MODELO CAPM (CAPITAL ASSET PRICING MODEL)
Valentina Rueda Leal
Marzo de 2019
Universidad Santo Tomás de Aquino
División de Ciencias Económicas, Administrativas & Contables
Contaduría Pública
2171590
INTRODUCCIÓN
En 1952 Harry Markowitz publica “Portfolio Selection”siendo el inicio de la teora
moderna de la cartera. Doce años despues Willian Sharpe (1964) revoluciona las finanzas
modernas, con su teoria de formacion de precios de activos financieros, en donde desarrolla
el modelo CAPM (Capital Asset Pricing Model) en el que tambien trabajo de forma
independiente Jonhn Linther (1965) y Jan Mossin (1966).
El CAPM es un modelo que destaca por su sencillez y por sus hipótesis implicitas
en el mismo, siendo uno de los modelos más utilizados por los profesionales de la
inversion. Si nos remontamos al estudio hecho por Graham (2001) en el que toma a 4,400
empresas norteamericanas como representativas se estimó que el 73,5% de ellas usan el
CAPM para determinar la tasa de descuento de su inversió[Link] planteamiento del modelo
CAPM es considerar que la rentabilidad esperada de un activo depende de forma lineal y
positiva de su riesgo sistematico o no diversificable, medido por su beta.
Los modelos son una simplificación de la realidad, cuyo fin es interpretar lo que
ocurre a nuestro alrededor,pero es necesario saber que confianza tenemos en nuestro
modelo planteado. Al cual nos preguntamos cómo ¿fiarse de las predicciones de unos
modelos basados en hipótesis fuertemente alejada de la realidad? la manera mas factible
seria verificar en los mercados reales las predicciones de los modelos, escogiendo el
modelo que mas se acerca al precio que debera tener el activo en el mercado.
DESARROLLO
El modelo CAPM se usa para obtener la rentabilidad exigida de diversos activos a
partir de la rentabilidad del activo libre de riesgo y de la rentabilidad agregada del mercado
en el que se negocia el activo a valorar. Conocer la rentabilidad que se debe exigir a un
activo financiero es muy útil, ya que sin esta información nunca sabríamos si debemos
invertir en dicho activo o no.
Saber que hay un bono que ofrece un 5% anual de rentabilidad no nos dice
demasiado sobre si es buena o mala inversión. Sin embargo, si sabemos que la rentabilidad
que debemos exigir a ese bono es como mínimo de un 3% sabremos que estaremos
haciendo muy buen negocio invirtiendo en él. En resumen, la actividad de un buen inversor
es buscar activos cuya rentabilidad esté por encima de su rentabilidad exigible, cosa cada
vez más difícil en mercados superpoblados de algoritmos y en los que existen métodos de
valoración cada vez más eficaces.
El Modelo CAPM nos ayuda en este sentido, diciéndonos cuál es el “precio justo”
de un activo en términos de rentabilidad exigible. La clave del éxito de este modelo frente a
otros es que es sencillo y elegante como se puede ver a través de su famosa fórmula:
Ri=Rf+ß(Rm-Rf)
En esta fórmula Ri es la rentabilidad exigible del activo que queremos valorar, Rf es
la rentabilidad histórica del activo libre de riesgo, Rm es la rentabilidad histórica del
mercado en el que se negocia el activo y ß es un parámetro del que hablaremos más
adelante.
La sencillez del modelo radica en que en una función lineal con solo tres parámetros
se recoge la fórmula necesaria para valorar cualquier activo. La elegancia del modelo
proviene de su significado que iremos desgranando poco a poco y del hecho de que se
puede entender como una regresión lineal, aspecto que también vamos a comentar a
continuación.
La teoría financiera de la que Sharpe participaba atribuía a la rentabilidad dos
fuentes; una fuente puramente temporal por el préstamo de capital y otra asociada al riesgo
de la inversión. La fuente asociada al riesgo a su vez se dividía en el riesgo intrínseco de
cada activo o riesgo diversificable y el riesgo sistemático o no diversificable que afecta a
todo el mercado. El riesgo sistemático se representa como el riesgo del mercado en su
conjunto, generalmente representado por el índice bursátil de referencia . El riesgo
intrínseco mide el riesgo propio e individual de un activo, por ejemplo en el caso de
acciones el que un proyecto importante para la compañía funcione peor de lo esperado, la
existencia de conflictos dentro de la directiva, etc.
