Tribunal : Cuarto Juzgado Civil de Santiago
Carátula : “Scotiabank Chile S.A. con Díaz”
Rol : C-31.878-2015
Cuaderno : Abandono del Procedimiento
En lo principal: deduce recurso de reposición; en el otrosí: en subsidio, apela.
S. J. L. en lo Civil de Santiago (4°)
Francisco Bassi Díaz, abogado, actuando en representación de don Aldo Díaz
Escobar, demandado en los presentes autos ejecutivos caratulados “Scotiabank Chile S.A. con
Díaz”, tramitados bajo el Rol C-31.878-2015, a S.S. respetuosamente digo:
Por este acto y estando dentro de plazo legal, solicito a S.S. tener por interpuesto recurso
de reposición en contra de la resolución de fecha 18 de abril de 2017, rolante en autos a fojas 46,
mediante la cual se rechazó, con costas, el incidente de abandono del procedimiento deducido
por esta parte demandada con fecha 01 de marzo de 2017, admitirlo a tramitación y en definitiva
acogerlo, enmendando la resolución recurrida conforme a derecho, acogiendo la incidencia de
abandono del procedimiento deducida, en virtud de las consideraciones de hecho y de derecho
que a continuación expongo:
(I)
ANTECEDENTES PRELIMINARES
1. Con fecha 14 de marzo de 2016, esta parte ejecutada opuso excepciones a la ejecución,
contempladas en el artículo 464 del Código de Procedimiento Civil.
2. Con fecha 29 de marzo de 2016, S.S. declaró admisibles las excepciones y dictó la
resolución que las recibió a prueba.
3. Con fecha 07 de junio de 2016, como una última gestión útil efectuada por el ejecutante
y según consta del estampado receptorial del receptor judicial Gustavo Moreira, fueron
notificadas por cédula ambas partes del juicio de la resolución que recibió las excepciones a
prueba.
4. Desde el día 07 de junio de 2016, todas las partes que figuran en este juicio han cesado
en su prosecución durante seis meses, contados desde la fecha de la última resolución recaída en
alguna gestión útil para dar curso progresivo a los autos, por lo que corresponde, como será
demostrado a continuación, que se declare abandonado el procedimiento, con expresa condena
en costas en caso de oposición.
5.- Con fecha 01 de marzo de 2017, atendidos los antecedentes anteriormente expuestos,
esta parte dedujo incidente especial de abandono del procedimiento, luego de una inactividad
procesal absolutamente negligente del demandante de autos que se extendió por 9 meses, sin
que realizara gestión alguna para darle curso progresivo a los autos.
6.- Mediante resolución de fecha 21 de marzo de 2017, S.S. confirió traslado al
demandante, teniéndose por evacuado en rebeldía, lo que acentuó aún más su inactividad
procesal.
7.- Con fecha 22 de marzo de 2017, insólitamente, la parte ejecutante solicitó que se
certificara el vencimiento del término probatorio y que se citara a las partes a oír sentencia.
8.- Con fecha 18 de abril de 2017, mediante resolución que rola a fojas 46 en autos y que
por esta vía se recurre, S.S. rechazó, con costas, el incidente de abandono del procedimiento,
señalando, en lo medular, lo siguiente:
“4.- Que, atendida la etapa procesal en que se encuentra el juicio, el plazo
para declarar abandonado el procedimiento es de seis meses, contados desde la
fecha de la última resolución recaída en gestión útil tendiente a dar curso
progresivo a los autos, en atención a lo dispuesto en el art culo 152 del Código de
Procedimiento Civil.
5.- Que en la especie, la última resolución recaída en gestión útil, es decir de aquellas tendientes
a dar curso progresivo a los autos, es la que recibió la causa a prueba con fecha 29 de Marzo de 2016.
6.- Asimismo, con fecha 7 de Junio del año 2016, la resolución que recibió la causa a prueba,
fue notificada por cédula a ambas partes, empezando a correr desde la fecha indicada, el término
probatorio, el cual por el solo ministerio de la Ley, precluyó el día 18 de Junio del año 2016, y a su vez,
el periodo de observación de la prueba que sigue al término probatorio, venció improrrogablemente el día
25 de Junio del año anterior, todo ello conforme a lo dispuesto en los art culos 468 y 469 del Código de
Procedimiento Civil, y desde esta última fecha, aunque no se encuentre certificado el
vencimiento del término probatorio, el impulso procesal recae exclusivamente en
esta Magistratura para dictar la sentencia definitiva, cesando a su vez la actividad
de las partes, razón por la cual no podría prosperar el abandono del
procedimiento alegado.
