Derecho Tributario
Derecho Tributario
Federico Villarreal
GUÍA ACADÉMICA
DERECHO TRIBUTARIO
CONTABILIDAD IV CICLO
EudedEscuela Universitaria
Educación a distancia
Guía Académica de Derecho Tributario
ÌNDICE
Introducción a la asignatura
Orientaciones generales para el estudio
Evaluación
Cronograma
Medios y recursos didácticos
Objetivos generales y específicos
UNIDAD I
OBJETIVOS ESPECIFICOS
CONTENIDO TEMATICO
Historia de la Tributación
Concepto de tributos y clasificación
Fuentes del derecho tributario
Principios tributarios
Interpretación Tributario
UNIDAD II
OBJETIVOS ESPECIFICOS
CONTENIDO TEMATICO
UNIDAD III
OBJETIVOS ESPECIFICOS
CONTENIDO TEMATICO
UNIDAD IV
OBJETIVOS ESPECIFICOS
El estudiante deberá conocer el debido proceso que debe llevarse a cabo en la aplicación y reclamo
de infracciones, sanciones y delitos tanto en el Organismo de la Sunat ante el Poder Judicial,
aplicando el fondo y la forma de los escritos.
CONTENIDO TEMATICO
Infracción Tributaria
Sanciones
Reclamos
Escritos
INTRODUCCION DE LA ASIGNATURA
A) Presentación y Contextualización:
Los tributos nunca antes habían tenido un impacto tan amplio y simultaneo en nuestro país,
empresas, contribuyentes y profesionales como lo tiene hoy en día de acuerdo a la tecnología de
punta a la vanguardia de este mundo globalizado, el derecho tributario siendo un derecho público
es importante porque es una de las fuentes principales de financiamiento del estado ya que este
debe a tender las necesidades del estado y el desarrollo de nuestro País.
De los temas que se trata en la Presente Unidad tienen como finalidad familiarizarse al alumno con
los fundamentos del derecho tributario su importancia y el error que le toca vivir en este mundo
globalizado de los negocios.
B) Competencia:
C) Capacidades:
3. Analiza el Rol de las teorías y los principios de derecho tributario y su practica en las diversas
empresas del país.
D) Actitudes:
Valora los conceptos del tributo a nivel Nacional en comercio y en la empresa en este
mundo Globalizado para su realización personal social y profesional
Reduce simplifica los trámites ante los organismos públicos en la cual las empresas solicitan
sus servicios
UNIDAD II: Concepto, Nacimiento, Poder y casos prácticos de la Obligación Tributaria en las
Normas legales Vigentes (Ley del impuesto de venta, ley del impuesto a la renta y otros), exigidos
Por la SUNAT.
UNIDAD III: Rol de los Organismos del sistema tributario en el Perú(Congreso de la República,
MEF, SUNAT, GOBIERNOS LOCALES, ADUNAS, y otros…) para la toma de conciencia tributario
UNIDAD IV: El debido proceso tributario a partir desde la Obligación Tributaria Inflación
Sanciones, Reclamos, escritos Ante los Organismos como la SUNAT e poder judicial y otros
Afines.
EL ESTUDIO DE LA ASIGNATURA
con detenimiento los temas de la guía, de acuerdo a las recomendaciones del titular de la asignatu
ra, cumplir con el desarrollo de las tareas, presentándolas con puntualidad; desarrollar las activida
des de cada unidad y realizar la autoevaluación correspondiente para determinar, con ayuda del s
olucionario, la comprensión de cada aspecto de los temas tratados.
El estudiante podrá saber así, a cada paso, qué tan adecuado es su rendimiento en la materia.
El Profesor Tutor podrá atender las consultas de los estudiantes y los foros permitirán la socializac
ión de los saberes.
Deberán tomar en cuenta que participar de estas actividades tiene un porcentaje en la evalu
ación final, igualmente el tiempo dedicado y la calidad de las participaciones.
Semana 3 2 2.5 3
UNIDAD II
Semana 4 2 2.5 3
Semana 5 2 2.5 3
UNIDAD III
Semana 6 2 2.5 3
Semana 7 2 2.5 3
UNIDAD IV
Semana 8 2 2.5 3
El examen parcial será virtual y se realizará en la 8° semana; el examen final será presencial
Y se realizará en la 16° semana
OBJETIVOS GENERALES
Así como también su debida interpretación tributaria en concordancia con la Constitución Política
del Perú vigente.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
UNIDAD I:
UNIDAD II:
UNIDAD III:
UNIDAD IV:
El estudiante deberá conocer el debido proceso que debe llevarse a cabo en la aplicación
y reclamo de infracciones, sanciones y delitos tanto en el Organismo de la Sunat ante el
Poder Judicial, aplicando el fondo y la forma de los escritos.
PRIMERA UNIDAD
Estimado estudiante:
OBJETIVOS ESPECIFICOS:
Así como también su debida interpretación tributaria en concordancia con la Constitución Política
del Perú vigente.
CONTENIDO TEMATICO:
Historia de la Tributación
Concepto de tributos y clasificación
Fuentes del derecho tributario
Principios tributarios
Interpretación Tributario
TEMA 1
1.1 INTRODUCCION:
Existe muchas fuentes del origen de la tributación unos se establecen que nacen como un
mecanismo de la nueva búsqueda de los nuevos ingresos otros sostienen que nace desde la
civilización griega en la cual se manejaba el concepto de impuestos de acuerdo a las capacidades
de pago de las personas otros mencionan que nacen en las culturas indígenas , los incas, los
aztecas, los chibchas, también lo encontramos en la biblia cuando le pregunta Jesucristo si es licito
tributar y el responde , “dar al Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios”, en la Edad
Media se pagaban tributos en especie a los señores feudales , así como sostenemos que las
iglesias como Diezmos y Primicias, en Nuestro País los tributos los clasifica en impuestos ,tasas y
contribuciones , la diferencia se concibe en la contraprestación así como vemos que el tema de
tributo es toda una doctrina muy amplia que debe tomarse en cuenta para los que administran el
tributo es decir los que tiene el poder así como los que aportan dichos tributos en forma coercitiva
pero todos debemos tomar conciencia que para el desarrollo del país deben respetarse y leerse la
Historia y hacer una filosofía de responsabilidad tributaria con la finalidad de poder ser un país
solidario que transmita la igualdad ante los pobres de acuerdo a su capacidad tributaria y
desarrollemos administradores y administrados lo que es conciencia tributaria .
El derecho tributario es el estudio de la diversas disciplinas tributarias que estudia las diversas
normas que regula el comportamiento de las personas y busca la justicia y la paz social en tal
sentido el derecho tributario puede clasificarse en:
Derecho sustantivo
Derecho objetivo
Es decir constituye parte del derecho público por lo tanto debe protegerse a los contribuyentes y
protegerlos a la vez unos conceptos se refieren que el tributo es la prestación pecuniaria que se
paga al estado.,
Pero esta obligación primitiva de tributar debió manifestarse en toda una vastísima pluralidad de
formas: desde la entrega del opresor del propio cuerpo, el trabajo y la vida., todo ello dentro de una
perspectiva de explotación humana manifiestamente esclavizante y despótico en sus expresiones
extremas. Hasta una entrega puramente transitoria, tanto del cuerpo, como de los bienes o
propiedades y, sobre todo, del trabajo y del tiempo, sin que el nuevo despotismo llegase a la anterior
torpeza de acabar con la vida del esclavo o del vástago, dado que alguna significación económica,
en su sentido más holgado, dicha posesión pudiese representar.
Esta levísima suavización del vasallaje debemos entenderla en un contexto de siglos y quizás hasta
de milenios. Los indicios para advertirlo así, con esa increíble lentitud histórica, es que a pesar de
la actual manifestación de la convivencia, todavía padecemos muchos y muy serios resabios de
esa arcaica condición inocultable. Todavía hoy en día luchan por sus derechos las mujeres, los
menores, las minorías étnicas, los ancianos, los homosexuales, los marginados, los trabajadores,
los campesinos, etc. Porque en alguna forma se sienten o están explotados o discriminados.
Por eso representa un significado salto la conversión del tributo en impuesto a través del
establecimiento formal de la norma de corte legislativo. Se requirieron muchos siglos y de hecho
hasta milenios de una opresión que parecía eterna e insalvable en forma alguna, para que poco a
poco ese proceso de suavización llegara a cristalizar en una institución de apariencia jurídica que,
si bien no represento solución alguna de fondo al verdadero problema de fondo al verdadero
problema, por lo menos lo disfrazó o maquilló los suficiente como para hacerlo aparecer razonable
civilizado y hasta justificable.
