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Desempleo

El desempleo tiene consecuencias económicas y sociales graves. Los ciudadanos culpan al gobierno por el alto desempleo y esto afecta negativamente el apoyo político de los partidos en el poder. A pesar de un menor crecimiento económico en 2001, la tasa general de desempleo en América Latina se mantuvo estable debido a una disminución en la tasa de participación laboral. Sin embargo, el desempleo aumentó en la mayoría de los países individuales.

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Desempleo

El desempleo tiene consecuencias económicas y sociales graves. Los ciudadanos culpan al gobierno por el alto desempleo y esto afecta negativamente el apoyo político de los partidos en el poder. A pesar de un menor crecimiento económico en 2001, la tasa general de desempleo en América Latina se mantuvo estable debido a una disminución en la tasa de participación laboral. Sin embargo, el desempleo aumentó en la mayoría de los países individuales.

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El Desempleo

Fecha de levantamiento: agosto 2003

La presencia de un elevado desempleo es un problema tanto económico como


social. Es un problema económico porque se dejan de producir bienes y servicios
en el país por parte de los trabajadores desempleados, lo cual a final de cuentas se
traduce en un menor crecimiento del PIB. Sin embargo, aún cuando las pérdidas
económicas del desempleo son altas, ninguna cifra monetaria puede reflejar los
efectos sociales.

De acuerdo con la psicología laboral, el desempleo es un problema grave, ya que


las personas desempleadas tienen que vivir con un ingreso menor, y esto termina
afectando sus emociones y su vida familiar, incluso algunos psicólogos
consideran que el despido puede llegar a ser una experiencia tan traumática como
la muerte de un amigo íntimo o el fracaso escolar.

El desempleo y la política

El desempleo es un tema demasiado importante para los votantes en cualquier


democracia. Normalmente, cuando el desempleo es alto durante los años
electorales, los políticos suelen perder su cargo.

En México no ha sido siempre este el caso, sin embargo en los últimos años, la
preferencia electoral depende cada vez más de los resultados ofrecidos por el
partido en el poder.

La Encuesta Nacional Parametría nos muestra que el tema del desempleo es muy
visible e importante para los mexicanos. Nueve de cada diez saben del problema y
siete de cada diez ciudadanos están interesados en saber qué pasa con dicho tema.

Al preguntarle a las personas respecto al desempeño de la administración foxista


en el tema del desempleo, la evaluación no es aprobatoria, un tercio de los
ciudadanos señala que está haciendo un buen o muy buen trabajo, mientras que 3
de cada 5 califican su desempeño como regular, malo o muy malo. Sólo un 5% no
tiene opinión.

La percepción sobre el mal desempeño en el tema del empleo ya tuvo


consecuencias para el ejecutivo en materia electoral. De entre quienes consideran
que el trabajo del Presidente ha sido malo o muy malo, sólo un 16% le dio su voto
al PAN en las pasadas elecciones del 6 de julio, cuando en las elecciones para
Presidente de la República del dos de julio del 2000 el porcentaje de estas mismas
personas que hoy califican el trabajo de Fox como malo representó el 31% en
intención de voto para Acción Nacional.
De aquellos que evalúan el trabajo de Vicente Fox como regular, sólo un 22%
votó por el PAN este 6 de julio, cuando en el 2000 representó el 50% para el
PAN.

Es decir, de las personas que votaron por el PAN en el 2000 casi la mitad dejó de
votar por este partido en las elecciones federales del 6 de julio.

Por otro lado, si bien es cierto que el gobierno federal no es el único responsable
de la generación de empleos, sino que es una labor compartida entre todos los
niveles de gobierno, el 36% de los mexicanos considera que el principal
encargado de esta tarea es el Presidente de la República.

Por ello, al recaer en el Ejecutivo la mayor responsabilidad en la creación de


fuentes de trabajo de acuerdo con la opinión pública, también tenderían a ser el
Presidente y su partido los más beneficiados o perjudicados de la situación laboral
que se presente en el país.