7.- Que as las cosas, de lo anteriormente relacionado se permite colegir, que no concurre en la
especie, el presupuesto esencial que exige la institución del abandono del procedimiento, cual es la
inactividad de las partes, por el término señalado y en las condiciones referidas”
(El énfasis es nuestro)
2
Atendido el mérito de esta resolución, resulta pertinente señalar entonces que el tribunal
habría seguido el siguiente razonamiento para desestimar, con costas, el incidente de abandono
del procedimiento:
(i) Que efectivamente, atendido el estado procesal de la causa, procedería la
declaración de abandono del procedimiento contado desde la última resolución
recaída en alguna gestión útil para dar curso progresivo a los autos;
(ii) Que la última resolución recaída en alguna gestión útil sería la resolución que
recibió la causa a prueba, de fecha 29 de marzo de 2016;
(iii) Que con fecha 07 de junio de 2016, dicha resolución habría sido notificada por
cédula a ambas partes del juicio;
(iv) Que en virtud de lo establecido en las normas de los artículos 468 y 469 del
Código de Procedimiento Civil, habrían ocurrido los siguientes sucesos sin que
se requiriera el impulso procesal de ninguna de las partes del juicio durante nueve
meses: a) comenzó a correr el término probatorio, b) venció el término
probatorio; c) comenzó a correr el término para formular observaciones; d)
venció el término para formular observaciones; y desde el vencimiento del
término para formular observaciones, el impulso procesal recaería
exclusivamente en el tribunal.
(v) Por lo tanto, no se daría el presupuesto para declarar el abandono del
procedimiento en este caso.
Tal como a continuación será demostrado, esta argumentación presenta un serio
problema de justificación externa, pues del mérito de las premisas que invoca el tribunal en su
razonamiento, jamás podría arribarse a la conclusión consistente en negar la existencia del
presupuesto para declarar el abandono del procedimiento, pues, por el contrario, el impulso
procesal, en la etapa en la que había quedado paralizado el juicio, recaía conjuntamente tanto en
el tribunal como en las partes.
(II)
FUNDAMENTOS JURÍDICO-PROCESALES DEL RECURSO DE REPOSICIÓN
(i) En cuanto al abandono del procedimiento.
En primer lugar, resulta absolutamente relevante comprender que la institución del
abandono del procedimiento tiene por objeto impedir que el juicio se paralice indefinidamente,
con el daño consiguiente que ello produce a las partes, [-en particular, en este tipo de
procedimientos en que se persigue ejecutivamente el cobro de una ingente suma de dinero con
intereses, que siguen corriendo, y reajustes-], evitar la inestabilidad de los derechos, y en
3
particular, la incertidumbre del derecho del demandado, y la prolongación arbitraria del litigio,
como consecuencia de una conducta absolutamente negligente de la parte sobre la cual recae la
carga procesal de instar por la prosecución regular del juicio. Se ha señalado por la Corte
Suprema, a este respecto, que el abandono del procedimiento “representa, por lo tanto una sanción
procesal para los litigantes que cesan en la prosecución del proceso omitiendo toda actividad y tiende a corregir la
situación anómala que crea entre las partes la subsistencia de un juicio por largo tiempo paralizado”.1
Cuando el impulso procesal recae exclusivamente en las partes, no solo se ven afectados
los derechos del demandado, sino que además el interés social, pues se exige la pronta solución
de los conflictos. Esa pronta solución que exige la sociedad, se materializa y realiza en el proceso
mediante la sanción a la inactividad procesal del demandante, cuando en el impulso que debe
dar al procedimiento se muestra absolutamente negligente.
