INSTITUTO POLITECNICO NACIONAL
Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura
Unidad Tecamachalco
GRAVEDAD Y RITMO
Si hay un conjunto de obras que distinguían la arquitectura mexicana a finales del
siglo XX entre ellas está la de Teodoro González de León. Vivió la constitución del
sincretismo entre el estilo internacional y los códigos figurativos del pasado
prehispánico y colonial en el polémico campus de la Universidad Nacional
Autónoma de México.
Pertenece a una generación educada en el movimiento moderno de bebió de las
primeras fuentes, desde Hannes Mayer hasta Le Corbusier.
El joven González de León fue un
cultivador del Modulor de la
prefabricación, un creyente del
funcionalismo, que contrasta con las
realizaciones de madurez; a partir de
1970 construye grandes obras
públicas con asociados de Abraham
Zabludovsky y J. Francisco Serrano.
Sus obras de mayor escala señalan la
continuidad de una arquitectura
monumental ‘’a la mexicana’’.
Estas obras, formuladas dentro del discurso tipológico y una plástica de geometrías
y elementos básicos en permanente recombinación, evocan una máxima de Aldo
Rossi.
Con los riesgos propios de una mirada simplificadora las obras de mayor
envergadura de González de León se caracterizan por un énfasis en la
horizontalidad y el manejo de taludes como elementos de integración en el paisaje
por la estructura de concreto.
En la arquitectura de González de
León hay evidentes referencias a
códigos formales de la arquitectura
prehispánica y del virreinato mexicano.
El arquitecto niega la búsqueda de
formas como recurso para lograr una
identidad local, e intentar alcanzar un
sentido universal de ‘’todas las artes de
todas las épocas’’, rechazando un
nuevo eclecticismo.
Rocha Alvarez Juan Antonio
Teoría y análisis para la arquitectura
4AM2