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Cecilia planea evaluar su intervención educativa de manera continua, realizando evaluaciones inicial, durante el proceso y al final. Esto le permitirá orientar su trabajo desde el inicio, realizar ajustes cuando sea necesario y conocer los avances logrados. Concluye que la evaluación debe ser un proceso paralelo a la intervención desde el principio.

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Cecilia planea evaluar su intervención educativa de manera continua, realizando evaluaciones inicial, durante el proceso y al final. Esto le permitirá orientar su trabajo desde el inicio, realizar ajustes cuando sea necesario y conocer los avances logrados. Concluye que la evaluación debe ser un proceso paralelo a la intervención desde el principio.

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Cecilia ha ido avanzando en su labor encomendada y

desarrollando actuaciones, además de con los niños en


el aula, con sus compañeros y compañeras de trabajo.
Ha planificado el proyecto educativo, el reparto de
funciones, se plantea el objetivo de cohesión del grupo
de trabajo, planifica reuniones, etc. Tiene una idea
bastante bien formada de cómo va a desarrollar su
labor, motivar al grupo, cohesionarlo para obtener el
mejor rendimiento y en las mejores condiciones
personales posibles para las personas que lo
componen.

Sin embargo, por un momento, se le plantea una duda


que considera fundamental dejar resuelta antes de
comenzar su trabajo: ¿cómo sabré que estoy realizando
las actuaciones adecuadas? Una vez formulada esta
Nando87dc. CC by-sa. Procedencia.
pregunta se da cuenta que hay muchas más cosas que
desconoce, en realidad no sabe en qué situación se
encuentra exactamente el grupo, si hay problemas latentes entre miembros del grupo, si
todos sus miembros tienen las mismas capacidades o competencia social, etc.
Recapacita sobre estas dudas y se plantea que es el momento de planificar una
evaluación inicial, mantenerla durante el desarrollo del trabajo y, nuevamente, realizarla al
final. Esto le permitirá orientar el trabajo desde el punto de partida dado, corregir las
actuaciones cuando sea necesario y conocer, al final del proceso, los avances
conseguidos, realizar crítica de lo negativo y aprender para las siguientes actuaciones.
Cecilia, dentro del proceso de intervención, se plantea la
necesidad de evaluar los resultados de la actuación y cuándo
debería realizar esta evaluación. A medida que empieza a
analizar y buscar el mejor momento para realizar la evaluación
se va dando cuenta que no sólo deberá realizar la evaluación
al final del proceso, sino que necesita realizarla en momentos
anteriores. Este análisis le lleva a la conclusión de que deberá
empezar por evaluar antes de iniciar la intervención y realizar
una evaluación constante de todo el proceso de intervención.

Edyta Pawlowska. Uso educativo nc.


Procedencia.

En muchas ocasiones la evaluación se ha considerado


el último paso de todo el proceso de intervención. Sin
embargo, actualmente se considera, de forma
generalizada, que la evaluación debe ser un proceso
paralelo a la intervención e íntimamente ligado a ella
desde el inicio. La evaluación deberá realizarse desde
el principio como diagnóstico, durante la planificación
y el desarrollo de la intervención, hasta el final de la
misma e incluso después de finalizada ésta, como
seguimiento.

Una vez que conocemos que vamos a necesitar


evaluar desde antes de iniciar el proceso de
intervención y de forma continuada hasta la Ministerio de Educación. Uso educativo nc. Elaboración
finalización del mismo, debemos conocer que propia.
cuestiones nos planteamos a la hora de evaluar en cada momento:

¿Qué evaluar?

¿Cómo evaluar?

¿Cuándo evaluar?

Vamos a encontrar respuesta en función del momento en que se vaya a realizar la evaluación, del
momento del proceso de intervención en el que nos encontremos, y podremos hablar de:

Evaluación inicial: Antes de iniciar el proyecto de animación sociocultural se realizará una


evaluación inicial o de diagnóstico.

Se realiza utilizando diversas técnicas de evaluación como, por ejemplo, la


observación, el análisis de documentos, etc.

Hay que determinar qué aspectos de la realidad conviene analizar y estudiar para, a
partir de los problemas e intereses del colectivo objetivo de la intervención, detectar
qué factores favorecerán el proceso y cuáles lo dificultarán.

Evaluación de programación: Se realizará para comprobar su congruencia y la coherencia


entre todos los elementos del programa. El equipo que elabora el proyecto tendrá que
determinar cuándo y cómo la realizarán.

Evaluación de la implementación: Será necesario establecer espacios y canales que


permitan la retroalimentación sobre la marcha del proceso y la evaluación constante de las
actuaciones, con el fin de realizar los ajustes necesarios. Es recomendable concretar,
previamente al inicio de la intervención, cuándo se realizarán los controles para seguir el
proceso, qué aspectos evaluar y cómo se realizará la evaluación.

Evaluación de los resultados: Se realizará al finalizar el proceso y se evaluará hasta qué


punto se han conseguido los objetivos propuestos al iniciar el proyecto. Previamente se
habrán fijado indicadores que permitan medir la eficacia, la eficiencia y la calidad de estos
resultados.

Señala la respuesta correcta. La evaluación:

Es un proceso continuo que se inicia antes de la intervención y se finaliza al terminar


el proceso.

Se realiza siempre al final del proceso de intervención, es el momento en el que


realmente se pueden valorar los resultados.

Es poner una nota, una valoración.

La evaluación de los resultados es la más importante de cuantas fases tiene la


evaluación.
Estamos planificando una actuación, una intervención
determinada y vemos que la evaluación se va a convertir en un
recurso clave durante el proceso planificador. La evaluación nos
dice, en todo momento, lo que hemos conseguido y cómo lo
estamos haciendo. Nos ayuda, no sólo a comprobar el nivel de
logro de los objetivos y a compararlos con la situación inicial,
sino también a revisar el proceso, a reorientarlo o, en su caso,
a corregirlo.

Pérez Serrano, G (1.993) atribuye a la evaluación, en el marco


de este paradigma dinámico, cuatro funciones principales, como
son:

Función diagnóstica: Busca y proporciona información


sobre la realidad inicial de la población o situación a la
que va dirigido el programa. Es una ayuda imprescindible
para perfilar las metas y objetivos del plan y para otras
stockxpert. Licencia estándar. Procedencia.
decisiones iniciales que se han de adoptar.