En cuanto al juicio ejecutivo, no cabe duda que, atendida su estructura procedimental,
existe una distribución del impulso procesal entre las partes y el tribunal. Existen etapas
procesales, a modo de ejemplo, en que el impulso procesal recae exclusivamente en el juez, no
pudiendo el demandante ser sancionado con el abandono del procedimiento. En otros casos se
encuentra radicado exclusivamente en las partes, ejerciéndose, mediante el abandono del
procedimiento, un control de la negligencia o pasividad de su actividad procesal. Y en último
término, existen etapas procesales del juicio ejecutivo en que el impulso procesal se encuentra
radicado conjuntamente en las partes y en el juez, encontrándose ambos compelidos para hacer
avanzar el proceso. En estas etapas de distribución conjunta, debe analizarse si la parte sobre la
cual también radicaba el impulso procesal, realizó todo lo necesario y que estaba a su alcance, es
decir, con un mínimo de diligencia, para hacer avanzar el procedimiento. Así, ha señalado la
Corte Suprema de Justicia que:
“En este caso, si transcurre el plazo de seis meses previsto en el artículo 152 del
Código de Procedimiento Civil, para establecer la procedencia de declarar el abandono
del procedimiento se debe verificar si la parte -en quien también recae el impulso
procesal- hizo o no todo lo necesario para que éste avanzara. Sólo en la primera
situación corresponderá liberarla de la sanción, mas no en la segunda, donde
quedará en evidencia que ha actuado de manera negligente al no realizar las
presentaciones pertinentes para que el proceso avance, aun cuando el tribunal
pudiera también haber intervenido con tal fin”2
(El énfasis es nuestro)
1 Revista de Derecho y Jurisprudencia T.LXV, Sec. Primera, p.386
2 C.S., fallo dictado con fecha 18 de octubre de 2016, en causa Rol N° 17.077-2016.
4
En este caso S.S., en que el demandante espero 10 meses desde el día 07 de junio
de 2016 para solicitar al tribunal recién el día 22 de marzo de 2017 que se certificara el
vencimiento del término probatorio y se citara a las partes a oír sentencia definitiva,
jamás podría justificarse la inactividad procesal del actor, absolutamente negligente, en
la falta de actividad del órgano jurisdiccional: lo anterior S.S., porque las partes se
encuentran realmente impedidas de darle impulso al procedimiento únicamente cuando
éste recae exclusivamente en el tribunal, pero no cuando recae de manera conjunta en
las partes y en el juez de la causa.
A modo de ejemplo S.S.: cuando el tribunal dicta la resolución que cita a las partes a oír
sentencia, éstas ya nada pueden hacer para promover la prosecución del juicio, pues el impulso
procesal recae íntegramente en el tribunal; pero cuando en el procedimiento la última gestión
útil que se ha verificado ha sido la notificación de la resolución que recibe la causa a prueba, las
partes obviamente pueden hacer avanzar el procedimiento, y de hecho, las mismas normas que
ha invocado el tribunal -los artículos 468 y 469 del Código de Procedimiento Civil- para señalar,
erróneamente, que el impulso procesal recaería únicamente en él, dan una serie de ejemplos de
actuaciones que las partes pueden realizar: a) pueden reponer la resolución que recibió la causa
a prueba, b) pueden solicitar una ampliación de término de prueba; c) pueden concederse
ampliaciones del término probatorio solicitadas de común acuerdo por las partes; d) pueden
rendir prueba; e) pueden solicitar gestiones probatorias; e) pueden solicitar que se certifique el
vencimiento del término probatorio; f) pueden formular observaciones a la prueba; y g) pueden
solicitar al tribunal que dicte la resolución que cite a las partes a oír sentencia.
En tales términos, bastaba que el demandante hiciera una única gestión, de toda esta
gama de posibilidades, para que la causa no estuviera paralizada por más de diez meses: solicitar
que se citara a las partes a oír sentencia definitiva. Solo desde que el tribunal dicta la resolución
que cita a las partes a oír sentencia definitiva, puede relevarse al demandante de la carga procesal
de hacer avanzar el proceso, pero en caso alguno, antes de esa resolución, podría excusarse su
inactividad procesal en el supuesto “impulso procesal del juez”, pues, como ya se ha demostrado,
las partes aún pueden ejecutar actuaciones que tiendan a evitar la dilación injustificada del
proceso.