El modelo CAPM sin embargo, ignora el efecto del riesgo diversificable, ya que
Sharpe afirma que, puesto que el riesgo intrínseco se puede eliminar en una cartera
eficiente mediante la diversificación, solo el riesgo sistemático debe ser tenido en cuenta al
calcular el retorno de un activo.
En el modelo CAPM es el parámetro Beta el encargado de medir el nivel de riesgo
sistemático de cada activo, ya que hay algunas acciones que son más estables o más
volátiles que su índice de referencia. Así, para Betas iguales a 1, el activo tendrá unos
movimientos de una amplitud igual que los del mercado de referencia. Si tenemos Betas
mayores que 1 tendremos acciones agresivas, ya que reaccionarán a los movimientos en
mayor medida que el mercado. Estas acciones son una buena opción cuando se prevé que el
mercado vaya a experimentar subidas, ya que amplificarán el movimiento; pero si el
mercado finalmente baja, la caída también será mayor. Por último, para Betas entre cero y
uno tenemos acciones defensivas. Este tipo de acciones responden a los movimientos en
menor medida que el mercado y son una buena opción en mercados inestables o en los que
se esperan bajadas y no se pueden cerrar todas las posiciones en bolsa. Por último también
es posible tener acciones con beta negativa, significando esto que la acción sigue al
mercado pero actuando a la inversa; es decir, si el mercado sube, la acción bajará. Estas
acciones también se clasificarían en ofensivas o defensivas en función de su valor absoluto
mayor o menor que uno y son una buena opción para cubrir el riesgo de una cartera o para
adoptar posiciones cortas frente al mercado; si bien no es muy frecuente encontrar activos
con betas negativas.
De esta manera, la fórmula del modelo CAPM tiene una sencilla traducción
económica. El riesgo de cualquier activo es la suma del valor temporal del dinero
representado por el activo libre de riesgo y de su riesgo sistemático, representado por el
riesgo sistemático total del mercado corregido por la beta específica del activo.
Como se comentaba antes, este modelo también puede ser visto como una regresión
lineal. En esta regresión, se intentaría explicar la rentabilidad de un activo en función del
riesgo de mercado de una economía. De ahí proviene la notación del riesgo sistemático
como beta, a causa de la notación típica de las regresiones lineales. De hecho, la fórmula
para la Beta es la covarianza de la prima de riesgo de mercado con la rentabilidad del activo
entre la desviación típica del activo; fórmula que sin duda resultará familiar a aquellos
acostumbrados a los parámetros de la regresión lineal. Desde esta perspectiva se ve
claramente el motivo por el qué Sharpe recomienda ignorar el riesgo específico, ya que este
es el que provoca que los datos se muestren como una nube de puntos alrededor de la recta
de regresión en vez de ubicarse de forma perfecta sobre ella. Son una distorsión aleatoria
que por tanto, según la teoría estadística, debería ignorarse asumiendo que en media este
riesgo es cero.
CONCLUSIONES
El modelo CAPM tiene una especial relevancia en la valoración mediante el
descuento de flujos de caja, ya que a la hora de calcular el Coste Medio Ponderado del
Capital (WACC), la rentabilidad de las acciones se calcula usando este modelo
generalmente.
Este modelo, pese a su importancia en el momento de su publicación, se ha visto
completado por estudios posteriores para buscar en otros factores, además de la Beta
clásica, una medida generalizada de riesgo. Uno de los más famosos es el modelo de los
tres factores de Eugene Fama y Kenneth French, que además de tener en cuenta la beta del
modelo CAPM, añade otras dos betas relativas a dos factores adicionales, logrando así
explicar hasta un 95% de la rentabilidad de los activos. Estas dos variables se corresponden
con la mayor rentabilidad de las empresas de menor capitalización frente a las más grandes
y con la mayor rentabilidad de las compañías con bajos ratios de cotización frente a valor
en contabilidad; es decir, las acciones de valor frente a las de crecimiento. Posteriormente
Mark M. Carhart añadió a este modelo un cuarto factor definido por el momentum de las
acciones. Sin embargo, se sigue usando mayoritariamente el modelo CAPM original por su
sencillez, si bien sí se suelen añadir primas a la rentabilidad obtenida por tamaño de la
empresa.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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