Todas las civilizaciones antiguas intentaban satisfacer a sus exigentes deidades con fantásticos
tributos. Ya en el Génesis, José conminaba al pueblo de Israel a dar la quinta parte de todos sus
frutos al faraón.
El antiguo Egipto: Registros describen los viajes bienales que hacía el faraón por su territorio para
recolectar impuestos.
La antigua Grecia: Desarrolló un sistema tributario de cierta sofisticación. Por ejemplo, hubo un
impuesto denominado eisphorá que pagaban los más acaudalados para costear gastos de guerra.
El Imperio Romano: Los primeros impuestos que se cobraron fueron derechos aduanales
denominados portorium. El tesoro público se llamaba aerarium —de ahí proviene nuestro erario—
el cual se acumulaba a partir de la recaudación de impuestos.
La Edad Media: La mayoría de los impuestos desaparecieron y fueron sustituidos por contribuciones
en trabajo y especie. Perduraron los de tránsito de pasajeros, mercancías, ferias y mercados.
En países como Dinamarca, la recaudación de impuestos representa más de 50% del PIB.
Para conocer más sobre la evolución de los impuestos en el mundo y específicamente en México,
lee “Un tributo a los Tributos” de Edgar Harrington, en Algarabía 45, p. 75.
VACANTES MAYORES: Consistía en la renta que percibía la Corona desde el día de la muerte de
un prelado hasta la fecha en que la Santa Sede nombraba el sucesor.
ESPOLIOS: Eran los bienes muebles o inmuebles dejados por los miembros de la alta jerarquía
eclesiástica al morir y que pasaban a poder de la Corona.
A causa de la guerra interna que se vivía en España por esta época entre las familias gobernantes
para la sucesión al trono, los impuestos fueron aumentados para sostener los gastos ocasionados
por este enfrentamiento.
Se le dio mayor importancia a las estancias, sitio dedicado a la venta de licores y tabaco, pues estos
productos generaban un alto rendimiento económico con poca inversión y a la vez se controlaba la
fabricación clandestina y el contrabando de los mismos.
La retención sobre las ventas efectuadas por los particulares bajo la supervisión del Estado.
LA REVOLUCIÓN DE LOS COMUNEROS
Durante la colonia el hecho más significativo alrededor de los impuestos fijados por la Corona
Española fue la Revolución de los comuneros, la cual se convirtió en uno de los fenómenos sociales
y de insurgencia más trascendentales de nuestra historia. Fue precisamente el 16 de marzo de 1781
en el Socorro, cuando Manuela Beltrán, mujer de pueblo, rompió los carteles donde se anunciaban
los nueve impuestos. Un mes después, unos dieciséis mil comuneros se dirigieron a Santafé
llegando a la Ciudad de Zipaquirá donde se entregaron al Arzobispo Caballero y Góngora. Lo
acordado jamás se cumplió, este acuerdo se llamó capitulaciones y la Corona recibía parte del botín
conseguido como tributo por este convenio.
CAPITULACIONES
Las capitulaciones no se cumplieron y por esto José Antonio Galán propone la toma de Santafé,
reclamando la abolición de la esclavitud y la eliminación de los privilegios a favor de ciertos criollos.
Entre éstos estaban Juan Francisco Berbeo, símbolo de la oligarquia y el capitalismo, y Salvador
Plata.
Ambos criollos, temerosos de perder sus privilegios, traicionaron el movimiento comunero e hicieron
capturar a José Antonio Galán, el cual fue condenado a la pena capital, le expropiaron sus bienes,
su familia fue declarada infame, lo descuartizaron a él y a sus compañeros y sus cabezas fueron
expuestas en las principales ciudades del país.
LA INDEPENDENCIA (1810-1819)
Durante la guerra de independencia, los impuestos fueron manejados de manera arbitraria, tanto
por parte de los españoles como de los patriotas; Básicamente se dejó funcionando el mismo
régimen de impuestos establecidos en la época Colonial hasta 1821. La guerra de independencia
culminó con la Batalla de Boyacá exigió otros tributos que se ampliaron todos los artículos y
productos de un doméstico, lo que hoy llamamos canasta familiar.
IGLESIA –TRIBUTO
El tema del conjunto de frescos es la salvación de la Humanidad operada por Jesucristo a través
dePedro. Se narran, por lo tanto, principalmente episodios de la vida de san Pedro, patrón de los
marineros y comerciantes del mar. Masaccio representa en un solo espacio tres acontecimientos
sucesivos. El fresco yuxtapone tres escenas del Evangelio según Mateo que se desarrollan en el
tiempo: Un recaudador de impuestos (el publicano) reclama un tributo a san Pedro. Este
acontecimiento ocupa el centro del fresco. Se ve al cobrador, de espaldas, con una túnica roja, que
pide el pago del impuesto, y Jesús ordena a Pedro, con un gesto que el apóstol repite, lo que ha de
hacer. San Pedro toma una moneda tragada por un pez del lago Tiberíades. Esta escena aparece
en el lado de la izquierda. San Pedro paga al publicano, según se muestra en el lado derecho. San
Pedro y el publicano están ante un edificio en perspectiva.
Agregándole un poco mas de Historia a este blog, se puede decir que el origen de los tributos se
remonta a la era primitiva, cuando se entregaban ofrendas a los dioses a cambio de algunos
beneficios. Pero en términos generales, los impuestos o tributos, tienen su origen en la necesidad
financiar los gastos del estado, para satisfacer las necesidades públicas, y en este sentido, se puede
afirmar que los primeros impuestos fueron aquellos que el Estado obtuvo mediante el ejercicio de
su poder o a través de costumbres que luego se convirtieron el leyes.
Los antecedentes más remotos que se tienen del origen de los impuestos, se encuentran en la
antigua cultura Mesopotámica, a través del “Código de Hammurabi”. Este Código, es sin lugar a
dudas una de las mayores maravillas que nos ha legado la antigüedad, y es uno de los primeros
intentos legislativos del ser humano y data del año 1692 AC.
El origen divino del Derecho escrito se representa en la piedra por un bajo relieve en el que el rey
aparece recibiendo el código del dios Sol, Shamash (o Samas), divinidad asociada en la tradición
local con la idea de justicia. El Código está compuesto por columnas horizontales en escritura
cuneiforme: 16 columnas en el anverso y 28 en el reverso. El texto comienza con un prólogo que
explica los cultos religiosos de Babilonia y Asiria. Más que un código en el estricto sentido, parece
que los 28 parágrafos de que consta el Código de Hammurabi componen una serie de enmiendas
al Derecho común de Babilonia, donde se regulan los asuntos de la vida cotidiana y leyes que
castigan los delitos, haciendo referencia al derecho civil y penal aplicados al comercio, el trabajo del
asalariado, los préstamos, los alquileres, las herencias, los divorcios, la propiedad, las penas por
delitos de robo y asesinato. Además se señalaban los privilegios que tenían los recaudadores
de impuestos de la Antigua Mesopotamia.
Actualmente esta estela de basalto negro, de unos 2,5 m de altura por 1,9 m de base, contiene
unas 282 leyes, y se expone en el museo del Louvre de París.
Otra de las civilizaciones que rendía culto al sol, Dios Rha, fue la Egipcia. En el templo se vigilaban
los tributos, que llegaban puntualmente a las arcas destinados al culto del dios principal de los
egipcios. Así se puede observar como el pago de una tasa estuvo ligado al tributo a una divinidad.
Otra de las civilizaciones importantes fue la Griega. Atenas, encabezaba la liga de Estados, y
requería del pago de una cuota anual para la construcción de navíos y poder equiparar a los
soldados. Pericles que llevó a la antigua Grecia, a la edad de oro, decidió el destino de
los impuestos no sólo para fines militares, sino también para la construcción de edificios públicos.
Grecia, que se caracterizó por el orden, en la contabilidad pública designó contadores fiscales, los
que llevaban el registro y control del pago de los tributos y ejercían también un verdadero
seguimiento de las cuentas públicas. Se reactivó el comercio ya que por ejemplo los derechos de
aduanas nunca superaron el 2,5%, lo que permitió la afluencia al Puerto del Pireo de todos los
productos de los demás países.
De esta gran civilización del mundo antiguo paso a presentar a un gran Imperio, el Romano, que
constituyó un inmenso bloque económico y comercial, pues los botines de guerras y tributos de las
colonias y provincias generaban dinero y productos que se destinaban a Roma para llevar riqueza
y lujo a la ciudad capital.