Las consecuencias del desempleo no sólo son económicas, sino también sociales.
Una de las formas en que los ciudadanos comunican esta decepción es
probablemente mediante su voto.

La inmovilidad económica de los trabajadores desempleados que bien podrían


estar produciendo bienes y servicios aunado a la pesadumbre moral que afecta el
estado de ánimo de las personas y sus familias, puede generar un entorno social y
político que muy probablemente cuestionará de ahora en adelante la capacidad
para gobernar del ejecutivo.

No obstante que el entorno económico en esta ocasión no es tan adverso como en


otros años y la estabilidad macroeconómica que el gobierno federal presume se
mantiene, no son suficientes ni valorados por el ciudadano que quiere ver empleos
tangibles y mayores recursos económicos para él y su familia.

EL DESEMPLEO SE MANTIENE A PESAR DEL MENOR


CRECIMIENTO ECONOMICO EN EL 2001
(OIT, Lima Perú,
12 de diciembre
2001) América
Latina y el Caribe
experimentarán un
crecimiento
económico
cercano al 1%
para el año que
termina. Esta tasa
es
significativamente
menor a la
prevista
originalmente, que
se esperaba fuera
del 4,5%.
Pese a esta
brusca caída de
las expectativas
económicas, el
nivel de empleo se
ha mantenido.
Para el 2001, se
espera que la
desocupación
termine en 8,3%,
manteniendo el
mismo nivel que el
año pasado.

En términos
globales, la tasa
de desempleo
promedio se
mantiene como
resultado de la
caída de la tasa
de participación
(varía de 56.8% a
56%) en una
proporción mayor
que la reducción
de la tasa de
ocupación
(disminuye de
52% a 51.5%)
entre el 2000 y el
2001,
respectivamente.

Sin embargo, la
desocupación
aumentó en todos
los países,
excepto en Brasil y
Ecuador, que
explican porqué la
tasa promedio de
la región se
mantuvo
inalterada. Los
datos muestran,
por un lado, una
reducción de la
tasa de
desempleo en
Brasil (1.0 punto
porcentual) y
Ecuador (3.9
puntos
porcentuales)
entre ambos años
y, por otro, un
aumento de la
tasa de
desocupación en
la mayoría de los
países analizados:
Argentina (1.0
punto de por
ciento), Chile (0.1
punto de por
ciento), Colombia
(1.5 puntos de por
ciento), México
(0.2 punto de por
ciento), Perú (2.1
puntos de por
ciento) y Uruguay
(2.0 puntos de por
ciento). En estas
condiciones, el
hecho de que se
mantenga el
desempleo
regional se debió
básicamente a la
reducción de la
tasa de
desocupación en
Brasil.

La evolución de la
tasa de
desocupación por
sexo fue diferente
entre países. En
Argentina,
Colombia, Perú y
Uruguay, las tasas
de desempleo
masculina y
femenina
aumentaron,
siendo el
incremento de la
tasa de las
mujeres muy
superior a la de los
hombres. En Chile
y México también
aumentaron
dichas tasas,
siendo mayor el
incremento de la
tasa de
desocupación
masculina. En
Brasil y
Venezuela, las
tasas de
desempleo por
sexo cayeron.
Brasil registra un
descenso
significativamente
mayor en el
desempleo de las
mujeres que en el
de los hombres.

Aun cuando la
tasa de
desempleo juvenil
disminuye en la
mayoría de los
países en el
período
considerado, la
misma continúa
siendo elevada en
el presente año:
Argentina (43%),
Brasil (12.7%),
Chile (19.5%),
Colombia (33.9%),
México (4.6%),
Perú (15.3%) y
Uruguay (36.2%).
El promedio de
estas tasas de
desocupación
juvenil representa
dos (2) veces la
tasa de
desempleo
general de la
región.

