ASPECTO ECONOMICO:
Antecedentes
La economía peruana estaba constituida por:
a) un sector agrícola primitivo, estancado y sobrepoblado.
b) un sector manufacturero que a su vez se componía de dos subsectores desiguales ambos
urbanos: uno pequeño, moderno y con un alto grado de inversión de capitales; y otro
tradicional, de mayor tamaño, compuesto de trabajadores independientes y de un gran
número de pequeños artesanos.
c) un floreciente sector de servicios, que también se componía de elementos modernos y
tradicionales muy divergentes como profesionales y propietarios o gerentes de industrias,
junto a trabajadores de los mercados, personal de servicio sin habilidad especial y vendedores
ambulantes
La economía
El objetivo económico del Gobierno era el “promover a superiores niveles de vida, compatibles
con la dignidad de la persona humana, a los sectores menos favorecidos de la población,
realizando la transformación de las estructuras económicas, sociales y culturales del país. “Si
bien el gobierno de Velasco definió una nueva forma de Estado que poseía poder económico
efectivo, este seguía siendo dependiente del sistema capitalista. Ya que las reglas de juego
del capitalismo aún persistían en el sistema, los sectores industriales pudieron incrementar su
poder económico y conservar su capacidad de influencia.
Para los militares el estancamiento económico se debía a la monopolización y mala
distribución de los recursos económicos que estaban a merced de los oligarcas y los
inversionistas extranjeros. El objetivo que se proponían era lograr un crecimiento que
estuviera determinado por exportaciones con valor agregado y mayor integración de la
economía local. Las actividades de las empresas extranjeras debían ser limitadas y reguladas,
luego, la economía nacional podría obtener ganancias de un modelo de sustitución de
importaciones por productos intermedios, a través del desarrollo de la industria nacional
mediante el incentivo a la importación de bienes de capital y la restricción de las importaciones
de manufacturas. El proteccionismo tuvo como efecto una disminución de la competitividad de
la producción nacional que fue destinada casi exclusivamente a abastecer un
pequeño mercado interno y no a la exportación.
La intención de los militares era permanecer en el poder hasta que el proceso revolucionario
fuese irreversible, para ello introdujeron una serie de reformas que afectaron casi todas las
esferas de la sociedad. Para que la propuesta funcionara, el estado debía tener un rol activo
para promover y guiar el desarrollo nacional a través de su intervención en la actividad
económica, sociocultural y política. Las reformas que realizó el gobierno junto con la
estatización de varios sectores de la producción hicieron que varios servicios públicos pasaran
a manos del Estado. Sin embargo, las nacionalizaciones y la nueva legislación dieron paso a
un panorama de incertidumbre económica que hizo difícil convencer a las firmas extranjeras
para que inviertan el capital que se necesitaba. El propósito de la reforma industrial fue lograr
desarrollo industrial permanente, la autonomía económica nacional significó que los
industriales peruanos fueran los principales beneficiarios del crecimiento industrial, así se
dieron incentivos generosos a las industrias para alentar la reinversión e importación de
bienes de capital e insumos. La Ley General de Industrias dio a los empresarios exenciones
tributarias y protección en el mercado. Si antes de la nacionalización las empresas públicas
obtenían beneficios y pagaban impuestos, después de la nacionalización dejaron de hacerlo,
algunas ni siquiera integraron sus actividades al plan de desarrollo nacional. Para 1975, el
sector público era grande y estaba en bancarrota.