En el imperio las ciudades y territorios conquistados estaban sujetos a un impuesto, cuyo pago era
en dinero o con sus cosechas, luego se agregó un impuesto personal, la tasa de circulación de
mercaderías, el derecho de sucesiones y la tasa por la venta de esclavos mayores de 14 años, o
las liberaciones. Roma estableció un tributo especial a las tierras conquistadas, el "tributum o
estipendium", para sufragar sus inmensos gastos militares y de infraestructura. También existió un
tributo que gravaba la tierra y otro que recaía sobre las personas "tributum capitis", que
generalmente se exigía a todos por igual.
En la medida que las conquistas romanas fueron extendiéndose los ingresos por impuestos que
siguieron creciendo, al igual que lo hacía la complejidad de recaudarlos. Por ejemplo se medían los
campos en masa, se numeraban los árboles y las vides y se registraban los animales de todo tipo.
Hasta se llegaba a reunir en las plazas a los ciudadanos con sus hijos, siervos, que eran incitados
a denunciar la verdadera entidad de sus ingresos. Además se los sometía a torturas para que
confesaran. Y si no se daba fe a las declaraciones de los censores se enviaba a otros para encontrar
otros datos. (JUAN CARLOS MOSCOSO G).
Para comprender mejor la historia de la tributación en nuestro país, debemos tener presente que
está marcada por dos momentos diferentes: antes y después de la llegada de los españoles.
Desde esta perspectiva, el desarrollo del proceso, a través del cual el Estado recibe bienes
(moneda, especie, o trabajo) para cumplir con las funciones que le son propias (como realizar obras
o brindar servicios para el bien común), fue distinto en ambos períodos.
Mundo Andino
Mundo Occidental
Tributo entendido como una entrega de dinero o productos a la autoridad en términos muchas veces
coercitivos.
Existen diversas fuentes bibliográficas en la cuales se desarrolla este tema. Por ejemplo, Alfonso
Klauer (2005) en su obra “El Cóndor herido de muerte” reagrupa en tres subconjuntos los tributos
que estaban obligados a aportar los Incas, según fuentes del historiador Franklin Pease
En sus inicios, el poder del Inca (Estado) se sustentó en una constante renovación de los ritos de
la reciprocidad, para lo cual debió tener objetos suntuarios y de subsistencia en sus depósitos en
cantidad suficiente para cumplir con los curacas y jefes militares que se hallaban dentro del sistema
de la reciprocidad. En la medida que creció el Tawantinsuyo, se incrementó el número de personas
por agasajar, lo que dio lugar a la búsqueda de nuevas formas de acceder a la mano de obra,
obviando los ritos de la reciprocidad. Así aparecieron los centros administrativos y, más adelante,
los yanas que eran representantes del Inca.
Ideas clave
El alto desarrollo social del mundo andino prehispánico radicó en una redistribución equitativa de la
acumulación de recursos.
Todos contribuían con el Estado y el monto del aporte en trabajo o especies se determinaba a nivel
de Ayllu, jefe étnico/ macro étnico e Inca.
La recaudación del tributo era responsabilidad del corregidor, quien para evitarse trabajo “vendía”
dicha responsabilidad a un rentista o se la encargaba al encomendero al inicio de la colonia y
posteriormente al hacendado y a los curacas.
Los corregidores entregaban lo recaudado al Real Tribunal de Cuentas con cargo a regularizar lo
faltante en una siguiente entrega. Esta casi nunca se producía porque en esa época un trámite ante
el Estado virreynal podía fácilmente demorar entre cinco y diez años, lapso en el cual el corregidor
moría o la deuda prescribía.
Otro asunto importante es que la base tributaria (número de contribuyentes) estaba compuesta por
los indios de las encomiendas y de las comunidades. Sobre ellos recaía el mayor peso de la carga
tributaria. Ellos pagaban un impuesto directo, mientras que los españoles, criollos y mestizos tenían
obligaciones que mayormente no afectaban su renta sino su poder adquisitivo. Esta situación se
mantuvo hasta bastante iniciada la República y acabaría sólo cuando Don Ramón Castilla abolió la
esclavitud y el tributo indígena en 1854.
Otros impuestos fueron: pontazgo, sisa, mesada, estancos, venta de oficio, mesada, viñas, servicios
y millones.
Ideas clave
El enfoque occidental a partir del cual se realizó la economía colonial rompió con la lógica
redistributiva del Estado Inca. Así, se instala la explotación y enormes brechas de desigualdad entre
españoles y el pueblo indígena.
El único impuesto directo fue el tributo indígena. Fue el de mayor rentabilidad. Los indígenas
soportaron la mayor carga tributaria.
A lo largo de nuestra historia republicana hemos pasado por períodos de inestabilidad política y
económica. Así, la tributación existente en cada período ha sido y continúa siendo expresión clara
de las contradicciones de la época.
Sistema de tributación
Desde la primera Constitución del Perú en 1823, se define la obligación del Poder Ejecutivo de
presentar el Presupuesto General de la República
Dicho presupuesto se establecía de acuerdo con un cálculo previo de los egresos y fijando las
contribuciones ordinarias, mientras se establecía una contribución única para todos los ciudadanos.
En esta concepción, los impuestos estaban dados por la contribución personal, sin considerarse
capitales, rentas ni la riqueza del contribuyente.
Finalidad de la tributación
Proveer al Estado del dinero necesario para la defensa nacional, la conservación del orden público
y la administración de sus diferentes servicios.
Recién con Piérola, a fines del siglo XIX, el Estado asume, además de los fines mencionados, otros
de índole social, tales como la educación y la salud públicas. Por ejemplo, los subsidios a la
alimentación y el inicio de la construcción de las llamadas viviendas populares.
LA TRIBUTACIÓN EN LA ACTUALIDAD
La tributación en el Perú sigue el estándar internacional y está constituida por la política tributaria,
la Administración Tributaria y el sistema tributario, que se relacionan con el Estado Peruano.
Las leyes tributarias se refieren a hechos económicos de los cuales se derivan aportes de los
individuos a su Estado.
No siempre se puede decir que el sistema tributario vigente de un país, en una época determinada,
es igual al de otro país. Tampoco lo es en un mismo país, pero en épocas diferentes. Por lo tanto,
un sistema tributario podrá variar de un tiempo a otro o de un país a otro.
El sistema tributario nacional peruano tiene una estructura básica, estándar a nivel internacional, y
está orientado por:
Tributos: Conceptos
"Todo PAGO o EROGACIÓN que deben cumplir los SUJETOS PASIVOS de la RELACIÓN
TRIBUTARIA, en virtud de una LEY FORMALMENTE SANCIONADA pero originada de un acto
IMPERANTE, OBLIGATORIO y UNILATERAL, creada por el ESTADO en uso de su POTESTAD
y SOBERANÍA".
Los diferentes conceptos específicos del Tributo son de sutiles consideraciones, por lo que
generalmente se utilizan indistintamente; sin embargo, podríamos tratar de definirlos así:
Impuestos: (Nacional Estatal O Municipal)
"OBLIGACIÓN PECUNIARIA, que deben cumplir los CONTRIBUYENTES sujetos a una disposición
LEGAL, por un HECHO ECONÓMICO realizado sin que medie una CONTRAPRESTACIÓN
RECÍPROCA por parte del ESTADO perfectamente identificado con la PARTIDA TRIBUTARIA
OBLIGADA".
TASAS
CONTRIBUCIONES
Categoría INTERMEDIA entre IMPUESTOS y TASAS Es un RECURSO que se obtiene por el pago
que hacen los USUARIOS de un servicio público determinado y con APORTES del propio ESTADO,
a fin de hacer posible el AUTOFINANCIAMIENTO de algún ORGANISMO ESTATAL cuya existencia
y servicio interesa a la CIUDADANÍA.
NOTA: EL CÓDIGO ORGÁNICO TRIBUTARIO menciona los distintos conceptos de los TRIBUTOS
mas no los define a fin de dejar, en todo caso, a la DOCTRINA esa discusión, y de esa forma están
sometidos a su aplicación: los IMPUESTOS, las TASAS, las CONTRIBUCIONES de MEJORAS,
de SEGURIDAD SOCIAL y las demás CONTRIBUCIONES ESPECIALES. (COT artículo 12).
Nacionales:
Impuestos:
-Ingresos parafiscales:
TEMA 2
FUENTES DE LA TRIBUTACIÓN
El término fuente del Derecho designa todo lo que contribuye o ha contribuido a crear el conjunto
de reglas jurídicas aplicables dentro de unEstado en un momento dado. En los países con Derecho
escrito, las principales fuentes del Derecho son tanto textos como tratados
internacionales, constituciones, leyes, reglamentos. Sin embargo, otras fuentes son a veces
admitidas según la materia, tales como la costumbre, los principios generales del Derecho
consagrados por la jurisprudencia (a veces inspirados por la doctrina de juristas especializados,
profesores, abogados, magistrados, etc.) o la debatida existencia de unos principios de Derecho
natural, universales, escritos en la naturaleza y costumbres de los seres vivos y el ser mismo de las
cosas.