Función predictiva: A partir de la información procedente de la evaluación diagnóstica se


dibujan y articulan las orientaciones necesarias para mejorar la intervención. El primer
objetivo de la evaluación es proporcionar información para la acción, utilizándola en la toma
de decisiones. Función diagnóstica y predictiva no son sino dos actividades de la fase
diagnóstica del proceso planificador.

Función orientadora: Durante el desarrollo del proceso de planificación o de ejecución del


programa se requiere un mecanismo permanente de retroalimentación con capacidad
suficiente de proporcionar la información necesaria para valorar la marcha del proceso, con
el fin de hacer las reorientaciones oportunas o correcciones que en cada caso o situación
fuera necesario.

Función de control: Trata de medir el nivel de logro de los objetivos o resultados previstos.
No es una tarea completamente exterior y ajena al plan, y que se realiza solamente al final
de la planificación o al término de la ejecución del plan, sino que forma parte de ambos
procesos, aunque goce de cierta autonomía técnica.
Ministerio de Educación. Uso educativo nc. Elaboración propia.

Estas cuatro funciones más específicas de la evaluación complementan las dos funciones clásicas
atribuidas a la misma, que son:

Función formativa, orientada a mejorar (por corrección o retroalimentación) el desarrollo


de una actividad en curso o que se está realizando.

Función sumativa, orientada a valorar la eficacia y eficiencia de una actividad ya


desarrollada. Por ejemplo, título, nota, certificado, mantenimiento o supresión de un
programa.

La evaluación es un proceso amplio y complicado que no debe confundirse con la tarea final o
sectorial de medir los resultados obtenidos. Es un proceso complejo que va desde la aportación de
información para la toma de decisiones, hasta la más generalizada entre diferentes profesionales
durante décadas de medir el grado de consecución de objetivos y resultados, pasando por la
valoración del mérito o bondad de las cosas.

La evaluación ha ido pasando conceptualmente de ser y utilizarse exclusivamente como


procedimiento o técnica final de medir objetivos y resultados al concepto actual que puede
resumirse en la siguiente definición de evaluación:

Evaluación: Sistema procesual de recogida, valoración y pronóstico de situaciones,


procesos y resultados dirigido a orientar nuevas acciones. Constituye un proceso
sistemático, dinámico y flexible que va proporcionando información constante sobre la
marcha del proceso planificador en cada una de sus fases.

Son muchos los problemas generados por este concepto dinámico y complejo de la evaluación al
proceso planificador, problemas que pasan por resolver aspectos sobre las funciones de la
evaluación en el plan, los criterios de evaluación, tipos de evaluación, quién evalúa, quién y qué es
evaluado, los destinatarios de la evaluación, los enfoques o tendencias metodológicas de la
evaluación,...
Cuando planificamos una intervención nos vemos obligados, por la complejidad de la evaluación, a
tomar una serie de decisiones conceptuales, formales, procedimentales y técnicas dispares sobre
los problemas que se nos plantean alrededor del proceso de evaluación.

Partiendo de esta situación conocemos numerosas clasificaciones de tipos o dimensiones de la


evaluación. Vemos las dimensiones que podemos considerar como más valiosas aplicadas a la
intervención en un proyecto.

Dimensiones de la evaluación:

1. Evaluación de la fase diagnóstica:

Evaluación de las necesidades o demandas.

Evolución del contexto.

Evaluación de la viabilidad.

Evaluación de la factibilidad.

2. Evaluación del diseño:

Evaluación de la estrategia.

Evaluación de la estructura de las actividades.

Evaluación de los recursos stockxpert. Licencia estándar. Procedencia.

Evaluación de la evaluabilidad.

3. Evaluación de la ejecución del programa/proyecto:

Evaluación de la estructura de las tareas y relaciones.

Evaluación del proceso.

Evaluación de la gestión.

4. Evaluación de los resultados:

Evaluación de los productos.

Evaluación de los impactos.

Evaluación de los costes.

Evaluación de la inversión/eficacia.

El diseño y aplicación de la evaluación es procesual y no se concreta en un momento determinado.


Se diseña y desarrolla conjuntamente con el resto del proceso y es una parte más del proceso de
planificación. La complejidad y pluralidad de funciones y campos que ha de abordar implica, con
cierta frecuencia, ayuda técnica de especialistas en evaluación de programas. Sin embargo, esta
complejidad no debe conducir a la actitud simplista de huir de la misma, no llevándola a cabo o
auto engañándose con evaluaciones a priori cargadas de subjetivismo y de sectarismo.
Señala la respuesta correcta. La evaluación del programa/proyecto:

Es tan compleja que, en la mayoría de los casos, es mejor no realizarla.

Consiste en la evaluación de la estructura de las tareas y relaciones, de la gestión y


del proceso.

Si no se dispone de presupuesto suficiente podemos prescindir de ella y realizar la


de resultados.

Nos permite conocer las necesidades y demandas que existen al iniciar el proceso.
Es muy probable que la primera duda que te surja sea
¿por qué hemos colocado aquí la evaluación y no
después de la ejecución? Pues bien, existen una serie
de razones por las cuales hemos optado por huir de
situar la evaluación exclusivamente al final de todo el
proceso.

Al realizar el análisis sobre los recursos


metodológicos, definimos la evaluación como un
proceso, constante, dinámico, sistemático y
flexible de recogida de información sobre la
marcha del proceso planificador en todas y cada ITE. CC by-nc-sa. Procedencia.
una de las fases y la estimación de la valía o
mérito de las mismas en orden a la toma de decisiones al respecto. Desde esta perspectiva
destacamos dos orientaciones operativas:

1. La evaluación no es una actividad terminal y puntual sino un sistema procesual desarrollado


a lo largo de todo el proceso planificador, en el que incluye también la evaluación final.

2. Es el termómetro que nos va indicando el pulso o la marcha de la planificación, tanto en las


fases de investigación/diagnóstico/pronóstico y de diseño de la intervención, como en las
referidas a la ejecución y el logro de resultados.

La evaluación nos permitirá, en todo momento, comparar la situación real con la situación prevista
inicialmente, además de tomar las decisiones necesarias para afianzar algunos procesos y
recursos o reorientarlos y corregirlos si fuese necesario.

