948.

• Aventura. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y fechado:

8 de septiembre de 1942.

• Aventuras de D. Juan de Mairena. Letra de Ramos de Castro. Partitura

para orquesta. Manuscrito original. Además: Guión musical. Estrenada el

24 de mayo de 1948 en Madrid.

• Bienvenido Padre Murray. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Fragmentos en partes para varios instrumentos.

• La calumniada. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado. Madrid, enero 1948. Estrenada el 19 de septiembre de 1949 en

Madrid.

• La calle sin sol. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado.

Estrenada el 22 de noviembre de 1948 en Madrid.

• El camino de Babel. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado.

Estrenada el 19 de febrero de 1945 en Madrid.

- 271 -
• El capitán de Loyola. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 1 de abril de 1949 en Madrid.

• Carta a Sara. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Guión musical. Estrenada el 30 de agosto de 1956 en Madrid.

• La casa de Troya. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Partitura para piano. Manuscrito original firmado. Guión musical.

Estrenada el 19 de octubre de 1959 en Madrid.

• Los clarines del miedo. Partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado. Además: Pasodoble. Letra de Antonio Vich y J. M. de L. De la

película Los clarines del miedo. Madrid, Ediciones Quiroga (s.a.: 1958) 9

partes.

• Con ellas llegó el amor. Partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado. Además: partes de varios instrumentos, fragmentos en

reducción para piano. Manuscrito original.

• Confidencia. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Estrenada en

marzo de 1948 en Madrid.

• Cristo negro. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado.

• Una cualquiera. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Estrenada

el 15 de julio de 1949 en Madrid.

• Cuatro balazos. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

• Una chica casi formal. Partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado. Estrenada el 12 de diciembre de 1963 en Madrid. Además:

Farruca, de la película Una chica casi formal para voz y guitarras.

Manuscrito original.

- 272 -
• Los derechos de la mujer. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Partitura para piano. Manuscrito Guión Musical.

• El Destino se disculpa. Partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado. Estrenada el 29 de enero de 1945 en Madrid.

• Don Lucio y el hermano Pío. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 29 de noviembre de 1948 en Madrid.

• Los dos golfillos. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Los granujillas (Chiribiri, canción. Mi estrella buena, canción. Canción.

Pequeña flor. Chiclanera (pasodoble) Manuscrito original firmado. Esta

última parte corresponde a los números instrumentales originales de la

película Los dos golfillos titulada originariamente: Los granujillas. Se

incluyeron a petición del intérprete: Joselito.

• La duda. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

• El Duende y el Rey. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado

y fechado: febrero de 1948. Estrenada el 29 de mayo de 1950 en

Madrid.

• Dulcinea. Partitura para orquesta. Manuscrito original fechado: El

Espinal, Madrid, julio de 1946. Manuscrito original. Estrenada el 9 de

junio de 1947 en Madrid.

• Ella y los veteranos. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Partitura para piano. Estrenada el 11 de diciembre de 1961 en

Madrid.

• El escándalo. Sobre obra de Pedro Antonio de Alarcón. Partitura para

orquesta. Manuscrito original firmado y fechado: Madrid, 15 de agosto de

1943. Además: Partes de varios instrumentos. Serenata para violín y

- 273 -
piano. De la película El escándalo. Impresa. Estrenada el 19 de octubre

de 1943 en Madrid.

• La espada del Zorro. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Borrador en dos claves para piano y otros instrumentos.

Manuscrito o guión musical. Según datos que constan en la SGAE la

película se estrenó con música de otro compositor. La del compositor

Manuel Parada no llegó a grabarse.

• Espronceda. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado. Madrid, marzo 1945. Estrenada el 27 de abril de 1945 en

Madrid.

• La Fé. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y fechado:

Madrid, 21 de julio de 1947. Estrenada el 22 de octubre de 1947 en

Madrid.

• Fray Escoba. Partitura para orquesta. Manuscrito.

• Fuenteovejuna. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado: Madrid 24 de marzo de 1947. Manuscrito original firmado.

Estrenada el 24 de noviembre de 1947 en Madrid.

• El Gran Galeoto. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Guión musical. Estrenada el 15 de octubre de 1951 en Madrid.

• La guerrilla. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Borrador.

• El hombre que se quiso matar. Partitura para orquesta. Manuscrito

original.

- 274 -
• Los italianos están locos. Partitura para orquesta. Fragmentos.

Manuscrito original firmado. Estrenada el 22 de septiembre de 1958 en

Madrid.

• Kid Rodelo. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado. Torrevieja, julio 1965. Además: Love is trouble. Tema de Kid

Rodelo. Por Tom Glazer. Guitarra.

• El Litri y su sombra. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 2 de febrero de 1960 en Madrid.

• Loca juventud. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Guión musical.

• Lola Montes. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado.

Estrenada el 3 de junio de 1957 en Madrid.

• Lluvia de hijos. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado: Madrid 10 de febrero de 1947. Además: Borrador del guión

musical. Estrenada el 12 de julio de 1948 en Madrid.

• Manicomio. Fragmentos: solamente la cabecera en partitura para

orquesta. Manuscrito original. Estrenada el 25 de enero de 1954 en

Madrid.

• Maribel y la extraña familia. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 26 de septiembre de 1960 en Barcelona y Zaragoza.

• El marino de los puños de oro. Partitura para orquesta sin desarrollar.

Manuscrito original firmado y fechado: septiembre de 1963.

• Mariona Rebull. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado: Madrid 18 de marzo de 1947. Además: Borrador del guión

musical. Estrenada el 5 de abril de 1947 en Barcelona.

- 275 -
• Más allá del Río Miño. Fragmentos del borrador para orquesta.

Manuscrito original firmado. Además: Partes de varios instrumentos.

Guión musical.

• Mi calle. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado. Estrenada

el 21 de noviembre de 1960 en Madrid.

• La kés es mucha. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Estrenada

el 28 de marzo de 1949 en Madrid.

• Las mil y una noches. Partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado y fechado: 26 de mayo de 1959. Además: Melodía y bajo.

• Una mujer para Marcelo. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Guión musical. Estrenada el 29 de junio de 1961 en Albacete.

• El negro que tenía el alma blanca. Partitura para orquesta. Manuscrito

original firmado. Estrenada el 20 de agosto de 1951 en Madrid. Además:

Fragmentos de borrador.

• No somos ni Romeo ni Julieta. Partitura para orquesta incompleta.

Manuscrito original. Además: Partes de varios instrumentos, manuscrito.

Partitura para piano incompleta, manuscrito. Guión Musical. Romeo y

Julieta. Canción de Henry Mayer, adaptación española de Céspedes de

la letra original de Hans Bradtke. Madrid, Ediciones Quiroga (s.a., 1967).

• La noche del sábado. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Guión musical. Estrenada el 29 de diciembre de 1951 en

Madrid.

• Noche de tormenta. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado.

Además: Nuit d’orage. Canción de la película: Noche de tormenta. Letra

original de Agustín Fanarrag y música de Manuel Parada. Partitura para

- 276 -
orquesta. Manuscrito original. Estrenada el 5 de septiembre de 1955 en

Madrid.

• Los ojos dejan huella. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 3 de octubre de 1952 en Madrid.

• La otra residencia. Fragmentos: Números sueltos en partitura para

orquesta. Manuscrito original.

• Papá, mi caballo y tú. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

• El pasado te acusa. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 16 de junio de 1958 en Madrid.

• Paz. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Estrenada el 25 de

noviembre de 1949 en Madrid.

• Plaza de Oriente. Fragmentos: Dos números Baile cubano y Canción.

Borradores de partitura para orquesta.

• Policía Montada. Partitura para orquesta. Manuscrito original. estrenada

el 24 de septiembre de 1945 en Madrid.

• Prohibido enamorarse. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Números sueltos en partitura para piano. Manuscrito original.

Parte del guión musical.

• El proscrito. Partitura para orquesta. Borrador manuscrito fechado en

julio de 1963. Además: Guión musical.

• Raza. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y fechado.

Madrid, diciembre 1941.

• El relicario. Partitura para orquesta incompleta. Manuscrito original

fechado: Madrid, 14 de octubre de 1969. Además: Fragmentos de la

- 277 -
primera versión para orquesta. Manuscrito original. Partes de varios

instrumentos.

• La Revoltosa. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Estrenada el

8 de noviembre de 1963 en Granada.

• La sed. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además: Unas

hojas con el título: Los tres que robaron un banco. Corresponde a la

misma película. Estrenada el 8 de marzo de 1962 en San Sebastián.

• Siempre vuelven de madrugada. Partitura para orquesta. Manuscrito

original. Estrenada el 19 de septiembre de 1949 en Madrid.

• El sobre verde. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Partes de varios instrumentos. Manuscrito original firmado del Bloque

12: Tomasín. Guión musical.

• El sol en el espejo. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Partitura para piano. Manuscrito original firmado. Guión musical.

Estrenada el 11 de septiembre de 1962 en Madrid.

• La sombra del Zorro. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

• El sótano. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado.

Estrenada el 12 de enero de 1950 en Madrid.

• Suspenso en comunismo. Partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado y fechado: Madrid 3 de octubre de 1955. Estrenada en enero de

1956 en Madrid.

• Teresa de Jesús. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

• Todo un hombre. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además:

Partitura para piano, Manuscrito.

- 278 -
• Treinta y nueve cartas de amor. Partitura para orquesta. Manuscrito

original. Estrenada el 6 de septiembre de 1954 en Madrid.

• Tres gorriones y pico. Borrador firmado de la partitura para orquesta.

Además: Partitura para orquesta. Manuscrito original.

• Tres hombres buenos. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Fragmentos en partitura para canto y piano.

• Tú y yo somos tres. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Borrador de partitura para piano. Manuscrito original firmado.

Guión musical. Estrenada el 6 de septiembre de 1962 en Madrid.

• Los últimos de Filipinas. Partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado y fechado: 25 de octubre de 1945. Estrenada el 29 de diciembre

de 1945 en Madrid.

• Vamos por la parejita. Partitura para orquesta incompleta, Manuscrito.

• La vida encadenada. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 12 de noviembre de 1948 en Madrid.

• La vida nueva de Pedrito Andía. Los siguientes fragmentos: Tre giorni

son che Nina...Pergolesi, arreglos de Manuel Parada. Cuando llegue el

otoño. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y fechado:

julio 1964. Camino de esperanza. Canción. Partitura para canto y piano.

Manuscrito original. Por alta mar. Partitura para canto y piano.

Manuscrito original fechado: julio de 1964.

• Vidas confusas. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado: octubre de 1947. Estrenada el 27 de junio de 1949.

• Yo quiero. Partitura para orquesta y borrador para piano.

- 279 -
B.- Noticiarios y documentales

• Danzas de España. Documental de noventa minutos de duración con

material aprovechado de la obra Claveles de España. En principio fue

ballet folklórico. Estrenado el 20 de marzo de 1947.

• NO-DO. Varias partes: Cabecera y Señal, Deportes de nieve, Carreras

de caballos, Partido de fútbol, Campestre, Juegos infantiles, etc.

• Documentales.

o Alas nuevas. Manuscrito original fechado: enero 1944.

o Entre el agua y el barro (La Albufera). Manuscrito original

fechado: diciembre 1957.

o Jardines de España. Manuscrito original fechado: diciembre 1956.

o Maderada. Manuscrito firmado.

o Pre-románico o Asturias documental

C.- Fondos musicales y obras originales para TVE

• Antología de la Zarzuela. Los versos de Calderón de la Barca.

Reproducción fotostática. Madrid 1966. Segunda Antología de la

Zarzuela. Papeles originales firmados y fechados en 1967 con obras

propias y arreglos y orquestaciones.

• Biografías de Alcalá Zamora (Serie de TVE. Ayer y hoy), Jiménez Díaz,

Larreta y Gabriela Mistral.

• Dibujos animados. Sintonía. Lema: Donald. Fotocopia.

- 280 -
• La mojiganga de la muerte. Ilustraciones musicales. Partitura para

orquesta. Manuscrito original firmado. Además: partes de varios

instrumentos. Parece que esta obra no se llegó a estrenar. No está

registrada en la SGAE.

• Música en la intimidad. Sintonía (segunda cadena de TVE). Lema:

Reposo.

• Puerta grande. Sintonía de Primera y Segunda. Partitura original para

piano. Además: Partes de varios instrumentos.

• Retablo de pastores para la Navidad. Texto de José García Nieto.

Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y fechado:

noviembre de 1967.

• Rof Godina. Letra de Julio Coll Claramunt. De la serie Ahora y siempre

de TVE, segundo canal. Estrenada el 20 de septiembre de 1968.

Manuscrito original.

• Serie Tintín y Pasitas. Comedia lírica infantil con letra de José Franco

Pumarega. Varios episodios en partitura para canto y piano o partes de

varios instrumentos. Manuscritos, algunos firmados y fechados.

D.- Operetas, revistas y zarzuelas

• A todo color. Opereta arrevistada. Manuscrito original. Estrenada el 22

de abril de 1950 en Madrid.

• Aquí te espero. Opereta. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 30 de octubre de 1953 en Madrid.

- 281 -
• El buscón Don Pablos. Ballet en catorce estampas. Adaptación para

ballet de Jesús Mª de Arozamena. Partitura para orquesta resumida.

Manuscrito original.

• El caballero de Barajas. Opereta. Partitura para orquesta. Manuscrito

original. Estrenada el 23 de septiembre de 1955 en Madrid. Además:

Borrador de algunos números sueltos. Fechado: Madrid, Coruña verano

1955.

• La canción del mar. Zarzuela. Libro de A. Quintero. Partitura para

orquesta. Manuscrito original firmado y fechado: Madrid, enero-febrero

de 1966. Además: En partitura para canto y piano, fragmento: La Virgen

peregrina. Estrenada el 11 de febrero de 1966 en Madrid.

• Cantando en primavera. Comedia musical. Letras de Alfredo Mañas y

Víctor Ruiz Iriarte. Varios números. Manuscrito original. Estrenada en

Madrid.

• Colorín colorado. Opereta arrevistada. Partitura para orquesta.

Manuscrito original. Es la segunda parte de A todo color. Estrenada el 30

de diciembre de 1950 en Madrid.

• Contigo siempre. Comedia lírica. Partitura para orquesta. Manuscrito

original. Premio Nacional de Música. No registrada. Obra escrita para el

concurso en el que obtuvo premio y no estrenada.

• El corderito verde. Opereta. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Estrenada el 4 de abril de 1953 en Madrid.

• La cuarta de A. Polo. Libro de Carlos Llopis, seudónimo de Carlos

Fernández Montero. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

- 282 -
Estrenada el 31 de mayo de 1951 en Madrid. Además: Fragmentos en

manuscrito original de partitura para piano.

• Las cuatro bodas. Opereta. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

No consta en el Registro de la SGAE. Se supone, por esta razón, que es

una obra no estrenada.

• Elena, te quiero. Comedia musical de Vassary y Ruiz Iriarte. Incompleta.

Acto primero, número diez. Para contralto. Manuscrito original firmado.

Fragmentos de partitura para piano. Manuscrito original.

• Espabíleme usted al chico. Revista. Sobre libro de Jiménez y Parada.

Partitura para orquesta. Manuscrito original. Estrenada en diciembre de

1952 en Valencia.

• El gran minué. Comedia musical. Partitura para orquesta. Manuscrito

original. Además: Borrador de partitura para orquesta. Manuscrito

original firmado y fechado: Madrid, diciembre de 1950. Partes de varios

instrumentos. Estrenada el 8 de diciembre de 1950 en Madrid.

• Las Hijas de Helenia. (A veces con el título: Las Olímpicas). Partitura

para orquesta. Manuscrito original. Estrenada el 15 de abril de 1952.

Además: Con el título Las Olímpicas. Humorada en 2 actos. Libro de

José Fernández Díez. Partitura para canto y piano. Manuscrito original.

Cuaderno con libreto.

• Kikiriki. Sainete arrevistado de Parada y Jiménez y Francisco de Torres.

Partitura para orquesta incompleta. Manuscrito original firmado. Además:

Fragmentos del Acto 1º y 2º en partitura para canto y piano. Estrenada el

24 de agosto de 1953 en Valladolid.

- 283 -
• Las muñecas de la reina. Comedia musical en dos actos y cinco

cuadros. Libro de Lázaro Montero. Partitura para orquesta incompleta.

Manuscrito original firmado. No registrada en la SGAE. Parece sin

estrenar.

• Río Magdalena. Zarzuela. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

Además: Parte de apuntar. Incompleta.

E.- Ilustraciones para obras teatrales313.

1. El abanico. Partitura para orquesta. Manuscrito original. Además: Partes

de varios instrumentos.

2. Adriano VII. Partes de varios instrumentos. Manuscrito original firmado.

3. La aguja de marfil. Cuento fantástico de tres cuadros. Letra de López

Mateo. Borrador.

4. El alcalde de Zalamea. Fragmentos de partitura para orquesta.

5. Amor dañino. Fragmentos de partitura para orquesta.

6. Amor, parentesco y guerra o El medallón de topacios. Drama burlesco

en un acto y en verso, de Vital Asa y José Estremera. Solamente el

guión.

7. Antígona. (Sófocles-Pemán). Partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado. Estrenada el 12 de mayo de 1945 en Madrid. Además: Partes

de varios instrumentos. Manuscrito. Fragmentos de partitura para piano.

Borrador del guión.

313
Todas estas obras no han sido objeto de nuestro estudio por una razón evidente, la amplitud
de la muestra. Por otro lado también está la desorganización de estas partituras en los
catálogos.

- 284 -
8. Las bizarrías de Belisa. Versión espectacular de Felipe Lluch.

Adaptación musical de Manuel Parada. Contiene preludio en partitura

para piano y Canciones de Lope de Vega para la representación de Las

bizarrías de Belisa. Arreglo y armonización de Manuel Parada. Partitura

para piano fechada en enero de 1941:

1. Entre dos álamos verdes.

2. De pechos sobre una torre.

3. Por la puente Juana.

4. Molinillo que mueles amores.

5. Antes que amanezca.

6. En esta larga ausencia.

7. A quién contaré mis quejas.

8. Oh, qué bien baila Gil.

9. En dos partes del cielo.

Además: Adaptación para guitarra de diversos números. Partes de

varios instrumentos.

9. Boudine. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

10. El burgués gentilhombre. Música de Lully. Instrumentación y adaptación

de Manuel Parada (y números originales). Partitura para orquesta.

Manuscrito original firmado y fechado: Madrid, mayo de 1948.

11. El burlador de Sevilla. Partitura para orquesta. Manuscrito original. No

registrada en la SGAE. Parece no estrenada.

12. La Celestina. Borrador del final.

13. La cena del rey Baltasar. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

- 285 -
14. La decantada vida y muerte del General Mambrú. Parte de apuntar.

Además: Partes de varios instrumentos.

15. Don Álvaro. Partes de instrumentos. Manuscrito original.

16. Don Juan Tenorio. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado: septiembre 1968.

17. En Flandes se ha puesto el sol. Partitura para orquesta. Manuscrito

original.

18. Eva. Texto de L. Tejedor. Final del primero acto. Copia manuscrito en

papel especial para reproducir.

19. Fausto. Partitura para orquesta incompleta. Manuscrito original firmado y

fechado: febrero de 1944. Estrenada el 21 de febrero de 1944 en

Madrid.

20. La fierecilla domada. Partitura para orquesta del número uno. Manuscrito

original.

21. El Gran Teatro del Mundo. Calderón de la Barca. Realización de José

Tamayo. Versión de Nicolás González Ruiz. Partitura para orquesta.

Manuscrito original.

22. Hamlet. Versión española de José Mª Pemán. Partitura para orquesta.

Manuscrito original. Además: Partes de varios instrumentos.

23. Juana de Arco. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado: Madrid, mayo de 1947. Estrenada el 6 de junio de 1947 en

Granada.

24. La maja majada. Sainete de D. Ramón de la Cruz. Arreglado y

escenificado con versos de José Franco Pumarega. Partitura para piano.

- 286 -
Manuscrito original fechado: Madrid, enero de 1940. Además: Partes de

varios instrumentos.

25. La malcasada. Lope de Vega. Partes de varios instrumentos.

Manuscrito.

26. La marmita. Plauto. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado

y fechado: Madrid 24 de septiembre de 1939. No registrada en la SGAE.

Se supone estrenada por algún grupo de teatro no profesional.

27. La muralla china. Partes de varios instrumentos. Manuscrito original

firmado.

28. Los niños de París. Libro de Ramos de Castro y M. López Marín.

Partitura incompleta para canto y piano. Manuscrito original.

29. El pleito matrimonial del cuerpo y el alma. Auto sacramental. Parte de

director y parte de apuntar. Manuscrito original.

30. Primavera en la plaza de París. De Ruiz Iriarte. Partes de varios

instrumentos. Manuscrito.

31. La República de Mónaco. De Joaquín Calvo Sotelo. Partitura para

orquesta. Manuscrito original fechado: marzo 1959. Estrenado el 1 de

abril de 1959 en Madrid.

32. Retablo jovial. De Alejandro Casona. Partitura para orquesta.

Manuscrito. Además: Partes de varios instrumentos. Libreto y guión

musical.

33. Romeo y Julieta. Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y

fechado: el 1 de diciembre de 1943. Además: Partes de varios

instrumentos.

- 287 -
34. El santo rey Don Fernando. Auto sacramental de Calderón de la Barca.

Partitura para orquesta. Manuscrito original firmado y fechado: Madrid, 2

de octubre de 1948. Además: Partes de varios instrumentos.

35. Se ha escapado la gallina. Partitura para orquesta. Manuscrito original.

36. Tríptico de la Pasión. Texto literario de Nicolás González Ruiz. Partitura

para orquesta. Manuscrito original fechado: 9 de abril de 1943. Además:

Partes de varios instrumentos.

37. Las vacaciones del diablo. Solamente guión.

38. La venganza de D. Mendo. partitura para orquesta. Manuscrito original

firmado.

39. La vida es sueño. Auto sacramental. Partitura para orquesta. Manuscrito

original. Estrenada el 29 de mayo de 1948 en Granada.

40. El villano en su rincón. Fragmentos de partitura para orquesta.

F.- Otras composiciones musicales

• A Brasil. Chotis. Letra de Francisco Losada Calvo. Borrador. Además:

Letra manuscrita.

• Abuelita. Canción para Estrellita Castro. Manuscrito original.

• Amor, márchate de mí. Habanera. Para canto y piano.

• Bolero español. Instrumentación de M. Parada. Para varios

instrumentos. Manuscrito original.

• Canción triste. Letra de Nevilla. Piano. Manuscrito.

• Canciones el caminante. I Alborada. II El sol de mediodía. III Fandango

de fiesta. Partes de varios instrumentos. Manuscrito.

- 288 -
• Cantar da queimada. Canción gallega. Versos de Baldomero Isorna.

Para canto y piano. Borrador.

• Cantar dos peregrinos. Al señor San Yago, apóstol, patrón de España.

Versos de Baldomero Isorna. Para canto y piano. Manuscrito original

firmado y fechado: Madrid 12 de junio de 1965.

• Casi Cenicienta. Canción. Para canto y piano. Manuscrito.

• Claveles de España. Antología musical preparada para editar en disco.

Partitura para orquesta. Manuscrito original.

• Los escarabajos. Twis. Piano. Manuscrito.

• Fuera borda. Canción. Letra de Francisco Losada Calvo. Borrador.

Además: Letra manuscrita.

• Himno Nacional de Guinea Ecuatorial. Letra de A. Solano. Canto y

piano. Manuscrito original.

• Himno de los paracaidistas del Ejército de Tierra. Letra de Guillermo y

Rafael Fernández Shaw. Para el Concurso convocado por el Estado

Mayor del Ejército. Borrador. Manuscrito fechado: Madrid abril 1960.

• Juan José. Pasodoble. Letra de Francisco Losada. Canto y piano.

Manuscrito.

• Marcha de Antón. Canción para Estrellita Castro. Manuscrito original.

• Mi bici (Película). Fragmentos. Manuscrito original.

• Paola. Partitura original para orquesta. Firmada.

• Pizzicato alegre. Partitura para orquesta. manuscrito original. Además:

Reducción para piano. Manuscrito original.

• Por el mar infinito, sobre el viento. Canción marinera. Canto y piano.

Manuscrito.

- 289 -
• La pradera. Seguidillas. Partes de varios instrumentos. Manuscrito

original firmado.

• Romería española. Pasodoble. M. Parada y G.F. del Burgo. Madrid,

Ugana (s.a.) diez partes.

• Rosario, la “Nena”. Pasodoble-canción. Letra de Mariano San Ildefonso

(Madrid, Edic. Autónomas) (s.a.) siete partes.

• Sacramento. Letra de Francisco Losada Calvo. Canto y piano.

Manuscrito original. Además: Letra manuscrita de la canción.

• Santiago Martín “El Viti”. Letra de Francisco Losada Calvo. Piano.

Manuscrito original.

• Seis canciones gallegas. Para canto y piano. Ronsel Galego... Versos de

J.R. Fernández Oxea (Ben-cho-shey) I Marineriña. II Mulleres a oira. III

Canto de berce. IV O amor. V O enterro damoza. VI Festa. Manuscrito

original firmado y fechado: Madrid, abril 1967. Además: Copia

manuscrita de todos los números con dedicatoria autógrafa a Antonio

Fernández-Cid.

• Seis villancicos en la Navidad. Versos de José García Nieto. Canto y

piano. Manuscrito original firmado y fechado: Madrid, La Coruña, octubre

de 1967.

• Los sombreros de dos picos. Partes de varios instrumentos. Manuscrito.

• Tanguillo. Guitarra. Manuscrito original.

• Tany. Canción para Estrellita Castro. Arreglo de M. Parada. Manuscrito

original firmado.

• Tiovivo madrileño. [Antología musical] Fragmentos y guión.

• Tirana del cangrejo. Fandango y copla. Manuscrito.

- 290 -
• Torrevigía. Habanera de concierto para piano. Manuscrito original.

• Yo qué culpa tengo. Partitura para orquesta. Manuscrito. Además:

Piano.

Fueron muchos los premios que recibió por su obra: Medalla de Oro del

Círculo de Bellas Artes, Premio de teatro por la obra Contigo siempre del año

1954, Premio de teatro por la obra Caballero de Barajas de 1965, Medalla de

Oro de la S.G.A.E. en 1973, Medalla de Oro del Círculo de Escritores

Cinematográficos por su labor musical en el año 1948 por su obra La vida

encadenada de Antonio Román, Medalla de Oro del Certamen Cinematográfico

Hispano Americano del año 1950, Medalla de Oro del Festival de Habaneras y

Polifonía de Torrevieja el año 1973, Premio del Sindicato Nacional del

espectáculo del año 1960 por la película Mi calle, Premio del Sindicato

Nacional del Espectáculo del año 1962 por la película Cristo Negro, Premio del

Sindicato Nacional del Espectáculo del año 1971 por la película Nada menos

que todo un hombre y Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo por la

película La duda.

Desde el año 1957 y hasta su muerte, preside el jurado del Festival

Anual de Habaneras de Torrevieja (Alicante), dándole mayor proyección al

establecer la modalidad de “Polifonía”. A raíz de su muerte, el Ayuntamiento de

Torrevieja establece el “Premio Manuel Parada” a esta especialidad. El 10 de

junio de 1973 muere en Madrid como consecuencia de un infarto de miocardio.

- 291 -
5.2. Gerardo Gombau: músico de teatro.

Nace en Salamanca el 3 de agosto de 1907 y muere en Madrid el 13 de

diciembre de 1972. Los estudios realizados sobre la vida y obra de Gombau no

son muy numerosos pero sí que hay que destacar una tesis sobre él realizada

en la Universidad de Salamanca por Julia Esther García Manzano, donde

aporta bastantes datos biográficos, estilísticos, establece etapas en su obra y

ofrece un catálogo completo de sus obras. Por este motivo y por el hecho de la

menor cantidad de partituras de Gombau tratadas en esta tesis, se justifica el

que tratemos la figura de Gombau en este apartado como músico de teatro

exclusivamente, que es lo que, en realidad nos interesa como contribución a

esta [Link] existencia de una menor cantidad de partituras para teatro de

Gombau con respecto a Parada se debe al hecho de que este último

desempeña el cargo de director musical del Teatro Español durante trece años

de su carrera.

Gerardo Gombau, a diferencia de Parada, también salmantino, va a

pasar más tiempo en su ciudad natal, desarrollando su actividad musical como

catedrático de piano en el Conservatorio Regional de Salamanca, ingresando

por oposición en el Cuerpo de Directores de banda, tocando con su grupo de

cámara “Trío Castilla” o creando y dirigiendo la Orquesta Sinfónica Salmantina

cuyos dos objetivos eran “la interpretación de las nueve sinfonías de

Beethoven, y el estreno de las obras de los compositores noveles,

especialmente de aquellos vinculados con la ciudad”314.

314
GARCÍA MANZANO, Julia Esther. “Gerardo Gombau: un músico salmantino para la
historia”. Salamanca, Revista de Estudios, 37, 1996. P. 175-191. P. 184.

- 292 -
En 1945 será cuando se traslade a Madrid, tras sacar el número uno en

la Cátedra de Acompañamiento al Piano del Conservatorio de Madrid. En

Madrid pronto comienzan a incluir sus obras en los ciclos de conciertos

organizados por el Aula de Música del Ateneo de Madrid, foco de difusión de

las obras más recientes de los jóvenes compositores del 51.

Estilísticamente, tal y como señala Marta Cureses315, trabaja en la línea

del nacionalismo pero abierto a los nuevos lenguajes que adoptan un carácter

experimental, como es el atonalismo, la politonalidad y el dodecafonismo.

Las etapas en el estilo musical de Gombau que establece García

Manzano316 son Época de formación (1906-1939), Años de posguerra (1940-

1949), Madurez y evolución (1950-1958) y Una nueva estética (1959-1971).

Durante los años de formación en España se está dando un proceso de

restauración musical, de puesta al día, y la tendencia europea que llega con

más fuerza es el nacionalismo, sobre todo por la influencia de Falla, tratándose

de un nacionalismo, en la mayoría de los casos, con tintes regionalistas. En los

años de posguerra se vuelve a concepciones estéticas que ya habían sido

superadas, se trata de una música nacionalista con ciertos tintes neoclásicos

que son seguidos por Gombau. En la siguiente etapa su estilo se va haciendo

más personal y ya no sigue el dictamen de su contexto, sino que tiende a un

lenguaje más abierto, plagado de disonancias, acordes con intervalos de cuarta

315
CURESES DE LA VEGA, Marta. “Antecedentes de la vanguardia musical española en los
años cincuenta: de Gombau a Homs”. En PÉREZ ZALDUONDO, Gemma, CASTILLO RUIZ,
José, HENARES CUÉLLAR, Ignacio Luis y CABRERA GARCÍA, María Isabel (coord.). Dos
décadas de cultura artística en el franquismo (1936-1956) : actas del congreso. Vol. 2, 2001. P.
141-164. P. 151.
316
GARCÍA MANZANO, Julia Esther. Gerardo Gombau un músico salmantino para la historia.
Salamanca, Diputación de Salamanca, 2004. P. 9.

- 293 -
o el incremento de texturas polifónicas. En su última etapa se interesa por los

nuevos métodos electrónicos, siendo pionero en su generación.

Las enseñanzas de Conrado Del Campo fueron un punto en común con

Parada y con muchos otros compositores de la misma generación que también

trabajaron en el Teatro Español de Madrid, como es el caso de Angel Martín

Pompey, entre otros. Tal y como indica Heine317 al hablar sobre la música de

Conrado Del Campo en comparación con sus alumnos, Del Campo conocía

profundamente los instrumentos de cuerda y en su música de cámara la viola

tomaba gran protagonismo. Para el uso de la orquesta utilizaba gran densidad

en el estilo polifónico, tendiendo a individualizar las voces. Elaboraba una

composición a través de una idea musical ínfima, encerrada en la armonía.

Emplea la variedad para lograr en poco tiempo el máximo de acontecimientos

musicales. Utiliza construcciones formales de gran envergadura , propias de la

tradición de occidente. Estas caraterísticas de la música de Conrado Del

Campo se pueden considerar como elementos utilizados en los comienzos de

toda una generación de músicos formados por el maestro. A partir de aquí,

cada uno evolucionará en un sentido, pero a partir de esa base.

Gerardo Gombau fue un músico muy prolífico, cuya producción fue muy

variada, característica de los músicos de la época, debido a las dificultades

económicas del momento que les obligaba a ganar un dinero extra cobrando

por piezas compuestas. Compone tanto para música pura como para música

317
HEINE, Christiane. “El magisterio de Conrado Del Campo en la generación del 27: el caso
de Salvador Bacarisse y Ángel Martín Pompey”. En Música española entre dos guerras, 1914-
1945. Granada, Archivo Manuel de Falla, 2002. P. 99-131. P. 111.

- 294 -
ligera, para televisión, cine, o teatro. Sirvan como ejemplo la opinión que de él

tenía Manuel Parada, tras su muerte, “hoy era el pianista del lado y mañana era

el acompañante de Juan Manén u otro concertista de fama mundial… luego

viene la dirección de orquesta y mientras tanto composiciones importantes, que

servían para aumentar el repertorio de los grupos de concierto o de

Encarnación López o de su hermana Pilar… y sigue su vida casi de músico

nómada y aparece en todas partes, se presenta a la oposición de directores de

bandas civiles y sigue en plan masivo el estudio de la composición… Ya no

descansa nunca. Todo son nervios, agitación, andar deprisa… Acude a

grabaciones de discos y películas y llega la oposición a la cátedra de

acompañamiento del Conseravatorio de Madrid (1941) que naturalmente gana

con el número uno…”318.

Por último hablaremos del catálogo de su obra, elaborado y publicado

por Julia Esther García Manzano319, buscando las obras que nos interesan, es

decir, las que compuso como ilustración musical a una obra teatral:

- El cerezo y la palmera, 1962, orquesta de cámara. Glosas musicales

sugeridas por Gerardo Diego para el Retablo escénico: El cerezo y la

palmera de dicho autor. Estrenada en el Teatro María Guerrero.

- Comentarios musicales para la obra El lindo don Diego de Moreto,

versión de J. Gracía Nieto, 1963, clavecín o piano.

- Calderoniana y Philipesca, 1963, cuarteto de cuerda y clavecín o piano.

Para la obra de Calderón de la Barca No hay burlas con el amor.

318
GONZÁLEZ LAPUENTE, Alberto. “Gerardo Gombau”. Scherzo: Revista de música, Año nº 21,
Nº 209, 2006, P. 114-119. P. 116.
319
GARCÍA MANZANO, Julia Esther. Op. cit. en nota 316. P. 207-226.

- 295 -
- Reinar después de morir, 1964, conjunto instrumental. Texto de Luis

Vélez de Guevara adaptado por Tomás Borrás. Se estrenó en el Teatro

Español de Madrid bajo la dirección de Salvador Salgea. Música

incidental.

- Tonadilla de las mujeres listas, 1966, voz y orquesta. Libro de Luís

Tejedor y música de Luís Arenque y G. Gombau. Estrenada en

Santander en el Teatro Pereda en agosto de 1966.

- Mariana Pineda, 1944, voz y orquesta. Ensayo de recitado dramático

basado en la escena VII de Federico García Lorca.

- Tormenta, 1944, voz y orquesta. Ensayo de recitado dramático sobre un

texto de J. R. Jiménez del libro Platero y yo.

- La tempestad, 1963, voz, piano, violín, violonchelo y contrabajo. Basada

en una versión de José Hierro sobre el texto de Shakespeare.

- Amanecer320, 1944, poema sinfónico para violín y orquesta. Inspirado en

una estrofa de un poema de Gabriel y Galán. Grabado por “Columbia” R

14450, violín Jesús Fernández, director G. Gombau.

- Homenaje a Luís de Narváez321, 1962, cuarteto de cuerda.

- La duquesita, 1942, voz y piano. Escena romántica en un acto.

- El arrogante español, 1964, violines 1º y 2º, violonchelo y contrabajo.

Fondos musicales para la obra de Lope de Vega Caballero de milagro.

320
Se trata de un número del Otelo, que aparece como una colaboración entre Gombau y
Parada, o al menos un préstamo de un número musical para ser utilizado dentro de dicha obra
de teatro.
321
Se trata de un número musical incluido en las partituras manuscritas encontradas, tal y
como pone en su primera hoja “Intermedios musicales para la obra de Lope de Vega El perro
del hortelano” y aquí incluye dicho Homennaje y otra pieza llamada Molinillo que no
encontramos en este catálogo.

- 296 -
6. Dramaturgia musical de montajes de obras de teatro en el Teatro

Español de Madrid bajo la dirección de Cayetano Luca de Tena.

6.1. Música para teatro de Calderón.

6.1.1. La dama duende.

Existen dos fichas técnicas:

Ficha I

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Emilio Burgos.

 Figurines: Manuel Comba.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Mercedes Prendes, Porfiria Sanchiz, Amparo Reyes,

Hortensia Peralta, Antonia Rodríguez, María Luisa Ramos, Vicente

Soler, José Franco, Luis Durán, Juan Pereira, Alfonso Horna, y María

A. Diosdado.

 Estreno: 4 de junio de 1942 en el Teatro Español de Madrid.

Ficha II

 Estreno: 4 de junio de 1942.

 Reposición: 22 de noviembre de 1943 en el Teatro Español de Madrid.

 Cambios: Mercedes Sillero, José María Seoane, Adriano Domínguez,

José Santoncha, y Juan de Ibarra.

- 297 -
Se trata de una obra de teatro en tres jornadas, para la que Manuel

Parada escribió tan solo una pieza instrumental y otra vocal.

La pieza instrumental tiene una extensión muy corta, de tan solo nueve

compases y su título es “Para las mutaciones”, de manera que queda clara la

función de interludio que desempeñó esta pieza. También es curioso el hecho

de que se trate de la misma pieza para las diferentes mutaciones. Sin

embargo en la partitura también aparecen anotaciones referidas a la duración

que han de tener estas piezas instrumentales según si son tocadas en el

primer, segundo o tercer acto. Dichas anotaciones son: “1º acto 12 m. una

vez: luego 15m. hasta el intermedio”. “2º acto 7 m. y 1ª vez: 7 m. y 2ª vez: 3

m. y 3ª vez”. “3º acto 3 m. y 1ª vez: 3 m. y 2ª vez: 5 m. y final”. La lectura de

estas anotaciones no está clara, la eme con un punto que aparece en

repetidas ocasiones podría tomarse por minutos, pero luego podríamos

interpretar esa temporalización de dos formas. Una, entendiendo que la

indicación de los minutos se refiere al tiempo en el que está trascurriendo la

obra, y por tanto, marcaría de forma exacta, como si de un reproductor de CD

se tratara, el momento en el que se va a introducir la música, en cada una de

las veces en que se introduce dentro de cada uno de los tres actos. Esta

indicación sería muy relativa, ya que en el directo, no se puede calcular con la

exactitud del grabado. Otra interpretación podría ser que los minutos

simplemente indicaran el tiempo en que deberá estar sonando la música,

repitiéndose, creando una especie de música ambiental continua, a lo largo

de gran parte de la obra, pero esta segunda interpretación nos parece menos

probable, por lo repetitivo que podría resultar.