Las fuentes del Derecho son un criterio de determinación del sistema jurídico de un país
considerado según tenga antecedentes de:
El Derecho escrito, por ejemplo el Derecho romano, las constituciones de las polis griegas
o los estados europeos.
El Derecho anglosajón, basado en la jurisprudencia o conjunto de sentencias precedentes
(Common law).
El Derecho natural, o iusnaturalismo, que se distingue del derecho positivo, en boga a finales
del siglo XIX que defiende la existencia de unas reglas universales o Derechos del
hombre inalienables e innatos desde su misma existencia.
Las fuentes formales del Derecho son los actos o hechos pasados de los que deriva la creación,
modificación o extinción de normas jurídicas. A veces, también, se entiende por tales a los órganos
de los cuales emanan las leyes que componen el ordenamiento jurídico (conocidos como órganos
normativos o con facultades normativas), y a los factores históricos que inciden en la creación del
Derecho. De lo anterior se desprenden, respectivamente, las nociones de fuentes del Derecho en
sentido material (fuentes materiales) y fuentes del Derecho en sentido formal (o fuentes formales)
En general, fuente es el principio u origen de una cosa, el lugar donde nace o se produce algo. Es
el principio, el fundamento, el origen, la causa o la explicación de una cosa. Cuando hablamos del
origen de la norma jurídica, nos referimos a los hechos que le dan nacimiento, a las manifestaciones
de la voluntad humana o a los usos o prácticas sociales que la generan, nos referimos, desde luego,
al origen del propio objetivo.
Fuentes materiales:
Son las razones o hechos (históricos, políticos, sociales, económicos, éticos, religiosos, etc.) que
provocan la aparición de una norma y determina su contenido: Como por ejemplo, la Revolución
Francesa (que originó el Código napoleónico), y lareligión islámica (que dio lugar a la Sharia).
Fuentes formales
Aluden al lugar donde brota el Derecho, donde lo recogemos; tradicionalmente se señalan:
la legislación, lajurisprudencia y la costumbre. Comprende el estudio de los sistemas que tienen o
han tenido vigencia.
Fuentes históricas
Esta se puede definir como cualquier testimonio, documento, resto u objeto utilizado por el hombre,
que nos puede aportar información significativa, parcial o total, sobre los hechos que han tenido
lugar, especialmente en el pasado
PRINCIPIOS DE LA TRIBUTACION
Hay, frente a la potestad tributaria, como un control, ciertos límites que son conocidos como
principios de la tributación.
Los principios son ideas sintéticas, síntesis geniales que sirven a manera de matrices generales de
todo cosmos o dimensión del conocimiento. En Derecho son conceptos fuerza, conceptos o
proposiciones que explican, dan cuenta, y delimitan un determinado saber o conocimiento. Son
“conceptos o proposiciones que inspiran e informan la creación, modificación y extinción de las
normas jurídicas”. En el Derecho tributario estos existen por ser límites a la potestad tributaria, es
decir existen como control del poder del Estado para crear, modificar y extinguir tributos. Así, la
determinación del contenido de los principios tributarios tiene un ámbito específico: la potestad
tributaria del Estado. Por consecuencia mediante estos principios se subordina al propio Estado a
la voluntad general de la sociedad, protegiendo a la sociedad de cualquier arbitrariedad del uso del
poder estatal en el ejercicio de su potestad tributaria.
Por eso los principios tributarios “son el límite del Poder Tributario del Estado, a fin de que no se
vulnere los derechos fundamentales de la persona, ni se colisione con otros sectores y potestades
con las cuales se debe coexistir.” Y estos derechos fundamentales están preferentemente en, por
ejemplo, el derecho a la propiedad privada y a la riqueza, porque como se sabe, los tributos son
una afectación a la riqueza de las personas.
Según la doctrina existen los siguientes principios tributarios: Legalidad, Justicia, Uniformidad,
Respeto de los Derechos Fundamentales, Publicidad, Obligatoriedad, Certeza, Economía en la
recaudación, Igualdad, No confiscatoriedad, Capacidad contributiva, Redistribución o
Proporcionalidad, Estabilidad económica, Eficacia en la asignación de recursos. De los cuales
desarrollaremos sólo algunos.
En latín este principio es expresado bajo la siguiente frase: “Nullum tributum sine lege”; que significa
“no hay tributo sin ley”. Este principio se explica como un sistema de subordinación a un poder
superior o extraordinario, que en el derecho moderno no puede ser la voluntad del gobernante, sino
la voluntad de aquello que representa el gobernante, es decir de la misma sociedad representada.
Recordemos que es esta representación lo que le da legitimidad al ejercicio del poder del Estado, y
por lo mismo a la potestad tributaria del Estado. Así el principio de Legalidad, o de Reserva de la
Ley, delimita el campo y legitimidad del obrar del Estado para imponer tributos. No cualquier órgano
puede imponer tributos, sino sólo aquellos que pueden o tienen la potestad para ello, y sólo la tienen
si están autorizados por ley, que resulta decir, “están autorizados por la sociedad”, puesto que la
ley es la voluntad y/o autorización de la sociedad. Eso es lo que cautela este principio. En un Estado
moderno la ley no es la boca del soberano, sino la boca de la sociedad. Este principio es, pues, un
medio de garantizar cierta estabilidad y respeto por los derechos de toda la sociedad, fundados en
el pacto social, y esta se expresa a través de la ley.
Toda ley, entonces, tiene en la forma, en su forma de creación, un sistema de seguridad. Es decir,
no se acaba en ser representación o boca de la sociedad –como dijimos-, sino en constituirse en
un medio de seguridad, un principio de certeza y predictibilidad de todo fenómeno jurídico. Así que
al lado de la delimitación de los órganos que tienen la facultad para crear, modificar o extinguir
tributos, está el contenido interno que en sí lleva la ley. Y ¿cuál es ese contenido interno? Que todo
esté conforme a cierta razonabilidad, a cierto método que suponga un determinado orden social,
que responda a una concepción jurídica, a un ordenamiento jurídico determinado temporal y
espacialmente. La legalidad es pues la representación del sentimiento cósmico, interno, de un tipo
de visión social, de cierto paradigma social de vida. La legalidad responde, pues, a un orden político
social e histórico. Lo jurídico en el principio de legalidad, es aquello que enlaza diversas
dimensiones: política, sociedad, historia y juridicidad. Pero las enlaza a través del derecho positivo.
De algo que puede crear certeza, seguridad, y capacidad de verificación, prueba, revisión, etc.
Por eso este principio se propone como método de discriminación a priori de actos incorrectos de
creación de tributos. Es un acto previo. Es un conveniente sistema y mecanismo de protección
contra el poder tributario del Estado. Es un acto que convierte los hechos en objetos de derecho.
En un concepto técnico Rubio Correa escribe, “La reserva de la ley, que quiere decir que sólo las
normas con rango de ley pueden crear, modificar, suprimir o exonerar tributos. Nadie puede
arrogarse esa función”. ¿Y por qué sólo las normas con rango de ley? Pues porque son estas
normas con rango de ley una atribución o facultad legislativa. Sólo pueden son normas con rango
de ley aquellas que derivan de órganos que tienen potestad legislativa, es decir, de potestad para
crear normas. Y ¿quiénes tienen potestad legislativa? Pues sólo la sociedad representada. Así,
crean leyes aquellas instituciones que representan a la sociedad como, por ejemplo, el Gobierno
Central, el Gobierno Regional, y el Gobierno Local, que tienen por tal motivo potestad tributaria, y
puesto que se constituyen como entes que representan a la sociedad. La potestad tributaria por eso
la tienen quienes tienen facultad legislativa. No depende del órgano que las crea, sino de la facultad
que tiene este órgano, facultad legislativa para crear tributos.
Luis Hernández Berenguel escribe que el principio de legalidad “Actúa como un límite formal al
ejercicio del poder tributario. La sujeción a dicho principio supone que el poder tributario sea ejercido
por quien la posee”, y no por cualquiera. Es la forma la que determina la jurisdicción, y/o
competencia para crear tributos, y es esta creada por ley.