En el marco de esta perspectiva procesual hemos visto como la evaluación se aplica y desarrolla
como un sistema integrado en el proceso programador que nos proporciona criterios,
procedimientos e instrumentos para poder realizar el seguimiento y control del diseño y de la
ejecución. Este principio de dinamicidad característico de la evaluación como proceso condiciona
la operatividad de ésta, de tal manera que el diseño de la evaluación se inicia al principio del
proceso planificador y se va realizando conjuntamente a través de todo el desarrollo del mismo.
Esto no se desarrolla de forma paralela, sino integrada.

Señala la respuesta correcta. Con respecto a la planificación de la intervención, la


evaluación:

La realizamos de forma puntual, una vez que iniciamos la intervención.

Es un sistema procesual que podemos realizar, de forma optativa, en la planificación


o en la intervención.

Nos indica la marcha de la intervención, en la fase de planificación y diseño de la


intervención, y en la fase de ejecución.
Es interesante realizarla para dar constancia de que hemos realizado el trabajo de
intervención.
Dentro de las diferencias que pueda haber a la hora
de diseñar una evaluación, como proceso flexible y
constante, se puede decir que los pasos para diseñar
el proceso de evaluación serían:

El planteamiento de la evaluación:

El planteamiento de la evaluación requiere una serie


de actividades y tareas, entre las que se encuentran,
como imprescindibles, las siguientes:

Decidir. Nos lleva a tomar las decisiones


pertinentes y necesarias sobre aquellas
cuestiones que nos ayuden a responder a la stockxpert. Licencia estándar. Procedencia.
pregunta ¿para qué evaluamos?

Quién o quiénes evalúan (autoevaluación o evaluación externa).

Quién o quiénes serán los destinatarios de la evaluación.

Quiénes y qué será evaluado (los contenidos, la organización, los profesionales, los
destinatarios, los programas, las propias instituciones o asociaciones, los recursos
materiales, los resultados,...)

Qué aspectos y dimensiones serán objeto de evaluación.

Referidos a aspectos globales (funcionalidad, eficacia, eficiencia, productividad...).

Referidos a la fundamentación y definición del programa (análisis de necesidades,


evaluación de necesidades, evaluación de contexto, evaluación de viabilidad
evaluación de factibilidad).

Referidos al diseño del programa (evaluación de estrategias, de la estructura de las


actividades, de los medios/recursos, de la evaluabilidad).

Referidos a la ejecución del programa (evaluación de las tareas y relaciones, del


proceso, de la gestión, de las personas).

Referidos a la evaluación final del programa que suele identificarse con la evaluación
de los resultados. Es una evaluación más global y amplia que la simple constatación
de los resultados e incluye aspectos diferentes como evaluación de la inversión, de la
eficacia del programa, costo-beneficio, costo-eficacia, utilidad y evaluación del
impacto, institucional y/o social

Precisar los objetivos de la evaluación. La meta de esta actividad es fijar y concretar el


tipo y cantidad de información relevante y necesaria sobre qué comportamientos,
contenidos, organizaciones, procesos, etc., que hay que evaluar.

Especificar los indicadores. Estos no son otra cosa que los instrumentos o unidades de
análisis a través de los cuales podemos valorar la progresión hacia las metas propuestas.
Existe una gran pluralidad y diversidad de indicadores. Pueden ser cuantitativos o
cualitativos, de contexto, de proceso, de producto, de impacto, etc. El ideal de los
indicadores es que sean directamente estimables, cuantificables y medibles, pero ello no
siempre es posible, momento en el que se utilizan indicadores indirectos de sustitución.

Identificar y definir los marcos de referencia. Paradigmas conceptuales, ideológicos,


sociales, criterios, normas, patrones,... a utilizar para valorar los objetivos en el caso de que
ello fuera necesario.

Configurar los procesos y caminos de retroalimentación. La mejor o peor utilidad de la


información procedente de la evaluación estará en función de que exista un buen sistema de
retroalimentación o feed-back.

Ministerio de Educación. Uso educativo nc. Elaboración propia.

Señala la respuesta incorrecta. Son tareas del planteamiento de la evaluación las


siguientes:

Identificar y definir los marcos de referencia conceptuales, ideológicos, sociales, etc.

Especificar los instrumentos o unidades de análisis que se van a utilizar.

Definiremos los objetivos concretos de la evaluación conforme tengamos resultados


de los indicadores, materializando una evaluación flexible que se adapte a los
objetivos de la actividad.

Configurar los procesos y caminos de retroalimentación.


Estamos diseñando la evaluación como un elemento vivo dentro de
todo el proceso y, en este planteamiento, es muy importante que se
ajuste a las exigencias del programa o proyecto y no constituya una
simple extrapolación de instrumentos y técnicas de otros
programas, campos o áreas. Esta tarea de ajuste implica, con
frecuencia, un proceso complejo de toma de decisiones entre los
diferentes enfoques o tendencias metodológicas de evaluación.

Recogida de información:

Existen dos grandes bloques de tendencias de modelos de


evaluación, los modelos cuantitativos y los modelos cualitativos, no
considerándose, necesariamente, opuestos el uno al otro. Dentro de
este marco de complementariedad encontramos numerosos
modelos que condicionan la selección o construcción de
instrumentos. Caballo (1993) presenta la siguiente clasificación de
modelos que por los que puede hacerse operativa la evaluación:
ITE. CC by-nc-sa. Procedencia.

Modelos centrados en la congruencia entre rendimientos y objetivos.

Modelos basados en la experimentación.

Modelos orientados a la toma de decisiones.

Modelos orientados al juicio.

Modelos políticos o de debate.

Modelos de intuición pluralista u holísticos.

Los dos primeros tienen un enfoque más cuantitativo, mientras que el resto tendrían una
orientación a la valoración cualitativa. No obstante, en general, es recomendable la utilización de un
modelo ecléctico, adoptando de cada enfoque aquellos procedimientos y técnicas que mejor
ayuden a la recogida de información de acuerdo con las exigencias y naturaleza de cada programa
concreto, teniendo en cuenta que, en el trabajo con grupos, se suelen adoptar criterios que tienen
que ver más con lo cualitativo que con lo cuantitativo. No se debe producir una exclusión de
procedimientos, sino que buscaremos la complementariedad de ambos, intentando conseguir el
máximo de información de una forma rigurosa.

