Limpidez: Se refiere a la presencia de partículas en suspensión en un vino.
Color: Nos indica si estamos ante un vino sano, bien vinificado, sin defectos. Debe
ser claro y transparente, brillante, sin sedimentos ni brumoso.
Intensidad de Color: Nos indica que a medida que van envejeciendo, los vinos tintos van
perdiendo su color. También nos dan señales de maduración de la uva, mientras más
oscuro mayor madurez.
Grados del alcohol percibidos: se refleja en el equilibrio gustativo.
Aromas primarios: se desprenden de la superficie del vino y aumentan si lo agitamos,
este tipo de aroma está producido por la variedad de vid y por el terreno. Se obtienen
vía nasal.
Aromas secundarios: se desprenden al contacto con la lengua y al agitarlo con la boca,
ya que aumenta la temperatura del vino, por lo tanto, se obtienen vía retronasal, son
producidos por el tipo de fermentación.
Aromas terciarios: al igual que los secundarios se obtienen por vía retronasal y son
producidos por la maduración y crianza del vino, ya sea en barrica o en botella.
Calidad de los aromas: se compone de varios parámetros: la elegancia, su finura, la
distinción y la sutileza que definen de forma cualitativa la fase olfativa en los vinos.
Intensidad de los aromas: es un aspecto determinante en su calidad y la valoraremos
como: muy débil, débil, poco débil, mediano, bastante fuerte, fuerte y muy fuerte.
Persistencia de los aromas: hace referencia a la permanencia de los aromas del vino.
Aroma destacado por el Catador: Es el aroma obvio que resalta para el catador.
Sabores primaros: son las sensaciones que destacamos en boca en los dos o tres
primeros segundos.
Sabores secundarios: se busca el equilibrio entre dulzura y acidez y se detectan las
texturas del vino.
Sabores terciarios: consiste en analizar los sabores que perduran tras el trago.
Astringencia: Sensación táctil de sequedad, rugosidad y aspereza en los tejidos de la
boca al paso de algunos vinos, provocada por los taninos.
Persistencia del sabor: es la duración de los sabores en la boca.
Post gusto: en esta etapa se detectan nuevos aromas procedentes del paladar hacia las
cavidades nasales.
Equilibrio entre sabores: es la armonía entre todos los componentes que configuran el
sabor del vino.
Intensidad de sabores: es la fuerza con la que nos sorprenden los sabores en la boca.
Puede ser poco intensa, moderada o muy intensa.
Cuerpo: es un parámetro que mide la densidad y la consistencia del vino.
Retro nasal: indica los aromas y sensaciones que deja el vino en la parte de atrás de las
fosas nasales una vez que se ha bebido.