- 298 -
Además de esa pieza instrumental también hay una melodía, sin letra,

titulada “Canción”. En el texto no existe ninguna parte en la que se indique

con claridad que se cante una canción, como ocurre en muchas de las obras

que estamos analizando.

El argumento de esta obra trata de una mujer, doña Ángela, viuda, a la

que sus hermanos intentan proteger y resguardar en su casa. Ella aprovecha

que sus hermanos salen de casa para irse sin que la vigilen. Por la calle se

cruza con uno de ellos y, para que no la reconozca, se tapa la cara, lo que

hace que el hermano la siga para averiguar quién es. Aparece don Manuel,

con su criado Cosme, que le impide el paso, permitiendo así que doña Ángela

huya. Tras una disputa, los hermanos invitan a don Manuel a que se aloje en

su casa mientras lo necesite y Ángela para agradecer la acción de don

Manuel entra en su habitación por una alacena que comunica las

habitaciones de ambos, y le deja una nota en la que se ofrece para lo que

necesite. Don Manuel y su sirviente Cosme sorprendidos por tal hecho y

deseosos de conocer la identidad del duende que se cuela en su habitación,

idean una serie de tretas para capturarle. El momento en el que se ubicaría la

canción sería cuando doña Ángela ha sido sorprendida por don Manuel y su

sirviente Cosme, aunque consigue huir. Tras estos versos de los que

hablamos, la revisión Angel Valbuena Briones añade la siguiente nota:

“Cosme hace una parodia del célebre cantar popular:

Señor Gómez Arias

doleos de mí;

- 299 -
Sebastián Horozco hizo una glosa del cantar322. Ésta reafirma la

hipótesis de que la melodía titulada “Canción” esté escrita para estos versos.

Este es el fragmento dentro segundo acto del que hablamos:

“COSME: Duende, mi señor, si acaso

obligan los rendimientos

a los duendes bien nacidos,

humildemente le ruego

que nose acuerde de mí

en sus muchos embelecos,

y esto por cuatro razones:

la primera, yo me entiendo;

(Va andando, y ISABEL detrás de ÉL

huyendo de que no la vea)

la segunda, usted lo sabe,

la tercera, por aquello

de que al buen entendedor...

la cuarta, por estos versos:

Señora Dama Duende,

duélase de mí,

que soy niño y solo,

y nunca en tal me vi, (Estos serían los cuatro versos a los que nos referimos

cuando intentamos ubicar la melodía de la canción)

ISABEL: ...
323
COSME: ¡Qué gran músico es el miedo!”

Realmente estos versos no encajan.

322
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. La dama duende. Madrid, Edit. Cátedra, 2001. P. 108-
109. La glosa del cantar pertenmece a: Cancionero de Sebastián Orozco, Bibliófilos andaluces
VII, Sevilla, 1847, p. 68.
323
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 108.

- 300 -
Las críticas periodísticas de la época no hacen ninguna referencia a

la música de esta representación.

6.1.2. El médico de su honra.

La ficha técnica de El médico de su honra es:

 Adaptación: Angel Valbuena Prat.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

 Figurines: Fernando Chausa.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Mercedes Prendes, Porfiria Sanchiz, José Rivero,

Manuel Dicenta, Manuel Kayser, Carlos M. de Tejada, Pilar Sala,

Asunción Sancho, Maruja Horna, Angeles Avalos, Adriano

Domínguez, José Santoncha, José Cuenca, Jacinto Martín, Manuel

Arias, Francisco Ortega y José María Dorado.

 Estreno: 5 de octubre de 1946 en el Teatro Español de Madrid.

Para esta obra Parada escribió siete números que nombra como:

preludio, número dos, número tres, número cuatro, número cinco, número seis

y número siete.

Para el primer número se indica en la partitura “preludio 2º acto”. Esta

anotación nos deja claro el carácter de intermedio de la pieza, como

inauguración de un nuevo acto y como ambientación del acto que va a

comenzar. El argumento de esta obra gira en torno al tema de la honra que don

Gutierre, a toda costa, quiere conservar. Don Gutierre está casado con Doña

- 301 -
Mencía, pero el hermano del rey, el infante don Enrique, la desea. Pese a que

doña Mencía quiere ser fiel a su marido, don Enrique aprovechará el viaje de

don Gutierre a ver al rey y su posterior encierro por parte de éste, para ver a

solas a doña Mencía, con la ayuda de los criados de ésta. El segundo acto

comienza con ese intento de encontrar a doña Mencía sola en el jardín. En el

primer acto, antes de que don Gutierre llegue a Sevilla a ver al rey, Leonor

cuenta al rey cómo don Gutierre iba a casarse con ella, pero que no llegó a

hacerlo. Ante esto el rey la esconde y pide explicaciones a don Gutierre sobre

lo ocurrido con Leonor. Don Gutierre explica que cambió de opinión porque una

noche que iba a visitarla, vio descolgarse de su balcón a un hombre. Leonor

sale a defenderse y aclara que ese hombre era don Arias, que estaba allí

presente y éste explica que esa noche había otra dama en la habitación de

Leonor a la que él pretendía, por lo que al verle llegar a él, huyó. Don Gutierre y

don Arias se enzarzan en una pelea y el rey los hace encerrar.

Para el segundo número se indica “acto 2º, cuadro 1º, nº 2 al empezar”,

otras indicaciones que aparecen son “Acto 2º (empieza)” o “Acto 2º (empezar)”.

Todas estas indicaciones parecen dejar claro que la música comenzará con el

acto, por tanto, inmediatamente después del preludio anterior. Incluso llega a

aparecer en las partes la indicación de “25 minuto”, lo que nos hace pensar en

la exactitud de la sincronización entre la marcha del texto y la situación del

número musical. El comienzo de este acto está marcado con la conversación

entre don Enrique y la criada de doña Mencía para provocar el encuentro con

doña Mencía en el jardín de su casa.

- 302 -
Para el tercer número, en la partitura de violín 1º, tras indicar el tacet de

este instrumento aparece entre paréntesis “(viola y soprano)”. En la partitura

para viola aparece la indicación de “solo”, lo que nos lleva a pensar que,

aunque podría tratarse de una canción que se cante con acompañamiento de

viola, o bien antes o bien después sonará la viola de manera solista. En la parte

del piano aparece la misma melodía, lo que nos hace pensar que el piano

acompañaría, aunque solamente se indica la melodía, sin ningún

acompañamiento para la mano izquierda. No existe ninguna partitura de canto,

pero al coger la letra del texto de la obra teatral observamos que los acentos

corresponden exactamente. La canción la canta la criada Teodora. La situación

de este número dentro de la obra teatral aparece explícitamente indicado en

ésta de la siguiente forma:

“DOÑA MENCÍA: ¡Silvia, Teodora, Jacinta!

JACINTA: ¿Qué mandas?

DOÑA MENCÍA: Que traigas luces,

y venid todas conmigo

a divertir pesadumbres

de la ausencia de Gutierre,

donde el natural presume

vencer hermosos países

que el arte dibuja y pule.

Teodora.

TEODORA: Señora mía.

DOÑA MENCÍA: Divierte con voces dulces

esta tristeza.

TEODORA: Holgáreme

que de letras y tono gustes.

- 303 -
(han puesto luz sobre un bufetillo, y siéntase doña Mencía

en unas almohadas. Canta Teodora)

Ruiseñor, que con tu canto

alegras este recinto,

no te ausentes tan aprisa,

que me das pena y martirio. (Estas son las cuatro frases que cuadran

perfectamente, respecto a los acentos, con el número tres indicado para viola y

piano)

(Se queda dormida doña Mencía)

JACINTA: No cantes más; que parece

que ya el sueño al alma infunde


324
sosiego y descanso…”

En la partitura para viola en el nº 3 se indica “Acto 2º, cuadro 1º”, lo que

nos lleva a pensar que inmediatamente, tras el número dos, como formando

parte de él, se ejecutará el número tres. Refuerza aún más esta idea la

anotación que aparece para el número 4, donde se indica: “acto 2º, cuadro

tercero. Se toca el 2 otra vez”. Este número cuatro sonaría en el momento del

encuentro de don Enrique y doña Mencía en el jardín. Se puede decir que el

intento por parte de don Enrique, de conseguir a doña Mencía está

continuamente acompañado por música, ya sea a través de música de fondo

como ocurre con los números dos y cuatro, o como música funcional como en

el caso del número tres.

En este acto la escena del jardín entre don Enrique y doña Mencía se

verá interrumpida por la llegada repentina de don Gutierre, que ha sido dejado

324
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. El médico de su honra. Madrid, Edit. Espasa-Calpe,
1968. P. 162-163.

- 304 -
en libertad por el rey para pasar la noche, aunque a la mañana siguiente tenga

que volver. Don Enrique se esconde y doña Mencía disimula, pero don Gutierre

encuentra en la casa una daga y empieza a sospechar. A la mañana siguiente

el rey manda a don Enrique que libere a los presos, entre ellos Gutierre, y es

entonces cuando este se da cuenta de que la daga que encontró en su casa

podría ser de don Enrique, por lo que decide ir a su casa esa noche sin avisar,

para descubrir qué es lo que pasa. Cuando encuentra a doña Mencía

durmiendo en el jardín y le habla, ella le confunde con don Enrique y don

Gutierre le sigue el juego y aún no le dice nada de que la ha descubierto.

Los siguientes números pertenecen al tercer acto. Aquí don Gutierre va

a contarle al rey la deshonra por parte del infante y ante la venida de este, le

hace esconderse, igual que hizo con Leonor. En esta situación, con don

Gutierre escondido y el rey hablando con don Enrique podría ubicarse el

número cinco de las partituras, ya que para este número aparecen indicaciones

como “acto tercero, cuadro segundo”. Se trata de una música ambiental pero

totalmente descriptiva, ya que la tensión de la situación se refleja a través de

una variación de la velocidad mediante un acelerando y también de intensidad

a través de un piano y un forte, que desemboca en un compás en el que

aparece escrito “hasta aviso”, referido a un trémolo que se queda sonando. Esa

suspensión en la marcha de la música podría corresponder al momento en el

que don Enrique confiesa que desea a doña Mencía. Tras este compás

continua la música en una intensidad fortísima. El rey riñe a don Enrique por tal

hecho y este desafía al rey, por lo que es desterrado.

- 305 -
Al enterarse doña Mencía de tal destierro, escribe una nota a don

Enrique para que no se marche por ella, porque si no todo se descubrirá. Don

Gutierre le coge esa nota y ella se desmaya. Por otro lado, el rey pasea con

don Diego y hablan sobre la suerte que ha corrido don Enrique. Es ahora

cuando aparece en el texto de la obra teatral una alusión directa a la música:

“DON DIEGO: Música hay en esta calle.

REY: Vámonos llegando a ellos:

quizá con lo que cantaren,

me templaré.

DON DIEGO: La armonía

es antídoto a los males.

CANTAN DENTRO

El infante don Enrique

hoy se despidió del rey;

su pesadumbre y su ausencia

quiera Dios que pare en bien.

REY: ¡Qué triste voz! Vos, don Diego,

echad por aquesa calle,

no se nos escape quien


325
canta desatinos tales” .

Esta alusión a una canción que se oye fuera de escena, en off, se

cantaría con una melodía de la que sólo aparecen en las partituras cinco

325
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 216.

- 306 -
compases. Este hecho nos puede llevar a dos posibles conclusiones, una que

la melodía de la canción es conocida por los músicos y no necesita escribirla

entera y otra razón que consideramos más posible, es que se trate de una

canción estrófica en la que se repita la melodía cada dos versos. La

concordancia de acentos es posible, a excepción del comienzo del tercer verso,

que podría arreglarse con una pequeña modificación del ritmo, al sustituir las

dos corcheas originales por un tresillo, que nos permitiera meter tres sílabas y

así cuadrar el acento.

Partitura manuscrita de la canción número seis:

Otro fragmento de texto de la obra teatral volvería a utilizar la melodía

del número seis:

“El rey y don Diego (que vuelven a salir cada uno por su parte); MÚSICA (dentro)

cantan dentro:

para Consuegra camina...”, (Se tendría que hacer aquí el mismo arreglo

rítmico mencionado anteriormente de cambiar las dos corcheas originales por

un tresillo)

“...Donde piensa que han de ser

teatros de mil tragedias...” ( En este caso, además del arreglo inicial ya

explicado para los versos anteriores, habría que modificar el texto levemente,

de manera que en lugar de decir “Teatros de mil tragedias” se diría “Teatros

llenos de tragedias”).

- 307 -
Las montañas de Montiel:

REY: ¡Don Diego!

DON DIEGO: Señor…

REY: Supuesto

que cantan en esta calle,

¿no hemos de saber quién es?

¿habla por ventura el aire?

DON DIEGO: No te desvele, señor,

oir estas necedades;

porque a vuestro enojo ya


326
versos en Sevilla se hacen” .

Sin embargo esta escena está precedida por la escena en la que don

Gutierre en su casa, tiene a Ludovico amenazado para que sangre a doña

Mencía, porque si no le mata. Esta ejecución de doña Mencía podría ser

acompañada por una “Marcha” que aparece en las partituras de Parada, sin

indicación alguna de ubicación, pero que podría encajar aquí por varias

razones, como es el carácter marcial de la música en relación con la limpieza

de su honra que está haciendo , pero lo que más nos convence es que en la

partitura de la “marcha” llega un momento en el que, tras un calderón, aparece

escrito “canción, corte” y luego continúa la partitura. Esa inclusión de la canción

podría indicar la escena del rey con don Diego y el hecho de volver a sonar la

marcha tras la canción podría estar relacionado con la siguiente escena en la

que vuelve a aparecer don Gutierre que abandona a Ludovico por la calle. En

este caso la “marcha” podría tener un sentido similar al de los leitmotivs,

326
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 220.

- 308 -
referido al hecho de la cura de su honra, teniendo en este caso la música un

carácter didáctico de sugerencia de ideas.

Tras estos hechos, una vez abandonado en la calle Ludovico, se

encuentra al rey y le cuenta lo sucedido, pero sin saber el rey que se trataba de

don Gutierre. Un criado avisa al rey del peligro que puede estar corriendo doña

Mencía, a manos de don Gutierre y marchan todos para su casa. Una vez allí

se encuentran con don Gutierre que les explica cómo ha sido médico de su

honra. El rey le manda entonces casarse con Leonor. Nos quedaría el número

siete por situar, cuya música vuelve a ser la de el número dos, pero añadiendo

la trompa en fa, timbre que le da a la música un carácter más intenso, que

podría servir como fondo a esta última escena en la que todos ven lo que ha

pasado con doña Mencía. De esta forma esta melodía del número dos podría

tener también un carácter conductor del destino de doña Mencía, ya que suena

cuando don Enrique planea abordarla en el jardín, luego vuelve a sonar cuando

se produce el encuentro entre don Enrique y doña Mencía y en este momento

en el que se ve la consecuencia de los dos hechos anteriores.

Las críticas periodísticas de la época hablan así de la música de la

representación: “Y el maestro Parada ha subrayado con unas pequeñas

ilustraciones musicales algunos pasajes de la tragedia”327. Esta crítica destaca

la pertinencia de los fondos musicales creados para proporcionar un mejor

entendimiento de la obra. “Maruja Horna cantó deliciosamente una canción,

que pareció demasiado breve”328. Aquí se está refiriendo a la intervención

327
Titular: “El teatro Español ha inaugurado su temporada, con la tragedia de Calderón `El
médico de su honra´”. Dígame, 08-10-1946.
328
CUEVA, Jorge de la. “Español.- `El médico de su honra´. Comedia de don Pedro Calderón
de la Barca.”. Ya, 06-10—1946.

- 309 -
musical número tres para viola y soprano, cantada por Teodora. “... sin el

cuidado escrupuloso en todo el movimiento escénico, sin las mismas

apoyaturas o sustratos musicales del maestro Parada, El médico de su honra

habría resultado excesivamente abrumador, cansado”329. “El maestro Manuel

Parada coadyuvó al mejor efecto con sus ilustraciones musicales”330. “...

música de Parada...”331. Estas últimas críticas vuelven a subrayar la

adaptabilidad o la idoneidad de las intervenciones musicales con el texto para

el que han sido concebidas.

6.1.3. El alcalde de Zalamea.

La ficha técnica de esta puesta en escena es la siguiente:

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

 Figurines: Emilio Burgos.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Alberto Bové, Amparo Gómez Ramos, Víctor Fuentes,

Manuel Arias, Gabriel Lopart, Félix Briones, José Cuenca, José Capilla,

Esparanza Grasés, Mª Jesús Valdés, Guillermo Marín, Jacinto Martín,

Rafael Bardem, Rafael Gil Marcos y Manuel Kayser.

 Estreno: Teatro Español de Madrid. 12 de abril de 1952.

329
Titular: “Comienzan las temporadas oficiales en el Español y la Comedia”. Hoja del Lunes,
07-10.1946.
330
MORALES DE ACEVEDO, Emilio. “Anoche inauguró su temporada oficial el Teatro Español
con el drama de Calderón El médico de su honra. La obra, refundida por don Angel Valbuena,
ha constituido un éxito tan grande como merecido”, Marca, 06-10-1946.
331
BALSAIN, Juan. “Un acontecimiento teatral”. La Voz de España, 08-10-1946.

- 310 -
Las partituras compuestas por Manuel Parada para esta obra están

agrupadas en partes para diferentes instrumentos, a lo largo de diferentes

piezas. Estas piezas no tienen títulos concretos ni referencias a alguna parte

del texto concreta, sino que solamente se nombran por números, apareciendo

el número primero, segundo, tercero, cuarto, sexto, séptimo, octavo y noveno.

Curiosamente del quinto no se hace ninguna referencia, lo cual nos lleva a

pensar en varias posibilidades:

- Que dicho número quinto se haya perdido. Está claro que existía,

porque si no, en lugar de aparecer los números sexto, séptimo,

octavo y noveno, aparecerían los números quinto, sexto, séptimo

y octavo.

- Otra posibilidad es que se tratase de un número improvisado por

algún actor, en cuyo caso el músico habría dejado hacer al

director y no tendría porqué anotar nada. Si hubiese sido un

número improvisado por algún instrumento, el músico, al menos,

habría indicado el instrumento o instrumentos pertinentes y habría

explicado alguna cuestión como el número de compases.

Comienza la obra con un ejército de soldados que se dirigen a Portugal y

van pasando por diferentes pueblos. Rebolledo es un soldado al que le sigue la

Chispa, una mujer. Éste se queja de la vida que llevan.

La partitura número uno podría ser el motivo musical que identifique a la

compañía de soldados a lo largo de la obra. La caja acompaña los largos días

a pie del escuadrón y avisa a los villanos de la llegada del ejército. Este número

- 311 -
uno es posible que abra la primera escena de la primera jornada, en la que

aparecen Rebolledo, la Chispa y soldados. Este ritmo podría comenzar a sonar

antes de aparecer en escena para sugerir la llegada de alguien. Colocado en

este lugar, se puede considerar como un preludio, que al igual que en la ópera

o en la zarzuela, nos adelanta parte de lo que allí va a tener lugar. En este caso

nos adelanta uno de los temas que trata la comedia, la vida militar.

La ubicación en el texto de la partitura número dos podría ser al concluir

la segunda intervención de Rebolledo que dice:

“REBOLLEDO: ¿Somos gitanos aquí,

para andar de esta manera?

¿Una arrollada bandera

nos ha de llevar tras sí

con una caja...

SOLDADO 1º: ¿Ya empiezas?

REBOLLEDO: que este rato que calló

nos hizo merced de no


332
rompernos estas cabezas?”

Estos puntos suspensivos pueden dar a entender que el personaje se

queda pensativo y es ahí donde el soldado que va tocando la caja da un

redoble y comienza a hablar con él sobre lo que acaba de decir.

También sería posible que la partitura número uno se prolongase desde

el comienzo hasta el momento indicado como música incidental y que el

número dos no fuese sino una conclusión del número uno.

332
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. El alcalde de Zalamea. Madrid, Edit. Cátedra, 1986. P.
57.

- 312 -
El número tres es una canción con acompañamiento instrumental a la

que se le da pie en el texto con el siguiente diálogo:

“SOLDADO 2º: Aquesa es verdad bien clara.

¡Viva la Chispa!

REBOLLEDO: ¡Reviva!

Y más, si, por divertir

esta fatiga de ir

cuesta abajo y cuesta arriba,

con su voz al aire inquieta

una jácara o canción.

CHISPA: responda a esa petición

citada la castañeta.

REBOLLEDO: Y yo ayudaré también.

Sentencien los camaradas

todas las partes citadas.

SOLDADO 1º: ¡Vive Dios, que han dicho bien!

Cantan REBOLLEDO y la CHISPA.

CHISPA: “Yo soy tiritiritaina,

flor de la jacarandana.

REBOLLEDO: Yo soy tiritiritina,

flor de la jacarandina.

CHISPA: Vaya a la guerra el alférez,

y embárquese el capitán.

REBOLLEDO: Mate moros quien quisiere;

que a mí no me han hecho mal.

CHISPA: Vaya y venga la tabla al horno.

Y a mí no me falte pan.

- 313 -
REBOLLEDO: Huéspeda, máteme una gallina;
333
que el carnero me hace mal”.

La letra de la canción coincide exactamente con la que aparece en el

texto, incluso aparece reflejada en la partitura esa alternancia al cantar entre la

Chispa y Rebolledo. Este número también recibe los nombres de jácara (caja) y

jacarandina (violín primero). El carácter de la copla es narrativo, característica

de las jácaras, y cuenta las aventuras de pícaros y de gente humilde, siendo en

este caso la historia de un soldado que no quiere luchar. El texto de la segunda

copla hace referencia a la comida, con un toque picaresco, al expresar la

preferencia por la comida más fina. El texto del estribillo hace referencia a la

canción que se canta, la jácara.

Este número tres es una partitura para diversos instrumentos, existiendo

una partitura por cada uno de ellos, y para coro, donde intervienen, como ya

hemos dicho, dos personajes de la obra, Chispa y Rebolledo, lo cual puede

explicar que dicha partitura esté copiada dos veces, cada una para un solista.

Como comentamos cuando hablábamos de las intervenciones musicales en el

teatro del siglo XVIII, se solía utilizar la denominación de “coro” cuando

cantaban dos personajes, diferenciándose en esta partitura de “Voz”, que

aparece en los números siete y ocho, para indicar que cante un solo personaje.

En la partitura de la caja sólo aparece escrito “jácara”. Esto puede

significar varias cosas:

- Que exista un ritmo de jácara que Manuel Parada conoce

perfectamente y no necesita escribirlo.

333
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid . P. 61-62.

- 314 -
- O que la caja, que la lleva uno de los soldados que están en

escena, haga el ritmo de la batería, que está en el foso de los

músicos. Esta última creemos que es la opción más probable para

que la batería refuerce el sonido de la caja.

Con la introducción de esta canción por parte de Calderón en el texto,

vemos su interés por atraer al público, desde el comienzo de la obra. Es

probable que se tratara de una canción popular que el público conocía

perfectamente. Textualmente destaca su estribillo pegadizo, por ser repetitivo y

sus letras que tratan temas cotidianos como el comer o el ejército.

Tras la canción, el personaje de la Chispa hace referencia a ésta, y deja

claro textualmente que es una jácara:

“REBOLLEDO: ¿Es aquella Zalamea?

CHISPA: Dígalo su campanario.

no sienta tanto vusté,

que cese el canticio ya;

mil ocasiones habrá

en que lograrlo; porque

esto me divierte tanto,

que como de otras no ignoran,

que a cada cosica lloran,

yo a cada cosica canto,


334
y oirá ucé jácaras ciento.”

334
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 62-63.

- 315 -
Continuando con la trama argumental, aparecen en escena don Álvaro y

el sargento y les dicen a los soldados que descansarán en Zalamea unos días

hasta que llegue don Lope. Ante esta noticia la Chispa vuelve a hacer otra

referencia textual a la música, que nos indica lo importante que era en la época

y lo importante que era para Calderón que la ponía en boca de sus personajes.

Esta es la referencia:

“CHISPA: Hoy saber intento,

por qué dijo, voto a tal,

aquella jacarandina:

“Huéspeda, mátame una gallina;


335
que el carnero me hace mal.”

Se van hacia el pueblo los soldados y quedan don Álvaro y el sargento

que comentan que se van a alojar en casa de un villano rico, Pedro Crespo, y

de su hija. Se van y aparece en escena don Mendo y su criado Nuño. Don

Mendo era un hidalgo que pretendía a la hija de Pedro Crespo, pero no era

correspondido. Éstos pasan por la calle de la hija, Isabel, que está junto a su

prima Inés, pero ante la llegada de Pedro Crespo y su hijo, se marchan.

Se presenta el sargento en la casa de Pedro Crespo para dejar las

cosas de don Álvaro. Pedro Crespo decide guardar a su hija durante esta

estancia para evitar cualquier peligro, y la hija accede. Cuando don Álvaro llega

a la casa y no ve a la hija, trama un engaño para verla, junto con el sargento y

el soldado Rebolledo. El engaño consiste en que Rebolledo suba hasta un

cuarto que está cerrado, haciendo como que huye de don Álvaro, y de esta

335
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 64-65.

- 316 -
forma, descubrir a la hija. Cuando esto sucede, Pedro Crespo y su hijo suben

tras de ellos y llega también don Lope que pone paz en el asunto.

La partitura número cuatro vuelve a ser un redoble de caja, esta vez con

una duración de seis compases, pero a diferencia del número dos, ahora el

compás es de 6/8, el mismo en el que acaba la jácara del número tres. Esto

nos puede llevar a dos posibles ubicaciones en el texto:

- Cuando cesan de cantar la canción del número tres hablan entre

los soldados y uno de ellos anuncia la llegada de don Álvaro y el sargento.

Es posible que para anunciar esta llegada, el soldado toque el redoble, y

éste sea en 6/8 por la cercanía del número anterior cantado, para darle

continuidad. Me refiero a este momento:

“REBOLLEDO: Hagamos aquí alto, pues

justo, hasta que venga , es,

con la orden el sargento,

por si hemos de entrar marchando

o en tropas.

SOLDADO 2º: Él solo es quien

llega ahora. Mas también

el capitán esperando

está.
336
Salen don Álvaro y el Sargento.”

- Cuando don Lope llega al cuarto donde están guardadas Isabel y

su prima y ordena a los soldados que se marchen, tocándose este redoble

336
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 63.

- 317 -
después de que don Álvaro obedezca y de la orden de irse, como un aviso

para marchar. Lo vemos aquí:

“REBOLLEDO: Ved ahora,

si hemos tenido razón.

DON LOPE: No tuvisteis, para haber

así puesto en ocasión

de perderse este lugar.

¡Hola! Echa un bando, tambor:

que al cuerpo de guardia vayan

los soldados cuantos son,

y que no salga ninguno,

pena de muerte, en todo hoy.

Y para que no quedéis

con aqueste empeño vos,

y vos con este disgusto,

y satisfechos los dos,

buscad otro alojamiento;

que yo en esta casa estoy

desde hoy alojado, en tanto

que a Guadalupe no voy

donde está el Rey.

DON ÁLVARO: Tus preceptos,

órdenes precisas son para mí.


337
(vanse los soldados)” .

Lo más probable es que sea la primera de las dos opciones, por que un

redoble indica más una presentación de alguien que va a aparecer que un

337
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 98-99.

- 318 -
aviso de que alguien se va a ir. No obstante, ambas opciones se pueden tener

en cuenta. Sin embargo esa caja va acompañada de una trompeta cuya

melodía se basa en las notas la3 y re4, lo que refuerza más ese carácter de

presentación y de llegada al que hemos hecho referencia más arriba.

Termina esta primera jornada con un diálogo entre Pedro Crespo y don

Lope, que se va a alojar en su casa, en el que ninguno de los dos se fía del

otro.

Comienza esta segunda jornada con don Mendo y su criado Nuño

comentando lo que había sucedido en la casa de Pedro Crespo. Se acercan

don Álvaro, el sargento y Rebolledo, y don Mendo queda escondido

escuchando. Éstos hablan sobre Isabel y don Álvaro quiere conseguirla.

Rebolledo le ofrece una solución, con el uso de la música:

“REBOLLEDO: En la compañía hay soldado,

que canta por excelencia,

y la Chispa, que es mi alcaida

del boliche, es la primera

mujer en jacarear.

Haya, señor, jira y fiesta

y música a su yentana;

que con esto podrás verla


338
y aun hablarla.”

Don Álvaro acepta y Rebolledo va a decírselo a la Chispa. Del número

cinco no aparece ninguna partitura, como ya hemos comentado, pero es

338
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P.110.

- 319 -
posible que se tratase de algún pequeño número improvisado de algún actor.

Así, como acabamos de decir, tras hablar Rebolledo a don Álvaro y al sargento

de que Chispa cantaba, corre a buscarla y es en el diálogo con ella donde

podría incluirse este número cinco:

“REBOLLEDO: ¡Bueno es estar de mohína,

cuando vengo yo de fiesta!

CHISPA: ¿Pues qué estorba el uno del otro?

Aquí está la castañeta.

¿Qué se ofrece que cantar?

REBOLLEDO: Ha de ser cuando anochezca,

y música más fundada.

Vamos y no te detengas.
339
Anda acá al cuerpo de guardia” .

Es posible que al sacar la Chispa la castañeta, empezase a tocarla y a

tararear el estribillo de la jácara del número tres o cualquier canción popular,

ante lo que Rebolledo le dice que ahora no, que esta noche. Tras esto hacen

mutis, posiblemente tarareando la canción.

En casa de Pedro Crespo, se disponen a cenar en el jardín. Cuando éste

le habla del jardín hace muchas referencias a la música y es posible que en

este parlamento de Pedro Crespo tenga lugar la partitura número seis, como

música incidental. Éste es el fragmento del que se habla:

“PEDRO CRESPO: Un pedazo es de jardín

339
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 111-112.

- 320 -
do mi hija se divïerta.

Sentaos. Que el viento süave,

que en las blandas hojas suena

de estas parras y estas copas,

mil cláusulas lisonjeras

hace al compás de esta fuente,

cítara de plata y perlas,

porque son en trastes de oro

las guijas templadas cuerdas.

Perdonad, si de instrumentos

solos la música suena,

de músicos que deleiten

sin voces que os entretengan;

que como músicos son

los pájaros que gorjean,

no quieren cantar de noche,

ni yo puedo hacerles fuerza.

Sentaos, pues, y divertid


340
esa continua dolencia” .

Don Lope pide a Pedro Crespo que les acompañe en la cena su hija

Isabel, junto con su hijo, y así lo hacen. La partitura número siete está

claramente indicada en el texto:

“DON LOPE: Sentaos.

PEDRO CRESPO: Sentaos. Haced lo que ordena

el señor don Lope.

ISABEL: Está

340
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 112-113.

- 321 -
el mérito en la obediencia.

Tocan guitarras.

DON LOPE: ¿Qué es aquello?

PEDRO CRESPO: Por la calle

los soldados se pasean,


341
cantando y bailando” .

En este primer momento es posible que la canción se oiga de lejos, sin

que los personajes aparezcan en el escenario, después se le vuelve a dar la

entrada a la canción y se especifica que los que lo cantan están dentro, es

decir, que no están en la escena, pero con esto se indica que ahora se oirá con

mayor claridad. El pie para esta repetición es la siguiente:

“UNO (dentro): Mejor se cantará aquí.

REBOLLEDO (dentro): Vaya a Isabel una letra.

Para que despierte, tira

a su ventana una piedra.

PEDRO CRESPO: (A ventana señalada aparte)

Va la música. ¡Paciencia!.

CANTA (dentro): “Las flores del romero,

niña Isabel,

hoy son flores azules,

y mañana serán miel.”

DON LOPE: (Música, vaya. Mas esto (aparte)

De tirar es desvergüenza.

¡Y a la casa donde estoy

341
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 118-119.

- 322 -
venirse a dar cantaletas!...

Pero disimularé

por Pedro Crespo y por ella.)


342
¡Qué travesuras!” .

Es probable que además de los doce compases que tiene este número,

la guitarra, como introducción, haga alguno más. La guitarra no puntea la

melodía como en el número anterior, sino que rasga los acordes en un ritmo de

negras dentro de un compás binario. La tonalidad es Do mayor y la sucesión de

los acordes es sencilla, al igual que en el resto de los números.

Don Lope y Pedro Crespo se ponen nerviosos ante la situación y todos

se retiran. Aparecen ahora en escena don Álvaro, el sargento, Rebolledo y la

Chispa y no se explican cómo Isabel no se ha asomado a la ventana. En su

diálogo vuelven a hacer referencia directa a la música:

“REBOLLEDO: Mejor estamos aquí,

el sitio es más oportuno;

tome rancho cada uno.

CHISPA: ¿Vuelve la música?

REBOLLEDO: Sí.

CHISPA: Ahora estoy en mi centro.

DON ÁLVARO: ¡Que no haya una ventana

entreabierto esta villana!


343
SARGENTO: Pues bien lo oyen allá dentro” .

342
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 119.
343
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 122.

- 323 -
Aparecen también don Mendo y su criado Nuño y los espían. A

continuación se sitúa el número ocho, que es una canción que aparece en el

texto:

“CHISPA: Ya él la lleva.

REBOLLEDO: Va una jácara tan nueva,

que corra sangre.

CHISPA: Sí hará.

Salen don Lope y Pedro Crespo, a un tiempo con broqueles.

CHISPA (cant.): “Érase cierto Sampayo

la flor de los andaluces,

el jaque de mayor porte,

y el jaque de mayor lustre;

éste, pues, a la Chillona

topó un día...”

REBOLLEDO: No la culpen

la fecha, que el consonante

quiere que haya sido en lunes.

CHISPA (cant.): “Topó, digo, a la Chillona,

que, brindando entre dos luces,

ocupaba con el Garlo

la casa de los azumbres.

El Garlo, que siempre fue

en todo lo que le cumple

rayo de tejado abajo,

porque era rayo sin nube,

sacó la espada, y a un tiempo

- 324 -
344
un tajo y revés sacude” .

Como vemos en el texto, la letra es más larga, por eso en la partitura,

cuando se acaba la letra pone puntos suspensivos, lo que nos hace pensar que

se trata de una canción estrófica, donde lo que cambia es la letra, pero

manteniendo siempre la misma melodía.

Cuando acaba la canción, don Lope y Pedro Crespo son asaltados, pero

entonces salen más soldados con don Álvaro, y éste dice:

“DON ÁLVARO: Los soldados han tenido,

porque se estaban holgando

en esta calle cantando

sin alboroto y rüido,

una pendencia, y yo soy


345
quien los está deteniendo” .

Dejan marchar a los soldados y aparecen en escena don Mendo y su

criado Nuño, que en la confusión habían sido apaleados. Y es aquí donde

aparece otra referencia clara en el texto que podría dar pie a la partitura

número nueve:

“Tocan.

DON MENDO: ¿Qué es esto?

NUÑO: La compañía
346
que hoy se va.”

344
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 124-125.
345
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 128.
346
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 130.

- 325 -
El número nueve es una pieza instrumental que se podría considerar

como un intermedio instrumental dentro de la obra.

Tras hacer mutis los dos personajes anteriores, salen a escena don

Álvaro y el sargento, y don Álvaro pide al sargento que se vaya con el ejército,

que él luego los alcanzará, cuando consiga hablar con Isabel. El sargento

obedece, y don Álvaro se queda con Rebolledo y la Chispa. En el texto aparece

una indicación de que la Chispa canta:

“CHISPA (canta): Y yo veo ahora,

porque en el mundo he cantado,

que el amor del soldado


347
no dura un hora.”

La música de este texto no aparece junto a las partituras.

Se van y aparecen en escena don Lope, Pedro Crespo y su hijo Juan, al

que su padre encomienda a don Lope para que se vaya con él para dedicarse

a la vida militar. Salen también Isabel y su prima Inés y los despiden. Confiados

de que ya se han marchado los soldados, sacan un banco a la puerta para

refrescarse. Llegan don Álvaro, Rebolledo y la Chispa y los atacan, llevándose

don Álvaro a la hija.

Por el camino va Juan, intentando alcanzar a don Lope que había salido

antes, y oye la voz de Isabel lamentándose, pero no la reconoce.

347
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 134.

- 326 -
En la tercera jornada sale Isabel lamentándose de su desgracia y se

encuentra con su padre que también se lamenta, atado en un árbol. Hablando

Isabel a su padre vuelve a hacer una referencia musical:

“ISABEL: ...no eran voces, sino ecos

de unas confusas noticias;

como aquel que oye un clarín,

que, cuando de él se retira,

le queda por mucho rato,


348
si no el ruido, la noticia...” .

Se marchan ambos a su casa y aparece un escribano que le comunica a

Pedro Crespo que el Concejo le ha nombrado alcalde, y que tiene dos cosas

que resolver, una es la venida del Rey y otra es que ha de averiguar quién ha

herido al capitán del escuadrón que se ha marchado del pueblo, porque él no lo

quiere decir. Pedro Crespo ante don Álvaro le relata su dolor y le pide que lo

remedie casándose con su hija. Éste le desprecia y el alcalde manda prenderle.

Pedro Crespo interroga a Rebolledo y a la Chispa y ambos hacen alusiones a

la música en sus intervenciones:

“PEDRO CRESPO: Entre el pícaro es que canta.

Con un paso de garganta

no ha de hacer otro en su vida.

REBOLLEDO: ¿Pues qué delito es, señor,

el cantar?

PEDRO CRESPO: Que es virtud siento,

y tanto, que un instrumento

348
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 153.

- 327 -
tengo en que cantéis mejor.

Resolveos a decir...

REBOLLEDO: ¿Qué?

PEDRO CRESPO: ...cuanto anoche pasó...

REBOLLEDO: Tu hija, mejor que yo,

lo sabe.

PEDRO CRESPO: ...o has de morir.

CHISPA: Rebolledo, determina

negarlo punto por punto;

serás, si niegas, asunto

para una jacarandina,

que cantaré.

PEDRO CRESPO: ¿A vos, después,


349
quién otra os ha de cantar?” .

Cuando Pedro Crespo ha logrado convencerlos de que colaboren con él

vuelven a hacer referencias:

“CHISPA: Sí diremos,

y aún más de lo que sabemos;

que peor será morir.

PEDRO CRESPO: Eso excusará a los dos

del tormento.

CHISPA: Si es así,

pues para cantar nací,

he de cantar, vive Dios.

¡Tormento me quieren dar! (Canta).

REBOLLEDO (cant.): Y ¿qué quieren darme a mí?

349
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 172-173.

- 328 -
PEDRO CRESPO: ¿Qué hacéis?

CHISPA: Templar desde aquí,


350
pues que vamos a cantar” .

La frase en la que Rebolledo canta, que no aparece en las partituras,

podría ser una especie de recitativo que hace el actor.

Vuelve el hermano e intenta matar a la hermana para salvar el honor,

pero el padre se lo impide. También aparece don Lope y le dice que no puede

detener a un capitán del ejército. Se van de la escena y se oyen dentro don

Lope, el escribano y Pedro Crespo, mientras en el texto aparece esta

acotación:

“Tocan cajas, y dicen dentro”

DON LOPE (dentro): Ésta es la cárcel, soldados,

adonde está el capitán.

Si no os le dan, al momento

poned fuego y la abrasad.

Y si se pone en defensa

el lugar, todo el lugar.

