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Los Mejores Relatos de Terror Llevados Al Cine Parte 1

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eee eos Los mejores relatos aD de terror llevados al cine ea I | 8 Seleccién, proiogo y notas de Juan José ? See \ Robert L | ee a ee } . j f Daphne di Ray Br George La Oa TNA ey oat Leese CEE pore acomjstad sonido een a a ee i in ALAS A © Select, pélogo nots intodactoris: JUAN José PLas © Rowen Laks Strchson «Loe ladrnes de cadivres>. Madrid, Alianza Estoril (© Alene Kostaniovch Tosti: La ulin cdel"vualk’s, Maid. iciones Sinela ‘radution de Francisco Tomes Oliver. © 1952, Dapne da Maier © iss1, Ca Pating Cov197, Ray Braun. { Goong Langeasn tone. Barclona Nogue y Cra {8 iar Alan Poe: cE go negro 61 escrabajo de or yr velar Made Aguilar, Relato Conte © De esta edicién: 1994, Aguilar Chilena de Ediciones S.A. Dr. Anibal Aviziia L444, Providencia Santiago de Chile ISBN: 956-239-312-7 Impreso en Chile / Printed in Chile Primera edicion en Chile: junio 2008 ‘Octava edicién en Chile enero 2011 Diseho de la colecci6n: ENLACE ‘Cubierta: JESUS Saas. EEaitora: Maga Hiosias Disz ‘Una editorial det grupo Santillana con sedes en Espaiia* Argentina * Bolivia « Brasil Chile + Colombia « Costa Rica + Ecuador + El Salvador * EE.UU. + Guatemala + Honduras * México + Panam + Paraguay + Perd « Portugal + Puerto Rico * Repiblica Dominicana + Uruguay + Venezuela “Ton os derechos rerio Ea pico opt ser poli nen en pert rps co wun pox sean de ‘Repel desman, en ninguna Ferma poe Iingon ns sea acne, Fasqumic. serene Imag, ceca, po fc 9 aque to, “Tnelpem pov por sin den atra Z Prélogo 5, «Hay otros mundos, pero estén en éste», es- cribié el poeta Paul Eluard. Mundos en los que, lo fantéstico —-aunque no pueda eludir totalmente la realidad—, nos ofece la oportunidad de contar con una tercera vida, y es que el hombre vive tres veces: una, cuando esti despierto; otra, cuando duerme, y dmmiendo tiene sueftos, puede que también pesadi- las. La tercera es la que resulta de Ia interrelacién de las otras dos mediante la imaginacién. El terror —el miedo muy intenso— no esté ausente de las dos primeras vidas. Todos, tanto des- piertos como dormidos, hemos sentido miedo en al- guna ocasién, no s6lo involuntariamente sino tam- ign voluntariamente, por la seduccién del riesgo. En ja tercera lo bueno es que, el terror, por muy grande que sea, lo tenemos controlado. Porque, aunque esté basado en lo real, 0 en lo onfrico, es de ficcién. EI miedo, tambign en los animales, es una alarma que nos ayuda a evitar, 0 que intenta que evitemos, situaciones de peligro. Una alarma ances- tral para beneficio de nuestra supervivencia. Dicen Jos psiquiatras que el miedo es sano. Pero el miedo, (éngase bien presente, que no escapa a nuestro con- trol. Y lo es para, aunque parezca paradéjico, hacer frente al miedo. El de ficcién —literatura, cine, te- levisién..— es para pasémoslo de miede con miedo. Y, ademés, nos sirve como mecanismo para combatir al verdadero. Es decir, esta antologia le sen- tar muy bien al lector, tanto para su cuerpo como para su mente. Muchos de los grandes maestros de la litera- tura universal han escrito obras de terror —sobre todo relatos—, y los han dedicado totalmente al gé- nero, que no tiene ni menos ni més valor que los otros, porque a una creacién literaria no se la juzga por el género al que pueda pertenecer y sf por su ca lidad. Seis de tales autores —tres del siglo xix, en el que los cuentos de terror aleanzaron una gran popu- laridad, y tres del siglo xx, en el que a tales cuentos se les reconocié la calidad que antes se les negara— figuran en esta antologfa. De cada uno hemos elegi- do uno de sus relatos terrorificos més significativos. Sobresalientes en cuanto lenguaje y original argu- mento, Responder, sin excepcisn, a lo expuesto por Guy de Maupassant, aunque con distintos estilos y no menos distintas teméticas: «El miedo [...] es algo espantoso, una sensacién atroz, como una descom- posicién del alma, un horrible espasmo del pensa- miento y del coraz6n, cuyo mero recuerdo provoca esiremecimientos de angustian. Los cuentos de este libro son una buena muestra de la escritura de sus autores, dominadores de un lenguaje con el que logran empavorecernos: la intriga, el misterio, el horror, el suspense... esta coculto, presto a catapultarse, tras cada palabra, cer- teramente utilizadas para aleanzar agobiantes atmés- feras, enigméticos personajes con los que el climax aleanza cotas pavorosas, como en las obras de Love- craft («decrepitud, suciedad y ruina», «arrugadas y 9 solitarias figuras», «extrafio desasosiegon, «apestoso tufo a perversidad»), para el que el miedo «es la emo- cién més antigua y més intensa de la humanidad>. No todos los miedos siguen idénticos camino: Los relatos de Stevenson, Poe y Tolstoi estén enra zados en lo sobrenatural, no asf los de Bradbury, du Maurier y Langelaan. En estos tres tltimos, el horror que sentimos es el horror a nosotros mismos. En cada siglo nacen nuevos terrores. Los de los autores del siglo xx comesponden a su siglo; tendentes hacia el horror césmico. Robert Louis Stevenson, en Los ladrones de caddveres, nos sobrecoge recurriendo al miedo primi- tivo de los vivos a los muertos, un temor que segin Sigmud Freud es de siempre. Otro terror ancestral es el que nos espanta en El gato negro de Edgar Allan Poe: el miedo a los animales. La zoofobia es tan antigua como la humanidad, Pero, en este caso, el horror al gato —ailurofobia— no es lo que angus- tia al personaje, sf lo que el felino simboliza. Alexéi Konstantinovich Tolstoi nos habla de un vampiro, siniestra figura del folklore de los pueblos eslavos, uno de los mitos del terror. Ray Bradbury escribe acerca del horror de la soledad, tin horror que cada vez se apodera de mas personas. George Langelaan, de los peligros de la ciencia. Y Daphne du Maurier, del mayor de los miedos: el de un apocalipsis debido a nosotros mi mos. Porque, en el fondo, de eso se trata el cuento, Hay muchos més miedos. Pero, los tratados por los autores de ese libro, sirvart como ejemplo de un gérero literario que no podria existit sin una alta dosis de poesia, en la que se refugia lo desconocido. Y en el que se sugiere mas que se muestra. Porque

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