Reforma Agraria: En su discurso con motivo de la promulgación de la Ley de Reforma
Agraria el 24 de junio de 1969, el general Juan Velasco Alvarado precisó los objetivos de la
misma, plasmados en los considerandos de la ley. En uno de los pasajes enfatizó que la
reforma agraria debería «poner fin a un injusto ordenamiento social que ha mantenido a la
pobreza y en la iniquidad a los que labran una tierra siempre ajena y siempre negada a
millones de campesinos» y que debía cancelar los sistemas de latifundio, reemplazándolos
«por un régimen justo de tenencia de la tierra que haga posible la difusión de la pequeña y
mediana propiedad en todo el país». La reforma agraria se incluía en una propuesta
estratégica más amplia: «la reorientación de los recursos de capital hacia la industria…cuyo
futuro depende decisivamente de la creación de un cada vez mayor mercado interno de alto
consumo diversificado», conscientes del «inevitable destino industrial de nuestra patria».
La reforma agraria es considerada como la culminación de una larga lucha de los campesinos
por la tierra. El ideal que seguía era dar en propiedad a cada familia campesina un área de
cultivo que le sirviese para mantenerse y además producir para el mercado nacional. La
aplicación general de la reforma agraria consistía en estatizar las tierras más productivas;
expropiar, repartir y formar cooperativas con las tierras de importancia secundaria. La
necesidad de mantener los niveles de producción demandaba que tras la expropiación de las
tierras se continuara con las economías de escala, la parcelación de las haciendas hubiera
conducido a la ruina de una industria agrícola.
La reforma llevada a cabo por Velasco fue más radical, rápida y avanzada que los planes de
reforma que habían sido previamente planteados por los partidos políticos. Fue esa
radicalidad la que impactó en la capacidad de decisión campesina. En general, no se tomó en
cuenta la heterogeneidad de la situación en el campo, la falta de una conciencia global
campesina y la realidad cultural del campesinado donde las relaciones de poder se habían
naturalizado.
La reforma agraria fue aplicada en la costa y en la sierra. Aun cuando no alcanzó a ser
aplicada en la selva, en los años del gobierno militar se dieron dos normas importantes desde
el punto de vista del acceso a la tierra y de seguridad de la tenencia. En 1974 el gobierno
militar promulgó la Ley de Comunidades Nativas y Promoción Agraria de las Regiones de la
Selva Alta y Selva Baja, para regular el acceso a la tierra en la región amazónica. La mayor
contribución de esta ley fue el reconocimiento del derecho de los asentamientos indígenas a la
propiedad legal de sus tierras. Esta ley (DL 20653) declaraba la tierra comunal indígena como
inalienable, imprescriptible e inembargable. Sin embargo, reconocía derechos sobre la tierra
solo a las comunidades nativas, es decir, a los asentamientos locales y no a los pueblos
indígenas en tanto pueblos originarios.
Pese a todos los problemas, la implementación de la reforma logró quebrar la dominación
tradicional de los terratenientes sobre las comunidades, que era el mayor factor que jugaba en
contra de estas. Es difícil evaluar el avance experimentado por los campesinos de manera
cualitativa ya que la reforma abrió ámbitos de decisión que habían estado fuera del alcance de
las comunidades; lo mismo ocurre con una comparación entre los salarios percibidos antes y
después de la reforma. Sin embargo, se puede ver que hubo una ampliación de los servicios
sociales de salud, educación y vivienda proporcionados por las empresas.
Una de las críticas más duras a la reforma es que fue ‘anti comunera’, porque formó empresas
cooperativas con los antiguos trabajadores de hacienda en vez de devolver la tierra a las
comunidades campesinas que habían sido desplazadas hacia tierras más pobres.
Aspecto Internacional
La política exterior
Durante el gobierno de Velasco hubo una variación en la actitud tradicional del Perú en cuanto
a acción internacional e iniciativas. El gobierno revolucionario logró revalorizar la imagen
internacional del país, rompiendo el aislamiento tanto político como diplomático en el que se
había encontrado el país y enfrentándose al que consideraban "imperialismo", aunque sin
terminar de romper las relaciones de dependencia que había con Estados Unidos.
Las tensiones con los Estados Unidos no se limitaron a la controversia del IPC, también hubo
desacuerdos en torno a la tesis de las 200 millas.LA nueva política exterior apuesta por el no
alineamiento y el tercermundismo. Siguiendo la línea de autonomía que era promovida por el
gobierno, se establecen relaciones con los países socialistas.