ESCRIBANO (dentro): Ya, aunque rompan la cárcel

no le darán libertad.

DON LOPE (dentro): ¡Mueran aquestos villanos!

PEDRO CRESPO (dentro): ¿Qué mueran? Pues ¿qué? ¿no hay más?

DON LOPE (dentro): Socorro les ha venido.


351
¡Romped la cárcel, llegad, romped la puerta!” .

350
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 174.
351
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P.184-185.

- 329 -
Las cajas como música incidental a este diálogo le da un carácter de

gran tensión. El toque de las cajas podría ser repetitivo, con carácter de

solemnidad, de ejecución, pero no creemos que esta vez se tratase de redoble

que le daría un carácter más triunfalista.

Sale el rey con todos los demás preguntando qué ha sucedido y Pedro

Crespo le explica lo sucedido, ante lo que el rey termina por dar su

consentimiento y se va. Se disculpan don Lope y Pedro Crespo.

Salen la Chispa y Rebolledo y dan final a la obra así:

“REBOLLEDO: Yo no pienso ya cantar

en mi vida.

CHISPA: Pues yo sí,

cuantas veces a mirar

llegue el pasado instrumento.

PEDRO CRESPO: Con que fin el autor da

a esta historia verdadera.


352
Los defectos perdonad” .

Las partituras que se idearon para esta obra son muy sencillas, y esta

sencillez responde al espíritu de lo popular que debieron de tener en su primer

estreno en el siglo XVII. Las comedias estaban destinadas al público de todas

las clases sociales, por lo que la música era popular, conocida por todos y

accesible, para que conectase más fácilmente con el público. Manuel Parada

con su música intenta reflejar una sencillez reflejada en los acompañamientos

352
CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Ibid. P. 190.

- 330 -
de guitarra rasgados, en melodías repetitivas, pegadizas y danzables, que

pretenden ser comprendidas por el gran público. En España, hasta 1925 se

estuvieron representando óperas y conciertos sinfónicos en el Teatro Real de

Madrid, pero no se representó ni una sola obra de teatro. Se trataba de

espectáculos destinados a un público selecto. Será en los otros teatros de

Madrid, como el Español, donde se representen obras más cercanas a todo el

público, más comprensibles que la ópera, por estar en español y por formar

parte de la historia nacional. La inclusión de música comprensible en estas

obras de teatro, tanto por su claridad armónica, rítmica, como melódica, es un

atractivo más para el gran público.

Las críticas periodísticas de la época hablaron así de esta puesta en

escena. “… música del maestro Parada…”353. Confirma su autoría. “Me

advierte Cayetano Luca de Tena que es la primera vez en muchos años que se

presencia en la escena española la versión íntegra y directa de la obra y no el

arreglo de López de Ayala…”354. Esta crítica está referida al texto de esta

representación que se ha perdido, pero queda claro que no sufre apenas

modificaciones, por lo que es bastante conservador. “ ¿colaboradores?...

Manolo Parada ha compuesto las leves acotaciones musicales”355. Esta última

crítica deja entrever la escasa importancia concedida al músico de teatro, del

que simplifica hasta el nombre, así como de la mala utilización de la expresión

“acotaciones musicales” que vendrían a ser las intervenciones musicales.

353
Arriba, 13-04-1952.
354
Ya, 12-04-1952.
355
Informaciones, 20-03-1952

- 331 -
6.2. Música para teatro de Lope de Vega.

6.2.1. Peribáñez y el comendador de Ocaña.

La obra de Lope de Vega (1562-1635) Peribáñez y el comendador de

Ocaña (1614) surge a partir de una canción popular de su época. Se trataba de

un romance tradicional que contaba la historia de una villana que prefiere el

amor de un labrador a el de un comendador. Sólo perviven cuatro versos que

resumen la situación:

“Más quiero yo a Peribáñez

con su capa la pardilla,

que no a vos, Comendador,

con la vuestra guarnecida.”

De esta manera, como señala Juan María Marín356, a partir de una

canción popular Lope crea una historia que justifique los versos que conoce de

dicha canción.

La ficha técnica para la obra Peribáñez y el comendador de Ocaña es:

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Emilio Burgos.

 Figurines: Vicente Viudes.

 Música: Manuel Parada.

356
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Peribáñez y el Comendador de Ocaña. Madrid, Edit.
Cátedra, 1989. P. 38-40.

- 332 -
 Intérpretes: Elvira Noriega, Armando Calvo, José Bruguera, Félix

Navarro, Julia Delgado Caro, Jacinto San Emeterio, Porfiria Sanchiz,

Alfonso Horna, Manuel Kayser, Natividad Casanova, Fidel Díez, José

Franco, Alonso Crespo, Emilio Alisedo, Juan de Ibarra, José Satoncha,

Miguel Angel Horna, José Villasante, Fernando Martín, Hortensia

Peralta, Antonio Aranda y José Latorre.

 Estreno: 17 de octubre de 1942 en el Teatro Español de Madrid.

Las partituras de esta obra están un poco confusas, ya que no están

numeradas, por lo que no sabemos si falta alguna. Los títulos diferentes que

aparecen son: “Preludio”, dos partituras diferentes tituladas ambas “Peribáñez”,

pero en distinta tonalidad, “Preludio 2º acto”, “Baile de Boids y coro” y “Marcha”.

La obra está formada por tres actos. Esta obra comenzaría con el

“Preludio”, cuya música serviría para ambientar el comienzo de la escena,

donde, entre otros, aparecen unos personajes denominados “músicos”.

Peribáñez se ha casado con Casilda y quiere llevarla a la feria de

Toledo. Tras la boda, los músicos, como personajes, dan pie a la segunda

intervención musical, una canción con acompañamiento, de la que la obra

contiene el texto.

“LOS MÚSICOS: Ama hasta que adores.

(Canten y dancen)

Dente para bienes...” (a partir de este verso se integra una canción de

bodas)

“...El mayo garrido,

los alegres campos, las fuentes y ríos.

- 333 -
Alcen las cabezas

los verdes alisos,

y con frutos nuevos

almendros floridos.

Echen las mañanas,

después del rocío,

en espadas verdes

guarnición de lirios.

Suban los ganados

por el monte mismo

que cubrió la nieve,

a pazer tomillos.

(Folía)

Y a los nuevos desposados

eche Dios su bendición;

parabién les den los prados,

pues hoy para en uno son

(vuelvan a danzar)

montañas heladas

y soberbios riscos,

antiguas encinas

y robustos pinos,

dad paso a las aguas

en arroyos limpios

que a los valles baxan

de los yelos fríos.

Canten ruiseñores,

y con dulces silbos

sus amores cuenten

- 334 -
a estos verdes mirtos.

Fabriquen las aves

con nuevo artificio

para sus hijuelos

amorosos nidos.

(Folía)

Y a los nuevos desposados

eche Dios su bendición;

para bien les den los prados,


357
pues hoy para en uno son .
358
(hagan gran ruido y entren BARTOLO labrador)” .

Por lo que indica el propio texto, los cuatro versos centrales y los cuatro

últimos resultarían ser folías. La folía359 como forma poética era el nombre que

recibían las coplillas sueltas que no pasaban de cuatro versillos, por lo que en

este caso corresponde, y las que se quedaban en menos, como cabezas de

cantares. Algunas se caracterizan por tener el primero y el tercero iguales y de

ocho sílabas y otras se caracterizan por decir un disparate en el cuarto verso,

aunque en este caso nos quedaríamos con la primera opción. También hay

otras que tienen cuatro versos de ocho sílabas, que no es el caso. La folía es

una danza, con su música y su texto correspondientes y sazonada con jolgorio

rayado en la locura, que se suele acompañar de guitarra, sonajas y pandero.

357
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Peribáñez y el Comendador de Ocaña. Adaptación de
Nicolás González Ruiz. 1942. P. 4-5.
358
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Peribáñez y el Comendador de Ocaña. Edición de Juan
María Marín. Madrid, Edit. Cátedra, 1989. P. 64.
359
REY, Juan José. Danzas cantadas en el renacimiento español. Madrid, Sociedad española
de musicología, 1978. P. 53-54.

- 335 -
La partitura que correspondería a esta segunda intervención musical es

una de las dos tituladas “Peribáñez”, que tiene una primera parte instrumental

para la danza, sobre la que posiblemente se recitarían los versos que aparecen

en el texto y una segunda parte donde está perfectamente encajada en la

partitura la letra de las folías. Esto concluye con un corto solo de flauta. La

instrumentación que emplea Parada para esta intervención es: teclado, flauta,

cuarteto de cuerda y voces. Hay otra partitura titulada “Baile de boids y coro”

que es similar a esta partitura en la parte de la voz, pero en distinto compás y

tonalidad. Pero no cabe duda de que la que corresponde a esta segunda

intervención es la titulada “Peribáñez”, cuyas partituras para instrumentos

indican que se trata del número 1.

A continuación entraría la intervención musical titulada “Preludio 2º acto”,

aunque aparece tachado en todos sus instrumentos, excepto en el contrabajo y

el violoncello. Puede ser que en el último momento se decidiera omitir dicha

intervención, o que se decidiera que sólo sonasen esos dos instrumentos.

Pasamos al segundo acto donde a Peribáñez se le presenta la situación

de que tiene que ir a Toledo con otros labradores para restaurar la imagen de

su cofradía de San Roque. Este pasa una noche fuera y el comendador

aprovecha para ir a visitar a Casilda y lograr su amor. Los segadores que están

por los alrededores, pasan la noche divirtiéndose y cantando antes de dormir.

Aquí estaría la tercera intervención musical, cuando los segadores dicen:

“BARTOLO: Cantar algo se concierta...

...LUXÁN: va primero de canción,

y luego diré una historia

que me viene a la memoria.

- 336 -
MENDO: Cantad.

LLORENTE: Ya comienço el son.

(Canten con las guitarras)

CANTAN: Trébole, ¡ay Jesús, cómo güele!

trébole, ¡ay Jesús, qué olor!

trébole de la casada,

que a su esposo quiere bien;

de la doncella también,

entre paredes guardada,

que, fácilmente engañada,

sigue su primero amor.

Trébole, ¡Ay Jesús, cómo güele!

trébole, ¡ay Jesús, qué olor!

Trébole de la soltera,

que tantos amores muda;

trébole de la viuda,

que otra vez casarse espera,

tocas blancas por defuera

y el faldellín de color.

Trébole, ¡Ay Jesús, cómo güele!


360
trébole, ¡ay Jesús, qué olor!” .

Como vemos se trata de una canción con estribillo, que pertenece a una

de las dos partituras tituladas “Peribáñez”, pero la que contiene exactamente la

letra del texto, es decir la contraria de la anterior.

360
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Peribáñez y el Comendador de Ocaña. Edición de Juan
María Marín. Madrid, Edit. Cátedra, 1989. P. 123.

- 337 -
Cuando ya no se oye música el comendador entra y Casilda le

desprecia, pero algunos labradores le ven entrar en sus aposentos, por lo que

empiezan a pensar mal. El comendador, sin que Casilda se diera cuenta, la

había mandado pintar, y Peribáñez que va a Toledo, sin saberlo, entra al

estudio del pintor en cuestión y ve pintada a su mujer, por lo que empieza a

desconfiar. Se siente deshonrado, aunque el pintor le asegura que pintó a

Casilda contra su voluntad. A la vuelta oye a unos campesinos cantar lo que

había ocurrido durante su viaje.

“MENDO: Canta, Llorente, el cantar

de la mujer de muesano.

¿Quién me la quiere quitar?

(Canta un SEGADOR)

La mujer de Peribáñez

hermosa es a maravilla;

el Comendador de Ocaña

de amores la requería.

La mujer es virtuosa

cuanto hermosa y cuanto linda;

mientras Pedro está en Toledo

desta suerte respondía:

“Más quiero yo a Peribáñez

con su capa la pardilla

que no a vos, Comendador,

con la vuesa guarnecida”.

PERIBÁÑEZ: Notable aliento he cobrado

con oír esta canción,

porque lo que éste ha cantado

- 338 -
las mismas verdades son
361
que en mi ausencia habrán pasado…” .

No hemos encontrado ninguna partitura que llevase esta letra ni ningún

indicio de que alguna de las partituras encontradas estuviese pensada para

dicho texto. Esto nos puede llevar a pensar que en la puesta en escena, en

lugar de cantarse estos versos, se hayan recitado.

En el tercer acto el comendador nombra capitán a Peribáñez y lo manda

a la guerra. A partir de aquí aparecen diferentes acotaciones referentes a la

marcha:

“PERIBÁÑEZ: Marchad,

y venga lo que viniere.


362
(Éntrese. Marchando detrás con graciosa arrogancia)” .

“LEONARDO: Vayan marchando, soldados,


363
con el orden que dezía” .

“INÉS: Adiós (entrase)

LEONARDO: Tocad a marchar;

que ya se han puesto dos soles.


364
(Vanse)” .

En cualquiera de estos momentos o a lo largo de todas estas referencias

podría estar sonando la intervención titulada propiamente “marcha”, ya que tras

361
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 145.
362
VEGA CARPIO. Félix Lope de. Ibid. P. 161.
363
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 168.
364
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 171.

- 339 -
dicha partitura aparece escrito a letra “4 veces con intervalos de 4 y 3 minutos”,

por lo que sonaría varias veces dicha intervención.

Con la marcha de Peribáñez, un sirviente del Comendador, ayudado por

la sirvienta de Casilda, Inés, consiguen que, a la señal de unos músicos, el

comendador entre en la habitación de Casilda contra su voluntad. Esta es la

referencia de los músicos:

“PAJE: Los músicos han venido.

MÚSICO 1º: Aquí, señor, hasta el día,

tiene vuesa señoría

a Lisardo y Leonino.

COMENDADOR: ¡Oh amigos! Agradeced

que este pensamiento os fío;

que es de honor, y, en fin es mío.

MÚSICO 2º: Siempre nos haces merced

COMENDADOR: ¿Dan las once?

LUXÁN: Una, dos, tres…

no dio más.

MÚSICO 2º: Contaste mal.


365
ocho eran dadas…” .

Antes de llegar el Comendador a la casa de Casilda hay otra

intervención musical:

“COMENDADOR: Aquí podéis començar,

para que os ayude el viento.

365
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 174.

- 340 -
MÚSICO 2º: va de letra.

COMENDADOR: ¡Oh cuanto siento

esto que llaman templar!

MÚSICOS: (Canten)

Cogióme a tu puerta el toro,

linda casada;

no dixiste: “Dios te valga”.

El nobillo de tu boda

a tu puerta me cogió;

de la vuelta que me dio

se rio la villa toda;

y tú, grave y burladora,

linda casada
366
no dixiste: “¡Dios te valga!” .

La partitura para esta canción aparece sólo para voz sin

acompañamiento, con la letra de la obra perfectamente encajada.

Podría tratarse de una canción cantada a capella por los personajes de

los músicos, los cuales, una vez cantada esta canción, podrían seguir tocando,

por coincidencia de tonalidad y compás, la partitura titulada “Baile de boids y

coro”, ya que en el texto, a continuación aparece una referencia: “(los músicos

tocan)”, refiriéndose a la escena que viene a continuación. Al final de esa

partitura se vuelve a repetir la letra de la primera canción, referida a la boda,

pero al sonar ahora en otro compás y en otra tonalidad podría ser como una

burla, como la expresión del deseo del Comendador de haber sido él el que se

casase con Casilda y no Peribáñez.

366
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 180.

- 341 -
Para terminar dicha escena en la que están tocando los músicos,

mientras el Comendador espera para entrar a ver dormida a Casilda, la

referencia para concluir la intervención musical y la presencia de los músicos

es:

“COMENDADOR: (A uno de los músicos)

Acaba,

Lisardo. Adiós, hasta el día.

(Entranse. Quedan los músicos)

MUSICO 1º: El cielo os dé buen sucesso.

MÚSICO 2º: ¿Dónde iremos?

MÚSICO 1º. A acostar.

MÚSICO 2º: ¡Bella moça!

MÚSICO 1º: Eso… callar.

MÚSICO 2º: Que tengo envidia confieso,


367
(Vanse)” .

Las críticas periodísticas de la época hablan así de la música de la

representación: “…adecuada y preciosa la música de Manuel Parada…”368.

“Unas ilustraciones musicales del Maestro Parada, entonadas y adecuadas al

momento, infundieron realce al ambiente”369. “Para su “Peribáñez” le bastó una

canción popular: “Más precio yo a Peribáñez-con su capa la pardilla-que no a

vos, comendador-, con la `vuesa´ guarnecida””370. “Acertadísimas y llenas de

367
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 182.
368
CRESPO, César. “Español: Inauguración de la temporada oficial. Se puso en escena
´Peribáñez y el comendador de Ocaña´”, Arriba, 10-1942.
369
Titular: “Español: “Peribáñez y el comendador de Ocaña”, de Lope de Vega”, Gol, 10-1942.
370
MORALES DE ACEVEDO, Emilio. “Solemne inauguración del Español “Peribáñez y el
comendador de Ocaña”, de Lope de Vega”, El Alcázar, 10-1942.

- 342 -
sabor de época las ilustraciones musicales del maestro Manuel Parada”371. “El

maestro Parada, director musical, ha compuesto unas ilustraciones líricas de

gran sabor de época para los tres momentos que el libro clásico pide. Como

preludio ha servido el cantar popular que inspiró a Lope su magnífico drama del

honor y la felicidad conyugal:

“Más precio yo a Peribáñez

con su capa la pardilla,

que no a vos, comendador,


372
con la vuesa guarnecida” .

“El decorado, de Burgos; los figurines, de Viudes, y la música de Manuel

Parada, admirables por todos conceptos”373. “adecuada y preciosa la música de

Manuel Parada”374.

Las críticas señalan, como en la mayoría de los casos para Parada, una

adecuación en todos los sentidos a la obra de teatro en cuestión. Se destaca la

procedencia de la obra, un cantar popular, y hasta se atreven a juzgar la

pertinencia de la ubicación de las intervenciones musicales en tres momentos

en los que el texto lo pide, y manteniendo, de esta forma, una actitud

conservadora que hace pensar en un rechazo si el director hubiese decidido

poner la música en otros momentos o no utilizar la música. En definitiva, la idea

que se desprende, en general, es aplaudir el acierto.

6.2.2. El castigo sin venganza.

La ficha técnica de esta representación es la que se detalla a

continuación:

371
MORALES DE ACEVEDO, Emilio. Ibid.
372
Titular: “Español: “Peribáñez y el comendador de Ocaña”, de Lope de Vega”, Gol, 10- 1942.
373
Informaciones, 19-10-1942.
374
Arriba, 18-10-1942.

- 343 -
 Versión: Joaquín de Entrambasaguas.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Emilio Burgos.

 Figurines: Manuel Comba.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Mercedes Prendes, Alfonso Muñoz, Porfiria Sanchiz,

José María Seoane, Adriano Domínguez, Gonzalo Llorens, Manuel

Kayser, Mercedes Sillero, Josefina Santaularia, Josefina Robeda,

José Cuenca, José Santoncha, José Villasante, Conrado San Martín

y Miguel Graneri.

 Estreno: 15 de octubre de 1943 en el Teatro Español de Madrid.

Para esta obra Parada escribió cinco números que aparecen numerados

del uno al cinco. Los números dos y tres contienen además la indicación exacta

del cuadro (“Segundo cuadro” y “Tercer cuadro”) y el número cuatro tiene en su

título una indicación de carácter (“Marcial. Toque militar”). Esta obra está

estructurada en tres actos.

El número uno consiste en los primeros compases del número cinco, el

cual consiste en una pieza instrumental para cuarteto y teclado, lo que nos

lleva a ubicar el primer número como preludio de la obra, así como el último

como interludio final. Esta conexión de empezar y acabar con la misma música

le da unidad a la obra. Este preludio serviría para ambientar la acción del

primer acto que se sitúa en el camino a Ferrara, donde el conde Federico

- 344 -
conoce a Casandra, que va a ser su madrastra al casarse con su padre, el

duque de Ferrara.

El segundo número que consiste en un canto acompañado de guitarra,

podría situarse en el siguiente momento:

“DUQUE: ¿Cantan?

RICARDO: ¿No lo ves?

DUQUE: ¿Pues quién

vive aquí?

RICARDO: Vive una autor

de comedias.

FEBO: Y el mejor

de Italia.
375
DUQUE: Ellos cantan bien…” .

Esta intervención se produciría como voz en off.

El número tres es una marcha para cuarteto y teclado que podría ser

evocada por esta acotación:

“(Entren con grande acompañamiento y bizarría RUTILIO, FLORO, ALBANO,


376
LUCINDO, EL MARQUÉS, GONZAGA, FEDERICO, CASANDRA Y LUCRECIA)” .

En el acto segundo el duque quiere que su hijo Federico se case con su

prima Aurora, pero este no quiere. Aurora se siente rechazada y envía a

Casandra a que interceda con Federico por ella. Federico y Casandra se

375
VEGA CARPIO, Félix Lope de. El castigo sin venganza. Edición de Antonio Carreño.
Madrid, Edit. Cátedra, 1998. P. 116.
376
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 147.

- 345 -
confiesan su amor. En este acto hay alusiones a aspectos musicales, pero que

no están relacionados con el número cuatro que nos queda por ubicar.

En el tercer acto el duque se ha ido a la guerra. Al volver Aurora le pide

casarse con Carlos, y él, por una nota, se entera de que su hijo Federico le ha

deshonrado con Casandra. Dice a Federico que en la cuadra hay maniatado un

hombre que venía contra él, y hace a Federico que lo mate. Era Casandra.

Luego llama al marqués y le dice que el conde ha matado a Casandra, y

entonces muere el conde.

El número cuatro podría situarse en este último acto cuando el duque

vuelve de la guerra:
377
“(Entre el duque con algunos memoriales)” .

Se trata de un toque militar de trompeta y caja, lo que podría ayudar a

reforzar ante el público la idea de que el duque aparece en escena al llegar de

la guerra.

Para concluir, como ya dijimos al comienzo, sonaría el número cinco

como ambientación a la escena fatídica que aparece al final.

Las críticas periodísticas de la época hablan así sobre la música en esta

representación: “Los motivos musicales de Paradas, entonados. La melodía del

primer cuadro es muy bella, aunque no sea de Paradas”378: “... Cayetano Luca

de Tena, valido del auxilio de Emilio Burgos, Manuel Comba y Manuel Parada,

este..., lleno de facultades y bríos, ha conseguido otro tanto para su carrera

377
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 226.
378
GALINDO, Carlos. “Inauguración de la temporada oficial en el Teatro Español con `El
castigo sin venganza´, tragedia de Lope de Vega”, Dígame, 10-1943.

- 346 -
teatral”379. “Los decorados de Burgos y Resti, los figurines de Manuel Comba y

la música de Manuel Parada han servido exactamente a estos designios para

componer el magno espectáculo de arte que anoche nos ofreció en la

inauguración de su temporada oficial el Teatro Español”380. “... la música de

fondo de Manuel Parada...”381. “... las ilustraciones musicales del maestro

Manuel Parada, ...”382. “A la obra le ha puesto unas ilustraciones musicales el

maestro Manuel Parada”383. “... y muy acertada la música del maestro

Parada”384.

Se trata, en todos los casos, de elogios y reconocimiento de la

adaptación de la música y del músico al desarrollo de la puesta en escena.

También se deja ver la colaboración entre profesionales de diferentes ámbitos

para conseguir como resultado final la puesta en escena.

6.2.3. El villano en su rincón.

Para El villano en su rincón (1617) Lope de Vega (1562-1635) utiliza una

gran cantidad de trozos cantados. Alfredo Rodríguez385 establece tres tipos de

contenido musical que ofrece esta obra, canciones que da como unidad, al

mezclar formas y temas en un baile teatral, aspecto muy característico de Lope


379
AZCOAGA, Enrique. “`El castigo sin venganza´. Lope de Vega. Adaptación de Joaquín de
Entrambasaguas”, Juventud, 10-1943.
380
Informaciones, 16-10-1943.
381
Madrid, 13-10-1943.
382
Arriba, 09-10-1943.
383
Arriba, 15-10-1943.
384
Arriba, 16-10-1943.
385
RODRÍGUEZ, Alfred. “Los cantables de El villano en su rincón”. En AMOR Y VÁZQUEZ,
José y KOSSOFF, A. David. Homenaje a William L. Fichter estudios sobre el teatro antiguo
hispánico y otros ensayos. 1971, P. 639-645. P. 641.

- 347 -
el que los momentos musicales contengan bailes, y pone como ejemplo la

canción A caza va el caballero. Por otro lado canciones que se relacionan entre

sí por semejanzas y proximidad y pone como ejemplo los cantares de cosecha,

con los que Lope pretende transmitir alegría, la vitalidad Del Campo

contrastándola con la tenebrosidad de corte. Por último habla de las canciones

que asociamos, pese a su separación en la comedia, por su identidad formal y

temática y pone como ejemplo las liras de los actos segundo y tercero.

La ficha técnica para la obra El villano en su rincón es:

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía y figurines: Vicente y Carlos Viudes.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Guillermo Marín, María Jesús Valdés, Esperanza Grasés,

Pilar Sala, Maruja Recio, Adriano Domínguez, Gabriel Llopart,

Alberto Bové, José Capilla, Manuel Kaiser, José Cuenca y Rafael Gil

Marcos.

 Estreno: 18 de abril de 1950 en el Teatro Español de Madrid.

 Observaciones: Función de Gala en Honor de la X Sesión Plenaria

del Consejo de Investigaciones Científicas.

Para esta obra Parada escribió hasta 19 números, pero no todos nos

han quedado, ya que aparecen como números el 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11,

19, “Vareadores” y “¡Ay fortuna!”. El grueso del material musical de esta obra

son las canciones, de las que aparecen todos los textos en la obra.

Concretamente se trata de dos romances, dos zéjel y una canción. Estas

- 348 -
canciones eran cantadas con acompañamiento de música instrumental, y

algunas eran bailadas, lo que daba a la representación una gran

espectacularidad. Estas piezas proceden del folklore español, pertenecen al

pueblo y Lope las incorpora a su obra, dignificando sus letras populares y a la

vez, conectando de forma más directa con el público, a través de canciones

que ya conocen.

Antes de comenzar la obra, como preludio, podríamos situar la primera

intervención musical, el número 1, del que sólo se dice que es una introducción

del romance, como si la obra completa fuese un romance que va a comenzar,

ya que los romances consistían en contar historias, con su planteamiento, nudo

y desenlace.

El acto primero se desarrolla en París, donde Lisarda, hija de un villano,

se disfraza de cortesana para conocer a Otón, pero éste descubre que no es

cortesana. Tras esta primera situación podría sonar el número 2, que es una

pieza instrumental, donde aparece indicado “final primer cuadro”.

Por otra parte se presenta la situación del padre de Lisarda, Juan

Labrador, que no quiere conocer al rey en toda su vida, aunque sí servirle.

Podría sonar ahora el número 3, del que sólo aparece en la partitura escrita la

letra “tema olivares”, lo que nos hace pensar que se trata de una melodía

conocida, por lo que no aparece aquí recogida.

El rey pasa cerca de sus tierras, de caza, y va a oír misa a una ermita

cercana, donde los villanos se acercan a verle a él y a toda su corte. Aquí

- 349 -
podría sonar el número 4 compuesto para trompas y caja, para describir la

escena de la caza. El rey lee las intenciones de Juan Labrador en una esquela

que ya tiene en la iglesia, sin fecha de muerte, y se propone conocerle, tras

hablar con su hija Lisarda que sí que está allí.

En este primer acto, en el texto no aparece ninguna alusión clara que

indique la ubicación exacta de las intervenciones musicales, pero se presta a la

introducción de éstas. Sin embargo aparecen alusiones musicales que dejan

clara la presencia de la música en esa sociedad:

“FILETO: ...y canto por la noche el Tanto negro (Tantum ergo, canción
386
litúrgica)...”

“LISARDA: Un olmo tiene esta aldea,

adonde de noche, al son

de tamboril y guitarras,

las mozas de Miraflor

bailan por aquestos días:

aquí hablaremos los dos,


387
como vengais disfrazado” .

Para finalizar el primer acto sonaría el número 6, donde pone “final

primer acto”, que es una intervención instrumental. Sin embargo hay un número

5, del cual se indica “mutación”, que al ser de un número anterior al final del

primer acto, lo consideraremos como cambio de escenas dentro del primer

acto.

386
VEGA CARPIO, Félix Lope de. El villano en su rincón. Edic. de Juan María Marín. Madrid,
Edit. Cátedra, 1999. P. 118.
387
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 123-124.

- 350 -
En el segundo acto el rey se empeña en que quiere que Juan Labrador

le vea, ya que considera un desprecio el que no quiera verlo. Los villanos más

jóvenes del lugar hablan de los amoríos y van todos a reunirse al olmo, del que

se habla en la cita anterior. Allí Lisarda ha quedado con el cortesano Otón.

Camino del olmo hablan Lisarda y Constanza, comparando con la música:

“LISARDA: ¿Qué es Constanza, cosicosa,

que llaman en corte enima,

un alto, que un bajo estima

sin fuerza más poderosa,

y un bajo que al alto aspira?

CONSTANZA: Una música formada

de dos voces.

CONSTANZA: Aunque alto y bajo estén, mira

que, aunque son tan desiguales

como la noche y el día,

aquella unión y armonía

losase en su acento iguales;

que el alto en un punto suena

con el bajo siempre igual,

porque si sonaran mal,

causaran notable pena.

LISARDA: Música me persuades

que el amor debe ser.

CONSTANZA: El amor tiene poder

de concertar voluntades.

LISARDA: No hay músico ni maestro

como amor, de altos y bajos;

- 351 -
pero canta contrabajos
388
en que siempre está más diestro” .

A continuación viene una intervención musical claramente indicada en el

texto, que va precedida de un diálogo referente a lo que va a sonar a

continuación:

“SALVANO: …¿Traes tu vihuela ahí?

TIRSO: Aquí traigo tu vihuela.

BRUNO: Suena un poco, así te duela menos el amor que a mí.

TIRSO: ¿Hay para todos asiento?

BELISA: Antes estaréis mejor

de pie, por hacer favor

a los pies y al instrumento.

(Salen OTÓN y MARÍN)

BRUNO: Salga Lisarda a bailar.

LISARDA: ¿Sola? No tenéis razón.

BRUNO: Yo bailaré una canción,

con que la quiero sacar…

BRUNO: …Danzaré, pues que no sales.

vaya de gala y de flor.

389
(Canten los músicos y BRUNO cante solo)” .

388
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 133-134.
389
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 136-138.

- 352 -
A continuación comienza un primer romance y luego sale Lisarda a

bailar y comienza un zéjel. Sin embargo en las partituras de Parada, en el

número 8, se fusionan los textos de ambos. La letra que resulta es:

“ A caza va el caballero

por los montes de París,

la rienda en la mano izquierda,

y en la derecho el neblí…

Volvió la cabeza al valle,

y vio una dama venir,

en el vestido serrana,

y en el rostro serafín…

Por el montecito sola,

¿cómo iré?

¡ay Dios! ¿si me perderé?

¿cómo iré, triste, cuitada,

de aquel ingrato dejada?

sola, triste, enamorada,

¿dónde iré?

¡ay Dios! ¿si me perderé?...

La ocasión y la ventura

siempre quieren soledad”.

Tras el baile de Lisarda, ésta y Otón hablan de sus amoríos y Lisarda le

da a Otón una llave de su huerta para que vaya a hablar con ella a media

noche. Bajo esta escena suena la partitura número 9, ya que en esta misma

- 353 -
partitura se especifica “escena Otín –Lisarda” y además indica que lo que ha de

sonar es la variación del romance, que es el número 6.

Luego llegan al lugar Juan el labrador y el alcalde y deciden hacer una

fiesta al día siguiente para anunciar el casamiento de Feliciano con la sobrina

de Juan, Constanza.

Vuelve a aparecer otro número, el 10, donde se indica “mutación”, donde

suena una caja de música. La ubicación de esta intervención debe ser entre

escenas.

Llega a casa de Juan el rey disfrazado para no ser reconocido y es

recibido para cenar y dormir. Aparecen los siguientes pies para la siguiente

intervención musical, que es una pieza para guitarra sola, el número 11, para

guitarra sola, donde se especifica “cena rey”:

“JUAN: Mientras comemos, podréis

cantarle alguna canción.

REY: (¡Buen villano y buen rincón!)

¿Música también tenéis?


390
JUAN: Es rústica, comenzad.”

A continuación otro pie introduce una nueva canción, a la que Parada no

pone partitura, bien porque se recitase o porque se utilizase la original, que

390
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 158.

- 354 -
según apunta la versión de Juan María Marín, es una canción que ya había

utilizado Lope de Vega en Los pastores de Belén:

“BRUNO: ¿Cantaremos?

REY: ¿Por qué no?

que este es convite real.

MÚSICOS: ¡Cuán bienaventurado

aquel puede llamarse justamente,

que sintener cuidado

de la malicia y lengua de la gente,

a la virtud contraria,

la suya pasa en vida solitaria!

caliéntase el enero

alrededor de sus hijuelos todos,

a un roble ardiendo entero,

y allí contando de diversos modos

de la extranjera guerra,
391
duerme seguro y goza de su tierra” .

Cuando todos se van a dormir, el rey se declara a Lisarda, pero ésta lo

rechaza. El rey descubre a Otón, y éste le dice que está allí porque está

enamorado de Lisarda.

Llegamos al tercer acto. Al amanecer los villanos van a recoger la oliva.

Comienzan cantando:

”FILETO: ¿Cantan?
391
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 159.

- 355 -
SALVANO: Sí.

BRUNO: ¡Lindo cuidado!

(Los músicos de villanos, CONSTANZA Y BELISA Y LISARDA, con varas)

MÚSICOS: ¡Ay fortuna,

cógeme esta aceituna!

aceituna lisonjera,

verde y tierna por defuera,

y por de dentro madera,

fruta dura e importuna.

¡Ay, fortuna,
392
cógeme esta aceituna!...”

Se trata de un zéjel, que en el texto aparece con otra letra más, pero

aquí sólo mostramos la utilizada por Manuel Parada para su partitura. El zéjel

es una forma de poesía que apareció a comienzos del siglo XII en la España

árabe, escrita en árabe coloquial, que incorpora a veces vocabulario romance y

trata temas de carácter popular. Su forma está muy relacionada con la del

villancico, de hecho repite el estribillo, como vemos, antes y después de la

estrofa.

Tras este canto los personajes hablan sobre ello:

“SALVANO: ¡Qué bien se hará el varear

con cantar y con bailar!

LISARDA: Comencemos a reñir,

¡por vida de los lechones!

SALVANO: Más nos valiera callar.

BRUNO: Hoy es día de cantar,

y no de malas razones.

392
VEGA CARPIO, Félix Lòpe de. Ibid. P. 165-166.

- 356 -
Mi instrumento traigo aquí,
393
y a todas ayudaré…” .

A continuación, tras un nuevo pie, vuelve a sonar otra canción, esta

vez es exactamente una canción:

“LISARDA: …Vaya, Tirso, una canción,

y bailaremos las tres…

MÚSICOS: “Deja las avellanicas, moro,

que yo me las varearé;

tres y cuatro en mi pimpollo,

que yo me las varearé.

Al agua de Dinadámar,

al agua de Dinadámar,

que yo me las varearé.

Cogiendo estaba avellanas,


394
que yo me las varearé…” .

Al igual que en canciones anteriores sólo mostramos el texto utilizado

por Parada, pese a que el texto sea más extenso. Además repetimos el quinto

verso porque así aparece en la partitura.

Llega Otón con un mensaje de parte del rey para Juan Labrador en el

que dice que el rey ha hablado con el alcalde de París que fue alojado por él y

que le dijo que si el rey se lo pidiera, le daría toda su riqueza y hasta a sus

hijos; éste viene a pedirle riquezas, Juan Labrador accede. Luego el rey vuelve

393
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 166.
394
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P. 168.

- 357 -
a mandar otra carta a Juan pidiéndole sus hijos, y aunque con mucho dolor,

Juan accede. Una vez allí, el rey hace llamar a Juan Labrador ante él y así éste

se da cuenta de que el que se había alojado en su casa había sido el propio

rey. Aparece otra intervención musical:

”REY: Bebed si gana tenéis, cual dijistes.

¡Cantad!

JUAN: Honra notable me hacéis siempre.

MÚSICOS: (Cantan) Cuán bienaventurado

un hombre puede ser entre la gente,

no puede ser contado

hasta que tenga fin gloriosamente;

que hasta la noche oscura


395
es día, y viuda hasta la muerte dura” .

(La canción responde y corrige lo que se decía en el epitafio).

Casa a Lisarda con Otón y a Feliciano con Constanza.

Por último sonaría el número 19, que es una intervención musical donde

se especifica “Final”.

Las críticas periodísticas de la época hablan así de la música de Parada:

“... y la perfección de actitudes y movimientos en los grupos corales de

acompañamiento y de danza, servidos también con sensibilidad e inteligencia

395
VEGA CARPIO, Félix Lope de. Ibid. P 199.

- 358 -
sumas por la música de Manuel Parada”396. “La música de fondo aportada por

el maestro Parada y evocadora de motivos populares de la época, acompaña y

valora con dignidad muchos pasajes”397. “La música, del maestro Parada,

ilustra los momentos en que la obra lo pide con fidelidad”398. “Las ilustraciones

musicales del maestro Parada, bellísimas e inteligentes”399. “La música de

Manuel Parada sirvió a la época y al ambiente con gracia popular”400. “...

telones cortos, fondos de tapiz, trajes, danzas, música, luces..., todo, hasta el

más nimio detalle, adquiere relieves plásticos de retablo de acabada y

primorosa factura”401. “A medias erudito y popular, inspirado, gracioso,

espléndido, torrencial de musicalidad y de armonía, que, en diversas

ocasiones, solicita el acompañamiento de la música y de la danza, dando a la

obra categoría de zarzuela grande, en el más puro y recto sentido del género,

o, si se prefiere, en una precursión de lo que hoy--¡bastante adulterado, ay, en

muchas ocasiones!—conocemos con el nombre de folklore”402. “El tono de la

obra señala, con las fiestas campesinas francesas, la aparición de la picaresca

española; entra acertijos y chacotas, las parejas cantan y danzan un romance

que evoca el de `La hija del rey de Francia´”403.

396
MARQUERÍE, Alfredo. “En el Español fue presentado, en nueva versión escenográfica, El
villano en su rincón, de Lope de Vega”, ABC, 07-10-1950.
397
JUNYENT, José María. “El villano en su rincón, comedia de costumbres de Lope de Vega”,
el Correo Catalán, 24-08-1950.
398
OTAMENDI, Miner. “Anoche en el Español: El villano en su rincón, de Lope de Vega. Una
obra inmortal y una postura escénica de primer orden”, El Alcázar, 07-10-1950.
399
MORALES DE ACEVEDO, Emilio. “Con el villano en su rincón, inauguró el Español su
temporada”, Marca, 07-10-1950.
400
HARO-TECGLEN, Eduardo. “Lope de Vega en el Español. El villano en su rincón”,
Informaciones, 07-10-1050.
401
S.I.P.E., 14-10-1950.
402
MARQUERÍE, Alfredo. “En el Español fue presentado, en nueva versión escenográfica, El
villano en su rincón, de Lope de Vega”, ABC, 07-10-1950.
403
CASTRO, Cristóbal de. “Español.- Éxito extraordinario de El villano en su rincón, de Lope de
Verga”, Madrid, 07-10-1950.