Es la propia Corte Suprema de Justicia la que ha señalado, explícitamente, lo siguiente:
“NOVENO: Que si bien el artículo 469 del Código de Procedimiento Civil
dispone que, una vez vencido el plazo para efectuar observaciones contemplado
en la misma disposición, se hayan o no presentado escritos y sin nuevo trámite,
el tribunal citará a las partes a oír sentencia, ello no significa que en dicho estadio
5
procesal las partes queden liberadas de realizar las gestiones pendientes para
instar por la prosecución del juicio”3
(El énfasis es nuestro)
Y concluye lo siguiente, de manera indiscutiblemente correcta:
“A este respecto, cabe poner de manifiesto que las partes tienen la carga
procesal ineludible de dejar el proceso en estado de sentencia aun cuando el
órgano jurisdiccional no cumpla con las obligaciones imperativas que le ordena
la ley, pues las normas del Código de Procedimiento Civil que establecen esa
clase de obligaciones, tales como los artículos 64, 78, 89, 90, 159, además del
citado artículo 469, no excluyen el deber que pesa sobre las partes de instar por
la prosecución del juicio y de requerir al tribunal que cumpla con una carga que
le es propia y a la que lo obliga la ley”4
(El énfasis es nuestro)
No puede desconocerse S.S., aunque existan etapas procesales en que el impulso procesal
es compartido por el tribunal y por las partes, que un principio formativo del procedimiento,
con explícita consagración legal en la norma del artículo 10 del Código Orgánico de Tribunales,
es el de pasividad, que obliga a las partes a darle impulso al proceso, y no permite jamás
justificarse en la falta de actividad del juez para relevar su negligencia procesal, excepto cuando
el impuso recae exclusivamente en el juez, por una imposibilidad para las partes de instar por
actuaciones que pudieran hacer avanzar el juicio.
En una sentencia de la Corte de Apelaciones se ha confirmado este criterio, señalándose
lo siguiente:
“Segundo: Que los términos imperativos de que eventualmente se sirvan
determinados preceptos del Código de Procedimiento Civil para los efectos de estimar
que el impulso procesal recae en el tribunal no obstan a la conclusión anterior, pues,
como ya se expresó, el impulso procesal se halla radicado en las partes cualquiera
sea la etapa en que se encuentre el proceso, en tanto las reglas de procedimiento
le permitan realizar gestiones o llevar a cabo actuaciones en las diversas fases en
que éste se divide”5
(El énfasis es nuestro)
3 C.S., fallo dictado con fecha 18 de octubre de 2016, en causa Rol N° 17.077-2016.
4 Ibíd.
5 C. Apelaciones de Santiago, sentencia dictada con fecha 18 de noviembre de 2016, en causa Rol 9623-2016
6
Mientras las reglas del procedimiento le permitan realizar gestiones o realizar actuaciones
a las partes, entonces el impulso procesal, ya sea absoluta o relativamente, recaerá en ellas: es por
ello S.S., que atenta contra todos los principios formativos del procedimiento estimar que basta
que las partes notifiquen la resolución que recibió la causa a prueba para que impulso procesal
recaiga exclusivamente en el juez, pues obviamente las reglas del procedimiento ejecutivo,
especialmente las normas de los artículos 468 y 469 del Código de Procedimiento Civil, le
permitían a la ejecutante evidentemente instar por la prosecución del juicio hasta dejarlo en
estado de fallo, es decir, instar porque el tribunal dictase la resolución que cita a las partes a oír
sentencia, tal como lo hizo en su presentación de fecha 22 de marzo de 2017, después de estar
paralizado el juicio por más de 9 meses, según consta del mérito del proceso.