Existe una gran variedad de técnicas de recogida y tratamiento de la información, desde la


observación, hasta la investigación, acción como metodología participativa y de evaluación,
pasando por el análisis documental, la entrevista, el cuestionario, las técnicas sociométricas, las
escalas de actitudes, etc. El conocimiento de la existencia y manejo de estas técnicas ayudará, no
sólo a llevar a cabo la evaluación con objetividad, sino que también facilitará la tarea de establecer
las condiciones de viabilidad, fiabilidad y validez inherentes a toda evaluación rigurosa, evitando
que el proceso de evaluación derive en subjetivismos, sectarismos, burocratizaciones y
manipulaciones.

Aplicación de los instrumentos:

La aplicación de los instrumentos para la recogida de información ha de realizarse de manera


sistemática y adecuada a las posibilidades y la información que se necesita, de acuerdo con las
decisiones adoptadas anteriormente respecto al proceso de evaluación (modelo a seguir,
instrumentos elegidos, planificación realizada,...)

Realizaremos un análisis, registro y valoración de la información necesaria en orden a la toma


de decisiones. Este análisis los realizaremos sobre los datos que hemos conseguido mediante la
aplicación de los instrumentos elegidos. Del mismo modo, este análisis y valoración de la
información registrada nos llevará a la elaboración del informe de evaluación, que debe
desempeñar una doble función:

Dar a conocer los resultados de la evaluación a quien corresponda.

Permitirnos información útil para reorientar o corregir el proceso de actuación.


Cecilia ha planificado la intervención con un
objetivo, una meta para el proceso de
intervención. Para conseguir su objetivo
necesita saber qué pasa, qué problemas
tiene la persona, por qué los tiene, qué hacer
para modificarlos y qué resultados se han
obtenido durante la intervención. Para
conseguir esto necesitará realizar una
evaluación previa a la actuación y diseñar la
evaluación que se llevará a cabo durante la
intervención y al finalizar ésta. La evaluación
se lleva a cabo durante todo el proceso de
intervención y en cada una de sus fases.
Evaluará su trabajo y los resultados que se
están produciendo, lo que le ayudará a
planificar las actuaciones posteriores.
Pablo Blanes. Uso educativo nc. Procedencia.

En la evaluación de las habilidades sociales se deberán contemplar las características personales


del sujeto y su nivel de desarrollo en cada una de las áreas. Para obtener esta información
deberemos determinar:

La formulación de la hipótesis y la selección de las variables a evaluar.

El método, las técnicas, los instrumentos y los procedimientos más idóneos para ello.

Las personas objeto de intervención.

Otro elemento importante de la evaluación reside en valorar la adecuación del comportamiento de


un sujeto en sus relaciones interpersonales, considerando qué comportamientos son adecuados o
no para conseguir los objetivos propuestos. La valoración de lo que es o no adecuado se realizará
teniendo en cuenta:

La clase de habilidad o comportamiento objetivo.

Las comparaciones entre iguales.

Las características del contexto social de referencia para el sujeto.

La opinión de las personas cercanas o allegadas.

Deberemos también establecer lo que Caballo (Manual de evaluación y tratamiento de las


habilidades sociales, 1999) denomina análisis funcional de la conducta, donde se realiza una
descomposición minuciosa y detallada de los pasos a seguir para conocer la situación y las
posibilidades del usuario. Este análisis se lleva a cabo a través de las siguientes fases:

Identificación y descripción de las situaciones sociales que resultan problemáticas para el


sujeto.
Identificación de las conductas problemáticas con las que el sujeto responde a esas
situaciones.

Identificación de las habilidades positivas que posee el sujeto.

Análisis de los factores predisponentes, mantenedores y precipitantes del problema.

Identificación de las consecuencias de la conducta social del sujeto.

Establecimiento de la cadena de comportamientos que tiene su origen en la conducta


problemática en cuestión, relacionando todos los factores anteriores.

Señala la respuesta incorrecta. La valoración del comportamiento adecuado se realizará


en base a:

Parámetros preestablecidos y comunes a todos los individuos.

Las comparaciones entre iguales.

El contexto social de referencia para el sujeto.

La clase de habilidad y comportamiento objetivo.


Cuando abordamos el diseño de la evaluación en este campo, nos damos cuenta que una de las
características de las habilidades sociales que va a condicionar todo el proceso evaluativo es la
dificultad de evaluar un objeto, las habilidades sociales, que se basan en conductas
interpersonales. Esto nos condicionará desde el principio con respecto a las herramientas y
planteamiento en el desarrollo y planificación de la evaluación, junto con estas otras características
propias de la evaluación de las habilidades sociales:

La evaluación de las habilidades sociales tiene el objetivo de producir una serie de cambios
en la conducta del individuo con la finalidad última de conseguir una mejora en sus
relaciones sociales.

Existen muchas variables que influyen, directa o indirectamente, en el comportamiento y


muchas de éstas dependen de aspectos personales. Por esto la evaluación deberá
plantearse de forma multidimensional y abordarse desde una perspectiva individualizada y
específica para cada caso. Habrá que tener en cuenta las características individuales y las
necesidades del usuario, utilizando, para cada caso, las variables que se determinen como
más relevantes.

La evaluación ha de considerar el contexto en el que se produce la interacción, así como a


las personas que intervienen y las situaciones relevantes de interacción que se producen.

Debido a la multitud de causas que influyen en el comportamiento personal, habrá que


acudir a diferentes fuentes de datos y utilizar, en cada caso, los métodos e instrumentos
más precisos para la recogida de la información. De esta manera, se podrán detectar las
necesidades y las potencialidades del sujeto y se le podrá realizar la intervención más
adecuada.

El proceso de evaluación de las habilidades social se va a realizar teniendo en cuenta los


tres sistemas que intervienen en la respuesta, es decir, valorando respuestas o
comportamientos motores, cognitivos y socio-afectivos.

Ministerio de Educación. Uso educativo nc. Procedencia.

Una vez que conocemos las características específicas que va a tener la evaluación en el ámbito
concreto de las habilidades sociales, nos encontramos en el momento de conocer y valorar las
diferentes estrategias y procedimientos de evaluación que podremos utilizar.
Estrategias y procedimientos en la evaluación de habilidades sociales:

En la evaluación de las habilidades sociales, algo que debe desarrollarse día a día, es importante
que el profesional, además de sus métodos y técnicas, integre la información que aporten las
diversas fuentes cercanas a la persona (padres, familia, amistades,...). Evidentemente, no existe
un único procedimiento o técnica que sea capaz de ofrecer, por si sola, una metodología evaluativa
suficiente en este campo de las habilidades sociales. Por esto es importante ser flexible y adecuar
la evaluación siempre a las características concretas de la población a la que se dirige.