Es éste principio un método de razonabilidad, de tal manera que si mediante ley se da poder de
crear tributos, etc., pues también mediante ley se tiene que ponerle límites a este poder, o facultad
o potestad. De tal forma que se le opone a esta facultad tributaria una fuerza igual y superior que
es la propia ley.
Este principio asegura la vida del Estado, pero no asegura la vida del individuo. Pagar tributos, a
costa de nuestra propia vida no es algo que esta dentro de lo conveniente para la sociedad. Resulta
que si tenemos la obligación de dar tributos, el Estado tiene la obligación de distribuir en forma
correcta los tributos aportados por nosotros. Eso debería suponer que en cuanto el Estado deja de
hacer eso -uso adecuado y correcto de los tributos, para los fines que fueron generados- entonces
el ciudadano se vería liberado de la tributación.
La justicia ha sido un fundamento un poco oscuro, difícil de aprehender, de manejar, por eso primero
habría que determinar qué es lo que constituye algo justo, y justo en referencia a qué. En el Derecho
lo justo, desde Ulpiano, es la “voluntad constante y permanente de darle a cada cual lo suyo.” Pero
¿qué es de cada quién? ¿Cómo se puede establecer esto? La constante ha sido determinar lo justo
en referencia al derecho positivo. En Derecho Tributario se trata de ser justo en la distribución de la
carga tributaria en la sociedad, de acuerdo a la capacidad tributaria, para tributar, de cada persona.
La justicia en Derecho Tributario es visto desde la óptica de la distribución o justicia distributiva.
Todos deben tributar, pero no de cualquier manera, sino de acuerdo a ciertas condiciones, a sus
condiciones contributivas, y de acuerdo a su capacidad de generar, poseer, tener riqueza,
patrimonio, etc. Esto establece una relación entre el Estado y las personas; esta relación es un
deber, es decir, un acto imprescindible, que tiene carácter sistémico (Del incumplimiento de este
deber se sucederían consecuencias sociales de real peligro para el ordenamiento social). Es decir
es una imputación de carácter social, definido individualmente. Así, si todos conforman el Estado,
si todos somos el Estado, todos tenemos el deber de procurar su sostenimiento, el sostenimiento
del orden social que provoca como función el Estado.
Por último, hablar del principio de justicia implica, pues, que “la carga tributaria debe ser distribuida
en forma equitativa”. Para ello se han creado divisiones de los tributos, que regulan o intentan
regular este tipo de equilibrio pretendido. La clasificación es, como sabemos, impuestos,
contribuciones y tasas; tributos que en sí ya están determinando, de alguna forma, la capacidad
contributiva de la persona.
La igualdad jurídica significa que todos somos iguales, solo por ficción, sólo como método para
poder armar un esquema de organización social. No significa que todos somos iguales, sino que
todos necesitamos, por igual, ciertas cosas. Necesitamos, por ejemplo, ciertos servicios, derechos,
etc. Y, aún siendo realmente desiguales, hay algunas iguales necesidades. Por lo tanto, más que
igualdad de personas hay igualdad en las “necesidades prioritarias” de estas personas, por lo que
se llaman “necesidades colectivas”.
Lo que el principio de uniformidad pretende –en el Derecho Tributario- es determinar por intermedio
de la igualdad jurídica cierta uniformidad en el pago, en el tributo, eso significaría “desigualdad
contributiva” justa, es decir: “a mayor capacidad contributiva la aportación tributaria es mayor”. En
términos sencillos: si yo gano más debo pagar mayores impuestos, o porcentajes mayores de un
mismo impuesto general; por ejemplo, el impuesto a las rentas; si se pasa de un estándar
determinado de rentas, entonces se tendrá que pagar al Estado en proporción directa a esa renta.
Eso significa uniformidad de los actos tributarios.
La publicidad es actualmente un medio de control de la potestad tributaria del Estado, por medio del
cual la sociedad entera tiene la posibilidad de saber, de antemano, a qué atenerse y cómo actuar
en determinados casos. Pero en el Derecho tributario la publicidad, ese deber del Estado de
anunciar, hacer de público conocimiento las normas emitidas, no es tan clara, por la infinidad de
normatividad existente, y por las muy variadas modificaciones que se hacen. En el Derecho
Tributario las normas parecen cambiar con reiterada frecuencia y la publicidad se muestra, por ello,
como un principio urgente, pero a la vez muy difícil de apuntalar. Por que la publicidad de las normas
no significa sólo que estas normas salgan publicadas en el Diario Oficial el Peruano, por ejemplo,
sino que puedan ser usadas como “medios de defensa y de actividad jurídica”. Si las normas varían
con demasiada frecuencia y en períodos muy cortos, es imposible que pueda haber cierta seguridad
de usarlas como medios de defensa, e incluso como medios de trabajo. La multiplicidad de normas
emitidas complica el asunto.
Cuando un texto normativo a pesar de haber sido publicado, no surte efectos en el uso y función
que cumple, entonces estamos frente a un problema de publicidad normativa. Ya dijimos que la
publicidad no significa que esté publicada, sino más bien se define por sus efectos; es decir, por las
garantías que logra esta publicación. Por ejemplo, cuando se publica edictos de los remates en el
periódico de mayor circulación, el objetivo es cautelar los derechos de cualquier tercero que pudiera
tener derecho sobre los bienes materia del remate. No es sólo que se de a conocer, sino que este
conocimiento de la “posibilidad de ejercitar un derecho”.
En el derecho tributario el principio de publicidad tiene real importancia por la modalidad en que se
organizan y norman las relaciones tributarias, puesto que este tipo de normatividad –en el Perú-
generalmente no son propiamente normas jurídicas, pero cumplen la misma función. Así “...en el
Estado contemporáneo la Administración Publica (dentro de la cual se halla la Tributaria), funciona
con determinados criterios de uniformización, que normalmente están contenidos en circulares y
órdenes internas que no constituyen normas jurídicas formales pero que actúan como tales.” Y estas
circulares y órdenes internas regulan fenómenos de orden general para todos los que realicen una
determinada hipótesis de incidencia. Estas circulares u órdenes internas de la administración de
materia tributaria, tratan de la determinación del contribuyente, de la afectación a la riqueza de los
contribuyentes, por eso “...la publicidad como requisito de la tributación en su conjunto, exige que
no haya secretos frente al contribuyente, y que toda disposición que afecte a esta materia (tenga o
no la formalidad de norma jurídica), sea públicamente conocida.”. Y no puede haber secretos por
que se afectaría a un derecho fundamental de la persona, el derecho a la propiedad privada, de
donde se desprenden los demás derechos. La publicidad cumple la función de ser un mecanismo
de garantía de los derechos; y sólo mediante él se hace legítima una norma. Una norma de no ser
pública, no puede ser aún norma jurídica, y menos legítima, es decir no tiene validez.
Las disposiciones del Derecho tributario son obligatorias no porque exista una relación entre dos
sujetos que responden a la coincidencia de voluntades, sino por imposición y preeminencia de una
de las voluntades: la voluntad del Estado. Es decir, la voluntad colectiva que se impone sobre la
voluntad individual.
José Osvaldo Casas parafrasea a Juan Bautista Alberti, quien escribe hablando del Tesoro Público:
“...En la formación del Tesoro puede ser saqueado el país, desconocida la propiedad privada y
hoyada la seguridad personal; en la elección y cantidad de los gastos puede ser dilapidada la
riqueza pública, embrutecido, oprimido, denigrado el país”; concluyendo en lo estrictamente
tributario: “No hay garantía de la Constitución, no hay uno de sus propósitos de progreso que no
puedan ser atacados por la contribución” exorbitante, desproporcionada o el impuesto mal colocado
o mal recaudado.”
Tiene su base en la posibilidad de proyectarse en el futuro. Pedro Flores Polo, sin embargo, afirma
que este principio viene de Adam Smith, “la certeza en la norma tributaria es un principio muy
antiguo preconizado por Adam Smith en 1767, al exponer las clásicas máximas sobre la
tributación.”. Como sabemos Smith es conocido por su libro “La riqueza de las naciones”.
Flores Polo enfatiza que “establecer el impuesto con certeza es obligar al legislador a que produzca
leyes claras en su enunciado, claras al señalar el objeto de la imposición, el sujeto pasivo, el hecho
imponible, el nacimiento de la obligación tributaria, la tasa, etc.” Por eso es imprescindible que “...
no basta a la ley crear el tributo, sino establecer todos sus elementos esenciales.” Solo así podrá
haber certeza.