- 359 -
La idea fundamental de todas las críticas es el acierto a diferentes

niveles, como ilustración a las situaciones, a los ambientes y a la época. La

consideración de zarzuela es algo lógico en la España de los años cuarenta,

donde se buscan elementos patrióticos.

6.2.4. El perro del hortelano.

La ficha técnica de la obra de teatro El perro del hortelano es la

siguiente:

 Versión: Federico Carlos Sáinz de Robles.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Ayudante de dirección: Vicente Sáinz de la Peña.

 Escenografía y figurines: Emilio Burgos.

 Intérpretes: Carmen Bernardos, Maite Blasco, Mari Paz

Ballesteros, María Saavedra, Armando Calvo, Miguel Angel,

Antonio Gandía, Jacinto Martín, Gerardo Malla, Antonio Muriel,

Antonio Pérez, José Torremocha, Ramón Navarro, Carlos

Alemán y Javier Quesada.

 Estreno: 24 de noviembre de 1962 en el Teatro Español de

Madrid.

Como vemos, en la ficha técnica no aparece ninguna referencia a el

músico, sin embargo en el Museo Nacional de Almagro se pueden

encontrar unas partituras en cuya portada aparece escrito “Música de G.

Gombau”, y las partituras, en su conjunto, se titulan “Intermedios musicales

para la obra de Lope de Vega El perro del hortelano”. Otra de las

- 360 -
anotaciones que aparecen dicen: “(Material para archivar en el “Teatro

Español”)”, todo lo cual nos hace pensar que fueron las partituras

empleadas para la puesta en escena de la que nos ocupamos.

Los dos intermedios musicales compuestos por Gombau para esta obra

están titulados:

a) “Homenaje a Luis de Narváez”.

b) “Molinillo”.

En esta obra resulta clara la ubicación de los números musicales, ya

que, al estar estructurado el texto en tres actos, los dos números, llamados

intermedios, ocuparían los dos descansos que generan tres actos. El hecho de

que tengan un título que no guarda ninguna relación con el argumento de la

obra nos hace pensar que se trate de piezas musicales independientes,

utilizadas en los intermedios de esta obra por guardar una estética musical afín

a la época.

En el caso del primero, “Homenaje a Luís de Narváez”, hay que decir

que Luís de Narváez (1490-1547) fue un famoso vihuelista del Renacimiento,

por tanto anterior a Lope de Vega, pero se trata de música antigua que podría

resultar ilustrativa. Gombau, mediante un cuarteto de cuerda y un clavecín,

más propio del Barroco y no del Renacimiento, intenta evocar la forma de

componer del vihuelista y, de esta forma, rendirle su particular homenaje.

Respecto al título del segundo, “Molinillo”, no podemos encontrar

ninguna relación concreta con el argumento de la obra. Además esta pieza no

- 361 -
aparece registrada en el Catálogo de la obra de Gerardo Gombau realizado por

Julia Esther García Manzano404.

Las críticas periodísticas hablan así sobre la música de esta puesta en

escena. “Como una deliciosa ópera de cámara es El perro del hortelano, en la

que cantatas y melodías son traducidas fidelísimamente por los versos. ¡Qué

gran director de orquesta Cayetano Luca de Tena! Con pleno dominio de su

arte y de su temperamento, ha sabido señalar y matizar todos los valores-

humanos, líricos y plásticos- de la comedia”405. Esta crítica no se refiere a la

música de la puesta en escena que, como ya hemos visto se limita a los

intermedios, sino que se trata de una comparación del director de escena con

el director de orquesta.

404
GARCÍA MANZANO, Julia Esther. Gerardo Gombau un músico salmantino para la historia.
Salamanca, Diputación de Salamanca, 2004.
405
ABC, 24-11-62.

- 362 -
6.3. Música para reposiciones de otros autores españoles.

6.3.1. José Zorrilla y Moral: Don Juan Tenorio.

La obra Don Juan Tenorio apareció en 1844 y es la obra cumbre de

José Zorrilla y Moral (1817-1893). En 1877 estrenó la zarzuela Don Juan

Tenorio, con música de Nicolás Manent, pero ésta, tal y como señala Aniano

Peña406, fue un fracaso y señala como razones las innovaciones poco

acertadas hechas al drama original.

Encontramos cuatro fichas técnicas de esta obra dentro del período que

estamos analizando, y las citamos todas porque no se puede considerar que la

primera en el tiempo sea el estreno porque puede ser que se estrenase antes

del 45. En todos los casos director y músico son los mismos, lo que nos hace

pensar que se trate de una puesta en escena similar, con la misma música

compuesta primeramente. El hecho de que no se hable del autor de la versión

nos hace pensar que se utilizó un texto original, sin apenas modificaciones. No

podemos saberlo ya que de esta puesta en escena no se conserva el libreto.

Ficha I

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

406
ZORRILLA, J. Don Juan Tenorio. Edición de Aniano Peña. Madrid, Edit. Cátedra, 2003. P.
24.

- 363 -
 Figurines: Vicente Viudes.

 Música: Manuel Parada.

 Esculturas: Canet.

 Intérpretes: Mercedes Prendes, Julia Delgado Caro, Porfiria Sanchiz,

Pascuala Mesa, Pilar Sala, Asunción Sancho, José María Seoane,

Alfonso Horuz, Adriano Domínguez, Manuel Kayser, José Cuenca y

Carlos M. Morgado.

 Estreno: 31 de octubre de 1945 en el Teatro Español de Madrid

Ficha II

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

 Figurines: Vicente Viudes.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Manuel Dicenta, Mercedes Prendes, Julia Delgado Caro,

Manuel Kayser, Alfonso Horna, Jesús Ramos, José Rivero, Carlos M. de

Tejada y Adriano del Valle.

 Estreno: 25 de octubre de 1946 en el Teatro Español de Madrid

Ficha III

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

 Figurines: Vicente Viudes.

 Música: Manuel Parada.

 Esculturas: Francisco Canet.

- 364 -
 Intérpretes: Alfonso Horna, Fulgencio Nogueras, Mercedes Prendes,

Enrique Guitart, Guillermo Marín.

 Estreno: 29 de octubre de 1948 en el Teatro Español de Madrid.

Ficha IV

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía y figurines: Emilio Burgos.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Guillermo Marín, María Jesús Valdés, Gabriel Llopart,

Ricardo Marín, José Capilla, Julia Delgado Caro, Elena Salvador,

Manuel Kayser, Fulgencio Nogueras, Esperanza Grasés, Maruja Recio,

María Jesús Jorge, Alberto Bové, Adela Carboné, Fernando M. Delgado,

José María Horna, Rafael Gil Marcos, Jacinto Martín y José Cuenca.

 Estreno: 28 de octubre de 1950 en el Teatro Español de Madrid.

Una de las características del material musical encontrado para esta

obra es el desorden y suciedad en el que se encuentra, lo que hace difícil la

reconstrucción de su puesta en escena. Se hace referencia a una serie de

números como el 6, 7, 8, 9 y 11, pero de forma poco clara. Está claro que nos

encontramos ante un material incompleto, no sólo por la falta de números, sino

por el tipo de escritura utilizado para el único instrumento que aparece, el

contrabajo.

Hemos encontrado cuatro hojas, como ya se ha dicho, todas para

contrabajo, pero con la peculiaridad de que en tres de ellas la escritura

- 365 -
empleada no es la propia de un instrumento que vaya a sonar solo, en cuyo

caso se trataría de melodías, sino que se trata de acompañamientos a base de

notas largas repetidas y trémolos. Esto nos lleva a pensar en la existencia de

otras partituras para diferentes instrumentos que sonasen junto con éste.

Además esta suposición cobra más fuerza al aparecer en una de estas tres

hojas la anotación: “Al 8 de Celestina”, lo que nos remite a las partituras de otra

obra de teatro, para la que Parada compuso partituras para violonchelo,

contrabajo, piano, timbales, flauta, oboe y trompa. No tendría sentido que toda

la representación estuviese acompañada de contrabajo solo y cuando fuese a

meter un número más elaborado orquestalmente, utilizase uno compuesto para

otra obra, cuando, si se tratase de destacar un momento importante, con

música que caracterizase a la obra, no tendría sentido caracterizarlo con algo

que perteneciese a un momento dramático diferente, con personajes

diferentes.

Este número ocho de Celestina al que hace referencia una de las hojas,

constituye el número final de dicha obra, lo que implica una cierta exaltación de

la conclusión de la trama, así como de expansión y libertad de la música que

está sonando. Tal vez esta mezcla de caracteres llevasen a Parada a utilizar el

mismo número musical en dos obras diferentes cuya punto común sea la

exaltación de la situación, ya que el número musical de Don Juan tras el que

aparece la indicación “a La Celestina” es el número ocho que se titula

“Exaltación de Don Juan”. El contraste entre la exaltación que produce el

contrabajo a base de trémolos en el número ocho de don Juan y la exaltación

- 366 -
conseguida por todos los instrumentos ya mencionados sonando juntos del

número ocho de Celestina es evidente.

Partitura manuscrita del número ocho de Don Juan Tenorio:

Hay que hablar también de la referencia a Don Juan Tenorio que

aparece desde las partituras de La Celestina, sólo en la parte del contrabajo, lo

que nos vuelve a confundir, ya que nos hace pensar en que es posible que la

música incidental de la obra que nos ocupa podría basarse únicamente en

música para contrabajo, ya que la referencia de la que hablamos aparece al

comienzo de todas las partituras de contrabajo de La Celestina, y aparece

tachado dicho título. Respecto al material que tenemos, al faltarle los números

anteriores al seis, podríamos pensar que las partituras de La Celestina podrían

ser las que nos faltan, pero es poco probable, ya que éstas, además de estar

- 367 -
numeradas, llevan títulos como “Conjuro de Celestina”, “Cortejo de Celestina” o

“Amanecer”, entre otros.

Tan solo una de las cuatro hojas de Don Juan Tenorio contiene una

partitura con escritura melódica, que nos hace pensar en el contrabajo como

instrumento solista. Se trata de una partitura titulada “D. Juan Tenorio”. Sobre

el pentagrama de esta partitura aparece una indicación “al nº 11- 5 mts.”, lo que

apoya la suposición de que el material está incompleto y hay un número once

que quiere que suene antes de éste, durante cinco minutos. Otra indicación

que aparece junto al título es “(ente)”, que no sabemos muy bien si se refiere al

ente de don Juan, a su alma o si realmente dice “este”, como indicación de

Parada para algo que había establecido previamente, ya que en otras partituras

de esta misma obra también aparece.

Del número seis se dice: “No”, “tacet”, “2º intermedio”, lo cual nos lleva a

pensar en dos posibles interpretaciones de estos datos:

1. Que originariamente había escrito un número musical, el 6,

para un sitio concreto dentro de la obra de teatro, el “2º intermedio”, pero

que al ensayar conjuntamente para la puesta en escena final, hubiese

sido eliminado por diversas posibles razones,

2. Que el material musical que tenemos se encuentre

incompleto, y falten para esta obra otros instrumentos que sonarían en el

número 6, mientras que el contrabajo permaneciese en “tacet”.

- 368 -
Al no tratarse de una partitura completa resulta difícil de reconstruir y el

estado de este material es extraño, ya que se trata de una obra que se

representaba todos los años para el día de los Santos, lo que debería de haber

llevado a tenerla muy claramente establecida y pasada a limpio, de manera que

aunque algún año de su representación el músico no fuese el mismo, todo

estuviese claramente establecido. No obstante nos remitiremos a la obra para

sacar las partes del texto en las que se sugiere o se pide de forma clara la

presencia de la música.

La acción se desarrolla en Sevilla, en 1545. Los cuatro primeros actos

pasan la misma noche. Los tres restantes pasan cinco años después.

El acto primero de la primera parte comienza con una alusión a la

música que nos llevaría a ubicar un primer número musical: “Al levantarse el

telón, se ven pasar por la puerta del fondo Máscaras, Estudiantes y Pueblo con

hachones, músicas, etc.”407. El tipo de música que podría incluirse aquí podría

ser una mojiganga, de la que ya hablamos en la primera parte de esta tesis,

pero esto es pura especulación.

En el acto tercero y último de la segunda parte es donde aparecen las

alusiones más claras referidas a la música. Don Juan vuelve al panteón y ve

que la estatua del padre de Inés y la de Inés faltan. Aparecen muchos

fantasmas. La estatua del padre de Inés le muestra su entierro, y le explica que

le ha matado el Capitán Centellas a la puerta de su casa. Le dice que irá al

407
ZORRILLA, José. Ibid. P. 73.

- 369 -
infierno. Esta aparición de Doña Inés podría estar acompañada con una de las

partituras de Parada, la número siete titulada “Aparición de Doña Inés”, en la

que también se indica “Acto tercero”.

Don Juan pide clemencia al cielo y doña Inés le salva por amor. Muren

ambos juntos. Al pedir clemencia don Juan podría situarse el número ocho

titulado “Exaltación de don Juan”, del que ya hemos hablado anteriormente.

Las alusiones musicales que aparecen en este acto son:

“ESTATUA: Aprovéchale con tiento,

(tocan a muerto)

porque el plazo va a expirar,

y las campanas doblando

por ti están, y están cavando

la fosa en que te han de echar.

(Se oye a lo lejos el oficio de difuntos)

JUAN: ¿Con que por mi doblan?

ESTATUA: Sí.

JUAN: ¿Y esos cantos funerales?

ESTATUA: Los salmos penitenciales,

que están cantando por ti.

(se ve pasar por la izquierda luz de hachones, y re-


408
zan dentro)…” .

“INÉS: … Cesad, cantos funerales:

(Cesa la música y salmodia)

callad mortuorias campanas:


409
(dejan de tocar a muerto)…” .
408
ZORRILLA, J. Ibid. P. 215.

- 370 -
No hay en las partituras de Parada nada similar a un oficio de difunto,

pero es posible que se utilizase uno ya compuesto, conocido por el público, lo

cual conectaría con éste de forma más directa.

“… (…y al son de una música dulce y lejana, se ilumina el teatro con luz de
410
aurora…).”

“(…De sus bocas salen sus almas representadas en dos brillantes llamas, que se
411
pierden en el espacio al son de la música. Cae el telón)”.

La música a la que se refiere esta última alusión, es con la que concluye

la obra, la que ambienta la escena final. Esta música debió ser a la que se

refiere en las partituras como “Nº 8 de Celestina”, de la que ya hemos hablado.

Nos quedaría por situar el número titulado “D. Juan Tenorio”, pero es

ésta una intervención musical que podría aparecer en diversos momentos de la

obra como leitmotiv del personaje de don Juan.

Las críticas periodísticas de la época no mencionan nada sobre la

música de la representación.

409
ZORRILLA, J. Ibid. P. 218.
410
ZORRILLA, J. Ibid. P. 218.
411
ZORRILLA, J. Ibid. P. 219.

- 371 -
6.3.2. Francisco Rojas Zorrilla: Entre bobos anda el juego.

Una característica común, que cita Pastor Comín412 en muchas obras de

Rojas Zorrilla(1607-1648) y que, se da en la obra de la que ahora nos

ocupamos, Entre bobos anda el juego, es que, o bien los músicos o el término

genérico música aparecen indicados en el reparto. Además, el hecho de que, a

veces, pese a estar la música anunciada, el texto no nos sugiere ninguna

intervención, se puede tomar como una posibilidad para la improvisación

escénica. Otra característica musical de su obra es que hace cantar a un

personaje, a un coro o ambos alternados.

La ficha técnica de la puesta en escena que nos ocupa de Entre bobos

anda el juego es:

 Adaptación: José García Nieto.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía y figurines: Emilio Burgos.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: María Jesús Valdés, Guillermo Marín, Antonio Riquelme,

Cándida Losada, José Capilla, Esperanza Grases, Rafael Bardem,

Gabriel Llopart, Alberto Bové y Rafael Gil Marcos.

 Estreno: 6 de diciembre de 1951 en el Teatro Español de Madrid.

412
PASTOR COMÍN, Juan José. “La música como recurso dramático en la obra de Rojas
Zorrilla”. En BLAS PEDRAZA, Felipe, GONZÁLEZ CAÑAL, Rafael y MARCELLO, Elena E.
(coord.). Francisco de Rojas Zorrilla, poeta dramático: actas de las XXII Jorndas de Teatro
Clásico, Almagro 13, 14 y 15 de julio de 1999. 2000, pags. 243-270. P. 252-254.

- 372 -
Para esta obra Manuel Parada escribió tan solo un número musical

titulado “Entre bobos anda el juego”, para cuarteto de cuerda y piano. Parece

ser que esta pieza instrumental tuvo una función ambiental y es posible que se

ubicara en el tercer acto, donde hay una alusión a que suenan algunos

instrumentos y a que hablan desde dentro unos personajes con carácter coral

llamados “músicos”. También es posible que esta pieza instrumental

apareciese en diversas partes de la obra.

El argumento trata de los matrimonios de conveniencia. Consta de tres

actos. Sólo en el tercero de estos actos encontramos alusiones musicales y la

posible ubicación del único número musical compuesto para esta obra. El

fragmento de texto al que nos referimos es el siguiente:

“(Vanse. Dentro ruido de cascabeles y campanillas


413
y representan todo lo que se sigue dentro)”

“...MÚSICOS (Dentro)

Mozuelas de la Corte, todo es caminar,


414
unas van a Güete y otras a Alcalá” ...

El primer fragmento hace alusión a timbres concretos que podrían

realizar los propios actores, pero en el segundo fragmento, la presencia de

unos personajes llamados “Músicos” que hablen desde dentro puede dar pie a

una intervención musical que se entenderá realizada por dichos personajes. El

ambiente que se pretende conseguir en esta escena es de fiesta, de jolgorio, y

413
ROJAS ZORRILLA, Francisco de. Entre bobos anda el juego. Madrid, Edit. Espasa Calpe,
1967. P. 188.
414
ROJAS ZORRILLA, Francisco. Ibid. P. 189.

- 373 -
qué mejor que una danza para conseguirlo. La música instrumental sonaría

bajo el texto que recitan los músicos, como fondo.

En este tercer acto aparece otra alusión que podría haber sido

aprovechada por Parada para componer la música de una canción, pero de la

que sin embargo, no queda nada escrito, se trata del siguiente fragmento, en el

que don Lucas descubre lo que hay entre Isabel y don Pedro:

“LUCAS: Más: al llegar a Cabañas,

esto fue sin más ni más, le sacasteis en los brazos

de la litera al zaguán;

más: desde ayer a estas horas

se miran de par a par,

cantando un coro los dos,


415
el tono del ay, ay, ay;...”

El tono al que se alude en el texto es un baile muy popular en la época,

pero que como ya hemos dicho no fue aprovechado para enriquecer la escena.

El texto de dicho tono, que no aparece en esta obra, pero que podría haber

servido de base para una nueva composición de Parada es el siguiente:

“Una dama me mandó

que sirviese y no casase,

que sirviendo alcanzaría

todo lo que desease.

415
ROJAS ZORRILLA, Francisco. Entre bobos anda el juego. Madrid, Edit. Espasa Calpe,
1967. P. 214.

- 374 -
¡Ay, ay, ay!

Una señora me pide

sobre su amor cien ducados;

¿qué haré yo, ¡triste de mí!

que los busco y no los hayllo?

¡Ay, ay, ay!

Celoso estoy de una dama,

y no puedo sosegar

de dolores de una pierna:

¿de cuál me debo quejar?

¡Ay, ay, ay!

Para san Juan debo a un hombre

dineros en cantidad;

¿qué haré yo, que cada día

me parece el de San Juan?

¡Ay, ay, ay!

Quise entrar en cierta casa

donde era su dueño honrado;

cogieronme entre las puertas

y hanme dado muchos palos.

¡Ay, ay, ay!”

Como vemos, se trata de estrofas de cuatro versos, entre las que se

intercala la frase que le da título, con lo que se trataría de componer una

melodía para esos cinco versos, que se fuese repitiendo igual en todas las

estrofas. Fácilmente se podría resolver con diez compases en compás binario,

dos para cada verso, con el ritmo que generase el texto. Se trata de una

suposición que podría haber sido pensada por Parada.

- 375 -
Ante la escasez de música de algunas obras de teatro cabe preguntarse

si se trata de falta de tiempo del músico o de restricciones del director. Hay que

tener en cuenta que durante la etapa en la que Manuel Parada es director

musical del teatro, es cuando compone para cine algunas de sus mejores y

más populares obras, con lo que podría dejarle menos tiempo para la

ilustración musical del teatro, que por otra parte, requiere de menos efectos

sonoros. Por otro lado podría tratarse de la restricción del director, ya que todo

músico intentaría intervenir la mayor cantidad de veces en la representación

teatral, para mostrar su música y, sobre todo, amortizar el pago de los músicos

que deberían de permanecer allí durante toda la función.

Las críticas periodísticas de la época, referidas a la música son escasas,

tan sólo encontramos una: “Menos acertado, a nuestro juicio, resultó el empleo

de un cochecillo que aparece y desaparece unas cuantas veces, al tiempo que

una graciosa música de Parada”416. En este caso, la crítica nos sirve para

ubicar la única intervención musical que tenemos de Parada para esta obra,

como leitmotiv, acompañando a la aparición en escena de un elemento de la

escenografía.

416
Informaciones, 7-XII-1951, firmado por Eduardo Haro Tecglen.

- 376 -
6.3.3. Agustín de Moreto: El lindo don Diego.

La producción de Agustín Moreto (1618-1669), autor de El lindo don

Diego (1654), se caracteriza, tal y como señala Francesc-Lluís Cardona417,

entre otras cosas, por su sentido de lo musical y armonioso. Hay que destacar,

en este sentido, su producción de teatro menor, principalmente formado por

loas, entremeses y bailes, de las que hoy se conservan treinta y dos. Lobato418

establece una cronología de todas ellas, a partir de una serie de criterios como

los actores que intervinieron o las referencias a hechos históricos. Este teatro

menor de la fiesta barroca se caracteriza por estar impregnado de música, por

lo que le presuponemos el gusto por ésta. La música en los bailes era

fundamental y de estos se conservan ocho, de los que dos de ellos son bailes

entremesados.

La ficha técnica de la puesta en escena de El lindo don Diego es:

 Versión: José García Nieto.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Vicente Sáinz de la Peña.

 Figurines: Carlos Viudes.

 Música: Gerardo Gombau.

 Intérpretes: Carmen Bernardos, Maite Blasco, Alicia Hermida, Juan

José Menéndez, Armando Calvo, Antonio Gandía, Miguel Angel,

José Torremocha, Carlos Aleman y Gerardo Malla.

417
MORETO, Agustín. El lindo don Diego. Prólogo y presentación de Francesc-Lluís Cardona.
Barcelona, Edicomunicación, 1992. P. 9.
418
LOBATO, María Luisa. “Cronología de loas, entremeses y bailes de Agustín Moreto”.
Criticón, Nº 46, 1989, P. 125-134.

- 377 -
 Estreno: 14 de febrero de 1963 en el Teatro Español de Madrid.

Gerardo Gombau, al referirse a los números musicales que

compuso para esta obra, habla de “comentarios musicales a la obra de

Moreto”. Compone ocho comentarios musicales que titula así: número 1

(introducción), número dos (a) (“Besos”), número dos (b) (“Tema de don

Diego”), número tres (a) (tema variado de don Diego), número tres (b)

(“Música de escena”), número cuatro (tema (cantado) de don Diego), tema

cinco (Introducción a la segunda parte, tema cortesano), número séis

(transición (calle)) y número siete, ya que el número ocho vuelve a ser

como el número siete.

El número uno se ubica al comienzo de la obra, posiblemente como

preludio para ambientar la primera escena en la que aparece don Juan con

don Tello hablando sobre los planes de este último para con sus hijas.

El número dos(a) titulado “Besos” se sitúa al final del cuadro primero de

la primera jornada. La situación es que Mosquito, tras convencer a Doña Inés

de que vuelva a aceptar a su servicio a Beatriz, se lo está diciendo a ella y

Beatriz le recompensará con amor eterno. En este final de jornada aparece

escrito con lápiz sobre el texto del regidor “mutación, música 2´5”. La indicación

de dos con cinco podría referirse a los minutos en que debería estar sonando la

pieza musical correspondiente. El título “Besos” describe la escena de

Mosquito y Beatriz entregándose al amor.

El tema dos (b) titulado “Tema de Don Diego” se sitúa al final del

segundo cuadro y vuelve a estar marcado en el texto del regidor con lápiz, tras

- 378 -
la conversación que mantiene don Mendo, don Diego y Mosquito, donde este

último le dice a don Diego que su prima doña Inés no le merece y éste se burla.

Vuelve a aparecer en este punto del texto una anotación, “Música: 2´5”.

El tema tres (a) titulado “Tema (variado) de don Diego” no aparece

claramente indicado en el texto, pero podría sonar en cualquiera de las

siguientes apariciones de don Diego en escena. El número tres (b) titulado

“Música de escena” podría estar sonando el momento en el que don Diego y

doña Inés se ven por primera vez las caras, o en cualquier otro momento, ya

que no contiene, ni en la partitura ni en el texto ninguna alusión que permita su

ubicación exacta.

Por último, para terminar esta primera jornada, hay en el texto, una

indicación a lápiz para que entre la música, “música poco a poco”. Esta

indicación aparece en medio de la última intervención de don Diego, por lo que

es posible que los últimos seis versos, a partir de los que hay marcada música,

constituyan la letra de la intervención musical número cuatro titulada “Tema

(cantado) de don Diego”. Los versos a los que nos referimos, a partir de los

cuales sonaría un fondo musical son:

“… y si esto no lo consigo

fijas las dos primas quedan,

y si todas me quisieren

apechugaré con ellas

a más moros, más ganancias,

- 379 -
419
que el turco tiene trescientas” .

Sin embargo, esta partitura cantada no contiene en ninguna de las

partituras de los instrumentos, el texto adaptado, ni hay una partitura concreta

para canto. Esto dificulta la reconstrucción. Está claro que ésta es la ubicación,

ya que en las partituras, sobre este número musical, aparece escrito “Fin de la

primera parte”.

Los números que quedan pertenecerían a la segunda jornada. El

número cinco tiene dos referencias en el título, “introducción a la segunda

parte” y “tema cortesano”. Se trata de una misma pieza con sus características

relacionadas con el texto, por una parte, al principio de la segunda jornada se

indica con lápiz “música”. Y por otro lado, el que se trata de un tema cortesano

encaja con el ambiente de la escena con la que comienza el segundo acto, el

salón de la casa de la condesa con Beatriz de condesa viuda, Mosquito y una

criada. Este número es una música de escena introductoria en un ambiente

determinado.

Tras un diálogo entre don Diego y don Juan aparece marcado en el texto

la intervención de música que, al mantenerse en el mismo ambiente podría ser

continuación o repetición del tema cortesano. Sin embargo, tras el engaño de

don Diego a doña Inés de que don Juan ha estado con otra, tras hablar estos

últimos y darse cuenta don Juan de que don Diego se la ha jugado, aparece en

el texto otra referencia a la inclusión de música que hace referencia a la

419
MORETO, Agustín. El lindo don Diego. Adaptación de José García Nieto. 1963. Final
primera jornada.

- 380 -
partitura número séis titulada “Transición (calle)”, ya que en el texto es lo que

viene a continuación. Estamos hablando del final del segundo cuadro de la

segunda jornada.

La intervención musical número siete tiene lugar al final del tercer

cuadro, cuando Don Juan y Don Mendo han sido engañados por don Diego

para que se batan en duelo. Vuelve a aparecer a lápiz la misma anotación,

“música, 2´5”. El número ocho, que vuelve a ser repetición del siete se sitúa al

final de la obra.

Las críticas periodísticas de la época referidas a la música son: “… unas

ilustraciones musicales de Gerardo Gombau…”420. Esta crítica nos confirma,

simplemente la autoría musical. “… y en cuanto a la sonoridad que el primer

día se acusó con alguna deficiencia, ayer quedó totalmente subsanada,

permitiendo al público una buena audición”421. Esta crítica nos lleva a la

conclusión de que esta puesta en escena se realizó con música grabada y no

en directo. “… Músico: Gerardo Gombau…”422. “Las ilustraciones musicales de

Gombau contribuyen a la creación de un ambiente de época”423. Aquí queda

elogiada la adaptación al texto de la música ilustrativa de Gombau.

420
Informaciones, 15-02-1963.
421
Hoja del Lunes.
422
ABC, 15-02-63.
423
Informaciones, 15-02-63.

- 381 -
6.4. Música para teatro de autores españoles contemporáneos: Baile en

Capitanía de Agustín de Foxá y La tejedora de sueños de Antonio Buero

Vallejo.

6.4.1. Agustín de Foxá: Baile en Capitanía.

Conservamos dos obras españolas dirigidas por Cayetano Luca de

Tena e ilustradas musicalmente por Manuel Parada, desde el momento de su

primer estreno. Se trata de Baile en capitanía de Agustín de Foxá y La tejedora

de sueños de Antonio Buero Vallejo.

La primera de ellas, Baile en capitanía, fue estrenada en 1944 y pasó de

las cien funciones, llegando a constituir el mayor éxito teatral de su autor. En el

primer tomo de las Obras Completas de Foxá el texto de Baile en capitanía

lleva la dedicatoria: “A Cayetano Luca de Tena que viste y realiza los sueños

de los poetas”. Esta dedicatoria muestra el agradecimiento del dramaturgo por

la labor de la puesta en escena realizada por Cayetano Luca de Tena y

también, por extensión, agradecimientos a todos aquellos profesionales que

colaboraron en dicha puesta en escena, como es el caso de Parada. El Teatro

Nacional de la Falange dedicaba el Teatro Español a textos clásicos

fundamentalmente. Pero Luca de Tena programa Baile en Capitanía como uno

de los cuatro montajes de la temporada 43/44, en medio de una cierta

polémica que había por entonces en España sobre el teatro en verso y el

romántico, resultando ser la obra de Foxá un intento de aunar ambos

conceptos.

- 382 -
Su ficha técnica es:

Ficha I

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Emilio Burgos.

 Figurines: Manuel Comba.

 Música: Manuel Parada.

 Dirección de bailes: Roberto Carpio.

 Intérpretes: Mercedes Prendes, Porfira Sanchiz, Alfonso Muñoz, José

María Seoane, Adriano Domínguez, Gonzalo Llorens, Manuel

Kayser, Josefina Robeda, Julia Delgado Caro, Carmen Medina,

Rosario Kayser, Rosita Yarza, José Luis Caballero, Mario Berriatúa,

Marina Rodríguez, Mercedes Sillero, José Santoncha, Conchita

Hidalgo, Seliquín Torcal, Jesús Ramos, Pepito Marentes, Julia

Lorente, Gabriel Oteiza, Enrique Nuñez, María Angela del Olmo, Julio

Lorente, Miguel Graneri, Alfonso Horna, Miguel Miranda, Manuel

Arias, José Villasante, Adelina Nájera, Domingo Almendros, Demetrio

Enebral, Antonio Almorós, Zésar, Carlos M. de Tejada, Lázaro

Miguel, José Luis Heredia, José Cuenca, José Wander, Matilde

Muñoz Sampedro, Antonia García, Pilar Sala, Conrado San Martin,

Federico Górriz, José Wasider, Pilar Perales, Jesús Ramos, Clotilde

de la Fuente, Lola Larrea, Emy Mary Lescura, Angelines Campos,

Pilar Fernána Rubio, Carmen Bernardos, Cayetano Ayalde, María

Garcibañez, Maribel Ramos, Marina Rodríguez, Mari del Castillo,

Natividad Casanova y Angeles Avalos.

- 383 -
 Estreno: 22 de abril de 1944 en el Teatro Español de Madrid.

Ficha II

 Estreno: 22 de abril de 1944.

 Reposición: 2 de marzo de 1945 en el Teatro Español de Madrid.

Para esta obra Parada compuso dos danzas, un vals424 y un rigodón. En

ambos casos se trata de danzas extranjeras, la primera alemana y la segunda

francesa. La ubicación de estos dos números se puede situar en el cuarto acto,

que es donde se desarrolla el baile al que hace referencia el título de la obra.

La obra consta de un Prólogo y cuatro actos.

En el primer acto aparecen diversas alusiones a los bailes como

acontecimientos sociales, y en particular al vals. Ejemplo de ello es:

“DON RAMÓN: ... De teatros, el de Los Bufos,

en donde se da “La suegra

del Diablo”; en el Jovellanos

harán este año operetas

de magia.

ÁNGELES: Y de bailes, ¿qué?

DON RAMÓN: Se encuentran de enhorabuena

las niñas, pues este invierno


425
arderá Madrid en fiestas...”

424
Parada en las partituras no habla de vals sino de Waltzer, que es un término alemán que
significa dar vueltas.
425
FOXÁ, Agustín de. Baile en capitanía. Madrid, Edit. Alfil, 1967. P. 35.

- 384 -
También se hace alusión a la marcha real (se trata del Himno Nacional

de España) acompañando la presencia de la reina, hasta el punto de que el

final del acto concluye sonando dicha marcha: “(Suena la Marcha Real.

Aclamaciones. Vivas a la Reina. Los soldados presentan armas. Entra un

pequeño tren de alta chimenea humeante)”426. La Marcha Real es la

composición que hoy conocemos como Himno Nacional de España.

En el acto segundo vuelven a haber alusiones, esta vez al rigodón:

“CASILDA: ...¡Pensar que nuestras abuelas

hablaban con los muchachos

en algún juego de prendas,

jugando a la lotería

de cartones o en las vueltas


427
de un rigodón complicado!” .

El acto termina con diversas referencias musicales: “(Se oye un redoble

de tambor y se escucha la canción Cálzame las alpargatas428. DON LUIS

desenvaina la espada)”... “(Vuelve a oírse en la calle la marcha de la partida y

cae el telón)”429. Esta última acotación sería una alusión para la que Parada

podría haber compuesto alguna marcha, o utilizar alguna marcha militar ya

existente, pero, como ya se ha dicho, para esta obra sólo hemos encontrado

dos danzas. En el tercer acto aparece otra alusión al rigodón. En el tercer acto

vuelve a aparecer otra alusión al rigodón.

426
FOXÁ, Agustín de. Ibid. P. 60.
427
FOXÁ, Agustín de. Ibid. P. 95.
428
Se trata de una canción carlista.
429
FOXÁ, Agustín de. Ibid. P. 110.

- 385 -
Es en el cuarto acto donde se desarrolla en sí el baile en Capitanía, y

bajo el desarrollo de los hechos, deben de sonar las dos piezas de baile

compuestas por Parada para esta obra. En este acto son múltiples las

referencias musicales:

“La escena representa el salón de gala de la Capitanía General de Burgos...”. “(Al levantarse el

telón son cerca de las tres de la madrugada. La acción en Burgos, en enero de 1874. Suenan

los últimos compases y los bailarines realizan los postreros pasos de una mazurca)”.

“PEPE: (A la señorita paquita)

¿Quiere bailar, señorita?

PAQUITA: Consultaré mi carnet.

La mazurca es para Antonio;

el rigodón, de José; el vals, de mi primo César;


430
el cuarto baile, de usted” .

“(DOÑA CARLOTA, SEÑORITA RAMONA, ADOLFO Y DOÑA FERMINA)

DOÑA FERMINA: Y el baile, ¿qué lo motiva?

DOÑA CARLOTA: Que el Capitán General

pone de largo a su niña.

RAMONA: ¿Cuál es?

DOÑA CARLOTA: La que va de blanco

con rayas rosas.

DOÑA FERMINA: (Señalando a la SEÑORITA RAMONA)

La mía

sale por primera vez

hoy al mundo.

ADOLFO: Señorita,

esta noche de Burgos

la más hermosa de su vida:

430
FOXÁ, Agustín de. Ibid. P. 111.

- 386 -
dieciocho años; un vals lento,

un dulce nombre en su lista

de cadete o estudiante.
431
(Se han retirado los músicos...)” .

“DON VENANCIO: (A DON MARCELINO)

¿Qué le parece la idea?

MARCELINO: Un abrazo de Vergara,


432
mas con música de Viena” .

“DON LUIS: Yo también quiero estar al lado tuyo,

unido en el dolor y en la alegría

y escuchar al morir como un murmullo

a estos salones de Capitanía,

en los que entre miradas y carmines

de rubor y el temblor que amor inspira,

antes de ser mi esposa, entre violines

tu último vals de novia, alegre gira.

(Suena la orquesta)

Ven, vamos a bailar; suena la orquesta

para nosotros solos.

EUGENIA: ¡Oh, mi amado!

¡Qué noche tan feliz! Como la fiesta

está mi corazón iluminado.

(Con el ritmo rápido del vals, seis señoritas de Burgos bailan con los OFICIALES CARLISTAS.

Al fondo, le acompañan otras parejas).

PAQUITA: A alto yo le reconozco.

431
FOXÁ, Agustín de. Ibid. P. 114.
432
FOXÁ, Agustín de. Ibid. P. 121.

- 387 -
PURA: ¿Y el que baila con Eugenia?...

NIEVES: Es su amor; el del asalto

cuando iba en la diligencia.

PURA: Luego de nuevo la boda

de don Anselmo se aleja.

NIEVES: Mira qué triste la mira;

su dolor me causa pena.

DON PÍO: Terrible tributo es

la vejez; ¿no veis la hilera

de las madres que no bailan?

Están como rocas, quietas,

y el vals es un oleaje

de juventud en torno a ellas,

porque también fueron jóvenes

y en una lejana fiesta

bailaron su primer baile,


433
que en su corazón aún suena” .

“(Mira a su AYUDANTE, quien se va acercando a las parejas, y, descomponiendo el


434
baile, deja pálidos e inmóviles a los Oficiales prisioneros)” .

En este momento se puede interpretar un corte en la música del baile,

cuando llegan a detener a don Luis y todas las parejas dejan de bailar. En el

final de este primer cuadro del acto cuarto, coincidiendo con el final del baile y

la mañana siguiente, hay indicado un telón en el texto y en el libreto del regidor

además, música.

433
FOXÁ, Agustín de. Ibid. P. 124-125.
434
FOXÁ, Agustín de. Ibid. P. 127.

- 388 -
Por último, sobre el libreto del regidor, hay tres indicaciones más de

música, coincidiendo con las últimas palabras de Eugenia que cierra la obra.

Estas indicaciones son “tambor” cuando se da cuenta de que está

amaneciendo y van a fusilar a Luis, “Redoble” más adelante, cuando jura amor

eterno a Luis, y por último, “marcha” en el telón, tras sonar la descarga y caer

Eugenia desvanecida en el salón. De esta última marcha no sabemos si

compuso Parada una concreta para esta obra, si utilizó una marcha de otra

obra o si, con ésta estaría haciendo alusión a la Marcha Real. Respecto a la

utilización del tambor, es una constante en la música incidental para teatro de

Parada. En unos casos la partitura del tambor sí que aparece pero en otros, la

sobreentiende o la deja a improvisación.

Las críticas periodísticas de la época hablan así sobre la música de esta

representación:

“Los fondos musicales y los acompañamientos tienen como misión servir

a la acción y no crear de por sí una calidad distinta a la obra. Las coplas de la

muchacha carlista campesina y artesana traspasan las ventanas que dan a los

maizales en el momento justo para que el oficial carlista acalle los deseos de

su corazón para cumplir el sagrado deber de lealtad a la causa de don Carlos.

