Formación Juvenil en Huajuapan
Formación Juvenil en Huajuapan
TEMARIO DE
ACOMPAÑAMIENTO Y
FORMACIÓN DE JÓVENES
Diócesis de Huajuapan de León, Oax.
RESENTACIÓN
Milagrosamente el Papa Francisco ha decretado que de octubre del 2017 a octubre
del 2018 sea un año consagrado a la juventud. Es por eso, que este año que estamos cursando
se denomina como el famoso «AÑO DE LA JUVENTUD».
El año de la juventud es un año de gracia, en donde la Iglesia se da a sí misma la
oportunidad de escuchar a los jóvenes. La opción preferencial por los jóvenes implica
escuchar la novedad y la renovación del Espíritu Santo sobre aquellos que, según sus
experiencias y ancianidad, lo saben y pueden todo: «Envejecido en la maldad, ahora
reaparecen tus delitos del pasado» (Dn 13, 52).
Con el motivo de estar en comunión con la Iglesia, y con el impulso que se está
realizando en la Diócesis en favor de los jóvenes, ofrezco de manera propositiva el siguiente
temario, que, humildemente pretende seguir el itinerario formativo y la intención del
Documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, de Aparecida, Brasil.
Los jóvenes son la prioridad de la Iglesia. Sería un necio quien, a estas alturas del
siglo XXI, considere a los jóvenes como una etapa sin experiencias y madurez, ya que el
avance de la ciencia y tecnología, ha llevado a que nuestros jóvenes alcancen la madurez por
caminos descomidos por nosotros.
Estoy plenamente convencido de que hoy en día, nuestra Diócesis debe de estar a la
altura de poder ofrecer a la realidad propia del joven y a la realidad natural de cada Decanato,
una serie de temas que permitan a nuestros jóvenes un encuentro verdadero y auténtico con
Jesucristo.
Para hacer propositivo el temario, asumo el Proyecto de Revitalización de la Pastoral
Juvenil Latinoamericana, que consta de cuatro pasos íntimamente unidos: FASCINAR,
ESCUCHAR, DISCERNIR Y CONVERTIR. No quiero hacer de este proyecto una idea
fugaz y simplemente teórica, sino una realidad que nos puede ayudar a la realización de un
temario juvenil en nuestra Diócesis.
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Diácono Lic. José Guadalupe Enríquez López
CHARLA I
«EL JOVEN LLAMADO AL ENCUENTRO CON CRISTO»
OBJETVO: Que el joven, fascinado por la maravillosa vida de Jesús de Nazaret,
experimente un encuentro transformador y renovador con nuestro salvador, expresando
verdaderos actos de conversión en su entorno familiar, social, grupal y eclesial.
ORACIÓN INICIAL:
Canto: Hoy en oración
Buscar en la Sagrada Escritura: Salmo 23(22) El Buen Pastor (Leerlo todos juntos)
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Diácono Lic. José Guadalupe Enríquez López
hacerle torcer la línea de su destino, entonces reacciona vivamente. A demás jamás consulta
a nadie sobre lo que tiene qué decir o hacer.
Nunca se vuelve atrás. Jamás duda. Tranquilo, seguro de sí, domina y construye su
destino, su drama. Sabe actuar con paciencia, progresar, adaptarse, pero siempre marchando
en línea recta.
Afronta lúcida y valientemente la incomprensión, la envidia, el odio, a lo largo de una
lucha sin tregua. Nadie le asusta. Dice la verdad, guste o no guste. Le causan horror los
hipócritas y los orgullosos. Permanece insensible ante el entusiasmo irreflexivo de sus
admiradores. Sabe descubrir hábilmente las trampas de sus enemigos. Con toda paciencia
corrige los errores de sus amigos. Admira la fe y la generosidad de los humildes, anima la
confianza que le dan sus compañeros, pero sin adularlos nunca. Les confía sus designios, los
asocia a su misión. Este retrato es rigurosamente histórico. Este hombre es auténtico.