Por último, las formas verbales o unidades lingüísticas que utilizan algunas normas no
pueden ser utilizadas como razones para estimar que en ciertas etapas del procedimiento el
impulso procesal recaería únicamente en el tribunal, como en este caso lo ha creído
erróneamente S.S. al analizar los términos en que han sido redactados los artículos 468 y 469 del
Código de Procedimiento Civil: la imperatividad de los términos utilizados en esas normas, solo
responde a la pretensión legislativa de darles rendimiento y operatividad, pero no implican, en
modo alguno, que el impulso procesal recaerá únicamente en el juez, como por ejemplo, cuando
se señala en la norma del artículo 469 que el tribunal “citará” a las partes para oír sentencia. La
Corte de Apelaciones de Santiago ha sido especialmente ilustrativa a este respecto, al señalar que:
“(…) numerosas disposiciones del Código de Enjuiciamiento Civil echan mano
a formas verbales imperativas y, no obstante ello, resulta indudable que la carga de instar
por la prosecución de los actos del procedimiento no se traslada al tribunal. Lo anterior
ocurre, por ejemplo, en la norma del artículo 318 del referido estatuto, conforme a la
cual, una vez concluidos los trámites que deben preceder a la prueba, ya se proceda con
la contestación expresa del demandado o en su rebeldía, el tribunal examinará por sí mismo
los autos y si estima que hay o puede haber controversia sobre algún hecho substancial
y pertinente en el juicio, recibirá la causa a prueba y fijará en la misma resolución los
hechos substanciales controvertidos sobre los cuales deberá recaer. (…) Las reglas de
los citados preceptos no importan traslación del impulso procesal al tribunal, sin
perjuicio de las formas verbales imperativas que emplean, de modo tal que son
las partes las que deben reclamar o exigir la dictación del auto de prueba [-o
exigir la dictación de la resolución que cita a las partes a oír sentencia-] o el
trámite que resulte procedente de acuerdo al procedimiento de que se trate. La
imperatividad del verbo que emplean las normas obedece únicamente a una cuestión de
técnica legislativa necesaria para que el precepto resulte operativo, pues obviamente no
7
aparecería lógico que el legislador consagrara como mera o simple facultad del tribunal
decretar uno u otro trámite o no decretar ninguno”6
(El énfasis es nuestro)
Reiteramos S.S.: el impulso procesal recae únicamente en el juez, cuando, de
acuerdo a las reglas del procedimiento, las partes se encuentren absolutamente
impedidas de efectuar actuaciones que tiendan a hacer avanzar el proceso, como por
ejemplo, desde que el tribunal dicta la resolución que cita a las partes a oír sentencia.
Antes de ese momento, las partes deben instar por la marcha regular del juicio, bajo
sanción de declararse abandonado el procedimiento.
Si no fuese de ese modo, entonces el abandono del procedimiento solo podría tener
operatividad y rendimiento en el juicio únicamente cuando transcurran seis meses de inactividad
procesal entre la resolución que citó a las partes a audiencia de conciliación y la fecha de la
notificación por cédula de esa resolución, en el caso del procedimiento ordinario, y en el caso
del juicio ejecutivo, únicamente cuando transcurran seis meses entre la fecha de la resolución
que recibió la causa a prueba y la fecha de su notificación por cédula, lo que no solo atentaría
contra el espíritu del procedimiento civil, sino que sería derechamente absurdo, pues supondría
reducir al máximo la significación de la institución del abandono del procedimiento, y el principio
de pasividad, que constituye la regla general, pasaría a ser una mera excepción. Es por esta razón
que ha señalado la Corte de Apelaciones de Santiago que:
“Tercero: Que la intención del legislador al consagrar la institución del abandono
del procedimiento es evitar la incertidumbre que para la certeza y estabilidad de
las relaciones jurídicas genera inevitablemente la existencia de un litigio, aun
cuando aparezca carente de fundamento, sancionando con la pérdida de lo
obrado a quien promovió su inicio y no realizó las actuaciones tendientes a
ponerle término. Tal objetivo debe cumplirse en todas las etapas del
procedimiento, sin importar a cuál de los actores procesales -partes o tribunal-
corresponde la siguiente actuación”7
(El énfasis es nuestro)
Por lo tanto S.S., el tribunal yerra al estimar que basta la sola notificación por cédula de
la resolución que recibe la causa a prueba para, mediante una simple suma de plazos cortos que
establecen las normas de los artículos 468 y 469 del Código de Procedimiento Civil, afirmar, sin
más, que el impulso procesal recaería íntegramente en el tribunal: no solo porque de esa forma
jamás tendría entonces operatividad la institución del abandono del procedimiento [pues de
6 Ibíd.
7 Ibíd.
8
seguir esa tesis solo podría contabilizarse como plazo de inactividad procesal del demandante el
tiempo que media entre la resolución que recibió la causa a prueba y su notificación, lo que es
absurdo], sino porque además desconoce absolutamente que las partes, en esa etapa procesal,
evidentemente podrían haber instado por la prosecución del procedimiento hasta dejarlo en un
estadio procedimental en que el impulso procesal recayera únicamente en el tribunal, es decir,
haber instado por la dictación de la resolución que cita a las partes a oír sentencia definitiva.