La igualdad es un valor jurídico, que Regis Debray resume en la siguiente frase: “sin
discriminación a priori”. Este concepto no alude a la igualdad de los sujetos, no dice que los seres
humanos son iguales, sino que deben ser tratados “sin discriminación a priori” por su desigualdad
racial, sexual, social, etc. El concepto de igualdad se afianzó en la modernidad, con la Revolución
Francesa y alocución a la Libertad, Igualdad y Fraternidad. Consistía, pues, en una estrategia
contra la discriminación del régimen anterior, de la Monarquía; y contra los privilegios, que según
Friedrich Hayek, tenían los conservadores del régimen anterior a la independencia. La igualdad,
para Hayek habría significado, entonces, sin privilegios a priori por la condición racial, social, sexual,
etc.
Dentro del Derecho Tributario Luis Hernández Berenguel afirma que existen tres aspectos
fundamentales en este principio: a) “Imposibilidad de otorgar privilegios personales en materia
tributaria, es decir ‘la inexistencia de privilegios’”. Nadie puede pagar menos tributos por cuestiones
raciales, sociales, sexuales, sino en relación directa con su condición económica. Aquí la igualdad
está en determinar la condición económica, y eludir o negar cualquier diferencia política. b)
“Generalidad y/o universalidad de los tributos. Por tal ‘la norma tributaria debe aplicarse a todos los
que realizan el hecho generador de la obligación’”. Otra vez la razón de la imputación tributaria es
en la generación de la riqueza, en las rentas o en actos que tienen que ver con un factor económico.
c) “Uniformidad”. La uniformalidad supone que ‘la norma tributaria debe estructurarse de forma tal
que se grave según las distintas capacidades contributivas, lo que a su vez admite la posibilidad de
aplicar el gravamen dividiendo a los contribuyentes en grupos o categorías según las distintas
capacidades contributivas que posean y que se vean alcanzadas por el tributo.’”. La relación
establecida debe ser entre capacidad contributiva y tributo. Para Marcial Rubio Correa este principio
de la Igualdad se define como “la aplicación de los impuestos sin privilegios, a todos aquellos que
deben pagarlos, según se establezca en la ley”.
Este límite a la potestad tributaria del Estado consiste en garantizar que éste último no tenga
la posibilidad de atentar contra el derecho de propiedad. “Se refiere este principio a que, por la vía
tributaria, el Estado no puede violar la garantía de inviolabilidad de la propiedad establecida en la
norma pertinente.” Porque si se viola esta propiedad se estaría confiscando. Por eso Marcial Rubio
escribe: “No confiscatoriedad, que significa que el Impuesto pagado sobre un bien no puede
equivaler a todo el precio del bien, a una parte apreciable de su valor. Técnicamente hablando,
confiscar es quitar la propiedad de un bien sin pagar un precio a cambio. Aquí, obviamente, se utiliza
el término en sentido analógico, no estricto.”.
Luis Hernández Berenguel explica que “la confiscatoriedad desde el punto de vista
cuantitativo no es propiamente un principio de la tributación, sino más bien una consecuencia de la
inobservancia del principio de capacidad contributiva.” Este principio puede definirse como una
garantía contra el atentado a las posibilidades económicas del contribuyente. Es decir, cuando el
tributo excede a las posibilidades económicas del contribuyente se produce un fenómeno
confiscatorio – aclara Luis Hernández Berenguel.
Este principio redefine al ser humano como un sujeto económico, lo define por sus condiciones
económicas y no sociales o culturales. No importa así la calidad intelectual, etc., sino la capacidad
de generar rentas. El ser humano es medido por su potencia económica, por ser generador de
riqueza, y esta es medida por su actividad, por sus rentas, etc. Esta medida sirve, pues, para lograr
cierta conexión con la imposición tributaria. Por medio de la misma capacidad contributiva el sujeto
de derecho, o persona –natural o jurídica- es afectado en relación directa con su condición
económica, y con las características y elementos adheridos a este sujeto como generador de
riqueza. Principio que se asocia con la desigualdad contributiva de la que habíamos tratado al
referirnos al principio tributario de igualdad. Así, “La capacidad tributaria o contributiva, (...) puede
definirse, siguiendo a Jarach, como ‘la potencialidad de contribuir a los gastos públicos que el
legislador atribuye al sujeto particular’. Para nosotros es: la ‘aptitud para pagar tributos, que reposa
en el patrimonio o riqueza propia del contribuyente”.
INTERPRETACION TRIBUTARIA
1. PRELIMINARES
Cuando se abordan los textos elaborados en general por juristas para explicar y desarrollar la
temática de la interpretación jurídica, el estudioso se encuentra habitualmente con escritos
redactados con una casi total ausencia de precisión y claridad acerca de los conceptos centrales
de la problemática y, en especial, sin alguna referencia rigurosa a las nociones necesariamente
supuestas por el fenómeno de la interpretación jurídica. De este modo, se supone que las nociones
de lenguaje, texto, hermenéutica, norma, aplicación, referencia, atribución o sentido, así como
varias otras, tienen una significación clara e inequívoca, y que resulta suficiente con remitirse al uso
corriente de las palabras en el lenguaje vulgar para desarrollar la temática, central en cualquier
teoría del derecho, de la interpretación jurídica.
Evidentemente las cosas no son así, y el resultado de esa actitud es una creciente ambigüedad,
vaguedad e imprecisión en el desarrollo de la problemática, fenómenos que conducen
necesariamente a la confusión, la oscuridad y el sinsentido. Por ello, en el presente trabajo, y como
contribución a la superación de esos resultados, se realizarán algunas consideraciones explicativas
y precisivas acerca de las nociones de "interpretación" y de "interpretación jurídica", así como de
sus relacionadas: "texto", "entendimiento práctico", "directivas de interpretación", "norma",
"modalidades interpretativas", "determinación de sentido" y algunas otras1. La exposición se limitará
a desarrollar sucintamente algunas tesis centrales referidas a esa temática, con la finalidad de
habilitar un diálogo y un debate acerca de los puntos tratados y del sentido preciso en que deben
ser utilizados los términos implicados en la cuestión de la interpretación jurídica. Los resultados de
esa discusión contribuirán a un ulterior desarrollo de las tesis expuestas, para lo que se tiene
prevista la realización de un estudio de más largo aliento.
En el fenómeno del lenguaje es posible distinguir tres elementos principales: signos (o palabras,
que son signos articulados), ideas(conceptos, juicios y raciocinios) y realidades2. En su génesis, las
realidades causan las ideas y a su vez estas se expresan a través de palabras; esto es lo que Emilio
BETTI denomina el iter (o camino) genético del lenguaje. A la inversa, una vez que se tienen las
palabras, que son las que conforman los textos, el iter interpretativo del lenguaje, que busca
comprender lo que las palabras dicen, va desde las palabras a las ideas, y de estas a las realidades3.
Ahora bien: ¿por qué es necesario interpretar los textos para comprender su sentido? La razón
fundamental radica en que las realidades son infinitamente más numerosas (y complejas) que las
ideas, y a su vez, estas últimas son mucho más numerosas que las palabras. Esto es lo que explica
el fenómeno de la abstracción de unas pocas ideas a partir de múltiples realidades, y de la polisemia
(equivocidad, analogía) de las palabras respecto de los conceptos, por la que una única palabra
sirve para significar numerosas ideas, como en el paradigmático caso aristotélico de "sano"4. Es por
ello que Ireneo Funes, "el memorioso", al ser incapaz de abstraer, "no era muy capaz de pensar" y,
por tanto, de interpretar.
Por esta razón, para comprender el sentido de algunas palabras (un texto), con las que se pueden
significar varios conceptos (y proposiciones) y designar innumerables realidades, es preciso
remitirse desde las locuciones mismas a las ideas que ellas significan y, en definitiva, a las
realidades que esas palabras designan. Conviene recordar y esto es especialmente relevante que
estas realidades no han de ser necesariamente cosas materiales, sino entidades de muy diferentes
categorías: relaciones, acciones, cualidades, cantidades, momentos, etc.6. Dicho de otro modo: el
proceso interpretativo también se denomina "interpretación" al resultado de ese proceso procura la
comprensión de un texto, en especial de un texto lingüístico, indagando las ideas que las palabras
significan, para lo cual es necesario remitirse a las realidades que esas mismas palabras designan.