De entre todos los instrumentos y técnicas de que dispone la investigación social, los que van a ser
más útiles y a los que recurriremos con más frecuencia en la evaluación de habilidades sociales
son:

La Entrevista

La autoobservación: autoinformes y autorregistros.

Evaluación por parte de los demás.

Medidas conductuales: Interacciones estructuradas (role play) e interacciones


semiestructuradas.
Comenzamos a llevar, a herramientas concretas,
nuestra planificación de evaluación. En este objetivo
de conocer las herramientas disponibles encontramos
la entrevista, especialmente interesante en la
evaluación de las habilidades sociales porque en sí
misma ya es una interacción social del sujeto con otra
persona. La entrevista es indispensable, pero no debe
aplicarse como único método de evaluación, sino que
la información que aporta será ampliada y
complementada con la obtenida por otros métodos y
técnicas de evaluación. Podemos considerar que la
entrevista ofrece información al profesional en tres Ministerio de Educación. Uso educativo nc. Elaboración
niveles: propia.

Lo que le cuenta: A través de lo que expresa el usuario en la entrevista se puede conocer


el problema global, la importancia que tiene para la persona, cómo interfiere en su vida
cotidiana y cómo se ven afectados los diferentes ámbitos específicos. También podremos
obtener información sobre su competencia social y su historia interpersonal, así como sobre
los modelos de conducta interpersonal que ha tenido la persona y el tipo de reforzamiento
interpersonal recibido.

Cómo lo cuenta: La entrevista es un proceso interactivo que pone de manifiesto las


habilidades que se van a evaluar y sus limitaciones y permite al profesional analizar cómo el
usuario le transmite la información.

Cómo se comporta: El comportamiento, durante la entrevista, pero también antes y


después de la misma, nos ayudará a una mayor comprensión de la persona.

Al tener un marcado carácter interpersonal, su éxito depende, en gran medida, del establecimiento
de una buena relación entrevistador-entrevistado. La entrevista debe realizarse en un ambiente
favorable, relajado y calmado, dejando hablar a la persona entrevistada.

La entrevista semiestructurada:

Es la más efectiva de cuantas podremos aplicar en la evaluación de las habilidades sociales. El


entrevistador elabora un guión que debe seguir, pero no de forma estricta, sino que se va
desarrollando en función de las respuestas que vaya dando la persona entrevistada. El orden de
las preguntas y su formulación deberá ser flexible y adaptarse a las necesidades que van a ir
surgiendo durante la entrevista. Antes de elaborar el guión estableceremos los objetivos de la
entrevista, lo que nos permitirá establecer las preguntas para conseguir la información necesaria
para conseguir los objetivos:

Detectar cuál es el problema real de la persona y cómo incide éste en su vida diaria.

Conocer la historia de las relaciones del usuario y el estado actual de las mismas.

Conocer las expectativas que tiene la persona respecto a la intervención que se inicia.

Entender la motivación o interés del usuario por iniciar y seguir el tratamiento o intervención
en habilidades sociales.

La principal ventaja de este tipo de entrevista es su baja estructuración y la posibilidad de que las
respuestas del sujeto vayan haciendo encajar las preguntas del entrevistador. Sin embargo,
también presenta inconvenientes que pueden llevarnos, incluso, a la obtención de datos no válidos.
Estos problemas de validez se derivarían de:
La limitada flexibilidad que tiene la propia percepción y el recuerdo del sujeto sobre su
comportamiento social.

Las limitaciones del entrevistador como evaluador.

La influencia que puede ejercer el entrevistador sobre el comportamiento de la persona


durante la entrevista.

El hecho de que la entrevista pueda no ser representativa del rango de situaciones en las
que el sujeto presente problemas de habilidades sociales.
El autoinforme es una de las estrategias de
evaluación más utilizadas en habilidades sociales, ya
que permite evaluar un amplio espectro de conductas.
Nos permiten valorar, de forma objetiva, la
subjetividad del usuario cuando valoramos los datos
recogidos junto con los obtenidos a través de otras
herramientas de evaluación.

En los autoinformes la persona registra información


sobre lo que piensa de sí misma en relación a su
propio comportamiento social y nos permite, a partir
de los resultados, obtener una valoración global que
responde al nivel general de habilidad social de la
persona. Los cuestionarios de autoinformes más Ministerio de Educación. Licencia estándar. Procedencia.
utilizados para evaluar las habilidades sociales se pueden diferenciar en:

Los que evalúan la habilidad social.

Los que evalúan la ansiedad social. La ansiedad social está, muy frecuentemente,
relacionada con la falta de habilidad social.

Los referidos a las cogniciones.

Los autoinformes son una de las herramientas más utilizadas en la evaluación de las habilidades
sociales, lo que no los exime de presentar una serie de inconvenientes, como son:

Se pueden dar desajustes entre lo que la persona dice en el autoinforme con respecto a sus
conductas y lo que en realidad hace. Existen fuentes de sesgo, como la deseabilidad social
y la percepción errónea del propio comportamiento.

Dada la especificidad de las habilidades sociales, la puntuación total obtenida por el sujeto
difícilmente te permite predecir la conducta de la persona ante una situación y unas
personas determinadas.

La complejidad del comportamiento hace que resulte difícil reflejarlo a través de un item
concreto.

Se pueden producir sesgos de memoria ante la dificultad de recordar las conductas y


pensamientos pasados.

Las personas pueden presentar dificultades para identificar las propias cogniciones o para
intentar expresar cuál sería su hipotético comportamiento ante situaciones que nunca se le
han presentado.

Es difícil que un cuestionario, inventario o escala pueda recoger la compleja interacción de


los factores que constituyen la conducta social, dada la complejidad y multiplicidad de
factores de ésta.

Señala la respuesta correcta. Son inconvenientes de los autoinformes:


Las fuentes de sesgo, como la deseabilidad social.

La complejidad del comportamiento que hace difícil encajar la conducta en un item


concreto.

Los sesgos de memoria.

Todas las anteriores son correctas.


