MANFREDO KEMPFF MERCADO
Filósofo de la axiología y del amor .
Nace en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra ,el 8de
enero de [Link] estudios de secundaria los realiza en
su ciudad natal en el viejo colegio Nacional Florida y
los universitarios de Derecho ,Ciencias Políticas y
sociales en la Universidad Gabriel Rene Moreno de la
capital oriental. A partir de 1946 fue profesor de
filosofía moderna en la UMSA de La Paz, y de Filosofía Latinoamericana en
Universidad de Sao Paulo (Brasil) en 1954. Políticamente, sostuvo una posición
idealista; perteneció al Partido Social Demócrata. Fue Senador de la República
entre los años 1966-1969 y Presidente del Senado en 1969. Perteneció a la
Academia Boliviana de la Lengua, entidad a la que ingresó en octubre de 1969 con
un ensayo titulado ‘Del problema de las palabras y del lenguaje filosófico’.
Desde sus años estudiantiles, Kempff Mercado combinó la filosofía con el
profesorado. Su faceta de docente fue valorada por quienes la conocieron. El hecho
de haber enseñado en Bolivia, Brasil, Chile y Venezuela, durante varios años,
vuelve posible demostrarlo. El magisterio que ejecutó fue luminoso por su
condición de bibliófilo. En el terreno de las palabras, la buena literatura tuvo
también cabida. Sus libros son una muestra de la excelencia que obtenía como
educador. Pasa que la cortesía propugnada por José Ortega y Gasset, uno de sus
autores favoritos, lo reconoce como practicante. Dejó a otros la predilección por
esas tinieblas que, desde Hegel hasta Derrida, entre otros filósofos, impiden una
comprensión satisfactoria de las ideas. Consumiendo su primer libro, Vida y obra
de Mamerto Oyola, o Filosofía del amor, volumen que se lanzó en 1973, el lector
puede corroborar lo aseverado respecto al estilo. Nada de laberintos ni pantanos
textuales; su prosa es modélica en el reino del razonamiento. Sin problemas, uno
constata la preparación, disfrutando del examen que hace de muchos planteos,
analizando proposiciones, formulando réplicas. No es casual que haya formado
parte de la Academia Boliviana de la Lengua. Fallece en Santa cruz de la Sierra de
1974.
Sobre el problema del amor, éste fue seriamente estudiado por Manfredo Kempff
Mercado en Bolivia, quien publicó su “Filosofía del amor” en 1973. décadas atrás,
fue publicado el “Tratado del amor” del argentino José Ingenieros en 1910. La
obra Kempff, en la actualidad sería catalogada de políticamente incorrecta, como
lo es: “El amor, las mujeres y la muerte” de Arthur Schopenhauer, quien sería
duramente criticado por advertir que “el hombre más varonil prefiere a las mujeres
más femeninas, y viceversa, pues todo individuo aspira a encontrar el grado de
sexualidad que corresponde al suyo”. Las feministas detestan esto, para ellas todo
se reduce a lucha de sexos, donde ellas son las oprimidas por el patriarcado
machista, así aborrecen instituciones como el matrimonio y la familia, supuestos
símbolos de dominación masculina.
Hoy en día, es difícil sostener, como sostiene Buytendijk, que la apariencia
femenina implica formas llenas y redondas, rostro menos angulosos, musculatura
débil, pelvis amplia, piel fina y desprovista de vellos, cabellera abundante, manos
frágiles, pechos en vez de tórax o mencionar que los pechos son suavidad y
dulzura, cordialidad materna, que el centro del cuerpo de la mujer es la pelvis y del
hombre el tórax y sus hombros anchos; esto puede ser motivo para ser calificado
de sexista y misógino cavernario por las feministas y sus amigos (feministos y
manginas). Lo mismo, si el biólogo Konrand Lorenz mencionará que no existe
nada más extremo viril que la “mirada de águila”, mientras que la mirada femenina
es interior, que descansa sobre las cosas, apacible, peor aún, si dijésemos que el
timbre de voz varía las situaciones, porque con una voz grave no se puede hablar
ligeramente, mientras que una voz alta, aguda y ligera, se acusa feminidad y falta
de seriedad, son ¡horror de horrores!, para los políticamente hipócritas.
Advierte Kempff que sólo la filosofía puede separar el instinto sexual del amor y
embarcarse en azarosa aventura. También, Ortega y Gasset escribió su “Tratado
sobre el amor” y definió el enamoramiento como un estado anómalo de la atención
que se produce en el hombre normal y sobre todas sus actividades, la atención se
centra sobre una persona, como cuando uno está estúpidamente enamorado de
alguien, por el contrario, Kempff Mercado, crítica este aspecto del enamoramiento
tratado como anomalía, como una cuestión de enfermedad, tristeza, pesimismo
como si fuera algo malo estar enamorado, porque, simplemente estamos presos a
veces sin darnos cuenta, sin que estemos predispuestos por si, como si
estuviéramos predispuestos a odiar o amar al primero que se cruce por la calle.
El amor no puede ser reducido sólo al aspecto espiritual o al físico, a lo erótico o a
lo sexual, son ambos aspectos, entonces, no se debe falsamente espiritualizar lo
sensible, ni sensualizar lo espiritual, el amor participa de lo erótico y de lo sexual,
es ambos, es erotismo espiritual y físico sexual, las uniones duraderas y felices
descansan sobre la combinación de lo erótico y lo sexual, dirá Kempff: “sólo la
atracción y entendimiento de las almas y los cuerpos entre el hombre y la mujer,
asegura la verdadera comunicación espiritual y física que informa el amor
verdadero”.
Así se enciende un poco de luz sobre esta parte de la vida humana, reconociendo
que este es un asunto sutil y peligroso, para muchos este tema de vital importancia
puede significar felicidad o infelicidad en sus vidas, no importa si se vive en una
sociedad pobre o rica, socialismo o capitalismo, el amor tiene una importancia
subjetiva como todo lo aquí expresado que fácilmente se amolda o no, a la vida de
cada persona.