SE LLAMA JESUS. SU GRANDEZA intriga, pero no aplasta. SU AMOR libera y estimula.
(cfr. PAGOLA José Antonio, Jesús. Aproximación histórica, Editorial PPC, 2014)
un encuentro personal e íntimo: «Rabbí – que quiere decir ‘Maestro’ - ¿dónde vives?». Les
respondió: «Venid y lo veréis». Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel
día.
Todo encuentro suscita admiración. En la reseña que compartimos por equipos se nos
permitió conocer, en síntesis, la fascinante vida de Jesús. Esa fascinante vida sigue
impactando a todos los jóvenes que verdaderamente se aventuran a conocer su fe, que buscan
un encuentro real con Jesús, que buscan sentido y plenitud a su vida juvenil.
Ir al encuentro de Jesús implica ir, quedarnos con él, conocerle y amarle. Ya
expresaba sabiamente san Agustín: “Solamente se ama lo que se conoce”. Sin embargo, la
invitación de Jesús respeta siempre la libertad de los que son llamados a estar con Él. Hay
casos en que el hombre, al encontrarse con Jesús, se cierra al cambio de vida al que Él lo
invita.
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Diácono Lic. José Guadalupe Enríquez López
PEDRO
“Fue Andrés el que me buscó, me invitó, insistió no sé cuántas veces para que te
siguiéramos…Yo creí que con todos los años y con todas las cosas que pasamos juntos, te
conocía y te seguía. Pero no… cuando me preguntaron si era de los tuyos, les dije que
no…tres veces les dije que no.
¿Sabes cuándo fue? ¿Sabes me di cuenta lo que eras para mí?... Cuando me preguntaste si te
amaba…si te amaba más que ellos…”
PABLO
“Pensar que yo te perseguía. Era de aquellos que desde la vereda de enfrente levantaba el
dedito acusador.... Creía que las sabía todas... por los maestros, la experiencia y tantas cosas.
¡Me tuviste que dejar CIEGO para que entendiera! ¿Te das cuenta? Estaba ciego, pero me
dejaste ciego para que entienda.
¡¿Cómo no entender entonces?! ¿Cómo no explicarle a todo el mundo que yo soy el primer
pecador, y que por más males que te quise hacer, me salvaste por tu gracia, por tu amor?
Desde que me devolviste el ver, no dejo de decir que... nada, ni lo alto, ni lo profundo, ni
tribulaciones, ni la propia muerte, nada... nada nos puede apartar de tu amor.”
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Diácono Lic. José Guadalupe Enríquez López
LA MUJER SAMARITANA
“Cuando te conocí en el pozo de agua, creí que eras uno más... Uno más de esos maestros
(con sorna), y encima me parecías soberbio.... Todavía no entiendo muy bien, cómo era que
no sólo conocías toda mi historia, sino además sabías que estaba cansada de toda mi historia.
¿Cómo sabías que tenía sed de vivir?
Yo sabía que iba a venir el Mesías, pero nunca pensé que te iba a encontrar cara a cara,
pidiéndome agua. Desde ese día, con esa agua que fue bálsamo de vida para mí, no hago otra
cosa que tratar de llevar a mi gente a tu fuente de agua viva”.
ZAQUEO
“Era la guita lo que me interesaba, Señor” Realmente, quería más guita. No, la gente no me
importaba... yo no sabía si estaba bien o estaba mal. Yo quería guita. Es más, había calculado
que con unos años más de ganancia, les hacía pito catalán a los romanos y vivía como un rey.
Era la guita, nomás, era la guita....
Ese día pasabas. Todos decían que eras alguien importante, un tipo especial. Y a mí justo se
me ocurre subir a la higuera... ¡y me miraste a los ojos! ¿Te das cuenta...? A LOS OJOS...
Creo que desde que nací que no me miraban a los ojos (quien va a pensar que detrás del que
cobra hay una persona).
Tu mirada lo hizo todo... sí, yo cambié, pero tu mirado lo hizo todo...”