Cuando planificamos una toma de datos mediante la
herramienta de autorregistro de la propia persona, se
nos plantea una situación especial, y es que los
autorregistros le permiten ser su propio observador,
ayudándole a registrar, en el mismo momento que se
está dando la conducta, la información que puede
resultar importante y superando así las dificultades de
la persona para recordar situaciones pasadas, los
sesgos de memoria o las dificultades para expresar
en una entrevista los sucedido en un momento
determinado y ya pasado.

En el cuestionario de autorregistro la persona deberá


stockxpert. Licencia estándar. Procedencia.
registrar el número de interacciones sociales
realizadas en un periodo de tiempo, la ansiedad que ha experimentado, las características de las
personas con las que ha interactuado, los pensamientos que le han fluido, los antecedentes de la
interacción, etc. Este registro se completa con la valoración y grado de satisfacción con la propia
actuación en la situación concreta de interacción social autoregistrada.

Buena parte del resultado positivo se basa en que los autorregistros sean tomados cuanto antes,
dejando transcurrir el menor tiempo posible entre la interacción y el registro de datos de la misma,
ya que la demora en el tiempo aumentaría los problema de fiabilidad. El autorregistro debe
realizarse tanto en papel como en voz (a través de una grabación).

Igualmente, como en el resto de herramientas que hemos visto, el autorregistro también presenta
inconvenientes que deberemos valorar en el momento de evaluar la información que nos aporta,
como son:

Posible falta de fiabilidad, debido a la falta de exactitud o de conciencia de las


observaciones.

Puede que se produzca reactividad, que el sujeto cambie su propia conducta debido a la
propia observación o que el hecho de ser consciente de la ansiedad que le genera esa
interacción, lo lleve a una peor ejecución o a la evitación de las interacciones.

Vemos un ejemplo de tabla de toma de datos de autorregistro que podría utilizarse, y en la que la
persona deberá completar una fila cada vez que le sobrevengan pensamientos desadaptados.

Grado de Valoración
Día Hora Situación Pensamiento malestar Acción de la acción
(0-10) (0-10)
Señala la respuesta correcta. Son instrumentos para la evaluación en habilidades
sociales:

La entrevista.

Los autoinformes.

Los autorregistros.

Las tres respuestas anteriores son correctas.


Será la primera de las herramientas que nos veremos
tentados a utilizar y consiste en la observación del
comportamiento o las conductas de la persona por
parte de otras personas que forman parte del
contexto social del individuo y con las que mantiene
relación. Se sustenta sobre la base de:

Las habilidades sociales se dan en el marco de


la interacción de la persona con otras
personas.

El propio sujeto no siempre es plenamente Ministerio de Educación. Uso educativo nc. Elaboración
consciente del modo que tiene de propia.
comportarse.

Las reacciones y percepciones de los demás son importantes, dado que condicionan a la
vez la propia conducta de la persona.

Esta observación se puede realizar de diferentes formas, clasificándola según quién realice la
observación y según los instrumentos que utilice durante la misma:

Observación en el ambiente real.

Los individuos que forman parte del contexto social del sujeto realizan una evaluación del
comportamiento de este en el ambiente real. Estas observaciones están limitadas por el ámbito de
observación de los evaluadores, que puede estar restringido a una sola parte de la conducta
social, y están expuestas al sesgo de los evaluadores. Sin embargo, la información que aportan
personas cercanas y significativas de la persona puede resultar muy útil como primera exploración
de su situación social dentro de su contexto de relación.

Observación con instrumentos elaborados.

En la evaluación de habilidades sociales podemos recurrir, en ocasiones, a instrumentos de


registro elaborados para situaciones específicas, en lo que podemos anotar las observaciones
realizadas. Estos instrumentos pueden tomar forma de:

Escalas de observación. Se utilizan para la evaluación del comportamiento de los


diferentes componentes conductuales de una persona durante un proceso de observación.

Listas de control. Sistema de registro más abierto donde se puede registrar una
información más rica en matices y más descriptiva; nos permite una evaluación más
cualitativa.

Observación utilizando escalas estandarizadas.

Se pueden utilizar informes de evaluación que van a cumplimentar personas del contexto del
usuario. Son informes o escalas estandarizados que se utilizan, con frecuencia, en la intervención
con niños y niñas, donde se cumplimentan por parte de padres o profesores. También se utilizan
con frecuencia por parte de los profesionales que van tomando anotaciones durante el transcurso
de la entrevista, reflejando observaciones que perciben de las respuestas y comportamiento del
usuario.
Se refieren a todos aquellos procedimientos de
evaluación que permiten la observación de la
conducta real de la persona en una interacción social
determinada. Lo ideal sería poder observar al sujeto
en las situaciones reales en la que encuentra
dificultades, pero esto no es fácil de conseguir sin
utilizar técnicas invasivas que producirían sesgos y
modificaciones en la propia conducta. No obstante,
existen numerosos instrumentos que permiten la
observación sistemática de la conducta interactiva en
medios naturales.
Ministerio de Educación. Uso educativo nc. Elaboración
Cuando encontramos especiales dificultades (como propia.
es el caso de los adultos) para la observación de la vida real se utilizan métodos alternativos de
observación conductual en interacciones simuladas. Al sujeto se le pide que se identifique con un
papel determinado y que lo represente, demandándole, según queramos, que se comporte como
lo haría normalmente, cómo le gustaría o como cree que debería hacerlo. En cualquier caso,
estaríamos en una situación de interacción dinámica que implica una interacción entre dos
personas o entre un grupo, estableciéndose flujos comunicativos.

Es conveniente que el entorno donde se realiza la interacción se parezca lo más posible al entorno
real y que contemos con colaboradores, de forma que podamos recrear una situación lo más
parecida posible a la que intentamos recrear. Grabar las situaciones representadas en video
puede ayudarnos a evaluar las conductas verbales y las no verbales, así como nos permitirá
evaluar, más fácilmente, el resultado del entrenamiento.

Estas situaciones simuladas podemos plantearlas de diferentes formas que, en función de su


duración y estructuración, podríamos separar en:

Interacciones estructuradas. Role play.

Interacciones semiestructuradas.

Interacciones estructuradas. Role Play.

El Role Play consiste en una representación de papeles en situaciones o casos concretos y son
adecuadas para evaluar las habilidades de asertividad. Resultan apropiadas cuando la persona
debe aprender a responder ante situaciones o comentarios relativamente estructurados o ante la
conducta de otra persona. Para evaluar habilidades sociales, las situaciones de role play requieren
la intervención, al menos, de 3 personas, que serían el profesional, la persona que actúa como
interlocutor (o el grupo de personas) y el usuario.