Y la estrofa viril se aleja por las hondonadas para ir como mensajera y anuncio

de llamada a perderse por las montañas que guardan el Cuartel Real”435. Esta

crítica destaca la conexión entre la música y la obra que hace que no destaque

aquella sobre ésta. La referencia a la canción carlista se comenta como

acertada para estar en boca de quien está y sugerir lo que sugiere. Esta

435
SÁNCHEZ CAMARGO. “En Baile en capitanía, el carlismo pasa con toda dignidad”, El
Alcázar, 4-1944.

- 389 -
partitura no es invención de Parada pero constituye un recurso muy propio del

teatro de utilizar significados inmersos en una determinada música para

expresar mejor el texto dramático.

“Los fondos musicales de Paradas, tan finamente conseguidos como

siempre, especialmente en el baile”436. Volvemos a encontrar mal citado el

apellido del músico y una crítica bastante conservadora y sin elaborar, con la

única pretensión de cubrir expediente con el aspecto musical de la puesta en

escena.

6.4.2. Antonio Buero Vallejo: La tejedora de sueños.

La segunda de las obras a las que nos referimos en este punto es La

tejedora de sueños de Buero Vallejo, estrenada en 1952. Está basada en los

mitos de Ulises y Penélope, pero desmitificando a los personajes. La ficha

técnica de esta obra es la siguiente:

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía y figurines: Vicente Viudes.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Cándida Losada, Luisita España, Maruja Recio, Mara

Jerez, Esperanza Grases, Julia Delgado Caro, María Jesús Valdés,

Jacinto Martín, Guillermo Marín, Fernando M. Delgado, Alberto Bové,

436
SÁNCHEZ CAMARGO. Ibid.

- 390 -
José María Horna, Rafael Gil Marcos, Gabriel Llopart, José Cuenca y

José Capilla.

 Estreno: 11 de enero de 1952 en el Teatro Español de Madrid.

Para esta obra Parada escribió una pieza coral, al unísono y a capella,

imitando los coros griegos. Este número musical está muy claramente ubicado

en el segundo acto de la obra y es cantado por personajes de la obra, las

esclavas de Penélope.

Esta obra tiene tres actos y se basa en los mitos de Ulises y Penélope.

En el primer acto se produce una lenta presentación de las circunstancias y los

personajes. La obra gira en torno al tejer y destejer de la reina. La entrada del

coro de esclavas da paso al clímax del segundo acto, al descubrimiento por

todos de la trampa de Penélope.

- 391 -
Esta es la escena:

“PENÉLOPE (Voz de): Diles que canten.

EURICLEA: ¿La rapsodia?

PENÉLOPE (Voz de): No… Las palabras no serían oportunas esta noche… Que

canten la canción sin palabras.

ESCLAVA 2ª: ¡No, no! ¡Es peor!

EURICLEA: ¡Silencio! Empezad ya.

(Asustadas, las esclavas se miran y elevan su canto trémulo, a boca cerrada. Hay una

pausa tras los primeros compases, en la que vuelve a oírse el gemido de PENÉLOPE. Luego

prosigue el canto, cada vez más tembloroso, patético y triste. DIONE se levanta en silencio y

se dirige a la puerta de la derecha. Todas la miran con recelo, y el canto se desafina y casi

muere.)

EURICLEA: ¿Qué ocurre?

(Con dos mudos ademanes de amenaza, DIONE las manda callar.)

EURICLEA: No lo sé, ama.

- 392 -
ESCLAVA 2ª: Nada, nodriza…

ESCLAVA 4ª (Casi llorando): Nada…

PENÉLOPE (Voz de): ¿Por qué no cantan, Euriclea?

(DIONE se inmoviliza)

PENÉLOPE (Voz de): ¿Ocurre algo?

EURICLEA (Vacilante): Creo que no, ama.

PENÉLOPE: ¿Está bien cerrado?

EURICLEA (Inquieta): ¿No cerraste tú?

PENÉLOPE (Tranquilizada): Sí, claro que sí. Di que continúen.

EURICLEA (A las esclavas): Seguid. (DIONE les hace furiosos gestos de confirmación.

El coro se eleva de nuevo, tembloroso. Mientras vigila a EURICLEA, que se muestra inquieta,

DIONE descorre el cerrojo y entorna la puerta sin ruido. El canto se ha vuelto más estridente y

pavoroso, como si, arrastradas por la fuerza del ritmo, las esclavas no tuviesen otro medio de

expresar su miedo. DIONE vuelve en seguida a su sitio y canta también. El coro adquiere

ahora un tono más bajo, pero no menos angustioso; diríase que expresa expectación. Sobre él

se oye la destemplada voz de sorda de EURICLEA.): ¡Ama!...

PENÉLOPE (Voz de cansada): No me atormentes…

EURICLEA: ¡Ama, se acercan las Furias! ¡Las oigo!

PENÉLOPE (Voz de): ¡Calla, y no las provoques!

(Pausa. Por la derecha entran de puntillas, con el dedo en los labios para recomendar

silencio a las esclavas, los cuatro pretendientes. Amparados por el ruido del canto, que llega

ahora a su máxima fuerza para caer e interrumpirse casi de golpe, se acercan a EURICLEA.)

EURICLEA: ¿Otra vez calláis? ¿Qué pasa? ¿Qué…?

- 393 -
(Se mueve como un ciego animal que notase la proximidad del peligro. Su cara se

contrae. Pero antes que, al fin, grite, entre ANTINOO Y EURÍMACO la sujetan, tapándole la

boca. Las esclavas se levantan, aterrorizadas, y forman un grupo tembloroso en el primer

término izquierdo, menos DIONE, que permanece, en pie, en su sitio. Los pretendientes se

acercan a la puerta del templete y miran, en silencio, unos segundos. Después se miran y

asienten, como si hubieran comprobado lo que deseaban.)

PENÉLOPE (Voz de.): ¿Por qué no cantan, Euriclea? ¿Tienen miedo otra vez?

437
EURÍMACO: No destejas más, Penélope” .

En este caso hay una unión muy estrecha entre la música y el texto, ya

que en este último se marcan exactamente diferentes matices de expresión

musical, como la intensidad, el carácter y el movimiento, a través de

indicaciones de los propios personajes de la obra a los intérpretes, que también

son personajes, y a través de acotaciones del texto.

Esta escena lleva a la conclusión de que no es posible demorar más la

elección de Penélope, por lo que el nuevo rey será quien consiga vencer en

una prueba, con el arco, a Ulises.

Las críticas periodísticas de la época no mencionan nada sobre la

música de la representación.

437
BUERO VALLEJO, Antonio. La tejedora de sueños. Edic. de Luis Iglesias Feijoo. Madrid,
Edit. Cátedra, 1990. P. 163-165.

- 394 -
6.5. Música para reposiciones de autores extranjeros: Shakespeare, Goethe,

Sófocles y Friedrich Schiller.

6.5.1. Música para el teatro de Shakespeare.

[Link]. Macbeth.

Existen dos fichas técnicas de la obra Macbeth de Shakespeare:

Ficha I

 Traducción: Nicolás González Ruiz.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

 Figurines: Fernando Chausa.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Mercedes Prendes, Vicente Soler, Amparo Reyes,

Fernando M. Delgado, Julia Delgado Caro, Porfiria Sanchiz,

Margarita Esteban, José Bruguera, Félix Navarro, José Franco,

Alfonso Horna, Juan Pereira, Francisco Alonso, Emilio Alisedo,

Carlos M. de Tejada, Juan de Ibarra, Luis Durán, Manuel Arias,

Jesús López, Juan de la Torre, Miguel Angel Horna, Rafael Gil

Marcos, Concepción Campos, Lázaro Miguel, José Villasante y Julián

López.

 Estreno: 11 de febrero de 1942 en el Teatro Español de Madrid.

Ficha II

 Estreno: 11 de febrero de 1942.

 Reposición: 18 de junio de 1943 en el Teatro Español de Madrid.

- 395 -
 Cambios intérpretes: Ana María Noé, Alfonso Muñoz, Mario

Berriatúa, José Luis Heredia, Juan Manchón, Fernando Martín, José

Santoncha, Amparo Reyes, Fernando M. Delgado, Domingo

Almendros, José Cuenca, Pilar Sala, Roberto Pérez Carpio, y

Conrado San Martín.

 Observaciones: Función de Gala a benefico de obras asistenciales

del Sindicato Nacional del Espectáculo.

 Fin de fiesta: Mariemma y Enrique Iniesta (baile), Carmen Campos

(soprano), Tordesillas (piano), Wienaniski y Antonio Medio

(bailarines) y Coro del Teatro Reina Victoria.

De esta obra hemos encontrado solamente desde el número siete, lo

cual nos hace suponer que existen seis números de los que no sabemos qué

ha sido. Los números que hemos encontrado tienen títulos referidos a algún

hecho de la obra y además están numerados. Estos son:

- Número siete. “Tú serás rey”.

- El número ocho aparece tachado, pero carece de título.

- Número nueve.” Marcha fúnebre”.

- Número diez. “Asesinato de Bankuo”.

- Número once. Apariciones.(“Asesinato” aparece tachado).

- Número trece. “Final”.

El número siete está claramente situado en las primeras escenas del

acto primero, lo cual nos hace suponer que podría ser que Parada, en

- 396 -
determinados casos, agrupara los números musicales de diferentes obras y los

seis primeros números, de los que no sabemos nada, pertenecieran a otra

obra. El acto primero comienza con tres brujas que hablan de que van a ver a

Macbeth y cuando lo ven le predicen el futuro y entre otras cosas, le dicen que

va a ser rey. Aquí es donde podemos situar el número siete, ya que antes de

empezar dicha partitura aparece escrito: ”Prev. Campanas. Eje. Brujas desde

dentro”, tras esto hay una flecha que señala al título “Tú serás rey”, de forma

que marca el pie en boca de las brujas para la entrada de la música. El número

tiene tan solo dos compases y tiene verdaderamente un carácter de anuncio.

Tras este número, que como hemos dicho, es mínimo, continúa

hablando Banquo sobre lo que le acaban de decir a su señor Macbeth. El

contexto de la ubicación exacta sería este:

“BRUJA 1ª: ¡Salve, Macbeth! ¡Salve a ti, thane de Gladis!

BRUJA 2ª: ¡Salve, Macbeth! ¡Salve a ti thane de Candor!


438
BRUJA 3ª: ¡Salve , Macbeth, que en el futuro serás rey!

BANQUO: Mi buen señor, ¿por qué os sobrecogéis y parece que teméis a cosas que
439
suenan tan gratamente?...” .

Inmediatamente antes de esta situación, es decir, antes de que

aparezcan en escena Macbeth y Banquo, cuando las brujas están solas, hay

una referencia en el texto a la música que podría haberse seguido. Esta alusión

aparece de la siguiente forma:

438
Este sería el momento en el que sonaría el número siete.
439
SHAKESPEARE, William. Macbeth; El rey Lear. Traducción de Luis Astrana Marín.
Barcelona, Editorial Brugera, 1980. P. 26-27.

- 397 -
“BRUJA 1ª: ... Mirad qué tengo.

BRUJA 2ª: ¡A ver, a ver!

BRUJA 1ª: Es el pulgar de un piloto que naufragó al regresar a su país. (Tambor

dentro)
440
BRUJA 3ª: ¡Un tambor, un tambor! ¡Macbeth que viene!

TODAS: ¡Hermanas fatídicas, enlacemos las manos! ¡Mensajeras de la tierra y del mar,

giremos, giremos!... Tres vueltas por ti, y tres por mí, y otras tres para que sean nueve.
441 442
¡Silencio! ... Acabó el conjuro.”

Para seguir con el argumento de este primer acto se puede decir que

se van cumpliendo las predicciones de las brujas. El rey de Escocia,

Duncan, informa a Macbeth y a otros que se ha decidido transmitir la corona

al primogénito Malcolm. Es posible que el número ocho, que como ya he

dicho, aparece tachado en las partituras, se pensase para antes de

comenzar esta escena, ya que entre el número siete y el ocho aparece

escrito “alerta guardia del rey de Escocia” y suena una trompa sola. Esta

escena contiene dos acotaciones interesantes a tener en cuenta con

respecto a la música. Para comenzar en esta escena pone: “Forres. Un

salón en el palacio. Trompetería”443. A esta referencia podría responder el

número ocho. Para acabar esta escena se indica: “(Clarines y

trompetas)”444. Además aparece la siguiente nota a pie de página: “Flourish,

440
Las brujas, como personajes de la trama, hacen referencia a él, diciendo que lo escuchan y
lo atribuyen a un personaje de Macbeth que va a aparecer. Posiblemente se hace esta
asociación porque Macbeth viene de la guerra.
441
Así es posible que se marque el final de la intervención del tambor, la cual acompaña al
conjuro que están realizando las tres brujas. Ese “Silencio” también se puede referir a que no
hablen las otras dos brujas
442
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 26.
443
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 31.
444
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 33.

- 398 -
en el original, agrupación de instrumentos de metal, especie de la fanfare

francesa, con que Shakespeare anuncia la entrada y salida de los reyes en

sus piezas dramáticas. Para las grandes solemnidades emplea la voz senet,

que puede traducirse por charanga o música militar. Estas acotaciones

equivalen a las de “ministriles” de nuestro teatro clásico”. Es probable que

esta escena acabase con la misma música con la que ha comenzado.

Pese a que en la partitura no hay números musicales para todas las

referencias musicales que hace el texto, antes del número nueve aparecen

una serie de alusiones musicales que citaremos, ya que las consideramos

interesantes como material que el director de escena y el musical han

debido tener en cuenta antes de decidir cuáles seguir y cuáles no:

“El mismo lugar. Delante del castillo. Oboes y antorchas. Criados al servicio de
445
Macbeth” .

“El mismo lugar. Salón en el castillo. Oboes y antorchas”446.

“MACBETH: ...En fin, ese Duncan ha usado tan dulcemente de su poder, tan

intachable ha sido en sus altas funciones, que sus virtudes clamarían como trompetas
447
angélicas contra el acto condenable de su eliminación...” .

Aparecen una serie de alusiones musicales referentes a una

campanada, lo cual, como efecto sonoro, podría haberse llevado a cabo en la

445
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 36.
446
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 38.
447
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 39.

- 399 -
puesta en escena, ya que no necesita de notación musical, por lo que no

tenemos constancia de que haya sido o no así:

”MACBETH: ...(Suena una campanada) ¡Voy; está hecho; la campana me invita!


448
¡No la oigas Duncan, porque es el tañido que te llama al cielo o al infierno” .

“LENNOX: ...¡Tocad la campana! (Suena la campana)

LADY MACBETH: ¿Qué ocurre, que esa espantable trompeta (hideous trumpet, la

campana de alarma, imagen tomada del lenguaje campestre) llama conferencia a los
449
durmientes de esta casa?¡Decid, decid!” .

El número nueve, “Marcha fúnebre” está perfectamente ubicada, a

través de dos referencias, “(final de cuadro)”, que se refiere a aquel en el que

se anuncia a Malcolm el asesinato de su padre Duncan, rey de Escocia, y “Eje.

Bien puede huir como un ladrón quien no espera misericordia”, frase que es

dicha por Malcolm hablando del asesino de su padre. Al final de este número

aparecen otras indicaciones referidas a la puesta en escena “Repite hasta que

cae la cortina. Final de la 1ª jornada”, con lo que la música aquí serviría de

telón de fondo, de reflexión sobre la escena que se acaba de ver.

Continuando con el argumento, Banquo recuerda a Macbeth que se ha

cumplido todo lo que dijeron las brujas y que sospecha que él ha influido en la

marcha de los sucesos. En este momento del argumento vuelven a aparecer

448
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 44.
449
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 52-53.

- 400 -
referencias musicales de las que no tenemos reflejo en las partituras de

Parada:

“BANQUO: ...Pero, ¡silencio; basta!

Música. Entran Macbeth, en traje de rey; Lady Macbeth, vestida de reina; Lennox,
450
Ross, señores, damas y acompañamiento” .

Macbeth decide encargar a tres asesinos la muerte de Banquo porque

las brujas predijeron que aunque Macbeth sería rey, no tendría descendencia

que continuase en el poder, pero Banquo sí que la tendría para ello. El número

diez se titula “Asesinato de Banquo” y además lo sitúa en el acto tercero, por lo

que el momento en el que sonaría esta intervención musical sería en la

siguiente situación de la escena tercera del acto tercero:

“…ASESINO 1º: ¡Una luz, una luz!

ASESINO 3º: ¡El es!

ASESINO 1º: ¡Atención!

BANQUO: habrá lluvia esta noche.

ASESINO 1º: ¡Que caiga!(asaltan a Banquo).

BANQUO: ¡Oh traición!. ¡Huye, buen Fleance, huye, huye, huye! ¡Que me puedas
451
vengar…! ¡Oh miserables…! (Muere. Fleance se escapa)…” .

La función de la música aquí es la de dar importancia a una situación

tensa e importante dentro de la obra. Las partituras de este número diez

aparecen tachadas, por lo que es posible que finalmente no se utilizase la

450
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 60.
451
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 69.

- 401 -
música para este momento porque el efecto se consiguiera más con el silencio

de fondo.

Entre el número diez y el once aparece la siguiente nota aclaratoria,

dentro de las partituras: “Para preludio de la segunda jornada va el nº 3 siguen

dos cuadros sin música y sigue el nº 2 hasta la entrada de Macbeth que

enlaza…”. Como ya dijimos al comienzo de este apartado, sólo hemos

encontrado los números musicales del siete al trece, por lo que no sabemos

nada del dos y del tres. Como hemos comentado anteriormente, es posible que

esos números anteriores pertenecieran a otra obra de teatro, pero no tenemos

constancia de ella, es una hipótesis.

Aparecen en la obra de Macbeth acotaciones referidas a la inclusión de

dos canciones, de las que Angel-Luis Pujante452 realiza la traducción completa

de sus textos. Las canciones de las que hablamos se titulan Vente ya, vente ya

y Espíritus negros. Estas canciones aparecen solamente citadas con su

primera frase y pertenecen a la obra The witch de un escritor contemporáneo

de Shakespeare, Thomas Middleton. El texto completo de estas canciones

aparece recogido en las Complete Works de Shakespeare de Oxford University

Press (1986) y en la edición individual de Macbeth que para esta editorial

preparó Nicholas Brooke (1990)453. No hace Parada ninguna referencia a estas

canciones en sus partituras.

452
SHAKESPEARE, W. Macbeth. Traducción y edición de Angel-Luis Pujante. Madrid, Edit.
Espasa Calpe, 1995. P. 143-145.
453
SHAKESPEARE, W. Macbeth. Traducción y edición de Angel-Luis Pujante. Madrid, Edit.
Espasa Calpe, 1995. P. 37.

- 402 -
Macbeth aparece y quiere preguntarles a las brujas sobre su futuro, pero

ellas imploran a sus superiores y hay tres apariciones que le dan consejos a

Macbeth. La primera aparición le muestra la cabeza de Macbeth cortada y

ofrecida por Macduff a Malcolm. La segunda le muestra a Macduff saliendo

sangrante del vientre de su madre. La tercera le muestra a Malcolm dando

orden a sus soldados para que se cubran con las ramas de los árboles de

Birnam. La partitura número once se titula “Apariciones”, lo que nos hace

pensar que tiene lugar como fondo de éstas. Además, en el texto, tras estas

tres apariciones, Macbeth hace alusión a que se ha estado escuchando

música:

“MACBETH: ...¿Por qué se hunde esa caldera


454
y qué música es esa?(Oboes)” .

Otra alusión a la música en el texto, que podría haber sido cubierta con

este número once es la siguiente:

“BRUJA 1ª: Sí, señor; todo es así; pero ¿por qué Macbeth se queda tan estupefacto?

Venid, hermanas, alegremos su espíritu y mostrémosle el mejor de nuestros divertimentos. Voy

a hechizar al aire para que surja una música mientras formáis vuestro antiguo corro. Que este

gran rey pueda decir amablemente que nuestros homenajes han festejado su venida; (Música.
455
Las brujas danzan y se desvanecen)” .

454
SHAKESPEARE, William. Macbeth; El rey Lear. Traducción de Luis Astrana Marín.
Barcelona, Editorial Brugera, 1980. P. 85.
455
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 86.

- 403 -
Se iniciará una guerra que acabará con la cabeza cortada de Macbeth y

el reinado de Malcolm, el elegido por el rey de Escocia desde el primer

momento. En esta parte final del texto hay muchas alusiones musicales,

referidas todas ellas a la marcha militar. Es probable que todas ellas se

cubriesen con el número trece, “final”, ya que es una partitura que contiene,

entre otros instrumentos, timbales y metales, timbres a los que se refiere el

texto de la obra. Además apoya más esta suposición el hecho de que la

partitura tiene varios calderones que podrían provocar la separación de una

intervención de otra, dentro del texto.

“Campo de las cercanías de Dunsine.


456
Entran, con tambores y banderas, Menteith, Caithness, Angus, Lennox y soldados” .

Al final de esta escena vuelve a reincidir en lo mismo: “(salen

militarmente)”.

“Campo cerca de Dunsinane. Un bosque a la vista.

Entran con tambores y banderas, Malcolm, el viejo Siward y su hijo; Macduff, Menteith,
457
Caithness, Angus, Lennox, Roxx y soldados en marcha” .

Al final de esta escena: “(salen marchando)”

“Entran Macbeth, Seyton y soldados con tambores y banderas”458.


459
“...Entran con tambores y banderas...”

456
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 103.
457
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 108.
458
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 109.
459
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 111.

- 404 -
“MACDUFF: Resuenen todas nuestras trompetas...!

¡Echad todo el aliento a esos clamorosos mensajeros de la sangre y de la muerte...!


460
(Salen. Continúan los toques de alarma) ”

“(Salen luchando. Retirada. Clarines y trompetas)


461
Vuelven a entrar, con los tambores y trompetas...”

“TODOS: ¡Salve, rey de Escocia! (Clarines y trompetas)”462

“(Clarines y trompetas. Salen)”463

Es probable que esta última alusión haga referencia a una indicación

que hay anotada al final del número trece, “Ataca la marcha real , con brío”. De

esta forma se daría conclusión a la obra de una forma más cercana al público.

Se trata de un final apoteósico, en el que la música tiene un papel fundamental

para crear la escena de la guerra, y dicha escena es utilizada para recordar al

público la guerra civil por la que se ha pasado recientemente, por lo que se

concluye con la Marcha Real, que despertará el espíritu patriótico del pueblo.

Las críticas periodísticas de la época hablan así sobre la música de la

representación: “... en la del maestro Parada que, como ya hemos dicho, ha

compuesto unos números musicales inspiradísimos y perfectamente ajustados

a la acción;...”464. “La música, de Manuel Parada, sirviendo con justeza los

momentos que había que subrayar”465. “Asimismo los fondos musicales de

460
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 112.
461
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 115.
462
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 116.
463
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 117.
464
REYES, R. De los. “Una noche memorable en el Español: éxito apoteósico de la `La
tragedia de Macbeth´.”, Gol, 12-12-1942.
465
Titular: “Español: La tragedia de Macbeth, de Shakespeare”, Pueblo, 12-02-1942.

- 405 -
Parada son muy buenos”466. Las tres críticas dejan claro que las ilustraciones

musicales compuestas por Parada para esta obra, ocupan el tiempo justo y

necesario para dicha ilustración y que, las características musicales responden

al contenido del texto que están ilustrando. Por ambos motivos la crítica teatral

le atribuye una gran calidad musical. Esta calidad última, de índole estética

para el espectador, es consecuencia de los dos primeros factores señalados, y

no como música pura. Esta puede ser una de las razones por las que la música

teatral, cuando la analizamos o la escuchamos fuera del contexto para el que

se crea, puede carecer del valor artístico inicialmente atribuido.

“...el músico Manuel Paradas, que ha preparado una partitura para

acompañar adecuadamente los momentos culminantes...”467. “El maestro

Manuel Paradas ha compuesto una adecuada Partitura”468. Estas dos últimas

críticas, al escribir mal el apellido de Parada, dejan en evidencia la poca

importancia concedida a la música y a la persona del director musical, por parte

de los críticos teatrales, deducción que también queda patente por la reducida

cantidad de palabras que dedican en sus artículos a este aspecto. Por otra

parte, la concreción de la existencia de música en los “momentos culminantes”

subrayan el hecho de la escasez de números musicales empleados, sólo

reservados a dichos momentos.

En ninguna de las críticas se habla de la música de las canciones, lo que

nos puede llevar a pensar que sus textos se recitaran. También cabe la

posibilidad de que el tema musical se pase por alto y se de un comentario


466
ACORDE. “Novedades de la semana. Español. Macbeth”, Hoja del Lunes, 16-02-1942.
467
Ya, 8-02-1942.
468
Arriba, 12-02-1942.

- 406 -
general, para cumplir con todas las facetas del espectáculo. Sea de una forma

o de la otra, las críticas son bastante positivas.

[Link]. Otelo.

La ficha técnica de la representación de Otelo es:

 Versión: Nicolás González Ruiz.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Emilio Burgos.

 Figurines: Manuel Comba y Eduardo Torre de la Fuente.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Mercedes Prendes, José María Seoane, Alfonso Muñoz,

Porfiria Sanchiz, Manuel Kayser, Adriano Domínguez, Rosita Yarza,

Carlos M. de Tejada, Alfonso Horna, José Cuenca, Jesús Ramos, César

Curva, Antonio García, José Luis Heredia, Antonio Almorós, Conrado

San Martín, José Villasante, José María Dorado, José Santoncha,

Demetrio Enebral, José Luis Heredia y Jacinto Martín.

 Estreno: 16 de diciembre de 1944 en el Teatro Español de Madrid.

El texto de esta representación no se ha conservado. Los números

musicales de esta obra, a diferencia del resto, no han sido nombrados con

números, sino que cada uno tiene un título concreto, que en la mayoría de los

casos, permite ubicarlo perfectamente en el argumento de la obra. Además,

también a diferencia del resto, cada uno de estos títulos se encuentra

archivado por separado, pese a pertenecer a la misma obra. Los títulos son:

- 407 -
- “Muerte de Desdémona”.

- “Amanecer”.

- “Sauce”.

- “Coro a capella”.

En el acto primero Rodrigo y Yago van a casa de Brabantio y le dicen

que su hija se ha ido con Otelo. Este no les cree porque Rodrigo pretende a su

hija, pero tras comprobar que no está, se van los tres a buscarlos. Detienen a

Otelo. Le llevan al Consejo de Venecia y allí Barbantio cuenta lo sucedido, pero

Otelo es muy admirado; hacen salir a Desdémona y Otelo cuenta que se

enamoraron porque su padre le hacía contar en su casa la historia de su vida y

a ella le gustaba mucho. Hablan de entrar en guerra y Rodrigo y Yago, en la

ausencia de Otelo, planean deshonrarle.

Comienza el acto segundo con una alusión clara para que suene

música. “YAGO: … (Suenan trompetas dentro) El moro; conozco su trompeta”469.

Este segundo acto se desarrolla en Chipre. Tras vencer a la flota turca,

Otelo llega desde el mar y se encuentra con Desdémona, con su lugarteniente

Casio y con Montano. Cuando se van, Yago cuenta a Rodrigo que

verdaderamente están enamorados, por lo que vuelven a hablar de intentar

separar a la pareja, por celos. A continuación tiene lugar una canción, en boca

de Yago, And let me the canakin clink. De esta canción se desconoce la

melodía original pero la traducción que recogemos es una adaptación hecha

469
SHAKESPEARE, William. Othello. Introducción, traducción y notas de José María Valverde.
Barcelona, Edit. Planeta, 1987. P. 135.

- 408 -
por Angel-Luis Pujante470, basada en una melodía recogida en The English

Dancing Master (1615), de John Playford.

“YAGO: ¡Eh, traed vino!! (Canta)

choquemos la copa, tintín, tin;

choquemos la copa, tintín.

El soldado es mortal,

y su vida fugaz.
471
¡Que beba el soldado, tintín, tin!” . (La música de esta canción podría ser la

del número de Parada titulado “Coro a capella”, pero no está claro, ya que

dicha partitura, pese a ser una partitura coral y tener las indicaciones de

respiración perfectamente marcadas, no contiene ninguna letra).

“Muchachos, ¡venga vino!

CASSIO: Una canción estupenda, pardiez.

YAGO: la aprendí en Inglaterra, donde, por supuesto,

saben trincar y trinar. Los daneses, los alemanes, y

los holandeses pazudos (¡eh, bebed!), no son nada

al lado de los ingleses.

CASSIO: ¿Son tan notables esos ingleses en beber?

YAGO: Pues con toda facilidad matan a un danés be-

nes; y hacen vomitar a los holandeses antes que se

pueda llenar otro jarro.

CASSIO: ¡A la salud de nuestro general!


472
MONTANO: Me uno a ello, teniente, y os haré justicia .

YAGO: ¡Querida Inglaterra! (Canta)

Esteban fue rey ejemplar

470
SHAKESPEARE, William. Otelo. Traducción, introducción y notas de Ángel-Luis Pujante.
Murcia, edita Universidad de Murcia, 1989. P. 189.
471
SHAKESPEARE, William. Otelo. Ibid. P. 49.
472
SHAKESPEARE, William. Othello. Introducción, traducción y notas de José María Valverde.
Barcelona edit. Planeta, 1987. p. 141.

- 409 -
y quiso ahorrar con su calzón.

Y por seis céntimos de más

el sastre puso de ladrón.

Su fama nunca tuvo igual,

más tú eres de otra condición.

No tires tu viejo gabán,


473
que el lujo arruina la nación” .

Para esta canción titulada King Stephen was and-a worthy peer ha

hecho la anterior adaptación Angel-Luis Pujante. Según Pujante474, la letra de

Shakespeare es una variante de una balada antigua perdida. Fue en el siglo

XVIII cuando apareció una canción con el estribillo “Then take thy auld cloak

about thee” y la versión en la que se basa la adaptación anteriormente citada

se publicó en Thirty Scots Songs for a Voice and Harpsichord (1757), de Robert

Bremmer. Continúa la escena:

“¡Eh, a ver, vino!

CASSIO: Pardiez, esta canción es más exquisita que la

otra.

YAGO: ¿Queréis oirla otra vez?

CASSIO: No, pues considero indigno de este lugar al


475
que cante tales cosas…”

“YAGO: (Aparte a Rodrigo) Salid fuera, y gritad ¡Un

motín! (Se va Rodrigo. Tocan una campana). Ea,

buen teniente. Caballeros, por la voluntad de Dios,

473
SHAKESPEARE, William. Otelo. Traducción, introducción y notas de Angel-Luis Pujante.
Murcia, edita Universidad de Murcia, 1989. p. 50.
474
SHAKESPEARE, William. Ibid. p. 190.
475
SHAKESPEARE, William. Op. cit. en nota 472. P. 141.

- 410 -
¡eh, socorro! Señor Montano: ¡socorro, señores!

sí que es una buena guardia, desde luego; ¿quién

es el que toca la campana? Diablo, eh, la ciudad se

va a levantar. Teniente, la voluntad de Dios; que-

daréis avergonzado para siempre.

Entran Otelo y séquito, con armas.

OTELO: ¿Qué pasa aquí?

MONTANO: Demonios, estoy herido, me han herido

de muerte.

OTELO: ¡Alto, por vuestra vida!

YAGO: ¡Alto, eh! Teniente, señor Montano, caballe-

ros: ¿habéis olvidado todo respeto al ligar y a la

obediencia? ¡Alto! Os habla el general: ¡alto! ¿No

os da vergüenza?

OTELO: Pero, ¿qué hay? ¿Por qué pasa esto? ¿Nos

hemos vuelto turcos, y nos hacemos a nosotros mis-

mos lo que el Cielo ha impedido a los otomanos?

por vergüenza de cristianos, dejad esta bárbara riña.

El primero que se mueva para dar un tajo sirviendo

en el plato de su cólera, es que estima en poco su

alma: morirá en su movimiento. Haced callar esa terrible campana que asusta a la isla,
476
trastornándola de su calma…” .

Se trata de una escena que ha de tener como fondo el toque de la

campana. Aparece reflejado, de forma exacta en el texto, el momento exacto

476
SHAKESPEARE, William. Op. cit. en nota 472. P. 143.

- 411 -
en el que dicha campana comienza a sonar y cuándo cesa de sonar. Se trata

de un efecto sonoro que da intensidad al desarrollo de la acción.

Para celebrar la victoria se hacen fiestas por la calle. Otelo y

Desdémona se retiran y encargan a Yago la vigilancia. Este emborracha a

Cassio para ponerlo en evidencia ante Otelo y se crea una riña. Otelo tiene que

separar a Cassio de Montano herido, y Yago explica lo ocurrido. Otelo destituye

a Cassio. Cuando se va, Yago aconseja a Cassio que vuelva a ganarse a Otelo

hablando con su mujer.

El acto tercero comienza con alusiones muy claras a la música y con la

presencia en escena de los “músicos” que van a ejecutar dicha música.

”CASSIO: Señores, tocad aquí; yo compensaré vuestras molestias. Algo que sea breve, dando

los buenos días al general. (Tocan) (Aquí se podría ubicar el número musical titulado

“Amanecer”, para cuarteto de cuerda y dos arpas)

GRACIOSO: ¿Cómo, señores, han estado en Nápoles vuestros instrumentos, que

hablan por la nariz de ese modo?

MÚSICO (PRIMERO): ¿Cómo, señor, cómo?

GRACIOSO: Por favor, ¿son estos, instrumentos de viento?

MÚSICO(PRIMERO): Sí que lo son, pardiez.

GRACIOSO: Hay mucha ventosidad…

MÚSICO(PRIMERO): ¿Dónde la hay, señor?

GRACIOSO: Pardiez, señor, yo conozco muchos instrumentos con ventosidades. Pero,

señores, aquí tenéis dinero, y al general le gusta tanto lustra música, que, por amor de todo

afecto, os ruega que no hagáis más ruido con ella.

MÚSICO (PRIMERO):

- 412 -
Bueno, señor, no lo haremos.

GRACIOSO: Si tenéis alguna música que no se oiga, a ello otra vez. Pero de oír

música, el general no tiene muchas ganas.

MÚSICO (PRIMERO): No sabemos ninguna música así.

GRACIOSO: Entonces meted las flautas en la bolsa, porque me voy. Vamos,


477
desvaneceos en aire, fuera. (Se van los músicos)” .

En la siguiente situación aparece un pie para una intervención musical

instrumental:

“YAGO: Y en cuanto a Cassio, dejadme a mí que sea su enterrador. Sabréis más a

media noche.

Toque de trompeta. Entran Ludovico, Desdémona y séquito.

OTELO: Magnífico. ¿Qué trompeta es esa?

YAGO: Seguro que es algo de parte de Venecia. Es Ludovico, que viene de parte del
478
Dogo. Ved, vuestra mujer está con él” .

Yago hace a Otelo que se esconda mientras él le pregunta a Cassio por

Desdémona. En lugar de eso, le habla de Bianca, y Cassio hace gestos y

sonríe de forma que da más celos a Otelo. Llega Ludovico de Venecia con una

carta en la que envían a Otelo a Venecia y queda en su lugar Cassio.

Desdémona sigue convenciéndolo de que perdone a Cassio y Otelo le da una

bofetada y la manda a su habitación. Ella no lo entiende. Pide a Yago que

interceda por ella. Cuando se despide de Emilia, le canta una canción que

cantaba una sirvienta de su madre que se enamoró y murió cantándole. Este

es el fragmento al que nos referimos:

477
SHAKESPEARE, William. Op. cit. en nota 472. P. 151-152.
478
SHAKESPEARE, William. Op. cit. en nota 472. P. 178.

- 413 -
“DESDÉMONA: Mi madre tenía una doncella llamada Bárbara: se enamoró, y el que

ella amaba fue un loco y la olvidó. Ella cantaba una canción del sauce..” (Hay un número

musical de Parada para esta obra titulado “Sauce”. Este número tiene aquí su

ubicación, pero como música incidental y no como canción, ya que se trata de

una partitura para cuarteto de cuerda y dos arpas) “...era una cosa antigua, pero

expresaba su destino, y murió cantándola. Esta noche no se aparta de mi mente esa canción:

me cuesta mucho no dejar caer la cabeza a un lado y cantarla, como la pobre Bárbara. Por

favor, date prisa…

DESDÉMONA: (Canta)” (Podría entonarse esta canción, por parte del

personaje de Desdémona, con la melodía del número titulado “Sauce” que es

instrumental).

“Penaba por él bajo un sicamor;

llora, sauce, conmigo;

la frente caida, hundido el corazón;

llora, sauce, llora conmigo;

las aguas corrían, llevando el dolor;

llora, sauce, conmigo;

el llanto caía, y la piedra ablandó…”

Guarda esto

“llora, sauce, llora conmigo…”

date prisa; está al llegar.

“Llora, sauce, conmigo; guirnalda te haré.

No te acusarán; le admito el desdén…”

No, así no es. ¿Oyes? ¿Quién llama?

EMILIA: es el viento.

DESDÉMONA: (Canta) “Falso fue mi amor, mas, ¿qué dijo él?

Llora sauce, conmigo;

- 414 -
479
si yo te he engañado, engáñame también” .

Esta canción, cantada por Desdémona, era una balada muy conocida en

tiempos de Shakespeare, posiblemente de la época de Enrique VIII. La melodía

original se conserva en un manuscrito del Museo Británico, el único para voz y

acompañamiento de laúd. Pujante480 habla sobre la relación entre el contenido

de la canción, el estado de Desdémona y la melodía acentuando el sentimiento

dolorido. Según Pujante, Shakespeare, con esta balada pretende comunicar lo

que no puede con otros medios. La canción y el texto son un continuo a través

de la inclusión de texto a mitad de la canción.

En el acto quinto tenemos una nueva alusión o referencia a la música:

“EMILIA: ¿Qué presagiaba tu canción, señora? Oye, ¿me puedes oír? Haré el cisne

muriendo con música: Sauce, sauce, sauce… (Esta podría ser la ubicación de el número

musical de Parada titulado “Muerte de Desdémona”, formado por un coro, un cuarteto de

cuerda y un arpa que sonaría como fondo o tras la señal de las palabras de Emilia: ”Sauce,

sauce, sauce…”) Moro, ella fue casta: te quería, cruel moro. Que mi alma llegue a la

bienaventuranza como es verdad lo que te digo: y diciendo lo que pienso, ay, muero.
481
(Muere)” .

Las críticas periodísticas de la época hablan así de la música de esta

puesta en escena: “... con música de fondo del maestro Manuel Parada”482. “...

479
SHAKESPEARE, William. Op. cit. en nota 473. P. 125-126.
480
SHAKESPEARE, William. Op. cit. en nota 473. P. 180.
481
SHAKESPEARE, William. Op. cit. en nota 472. P. 202.
482
Ya, 8-12-1943.