LA MUJER ADÚLTERA
“Yo quería decirles: ¡Ustedes hacen lo mismo! Ustedes hacen lo mismo pero la ley los
defiende. A nosotras no nos defiende nadie. Esa mañana se vinieron enfurecidos, tenían
cientos de piedras... y pasó eso... pasó que estabas allí... precisamente cuando me iban a
matar, cuando buscaban un sí, mátenla... Estabas allí, tranquilo y yo temblando como una
hoja.
Creo que no escuché lo que dijiste mientras escribías en la tierra. Pero después, como una
brisa fresca, escuché que me decías: Mujer ¿dónde están los que te condenan?
Y me perdonaste... me defendiste y me perdonaste... (se va yendo) me defendiste y me
perdonaste (bssss).
CENTURIÓN
“Sigo pensando que no soy digno de que entres en mi casa. Sigo pensando que con una
palabra tuya es suficiente. Soy un centurión, y fui educado en la disciplina, por lo tanto, creo,
creo firmemente.
Pero necesito, Señor, que digas tu palabra, necesito que me digas cuál es la misión, qué tengo
que hacer. No busco sutilezas, ni cuestiones raras. Necesito tener las cosas claras y entonces:
¡creo!
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Diácono Lic. José Guadalupe Enríquez López
No soy de los que quieren molestarte con mis pedidos. Sé que necesito muchas cosas, como
aquel día cuando sanaste a mi siervo. Pero más que eso necesito tu palabra, tu voluntad, tu
dirección, tu luz.”
CHARLA II
«EL JOVEN LLAMADO A LA CONVERSIÓN»
OBJETVO: Que el joven experimente el amor misericordioso de Jesús como la única fuerza
capaz de transformar la vida de todo aquel que se ha encontrado con Él.
ORACIÓN INICIAL:
Canto: ¿Dónde está la juventud?
Buscar en la Sagrada Escritura: Salmo 51 (50) Miserere (Leerlo a dos coros)
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El payaso corrió a la aldea y pidió a sus habitantes que fuesen con la mayor urgencia
al circo para extinguir el fuego. Pero los aldeanos creyeron que se trataba solamente de un
excelente truco ideado para que en gran número asistiesen a la función; aplaudieron y hasta
lloraron de risa. Pero al payaso le daban más ganas de llorar que de reír. En vano trataba de
persuadirlos y de explicarles que no se trataba ni de un truco ni de una broma, que la cosa
había que tomarla en serio y que el circo estaba ardiendo realmente. Sus súplicas no hicieron
sino aumentar las carcajadas; creían los aldeanos que había desempeñado su papel de
maravilla, hasta que por fin las llamas llegaron a la aldea. La ayuda llegó demasiado tarde, y
tanto el circo como la aldea fueron consumidos por las llamas.
Parábola del filósofo existencialista Kierkegaard
(cfr. RATZINGER Joseph, Introducción al cristianismo, Editorial Sígueme, Salamanca)
COMPARTIR POR EQUIPOS
A la luz de esta historia, podemos analizar cómo está la vida del cristiano hoy
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Diácono Lic. José Guadalupe Enríquez López
Un joven convertido le hace bien a la Iglesia. La hace crecer, participa en ella; hace
de su misterio algo interesante. Un joven convertido vive y propicia la comunión; hace de su
grupo una verdadera familia cristiana y no una secta; busca el crecimiento de todos sin
explotar a los más jóvenes; un joven convertido hace de su grupo un verdadero grupo juvenil,
en donde Cristo es el centro, la fuerza y el fin del joven.
Pero un joven que no está convertido le hace mal a la Iglesia; la utiliza para sí mismo
y explota a los demás. Generalmente es alérgico a la comunión y en vez de formar un
verdadero grupo juvenil forma una secta; utiliza el nombre de la Iglesia para realizar
proyectos altruistas, pero no tienen nada que ver con lo cristiano; en pocas palabras, en donde
no está Dios no hay conversión.