La política intervencionista del Estado, si bien extiende las capacidades de negociación del
Estado, afectarán a la inversión extranjera. Según se iban obteniendo reacciones positivas en
el exterior y la aprobación del pueblo favorecía al proyecto nacionalista, las medidas en
política exterior comenzaron a radicalizarse. La posición antiimperialista del gobierno se
complementó con una mayor acción regional.
La posición que asume Perú frente a los poderes imperialistas es respondida con progresivo
un aislamiento político en la región. Desde la caída del régimen de Allende en 1973, evento
que afectará los lazos bilaterales entre ambos países, Perú se ve asilado en medio de
gobiernos totalitarios de derecha. El contexto latinoamericano de entonces sirve para
alimentar los miedos a un conflicto bélico que se traducirán en el armamentismo del gobierno
de Velasco, aún en medio de una situación económica desfavorable.
La International Petroleum Company
A fines de los 50 se había reabierto el viejo conflicto que el Estado tenía con la International
Petroleum Company, puesto que la empresa pretendía tener la propiedad sobre el suelo y
subsuelo de los yacimientos petrolíferos que explotaba. Si bien hubo intentos de resolver el
conflicto, ni el gobierno Prado ni de Belaúnde fueron capaces de darle una salida real al
problema. La promesa del gobierno de Belaúnde de dar solución al caso del IPC dentro de los
primeros 100 días de gobierno dio paso a que las empresas extranjeras pudieran establecer
un sistema de chantaje que se mantuvo durante todo el gobierno. El poder de las empresas
extranjeras, especialmente aquellas que controlaban la producción minera y petrolera,
presionó al gobierno para que cediera a sus demandas, esto concluyó en el Acta de Talara
En la coyuntura política de 1968, el Gobierno Revolucionario apuesta por una opción radical al
no ceder ante los intereses del IPC. Esta postura es un cuestionamiento al régimen anterior y
sus políticas. La nacionalización del IPC dentro de los 10 días que siguieron al golpe fue una
medida que consolida al gobierno y le da legitimidad. El IPC, más allá de su significado
económico, era un símbolo viviente del "imperialismo “mercantil; su nacionalización sentó un
precedente para que se recuperaran los demás recursos naturales mediante la expropiación.
La negativa inicial del gobierno a pagar una indemnización abre las puertas a una política
externa más agresiva.
Ante la nacionalización del IPC sin compensación, Estados Unidos llevó a cabo un bloqueo
económico informal con una estrategia de “presión económica encubierta” en donde no se
autorizan nuevos préstamos al Perú, ello dificulta las renegociaciones de la deuda pública y
desincentiva al sector privado de invertir. La presión crediticia sobre el gobierno hizo que se
llegara al acuerdo Greene en 1974, donde el Perú se comprometió a pagar una compensación
por las expropiaciones de compañías extranjeras que siguieron al IPC.
Problemas en su gestión y fin del gobierno
Los problemas en el gobierno se dieron progresivamente, si bien se empezó a notar con el
incremento de la represión y autoritarismo, expresado en decisiones como la toma de los
medios o el control excesivo de la participación social, también tuvo que ver con las tensiones
entre el gobierno, las fracciones oligárquicas y la burguesía industrial, así como con el poco
apoyo por parte de su propio interior hacia el estilo de las reformas llevadas a cabo. Contreras
y Cueto mencionan que la Marina, el sector más conservador de las Fuerzas Armadas,
representado por el Almirante Vargas Caballero, hubiera preferido que el rol del gobierno fuera
más moderado, ya que defendían dentro de la cúpula militar, el reformismo liberal, lo cual
generó constante tensión puesto que tenían el apoyo de industriales, empresarios y ciertos
diarios. De esta manera, según Pease, el hermetismo militar se rompe, ocasionando
contradicciones y enfrentamientos entre ministros y consecuentemente una crisis institucional.