Y a los efectos de una mejor comprensión de lo que se viene exponiendo, conviene reformular
sucintamente una distinción que ha de hacerse en el discurso entre cuatro niveles diferentes: i) el
que corresponde a los signos lingüísticos (hablados o escritos), que es el de las palabras, frases o
textos; ii) el que se refiere a los conceptos (o aprehensiones), juicios o raciocinios, actos del
entendimiento, y que pertenecen al nivel psicológico; iii) el referente a los conceptos, proposiciones
o discursos, que se inscriben en el nivel intencional y que son el resultado de los actos psicológicos
correspondientes; iv) el de las cosas, estados de cosas o relaciones, que se corresponden con los
conceptos, juicios o raciocinios y que tienen una realidad extramental. Como se verá más adelante,
en la interpretación se produce un paso del nivel lingüístico (textos) al intencional, por mediación de
los actos psicológicos, y de este nivel intencional al de las realidades extramentales. Conviene
consignar también, que cuando se habla aquí de "realidades extramentales" no se quiere significar
que no tengan alguna realidad mental, sino que su realidad no es meramente mental.
Ahora bien, acerca de la noción de texto, cuestión que ha sido objeto de numerosas intelecciones
divergentes, corresponde consignar que aquí se entenderá por "texto", en un sentido estricto, a todo
conjunto de signos lingüísticos, que forman una unidad de sentido, fijados o delimitados de cierto
modo y que prima facie revisten alguna importancia noética. Se trata aquí de una noción estricta,
toda vez que existen concepciones amplias y amplísimas de esa expresión, según las cuales
prácticamente toda realidad, en cuanto es susceptible de comprensión, es un texto; el problema que
aquí se plantea es que si todo es un texto, nada lo es en sentido más o menos preciso y, en
consecuencia, la noción de interpretación se difumina y termina por confundirse con las de
conocimiento, percepción y hasta de pensamiento.
Ahora bien, si los textos son el objeto de la interpretación, esta última puede ser caracterizada como
el proceso y el resultado de la determinación del sentido o significado de un texto. Aquí,
"determinación" tiene el significado de captación precisiva o conocimiento determinativo, es decir,
se refiere tanto a una dimensión cognitivo-receptiva, cuanto a un momento de precisión o
determinación de lo aprehendido. Expresado en otros términos, en el proceso interpretativo es
posible distinguir un elemento receptivo que es el central y otro constructivo, que elabora los datos
recibidos de acuerdo con las modalidades de cada tipo de interpretación11. En cuanto a las palabras
"sentido" y "significado", ellas se refieren en este contexto tanto a la significación cuanto a la
designación de los términos interpretados, es decir, a la búsqueda y determinación de las ideas que
las palabras significan y de las realidades que los términos designan o refieren; pero en sentido
propio, la interpretación se dirige primariamente a la determinación del significado al que las
palabras remiten inmediatamente, y solo indirectamente y en segundo lugar, a indagar la índole de
las realidades que designan. Finalmente, la referencia a un "texto" supone la noción ya propuesta
anteriormente, con la salvedad de que existen diferentes tipos de texto que determinan las
modalidades de la interpretación. Por supuesto que siempre que se interpreta, se interpreta un
texto de otro u otros; no hay propiamente interpretación de textos propios.
En ese sentido, en un trabajo de especial relevancia, Georges KALINOWSKI sostiene que el término
"interpretación" y su correspondiente concepto son analógicos, es decir, que se dicen de muchas
realidades diversas, con una significación semejante. Las realidades analógicas participan todas
ellas de ciertas perfecciones, pero de un modo similar o semejante, aunque no idéntico ni totalmente
diferente. Y con respecto a las formas generales de la interpretación, el filósofo franco-polaco
sostiene que ella tiene cuatro modalidades principales: exegética, teórico-científica, artística y
práctico-moral. La primera la exégesis tiene por objeto los textos religiosos, como la Biblia; su
finalidad es conocer lo que Dios ha querido manifestar a los hombres y su modo de conocer es
predominantemente metafórico o metonímico.
La segunda, la interpretación teórica, tiene por objeto textos especulativos, como los históricos o los
científico-experimentales, y su finalidad es la indagación de lo que dicen en realidad esos textos
acerca de ciertos estados de cosas. La interpretación estética, por su parte, indaga acerca de la
belleza que el texto-obra de arte manifiesta o transmite. Finalmente, la interpretación práctico-
moral o práctico-ética se dirige principalmente no a saber lo que el autor del texto ha dicho o querido
decir, sino a establecer cómo debe cada uno comportarse en un determinado contexto.
Respecto de esta última corresponde precisar que su objeto, es decir, aquello que se interpreta, es
un texto práctico, y por tanto valorativo, normativo o imperativo15. Además, su fin es el conocimiento
y la delimitación de lo que debe o ha de hacerse en un determinado contexto de acción: moral,
político, económico o jurídico. Y finalmente, su modo de conocer reviste carácter sintético toda vez
que supone un proceso que parte de ciertos principios y se ordena a la producción del imperativo
concreto que regule la acción singular en cada caso. Respecto de esto último, el proceso cognitivo
de la interpretación práctica reviste carácter sintético por dos razones principales: i) porque para
alcanzar su resultado es necesario realizar una síntesis o composición de diferentes elementos o
dimensiones: normativas, valorativas, lógicas, de teoría del derecho, etc., y ii) porque en otro sentido
de la palabra "síntesis" se trata de un proceso que va desde las causas o los principios hasta los
efectos o conclusiones-determinaciones; en otras palabras, desde la norma (o principio) que se va
a interpretar, hasta la proposición interpretativa concreta o máximamente determinada. Se volverá
sobre esta cuestión más adelante.
4. LA INTERPRETACIÓN JURÍDICA
ser promulgadas adecuadamente, i. e., puestas en conocimiento de sus sujetos; que han de
ser claras y comprensibles para la gran mayoría; que serán relativamente estables, que habrán de
ser formuladas de modo general, etc.
Por tanto, no es aquí el caso tal y como lo propugnan varios autores de una mera "atribución" de
sentido20, toda vez que no se trata de "aplicar, a veces sin conocimiento seguro, hechos o
cualidades a alguna persona o cosa", tal como lo precisa el DRAE, sino más bien de establecer,
dado el tenor del texto interpretado y la realidad deóntica a la que ese texto remite, cuál es la
conducta que corresponde realizar en el caso por regular o resolver. Expresado en otras palabras,
en la interpretación jurídica o de cualquier otra especie no se trata de otorgar, donar o adjudicar a
un texto normativo un sentido directivo ideado por el sujeto, sino de indagar y precisar el sentido
ínsito o implicado en el objeto que se va a interpretar.
Por otra parte, también en el caso de la interpretación jurídica, la determinación del significado del
texto se hace por mediación de la referencia (o designación), i. e., de la remisión que hace el texto
a un cierto sector de la realidad. Pero en este caso, la realidad a la que se refieren las palabras
interpretadas es de tipo práctico-jurídico, que consiste en la relación deóntica existente entre una
conducta (o un tipo de conductas) y una concreción o instancia de un bien humano común.
Esta relación de adecuación o inadecuación entre una conducta determinada en el caso de los
mandatos concretos o de un tipo de conducta en el caso de las normas generales y el logro o
realización (también el respeto o la promoción) de una instancia de un bien humano o con la
evitación o abstención de una instancia de un mal privación de un bien debido también humano, es
el referente o designatum del texto normativo interpretado.
Y es también aquello que en última instancia se busca conocer con la interpretación, ya que es lo
que la norma jurídica refiere cuando prescribe, prohíbe o permite la realización de una determinada
conducta o tipo de conductas.
En este punto, y antes de entrar en las precisiones propias de la interpretación jurídica, conviene
citar un texto de Georges KALINOWSKI que servirá de recapitulación y precisión de cuanto estamos
desarrollando acerca de los textos normativos. En su libro La logique deductive,el filósofo franco-
polaco escribe, respecto al significado del término "norma", que:
"damos ese nombre a tres cosas. Ante todo, a una categoría de expresiones lingüísticas; esta es
la norma-enunciado, que es un enunciado proposicional en el sentido gramatical del término. Como
todo enunciado de este género, tiene su significación (sentido) y su designación. Ahora bien,
llamaremos norma-juicio a aquello que ella significa y norma-designación a lo que ella designa.
La norma-juicio es un juicio por medio del cual se piensa que se debe, o se puede, o no se debe
hacer cierta cosa. Pero es un juicio normativo: dirige (regula) el comportamiento humano.
Consecuentemente, la norma-enunciado designa entonces un estado de cosas de naturaleza
relacional, que es una relación existente entre un hombre (sujeto de acción) y una acción, acción
que él debe hacer, debe no hacer, tiene el derecho de hacer, no tiene el derecho de hacer, o puede
[...] hacer o no hacer; la relación de esta categoría es una relación normativa. Uno de estos tres
sentidos es el propio del término 'norma'; los otros dos son sentidos metonímicos.