El Documento de Aparecida, dice al respecto: «Sin embargo, en el ejercicio de
nuestra libertad, a veces rechazamos esa vida nueva (cf. Jn 5, 40) o no perseveramos en el
camino (cf. Hb 3, 12-14). Con el pecado, optamos por un camino de muerte. Por eso, el
anuncio de Jesucristo siempre llama a la conversión, que nos hace participar del triunfo del
Resucitado e inicia un camino de transformación» (DA 351).
Cuando el joven entra verdaderamente en un proceso de conversión, realiza su
servicio sin presunción y arrogancia; comprende que a pesar de la grandeza de su servicio
dentro de la Iglesia o fuera de ella, su humildad y sencillez son indispensables para
transfigurar a Cristo. Ama trabajar en equipo y es promotor de la comunión.
El Año de la Juventud es un año de gracia, ya que puede llevar a muchos jóvenes al
encuentro con Cristo y a una verdadera conversión. Hoy más que nunca la Iglesia necesita
de jóvenes convertidos a Jesús, que griten porras y vivas con sentido; que formen grupos
verdaderamente eclesiales, en donde Cristo joven sea el centro de sus reuniones, alegrías y
opciones.
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CHARLA III
«EL JOVEN LLAMADO A SER DISCÍPULO DE JESUCRISTO»
OBJETVO: Motivar a los jóvenes a dar una respuesta sincera en su caminar diario, a través
de la experiencia del llamado que Cristo hace en nuestras vidas, para ser verdaderos
discípulos de Él.
ORACIÓN INICIAL:
Canto: Un día caminaba
Buscar en la Sagrada Escritura: 1 de Reyes 3, 5-14: El sueño de Salomón
Invitar a los jóvenes a compartir su impresión del texto leído
Padre Nuestro…Ave María…Gloria…
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Todo esto es generado por las nuevas “Teleseries” (Rosario Tijeras, el señor de los cielos,
etc.).
Esta realidad nos demuestra que los jóvenes de hoy siguen cualquier cosa o persona.
Se dejan cautivar fácilmente. Optan por caminos falsos o por seguir a personas (deportistas,
artistas, políticos o pastores) que terminan por defraudarlos. Siguen a todo mundo, menos a
Jesús de Nazaret.
Al finalizar la presentación de la realidad en la que actualmente se encuentra
inmerso el joven de hoy, se sugiere hacer a los jóvenes las siguientes preguntas:
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fantasías y perversiones. Por ejemplo, es común ver a muchos jóvenes que en la fiesta
patronal del Santo Patrono del pueblo se hacen presente en la comunidad. Sin embargo,
muchos de ellos solamente llegan al atrio del templo, otros solamente llegan al baile, otros
solamente a tomar o a pelear. Eso no es ser discípulo de Jesús. El buen discípulo no se deja
llevar por las corrientes del mundo, los placeres o los vicios, para un joven discípulo lo
primero será siempre Jesús.
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Efesios 5, 18 _______________________________________________________________
Hechos 1, 8 ________________________________________________________________
CHARLA IV
«EL JOVEN LLAMADO A LA COMUNIÓN CON JESUCRISTO
Y SUS HERMANOS»
OBJETVO: Que el joven descubra la riqueza de la diversidad en su grupo juvenil, para que
de la experiencia del amor de Cristo se viva la comunión entre sus hermanos y el grupo pase
de una realidad sectaria a un verdadero grupo eclesial.
ORACIÓN INICIAL:
Canto: Todos unidos formando un solo cuerpo
Buscar en la Sagrada Escritura: Salmo 133 (132) La unión fraterna
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lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y
concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba
fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso
y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron
orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán. Cuando en un
grupo se busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En
cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando
florecen los mejores logros humanos. ES FÁCIL ENCONTRAR DEFECTOS,
CUALQUIER TONTO PUEDE HACERLO, PERO ENCONTRAR CUALIDADES, ESO
ES PARA LOS ESPÍRITUS SUPERIORES QUE SON CAPACES DE INSPIRAR TODOS
LOS ÉXITOS HUMANOS.