- 415 -
con música de fondo del maestro Manuel Parada”483. “...Manuel Parada ha

compuesto una sinfonía adecuada para acentuar las escenas y componer el

ritmo de dicción o expresiones, lograda con fina inspiración”484. Las dos

primeras críticas se limitan a confirmar la autoría de la parte musical. En la

tercera crítica, además de confirmar dicha autoría, resalta su acierto, tanto en

las partes instrumentales como vocales, empleando el término “sinfonía” para

el primer caso, y el término “dicción” para el segundo. Esta terminología no es

correcta, pero se puede entender mejor desde el punto de vista de destacar

con esos términos algún factor de la música. En el caso de la sinfonía, podría

referirse a la larga extensión de la parte instrumental pura, como la sinfonía. En

el caso de la dicción se puede referir a que, con el ritmo empleado en las

canciones compuestas, favorece la dicción y expresión del texto cantado.

[Link]. Ricardo III.

La ficha técnica de esta obra en el Español, dentro de la época que

estamos analizando es:

 Versión: Nicolás González Ruiz.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

 Figurines: Fernando Chausa.

 Música: Manuel Parada.

 Intérpretes: Manuel Dicenta, Mercedes Prendes, José Rivero, Porfiria

Sanchiz, José Cuenca, Julia Delgado Caro, Aurora Bautista, Adriano

483
Arriba, 09-12-1944.
484 Arriba, 19-12-1944.

- 416 -
Domínguez, Alfonso Córdoba, Carlos M. de Tejada, Antonio Almorós,

Francisco Ortega, Jacinto Martín, Fernando M. Delgado, María Rosa

Fernández Gil, Seliquín Torcal, José Luis San Juan, Alfonso Horna,

Jesús Ramos, Alberto Bové, Alfonso Horna, Constante Viñas, José

Santoncha, Miguel Miranda, Fernando Balcázar, Manuel Arias y

Ramón F. Patallo.

 Estreno: 13 de diciembre de 1946 en el Teatro Español de Madrid.

Para esta obra compuso Parada veinticuatro intervenciones musicales,

todas ellas numeradas, excepto el Final que se titula así. La mayoría de estas

intervenciones están ubicadas exactamente en el acto y en el cuadro donde

tienen que sonar. Se trata de música instrumental en toda la obra.

Comienza la obra con un prólogo que consiste en un largo monólogo de

Ricardo ante sus familiares reales, a los que matará para hacerse él con el

poder. Luego, cada uno de estos personajes le increpa por sus acciones y

termina Ricardo el prólogo. Los números uno, dos y dos bis de Parada están

ubicados desde la partitura en este Prólogo., pese a que en el texto no

encontramos ninguna alusión directa.

La jornada primera comienza con Ricardo que habla con su hermano

Clarence que va a ser encerrado en la torre, porque el rey ya no se fía de

nadie. Cuando se lo llevan, Ricardo vuelve a hablar con el preso que acaban

de liberar. En la segunda escena se situará la tercera intervención musical que

- 417 -
es una “marcha fúnebre”, que suena cuando aparece el cortejo fúnebre de

Enrique IV, en el que va su viuda Ana. Ricardo se cruza en su camino y

mantiene una larga y acalorada conversación con ella. Ella le acusa de haber

matado a su marido y Ricardo la adula, demuestra su amor por ella y le entrega

un anillo de compromiso. Ana se marcha y Ricardo termina de llevar a Enrique

VI a su tumba.

En el cuadro segundo la reina Isabel sufre por la salud del rey Eduardo.

Este ha pedido que vayan a verle el duque Ricardo, sus hermanos y Lord

Hastings. Se establece una conversación entre la reina Isabel, Ricardo y otros,

a la que luego se une la reina Margarita que increpa a Ricardo por ser el

asesino de su marido y de su hijo. Cuando los hermanos entran a hablar con el

rey, Ricardo se rezaga para esperar a dos asesinos y les da la orden de matar

a su hermano Clarence que está encerrado en la torre. En este segundo

cuadro, según las partituras, está ubicada la intervención musical número

cuatro.

En el cuadro tercero se ubica la intervención musical número cinco. Los

asesinos de Ricardo, tras engañar al guardia que lo custodia en la corte, y tras

hablar con Clarence le matan, no los dos, sólo uno de ellos porque el otro se

arrepiente.

Al cuadro cuarto pertenece la ubicación de la intervención musical

número seis, que es para armonium solo. El cuadro comienza con el rey y la

reina y algunos lores. Llega Ricardo y da la noticia del desfallecimiento de su

- 418 -
hermano y hermano del rey Clarence. Todos quedan muy sorprendidos y al rey

le afecta mucho la muerte de su hermano por lo que se marcha a sus

aposentos. Es entonces cuando, por primera vez en este texto hay una

referencia clara a la intervención de la música:

“(...alguna pasada rápida que indique agitación. Música fúnebre…)”485.

Aquí podría ubicarse este número seis, para armonium solo, por el

carácter de la música, que está indicando que en ese momento el rey está

falleciendo. A continuación llega la duquesa de Cork con los hijos y esposa de

Clarence. Los hijos le echan la culpa al rey de la muerte de su padre. Llegan

después Ricardo y otros y, ante la muerte del rey, deciden mandar buscar al

príncipe para que reine. Los ciudadanos muestran preocupación por los

tiempos que vienen.

Para el quinto y último cuadro de esta primera jornada hay dos

intervenciones musicales. Una que está indicada por el texto, justo al principio

del cuadro:

“Clarines. Entran el príncipe, Ricardo,…)”486.

Aquí estaría situada la intervención musical número siete, que está

titulada “marcha alegre”. Llegan con el príncipe al que traían para ocupar el

trono del rey muerto, pero el príncipe se encuentra con que han encarcelado a

485
SHAKESPEARE, William. Ricardo III. Traducción inédita de Nicolás González Ruiz. P. 3 del
cuadro cuarto de la primera jornada.
486
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 1 del cuadro quinto, primera jornada.

- 419 -
casi toda su familia y que su madre y hermanos se han ido a refugiarse a un

santuario. Pide reunirse con su familia en la torre. Ricardo y otros planean

conspirar contra el príncipe para proclamarse Ricardo rey. Al final de este

cuadro, como final del acto primero, sonaría la intervención musical número

ocho.

La segunda jornada comienza con los consejeros reunidos y tratando el

tema de cuándo coronar al príncipe. Esta segunda jornada comenzaría con una

especie de preludio musical, de tan sólo seis compases, que constituyen el

número nueve. Este número va seguido por el número diez, que es

exactamente igual, pero más rápido. Podrían tener lugar los dos seguidos, sin

embargo resulta más efectista utilizar este preludio lento para la entrada de los

consejeros y después utilizar el mismo preludio rápido para la entrada de

Ricardo. Se trata de suposiciones porque , ni el texto indica nada, ni la partitura

indica más que su inclusión en el segundo acto, y por el número de orden

sabemos que correspondería a este momento.

Al llegar Ricardo hace salir a Buckingham, uno de sus hombres de

confianza, y le dice que Lord Hastings no quiere que él reine. A continuación

entran de nuevo los dos en el Consejo y Ricardo acusa a Lord Hastings de

traidor y de cómplice de las maldiciones que sobre él ha echado la reina

Margarita. Manda matarlo por traidor. Todos quedan perplejos y salen, excepto

Ricardo y Buckingham. Llegan Catesby y el Corregidor y se produce la

inclusión de la siguiente intervención musical, apoyada por referencias en el

texto. Se trata del número diez para tambor solo, y estos son los pies:

- 420 -
“BUCKINGHAM:… ¿Qué es eso? ¿Un tambor?
487
(Es el redoble que indica que acaba de morir Hastings)” .

Buckigham dice al Corregidor que ha mandado matar a Hastings porque

habían descubierto que era un traidor y que ese mismo día tenía planeado

matarle a él, Buckigham y a Ricardo. El Corregidor queda convencido y va a

dar explicaciones al pueblo de la muerte de Hasting. Con él, mandado por

Ricardo, va Buckingham para decirle al pueblo que el príncipe posiblemente

sea hijo bastardo y que Ricardo debería ser quien reinara. El pueblo queda

perplejo, por lo que Ricardo decide hacerse el duro ante la nueva visita del

Corregidor y de un grupo de regidores de la ciudad. Ricardo se hace de rogar

para verlos porque dice que está orando, pero luego les recibe. Estos le piden

que reine, él se niega pero al final acepta y deciden coronarlo al día siguiente.

El segundo cuadro es corto y uno de los pocos que carecen de

intervención musical. La reina Isabel, la duquesa de Cork y Ana van a felicitar

al príncipe y son informadas de que Ricardo ya es rey.

El cuadro tercero comienza con Ricardo en el trono. Es probable que las

intervenciones musicales número 12 y 13 sean utilizadas como ambientación

de esta nueva escena. La única indicación que tienen en la partitura es la de

pertenecer al cuadro tercero, pero al ser música instrumental, podrían utilizarse

en diferentes momentos de este cuadro. Ricardo propone a Bukingham que

mate a los dos hijos de Eduardo para hacer su reinado más firme, pero éste se

487
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 4 del cuadro primero de la segunda jornada.

- 421 -
lo piensa, por lo que Ricardo desconfía de él y manda a un asesino a sueldo a

que los mate. Llega Stanley y da la noticia de que Enrique Richmond se ha

levantado contra él y a él se están uniendo otros descontentos. Bukingham se

une a Richmond. La reina Isabel se entera de que sus hijos han sido

asesinados y la reina Margarita y la duquesa de Cork la consuelan. Aquí tiene

lugar una intervención musical que está reflejada en el texto, la número14, para

metal y timbal. La alusión musical es la siguiente:

488
“(Suenen trompetas y tambores)” .

Esas trompetas y tambores anuncian la presencia del rey. A

continuación la duquesa de York, que se encuentra con su hijo, le maldice y es

ahora cuando tiene lugar otra intervención musical, la número 15, que va a

sonar dos veces, bajo estas alusiones musicales:

“RICARDO: ¡Batid tambores!


489
(Redoble)” .

“RICARDO: ¡Batid tambores!


490
(Redoble)” .

Ambas alusiones reflejan la llamada a la guerra de Ricardo, que pese a

que su madre le está increpando, él sólo piensa en su poder. Cuando la

duquesa de York y la reina Isabel se marchan, Ricardo llama a Isabel y le


488
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 8 del cuadro tercero de la jornada segunda.
489
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 8 del cuadro tercero de la jornada segunda.
490
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 9 del cuadro tercero de jla ornada segunda.

- 422 -
propone que convenza a su hija para casarse con él y así ser reina. Aunque

Ricardo estaba casado con Ana, la manda matar. Bukingham es cogido

prisionero.

El cuadro cuarto es muy corto y presenta a Buckingham en la plaza de

Salisbury, con su alcalde, a punto de ser ejecutado. Hay dos intervenciones

musicales, la número 16 y 17 que no tienen indicación del cuadro al que

pertenecen, por lo que podríamos situarlas tanto en la mutación entre cuadros,

como al final del cuadro tercero, como en el cuadro cuarto. Sin embargo el

hecho de que el número dieciséis vuelva a ser el número cinco , que es la

intervención musical que suena cuando Clarence está siendo asesinado, nos

hace pensar que, al menos ese número corresponda a este cuadro, creándose

con ese motivo musical una especie de leitmotiv de los asesinatos de Ricardo.

El cuadro quinto se desarrolla en el campo de batalla. Para este último

cuadro tenemos siete intervenciones musicales, por lo que, prácticamente, a lo

largo de todo el cuadro estará sonando la música como fondo. La primera

intervención musical es la número dieciocho, que resulta ser la repetición de

una marcha alegre que aparece en el número siete. Esta primera intervención

musical podría utilizarse para situar en el campo de batalla a ambos rivales.

Ambos contrincantes se preparan para la batalla. Hay una serie de

intervenciones musicales, como son el número 19, 21 y 22, que consisten en

tambor y metales, lo que podría indicarnos diversas apariciones del rey, ya que

anteriormente se ha empleado para eso. Así, uno de las alusiones musicales

que deja claramente el texto es:

- 423 -
“(Se oye gran fragor de trompetas y tambores)”491.

Esta indicación aparece cuado Ricardo está mandando sus tropas a

luchar. Pero la alusión musical anterior también podría referirse a la

intervención musical número 23, que podría comenzar a sonar antes de esa

indicación del texto, con un Andante Moderado y sin sonar trompetas y llegar al

compás 13 y a la indicación Poco más en el momento en que aparece dicha

acotación, manteniendo a continuación ese momento de tensión en el que cae

muerto el caballo de Ricardo y ofrece su reino por otro.

La intervención musical número veinte, que resulta ser la repetición de la

doce, para cuerda sola, podría sonar en el momento en el que, antes de ir a

dormir Richmond, reza a Dios para que le acompañe en la batalla.

Cuando están durmiendo esa noche, las víctimas de los asesinatos de

Ricardo se le aparecen y le atemorizan, mientras se muestran partidarios de

Richmond. Esa escena podría tener la suficiente fuerza en silencio, como para

no emplear nada de música incidental.

El número final podría sonar bajo el monólogo final de la victoria de

Richmond o tras éste como coda.

491
SHAKESPEARE, William. Ibid. P. 8 del cuadro quinto de la jornada segunda.

- 424 -
Las críticas periodísticas de la época hablan así sobre la música de esta

puesta en escena:

“Y el maestro Parada ha hilvanado con música inteligentemente lograda

los momentos culminantes de la tragedia”492. Con esta apreciación se da a

entender por una parte una relación de la música con el texto en lo que se

refiere a coincidencia en la transmisión de significados y por otra, la utilización

de la música en la puesta en escena, tan sólo en los momentos culminantes de

la obra y no en toda ella, por lo que puede considerarse la música como

elemento escénico complementario de cierta importancia dentro de esta puesta

en escena. La continuidad en el desarrollo de la puesta en escena es otro de

los aspectos que se pueden desprender de esta crítica y una de las funciones

fundamentales por las que se caracteriza esta unión que estamos analizando

de director y músico.

Otra de las críticas es “... e impresionante música de fondo de Manuel

Parada”493. El principal dato que se desprende de esta frase es que la música

utilizada suena bajo la acción y las palabras y no como intermedio musical de

unión entre partes habladas y de acción. No es que se contradigan esta crítica

y la anterior, pero destacan dos funciones diferentes de la música en el teatro

que se pueden dar conjuntas, unir y acompañar la acción.

492
DÍEZ-CRESPO, Manuel. “Español: una magnífica realización del Ricardo III, de
Shakespeare.”. Arriba, 14-12-1946.
493
MARQUERÍE, Alfredo. “En el Español se representó triunfalmente Ricardo III, de
Shakespeare.”, ABC, 14-12-1946.

- 425 -
Una última crítica se refiere tan solo al músico compositor, “... y Manuel

Parada que ha compuesto con su pericia habitual la música de fondo”494. Se le

presupone una reputación para la composición de música no pura sino

conectada con un argumento literario, ya fuera cine o teatro.

[Link]. La Tempestad.

La ficha técnica de esta obra es:

 Versión: José Hierro.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía y figurines: Emilio Burgos.

 Música: Gerardo Gombau.

 Intérpretes: Carmen Bernardos, Maite Blasco, María Paz

Ballesteros, María Saavedra, María José Fernández, Carlos Lemos,

Armando Calvo, Miguel Angel, Antonio Gandía, Javier Loyola,

Vicente Ros, José María Prada, Jacinto Martín, Marcelo Arroita

Jaúregui, José Luis Sanjuán, José Caride y Ramón Navarro.

 Estreno: 20 de abril de 1963 en el Teatro Español de Madrid.

De esta obra se conservan cuatro números, nombrados con los números

17, 18, 19 y 22, aunque este último no es un nuevo número, sino la repetición

del 19. Es evidente que los números musicales que acompañaron a esta obra

teatral fueron, como mínimo, veintidós. Estos números que se conservan son

vocales a capella, lo que nos hace pensar también en la posibilidad de que

existan otras partituras instrumentales que acompañen dichos cantos.

494
“Ricardo III. Tragedia histórica de William Shakespeare en versión libre y directa, original de
don Nicolás González Ruiz”, S.I.P.E., 10-12-1946.

- 426 -
El texto de José Hierro contiene anotaciones en lápiz y rotulador, sobre

el texto mecanografiado, que indican la presencia de música grabada, por lo

que es probable que dicha música grabada sirviese como acompañamiento a

las canciones de las que se conservan las partituras.

El texto de la obra se divide en dos jornadas. En la primera jornada del

texto de Hierro encontramos varias indicaciones para la intervención de música

grabada a través de series de números y con indicaciones tales como “corte

música” o “subir volumen”. Esta primera jornada, dentro de la trama de la obra

original de Shakespeare, llega hasta que, Fernando y Miranda se prometen

amor, gracias al plan trazado por Próspero. Las canciones que se conservan

están ubicadas antes de este final de jornada, en el encuentro entre Esteban,

Tríncalo y Calibán. Esteban hace su entrada cantando la canción que Gombau

nombra como número 17. El texto de esta canción es: “No pienso volver al mar,

yo en la ribera me muero”. Se trata del canto de un tripulante de un

superviviente del naufragio que ha provocado Próspero, y su estado es, como

indica en la propia partitura, “un poco ebrio”. Esta canción la canta por su

propio estado, que no sabe qué va a ser de él.

- 427 -
La canción nombrada por Gombau como 18 es la continuación de la

anterior y también es cantada por Esteban. La letra de esta segunda canción

es: “El capitán, el piloto, y todos los marineros, queremos a Pepa y Juana a

Lola y Antonia, pero nadie quiere a Catalina, su lengua es puñal de acero, los

marineros le dicen: ¡que te cuelguen del pescuezo! A ella no le gusta el mar y

cualquier sastre de viejo puede rascarle sí, quiere donde yo puedo y no quiero

¡puede ahorcarse que nosotros vamos al mar marineros!”. Calibán cree que

Esteban es un espíritu que Próspero le ha enviado para atormentarle y cree

que esa canción es un medio para hacerlo.

La canción número 19 la canta Calibán cuando ha probado el alcohol

que le ha dado Esteban y, tras pedir a éste que sea su nuevo dios, Esteban

acepta. Se trata, por tanto, de un canto de júbilo por su nueva situación. La

letra dice lo siguiente: “Ya no cargaré más leña, ya no pescaré más peces, ya

no fregaré más platos como querías que hiciese, ban, Calibán, libertad,

felicidad, ban ban ban ban, Calibán”. Este texto lo canta Calibán y Gombau

- 428 -
añade un coro, posiblemente en off, que va repitiendo continuamente “ban ban

ban ban, Calibán”, y a este coro, finalmente se une también Calibán.

Al comienzo de la segunda jornada Calibán convence a Esteban de que

mate a su amo Próspero mientras duerme, y que se haga con su hija para así,

librarse Calibán de su amo y que Esteban reine en la isla. Cuando Esteban

acepta, Calibán se pone muy contento y les pide que canten la canción que le

habían enseñado. Es aquí donde podría entrar el número 22 para el que

Gombau sólo escribe entre paréntesis la referencia al número 19. La letra que

aparece para esta canción en el texto de Hierro comienza diferente a la que

había cantado Calibán en el número 19, por lo que es posible que se trate de

repetir la misma melodía pero con cambio de texto. El texto de esta nueva

intervención indicada en el texto es: “Los tres: (cantan) si te escondes y vigilas,

si vigilas y te escondes…”. Ese texto encaja perfectamente con el ritmo de la

canción de Calibán en la parte del solo, por lo que esta hipótesis es viable.

Tras esta canción hay indicaciones de música grabada para un nuevo

pie musical: “Calibán: Lo hemos cogido mal. No es así. (Ariel ejecuta la melodía

con la flauta. Se acompaña con el tamboril)”. De esta forma la actriz de Ariel no

tendría porqué saber tocar la flauta y el tamboril, sino que se limitaría a

representar que los toca.

Las canciones tienen un papel muy importante dentro de esta obra.

Como señala Angel-Luis Pujante, se conservan dos canciones que parecen

haberse utilizado en las primeras representaciones y que están recogidas en la

- 429 -
colección de John Wilson Cheerful Ayres or Ballads, de 1659, atribuidas a

Robert Jonson, compositor de la corte y de los teatros públicos. La primera de

estas canciones se titula Full fathom five y es la canción que el espíritu Ariel

canta haciendo creer a Fernando que su padre se ha ahogado en el naufragio.

En el texto de Hierro aparecen indicaciones de música grabada en el momento

de esta canción, por lo que podría haberse utilizado la melodía original o

Gombau podría haber creado una nueva.

La otra canción titulada Where the bee sucks la canta también Ariel

cuando ve cercana su liberación de Próspero, mientras le ayuda a vestirse para

mostrarse ante todos. Se trata de una canción de júbilo, como la de Calibán,

por razones similares, liberarse de su amo Próspero. Para esta canción no

aparece señalada ninguna música grabada en el texto de Hierro.

Las críticas periodísticas de la época hablan así sobre la música:

“… Es preciso traducir en ritmos visuales los ritmos verbales. Tarea más

espinosa aún cuando-como Cayetano Luca de Tena- se entiende lo que la obra

tiene de “suite” musical, de intensidades, “tempos” y ritmos distintos, y no se

atenúan los contrastes, buscando así la unidad, sino que se acentúan:

“allegros” marciales, “adagios” amorosos o “scherzos” de marineros”495. Debido

al reducido número de partituras de esta obra que se han conservado, no

podemos apreciar ese carácter de suite del que habla la crítica, aunque sí es

cierto que cada una de las tres partituras de las que disponemos tienen

495
ABC, 20-04-63.

- 430 -
marcado un movimiento diferente. A esto se une el hecho de que no

disponemos de la música grabada de la que está plagada la obra.

Se trata de una obra para la que Shakespeare empleó la música tanto

para expresar estados de ánimo de personajes a través de sus canciones,

como para encantar a través de la música de los espíritus, como para marcar

entradas solemnes de ciertos personajes. Esta variedad hace que la opción de

la suite resulte una buena opción de ilustración musical.

6.5.2. Goethe: Fausto, adaptada por José Vicente Puente como

Fausto 43.

La relación de Fausto de Goethe con la música es muy amplia. A partir

de su creación en 1772 son muchos los músicos que la toman como base para

un desarrollo en diversas direcciones, fundamentalmente, en el Romanticismo.

Según el Duque de Alba496 Goethe pensó, para la segunda parte de su obra,

que la música debiera ser al estilo de la ópera Don Giovanni de Mozart, es

decir, una obra orquestal y vocal sobre un texto, el don Juan arquetípico, que,

literariamente, es de segundo orden.

En el siglo XIX Schumann, Liszt, Beriloz, Wagner, Gounod y Boito hacen

música instrumental u operística, tomando la obra de Fausto como soporte

literario. En el siglo XX hacen lo mismo Mahhler y Buzón, pero todos ellos,

excepto Boito, Mahler y Buzón, crean su música a partir de la primera parte de l

496
GOETHE. Fausto. Ed. Y Trad. de Miguel Salmerón. Madrid, Edit. Espasa Calpe, 1998. P.
14.

- 431 -
tragedia, concretamente del tema más romántico, la aventura amorosa de

Margarita. La versión teatral de José Vicente Puente, a la que Parada pone

música, está basada también en esta misma primera parte.

La ficha técnica de la puesta en escena de la que nos ocupamos es la

siguiente:

 Basado en la obra de Goethe. Adaptación: José Vicente Puente.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

 Figurines: Fernando Chausa.

 Música: Manuel Parada.

 Ballet del Teatro Lope de Rueda, dirección: Roberto Carpio.

 Intérpretes: José Bruguera, Mercedes Prendes, José María Seoane,

José Luis Caballero, Alfonso Muñoz, Carmen Medina, Manuel Kayser,

Miguel Muñiz, Josefina Robeda, Adriano Domínguez, José Santoncha,

Juan de Ibarra, José Cuenca, Julia Delgado Caro, Conrado San Martín,

Miguel Graneri, Pilar Sala y José Villasante.

 Estreno: 21 de febrero de 1944 en el Teatro Español de Madrid

Esta versión titulada Fausto 43 se estructura en un Prólogo y dos actos.

De esta obra de Manuel Parada se conservan los siguientes números: número

dos (acto primero, cuadro primero), número cuatro, número cinco, número,

seis, número siete, número ocho, número nueve, número diez, ballet (Marcha

Fúnebre) y número doce (Prisión de Margarita).

- 432 -
Hay evidencias de que falta el número primero, del que da una pequeña

descripción el texto de José Vicente Puente. Al comienzo del Prólogo aparece

la siguiente acotación, “(Suena el órgano y la música y cantos celestiales. En

escena los arcángeles… Sobre el final de la música van hablando los

arcángeles)”. La instrumentación elegida por Parada para esta obra consiste en

una orquesta con arpa, por lo que será a lo que se refiere cuando habla de

“música”. La intervención del órgano es un recurso muy utilizado en la música

incidental que consiste en recurrir a determinados instrumentos cuyo

significado está asociado, de manera popular, a algo, como es el caso del

órgano con la música religiosa. Se trataría de un preludio musical a una obra

que comienza con los tres arcángeles, lo cual requiere de una determinada

solemnidad en la música que se atribuye a estos personajes religiosos.

También los coros celestiales contribuyen a consolidar la ilustración de unos

personajes religiosos.

El primer número que conservamos es el número dos, cuya ubicación en

el texto aparece literalmente indicada en la partitura, acto primero, cuadro

primero. Para la ubicación del número tres podemos tomar como referencia un

calderón que aparece dos compases antes de continuar dicho número, y sobre

el que aparece escrito “señal para aparición Mefistófeles”. De esta forma, el

número tres se situaría unos momentos antes de la aparición, probablemente

durante la invocación que realiza Fausto. A esta hipótesis también contribuye el

carácter de tensión que tiene la partitura que permanece continuamente

acelerando de velocidad hasta llegar al calderón. La cuestión es que entre

- 433 -
ambos números, en el texto hay otras referencias musicales a las que podría

no haberse hecho caso.

La ubicación del número cuatro dentro del argumento no aparece

marcada de ninguna forma, pero, entre la aparición de Mefistófeles y la escena

de la cocina de la bruja, destaca como escena musical, la de la taberna, en la

que aparecen muchos cantos. Estos cantos están puestos en boca de los allí

presentes y de Mefistófeles. La partitura de Fausto creada por Parada es, ante

todo, instrumental, pero puede ser que las canciones que aparecen en el texto,

que son bastantes, puedan ser cantadas a capella por los actores. Esta

partitura predominantemente instrumental, contiene fragmentos corales

esporádicos y sin texto encajado, en cuyo caso, la reconstrucción se hace más

complicada. Hay otros fragmentos en los que las partes vocales llevan la

anotación de boca cerrada.

Es probable que este número cuatro sirva para ilustrar la escena de la

taberna, tanto por la justificación argumental, como por el hecho de que la

partitura se continúa con el número ocho que tiene una parte final de coro y

tambor, lo que podría servir para el canto de las canciones que aparecen en

esta cena, desde el texto original.

El número cinco está ubicado en la escena de la cocina de la bruja a

través de dos frases literales referidas al texto que aparecen escritas en la

partitura. Primeramente la frase “cuando se acerca al espejo” mientras suenan

solos los timbales, haciendo un trémolo que se mantiene con un calderón. Este

- 434 -
es el momento en el que Fausto contempla a Helena, arquetipo de belleza, en

el espejo y queda deslumbrado. La otra frase es “aparece la bruja” en el

momento en el que el movimiento de la partitura se torna agitado.

A partir de aquí, se suceden una serie de números musicales, el seis,

siete, ocho, nueve y diez, en los que no aparece ninguna referencia al texto,

por lo que resultan difícil de situar. Todas ellas son piezas instrumentales, con

diferente movimiento que, a modo de poema sinfónico, deben ir ilustrando las

acciones de la obra. La única que contiene parte coral es, como ya se ha

indicado anteriormente, la número ocho, pero como esta parte vocal no

contiene ningún texto encajado, resulta difícil saber a qué momento pertenece.

Muchas son, en este tramo del texto, las alusiones musicales de los

personajes, así como los textos para canciones

El siguiente número que vuelve a estar claro es el titulado “ballet”, que

cubre, como música de fondo a los diálogos, toda la escena de la Noche de

Walpurgis. Se trata de un número extensísimo, con muchos cambios de

movimiento, rítmica, tonalidad, así como de cantidad de instrumentación, todo

ello dirigido a la ilustración musical del texto. Hay que destacar en esta escena

la presencia de personajes músico como son orquesta tutti, director del coro,

bailarín, maestro de baile o violinista.

El último número también aparece claramente situado dentro de la obra

teatral al especificar “Prisión de Margarita”. Se trata de la última escena y la

partitura, pese a llevar un movimiento Muy Lento, concluye remitiéndonos a un

- 435 -
movimiento concreto del Ballet, el Allegro Violento, que podría servir de pieza

instrumental de cierre, tras haber concluido los diálogos, como colofón.

Las críticas periodísticas referidas a la música de esta puesta en escena

son las siguientes:

“… y Manuel Parada se acreditó una vez más como el más feliz creador

e intérprete de la música de fondo puesta al servicio de los subrayados

escénicos”497. Deducimos por estos elogios que a Parada ya se le conocía una

reputación como instrumentista. Por otro lado, se está destacando la conexión

lograda entre la música y el texto.

“Entonada la orquesta vistosas las danzas del fuego”. Esta crítica está

elogiando la música como ambiente general de una escena, que viene ser una

relación de música y texto más indirecta que en la crítica anterior, pero no por

ello menos importante.

”Hay que señalar también el arte melódico del maestro Paradas para

ilustrar algunos pasajes de la obra”498. Aquí, además de no saber nombrar bien

al músico, se nota cierto descontento con determinados números musicales.

“Levanta con su sinfonía el corazón de la obra el maestro Parada, al

componer un verdadero poema sinfónico, que sigue el proceso espectacular y

dramático con alta inspiración y técnica modernas”499. Las obras de música

incidental pueden considerarse como poemas sinfónicos, en la medida en que

497
Informaciones, 22 de febrero de 1944.
498
Madrid, 22 de febrero de 1944.
499
Arriba, 22-02-44.

- 436 -
van ilustrando un argumento literario, la diferencia con el poema sinfónico es

que en éste no hay representación, mientras que la música incidental no tiene

ningún sentido sin dicha representación.

”La música, de fondo original de Parada, muy grata”500:”… y maestro

Paradas, autor de la música”501: ”Contribuyeron al gran éxito del estreno… la

música de Manuel Parada…”502. Todas ellas críticas positivas o, tal vez, como

en muchas otras representaciones, críticas para dejar constancia de una

determinada participación.

6.5.3. Sófocles: Antígona.

Nos quedan algunos datos genéricos sobre la música de los más

antiguos poetas trágicos. Giovanni Comotti503 da una serie de características

generales sobre el carácter de las melodías de Sófocles (496-405 a. C.) como

el empleo de metros y ritmos más variados que sus antecesores, la inclusión

en sus tragedias de formas corales como el hypórchema, la presencia de

abundantes cantos monódicos y el uso de melodías frigias y ditirámbiacas,

además de las dóricas y mixolidias que eran habituales en el drama ático. Los

componentes del coro pasan de ser doce a quince y sus contemporáneos

calificaban sus melodías como dulces.

500
ABC, febrero de 1944.
501
Ya, febrero de 1944.
502
Pueblo, febrero de 1944.
503
COMOTTI, Giovanni. La música en la cultura griega y romana. Ed. Andrés Ruiz Tarazona,
Trad. Rubén Fernández Piccardo. Madrid, Editorial Turner música, 1986. P. 29-30.

- 437 -
La ficha técnica de esta obra es:

 Versión: José María Pemán.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Emilio Burgos.

 Figurines: Carlos Pascual de Lara.

 Música: Manuel Parada.

 Coreografía: Roberto Carpio.

 Intérpretes: José Rivero, Mercedes Prendes, José María Seoane,

Porfiria Sanchiz, Julia Delgado Caro, Manuel Kayser, Adriano

Domínguez, José Cuenca, Alfonso Horna, Conrado San Martín,

Juan de Ibarra, José Villasante, Antonio Almorós, Miguel Miranda,

Josefina Robeda, Maribel Ramos, José Santoncha, José María

Dorado, Demetrio Enebral, Francisco Ortega, Fernando M. Delgado,

Jesús Ramos, César Curva, Gabriel Oteyza, Ignacio Lescura, Luis

Fernández, Eugenio Criado, Angel Sevillano, Miguel A. Sánchez,

Pedro M. Rosique, Luis Minuesa, Manuel del Valle, María Angela

del Olmo, Lola Larrea, ADelina Nájera, Pilar Perales, Angeles

Avalos, Maruja Horna, Angeles Somavilla, Ana Gil de Diego,

Angeles Rogel, Jacinto Martín, Serafín García Vázquez, Manuel de

la Rosa, Horacio Alonso, Valentín de Arcos, José Cañizares, José

Carmena, Cayetano Fernández, Rafael Cárdena, Manuel López,

Natividad Macho, Carmen Bernardos, Maruja Recio, Mercedes

Borque, Margarita de Castro, Isabel Pastor, Conchita Revuelta,

Magdalena Sánchez, Mercedes Yarza, María Rosario Soriano, José

Luis Heredia, Domingo Almendros, Cayetano Ayalde, Alberto van

- 438 -
Aerssen, Lázaro Miguel, Enrique Aguado, Emy Mary Lescura,

Marina R. Marqueríe, Maricarmen Viller, Mary Loles Castro, Mary

Sanz, Antonio Molina, Eduardo Moreno, J. Martín Medina, Enrique

Garrido y José Cela.

 Estreno: 12 de mayo de 1945 en el Teatro Español de Madrid

El texto para esta representación no se conserva de forma íntegra y

tampoco hay ninguna certeza de que pertenezca a la representación objeto de

nuestro estudio. En el Centro de Documentación Teatral de Madrid hay libretos

de personajes de esta tragedia por separado. Parada compone los siguientes

números musicales para la representación de esta obra: preludio y número

uno, número dos, número tres (Danza y cortejo de Baco), número cuatro

(Creonte), número cinco (Antígona e Ismena), número seis (sigue Antígona),

número siete (final primer acto), número ocho (acto segundo), número nueve

(se dice el número cinco), para final acto segundo (número nueve bis) se dice

el número siete, número diez (acto tercero), número once (se dice el ocho),

número doce, número trece (Final).

La información referida al texto que nos dan las partituras son los títulos

con nombres de personajes y de partes de la estructura, por lo que la

ubicación de los números musicales queda bastante delimitada. La obra parece

estar estructurada en tres actos y los números se suelen situar en los

comienzos y en los finales de cada uno de los actos. El coro de ancianos

tebanos hace una referencia al dios Baco inmediatamente después de que

Antígona ha comunicado a su hermana Ismena su intención de dar sepultura a

- 439 -
su hermano muerto. La referencia es: “De los combates ahora olvidados y a

todos los templos de los dioses acudamos con cantos y danzas nocturnos. Que

nuestro guía sea Baco, el dios que hace temblar Tebas”504. Ahí podríamos

ubicar el número tres titulado Danza y cortejo de Baco.

Los números con títulos de personajes suelen ser utilizados para

acompañar y caracterizar la primera aparición de dicho personaje, aunque se

pueden utilizar, a partir de esa primera aparición, en otros momentos. En esta

obra, puede ocurrir esto con el número cuatro que se titula “Creonte”, pero no

ocurre lo mismo con el número cinco titulado “Antígona e Ismena” ya que éstas

ya han aparecido al comienzo de la obra. Este número de las dos hermanas

puede estar ubicado cuando los guardianes del cuerpo del hermano de

Antígona, condenado a no ser sepultado, traen ante Creonte a ésta y

posteriormente a su hermana como cómplice. El número seis se situaría a

continuación, cuando Antígona queda sola encerrada.

El resto de los números tienen marcado exactamente el lugar en el que

tienen que sonar, que como ya he dicho, es al principio o al final del acto, salvo

el número doce, del que, al igual que del número dos, no nos queda ninguna

referencia concreta de su ubicación, tan sólo el número de orden.

Las críticas periodísticas de la época hablan así sobre la música de la

puesta en escena:

504
SÓFOCLES. Antígona, Edipo rey, Electra. Traducción Luis Gil. Barcelona, editorial Labor,
1984.

- 440 -
“los fondos musicales, de Manuel Parada”505. Tan sólo se limitan a

confirmar la autoría. “Recordaremos mucho tiempo esos momentos en que el

triple coro de la tragedia clamaba desesperada y poéticamente con las voces

más bellas que hemos oído desde hace muchos años”506. “… en la armoniosa y

extraordinaria plenitud del conjunto. En ella se conjugaron admirablemente el

esfuerzo y maestría de adaptador, director, actores, escenógrafos, figurinista,

músico, luminotécnico, escenografía”507. Una vez más queda patente la

colaboración entre los diferentes profesionales de la puesta en escena.

“… y Manuel Parada, el relevante compositor, que ha hecho unos fondos

musicales inspirados y precisos”508. Destacan tanto su belleza como su

pertinencia con las escenas que tiene que ilustrar, cumpliendo así con su labor

ilustrativa. “Sobre bellos fondos musicales de Manuel Parada sigue cantando

Antígona su poema de amor”509. Se vuelve a elogiar la belleza de los fondos

musicales.

“… y la música de Manuel Parada-¡qué inefable valor de fondo el de la

flauta pánica!- han colaborado fidelísimamente en esta empresa para la que

todos los elegios nos parecen pocos”510. “La música, de Manuel Parada, sin

competir con los coros de Mendelssohn ni con las danzas de Saint-Säens, llena

cumplidamente el cometido, sobre todo en la flauta pánida”511. En estas dos

últimas críticas se destaca la cumplida labor ilustrativa de su música y el acierto

505
El Alcázar, 13-05-45.
506
Marca, 13-05-45.
507
Marca, 13-05-45.
508
Dígame, mayo 1945.
509
Madrid, 15-06-1945.
510
ABC, 13-05-45.
511
Madrid, 14-05-45.

- 441 -
en la utilización de la flauta panical, como elemento más cercano a las

sonoridades que suponemos a la Antigua Grecia.

6.5.4. Friedrich von Schiller: La conjuración de Fiesco.

Los textos del dramaturgo, poeta y ensayista alemán Friedrich von

Schiller (1759-1805) han servido en numerosas ocasiones como pretexto para

la música. Sin embargo, como señala Ruiz Rojo512, se trata de una aportación

involuntaria a la música, ya que no se le conoció en vida una especial afición

por el arte de los sonidos y sus gustos eran muy conservadores, de forma que

apreciaba a Gluck, pero no a Mozart o a Haydn.

Las obras de Schiller dieron lugar a una gran cantidad de óperas en el

siglo XIX. Los libretistas emplearon en muchas ocasiones sus argumentos

variados, y el principal cambio en este paso de obra de teatro a libreto se daba,

como indica Alfonsina Janés513, en la reducción de personajes. Janés hace un

repaso por todas las óperas cuyos libretos se basan en obras de Schiller y

reconoce el gran poder de inspiración de las obras de Schiller para los libretos

de las óperas, tanto en francés, en ruso, en checo y en italiano, de tal forma

que, pese a sus múltiples transformaciones, los espectadores puedan llegar a

descubrir alguna de sus ideas sobre su manera de entender el mundo, el ser

humano y la vida, así como a captar la esencia de sus personajes y de su

organización escénica.

512
RUIZ ROJO, José Antonio. “Sciller en la música”. Ritmo, Nº. 749, 2003, P. 6-10.
513
JANÉS NADAL, Alfonsina. “Schiller en la ópera”. Scherzo: Revista de música, Año nº 20, Nº
202, 2005, P. 118-123.