Interacciones semiestructuradas.

Hay situaciones como las conversaciones de la vida cotidiana o conocer gente, que no pueden
reducirse a una intervención del interlocutor y respuesta del sujeto. En estos casos se utiliza, para
evaluar las habilidades sociales, procedimientos semiestructurados de interacción extensa,
también conocidos como interacciones reales planificadas.

En la evolución de habilidades conversacionales es más adecuado simular encuentros reales, que


tienen una duración entre 1 y 15 minutos. Existen diferentes formatos para estos procedimientos,
entre los que encontramos:

Procedimientos de engaño. Se prepara una situación con el sujeto que no sabe que es
artificial.
Procedimiento de asignación de tareas. Se instruye al usuario para que realice una
interacción determinada y sabe que va a ser observado.

Procedimiento de cómo si. Se le pide al sujeto que actúe ante los interlocutores como si se
tratase de una interacción real desempeñando un determinado papel.

En el siguiente enlace vas a encontrar materiales de divulgación muy interesantes para


conseguir comportamientos eficaces en situaciones de interacción social.

Evaluación de habilidades sociales


Cecilia pone en práctica la evaluación en el
grupo y lleva al seno del grupo los resultados
de las diferentes evaluaciones realizadas de
forma periódica. Ella esperaba un resultado
positivo de este proceso de evaluación, pero
no dejó de sorprenderle el efecto tan positivo
que tuvo este proceso sobre el grupo, su
cohesión y el afianzamiento del mismo.

stockxpert. Uso educativo nc. Procedencia.

Continuamos en nuestro proceso de observación y evaluación del entorno y vemos que evaluar el
grupo y sus formas de trabajo es la mejor forma de mejorarlo en todos sus aspectos. Cuando un
grupo evalúa periódicamente y de forma sistemática su funcionamiento, establece unas bases
sólidas para ir progresando paulatinamente, desarrollándose y acercándose al objetivo final del
grupo con mayor facilidad.

Cuando hablamos de evaluación grupal nos referimos al estudio de dos cuestiones básicas en el
grupo, como son:

El proceso grupal. Todo lo referente a su funcionamiento y relaciones-interacciones en el


seno del grupo, estaría relacionado con la gratificación que produce el grupo a los
individuos que lo forman.

El nivel de logro de los objetivos propuestos. Si el grupo va avanzando hacia la


obtención de las metas y propósitos establecidos y si los alcanza con eficacia; estaría
relacionado con la productividad del grupo o en el seno del grupo.

No se trata de establecer un sistema de control o de fiscalización de lo que cada uno de los


miembros del grupo hace o no hace, ya que esta actitud no conduciría a nada positivo. Por el
contrario, la evaluación grupal permite y ayuda al grupo a mejorar permanentemente, tanto en lo
que hace a su funcionamiento interno, como a su eficacia y operatividad. Y como la única forma de
superar los errores y los fallos exige que éstos se conozcan previamente, la evolución se
transforma en uno de los procedimientos más útiles para el proceso de los grupos.

La evaluación se presenta, en muchas ocasiones, como un procedimiento engorroso y complicado;


sin embargo, bien planificada, la evaluación resulta muchos más fácil de lo que puede parecer y,
en muchas ocasiones, no es necesario recurrir a sistemas complejos, sino que podremos realizar
una evaluación eficaz con el uso de herramientas de fácil manejo. Vamos a conocer, en los
próximos apartados, algunos ejemplos de cuestionarios y técnicas que pueden servirnos como
herramientas de evaluación grupal.
Señala la respuesta correcta. La evaluación grupal:

Permite al grupo mejorar de forma constante.

Tiene por objetivo conocer qué miembros del grupo no producen suficiente para
poder ser apartados o sancionados.

Evalúa, exclusivamente, objetivos cumplidos o no.

Se realiza al finalizar la vida del grupo para conocer el nivel de logro conseguido en
su seno.
Planificamos un proceso de evaluación y necesitaremos, entre otras herramientas, cuestionarios
que debemos elaborar y de los que tendremos que disponer para realizar la correcta evaluación.
Estos cuestionarios pueden obtenerse de material ya elaborado, prepararlos específicamente para
la actuación de evaluación concreta o, como ocurrirá en la mayoría de las situaciones, adaptarse
alguno existente a la situación específica de evaluación.

Ministerio de Educación. Uso educativo nc. Elaboración


propia.

Nosotros vamos a ver algunos ejemplos de cuestionarios que podrían utilizarse y que se agrupan
en función de las áreas básicas que pretenden evaluar. Estos podremos utilizarlos tal como se
presentan o adaptarse a la situación concreta de evaluación y se agrupan en:

Cuestionarios de evaluación general. Pretenden medir todos los aspectos genéric


proceso y el trabajo en grupo, aunque no profundizan en ninguno de ellos en particular.

Ver Ejemplo.

Cuestionarios de evaluación del trabajo en grupo. Hacen hincapié en los asp


operativos y de la eficacia del trabajo en grupo.

Ver Ejemplo.

Cuestionarios de evaluación de reuniones. Tienen por finalidad detectar los posibles


ocurridos en el transcurso de una reunión y recoger sugerencias para mejo
funcionamiento y desarrollo de las reuniones siguientes.

Ver Ejemplo.

Cuestionarios de evaluación del clima grupal. Miden, fundamentalmente, el gra


cohesión y pertenencia que se genera en el seno del grupo.

Ver Ejemplo.

Cuestionarios
Durante el proceso de no
de evaluación evaluación
deberemosdelconfundir
animador la de grupo. Tratan
información que sede haestablecer el estilo,
reunido gracias
o forma
a algún ejercicio en que el coordinador
o cuestionario, o animador
con la evaluación; del trabajo
lo que estas grupal
técnicasse nos
ha desempeñado
facilitan es ladura
sesión, y que
obtención de información permiten
para mejorar
realizar los fallos
una buena ocurridospero
evaluación, en este terreno.
no constituyen la evaluación
propiamente dicha, que es un proceso más amplio y que se convierte en una tarea del grupo.
Ver Ejemplo.
También es frecuente caer en el error de convertir la evaluación en un fin en sí misma más que en
un medio para conseguir un fin, que debe de ser la mejora del grupo y su funcionamiento.
Deberemos recordar, como siempre que hablamos de animación sociocultural y de técnicas de
grupo, que las técnicas son instrumentos, herramientas y no el fin; las técnicas pueden ayudarnos
en la tarea de mejorar la dinámica grupal o de producción de un grupo, pero no son el objetivo a
cumplir.
A veces podremos obtener la información básica que permite
hacer la evolución del grupo mediante el uso de técnicas
grupales, sin necesidad de utilizar cuestionarios. Un trabajo
grupal con preguntas bien formuladas y adecuadamente
organizado puede dar también buenos resultados.