En este caso en particular, el ejecutante, después de la notificación por cédula de
fecha 07 de junio de 2016, no realizó ninguna gestión procesal sino hasta, recién, el día
22 de marzo de 2017 en que solicitó que se citara a las partes a oír sentencia definitiva:
es decir S.S., transcurrieron más de nueve meses de inactividad absoluta en el
procedimiento, en el que evidentemente el demandante podría haber instado por la
prosecución del juicio, solicitando, antes del plazo de 6 de meses de abandono, que el
tribunal citara a las partes a oír sentencia, quedando relevado de darle curso progresivo
a los autos, pues, desde ese momento, el impulso procesal recae íntegramente en el juez,
y no en las partes. Como no lo hizo, su absoluta negligencia y pasividad procesal debe
ser sancionada con la aplicación de la norma del artículo 152 del Código de
Procedimiento Civil, que ordena al juez a declarar el abandono del procedimiento
cuando las partes cesan en su prosecución durante seis meses, por lo que solicitamos a
S.S. que enmiende la resolución recurrida conforme a derecho, y acoja en definitiva la
incidencia de abandono del procedimiento, con costas.
(ii) La injustificada condena en costas.
Tal como consta de la resolución recurrida, el tribunal desestimó el incidente de
abandono del procedimiento, con costas, sin justificación alguna para tal sanción. En efecto S.S.,
la condena en costas, para los efectos del incidente promovido en este caso particular, se
encuentra contemplada en la norma del artículo 144 del Código de Procedimiento Civil que
señala:
“Art. 144 (151). La parte que sea vencida totalmente en un juicio o en un
incidente, será condenada al pago de las costas. Podrá con todo el tribunal eximirla
de ellas, cuando aparezca que ha tenido motivos plausibles para litigar, sobre lo
cual hará declaración expresa en la resolución”
Pues bien S.S., las circunstancias que deberían haberse considerado para no condenar en
costas, son las siguientes:
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(i) En primer lugar, que la parte contraria se mantuvo rebelde durante toda su
tramitación;
(ii) En segundo lugar, que esta parte instó por una resolución rápida del incidente,
solicitando a S.S., tal como consta en nuestra presentación de fecha , que se
obviara el trámite de recepción a prueba, por constar los antecedentes en el
expediente de autos;
(iii) En tercer lugar, que evidentemente esta parte tiene motivos plausibles para alegar
el abandono del procedimiento, tal como se ha demostrado en el capítulo
anterior, cuyos fundamentos de hecho y de derecho solicito tener por
expresamente reproducidos en virtud del principio de economía procesal.
Por lo tanto, resulta absolutamente injusta la condena en costas, pues, de conformidad
con la norma del artículo 144 del Código de Procedimiento Civil, esta parte tuvo antecedentes
más que suficientes para motivar la interposición del incidente de abandono del procedimiento,
y jamás tuvo un ánimo dilatorio en su tramitación, por lo que solicitamos que se enmiende la
resolución y no se condene a esta parte en costas, independientemente de lo que se resuelva en
relación al incidente deducido.
POR TANTO, de conformidad con lo establecido en los artículos 144, 152, 468 y 469
del Código de Procedimiento Civil, la norma establecida en el artículo 10 del Código Orgánico
de Tribunales, y demás que sean pertinentes y aplicables;
SOLICITO A S.S.: Tener por deducido recurso de reposición en contra de la resolución
de fecha 18 de abril de 2017, rolante en autos a fojas 46, admitirlo a tramitación y en definitiva
acogerlo, revocando la resolución recurrida conforme a derecho, y acogiendo, en consecuencia,
la incidencia de abandono del procedimiento deducida por esta parte ejecutada, con expresa
condena en costas.
EN EL OTROSÍ: Solicito a S.S., para el caso en que se rechace el recurso de reposición
deducido en lo principal de esta presentación, tener por interpuesto, en subsidio, recurso de
apelación en contra de la resolución de fecha 18 de abril de 2017, rolante en autos a fojas 46,
admitirlo a tramitación para ante la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Santiago, para que ésta,
conociendo del recurso, lo enmiende conforme a derecho y revoque la resolución recurrida,
acogiendo, en consecuencia, la incidencia de abandono del procedimiento deducida por esta
parte ejecutada con fecha 01 de marzo de 2017, con expresa condena en costas, en virtud de los
argumentos de hecho y de derecho invocados en lo principal de esta presentación, los cuales
ruego tener por íntegramente reiterados en virtud del principio de economía procesal.
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