- 442 -
La obra de la que nos ocupamos, La conjuración de Fiesco en Génova

(1783), sirvió como base para la ópera Fiesque de 1867 del francés Eduardo

Lalo, famoso por su Sinfonía Española. Dicha ópera nunca se llegó a estrenar.

También la poesía de Schiller sirvió como inspiración a numerosos

músicos. Arturo Reverter514 hace una enumeración de obras vocales basadas

en palabras de Schiller y que fueron compuestas por músicos de la talla de

Beethoven, como es el caso de la parte vocal de su novena sinfonía basada en

la Oda a la alegría, Mendelssohn, Schumann, Brahms, Richard Strauss o Franz

Liszt, entre otros.

Con estos precedentes musicales a partir de la obra de Schiller, es

lógico que Cayetano Luca de Tena concibiera el montaje de la obra de teatro

en cuestión, con música incidental. La ficha técnica de esta obra es:

 Versión: Eduardo Marquina.

 Dirección: Cayetano Luca de Tena.

 Escenografía: Sigfrido Burmann.

 Figurines: José Caballero.

 Música: Manuel Parada.

 Coreografía: José Luis de Udaeta.

 Intérpretes: Manuel Dicenta, Aurora Bautista, José Rivero, Pilar Sala,

Maribel Ramos, Asunción Sancho, Carmen Bernardos, Manuel

514
REVERTER, Arturo. “El poeta en música”. Scherzo: Revista de música, Año nº 20, Nº 202,
2005, P. 124-131.

- 443 -
Kayser, Carlos M. de Tejada, Adriano Domínguez, Alfonso Horna,

José Cuenca, Antonio Almorós, Jesús Ramos, Miguel Miranda,

Jacinto Martín, José Santoncha, Jorge Doal, Conrado San Martín,

Fernando M. Delgado, Manuel Arias, Juan Navarro y Ramón Patallo.

 Estreno: 2 de mayo de 1946 en el Teatro Español de Madrid.

Para esta obra Parada escribió 17 números y un final, de los cuales no

hemos localizado los números 4, 5, 6 y 8. Están titulados por sus números

correspondientes y acompañados de indicaciones referentes a la situación

exacta dentro del texto, indicando acto y cuadro. El texto consultado en este

caso sí es el original que se empleó para la representación, por lo que la

ubicación no es especulación sino que es la realizada. Sin embargo, a partir del

número doce deja de indicar con exactitud el lugar donde ubicar los números

musicales.

La obra está estructurada en tres actos, con dos cuadros el primero y

tres el segundo y el tercero. Comenzando por el primer acto, nos situamos en

un baile y ya tenemos la primera alusión a la partitura número uno:

“Dentro suena la música”515.

Leonor comenta a sus amigas que su marido Fiesco flirtea con Julia.

Estas intentan quitarle importancia. Gianettino contrata a Hassan para matar a

Fiesco. Salen del baile Julia y Fiesco y éste intenta que ella no se vaya. El se

quita el amuleto de su esposa y Julia, antes de marcharse, le cuelga el suyo.

515
MARQUINA, Eduardo. Obras completas: La conjuración de Fiesco. Madrid, Edit. Aguilar,
1944-1951. P. 131.

- 444 -
Dentro del baile Lomelino dice a Gianettino que puede llevarlo a casa de una

mujer que le gusta, Berta. A continuación hay en el texto otra alusión musical

donde podríamos situar la partitura número dos:

“FIESCO: (a los criados y pajes) ¡Música, luces!”516.

Fiesco entonces comienza a hablar con tres enmascarados, a los que va

desenmascarando a base de preguntas. Hablan sobre política y se marchan.

Llega Borgoñino y reta a Fiesco por hacer llorar a Berta, que era su amiga de la

infancia. Fiesco se niega. Llega Hassan e intenta matarle, pero Fiesco le

esquiva y tras reducirlo, le pregunta quién le manda y éste le dice que

Gianettino Doria. Fiesco le paga lo que Gianettino le iba a pagar y le ofrece

pasar a servirle a él, para saber lo que se opina en los barrios bajos de Génova

sobre él.

El cuadro segundo del primer acto se desarrolla en casa de Verrina, la

cual entra y encuentra a su hija Berta llorando, porque la ha deshonrado

Gianettino. Llegan Calcaño, Borgoñino y Casto. Borgoñino pide la mano de

Berta, pero su padre Verrina jura que hasta que Gianettino no esté muerto, su

hija quedará encerrada. Da la mano de su hija a Borgoñino con la condición de

que, junto a los otros dos, maten a Gianettino.

Como ya se ha dicho, en esta obra, las partituras están completamente

ubicadas. A este primer acto corresponden los números uno, dos, dos bis y

516
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 149.

- 445 -
tres, titulada “Bacanal”. Tras acabar la partitura de este número tres, se indica

“Al número cinco de El castigo sin vengana”, que es una partitura para viola.

En el acto segundo, el cuadro primero se desarrolla en la casa de

Fiesco. Leonor está con sus sirvientas y llega la princesa Julia. Habla con

Leonor y le da su foto, que se la dio Fiesco. Ante esto discuten y Julia se va.

Entra Hassan y Fiesco. Hassan informa a Fiesco de todo lo que ha oido sobre

los Doria sobre él y sobre su relación con Julia. Se marcha Hassan y llegan los

senadores. Le hablan sobre la elección de un procurador en la Sala Capitular,

que ha sido amañada por Gianettino Doria. Piden a Fiesco que se una a ellos

como antes, pero éste no accede. Vuelve Hassan y Fiesco le propone que le va

a acusar por su intento de asesinato para condenarle y luego perdonarle y

culpar sólo a Gianettino Doria, y con todo esto conseguirá ganarse a todo el

pueblo. Fingen su asesinato y Leonor acude asustada ante los gritos de su

esposo.

El cuadro segundo de este segundo acto se desarrolla en el palacio de

Andrea Doria. Andrea destierra a Gianettino por sus malos actos. Tras su

marcha, entra Lomelino, el nuevo procurador, y le informa de la treta de Fiesco

y Hassan que le ha permitido ganarse al pueblo. Gianettino decide proclamarse

rey. Llega Julia y después Fiesco. Julia advierte a Fiesco de que no se fía de

su hermano, cuando éste le dice que no sabía nada de lo de Hassan. A

continuación aparece una alusión musical que podría introducir la partitura

número siete, ya que ésta aparece ubicada en las partituras, en el acto

segundo, cuadro segundo.

- 446 -
“(Son de músicas y ruido de fiesta en el salón contiguo…)”517.

Fiesco pide a Julia que, al día siguiente, vaya al teatro y se siente en el

palco de honor.

El cuadro tercero se desarrolla por la noche en el palacio de Fiesco.

Según indicaciones de las partituras de Parada, en este cuadro sonaría el

“Número de los espejos”. Fiesco vuelve a ser informado por Hassan. Luego

llegan sus amigos Verrina y Romano. Le muestran el cuadro de Romano y

Fiesco ya intuye lo que le proponen. Acepta y queda con todos al amanecer

siguiente en una taberna para ir a matar a Doria. Leonor sorprende a Fiesco al

amanecer, pero éste no le desvela dónde va.

El acto tercero comienza su primer cuadro en el patio del palacio de

Fiesco. Este reúne aquí a soldados, nobles, conjurados. Les habla, y todos le

apoyan para llevar a cabo la conjuración. Traen a Hassen detenido porque ha

dicho a Andrea Doria lo de la conjuración. Fiesco decide entonces enfrentarse

a Andrea cara a cara, pero todos le dicen que no, y éste consolida así su

liderazgo. Todos pasan a ver el teatro, mientras se espera el momento de la

conjuración. Dentro de este primer cuadro del acto tercero, aparecen ubicados

los números nueve, nueve bis y diez.

517
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 219.

- 447 -
El cuadro segundo del tercer acto se desarrolla en el palacio de Fiesco.

Leonor le espera desde por la mañana. Por otro lado, Fiesco y Julia hablan y

Fiesco pide a Julia que se entregue y ella le pide que mate a su mujer.

Entonces Fiesco descorre una cortina donde hay gente y acusa a Julia de

asesinar. Julia se va y Fiesco promete a Leonor, que ha visto esto, que reinará

con él. Fiesco sale a la plaza. En este cuadro segundo del tercer acto está

ubicado el número once.

El cuadro tercero se desarrolla en la plaza, ante el palacio de los Doria.

Se produce una batalla. Son diversas las alusiones musicales que aquí

aparecen:

“(Tambor ( Esta alusión podría hacer referencia a la partitura número once

bis, para bombo))”518.

“(A lo lejos, campanas; otra vez más cerca, y como fondo, tambores (Esta

referencia podría ser cubierta por los números doce y trece, ya que ambos

contienen en su instrumentación, la percusión))”519.

“ARABELLA: Campanas…”520.

“LEONOR: ¡Qué deliciosa música! (Con esta alusión estaríamos ante el

número catorce, ya que este número no contiene percusión y ahora no se esta

haciendo referencia a ella) Con la voz de esos bronces, Fiesco está hablando a su
521
ciudad. Las arpas celestes sonarían menos dulces en mis oídos, Arabella” .

“LEONOR: ¡El redoble marcial de los tambores...” (Esta alusión podría

corresponder a la partitura número catorce bis, que es para tambor solo y

518
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 275.
519
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 284.
520
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 284.
521
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 284.

- 448 -
timbal “coperto” (cubierto; en la música para timbales significa apagar la

sonoridad a modo de sordina colocando un paño sobre el parche)) “...lo pone


522
ante mis ojos!...” .

Leonor se marcha a la plaza para luchar junto a su marido.

Otra alusión musical es:

“VERRINA: ¿Sabes qué significan las gargantas que aúllan y los bronces que

suenan?...” (Esta alusión corresponderá a la partitura número dieciséis, que

contiene metales y percusión)523.

Fiesco habla con Verrino y otros sobre la batalla. Verrina ha mandado a

su hija y a Verrino que se marchen. Fiesco manda a sus soldados a que maten

a Gianettino, porque se rumorea que sigue vivo. Pone una recompensa de un

rubí para el que lo consiga. También manda detener a los incendiarios, entre

ellos Hassan, y le ahorca.

En los momentos previos a la muerte de Leonor en la batalla, podría

ubicarse la partitura número dieciséis, titulada “llamadas”, para violín primero,

como aviso del final fatídico que se aproxima.

“(Cae Leonor. Suena una marcha triunfal… (Esta indicación es aprovechada

por Parada, como en la mayoría de sus obras, para introducir una marcha en la

partitura número diecisiete. El hecho de que dicho número comience sin ser

una marcha en el compás diez, puede significar que esta música previa sirviese

522
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 284.
523
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 288.

- 449 -
como música de ambiente para la escena anterior a la acotación que indica que

suena una marcha))”524.

Leonor , tras la victoria de su marido, muere.

El número musical titulado “Final” podría tener la función de coda a la

representación. El número quince falta.

Las críticas periodísticas de la época hablan así sobre la música de esta

puesta en escena: “...la impecable música de fondo de Manuel Parada...”525. “El

maestro Parada ha compuesto una bella partitura”526. “Música de Manuel

Parada”527. “... y Manuel Parada con sus melodías, que daban a la acción el

acompañamiento requerido...”528. “Ni un reproche a la música de Parada...”529:

“... y la música de Manuel Parada contribuyeron eficazmente a esta magna

representación”530. “... y hasta las leves apoyaturas musicales de Parada,

contribuyeron a subrayar el éxito con una conjunción espléndida de aciertos sin

un solo fallo”531. “... y Manuel Parada con sus melodías, que daban a la acción

el acompañamiento requerido...”532. “... la impecable música de fondo de

524
MARQUINA, Eduardo. Ibid. P. 299.
525
ABC, 03-05-1946.
526
ZARO, Natividad. “Español: La conjuración de Fiesco, de Schiller”, Arriba, 03-05-1946.
527
Titular: “La conjuración de Fiesco constituyó un triunfo en nuestra escena”, El Alcázar, 03-
05-1946.
528
Titular: “La conjuración de Fiesco constituyó un triunfo en nuestra escena”, El Alcázar, 03-
05-1946.
529
CRESPO, Alberto. “La conjuración de Fiesco, en el Teatro Español”, Informaciones, 03-05-
1946.
530
La Prensa, 03-05-1946.
531
Titular: “Cinco estrenos en Madrid: el más destacado La conjuración de Fiesco”, Hoja del
Lunes, 06-05-1946.
532
SÁNCHEZ-CAMARGO. “El estreno de anoche, La conjuración de Fiesco constituyó un
triunfo en nuestra escena”, El Alcázar, 03-05-1946.

- 450 -
Manuel Parada...”533. “El maestro Parada ha compuesto una bella melodía”534.

Entre todas las críticas de periódicos podemos destacar tres enfoques, la

confirmación de su autoría, el acierto estético y el acierto funcional dentro del

texto donde tienen lugar estas composiciones.

533
MARQUERÍE, Alfredo. “La conjuración de Fiesco, de Schiller en magnífica adaptación de
Marquina, se estrena con gran éxito en el Español”, ABC, 03-05-1946.
534
DÍEZ-CRESPO, Manuel. “Español: La conjuración de Fiesco. Una magnífica versión
española de don Eduardo Marquina.”, Arriba, 03-05-1946.

- 451 -
7. Recursos musicales de las nuevas composiciones para teatro de

Manuel Parada y Gerardo Gombau.

Las partituras de Manuel Parada y Gerardo Gombau para la

representación de obras teatrales son piezas cortas que ilustran, de manera

más breve y sutil que lo hiciese Parada en el cine, determinadas escenas. Hay

obras de teatro para las que hay uno o muy pocos números musicales y otras

para las que se compuso más de diez piezas. Esto depende, por una parte, de

la cantidad de alusiones musicales que contuviera la obra teatral original, por

otro lado del gusto o la interpretación que el director de escena haya decidido

imprimir a cada obra, y también es posible que dependa de la importancia que

se le conceda a cada obra, es decir del grado de elaboración que se quiera

aportar a dicha obra. En todo caso es evidente que la colaboración entre el

director musical y el director de escena fue algo que tuvo lugar entre Manuel

Parada y Cayetano Luca de Tena, en mayor o menor medida, así como

posteriormente entre Luca de Tena y Gombau.

La forma musical de la partitura teatral implica una consideración en dos

niveles, como macroforma y como microforma. Como macroforma tenemos que

considerar todos los números musicales en sucesión, insertos en el desarrollo

del discurso dramático, como parte de un conjunto en el que un número

musical no tiene sentido sin el resto. Se trata de concebir toda la música

compuesta para una misma obra teatral en el lugar exacto del texto teatral

donde está indicado que comience y terminen las diferentes intervenciones

musicales, lo que condiciona la duración de la interpretación musical en el

- 452 -
momento de la puesta en escena de dicho texto teatral. Hay casos en los que

en la partitura teatral se indica la duración en que debe estar sonando una

intervención musical. “Primer acto: 12 minutos una vez, luego 15 minutos hasta

el intermedio”. La macroforma de las obras objeto de nuestro estudio ha sido

analizada en el punto anterior.

Continuando con la macroforma, se observa en algunas de las partituras

teatrales objeto de nuestro estudio, indicaciones referidas a la repetición de

intervenciones musicales que ya han sonado con anterioridad, como en el

siguiente ejemplo “Para preludio de la segunda jornada va el nº 3, siguen dos

cuadros sin música y siguen el nº 2 hasta la entrada de Macbeth…”535. Pero

esta repetición de las intervenciones musicales no siempre se produce de

forma completa, sino que a veces consiste simplemente en la repetición de

algunos compases, y esto se indica así: “Para preludio unos compases del nº

5”536. Estas repeticiones contribuyen a crear formas musicales dentro del

conjunto de la obra teatral en las que, de forma cíclica se van repitiendo

fragmentos musicales que ya han sonado, y esto contribuye a dar unidad a la

obra de teatro en sí y al elemento musical y textual.

Desde el punto de vista de la microforma musical podemos analizar

cada intervención musical como pieza independiente, capaz de funcionar en

otro texto teatral diferente del que ha sido pensado. Hay que tener en cuenta

que las piezas que no contienen texto, es decir, todas las que no son

canciones, al evocar ideas subjetivas tales como un ambiente, la

535
Partitura manuscrita para Macbeth.
536
Partitura teatral para El castigo sin venganza.

- 453 -
caracterización de un determinado personaje, un sentimiento o un carácter,

pueden ser inmersos en una macroforma diferente en la que tengan que

representar algo similar.

La forma musical de cada intervención musical estará condicionada en

gran medida por el número de compases que tenga, es decir, por su extensión.

Pieza instrumental y canción de Peribáñez y el comendador de Ocaña

La forma de la canción Peribáñez es repetitiva, tanto en la parte

instrumental, donde hay un tema principal que llega a repetirse hasta tres

veces y un segundo tema para dar variedad de sólo cuatro compases. Aparece

- 454 -
una nueva melodía con el comienzo de la canción, que repite dos veces un

mismo tema, modificándolo al final para hacer la cadencia. Tal y como nos

indica el signo de repetición que aparece en esta partitura, párrafo, volveríamos

a la parte instrumental, no dejando claro hasta dónde, sino dependiendo de la

puesta en escena, debido a la notación que aparece abajo “hasta que avisen”.

Se trata de una forma tripartita, instrumental, vocal y de nuevo, instrumental. La

extensión de esta microforma es considerable, pero no todas las intervenciones

musicales tienen una extensión similar. En el caso de la intervención musical

número siete de Macbeth la extensión se limita a dos compases.

Pieza instrumental de Macbeth

- 455 -
Esta partitura ejemplifica la existencia de partituras muy cortas de

extensión, donde la forma musical es tan simple que no se puede hablar de la

existencia de temas, sino, tan sólo de la existencia de un motivo.

Las melodías empleadas en las intervenciones musicales, al igual que el

resto de elementos musicales que aparecen, son claros y sencillos. Las

melodías tienen una tonalidad claramente definida en la mayoría de los casos.

En otros casos Parada no pone armadura y luego juega con las tonalidades a

través de alteraciones accidentales, como es el caso de la mayoría de

partituras para Macbeth.

Hay casos, como en las intervenciones musicales cantadas de El villano

en su rincón, en los que todas las piezas están en diferentes tonalidades,

teniendo como punto común el que todas son menores. Con dos de sus

melodías ejemplificamos esta relación, teniendo en cuenta que las otras están

en la menor. En primer lugar el zéjel titulado ¡Ay Fortuna! cuya tonalidad está

en sol menor claramente definido por la armadura, por los giros melódicos y por

las claras cadencias.

- 456 -
Parte vocal del zéjel “¡ay fortuna!” de El villano en su rincón

- 457 -
En segundo lugar tomamos como ejemplo otro coro del tercer acto de El

villano en su rincón titulado Deja las avellanicas moro que es cantado, tal y

como indica en la partitura, por los vareadores. Con él vemos que de nuevo

utiliza una tonalidad menor, fa menor.

Por el contrario, en La dama duende todas las intervenciones musicales

están en tonalidades mayores. En otros casos todas las intervenciones están

en la misma tonalidad, como en el caso de El castigo sin venganza que está

- 458 -
entera en Sol Mayor. También hay veces en que una tonalidad se repite en

diferentes intervenciones y el resto se encuentran en tonos vecinos, como es el

caso de Ricardo III. La utilización de la tonalidad como nexo de unión entre las

diferentes partes de una misma obra, ya sea una suite u una sinfonía, era un

recurso que ya había sido muy utilizado anteriormente al momento en el que

nos encontramos.

Cuando suenan diversos instrumentos, la melodía principal no siempre

recae sobre el mismo. Por ejemplo, al sonar toda la orquesta suele dársela a

las flautas y a las trompetas, pero si sólo suena la cuerda, se la suele dar al

violín primero. También hay veces en que instrumentos que no suelen llevar la

voz principal la llevan, como es el caso de la trompa en el nº 4 de Ricardo III.

También se da el caso de obras en las que la parte de la mano derecha del

clavecín dobla la melodía que ya está sonando en el violín primero, resultando

más claramente destacada la melodía.

Cuando los instrumentos acompañan a la voz, siempre hay algún

instrumento que apoye a cada una de las voces, como ocurre en el caso de los

coros de Otelo, donde el violín 1º dobla el coro 1º, el violín 2º al coro 2º, la viola

al coro 3º y la voz más grave es la misma melodía que el coro 1º, pero a la

octava grave.

La estructura de las melodías es muy clara y repetitiva. La melodía para

boca cerrada de La tejedora de sueños está organizada en cuatro frases

- 459 -
diferentes y la repetición de la primera. Además cada una de estas frases

suena dos veces, como si se tratase de un efecto de eco.

Se da también el caso de melodías de dos intervenciones musicales

diferentes cuya diferencia es la variación, en la que una es una variación de la

otra. Este es el caso de las intervenciones musicales número dos y tres de El

lindo don Diego.

Las intervenciones musicales dos y tres de El lindo don Diego

Se trata de una variación bastante importante ya que son muchos los

aspectos variados, comenzando por la extensión general de la pieza, que es

- 460 -
menor en la variación que en la original. Otra diferencia importante es el

cambio de compás de ternario a cuaternario que, en la variación concluye sin

volver al compás original. Se trata de una melodía que caracteriza al personaje

de don Diego, la variación contribuye como leitmotiv a la evocación de dicho

personaje, en una escena posterior y con una nueva connotación.

En las partituras de Ricardo III, Macbeth y La conjuración de Fiesco, la

parte de las cuerdas suele emplear mucho la figuración a base de trémolos, de

forma que se genera un movimiento muy rápido y nervioso. Esta figuración la

suele emplear también para el timbal. La música de Don Juan Tenorio, aunque

sólo hemos encontrado una parte de contrabajo, creemos que es un fragmento

de una partitura a la que le faltan el resto de los instrumentos, debido a que el

tipo de figuración empleada no es la de un instrumento solista, sino que por el

contrario, utiliza muchos trémolos y notas largas, que son más propios del

acompañamiento.

Se juega mucho con los contrastes rítmicos, tanto de manera

simultánea, como de forma sucesiva. Como ejemplo de forma simultánea nos

remitimos a la característica anterior, ya que normalmente, al emplear una

figuración nerviosa en las cuerdas como acompañamiento, los instrumentos

que llevan la melodía principal suelen llevar una figuración mucho más

pausada. Ejemplo de ello lo podemos ver en el nº 8 de Ricardo III, donde toda

la cuerda y el timbal mantienen la figuración del trémolo, de principio a fin de la

parte nueva de esta intervención musical que es el final de acto. Esta

intervención musical no consta sólo de cinco compases, sino que comienza con

- 461 -
dieciocho compases para armonium solo del número seis, como se indica en la

propia partitura, para concluirlos con este final en el que los diferentes timbres

entran a la vez, para culminar el acto.

Número ocho de Ricardo III

Como ejemplo de contraste rítmico de forma sucesiva nos remitiremos al

nº13 de la misma obra, donde emplea dos grupos dentro de las cuerdas, por un

- 462 -
lado violín primero, segundo y viola, y por otro violonchelo y contrabajo. Una

misma idea rítmica va sonando de forma sucesiva con diferente tímbrica lo que

da mayor riqueza a una intervención que suena mientras Ricardo está

tomando decisiones en su trono, tal vez describiendo así una fluidez de ideas y

toma de decisiones. Cuando se trata de una partitura únicamente rítmica, para

percusión537, se emplea la misma línea de ritmo y se va indicando el cambio de

instrumento, como en el caso del Romance del segundo acto de El villano en

su rincón, donde intervienen: tambor, triángulo, plato, caja y pandereta. En este

último caso se ve claramente la forma sucesiva.

En ocasiones un mismo número sirve de final para el primer acto y de

preludio para el segundo, simplemente cambiando el compás de la

composición inicial. Así, en el número de Don Juan Tenorio titulado “Final 1º y

preludio 2º” aparece escrito a letra “Como final 1º a 4 y como preludio 2º a 2”.

Así, como final resultará más lento y como preludio más rápido.

Aparecen cambios de compás significativos en diversas obras. La

“marcha” de El médico de su honra comienza en 6/8, a continuación hay un

corte para una canción y después cambia a 4/4, probablemente buscando un

cambio de velocidad, y por tanto de carácter de la marcha, a más rápido. Otro

cambio se da en el Preludio de Peribáñez y el Comendador de Ocaña donde

de un compás binario pasa a un cuaternario, dando al comienzo un carácter de

marcha, y emplea la segunda parte para un desarrollo más melódico y pausado

del tema del comienzo.

537
Esto ocurre un gran número de intervenciones de las que pondremos ejemplos más
adelante y a las que llamamos “toques militares”, sin llegar a constituir marchas.

- 463 -
Hay casos en los que el compás lo marca simplemente con un dos, lo

cual unas veces significa que se trata de 2/4 y otras de 6/8, es la figuración la

que lo indica. En el nº 14 de Ricardo III indica dos, pero la figuración que

componen los compases de la pieza corresponde a un 6/8. También hay veces

que se indica 6/8 y su figuración corresponde, pero él añade a letra “a dos”,

reincidiendo así en su carácter binario, como ocurre en el nº 13 de Macbeth.

Otras veces indica como compás 2 y mezcla figuraciones de 2/4 y 6/8, sin

indicar cambio alguno, como en el caso del nº 4 de El castigo sin venganza.

Hay casos en los que ofrece dos alternativas de ritmo para un

instrumento. Por ejemplo en Ricardo III, en el nº 21, ofrece al tambor la

posibilidad de hacer un trémolo o hacer grupos de corcheas y semicorcheas.

En los cuartetos de cuerda y piano, el violín 1º, 2º y el piano suelen

llevar la misma figuración rítmica. Ejemplo de esto lo encontramos tanto en el

rigodón como en el vals de Baile en capitanía.

En el caso de la caja, a veces su ritmo está indicado a través de notas

de apoyo y mordentes, como en el caso de Peribáñez y el Comendador de

Ocaña.

Los coros suelen ser homorrítmicos, variando sólo el final, como ocurre

con el coro de Otelo. En el teatro del siglo XVIII se solía utilizar la

denominación de “coro” cuando cantaban dos personajes, por lo que, al

aparecer, en el nº 3 de El alcalde de Zalamea la indicación de “coro” se refiere

a que canten juntos los personajes de Rebolledo y la Chispa y en los números

- 464 -
7 y 8 la indicación de “voz”, deducimos que se refiere a que cante un solo

personaje.

Dentro de la misma obra, entre diferentes números, Parada utiliza el

ritmo como medio para proporcionar cohesión a la pieza, como se puede

observar en las partituras para Macbeth en las que, el primer número (número

siete) y el último (número trece, final), suenan iguales rítmicamente, pese a que

el primero está escrito en compás de dos por cuatro y el segundo en seis por

ocho, por lo que podemos decir que el final desarrolla rítmicamente la idea del

principio. Otras relaciones rítmicas entre estos dos números son las referidas a

la figuración de los diferentes instrumentos, de manera que el viento y la

percusión marcan el ritmo principal mientras la cuerda mantiene el ritmo de un

trémolo. A diferencia de esto, en el número final, todos los instrumentos llevan

el ritmo principal. Esta rítmica repetida en dos partes de la obra acompaña

acciones diferentes. En el primer número ilustra el momento en el que las

brujas predicen a Macbeth que será rey y en el final acompaña al momento en

el que Macduff sostiene la cabeza de Macbeth y todos se dirigen a Malcolm

como rey de Escocia. Además, esa rítmica principal de la que hablamos es un

motivo rítmico que aparece a lo largo de todos los números de la obra, inmerso

entre otras figuraciones, dando a la obra un carácter general de solemnidad.

La variedad de instrumentos y voces empleados para la composición de

la música incidental es considerable.

1.- Don Juan Tenorio. Aquí todas las partituras que aparecen son para

contrabajo. No se trata de una instrumentación solista, sino que, por la

- 465 -
escritura, parece que falten las partes de los otros instrumentos, tal vez de un

cuarteto de cuerda.

2.- Macbeth: Cuerdas (violines primeros y segundos, violonchelos y

contrabajos), viento madera (flauta y flautín), viento metal (trompas, trompetas,

trombón y tuba) y la percusión (timbal).

3.- La dama duende: hay un número para violín 1º y 2º y flauta.

4.- Peribáñez y el Comendador de Ocaña: hay un preludio para laúd.

Hay otros números para cuarteto de cuerda, redoblante y caja, otro para

teclado y canto, otro para teclado, canto y flauta.

5.- El castigo sin venganza: hay varias combinaciones de cuarteto y

teclado y una de trompeta y caja.

6.- Fausto 43: Aparecen todos los instrumentos de la orquesta y el arpa.

7.- Baile en capitanía: hay dos números, uno para cuarteto de cuerda y

otro para cuarteto de cuerda y piano.

8.- Otelo: el número “Amanecer” y el número “Sauce” es para cuerda

frotada y arpa. Los otros para coro.

9.- Antígona: Cuarteto de cuerda, arpa, timbales, flauta, oboe, clarinete,

fagot, trompas y trompetas.

10.- La conjuración de Fiesco: Cuerdas (violín 1º y 2º, viola, violonchelo

y contrabajo), viento madera (flauta y oboe), viento metal (trompeta y trompa) y

piano.

11.- El médico de su honra: los números 2, 4 y 5 son para cuarteto de

cuerda y piano. Para el nº 7 al conjunto anterior añade una trompa en fa.

- 466 -
12.- Ricardo III: Cuerdas ( violines primeros y segundos, violas,

violonchellos y contrabajos), viento madera(flauta), viento metal (trompas,

trompeta), percusión (timbal) y el armonium.

13.- El villano en su rincón: el nº 2 es para cuarteto de cuerda, flauta,

oboe y piano. El nº 4 para trompas de caza y caja tambor. El nº 5 es para

cuarteto de cuerda y flauta. El nº 6 y el 19 son para cuarteto de cuerda, flauta,

oboe y guitarra. El nº 11 es para guitarra sola.

14.- Entre bobos anda el juego: consta de un solo número para cuarteto

de cuerda y piano.

15- La tejedora de sueños: coro a capella.

16. El alcalde de Zalamea: el nº 6 es para cuarteto de cuerda, guitarra y

oboe. El nº 9 es para flauta, violín 1º y celesta. El nº 1 , 2, 4 es para caja. Hay

canciones acompañadas por guitarra. Otras acompañadas por cuarteto de

cuerda, viento y percusión.

17. El perro del hortelano: Clavecín y cuarteto de cuerda.

18. El lindo don Diego. Clavecín y cuarteto de cuerda.

19. La tempestad: Voz solista y coro.

La plantilla orquestal no siempre es la misma para todas las

intervenciones musicales de una misma obra de teatro, sobre todo en los casos

en los que se introducen canciones. Se puede decir que la mayoría de estas

agrupaciones tienen como punto común el cuarteto de cuerda. La diferente

combinación con diversos instrumentos dará el matiz concreto requerido en

cada escena de cada obra en la que se requiera de la música. El arpa, al ser

punteada, crea una antítesis interesante de admiración en una obra que viene

- 467 -
del extranjero, como es el caso de Otelo y además destaca la importancia del

tipo de personajes de la obra. La guitarra da un carácter más popular, propio

del pueblo, de gente llana, que es a la que acompaña esta composición.

También el cuarteto de cuerda y piano es algo muy repetido en estas

composiciones.

Hay, entre las piezas cantadas, un grupo para las que no aparece

ningún tipo de acompañamiento instrumental, lo cual, por una parte da la

dificultad al actor que le corresponde cantarlas de no tener ningún punto de

apoyo para entonar, pero por otra parte ofrece la facilidad de que el actor

pueda comenzar la canción a la altura que más cómoda le resulte. Hay casos

en los que la monotonía de la voz está totalmente justificada por el carácter de

la obra, como ocurre con La tejedora de sueños. Se trata de una obra basada

en los mitos de Ulises y son un coro de esclavas de Penélope las que entonan

esta melodía con boca cerrada538, en el momento en que se descubre el tejer y

destejer de ésta para ganar tiempo. La forma de introducir esta melodía en el

texto es a través de personajes que aluden a ello y de acotaciones que lo

explican. También la partitura se compenetra con el texto al estar repleta de

términos de expresión musical, tanto de movimiento (“Lento”), de carácter

(“Dolorosamente cantado”) y de intensidad (“ppp”).

La intervención musical titulada “Coro a capella” de Otelo es,

efectivamente, un coro a cuatro voces a capella. Esta canción no contiene letra,

pese a tratarse de un coro y a tener marcadas perfectamente todas las

538
Este dato lo indica el texto.

- 468 -
respiraciones. Podría ser la melodía de una canción que canta Iago invitando a

beber y que luego continúen otros personajes, para así formar el coro. Se trata

de un coro para cuatro voces femeninas, por la tesitura y la clave empleada,

homorrítmico y homofónico. Su extensión es muy corta y tiene la melodía

estructurada en dos partes, la primera llega hasta el compás sexto en

semicadencia a la dominante de la menor y el final concluye con una cadencia

perfecta.

Partitura “Coro a capella “de Otelo

- 469 -
El sobreentendido en algunos casos, y las prisas en otros, hacen que

estas partituras de canto a capella, sin letra encajada, sean un enigma que

admita diversas interpretaciones.

El grupo de partituras para voz con acompañamiento instrumental está

mucho más claro, en el sentido de que la letra está encajada en la partitura, y

en la mayoría de los casos, también aparece encajado el instrumento

acompañante. El hecho de que aparezca la letra insertada en la partitura quiere

decir que el cantante actor va a manejar dicha partitura, por lo cual, tiene

ciertos conocimientos y la partitura le servirá para conocer la entonación y el

ritmo de la canción, así como para saber cuál es la entrada que le dará el

instrumento acompañante. Esta deducción nos lleva a pensar que cuando

Parada sólo apunta la melodía de la canción es porque él mismo va a enseñar

de oído a los cantantes actores la entonación y ritmo del texto que ya se saben.

En El castigo sin venganza el nº 2 es para canto y guitarra. Se trata de

una melodía en la menor acompañada por los acordes de una guitarra. El texto

aparece claramente encajado en la partitura y dice: “Caminad, caminad

suspiros a donde sabéis y si duerme mi niña, no la recordéis, no la recordéis”.

- 470 -
Número dos de El castigo sin venganza.

En Otelo el número “Muerte de Desdémona” es para coro a cuatro

voces, cuerda y arpa, y al igual que en el “Coro a capella” de la misma obra,

tampoco aparece encajada ninguna letra. En el cuarteto de cuerda el violín

primero y la viola mantienen un ritmo más pausado y son el violín segundo y el

violonchelo los que se mueven más rítmicamente. Algo similar ocurre entre las

dos arpas, la primera mantiene un ritmo más pausado, marcando siempre los

primeros tiempos y es el arpa segunda la que aporta variedad rítmica con

muchos contratiempos.

Son diversos los instrumentos empleados para el acompañamiento de

canciones. En El alcalde de Zalamea el nº 3 es para voz y coro, acompañado

por cuarteto de cuerda, flauta y oboe y percusión (batería y caja). El nº 7 es

para guitarra y voz. El nº 8 es para guitarra, oboe y voz. En El médico de su

honra el nº 3 es para viola y soprano. Se trata de una melodía que no lleva

encajada ninguna letra. En Peribáñez y el comendador de Ocaña aparecen dos

- 471 -
canciones. La número uno para teclado y coro y hay otra, “Baile de boids y

coro”, que aparece en dos tonalidades diferentes y que además de teclado es

acompañada por cuarteto de cuerda y flauta.

En El villano en su rincón aparecen cinco intervenciones musicales

cantadas, dos romances, dos zéjel y una canción. La parte del coro, es decir, la

melodía cantada de todas ellas aparece de forma continuada en la misma

partitura, pero no todo el texto aparece cantado, sino que se alternan partes

instrumentales como fondo a la recitación de versos. Se trata de una partitura

para piano y coro, que además cuenta con el acompañamiento de la flauta y el

flautín, la guitarra, el oboe y el cuarteto de cuerda.

En ocasiones en las que no quiere seguir copiando compases, indica

con palabras una continuidad, como es el caso de escribir “sigue golpe de

timbal”, tras el nº 1 de La conjuración de Fiesco o “sigue caja” al terminar el nº

17 de dicha obra.

A veces se emplean notas de adorno, como trinos, apoyaturas o

mordentes, pero en lugar de utilizar los grupitos, los da resueltos a través de la

figuración de semicorcheas y fusas, como ocurre en el Preludio de Peribáñez y

el Comendador de Ocaña.

Se puede decir que la indicación de términos de expresión musical es

bastante rica y variada en estas obras, pese a que se den casos concretos en

los que apenas aparece nada, pero este vacío se puede justificar con el hecho

- 472 -
de que además de ser el compositor era el que dirigía la ejecución de las obras

y, lógicamente, debía de tener las partituras muy claras y podría dar muchas

cosas por sobreentendidas.

Emplea los términos de movimiento en italiano y muchas veces los

matiza con términos de expresión como en el caso del Final de Ricardo III,

donde aparece “Andante religioso”. Hay otras veces en que para la misma

partitura da un término para el movimiento, que coloca encima del pentagrama

y otro para el carácter, que lo coloca debajo del mismo. Ejemplo de ello lo

encontramos en el único número de La tejedora de sueños, donde indica

“Lento” y además indica “Dolorosamente cantado”.

Hay veces en las que un mismo número se repite igual pero con

diferente velocidad. Es el caso del número 9 y 10 de Ricardo III.

- 473 -
Intervenciones musicales números nueve y diez de Ricardo III

Los términos de intensidad se especifican en unas partituras más que en

otras, así hay veces en las que aparece un solo término en toda la obra,

mientras que en otros casos la obra está plagada de términos. Hay veces que

utiliza términos de carácter para indicar intensidad, como ocurre en el nº 13 de

Macbeth al indicar “morendo”, para que se vaya reduciendo la intensidad.

- 474 -
Emplea muchos signos de articulación. El acento lo utiliza en

combinación con términos referidos a intensidad, como es el caso del nº 1 de

Ricardo III, donde aparece “sforzando-acento-piano” o “sforzando-acento-

mezzoforte”.También aparecen subrayados sobre las notas, indicaciones de

“marcado”, picados, ligaduras de expresión, subrayado-ligado, etc.

Por otro lado también aparecen indicaciones referidas a diferente forma

de tocar un mismo instrumento para que el timbre resulte modificado, como es,

en el caso de las cuerdas, “arco” y “pizzicato”, en el caso de los metales y la

cuerda “sordina”, para el timbal “baquetas (natural)” y “baquetas con los

mangos”, para el arpa “sulla tavola” (pulsar las cuerdas cerca de la tabla

armónica), para el arpa y la cuerda “armónico”.

A veces, para dar una sensación de mayor reposo, se emplean en una

misma pieza diversos calderones, bien sobre las notas largas, como ocurre en

el nº 13 de Macbeth o sobre los silencios, como ocurre en el nº 5 de Ricardo III.

El calderón también lo emplea acompañado de palabras escritas que reincidan

más en su significado, como ocurre en el nº 3 de La conjuración de Fiesco,

donde tras colocar un calderón sobre una nota larga añade “Pausa” y

“Suspende un momento y sigue a la vuelta”.

Hay términos que en música se llaman “de carácter” que aparecen en

las partituras, pero que también están en conexión directa con el carácter de la

trama argumental (Ejemplo: “Dolorosamente cantado”, “marcial” o “morendo”).