Al finalizar la lectura, se sugiere hacer a los jóvenes las siguientes preguntas:
¿Qué personajes identificamos en la historia?
¿Qué enseñanzas nos deja ésta historia?
A pesar de nuestras diferencias, ¿Qué podemos hacer para propiciar la comunión en nuestro
grupo juvenil?
De la Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1 Cor 12, 12- 26
Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros,
a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque
todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo –judíos y
griegos, esclavos y hombres libres– y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.
El cuerpo no se compone de un solo miembro sino de muchos. Si el pie dijera: "Como
no soy mano, no formo parte del cuerpo", ¿acaso por eso no seguiría siendo parte de él? Y
si el oído dijera: "Ya que no soy ojo, no formo parte del cuerpo", ¿acaso dejaría de ser parte
de él? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Y si todo fuera oído, ¿dónde
estaría el olfato?
Pero Dios ha dispuesto a cada uno de los miembros en el cuerpo, según un plan
establecido. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? De hecho,
hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decir a la mano: "No te
necesito", ni la cabeza, a los pies: "No tengo necesidad de ustedes". Más aún, los miembros
del cuerpo que consideramos más débiles también son necesarios, y los que consideramos
menos decorosos son los que tratamos más decorosamente. Así nuestros miembros menos
dignos son tratados con mayor respeto, ya que los otros no necesitan ser tratados de esa
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manera. Pero Dios dispuso el cuerpo, dando mayor honor a los miembros que más lo
necesitan, a fin de que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros sean
mutuamente solidarios. ¿Un miembro sufre? Todos los demás sufren con él. ¿Un miembro
es enaltecido? Todos los demás participan de su alegría. Palabra de Dios
Para profundizar
La Iglesia empieza con Doce. Jesús no anuncia el Evangelio sólo, los hace en
compañía de sus discípulos, a quienes luego de haber llamado, los hace testigos (apóstoles)
de sus palabras y obras. En este sentido, Jesús nos enseña que la comunión es misionera y
que la misión es comunión.
La vocación al discipulado misionero es con-vocación a la comunión en su Iglesia. Si
hay algo que atenta con el Espíritu es romper la comunión. No hay discipulado sin comunión.
Ante la tentación, muy presente en la cultura actual, de ser jóvenes sin Iglesia y las nuevas
búsquedas espirituales individualistas, afirmamos que la fe en Jesucristo nos llegó a través
de la comunidad eclesial y ella “nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia
Católica.
La Iglesia, como “comunidad de amor”, está llamada a reflejar la gloria del amor de Dios
que, es comunión, y así atraer a las personas y a los pueblos hacia Cristo. En el ejercicio de
la unidad querida por Jesús, los hombres y mujeres de nuestro tiempo se sienten convocados
y recorren la hermosa aventura de la fe que nos lleva hasta donde el Señor quiere a decir que
Él está vivo. “Que también ellos vivan unidos a nosotros para que el mundo crea” (Jn 17,
21). La Iglesia crece no por proselitismo sino “por ‘atracción’: como Cristo ‘atrae todo a sí’
con la fuerza de su amor”. La Iglesia “atrae” cuando vive en comunión, pues los discípulos
de Jesús serán reconocidos si se aman los unos a los otros como Él nos amó (cf. Rm 12, 4-
13; Jn 13, 34).
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Posterior mente, se invita a pasar a cada uno de los integrantes del grupo a pasar e
intentar levantar, entre todos, la mesa con un solo dedo.
Se comprobará, que, si todos juntos se organizan y colocan sus dedos en los lugares
indicados de la mesa, la podrán levantar y caminar con ella.
Terminada la dinámica, se les pide a los jóvenes compartir su experiencia. Su
participación se puede enriquecer con estas preguntas:
Como jóvenes, ¿Qué podemos hacer para fomentar más la comunión, con las personas
excluidas en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia?
¿En qué debemos poner más empeño para buscar a Jesús y vivir la comunión?
Como jóvenes, ¿Qué haremos para fomentar la comunión en nuestro grupo, Iglesia, familia
y en la sociedad?