Disminuyen las
expectativas de
crecimiento
económico

Las expectativas
de crecimiento del
PIB
latinoamericano
para el 2001
bajaron del 4.5%
en el mes de
octubre del 2000,
al 0.9% en el
mismo mes del
2001. Esto implicó
que la tasa de
crecimiento
económico
estimada para
este año se
redujera
prácticamente a la
quinta parte de lo
esperado
inicialmente.

Las expectativas
de crecimiento
disminuyen
fundamentalmente
por la
desaceleración del
crecimiento
económico global,
así como por el
impacto de los
recientes
atentados
terroristas en los
Estados Unidos. El
proceso de ajuste
económico
provocó que, entre
el 2000 y el 2001,
Estados Unidos,
Japón y los países
de la Unión
Europea redujeran
su crecimiento.
Esto llevaría a
que, según
diversos
organismos
internacionales
especializados, la
tasa de
crecimiento de la
economía global
alcance sólo a
1.5% para el 2001,
lo que colocaría al
mundo en el
umbral de una
recesión.

Se estima que la
incertidumbre
financiera
generará una
reducción de las
inversiones en la
región. El aumento
del “riesgo país”
en Argentina y de
los socios
comerciales del
Mercosur, unido a
la posibilidad de
una devaluación
generalizada en la
subregión, han
influido en la
disminución de
flujos hacia
América Latina.

A la coyuntura
externa se añaden
factores propios
de los países;
Argentina, Brasil,
Chile, Perú y
Uruguay redujeron
considerablemente
sus expectativas
de crecimiento.

Cambios en la
estructura del
empleo

Los cuatro
procesos
identificados en
números
anteriores del
Panorama Laboral
mantienen su
vigencia en el
corto plazo. La
estructura del
empleo se
privatiza: 95 de
cada 100 nuevos
empleos son
generados por el
sector privado.
También
continúan los
procesos de
terciarización y de
informalización.
De cada 100
nuevos empleos,
66 se generan en
el sector de
servicios,
disminuyendo la
participación de
los sectores
productores de
bienes a la
creación de
empleo.
Igualmente, de
cada 100 nuevos
empleos, 88 son
informales, lo que
representa un
importante
incremento de la
participación de
este sector en la
creación de
nuevos puestos de
trabajo (la
tendencia de
mediano plazo
indica que el
sector informal
contribuye con 60
de cada 100
nuevas plazas a la
creación de
empleo).

Mejora el poder
adquisitivo de los
salarios

Mejoró el poder
adquisitivo de los
salarios en el
presente año: en
términos reales se
registró un
aumento de 1.7%
en los salarios
industriales y de
3.0% de los
salarios mínimos
en los tres
primeros
trimestres del
2000 respecto a
los mismos meses
del 2000. Estos
incrementos
salariales se
deben, por una
parte, a la
evolución de la
inflación, que se
redujo de 7.5% en
los primeros nueve
meses del 2000 a
5.6% en el mismo
período del 2001
y, por otra, al
incremento de la
productividad en el
período referido.

En síntesis, pese
al escenario
internacional y
regional de
desaceleración
económica, no se
aprecia un
deterioro
generalizado del
mercado laboral
en América Latina
entre el 2000 y el
2001. En cinco de
los catorce países
incorporados en el
análisis
(Barbados, Brasil,
Chile, Ecuador y
Trinidad y Tabago)
se aprecia un
avance
caracterizado por
el mantenimiento
del nivel de
desempleo y de la
informalidad, un
aumento en
términos reales de
los salarios
industrial y
mínimo, así como
un incremento de
la productividad en
algunos de ellos.
En otros cinco se
mantuvo el nivel
de progreso
laboral del año
pasado, producto
de las
compensaciones
entre el deterioro
de la situación del
empleo y el
mejoramiento de
los salarios.
Finalmente, la
situación laboral
de los cinco
países restantes
empeoró, como lo
indican el aumento
del desempleo y
la informalidad, así
como la caída del
salario real de la
industria.