Ahora bien, estas técnicas o ejercicios de evaluación grupal,


que se basan en el diálogo de los miembros del grupo
directamente, sin haber realizado previamente una evaluación
individual, exigen de ciertas condiciones en el grupo que eviten
el efecto de "contagio". Este efecto se produce cuando al hacer
la evaluación oral colectivamente, las intervenciones de los
primeros participantes arrastran a las siguientes, aunque fuera
inconscientemente. Por eso es muy importante distinguir cuando
se dan las condiciones que permiten hacer la evaluación oral
colectiva, lo que ocurrirá, generalmente, cuando el grupo está
cohesionado, tiene suficiente madurez grupal o, al menos, stockxpert. Uso educativo nc. Procedencia.
existe un buen clima que permite la autocrítica.

En otras ocasiones las utilizaremos cuando el grupo es reacio a la aplicación de cuestionarios o,


simplemente, cuando lo que se pretende es hacer una evaluación general y donde lo fundamental
puede ser la creación de un determinado clima grupal, más que los resultados objetivos de la
evaluación.

Te acuerdas cuando...

Este es un ejemplo de técnica de evaluación general que puede servir al grupo y ayudarlo en la
visualización crítica del proceso grupal desarrollado hasta la fecha. Puede ser una buena forma de
comenzar un proceso de evaluación más profundo en el grupo, examinando, en primer lugar, la
globalidad del proceso grupal vivido.

Lo que se trata es de recordar y rememorar la totalidad del proceso grupal, por lo que conviene
empezar con una introducción motivadora por parte del coordinador. Esta tarea preparatoria
tendrá por objetivo situar al grupo en el tema.

El ejercicio en si consistiría en dibujar colectivamente, en una pizarra o papelón, una línea del
tiempo donde se marquen las diferentes fases o periodos (etapas de desarrollo) que ha vivido el
grupo. Esta tarea debe realizarla el grupo de forma conjunta y reflejará la vida del mismo tal y
como el grupo la recuerda, sin importar si realmente pasó así o no. Para ello, el coordinador
deberá estimular la participación de todos los miembros del grupo, invitándolo a que expongan las
imágenes y recuerdos que tienen del grupo en su evolución y aquello que les resultó más
significativo.

También es importante que se permita a todos realizar preguntas y que se pregunte sobre sus
modos de ver los cambios ocurridos en el grupo y las reacciones ante ellos. En esta fase radica la
importancia de esta técnica y donde podemos obtener una información interesante para realizar la
evaluación.

Esta técnica es interesante para la evaluación global del grupo y sus vivencias generales, pero
tiene limitaciones en términos de valuación específica. Además es una evaluación, básicamente,
subjetiva, por lo que no ofrecerá demasiados elementos para poder introducir las correcciones
oportunas en el tipo de tareas y organización del grupo, aunque si nos podrá orientar para el resto
del proceso evaluador.
Otra de las técnicas de las que vamos a disponer y
que ya conocemos, es la sociometría, una técnica
cuantitativa sencilla y que puede resultar muy útil.
Ésta recoge algunos procedimientos relativamente
rápidos de aplicar, utilizados por Jacob Moreno (su
precursor) para el estudio de grupos pequeños, pero
muy útiles también para conocer, por ejemplo, el
funcionamiento de organizaciones y redes sociales.

En un principio Moreno definía la sociometría como


"el estudio matemático de los caracteres psicológicos
ITE. CC nc-sa. Procedencia. de conjuntos sociales, la técnica experimental de los
métodos cuantitativos y los resultados obtenidos de
su aplicación". Después la definía como "el estudio de la organización y evolución de los grupos y
de la posición que en ellos ocupan los individuos prescindiendo de la estructura interna de cada
individuo". Ese mismo año daba esta otra definición:

La sociometría tiene por objeto el estudio matemático de las propiedades psicológicas de


las poblaciones y con este fin utiliza una técnica experimental fundada sobre los métodos
cuantitativos y expone los resultados obtenidos por la aplicación de estos métodos.
Persigue así una encuesta metódica sobre la evolución y la organización de los grupos y
sobre la posición de los individuos en los grupos. (MORENO, 1954)
El test sociométrico y sus aplicaciones.

Más concretamente, se trata de identificar las relaciones entre las personas, preguntando
directamente por sus preferencias, ya sea en el ámbito personal, laboral, de ocio, etc. En una
organización, por ejemplo, podríamos hacer las siguientes preguntas a cada uno de sus miembros:
« ¿A qué persona (o personas) de la organización acude generalmente cuando tiene alguna duda
en el ejercicio de su trabajo?» y « ¿Con quién (o quiénes) prefiere compartir su tiempo libre?», con
el fin de indagar en las relaciones laborales y personales, respectivamente, dentro de la
organización (con independencia de su estructura oficial). Es evidente que se pueden hacer una o
varias preguntas y se puede pedir que se seleccione a una o más personas.

El sociodrama.

A partir de un análisis de la información bruta obtenida, resulta muy útil plasmarla gráficamente
mediante la elaboración de sociogramas, en los que las letras representan a las personas y las
flechas las elecciones. Mediante el recurso a formas y colores, se puede representar el sexo de
las personas, las primeras y sucesivas elecciones, u otras variables. El sociograma es siempre
una interpretación. Puede mostrar la existencia de líderes, personas aisladas, cadenas,
subgrupos, etc., lo cual puede resultar muy útil, por ejemplo, para localizar informantes clave y
para conocer el funcionamiento real de una organización (al margen de su estructura oficial). En la
unidad 2 de este módulo vimos con más detalle el sociograma.

Este enlace sugiere una serie de materiales sobre sociometría y dinámica de grupos. Se
trata de una herramienta didáctica en la que puedes encontrar apuntes y manuales del
tema, así como multitud de enlaces en los que ampliar conocimientos.
Sociometría y dinámica de grupos

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