CHARLA V
«EL JOVEN LLAMADO A LA MISIÓN»
OBJETVO: Que el joven comparta la alegría de haberse encontrado con Jesucristo vivo,
mediante el entusiasmo y la visita domiciliaria, para que contagie a otros jóvenes su
experiencia de fe.
ORACIÓN INICIAL:
Canto: Alma misionera
Buscar en la Sagrada Escritura: Salmo 89 (88) Himno y oración al Dios fiel
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mañana, a la hora del almuerzo y a media tarde, previamente dando gracias a Dios por el
trabajo y la comida que le daba. La otra pausa que hizo, fue para ayudar a otro campesino
que, pasando por ahí, rompió una rueda de su carreta. Eso fue todo lo que pudo observar.
De regreso a su casa le reclamó a Dios: "¿Cómo puede ser, Señor, que digas que ese
hombre es más santo que yo? Si es un pobre ignorante, que apuesto que jamás leyó la Biblia
porque hasta analfabeto es. ¡Y lo único que hizo es pasarse el día cortando leña!". Dios lo
hizo callar, y le ordenó que, para probar su fidelidad, llenase un plato con leche, y recorriese
las calles del pueblo sin derramar nada. Nuestro hombre, deseoso de demostrar su fidelidad,
obedeció al instante. Los habitantes del pueblo lo miraban con curiosidad y más de uno dejó
escapar una carcajada al ver a nuestro amigo en tan extraña labor, pero él iba tan absorto en
su tarea que podría haberle pasado un camión por encima y no se iba a dar cuenta. Al terminar
su recorrido, orgulloso de no haber derramado ni una sola gota, esperó con satisfacción un
reconocimiento divino, pero Dios sin decir más nada le preguntó: "Dime, ¿cuántas veces te
acordaste de mí mientras caminabas?”. Y el hombre respondió: "¿Cómo iba a tener tiempo
de pensar en algo? Estuve todo el tiempo tan concentrado cuidando de no derramar ni una
gota de leche que no podía distraerme en otra cosa".
"¿Y así quieres ser el más santo del mundo? Ese pobre campesino tuvo que trabajar
todo el día para alimentar a su familia, pero sin embargo tuvo tiempo de acordarse tres veces
de mí, y de ayudar a otro a reparar su carreta. En cambio, tú, en todo el tiempo que llevaste
ese plato de leche, no te acordaste ni una vez de mí, y ni siquiera viste a ese niño que te pidió
una moneda ni a la anciana que tropezó en la calle y te necesitaba para que la ayudases a
levantarse. Si de veras quieres ser santo, debes aprender a cumplir con tus obligaciones
diarias, sin dejarte absorber por ellas, dándote tiempo para acordarte de mí y prestar atención
a los que te rodean y necesitan de ti."
Para el cristiano, y en especial para el misionero, no basta con "hacer cosas". Es
necesario que todo lo que hagamos lo hagamos conscientes de por qué lo hacemos, mejor
dicho, por Quién lo hacemos, y cómo lo hacemos. No tiene sentido deslomarse en una misión
visitando casas, jugando con chicos y preparando celebraciones, si no somos plenamente
conscientes que lo hacemos por Cristo, para que su Reino llegue hasta los confines de la tierra
"más allá de las fronteras".
Para lograr una mejor compresión de la historia, sugiero la siguiente pregunta:
¿Qué parecido encontramos con la realidad de nuestros pueblos, en donde a veces se
considera santo o santa a aquel o aquella que se la pasa en el templo pero que en la calle es
otra cosa?
todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y estad seguros que yo estaré con
ustedes todos los días hasta el fin del mundo». Palabra del Señor.
Para profundizar
Se tiene un domingo dedicado a las misiones porque todas las personas necesitamos
de Dios para poder llegar al cielo. Este domingo es conocido como el DOMUM. Los
misioneros tienen como tarea enseñarnos el Evangelio para poder alcanzar la vida eterna. Su
labor es de capital importancia.