Se prevé un
aumento del
desempleo para
el año 2002

Para el año 2002


se prevé un
crecimiento del
producto regional
de 1.5%; esto es,
0.6 puntos
porcentuales más
que el crecimiento
estimado para el
presente año. A
pesar del aumento
de este indicador,
se estima que la
tasa de
desempleo para
el año 2002 será
de 8.8%, lo que
equivale a un
incremento de 0.5
puntos
porcentuales de la
tasa de
desocupación
estimada para el
2001.
PANORAMA MUNDIAL DEL DESEMPLEO

Es cierto que en algunas regiones del mundo encontrar trabajo se hace más difícil que
en otras, pero de lo que no hay duda es que el desempleo es un problema global. El
crecimiento económico registrado el año pasado no logró estimular una mejoría
importante en el mercado laboral mundial, donde se registraron variaciones positivas
pero marginales en los niveles de empleo y desempleo.

El número de personas desempleadas en el mundo aumentó durante el 2005, al


situarse en 191.8 millones de personas, es decir 2.2 millones más con respecto al
2004.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), a través de un informe


denominado, "Tendencias Mundiales de Empleo" establece, que a pesar del
crecimiento de 4.3 por ciento del PIB en el 2005, sólo 14.5 millones de los más de
500 millones de trabajadores del mundo en pobreza extrema lograron superar esta
línea de un dólar al día por persona.

Según el Banco Mundial, en los últimos 20 años, la proporción de personas que viven
en condiciones de pobreza en el mundo en desarrollo se redujo a la mitad, de 40% a
21%. Simultáneamente, en los últimos decenios la esperanza de vida ha aumentado
en 20 años en los países en desarrollo, la mortalidad infantil en niños menores de
cinco años ha caído en 50% y la tasa de analfabetismo de adultos se ha reducido a la
mitad, hasta llegar a 25%.

Sin embargo, más de mil millones de personas luchan por sobrevivir con un dólar al
día. El Banco Mundial busca ayudar a esas personas por medio del respaldo que
brindamos a servicios sociales como salud, nutrición y educación, así como a
infraestructura y políticas para mejorar el buen gobierno y combatir la corrupción.

Hay todavía 2.800 millones de personas -dos de cada cinco- que siguen esforzándose
por sobrevivir con menos de dos dólares diarios; 1.200 millones de ellas viven con
menos de un dólar por día; más de la mitad son mujeres. "Estamos enfrentando una
crisis mundial del trabajo y de proporciones enormes, y un déficit de trabajo decente
que no se va a resolver sin hacer nada. Son necesarias nuevas políticas y acciones
para enfrentar estos problemas", advirtió Juan Somavía, director general de la OIT.

Según el informe, el crecimiento económico de 2005, de un 4,3% calculado por el


Fondo Monetario Internacional (FMI), no alcanzó para compensar el aumento en la
cantidad de personas que buscan trabajo. Es decir, la economía, aunque se aceleró y
generó empleo no fue capaz de crear puestos de trabajos para todos los que salieron a
buscarlo.

Esa dualidad explica por qué la tasa de desempleo mundial resultó sin variaciones en
2005, al ubicarse en 6,3% por segundo año consecutivo, aunque haya aumentado el
número de desempleados.

El documento también dice que de los más de 2.8 miles de millones de trabajadores
en el mundo en el 2005, hay 1.4 miles de millones que no ganan aún lo suficiente
para elevarse, a si mismos y a sus familias, por encima de la línea de pobreza de dos
salarios diarios, una cantidad similar a la de hace 10 años.

El organismo internacional sostiene que la debilidad de la mayor parte de las


economías para convertir su PIB en creación de puestos de trabajo o en aumento de
salarios, junto a una serie de catástrofes naturales y al aumento del precio de energía,
afectan a los trabajadores pobres del mundo .