Luego de lo expuesto corresponde precisar que, al revestir la noción de interpretación jurídica que
tiene por objeto un textojurídico un claro carácter analógico, no toda interpretación de esa índole
corresponde a un texto normativo general; en efecto, existen textos jurídicosno normativos: actas
de constatación o de registro de hechos, constancias, pedidos, etc., que también han de ser objeto
de interpretación; también existen textos normativos concretos o singulares: contratos, imperativos,
mandatos judiciales, etc., que es necesario comprender en su sentido para conocer cuál es la
conducta que se debe seguir en cada uno de esos casos.
De todos modos, queda en claro que el caso central de "interpretación" es el que corresponde a los
textos que expresan normas jurídicas generales y, dentro de estos, reviste especial centralidad la
interpretación judicial, i. e., la interpretación realizada por un funcionario judicial en ejercicio de sus
funciones de aplicación (adjudication) de normas generales, i.e., el de la interpretación autoritativa.
Por otra parte, la interpretación jurídica y en especial la de textos normativos reviste ciertas
características que la especifican con referencia a otros modos analógicos de interpretación:
literario, musical, histórico, etc. La primera de estas notas es que la interpretación jurídica aparece
en la experiencia práctica del derecho como dotada de una referencia objetiva, i. e., tal como se ha
visto, que el sentido de la interpretación está determinado por su objeto y no principalmente por su
sujeto. Esto ha sido puesto de relieve especialmente por Joseph RAZ en su trabajo Why
interpret?, en donde afirma que:
"los caracteres generales de toda interpretación [...] son trivialmente obvios: Primero, toda
interpretación es de un objeto. Segundo, puede haber buenas o malas (o mejores o peores)
interpretaciones. Algunas interpretaciones son correctas o incorrectas (mejor que buenas o malas).
Pero el sentido general, no obstante, permanece: las interpretaciones pueden ser objetivamente
evaluadas con referencia a su éxito en cuanto interpretaciones".
Ahora bien, queda por saber cuál es el baremo para medir la corrección o incorrección de las
interpretaciones jurídicas; esto es importantes porque según sea el tipo de interpretación variará
también el carácter del criterio de su corrección.
Y finalmente, en tercer lugar, la interpretación jurídica reviste, debido a su carácter práctico, una
índole radicalmente télica (teleológica) o finalista, en virtud de que todo el proceso interpretativo
adquiere su sentido en la procuración de una finalidad que, como recordaba el Estagirita, resulta
ser siempre un bien28. En otras palabras, no tiene ningún sentido jurídico interpretar una norma
jurídica por sí misma, solo para saber lo que dice sin intención de aplicarla o para estudiar su
estructura gramatical o su calidad literaria. La interpretación jurídica es tal para realizada con la
intención de dirigir el obrar de un modo justo, i. e., proporcionado y adecuado al logro de los bienes
comunes que se encuentran en juego en el caso de que se trate.
Esta última problemática remite casi necesariamente a la cuestión de cuál es la relevancia del
reconocimiento o no reconocimiento de la existencia de un derecho natural para la concepción, los
alcances y resultados de la interpretación jurídica. Dicho en otras palabras, se trata de saber si la
adopción de una perspectiva iusfilosófica iusnaturalista implica alguna diferencia en lo referido al
concepto, la metodología y el sentido de la hermenéutica jurídica, y precisar si es que existe cuál
es esa diferencia y cuáles son sus consecuencias. A esos efectos, es conveniente precisar que se
entenderá aquí por derecho natural, en sentido normativo, al conjunto de principios y normas
conocidos y determinados por la razón práctica, que prescriben las líneas fundamentales de la
actividad humana perfectiva (es decir, orientada al bien humano) en el ámbito jurídico
Por el contrario, las diferentes versiones de la teoría del derecho natural son
constitutivamente realistas, es decir, sostienen que las normas jurídicas tienen una referencia a
ciertas realidades prácticas que trascienden el plano de lo jurídico-positivo, a las que se
denominaderecho natural.
Pero esto no significa que el conocimiento y la aplicación de esas realidades sea meramente
receptivo, o pasivo o estático o a-histórico o mecánico. Por el contrario, la razón humana cumple en
referencia al derecho natural no solo una función cognitivo-receptiva, sino también una tarea activa
y creativa de inferencia y determinación, para limitarnos a las dos formas de concreción del derecho
estudiadas por Tomás de Aquino. Pero siempre el punto de partida del razonamiento iusnaturalista
habrá de ser alguna realidad, en este caso una realidad práctica, constitutivamente independiente
de la creación humana.
Ahora bien, ¿qué significado tiene la aceptación de principios y normas de derecho natural para la
interpretación jurídica? Dicho sintéticamente, las doctrinas iusnaturalistas sostienen que, en el caso
de la interpretación jurídica, esta tiene un referente práctico-valorativo al que remite esa
interpretación.
El texto jurídico interpretado hace referencia en esta perspectiva a la exigencia práctica de ciertas
conductas, o tipo de conductas, que promueven, respetan, actualizan, favorecen o concretan alguna
de las dimensiones del bien humano en el ámbito de la convivencia socio-política33. Y estas
exigencias son formuladas por los principios o normas del derecho natural que establecen
deónticamente estas exigencias y que funcionan como mediadores entre la interpretación y los
textos- y las realidades natural-prácticas.
Expresado en otras palabras: el proceso o la praxis interpretativa tiene su punto de partida en los
textos jurídico-normativos positivos, a partir de los cuales se indaga y precisa el sentido de la norma-
proposición, para lo cual es necesario una referencia a ciertas realidades prácticas. Como se ha
visto, estas realidades consisten principalmente en las relaciones de adecuación, inadecuación,
posibilidad, etc., existentes entre una conducta determinada o un tipo de conductas y una
concreción o instancia de un bien humano en su realización social.
Ahora bien, estas relaciones pueden tener un fundamento o justificación de dos tipos: i) en la misma
naturaleza de las cosas humano-prácticas como, verbi gracia, en la exigencia y la correspondiente
tendencia del viviente humano de permanecer en la existencia, respetando y promoviendo el bien
humano de la vida; ii) en las disposiciones de la autoridad política, que establecen relaciones de
coordinación entre las conductas sociales, promueven ciertas acciones y proscriben otras, con el
fin de facilitar, fomentar o prescribir la realización concreta y circunstanciada de algún bien humano
y desalentar aquellas acciones que dañan o deterioran algunos de esos bienes en su realización
comunitaria.
Pero conviene destacar, además, que estas determinaciones, en mayor o menor medida concretas,
realizadas y establecidas por la autoridad humana, se vinculan siempre, de modo más o menos
inmediato según los casos, con los principios y las normas del derecho natural. En otras palabras,
no existen normas absoluta e integralmente positivas; en la medida en que son racionales (en
sentido integral), se vinculan necesariamente con los principios normativos de la razón práctica, o
principios del derecho natural.
Ahora bien, es a raíz de lo sostenido en el párrafo anterior que la interpretación jurídica adquiere
una cualidad radicalmente télica o teleológica, ya que al conocer determinándola la dirección
precisa que debe asumir la conducta humana jurídica, resulta necesario hacer referencia a los
bienes a los que esa conducta se ordena y que son los que justifican racionalmente dan razones
decisivas para el obrar las normas concretas que son el resultado de la actividad interpretativa.
Diremos al respecto:
1. Al abordar la tarea de establecer y precisar los principales elementos de una teoría integral
de la interpretación jurídica es necesario, ante todo, integrarla en el marco de un estudio general
del lenguaje, sus elementos, sus modalidades y sus funciones propias; asimismo, resulta
conveniente determinar con rigor la significación de los términos principales que se utilizarán en esa
tarea, comenzando por el mismo término "interpretación".
5. Y con referencia a la función que cumple del derecho natural y el iusnaturalismo que lo
estudia en la actividad de interpretación del derecho normativo positivo, corresponde destacar que
el referente último de esa actividad son las realidades deóntico-naturales que ordenan la conducta
humana a la realización en el ámbito o dimensión jurídica del perfeccionamiento en que consiste el
bien humano; esto supone una concepción realista y no-constructivista de las realidades jurídicas,
entre ellas de la actividad interpretativa.
6. Por supuesto que los desarrollos realizados en este lugar se caracterizan por su brevedad
y parquedad argumentativa, por lo que habrán de ser completados y continuados en un trabajo
posterior de más largo alcance y mayor amplitud en los análisis y razonamientos.
Al aplicar las normas tributarias podrá usarse todos los métodos de interpretación admitidos por el
Derecho.
(5) Norma modificada por el Artículo 3° del Decreto Legislativo Nº 1121, publicado el 18 de julio de
2012.