- 475 -
Los tipos de piezas musicales ilustrativos van desde la pieza

instrumental que sirve de fondo a una escena, de preludio o de danza, hasta

llegar a las canciones ya sean a capella o con acompañamiento instrumental y

tanto cantadas por personajes que aparecen en escena, como por un coro

abstracto que suena como voz en off.

Una pieza instrumental muy característica en la mayoría de sus obras es

la “marcha”. La presencia de estas marchas en las representaciones teatrales

tiene la finalidad de ensalzar el militarismo del Régimen Franquista, el

patriotismo, es decir que la música sería utilizada con fines propagandísticos

del régimen. Sea como fuera, es cierto que todas y cada una de ellas están

perfectamente justificadas dentro del argumento de las obras teatrales en las

que se encuentran inmersas, por lo que también se podría hablar de un tipo

más de música instrumental, sin más pretensiones.

Aparecen marchas en Peribáñez y el comendador de Ocaña (marcha

militar), El castigo sin venganza (nº 3, marcha), El médico de su honra (marcha

con un descanso en medio para una canción), Fausto 43 (Marcha fúnebre

inmersa dentro de un ballet), Macbeth (marcha fúnebre, final de cuadro) y

Ricardo III (marcha fúnebre, por la muerte de Enrique VI).

- 476 -
Marcha de El castigo sin venganza.

El ejemplo que aportamos de El castigo sin venganza es la partitura para


teclado, compuesta por Parada también para cuarteto de cuerda. Se trata de
una marcha muy característica, tanto por la métrica como por la rítmica. Las
frases son claramente definidas cada cuatro compases y están en la tonalidad
de sol mayor.

- 477 -
Marcha para El médico de su honra.

Se trata de una marcha cuya primera parte está en do mayor, con frases

claramente definidas hasta el compás diecisiete en que queda la marcha

suspendida con un calderón y en un acorde de dominante. Aquí se indica la

introducción de una canción que debe ser una canción en compás binario para

soprano y acompañamiento de viola que pertenece a la música incidental de

esta obra de teatro. A continuación se reanuda la marcha cambiando el

compás binario de la marcha inicial por el cuaternario y la tonalidad se torna la

menor concluyendo en cadencia perfecta.

- 478 -
Además también hay piezas musicales que sin llegar a ser marchas, son

piezas militares repetitivas, sin un desarrollo temático, formadas por redoble de

caja e instrumento de metal.

Toque militar de El castigo sin venganza

Toque militar de Ricardo III

- 479 -
La característica común es la inclusión de percusión, normalmente

redoble de caja o timbal y viento metal, así como el compás binario.

Los títulos de las intervenciones musicalescomo elementos de conexión

entre las partituras y los textos pueden ser de varios tipos. Ejemplificamos con

títulos literales sacados de las partituras objeto de nuestro estudio.

TÍTULOS DE LOS NÚMEROS MUSICALES PARA TEATRO


1.- Título de la ubicación - Peribáñez y el comendador de
Ocaña: “Preludio segundo
acto”.
- El castigo sin venganza:
“Segundo cuadro”, “Tercer
cuadro”.
- Fausto 43: “acto I. Cuadro 1º”.

2.- Título genérico - Macbeth: “Marcha fúnebre”.


- Peribáñez y el comendador de
Ocaña: “Marcha”.
- Baile en Capitanía: “Vals” y
“Rigodón”.

3.- Título propio - Antígona: “Final”.


- El médico de su honra:
“Preludio”.
- Ricardo III: “Prólogo”, “Final”.

4.- Título numérico - Don Juan Tenorio: 6,7,8,9,11.


- Macbeth: 7,8,9,10,11 y 13.
- El castigo sin venganza:
1,2,3,4 y 5.

5.- Título descriptivo - Fausto 43: “Prisión de


margarita”.
- Otelo: “Muerte de Desdémona”,
“Amanecer”, “Sauce”, “Coro a
capella”.
- Macbeth: “tú serás rey”,
“Asesinato de Bankuo”,
“Apariciones”.

- 480 -
6.- Título personaje - Peribáñez y el comendador de
Ocaña: “Peribáñez”.
- Don Juan Tenorio: “Don Juan
Tenorio”.
- Antígona: “Creonte”, “Antígona
y Ismena”

7.- Sin título - La tejedora de sueños: su


único número.

- Entre bobos anda el juego: su


único número.

8.- Mezcla tipos de título - Don Juan Tenorio: “nº


8:Exaltación de don Juan”, “nº
9: aparición de doña Inés. Acto
tercero”.
- Antígona: nº 3, “Danza y
cortejo de Baco”

- El médico de su honra:
“Preludio, 2º acto”, “número 5,
acto tercero, cuadro segundo”.

De esta tipología de títulos establecida a partir de los títulos de las

intervenciones musicales compuestas para las obras de teatro objeto de

nuestro estudio observamos que, en la mayoría de los casos se trata de títulos

nominales. El estilo nominal, tal y como indica Martínez Arnaldos, “se

caracteriza por una descripción de tipo estático, contrariamente al movimiento

que provoca la acción verbal”539. Sin embargo, dicha acción verbal sólo la

encontramos en los títulos descriptivos.

Todos estos títulos sirven de guía para los músicos y el director musical

que intervienen en la puesta en escena y suelen ir acompañados de otras

anotaciones referidas al texto que les permitan comenzar la música en la parte

539
MARTÍNEZ ARNALDOS, Manuel. “Morfosintaxis del título en español”. Estudios románicos,
nº 7, 1991. P. 115-148. P. 127.

- 481 -
de la puesta en escena que está predeterminada. Es indudable que los títulos

de las intervenciones musicales compuestas para una determinada obra de

teatro constituyen un primer elemento de contacto. En este sentido coincidimos

con Martínez Arnaldos540 cuando habla del título como signo en la

comunicación literaria. En el caso de los títulos musicales, éstos se

convertirían en el primer elemento de contacto entre el emisor del lenguaje

(partituras anotadas por el compositor a partir de las directrices dadas por el

director de escena para interpretar dentro de la puesta en escena de una

determinada obra de teatro) y el receptor (el intérprete musical o el

investigador de la puesta en escena).

Los intérpretes de las canciones, siguiendo la tradición española iniciada

en los comienzos del teatro y continuada en las tonadillas escénicas del siglo

XVIII, era llevada a cabo por los actores que, de forma natural tuviesen mayor

facilidad para cantar. Son diversos los personajes que interpretan las

canciones, pero por lo general, suele tratarse de coros, como es el caso de las

esclavas de Penélope en La tejedora de sueños. También cantan los

personajes solistas como ocurre con Rebolledo y la Chispa en El alcalde de

Zalamea.

Gombau hace anotaciones en la partitura sobre la caracterización del

personaje cuando canta la canción, como ocurre en el número diecisiete de La

tempestad donde indica “un poco ebrio”. También anota referencias a

540
MARTÍNEZ ARNALDOS, Manuel. Los títulos literarios. Madrid, edit. Nostrum, 2003. P. 15.

- 482 -
diferentes formas de emisión, como ocurre también en el número diecisiete de

la obra que acabamos de citar donde anota “soplando, bufando” o en el número

dieciocho de la misma donde aparece “quasi parlato”. Otras veces las

referencias son en torno a la interpretación y carácter de la canción, como

cuando indica al comienzo del número dieciocho de La tempestad, “Libremente

declamado”.

Gombau hace coincidir los signos de puntuación del texto con los de

respiración y fraseo musical en las melodías vocales. Se puede decir que cuida

mucho la partitura vocal y deja la interpretación del cantante-actor cerrada a

improvisaciones que pudieran no estar lo suficientemente contextualizadas

dentro de la relación texto-música acordada inicialmente con el director de

escena.

Hay indicaciones que indican continuidad entre un número y otro, como

la palabra “sigue”, que aparece entre el nº 12 y 13 o entre el nº 17 y final de La

conjuración de Fiesco. Para esto mismo se utiliza también la palabra “ataca”,

como en el caso del nº 12 al 13, también de la misma obra.

Hay indicaciones referidas al momento exacto de entrada (Ejemplo:

“batuta”) y terminación de las intervenciones musicales (Ejemplo: “seguir

tocando hasta aviso” o “repite hasta que cae la cortina”), dentro de la

representación de la obra.

Las letras de las canciones son las originales que aparecen en las obras

de teatro, por lo que éstas constituían un elemento musical, con sus acentos y

- 483 -
rima preestablecidos, con el que debía contar Parada para realizar sus

composiciones. Esto condicionará fundamentalmente el ritmo, aunque también

la extensión y división de las frases musicales. En el caso de la expresión

musical, también deberá estar acorde con el significado de lo que se está

diciendo.

En algunas ocasiones Parada deja algunas melodías vocales sin el texto

colocado correctamente bajo las notas pertinentes, con lo que dificulta el

análisis posterior, sobre todo en los casos en que el libreto de la adaptación

hecha para la puesta en escena no se conserva, por lo que queda perdido el

texto de la canción, como ocurre con una partitura encontrada para la obra La

dama duende de la que sólo aparecen dos números musicales y uno de ellos

se titula “canción” y aparece la melodía para flauta, pero sin indicación alguna

del texto. Un caso similar ocurre en el número seis de El médico de su honra,

también titulado “canción”, pero para el que sólo aparece una melodía, incluso

sin indicación de instrumento alguno. Tampoco aparecen encajados los textos

en ninguno de los números vocales de Otelo, colaboración entre Parada y

Gombau. Para la canción “Sauce” de Otelo, no escriben música, sino que la

pieza que titulan así es una pieza instrumental, por lo que en esta puesta en

escena es probable que, como en otros casos ha ocurrido, se omitiera dicha

canción.

- 484 -
Ejemplos melodías vocales sin letra: La dama duende.

El médico de su honra

Pero esta falta de información no siempre aparece en las canciones de

Parada, sino que, en otros muchos casos, melodía y texto aparecen

perfectamente encajados y preparados para ser cantados, como es el caso de

las diferentes canciones que aparecen en El villano en su rincón o el número

tres de El alcalde de Zalamea que es una jácara en la que aparecen todas las

letras bajo su melodía correspondiente y con la indicación de los cantantes que

se alternan.

- 485 -
Canción con texto adaptado del nº 3 de El alcalde de Zalamea.

- 486 -
Esta canción lleva la melodía principal de la intervención musical junto

con la flauta y el oboe, a lo que se añade la aportación de la armonía por parte

de un cuarteto de cuerda, y la percusión corre a cargo de la batería y la caja. El

texto empleado para la composición de la canción es el propio del texto teatral,

consistente en una parte musical que se repite siempre con el mismo texto y

otra parte que también se repite con la misma música pero con distinto texto,

como las jácaras del siglo XVII.

Las pocas partituras vocales que tenemos de Gombau muestran un gran

cuidado, en el sentido de que las letras aparezcan perfectamente ajustadas.

Esto, junto a sus indicaciones de caracterización de personajes anteriormente

comentadas, facilita el trabajo del actor-cantante y el análisis posterior.

Ejemplo melodía vocal con letra de Gombau: nº 17 de La tempestad.

- 487 -
Es característico encontrar partituras para una determinada obra

perfectamente ordenadas y en limpio, y sin embargo hay otras que están

demasiado confusas y escritas completamente a sucio.

Hay indicaciones de “minutos” en diferentes partituras, que nos hacen

pensar en que dicha pieza se ha de repetir continuamente, como música de

fondo normalmente, hasta que pasen los minutos indicados.

El hecho de que aparezcan números compuestos en diferentes

instrumentos y que aparezcan tachados, nos hace pensar en que se trata de

directrices finales del director de escena que pese a que desde un principio,

podría haber establecido los números que quería, puede luego cambiar de idea

y suprimirlos. Esta supresión puede venir dada por diversos motivos:

a) porque no le guste cómo suena el número compuesto o la relación

entre éste y el texto.

b) O porque ha decidido concebir una determinada escena sin música de

fondo, buscando una mayor fuerza, a partir del silencio.

Hay anotaciones en las partituras que nos indican la subordinación de la

música a la marcha de la puesta en escena de la obra, tales como “sigue hasta

que avisen” o “D.C. al párrafo hasta que se avise”.

Son múltiples las alusiones a los textos que aparecen en las partituras.

En ningún caso se trata de música continuada a lo largo de toda la obra de

teatro. Se trata más bien de intervenciones musicales concebidas para un

- 488 -
momento determinado de la trama argumental, indicada al músico, bien por el

dramaturgo o bien por el director de escena. Mariano Pérez Gutiérrez541 califica

estos números de ilustraciones musicales.

541
CASARES RODICIO, Emilio. Diccionario de la música española e hispanoamericana.
Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 1999. P. 448.

- 489 -
CONCLUSIONES

Tal y como indicamos en nuestra introducción, esta tesis doctoral se

fundamenta en la relación recíproca entre música y teatro. Se trata de un tema

muy amplio y complejo al abarcar diferentes ámbitos artísticos, pero es en esta

diversidad donde la interrelación música-teatro encuentra su resultado más

expresivo. La complicidad de artistas de diferentes disciplinas en una expresión

común no es una labor fácil pero si se hace con vocación en la mayoría de los

casos resulta muy fructífera.

Hemos visto que la música aporta una gran variedad de significados al

teatro, en función de las circunstancias históricas y sociales, así como de los

artistas implicados. Del mismo modo el teatro, de forma recíproca, condiciona

la composición musical al darle significados propios y servirse de ella para

enriquecer las puestas en escena. Muestra de ello son las partituras de

intervenciones musicales para teatro de Manuel Parada y Gerardo Gombau,

cuyas anotaciones manuscritas permiten mostrar un lenguaje musical salpicado

de referencias al texto, así como las adaptaciones de los textos originales para

las puestas en escena en el Teatro Español de Madrid, cuya referencia a la

inclusión de música es continua, tanto a través de acotaciones como con la

aparición de la letra con la que se han de cantar las canciones.

Esta tesis aporta una serie de partituras para obras de teatro que

constituyen una muestra de las composiciones musicales para teatro realizadas

por compositores que simultáneamente componen para otros géneros

- 490 -
dramático-musicales como la música para cine, la comedia musical o la revista

musical, así como para la música instrumental pura. Es indudable el valor

artístico de este material que se aporta y de su análisis dramático-musical, al

constituir, dentro de la producción musical de los músicos tratados, un ámbito

de trabajo menor en cuanto a volumen y en cuanto a importancia concedida por

parte de los estudiosos posteriores.

En la primera parte nos propusimos aclarar conceptos de dramaturgia

musical para luego hacer un recorrido a lo largo de la historia. Los elementos

de dramaturgia musical los encontramos tanto en el texto dramático como en

las partituras y se trata, en ambos casos, de indicaciones de interrelación que

nos llevan a deducir una serie de funciones de la música en el teatro como son

el subrayado de ideas, la sugerencia de ideas, el avance argumental, la

suspensión argumental y la ambientación. Todo esto se lleva a cabo a través

de recursos musicales cuyo análisis forma parte de la segunda parte de esta

tesis, y de recursos literarios relacionados con la música, como son los títulos

de las intervenciones musicales. Estos pueden ser de diversos tipos, título de

ubicación, título genérico, título propio, título numérico, título descriptivo, título

de personaje, sin título o mezcla de diversos tipos de título. Otros recursos

literarios empleados referidos a la música son los personajes musicales, las

acotaciones referidas a la ubicación de intervenciones musicales, así como la

aparición en el texto de alusiones musicales.

Al hacer un repaso histórico por la música para teatro hemos visto las

influencias posteriores que tuvo dicha música en el período de posguerra y en

- 491 -
los músicos objeto de nuestro estudio. De esta forma, en la Edad Media y el

Renacimiento hablamos del nacionalismo historiográfico de Conrado del

Campo, maestro de Manuel Parada y Gerardo Gombau, así como de otros

muchos músicos de estas generaciones. En el siglo XVII hablamos de las

reposiciones de obras del teatro clásico y de los autos sacramentales al

servicio de la ideología del Régimen Franquista. Del siglo XVIII destacamos

como influencia posterior la tonadilla escénica, así como del siglo XIX y XX

resaltamos la influencia del Cancionero de Pedrell sobre Manuel de Falla y

posteriormente en la exaltación nacionalista de la posguerra. A lo largo de la

historia observamos que las intervenciones musicales en el teatro son de tres

tipos, intervenciones cantadas, intervenciones instrumentales y una forma

mixta, la pequeña obra de teatro con música. Tal y como ocurre con la historia

de la música se comienza por la vocal, se continúa por la instrumental, sin dejar

de cultivar la anterior, pasando a géneros mixtos, y progresivamente se va

igualando la importancia entre el cultivo de todos ellos, atendiendo a diversas

necesidades expresivas.

En la segunda parte de esta tesis hemos mostrado la existencia de un

trabajo coordinado entre director de escena y director musical en un momento

complejo de la historia de España de la que no quedan documentos filmados

que permitan un estudio de las puestas en escena realizadas en sus teatros, ya

que el Centro de Documentación Teatral de Madrid sólo dispone de

grabaciones de dichas puestas en escena desde 1965. La contextualización se

ha realizado primeramente referida a la música de Posguerra utilizada por el

Régimen Franquista tanto en el cine, en el teatro, en la radio y en la televisión,

- 492 -
como en diversas ceremonias. Muchos de los ideales del Régimen quedan

reflejados en aspectos de las intervenciones musicales para teatro, como es el

caso de la inclusión de marchas y música de carácter militar, la utilización de

música popular o de formas de componer conservadoras. Continuamos

describiendo la situación del Teatro Español de Madrid como teatro oficial, con

cargos cuyas competencias quedan claramente establecidas y con una

programación controlada por el Régimen donde la mayoría del repertorio

consistía en reposiciones del teatro clásico español, con una gran inclusión de

autos y, en menor medida, cierto teatro extranjero también clásico.

El paso por el teatro de los directores de escena muestra una evolución

en su forma de hacer que quedará reflejada en sus puestas en escena.

Comenzamos con Lluch, de quien será sucesor Cayetano Luca de Tena.

Muchas son las aportaciones de éste último al mundo de la escena pero

nosotros nos quedamos con su consideración de la música en el teatro: “...Uno

de los mejores momentos es el de disponer el alcance y el sentido que haya de

tener la música de fondo”542. Esta frase demuestra la interrelación entre la

música y el teatro en el quehacer de Cayetano Luca de Tena, como un

elemento de la puesta en escena concebido con una función determinada y no

como mero adorno. En ese mismo artículo también queda demostrada su

colaboración con el músico Manuel Parada de forma directa: “Yo he tenido la

suerte de trabajar durante once años con el mismo colaborador, Manuel

Parada, a quien creo que difícilmente aventajará nadie en este cometido. Su

542 LUCA DE TENA, Cayetano. “Notas, experiencias y fracasos de un director de escena”. Revista Internacional de
la escena: Ensayo general. Teatro 3, 1953ª. P. 45-48.

- 493 -
conocimiento del teatro y su extraordinario sentido de la instrumentación han

hecho su trabajo insustituible para mí”.

El paso de diferentes músicos por el Teatro Español de Madrid también

es un hecho, pero el que más importancia tuvo por ejercer como director

musical desde el comienzo de su andadura en la Posguerra, además de como

compositor, fue Manuel Parada.

Muchas han sido las fuentes de documentación consultadas pero

tenemos que destacar el Museo Nacional del Teatro de Almagro, el Centro de

Documentación Teatral de Madrid y la Biblioteca Nacional de España. Del

Museo Nacional del Teatro de Almagro y de la Biblioteca Nacional de España

obtuvimos partituras sueltas cuyas indicaciones nos llevaron a encontrar su

correspondiente texto dramático en el Centro de Documentación Teatral de

Madrid. En este Centro, además, también encontramos textos de puestas en

escena de la misma época y de los mismos directores, archivados con su

música correspondiente.

El análisis de esta muestra de puestas en escena lo hemos llevado a

cabo a través de:

- Fichas técnicas encontradas en el Centro de Documentación

Teatral de Madrid, que aportan datos sobre el elenco de

profesionales que colaboraron en dichas puestas en escena.

- Descripción de las intervenciones musicales encontradas y

ubicación de las mismas dentro del texto dramático utilizado en

la puesta en escena, así como del texto original. A través de los

- 494 -
pies musicales (acotaciones, títulos, diálogos de personajes), los

personajes, las alusiones musicales y las letras de las canciones

se ha realizado esta labor de análisis y reconstrucción.

- Críticas de periódicos y revistas del momento del estreno de

dichas puestas en escena, cuya información, pese a ser

subjetiva, resulta de gran valor para la reconstrucción de la

puesta en escena y, en especial, para la descripción de la

música y su conexión con el teatro. Aquí las críticas a la música

compuesta para las puestas en escena siempre han sido

buenas. Sin embargo, el hecho de que en otras muchas críticas

no se haga referencia alguna a la música nos lleva a pensar en

una falta de interés por una actividad de colaboración artística

que, si bien llevaba haciéndose muchos siglos, estaba

empezando a cambiar y no se le prestaba demasiada atención.

- Recursos musicales empleados en las composiciones musicales

para teatro, considerados a partir del análisis de las partituras y

siempre en relación con el texto. Son diversos los recursos

musicales empleados por el compositor en las partituras objeto

de nuestro estudio, lo que demuestra que la simplicidad de las

partituras no viene determinada por una falta de conocimientos,

sino por la utilización de diferentes recursos según las

necesidades de la puesta en escena. Se juega con gran

variedad de formas musicales tanto si se considera la obra de

teatro en general, a través de la sucesión de sus intervenciones

musicales, como en cada intervención musical en particular. Los

- 495 -
ritmos, las melodías, los timbres de los instrumentos o las

diferentes voces son recursos empleados en cada obra de una

forma determinada para responder a las exigencias expresivas

necesarias. La especificación de adornos resueltos,

movimientos, intensidades, articulación, técnicas de

instrumentos o carácter nos revelan a un músico que establece

una conexión directa con la puesta en escena al no dejar nada

para una libre interpretación que pueda ensuciar la idea

predeterminada con el director de escena. Los títulos y las letras

de las canciones se revelan como importantes fuentes de

información para la reconstrucción de la puesta en escena y

para la interrelación de música y texto.

El intento del Régimen Franquista por crear una estética musical común

anclada en los nacionalismos anteriores es uno de los motivos por los que las

intervenciones musicales objeto de nuestro estudio, compuestas en el contexto

de un teatro oficial, no constituyen ninguna novedad dentro de la música

española de ese momento. Su importancia artística reside en la forma en que

dichas piezas fueron concebidas, como consecuencia de un proceso de

colaboración con el teatro, así como por la productividad lograda a partir de

dicha colaboración, que da a la pieza musical un significado sin el cual ya no

tiene ningún sentido.

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La dama duende

 “Reposición de ‘La dama duende’, en el Español”, Dígame, 11-1943

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 Informaciones, 23-11-1943

 Madrid, 23-11-1943

 Ya, 23-11-1943

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 “’La conjuración de Fiesco’ constituyó un triunfo en nuestra escena”, El

Alcázar, 03-05-1946;

 “’La conjuración de Fiesco’, en el Español. El drama de Schiller, en una

versión de don Eduardo Marquina.”, Dígame, 07-05-1946;

 “’La conjuración de Fiesco’”, Semana, 07-05-1946;

- 542 -
 “Burman va, del tren de madrugada a la conjuración de Fiesco. En el

Español no habrá estreno hasta el lunes o martes.”, Marca, 25-04-1946;

 “Cinco estrenos en Madrid: el más destacado ‘La conjuración de

Fiesco’”, Hoja del Lunes, 06-05-1946;

 “Cuando el ‘Fiesco’ era una tragedia republicana’.”, Marca, 26-04-1946;

 “El teatro ‘Fiesko’”, Destino, 15-02-1946;

 “Se aplaza en el Español la representación de ‘La conjuración de

Fiesco’.”, Marca, 01-05-1946;

 ABC¸ 03-05-1946;

 Aguado, Emiliano, “Teatro Español: ‘La conjuración de Fiesco’, drama

romántico de Federico Schiller, adaptación libre de Eduardo Marquina.”,

Pueblo, 03-05-1946;

 Castro, Cristóbal de, “Español: estreno de ‘La conjuración de Fiesco’ de

Schiller, adaptación libre en tres jornadas y en verso, por Eduardo

Marquina”, Madrid, 03-05-1946;

 Crespo, Alberto, “’La conjuración de Fiesco’, en el teatro Español”,

Informaciones, 03-05-1946;

 Cueva, Jorge de la, “Español. ‘La conjuración de Fiesco’, drama de

Schiller, adaptación en verso de don Eduardo Marquina.”, Ya, 03-05-

1946;

 Cueva, Jorge de la, “Español. ‘La conjuración de Fiesco’. Drama de

Schiller, adaptación en verso de don Eduardo Marquina.”, Ya, 03-05-

1946;

- 543 -
 Díez-Crespo, Manuel, “Español: ‘La conjuración de Fiesco’. Una

magnífica versión de don Eduardo Marquina.”, Arriba, 03-05-1946;

 Informaciones, 03-05-1946;

 La Prensa, 03-05-1946;

 Madrid, 03-05-1946;

 Marqueríe, Alfredo, “’La conjuración de Fiesco’, de Shiller en magnífica

adaptación de Marquina, se estrena con gran éxito en el Español”, ABC,

03-05-1946;

 Morales de Acevedo, Emilio, “Estreno en el Español, con todos los

honores, de ‘La conjuración de Fiesco’ de Schiller. La adaptación ha sido

hecha por Eduardo Marquina”, Marca, 03-05-1946;

 Pueblo, 03-05-1946;

 Sánchez-Camargo, “El estreno de anoche, ‘La conjuración de Fiesco’

constituyó un triunfo en nuestra escena.”, El Alcázar, 03-05-1946;

 Ya, 03-05-1946;

 Zaro, Natividad, “Español: ‘La conjuración de Fiesco’, de Schiller”,

Arriba, 03-05-1946;

Baile en capitanía

 “’Baile en capitanía’, en el teatro Español”, Juventud, 5-1944;

 “Agustín de Foxá emplea el lirismo como lubrificante”, Pueblo, 4-1944;

 “Baile en capitanía se va a llevar al cine”, Marca, 4-1944;

- 544 -
 “Baile en capitanía. Agustín de Foxá. Teatro Español”, Juventud, 5-1944;

 “Español. Estreno de ‘Baile en capitanía’. Comedia en cuatro actos en

verso, con un prólogo en prosa, original de Agustín de Foxá”, Pueblo, 5-

1944;

 “Español: Estreno de ‘Baile en capitanía’, comedia dramática en cuatro

actos y en verso, con un prólogo en prosa, original de Agustín de Foxá”,

Madrid, 4-1944;

 “Gran éxito de ‘Baile en capitanía’ en el Teatro Español”, Dígame, 4-

1944;

 “Manuel Comba, el asesor histórico del teatro Español, da la réplica a

algunas consideraciones de Don Jesús Evaristo Casariego”, Pueblo, 4-

1944;

 “Marqueríe, el Teatro romántico y ‘Baile en capitanía’”, Pueblo, 4-1944;

 Araujo Costa, Luis, “Tuteo”, ABC, 4-1944;

 Ariel, “Español: ‘Baile en capitanía’, de Agustín de Foxá”, Marca, 4-1944;

 Arriba, 17-05-1944;

 Arriba, 21-01-1944;

 Arriba, 23-04-1944;

 Arriba, 25-06-1944;

 Carrere, Emilio, “El Parnasillo es ahora un bar”, Madrid, 4-1944;

 Cueva, Jorge de la, “Español: ‘Baile en capitanía’, comedia dramática de

Agustín de Foxá”, Ya, 4-1944;

- 545 -
 Díez Crespo, Manuel, “Éxito de ‘Baile en capitanía’, de Agustín de Foxá,

en el Español”, Arriba, 4-1944;

 García Espina, Gabriel, “’Baile en capitanía’, en el Español, de Agustín

de Foxá”, Informaciones, 5-1944;

 Informaciones, 21-04-1944;

 Informaciones, 22-04-1944;

 Informaciones, 24-04-1944;

 La Vanguardia, 18-03-1944;

 Madrid, 17-06-1944;

 Madrid, 22-04-1944;

 Madrid, 24-04-1944;

 Sánchez Camargo, “En ‘Baile en capitanía’, el carlismo pasa con toda

dignidad, El Alcázar, 4-1944;

 Ya, 02-07-1944;

 Ya, 10-05-1944;

 Ya, 17-06-1944;

 Ya, 23-04-1944;

Peribáñez y el Comendador de Ocaña

 “Español. ‘Peribáñez y el Comendador de Ocaña'”, Misión, 10-1942;

 “Español: ‘Peribáñez y el Comendador de Ocaña’, de Lope de Vega”, El

Alcázar, 10-1942;

- 546 -
 Arriba, 07-10-1942;

 Arriba, 09-12-1942;

 Arriba, 14-10-1942;

 Arriba, 18-10-1942;

 Crespo, César, “Español: Inauguración de la temporada oficial. Se puso

en escena ‘Peribáñez y el Comendador de Ocaña’”, Arriba, 10-1942;

 Informaciones, 06-10-1942;

 Informaciones, 19-10-1942;

 La Vanguardia, 27-08-1943;

 La Vanguardia, 28-08-1943;

 La Vanguardia, 30-07-1943;

 Madrid, 19-10-1942,

 Morales de Acevedo, Emilio, “Solemne inauguración del Español

‘Peribáñez y el Comendador de Ocaña’, de Lope de Vega”, El Alcázar,

10-1942;

 Ródenas, Miguel, “Inauguración de la temporada del Español con

‘Peribáñez y el Comendador de Ocaña’”, 10-1942;

 Ya, 07-10-1942;

 Ya, 20-10-1942;

 Ya, 28-10-1942;

- 547 -
Don Juan Tenorio

 Arriba, 13-11-1942;

 Arriba, 20-11-1942;

 Arriba, 23-10-1942;

 Arriba, 25-10-1942;

 Arriba, 28-10-1942;

 Arriba, 30-10-1942;

 Arriba, 30-10-1943;

 Arriba, 31-10-1942;

 Arriba, 31-10-1943;

 Informaciones, 01-11-1943;

 Informaciones, 09-11-1942;

 Informaciones, 28-10-1943;

 Informaciones, 31-10-1942;

 La Vanguardia, 02-09-1942;

 La Vanguardia, 07-11-1942;

 La Vanguardia, 27-10-1943;

 La Vanguardia, 28-10-1942;

 La Vanguardia, 30-03-1943;

 La Vanguardia, 30-10-1943;

 La Vanguardia, 31-03-1943;

- 548 -
 La Vanguardia, 31-10-1942;

 Madrid, 09-11-1942;

 Madrid, 23-10-1942;

 Madrid, 24-10-1942;

 Madrid, 26-10-1942;

 Madrid, 29-10-1942;

 Madrid, 31-10-1942;

 Ya, 02-11-1943;

 Ya, 08-11-1942;

 Ya, 11-11-1942;

 Ya, 20-11-1942;

 Ya, 24-10-1942;

 Ya, 28-10-1942;

 Ya, 29-10-1942;

 Ya, 31-10-1942;

El castigo sin venganza

 “Español: ‘El castigo sin venganza’, de Lope de Vega”, Fotos, 10-1943;

 Arriba, 02-12-1943;

 Arriba, 09-10-1943;

 Arriba, 15-10-1943;

- 549 -
 Arriba, 16-10-1943;

 Azcoaga, Enrique, “’El castigo sin venganza’. Lope de Vega. Adaptación

de Joaquín de Entrambasaguas”, Juventud, 10-1943;

 Campo, Carmen del, “La Orquesta Nacional en el teatro Español”, El

Alcázar, 10-1943;

 Galindo, Carlos, “Inauguración de la temporada oficial en el teatro

Español con ‘El castigo sin venganza’, tragedia de Lope de Vega,

Dígame, 10-1943;

 Informaciones, 05-10-1943;

 Informaciones, 16-10-1943;

 Informaciones, 18-10-1943;

 Madrid, 05-10-1943;

 Madrid, 13-10-1943;

 Madrid, 16-10-1943;

 Marqueríe, Alfredo, “’El castigo sin venganza’ en el Español”,

Informaciones, 10-1943;

 Morales de Acevedo, Emilio, “Escenario. Volvamos a la fuente clásica”,

Misión, 10-1943;

 Ya, 12-10-1943;

 Ya, 16-10-1943;

- 550 -
El alcalde de Zalamea

 ABC, 15 de abril de 1952.

 Arriba, 13-04-1952.

 Destino, 12-04-1952.

 Destino, 24-04-1952.

 El Alcázar, 14.04.1952.

 El Alcázar, 14-04-1952.

 Informaciones, 12 de abril de 1952.

 Informaciones, 12-04-1952.

 Informaciones, 14-04-1952.

 Informaciones, 20-03-1952.

 Juventud, 17-04-1952.

 Madrid, 14-04-1952.

 Marca, 13-04-1952.

 Pueblo, 14-04-1952.

 S.I.P.E. 20-04-1952.

 Semana, 15-04-1952.

 Triunfo 17-03-1952.

 Ya, 12-04-1952.

- 551 -
El lindo don Diego

 ABC, 14-02-1963.

 ABC, 15-02-63.

 El Adelanto, 6-06-63.

 Espectáculos, 15-02-1963.

 Hoja del Lunes, 24-06-63.

 Informaciones, 15-02-63.

 La vanguardia española, 16-02-63.

 La vanguardia española, 17-07-63.

Entre bobos anda el juego

 Arriba, 7-12-51.

 El Alcázar, 7-12-51.

 Informaciones, 6-12-1951.

 Madrid, 7-12-51.

 Marca, 7-12-51.

 Pueblo, 7-12-51.

 Ya, 6-12-1951.

La tempestad

 ABC, 20-04-63.

- 552 -
 Informaciones, 20-04-63.

 Informaciones, 22-04-63.

El perro del hortelano

 ABC, 24-11-62.

 ABC, 25-12-62.

 El Alcázar, 26-11-62.

 Informaciones, 26-11-62.

 La vanguardia española, 13-07-63

 La vanguardia española, 5-07-63.

 Ya, 25-11-62.

Antígona

 ABC, 13-05-45.

 ABC, mayo, 1945.

 Arriba, 11-05-45.

 Arriba, 13-05-45.

 Arriba, 16-05-45.

 Arriba, mayo 1945.

 Dígame, mayo 1945.

 El Alcázar, 13-05-1945.

- 553 -
 Hoja del lunes, mayo 1945.

 Informaciones, 13-05-45.

 Informaciones, 4-06-45.

 Informaciones, mayo 1945.

 La Vanguardia, 22-02-45.

 Madrid, 14-05-45.

 Madrid, 24-02-45.

 Madrid, mayo 1945.

 Marca, 13-05-45.

 Pueblo, mayo 1945.

 Ya, 13-05-45.

 Ya, 13-05-45.

 Ya, 17-02-45.

 Ya, 24-02-45.

 Ya, 4-05-45.

 Ya, mayo 1945.

Fausto 43

 ABC, febrero de 1944.

 Arriba, 22-02-44.

 Arriba, febrero de 1944.

- 554 -
 Dígame, febrero de 1944.

 Gol, febrero de 1944.

 Gol, febrero de 1944.

 Informaciones, 22 de febrero de 1944.

 Madrid, 1-03-44.

 Madrid, 22. de febrero de 1944.

 Marca, 23-02-44.

 Pueblo, febrero de 1944.

 Pueblo, febrero de 1944..

 Ya, 16-02-44.

 Ya, 17-02-44.

 Ya, 19-02-44.

 Ya, 22-02-44.

 Ya, 9-02-44.

 Ya, febrero de 1944.

El burgués gentil hombre

 ABC, 7-05-48.

 Arriba, 7-05-48.

 El Alcázar, 7-05-48.

 Hoja del lunes, 10-05-48.

- 555 -
 Informaciones, 7-05-48.

 Madrid, 7-05-48.

 Marca, 8-05-48.

 Pueblo, 7-05-48.

 Ya, 7-05-48.

- 556 -
C) ENTREVISTAS.

 Primer plano nº 216, 3-12-1944: “Una charla con el Maestro Parada” por

Pío García.

 Primer plano nº 409, 15-08-1948: “Dos minutos en la calle con el

maestro Parada: El cual nos da a conocer cómo sería para un

compositor la partitura ideal de una película”.

 Entrevista a don José Luis Gil Herranz (yerno de Manuel Parada),

realizada en junio de 2007.

- 557 -
D) TEXTOS LEGALES.

 Decreto de 4 de agosto de 1952, por el que se autoriza al Ministerio de

Información y Turismo a refundir los preceptos sancionadores en materia

de prensa, publicaciones, actos públicos, radiodifusión, cinematografía,

teatro, espectáculos y turismo (BOE 10-9-1952).

 Ley de 24 de junio de 1941, por la que se instituye la Sociedad General

de Autores de España (BOE 13-7-1941).

 Orden de 21 de enero de 1950 sobre derechos de los adaptadores de

obras de dominio público (BOE 1-3-50).

 Orden Ministerial de 1 de agosto de 1992 (B.O.E. 25 de agosto de

1992).

- 558 -
E) AUDIOVISUALES.

 CD-ROM Música y espacios para la vanguardia española 1900-1939.

 Disco “Claveles de España”. Orquesta de cámara de Madrid. Arreglos

orquestales y dirección: Manuel Parada.

 Nieto, José. CD Clásicos del cine español volumen 3: Manuel Parada.

UE, Iberautor Promociones Culturales, 2000.

- 559 -
F) DOCUMENTOS MANUSCRITOS POR MANUEL PARADA Y GERARDO
GOMBAU.

 De la Biblioteca Nacional de España:

a) Partituras de Fausto 43. Manuel Parada.

b) Partituras de Antígona. Manuel Parada.

c) Partituras de El burgués gentilhombre. Manuel Parada.

 De el Museo Nacional de Teatro de Almagro:

a) Partituras de El lindo don Diego. Gerardo Gombau.

b) Partituras de La tempestad. Gerardo Gombau.

c) Partituras de El perro del hortelano. Gerardo Gombau.

d) Partituras de Otelo. Manuel Parada y Gerardo Gombau.

e) Partituras de El villano en su rincón. Manuel Parada.

f) Partituras de Entre bobos anda el juego. Manuel Parada.

g) Partituras de El alcalde de Zalamea. Manuel Parada.

h) Partituras de La tejedora de sueños. Manuel Parada.

 Del Centro de Documentación Teatral de Madrid:

a) Partituras de El médico de su honra. Manuel Parada.

b) Partituras de La conjuración de Fiesco. Manuel Parada.

c) Partituras de Baile en capitanía. Manuel Parada.

d) Partituras de El castigo sin venganza. Manuel Parada.

- 560 -
e) Partituras de Peribáñez y el comendador de Ocaña. Manuel Parada.

f) Partituras de La dama duende. Manuel Parada.

g) Partituras de Macbeth. Manuel Parada.

h) Partituras de Don Juan Tenorio y de La Celestina. Manuel Parada.

i) Partituras de Ricardo III. Manuel Parada.

- 561 -
G) DOCUMENTOS PROPORCIONADOS POR LA FAMILIA DE MANUEL

PARADA.

 Biografía.

 Inventario de las obras musicales de Manuel Parada, con anotaciones

explicativas de cada una de ellas y registradas en la Sociedad General

de Autores.

 Listado de premios.

- 562 -

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