"El análisis del 2005 demuestra una vez más que el crecimiento no es capaz de
satisfacer por sí solo las necesidades mundiales de empleo. Esto retrasa la reducción
de la pobreza en muchos países", aseguró Somavía.

El informe destaca que la productividad laboral mundial ha crecido a una tasa


promedio de 2% Esta tendencia no sería mala noticia para los trabajadores si el
aumento condujera al incremento en los salarios pero, según dice la OIT, la brecha
entre los sueldos de los trabajadores altamente calificados y los no calificados es cada
día más grande.

La OIT agrega que la mitad de los desempleados son jóvenes entre 15 y 24 años, con
una probabilidad tres veces mayor que los adultos de no tener trabajo. "Esta cifra es
problemática, ya que los jóvenes representan solamente el 25 por ciento de la
población en edad de trabajar", afirma.

El informe, "Tendencias Mundiales de Empleo" considera que en la última década se


ha reducido la brecha laboral entre las mujeres y los hombres. Además hace mención
a los desafíos de mejorar las condiciones de vida de quienes trabajan en un sector
informal que es cada vez más grande en los países en desarrollo, de poner en práctica
mecanismos que permitan contar con una globalización más justa, y de resolver el
problema del alto desempleo juvenil.

También destaca la necesidad urgente de canalizar recursos de ayuda internacional


para recuperar los mercados laborales, la infraestructura, el equipamiento y la salud
de los trabajadores en las zonas afectadas por los desastres naturales. Además pide
aplicar políticas eficientes para enfrentar la pérdida de participantes de la fuerza de
trabajo a causa del VIH/SIDA.

Latinoamérica a la cabeza

La falta de empleo es más evidente en las zonas menos desarrolladas del planeta.
América Latina y el Caribe es la región del mundo donde la falta de empleo se ha
acelerado más en el último año, ya que el número de desempleados aumentó 1.3
millones aproximadamente y la tasa subió 0.3 puntos porcentuales entre el 2004 y el
2005 hasta 7.7 por ciento.

Le siguieron Europa Central, Oriental -a excepción de la Unión Europea- y las ex


repúblicas soviéticas, con un crecimiento de dos décimas porcentuales a 9,7% en
2005.

Entre las tasas más altas de desempleo se encuentra Medio Oriente y África del
Norte, con un 13,2% -un incremento de una décima porcentual con respecto a 2004-,
mientras la más baja le corresponde al este asiático con un 3,8% -apenas sin cambios.

En contrapartida, la tasa de desempleo se redujo en 2005 en las economías


desarrolladas y en la Unión Europea, donde el desempleo disminuyó de 7,1% a 6,7%
en 2005.

Pero, ¿Cómo solucionar tal situación? El informe de la OIT también destaca que en
los últimos 10 años se ha registrado un cambio en las fuentes de trabajo a nivel
mundial, que sigue la tendencia del éxodo del campo a la ciudad.

Y es un crecimiento del total de empleos en el sector de los servicios que podrá llegar
incluso a desplazar al agrícola en los próximos años.

Lo malo es que al llegar a la ciudad, esos trabajadores agrícolas se encuentran con


condiciones iguales o peores a las que vivían en el campo y deben emplearse en el
comercio informal u otros sectores que generan pocos ingresos, lo que agrava aún
más sus condiciones de pobreza.

Las cifras de desempleo no hacen entonces más que mostrar que el crecimiento
económico por sí solo no es suficiente para generar trabajo para todos.

Es por eso que la puesta en práctica de estrategias de desarrollo y crecimiento que


tomen en cuenta el cambio que ha ocurrido en las fuentes de trabajo en los últimos 10
años (el giro del agro a los servicios) y que busquen generar empleo decentes y de
calidad, resultan fundamentales para reducir el desempleo en el mundo.

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