Los misioneros son personas que van a otros lugares para hablar a los hombres de
Jesús, para enseñarles a rezar, para decirles que todos debemos amarnos y ayudarnos los unos
a los otros, para anunciarles la buena nueva: que Dios nos ama y quiere que todos los hombres
se salven.
Atienden a todos los hombres en sus circunstancias: leprosarios, hospitales, hogares
para huérfanos y ancianos, dispensarios, colegios, universidades. Su labor no es fácil, se les
presentan muchas dificultades que tienen que vencer para lograr transmitir la palabra de Dios
a los demás.
Los misioneros son personas que van a otros lugares para hablar a los hombres de
Jesús llevándoles el Evangelio. Existen misioneros por todo el mundo que necesitan de
nuestra ayuda espiritual, humana y material.
La labor de un misionero es muy valiosa. El primer campo de misiones es nuestro
propio hogar, nuestra familia; con nuestros hijos, hermanos y familiares. Ahí el cristiano ha
de ser testigo de Jesús, ha de dejar ese buen aroma a Cristo.
Jesucristo nos deja su último mandato el día de la Ascensión al Cielo. Este mandato
fue: "Vayan y prediquen el Evangelio a toda creatura". Todo cristiano tiene por vocación
llevar la buena nueva a los demás.
reciben al que se les prometió: el Espíritu Santo (cfr. Hch 2, 1-13). Proclamar el Evangelio
al hombre de todos los tiempos es la vocación de la Iglesia, vocación que tiene que realizar
con fe, esperanza y caridad. Su identidad está en la Trinidad, misterio de comunión y amor.
Entre más fiel es a su vocación, más auténtica es a su origen trinitario.
En estos nuevos tiempos, la Iglesia, al igual que en tiempos pasados, se está
encontrando a un hombre totalmente diferente. El hombre del siglo XXI está poniendo
resistencia a la tarea evangelizadora de la Iglesia. No sólo se resiste a creer, sino que rechaza
el Evangelio.
La última dimensión que señala el Documento de la V Conferencia de Aparecida para
la formación del discípulo-misionero de Jesucristo, es la Misión: Quien se ha encontrado con
Jesucristo no puede guardarlo para sí. La inmensidad del amor de Dios necesariamente se
tiene que compartir con los demás. El discipulado desemboca en la misión. Un buen discípulo
es un buen misionero, ambas dimensiones se fusionan plenamente. Lo que el discípulo
transmite en la misión es la vivencia de lo que ha experimentado. Comparte lo que ha visto
y oído de Jesús de Nazaret. Al compartir su fe despierta la fe en los demás. El primer
encuentro que lo enamoró es el núcleo de su tarea misionera. Se siente seguro de ser testigo
fiel de su Maestro y es capaz de firmarlo con la entrega generosa de su propia vida. “La
misión es inseparable del discipulado, por lo cual no debe entenderse como una etapa
posterior a la formación, aunque se la realice de diversas maneras de acuerdo a la propia
vocación y al momento de la maduración humana y cristiana en que se encuentre la persona”
(DA 278).
En este sentido, la Iglesia coloca sus esperanzas en el joven. Con su alegría, con su
entusiasmo y con la facilidad de adaptarse al nuevo lenguaje que impone la cultura actual, el
joven puede ejercer su vocación misionera con eficacia y prontitud. Todo el proceso
formativo del discípulo misionero termina con la misión. El encuentro con Cristo conlleva la
conversión, la conversión suscita el discipulado, el discipulado se vive en comunión, y la
comunión es misionera y la misión es comunión.
Para nutrir más la reflexión, sugiero las siguientes preguntas:
¿Sabemos qué es la misión?
¿Conoces a alguien de tu comunidad que sea misionero?
¿Te gustaría ser misionero?
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Diácono Lic. José Guadalupe Enríquez López
Como grupo juvenil, organizar una visita domiciliaria a todos los jóvenes de la
comunidad. Invitándolos asistir a la próxima reunión y organizar para ellos una
pequeña convivencia.
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