Posteriormente, inició la crisis económica, la cual, según Pease, no fue originada por las
reformas, sino por su “insuficiencia”, debido principalmente a la aplicación de una política
económica poco coherente. Si bien sus reformas estaban dirigidas a las propiedades y a su
poder intervencionista, siguió dependiente de la inversión privada y del crédito extranjero. De
esta forma, su deuda externa fue creciendo a medida que utilizaba aquella financiación en
proyectos de largo plazo. Por otra parte, gracias a una ampliación del mercado por la
recuperación de los salarios, la demanda de alimentos y bienes de consumo creció,
generando una escasez debido a la ineficaz respuesta del sector agrícola hacia la reforma.
Esto tuvo como consecuencia el inicio de la dependencia de la importación de alimentos. De la
misma manera, la industria también se había vuelto dependiente de los insumos y maquinaria
importados, lo cual ocasionó presión en las divisas.
La pobreza de los campesinos fue otro efecto no solo de la crisis económica, sino de la
reforma misma, generando para los últimos años de gobierno de Velasco invasiones de tierras
para poder “acelerar” la reforma y obtener finalmente mejores condiciones de vida.
Por otro lado, casi al final de lo que fue el gobierno de Velasco, sucedió un hecho caótico que
involucró a las fuerzas policiales. El 5 de febrero de 1975, el mismo año en el que Velasco
tuvo que dejar el cargo, la policía entró en huelga y se atrincheró en el local donde funcionaba
la radio “Radio Patrulla”, dejando desprotegida a la ciudad. Esto generó violentos disturbios,
destrozos, saqueos y motines de manifestantes que incluye desde estudiantes, hasta
miembros de nuevos y antiguos partidos políticos. Ante esto, el ejército intervino
represivamente, recuperando el orden con tanques y dejando heridos y muertos.
La enfermedad de Velasco aceleró su derrota, luego de la amputación de su pierna, la
dificultad para realizar los viajes que lo mantenían en contacto con los jefes del interior
permitió que el general Morales Bermúdez, ministro de Economía de Velasco como de
Belaunde, y quien ya se encontraba planeando su reemplazo, los contactara y mantuviera de
su lado al momento de tomar el poder en 1975.
Las correlaciones de poder van fluctuando en función a la oportunidad que cada actor tiene
para aprovechar la coyuntura. Sin embargo, hay un claro alejamiento del presidente Velasco,
a medida que observan que su poder es limitado y su base política es estrecha. El 29 de
agosto el general Francisco Morales Bermúdez, Ministro de Guerra y Comandante General del
Ejército que pertenecía al sector institucionalista junto con militares de la tendencia
“progresista”, se pronuncia desde Tacna para dar el contragolpe y los comandantes de las 5
regiones militares lo secundan. El golpe es contra Velasco, pero también contra la tendencia
representada por la “Misión” donde estaban los vínculos con la burguesía liberal industrial y
agro exportadora. Si bien existía gran hermetismo al interior de la cúpula de gobierno por lo
que fue difícil determinar los grupos y divisiones de poder, durante el golpe fue más
complicado debido a que los que participaron estaban en los cuarteles. Se trataba más bien
de una corriente silenciosa al interior de gobierno que con el golpe quería expresar el
desgaste de la lucha interna y del ejercicio de poder de las Fuerzas Amadas. Existían muchas
preocupaciones de parte de esta corriente individual que estaba influida por discusiones
ideológicos dentro del gobierno como los problemas geopolíticos al Sur, el aislamiento del
Perú, las relaciones del gobierno con tiranos del Continente, los problemas de abastecimiento,
la presencia de oficiales activos en cargos civiles de la administración y la necesidad de una
conducción del gobierno más institucional haciendo hincapié en el ejercicio del poder.
PBI, EXPORTACIONES IMPORTACIONES DE ESE GOBIERNO:
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